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Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

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Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Miér Mayo 18, 2016 1:55 pm

Hacía algo de tiempo que no veía a Niris. Desde aquel viaje por los mares de Noreth, en busca de la legendaria Landemar. Fue en dicho viaje donde ambas nos conocimos, donde realmente, nos llegamos a apreciar. Donde la adopté casi como si fuera mi hija.

Aquellos días en el barco fueron para mi muy importante, porque aprendí a querer a alguien de verdad, sentir en mis entrañas que quería protegerle y cuidarle de los males que pudieran asaltarles.

Aunque no podía evitar que mis hormonas y feromonas quisieran enseñar a la pequeña Niris cosas que quizás otras personas puedan considerar depravado. Pero para mí, era algo no solo natural, sino bonito, profundo, e importante. Y bueno, evidentemente, muy divertido.

Al regreso de Landemar, nos habíamos separado, prometiéndonos vernos en al menos 1 semana, porque quería solucionar asuntos conmigo misma primero. Aunque a decir verdad, no tuve valor para ir a ver a mi padre, y al final, de la ciudad donde llegamos a caer después, no me atreví a salir.

Y allí estaba, en la plaza del pueblo. Una plaza adoquinada, con una fuente de piedra en el centro, de la cual brotaba una suave masa de agua que se deslizaba por sus bordes. La plaza estaba rodeada por casas pintorescas de piedra y madera, con tejados de doble vertiente hechos de pizarra. Había muchas flores alrededor de la fuente, de diversos colores, crecer con un intenso color y vitalidad.

También había gente mayor sentada en unos bancos, recibiendo la luz del sol, y echando migas de pan duro al suelo, para que los gorriones pudieran alimentarse. También había niños correteando y jugando, a una distancia prudente de sus madres. Simplemente, había dado con un pueblo donde la vida era más pudiente y tranquila, por lo que se podía ver.

Me encontraba sentada sobre un banco de piedra, con las piernas cruzadas, mientras me echaba hacia atrás apoyándome sobre las manos. El sol derramaba su suave y cálida luz sobre mi rostro, mi cuello y mi pecho, que estaba semidescubierto por el escote del vestido verde que adquirí en Landemar. Me sentaba fino como un guante, como si fuera una segunda piel, lo cual era malo y bueno, porque marcaba todo mi contorno sin pudor alguno. También llevaba los zapatos que me regalaron, unos zapatos planos hechos de tela verde, con suela de corcho forrado. Sin duda, eran unos zapatos curiosos, pero muy cómodos y agradables para caminar por una ciudad asfaltada.

Inspiré con suavidad, mientras podía oír el rumor del agua fluyendo en las cercanías de mi oído, y el piar de los gorriones que sobrevolaban la plaza, y vagaban por ésta para comer, esperando así a recibir a Niris. Querría saber cómo estaría, cómo se vería, y qué tal se pondría al verme.


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Vie Mayo 27, 2016 7:36 am

El regreso a Landemar había sido relativamente tranquilo comparado con la travesía para llegar, quizás un poco tedioso ya que el ambiente de los barcos no me terminaba de gustar del todo, tanta agua y nada de tierra simplemente me daba escalofríos y los sueños de vórtices con extrañas criaturas perturbaban de vez en cuando mis sueños.

Aun así el viaje había traído cosas buenas, me había encariñado con parte de la tripulación como el sabio Youdar, el veloz Ruisu, el amigable Braun pero principalmente la cariñosa Janna. Pronto se convirtió no solo en un símbolo de protección, se convirtió en una fuente de cariño, una persona para admirar he incluso un ejemplo a seguir. La mayoría del viaje de regreso me había pasado una buena parte del tiempo a su lado tratando de mejorar mi auto-estima así como enseñarme que estaba bien hablar, aunque el progreso había sido lento.

Al final del viaje nos terminamos por separar todos y sin pensarlo mucho fui con Janna. Quizás inconscientemente le había adoptado como mi nueva ama y por mucho que lo intentara una vida de mascota y esclava no sería borrada rápidamente, pero también sentía un gran cariño más allá de toda responsabilidad que no había sentido antes por ninguna persona que me hubiera tomado como su propiedad.

Pronto llegamos a un pequeño pueblo donde me procuro un refugio informándome que tenía que resolver asuntos personales pero que volvería pronto. Eso me entristeció un poco pero no sería la primera vez que alguien me dejaba sola. De cierta manera le entendía, durante el viaje yo había pensado también en viajar a mi antiguo hogar, averiguar que le había pasado a mi antiguo dueño pero tenía tanto miedo lo que pudiera pasar en el camino o como reaccionaria si el seguía en casa.

Aquella idea me venía de vez en cuando los días que estuve sola, a veces para distraerme salía a pasear fuera del pueblo admirando la naturaleza, algo tenía la tierra y los árboles que me calmaba, además aun me asustaban mucho los extraños por lo cual hacia lo posible por evitarles por miedo a que alguien intentara hacerme daño o peor aún, que me capturaran y volvieran a vender.

Aun así tenía un motivo en particular para adentrarme al pueblo aunque eso significara enfrentarme a situaciones que me asustaran. Habíamos quedado de vernos en una de vernos en una de las plazas del pueblo en cuanto terminara sus asuntos, no sabía exactamente cuándo volvería pero si algo había aprendido es que debía ocultar mis orejas por lo cual en la tarde solía vestirme con una túnica que cubriera mis orejitas. A veces paseaba por la plaza, en otros días observaba a lo lejos, un par de veces simplemente me recostaba entre las flores hasta que alguien se me acercaba o se me quedaba observando lo que hacía que me fuera.

En esta tarde había seguido la misma rutina de mis días, salir a caminar a recolectar cosas a la mañana, volver y ponerme mí incomoda túnica para luego ir al centro de la plaza. En esta ocasión me acerque sigilosamente desde un callejón para luego observar a escondidas la plaza hasta notar a alguien a quien no había visto en los últimos días, sus rasgos se me hacían familiares y por un momento pensé que podría ser Janna por lo cual me empecé a emocionar dando pequeños golpeteos al suelo con mi pie. Me empecé a acercar con el mayor cuidado posible al centro del parque donde se encontraba aquella persona hasta reconocerla, sin duda era ella.

En cuanto la reconocí di un salto de alegría con bastante emoción. -¡Pyon!- Antes de que pudiera decir cualquier cosa corrí hasta ella abrazándole fuertemente mientras restregaba un poco mi cabeza sobre ella. -¡Te extrañe!- Sin duda las palabras no eran mi fuerte pero mi expresión sonriente y las lágrimas de felicidad en mi rostro le daban fuerza a mis pocas palabras. De un salto pequeño me senté a su lado en el parque para luego señalar mi túnica y moviendo un poco las orejas como preguntando si estaba bien que las mostrara. Probablemente para cualquier extraño observándonos se notaría gran diferencia entre Janna que vestía de forma bastante llamativa mientras que yo había procurado pasar desapercibida, pero ahora no sentía la necesidad de esconderme.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Mar Mayo 31, 2016 2:36 pm

La tarde se me estaba haciendo tranquila, y la suave luz del sol sobre mi cuerpo me estaba adormilando, pero me despertó de mi ensoñación un sonido sordo y un chillido familiar. Sonreí para mí mientras abría lo ojos y me erguía para poder observar al origen del sonido. Efectivamente, era mi niña, que venía corriendo ahora hacia mí, a quien le abrí los brazos, para recibir su fuerte lanzada de abrazo, apretujando su pequeño cuerpo con mis brazos y mi torso.

- Niris. Yo también te he echado mucho de menos-

Repuse dándole un beso en la mejilla, esbozando una ancha sonrisa que casi competía con la suya. Tomó asiento a mi lado, y parecía querer señalarme que tenía las orejas tapadas.

Era mi mano la que ahora se apoyaba en su cabeza, presionando las yemas, mientras asentía despacio.

- Claro. No hay nada de malo, y menos delante de mí. Me como a quien te diga algo

Repuse con una media sonrisa que, inevitablemente se volvía pícara. Tal y como lo había dicho, me venían imágenes a la cabeza muy distintas de simplemente darle un bocado a alguien y arrancarle un trozo de su carne.

No, era bien distinta la idea. Apartándola de la cabeza, también aparté mi mano de la de Niris, y me las apoyé ambas sobre mis piernas.

- Bueno, aparte de preguntarte cómo has estado, que sería lo suyo, también he de decirte que parece que te has portado bien. Eres una chica muy lista

Ladeé la cabeza, metiéndome en mis pensamientos. ¿Cómo habría estado este tiempo ella sola y cómo se habría manejado?

- Y bueno ¿qué has hecho para manejarte? Porque te veo bastante bien. No pensé que pudieras cuidarte así de bien tú sola, mi pequeña Niris


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Vie Jun 10, 2016 9:05 am

No recordaba hace cuando me había sentido tan contenta por ver a alguien, en cuanto empezó a besar mi mejilla juguetonamente le devolví una lamida en su mejilla como muestra de afecto reciproco. Una vez que nos sentamos me dio su aprobación para mostrar mis orejas, me quite la capucha que me había servido para mantener las vistas curiosas alejadas mostrando un par de orejas azules que rápidamente me puse a enderezar con mis manos para luego moverlas a los lados y estirarme un poco con ellas. -¡Mejor!- Normalmente era incomodo tener las orejas apretujadas pero también sentía bien el no tener miedo.

Janna continúo hablando un poco, me sorprendiéndome que dijera que yo era lista. -Saludable pero confundida, muchas cosas.- En el pasado me habían alagado de muchas formas, pero "lista" era algo que era difícil creer de mi misma. Mi mirada se tornó algo vacía por un momento al recordarme a mí misma siendo adiestrada antes de venderme, los otros como yo pero grandes decían ser listos pero eran los que más sufrían por que no sabían obedecer a las personas, yo siempre había sido buena pero algo en sus miradas de desaprobación me dolía. Las pocas veces que me habían dicho lista eran visitas de mi dueño porque sabía traer las cosas, aunque para mí era fácil no les creía que pensaran que fuera lista. -Niris es limpia, obediente, atenta y buena.- Me quede pensativa un momento para luego sacudir la cabeza como si eso ayudara a que los malos recuerdos se fueran.

Volví la mirada a Janna que también se veía pensativa, no sabía por lo que había pasado tampoco lo cual me ponía un poco triste, pero al volver en sí y ver que tenía tanta curiosidad no pude evitar dar un salto animada para luego tomarle de la mano y "arrastrándole" conmigo hasta el refugio donde me había dejado la última vez para mostrarle y quizás sentirme que si merecía ser llamada lista.

No tardamos mucho en llegar al refugio, el lugar no se veía en condiciones óptimas ya que había sido una casa vieja pero estaba emocionada de mostrarle lo que había hecho. Una vez dentro me quite la túnica mostrándome solamente en un blusón para volverme a estirar otra vez, moviendo mi rabito que había estado incomodo toda la mañana, para luego doblar la túnica y ponerla en una esquina en el suelo donde tenía mi antiguo vestido para ponérmelo en su lugar y estar más cómoda.

El lugar casi no tenía cosas pero estaba más limpio de lo que podría esperar, tenía ropa doblada en una esquina, unas ramas que parecían escobilla en otra, una cubeta con agua que había llenado del pueblo y algunas plantas que tenía en vasijas con agua que a veces mordía. Todo estaba demasiado ordenado como para que una niña lo hiciera de forma natural, un indicio del mucho adiestramiento que había sufrido por años y que le mostraba orgullosa.

El último lugar de la casa era la habitación donde había descansado por última vez con Janna. La habitación contenía una cama vieja que los antiguos dueños del lugar habían abandonado junto a lo que parecía un montón de mantas en el suelo y un cofrecito abierto donde tenía mis recuerdos de Landemar. -No sabía que hacer aquí.- Recordaba que el orden no era tan importante en el barco, o al menos que a ella no parecía importarle tanto como a la gente que había conocido antes por lo cual había decidido no hacer mucho aquí sin la presencia de Janna. -¿Lo hice bien?- Estaba expectante por una respuesta después de mi pequeño tour, aunque lo más notorio del lugar era que la cama no se veía usada y todo apuntaba a que las mantas del suelo eran mi lecho.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Mar Jun 21, 2016 10:48 pm

Niris era siempre un encanto. Tan afectuosa hasta para saludar. Aunque siempre con su sello personal, o eso demostraba su lamida.

Se ve que con mi presencia le bastaba para sentirse segura, pues después de asentir, se descubrió sus tiernas orejas  alargadas y redondeadas. Sonreí para mí, observando a la joven Niris desatar su alegría y efusividad con el gesto. De mi ser profundo surgió las ganas de darle un abrazo fuerte, pero quería estar más decente mientras hablaba con ella, al menos ahora mismo.

Parece que mi pregunta le hizo meterse en lo más profundo de su cabeza, porque su mirada parecía ausente, mientras pensaba en algo que sólo sabrían los dioses y los demonios qué era.
Su respuesta pareció mecánica, como si no saliera de ella. ¿Por qué habría respondido así?

Sea como fuere, tras verle agitar su cabeza, le acaricié el pelo, tratando de transmitirle tranquilidad con el gesto.

Sin embargo, el momento duró poco, pues parece que tras mi pregunta, ella me pedía que le siguiera. Me levanté velozmente, dejando que Niris me llevara por el camino, siguiéndole a pies juntillas de cerca.

El camino de tierra ascendía hacia una colina donde había un caserón antiguo y deteriorado, sin embargo, ella estaba feliz con ello. Eso era lo importante.

Se quitó su túnica, para mostrarse con apenas una prenda parecida a una camisa larga, dejando entrever su cola tras su espalda. No podía esconder una sonrisa que emanaba de entre mis labios. Parecía muy tierna con esa apariencia, inocente y linda.

Todo tenía en el interior un cierto orden, aunque por otro lado, había cosas que me chocaban, como el de una planta con las hojas mordidas. Aunque bien mirado, si lo pensaba cobraba total sentido.

Sin embargo, lo más impactante fue ver que había dejado el camastro hecho sin tocar. ¿Acaso ella la había dejado así para mi?

- Niris. No hacía falta que me guardaras la cama cual guardiana. Es tu cama, úsala, y descansa, que es lo importante

Me acerqué hacia ella, y me agaché para poder mirarle a los ojos con atención, centrándolos en sus orbes violetas.

- Lo has hecho fenomenal, Niris. Se ve que eres una niña muy buena. Coroné mi opinión acercándome a besar su frente con ternura, abrazando su delicado cuerpo a mi torso, acercándola a mí con los brazos

Después de unos segundos, volví a levantarme y a quedarme observándole.

- ¿Sabes? Al final no he tenido el valor de hacer lo que debía hacer. Soy una cobarde, Niris. Espero que no seas como yo, nunca.


Repuse esbozando una media sonrisa. Una que se diluía en la frustración y quizás tristeza.

Era difícil para mí, tener que dirigirme hacia el Pozo de nuevo, y expresarle a mi padre lo que había visto. Pero debía hacerlo, tarde o temprano.


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Mar Jun 28, 2016 7:09 am

Cuando comento que no hacía falta que le cuidara la cama pensé por un momento que me regañaría, ella se quedó observando detenidamente a mis ojos mientras acercaba su rostro al mío para luego decir que lo había hecho muy bien y terminar dándome un pequeño beso en la frente para luego abrazarme. -¡Pyon!- Le abrace fuertemente correspondiendo para darle lamidas al rostro y movía mis orejas. Una vez que se levantó me separe un poco para luego hacerme bolita entre las mantas que estaban debajo de la cama. -Me gusta.- No entendía por qué no le gustaba que durmiera de aquella manera. Después de todo era la forma cómoda para dormir que había tenido la mayor parte de mi vida.

Volví la mirada a ella y parecía que algo la entristecía, quería ocultarlo pero algo en su voz era diferente y no me gustaba. Baje un poco las orejitas cuando se dijo a si misma cobarde, no le veía como alguien cobarde pero yo si me veía a mí misma de esa manera. Quería que se sintiera mejor y haría algo al respecto. Me levante de un salto de mi lecho para luego tomar decididamente a Janna de la mano mientras le hacía señas de que se sentara en la cama para luego saltarle encima abrazándole. Había escuchado a la cama crujir por el golpe, probablemente por lo vieja de la madera de la cama pero sin darle mayor importancia me recosté abrazándole fuerte y acurrucándome contra ella. -Mejor contigo.- Me incomodaba dormir en camas pero si era con Janna todo estaba bien. Además extrañaba dormir junto a ella y quizás eso le haría sentir mejor.

Me quede así un largo rato gruñendo cada vez que sintiera como que se quería levantar hasta que se calmara y se acurrucara conmigo. En cuanto sentí que ya todo estaba un poco más tranquilo me levante un poco para luego mostrarle el brazalete de identificación nuevamente. -También soy cobarde.- Señale el nombre de quien antes fue mi dueño, el Dr. Emil. -Él es bueno, paso algo malo, corrí, me perdí y me encontraste.- La historia había sido más larga que eso, pero no sabía cómo hablar de aquella bestia del bosque que intento devorarme o el horror de sentir las cadenas como cuando era pequeña.

Empecé a llorar un poco al recordar esas cosas tristes pero necesitaba decirle que le entendía al menos un poco. -Pensé en buscarle, pero tengo miedo.- Si estaba bien no sabría como reaccionaria si me pedía volver con él, si algo malo le había pasado me dolería porque era de los pocos humanos que no me trataron mal. Limpie un poco mis lágrimas para luego respirar hondo tratando de calmarme un poco. -¿Qué debo hacer?- Busque los ojos de Janna mostrando tristeza.

Quizá el tema no era el adecuado y aun con expresión triste decidí cambiar de tema. -Tengo hambre.- No tenía ganas de comerme otra decoración.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Dom Jul 10, 2016 7:11 pm

Ella por alguna razón no parecía incómoda con el hecho de dormir en el suelo. Incluso decía que le gustaba, algo inentendible para mí. Pero si para ella era suficiente, y era feliz con ello, creo que tendría que quedarme con eso y nada más.

En cuanto me levanté, ella se fue debajo de la cama, y le perdí de vista parcialmente, mientras le decía acerca de lo que no había hecho estos días, a pesar de la gran determinación que tenía para hacerlo. Una suave sensación de pesadumbre iba creciendo desde el fondo de mi estómago, acrecentándose en mi pecho, como si una mano invisible me lo agarrara y apretara.

Pero había algo liberador. Niris me guió hasta la cama, donde tomé asiento. Pensaba que quería que me tumbase, pero lejos de ello, saltó a mis brazos, tendiéndome ella sobre la cama, apretándome con su cuerpecito de niña inocente, y acurrucándose sobre mi cuello y mi pecho. Sentía su suave aliento rozarse con la piel de mi cuello.

Al principio me sorprendió y me quedé quieta, pero acabé por arropar su delicada espalda con mis brazos, y deposité mi mano sobre su nuca, con los dedos apoyados en su cabeza, mientras cerraba los ojos con lentitud, que luego acabé por apretar, en aras de aguantar unas lágrimas que estaban buscando por dónde salir.

Pero procuré no llorar, pues Niris se estaba levantando levemente de mí, y me dedicó una de sus miradas, atentas, mientras me colocaba su brazo sobre mi rostro, de donde pendia un brazalete con un nombre escrito.

- Vaya…. Así que antes tenías dueño. L-

Iba a continuar la frase, pero observé que las lágrimas que no había derramado yo, estaban siendo canalizadas por sus cuencas oculares, y conmovida por el gesto, notaba mis ojos pesados. Pero traté de mantenerme entera.

Me acerqué a besarle la frente, de una forma muy suave, mientras le sostenía de los hombros con las manos, y luego besé sus mejillas, sorbiendo sus lágrimas entre mis labios. Era el suave tono amargo y salado del dolor que sentía Niris, y no quería que fuera de ella sola.

Tratando de ser lo más juiciosa posible, me mantuve en una serena mirada sobre sus iris violáceos, mientras tomaba aire con suavidad.

- La verdad, Niris, no sabría decirte. Pero yo quiero que seas feliz. Si alguna vez desearas ir con él, te ayudaré a encontrarlo. No sé bien lo que deberías hacer, porque puedo ser egoísta, como mi naturaleza me pide, y decirte que te quedes conmigo, pero no sería justo.

Quiero que seas feliz


Durante unos segundos hubo un silencio que se comía mis palabras, y ella, para cambiar el tema, hablaba de que tenía hambre. No sabía si era una excusa para cambiar bruscamente de tema, o realmente tendría hambre. Pero quizás tenía razón y debíamos pensar en otra cosa.

- Hmm… Si tienes hambre, quizás quieras comer algo sabroso. Podemos ir al pueblo de nuevo, y comer en la taberna. Y luego pensamos qué haremos. Creo que…. Deberíamos saber qué fue de tu antiguo dueño. Y también… debería ir a hablar con mi padre. Quiero brindarte todo mi apoyo, quiero ser una buena mamá


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Jue Jul 14, 2016 8:15 am

Una vez que termine de hablar escuche atentamente a Janna mientras hablaba, me dolió un poco que pensara que quisiera quedarme con él lo que hizo que mis orejitas se agacharan mientras ponía una expresión algo triste, me asusto un poco la idea de que pudiera dejarme por lo cual le volví a abrazar fuerte. -Quiero quedarme, quiero quedarme, ¡Quiero quedarme!- Me sorprendí un poco al darme cuenta que había gritado al final casi volviendo a llorar pero me Había logrado controlar, aun que todavía estaba sensible. Me despegue de Janna apenada de mi mala actitud para luego hablar dándole la espalda. -Quiero saber si está bien.- Deseaba más que nada que en estos momentos pudiera entenderme sin tener que usar palabras, era tan difícil a veces pensar en todo lo que se debía de decir pero sentía todo muy dentro de mí, yo ya no tenía dueño, pero tenía que saber que había pasado.

Sacudí la cabeza para luego volver al tema de la comida, no estaba de humor para hablar por lo cual volví a hacer señor para comunicarme, primero un pequeño ademan de meterme algo a la boca para decir que tenía hambre para luego estirar un poco mi ropa negando con la cabeza seguido de acercarme a Janna para estirar un poco su vestido afirmando la cabeza para luego correr a una caja cercana mostrando el vestido gris que me habían dado en Landemar tratando de decirle que quería cambiarme de ropa. Espere un momento para ver si me entendía para luego empezar a desvestirme frente a ella. Sin duda ya no estaba tan delgada como cuando había estado en el barco, una de las experiencias más incomodas de mi vida, pero aún estaba algo delgada, por otro lado sin las ropas era fácil que, aunque leves, mi cuerpo empezaba a tomar curvas y que no tardaría en dar el estirón.

No tarde demasiado en cambiarme, nunca me había acostumbrado a arreglarme de más por lo cual al terminar de cambiarme mi cabello se veía bastante desorientado. El vestido cambio a color blanco por mi esperanza de que le gustara el vestido mientras esperaba ver si le gustaba como se me veía, ahora las dos estaríamos elegantes. En cuanto vi que le gustaba como me veía di un pequeño salto que hizo que el vestido cambiara a amarillo brillante por mi alegría mientras le tomaba del brazo y salíamos del refugio. Nos habían explicado en Landemar que el vestido podría ser usado como ayuda ya que no se me daba muy bien hablar aun que no había tenido oportunidad de probarlo durante nuestra estancia. Por otro lado siempre que lo usaba en casa sola el vestido pocas veces cambiaba de tonos de gris.

La caminata no fue larga hasta el pueblo, como suponía que ella no sabía muy bien donde se vendía comida yo estaba guiándole a donde había varios negocios donde podríamos comprar comida, pero pronto empecé a sentir miradas ajenas observándonos lo que hizo que mi vestido cambiara a un amarillo pálido que denotaba precaución. Supongo que a ojos de los demás alguien como Janna con su cabello rojo resplandeciente y su bonito traje rojo junto con una coneja de cabellera azulada y vestido amarillo resaltaban un poco. No me gustaba esa atención y casi llegando al negocio había terminado por esconderme detrás de ella. -hum.- En estos momentos deseaba no ser vista para dejar de estar preocupada.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Lun Ago 08, 2016 2:23 pm

Me sorprendía ver que Niris reaccionó de una manera tan brusca, sin alejarse de mí, hundiendo su rostro en mí, como si no pudiera aceptar alejarse de mí, hasta que se separó y me dio la espalda. Tenía el impulso de ir detrás de ella, abrazarle, susurrarle que no tenía que preocuparse, porque no le iba a abandonar.

Pero quizás era el momento de dejar que Niris se expresara, sin nada que se lo impida. Su fase enrabietada desapareció para volver a estar sin hablar. Un paso atrás… Pero bueno, le entiendo perfectamente. Al menos tenía apetito, eso era bueno. Tendríamos que ir entonces a alguna posada a comer.

Sus manos jugaban con su ropa, antes de darse la vuelta en busca de otra cosa. La ropa que le regalaron en Landemar, a la que no paraba de hacer señas.

- Oh, así que quieres ponértelo ¿no? Supongo que…

Al contrario de lo que pensaba, ella no tenía reparo en desnudarse frente a mí. A mi ciertamente tampoco me resultaba un problema desnudarme frente a ella, pero no sabía que era reciproco. Y esto me dejó ver su cuerpo de piel nívea, empezar a tener protuberancias en su pecho, y cambios en su físico. Empezaba a tener forma de señorita, de mujer.

Me pregunto si empezará a sentir las cosas que yo sentí cuando tenía su edad

Con coquetería se acercó hasta mí, y me desperté de mi ensoñación, esbozándole una sonrisa jovial.

- Oh Niris, estás preciosa, todo un primor.

Apenas me dejó decir mucho más, ya que me hizo seguirle con la energía que caracterizaba a Niris. Nuestros pasos nos llevaron de vuelta al pueblo por el camino que discurría entre los árboles del bosque que lo rodeaban. Niris estaba claro que no quería tener imprevistos ni gente alrededor de su casa, algo totalmente comprensible. Aunque estaba segura de que deberíamos buscar un lugar donde ella pueda sentirse libre de vestir como quiera y que sea querida por los habitantes.

Observé que Niris se colocaba detrás de mí, ahora que se había dado cuenta de que nos estaban observando. Avancé delante de ella, en busca de nuestro destino gastronómico, pensando en una manera de que dejara de sentirse cohibida.

- Tranquila, no te van a hacer nada conmigo delante. Le doy una torta a quien ose acercarse a ti, ¿eh?

Repuse esbozándole una sonrisa confiada, la confianza que ella no tenía y que yo quería poder darle.

Mientras tanto, acabamos delante de una taberna que daba a una plaza, protegida por la sombra del propio edificio, al tiempo que mi mirada se asomaba por la ventana. Parecía que tenía público, pero no excesivamente, por lo que podríamos tener un hueco algo apartado del gentío.

Sin pensármelo dos veces, sujeté la mano de Niris con firmeza, tratando de transmitirle confianza, y entré con ella en la taberna.

En el interior había varias mesas ocupadas por distintos grupos, y había un bullicio intermedio que al menos permitía que pudiera hablar sin tener que gritar. LA puerta abierta ocasionó que los ocupantes de las mesas más cercanas desviaran la mirada hacia nosotras, pero tras unos segundos que pareció congelarse el mundo, volvieron a sus asuntos… O eso aparentaban.

Nos fuimos a una mesa junto a otra ocupada por una señora con un bebé en sus brazos, y el que probablemente fuera su marido. Tomé asiento, y después de que Niris hiciera lo propio, se acercó una camarera preguntándonos qué deseábamos para beber. Mientras que yo por el momento había pedido una copa de vino, dejé a Niris decidir su bebida, y tras recibir la comanda, la camarera se marchó hacia la barra.

Me acerqué a Niris, esbozándole una sonrisa algo más pícara, algo inevitable en mi esencia, dirigiéndome a ella en un susurro.

- Vaya Niris, veo que empiezas a desarrollarte ¿eh? Voy a tener que darte “esa charla”

No pude evitar darle un cachete cariñoso en su trasero, eso sí, sin dejar de tener esa sonrisa que me caracterizaba en cierto modo.

- Lo digo porque empiezas a tener “el melocotón” como yo lo llamo, jejeje


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Sáb Ago 20, 2016 11:25 pm

Creo que fue un poco notorio que me estaba poniendo nerviosa con la gente del pueblo, había estado ya varios días en el mismo pero siempre había procurado estar caminando cubierta con mi incomoda túnica y siempre escondida en las sombras o caminando fuera de las calles entre los árboles. Al notarlo Janna me dio unas palabras de ánimo prometiendo que me defendería si algo malo pasaba y darme una sonrisa llena de confianza para luego ella continuar guiándonos hasta una taberna.

Entramos al lugar, el ambiente era alegre, un poco ruidoso para mi gusto pero dentro de todo tranquilo. Era un poco curiosas las personas de este lugar, muchos tenían orejas puntiagudas, me recordaban un poco a algunas de las personas que había visto en la ciudad sumergida pero su piel era bastante más bronceada, aun que también había personas normales en el lugar. Podía sentir algunas de las miradas posarse en nosotras mientras escuchaba sus susurros, muchos de ellos eran sobre Janna y que les encantaría pasar la noche con ella mientras otros eran sobre que mi escuchando algunos cumplidos pero uno de los comentarios se destacó entre los demás a mis oídos "Pobre criatura el estar condenada a ser una mascota", eso me hacía sentir un poco triste.

Ella sujeto mi mano con firmeza mientras nos dirigíamos a una parte despejada del lugar donde solo se encontraba cercas una pareja de orejas puntiagudas con su niño en brazos, me parecía bastante linda la escena. Pronto una camarera nos dio un par de menús para preguntar por lo que deseáramos de beber, Janna rápidamente pidió vino mientras que yo busque en la hoja por un jugo de frutas señalándolo a lo cual la camarera repitió el pedido de ambas riéndose un poco.

Por un momento las palabras de Janna me recordaron a las de mi antiguo dueño, siempre parecía contento de ver como crecía. Recuerdo que algunas veces en que le ayudaba con alguna paciente noto que me le quedaba observando a sus pechos. Me había contado que cuando una niña crece y se convierte en mujer le suceden muchos cambios entre ellos los pechos y las caderas, pero que cuando llegara el momento me explicaría. ¿Habrá llegado ese momento? -¿Pyon?- Una caricia en mi trasero me sorprendió un poco mientras veía su pícara sonrisa lo cual hizo que me sonrojara un poco.

La mesera llego con nuestras bebidas mientras yo me encontraba un poco nerviosa. Nos dijo que cuando estuviéramos listas para ordenar le llamáramos y se retiró atendiendo a la pareja de al lado. Mire directamente a los ojos de Janna. -¿Soy tu mascota?- La gente a nuestro alrededor lo suponía al vernos juntas, me habían educado para ser una y la verdad no sabía cómo sentirme si decía que si lo era. Ni si quiera sabía lo que implicaba ser o no ser una pero todo el día de hoy me recordaba tanto a cuando estaba segura que lo era.

Antes de que pudiera responderme un llanto empezó a sonar lastimando un poco mis oídos. Pero no pude evitarlo y me levante a la mesa de al lado donde se encontraba la pareja con el niño, la pareja me miro extrañada pero al parecer entendieron que quería ayudar, me acercaron al niño y empecé a hacerle caras graciosas para animarle para luego acercarle mis orejitas para que jugara con ellas. El niño pareció calmarse pronto aun que se sentía un poco raro como mordía mis orejitas. -Valla, sí que eres una encantadora conejita. ¿Quieres cargar un momento al pequeño?- No lo pensé mucho y solo asentí con mi cabeza. El niño ya tranquilo era bastante lindo y se sentía bien cargarlo, era divertido verle jalando débilmente mis orejitas y antes de devolverle le di una lamida en la mejilla.

Volví un poco más tranquila a la mesa donde Janna lo había observado todo, me senté a su lado para luego abrazarle fuertemente mientras me acurrucaba en su pecho. -Perdón si soy rara, mis ideas están como una maraña de raíces.- Por un momento estuve tentada a decirle que si me veía como una mascota estaba bien por mí, no sabía ser otra cosa, pero mi estómago empezó a quejarse de hambre y me solté un poco avergonzada. Observe el menú  señalando una ensalada y postre de frutas para comer.


Última edición por Niris el Sáb Sep 17, 2016 4:38 am, editado 1 vez
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