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El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Iris Melita el Miér Mayo 18, 2016 7:55 pm

No entendía muy bien por qué estaba pasando esto, pero estaba asustada. Faiza estaba amenazada, ¿Y yo qué podía hacer? Solo mirar. Me hacía sentir inútil, a pesar de saber que yo no tenía capacidad para pelear, ni defender.

Por desgracia..

Hubo un hombre que se acercó, que no me di cuenta de cuándo entró, a pedir a la irascible señora que se calmara. Era extraño, pero siempre Faiza me hacía ver, y estaba casi segura de que era cierto aunque no quisiera admitirlo, que los humanos eran unas personas ingratas y egoístas que nunca se meterían a ayudar a nadie.

Y aquí, una vez más, el mundo me demostraba que no era así. El mundo, o directamente, los dioses que nos gobiernan.

Todo se quedó en un tiempo que parecía haberse congelado, como los ríos que discurrían en las zonas más al norte o más al sur de Noreth, que poco a poco iban congelando su cauce hasta detenerse. Algunas veces dicho hielo seguía fluyendo, de una forma extraña y poco usual, pero era algo tan raro, que casi todos los libros de geografía ignoraban este hecho.

En cualquiera de los casos, todo empezó a fluir de nuevo en el momento en el que la mujer armada decidió con un rápido movimiento de muñeca guarecer su arma bajo sus ropajes, y erguirse, disculpándose con una voz apagada y extraña. ¿Qué clase de persona se disculpaba de una forma tan… impersonal?

En cualquiera de los casos, se había disculpado, y eso era lo importante. Me sentí algo más relajada en cuanto la tensión sólida se hubo disipado en el aire que nos rodeaba, aliviándome del pinzamiento que tenía en la garganta y en la totalidad de mis músculos. Inspiré y espiré aire profundamente, mientras retomaba asiento en mi banqueta, introduciéndome en mis propios pensamientos para relajarme.

Pero luego me di cuenta del humano que vino aquí, y también del niño, que parecía arrepentido.

Me volví hacia el humano, y volví a levantarme de mi asiento, inclinando mi tronco a modo de reverencia.

- Muchas gracias, señor por ayudar. Y a usted también, señor posadero. Ha tenido mucha paciencia con lo ocurrido, y quisiera pedirle disculpas por armar un alboroto indeseado. Nadie quiere tener un altercado en su negocio

Repuse ante el tabernero que, visiblemente más aliviado, le quitaba importancia con un gesto de la mano

Tranquila mujer. Entiendo que a veces la gente se enfade y acabe en una trifulca con el sabor de unos buenos puños. Lo que no puedo dejar es que se derrame sangre con un arma. Es algo que jamás se podría perdonar, menos ante alguien desarmado

----------------------------------

Mi cuerpo estaba tan en tensión que en cualquier momento me lanzaría como una víbora hacia la mujer y le mordería en el cuello, o le atraparía el tronco con mi cola. No podía permitir que me intentara hacer daño. O hacer daño a Iris. Lo pagarían muy caro si eso ocurriera.

Sin embargo, de repente, todo cesó, y la mujer se disculpó y se marchó. Tenía la boca ampliamente abierta mientras eso sucedía, mostrando la plenitud de mis colmillos al mundo, y mi cola estaba vibrando nerviosamente sin control.

Todo se detuvo en cuanto esa mujer se alejó de mí, pero mi sangre tardó en reaccionar ante el estímulo de no encontrarme en peligro. Tardé en guardar los colmillos y en dejar de vibrar la cola, y en cuanto lo hice, desoyendo lo que decía el niño, porque realmente no me preocupaba, ni de lo que decía el humano, ni el tabernero, ni absolutamente nadie, me deslicé hasta la vera de Iris, y enrosqué mi cuerpo alrededor de su tronco, sumiendo mi rostro en su pecho, sin pudor a lo que la gente estuviera observando o pensando sobre mí.

Me abracé a ella, y trataba de apagar mi ira, y relajar mis tensiones, enterrando mi rostro en su pecho, que desprendía un olor embriagante que me hacía olvidar todos los malos de mi vida.

------------------------------------------


Me sorprendió que Faiza, a pesar de todo, hubiera venido directa hacia mí, pero no le dejé sin devolverle el abrazo, mientras observaba a mis interlocutores.

- Discúlpenla… Necesita un poco de paz. No le toméis en cuenta su forma de actuar

Por otra parte, el tabernero se marchaba más tranquilo hacia su cocina.

Lo que nadie advirtió en ese momento, fue que la puerta ya no se abría, la puerta que daba hacia el exterior de la taberna. Nadie lo sabría, hasta que la comprobaran, y nadie sabría por qué era así.

Nuestro grupo se empezaba a sumir en algo que estaban por descubrir.


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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Strindgaard el Vie Mayo 20, 2016 5:19 am


La taberna regresó a la tranquilidad, el plácido ambiente que reinaba segundos atrás fue de nuevo apareciendo bajo las mesas y de entre las vigas para apoderarse de nosotros. Bajé las manos que de pronto parecían inútiles alzadas tratando de frenar a la huidiza mujer, no se podría decir que hice mucho para solucionar el problema, pero de igual manera recibí unos mecánicos agradecimientos por arriesgar la vida. El tabernero regresó a su sitio, la mujer y el niño huyeron a su sitio, no me creí que se quedaran luego de aquello, pero comenzaron a cucharear sus platos como si nada hubiera pasado. Todo regreso a la normalidad, fue desconcertante. Yo me quedé de pie ahí y casi me dieron deseos de que se hubieran matado de verdad, pues era más normal que lo que sucedía. La mujer y su lamia estaban intranquilas en su sitio, pero decidieron quedarse al parecer. Que mujeres más suicidas, o valientes. Pensé que ni vendría mal  calmar los nervios con un buen vaso de whisky, pero estaba algo lejano a msi capacidades monetarias. Pero al menos me podía permitir cerveza, y por suerte era de buen grado pues estaba comenzando a subir de nuevo por la escalera de la borrachera.

Miré a esos paisanos con los que me había tocado almorzar: la mujer abrazaba a su serpiente, la madre que protegía a su hijo, miré a la divium por si quería un apapacho, pero estaba concentrada en tomar. Me rasqué la barbilla para darme un aire despreocupado y dije:
Bueno, yo también me hubiera asustado si hubiera sido mi hijo. Pero creo que aquella acción fue un tanto desmedida, es cosa de mirar a tu amiga —dije amiga, pues no quería arruinar mi conversación banal con la mujer diciendo mascota o novia, por la manera en que se abrazaban estaba claro que se tenían cariño—, parece tan asustada como esa señora.
Me acerqué un poco más para que mis palabras se quedaran solo en esa mesa:
Creo que notaron su rostro, al parecer no está pasando por un buen momento. Espero la sepan entender.

No pretendía defenderla, pero quería comer tranquilo y sin represalias por parte de la víbora.
Volví a mi silla para ser consumido por ese plato sencillo de comida sencilla. Pedí más cerveza y aproveché de comer mientras todo permanecía caliente y me dejé envolver por aquella apagada madera de la barra, por la viejas vigas y por mi incomodo taburete. En mi silencio me imaginé al niño siendo engullido por la serpiente mientras la madre le daba de cuchilladas en la barriga para sacarlo, me inaginé a la lamia desencajando la mandíbula y luego a la mujer con ese largo cuchillo entrando y saliendo de la lamia. Me comí la carne y los huevos con una extraña sonrisa, sí, a veces es bueno destruir el mundo, aunque sea solo en tú cabeza. Cuando me terminé las patatas solo quedaba vivo yo y la divium, y nos acercábamos lentamente caminando sobre la barra donde yacía el tabernero sin cabeza, el resto de la taberna era un mar de sangre en el que flotaban las mesas y las sillas, la pelirroja, con su espada sucia de sangre y yo con la cola de la víbora como látigo, luchando a muerte. Caí por la barra, y ella me creyó ahogado, pero surgí como un tiburón sediento y le arrancaba la pierna de un mordisco. Abrí los ojos, tenia el tenedor entre los dientes, el tabernero me miraba de cerca
Otra cerveza —Atiné a decir.
Hijo, pediré que me pagues primero las otras dos que te has bebido, y la comida. Ayer jugaste hasta tarde a las cartas con esos tipos y no saliste muy bien parado, ¿recuerdas?

Mierda, no recordaba. ¿O sí? Seguro que me pillaron haciendo trampa y me golpearon. O me golpearon porque descubrieron que le había robado la bolsa al que estaba sentado a mi lado. O quizá por las dos cosas.
Revisé mi capa, saqué mi bolsita y la volteé sobre la mesa. Alcanzaba apenas para pagar la comida y una cerveza. El tabernero me miró con un rostro de: ¿me estás gastando una broma?
Pierda cuidado. Tengo un par de kulls más en la bota —esperaba tenerlos.
Me saqué la bota derecha, luego la izquierda. Nada. Busqué entre los bolsillitos de mi capa, miré de reojo a la familia feliz a un lado de la barra, luego a la divium que bebía sola al otro.
¿No da crédito? —dije resignado —. Hoy en la noche jugaré de nuevo, recuperaré lo perdido y le pagaré hasta intereses.



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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Celeste Shaw el Vie Mayo 20, 2016 9:25 pm

Al fin todo vuelve a la normalidad, y yo me giro de nuevo hacia la barra. Apoyo otra vez la cabeza en la mano, y el codo en la barra, y distraídamente voy dando tragos de vodka, hasta que me la acabo. Contrariada, lo dejo en la mesa con un golpe que por poco rompe el vaso. Lo hago deslizar hasta el borde de la barra.

-Más ginebra. Ya -digo de malas maneras.

No sé si asustado por mis formas, o impresionado por las alas, o nada de todo eso, el tabernero me rellena el vaso. Lo cojo bruscamente y lo vacío de un trago, soltando un pequeño carraspeo por el ardor en la garganta. Miro furtivamente al hombre encapuchado que está en la barra, al otro lado de la mujer del cuchillo. Luego vuelvo a mirar a la mujer. Hmm, no tiene demasiado buen aspecto. Además, su voz no es normal, es demasiado fría. Me encojo de hombros y pido todavía más ginebra.

Cuando acabo ese vaso, que es el cuarto o el quinto, la cabeza me empieza a rodar. Dejo el vaso con otro golpe, ese ha sonado mal. Cuando lo miro, veo que se ha agrietado. Oh, vaya. Bah, tampoco es mío. Me levanto y todo se tambalea, así que, con algo de dificultad a causa del mareo producido por la borrachera, vuelvo a sentarme. Miro de nuevo al hombre encapuchado, pero lo hago furtivamente. Veo que sigue comiendo y bebiendo cerveza.

Me quedo un buen rato sentada, sin apenas moverme, intentando espantar a esa niña de mi cabeza. No lo consigo, por lo que intento ahogarla con un vaso más de ginebra, pero eso sólo hace que la cosa empeore. Empiezo a oír sus gritos dentro de mí. Y, lo que es peor, a Danny. ¡No, a él no! ¿Por qué lo oigo? ¡No, no! ¡No quiero oír lo que me dijo cuando murió! Me llevo las manos a las sienes y cierro los ojos, temblando. ¿Por qué tiemblo? No, no, no quiero temblar. ¡Mierda! ¡Estoy temblando! Doy un puñetazo en la barra y sólo consigo hacerme daño en la mano.

-¡Mierda!

Lo único que me saca de ahí, que ahuyenta las voce, es la voz del tabernero que le dice al encapuchado que pague. Entonces aprovecho para llamarle la atención. Le pido otro vaso, el último ya, y saco un par de monedas de la bolsita que llevo en el cinturón. Con un golpe, las pongo en la barra.

-Cobre de ahí -le digo al tabernero-. Los vasos de ginebra y lo suyo -señalo con la cabeza al encapuchado.

Necesito aire pero ya. Me levanto y, tambaleándome un poco, voy hacia la puerta. Ah, quiero salir fuera. Pero cuando empujo la puerta, no se abre. Ni siquiera cuando tiro de ella. Empujo con más fuerza, pero no hay manera. Qué raro. Esto no me gusta nada. La golpeo con el hombro, pero igualmente no pasa nada. Frunzo el ceño y me giro de espaldas a la puerta.

-Esto está cerrado. Nos han encerrado, o eso parece.

Entonces voy hacia la barra y pido una jarra de agua fría. Conviene que me despeje, y así lo ago. Me la echo por la cabeza y me despeja al instante. Sacudo la cabeza y abro bien los ojos. Ah, mucho mejor. Me echo el pelo hacia atrás y examino cada rincón con la vista, llevando una mano a la empuñadura de la espada, pero todavía sin sacarla.
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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Pecrey Addams el Jue Mayo 26, 2016 5:34 pm

Pecrey se termina su comida, estaba bien. Era nutritiva, y era lo que necesitaba. Se limpia la boca con la manga de la camisa y se queda un rato observando la taberna nuevamente, una mujer alada golpeo la mesa, cualquiera diría que su actitud era extraña, pero el pequeño niño no se daría cuenta de ello. Para él, eso era normal.

El aire podría decirse que iba calmándose, las cosas se relajaban y dio la casualidad que aquel encapuchado resulto no tener dinero suficiente. El niño mago pensó en ayudar… Le repiten a menudo que es bueno, aunque no le ve sentido alguno. Es culpa suya que no tuviera dinero, y que pidiera lo que no debía. Aun así, aquel hombre ayudo antes en una situación sin necesidad de ello. Sin ánimo de lucro.

Entre pensamiento y pensamiento, al final la oportunidad se perdió. La divium había invitado al hombre. Y se había levantado, pensaba irse. Era una buena idea, pero Pecrey tenía sentimientos contradictorios. Por un lado, irse y seguir su camino. Por otro, quedarse, intentar volver a conocer a la mujer con escamas, y una cola estranguladora.

-joo yo solo quería conocerla- dijo el niño por lo bajo, seguro que alguno lo escuchó. Aun no siendo esa su intención.

Entonces la mujer que se disponía a salir… no podía, tras un par de intentos y dándose por vencida se giró dando la fatal noticia que seguramente todos sospechaban al ver sus intentos de escapada.

En ese momento Pecrey se bajó del taburete, Anima en el cuerpo de la mujer lo miro, y el niño le devolvió la mirada y luego miro a la puerta.

-Sí, revísalo- Entonces la mujer cogió un taburete y corriendo y usándolo a modo de ariete arremetió contra la puerta, rompiendo el taburete, cayendo al suelo por la pérdida de equilibrio, y sufriendo una leve herida en las manos. Que por su puesto ignoraba.
-Vale… seguramente sea mágico, no crees?-
-Estoy de acuerdo… esta sensación… crees que nos ha llegado la hora?-

-Ni lo sé, ni me importa, pero aún no sabemos si corremos peligro… por ahora hay que buscar el origen del hechizo… si esta fuera, estamos jodidos-

Ambos se giran y miran a los pobladores de la taberna, una divium bebiendo agua, un encapuchado pobre… ellos no serían no correspondía con sus actos.. el tabernero? Quizás, algún truco en el que encierra a gente para hacer algo que no puede hacerse en público? Sacrificios? Rituales? O simples ansias de muerte?... O quizás sean las dos mujeres ahí sentadas…

-Y ahora qué hacemos?- Dice Pecrey al resto de gente, con un tono de voz alto, pero a la vez apagado.


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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Iris Melita el Lun Mayo 30, 2016 10:24 pm

El hombre encapado se dirigió con sus palabras a mí, con aire tranquilo y sosegado. Razón no le faltaba al decir que la mujer había tenido una reacción desmedida, y quizás debía haberle exigido más a esa señora, pero ¿era mejor dejarlo tal cual? Estaba segura de que Faiza pensaría de otra forma, y se hubiera ido directa a arrancarle el brazo a esa mujer de habérselo propuesto.

Pero no había sido así, y era algo que debía felicitarle. Se había resistido a reventar el cuerpo de esa mujer con su poderosa cola, por su consideración hacia mí.

Le levanté la mirada al caballero esbozando una sonrisa entre mis labios, mientras hundía los dedos bajo los cabellos de Faiza sobre su nuca. Mientras oía sus palabras cuando su tono se volvió más cómplice, notaba mis labios fruncirse irremediablemente. ¿Esa era razón, aun así?


Gracias por la … comprensión. Aun así, me parece que esa mujer no estaba en el derecho de hacer eso. Faiza es arisca con los humanos, y personas como ella sólo le dan más razones para serlo

Separé suavemente a Faiza de mí, tendría que relajarse un poco tranquilamente, y tomó asiento obedientemente sobre su cola, mientras veía al hombre marchar hacia su asiento.

Debía haberle dado las gracias mejor a aquel hombre, pues se interpuso como salvaguarda por si acaso las cosas se ponían feas.

Parece que se alzó una voz sobre mis pensamientos, y era el tabernero, que exigía que le pagase el encapuchado su deuda.

¿Y si se la pagaba yo? Creo que no sería un problema.

Pero parece que la muchacha pelirroja se me adelantó

Y acto seguido, hizo amago de marcharse, pero algo se lo impedía. Me levanté de golpe, mirando a un lado y a otro, consternada por la razón por la que esto pudiera estar ocurriendo.

El tabernero, por otra parte, lentamente se marchaba por la puerta hacia la cocina, mientras que la mujer y el niño se centraban en intentar abrir la puerta.

La puerta de la cocina quedó también sellada, dejándonos a todos nosotros en el salón.

Faiza no se hizo de rogar, y buscó con fiereza al tabernero, pues era el primero que podría tener siquiera la posibilidad de encerrarnos, pero se dio cuenta de que no estaba en ninguna parte.

Se acercó deslizándose hasta la puerta de la cocina, y apoyó su abdomen sobre el suelo, doblando así la cola en una especie de látigo, que descargó con violencia sobre la puerta de la cocina. Ésta quedó reventada por el cristal, pero no se abría, pues tenía una reja detrás del mismo.

Como un basilisco, fue en busca de más puertas, pero no se fijó en ninguna más que la de la calle, que observó no parecía querer abrirse de ningún modo.

- Malditasss alimañassss. Alguien nos ha ensssserrado. Y le voy a destrosaar como descubra quién esss

Tenía la cola levantada agitándose, visiblemente nerviosa e irascible.

Me puse en pie, intentando dirigirme a mis recién nombrados compañeros, respondiendo al pequeño niño.

- Creo que, visto lo visto, deberíamos… Intentar saber qué está detrás de esto

OFF

Os doy una descripción de la taberna. A partir de ahora, podeis preguntarme por privado cualquier cosa sobre la que tengáis dudas (Enviadme los MP a la cuenta de Señorita) acerca de salas, y lo que se encuentra en ellas.  Pensadlo como algo parecido a los máster de D&D. Podeis preguntar los detalles que sean, yo ya tengo pensado cómo es todo.


El comedor es una sala espaciosa, de 10 metros de largo,por 5 de ancho, con mesas dispuestas con pequeños taburetes a todo lo largo. Frente a las mesas, y junto a la puerta, hay una barra que va de lado a lado de la pared, a excepción de un trozo, para poder pasar de un lado a otro. Detrás de la barra, hay una puerta con un ojo de buey, reventado por Faiza, que está cerrada. Hay ventanas con barrotes a lo largo del comedor. Entre las mesas y la barra está la puerta de salida a la calle. Al otro lado, hay otra puerta, y unas escaleras hacia arriba.

Que comience la cacería.


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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Strindgaard el Miér Jun 01, 2016 9:54 pm

El gesto de la divium fue del todo desinteresado, pero también desdeñoso, parecía una mujer bastante joven y bonita como para estar metida en un antro bebiendo sola y molesta. Miré su perfil, ojos rabiosos, nariz bañada en pecas, una boca pequeña hecha para besar. Le seguí dando a la bebida e intercalando miradas un par de veces luego de agradecerle con algunas escuetas palabras su ayuda, pero nunca me devolvió la vista. Se puso de pie y trató de salir pero la puerta no cedió, yo reí por lo bajo, pensé que era más fuerte de lo que se veía, con su espada sucia, sus alas de demonio y su andar de reina.

Le di unos golpes a la barra con los cubiertos para pedirle al tabernero las llaves, era lo más lógico, pero por tener metida la nariz en la jarra no noté cuando desapareció. Luego vino el intento de la madre del pequeño, ella fue mucho más práctica y se encargó de dejar claro que la puerta estaba del todo sellada, regó de astillas el suelo y me hizo saltar del asiento cuando la vi cargar como un jinete en una justa. ¿Por qué ninguna iba a golpear la puerta de la cocina? El posadero sin duda tenía las llaves. Al final lo intentó la lamia, que hizo todo lo posible por derribar la puerta de la cocina, pero el tabernero ni se asomó. «Qué raro —pensé, pero no tenía intención de creer aún que se trataba de magia—. Estará haciendo un recado y cerró para que no nos fuésemos sin pagar, o le dio un ataque al corazón y esta tirado por ahí en la bodega. O quizá simplemente esta cagando.»
Todos habían perdido los estribos, como si quedar encerrado dentro de una taberna fuera algo horrible, ¿Acaso no ven que tenemos todo el licor que podamos beber?

Luego de que la serpiente aporreara la puerta salté al interior de la barra y me serví esa cerveza que tanto necesitaba. Beber en momentos así aclara la mente, o la nubla dependiendo del trago. La cerveza estaba fría y con un cuerpo para nada despreciable, la disfruté con largos sorbos y luego abrí mi macuto y guardé las botellas de los mejores licores que pude encontrar. Seis en total.
Que sencilla es la vida, mujeres, ustedes no saben nada. Pierdan cuidado, déjeme guardar otro par y nos las ingeniaremos para salir de aquí.
Con el macuto lleno comencé a pensar en alguna alternativa. La más pronta era revisar el segundo piso, o bien, juntar varias botellas de buen licor e incendiar la puerta de salida, pero el riesgo de la asfixia por humo era latente, además de la mala idea de desperdiciar un buen lote de alcohol.
Podríamos romper una ventana y tratar de hacer pasar al niño por entre los barrotes para que pida ayuda. —Alcé las manos a la defensiva luego de que la madre del pequeño me mirase con aquellos ojos apagados—. Es sólo una idea, no me vayas a apuñalar por ello. Por cierto, te sangran las manos, deberías hacer algo con ello...«Pero qué mujer más rara.»

Me acerqué a la puerta de la cocina donde el tabernero se había metido. Miré por el ojo de buey pero no se apreciaba nada gracias al vidrio roto, luego miré por debajo de la puerta por el minúsculo espacio que lo separaba del suelo, pero me costaba distinguir la imagen cortada que me ofrecía. Grité:
¡Hey cabrón! ¡No es chistoso, anda abre la jodida puerta!
Humm, pensé en la noche anterior, no había pasado nada parecido a aquello. Me fui de nuevo al barril de la cerveza, me serví la mitad de la jarra y me la bebí.
¿Alguna desea un poco de cerveza? Sé que no es el momento, pero esto me pone algo nervioso.
Vaya lío, mejor me serví de una botella verde que reposaba en la pared, era aguardiente de menta, saqué un pequeño vaso de bajo la barra, serví y me bebí el contenido de un sorbo, eso me daría coraje.
Bien, demonios. Resolvamos esto.
Me encaminé a la escalera, la puerta parecía ir más hacia dentro que hacia fuera. Arriba podría romper una ventana y salir si es que no estaban igual de abarrotadas, por último pedir ayuda.
¿Alguien más viene conmigo?, tú no cariño, mejor te quedas cuidando a tu hijo. Por cierto, me llamo Strind.

Subí las escaleras, la madera rechinaba bajo mi peso, debí haberme sacado el macuto, arriba había un pasillo largo con puertas en ambos lados, una frente a otra, al final no había ventana, solo una mesa y sobre ella un mantel blanco y un florero, «que bonito decorado», unas lamparas viejas iluminaban dejando un tanto lúgubre la estancia.
Veamos. —Traté de abrir la primera puerta, el pomo no cedía, estaba con llave—. Mierda, la puerta está cerrada.
Intenté con las demás, el resultado fue el mismo, luego grité y las aporreé las planchas de madera esperando a que hubiera alguien tras ellas.



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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Celeste Shaw el Jue Jun 02, 2016 6:38 am

Me froto los ojos y sacudo la cabeza para acabar de despejarme, y entonces miro al encapuchado con una sonrisa de medio lado en la boca. Respondo a sus escuetas palabras con otras igual de escuetas, y entonces me dedico a mirar bien la estancia, por si hay algo que se me ha escapado antes. No veo nada que no haya visto... Entonces extiendo las alas y subo hasta ver de cerca el techo, pero tampoco hay nada raro.

Los golpes de Faiza me sobresaltan, y bajo hasta posarme suavemente en el suelo. Entonces suspiro y examino las ventanas. Tienen barrotes, y no creo que nadie, ni siquiera el niño, pueda pasar por ahí. Miro al encapuchado cuando lo propone, luego miro de nuevo los barrotes y al niño, y niego con la cabeza.

-No creo que vaya a caber por ahí, el niño.

Sostengo la mirada apagada a la mujer que iba con él, y entonces me giro de espalda y sigo buscando alguna cosa que podamos usar para salir, o algo que se pueda hacer. Frunzo el ceño, frustrada. Si pudiera hacer algo para doblar los barrotes... El grito del encapuchado, increpando al tabernero, hace que fije los ojos en él, algo sorprendida. No me había encontrado nunca con nada similar, no me habían encerrado en una taberna... bueno, un antro, mejor dicho; pero sí he tenido que tratar con gente más que enfadada. Llevo la mano a la daga y agarro la empuñadura, empiezo a sacarla pero a medio camino me lo pienso mejor y la guardo.

Luego, cuando ofrece cerveza, niego con la cabeza. Éste no es el momento adecuado para ello. Necesito estar despejada, no que el alcohol me lo vuelva a nublar todo.

-Ahora no, gracias.

Miro las escaleras. Quizá debería subir... No sé, puede que sea peligroso, pero... ¿qué es el peligro? ¿Cuántas veces me he reído en su cara? Oh, vamos, no voy a temer a un pasillo oscuro. Me encamino hacia allí, y veo que el encapuchado, que se llama Strind, según dice, se me adelanta. Sin embargo, no me detengo, sino que subo yo también.

-Ya vengo yo.

Por precaución más que por otra cosa, saco la espada, y la mantengo en alto. No hay ninguna ventana en ese pasillo, y puedo ver diversas puertas a lado y lado. Intento abrirlos, pero no se puede. Oh, vaya, totalmente encerrados. Y la mesa... ¿por qué está ahí? Menudo lugar para ponerla. Espera... ¿podría haber una trampilla debajo? Puede ser, ¿por qué no? Guardo un momento la espada, cojo la mesa y trato de arrastrarla para moverla y ver si realmente hay una trampilla o sólo son figuraciones mías. Intento hacerlo de modo que no se caiga el florero. Cuando la aparto, veo que no hay ninguna trampilla. Oh, vaya. Bueno, a ver si hay otro modo de salir de aquí.

Entonces la veo... Esa niña de nuevo. ¿Por qué no me la puedo sacar de la cabeza? No se va, su fantasma no se va, y yo no puedo aguantarlo mucho más. Trato de ignorarla, pero ella llora y chilla, y hace que me lleve las manos a las sienes.

-Vete, niñata. No molestes.

Me saca la lengua y se pasea por delante de mí. Trato de atravesarla con la daga, pero no puedo. Ah, claro. Es un fantasma, ¿cómo podré? Cierro los ojos y suspiro, sacudo la cabeza y los vuelvo a abrir. La ignoro, no le hago ningún caso mientras me hace caras raras y se pasea delante de mí. ¿No se va a ir nunca?

Le doy la espalda y, entonces, miro la cerradura de las puertas. No parece difícil hacer saltar el mecanismo. Aunque debo ir con cuidado, se me podría romper la daga, que es lo que uso para forzar cerraduras. Voy hasta la más cercana a la escalera, en el lado izquierdo, y entonces saco la daga. Con cuidado, introduzco la punta en la cerradura y la muevo, tanteando para encontrar el sitio exacto que hará saltar la cerradura y permitirá abrir la puerta. Estoy unos minutos intentándolo, hasta que oigo un ruido raro. No es el típico "clac" que se oye al saltar el mecanismo... Saco la daga y veo que se ha roto.

-Oh, mierda...

Entonces cargo contra la puerta, pero es inútil. Yo no puedo, tengo poca fuerza. Miro a Strind y le hago un gesto, pidiéndole ayuda para, al menos, romper la puerta, ya que no lo he podido hacer sin fuerza bruta.
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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Pecrey Addams el Mar Jun 21, 2016 6:55 pm

Encerrados, como el alma en el cuerpo, el pájaro en la jaula y los prisioneros en mazmorras. El grupo se encontraba en una situación muy mala. Aun que el niño mantenía la calma, sus ganas de permanecer encerrado eran las mismas que de un pez permanecer fuera del agua.

La prisión era mágica, y lo sabía… Tenían que salir de ahí de una forma menos tradicional, buscar una salida no serviría. El pequeño Pecrey cerró los ojos, y se concentró, era una magia, y no una de escaso poder, sentía energía fluir en el ambiente.

-Lo sientes?- pregunto Pecrey al aire, más bien dirigiéndose a su apática compañera, que medio se vendó su mano para mantener las apariencias.

-Algo sí, no me había fijado…-
dijo la mujer que de pronto empezó a mirar a todos lados, como si en el aire pudiera ver trazos de algún dibujo o manchas etéreas flotantes, cuando nada había para ver. Como cuando un gato mira a una esquina, y nada hay, pero el gato sabe que ahí hay algo, y ahí está solo que tú no puedes verlo.

La mujer cerro los ojos, y los abrió de golpe –de debajo!- dijo la mujer alzando la voz, y confirmando la sospecha del niño.

EL niño y la mujer comenzaron a buscar por todo el local, mientras gente perdía el tiempo subiendo las escaleras. Pecrey miraba detrás de la barra y en la cocina por si había algún pasadizo. Mientras la mujer buscaba en la misma habitación, por el suelo algún indicio de una puerta oculta que fuera hacia un sótano. No había nada de eso, era mucho menos sutil. Pues finalmente Pecrey dio con una puerta a un lado de la escalera, una puerta cerrada… más bien trabada. Hacía amago de abrirse, pero no se abría, como si estuviera un mecanismo encasillado, o simplemente se negara a abrir por su propio peso. Pero la fuerza del niño era insuficiente.

-Ven aquí, creo que lo conseguí!- dijo el pequeño mago para llamar la atención de su compañera. Quien vino y miro la puerta.

La no-muerta miro al niño con sus ojos profundos y vacíos, y entendió la situación. Palpó la puerta ejerciendo cierta fuerza, noto la resistencia. Cogió un poco de impulso y corrió hacia ella anteponiendo el hombro y derrumbándola con fuerza sobrehumana, solo por si acaso.

La misma se abrió causando un estruendo enorme en toda la taberna… podría darse a sus compañeros por avisados con eso, así no tendría que llamarles, una molestia que se ahorraba. La mujer revivida por Pecrey estaba en el suelo, había perdido el equilibrio al entrar y caído de bruces, pero se levantó tranquilamente chequeo su estado con la vista y como si nada. Estaba bien visiblemente, así que sin problemas.

EL niño, entró, la estancia era como un almacén, algo viejo, descuidado tenía 4 grandes barriles repartidos en cada esquina, todo estaba lleno de polvo, pero había algo que destacaba. Algo grande, en el centro de la habitación, cubierto por una manta blanca completamente, pulcra, desentonaba del resto de la habitación bastante. Y algo ocultaba bajo su manto.

Pecrey bien notaba la naturaleza paranormal de su contenido, pero no planeaba averiguar que era.
Mejor era esperar a que alguien lo hiciera en su lugar. En cuanto el resto, algunos llegaron antes, y otros tardaron más, pero Pecrey fue claro con su mensaje hacia sus forzados compañeros.

-Eso de ahí bajo la manta- dijo señalando a una superficie blanca cuadrada y más grande que él- Creo que podría tener que ver con nuestro encierro-

Y una vez aclarado, se puso por detrás, instintivamente se acercó a una mujer, para ponerse detrás, como si de una madre se tratará, solo que no era su acompañante, inconscientemente busco una madre… mas viva.

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off: Me acerco o a Celeste, o a Iris, la que este mas cerca, o llegue antes, o ambas. No las tocara simplemente se pondra detras, y muy cerca.


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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Iris Melita el Jue Jun 30, 2016 9:58 am

Por mi parte traté de cerrar los ojos, quedándome de pie, intentando oír a mi alrededor. Como cuando me encontraba en el bosque. Evidentemente no podía oír el susurro de los árboles, sus voces murmullantes indicándome lo que tenía a mi alrededor. No había naturaleza a mi alrededor. Naturaleza que yo pudiera entender, pues todo aquí era fabricado y manufacturado.

Lo único que irrumpía el silencio en mi cabeza, era el ruido que generaba el humano recogiendo las botellas, y su voz inundando la sala, como si nada de lo que estaba pasando importase realmente.

Está claro que no todo el mundo tiene el mismo criterio para las cosas

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La piel de mi cuerpo se estaba erizando por la furia que me empezaba a calentar tanto que casi me hacía arder. Giré mi cabeza rápidamente, buscando alguna cosa que poder usar para poder escapar de aquí. Pero para mi exaltación que se acrecentaba por lo que veía, el humano estaba recogiendo alcohol, e incluso ofreciéndolo.

Tomé la botella que había dejado en el estante de la pared y se la lancé a los pies que se encaminaron hacia la escalera.

- Eresss un sssser patético. ¿Qué te creesss?¿Que esss momento para bromear?¿Para perder el tiempo?

Obviando aquello, y las sugerencias previas hechas por el humano, y la pájara subiendo las escaleras, empecé a “andar” de un lado a otro de la sala, mirando a mi alrededor, cualquier resquicio que pudiera indicarme alguna cosa que pudiera ayudarnos. Había algo, pero no sabía qué, que me ponía nerviosa.


El humano y la pájara, o arpía, no tenía muy claro, marcharon hacia arriba, mientras el niño y su progenitora conversaban, y de repente un grito surgió de la señora.

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Abrí los ojos de golpe y observé hacia el niño y su madre que habían alzado la voz, observando sus movimientos.

Les seguí con paso lento, como si estuviera yo misma hechizada, hacia el otro lado de aquella puerta que acababa de derribar la mujer tras darle una embestida digna de un hombre musculoso.

Cuando quise darme cuenta, el niño estaba detrás de mí, y reaccioné al extraño hechizo, parpadeando repetidamente.

Con mesura, posé mis manos sobre la cabeza del niño, acariciando su pelo con una de ellas.

- Vaya, parece que has encontrado algo interesante

Repuse antes de apartar mis manos de encima de ella, en un esfuerzo por no alertar a su madre.

Faiza se acercaba desde el otro lado de la sala, y pasaba entre nosotros, la madre, y el resto de gente que pudiera venir.

- Odio las esperas

Faiza tomó la manta blanca por los extremos con sus brazos, y la levantó lentamente, procurando no levantar la densa capa de polvo que estaba alrededor. La dejó caer, doblándose sobre sí misma, dejando ver una trampilla con una anilla para sujetarla, sin candado ni ningún tipo de cierre.

Faiza se giró hacia nosotros, esperando a que le dijera yo algo, porque buscaba mi mirada con la suya.

- Adelante. Estamos nosotros aquí-

Faiza tragó saliva antes de agarrar la anilla de acero que sujetaba la trampilla y levantarla con pesadez, apoyándose en toda la longitud de su poderosa cola, hasta que consiguió que la trampilla cayera por el lado contrario, dejando abierto un hueco de unas escaleras que desaparecían en la penumbra de la oscuridad.
Noté un escalofrío que me recorrió la espalda en aquel momento, estremeciéndome toda la piel a medida que me recorría la columna. Aguanté la respiración por unos segundos, hasta que un suspiro que se veía
- Noto… que ahí abajo hay algo. Algo fuerte y poderoso que emana energía

Tomé aire, observando a mis compañeros, y finalmente, a Faiza a los ojos, que ya se había erigido a observarme de nuevo.

Tras tomarme unos segundos de pausa, avancé hacia la escalera, tan despacio que parecía que mi cuerpo flotase sobre el suelo, y sin detenerme, avancé hacia la oscuridad que me absorbía sin miramiento.

La luz que emanaba de la escalera se fue alejando de mí, permitiendo a mi mirada adaptarse a la oscuridad.

Había muchas sábanas cubriendo las paredes, sábanas blancas ahora agrisadas por el polvo y amarillentas por el paso del tiempo.

En el centro de la estancia, se levantaba un gran cuerpo plano, ovalado, tan grande que para observar su punto más alto debía alzar la mirada. Y lo suficientemente ancho como para que pudiera cubrirme a mi tres veces de ancho.

Notaba mi estremecimiento más fuerte cerca dde este objeto, y mi respiración se aceleró.

- E-es seguro, aparentemente. Aquí hay algo enorme cubierto por una sábana…

Repuse en alto, a pesar de que la voz la acallaba mi propio estremicimiento.

En el momento en que todos pasasen la puerta que cubría la sala de la trampilla, ésta se cerraría de un golpe fuerte y sordo, y los candiles de esa sala y la de abajo se encenderían de golpe.


OFF


Todo lo que necesitéis saber por favor, comunicádmelo por MP a Seño. Esto se está acercando a los eventos importantes


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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

Mensaje por Strindgaard el Vie Jul 01, 2016 5:46 am

Mejor bajemos, pidamos ayuda a la serpiente —le dije a la divium.
El segundo piso no parecía tener nada que fuera de ayuda, con los hombros doloridos decidí que ya no valía la pena averiguar qué había tras las puertas.
Regresé a las escaleras algo frustrado, pero recordé que tenía un par de tragos para beber, cuando llegué abajo noté que habían logrado abrir una puerta y las demás estaban ya dentro, «Por todos los demonios, ¿acaso no entienden que deben abrir una puerta que lleve hacia afuera en vez de hacia dentro?» Suspiré ante la expectativa de pasar un instante más con aquella extraña tropa de mujeres y el niño, sobre todo ese curioso niño de rostro apagado; me daba un poco de mala espina él y su madre golpeada. Cogí un vaso de la barra, estiré la mano y vacié un poco de licor de una botella que había quedado fuera por asuntos de espacio en mi morral. Sabor tostado de barrica de roble, un poco amargo y fuerte, no estaba mal, de seguro era un whisky de dos años de añejado o más. «Nota mental: Llevarme el whisky sobre la barra antes de escapar.» Cuando la pelirroja también entró a la sala me quedé solo en medio del comedor, y me pareció que era el momento idóneo para asaltar la caja con el dinero. Di un salto digno de un circense, quedé del lado interior de la barra y comencé a registrar el interior meticulosamente. Desde la puerta pude oír un fuerte golpe de madera y algo metálico dar contra el suelo, asomé la cabeza, todas seguían allá. Di un par de vueltas más entre los objetos bajo la barra hasta dar con mi botín, una pequeña caja de madera gastada. La zarandeé y pude oír las monedas. Puse mi morral sobre la mesa, tuve que sacar un par de botellas para poder meterla, pero de seguro con el dinero podría comprar todas las que quisiera.
Tabernero hijo de puta. Esto te pasa por encerrar al gato en la carnicería.

Atravesé la puerta unos segundos después con algo de peso extra en el morral, miré la nueva vía de escape, al parecer la taberna era más grande lo que aparentaba. La pequeña Faiza había encontrado una trampilla que daba a un sótano. ¿Acaso era el único que entendía que hacia abajo no era hacia fuera? La serpiente miró a su compañera, me crucé de brazos, ¿Qué podría haber ahí? Barriles, comida en salazón y seguro que algunos muebles viejos. ¿Que esperaban hallar ellas? ¿Una puerta mágica al palacio de Oz o quizá una conexión a los desagües?, «Humm. Quizá podría huir por el desagüe como la rata en que me he convertido.»
Noto… que ahí abajo hay algo. Algo fuerte y poderoso que emana energía.
Miré a la muchacha con los ojos entrecerrados, ¿era maga, adivina o algo así?

Luego de que dijera aquello me pareció poco cuerdo querer descender. Abrí la boca para pedirle ayuda a Faiza con las habitaciones de arriba cuando la puerta a mi espalda se cerró de golpe, produciendo un sonido como de una enorme boca de lobo al cerrarse, di un pequeño grito ahogado por la impresión, las luces de los candelabros se encendieron como por arte de magia, abajo también apareció luz, iba a aplaudir pero no sabía donde estaba el mago. Giré mi cabeza como un títere viejo y gastado para encontrar al titiritero que nos había puesto allí y luego comencé a aporrear la puerta, pero fue igual de inútil que en el segundo piso. Me mordí el labio inferior y me ajusté la capa. Ahora todo lo que quedaba era bajar.

Dejé que la serpiente y su compañera fueran las primeras en la fila, nada personal, pero si abajo había algo fuerte y poderoso era mejor no arriesgar el pellejo teniendo otros que lo pueden hacer por ti. Cuando llegué allí me impresionó hallar las paredes cubiertas por sábanas. En mi deseo por encontrar una maldita puerta fui de una a otra tirando se ellas para ver si tras alguna encontraría una salida que me llevase a el agua sucia que fluía por Esmeralda, pero solo hallé polvo, tierra y cuadros, cuadros elegantes, de marcos de caoba, o cerezo, cuadros de distintos tamaños, pero todos con la misma imagen: un blanco pulcro y vívido.
¿Pero que demonios? —puse la mano sobre el que tenía en frente. «¿Por qué…?» ¿Quién estaría tan demente como para colgar cuadros en blanco?»

En medio también había una sábana cubriendo algo. Había que admirar el gesto cuidadoso de nuestro captor. Me preguntaba que haría si decidiera romper sus bonitos cuadros. O quizá lo que guardaba celosamente en medio de la sala.
Las mujeres se congregaron a mi alrededor, sujeté la punta de la tela y tiré de ella para revelar el secreto del centro del sótano, el polvo se levantó como un fantasma vetusto y olvidado para luego disiparse igual que como llegó. Tosí un poco y me quedé perplejo al hallarme frente al espejo más grande que había visto en mi vida. Era más alto que yo y por mucho más ancho, tanto que todos los presentes podíamos ver nuestro reflejo en él sin necesidad de apretujarnos. La madera del marco era oscura y lustrosa, y el cristal no tenía manchas ni algún daño visible. Al verlo lo primero que pasó por mi cabeza fue el figurarme cómo pudieron haberlo metido allí, «Seguro que hay una enrome puerta por aquí, tras una pared falsa o algo por el estilo.» Miré mi reflejo y luego el reflejo de los cuadros a mi espalda y las paredes, pero antes de fijarme en nada más noté como mi reflejo se movió una fracción de segundo más lento que mí. «Es el licor, mi amigo.» pensé. Alcé una mano y mi fiel reflejo me imitó. Fruncí el ceño, saqué la lengua. Todo parecía bien, moví las cejas. No, no había sido yo, había sido él.

Vaya —solté, «El licor, el licor.»—. Por un momento me pareció que —Mi reflejo me sonrió, una sonrisa cálida, casi tierna. Mi rostro se desencajó. Quedé perplejo—... Mierda.



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Re: El reflejo no miente[ Libre /Con masterización]

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