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Belleza peligrosa.

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Belleza peligrosa.

Mensaje por Eudes el Mar Mayo 17, 2016 10:12 pm

Escuchad amigos míos, mosca y pez crudo, el primer incidente que en mis valerosos y sagrados viajes me aconteció, cuando bagaba aún sin oficio por las lejanas praderas, y me adentraba en las nubosas cordilleras de este mundo nuestro.

Aconteció un día que mientras marchaba, viose en mi campo visual, allá, lejos, pero no tanto, una figura extraña y singular que parecíase a mi juicio a un montón de desperdicios o rocas apiladas. Extrañado en gran manera por aquello, por cuanto aquel sitio era territorio salvaje y no había visto la casa de ningún plebeyo campesino o estructura alguna desde hacía varias horas, me pareció apropiado apurar el paso y acercarme a aquella extraña cosa, que distaba completamente del paisaje que desde hacía días mis ojos habían contemplado.

Necesité varios minutos para aclarar mi vista, por cuanto mi casco, algo grande y de angostas viseras, limita mi visión y sacrifica campo para brindar seguridad ante las fieras estocadas de mis futuros rivales; pero al final, después de acercarme lo suficiente, por fin se distinguió aquella cosa delante de mi, para mostrarse a si misma como una vieja casa en ruinas, bajo la cual, según parecía, había una doncella que luchaba con todas las fuerzas que el cielo le había brindado para salir.

¡Oh mis singulares amigos! Cuanta emoción, cuanta excitación y cuanto coraje corrió por mis venas cuando por fin comprendí la oportunidad que ante mi se había posado. ¿Que mejor forma existe en Noreth, de iniciar y anunciarte como héroe si no es rescatando de las garras de la muerte a una doncella de inigualable belleza? ¿Acaso existe otra muestra de cortesia, nobleza y clase mas grande? No, no hay ninguna, y si la hay no ha de ser de anunciación, si no de consumación, cuando el veterano héroe ejerce una sin igual proeza para cerrar con broche de oro su sacra jornada de viajes y aventuras. Por ahora, parecía a mi cabeza que aquello era algo que no podía desperdiciar, así que, emocionado aunque sin mostrarlo en mis gestos o movimientos, corrí con todas mis fuerzas hacia ella esperando que mi ayuda fuese de su agrado y admiración.

Si dijo algo, o si de alguna forma trato de impedir con palabras mis acciones no lo se, por cuando el puñado de emociones que me embargaba me impedía darme cuenta si quiera de lo que mis manos sentían (eso, o la cota de metal que las cubre). Solo sabría decirles, que cuando me hube los suficientemente cerca, incline mi cuerpo con gran esfuerzo y empecé a retirar una a una las tablas de madera que la mantenían cautiva, intentando, en el proceso, no dañar de alguna forma si cuerpo que en apariencia parecía frágil, como los de las hermosas primogénitas de los reyes en las lejanías. Al final, relativamente en poco tiempo, uno a uno, culminé de retirar todos los tablones que la oprimían, solo para llevarme una sorpresa aún mayor que la anterior, una que definitivamente no fue de mi agrado.

Apenas se vio liberada, la doncella, que ahora se que era falsa, púsose de pie delante de mí mostrando su monstruosa altura, como de tres metros, y sus verdaderas caractéristicas, que, déjenme decirles, rayaban en lo monstruosos: Sus dientes, sobresalientes de su boca, parecían las garras de un dragón ambriento; sus garras, largas y puntiagudas, tenían semejanza a grandes ganchos de carnicero preparados para matar; en su cabeza, dos orejas felinas se levantaron como singulares receptores, y finalmente, en su espalda, como una culebra constrictora que busca víctimas, una peluda cola que se retorcía se movía de un lado a otro. Oh buenos amigos, pero que miedo, que terror recorrió mi espalda al darme cuenta que el objeto de mi proeza parecía mas un felino endemoniado que una verdadera princesa en apuros, aunque tal vez, y solo tal vez, aquella mujer gato fuera de esas singulares criaturas que pueblan nuestros continentes, que aunque distan completamente de la forma humana, la bondad y la buena voluntad aún habitan en sus corazones. Tal vez, incluso, si necesitase ser salvada, y en realidad de aquello si podría salir reclamando una inicial hazaña de aventurero.

Lastimosamente, mi suposición fue mas que falsa, y aquel demonio gatuno, transformando su rostro de un pasivo a uno peor que el de un diablo en cuestión de segundos, lanzose sus garras y todo el peso de su mano hacia mi yelmo, que apenas sintió el fiero impacto, retumbo por dentro como el constante sonido de una campana gigante, atontándome por segundos y casi haciéndome caer ante el monstruo.

Pero no, yo no iba a dejar que aquel me dominase, ni me vería humillado en mi primer incidente de notable importancia desde la partida de la casa de mi parentela, no, yo respondería con firmeza, aunque siempre en compostura, actuando como un verdadero caballero de brillante armadura y valía sin igual. Así que, alzando mi espada y poniéndola cerca de su rostro, proferí un ultimatun que pensé podría solventar aquel extraño conflicto:

-Oh criatura de las sombras, que acechas a los bienhechores con el rostro de una reina, pero que en realidad eres feroz y deforme, sabe tu que mis intenciones al acercarme a tí fueron puras, y que mi mente no desentraña el porque ahora reacciones de tal forma aún a pesar de que mi ayuda te salvó de un peligro. Disculpa a este caballero si perturbo tu despreciable morada, aunque conoce ahora que si tu marchas lejos de aquí, sangre no será derramada en este hermoso sitio; pero si, en cambio, decides luchar y seguir actuando con irracional violencia, me veré obligado a hundir mi acero en tu carne, e iniciar un combate que solo podrá terminar con la rendición o muerte de alguno de los dos.


Entonces y solo después de eso, me mantuve firme, con mi mandoble reflejando la luz de sol sobre su singular rostro, y esperando la obligatoria respuesta que ella debía darme.
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Re: Belleza peligrosa.

Mensaje por Señorita X el Miér Mayo 18, 2016 11:26 am

El hijra no está acabado, pero deduzco que es porque esperaba una adición por mi parte. Realmente usted debía imaginarse el resto de la situación hasta terminarla, pero padar darle una ayuda, le diré.


La mujer felino es bella, aunque tenga rasgos brutales de felino. Posee un cuerpo estilizado y ágil, con piernas y brazos fuertes, pero no por ello no puede tener cintura o caderas más anchas.

Por otra parte, la mujer gato le habla a usted con enfado porque es muy orgullosa,y no quería su ayuda aunque la necesitara. Quizás pueda convencerle de que le ha ayudado, o quizás no. La decisión de devolverle el golpe a la mujer gato queda en sus manos, y usted maneja a esta mujer gata, su diñálogo y sus reacciones de ahora en adelante hasta que termine.

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Re: Belleza peligrosa.

Mensaje por Eudes el Miér Mayo 18, 2016 6:10 pm

Ahora, mis singulares amigo, voy a proseguir con el relato que nos incumbe, y culminaré la historia primeriza que hace unas horas había empezado a narrarles.

Luego de levantar con notable habilidad mi espada, y proferir un inconfundible y a la vez firme ultimatun de notable severidad, tanto yo como mi singular rival nos vimos envueltos en un silencio incómodo, como si ambos en aquel instante esperásemos una precipitada y agresiva reacción del otro. No mentiré amigos míos, pues aunque cause vergüenza, es de nobles admitir que en aquel instante mi corazón latía mas fuerte que los temibles pasos de un ogro, allí, dentro de mi tórax, haciendo retumbar con su fuerza mis pulmones que a duras penan si podían obtener aire. No se confundan; que eso no de una idea falsa o equívoca del carácter de su servidor, porque aquello, si no lo han olvidado, era mi primer incidente de resaltante importancia, y mi caracter y compostura no estaba tan entranda como mas tarde con el pasar de las aventuras y viajes lo estaría.

Por fin, y solo luego de aquellos minutos de incomodidad y expectativa, mi tal vez rival abrió su boca y cambio su gesto, que ahora se tornaba mas incómodo y ofendido que demoníaco:

-¿Pero que tonterías dices maníaco? ¿Y quien te dijo acaso que necesitaba ayuda como para que vinieses a hacer semejante papel?

-Oh felina dama, entienda usted que la vi luchando bajo estos escombros, y como digno caballero ante cualquier situación de riesgo, procedí a brindar mi ayuda. Por favor, no ponga mentiras en su boca, afirmando que no era necesitada de rescate ante tan trágica circunstancia.

Pude notar sin esfuerzo alguno, que el descontento y cierta parte de vergüenza se asentaba en mirada, por fin rebelándome tal cual encantado espejo, que mas allá que ira demoníaca o bestialidad infernal, aquella era una mujer mas humillada y orgullosa que maligna.

-¡Que no necesitaba ayuda! Ahora salga de mi vista si no quiere que la situación se torne peligrosa.

-Con todo respeto agresora mía, pero esa amenaza me pertenece, por cuanto yo la dije primero y además porto la espada. De cualquier forma, y si así lo quiere, permítame remediar el error que aparentemente le ofendió.

Entonces bajé mi espada, o mas bien la solté, provocando que esta cayera al suelo produciendo un singular sonido entre terroso ahogado y metálico. No juzguen pues, mis acciones siguientes, por cuanto estas eran las mas apropiados y lógicas ante la situación, y me redimirían de haber aparentemente ofendido a la singular doncella. Por favor, no se me tome por loco por lo que hice, por cuanto estoy seguro de que si algunos de los mas grandes caballeros y héroes de nuestra historia se hubiesen visto en tal situación, hubiesen hecho lo mismo que yo hice.

Me alejé un poco, no demasiado, quizá solamente unos pasos, que según pude juzgar en su rostro, ella interpreto equívocamente como mi retirada. Luego, tomando aire e impulso, sorprendiéndole como un águila que desciende sobre su desprevenida presa, corrí directo hacia ella y le di tal embestida que acabó por caer sobre los mismos escombros que momentos antes yo había retirado de sobre su cuerpo. Posteriormente, y con una velocidad inverosímil a juzgar por el peso de los hierros que me protegían, empecé a colocar nuevamente sobre ella tablas, tablones y partes de la casa quemada, esperando remediar de una forma lógica y simple la aparente ofensa que ella había interpretado de mi intento de rescate.

-Por favor, permítame remediar la situación singular dama, no luche ante mis esfuerzo nobles de ser un caballero con usted- Decía, mientras que con gran presteza colocaba uno tras otro tablones quemados o destruidos, intentando reparar el escenario en exactamente lo que yo había observado al llegar.

He de admitir que cometí pecado esa vez, porque a diferencia de la primera, que cuide de no dañar su cuerpo, en esta ocasión el apuro en quedar bien parado ante tal vergüenza me cegó por completo, impidiéndome notar que varias veces, las tablas que posicionaba sobre su cuerpo aplastaban su cola. Sería por eso, y solamente por eso, que la señorita reacciono de forma tan violenta anti mi noble cortesía, levantándose como una osa furiosa en cuestión de segundos y retirando con notable rabia todas las partes quemadas de sobre sí.

-¡PERO QUE ESTA HACIENDO DESQUICIADO! ¡ALÉJESE DE MÍ!.

-¡PERO SEÑORA MÍA! ¡SOLO INTENTO SOLVENTAR MI CLARO ERROR!.

Entonces ella levantó su mano, y sin darme tiempo a tomar mi espada, que se encontraba tirada en el suelo aún lado de la casa destruida, propinó otro golpe en mi casco, este mucho mayor al previo, que golpeose con tanta fuerza en dentro de mi cabeza, que no pude evitar al fin caer en el suelo rendido.

-¡Me largo de aquí, y mas le vale no seguirme!- Gritó, mientras corría con toda la presteza y habilidad de un gato, lejos, muy lejos de donde yo me encontraba tirado.

-¡Pero señora! ¡No se valla, que no puede irse sin que yo redima mi acción!

Y entonces proseguí a perseguirle, con toda la velocidad y destreza que mi pesada armadura podía brindarme, intentando que ella comprendiera la absoluta necesidad y lógica que habían tras mis acciones, no mas que intentos por hacer honor al nuevo oficio del que hacía gala. Por supuesto, la perdí rápidamente, lo que marcó mi primer fracaso ene este negocio, que esperaba yo fuese algo mas noble y simple.

Y así buenos amigos, mosca y pescado curdo que pronto asaré, culminó mi primer incidente en Noreth como aventurero, en un fracaso y vergüenza tal que me costo varias hazañas recuperar el honor perdido. Por supuesto, sigo sin entender las reacciones de la doncella felina, ya que, al fin y al cabo, mi misión como caballero es simple y llanamente ayudar...
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Re: Belleza peligrosa.

Mensaje por Señorita X el Miér Mayo 18, 2016 11:25 pm

Ahora si está completo, caballero. Me ha gustado cómo la ha llevado. la ha hecho divertida y simpática. Será curioso verle rolear por estos lares.
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Re: Belleza peligrosa.

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