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El grito y la furia

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El grito y la furia

Mensaje por Hemmi Chinaski el Lun Mayo 16, 2016 3:22 am

«Qué frío hace.» Estoy mirando al patio, de pie en lo que ha sido mi hogar por los años que he estado en la isla, visto un quimono agradable, me siento descansada, y a pesar de todo no estoy a gusto, hay algo entre las paredes cargadas de aire mortecino que me desconcierta, como si algo me observara desde lejos. Es de tarde y la sala reposa en un silencio sepulcral, fuera no cantan las aves ni los grillos, los perros no aullan y la ausencia de los maullidos de mis gatos se siente en mis oídos como una piedra. El sol baja lento como una tortuga con caparazón de fuego y proyecta una luz tenue que no alcanza a calentar mi cuerpo en lo absoluto. El crepúsculo estalla en miles de tonalidades, pero ni el sol, ni el cielo con sus nubes rojas y horizontes violetas y carmesíes me llenan del todo. La soledad que repta por mi pierna y sube helada, me quiere recordar algo. Me abrazo en pecho, el frío del ambiente me provoca una gran desazón, mis vestiduras son blancas, un largo quimono sencillo y de algodón, pero la tela se siente ajena a mi piel, llega a ser molesta por lo fría y pesada que se siente.

Se me ocurre prender el brasero, la pequeña cama de hierro donde reposan los carbones no está, pienso ir a por el, pero por alguna razón no quiero moverme de la habitación. Algo profundo y soterrado en mi interior me lo impide, algo que pocas veces he sentido en mis largos años ¿Acaso es miedo?
—Bukkawi —llamo hacia el interior de la casa—, ¿podrías encender el brasero?
Él no contesta, pero está ahí, en algún rincón de nuestro hogar, lo puedo oír caminar con pasos lentos y dispares, como una gotera.
Entonces, en medio de mi habitación una bandeja con mis tazas, tetera y yerbas me espera lista para el té. La tetera humea, el vapor ser yergue y yo sonrió ante la expectativa. Me preparo como es debido, pies y piernas juntas, me siento sobre mis talones y procedo a preparar con una infinita concentración, como si preparar té fuera lo mismo que limpiar la katana o practicar un arte marcial, para los habitantes de Thaimoshi Ki Nao aquello es una ceremonia con todas sus letras, y yo, que pretendo ser parte de ellos, me lo tomo con el mismo respeto.

La taza está lista, con la matcha se produce el mejor té verde que he probado en la vida, el mortero aplasta sus hojas y muelo todo en el cuenco hasta tener la yerba compacta y de un verde uniforme, la cuelo como es debido en la taza de cerámica, y la dejó reposar lo que se demora en respirar tres veces, dejo el cuenco a un lado y levanto la tetera con parsimonia, con ambas manos sirvo el agua, pero el liquido cae frío dentro de la taza, el vapor del agua se extingue al llegar al fondo y el té que reposa dentro se arruina. «Pero qué… Molestia», vierto un poco de agua en otra taza limpia, no me lo creo, el resultado es el mismo. «Maldita agua —mis manos comienzan a temblar, mis dientes suenan cuando apreto la mandíbula. Trato de dar un profundo suspiro para calmarme, pero esta maldita tetera me saca de quicio, este pedazo de mierda…—. Hija de…» No me puedo contener, es que la tetera está caliente por fuera, el vapor sube por su MALDITA boquilla, pero el AGUA cuando cae está FRÍA. No puedo creer que esté tan enojada, el temblor de mi brazo hace caer gotitas que se escarchan al contacto con mi pierna. Como último recurso, vierto un chorro de agua en el suelo, el suelo se moja, la sangre cae fría y no puedo sentir más que asco. La tetera tiene hilos rojos como dedos recorriendo saliendo de su interior, la sangre se coagula en el suelo y mancha mi hermosa bandeja de té y mi quimono. Me pongo de pie hecha un torbellino, grito con odio, totalmente exasperada, y lanzo la jodida tetera con todas mis fuerzas contra una pared. La pieza de cerámica estalla y la sangre empapa de arriba abajo como una brocha y el manto rojo forma un rostro, uno que conozco muy bien.
¡BUKKAAAWI! —mi garganta se desgarra y escuece. Envidia me mira con unos ojos de escorpión dibujados en la pared. Su sonrisa es un retorcijón en mis músculos— ¡AYUDAAAA BUKKAAAAAAAWIII!

La mancha en la pared comienza a reír, los ojos rasgan la pared, son manchas de humedad que calcinan, su boca es oscura como un pozo al hablar.
Oh, hermosa, tu aguerrido novio viene en camino. No desesperes.
Levanto la bandeja, todo está pringoso de sangre violeta y morada, las tazas, el té, mi pierna y sus gotitas congeladas. La lanzo con un grito de desesperación, un rugido que flamea, y la sangre en el aire se vuelve nube espesa de carmesíes, rojos y púrpuras, la bandeja estalla en algún sitio y puedo oír la cerámica de mis instrumentos quebrarse. Asustada trato de huir, flamas azules y tristes me visten, la carcajada de Envidia me sube por la espina dorsal y me estremece como un balde de hielo. Es un trueno, y como el rayo que lo antecede, Bukkawki aparece de entre la nube.

—¡Bukkawi! —Un atisbo de felicidad me cubre como una manta tibia, solo él podría ayudarme. Está todo manchado y me cuesta un instante en notar que su rostro vehemente ha sido masacrado—. Bukkawi… Tus ojos…
Me acerco hasta él y le acaricio la mejilla, está frío, algo se rompe en mi interior y puedo sentir el mar se llanto que sube, pero no puedo llorar, el nudo en la garganta me hace doler. Él mira sin ver, donde debieran estar sus ojos ahora no hay más que dos cuencas llenas de sombra.
Bukk estira su mano derecha y me acaricia el rostro, tanteando mis rasgos. Su quimono negro de oscurantista gotea y observo el suelo por un momento que parece una eternidad, la sangre emana bajo su ropa, echó a un lado las telas y observo horrorizada como su pecho está abierto, como si una mano demoníaca y vil se hubiera abierto paso hasta salir por sus costillas. Las lágrimas caen al fin, son un torrente tibio, Bukk me susurra algo pero su voz suena tan lejana que parece un eco. Abre su boca y puedo observar filas y filas de dientes en su interior todos ellos agujas filosas como tallos de flores cortadas.

Un sonido gutural surge de su garganta, intento dar un paso atrás y su mano en mi rostro se vuelve del filo del hielo, doy un grito helador y luego todo se vuelve rojo. Me llevo la mano a la cara y siento mi sangre tibia correr por mi mejilla y me estremezco con su tacto. Bukkawi abre sus mandíbulas de escualo y se proyecta hacia mi cuello, yo esquivo y corro y mi vista está cegada por la sangre, busco mi espada pero solo hay un sitio vacío en el atril. Bukkawi se mueve como un conejo brillante de negro terciopelo, trato de huir de él pero es más rápido y más fuerte que mí.
Corro, salto y trato de esconderme por la casa, la herida de mi muslo se vuelve a abrir y la sangre chorrea hasta mi rodilla. Bukkawi destroza todo, es un demonio hecho de miedo y terror.

Estoy metida en un ancho closet, mis respiraciones son un fuelle y mis bocanadas meten tanto ruido que estoy segura que me encontrará, estoy empapada en sudor, solo puedo ver por un ojo, el otro llora sangre. Entonces, de los ecos de mi pensamiento surgen como burbujas de un océano profundo mi odio y mi rabia, dos elementos que me han definido toda la vida.
«Yo no tengo miedo —me dije—. Él no es Bukkawi, mi Bukk está muerto.»
Salgo del closet y soy otra, envuelta en ascuas rojas, naranjas y amarillas, avanzo. Soy una pira andante y mis pasos son HURACÁN. Lenguas de fuego consumen mi camino, al final del pasillo aparece Bukkawi, sus piernas son largas patas de chivo y sus manos son membranosas y llenas de púas, pero no temo. Él no es más que una envoltura vacía, hecho de mierda NEGRA y trozos de MIEDO. El avanza inquebrantable, yo corro a su encuentro, chocamos.

Mis manos son ágiles y mis gritos son un resplandor en lo oscuro. La sombra de Bukkawi se desparrama bajo mis puños.
—¡Sujetadla!
—¡Está despertando!
—¿Nos puedes oír?
—Mirad sus manos rojas, se ha hecho daño ella misma.
—¡Debemos amarrarla al dormir, se ha abierto la herida de la pierna con sus movimientos.
—Son las pesadillas.
—Oh... Mirad, quitadle el cabello del rostro.
—¡Por el Árbol Madre! Se a arrancado el ojo…


Última edición por Hemmi Chinaski el Sáb Mar 17, 2018 9:01 pm, editado 2 veces


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Re: El grito y la furia

Mensaje por Señorita X el Lun Mayo 16, 2016 10:58 pm

Por los dioses que pueblan Noreth. Este hijra me ha mantenido en vilo hasta el final, sobre todo a partir del momento en el que destroza la tetera contra la pared.

Bravo, sinceramente. Me alegra mucho cómo ha tratado este hijra, y el final me ha sorprendido vastamente. ¿Al final va a perder el ojo, o se curará ya sea total o parcialmente?

No es necesario que lo pierda, aunque si lo prefiere, puede hacerlo.

Le daré los permisos, y de nuevo, le felicito por este pedazo de hijra que ha dejado caer en esta comunidad. Se nota que escribe de forma apasionada, deja ver que es impulsiva con su personaje, se introduce en él, lo siente, lo vive.

Incluso diría que su forma de escribir ha variado en el momento en el que su personaje sentía su furia y su miedo. Es como si usted sintiera lo que su personaje siente.

En fin, no le daré más vueltas. Le voy dando permisos. Un grato saludo
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Re: El grito y la furia

Mensaje por Hemmi Chinaski el Mar Mayo 17, 2016 1:35 am

Muchas gracias! Haces que me entren ganas de escribir más sobre Hemmi. Ella lamentablemente quedará ciega de su ojo izquierdo, quedando su pupila de un apagado color gris. Si me permites editaré la Ficha para agregar este cambio y restaré visión de sus estadísticas
Nuevamente gracias, estoy ansiosa por arder en algún Rol.


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Re: El grito y la furia

Mensaje por Señorita X el Mar Mayo 17, 2016 1:58 am

Dime por MP qué quieres cambiar y te lo coloco en su sitio.

Y por otro lado, me alegra que eso te suba la moral. Es encantador que alguien se sienta apasionado con su personaje, y eso me llega hasta lo más profundo.

Si quieres rol, está el tema de búsqueda de rol, y tamibén está el chat para hacer proposiciones. Siempre estamos abiertos a brir temas nuevos
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Re: El grito y la furia

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