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[Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

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[Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Veronika el Dom Abr 24, 2016 11:43 pm

La noche dejaba caer su manto de oscuridad sobre la faz de Noreth, deslizándose suavemente como una sábana que lamía el cuerpo delicado y suave de nuestro hogar, mientras que las tenues y tímida luces de las lunas empezaban a dejarse notar en el firmamento nocturno, que estaba plagado de pequeños puntos luminosos.

Era una noche en la que ninguna de las lunas estaba llena, pero se veía a Sanctra, la luna de tonos rojizos como la sangre, o como la suave luz del sol durante los períodos de tarde y el alba.

En cierto modo, mi cuerpo lo notaba. Era una noche en la que me sentía más tranquila, menos alerta, y más dada a disfrutar del frescor de la suave brisa en una noche de primavera, ya muy cerca del verano.

Para mejorar la situación, unos adinerados locales celebraban una fiesta, a la cual me habían pedido que les acompañara para hacer escolta. Sin embargo, lejos de parecer necesaria una escolta, dejaron en claro de forma tajante que no me estaba permitido vestir mi armadura, y que debía portar mis mejores galas.

Jamás me habían solicitado ir “bien vestida”, y no estaba acostumbrada a ello. ¿Qué debía vestir?

No me sonaba buena idea preguntarle esto a Daniels, así que decidí ir a una costurera el día anterior, y solicité consejo.

La mujer sonreía mientras buscaba prendas prefabricadas que poder ponerme, y probaba siempre con ropa que, no sólo estaba apretada, sino además era algo reveladora, pues tenía un corte del cuello bastante bajo. Lejos de sentirme cómoda con notar mis carnes apretadas contra la tela, le pedía que cambiara a otra cosa. Y aunque estuviera desilusionada, no cesaba en buscarme algo que nos gustara a ambas. Era como si la costurera compitiera consigo misma por darme lo mejor que tuviera.

Al final me dejé convencer con un vestido que parecía un combinado entre vestido y camisa. Se trataba de un vestido completo de color rojo burdeos, de manga corta con forma acampanada, con poco escote de cuello, y un ligero escote de espalda en forma de media luna, de manera que se podían observar los músculos de la espalda rodear los omóplatos, y estirándose cuando movía los brazos.

Tenía unos largos faldones que llegaban hasta las espinillas, y en mis pies, unas botas de corte bajo, que sólo me tapaban la parte superior de los tobillos, hechas en cuero negro. Además, sobre el vestido llevaba un chaleco sin mangas de cuero, del mismo color que las botas.
No fue algo excesivamente caro de pagar, pero sí sabía que no podría repetir una compra por el estilo en un tiempo.

Se sentía extraño notar un poco de espalda al roce del viento fresco de la noche, y supongo que sería igual que si fuera por delante, pero nunca había llevado este tipo de ropa, y aunque el chaleco supliera ese trozo de tela, seguía siendo extraño el roce.

Llevaba el pelo suelto, sin cuidar en nada más que en ello, y llevaba el estoque colgando del cinturón que amarraba el chaleco a mi cuerpo, a la altura de la cintura. Esperaba no tener que usarla, pero si iba de escolta, tenía que llevarla.

Me sentía rara, y antes de salir de nuestro alojamiento, Jack me miró de una forma que declaré como críptica. Pero me da que no era ni de lejos de indiferencia.

Traté de ignorarlo mientras salía por la puerta de la posada que habíamos elegido para apostarnos.

Tenía una misión que cumplir. Aunque a veces me diera la sensación de que simplemente, me querían allí.


Cuando llegué al edificio donde me habían citado, me detuve en la puerta, escuchando risas, gritos, y palabras inentendibles entre tanto bullicio.

Empezaba a arrepentirme de llevar esta ropa, pues hacía algo de relente en el aire, pero supuse que entre el sabor del alcohol, y el calor de la comida, y la cercanía de los invitados, se me olvidaría con rapidez el frío que notaba ahora mismo

Entré con paso firme, y me detuve bajo el umbral de la puerta, cuando la transición del frio al bochorno del interior fue como una bofetada de temperatura.

Muchas mujeres de alta alcurnia, con ropajes que parecían altamente costosos, al menos por el material y el detalle con el que eran fabricados, se mezclaban con caballeros que llevaban camisas apretadas de seda, con dos botones desabotonados, barbas cuidadas y cabellos peinados tal que parecía que les hubieran lamido una vaca.

Rápidamente fui objeto de miradas, algunas de sorpresa, otras de júbilo… Pero las que más me sorprendieron fueron las miradas de muchas féminas, que me observaban con un sabor parecido al odio y a la envidia. ¿Por qué me observaban así?

Entablé conversación con algunos caballeros, y con algunas señoras que les acompañaban, que estuvieran abiertas a conversar con una guerrera. Pero me trataban de una forma que no me hacía sentir cómoda.

Me sentía mejor hablando con los hombres, con quienes me entendía perfectamente. Pero por otro lado, sentía que mi deber era cuidar de las mujeres. ¡Qué difícil encrucijada!


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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Lun Abr 25, 2016 12:22 am

Hay varios enemigos para una sirvienta. Uno es la suciedad, la sombra que se posa cada día sobre los muebles y las manchas que salen tras borracheras. Otro son los señores, tanto los buenos como los malos, y otro son los animales de compañía, algunos rozando el excentricismo más extremos. Sin embargo, si hay algo que una sirviente odia con su vida, son las fiestas.

Son el mayor estropicio inimaginable y un incordio, sobretodo si son sin avisar con algo de tiempo. Para empezar, nos convocan a todos en una habitación larga, en la que tenemos que estar de pie para que nos den nuestras ordenes. Eso no sería malo, si no tardasen hora en recorrer toda la habitación y un señor, quien no ha cogido una escoba o pedido de improviso a una bodega varios cientos de litros de vino, no te dijese con un retintín molesto lo que tienes que hacer. Tras eso, empiezas los preparativos. Las limpiadoras lo tienen fácil, por que solo tienen que hacer lo mismo que hacen otros días y se marchan, pero las demás lo tienen jodido. Hay tres grupos; decoradoras, cocineras y auxiliares.

Las decoradoras son las encargadas de preparar el gran salón y demás estancias en las que se desarrollará la fiesta. Su labor consiste en cambiar alfombras, cortinas, traer manteles, lamparas nuevas y decorar todo en un ambiente festivo. Es un trabajo duro, pero al acabarlo ya te puedes marchar.

Las cocineras tienen que preparar los platos y encargar los productos a los procuradores de la ciudad. Por ello tienen que enfrentarse al reloj y a agresivos vendedores, quienes se quejarán de la falta de tiempo e intentaran inflar el precio. Además, los platos que suelen salir en las fiestas son productos de preparación difícil y que tienen que salir en grandes cantidades en poco tiempo. Es un momento de absurda tensión.

Y, finalmente, las auxiliares. Son los brazos, ojos y oídos del señor en la fiesta. Tienen que complacer a los invitados con comida y cumpliendo sus peticiones, además de procurar que no se cuelen en habitaciones que el señor no quieren que vean y cosas por el estilo. ¿Adivinan donde han colocado a Margarett?

La anciana sirvienta se preparaba para otra fiesta pija, llena de intrigas, sexo y depravación. Normalmente, le encantaría eso. Un teatro gratis, con comida y actores muy metidos en sus personajes. Desgraciadamente, la señora no se encontraba bastante cómoda con esta fiesta. La ciudad había empezado a desmoronarse, metafóricamente hablando. Cientos de bocas hambrientas se veían más hambrientas cada día que pasaba y las que no era porque habían recurrido a trabajos no muy dignos o ilegales. Y las figuras de importancia hacían una fiesta.

El humor de la señora era malo, pero ahora era peor. Era hipocresía en el más puro sentido de la palabra y por cosas mejores que estas, algunos habían muerto – Abrir educadamente la puerta a una hora furiosa es una forma de asesinato tan aceptable como cualquier otra-. Asi pues, Margarett se vistió con sus mejores galas, un uniforme de trabajo deslucido por el tiempo y con algunas manchas de sustancias desconocidas en los bordes, y con sus mejores zapatos, unas botas de campo. Al poco, se unio con la horda de jovencitas delgadas y en tacones que iban a hacer el mismo trabajo. En serio ¿que hacía ella ahí?

Finalmente, la fiesta comenzó. Las puertas que daban a la gran sala se abrieron, dejando que la multitud que se apilaba en el vestíbulo entrase. Lo primero que vieron fueron las fabulosas decoraciones, la fuente de vino y la banda tocando. Lo segundo fue a Margarett, quien se alzaba lo poco que media, en medio de una fila de sílfides supermaquilladas y delgadas. Sin embargo, los nobles pasarón de largo, ignorando tal agujero en la dinámica teatral que era una fiesta de alta sociedad.
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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Veronika el Lun Abr 25, 2016 1:25 am

Cuando me pude desembarazar de la marabunta que había a nuestro alrededor, me retiré del centro de atención hacia una zona más apartada del gran salón, en una esquina, donde se encontraban muchas mujeres uniformadas con delantales blancos, y vestidos negros. La mayor parte de ellas llevaban una capa de maquillaje que las hacía resaltar de entre todas las mujeres de la estancia. Labios pintados de un rojo intenso carmesí, mejillas sonrojadas artificialmente, y pieles blancas como la leche.

Sus ojos resaltaban entre todo ese batiburrillo de cremas, polvos y extraños mejunjes que solían ponerse estas mujeres, pues eran lo único que estaba libre de algo que los hiciera artificiales, resaltando con colores brillantes y poco comunes.

Su ropa les favorecía maravillosamente, y exaltaban sus esbeltas figuras.

A excepción de una señora que era muy distinta a todas las demás. Su ropaje parecía más gastado, su figura no era de una mujer joven, y su rostro no era, ni de lejos, maquillado, pero tampoco excesivamente… joven.

Era imposible no fijarse en ella. Era muy diferente a todo lo que le rodeaba, y aun así, no parecía correcto hacer alarde de darse cuenta de su diferencia. No, no era para nada correcto. Ha de ser tratada con respeto, más aún que sus compañeras si cabe. Por algo era una persona experimentada y sabia. Siempre me habían enseñado que la gente mayor tenía mucho que decir, y por ello debía de ser tratada con más respeto.

En general, el respeto era una máxima en el Código. Pero había normas sociales que estaban incluso por encima del código.

Pero por otro lado, no quería molestar a nadie. Sólo quería un poco de tranquilidad, sentada en un cómodo sofá, respirando suavemente mientras miraba la gigantesca lámpara con velas que colgaba del techo, seguramente muy pesada, por estar fabricada en bronce. Era una decoración a la que no estaba acostumbrada. Toda la sala tenía tapices, alfombras, mesas de caoba, y retratos de gente que parecía importante a juzgar por la pose, y por el nivel de detalle que tienen.

¿Esto era la casa de alguien?¿No era ningún edificio preparado para reuniones? Eso parecía, a juzgar por la pinta que tenía la estancia en la que nos encontrábamos. Normalmente, en salones de reuniones no tenías retratos de la familia observando a su pintor con seriedad o incluso, severidad.

Me estaba preguntando ¿Qué me estarían viendo el resto de los invitados? ¿Por qué los hombres pasaron a esbozar unas anchas sonrisas al verme vestida así? Normalmente me miraban sin interés, como si observaran algo que no les gustase. ¿Tanto había cambiado la opinión de la gente por sólo vestir otra cosa distinta?¿La gente era así de superficial?


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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Lun Abr 25, 2016 1:57 am

Habia gente que relucía en la sala. Una mujer con dos metros de peluca, un caballero que andaba con la ayuda de tres señoras resultonas en el expectro de los pechos y una señora de bastante edad que iba montada en una silla de ruedas impulsada por perros. Ciertamente, el amasijo de peculiaridades venía fuerte en la fiesta, pero la persona que llamó la atención de Margarett era otra.

Era una mujer, elegantemente vestida, que descansaba en el sofá. La había visto entrar y moverse, lo cual le había dicho mucho. No era una mujer de alta sociedad, se movia con demasiada rapidez y no extendía su vestido a su paso, en un intento de cautivar y causar envidia de su ropa. No, ella se movía con rapidez y eficiencia, sin malgastar un movimiento, mientras observaba la sala. Lo cual indicaba otro punto interesante, no salía de fiesta y no tenia poder, pues si lo hiciese habria estado observando al resto de invitados y pretendientes, no quedándose cautivada con las decoraciones. Además, su rostro mostraba extrañeza ante las intenciones masculinas claramente evidentes. Por dios, parecía que los caballero se habían planteado parecer caballos en celo.

Además, la había visto. Margarett había hecho de pasar desapercibida un arte. Sabía que resaltar en lo común de manera extraña desconectaba las mentes humanas, haciendo que perdiesen el momentum del contexto y la ignorasen. Por ejemplo, a las fiestas de alta sociedad acudían las sirvientas de mayor belleza, aunque fuesen unas torpes, por lo que la existencia de una anciana entre ellas era algo muy extraño. Tan extraño que debía de resultar imposible. La imposibilidad se imponía sobre sus mentes y ella desaparecía de la vista. Sin embargo, ella la había mirado y reconocido. A Margarett le había caido bien.

Cuando todos los invitados llegaron, las puertas se cerraron y se abrieron los anexos. Era algo normal. De esa manera, pensaban, podían evitar que entrasen asesinos y gente indeseable, olvidándose de los cientos de pasillos y habitaciones dedicadas al servicio. La gente se fue moviendo a las salas de arte, al jardín o al comedor, mientras que las sirvientas se desbandaron, llevando con ellas varias bandejas.

Margarett empezó a moverse, lo cual implicaba que una fuerza de la naturaleza se abria camino a través del gentio, sin molestarse demasiado en ver por donde iba. Los nobles gritaban de esa forma que gritan los nobles, bajito, pero causando la mayor cantidad de escándalo, cuando ella pasaba, notando un pisotón o el roce indiscriminado de un pecho. Alrededor de la chica se habia conformado un círculo de pretendientes excitados, a los cuales Margaret atravesó sin dilación. Los caballeros que hablaban sin cesar, mientras le miraban los pechos a la chica se encontraron, repentinamente, con la visión de un pecho enorme y, agradecían en su mente, cubierto por una tela negra. Margarett se había colocado delante de todos ellos, haciendo de barrera protectora, mientras inclinaba su bandeja en su dirección.- ¿Un tentempié? -Preguntó mientras ella alzaba su trasero y falda en la inclinación, poco a poco, lo que hizo que la población masculina se desbandara por ese área y decidiera darse un tiempo muerto en sus intentos de ligoteo.

Finalmente, el lugar se vació y Margarett suspiró- No suele venir a lugares asi ¿verdad? -dijo con una sonrisa amble, pero cansada, como la de una madre que ve una travesura infantil entre entretenida y desesperada.
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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Veronika el Lun Abr 25, 2016 2:39 am

Los caballeros estaban decididos a no dejarme sola por lo que se veía, pues cuando me distraje observando la decoración, me vi rodeada de altos grados de hombría a mi alrededor, haciendo gala de sus portes, su educación, o su saber estar, en cierto modo, supongo. El sonido grave y potente de las puertas cerrándose no hizo más que enredar más la situación, pues las mozas sirvientas empezaron a circular con bandejas cargadas de aperitivos, partes del ágape que se nos ofrecía allí.

- Tus ojos son más brillantes que el cielo del alba esta noche

¿Eso me lo habían dicho a mí? Debía de estar loco ese hombre para decirme eso. ¿Mis ojos brillantes? ¿Acaso alguien se fijaba en eso de mí? ¿Por qué habrían de hacerlo?

Las únicas cosa más brillante que el cielo eran el sol y las lunas, clarísimamente. No tenía ningún sentido lo que me acababa de decir aquel joven muchacho. ¿Y para qué me lo diría entonces?
Era cierto que las muchachas siempre tenían una apariencia preciosa y delicada, pero yo no era, ni de lejos, delicada. Y dudaba que fuera preciosa. De todas formas, todo eso no importaba, en absoluto. Lo único importante era mi deber.

Entonces la señora que antes destacaba por ser diferente, se inmiscuyó entre los adinerados que se mantenían a mi alrededor, poniéndose frente a mí, inclinándose de una forma que, pensaba yo al menos, no correspondía a su edad.

Me ofreció su bandeja, con canapés de algo que parecía verdura con una salsa rosada, o trozos de pescado cocinado con decoraciones vegetales.
Tras pensármelo por un rato, tomé un trozo de pan fino con pescado encima, y lo metí entre mis labios con velocidad, pudiendo paladear su sabor. Era un sabor muy distinto a lo que solía comer, y si bien era agradable, no era algo que llenara mucho el estómago, por lo que no creo que vuelva a repetir este tipo de fiestas en un futuro.

- Muchas gracias, buena señora. Está muy sabroso.

Me levanté lentamente, procurando no golpearle por accidente, para no ser una maleducada, hablando frente a frente con ella.

- La verdad es que no. En mi casa cuando era una infante, no hacíamos fiestas ni nada por el estilo. Es la primera vez que me invitan a una fiesta de este tipo, y en calidad de escolta es como se supone que vengo

Eché una mirada furtiva hacia la muchedumbre que se agolpaba en la pared contraria de la habitación y volví a girarme hacia la señora.

- Pero algo me dice que no era por eso por lo que me han pedido que venga

¿Qué cree usted al respecto, señora?


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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Vie Abr 29, 2016 1:31 am

La señora soltó una leve risa, aunque más que una risa era un movimiento convulso de cuerpo, el cual producía un ronco sonido que acababa en el pecho de la señora. La chica era una escolta. Un soldado enviada para proteger a esos ociosos nobles. La imagen la hizo soltar un poco la risa de entre sus labios, pasandose la etiqueta por el forro de sus enaguas. Finalmente, cuando acabo esa sesión de risa, contestó a la mujer.

- Se le nota...-responde, mientras coge ella misma otro canapé y la mira- No se mueve como una señora...debería exhibir el vestido y mirar más a los invitados, además debería, también, evitar tales acercamientos en público por parte de la población masculina...es de casquivanas y cortesanas...-Explica mientras observa la fiesta por la esquina de un ojo, devorando ese sustituto de una buena comida. Lo normal sería servir un buen pollo o jabalí.- Además, se ha levantado para hablarme y me ha dado las gracias, la costumbre es despedir a las sirvientas con un movimiento de cabeza y no levantarse para hablar con una...

Tras ese momento de explicación, Margarett la miró fijamente, respondiéndole a la pregunta con un suspiro.- Tampoco es de esta ciudad, al parecer...- Al poco, volvió a coger otro de esos aperitivos, a pesar de un gritito de escándalo por parte de uno de los invitados.- Estamos en guerra...pero no es una guerra contra otra ciudad o país...Es una guerra de recursos...

La anciana pareció rejuvenecerse durante unos instantes, su rostro ya no tenia esa dulzura y malicia bromista de antes, solo determinación y conocimiento. Sus arrugas cargaban con sabiduría y sus ojos parecían ver el futuro y el pasado de las personas allí presentes, junto con todos sus pecados.- Los poderosos dejan morir a los indefensos, los benditos mandan al foso a los revolucionarios y viceversa... La pobreza ha escalado a niveles imposibles y no hay familia que no conozca el hambre o la desesperación de hacer lo incorrecto por sobrevivir...- Margaret se giró hacia la mujer, demasiado inocente para conocer la verdad de esa ciudad y, quizas, demasiado honorable para entender ese comportamiento.- Ellos la han convocado para protegerlos de los asesinos y los desesperados, pero no saben que de sus consecuencias no hay quien les pueda salvar...

Margarett se sentía ajena a todo en esos momentos. Era un sentimiento que había conocido bastante bien desde hace tiempo, como si estuvieras asistiendo a un teatro y fueses el público, conocedor de que quien iba a morir, quien iba a llorar y quien iba a ganar la felicidad. Era una omnisciencia desagradable, fruto de la experiencia y una inteligencia profunda del psique humano. Todos los presentes, menos la señora con la que hablaba y ella, se habían convertido en sombras con máscaras, cada uno actuando con un papel, sin fijarse en las dos anomalías que hablaban al lado de ese sillón. De nuevo, las dos rarezas era engullidas por la función y desaparecían a la vista. Margarett mostró una amarga sonrisa, mientras se giraba a la señora.- Tenga cuidado, pues esta noche, probablemente, veamos el futuro de esta ciudad...si cae o si se alza...

Al segundo, la mujer volvió a mostrar esa sonrisa de golfilla callejera, con malicia y diversión en la mirada.- Que tenga una buena noche...-dijo mientras la dejaba sola entre los buitres, sumergiéndose sin elegancia entre los nobles, para después desaparecer entre las sombras de las columnas. De repente, el sonido de una trompeta y la entrada del anfitrión de la fiesta, procurador del rey y gobernador de la ciudad, interrumpió las conversaciones. Al parecer, iba a hablar.
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Re: [Phonterek]El sabor de una buena cena[Privado Margaret, Veronika]

Mensaje por Veronika el Vie Abr 29, 2016 5:46 pm

La mujer, ni corta ni perezosa, tomó un aperitivo de su propia bandeja, y se volvió hacia mí, con cierta complicidad, explicándome sus pensamientos. No estaba de acuerdo con que debiera exhibir más mi ropa. De por sí, mi ropa ya se da a ver por sí misma, sin necesidad de nada más. Y no entendí nada de lo que se refería de acercamientos masculinos, hasta que dijo lo de las cortesanas. ¿A los ojos de los demás aparentaba ser una mujer de compañía?
Mis hombros se endurecieron, mientras me sentía tensa, y molesta por lo que podría ser que la gente pensara. Bajo ningún concepto me gustaba que la gente tuviera pensamientos equívocos sobre mí, era totalmente inadmisible, al menos en este aspecto.

- No me lo puedo creer. ¿Están pensando los demás que soy una ramera?

Repuse frunciendo el ceño con severidad. Me apreté el labio con los dientes superiores. Jamás me había sentido tan humillada como ahora mismo, que recordase.

Agité la cabeza, tratando de disipar la mala sangre que empezaba a recorrerme de sólo pensarlo.

- Disculpe… No, no soy de esta ciudad, pero creo que todo el mundo merece respeto, hasta la gente que no son tan de bien
Entonces ella hablaba de la guerra de recursos que ella había dicho, y le escuchaba con atención, o eso procuraba. Pero todavía notaba la irascibilidad extenderse por mi sangre.

Sabía que tenía que evitarlo, pero esta noche me era difícil controlar mis sentimientos. ¿Por qué me avergonzaba tan fácilmente, o me enfadaba así?

La señora hizo una pausa dramática, mientras que por mi parte, me paré a pensar en lo que había dicho, pero oscureciendo mis pensamientos por mis sentimientos.
Así que me querían de escudo humano ante posibles asesinos. Hubiera sido más efectivo venir con mi armadura. Pero por otro lado, no puedo enfrentarme a tanta gente yo. Es más ¿era lo correcto luchar contra esas personas que trataban de mejorar la situación de su vida?

En cualquier caso, sentía que no debía interferir con la autoridad, pero por otro lado, mi deber es proteger al débil. Quizás…

Me sacó de mis pensamientos la voz de esta mujer, que se marchó no sin antes sonreírme de forma maliciosa.

– Gracias… Lo mismo le digo

Entonces cuando se marchó, se pudo oír unas trompetas sonar, y alguien apareció por la puerta de entrada del edificio, y parecía un pregonero que quería decir algo importante.

Me volví hacia allá, procurando oír lo que fuera a decir


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