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Malas compañías

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Malas compañías

Mensaje por Lia Redbart el Sáb Jun 18, 2016 9:45 pm

Bajo de un pequeño barco en el que he estado la última semana. No pienso volver a subir ahí, ¡menuda panda de incompetentes son todos! Para empezar, el capitán no sabía ni siquiera recoger las velas. Me alejo a buen paso de ese navío, ¡qué mala suerte estoy teniendo!

Miro atentamente por donde voy. Es un lugar oscuro y sucio, hay charcos turbios en el suelo y algunos callejones no huelen precisamente bien. Evito entrar en esos, que son los más estrechos y oscuros, no sé qué o quién puede haber ahí... Y no quiero llevarme una sorpresa desagradable.

Siento que tengo la garganta seca, es esa sensación que tanto odio. Camino un poco más por el muelle y, de pronto, veo una taberna llamada “La sirena gorda”. Miro a ambos lados de la puerta y, entonces, entro. El lugar está limpio, más de lo que esperaba. Lo examino atentamente, en busca de alguna amenaza, pero no hay ninguna. El tabernero está en la barra. Es un hombre rechoncho, tiene tres papadas continuas. En diversas mesas hay marineros, y ninguno va solo. Huelen a sal y a pescado, se nota que acaban de bajar de un barco pesquero, ya que el olor se esparce por toda la taberna.

Me siento observada, como si me repasaran con la mirada, pero no hago caso a esa sensación. Voy hasta la barra y me siento allí, esperando a que el tabernero me vea y venga. En cuanto repara en mí, se me acerca. Con una sonrisa, se presenta y dice que, por una buena historia, hace un descuento de algunas monedas. Yo asiento con la cabeza y le pido un ron a Bufulgus Marculfus.

Con rapidez, llena una jarra y me la pone delante. Vacío una buena parte de ella de un solo trago, la dejo en la barra con un golpe sonoro y empiezo a pensar una historia para contar al tabernero y, así, conseguir ese descuento.

Acabo de beberme el contenido de la jarra. No es el mejor ron que he probado, pero no está mal. Cierro un momento los ojos, y trato de pensar en una historia que no sea la que me viene constantemente a la cabeza, la de mis padres. Al fin se me ocurre una, aunque puede que ya la hayan escuchado. Me aclaro la garganta y empiezo a hablar con una voz clara y audible.

-Bien. Hablaré de una mujer pirata. Su historia puede parecer una mera leyenda, pero no lo es. Quizá conocéis ese nombre, quizá no. Se trata de Mary Read. No es una historia nueva, de hecho, ocurrió hace varios siglos.

>>La madre de Mary Read era pobre, y su único sustento era la ayuda que recibía de parte de la familia Read por su hijo, Oliver. Sin embargo, el niño murió, y su madre hizo pasar a Mary por él para seguir recibiendo esa ayuda.

>>Desde entonces, estuvo viviendo casi toda su vida como si fuera un hombre. Su madre murió, y ella se alistó en el ejército, donde probó sus aptitudes para la batalla. Se enamoró de un soldado y, cuando la guerra acabó, se casaron. Se fueron a vivir juntos, pero cuando él murió ella se vistió de nuevo como un hombre y embarcó en un navío.

>>El barco en el que viajaba fue atacado por piratas y, haciéndose pasar por un hombre, Mary se unió a esa tripulación comandada por un hombre y una mujer, que eran amantes. No se descubrió su género hasta que Anne, que así se llamaba ella, le reveló que no era un hombre, supuestamente sintiéndose atraída por la nueva tripulante. A su vez, Mary le reveló que tampoco era un hombre.

>>Robaron un barco de un puerto, y se embarcaron en él para continuar con sus correrías. El amante de Anne estaba celoso de Mary, ya que creía que era un hombre y que Anne se sentía atraída con ella y, para evitar un enfrentamiento, Anne le reveló que Mary realmente era una mujer.

>>Sin embargo, un 15 de noviembre fueron atacados por sorpresa por un cazador de piratas, y fueron detenidos. Mary Read y Anne Bonny fueron juzgadas y condenadas por piratería, y las ahoracaron. Hasta el momento, han sido las dos únicas mujeres condenadas por actividades relacionadas con la piratería.


Mi voz cesa, y se hace el silencio en la taberna. Se me ha quedado la garganta seca, y pido otro ron. Bufulgus Marculfus me lo sirve enseguida, y yo me desperezo y lo bebo en dos grandes tragos. Hacía mucho que no pensaba en la historia de Mary Read, ha sido realmente un milagro que me acuerde de ella. Entonces, él se aclara la garganta y me dice el precio de las jarras de ron.

-Son cuatro monedas de bronce.

¿Cuatro? Vaya, pues he conseguido el descuento, por lo que veo. En el cartel de arriba pone que cada jarra son tres monedas. Sonrío y le tiendo el dinero, me alegro de haberlo conseguido. Los marineros empiezan a alborotar, veo que llevan varias jarras cada uno.

Me levanto del taburete y voy hasta la puerta, pero por el camino siento que me agarran un brazo. Con el ceño fruncido, me giro. Es uno de los marineros más jóvenes.

-¿Qué haces? -le espeto.

-Vente con nosotros, preciosa.

Va bebido. Huelo el alcohol en su aliento. Con un tirón, intento soltarme, pero no puedo. Me tiene bien agarrada. Vuelvo a tirar, pero se dirige hacia su mesa y me arrastra consigo. Entonces, con la mano libre, saco la daga y, con ella, le toco el brazo.

-Suéltame.

Me mira con odio, pero no lo hace. No quiero matarlo, pero me está sacando de mis casillas. Doy otro tirón inútil, él me sigue arrastrando hacia su mesa. Entonces repito la orden.

-He dicho que me sueltes -digo fríamente, amenazándolo.

Se limita a reír y, entonces, lo ataco. Trato de clavarle el arma en el costado, pero se aparta y me coge la muñeca. Lo miro amenazadoramente, pero no se amedranta, sino que simplemente me agarra más fuerte y me arrastra. Tiene más fuerza que yo y, por más que lo intento evitar, no puedo. Frunzo el ceño y clavo inútilmente los talones en el suelo.

Llega a la mesa, y yo me revuelvo para soltarme. Es inútil. Tiene mucha fuerza, más de la que yo esperaba, y no puedo hacer nada. Lo miro, entre enfurecida y suplicante, pero no se inmuta ni un ápice. Empiezo a desesperarme, ¡esto no puede estar pasando! Doy un último tirón para soltarme, más fuerte que los anteriores, pero igual de inútil.

Entonces me golpea con tal fuerza que me tira al suelo, esta vez soltándome la muñeca. Me levanto, furiosa, y le pongo la espada en el cuello.

-¿¡Tú qué te has creído?! ¿Que puedes ir haciendo lo que te dé la gana? ¿Que puedes pegar a quién quieras?

Me acerco a él y saco la daga, lo apunto con ella a la vez que aprieto un poco más el filo de la espada en su cuello. Frunzo el ceño y lo miro a los ojos. Parece que, durante un instante, se amedranta y entonces me relajo un poco, pero él lo aprovecha para darme un empujón hacia la mesa y lanzarme sobre ella. Caigo sobre la mesa, rompiendo jarras de ron y clavándome trozos de cristal en los brazos.

Ruedo y pongo de nuevo los pies en el suelo. Llevo la mano hacia la chaqueta, pero todavía no saco las pistolas, es demasiado pronto. Voy hacia la puerta, pero uno de ellos me corta el paso. Frunzo el ceño y, después de guardar la daga, me pongo en guardia sujetando la cimitarra con ambas manos. No quiero pelear en serio, pero si no me dejan más remedio lo haré.

-Apártate y déjame salir, anda. No te haré daño, si lo haces ahora mismo.

Se limita a sonreír burlonamente y a negar con la cabeza. ¿Que no me va a dejar salir? Ya sabrán lo que es bueno, estos idiotas. Le pongo la cimitarra en el pecho, apoyando la punta en él, y le repito la orden.

-Déjame salir.

Todos ellos se ríen y el que está en la puerta saca una espada y desvía mi cimitarra. Los demás se me acercan y yo sólo atino a alejarme un par de pasos, lo que provoca más risas. Entonces guardo el arma, llevo la mano a la chaqueta y saco ambas pistolas, ya cargadas. Los apunto con ellos y frunzo el ceño.

-Si no queréis que os vuele los sesos, vais a apartaros de esa puerta y dejar que salga. ¡Ya!

Ahora sí que se los ve asustados. Poco a poco, se alejan de mí y de la puerta, y salgo sin dejar de apuntarlos hasta que la puerta se ha cerrado. Entonces corro lejos de ese lugar, lejos de esos malditos marineros.
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Lia Redbart

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Re: Malas compañías

Mensaje por Mister Orange el Sáb Jun 25, 2016 2:44 pm

Bien,bien, perdon la demora, a sido una historia mas que interesante, y me gustaia que pudiera continuarla en alguntema mas adelante. Por ahora, recibira 50 diamantes y 50 de experiencia por su relato y el color para rolear en cualqueirseccion del foro visible.
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Mister Orange

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