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Una taberna de fiesta y borrachera

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Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Gerarld Amattore el Miér Mayo 25, 2016 2:21 am

“Soy un pirata mayormente solitario, pero no siempre voy solo. Y cuando voy acompañado, diversión se junta con caos haciendo una bonita melodía, en la que o bailas, o te hacen bailar.”

Una noche, me gustaría decir que de sábado, pero los piratas no tienen calendario, o se bebe, o no se bebe. Seguramente era un viernes, o tal vez un miércoles. Daba igual. Gerarld había partido en un viaje de varias semanas con una pequeña banda pirata de su confianza, a los que a veces acompañaba. Se hacían llamar Los Rufianes del Pañuelo Motado.
Despues de varios días sin nada, conseguimos un buen trabajo, un buque burguess bien protegido, y bien dormido por la noche… fue fácilmente abordado, incendiado, y robado en medio del caos. Y ahora tocaba usar ese dinero honorablemente ganado, de la mejor forma que sabíamos.

Y ahí estábamos, atracando en el puerto, ya habíamos abierto el ron normal, el ron de celebración… y el ron basura que sirve tanto para beber, como para tratar heridas. La banda en su totalidad eran unos 10, pero 5 se quedaron en el barco, 1 se fue de putas. Y 4 se vinieron conmigo a la taberna del puerto.

Bebiendo, riendo, contando viejas anécdotas e historias. Alzabamos la voz sin darnos cuenta y entre risas mirábamos a la gente pasar como si tuvieran monos en la cara. La charla era amena, agradable hasta que uno. Jenkins, el capitán del grupo, y muy dado a la alegría una vez tenia copas encima se paró en seco. Miro las estrellas aulló como creyéndose un lobo y luego rugió estas sabias palabras.

-Y una botella de ron!- pistoletazo de salida, los 4 al unísono empezamos a cantar, y andamos las calles. Necesitábamos una taberna. Y la conseguimos al acabar la canción. Pero no paro ahí. Entramos al local, estaba alborotado de gente, posiblemente era viernes, quien sabe. Habían hombres, mujeres, y algún que otro anciano. Marineros, autóctonos. Nos daba igual nosotros estábamos felices éramos piratas, y bien lo demostramos. Era un poblado pequeño, con una única taberna… y seguramente la guardia del local temiera más nuestra ira, que nuestra alegría.

Y como buenos piratas que éramos, entramos cantando, seguro se nos oía llegar de lejos, cantábamos de corazón, cantábamos alegre. Entramos con fuerza, dando un portazo. Miramos a los presentes y les candábamos gritando el coro de la canción.

-Im Am A PIRAT- eufóricos cantamos mirando a una pareja luego a un hombre, nos acercábamos a una pequeña e intimidada hörigue, y luego al tabernero. Al cual entre pausa le dijimos que sirva cervezas, y ron. Ambas cosas venían bien.

Estábamos cantando cerca de la puerta, por lo cual nadie podría salir sin pasar cerca de nosotros. Y ante cualquiera que se acercara, lo metíamos en nuestro quinteto improvisado, le dábamos una cerveza y lo mandábamos de vuelta para adentro con nuestros canticos.

-YA HAR FIDDLE DEE DI, beein a PIRATE is allright with me!-

Aquí, la fiesta llegaba, y nadie salía temprano de una de estas fiestas. Pintaba que sería una gran noche.

Cancion cantada:
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Celeste Shaw el Jue Mayo 26, 2016 7:43 pm

La luna roja brilla en el cielo, y ya sé qué significa eso. Siento cierto ardor dentro de mí, la lujuria me invade y sé lo que va a pasar. Que le entraré a todo el que vea atractivo. Trataré de controlarme, pero a la que lleve alguna copa encima me será imposible. Alzo el vuelo, como para ir a tocar la luna, me gusta subir muy alto. Cuando ya hace bastante frío, me dejo caer en picado durante unos segundos, luego remonto el vuelo, hago un tirabuzón y bajo suavemente. Me poso en el suelo como una mariposa en una hoja, con mucha suavidad, camino unos minutos y vuelvo a alzar el vuelo. Esta vez no subo tanto, solamente me quedo por encima de los edificios.

Aterrizo enfrente de una taberna. Entro. Me siento en n extremo de la barra, como hago normalmente. Intento pasar desapercibida, pero mi cabello rojo y mis alas destacan bastante entre la muchedumbre. Las repliego todo lo que puedo. Paso las manos por el cinturón, lo tengo todo. Perfecto.

Pido una ginebra, como siempre, y me la sirven enseguida. Me la bebo en apenas un trago, y entonces empiezo a oír una canción. ¿Una canción? Debe de venir de fuera. Esbozo una media sonrisa y recuesto la cabeza en una mano. El volumen del cántico se acrecenta, y me contagia esa alegría. Entonces un grupo de cinco hombres entra. Los repaso con la mirada, buscando a alguien a quién acercarme. Espera... ¿no es ese Gerald? No puede ser... Sería una gran coincidencia.

Lo miro atentamente. El cabello rojo, las alas... ¡No es posible! Me quedo un instante sin saber qué hacer ni qué decir. Gerald... no esperaba encontrarlo por aquí. Me levanto y me acerco un poco, tratando de confundirme entre la gente. Estoy segura, totalmente segura, es él. Voy acercándome entre la gente, y me muerdo el labio inferior. Cuando estoy cerca, ya no tengo ningún tipo de duda. Me planto delante de él y le sonrío.

-Gerald... Menuda coincidencia. No pensaba encontrarte aquí.

Le sostengo la mirada y luego la desvío. Voy hasta la barra y pido otra ginebra. Este vaso lo mantengo en la mano y le voy dando pequeños tragos, me apoyo en la barra, de cara al resto del local. Le largo una moneda de plata al tabernero para que me cobre los dos vasos que llevo y los que vendrán luego, y me quedo así, apoyada en la barra.
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Nyxia el Vie Mayo 27, 2016 12:59 am

Todavía no había anochecido del todo pero las lunas ya habían aparecido. Sanctra brillaba en el cielo, enorme, redonda y carmesí. Noté su influencia en mi interior, una mayor disposición a dejarme llevar por mis emociones. Descubrí que estaba muy irritable, simplemente por el hecho de que tenía frío. Y es que el aire del norte enfriaba demasiado, a pesar de estar ya a mediados de primavera. Suspiré, ese astro tendía a sacar lo peor y lo mejor de mí.

Debía buscar un alojamiento cuanto antes, así que me metí en la primera taberna que encontré y pregunté. Tuve suerte,  pues sólo tenía un par de habitaciones para hospedarse y una estaba libre. Pagué, un precio bastante asequible, y me dirigí al habitáculo que me habían asignado para instalarme.  Tenía la intención de salir a cenar pero la cama me resultaba demasiado apetecible así que me eché en ella, con la intención de relajarme tan solo unos minutos. Me estiré y ronroneé como un gatito, había sido un largo día. Parpadeé sólo un instante… y me quedé dormida.

Me despertó el bullicio. Con los ojos todavía entrecerrados, me maldije a mí misma. ¿Cuánto había dormido? Un par de horas como mínimo. Ahora el sitio estaría lleno de gente y tardarían más en servirme, además de que luego me resultaría casi imposible volver a conciliar el sueño. Y encima seguía con el frío calado en los huesos. Gruñí para mis adentros mientras me levantaba para mirarme al espejo. Tenía el pelo, de tono verde claro, bastante asalvajado. No intenté arreglarlo. Suspiré, casi se me había olvidado el color de mi cabello, que contrastaba con mi ligeramente moreno tono de piel. No iba a pasar desapercibida. Intenté ser positiva, a lo mejor así me ganaba el favor del tabernero y conseguía que mi comida saliese antes. Abandoné la habitación, dejando mi mochila en su interior, y me dirigí hacia el salón.

Estaba abarrotada. Fruncí el ceño, mientras intentaba llegar hasta la barra. A duras penas, logré hacerme un hueco para pedir algo de comer pero me comunicaron que la cocina ya estaba cerrada. Afortunadamente, pude hacerme con un poco de pan y de queso, más que suficiente para satisfacerme. Pedí un vaso de vino tinto, supuse que algo de alcohol me quitaría de una vez el frío alojado en mi interior.  Lo vacié de un trago, tal vez fuesen imaginaciones mías, pero ya me sentía más calentita.

La gente prefería estar de pie, así que conseguí sentarme en una mesa cerca de la chimenea. Me situé de espaldas a ella y me entretuve observando a la gente mientras tomaba mi cena. El ambiente me hizo recordar a las fiestas que celebrábamos en mi lugar de origen, donde ninfas, humanos, cambiaformas e incluso elfos nos reuníamos para comer, beber y bailar alrededor de una hoguera cuidadosamente controlada. Nostálgica, decidí tomarme al menos una copa antes de irme a la cama. Total, entre la siesta y el ruido probablemente no me dormiría.

Me llamó la atención una joven divium que entró y se situó en una esquina de la barra. Noté un cosquilleo, era pelirroja. El cabello de tonos anaranjados o rojizos era mi debilidad. Me encontré a mí misma pensando en cuanto hacía que no pasaba la noche con una mujer. Me sentía más inclinada ante los músculos, los hombres anchos y la mandíbula fuerte del sexo masculino pero las mujeres eran mejores amantes. Sus acciones eran más acertadas. Deseché mis pensamientos al sentir un calor en mi interior que no parecía tener nada que ver con el vino.

En ese momento, entró un ruidoso grupo de cinco varones en el local. No pude evitar fijarme en el sorprendente atractivo de dos de ellos, un divium (¡otro!) y un humano. Ambos de pelo escarlata… Fui a pedir la copa vigilando de reojo al grupo, que entonaba una divertida canción sobre piratas. No pude evitar contonearme de forma insinuante ni echar mi melena hacia un lado mientras esperaba, para dejar uno de mis hombros al descubierto y parte del cuello. Ahora agradecía que mi pelo fuese verde, buscaba llamarles la atención. Sin embargo, era eso lo único que pretendía, jugar un poco, alentada por la luna roja. Le di un lento sorbo a mi bebida y me mordí ligeramente mi labio inferior, captando el sabor del que se habían impregnado. Sí, sólo tontear un poco... o eso creía.
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Aelwyd Morningstar el Vie Mayo 27, 2016 1:50 am

«No otra luna roja» Suspiré mientras dejaba salir la queja. Si la noche iba a ser así, mejor encontrar refugio. Sabía por experiencia como se ponía la gente cuando el astro carmesí coronaba los cielos nocturnos. He de admitir que dicha experiencia no ha sido mala, pero aún así, algo me incomodad de todo esto.  Tenía pensado, no, quería dejar la ciudad para el anochecer y continuar mi camino. Pero, como estaban las circunstancias, eso no iba a ser posible. Entré a la primera posada que vi, no me interesaba ser selectiva; mientras tuviese un colchón donde pudiera dormir, estaría bien.

Dentro del establecimiento se podía sentir la atmósfera alegre de los marineros y las gentes comunes, tocando alegóricas melodías y brindando con sus vasos llenos de cerveza, ron y otras variedades de alcohol. No puedo evitar que una sonrisa divertida se formara en mi rostro, encontraba toda la situación bastante interesante y entretenida. Quizás la noche se pasaría más rápido de lo que esperaba. No obstante, por más divertido que fuera compartir bebida y entonar mi voz junto a los marinos, la luna roja y la borachera probablemente no fueran buena combinación. Si, lo mejor sería que bebiera algo y me fuera a dormir.

Mientras me dirigía a la barra, mi mirada se desvió hacia una joven alada y de cabellos rojizos. Pocas veces había visto una divium, honestamente. Nunca me parecieron criaturas extravagantes, aunque sus alas si son dignas de ver. Ésta mujer, sin embargo y a causa de la luna roja, probablemente, llamó mi atención. Volví a sentir un calor en mi pecho, como aquella vez en el bosque.

Agité mi cabeza, espantando esos pensamientos y recuerdos. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba delante de la alrga barra de madera desgastada, y el hombre que atendía me estaba mirando de tal manera que daba la impresión de que no tenía paciencia. Con diligencia, le expliqué mis intenciones. Para mi mala fortuna, la cocina estaba cerrada, por lo que me conformé con una hogaza de pan.

Cuando adopté mi lugar entre la muchedumbre, los hombres comenzaron con una tonada lenta y, de cierto modo, melancólica. Un hombre, de voz rascada, cantaba sobre una taberna y una mujer llamada Nancy, así como un tesos oculto y el tipo de antro que era ese lugar.  

Pero, entonces, todo se interrumpió cuando un hombre, ¿otro divium?. entró en la taberna, entonando una canción que lo vanagloriaba en su estatus de filibustero. Parecía que no estaba solo. Lo que me faltaba, una panda de borrachos...  
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Gerarld Amattore el Vie Mayo 27, 2016 2:16 pm

La luna roja, el alcohol en sangre, amistades presentes, y música fluyendo… no había mejor combinación… si, si la había, mujeres hermosas… y las había.

Llegamos a la taberna como una oleada de energía, y contagiábamos, o al menos lo intentábamos en la taberna a todos. Cantando alegremente, le pasaba la copa a un hombre, marinero por las pintas que estaba ahí con un compañero. Y luego pase mi brazo por alrededor de mi fiel amigo para acabar cantando las ultimas estrofas de la canción… y acabando la misma con una carcajada seguida de beberme la jarra completa de un solo buche, a tal velocidad que hasta se me derramo parte de la misma.

La canción había acabado, pero la fiesta no, pronto nuestro queridísimo violinista, que había traído su violín del barco solo para seguir la fiesta empezó a tocar unos solos de violín de lo más entretenidos y animados.
Cuando baje la jarra, me encontré frente a mi algo que no me esperaba, era la preciosa Celeste, sonriente, resplandeciente, muy seductora.
-Gerald... Menuda coincidencia. No pensaba encontrarte aquí.- me dijo, mas yo solo supe responderle con una sonrisa amplia, le mantuve la mirada hasta que se marchó y volví a sonreír hasta alzar la voz y se me oyera bien.

-Señores, a beber y beber, invitamos nosotros!-
Dicho sea esto saco de una bolsa de monedas… eran bastantes kulls de plata, y tenía incluso uno de oro por ahí perdido.

Le tiro el dinero al tabernero que algo sorprendido abrió la bolsa y su cara podría haber sido un poema digno de ver, pero no me interesaba. Miraba a mí alrededor. Estaba la bella Celeste, pero había más preciosidades en la sala, sentadas aquí y allá. Entre las más llamativas una mujer de pelo verde, muy interesante. Sobre todo por su andar, se contoneaba al ritmo del violín, parecía animada. Y me la comía con la mirada. También había una rubia muy hermosa, e incluso una morena bastante pechugona sentada en una esquina.

-Tabernero comienza a servir más rápido, he visto tortugas más rápidas que tú en los mares- bramo Jenkins tras limpiarse la boca con la manga y poner la jarra vacía en la barra.
-Esta noche, será para recordar señores! – dije en voz alta cogiendo un par de jarras y poniéndolas en las mesas más cercanas. – Así que beban, beban en nuestro honor y por vuestra diversión-

Algunos de los que tenían pinta de más viejos, o asustadizos se querían ir, los dejamos, no queríamos aguafiestas… pero otros que parecían más… sociables en cuanto se movieran a la puerta eran interceptados nuevamente… A pesar de nuestro aire alegre, seguíamos siendo piratas… y el hecho de que uno de nosotros se pusiera a jugar a malabares con 3 dagas cerca de la entrada al paso del violín dejaba claro que no nos gustaba que nos llevaran la contraría…

Pero quitando eso, veníamos con buenas vibraciones… solo había… que contagiarlo más. Así que cogí un vaso de ron, me senté en la mesa más cercana. Se la ofrecí a un hombre, algo escuálido, pálido y de pelo desordenado.

-Toma, bebe! Y canta una canción- le dije con un tono alegre, pero claramente imponiéndome, no era una pregunta.

El hombre dudó, me miro como sin saber que hacer –Vamos hombre tienes que saberte alguna canción marinera… di algo!-

-I … I KNOW…-

-you know?- le dije sonriente sacando mi daga y haciendo que baile entre mis dedos.

-I know… of a Tavern, … Not far from here-

-Esplendido!!- grite mirando a Pit, que con su violín reconoció la canción y comenzó a tocar el acompañamiento.

-Canta más alto, canten todos!-

El hombre siguió cantando dudando, poco a poco, pero durante el coro, ya se sentía más cómodo, y los 5 de nosotros le acompañamos al unísono.
So come take a drink and drown your sorrows,
and all of our fears will be gone till tomorrow.
Have no regrets and live for the day,
in Nancy's harbour café.


Mientras la gente se animaba, me volvía a la barra, la pelirroja, guapa, sensual, con su ropa ajustada, mientras me acercaba la desnudaba con la Mirada, pues conocía esas curvas, el alcohol se me subió a la cabeza… a las dos cabezas. Llegue hasta ella me pare detrás de ella y la gire amablemente al tocarle el hombro, como quien llama la atención a alguien para entablar una conversación.

Pero no fue conversación lo que salió, le plantee un beso enorme, la pegue a mi cuerpo con un brazo mientras duraba el beso, la solté, le sonreí y seguí cantando la canción mientras me alejaba de ella y me acercaba a mis colegas invitándola a cantar y a beber.

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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Celeste Shaw el Sáb Mayo 28, 2016 1:31 pm

Miro cómo, tras la entrada del grupo de Gerald, todo se anima, y sonrío. Cuando voy hacia él, parece que no sabe qué hacer ni decir, ya que se queda con una sonrisa en el rostro, y no dice nada. Me paso la mano por el pelo, suelto una pequeña carcajada y me alejo hacia la barra.

Me acabo la ginebra y me incorporo, pero no me da tiempo a hacer nada más antes de que Gerald se me acerque. Siento su mano en mi hombro, girándome, y yo me dejo hacer. Lo miro, saltan chispas de mis ojos. Pensaba que hablaríamos, pero no. No salen palabras de su boca, sino que me planta un beso. Suelto un pequeño respingo, sorprendida. ¡No me lo esperaba! Enseguida le correspondo y, es más, le pongo una mano en la nuca y la otra en la espalda, y lo atraigo hacia mí.

Cuando se suelta, lo miro, con la mirada ya totalmente encendida, pero se aleja y vuelve con su grupo. Entonces paseo la vista por la sala, y veo a más de una persona realmente atractiva. Entre ellas, a una mujer con el pelo verde, que se contornea al ritmo del violín. Fijo la mirada en ella, para luego desviarla hacia el grupo con el que está Gerald.

Voy hacia el grupo que canta y bebe. La cabeza se me ha nublado un poco, ya. No voy a beber más, al menos, no mucho más. Esta canción me la sé. Me siento cerca de ellos y me engancho a la melodía, empiezo a cantar. Es de las típicas que se cantan en tabernas, y he tenido que aprenderla a fuerza de oírla muchas veces. Ahora me la sé de memoria. Los miro, y veo que uno empieza a hacer malabares con dagas. Fijo la vista en él, pendiente de que las dagas no se escapen, pero acabo por no prestarle atención.

Y yo que creía que encontraría tranquilidad... Imposible. En una taberna mínimamente buena, si hay luna roja y gente, la cosa se desmadra enseguida. Sigo cantando, cada vez más alto, hasta que acabo cantando a pleno pulmón, casi chillando. Esto está genial, mucho mejor que esos garitos de mala muerte en los que me suelo meter, y donde no entra ni siquiera la luz, casi. Esta taberna parece más bien limpia (al menos ahora), y está llena de gente, es bulliciosa.

Me fijo en una mujer atractiva que se contornea al son de la melodía del violín. Lo que más me llama la atención es su pelo, de color verde. Me quedo mirándola y me muerdo el labio inferior. Me contengo para no ir hacia ella, ahora me apetece más quedarme aquí, cantando con ellos, y no sé si beberé algo más o qué haré. Supongo que no, así estoy bien. Lo voy a pasar bien, no me vendrán cosas raras, y me acordaré de todo. ¡Fantástco!

Me duele un poco la garganta, y dejo de cantar. Más me vale no quedarme afónica... no me gustaría nada que me ocurriera eso. Ya me quedé afónica una vez y, sin poder hablar, lo pasé bastante mal, así que no voy a forzar la voz. Sigo allí sentada, escuchando como cantan, y mirando al de las dagas. Me levanto y vuelvo a mirar a la mujer de pelo verde, casi la desnudo con la mirada. Es tan atractiva... Tengo que esforzarme para no lanzarme sobre ella y besarla, sus labios tienen que ser fantásticos para besar. Niego con la cabeza. El alcohol y la luna roja son una combinación explosiva.
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Nyxia el Mar Jun 07, 2016 5:44 pm

Me estaba divirtiendo mucho más de lo que hubiera podido imaginar. Mi contoneo había dado resultado y observé con interés cómo el divium me devoraba con la mirada. Sin embargo, pronto desvió sus ojos y se acercó a la fémina de su misma raza para besarla. Parecía que se conocían de antes, de hecho, ¿no se habían saludado minutos atrás? Pensativa, noté cómo algo se removía en mi interior. El gesto no me había gustado pero me resistía a eliminarlos como posibles candidatos para pasar la noche. Además, siempre quedaba la opción de… Deseché la idea antes de formularla. Hacía mucho que no practicaba sexo con más de una persona a la vez y, aunque las experiencias habían sido placenteras, no quería parecerme a mi hermana mayor. Aunque se suponía que no había nada de malo en ello si todos estaban de acuerdo… Un momento, ¿por qué pensaba en ello? ¿En qué momento había decidido que quería pasar la noche acompañada?

Una voz me sacó de mis pensamientos. Era ella, la chica alada, que se había unido al grupo de hombres que alegraban la taberna. Le daba un toque dulce a la canción, me gustaba como se complementaba con las demás voces y el sonido del violín. La observé, con la cabeza ladeada por la curiosidad. Su felicidad era contagiosa y no pude evitar que mis caderas danzasen con más rapidez, al ritmo de la música. Me dio la impresión de que esta danza llamó su atención y retiré mi mirada justo cuando ella la posó en mí. Situé varios mechones de mi cabello en mi rostro mientras contemplaba, semioculta, cómo ella me desnudaba con sus ojos. Tenía el deseo pintado en ellos, así como en sus gestos. Eso me gustaba. Se mordió el labio inferior y no pude evitar imitarla. No tardó en volver a centrarse en la canción.

De repente, su canto cesó, y la música perdió atractivo para mí. La divium volvió a examinar mi cuerpo concienzudamente, deslizando su mirada por mis sinuosas curvas, como acariciándolas. Sentí un escalofrío por mi espina dorsal. Entonces la melodía cambió y vi mi oportunidad. Le di un largo trago a mi copa, todavía por la mitad, haciendo acopio de valor. Inspiré hondo y me acerqué hasta ella con una sonrisa juguetona.

-Te tomo el relevo –le dije con tono seductor.

Entreabrí los labios y comencé a cantar, imprimiéndole a mi voz una intensidad arrolladora. El cambio de canción provocó que muchas voces me abandonaran y la mía se reafirmó junto a la notas del violín. Tras eso, pocas personas se atrevieron a seguirme. Noté muchos pares de ojos centrados en mí y por un momento la timidez me invadió. Titubeé, deseando que no se hubiese notado. Estuve a punto de callar y correr a refugiarme en mi habitación. Sin embargo, fijé mis orbes azul aguamarina en el instrumento que me acompañaba y en su portador y eso me transmitió tranquilidad. La tranquilidad necesaria para continuar.

Cerré los ojos y me dejé llevar… Esperaba estar causando sensación entre mis objetivos.

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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Gerarld Amattore el Jue Jun 30, 2016 6:53 pm

Animado, y contento cantaba junto a mis amigos, tenía a la hermosa Celeste acompañando los coros, y los ánimos iban en aumento. Nuestro espectáculo no pasaba desapercibido. La mujer de pelo verde, que por sus características… el hecho de que sea pelo verde y claramente bella, hacían que sospechara que se tratara de una ninfa, sí que eran hermosas sí.

Aquella mujer movía el cuerpo y se acercó a nosotros, animada por la buena música. Intento entremezclarse con nuestras voces. Pero justo era el cambio de melodía. Aproveché para remojar el gaznate, me mantuve callado y bebiendo, vi que algún compañero hizo lo mismo, y que la misma Celeste había bajado la intensidad, todo parecía más calmado exceptuando a la ninfa, que había cogido carrerilla y casi se estaba mandando un soneto. Un dueto más bien, junto al violinista.

Cualquiera hubiera callado, pero nuestro querido violinista le gustaba que la gente le cantara, así que mantenía a flote el ambiente, y acompañado de la voz de la desconocida reflotaron el ánimo pues finalmente más gente se unió a la melodía hasta acabarla. Momento en el que yo mismo y el capitán la aplaudimos entre risas y halagos.

Cansados de cantar seguido, pero no de la fiesta, nos ahorramos cantar la siguiente canción, que fue más de relleno, era una melodía alegre y sin dialogo, una improvisación de nuestro camarada que hacía gala de su talento con esas 4 cuerdas y el palo que las baila.

Cogí 4 copas con los dedos de una mano y una botella de ron con la otra, sonriendo puse las copas entre la divium y nuestra preciosa cantante.

-Jenkins ven, te presento una buena y preciosa amiga, ella es Celeste- dije mientras rellenaba la primera copa.

-preciosidades, este es mi buen amigo Jenkins el segundo hombre más guapo de esta taberna jajaja- el alcohol hacía de las suyas, por lo que mi mente no podía controlar demasiado mi lengua, de hecho mi mente no podía controlar demasiado nada, ni siquiera a sí misma. Pronto termine de servir las 4 copas. Vi como los otros dos se sentaban a hablar con una moza en una mesa y el violinista le tocaba a una tercera cerca de la barra, posiblemente pariente de la tabernera, debido a las miradas preocupadas del mismo.

Mientras hablaba, no dejaba de comerme con la mirada ambas mujeres, no se me había escapado como momentos antes ellas se mordían el labio, estaba borracho sí, pero aún no había bebido lo suficiente como para que mi visión se viera tan afectada, igual podría acomodar las cosas para que acabará de forma interesante. Aun que aun habían mujeres en la taberna, y bastante preciosas, estas dos habían llamado mi atención.

Alcancé una copa a Jenkins, y las otras dos, a las mujeres frente a nosotros. Quería más fiesta, una gran fiesta, e iba a provocarla, íbamos a hacerla, pues Jenkins tenía las mismas ganas que yo de emborrachar a todas las chicas del local. Pronto tocaríamos nuestra canción favorita, para momentos así. Pero quería allanar terreno.

-Vamos chicas, beban- dije, casi forzando con mi sonrisa y presión de grupo a que siguieran bebiendo. Pues Jenkins ya estaba empinando el líquido, y yo tenía ese agradable sabor a pocos centímetros de mi paladar. Mirando fijamente para ver si me acompañaban con la bebida.
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Celeste Shaw el Jue Jun 30, 2016 8:58 pm

Para mi regocijo, la mujer de pelo verde se acerca a nosotros. La canción cambia, y es cuando ella se pone a cantar. Me la quedo mirando mientras canta, no lo hace nada mal. Remojo la garganta y primero con suavidad la acompaño con mi voz. Luego subo la intensidad, sonrío y sigo cantando. Hacia el final de la canción, se nos une más gente, y cuando acabamos me sumo a los aplausos de Gerald y otro hombre hacia la mujer de pelo verde.

Vuelvo a repasarla con la mirada, no puedo evitarlo. ¡Es tan hermosa! Cuando la canción se acaba, el violinista toca otra. Ésta no tiene letra, y empiezo a mecerme con los ojos cerrados al ritmo de la música. Suelto un pequeño suspiro y abro los ojos en cuanto la canción se acaba.

Entonces veo que Gerald sirve varias copas. No debería beber más... Ya estoy algo borracha y, además... Sé bastante bien qué me va a pasar si bebo más, y no quiero eso. No ahora, ni aquí. No quiero perderme la fiesta, ni un solo detalle de la fiesta, y si me ocurre eso no voy a estar por el ambiente. No, mejor paro ya.

Cuando oigo la voz de Gerald, giro la cabeza hacia él. Veo que me presenta a un amigo suyo. Me sonrojo un poco cuando dice lo de "una buena y preciosa amiga", casi nunca me hacen cumplidos. Sonrío y le tiendo la mano a Jenkins.

-Encantada -me giro hacia Gerald-. Supongo que el hombre más guapo de la taberna eres tú, ¿no? -pregunto con una sonrisa en la boca.

Me levanto y me quedo de pie al lado de donde estaba sentada. Por ahora me he cansado de estar sentada, voy a ponerme en pie y estirar un poco las piernas. Oigo a Gerald decir que bebamos, y varios hombres lo hacen. Niego suavemente con la cabeza. Me deslizo hasta detrás de él, me agacho, le rodeo el pecho con un brazo y lo acerco hacia mí.

-Ya he bebido bastante -le susurro al oído-. Además... sabes que, conmigo, las cosas se ponen interesantes sin alcohol de por medio... especialmente con la luna roja.

Me despego de él y me levanto rápidamente. Voy hasta delante de Gerald y, fugazmente, lo beso en los labios. Es apenas un roce, casi no da tiempo a sentirlo. Pero ahí ha estado. Le sonrío, juguetona, y voy hasta donde estaba antes. Vuelvo a sentarme, todavía con esa media sonrisa traviesa en los labios y la mirada fija en la suya, y acabo por desviarla de nuevo hasta la hermosa mujer de pelo verde, a la que me acerco luciendo esa media sonrisa.

Ah, el alcohol y la luna roja. Empiezo a sentir ese familiar ardor, y espero calmarlo pronto. No me puedo contener, no mucho más, y una de mis manos se desliza por el brazo de la mujer de pelo verde, llegando a su cuello, acariciándolo y luego rozando una de sus mejillas. Espero que se lo tome bien, al menos, y que me siga el juego. Aunque... si, como sospecho, es una ninfa, las lunas la afectarán, y la luna roja de hoy incita a... ya se sabe qué.


Última edición por Celeste Shaw el Lun Nov 14, 2016 8:17 am, editado 1 vez
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

Mensaje por Nyxia el Vie Sep 30, 2016 1:23 am

Cuando la canción terminó retrocedí hasta la barra, con las mejillas arreboladas y la vista fija en el suelo. Sentía cómo el alcohol hacía su efecto, pues pocas veces me había sentido tan descarada. El divium se acercó con un amigo y cuatro copas en la mano. Una para cada uno, incluida la mujer de su misma especie. Él le presentó a su amigo mientras me dirigía miradas de soslayo. Me sentí un poco al margen a pesar de que el joven alado nos instaba a beber a todos. Entre ellos dos había una chispa que sobrepasaba los límites de la amistad con creces y yo ni siquiera los conocía. Esto quedó demostrado cuando ella revoloteó a su alrededor, jugueteando, y acabó rozando sus labios como de casualidad. Y entonces volvió a su sitio y posó sus ojos en mí.

Sin embargo, a mí no me apetecía devolverle la mirada, el orgullo me bloqueaba el camino. No iba a negar que me sentía irremediablemente atraída hacia los dos diviums pero lo que ellos tenían era especial, distinto… y odiaba saber eso era inalcanzable para mí. Con toda seguridad, yo sería un mero entretenimiento, un objeto de tonteo para darle un toque más picante de lo habitual a la noche. Pero yo no quería eso, así que me giré hacia el pirata humano a cuya completa atención podía aspirar. Era musculoso, con un ojo tapado por un parche y otro adornado con una cicatriz. Tenía un aire peligroso pero no en exceso, lo justo para hacerlo irresistible. Su pelo no era rojo, bueno, pero eso no me impedía sentir el cosquilleo del deseo por mi piel. Me llevé la copa a los labios y, tras dar un buen trago y relamerme, me planté ante él:

-Hola, mi nombre es Nyxia –me presenté, con mi sonrisa más seductora.

-Oooh hola preciosura, Jenkins para servirle –me contestó, y tras esto chocó su copa con la mía, gesto que precedió a un buen trago. Mientras bebía, me invitó con la mirada a seguirle, una mirada que no retiró hasta que le imité, aunque yo tomé el líquido con más lentitud. Él acabó vaciándola y posándola sobre la barra con estrépito, sin embargo yo paré antes de hacer lo mismo. No tenía el mismo aguante que él.

-¿Por qué hemos brindado, señor? -pregunté con voz inocente aunque mis ojos, chispeantes, me delataban.

-¡Señor! Por dios llámame Jenkins, ¿te parezco un viejo? –contestó, fingiendo indignación. Entonces se acercó hasta encontrarse a pocos centímetros de mi rostro y sonrió-. Brindamos por la vida, la alegría las cosas buenas que nos trae, la fiesta la juerga las lunas en el cielo... y la presencia de tan hermosas señoritas en este bar -continuó, mientras que sus ojos revoloteaban aquí y allá; ahora en su compañero, que expresaba su aprobación con un movimiento de jarra, ahora en la divium, ahora en mí.

Mantuve la cercanía, la repuesta me había gustado. Me mordí el labio inferior de forma juguetona y acabé añadiendo:

-Un buen brindis, tal vez haya que repetirlo.
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Re: Una taberna de fiesta y borrachera

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