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Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Vie Sep 16, 2016 2:01 pm

Aparentemente Niris no era quizás consciente de sus propios cambios, o lo era y no lo relacionaba con esta situación. O quizás sabía mucho más de lo que yo pensaba y se estaba quedando conmigo ¿quién sabe?

No podía evitar que se escapara una risa ahogada cuando vi la cara de Niris enrojecerse como un tomate, igual que si le hubieran preguntado si se iba a desnudar frente a un chico. Qué cosas tiene la vida.

La camarera llegó a la mesa con las bebidas y tras depositarlas, se marchó, con mi vista siguiendo sus pasos por el solado de madera vieja. Una pregunta, sin embargo, me arrastró fuera de mis pensamientos y me hizo que me diera cuenta de que tenía a Niris observándome de cerca.

Si hubiera tenido vino en la boca, lo hubiera escupido de la sorpresa que me había causado esa pregunta. No sabía bien si reír o si preocuparme, pero decidí mantener una postura neutral, y arrimé mi taburete al suyo, de manera que rozase sus rodillas con las mías.

– Por los dioses, no. ¿Cómo vas a ser mi mascota, Niris? Para mí…. Para mí..

¿Estaba segura de que quería llamarla hija? Realmente sí. Era como si fuera de mi sangre, y me había sacado el instinto maternal cuando antes sólo había un deseo desenfrenado por fornicar.

Sin embargo, el lloriqueo del niño de la pareja de al lado interrumpió mi respuesta, y Niris saltó en busca del joven infante.

Me quedé observando con deleite cómo Niris jugaba con el niño y lo acunaba entre sus brazos cuando se lo ofrecieron. Mi pecho se derretía por dentro de ver a mi niña linda sosteniendo con ternura a un bebé.

En cuanto se sintió el niño satisfecho y en calma, Niris le devolvió el bebé, y para mi sorpresa, se achuchó contra mi pecho, y no dudé en sujetarle la cabeza y la espalda con las manos suavemente.

- No eres rara, Niris. Pero quiero que sepas que yo no te veo como una mascota.

Las interrupciones no paraban de sucederse y Niris tenía hambre. Quizás en otro momento le diría mis sentimientos hacia ella.

Llamé a la camarera alzando la voz, y tras unos breves instantes, aparecióse ante nosotros, manejando sus faldas y su delantal con soltura. Parecía una muchacha muy joven para estar en una taberna, probablemente fuese familiar de los dueños.

Niris señalaba en la carta lo que quería comer, a lo que respondió la camarera con una risotada sonora.

- Jajaja. Veo que eres una chica vergonzosa

Por mi parte, le pedí un chuletón de ternera, pues tenía un hambre descomunal por carne, y tras una alzada de cejas por la camarera, se volvió a marchar.

Aprovechando la pausa, sostuve la copa de vino de vidrio entre mis dedos de una mano, observando con atención el tenue brillo carmesí que tenía bajo la luz del sol que penetraba por la ventana.

Un mar rojo de un líquido embriagante, sólo apto para paladares exquisitos.

Un sorbo penetró en mi garganta al tiempo que una pequeña gota se deslizaba por la comisura de mis labios, hasta la barbilla.

Deposité la copa en la mesa, y observé a NIris, sonriendo para mí. Aprovecharía ahora mejor para darle la charla de la juventud y pubertad.

- Verás, acerca de lo que te decía antes. Cuando las chicas empezamos a tener una edad,notamos cambios en el cuerpo. El primer signo es que tenemos un sangrado periódico. Dependiendo de la especie, a veces puede ser mensual, bimensual, semestral. A mi particularmente, dado mis orígenes, no me llegó nunca dicho sangrado.

Pero por otra parte, se nos ensanchan las caderas, y nos crecen los pechos. Es la forma que tiene tu cuerpo de empezar a ser más atractiva, si cabe




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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Vie Sep 30, 2016 11:29 am

Probablemente la comida tardaría un rato en llegar a la mesa pero nos habían traído las bebidas lo cual no estaba nada mal. Aun no me acostumbraba a la idea de estar en público comiendo con las demás personas. No tenía razón para tener miedo aunque sentía como si algo malo fuera a pasar si me "equivocaba" en algo. Sacudí un poco mi cabeza notando lo que hacía Janna con su copa y trate de hacer lo mismo con mi vaso. Tenía un líquido café ligeramente turbio. Al olfatearlo podía sentir el dulce aroma de manzanas tanto verdes como rojas junto con un toque agrio de lo que tenía que ser limón, al saborear aquel jugo era un poco obvio que era diferente a los jugos caseros pero su sabor no me parecía más agradable que el jugo normal, aunque sin duda era un delicioso jugo de manzana.

Guarde silencio mientras empezó a hablarme de los cambios que estaba sufriendo mi cuerpo, no había estado prestando atención a aquello por lo gradual pero al momento de mencionarlo no pude evitar pasar mis manos por mi pecho, caderas y trasero. Sí, creo que parecían un poco más grandes. Reí un poco al notarlo ya que eso me ponía algo contenta. -Bueno, es un poco de esas cosas, mi dueño era un médico y yo le ayudaba. Él se daba cuenta de las cosas que me daban curiosidad y me explicaba.- Me quede observando el pecho de Janna para luego mirar el propio. -¿Crees que cuando crezca pueda llegar a ser tan bonita como tú?- Se notaba la emoción en mi voz, una parte de mi estaba ansiosa por ver la persona en la que me convertiría, muchas personas que había visto habían cambiado bastante en poco tiempo. Por otro lado sentía que eso era me haría mucho más fuerte... y que si llegaba a tener crías necesitaría un cuerpo bien formado para alimentarles y protegerles.

Pero tenía un poco de curiosidad por lo que había dicho de sí misma. -Nunca he entendido bien la sangre, como había visto a otras personas con eso, no me asuste cuando paso pero es un poco incómodo, aunque es menos incomodo de lo que algunas pacientes llegaron a describir.- Me quede pensando un momento para luego quedármele observando. -¿Y que más va a pasarme? Quizás no me dijeron todo.- La mayoría de los pacientes eran humanos y aun que lo parecía, toda mi vida me habían dicho que no lo era ¿Qué tal si yo era más diferente de lo que siempre he pensado? -¿Me podrían llegar a llenarme de pelo o que me aparezca algo como cuernos?- Por un momento me imagine con cuernos de ciervo y alas de cuervo, aunque sabía que era un pensamiento tonto, no podía evitar reírme ante la idea.

Termino por llegar la comida a la mesa y rápidamente ataque a mi ensalada. Hacia mucho tiempo que no comía algo que no creciera en la tierra y el sabor de las verduras frescas era algo que mi paladar extrañaba. No tarde mucho en acabarme mi ensalada y empezar mí postre con frutas las cuales de forma algo desordenada empecé a tomar con mi mano, aun que terminaban un poco pegajosas por un poco de miel que les habían puesto. Sin duda no mostraba los modales que podían suponerse del vestido que traía puesto, aunque era fácil notar que estaba contenta por mi sonrisa, las orejas moviéndose de forma juguetona y el cambio del color del vestido a un amarillo alegre. -Rico- Me relamí algo de miel que había quedado entre mis dedos del postre, una vez que termine de comer no pude evitar darle pequeños cabezudos debajo del brazo a Janna para que me apapachara. -¿Que haremos después de comer?- Teníamos mucho de qué hablar, sabía que yo a veces me cerraba un poco por miedo pero me gustaba la idea de comprendernos un poco mejor.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Dom Oct 23, 2016 2:38 pm

Parece que en cuanto mencioné sus partes del cuerpo, ella fue tocándoselas de forma instintiva, quizás para corroborar mis palabras, pero curiosamente, empezó a reírse de lo que fuera que estaba pensando, y eso me hizo sonreír a mí también. Parecía fascinada con mi persona, y desviaba su mirada de mi hacia ella misma.

- Ay, Niris, si ya eres bonita. Claro que serás como yo, quizás hasta más bonita Repuse evocando una ancha sonrisa en mis labios, mientras que entrelazaba los dedos de mis manos sobre la mesa.

Ahora que Niris me hablaba de la menstruación… Tenía cierta curiosidad por saber qué es eso y qué se siente, pero por otra parte, es un conocimiento quizás innecesario de tener, y me sentía bien como estaba. Niris no parecía especialmente molesta con ello, aparentemente.

Su siguiente pregunta me dejó pensativa ¿Algo más podría suceder en su cuerpo por ser de una especie no humana? Yo diría que ya tiene su cola y sus orejas. Me preguntaba si también se volvería más veloz, o si podría tener pelo en su cuerpo, como ella sugería.

- Hmm… Podrías tener más pelo en tu cuerpo, eso es posible. Pero no te saldrán cuernos, querida. Eso es algo que nos sale a gente como a mí, jejeje. Pero tengo curiosidad de repente. ¿Quizás unos grandes incisivos?

Me tomé una pausa para pensar ¿Sería posible que creciera en ella un fuerte sentimiento maternal? A mi desde luego no me había surgido, pero no sabía a qué se debe. Ella es distinta a mí, así que bien podría ser diferente la sensación que tenga en ella.

- Puede ser que… Quieras ser madre, y te vuelvas protectora con tus hijos… La verdad es que no lo sé

Nuestra conversación se quedó interrumpida por la llegada de la comida a la mesa, y mi niña empezó a devorar sus verduras. Yo por mi parte también me dispuse a comer sin tregua la carne que me habían traído, con el apetito de un león. Sin embargo, en cuanto vi que Niris comía su postre con las manos, me quedé un tanto perpleja. Aunque me quería salir una risa entre mis labios apretados, no podía reírme de eso. ¿O sí? Era divertida viéndose así. Pero también tendría que enseñarle a comer con cubiertos.

Aunque ahora era lo de menos. Ella estaba feliz, y quería mantenerla así.
Terminé de comer mi plato, y al poco tiempo, vi que se acercó a mí, bajo mis brazos. Rodeé la espalda de Niris con un brazo, y la atraje hacia mí suavemente, acariciándole el pelo con la otra mano.

- Quizás podríamos ir a la plaza a disfrutar del sol, o bien podemos dar un paseo. Quiero contarte muchas cosas, todo lo que ha pasado desde que me fui hasta ahora

La camarera vino a cobrar su parte, y le pagué sin dilación con las monedas que tenía en la bolsa en el escote de la ropa, y ésta se marchó riéndose.

Me acerqué a Niris y le besé la frente, varias veces seguidas, conmovida por la situación, y llevada por mis instintos maternos. Estaba muy contenta de verle otra vez.

- Hasta podemos dormir una siesta juntas. Tú decides hoy, hoy eres la reina


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Mar Dic 06, 2016 9:46 am

Me sentía alegre de recibir cumplidos de Janna, normalmente no pensaba mucho en mi cuerpo pero pensando un poco eran obvios los cambios que estaba teniendo. Aun así de alguna manera no entendí como de hablar de dientes termino hablando de ser madre, no entendía del todo la relación. La comida llego y me concentre en la comida, comida de verdad que no había tenido que arrancar de un jardín.

Una vez que termino la comida volví a retomar aquella idea, tenía curiosidad de que diría. -Si llego a tener crías me encantaría darles todo el amor que yo siempre desee tener... pero tengo miedo que algo me pase y terminen vendidas.- Era obvio que tenía sentimientos encontrados, pero el sentimiento que más transmitía en ese momento era miedo y tristeza al recordar mi infancia por lo que mi vestido se teñía de un azul obscuro.

Agite mi cabeza, no quería ideas tristes ahorita, no tenía nada por qué estar triste en este momento y me abrace más fuerte de Janna mientras el vestido cambiaba rápidamente a un amarillo intenso. -¡Quiero pasear! Extraño mucho pasear sin miedo observando todo. Cuando estás conmigo no tengo miedo.- Lo primero que recordé con ello era cuando paseaba con mi dueño por el pueblo, era de lo más interesante que hacíamos aparte de ayudarle en su trabajo, por otro lado la idea de decidir era extraña pero extrañamente agradable.

Me pare y di pequeños saltos emocionada. -También quiero platicar y dormir juntas como antes, pero sin el feo mar haciendo que me sienta enferma del estómago.- Me detuve un momento para notar que varias personas se me habían quedado observando por mi pequeña explosión emocional lo que hizo que el amarillo se opacara hasta quedar un color pastel pero seguía emocionada por él día que tendría.

Mire a Janna tomándole la mano. -Si quieres hacer algo también, me dices, quiero que estés contenta.- Por el momento empecé a llevarle de vuelta al parque, era un lugar tranquilo donde podríamos platicar y decidir con más calma el que hacer. -También he tenido cosas interesantes, jugué con un gato gigante con plumas y pico, lo conocí por un pescado gigante cuando salí a pasear y buscar comida.- Estaba tratando de recordar el nombre de lo que era Eliacer, pero mi memoria era mala para esas cosas.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Lun Ene 09, 2017 10:45 pm

Algunas veces con Niris parecía que tenía un cóctel emocional pasando por su mente. No sabía bien cómo actuar en dichos casos, pero pare que ella sola se hacía al momento, y se quitaba la idea de la cabeza, porque después de cambiar el color del vestido dos veces, parecía con ganas de irse a pasear.

Me levanté del asiento, viendo cómo Niris parecía contenta por la idea que ella estaba dilucidando, con ganas de hablar y eso me encantaba. Había mucho de lo que hablar, y mucho tiempo que pasar juntas.

Agarré su mano en cuanto la noté rozando su piel sobre mi palma, y le dediqué una sonrisa, mientras caminábamos hacia la puerta de la taberna, a recibir el suave y cálido sol sobre nuestras pieles.

– Claro. Aunque lo que quiero es achucharte, y besuquearte, realmente, jejeje.

Me quedé pensativa. Un gato gigante con plumas y pico ¿Qué rayos era eso? No tenía claro a qué se refería.

Sea como fuere, le llevé afuera, dejando que el sol nos cayera sobre nosotras dos, y cerré los ojos conforme el sol empezaba a subir, lamiéndome la pierna, mis pechos y mi rostro, como algo cálido que se extendía sobre mí.


Sin poder evitar desencadenar una sonrisa, me llevé a Niris andando hacia donde estaba el río, mirando a Niris con interés.

- ¿Qué te parecería ir a bañarnos al río mientras me cuentas de tus cosas? Así te puedo peinar, o tú me peinas a mí ¿Te suena bien?

Repuse mientras andaba, sujetando su mano suavemente, acariciando con las yemas de los dedos la piel de sus manos.


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Miér Ene 11, 2017 11:16 am

Empecé a llevar a Janna al parque pensando que sería un buen lugar para relajarnos, pero una vez fuera de taberna parecía que Janna ya tenía pensado a donde dirigirnos. Empezamos a alejarnos cada vez más del centro del poblado hasta llegar a las orillas y un poco más allá de ellas donde casi no había gente. Caminamos un poco entre los árboles y llegamos a un rio cercano al pueblo donde acostumbraba tomar agua en la tarde y lavarme. Reaccione afirmando con la cabeza muy sonriente ante la pregunta de bañarnos. -¡También podemos nadar!- Creo que me encantaba tanto el agua dulce como me desagradaba el agua del mar, lo único que evitaba que odiara el mar era que en ese lugar era donde nos habíamos conocido.

No tardamos mucho en llegar al río, se podía ver que eran aguas bastante calmadas, el río tenía varios metros ancho pero parecía lo suficientemente bajito como para que un caballo pudiera cruzar con la cabeza levantada. -Este lugar es bonito, ¡Mira! ¡Mira!- Ya cercas del río le tome de la mano hasta llevarle a la orilla para luego señalar a algunos de los peces que viajaban con la corriente, otros peces se ocultaban en las pequeñas rocas de río con sus extrañas formas redondeadas mientras algunas rocas grandes parecían aterciopeladas por el musgo que había crecido sobre ellas. Solo esperaba que le agradaba lo que le mostraba a Janna, probablemente había visto cosas mucho mejores, pero aquel río con el suave sonido que hacía era como música relajante para mí.

Toque con un dedo el agua para comprobar que estaba un poco fría para luego buscar algunas piedras que no tuvieran mucha tierra y ponerlas a un par de metros del agua. Empecé a desvestirme sin pena, empezando por mi vestido que al quitármelo quedo de un color gris seguido de mi camisón y sandalias. Mire a Janna algo sonrojada mientras ponía las piedras encima de mis cosas para evitar que el viento se los llevara. Solamente con un brazalete de metal y mi collar rojo sobre mí, debería ser bastante visible para Janna los cambios que había tenido desde nuestro primer encuentro. Ligeramente más llenita comparando los tiempos de hambre sufridos en el mar, las piernas ligeramente más tonificadas, la cadera ligeramente más ancha con un trasero que ya resaltaba junto con su rabo azul obscuro, todo ello junto con un par de pechos de copa A que no habían estado hay la última vez que nos habíamos visto.

Salte al rio para salir enseguida temblando mientras me acostumbraba al agua mientras esperaba que Janna entrara al agua. -Aquí te espero.- Nade un poco, pero siempre observando a Janna hasta que entro también al agua, momento en el cual me metí en el agua para tocar el suelo, impulsarme torpemente y saltarle encima para abrazarle y frotar mi rostro contra ella. -¡Pyon!- Me sorprendía un poco lo suave y liso que era el cabello de ella, al menos comparado con el propio que había sido peinado con varitas de forma improvisada y con jabón para ropa que había "tomado prestado". -¿Tendrás peine, jabón y champo? He tenido que improvisar mucho desde que no he tenido dueño.- Me sentía un poco avergonzada por admitir aquello.

Me solté de ella para ponerme a su lado para contarle lo que se me ocurriera. -Muchas de las cosas que tengo en casa las he tomado de la basura o de gente descuidada.- No pude evitar reírme un poco, sabía que a la gente no le gustaba el robo pero era una pequeña "travesura" que había vuelto de la época en que esperaba por ser comprada como mascota. -Aun así es mejor no tener cosas que cadenas y grilletes.- Rápidamente el pelaje de mis orejas y rabo se erizo recordando cómo me habían encontrado, encadenada y a punto de ser vendida como esclava. -No hay nada que me asuste más que el despertar y ver que estoy en una jaula o encadenada.- Le abrace buscando consuelo. -¿Hay algo que te asuste o no te guste?- El miedo era importante en mi vida, no se me ocurría algo mejor de que platicar para conocernos mejor.


Última edición por Niris el Jue Ene 12, 2017 9:56 am, editado 1 vez
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Jue Ene 12, 2017 1:16 am

Parece que la idea de ir al río le gustó a Niris, porque fue ella la que me dirigía a mí y tiraba de mi brazo al poco tiempo de empezar a alejarnos de la civilización. Me emocionaba bañarme con ella, creo que sería la primera vez que nos bañaríamos de verdad, de forma relajada, juntas. Debía conocer bien el lugar, pues iba sin titubear y directa, con ganas de nadar incluso.

Sonreí para mí, yendo a paso ligero a su lado, evitando que me arrastrara tirándome con sus adorables manos. El aire a medida que avanzábamos era un poco más fresco y denso de respirar, pero relajante, como si un aura invisible invitara a tumbarse y sentir el frescor extenderse por la piel.

Un rumor conocido, susurrante, nos invitaba a acercarnos más rápido, hasta que vimos las aguas corriendo entre la tierra, llevando consigo vida y color.

Me dejé llevar por sus manos, viendo cómo me acercaba hasta la orilla, señalando a los peces que nadaban por allí y allá, y no pude evitar acariciarle el pelo contenta

- Oh, Niris, son preciosos. Es un sitio muy lindo. Me encantan este tipo de santuarios naturales, lejos de todo tipo de civilización humana

Me agaché junto al agua, dejando caer mi mano en ella, entre los peces que, al principio alejados, pasaban nadando junto a mi mano, haciendo un ligero cosquilleo entre mis dedos que me hacía sonreir.

Me levanté de nuevo, observando los movimientos de Niris y vi cómo tomaba unas piedras secas de la orilla. Me sorprendió ver que, sin darle más vueltas, empezó a quitarse la ropa, lo que me permitía ver su cuerpecito al desnudo, mientras ella se sonrojaba.

Era el cuerpo de una futura mujerona, pues ya se podía vislumbrar cómo sus nalgas estaban más voluminosas, y un rabito de conejo muy pomposo y aparentemente suave. Y unos prominentes pechos en crecimiento.

En cierto modo, me resultaba lindo verle así, con ese rubor en su rostro, desnuda ante mí, mientras el sol le daba de pleno sobre su piel clara.

Sonriendo para ella, no dudé en deshacerme el lazo que mantenía la espalda del vestido cerrada, y éste cayó al suelo por sí solo, como si se hubiera agrandado aposta por sí solo, dejando mis pechos al desnudo. Me quité así mismo la ropa interior y las botas, y lo deposité todo junto a la ropa de Niris, depositando mis manos sobre mi vientre, mientras me volvía hacia Niris.

En cierto modo, me acababa de dar cuenta del detalle que era la primera vez que me ve desnuda. Nunca me había dado vergüenza, pero me preguntaba qué visión tendría ella de mí al verme sin ropa puesta, y eso me dejaba un poco nerviosa.

Tenía una extraña atracción por ir a palpar a Niris, pero intenté contener estos instintos que afloraban en mi piel, y le seguí, con ella esperando como dijo.

A su salto a mis brazos noté cómo su piel cálida hacía contacto con la mía, y no pude evitar besarle la mejilla varias veces. Tiene un olor muy natural, o algo así diría, y muy propio de ella.

Me resultaba relajante, y me preguntaba qué le resultaría a ella aferrarse a mi cuerpo desnuda.


– Hm… LA verdad es que no, pero no te preocupes, esta noche compraremos algo e iremos a un baño público o algo para asearnos de verdad

Cuando se bajó al suelo, quise volver a sostenerle, por las mejillas, masajeándolas con el pulgar, mientras me agachaba para poder mirarle de frente a los ojos

- Hm hm… Eso no está bien. Sin duda hoy iremos a los baños, verás qué bien te sienta

Repuse al oírle, pero sonriendo para mí, junto a ella riendo. Hacer pillaje no estaba bien, pero no hacía daño a nadie en este caso.

De repente mencionó lo de las cadenas, y noté que se puso de forma rara, y ni siquiera pensé nada más que en abrazarle a mí, acunar su cabeza en mis pechos, y acariciarle el pelo con suavidad.


Y me hizo una pregunta a la que no pensé que le fuera a dar más vueltas de las que le fui a dar en aquel momento.
¿Realmente tenía miedo a algo?

Sí. A defraudar a mi padre. Y también a ganarme el odio de Lluughua y que caiga su ira sobre mí, aunque muy mal debía hacerlo para eso.

Mi mirada se perdió en el universo mientras pensaba, hasta que caí en aquellas cosas. Y también, en sentirme sola. Jamás me había gustado la sensación de sentir que no tenía a nadie en mi vida con quien sentirme bien, por quien preocuparme, y que se preocupase por mí.

– A la soledad más absoluta… Y a defraudar a mi padre o a mi señora

Mi voz parecía lejana, pensativa, mientras bajaba la mirada para encontrarme con su rostro sumergido en mí, y le besé la frente con delicadeza y lentitud.

- El miedo es algo que parece que nos domina a todos. No sabría decirte por qué, pero ahí está. Y también hay otras cosas –


Posé mis manos en su espalda, acariciando su piel lentamente con las yemas de los dedos, mientras proseguía, pensando.

– La ira… Es algo terrible. Sólo me sentí enfadada seriamente una vez, y fue cuando… Youdar descubrió que yo soy un demonio…. ¿Tú odias algo Niris?¿O te has sentido muy enfadada?


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Jue Ene 12, 2017 11:17 am

Me sorprendió un poco como la ropa de Janna caía al suelo con un ligero movimiento, pensándolo un poco me parecía extraño que nunca nos hubiéramos bañado juntas de esta manera. Sin duda no barco no ofrecía muchas comodidades y la corta estancia en aquella extraña isla no habíamos pasado demasiado tiempo juntas. Su cuerpo sin duda era hermoso y daba una sensación cálida al tacto que parecía negar la fría agua del rio. Cuando hablo de ir a los baños simplemente afirme con la cabeza aunque la idea me asustaba un poco ya que sin duda seriamos vistas en un lugar como así.

Le compartí un poco de mis miedo y mi pregunta parecía hacer eco en su mente, que pareció que todo se detenía y su expresión se tornaba más seria, no sabía si aquello me daba tristeza o miedo pero cuando hablo de su padre y señora, tome su mano mientras apoyaba mi cuerpo contra el de ella. Me preguntaba si así es como se sentía verme cuando recordaba cosas feas. -No quiero que te sientas sola, ¿Puedo ayudar?- No sabía nada de su familia o  su jefa, por lo pronto tal vez pudiera ayudar con su soledad, aunque no sabía cuánto tiempo estaríamos juntas antes de que alguna tuviera que separar camino.

Entonces empezó a hablar de otras de sus emociones, la ira, no había pensado mucho en eso, cerré los ojos mientras sentía que recorría mi espalda mientras que yo apoyaba mi rostro en su pecho. -Ira.- Me quede pensativa un largo tiempo, era difícil pensar en algo que me provocara enojo. -Odio tener hambre y sed.- Intente recordar algo más, entonces recordé algo en lo que no había pensado en años. -Una vez me tropecé y caí en algo apestoso, la gente en lugar de ayudarme se empezó a reír, quería que se callaran o fueran pero tenía miedo de que me golpearan si hablaba así que empecé arrojarles cosas a todos. Lo siguiente que recuerdo es que no comí en un par de días y estaba adolorida por el castigo- Me quede en silencio un momento mientras sentía una pequeña presión en el pecho. -¡No me gusta que se burlen de mí!- No me gustaba recordar esas cosas, pero se sentía liberador decirlas.

Me quede quieta un momento mientras movía mis orejas como si esperara encontrar alguien cercas, pero afortunadamente no parecía que hubiera sorpresas por ahora. -Se me olvida que no eres humana.- No pude evitar reír un poco nerviosa, me había acostumbrado tanto a su aroma que no pensaba dos veces en la ligera diferencia. -¿No te incomoda estar así? Mis orejitas duelen si las oculto mucho tiempo- Al menos el rabo tenía un poco de movilidad debajo de las faldas pero no me imaginaba lo que es tener dos alas escondidas sin poder estirarlas.

Me acomode sentándome a su lado en el agua para luego sacar el brazalete de mi dueño anterior. -Él era mi jefe, curaba gente, me enseño casi todo lo que se y yo le ayudaba, aunque yo no sabía mucho, mantenía la casa limpia y hacia mandados. Un día un bandido con un cuchillo apareció y corrí, corrí muy lejos hasta perderme en el bosque. Una cosa casi me come y me atrapan para hacerme esclava... ¿Crees que defraude a mi dueño?- A veces me preguntaba si estaba bien o si me extrañaba, si el estaría de acuerdo con que no tenga dueño, a veces quisiera solo preguntarle. Aun que tenía miedo de lo que pudiera decir. -¿Tu señora es como una dueña, una jefa, una reina o parecido?- No imaginaba como podría defraudar a alguien.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Dom Ene 29, 2017 12:04 am

Me dio la sensación de que Niris se preocupó al decir que tenía miedo a la soledad. Su voz era familiar. Siempre tan atenta, aguda, tan linda y tan suave.

Me gustaba abrazarle, y que ella se abrazara a mí en momentos en los que estaba tan sensible como ahora. Su rostro sobre mi pecho era reconfortante, mientras notaba el calor de su cuerpo extenderse sobre mí. Quería abrazarle y protegerle, y no permitir que sufriera.

Pero quizás eso era algo imposible. Sólo algo que tenía en mente conmigo misma. Mis dedos acariciaban su cuero cabelludo, mientras meditaba el asunto de su ira.

La pobre muchacha me contaba una anécdota un tanto horrible. Eso es lo que sucede con la vergüenza, el miedo al rechazo, y también el miedo a la burla.

- Eso es vergüenza, Niris, y es normal que te enfades por eso.

Repuse acariciándolo el pelo, después de que gritara que no le gustaba que se burlasen de ella. Era normal. A nadie en su sano juicio le gustaría, o eso creo yo.

Me agaché a besarle la frente, suavemente, repetidas veces, antes de agacharme un poco para poder verle la cara

- Cierto, no soy humana, pero me parezco mucho a una ¿verdad? -

Repuse tratando de esbozar una sonrisa, mientras trataba de estirar mi cola y mis alas invisibles, dejando que mi magia ilusionista se despejase sobre ella para permitirle verlas.

– Bueno, a veces las llevo tanto tiempo guardadas que apenas las noto

Me senté al lado de su tierno cuerpecito, y ladeé la cabeza, mirando lo que tenía en la muñeca. Era un signo de haber sido una pertenencia de otra persona, una esclava. No me gustaba aquella idea, y a pesar de que ella lo veía bien así, a mí no me gustaba del todo. Pero no todo era feliz para esa persona, por lo que se ve.

- Creo que hiciste lo correcto. Si es tan bueno como parece, él querría que estuvieras sana y salva, o eso debería ser.

No podría ser de otro modo, si tanto le quería. Niris era un ser inocente y puro. Esperaba francamente que ese señor le hubiera cuidado bien, porque si no, tendría que buscarle la manera de que no pensara así en él.

Sin embargo, su cambio de tema fue rápido. ¿Mi señora? Nadie me había preguntado nunca por mi señora. Mi señora era mi benefactora. Una reina, una jefa. UN poco todo. Ella decidía qué sucedía diariamente en su palacio, aunque la mayor parte del tiempo se lo pasaba organizando orgías colectivas.

¿Debía decirle esto a Niris?

– Pues… es una reina, digamos. Nos gobierna a todos, y nosotros les rendimos cuentas en mayor o menor medida. Es… la reina del placer, digamos. Para rendirle cuentas… debo sentir placer. A veces…

Tragué saliva. No creo que Niris estuviera preparada para esto, pero…. Ya había empezado.

– A veces… mi señora organiza fiestas de placer colectivo… Según sé, en el mundo humano esto no es habitual, pero en mi hogar sí lo es. No sé qué clase de idea tendrás sobre ello, realmente


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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Dom Feb 12, 2017 12:28 pm

Me hacía sentir incomoda los recuerdos anteriores a tener un dueño, normalmente los humanos eran condescendientes como si pensaran que yo no pudiera hacer nada por mi cuenta, incluso en el peor de los casos a poder decidir y hacer conmigo lo que pensaran que era mejor para ellos. Al menos sentía que para mí amo no había sido una simple mascota, o al menos me daba algo de responsabilidad, por otro lado Janna realmente parecía esforzarse en verme como igual, a pesar de ser un poco condescendiente. Supongo que después de las veces que me había salvado desde que nos habíamos conocido, eso estaba justificado.

Aun así sus caricias tenían un gran efecto en calmarme, moviendo las orejitas con cada beso en mi frente, dejándome apapachar. Y qué mejor que por una persona en la que confiaba. Era algo gracioso que parecía actuar como si por momentos se olvidara que no era una humana, afirme la cabeza cuando me pregunto si parecía una para luego extender una cola y alas repentinamente mientras yo daba un pequeño salto por la sorpresa para luego reírme un poco por mi torpeza. Sin duda no era buena con las cosas repentinas o sorpresas.

Por su parte ella también parecía sorprendida en cuanto pregunte acerca de su señora, como si algo le pusiera nerviosa o no supiera exactamente qué decir. -¿Pyon?- Al final cuando hablo de fiestas, me pareció muy extraño, al menos tenía entendido que las fiestas no eran algo tan raro o incluso había otros eventos parecidos como festivales para comunidades más modestas como la mía. -Suena divertido, mientras no haya niños que me jalen las orejas, me imagino comida, bebidas de sabores y recibir caricias y apapachos. Lo único malo son los pellizcos en los cachetes.- Realmente no sabía nada de demonios, así que solo podía compararlo con lo que sabía de los humanos, algo que tampoco se me había enseñado del todo bien.

Me quede pensando un poco para luego alejarme de la orilla para luego arrojarle agua de forma juguetona. -Si no podemos asearnos, ¡juguemos!- Le continúe arrojando agua hasta que empezara a responder para luego alejarme nadando como escapando de ella para luego volverle a lanzar más agua. Después de jugar un rato salí del agua algo agotada. -Nadar después de comer no fue buena idea.- Me puse algo de ropa interior para luego recostarme en el pasto en lo que me secaba bien. Para luego mirar a Janna e invitarle con la mirada a que se recostara también en el pasto.

Una vez recostada me quede observando el brazalete que me identificaba como mascota, ha Janna le parecía algo incómodo, supongo que el encontrarme entre otros esclavos con algo muy parecido a un grillete. -Cuando tengo miedo, las piernas tiemblan y corro. Corro sin saber de que escapo. Quizás mi amo quería que estuviera sana, pero.- En ese momento tome fuerte la mano de Janna, como si tuviera algo de miedo de que se fuera a ir. -No quiero que te pase nada malo, pero si algo feo sucediera y para estar bien me dejaras atrás, yo tendría mucho miedo.- Mis orejitas se agacharon mientras mi expresión se ponía triste, no sabía cómo decirlo pero no era difícil percibir que sentía mucha culpa.

Suspire un poco para luego mirarle con algo de preocupación. -¿Haz sentido que no sabes tu lugar? Pensé sabía, pero desde que te conocí ya no sé qué debo hacer... eso me asusta.- Incluso mis pocos intentos de ser más valiente habían fracasado estrepitosamente como si siempre hubiera algo esperando a que me descuidara para comerme. Al menos esta vez mis orejas estaban atentas a los alrededores, la última vez que me descuide aparecieron lobos, aunque tan cercas del pueblo eso no debería pasar.
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Re: Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]

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