Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Presentación
por Strindgaard Hoy a las 2:42 am

» Rey Verde (Privada)
por Kromul Hoy a las 2:11 am

» Ficha de Anya Bal'Sagoth
por Anya Bal'Sagoth Sáb Dic 08, 2018 11:16 pm

» Sudor y Veneno
por Skurk Äsping Sáb Dic 08, 2018 7:43 pm

» Asfet.
por Skurk Äsping Sáb Dic 08, 2018 7:14 pm

» Gor'Kenar Bal'Sagoth
por 3 Bal'Sagoth Sáb Dic 08, 2018 6:53 pm

» Rufus Fortis
por Rufus Fortis Sáb Dic 08, 2018 2:07 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Inari Sáb Dic 08, 2018 1:15 pm

» Grumbar Bal'Sagoth
por Grumbar Bal'Sagoth Vie Dic 07, 2018 11:07 pm

» Empatía [Evento]
por Balka Vie Dic 07, 2018 8:05 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Un Dios entre Nosotros.

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Strindgaard el Dom Jul 29, 2018 6:00 am

Algo me dice que no subirán al puerto. —Kalevala se posaba sobre mi cabeza, oteando el mar
No me digas, ¿ahora te dedicas a la clarividencia? —Seguía escondido entre redes y cajas a la espera de que Selen apareciera junto con su captora—. Es obvio que subirán por aquí, es la escalera más próxima a donde se encuentran.
Pueees. Quizá no haya sido bendecida con el don de la clarividencia, pero el don de la visión me deja bastante claro que no subirán por aquí.
Me removí de mi escondite y asomé la cabeza para observar el mar en movimiento.
¡¿Qué carajos?! —Mascullé al notar que la cautiva volvía a ser atrapada, esta vez por una pequeña goleta que parecía dedicarse a la pesca—. Debe ser un equipo de apoyo.

Salí de mi escondite apretando los dientes de la rabia. Todo el plan se había ido al demonio, y no precisamente a mí.
Kale, ¿ves a nuestros compañeros?
¿Te refieres al que huyó, a los peludos o a la pelirosa? —La gata flotó por sobre mi cabeza como un papel llevado por el viento—. Da igual la respuesta, estás solo.
Solté un largo suspiro. ¿Y si dejaba la mujer a su suerte? ¡Qué más daba! No tenía ninguna deuda para con ella o con los peludos Ya-Ku-Za. Además, luego de haber luchado contra aquel samurai demoníaco no parecía que las cosas eran más complicadas de lo que parecían en un principio.
Me pasé la mano por la barbilla.
¿Por qué tienes ese rostro, te duele algo?
Estoy pensando qué hacer.
¿A sí? ¿Por qué de pronto ya no te parece tan obvio ir a por la muchacha por la que comenzó todo esto?
Pues, por un lado está la recompensa, de la que no sabemos mucho. Y luego está esa cosa importante, ¿cómo se llama? Ah, sí: mi vida. ¿Vale la pena?
La gata flotó hasta mi rostro y me miró fijo.
¿Y dónde quedó todo eso de querer cambiar? Dejaste de beber y de robar, se supone que entrenabas en aquel templo para forjar una nueva persona. ¿Esa nueva persona no es la clase que ayuda a los demás? ¿La que protege al débil, la que vela por la justicia, y todos esos ideales utópicos salidos de no-sé-dónde que promulgan los caballeros?
Desvíe la mirada. La brisa marina me trajo los chillidos de Selen, estaba siendo subida por la red hacia el barco.
Joder.

Abrí nuevamente las alas. Volé lo bastante alto para caer desde arriba en la goleta y tener el factor sorpresa de mi parte.
Al sobrevolar el navío, saqué cuentas que sólo había una persona en cubierta. ¿De qué iba ello? No había ni capitán ni marineros para hacer andar aquel armatoste. El único en cubierta siguió tirando de la red hasta pasar por sobre la baranda a las dos mujeres en un amasijo de brazos y piernas.
Caí a su espalda, a unos dos metros de distancia.
¡Quieto! ¡Suelta a las mujeres! —Ordené con un calculado grito. Tenía el rompeespadas en mi mano derecha, sujeto como si se tratara de un puñal. De poco serviría, pensé al ver que frente a mí había un caballero de armadura completa. Mi mano izquierda, escondida bajo mi capa, buscó el burón—. Mejor dicho, solo sueltala a ella —apunté a Selen.
¡Ayuda! —Gritó la mujer, mientras la otra estaba en silencio luchando contra la red en busca de su espada—.  ¡Ayudadme, por favor!

Sabía que me encontraba en desventaja frente a un hombre de aquellas características, pero el burón haría un buen forado en la sien de ese casco. De todas maneras era más rápido que él, con todo ese metal encima. Y además tenía presente que nos encontrábamos cerca del barandal, el suelo estaba salpicado de agua y ese calzado metálico no era el más adecuado para estar en la cubierta de un barco. Solo tenía que hacerle perder el equilibrio y mandarlo fuera del barco y asunto arreglado.

Entonces Kalevala bufó en mi hombro.
¿Qué pasa?
Esa gata… Esa cosa...
Miré a la mascota que acompañaba al caballero: una pomposa minina que nos observaba con curiosidad. El caballero miró también a la gata, como esperando que hiciera algo.
¿Qué pasa Kale?
El caballero no huele a nada más que a metal frío. Y la gata —Entonces Kalevala, acostumbrada a vivir como cualquier fantasma: invisible a la mayoría de los ojos, se hizo visible—. ¿Quién eres? —Inquirió a la mascota—. ¿Qué pretendes?

La red de pronto se rajó. Era la espada de la guardaespaldas que había sido subida al barco. La mujer se puso de pide y lanzó un rápido corte hacia la cabeza del caballero.


Última edición por Strindgaard el Vie Ago 10, 2018 5:12 am, editado 1 vez



El mal es un punto de vista.
avatar
Strindgaard

Mensajes : 717
Edad : 29
Link a Ficha y Cronología : Strindgaard
No todo el que anda errante está perdido


Nivel : 7
Experiencia : 431 /3500

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Azura el Lun Jul 30, 2018 2:02 pm

La gata estaba bastante segura de que los peces voladores no volaban de noche, y que aunque los locales lo hicieran, no lucían tan humanos. Así que estaba bastante segura de que la estaban asaltando piratas en busca de sus peces mágicos. Velsignet se levantó de su asiento para encarar al pirata, aunque su atención se fijó en la gata espectral que flotaba junto a él, y que le estaba hablando a ella. Ciertamente, no lucia como un pirata, tenía esa cara de criminal, pero más de ladronzuelo que de aguerrido lobo de mar, y ningún pirata que se preciara iría con un sombrero de paja. Aunque puede que el gato fantasma fuera un equivalente de loro que desconocía.

-¡¡Sois vosotros los que queréis robarme los peces!! ¡Y Velsignet no es una cosa, solo un poco cabezahueca!- y entonces el espadazo cayo y la cabeza del golem rodó por el suelo. O más bien solo el yelmo, puesto que estaba hueco. –Eso ha sido de muy mala educación, señorita-no-pez-mágico.- dijo la gata, agitando un poco la cola, molesta, y el golem se giró como un resorte, lanzándole un bofetón a la mujer que la mandó otra vez al agua con un sonoro “pwaf”. Había salido de las redes antes del corte, estaría bien… seguramente.

El golem se arrodilló a recoger su cabeza, mientras desenfundaba su hacha. -¿Y bien? ¿Qué estáis haciendo en mi barco, intentando robar mis peces mágicos conseguidos en sagrada captura?-

-Técnicamente el barco es alquilado…-


-Shhhhh, ahora no es el momento cabezahueca, no delante de los piratas.-[/b]

-Y no es una sagrada captura porque no estábamos pescando en ninguna misión sagrada.-

-Soy una paladina, ¡todo lo que hago es una misión sagrada zoquete!-

-No creo que eso sea verdad.-
Hubo una incómoda pausa entre la gata sagrada y su sacro guardaespaldas, interrumpida solo por los chapoteos de esa pobre desgraciada a la que habían arrojado al agua. La gata agitó su esponjosa cola, molesta, mientras se sentaba sobre el amasijo de redes que era Selen.

-En cualquier caso, quieren llevarse mi pez mágico, son ladrones, no creo que haya dudas al respecto.- dio un par de tranquilizantes y suaves golpecitos con la patita a la mujer. –Ea ea, no pasa nada, solo dame mis atunes y te dejare volver al agua pececito.-

-No parece para nada un pez.-

-Ha salido del agua, CLARAMENTE tiene que ser un pez, los sapos no viven en agua salada zoquete.-

-¿Te has planteado la posibilidad de que sea alguien que simplemente se ha caído al agua?-

-… ¿No hay deseos?¿Me quedo sin atunes?-

-No hay deseos. Pero creo que la ley de salvamento sigue aplicándose, podrás comprar atunes con el rescate.-
la gata se relamió al oír eso, centrando su mirada hacia los acompañantes de la barca, hacia los piratas.

-Ya habéis oído señores piratas, pagad o iros, sino sufriréis nuestra sagrada furia, muahahahahahaha.- finalizó la gata, soltando una risa maligna impropia de una sacrosanta paladina. El golem se afianzó en la barca, preparando sus armas para enfrentarse a la amenaza. Por más rara que fuera la situación, no llegaba ni a las diez más raras bajo el servicio de ese felino.


Spoiler:

avatar
Azura

Mensajes : 29
Link a Ficha y Cronología : Azura

Nivel : 2
Experiencia : 200 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Malina el Jue Ago 02, 2018 1:57 am

Cuando te enfrascas en aventuras de este tipo, Malina tenía muy claro que, siempre pueden cambiar las cosas: había quedado en el barco aledaño, con el frasco de la poción vacía y las manos heladas. Decidió ir rauda a la superficie, escondida a observar tan estrambótico acto. El devenir de las cuerdas, la violencia de sus azotes y los gritos no se hicieron esperar. Y mucho menos, el que poco a poco, los que dio por “Conocidos” fueran desapareciendo poco a poco, como si el y la bruma les reclamara.

Desde el puerto, poco y nada podía verse: la podredumbre del simio era difícil de olfatear y del gato gigante, no quedaba más que un mísero recuerdo. Además de una botella casi vacía. Tampoco había rastro de los hombres que le secundaban… Mentía, a lo lejos y en un osado movimiento logró captar una mancha negruzca moverse de un lado a otro, sin embargo, por la sucesión rápida de los hechos, los barcos comenzaron a bambolearse al ritmo del moribundo navío y los pescadores comenzaron a asolar el puerto, algunos no en las mejores condiciones – Maldita sea – vociferó, olvidando toda decencia en su boca. El dueño del barco donde se hallaba, subió, estupefacto:

-¿Qué haces aquí?- bramó con el hálito apestando a alcohol.
- ¿No es obvio? – Rápidamente, Malina tomó una actitud desinteresada e ignorante, escondiendo el frasco a su espalda – Me despertó el ruido. Y ahora, hay un barco- indicó al hombre, solo logrando observar un retazo de las tablas cayendo al fondo del mar
- ¡No! – Exclamó, llevando las manos a la cabeza, intentó componer su postura inclinada producto del alcohol. No duró mucho el espanto, el hombre fijó su mirada en la pelirosa, Para su desgracia, el aspecto de la mujer no era propio de un truhán de altamar, sino más bien de un turista perdido y que se situó en un mal lugar – “Pero si ni siquiera tiene un arma. O algo” – pensaba, dentro de lo que le dejaba el alcohol - ¿Tú has visto quién fue?
-No – señalaba a los callejones – pero escuché ruido por allá – hablaba y se alejaba despacio del hombre, el aroma le causaba nauseas – Tal vez y allá se encuentren con los ladrones – expresaba con falsa molestia siguiendo su trayecto. No sabía si el hecho que el capitán esté borracho hasta la médula o que su historia fue muy convincente, pero de pronto, habían hombres armados rudimentariamente, dirigiendo su ira a los callejones – Hm, ilusos – refutó por lo bajo, devolviendo el frasco entre sus manos: una porción del líquido comenzó a caer en la superficie del barco, dejando un gran agujero – Supongo es culpa de la madera podrida – se dijo, en un intento de convencerse a sí misma, saliendo de allí.

-x-

Una vez más, el puerto se vaciaba, esta vez por una furibunda masa de navegantes ebrios dispuestos a hacer justicia por la barcaza destruida, y Malina aprovechó la ocasión para ir al otro lado, curiosa, por saber si el simio seguiría allí, pero bien sabía, que una vez dispusiera un paso hacia allá, esos esbirros solo dejarían de ella una que otra entraña desperdigada por el camino. – “Creo que aún es pronto para dejar de existir” – meditaba sin dejar de observar al tumulto.

Y nuevamente se hizo el silencio. Uno propiciado por el miedo y la ignorancia. Malina se quedaba sola, en el puerto, escuchando el sonido del mar y el choque de las tablas con los navíos sobrevivientes ¿Qué había sido de la diosa? ¿De la gente? ¿Del orate que rompió las cuerdas? Las piernas comenzaron a temblar – Maldita sea, hace frío- mascullaba trémula y sigilosa, escondiéndose en las cajas que iban a viajar en unas horas más. Era buen momento para tomar decisiones;  se sentó en el muelle, escondida tras un gran navío, y se calló, esperando algún momento de iluminación – “O un milagro” – pensó.

Hasta que, a lo lejos, un movimiento extraño en el mar atrapó su atención; No estaban muy lejos, pero tampoco podría llegar  - “El muelle tendrá que prolongarse hasta allá” – las olas golpeaban suavemente los pilares del muelle y Malina sentía que el barullo era cada vez más audible. Pero ¿Qué iba a decir? ¿Quiénes estaban al otro lado? No recordaba el timbre de voz de nadie, mucho menos un aspecto físico reconocible a tantos metros. Sin embargo, el grito de una mujer despertó la adrenalina en su cuerpo. De pronto ya no hacía frío, sin embargo la frustración de no saber cómo llegar hasta allá, o de simplemente saber qué sucedía le llenaba los ojos de pequeñas lágrimas - ¡Maldita sea!- gritó con todas sus fuerzas, alzando un puño al aire y lanzando al mar el frasco vacío. Quizás era una mala costumbre aprendida en Daulin, pero no pasaron muchos minutos maldiciendo al viento, cuando el sonido de una flauta la dejó callada. Compuso el ánimo y meditó sobre ello mirando a su alrededor. Las notas del instrumento inundaron el aire de una curiosa paz: se hacía inaudible la turba de borrachos enfurecidos y en su reemplazo el aire marítimo comenzaba a tomar más protagonismo. Un barco empezó a encender sus luces y a soltar las cuerdas del muelle; podría reconocerlo a leguas: ¡Era Folny! Sin pensarlo dos veces corrió hacia ellos, avergonzada por tener las manos desnudas, pero no podía evitar sentirse frustrada y enfurecida con ellos – “Desaparecieron cuando más se necesitaban, y nos han dejado a nuestra suerte ¿Dónde está el resto? ¿Qué hicieron con ellos?” – el ceño fruncido y los labios apretados denotaban la furia y la curiosidad impresos en su semblante.

-¡Malina! – la suave voz del gato la abstrajo de sus deducciones. Movía la mano de un lado a otro, mientras que con la otra iba soltando las cuerdas del nuevo navío
-¡Folny! ¿Viste lo que pasó con el barco? ¿Dónde están los otros? – increpó sin dilación alguna. En el aire seguía sonando la flauta. Y la rata apareció sacando a los tripulantes dormidos y amarrados. - ¡Qué están haciendo ahora! – Exclamó asustada. Temía estar acercándose al delicado linde de la extorsión y la delincuencia.
-Ven, sube – le indicó, no entregando mayores detalles a lo que aconteció posteriormente a la caída del barco. Malina tuvo sus dudas – “¿Volvemos a robar un barco?” – dio dos pasos atrás, y el sonido de la flauta se detuvo. La presencia del zorro era diferente a las otras: un poco más alejada, siempre con la mirada altiva pero serena – No sabemos de los demás, pero nuestra diosa está por allá – indicando con la punta de la nariz la bruma marítima alzándose, debió empezar a amanecer.

Sentía que había algo extraño en todo esto, mas no podía quedarse ahí parada: si quedaba alguno de la empresa, deseaba saberlo, le carcomía la conciencia el saber que todos emprendieron alguna acción y ella, bueno, solo hizo caer el barco rufián. Pero no vio señales de la supuesta diosa. No hasta ese momento, cuando un chillido quebró las dudas

-¡Selene! – exclamaron la rata y el gato. El zorro por su parte conservó la calma y le invitó a subir - ¿Vienes? ¿No deseas saber qué sucedió?

Invitar a una mujer como ella con una encrucijada de ese tamaño, solo propiciaba que sus acciones se vieran imbuidas por una estúpida adrenalina – Está bien- masculló, cruzando hacia la superficie del navío, sorteando a los tripulantes adormecidos que caían al muelle cual sacos de granos.

-x-

No tenía dagas, ni un arma que disimuladamente pudiera caber entre sus ropas, solo era ella, un navío robado y tres antropomorfos. Se dio cuenta en el instante que el barco zarpó, que ellos eran ínfimos instrumentos para lo que ellos necesitaban: encontrar a la mujer. Se aperó a una esquina y los observaba con recelo, sintiéndose inútil y utilizada – “Y solo fuimos eso, carne desechable para los peces” – nunca tuvo mayor contacto con el resto, pero su forma de esfumarse era extraña, casi criminal – “Y si esto sigue así, quizás yo sea la próxima” – pensaba asustada, maldiciendose a sí misma por haber subido. Sin embargo la atención de los entes estaba en otra dirección: en la penumbra.

Temerosa se acercó a ellos: no tenía la audición tan aguda, ni la visión tan precisa, pero al menos intentarlo era una buena alternativa para calmar sus nervios. En medio de la bruma, unos extraños sonidos comenzaron a hacerse más cercanos: gritos, un choque metálico y un chapuzón imprevisto. Los cuatro apuntaron hacia el frente, Malina estiró el torso hacia afuera, sosteniéndose de las manos. En la espesura, divisó unas pequeñas luces y el movimiento del agua se hacía más irregular. – Esa voz la reconozco – bufó, con el cuerpo estirado - ¡¿Hola?! – dijo, en un hilo de voz, esperando de forma ridícula que alguien le respondiera.

Del chapuzón emergían unas burbujas, y luego una cabeza negra. – “Es la guardaespaldas” – dijo para sí, regresando su cuerpo hacia atrás – Si está ahí… ¡Oh! Selene tiene que estar cerca – Y su deducción se vio confirmada por la aparición de una pequeña barcaza: la forma negruzca de uno de sus compañeros estaba ahí, en posición de batalla. Y a su lado habían dos individuos nuevos: una armadura que acomodaba su ¿Cabeza? Y un pequeño ser, que por su forma difusa, supuso que era similar a Folny, un gato, pero más escuálido, decidido a pelear. En otro punto, hacía una retahíla de cuerdas, semejante a una red donde enmarañados se debatían por salir un juegos de piernas y pies; No dejaba de chillar - ¡Selene! – gritó, estupefacta.
avatar
Malina

Mensajes : 166
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Strindgaard el Vie Ago 10, 2018 6:04 am

El golpe que lanzó la guardaespaldas de la geisha iba dirigido con potencia al cuello del caballero, quien a falta de gola que le protegiera, en menos de un segundo terminaría esparciendo su sangre por la cubierta, pero ay, como si no conociera los reveses y entramados de Noreth, la cabeza del caballero se vio separada sin mayor esfuerzo ante el furioso golpe de la mujer, que impresionada al igual que yo, vimos como el casco caía al suelo dando botes por el suelo mojado, produciendo un sonido parecido al de una cacerola al caer. Estaba vacía.
Y eso, por supuesto, no era todo, pues para más remate la armadura, enervada por el actuar de la recién salvada, le dio un revés con su metálico puño y la mandó de vuelta al oscuro océano.

Toda la escena me pareció sacada de alguna obra de teatro de fantasía. Ni en uno de sus mejores días un mago de animación podría darle vida a toda una armadura. Aquello tenía una explicación, aunque de momento no la iba a encontrar.
¿Y bien? ¿Qué estáis haciendo en mi barco, intentando robar mis peces mágicos conseguidos en sagrada captura? —Esa voz parecía provenir de cerca del suelo. Me costó un segundo asociarla a la pequeña criatura que movía su cola en señal de molestia.

Por norma general, un pez suele parecer un pez y no un humano —Acotó Kalevala, que flotaba cerca de mi cabeza. Pero la gata la obvió para ensartarse en una extraña conversación con lo que parecía ser, la armadura vacía.
El sonido del caballero resonaba como si hubiera metido la cabeza dentro de una enorme campana y se hubiera puesto hablar. Selen mientras tanto se había liberado de la red que la apresaba y se abrazaba el cuerpo agazapada en el suelo mientras miraba alternadamente a los dueños de la goleta y a mí.


Ya habéis oído señores piratas, pagad o iros, sino sufriréis nuestra sagrada furia, muahahahahahaha. —La risotada de la felina fue acompañada con la posición de batalla de su compañero metálico, quien ya había logrado recomponer su cabeza y sujetaba un hacha en su mano con bastante facilidad, como si dentro de su guantelete hubiera una buena cantidad de músculos, tendones y huesos que hicieran fuerza para mantener el cuerpo unido al hombro, el hombro al brazo, el brazo a la mano, y la mano empuñada alrededor del arma. Un jodido enigma.

Agradezco que hayas salvado a esta mujer, y también que hayas mandado de vuelta al mar a esa otra cabrona, pero no tengo dinero para darte a cambio del rescate. Aunque quizá sí carguen un par de kulls mis compañeros. Acerca el barco al puerto y volveré con ellos.
¡Selene! —Oí a mi derecha, por el estribor apareció entonces de entre la negrura un barco con lo que parecía ser la caballería pesada.
Mira, al parecer no tendremos que cambiar el curso. Te presento a mis compañeros, los Ya-Ku-Za.
Pronto la figura del zorro al timón apareció, luego el rátido con su arco al hombro y finalmente el enorme gato junto con la pelirosa a su zaga.
El rátido fue quién lanzó los ganchos de abordaje, y mientras tiraba de ellos para acercar su barco a la goleta, el zorro trababa el timón y se acercaba a la baranda.
¿Han logrado salvar a Selene? —Preguntó antes de notar que la mujer de cabellos rojos se encontraba apeada entre las redes—. ¡Selene!
Dio un salto y se mantuvo a raya luego de notar el caballero y el hacha.
¿De quién es este barco?
Me parece que de este soldado de ligero peso y esa minina.
El zorro me miró como si bromeara.
Shaad es mi nombre, y no busco causar problemas. Estamos en busca de aquella mujer —dijo apuntando a Selen, que lo miraba con ojos perdidos.
A esos no los conozco —Skaven, el rátido, abordó el barco de un salto—. Pero este barco es de Wu y su equipo de pescadores. —Miró al caballero con ojos acusadores—. Tú no eres Wu.
Me parece que un poco de dinero pondrá fin a este entuerto, señores.
Shaad, que no había parado de observar al caballero notó lo que a mí me había llevado un rato notar, era una armadura hueca.
¿Qué clase de magia es esa?
Folny fue el último en arribar al barco, junto con Malina.
No parece otra cosa que un runado muy laborioso. Quizá obra de enanos expertos en ello.
Un don que no nos vendría mal. ¿Qué me dicen, se unen a nosotros en una pequeña cruzada para salvar a esta sagrada mujer?



El mal es un punto de vista.
avatar
Strindgaard

Mensajes : 717
Edad : 29
Link a Ficha y Cronología : Strindgaard
No todo el que anda errante está perdido


Nivel : 7
Experiencia : 431 /3500

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Azura el Miér Ago 22, 2018 8:02 pm

Azura miró con mala cara a su equivalente espectral, aunque la verdad era que para el resto sería difícil determinar que era “mala cara” en un gato, mientras seguía su charla con Velsignet. Pero para su desgracia, los piratas se multiplicaban, piratas locales, a juzgar por como conocían al tipo al que le habían alquilado el barco. Probablemente. Todos los humanos lucían iguales si tenían el mismo color de pelo, y ella realmente no escuchaba mientras Velsignet charlaba la mayoría de las veces, así que no había manera de que hubiera escuchado el nombre del propietario del barco.

-¡El alquiler del barco es irrelevante!-
gruño la gata al ratón más grande que había visto en su vida, preguntándose si era una bestia maligna enviada por los espíritus de los pasados ratones cazados. –¡Hey! ¡Velsy es un buen tipo, eso es muy ofensivo!-

-Por favor no me llames Vel…- pero fue interrumpido, lo que derrumbo cualquier buena voluntad que la defensa de la gata pudiera haber creado.

-¡Shush!- ¿Sagrada mujer? ¿Selene, había dicho?… ¿Cómo la diosa? Centro su atención en ella, con una oreja puesta en los piratas por si intentaban algo raro. Lucia…normal, pero ella sabía que las formas engañaban, como acababa de demostrar su guardaespaldas cabeza hueca. ¿Así que como lo comprobaba?

Cualquier acusación de haberla mordido, gritito de dolor incluido, no eran más que calumnias hacia su honorable y esponjosa persona. Además, ni siquiera había hecho sangre, se quejaba por quejarse.

-Mmmm, parece que hay parte de verdad, sabe a Selene.- afirmó rotundamente Azura.

-¿A que sabe exactamente Selene?-
pregunto Velsignet, curioso a la vez que escéptico de las capacidades de su acompañante para catar la divinidad.

-A salado.- se limitó a decir Azura con una aplastante lógica felina. Por supuesto que la diosa de la luna sabia a mar, todo el mundo sabía eso, al igual que sabían que podía encantar un cuenco para que rebosara leche eternamente. Absolutamente nada que ver con su intención de ayudar a la chica, por supuesto, tal afirmación habrían sido calumnias hacia su esponjosa persona, otra vez. Velsignet no lucia muy convencido, pero por otra parte, tampoco había estado convencido de que fueran piratas para empezar, así que una cosa compensaba a la otra, probablemente. No era como si tuviera elección sobre en qué alocadas aventuras se embarcaba la minina.

-Entonces… ¿Qué hacemos?- Azura miro a esa enorme rata, al enorme gato que por algún extraño motivo estaba a su lado en vez de mordiéndole el pescuezo y a la gata fantasma. Dos gatos y una rata, dos puntos a favor y uno en contra, motivos sagrados aparte.

-Obvio… ¡nos embarcamos en una misión sagrada! Muahahahahaha.- Esta vez la risa maligna fue suavizada por unas pocas chispillas sagradas recubriendo su cuerpo, aún más brillantes bajo la oscuridad de la noche.

-Deberíamos ir a buscar a los pequeños primero.-

-Oh, cierto, me olvidaba de los chuchos.-


Spoiler:

avatar
Azura

Mensajes : 29
Link a Ficha y Cronología : Azura

Nivel : 2
Experiencia : 200 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Malina el Lun Sep 03, 2018 10:55 pm

En altamar, el barco de los yakuza se mecía suavemente. Malina pensaba que esto probablemente siempre estuvo en la idea de los animales, pero era difícil de corroborar: permanecían mudos, esperando encontrar a su deidad en la negrura de las aguas y daban a entender por la premura y acuciosidad de la búsqueda, que incluso el cuerpo bastaba.

No había un reloj, o algún objeto para cumplir dicho rol, sino más bien la carrera iba contra el silencio y las ideas penosas que podían acechar en tu cabeza, si no eras lo suficientemente fuerte. Malina sentía el peso de la desesperación de los yakuza en sus hombros: le asfixiaba la idea de no saber dónde estaba la mujer, como también la ansiedad de saberse sola, rodeada de ellos ¿Y si no aparecía? No había nada que pudiera hacer, salvo lanzarse al mar y nadar. Y a sabiendas de qque la última opción no era agradable prefirió esperar y mantenerse ocupada, buscando cómo matar el tiempo. Odiaba esa parte de ella, esa que se enreda en sinuosos y nefastos pensamientos que le agotaban la poca energía que ostentaba, pero no podía negar que esta vez podía estar en lo correcto. Así y todo miraba sus rostros inexpresivos: la rata, presurosa, buscando por los alrededores, Folny, el gato, quien trataba de contenerla en su desesperación. Y luego venía el zorro, con su temple sereno, extrañamente calmo, como si hubiera “algo” que le impidiera abandonarse a la locura de la noche. La pelirrosa admiraba esa apariencia suya: altanera y sagaz, como si siempre estuviera un paso adelante del resto, contemplando un punto fijo que le alimentaba con información de sabrá Dios dónde sacaba. Por un momento, se vio absorta observándole fijamente, lo que provocó que el gato, con una palmada en el hombro, la hiciera volver – Perdón- dijo, y continuó buscando en la espesura de ultramar.

El bamboleo de las olas comenzó a ser mayor y, como un sueño, dela bruma se empezaron a escuchar voces y una tenue luz.

- Ten cuidado, a veces son espíritus juguetones – le advirtió Folny mientras alejaba a la chica del borde.
- Está bien, pero ¿los espíritus también agitan así de fuerte el agua? – le dijo, indicando con el dedo una extraña perturbación, chocando contra ellos.

Desde ese momento, como por un mutuo acuerdo, Malina y el gato permanecieron callados y quietos, después fue la rata y el zorro quienes tomaron protagonismo, acercando el barco a una mucho menor, con dos protagonistas extraños. No quiso hacer más alarde del anterior, cuando grito el nombre de la diosa, sino que más bien, agotada e inquieta, decidió callar y escuchar al zorro, que había tomado el mando de esta empresa.

De pronto, como una suerte de milagro, la noche empezó a abrirse paso en la bruma y brillaba la luna e ínfimas estrellas. Si fuera creyente de toda esta historia, podría asegurar que esto era una celebración por haber llegado a la mujer y saber que estaba sana y salva. Pero no era el caso, y más bien Malina albergaba la idea de que esto era una segunda etapa a terminar. Se mezclaba el ruido del diálogo con el de las olas, ya más cuerda pudo acercarse al borde del barco mayor para mirar con más detenimiento a los nuevos tripulantes. No había logrado escuchar lo que hablaban la rata y el gato, pero no pudo obviar el hecho de que en ese barco, había una armadura, moviéndose con ligereza.

- Folny, ¿Por qué ese hombre lleva armadura en medio del mar?
- Lo ignoro, la verdad no lo sé – le respondió, encogiéndose de hombros. A ambos le pareció una extravagancia sublime.
- Sé que es bueno mantenerse protegido, pero ¿incluso en el agua? ¿No se hundiría más rápido?

El gato asentía y Malina se llenaba de dudas al ver cómo la armadura parlante y el gato asentían conformes a unirse a la misión. En contraste con el paranoico caballero de armadura, su pequeño secuaz parecía más bien una mascota disfrazada – “Debe ser su dueño. Sí, ese gato debe ser su mascota” – pensaba, tomando como un hecho normal el que el felino hablara y se moviera con soltura, también en altamar.

Por otro lado, se alegró de ver una cara conocida, aunque no hubiera cruzado palabra alguna con él. Mientras subían a los nuevos integrantes, Lewe se dio el tiempo de ayudar, mientras subían a la “despampanante diosa” rodeada de cuerdas y mojada. La imagen más deplorable de algo divino que hubiere observado jamás. Hizo una mueca de lástima, buscando algo con qué taparla, pero solo pudo obsequiarle unas palmadas y una trenza para que su cabello deje de enfriarle la espalda. Viéndola así, parecía una mujer normal y silvestre – “Pero ya que insisten tanto con la divinidad… Pues” – meditaba, terminando de sostenerle el cabello en un rodete.

- Bien, ahora ¿qué hacemos? ¿a dónde iremos?

Preguntó mientras todos tomaban sus nuevas posiciones.

Off:
Mil perdones por la demora, incluso me disculpo por tener una respuesta un tanto monótona y repetitiva :/
avatar
Malina

Mensajes : 166
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Strindgaard el Miér Oct 10, 2018 5:02 am

El barco pesquero avanzó lentamente al puerto a fuerza de remo y atracó en silencio. La vela de mesana, mal recogida ondeaba lentamente al son del frío viento de la costa. El grupo reunido en su cubierta era entre otras cosas, una extraña mezcla de sensaciones, el haber perdido un compañero había hecho mella en el optimismo de los antropomorfos, y aunque habían logrado dar con la pelirroja que tantos problemas les había dado, la recompensa les resultó amarga al notar lo diferente de la personalidad de quien debería ser la Diosa Selen.
Folny, dadle algo para que descanse —Shaad le hizo un gesto a su compañero y ayudó a quitar el exceso de agua del cabello rojo de la empapada trenza recién hecha por Malina. Temerosa, la diosa miraba en todas direcciones, aterrada por su nueva compañía—. Ya no temas, estás a salvo.
Malina, quédate junto al mástil, todavía falta por aparecer una guardaespaldas de Rui. Será mejor que no te acerques a las barandas.
La pesada mochila de Folny dio un sonoro golpe de vidrios y frascos sobre la cubierta, el gato montés se dispuso a buscar algún vial de entre el montón.
¿Te parece bien un calmante? Tengo una mezcla de manzanillas que le podría hacer muy bien.
El zorro se acercó a su compañero y le dijo con voz baja.
Mejor dale algo para dormir.
Pero
La mirada que le lanzó Shaad no le dejó espacio para contradicciones.
Miradla.
Selene se encontraba a salvo, sí. Pero su pálida piel amoratada por el frío y los pocos mechones de cabello pegados a la frente le daba un aspecto débil y enfermizo, tras ese rostro cargado de miedo parecía haber algunos rescoldos de su verdadera fuerza. O al menos eso quería ver el zorro.
Ten, Selene, bebe esto. —Folny se arrodilló junto a la mujer y le extendió un frasquito con un líquido rojo y dulzón, ella giró el rostro y evitó al gato montés—. Es una infusión de hierbas, nada más que eso.
Encontré una manta. —Skaven puso sobre los hombros de la mujer una gruesa manta de lana—. ¿Cómo se encuentra?
Aturdida por cómo se dio todo. Además de empapada y congelada.
Bebe.
Es lamentable. Pero al menos terminamos con Rui.
Selene hizo amago de rechazar el ofrecimiento, pero apenas tenía fuerzas, terminó de beber el contenido del frasco y en segundos sus párpados se cerraron como las puertas de un castillo. Su cuerpo cayó lentamente a un costado, Skaven la sujetó antes de que se golpeara en el suelo.
Deberíamos quitarle esta ropa mojada, le hará enfermar.
¿La han dormido? —Preguntó inquieto el brujo.
Será mejor para ella, ha vivido muchas experiencias violentas esta noche —Shaad se puso de pie y le colocó una mano sobre el hombro al hombre y sonrió—. Gracias por habernos ayudado.
Miró a la pelirosa, a la gata y al soldado, y también les agradeció a ellos.
Han hecho un buen trabajo esta noche de año nuevo. En nombre de la isla y de sus habitantes les doy el más sincero agradecimiento. Han salvado una vida. Ahora, debemos dirigirnos a nuestro templo, en lo alto de la montaña, allí celebraremos como es debido.
Folny tomó en brazos a una durmiente Selene envuelta en la manta. El vestido mojado estaba tirado a un lado de las redes con las que había sido subida a bordo.
¿Bajamos?
Debemos verificar que no hayan más Agentes Libres sueltos por la calle.
Ya hubieran aparecido para evitar el hundimiento del otro barco —dijo Shaad con confianza, mientras miraba en dirección a la fragata que aún se hundía, dejando a flote barriles, redes y velas. Ni rastro de Rui ni de la otra guardaespaldas.
En formación, el grupo bajó por la tabla hacia el puerto, con el alto gato montés en medio de ellos, protegiendo a Selene. El cielo despejado, salpicado de estrellas, mostraba una luna roja resplandeciente.
Ha pasado poco más de una hora, por la posición de la luna. Aún estamos a tiempo.
Excelente noticia. Skaven, ve delante. Azura, ¿podrías cerrar nuestra comitiva junto a tu guardián? Tú, Strindgaard, sería bueno tener una vista amplia de la zona, ¿te parece si nos apoyas de manera aérea?
Uhm, claro.
Por lo que veo, nuestro amigo con el estómago grande y la pelirroja nos han dejado. Puede que hayan tenido mejores cosas qué hacer, no los culpo por ello. Ahora, tenemos un largo tramo por recorrer, lo peor ya ha pasado. Avancemos.

Apenas se hubieron alejado unos metros del puerto, una figura apareció entre las sombras. Se trataba de la otra guardaespaldas, quien con una notable cojera se acercó al grupo desde el frente.
Esto ya comienza a ser tedioso. ¿En serio crees que puedes hacer algo? Somos más de cinco, los números no te favorecen.
El brujo cayó del cielo, colocándose tras la mujer.
Ríndete, será mejor para ti.
¿Por qué ayudan a estos asesinos? —Preguntó la guardaespaldas, con un marcado acento de la isla—. ¿Es acaso por dinero? —Miró al guardián de la gata, y luego a la pelirosa—. ¿Qué clase de demonios son ustedes, que son capaces de mandar a una inocente a una muerte tan horrible? —Miró al brujo con un rostro cargado de pena y rabia—. Cuando lleguen a ese templo, sabrán que
Una flecha se descargó en su pecho, atravesando sus costillas limpiamente. La mujer pareció sorprendida al bajar la cabeza y ver las plumas de la saeta. Alzó una mano hasta ella, pero cayó muerta antes de tocarla.
Mierda, no la vi al pasar —Skaven corrió los pocos metros que lo distanciaban hasta el grupo, con el arco en la mano—. Lo lamento mucho.
Está bien, fue un disparo limpio.
¿De qué estaba hablando? —quiso saber el brujo.
Shaad se encogió de hombros y reanudó la marcha, Folny miró con cara de disculpa a la pelirosa.
No te preocupes, todo está bien.
No sé de qué hablaba esa asesina. Seguramente trataba de ponerlos en nuestra contra, aprovechando el poco tiempo que nos conocemos.
Shaad se volteó y miró a todos.
Sé que esto les parece raro, pero ustedes vieron de qué iba todo esto. Esta mujer y su jefa iban a raptar a nuestra sagrada Selene, ustedes notaron lo asustada que estaba ella. Cuando lleguemos a nuestro templo quedarán despejadas sus dudas, y serán recompensados justamente por su valentía y aplomo en esta misión.

El camino hacia lo alto de la montaña solitaria fue largo y tedioso. El silencio los acompañaba en todo momento, sólo roto de vez en cuando por alguna conversación aislada del zorro con alguno de sus compañeros o entre algunos miembros del grupo. El frío se fue alejando a medida que se adentraban en la isla de los cerezos, y el sonido de las fiestas aisladas por el año nuevo llenó el aire.
Al acercarse a los pies de la montaña, tomaron un sendero entre los árboles apenas distinguible. Y luego de unos cuantos minutos avanzando por entre cerezos, cipreses y álamos, se encontraron con un alto arco de más de cinco metros de altura, dispuesto en la boca de una gruta en la cara de la montaña.


Han regresado. ¿Traen a Selene?
White, a mí también me da gusto verte. —Shaad se adelantó y miró hacia las sombras que provocaban las copas de los árboles—. Acá está Selene. —Apuntó a Folny, quien descubrió la manta para dejar ver una mata de pelo rojo.
¿Y dónde está el mono?


De las sombras apareció un antropomorfo de casi dos metros vestido con una vieja armadura de placas y un par de katanas colgando del cinturón, a su lado apareció otro antropomorfo, que además de su caparazón no llevaba nada más que un cayado y una botella.
¿Y quiénes son estos?
Su nombre no era mono, era Sun Wokung. Murió valientemente, en una lucha contra un Agente Libre.
La tortuga se acercó al grupo, para mirarlos más de cerca.
Ellos vienen con nosotros, son nuestros invitados. Nos ayudaron a recuperar a Selene.
¿Qué sucedió con Rui?
Esa geisha no nos volverá a molestar nunca más.
Douzen no estará contento con esa noticia.
Frothy, anuncia la llegada de Shaad y su comitiva —el rinoceronte le hizo un gesto con la mano a la tortuga y ésta se dispuso a subir, con un paso acorde a su especie—, Rui tenía sus opciones, y eligió mal. No podemos culpar a Shaad y los suyos por ello.
¿Te parece mejor si Skaven sube en vez de tu compañero?
El rinoceronte le palmeó la espalda al zorro y miró las caras de los humanos.
Bienvenidos al Templo Escondido.
Vaya nombre más original, me preguntó quién lo fundó.
Susurró el brujo de manera casi imperceptible.

El rinoceronte se quedó de brazos cruzados esperando a que el grupo avanzara, mirando detenidamente a cada uno de ellos. La tortuga no se volvió a ver aunque no hubieron subido mucho después que ella emprendiera la subida. Selene continuaba durmiendo apaciblemente, y Folny parecía no estar cansado.
Cruzar la gruta en medio de la noche, con nada más que la luz de la luna roja y las estrellas fue más sencillo de lo que sonaba. El fuego de decenas de antorchas colgando de goznes tallados en la piedra iluminaban el camino, y escalones, tallados limpiamente en la cara de la montaña les hicieron el paso sencillo.
Del templo hay poco qué decir, pues a primera vista seguía el canon de arquitectura de toda la isla, con sus techos de característica forma y su elevada altura. Posado en la punta de uno de los escarpados picos, parecía elevarse y tocar el cielo nocturno.


Eran decenas los antropomorfos que los esperaban, todos sonrientes ante la visión de la pelirroja en los brazos del gato montés. Felicitaciones, saludos y alabanzas caían sobre el grupo, quien entró por la gran puerta principal.
¿Por qué se tardaron tanto? —Preguntó con ironía la tortuga, apoyada en su cayado al lado de la entrada.
Adelante, se les han preparado habitaciones para los invitados, tendrán un baño y ropa adecuada para la ceremonia. —Un enorme elefante recibió a los recién llegados—. Nix, acompáñalos, muéstrales sus habitaciones.
Un alto y garbado murciélago de piel negra y aterciopelada avanzó en silencio por uno de los pasillos.
Seguidlo.



El mal es un punto de vista.
avatar
Strindgaard

Mensajes : 717
Edad : 29
Link a Ficha y Cronología : Strindgaard
No todo el que anda errante está perdido


Nivel : 7
Experiencia : 431 /3500

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Azura el Dom Nov 18, 2018 11:39 pm

La firme creencia en la divinidad de la muchacha que ahora tenía la gata contrastaba fuertemente con la del resto del grupo, que parecía caer en picado por momentos. Y para Azura, paladina de todo lo bueno y esponjoso, presuntamente, que drogaran a la diosa hasta dejarla KO no era una muy buena señal, por más que luego la llenaran de mantas para que no sufriera hipotermia. La gata agitó la cola, molesta, pensando que esos tipos de verdad querían llevársela con ellos, puede que incluso demasiado.

Así que por supuesto que los acompañaría en ese templo de la montaña. Y no solo porque en esa celebración sin duda incluirían un montón de pescado. El grupo avanzó en guardia, aparentemente temerosos de algo llamado “agentes libres”, lo que provoco que se sobresaltaran, de manera comprensible, cuando dos enormes bestias metálicas cargadas hasta arriba de bolsas aparecieron ante el grupo, raspando el suelo con sus poderosas garras. Aunque se relajaron visiblemente cuando estas plantaron el culo en el suelo y miraron a la gata con la boca abierta, en actitud perruna, como esperando una chuche, que nunca recibirían, porque no comían. Pero eso no impidió a Azura decirles lo buenos chicos que eran, a lo que respondieron con sendos ladridos, con un extraño toque metálico. Pero ella no era la rara, no señor, al parecer ese tipo, Stringaard, volaba.

Y cualquier duda que la gata pudiera haber tenido se multiplico cuando mataron a sangre fría a esa guardaespaldas, antes de que revelara su gran y terrible secreto. –Eso fue innecesario, era inofensiva.- protesto la gata, muy molesta. ¿Y que luego hicieran como si no supieran de que hablaba? Supermegasospechoso.

Así que Azura se pasó el viaje sobre la adormilada Selene, que obviamente estaba siendo cargada, pero no era como si un gato fuera a añadir mucho más peso.

Era un camino largo, por lo que se habría tomado una siesta si no estuviera tan preocupada por la salada diosa, pero cuando apareció el rinoceronte. La gata salto de la mujer y se encaramo al hombro del golem. –Eh eh cabezahueca, ¿piensas lo mismo que yo?- pero no hacía falta que le contestara, podía notar la tensión en el metal, de manera similar a como un ser humano habría tensado los músculos, Velsignet estaba quieto, muy quieto, sin mover la cabeza a los lados, lo que contrariamente a lo que parecía, significaba que estaba evaluando sus alrededores. El también sospechaba. Pero no fue hasta que siguieron al murciélago hacia una de las habitaciones, la suya, que el golem contestó.

-Puede…puede que nos hayamos equivocado.-

-Selene estaba genuinamente asustada, hicimos bien.-

-¿Y si este lugar es aún peor?-

-Obvio, la rescatamos otra vez.-
Su rotunda afirmación fue acompañada por un par de ladridos metálicos. –Podre probar mi nuevo juguete, lo llamo Chispitas.-

-¿Va a explotar este también?-

-…No… claro que no… puede… no debería. Preparare pólvora por si acaso.-


Spoiler:

avatar
Azura

Mensajes : 29
Link a Ficha y Cronología : Azura

Nivel : 2
Experiencia : 200 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Un Dios entre Nosotros.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.