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Por el bien mayor.

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Por el bien mayor.

Mensaje por Areath el Mar Mayo 17, 2016 2:05 pm

La noche estaba al caer en el bosque de Silvide. La luz empezaba a escasear y los árboles que la rodeaban eran cada vez más oscuros y callados.
No era la primera noche que pasaba en la gran arboleda pero todo apuntaba a que sería la primera en pasarla sin cobijo alguno. Aquella idea empezó a rondar sobre Areath hacía ya unas horas y vagamente preocupada había emprendido el vuelo con la esperanza de ver alguna aldea desde lo más alto de los cielos. Por desgracia, se encontraba en la parte más frondosa del valle y volar entre aquellos abetos tan altos y espesos era realmente incómodo. Sus alas desplegadas eran tan amplias que terminaban chocando contra las ramas o troncos más gruesos y rasgándose el tejido membranoso con pequeños arañazos.
Un poco frustrada de aquella larga e infructífera caminata, se sentó sobre un tocón de madera buscando con la mirada algo que ver, tal vez no había mirado lo suficiente, tal vez algo se escondía entre las sombras, sólo tal vez…

Se mojó los labios con la cantimplora que llevaba guardada en su bolso. Días como aquellos le hacían recordar lo pesado que era su equipaje, pero cuando uno siempre está viajando de un lugar a otro éste último terminaba por convertirse en tu mejor aliado y si tenías mala suerte, en tu propia perdición.

Areath estaba sumida en sus propios pensamientos, a veces simplemente le ocurría, dejaba dejaba a un lado lo que fuera que tuviera entre las manos y viajaba sobre el cúmulo de sentimientos contradictorios que acechaban constantemente sobre su conciencia. Acarició una de las flores del suelo, lo hacía con cierto cariño, con cierta melancolía, como si aquel no fuera su lugar… En un pequeño arrebato, Areath arrancó aquella hermosa flor, la deshojó y luego la pisó contra el suelo. La insólita flor acabó pulverizada y abandonada pues Areath se levantó y puso pies en polvorosa sin tan solo dirigir sus últimos respetos a la pobre azucena.

Esta vez, el azar (o tal vez el destino) estuvo de parte de Areath, pues cuando la noche dominó los confines y las escasas probabilidades de encontrar un refugio parecían totalmente agotadas, encontró una especie de sendero que parecía conducir directamente a una zona con bastante luz dentro de aquel (ahora lúgubre) lugar. No tuvo que caminar demasiado para toparse con un par de lámparas de aceite colgando sobre un par de robustas ramas. Con cierto recelo y vigilando a su alrededor siguió por aquel estrecho camino topándose de bruces con un par de personas. Su instinto más salvaje le obligó a posar la mano sobre el cinto de la espada preparándose para una emboscada, sin embargo, aquellas dos criaturas lo único que hicieron fue salir corriendo sin emitir sonido alguno. Extrañada por tal comportamiento salió corriendo tras ellas con la esperanza de encontrar a alguien que la ayudara.

Areath detuvo su recorrido en seco. Una pequeña aldea se había mimetizado con el ambiente del bosque. Hogares hechos con las copas de los árboles empleando únicamente los recursos mínimos y necesarios para evitar dañar a las criaturas que habitaban en aquella zona. Era realmente una pequeña maravilla. Si te fijabas lo suficiente se podían ver distintas cabañas, cada una de ellas iluminadas por una única lámpara de aceite con distintos colores de luz.

Areath fue recibida por una pareja de enanos un tanto peculiar. De hecho, no eran ellos los únicos que llamaban su atención. A parte de estar descuidados y presentar un aspecto un poco lamentable, lo que más llamaba su atención eran aquellas horrendas deformaciones que cada uno parecía tener. En particular a los enanos les faltaba a ambos una mano, en su lugar tenían un perfecto muñón que parecía haber sanado correctamente con el paso de los años.

-¿Podemos ayudarle en algo? ¿Señorita?-  Areath estaba bastante confusa, pues al menos, salieron otras diez o quince personas más de entre todas las cabañas. Todos iban vestidos de la misma manera. Lo justo y suficiente para que sus partes pudendas estuvieran cubiertas. - Siento mucho que mis pequeños huyeran de esa manera al verle, pero carecen de lengua y se asustan fácilmente, además, no estamos acostumbrados a recibir extraños. Nosotros somos un pueblo pacífico, alejado de la sociedad, como usted misma puede comprobar, seríamos poco agradables… para algunos.

-Si tanto gustan de ayudarme, no me importaría pasar aquí la noche, me he desviado un poco de mi camino y mañana  a primera hora saldré. No seré una molestia, sólo prefiero evitar la intemperie, hay muchos animales salvajes a estas horas de la noche. -

-Por supuesto. - Respondió el enano con voz agradable - ¿Y vosotros? ¿Qué estáis mirando? ¿Acaso un par de alas son motivo suficiente para tener miedo a alguien? -

Areath sonrió al pequeño enano y el resto de aquellas peculiaridades se escondió bajo su propio techo.

Será mejor que te presente al médico de la villa. Es un ser humano y tiene un corazón de oro, sino hubiera sido por él muchos de nosotros ahora mismo no estaríamos con vida. Aquí lo respetamos como al que más.

Areath siguió al enano hasta la última cabaña, escondida al final de una mata de grandes árboles. No tenía puerta, curiosamente tenía un gran espacio dentro, Contaba con dos cómodos colchones, una mesa improvisada con una gran piedra y par de tocones a modo de silla. Parecía un lugar agradable a pesar del fuerte olor a antiséptico que emanaba de una peculiar estantería.

-Bienvenida seas Tenebri - saludó el médico mientras inspeccionaba de cerca el duro tejido de las alas de Areath, quien evidentemente se apartó con cierta brusquedad.

-La próxima vez que quiera ser curioso le pido que tenga el favor de avisar, no me gusta que los desconocidos se acerquen tanto a mi. - La mirada de Areath era dura como el hielo, estaba juzgando a aquel tipo sin ningún tipo de tapujos y tampoco era de extrañar. La mirada de aquel hombre parecía un poco perdida, como si estuviera ida y tenía una sonrisa torcida, daba hasta un poco de miedo, pero ella era una Tenebri y no temía a nada, ni a nadie.

-Tienes razón, disculpa mis malos comportamientos, es sólo que hasta el día de hoy no había tenido la posibilidad de ver tan de cerca unas y estoy incluso emocionado. El médico sonrió afable y Areath consiguió relajarse. -

Tras aquella aclaración, todo el ambiente tenso que había creado se disolvió casi de inmediato. Aquel señor se llamaba Nëhru y era el curandero de aquella especie de poblado o aldea. Cuando fue más joven se había formado en el arte de la medicina y poco después se recluyó al bosque donde encontró un extraño laboratorio oculto lleno de personas maltratadas,destrozadas y en muy malas condiciones. Día tras día se dedicó a cuidarlos e intentó salvar a tantos como pudo, no obstante muchos acabaron por perecer ya que sus heridas eran mortales. Nëhru era un buen hombre y eso reconfortó a Areath.

Tras una modesta cena, Nëhru dejó tranquila a Areath. Como  sólo iba a pernoctar allí unas horas, prefirió dejarla sola y que descansase adecuadamente. No obstante Areath no podía conciliar el sueño; entre el olor a desinfectante, el incómodo colchón, el poco espacio que había, sus alas estaban incómodas y porqué no decirlo, ella también. Había algo que no encajaba en todo aquello. ¿Qué clase de persona estudia medicina y se recluye en un bosque? Estaba claro que le había contado la historia a medias, y no había cosa que menos le gustara a Areath que le mintieran o que le ocultaran algo. Areath se sentó sobre el colchón con las piernas cruzadas y se detuvo a observar nuevamente.
Empezó a rebuscar entre los cajones de gran botiquín. Era una cristalería que guardaba cuchillos, sierras, navajas, alcohol, agua oxigenada, gasas estériles, aparatos para torniquetes, cloroformo… entre muchas otras cosas cuyo uso quizá estuviera un poco fuera de lugar en dicho campo. Finalmente en el fondo de ésta, encontró lo que buscaba. Estaba detrás de la chapa de madera, una pequeña zona abultada. Con cuidado, extrajo lo que parecía ser un fajo de hojas. Era una libreta, no, era un diario, sin tapa ni portada. En él, Nëhru llevaba una especie de lista de cuentas que reflejaba datos económicos exorbitantes.
Los nombres de cada “paciente” ligados directamente a uno o varios órganos. Habían páginas manchadas de sangre y conforme Areath pasaba las páginas la letra de Nëhru se volvía más irregular, menos concisa. Nëhru no había sido médico, tal vez sí que hubiera estudiado medicina en algún momento… pero lo único a lo que se había dedicado era a traficar con órganos, de hecho, las personas a las que había salvado fueron las últimas a la que capturó. Era la última entrada de aquel bochornoso y escalofriante diario. Los nombres estaban a medias, las cifras habían desaparecido y  en su lugar, anotaciones de pensamientos habían invadido los renglones. El peso de conciencia de Nëhru era real y palpable. Areath estaba sintiendo el asco y el repudio que el mismo se estaba ocasionando. El día que lo dejaron a cargo del laboratorio experimental Nëhru hizo lo pertinente para que éste no pudiera volver a utilizarse. Destruyó lo innecesario y empezó a salvar a aquellos seres vivos con los mismos órganos y extremidades que había arrebatado a otros.

Areath cerró el diario y lo dejó exactamente en el mismo sitio. Entonces se sentó sobre el colchón empezando a respirar de forma agitada.
“Es un asesino”
“No, ya no lo es”
“Los asesinos no cambian”
“Él es distinto”
“Hasta que se canse de ser bueno”
“Nadie cambia para siempre, todos somos parte de nuestras raíces”
Areath se llevó las manos a la cabeza y se estiró del cabello. No podía respirar, se estaba ahogando. su juicio inicial le pedía acabar con Nëhru. El era un asesino y eso era motivo suficiente para acabar con él e imponer justicia. ¿Pero acaso no había impuesto justicia él? ¿Acaso no se había arrepentido de sus actos?
“No importa lo culpable que seas, si… si te has arrepentido puedes empezar de cero”
“¿Y los más cercanos a esas personas que murieron? ¿También podrán olvidarlo? Debes imponer tu propia justicia, para eso has nacido.”

Areath se levantó de la cama y fue directa al bolsillo derecho de su pantalón. La punta afilada de la daga brillaba con luz propia y luchando contra todo pronóstico se hizo más de un corte en el brazo izquierdo. Empezó a sentir el dolor y con ello su mente empezó a despejarse. Repitió el proceso unas cuantas veces más. La sangre brotaba de su brazo lo justo y suficiente para no gotear ya que a la vez que se hería también empleaba su habilidad de apoyo, Neohealth, para evitar las hemorragias. El dulce dolor persistía y gracias a él empezó  a ver los hechos de la manera más adecuada para ella.

Todos cometemos errores alguna vez, obviamente este delito era mayor, no era cosa de robar tres caramelos. La lista de asesinatos de Nëhru era importante, casi podía competir con la suya. Casi. Aun así, era un hecho que todos en el pueblo lo tenían en alta estima, ellos sabían que estaban vivos gracias a él, aunque fuera una ironía el mismo hecho. Areath no quería arrebatar nada a nadie. Aunque aquello le costase un poco de sangre y cordura no iba  a quitarles a aquellos mutilados y mal parados seres a su pequeño “ángel de la guarda”. No haría nada, pero no por Nëhru pues el ya lleva un alto cargo de conciencia, lo haría por todos aquellos que dependían de Nëhru para sobrevivir porque ahora Nëhru era una herramienta al servicio de muchos desvalidos.

Todavía sentada sobre aquel colchón tomó aire y se relajó, cerró los ojos echando la cabeza hacía atrás y los abrió nuevamente para contemplar la nada. Necesitaba su momento de soledad extrema pues sólo ella era consciente de los demonios que acarreaba.

Se recostó en la cama, unos tenues rayos de luz amenazaban con salir, con suerte, aún podría dormir unas pocas horas antes de ponerse en marcha. Efectivamente, no pasaron más de dos horas y Areath ya estaba despierta. Había descansado lo suficiente como para continuar su recorrido aquel día. Si todo iba bien, según el mapa, acabaría llegando a la próxima ciudad por la tarde y sino intentaría buscar una zona más despejada en la cual desplegar sus alas no fuera tan molesto.

-Buenos días - Saludó a unos hombres que estaban recogiendo agua de un pozo.

-¿Nos abandonas ya? - Preguntó Nëhru ofreciéndole un poco de fruta de un cuenco de madera del cual Areath cogió un jugoso fruto rojo.

La joven Tenebri intentó parecer neutra, como si los datos que hubiera leído no fueran con ella, pero no fue tarea fácil, tuvo que morderse un par de veces la lengua y más de una con fuerza. Todavía le costaba controlar aquella parte que desde bien pequeña había enraizado. Pero era una Tenebri fuerte y sobreviviría.

-Necesito ir a la ciudad más próxima, ¿por dónde debería seguir? -

-Descuida, una de mis chicas te acompañará. - Nëhru cogió del hombro a una elfa. Ésta no tenía conciencia de lo que era, es más, tenía la punta de las orejas seccionada y una burda y fea cicatriz adornaba su cara. Era una quemadura de gran envergadura y parecía que no hubiera sanado, sin embargo allí seguía todo el tejido muerto. Parecía un caso muy raro.

-La acompañarás hasta el final del camino y le enseñarás que dirección debe seguir para alcanzar la próxima ciudad. ¿De acuerdo? - Nëhru sonrió con cierta dulzura a la elfa y ésta simplemente se limitó a asentir y obedecer. La culpabilidad de Nëhru se reflejaba en su rostro, sin embargo, nadie allí parecía reparar en ello.

Por un segundo Areath estuvo tentada de decir algo, por mínimo que fuera, sin embargo calló y observó. Cogió la mano de la elfa y se despidió amablemente de aquellos que tan bien la habían recibido.

Había encontrado un extraño lugar al que acudir si algún día ella también quería perderse en los confines de Noreth. A fin de cuentas Nëhru era un humano y tarde o temprano tendría que abandonarlos, tal vez y sólo tal vez un día volvería y les regalaría un nuevo curandero.


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Y hasta aquí el Hijra, parecía más largo en Word. No suelo escribir muy asiduamente por lo que cualquier crítica o sugerencia me vendría bien. Está un poco regular pero ahora mismo es lo mejor que he sacado. Ojalá que no os decepcione.

Hijra editado y terminado o eso espero. Me cuesta dar finales concretos. ¿Asi es suficiente o lo tengo que cerrar todavía más?


Última edición por Areath el Mar Mayo 17, 2016 4:39 pm, editado 1 vez


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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Señorita X el Mar Mayo 17, 2016 2:57 pm

No se preocupe. La verdad es que ha atendido bastante bien el hijra, y aunque es cierto que puede mejorar, tengo fé en que usted irá mejorando a medida que vaya teniendo partidas aquí en el foro.
Me gusta el resultado que ha obtenido.

Leer novelas también ayuda a la forma de escribir, por si acaso eso le ayudara de algún modo.


Lo único es que no ha terminado el hijra. Por favor, termine la situación, hasta la llegada del día siguiente y su partida de la aldea, y avise en cuanto lo haya hecho.

Va por el buen camino. Un gran saludo
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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Areath el Mar Mayo 17, 2016 4:40 pm

Editado, a ver si así es suficiente.


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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Señorita X el Mar Mayo 17, 2016 7:51 pm

Ahor sí, el cierre es adecuado. No tienes por qu`´e cerrarlo más, solo quería que finalizaras el hijra que te puse. Si te gustan los finales abiertos, bienvenidos sean, y si son cerrados, pues también.

Me alegra que hayas acometido el trozo que faltaba con gusto, porque te ha quedado muy bien. No dudo en que mejorarás a medida que participes en partida, y poco a poco te irán saliendo mejores formas de finalizar las frases o los posts.

Un saludo, y bienvenida a bordo
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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Areath el Mar Mayo 17, 2016 7:56 pm

Muchas gracias!
¿Cuándo voy a poder solicitar entrar en partidas? ¿O ya tengo los permisos necesarios?


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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Vakhir el Miér Mayo 18, 2016 5:52 pm

Hey Areath, que buen Hijra. Como ya te he leído anteriormente me esperé un poco lo del final abierto, aunque debo decir que al final la escena con la elfa de orejas cortadas me ha puesto en tensión, pensé que te ibas a cargar al curandero finalmente, y optaste por el camino del padre paz. Me ha gustado, muy bien conducido todo, y no me he perdido ni por un instante.
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Re: Por el bien mayor.

Mensaje por Señorita X el Jue Mayo 19, 2016 2:11 am

Juraría que por chat te respondí a esto, pero por si acaso.

Desde el momento en que tienes color puedes postear ya en cualquier partida que gustes. Es cosa de ponerte de acuerdo con otros jugadores.

Un saludo
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Re: Por el bien mayor.

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