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Soledad Derrumbada

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Soledad Derrumbada

Mensaje por Fildraghir el Jue Jun 02, 2016 12:29 am

A medida que avanzo por el bosque, me adientro aún más en mis pensamientos, recorriendolo todo con la vista, queriendo observar todo y, sin embargo, no viendo nada. Los árboles me rodean, bañándome con la sombra que proyectan al obstruir la luz del sol. Mas esta barrera no es infalible, pues algunos rayos se filtran de soslayo por las rendijas entre las hojas y el follaje. Debajo de mis pies, grandes y pesados, crujen las hojas secas y ramas, y la tierra se queja con cada paso. No sigo un camino o una huello hecha por aquellos que recorrieron este lugar antes que yo. No, yo me he adentrado en la espesura, donde todo se esconde a plena vista, donde uno debe aprender a ver. Dentro de poco descansaría, mis piernas lo suplicaban. Esto me es una excusa perfecta para examinar con más atención mis alrededores. ¿Quien sabe lo que se esconde debajo de una roca? ¡Mi objetivo es saberlo, y registrarlo!

En busca de un lugar adecuado, reparo en un tronco que ha cedido a la naturaleza y se desmoronó sobre el suelo, dejando su cadáver hueco a merced de la maleza y la enredadera. Si bien la idea de usar lo que queda del tronco para descansar mis posaderas es tentadora, temo que la madera no resista mi peso y se quiebre. El suelo tendrá que bastar, trato de convencerme de eso, no es momento de ser selectivo ni caprichoso, debo estar agradecido por el simple hecho de poder recorrer este hermoso lugar.

Entonces, el suelo debajo de mi rechina y se hunde. Con sorpresa, bajo la mirada y contemplo como las grietas comienzan a recorrer la superficie debilitada. No puedo ni manifestar mis sorpresa con palabras, pues, súbitamente, la tierra se desvanece y me precipito con ella, a las profundidades desconocidas y tragadas por la parcial oscuridad ahora perturbadas por la tenue luz que entraba por el agujero.

Mi espalda choca contra lo que deduzco era piso de roca debido a la dureza con la que me recibió. Lejos de estar aturdido, estoy confundido y con un leve dolor de cabeza. ¿Que ha pasado? es lo primero que me pregunto, alzando la mirada. Podía ver el follaje de los árboles a través del reciente agujero, parecían incluso más distantes que antes. ¿Qué tan profundo he caído? es lo siguiente que formulo. Cuando me incorporo, llamas verdes me saludan con su espontánea ignición en sus antorchas simétricamente distribuidas a lo largo de lo que resultó ser un túnel bastante ancho. Me tomaron por sorpresa, si. Y, a la vez, despertaron mi curiosidad. ¿Dónde diantres estaba?

Alzo la mirada nuevamente, mi “entrada” esta muy alta, ergo, lejana a mi alcance. Es evidente que no podré volver a subir. En cualquier caso, no tengo los elementos necesarios, y no me basta con la soga que llevo conmigo. No, la clave está en el túnel, naturalmente. A pesar de que la prioridad es “escapar” de este nuevo lugar, no puedo contener mis ansias de explorar el escenario; por lo menos, inspeccionar para estar seguro de donde estoy y poder recolectar tados para su futuro análisis. No podría saberlo con certeza, honestamente, pero puede que haya algo que indique si pertenece a una cultura conocida o desconocida.  Me acerco a las paredes iluminadas por las llamas danzantes, la recorro con mi mano, notando el relieve en ella. Es irregular, y parece que, hace mucho, tuvo algo escrito -o dibujado- en ella. Un mensaje perdido, lamentablemente. En busca de algún remanente de estos “jeroglíficos”, encuentro algo que no ha sido borrado por el paso del tiempo. Reconozco las figuras, las he leído en un libro. Si, una idea se formula en mi cabeza y no puedo evitar sentir que le encontrado algo importante. Una sonrisa se forma en mi rostro.

«Que me lleven los dioses y demonios» Susurro, como si fuera un eureka. «Esto es un túnel taivanita»  Logro reconocer las formas geométricas dispuestas en el orden y estilizadas de la forma que caracteriza a esta sociedad desaparecida hace mucho tiempo. Me cuesta creer que he encontrado algo tan raro por casualidad. No obstante, debo salir, regresar a la “superficie”. Luego volvería preparado y continuaría mi estudio del lugar, de eso no hay duda. Decido, pues, sigo las antorchas que albergan llamas verdes, esperando que sean mi guía hacia la salida. No llevo mucho recorriendo el pasillo cuando vislumbro una entrada de luz que parece ser natural, posiblemente una salida. Continuo mi marcha, llegando a lo que, al parecer, es la cámara principal, donde termina el túnel. Estoy cerca de la entrada de luz, pero una sombra se alza ante mi, deformando e impidiendo que los rayos del sol atraviesen el umbral y penetren la penumbra.

Por un momento, creo que es una mujer, pero el resto de su cuerpo dice lo contrario. Tiene un rostro joven y atractivo, así como los senos de una dama, pero el resto de su cuerpo es de un león, y las alas de su espalda remanecen a la de un águila. ¿Una quimera?, No, una esfinge. Leí sobre ellas, hace mucho tiempo, y solo recuerdo su figura. Ella sonríe, desconozco el por qué.

«No suelo recibir visitantes muy a menudo. Y, ni hablar de alguien como tú. » Dice la criatura, con un acento remarcado en las “r” y “s”. «¿Qué estás haciendo en esta ruina olvidada por la historia y los mortales?»

«Me he caído. » La respuesta suena tonta al salir de mis fauces, haciendo que la ¿mujer? se ria levemente.

«¿Te has caído?»

«Así es. Estaba caminando por el bosque cuando el suelo cedió. »

«Oh » Dice la esfinge, haciendo notar su decepción. «Este lugar es muy viejo, se desmoronaría en cualquier momento. Tú has sido desafortunado por el simple hecho de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. »

«¿Por qué dice eso? » Pregunto, incrédulo. Con este “hallazgo” me consideraba todo lo opuesto a desafortunado.

Pero, parece que esa pregunta es lo que ella quería escuchar, pues ríe malévolamente.

«Estoy muy sola aquí, ¿sabes? Me aburro mucho. Ya he cazado todos los ratones que había y habrá. » Ella se me acerca y comienza a caminar a mi alrededor, sonriendo con malicia. Ella es tan grande como yo, mas sigo superándola en altura. Esto, sin embargo, no quiere decir que supone una amenaza menor.

«Quiero jugar un juego. »

«¿Qué clase de juego? »

«Detrás de mí está la salida, si quieres pasar, deberás resolver un acertijo, ¿no suena divertido? »

No, quiero decir, pero sería contraproducente. Lo mejor era seguir el juego, y ganarlo, naturalmente.

«¿Cual es el acertijo?»

«En un bosque, hay una gran cascada y allí, en la cascada, hay un hombre. Éste disfruta de las aguas que caen, y está muy cerca de ella, sin embargo, no se moja. ¿Por qué? »

El acertijo es fácil. Es uno de tantos que cambia de versión, pero la respuesta es siempre la misma. También, se puede notar como la esfinge trata de forzar dificultad en su enigma.

«El hombre no está debajo de la cascada, si no que esta arriba, junto al río. Observa el salto desde allí.  » Respondo, seguro de mi mismo.  Ella frunce el ceño, pero vuelve a sonreír.

«Correcto. Pero, lamento decirte que he cambiado las reglas a último minuto. No te dejaré irte. »

«¿Por qué no?»

«¿En serio crees que te dejaré que te marches? No he terminado de entretenerme contigo. »

«Entonces, ¿qué desea? »

La esfinge se muestra pícara ante mi pregunta, maquinando algo en su mente. Me pregunto qué será mientras no aparto la mirada de sus ojos escarlata.

«Bueno. Es época de apareamiento, ¿sabes? » Su tono, esta vez, es completamente lujurioso. Busca provocarme, que ceda ante el deseo. Cosa que nunca iba a pasar.

«Estoy seguro de que tiene intereses mucho menos vulgares. »

« Si, los tengo. » Dice, riendo.

Con agilidad, ella se abalanza sobre mí, tumbandome en el frío suelo de roca. Me quejo y gruño al recibir el impacto y caer. Las esfinge quiere demostrar supremacía, que yo soy su presa, y lo hace posando una para sobre mi pecho, tratando de dominarme.

«Hace mucho que no disfruto de una buena batalla que me haga sentir viva » Su voz se vuelve agresiva y severa, cambia por completo su actitud. Sus ojos brillan intensamente.

«Me temo que se decepcionará, no me gusta luchar y tampoco estoy versado en ello. »

«Entonce, ¿por qué portas una espada? »

«Por si la situación lo requiere. »

«Yo creo que las circunstancias lo ameritan, cielo. »

«Sería un crimen ignorante el dañar tan bello rostro y hermosos cuerpo. »

«¿Crees que por alabarme te dejaré ir? »

«No debe hacerme esa pregunta. »

«¿Disculpa? »

«Solo usted sabe si quiere dejarme ir o matarme. Pero, ¿de verdad lo desea? Piénselo, soy la única persona que pasa por aquí en quien sabe cuanto tiempo. Usted está sola, ¿por qué quiere matarme?, ¿cómo no va a estar sola si mata a cualquier amistad potencial? Ahora que está en compañía, ¿por qué no hablar tranquilamente? »

«¿Crees que soy tonta? Llamarás a los cazadores para que me ejecuten, ¡estoy segura! »

«¿Por qué le desearía la muerte a un ser tan bello? »

«¡Para! Los elogios no te servirán de nada.»

«Usted es alguien inteligente, el simple hecho de que podamos mantener esta conversación lo demuestra. Piense, no tiene porqué quedarse sola otra vez. De hecho, creo que puedo aprender mucho de usted. »

«¿Aprender?, ¿qué estás diciendo? »

«Exacto, aprender. Todos tiene algo que enseñar, y no dudo en absoluto que el conocimiento que usted posee es sumamente interesante y enriquecedor. ¡También, usted puede aprender de mi!. »

La esfinge se aleja en silencio, retirando su para de mi torso, permitiendome incorporarme. Al verla, parece que ella está en duda. No la culpo por su comportamiento, quizás fue obligada a llevar este tipo de vida. Mis palabras no  son mentiras, en absoluto. Yo hablo la verdad. Todo lo que dije planeaba cumplirlo y era sincero. Una criatura tan bella e inteligente era digna de estudiar y registrar.

«Oferess» Dice, parece un susurro.

«¿Perdón?»

«Oferess, es mi nombre. »

« Yo soy Ainsley. Es un placer, Oferess» No me siento mal por usar mi seudónimo, porque también es mi nombre, y creo que sería más fácil de pronunciar que Fildraghir.

«Si te dejo ir. ¿Me visitarás? »

«¡Por supuesto! Se lo prometo. »

Ella no dice nada más, solo me dedica una sonrisa y se retira, perdiéndose en la oscuridad. Nuestros asuntos, por ahora, han concluido. Es momento de retomar mi viaje. No se a donde saldré o cuánto tardaré para alcanzar un pueblo. Pero no puedo decir que no ha sido un día productivo. Ahora, tenía dos motivos para volver al túnel.
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Re: Soledad Derrumbada

Mensaje por Señorita X el Jue Jun 02, 2016 1:06 am

Le felicito. Ha escapado del túnel con inteligencia, y además tiene una posible amiga entre manos. Le doy color
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