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El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

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El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 2:35 pm

Capitulo 1. El clan de los sombra de luna


Fuego y destrucción aquello era todo lo que quedaba;tras el paso, de la legión ardiente por los mundos que visitaba. Grandes mares se secaban y se convertían en cálidos paramos, frondosos bosques morían y donde antes había alegría ya solo quedaba la desolación. Fueron muchas las visiones que Kil'jaeden regaló al joven Nerzul mostrando-le el poder que podría llegar a obtener si aceptaba un pacto de sangre con el gran demonio eredar.

En ese momento, apareció una cortina de fuego inmensa tras la que se podía distinguir una figura colosal aunque no se podía llegar a ver demasiado debido a las llamas-Somos una fuerza ancestral creada por uno de los grandes poderes primigenios que lo crearon todo y lo arrasaremos todo. Únete a nosotros y tendrás más poder del que lograrías en 1000 años de práctica. Tus iguales te idolatraran, te alzarás como el mayor brujo orco que ha existido jamás solo debes sellar el pacto conmigo y yo te daré todo lo que anhele tu corazón y mucho más.-Le decía el gran Kil'jaeden.


La cabeza de Nerzul no dejaba de dar vueltas pensando en todo lo que aquel gran demonio le ofrecía...el poder para subyugar a sus enemigos y conseguir la supremacía de la raza orca.-¿Que debo hacer para sellar el pacto contigo?-. Dijo el aprendiz de brujo orco.


Un sonido espeluznante como nunca se había oído en las tierras de Noreth se escucho en ese momento cortando el aire y helando el corazón de Nerzul.-Le dije a mi hermano que nos serías de utilidad...Por algo llevo milenios reclutando campeones para la legión de fuego.-Dijo con un tono altanero Kil'jaeden. Se notaba que se sentía orgulloso de si mismo y que se tenía en una gran estima.-Deberás ofrecer en sacrificio 10 almas mortales en un lugar con un alto poder mágico. Entonces pronunciarás mi nombre tres veces en alto y podrás ver mi rostro durante un momento y te daré las directrices necesarias para el cataclismo de tu mundo-.Tras las últimas palabras del demonio el fuego desapareció y el sueño premonitorio terminó.


Aquella era una mañana tranquila. El sol caía lentamente sobre la colina del clan sombra de luna. Las edificaciones de los orcos eran sencillas y gracias a una buena ubicación muchas hacían correctamente su función. En el centro de un profundo valle se encontraba una montaña elevada y allí habían elegido los sombra de luna edificar su fortificación. Unas murallas de estacas rodeaban la las cabañas donde dormían los orcos y un gran edificio destinado para que los miembros brujos del clan que eran la mayoría desarrollaran sus poderes. Se calculaba ya que nadie lo sabía con exactitud porque ninguno iba a ponerse a contar el número de orcos que conformaban el clan que eran unos trescientos entre soldados y chamanes. Todos los que quisieran formar parte del clan debían de superar una prueba de valía en combate y luego portar una capa o un tatuaje con la firma correspondiente que era una luna menguante.




El jefe del clan se llamaba Thrall. Era un orco de tamaño considerable y además uno de los mayores chamanes de la historia de los orcos. Su tono de piel era verde claro. Siempre portaba un gran martillo que blandía muy diestramente Se decía, que era capaz de convocar el poder de los elementos y de acabar batallas en cuestión de segundos. Aunque no fuera el orco más poderoso físicamente; era un gran líder capaz de organizar al pueblo de los orcos hacía un objetivo común. Sin embargo, Thrall malgastaba todo su talento intentando saquear solo lo justo y necesario, sin buscar la conquista de nuevos territorios o la expulsión de las demás razas de sus terrenos. Era él el encargado de organizar los rituales que se hacían a los vientos mágicos y a los elementales. Dichos rituales disgustaban a Nerzul debido a que consideraba que no debía nada a esos dioses que tanto se veneraban allí. Además de una gran fama también era un líder correcto y que no tomaba decisiones a la ligera a pesar de los consejos que le pudieran hacer sus demás congéneres. La relación que Thrall tenía con Nerzul era casi inexistente aunque este aveces lo tenía en mente puesto que sabía que caminaba por los senderos de una extraña magia oscura de la cual desconocía muchas cosas, aunque no le daba más importancia que esto puesto que Nerzul siempre había demostrado ser un guerrero fiel a los sombra de luna. No obstante, si Thrall supiera de la existencia del señor demoníaco que da instrucciones a Nerzul le expulsaría instantáneamente del circulo de brujos del clan sombra de luna. Thrall odiaba a los demonios puesto que estos acabaron con la vida de su padre en el pasado.




Siguiendo a Thrall había un séquito de tres orcos que eran al mismo tiempo sus consejeros y sus protectores. Juntos era la élite del clan de los sombra de luna y todos especializados en lo suyo eran una fuerza a tener en cuenta en cualquier batalla.


Grom Hacha maldita, era un orco de color marrón con larga caballera, pelo largo y unas prominentes mandíbulas tanto las inferiores como las superiores. Con sus tres metros de altura y su gigantesca hacha aullavisceras era un guerrero terrible. Era el líder de batalla del clan de sombra de luna tal y como debe de ser porque era el mejor guerrero. A pesar de ser miembro del clan sombra de luna que era un clan conocido por sus habilidades chamanicas ;este guerrero no tenía ningún poder mágico más allá de una extraña resistencia a la mágica que había desarrollado a base de ejercitarse junto a Thrall y a los otros consejeros. Nerzul había tenido el honor de luchar al lado de Grom en algunos saqueos a caravanas humanas y incluso a pequeños poblados y sabía de su potencial. Sin duda, era uno de los orcos que Nerzul más admiraba y demostraba por si solo, la grandeza de los orcos en combate.




Durotan “lobo blanco” es un orco exiliado del clan del lobo gélido. Mide casi tres metros de altura y su tono de piel es marrón. Sus dos armas principales son dos garras de lobo huargen gigante que tiene en las manos y dos hachas de batalla.No tiene pelo en la cabeza, pero luce la piel de un lobo albino que le cubre la cabeza y parte de la espalda. Además de ser uno de los tres consejeros del clan sombra de luna tiene el titulo de jefe Jinete. Llegó al clan de sombra de luna hace varios años montado en su enorme huargen blanco. Poco tardo en hacerse respetar entre los más veteranos. Es un gran guerrero y aunque no estaba a la altura de Grom hacha maldita a la hora de luchar, tenía una especie de dote de mando y una habilidad natural para adelantarse a los problemas. Estas características lo convirtieron en el perfecto aspirante para ser consejero de Thrall. Para luchar utiliza un hacha de guerra llamada “El hacha maldita” casi nadie sabe porque tiene este nombre o porque razón fue exiliado de su clan de las montañas. Es un orco callado y solo habla cuando debe hacerlo. Sin duda otro gran guerrero para el clan sombra de luna. Al venir de tierras tan lejanas ha ayudado a los orcos del clan sombra de luna a adiestrar grandes lobos huargen y los ha convertido en la montura estandarte del clan. Nerzul aprendió a amaestrar huargen y lobos gracias a él, pero Durotan nunca se ha mostrado demasiado entusiasmado con Nerzul. Sin duda, debe de presentir que hay algo oscuro en el hechicero.






Ogrim “el naturalista” se trata de un portentoso orco que a pesar de no ser uno de los más altos midiendo dos metros y medio si que era muy ancho y musculoso. Se decía que en lo referente a fuerza bruta es incluso superior a Grom. Su tono de piel es marrón y no tiene pelo en la cabeza. Sus arma es su propio cuerpo debido a que dice que no le hace falta luchar con armas. Tiene fuertes habilidades mágicas entre las cuales están el control de la naturaleza y la auramancia. Ogrim es el miembro del consejo más veterano ya era miembro incluso antes de que a Thrall se le diera el título de jefe del clan sombra de luna. Dicen algunos orcos del clan que muchos preferían a Ogrim y que en principio era él el indicado para ser el nuevo jefe de guerra, pero el mismo Ogrim decidió que era Thrall el que tenía que ser el escogido. El honor y la sinceridad eran una de las mayores cualidades de Ogrim y seguiría a su líder a toda costa. Es el único de los tres miembros del consejo que tiene una estrecha relación con Nerzul y suelen dialogar a menudo.



Esos cuatro orcos formaban el núcleo central del clan sombra de luna. El objetivo principal de Nerzul era el de llegar a ocupar el puesto de jefe de guerra de Thrall para luego llegar a unificar a todos los clanes orcos en una sola Horda capaz de conquistar el mundo y de abrir las puertas a su señor demoníaco.¿Como lo haría? Todavía no lo sabía... Por el momento, debía esperar nuevas indicaciones de su poderoso señor que de momento solo le había dado instrucciones a través de sueños. Había sido Kil'jaeden el que había visto el corazón bondadoso de Ogrim y sabía que si Nerzul conseguía su amistad tarde o temprano acabaría apoyándole en su ascenso de categoría dentro del clan, pero aún faltaba mucho para aquello. Nerzul debía de ganar varias bendiciones para conseguir ese ascenso.

Ahora mismo lo que necesitaba era ofrecer diez almas humanas a su poderoso señor, pero no podría hacerlo en el poblado puesto que aunque los humanos fueran bien recibidos como festín, sería Thrall el encargado de decidir que hacer con ellos y quien sabe si simplemente los usarían como esclavos. Sin duda, Nerzul debía encontrar algún lugar apartado de las miradas indiscretas y dotarlo de cierto poder mágico. Lo más sensato sería intentar reclutar aliados dentro del clan. Aquellos que Nerzul sabía que estaban sedientos de poder serían los primeros en caer y los más fáciles de manipular.-Formaré un culto de los malditos y con él estableceremos una sala de ceremonias para los rituales al gran señor Kil'jaeden.  Poco a poco, iremos ganando poder y posición dentro del clan y cuando tengamos la suficiente fuerza reclamaré el título de líder de los sombra de luna-.Pensó el orco en ese instante.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 2:56 pm

Capitulo 2. Sueños de poder

El día estaba resultando muy provechoso. Nerzul, Ahora que llegaba la noche, se preguntaba si realmente sería capaz de poner en práctica aquel plan, que había urdido,mientras trabajaba en los preparativos del ritual de los vientos que estaban preparando para el jefe de guerra Thrall. Ya tenía nombre para el grupo que crearía y que trabajaría desde las sombras hasta conseguir el control total del clan sombra de luna. Se llamarían el culto de los malditos y por el momento su objetivo principal sería el de ganar fuerzas y ofrecer rituales a su señor Kil'jaeden el cual se le había aparecido la noche anterior pidiéndole un sacrificio de almas humanas para probar su lealtad. Sin duda, su señor demoníaco quería degustar unas cuantas almas de Noreth antes de entrar en aquel mundo. La sola idea de acabar siendo devorado por el demonio eredar le aterraba,no imaginaba dolor que deberían de soportar esas almas para toda la eternidad- Disfrutad del poco tiempo que os queda humanos; pronto todo acabará para vosotros y empezará vuestra nueva vida como almas en pena al servicio de la legión ardiente-.Pensó Nerzul mientras se dirigía a su tienda.

Finalmente, la oscuridad engulló el día y los orcos que habían trabajado duro fueron a reposar. En un rincón de su tienda Nerzul tenía un altar preparado con varios huesos humanos y se arrodillo para implorar consejo de su señor.- Todopoderoso Kil'jaeden aparece y revela si mi plan es el correcto para cumplir tus planes-.Suplicó en numerosas ocasiones el brujo. Hasta se quedo dormido y entro en un profundo sueño.

Todo parecía normal. Kil'jaeden se encontraba en la plaza del poblado de los sombra de luna. Las crías orcas revolotean y luchaban entre ellos con espadas, garrotes de madera y incluso algunos utilizaban sus puños y colmillos. Aunque Nerzul no se detuvo a mirarlos puesto que vio como el cielo se iluminaba de color verde. Al asar el tiempo pudo ver como se trataba de enormes bolas verdes que se dirigían directamente al poblado, al menos unas diez de esas extrañas piedras que parecían imbuidas en fuego infernal caerían sobre ellos en cuestión de segundos por lo que decidió alertar a sus congéneres inmediatamente.-!Hermanos! !A las armas nos atacan desde el cielo!-. Grito para que seguidamente sus camaradas miraran al cielo. En ese momento la primera de las grandes rocas cayó encima de la herrería destruyendo por completo el edificio y incendiando los alrededores. Valientes orcos murieron en el acto debido al impacto, otros yacían en el suelo achicharrados por el fuego generado y algunos corrían con el cuerpo en llamas hasta desplomarse en el suelo.

El caos estaba resultando impresionante y aquello fue solo al principio pues al menos nueve bolas más se precipitarían seguidamente sobre el poblado. Pero en ese momento Thrall salió al balcón del enorme edificio que era estaba en el centro de la fortaleza.-!Fuegos infernales este no es vuestro sitio!- Proclamó al tiempo que un rayo gigantesco salía de su mano y impactaba directamente a una de esas grandes rocas haciendo explotar en diminutos e inofensivos pedazos. Mientras tanto Gromash, Durotan y Ogrim esperaban a las demás bolas de fuego al lado de Thrall todos con sus armas en alto. En ese preciso instante cayeron las ocho bolas infernales restantes causando grandes daños en las estructuras del clan y matando  al menos a 60 orcos. La visión del poblado era demencial, lo que hasta hace un minuto era un lugar tranquilo ahora era una catástrofe. Todo rodeado de fuego y llamas. Pero parecía que allí no había acabado aquello, porque de las ruinas de la destrozada herrería surgió una especie de golem infernal del cual salían terribles llamas de color verde. La increíble criatura nada más emerger del profundo cráter creado por la bola de fuego en la que viaja la criatura comenzó a destrozar todo aquello que se encontraba a su paso, grandes orcos caían sobre puños como mazas de fuego, edificios enteros comenzaban a arder debido al contacto con el fuego que portaba aquel ser.



Nerzul se tomó un momento para observar a aquella criatura que tenía a tan solo unos doce metros de distancia. Se trataba de un ser enorme hecho de rocas. Sin duda, era el enemigo más grande que había visto jamás, mayor incluso que el más grande de los orcos. Su estatura debía de rondar los cinco metros y por lo menos, debía de pesar más de media tonelada ya que su cuerpo estaba compuesto de roca sólida. De la roca emanaba una especie de fuego profano que parecía quemar todo aquello que entraba en contacto con él.-Seguramente no afectará tanto a los orcos-Pensó debido a la gran resistencia que tenían ellos al fuego. De todas formas la idea de un ser que de un tamaño y fuerza tan colosal que pudiera convivir con el mismo fuego le parecía increíble.  Por si fuera poco, ese infernal parecía ser altamente resistente a la magia pues Nerzul empezó a sorber su vida mediante su hechizo de drenaje de vida y era casi mínima la cantidad de energía que conseguía robarle a aquel ser que ni siquiera estaba tomando a Nerzul enserio a pesar de estar a unos metros de él y robando-le la misma esencia de su vida.-¿Será que tiene tan poco poder mi hechizo sobre él que ni siente los efectos? Será mejor que busque otra manera de enfrentarme a él-. Pensaba al mismo tiempo que dejaba de canalizar el hechizo a sabiendas que si continuaba acabaría exhausto y que su rival no se vería afectado. Tras unos segundos cogiendo aire agarró su hacha y se preparó por si aquel ser se lanzaba contra él, pero aquello no llego, porque el infernal parecía dirigirse al edificio de los jefes del clan.¿ Serían capaces los jefes de enfrentarse a aquella terrible creación infernal? En el fondo de su corazón Nerzul sabía que el culpable de aquel ataque era el mismo y por un momento sintió rabia. Después de todo, era su culpa que aquellos seres de la legión ardiente estuvieran atacado su poblado y además ahora incluso sus propios hechizos no podrían ayudar a su clan.Necesitaba más poder y no tenía tiempo para conseguirlo

En ese momento, Gromash saltó del edificio del clan y aterrizó de pie justo al lado de aquel infernal.-!Por el clan sombra de luna!-.vociferó el majestuoso orco para posteriormente propinar un poderoso hachazo cercenando por completo una de las piedras de aquel enorme ser de roca, que cayó con todo su peso dejando se cabeza muy a la altura del aullavisceras de Grom. El combate terminó rápido y allí donde muchos orcos caían rápidamente uno de los jefes del clan había conseguido acabar con uno de ellos en un instante. El cuerpo de Grom parecía estar a punto de estallar, había entrado en el denominado modo berserker de los orcos, una furia y sed de sangre inagotable que otorgaba a todo aquel que estuviera bajo sus efectos una fuerza y velocidad sobrenatural, sus ojos rojos como las llamas, sus músculos parecían volcanes a punto de entrar en erupción y su odio por aquellas criaturas que estaban destruyendo la aldea se manifestaba en la multitud de insultos que profería su boca mientras avanzaba a por el siguiente enemigo.

De todos los lugares en los que habían caído los infernales destruyendo parte de la aldea habían aparecido aquellos grandes seres de roca y ahora mismo todos los efectivos del clan se encontraban peleando contra aquellos seres. La mayoría de esfuerzos de los orcos eran inútiles debido o bien a que los seres les caían encima antes de que ellos pudieran atacarles o porque sus armas no eran lo suficientemente fuertes como para infligir un daño considerable a aquellas criaturas. Sin embargo, no en todas las peleas caían los orcos, porque ya habían caído otros infernales ya sea debido a los hechizos de otros miembros del clan o porque varios orcos se habían conseguido tirar a uno de aquellos seres al suelo y cercenarle la cabeza.

La batalla duro al menos dos minutos más, el tiempo necesario para que Thrall prepara un hechizo lo suficientemente poderoso como para destruir a todas aquellas criaturas. De esa forma, el clan de sombra de luna pudo vencer en aquella batalla contra la legión, pero las bajas fueron numerosas y el poblado había quedado prácticamente reducido a cenizas a excepción de una parte de la muralla y de la ciudadela principal. Nerzul no había participado prácticamente en la lucha y ahora se dedicaba a ayudar a los heridos.-Estos seres son demasiado poderosos para mi. He tenido suerte de que ninguno se ha fijado en mi. ¿ Quizás mi amo me quiere con vida para torturarme durante toda la eternidad?-. La sola idea de aquella terrible imagen perturbaba al orco prefirió dejar de pensar en aquello para ayudar a un pobre orco que había perdido un brazo.

Al llegar la noche todos estaban exhaustos. La batalla había dejado mucho trabajo por delante. Desde reparaciones a ayudar a los heridos y en el preciso instante en que Nerzul se quedo dormido una de las trompetas de los orcos le despertó. Era el sonido de la batalla y el orco agarró su hacha y se apresuró a salir fuera de su cabaña. Lo que vio a continuación lo dejo paralizado. Otro ataque de la legión ardiente, pero esta vez se trataba de muchas más bolas de llamas que iban a caer sobre sus cabezas y no solo eso porque los orcos que habían muerto durante la batalla se estaban levantando y atacaban a los vivos sin importar que fueran de la misma raza. Los muertos vivientes orcos no es que fueran más fuertes que los originales puesto que les faltaban extremidades y habían perdido partes de músculo, pero la idea de tener que luchar contra tus compañeros no era nada agradable.-No puedo absorber la vida de un no-muerto...-Pensó rápidamente Nerzul que agarró su hacha y se lanzó a la batalla consciente de que aquel sería su final.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 3:08 pm

Capitulo 3.El poder de la legión ardiente.

Nerzul agarró la cabeza de uno de aquellos orcos muertos vivientes y zarandeó a aquel deshonroso ser. Cuando su enemigo perdió el equilibrio lo remató con el hacha cortando-le la cabeza. -Parece ser que sin cabeza ya no se mueven-. Pensó Nerzul que siempre analizaba los combates para aprender de sus enemigos.Aquello le repugnaba en cierta manera, porque aquel individuo había sido un compañero suyo esta mañana y ahora había perdido todo su honor.  Justo en ese instante, a su lado, estalló una de las bolas de fuego que portaba a los infernales; el impacto lo dejó sordo de los oídos, por un instante y además cuando se levantó había perdido su hacha. Agarró su daga con fuerza y la clavó en el pecho de un muerto viviente que se le acercó demasiado, pero no fue demasiado bueno con la daga y se olvidó que este tipo de ataque en nada afectaría a aquel ser que ya estaba muerto. El orco muerto le propino un fuerte puñetazo que le hizo sangrar el labio y en ese instante solo sintió calor acercándose a el. Miró al cielo y una de esas rocas de fuego le cayó encima esparciendo los restos de Nerzul a metros de distancia.



¿Se acabó? ¿Esto es todo? Parece que la vida no me deparaba ningún destino glorioso...Pase toda mi existencia siendo un orco común y pensando que llegaría a obtener un poder para derribar naciones. Sin embargo, aquí estoy en el vació absoluto y mi cuerpo ha sido destrozado por una enorme roca que caía del cielo-. Los pensamientos de Nerzul eran inaceptables y en ese momento surgió ira en su corazón.Tantas fueron las maldiciones que pronunció Nerzul a su gran señor, que finalmente apareció una gran masa de fuego ante el. - ¡Maldito seas Kil’jaeden! Me has traicionado y has destruido todo lo que iba a ser mío por derecho -.Decía el orco que sabía que ese fuego era la encarnación de su señor.

-Silencio-.Dijo la voz del gran señor demoníaco Kil'jaeden.-No debes maldecir a un eredar siendo tú un simple mortal de carne y hueso. -¿Pensabas que no sería capaz de destruir tu poblado? He destruido  miles de mundos y un simple poblado orco jamás iba poder resistir mi poder. Espera... la batalla aún no ha terminado será mejor que veas el resultado final-.Dijo aquella terrible voz entre el silencio del vació.

Entonces apareció una especie de portal a la vista de Nerzul, pero era una visión muy rara porque este no podía ver su propio cuerpo era como si lo único que le permitían ver sus ojos era aquel portal en el que se estaba acabando de librar aquella terrible batalla en lo que ya eran las ruinas de lo que antes fue la fortaleza del clan de sombra de luna.

La mayoría de orcos ya habían caído y todavía aparecían más y más infernales. ¿Treinta?¿Cuarenta? el número de aquellas terribles criaturas era simplemente terrible. En cambio, el número de orcos muertos-vivientes había disminuido hasta quedar ya simplemente una decena de ellos desperdigados por el campo de batalla, sin duda, la caída de los infernales había afectado tanto a las tropas del clan como a los servidores de la legión ardiente, pero la diferencia es que a los segundos nada les importaban estas bajas. La batalla parecía estar llegando al final y solamente quedaban vivos una decena de orcos guerreros, cinco hechiceros, Durotan, Ogrim, Grom y el jefe de guerra Thrall. Este último estaba especialmente cansado debido a la gran cantidad de poder mágico que había derrochado luchando contra aquellos seres infernales y se notaba que estaba a punto de llegar a su limite. Todos luchaban con todas su fuerzas, pero poco a poco la fuerza de los infernales fue acabando con todos los supervivientes, cayeron Ogrim y Durotan. El lobo blanco corría por el poblado ardiendo en llamas hasta que finalmente cayó, no sin antes aullar por última vez. Solo quedaban vivos Gromash y Thrall, que en ese momento se miraron conscientes de lo que allí iba a pasar.

-Jamás imagine final mejor hermano.Morir a tu lado será un honor para mi hacha-.Dijo el poderoso Gromash. El poderoso guerrero tenia heridas y quemaduras por todo el cuerpo y donde antes había habido una gran furia que le permitía acabar con sus enemigos ahora solo había cansancio y lo único que le hacía sonreír era la ídea de que aquella sería una gran muerte debido a la gran cantidad de enemigos con la que había acabado.

Thrall que en ese momento se encontraba mirando al suelo;elevo la vista y vio la visión de su hermando de armas.-Que gran guerrero-pensó.-Tranquilo Grom, has hecho un gran trabajo. Has luchado como un autentico sombra de luna y nuestro sacrificio no será en vano. Acabaremos con todos estos seres-. Los ojos de Thrall parecían un destello y es porque había convocado un poder que su cuerpo no resistiría. Justo en ese preciso instante el poblado se hundió en la tierra, parecía que el mismo suelo se los estaba tragando a todos.Todos los infernales caían al vacío y eran aplastados por grandes fragmentos de roca que les caían encima y así también fue con Grom y Thrall.

Mientras tanto, Nerzul observaba frustrado como todo su poblado en donde había vivido la mayoría de los años de su vida y donde había aprendido todo lo que sabía de la magia. La rabia era muy perceptible en sus ojos y sus pensamientos eran de odio hacía Kil'jaeden el cual había destruido a sus camaradas.

-Ese es el poder de la legión ardiente joven mortal. Lo he hecho porque me di cuenta de que mirabas a esos orcos con admiración y debes saber que ellos no son nada comparados conmigo. Su poder equivale a una de mis uñas, pero debo de decir a su favor que han luchado bien y por eso os utilizaremos para traer todas nuestras fuerzas a Noreth-. Sonaba la voz del señor eredar en su cabeza.

Los sentimientos de Nerzul estaban enfrentados. Por una parte deseaba acabar con todo aquello allí mismo y pedir que lo matará en ese momento y por otro lado, deseaba tener el poder de su señor demoníaco. ¿Que sería más fuerte? ¿Sus ansias de poder? o ¿la lealtad a su pueblo? La cabeza del orco recorría senderos peligrosos en aquel momento y además sabía que no podía mentir porque tenía a Kil'jaeden metido en su cabeza.

-¿Me servirás incluso después de haber asesinado a todo tu pueblo?-. Las palabras resonaban dentro de la cabeza y de Nerzul como si se trataran de un martillo. Quizás aquel ser lo único que quería era que se volviera loco. Finalmente tomo una decisión y le guardo fidelidad a aquel demonio a pesar de haber asesinado a todo su poblado.

-Sabía elección mortal. Ahora despierta, porque todo ha sido un sueño en tu cabeza para que vieras de que soy capaz. Si me traicionas todo acabará para ti y para tu pueblo. Si me sirves, seréis poderosos. Y recuerda. Tienes treinta soles para formar mi secta que me sirva y capturar a esos humanos- Decía la voz que cada vez era más distante como si se alejará de él.

La mañana era tranquila, reluciente y con un olor a carne recién cazada. Al parecer ya habían vuelto los corazones con sus presas y ese día los miembros del clan comerían carne fresca. El venado estaba muy sabroso y también habían cazado varios jabalís que tenían una grasa que a Nerzul le encantaba. Los orcos no era una raza muy conocida por sus modales y a su lado varias orcas luchaban por un gran trozo de carne. Era una imagen muy bonita, no había nada más hermosos que ver a dos jóvenes orcos luchar por la carne que las hará ser grandes guerreras. Justo en ese momento comenzó a recordar todos los acontecimientos que habían pasado en el interior de su cabeza la pasada noche. Esas rocas de fuego cayendo sobre el poblado y causando una destrucción como nunca antes se había visto. Alguien debía detener aquello y sabia que los jefes del clan no serian rival para su señor y además el ya estaba condenado porque había dado su palabra a aquel ser de que seguiría su plan y por todos es sabido que cuando das tu palabra a un demonio este adquiere el control de tu vida.- Será muy complicado librarse de estas ataduras, pero ya lo conseguiré con el tiempo. De momento tengo que conseguir como mínimo cinco servidores para fundar el clan y luego formar las instalaciones. Secuestrar a los humanos será lo más sencillo-. Pensaba el orco consciente de todo lo que tendría que hacer en aquel mes que tenía de tiempo. Ahora, debía concentrar-se en la carne, se lo debía a aquellos orcos que habían pasado horas para cazar aquellas deliciosas presas que ahora estaban servidas a la mesa.

Tras acabar la comida, Nerzul comenzó a pensar en qué lugar utilizaría para establecer la base adecuada que necesitaría para crear el culto de los malditos. Ni se le pasó por la cabeza la posibilidad de crear un edificio en alguno de los lugares disponibles en el poblado. Para ello tendría que hablar con su jefe de guerra Thrall y este jamás le permitiría crear un edificio en el que hacer sacrificios para un poderoso señor demonio con ansias de sangre. Esa opción quedaba descartada y por ello debía emplazar su lugar en algún sitio secreto y lejos de las miradas indiscretas de los demás miembros de su clan.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 3:17 pm

Capitulo 4. Contratando personal


Había llegado la hora de formar la secta de su amo y el nombre escogido había sido el culto de los malditos. Nerzul había seleccionado este nombre debido a que aquellos orcos estarían malditos a cambio de un gran poder. Servirían al señor Kil'jaeden hasta conseguir un poder mayor a este y de esa manera liberarse de las cadenas de ese aliquidador de mundos. Por el momento, necesitaba a cinco miembros para su clan y que fueran fieles vasallos para que le ayudarán. A pesar de que Nerzul no era un brujo demasiado poderoso dentro de su clan, había algunos orcos que le temían debido a que todos sabían que la magia que dominaba no era muy habitual y se podía llegar a imaginar que podía llegar muy lejos como orco. Necesitaría serían guerreros para custodiar la base y que fueran capaces de hace frente a otros guerreros sin la necesidad de que Nerzul tuviera que intervenir.

El primer guerrero en el que Nerzul se fijó fue en Garr un orco de color rojo muy agresivo, malhumorado y bastante solitario. Debía de medir dos metros cincuenta y pesar unos ciento setenta kilos aproximadamente. Tenía unos dientes inferiores muy grandes, sus orejas eran puntiagudas y sus ojos de un color fucsia brillante. Siempre solía llevar unas hombreras gigantes con pinchos algo que era muy común en la vestimenta de guerra de los orcos. Sus armas principales eran dos hachas de guerra que blandía con saña contra sus enemigos. El motivo por el que Nerzul se había fijado en él era simplemente porque sabía que le gustaba obedecer órdenes y además recientemente había sido castigado por Grom debido a su agresividad con los demás orcos. Un orco resentido con los demás era el perfecto objetivo para comenzar su nuevo núcleo de los malditos.



Nerzul se fijó que Garr todavía estaba comiendo por lo que decidió esperar a que acabara, momento en el cual seguro que estaría más tranquilo y se podría hablar con él. El brujo debería ser muy prudente para hacer aquello porque en caso de que alguno de esos orcos le delatara tendría las cosas muy difíciles y debería batirse en duelo para sobrevivir a las acusaciones de traición. Cuando Garr hubo acabado de comer se sentó en un rincón de la fortaleza bastante apartado de los demás- Genial. El mismo se aparta de los demás. Gracias gran señor Kil'jaeden- Pensó Nerzul sabiendo que posiblemente este le hubiera ayudado.

-Saludos guerrero. Quisiera compartir un rato de charla contigo. Hace muchas batallas que nos conocemos y nunca hemos tenido la ocasión de hablar-. Dijo Nerzul en tono amable cosa que no era algo muy común en él, pero ahora lo necesitaba para manipular aquella débil mente y debía conseguir que este acabará siendo un fiel sirviente.

-Cuida tus palabras brujo. He visto cuáles son tus poderes y sé muy bien que no traerán nada bueno a este clan. Te advierto de que mis hachas hace dos días que no comen y ahora están hambrientas-.Dijo Garr con aires de superioridad.

Nerzul pensó que había tenido suerte pues para el mal humor que solía tener aquel orco aquella había sido un buen recibimiento viniendo de él. - ¿Acaso piensa que es rival para mí? Pobre iluso... si quisiera sorbería su alma hasta que la vida se apagara de sus ojos-. Pensó el brujo, aunque rápidamente descartó esa idea pues necesitaba a ese futuro esbirro. - Debes saber que vengo a ofrecerte venganza amigo mío. Sé que sientes odio hacía el mejor guerrero del clan Grom. Hace poco te castigó y seguramente estás pensando en retarle a un duelo, pero debes saber que estas condenado a perder. Yo te ofrezco poder para derrotarlo y con el tiempo convertirte en el mayor guerrero de este mundo -. Dijo Nerzul al mismo tiempo que levantaba las manos y señalaba al cielo intentado impresionar a la débil mente de aquel orco guerrero que muchas veces pensaban que los brujos eran todos capaces de hacer grandes profecías.

-¿Qué clase de poder me ofrecer brujo? Porque debería confiar en ti. Sea lo que sea tienes razón. Siento un odio natural hacía Grom, se podría decir que desde el día que lo vi por primea vez. Todos dicen que está destinado a grandes hazañas y que es el mejor de los guerreros del clan. Yo pienso que sería capaz de derrotarlo, pero si me ofreces poder lo aceptaré con gusto. Has llamado mi atención. Te escucho-. Dijo el orco de color rojo que parecía expectante ante la oferta de Nerzul.

El brujo fue incapaz de esconder una sonrisa maliciosa. Sabía que los orcos tenían un gran problema y es que más que los grandes tesoros lo que les gustaba a ellos era ser superior a sus enemigos y demostrar su fuerza bruta en combate. Había elegido bien y aquella sería la primera pieza que pondría en su tablero. -Esta noche deberás dirigirte a las montañas del norte, seguir la primera de las sendas y buscar el claro que está rodeado de árboles. Allí te lo explicaré todo- .Dijo Nerzul para posteriormente levantarse y marcharse en busca de nuevos objetivos sabiendo que Garr acudiría seguro. -Espero que no me delates guerrero. No quisiera tener que matar a uno de mi propia raza, pero si tengo que hacerlo lo haré por mi señor Kil'jaeden-.

El siguiente orco en el que se fijó era un cazador puesto que necesitarían a alguien ágil y que fuera capaz de conseguir comida con facilidad. Además, era uno de aquellos orcos que Nerzul ya tenía en mente como uno de los primeros que aceptarían encantados puesto que ya tenía una cierta relación con él. En ese momento, lo vio, estaba afilando sus armas ya que seguro las había utilizado hace poco junto al resto de cazadores para traer aquel botín de comida que habían degustado los orcos y que de seguro les duraría para varios días. Otra de las cosas por las que había escogido a este orco era porque era el propietario de una peletería dentro de la fortaleza y esto les daría acceso a diferentes tipos de cuero de calidad que podrían utilizar en las futuras instalaciones del culto de los malditos.


El segundo de los orcos se llamaba Gedon y era conocido en el clan por su gran habilidad con el arco. Es bastante pequeño para ser un orco, media solamente 1,95 y debía de pesar unos ciento diez kilos, pero esto le confería también una agilidad superior al resto de sus compatriotas. El tono de su piel es verde oscuro. Sus ojos son de color rojo y andaba siempre agachado como si le doliera la espalda, seguramente debido a que pasa horas cazando y ya se le ha hecho un hábito. Sus dientes inferiores son bastante grandes y están algo deforme cosa que en conjunto a todo su cuerpo le hacen parecer un orco muy poco atractivo para las orcas. Tiene un carácter bastante amable...para ser un orco. Como armas siempre lleva consigo su arco, un carcaj con unas veinte flechas y un gran machete que suele usar para desollar a sus víctimas. Además de ser un buen cazador también tiene una tienda en poblado donde vende las pieles que consigue de sus víctimas y el cuero que consigue es de mucha calidad.



-Nos honras con esta gran comida Gedon. Ha sido una buena caza. Los cazadores, aunque no gozáis de los honores que se les da a los guerreros sois tan imprescindibles como cualquier otro -. Dijo Nerzul acercándose a su amigo. El diminuto orco verde dejó de afilar sus armas y profirió una sonrisa. Un orco que pasa tanto tiempo fuera de la empaladiza siempre es bien dado a una conversación debido a que siempre se pasan largos días sin poder hablar con nadie en busca de según que presa.

-Me alegro de verte Nerzul, uno sabe cuándo sale, pero no cuando va a regresar y últimamente es difícil saber si llegarás a regresar. Las tierras fuera de nuestro territorio se están volviendo cada vez más peligrosas y son muchas las incursiones de enanos con pesadas armaduras que caminan en dirección a sus grandes ciudades. Nosotros no podemos permitirnos enfrentarnos a ellos solamente con flechas y poniendo en peligro los suministros básicos del clan. Los orcos son lo que son gracias a la carne y ningún orco que se precie comerá hierva durante mucho tiempo jajajajaj-. Sonreía el joven cazador orco. La conversación con Gedon era muy interesante puesto que siempre aprendía algo de los viajes del arquero. No debemos olvidar que hace algunos años Nerzul se dedicaba a asaltar caravanas y que ejercía un trabajo estrictamente de campo. A diferencia de ahora que casi no salía de la empaladiza del clan debido a que pasaba muchas horas practicando sus habilidades mágicas para mejorarlas.

-Honor y fuerza arquero. Eso es lo que necesitamos para declinar esta situación hasta nuestra raza. Es cierto que los enanos son un pueblo peligroso, pero estoy trazando un plan para derrotarlos a ellos y a todos los demás. Hoy, cuando anochezca quiero que vengas conmigo al claro donde otras veces ya hemos conversado...sé que no es un lugar muy recomendable para estar por la noche, pero valdrá la pena amigo mío. Se avecinan vientos de cambio y quiero que formes parte de ellos -. Explicaba Nerzul convencido de lo que decía y sabiendo que aquel orco era una gran apuesta para su culto de los malditos.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 3:30 pm

Capitulo 5. Contratando personal "2 parte"

El orco ya había conseguido que dos compañeros aceptarán reunir-se al anochecer, pero no dejaba de pensar en que contra a más explicará su plan más posible sería una traición y que a alguno de ellos no les pareciera bien aquello que estaba pasando allí. No dudaba de orcos como Gedon, pero sabía que Garr en cualquier rabieta o enfado que tuviera podría llegar a traicionar-lo.-No temas mortal. Concentraré mis fuerzas en ese lugar en donde os reuniréis y yo mismo entraré en sus mentes. Ese lugar se convertirá en un santuario en honor ami y por eso serás incluso capaz de llegar a ver mi rostro...Te colmaré de bendiciones-.Escucho que decía el poderoso señor eredar en su cabeza.

Antes de que acabará la mañana Nerzul debía conseguir la ayuda de al menos tres orcos más; para que más tarde le diera tiempo a preparar algo en el lugar en donde se celebraría la primera reunión del culto de los malditos. Lo que ahora necesitaban era algo de magia en el grupo. Necesitaban un hechicero capaz de dar soporte a Nerzul en los rituales que harían al gran demonio eredar.

El orco brujo en el que se había fijado Nerzul se llamaba Ragnaros. Se trataba de un orco no demasiado corpulento, digamos que debía pesar 100 kilos, por lo que era bastante delgado para ser un orco, aunque alguien muy pesado en la escala normal de otras de las razas más abundantes de Noreth. Debía de medir dos metros con veinte centímetros aproximadamente y aunque sus grandes hombreras le hacían parecer algo más corpulento era fácil darse cuenta de que estaba en los huesos. Su edad era ya avanzada, decía que rondaba cerca de los 50 años y eso le confería cierta experiencia tanto en la vida misma como en los campos de batalla. Su piel era de color verde claro y sus orejas eran excesivamente puntiagudas hasta el punto de que podría decirse que eran parecidas a las de un elfo, aunque pobre del que osara decirle esto ya que solía ser un orco muy tranquilo, pero si se enfadaba era capaz de desatar un buen torrente de ira y destrucción. Sus ojos son rojos como las llamas. Como atuendo solía llevar una túnica de tela y unas grandes hombreras con los huesos de alguna gran bestia que seguramente logró derrotar. Además muchos collares adornaban su túnica y quien sabe si alguno de estos escondía algún tipo de poder mágico. La razón por la que Nerzul se había fijado en el no era su físico, obviamente, ni tampoco sus armas, pues carecía de ellas a excepción de un pequeño puñal que llevaba en la túnica. Lo selecciono debido a que era un poderoso usuario de la magia elemental de fuego y en más de una ocasión había demostrado su potencial en el campo de batalla. En cuanto a su actitud se podría decir que divagaba entre una gran calma la mayor parte del tiempo y una tremenda ira cuando se enfadaba en el campo de batalla. Era un orco que jamás había tenido compasión en el campo de batalla . Por razones obvias siempre prefiere mantener la distancia cuando lucha porque las contadas ocasiones que ha tenido que llegar al cuerpo a cuerpo contra enemigos de un poder similar al suyo lo ha pasado muy mal. La relación con Nerzul es bastante buena, se podría decir que Ragnaros siento como el deber de enseñar a las nuevas generaciones de brujos, sentimiento que muchos desarrollan al llegar a la edad adulta y quieren que otros consigan vivir la vida que ellos no pudieron alcanzar o tener el poder que ha ellos les fue negado. Nerzul sabía que no conseguiría por sus propias fuerzas que Ragnaros se uniera al culto de los malditos, pero su señor Kil'jaeden seguro que podría. Una promesa. Un pacto. Mayor poder a cambio de su alma... aquello era algo que pocos hechiceros podían soportar.



Nerzul observo que el piromantico se encontraba en la sala de los espíritus del clan. La sala de los espíritus se trataba de uno de los cuatro edificios más grandes del clan. Este lugar estaba preparado para albergar a gran cantidad de orcos capaces de ejercer la hechicería y el dominio de los poderes mágicos. Allí fue donde Nerzul había aprendido las cosas más elementales de la magia. Había comprendido que la magia era como un gran árbol que se bifurcaba en una gran cantidad de sentidos y que había ramas más útiles que otras y por supuesto, algunas eran mucho más poderosas que las demás y el estaba convencido que lo que el gran señor Kil'jaeden le había dado era lo más poderoso de todo. Por algo su gran señor demoníaco eredar era lo que era, un conquistador de mundos y amo de la legión ardiente. Un día el gran señor eredar le había confesado que este tenía un hermano y la verdad es que desde ese entonces una gran cantidad de preguntas le habían saltado a la mente aunque todavía no había tenido el tiempo para preguntarle acerca de esto.¿ Su hermano era más poderoso que Kil'jaeden? ¿Tenían poderes similares? Había mucho camino por andar, pero por el momento, todo empezaba por convencer a ese orco de que se uniera al culto de los malditos.

-Saludos Ragnaros. He venido a practicar un poco mis poderes. ¿Llevas mucho rato quemando muñecos de madera?-.Le preguntó sabiendo que esta afirmación le hacía especial gracia a su compañero.

-Hahahahahah. Y tu madre es una fea troll de rió. Llevo aquí mucho tiempo. Imagínate si llevo tiempo que tú todavía no habías nacido. Desde luego que adonde iremos a parar... los orcos jóvenes de hoy en día sois muy testarudos y lo queréis todo ahora o sino os enfadáis. Siempre he sido un orco tranquilo y gracias a esa tranquilidad es que he llegado a tener los poder que tengo. Un poquito cada día Nerzul y así conseguirás mover montañas. Nadie va regalando nada hoy en día y desde luego menos lo que nosotros tenemos...Esos extraños poderes tuyos, no se de donde los habrás sacado, pero has tenido suerte. Muchos ansían tener eso que tienes. Te aconsejo que te guardes bien de la muerte. De mi fuego y del helado hielo de las espadas de las demás razas-. Dijo el viejo orco al tiempo que lanzaba una bola de fuego hacía una de las paredes diseñadas exclusivamente para eso. La bola voló rápidamente por el aire y al impactar desapareció al instante. Aquello era porque ese material estaba diseñado específicamente para absorber la magia, puesto que sino rápidamente dejaría de existir la sala de los espíritus.

-Tu siempre dando lecciones-. replicó Nerzul con una amplia carcajada- Soy consciente de las espadas de los humanos y no les tengo ningún miedo. Con mi hacha y mis conjuros soy capaz de aplastar a esos debiluchos con facilidad-. Dijo al tiempo que empezaba a chupar la esencia de uno de los seres que habían capturado en una de las incursiones anteriores. Se trataba de un pequeño ser mitad hombre-mitad. Aquel ser se quedo paralizado en el momento que sintió que le estaban robando la propia esencia de la vida y luego comenzó a patalear hasta secarse por completo. Nerzul sonrió puesto que esto era algo muy difícil para el tiempo atrásy ahora conseguía extinguir la vida de algunas criaturas menores como aquella.-Has visto Ragnaros, mis poderes van creciendo-. Le dijo al orco veterano.

-Es cierto y crecen más rápido de lo normal. No se que estarás haciendo chico o si tienes algún don especial, pero tu magia capaz de absorber la esencia misma de la vida es algo poco común en este mundo y mucho más para nuestra raza-. Dijo el orco sin poder evitar un cierto tono de preocupación junto con algo de lo que se podría llamar envidia.

-Esta noche he organizado una reunión en el claro del bosque. Allí donde los espíritus son fuertes tendremos privacidad. Ven solo y te mostraré los secretos de mi magia-Dijo Nerzul con una especie de aura de misteriosa que le envolvía. Tras esto se dispuso a abrir la celda donde se encontraba el hombre rata porque quería verlo más de cerca. Donde antes había una fiera criatura ahora solo había una carcasa tiritante con la mirada abandonada. Los músculos de aquel ser estaban totalmente licuados como si el cuerpo de alguna manera para defenderse de la magia que absorbía la esencia misma de aquel ser los hubiera dado en tributo a Nerzul. Se podían ver algunas venas por las que ya no pasaba sangre y de seguro que los órganos estarían en el mismo estado que los músculos. Aquel ser moribundo le queda poco de vida y ahora Nerzul había absorbido sus energías por lo que se sentía como acabado de levantar, pero sabía que si abusaba de aquella habilidad acabaría por fatigarse mágicamente y aquello era en ocasiones mucho peor que la fatiga física ya que era común que los hechiceros murieran por abusar de poderes que todavía no dominan a la perfección.-Tranquila rata. Ahora tu fuerza servirá para servir a la la legión ardiente-Pensó sintiéndose poderoso. Aquella era una sensación a la que fácil mente se acostumbraría aunque debía mantener la calma ya que incluso cuando fuera un ser muy poderoso incluso ahí seguro que alguien todavía podría herirlo.

Entonces el piromantico lo miró a los ojos y asintió aceptando la invitación del orco. Acto seguido apareció una llama en su mano derecha y la lanzo contra la rata- Mi poder también sirve para matar a estas insignificantes criaturas.- Aún te queda mucho niño-.Dijo Ragnaros queriendo hacer gala el también de sus poderes y desprestigiando en cierta manera lo que había hecho Nerzul.

- Tranquilo viejo arrogante. Algún día todos vosotros os arrodillareis ante mi. Tendrá que ser así para que luego el mundo se arrodille ante nosotros-. Pensó Nerzul para sus adentros mientras salía de la sala de los espíritus.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 04, 2016 3:48 pm

Capitulo 6. Contratando personal "3 parte".

Nerzul ya había conseguido que acudieran tres orcos a la reunión de aquella noche. Estaba orgulloso de lo que había logrado, cumplir los planes de su señor demoníaco lo llenaría de regalos y eso lo tenía muy contento porque sabía que su señor demoníaco lo haría más fuerte. La mente del orco no dejaba de tramar y conspirar tanto contra los suyos; como contra Kil'jaeden, que aunque sabiendo que este era capaz de leer sus pensamientos, parecía que no podía hacerlo en todo tiempo debido a que sino el señor eredar ya hubiera tomado medidas con Nerzul puesto que este pensaba continuamente en alzarse algún dia contra él.-Tendré que tener cuidado con mis pensamientos-. De momento la prioridad no era pensar en aquellas cosas por lo que rápidamente apartó de su mente aquellos pensamientos.-¿A quien deberé seleccionar ahora para mis propósitos?-. Pensó el orco.- Ya tengo la fiereza de un buen guerrero, el sigilo de un cazador y los poderes mágicos de un piromantico-. Estaba claro, necesitaban una orca. Estas aunque eran más débiles físicamente que los orcos, siempre tenían una interesante forma de pensar y eran más habilidosas que los orcos masculinos. Ahora una de ellas sería la escogida para ser la raíz del culto de los malditos. Nerzul ya sabía que orca escogería y esta les sería de gran ayuda.

La orca que había elegido se llamaba Grosga y era todo un portento de guerrera orca.Su altura no superaba los dos metros, pero esto daba igual porque tenía una gran fiereza y bastante agilidad para ser de la raza de los orcos. El color de su piel era verde claro y solía. Su peso debería rondar los 100 kilos y aunque su cu cuerpo era puro músculo se podría decir que no era una de las orcas que más abultaban. En cuanto a su edad, era bastante joven, porque hace apenas dos lunas habían celebrado su décimo octavo cumpleaños. Sus orejas eran bastante pequeñas y solía adornarlas con dos grandes aretes que resaltaban el color de su armadura y armas. Sus ojos eran pequeños y finos y no resaltaban en especial. Su pelo. Sus dientes eran pequeños y tan solo sobresalían minimamente de su boca. Para lo orcos, el hecho de que las orcas tengan los dientes pequeños es una característica que dota de belleza a las féminas. De igual manera, una orca con grandes dientes puede ser considerada bastante vulgar y poco atractiva.

Las armas que siempre llevaba Grosca a la batalla eran dos espadas que utilizaba con elegancia y luchando con ellas era igual de terrible o más que uno de sus congéneres masculinos y era bastante común verla peleando con los machos y humillando a más de uno. Como vestimenta tenía unas hombreras de acero común, guanteletes de cuero,pantalón de cuero y unas botas de cuero.

La forma de ser de Grosca y de todas las orcas en general era muy similar a como eran los machos de la especie. Este comportamiento tan masculino en las orcas era debido a que si estas no demostraban que podían defenderse por si mismas o si mostraban debilidad acaban siendo rechazas por los machos debido a que nadie quería arriesgarse a que nacieran descendientes cobardes y que no tuvieran los atributo de lucha que todo orco tenía que tener. Por lo tanto, esta orca era agresiva, impulsiva y bastante mal hablada. No le gustaba que le dijeran lo que tenía que hacer, pero tenía una especial buena relación con Nerzul ya que cuando los dos eran simples crías de orcos solían jugar juntos y durante su juventud comenzaron luchando en el mismo escuadrón.



-¿Sabes donde esta Grosca?-. Le preguntó Nerzul a uno de los guardias de turno que merodeaban vigilando que todo estuviera en orden.

-Lok'tar brujo. Se donde esta. Hace poco estaba hablando con ella. Como de costumbre se encuentra entrenando en el pabellón de la guerra-. Dijo él grunt que además de defender el bastión también se encargaba de tener controlado a los orcos que están en el clan.

Nerzul observo el pabellón de la guerra donde le había dicho el guardia que se encontraba Grosca. La verdad es que no era un lugar que visitará mucho debido a que solía estar más tiempo mejorando sus habilidades mágicas en el salón de los espíritus ya que creía que eso sería más provechoso para él. Cualquier lugar le bastaba para practicar con su hacha y no le hacía falta ir a aquel sitio a entrenar algo tan rudimentario como aquello. Al entrar en el pabellón pudo ver la típica imagen de un salón de prácticas de guerra. Muchos orcos estaban entrenando con armas sin filo y debido a esto no solían a ver demasiados incidentes. Grosca se encontraba sola en una esquina golpeando a una especie de hombre madera que servía como calentamiento.

- Saludos guerrera. He venido a verte, pues tengo unos asuntos que nos interesan a ambos-. Dijo Nerzul a la atractiva orca.

-Ya te lo he dicho Nerzul. Siento amistad hacía ti por todo lo que hemos vivido, pero no aceptaré nada más-. Dijo para acto seguido propinar un puñetazo en el pecho del orco jugando. La orca esbozó una sonrisa y Nerzul pudo verle más aquellos dientes tan bonitos.

-Hoy no vengo por ese tema Grosca... aunque ya hablaremos...-. Dijo jugando.

-De acuerdo mi camarada brujo.¿Dime que es lo que quieres? Es raro verte en este sitio. Recuerdo que tenias atributos para la lucha, pero te estas dedicando más a esos hechizos que a ser un guerrero-. Dijo en tono medio de burla. Grosca era una mujer bastante tozuda y para ella no había grandeza en la magia que Nerzul procesaba, pero el le ofrecería un gran poder y eso era algo que no podría rechazar.

-Es cierto guerrera. Ahora me dedico más a mis poderes mágicos que a cultivar mi cuerpo de esta manera. Considero que será más provechoso para nuestra raza tener brujos y hechiceros poderosos debido a que músculos es algo que siempre hemos tenido y aunque nos ha dado buenos resultados hasta ahora debemos experimentar cosas nuevas-. Reúnete conmigo esta noche en el claro de luna. Allí tendremos una reunión con otros orcos del clan en la que os mostraré como obtener un gran poder.-Le dijo con su peculiar aura mística que utilizaba para potenciar sus palabras.

-Muy bien brujo. Si quieres que vaya para allá deberás demostrarme que eres digno de ello.-Dijo la orca con una sonrisa picara. Nerzul ya sabía lo que quería y su naturaleza orca no le permitiría tirarse para atrás contra una mujer-. Coge tu hacha brujo y demuéstrame que eres un orco-.Lo retó.

-Que así sea-. Dijo Nerzul. Agarrando su hacha.- Si quieres luchar lo haremos con armas reales. Eso de utilizar simples estacas no tiene gracia-. Dijo el orco bastante confiado de si mismo y sabiendo que aquello no llegaría a mayores.

El combate había empezado y muchos de los orcos quisieron ver esta pelea puesto que no era normal que un brujo se enfrentará en un duelo con armas a una orca. Nerzul atacó primero y descargó un potente hachazo en vertical que si la Grosca no se hubiera apartado hubiera sido fatal para ella.-Te veo algo lento Nerzul. Para cuando quieras-. Dijo con semblante divertido. Seguidamente la orca intentó pinchar en el estomago a Nerzul con una de sus espadas a lo que el orco bloqueo con el hacha para descargar un tajo directo al hombro izquierdo, pero este fue contrarrestado nuevamente por la orca con una elegante estocada.

-Has estado practicando-.Rió Nerzul sabiendo que aquello no había hecho más que empezar. Un nuevo hachazo esta vez con la máxima fuerza y velocidad fue lanzado a las piernas de Grosca. Se trataba de un movimiento de engaño puesto que Nerzul había hecho amago de ir a la cabeza de la orca, pero seguidamente se había acachado y ahora le lanzaba este golpe a sus muslos. La orca que no se esperaba esta jugarreta tan tonta saltó intentando esquivar el corte que le paso rozando el muslo derecho provocando un ligero corte del que empezó a emanar la sangre. A provechando que su oponente tenía el equilibrio comprometido Nerzul avanzó rápidamente y con un hachazo de derecha a izquierda hizo volar una de las espadas de la chica y aprovechando el movimiento de su hacha le procuró un codazo en la mandíbula. La orca cayó al suelo y Nerzul soltó una carcajada tremenda buscando obtener la aprobación de los orcos presentes, pero al parecer aquella jugada había disgustado a algunos que ahora le gruñían.

- Lucha con honor brujo-. Le dijo uno de esos orcos que superaban la estatura del brujo por mucho.-No uses trampas aquí-. recalcó otro de aquellos brutos.

-Dejadlo en paz. Ha luchado correctamente. ¿Os pensáis que nuestros enemigos pelean con honor? Eso que ha hecho este brujo debe de ser un aviso para todos vosotros y aprended de lo que ha hecho asimilado y quizás algún día seáis capaz de derrotar a un enemigo más fuerte o más habilidosos que vosotros al igual que ha hecho él-.

En ese momento los demás orcos asintieron con la cabeza y algunos incluso aplaudieron a Nerzul debido a que sin ser un orco guerrero había conseguido vencer a una luchadora bastante habilidosa como Grosca.

-Nos veremos esta noche-. Dijo la orca. Nerzul estaba muy satisfecho y sabía que había combatido bien.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Mar Jul 05, 2016 3:27 pm

Capitulo 7. El emplazamiento

Nerzul sonreía satisfecho, había logrado obtener el interés de cuatro miembros del clan sombra de luna. Aquello de tener su propio culto le gustaba era algo le hacía sentirse poderoso y más aún después de haber derrotado en un duelo a Grosca. Ahora debería partir con víveres y el material adecuado para crear la guarida del culto.- Es una lástima, pero no tengo tiempo para reclutar al quinto miembro del culto...- Pensó Nerzul un momento.

Lo primero que hizo fue robar varios trozos de carne sin que nadie se diera cuenta los cogió y los metió en una gran bolsa de piel que portaría a la espalda. Luego fue a sus cabañas y cogió gran cantidad de los huesos de oración que tenía y los dispuso para llevárselos a la guarida.

Había llegado el momento de salir del fortín del clan sombra de luna, pero estaba claro que no le dejarían irse, así como así sin antes preguntarle por la gran cantidad de equipaje que llevaba encima por lo que decidió coger gran parte de los kull que había robado cuando era un guerrero y se los entregaría al guardia que vigilaba la entrada y la salida del clan.

-Saludos vigilante.  Me dispongo a partir un par de días y por eso me llevo comida y algunos huesos secos para mis rituales. - Dijo Nerzul al guardia. El guardia del fortín era un orco bastante corpulento y armado hasta los dientes, seguramente de armas que había requisado a algún orco no demasiado inteligente o que pretendía hacer algo que no debía.

-Hummmm. Esta es la primera vez que sales tu solo del bastión. Bueno... Como siempre suelo decir en nada me importan tus asuntos y no me entrometeré en nada si me das algo a cambio-. Dijo sonriente el gran orco.

Nerzul sentía asco hacía este ser y cuando tuviera más poder estaba convencido de que se las haría pagar todas juntas, pero ahora no estaba en situación de luchar contra él y además eso alertaría a los demás. - Claro. Hay que rendir honores a un poderoso guerrero como tú. La función que haces es muy importante-. Dijo el brujo sin estar muy convencido. Nerzul extendió la mano y le dió al vigilante todos los kulls que tenía. -Adónde voy no necesitaré esta estúpida forma de cambio-. Pensó el orco.

Tras un tiempo caminando Nerzul llegó al claro donde había decidido que se emplazaría el culto de los malditos. Justo al lado, había una cascada y el agua parecía brillar por lo que Nerzul decidió investigar a ver si había peces en esa zona. Dejó su hacha en el suelo y se zambulló en el agua. No era muy diestro nadando por lo que intentó no irse a una parte que fuera muy profunda. -Atraviesa la cascada Nerzul. Allí será el lugar donde dará comienzo el culto de los malditos-. Dijo la voz de su amo en su cabeza. Nerzul que no era muy diestro nadando tardó un rato en llegar a la cascada y atravesó el agua que caía fuertemente. Pudo ver una cueva inmensa que atravesaba la cascada y que era perfecta para lo que tenía planeado. Volvió sobre sus pasos y tras dos viajes fue capaz de introducir todo su equipaje dentro de la cueva. Se trataba de una cueva en la que entraba poca luz, aunque esto daría igual puesto que los orcos veían bien en esas condiciones. El problema sería cuando oscureciera, pero ya encontrarían una solución. Seguro que Ragnaros sería de utilidad para eso.

Lo primero que hizo fue sacar varias pinturas que tenía y dibujar símbolos orcos antiguos que él pensaba que protegerían el lugar de ser descubierto y de cualquier amenaza. La pintura era de color púrpura y había conseguido dar un buen ambiente a la cueva. Lo siguiente fue colocar varios collares de huesos en la gruta.  Ya estaba oscureciendo y pronto el orco no vería nada en aquel lugar, pero había conseguido lo que quería. Aquel sería un buen comienzo para el culto de los malditos. Ahora solo faltará que llegaran los demás para explicarles la situación y que el gran señor de la legión ardiente entrara en su mente para convencerlos de unir-se al culto de los malditos.

El tamaño de la cueva era de aproximadamente unos 100 metros de ancho 400 metros de largo por lo que tenía bastante profundidad. Nerzul ya se la había recorrido entera para comprobar que no hubiera ningún animal salvaje que pudiera molestar a sus anfitriones. Los únicos animales que vio en toda la cueva fueron larvas blancas muy típicas en aquella zona y alguna que otra lagartija que serviría de tentempié. El único problema que tenía aquel sitio era que para entrar había que pasar por una pequeña cascada y en la zona del agua había bastante profundidad por lo que algunos orcos no serían capaces de pasar debido a que muchos no sabían nadar. - De momento tendrán que saltar desde donde no cubre hasta la cascada-. Pensó Nerzul que le hacía bastante gracia aquella idea.



Ya se estaba haciendo de noche y la la formación del culto de los malditos sería aquella misma noche. La primera en llegar fue Grosca. La orca avanzaba segura hasta el claro que la luna iluminaba y Nerzul la observaba desde detrás de la cascada. La orca a ver que era la primera en llegar decidió sentarse a esperar con las espadas en la mano. Nerzul pensaba que era una belleza de orca y que algún día la reclamaría como suya. -Paciencia Nerzul ya caerá-. Pensó el orco maliciosamente.

Tras varios minutos, en los que Grosca se dedicó a observar a las pequeñas alimañas que había en esa zona del bosque llegó el segundo invitado. Se trataba de Ragnaros que avanzaba lentamente a través del bosque en dirección a Grosca. El flacucho orco parecía algo emocionado al estar en ese lugar como si presintiera que algo interesante estuviera apuntó de pasarse. Sin duda, aquel era el ambiente de las noches en las que ocurría algo importante.

-Saludos Grosca. Veo que nuestro amigo Nerzul te ha convocado a ti también. Ya veremos que ha descubierto este joven. Me siento intrigado la verdad. Me ha prometido poder y eso es lo que ansió.- Dijo el orco mientras se sentaba en una gran piedra que había en el claro y convocaba una bola de fuego para iluminar el lugar.

-Saludos, Ragnaros. Ami me ha dicho lo mismo. pero ¿Por que nos habrá hecho salir del bastión para esto? Debe de estar tramando algo...- Llego a la conclusión Grosca.-.

-Es muy inteligente. Cada vez me gusta más-. Pensaba Nerzul a escasos metros de distancia escondido tras la cascada.

Y en ese momento llegaron los otros dos invitados: Gedon y Garr. Los dos habían venido con sus armas y parecían estar emocionados ante aquella escapada. Ambos se presentaron y a continuación comentaron porque motivo estaban allí. Había llegado el momento de que Nerzul apareciera en escena.-! Detrás de la cascada! Venid rápido. Debéis saltar o sino os hundiréis-. Dijo el orco en voz alta. Los cuatro orcos miraron hacía la cascada y la primera que se atrevió a acatar aquellas ordenes fue Grosca que con un salto de una sutileza increíble, saltó el obstáculo del agua y entro dentro de la cueva atravesando la cascada. Los demás la siguieron dando poderosos saltos y al que más le costo fue a Ragnaros que por razones obvias detestaba el agua y no era demasiado bueno sorteando obstáculos.

-Por favor, Ragnaros, prende las antorchas de la sala. Necesitamos luz-. Dijo Nerzul amablemente.Se había expresado al piromantico con amabilidad porque sabía que no acataría una orden directa, al menos por el momento.

Ragnaros hizó un leve movimiento con su mano derecha y todas las antorchas prendieron en un agradable fuego que ilumino enseguida toda la estancia.-Has escogido un lugar bastante grande y apartado para esta reunión. ¿Que estas tramando Nerzul? ¿Que rituales estas realizando? ¿Acaso quieres realizar un pacto con los mismísimos demonios que están asolando este mundo? Han matado a muchos de los nuestros chicos... Y muchos de nosotros han caído debido a sus tentaciones-. Los otros orcos incluido Grosca asintieron mostrando que estaban de acuerdo con la afirmación de Ragnaros.- No necesitamos a los demonios para luchar. Nosotros somos libres-. Grito Garr, que parecía estar perdiendo los nervios

Nerzul profirió una desagradable carcajada. Tranquilizaos hermanos. Los demonios que conocéis no tienen nada que ver con esto. Todos conocemos lo que son capaces de hacer y sus poderes acaban corrompiendo el alma de aquellos que los buscan. Nada les importar sus sirvientes y soló buscan el caos sin importar nada más. Os he prometido poder y eso es lo que vais a obtener todos. Debéis esperar a que convoque a mi poderoso señor para que os muestre lo que será vuestro.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Mar Jul 05, 2016 3:47 pm

Capitulo 8. El mundo desolado de Argus


A muchos mundos de distancia de aquella cueva en la que se estaba manifestando aquel gran mal...  Kil'jaden se encontraba sentado en su trono. Su mente ideaba que ofrecer a aquellos mortales para que sirvieran a la legión ardiente. ¿Su plan? El de siempre... que esos esbirros abrieran un portal a través del cual su gran ejercito pudiera entrar en el mundo y arrasarlo. Normalmente el destino de aquellos que conseguían abrir el portal era el de engrosar las filas de la legión ardiente, pero en ocasiones había pasado que algunas razas se habían revelado a él y en el caso de los orcos no lo tenía demasiado claro. Los orcos serían unas tropas perfectas para la legión ardiente puesto que Kil'jaeden había observado que tenían unas características que los hacían guerreros temibles: Eran muy fuertes y resistente, su agresividad era incontrolable, se trataba de un pueblo que vivía por y para la guerra y la conquista de territorios y además algunos de ellos eran capaces de llegar a ser grandes canalizadores de la magia. Lo único que les faltaba a esos orcos era un poco más de mollera, pero eso no le importaba al eredar puesto que para obedecer órdenes no hacía falta mucha inteligencia, sino que tirar para adelante y ser un fiel vasallo.

Kil'jaeden había observado muy de cerca a dos miembros del clan de los sombra de luna: Thrall, debido a que le impresionó que un simple mortal de aquella raza fuera capaz de levantar tan ingentes cantidades de magia. También le sorprendió el orco llamado Grom, que parecía ser la mano derecha de Thrall y su fiereza y habilidad para el combate estaba a la altura de algunos campeones menores de la legión y con un poco de ayuda podría llegar lejos en sus filas. Y por si fuera poco estos dos campeones parecía que portaban extrañas armas que escondían más poderes de los que se veían a simple vista. Sin embargo, una casa no se construía por el tejado y sabía que de primeras Thrall y Grom no aceptarían su dominio puesto que había visto en ellos un gran orgullo. Su vista se había fijado en un joven orco que parecía bastante prometedor en los caminos de la magia y su mente retorcida le llevaba por una senda infinita en la que la búsqueda de poder acabaría por consumirlo.

Sin embargo, lo que realmente le importaba a Kil'jaeden no eran los orcos…estos eran simples herramientas que en el caso de fallar podían ser sustituidas por otras más manejables. La verdad es que Noreth había estado en la mente del demonio eredar durante milenios y ahora consideraba que había llegado el momento de actuar. ¿Habían sido los orcos su primera opción? Antes lo había intentado con otros pueblos sedientos de conquista, pero al final lo acaban descubriendo y todo el esfuerzo era en vano, pero tenía un presentimiento con este grupo de pieles verdes sedientos de sangre, que estába a punto de reclutar. Se harían llamar el culto de los malditos y poco a poco terminarían por abrir el portal que permitiera la entrada de la legión. Aquel jugoso planeta sería suyo y lo que ahora eran mares se secarían, las montañas serían destruidas y todo atisbo de mortalidad sería borrado de aquel lugar. Todo lo que hubiera de valor en aquel lugar sería robado. Grandes armas y abalorios pasarían a formar parte de su poderoso ejército y todo aquel que intentará desafiarlo moriría en el intento. También era consciente de la existencia de algunos dioses malignos que habitaban en una región de aquel mundo, pero su existencia parecía capaz de salir de allí y sus creaciones eran inestables. Unir fuerzas junto a aquellos dioses sería en vano porque no eran muy dados a dialogar con nadie. Aunque cuando todo eso acabará intentaría que estos se convirtieran en sus vasallos puesto que parecían capaces de contaminar todo a su alrededor y esto sería muy interesante a la hora de conquistar muchos mundos.

Los pensamientos de Kil'jaeden fueron interrumpidos por uno de sus subordinados. Se trataba de Jaraxxus un demonio eredar al igual que Kil'jaeden solo que este era un señor menor y sus poderes eran muy inferiores, aunque la esencia de la cual provenían ambos era muy parecida y aunque jaraxxus pareciera una representación en miniatura de lo que en un principio había sido Kil'jaeden había que decir que este siempre había sido mucho más poderoso puesto que además de tener un don innato para la magia ya desde el vientre de su madre; más tarde, había sido bendecido con grandes poderes de uno de los fundadores del todo.



-Lord Archimonde ha llegado. Se encuentra en la sala del palacio. ¿Le informo de que acudirá?- Le informo Jaraxxus.

-Ha tardado menos de lo que esperaba. Me reuniré con el de inmediato. -Dijo kil'jaeden. Su hermano era un gran demonio eredar como él y también había sido bendecido con poderes que escapan a toda lógica. Juntos eran los señores de la legión ardiente y mientras Kil'jaeden se encargaba de manipular desde la sombra; Archimonde invadía los mundos y combatía junto a las tropas de la legión. Los dos eran eran seres de un poder inmenso y juntos ya habían logrado conquistar una gran cantidad de mundos e su insaciable ansía de destrucción. Kil'jaeden hace ya mucho que olvido el tiempo en que amaba la vida y disfrutaba jugando con su hermano, porque ahora lo único que era capaz de satisfacerlo era la manipulación, el mal ajeno y la aniquilación de toda la vida en los mundos que conquistaban.

La sala del palacio se encontraba totalmente invadida por las tropas que Archimonde había llevado a la batalla. Todos formaban disciplinados y Archimonde se encontraba el primero de todos ellos, seguido de sus tres generales.

Kil'jaeden observaba a su hermano complacido. Los señores Eredar tenían la facultad de modificar su tamaño, aunque tenían un límite que estaba relacionado con su poder. Ambos hermanos nunca se habían enfrentado, sin embargo, Kil'jaeden era más grande que Archimonde por lo que muchos podían intuir quien era el más poderoso de sus hermanos. Las vestiduras y la armadura de Archimonde parecían intactas y ninguna herdia le había rozado la piel. Sin duda, era díficil dañar a un gran señor eredar en combate.

-Saludos hermano. Otro nuevo mundo ha caído al incomparable poder de la legión ardiente. Todo rastro de vida ha sido borrado de él. -. Dijo Archimonde que nunca saciaba su sed de sangre y que siempre necesitaba más mundos que devorar.

- Perfecto hermano. Discúlpame si me notas extraño. En este momento estoy intentando manipular lamente de un grupo de orcos que se encuentran en Noreth. Ya sabes que ese mundo se nos ha resistido más de una vez...  pero ya ha llegado el momento de que lo arrasemos y obtengamos todos los tesoros que tiene. Será un mundo complicado de invadir. Ya sabes que está repleto de razas guerreras, dioses malignos, extraños seres mágicos y poderosos monstruos... aunque todo eso no los librará de sucumbir ante la legión ardiente. - .Dijo Kil'jaeden con una mezcla de odio y ansias.

-Es cierto hermano. Serán muchos los tesoros que obtengamos de Noreth. Es uno de los mundos más ricos y tendrá que caer ante nosotros. ¿Crees que serán capaces esos orcos de abrir un portal para que nuestras tropas puedan pasar? Ya lo hemos intentado otras veces y siempre hemos fracasado. Allí no es tan fácil como en otros mundos y los materiales necesarios para abrir los portales son escasos, difíciles de conseguir-. Dijó Archimondo con el semblante ansioso de deborar aquel mundo tan prometedor.

En ese momento uno de los generales de Archimonde dio un paso al frente. -Permitid-me viajar a Noreth y les daré de beber mi sangre a esos orcos. Con mi ayuda y bajo mis órdenes serán capaces de abrir el portal y con eso mis señores serán capaces de acceder a Noreth.-. Dijo Mannoroth el destructor.



Ambos señores eredar se miraron y asintieron levemente- Conseguiré que los orcos realicen un ritual para atraerte a ese mundo y allí podrás hacer lo que dices.- Por tu bien será mejor que lo consigas Mannoroth-. Dijo Kil'jaeden.- Ahora disolveros puesto que maña deberéis ir a librar otra batalla a un mundo cercano-.

Las tropas de la legión ardiente poco a poco comenzaron a salir del palacio de los demonios eredar. Estas parecían sedientas de sangre como siempre y Kil'jaeden se gozaba en esto puesto que él personalmente había elegido a cada uno de aquellos demonios que le servían con arrojo y determinación. ¿Piedad? ¿Compasión? ¿Familia? Ninguno de estos impedimentos existía para ellos... su único objetivo era él de servir a su amo que tantas bendiciones les había dado. -Ese Mannoroth será la pieza necesaria para que los orcos caigan ante mí-. Pensaba Kil'jaeden puesto que sabía de la brutalidad de aquel demonio del foso.

En ese momento, Kil'jaeden sintió el llamado desde Noreth. Ya estaban todos los orcos en posición y ahora escucharían sus palabras llamándoles para que sirvieran a la legión ardiente. Aquel portal se abriría y un ejército como nunca había visto Noreth entraría para erradicar todo signo de vida de aquel lejano planeta.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 11, 2016 2:26 pm

Capitulo 9. El plan del manipulador

Ajenos a todo lo que estaba pasando en Argus, el grupo de orcos, se encontraba rodeando a Nerzul que parecía haber entrado en una especie de trance y ahora estaba convocando la presencia de Kil'jaeden en las mentes de todos ellos. Pasaron varios minutos, en los que el orco seguía convocando al poderoso demonio eredar y este no aparecía.

-Espero que no nos estés mintiendo-. Proclamó Garr enfadado y apuntó de coger sus armas. El orco no era nada paciente y se había encargado de hacerlo saber a los démas durante toda su vida y aquella noche no sería una excepción. Los demás orcos se dedicaron a observar su reacción en silencio.

- Tranquilo guerrero. Aquel a quien temen los poderosos está a punto de llegar y cuando lo haga no te dejara indiferente-. Dijo Nerzul con unas palabras que sonaban muy convincentes.

Justo en ese momento apareció una enorme cortina de huma al final de la cueva y todos se quedaron atónitos. - No he sido yo-. Se apresuró a decir Raganros que parecía bastante sorprendido ante aquello puesto que sabía que ninguno de los que allí estaban presentes era capaz de hacer eso. Tras aquello la voz ensordecedora de Kil'jaeden rasgó el aire como si de un cuchillo se tratará. - Soy Kil'jaeden, gran señor eredar de la legión ardiente. Estoy aquí ante vosotros para ofreceros un gran poder con el que vuestras almas mortales jamás habrían podido soñar. Obedeced mis mandatos, os convertiréis en campeones y vuestra raza se alzará triunfante sobre todas las demás en este mundo. Y cuando este mundo perezca ante vuestra furia y la de la legión ardiente vendréis con mi ejercitó a nuestro mundo en donde podréis disfrutar de cada una de las victorias que obtengamos en el resto de mundos-. Explicaba Kil'jaeden a aquellos orcos que parecían intrigados ante semejante revelación.

-En el pasado algunos orcos han forjado alianzas con demonios y siempre ha acabado mal. ¿Que nos puedes ofrecer a diferencia de los demonios de nuestro mundo? -. Preguntó Ragnaros expectante y a la espera de que Kil'jaeden hiciera una demostración de su fuerza. Los demás orcos parecían altamente sorprendidos incluso Garr parecía contento pues aquel orco estaba deseoso de poder y de batallas; justo lo que le estaba ofreciendo Kil'jaeden.

- Escúchame viejo orco...te advierto antes de que continúes hablando de que debes refrenar tu lengua y escoger sabiamente tus palabras. Aunque ahora mismo no puedo enviar a mi ejercito a Noreth, debes saber que sí que sería capaz de enviar a alguien para acabar con la vida de alguien como tú. Contrólate y habla con respeto anciano. Sin embargo, responderé a tu pregunta porque considero que soy muy superior a esos a los que llamas demonios. La diferencia es la misma que el cielo y la tierra. Yo cumplo lo que prometo y comenzaré a llenarte de bendiciones desde el principio. Esos demonios que acusan tu mundo serán destruidos en cuanto se opongan a mis tropas-. Tras aquellas palabras, Kil'jaeden, les mostró a todos el sueño que había tenido Nerzul, en el que su poblado era destruido, para que, de esa manera, se dieran cuenta de con quien estaban hablando. Todos los orcos vieron como los infernales caían del cielo y destruían el poblado. Finalmente, tras ver sus propias muertes y la de los líderes del clan de sombra de luna; el semblante de todos ellos cambio rápidamente.

-Tú poder es abrumador y si como dices eso es solo una uña de tu poder, estoy seguro de que conseguirás conquistar Noreth. Pero deberás tener cuidado, porque si todas las fuerzas se unen contra nosotros tendremos un grave problema. Deberemos ser cuidadosos. Te acepto como mi señor Kil'jaeden y espero que me des el poder que prometes a cambio de mi alma-. Dijo Ragnaros que en el fondo siempre había sido un hechicero loco de poder.

El resto de orcos que había en la sala aceptó también el pacto con Kil'jaeden y en ese mismo instante se fundó el culto de los malditos con cinco miembros. Nelzun estaba contento debido a que había conseguido seleccionar a los orcos correctos. -Mi señor me otorgará su bendición. He hecho un buen trabajo-. Pensó Nerzul.

-Sois el culto de los malditos y ese será vuestro nombre mientras operéis entre las sombras. El nombre lo ha escogido Nerzul, que será el líder del grupo. Como tal y mientras yo no ordene lo contrario le deberéis obedecer. Es un orco con un gran potencial que ha quedado demostrado al traeros hasta aquí. Ahora os daré las primeras instrucciones para invadir Noreth. Para empezar, necesitaré una ofrenda de diez humanos que sacrificaremos en esta guarida. Deben estar vivos. Sus almas serán consumidas por mi fuego y de esa manera obtendré una parte de algo de Noreth con lo que mi influencia sobre vuestro mundo será mayor por un momento y durante un breve tiempo seréis capaces de ver mi forma corpórea. Solamente de esa forma os revelaré mi plan maestro debido a que ahora sería arriesgado y nunca se sabe quién puede estar escuchando-. Dijo Kil'jaeden con cierto misterio.

Tras aquellas palabras el manipulador Kil'jaeden desapareció y allí donde había estado esa cortina de humo se empezaron a dibujar unos símbolos de color verde. Se trataba de una esfera con símbolos que los orcos no entendían. Fuera de las esferas había unos círculos que parecía que tendría que ser donde se pusieran ellos una vez tuvieran a los humanos capturados. Ahora que el la primera orden del señor les había sido dada y que todos habían aceptado seguir a aquel poderoso demonio , había llegado la hora de actuar. Al alba partirían en busca de humanos para ofrecer en sacrificio.

-Estos símbolos no se parecen a nada que yo haya visto antes Nerzul-. Dijo Ragnaros fijándose detenidamente en aquellas instrucciones.- Sea lo que sea ese ser parece tener un poder inmenso y espero que nos de algo de eso que tiene. Quiero conocer más sobre la magia... y hacer míos conocimientos ancestrales entra dentro de mis planes-. Continuo hablando el piromantico.

Aquel había sido un día complicado y el señor eredar no se le mostraría a Nerzul en sus sueños aquella noche. Al parecer estaría ocupado pensó el orco.

A la mañana siguiente, los orcos se levantaron y Nerzul les ofreció algo de carne que se había traído desde la fortaleza de los sombra de luna- Hacía las montañas del norte hay un poblado de humanos, pero debemos tener cuidado y raptarlos antes de que avisen a las tropas de su fortaleza debido a que somos pocos ahora mismo-. Dijo Nerzul mientras masticaba un pedazo de carne más grande que su boca.

-Ami no me asustan los humanos-. Dijo Grosca. Son débiles guerreros y sus huesos se rompen con facilidad. -No se como pueden sobrevivir en un mundo como este-. Rió la orca.

-Son más débiles que nosotros, pero en su número y su habilidad para trabajar en equipo radica su fuerza-. Explico Gedon que se había encontrado con muchos humanos en sus andanzas por el valle.- Además sus armaduras les suelen servir para defenderse de la gran mayoría de las razas... aunque para nosotros sean simples juguetes hahahahaa-. Rió entre dientes el cazador que siempre añadía un toque de humor a las conversaciones.

-Caerán ante mi hacha. Los aniquilaré entre terribles sufrimientos-. Dijo Garr mostrando una vez más los milagros de los que era capaz su prodigiosa mente y más en concreto su memoria.

-!No Garr! Refrena tu sed de sangre y piensa en las palabras del señor Kil'jaeden. Los humanos serán ofrecidos en sacrificio vivos...-. Dijo Ragnaros algo enfadado ante la idiotez de semejante bruto.

-!Se terminó la discusión! Llevad solo las armas y lo mínimo que necesitéis. Me tome la libertad de coger prestadas unos grilletes del clan para la ocasión. Nos servirán para que los humanos no se escapen. También tengo para los pies y que no puedan correr-. Proclamó Nerzul entregando algunas a cada uno de los orcos.- Ya sabeís como se usan...no me hace falta recordarlo. !En marcha!- Acabó Nerzul-.

El título de señor del culto de los malditos que le había otorgado Kil'jaeden le gustaba y con facilidad podría acostumbrarse a mandar; aquella era una sensación muy agradable.

Tras un par de horas caminando, el grupo de orcos, observó el poblado de los humanos que se encontraba justo debajo de una de las montañas de la cordillera. El poblado era bastante simple, varias casas de aldeanos, un comercio, una iglesia,un bar donde los aldeanos se gastaban todo el jornal y el ayuntamiento donde se dirigía toda la logística del poblado. A escasa distancia del poblado había un cuartel de los humanos con bastantes soldados y debido a esto los orcos no podían entrar directamente al poblado a secuestrar a los humanos puesto que los soldados les caerían encima. Ya de por sí, los humanos, són más rápidos que los orcos y si además le sumamos que estos tendrían que portar a diez de ellos maniatados...aún más. Estaba claro que necesitaban un plan para que los soldados no se dieran cuenta de lo que estaba pasando en el poblado y aquello no iba a ser fácil. Nerzul sabía quienes serían los idóneos para aquella misión y porque los escogería. La verdad no le importaba demasiado si sufrían alguna baja.
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Re: El inicio. El culto de los malditos.(Solitaria)

Mensaje por nerzul el Lun Jul 11, 2016 2:41 pm

Capitulo 10. El asalto al poblado

Los orcos estaban expectantes. Ya hacía varios minutos que se habían detenido y observaban el poblado desde la distancia. Aquellos arboles les protegían de miradas indiscretas y ningún humano que estuviera en el lugar sería capaz de detectarlos.

-Escuchad hermanos. Nos será imposible entrar en el poblado sin que los soldados acudan para ayudar a los aldeanos. Al menos dos de nosotros deberán crear una distracción en la fortaleza para que el resto podamos llevarnos a los humanos. Grosca, Gedon y yo iremos al poblado y raptaremos a los humanos. Preferentemente debemos capturar humanas y crías puesto que estos son más débiles que los hombres. Todos los hombres que veamos en el poblado haríamos bien de matarlos puesto que serán un estorbo si nos llevamos a sus familias. Ragnaros y Garr, deberéis dirigiros directamente a la fortaleza y atraer a los soldados lo más lejos posible del poblado. Debereís crear una buena distracción para que no se fijen en lo que esta pasando en el poblado. Raganaros, deberás hacer unos bonitos fuegos artificiales. Confió en todos vosotros. !Adelante guerreros! Esperaremos vuestra señal Ragnaros...-. Dijo Nerzul. El orco sabía que para dos de ellos ese plan podía ser bastante más peligroso que para el resto, pero también confiaba en las habilidades de Ragnaros para salir vivo de allí-. El que lo tendrá más complicado para sobrevivir será Garr-. Pensó Nerzul.

Luego, los orcos encomendaron la misión a Kil'jaeden para que les diera fuerzas y les guiara. Ragnaros y Garr, salieron en dirección al cuartel de los humanos y los demás se aproximaron lo más que pudieron al poblado esperando la señal.-Deberemos esperar a que los humanos comiencen a salir del cuartel porque si atacamos al mismo tiempo seguramente nos vean dirigirnos hacía el poblado-. Dijo Nerzul que era capaz de maquinar planes que tenían bastantes posibilidades de éxito.

-Mi arco esta a tu disposición Nerzul-. Dijo Gedon que parecía bastante contento por entrar en batalla.

-Y cuenta con mis espadas-. Dijo Grosca. La orca se veía preciosa con esa bonita melena y su figura estilizada que le confería un aire altamente femenino. Sus dientes pequeños se veían todavía más diminutos en la oscuridad y eso hacía que Nerzul no pudiera dejar de pensar en ella.-Maldita sea.Esta orca me va a costar la vida...mejor será que me concentre en mi legendaria misión-. Pensó Nerzul extasiado.

Ragnaros y Garr habían llegado al pie de la fortaleza. Sus pasos eran tranquilos por lo que los humanos habían decidido no atacarlos. En ocasiones se había visto a orcos cooperando con humanos y no era usual que estos atacaran siendo un grupo tan reducido de tan solo dos individuos.

-¿Que buscáis orcos? Tomad el camino de regreso y no os atacaremos. No tenemos nada en contra de vosotros, pero en el pasado algunos orcos se han portado mal en estas tierras y no permitiremos que eso se repita-. Dijo el centinela de los humanos desde su torre en lo alto. En su discurso curiosamente había ido de menos a más. Había comenzado con un tono amable, para acabar con algo de agresividad que de seguro no había gustado en demasía a aquellos orcos.

Ragnaros y Garr se detuvieron. Ambos habían mantenido hasta ese momento las armas enfundadas para no levantar sospechas y parecía que solo andaban de paso para. En ese instante Ragnaros miró a los guardias- !Vosotros arderéis en la llama!- . Proclamó mientras de sus manos salía una gran llamarada de fuego que rodeo por completo la torre en donde estaba el guardia.

El humano que no se esperaba un ataque de esas magnitudes fue alcanzado por el fuego que lo calcinó por completo y su cuerpo se precipitó desde las alturas de la torre hacía dentro. Al instante comenzaron a sonar las alarmas de la fortaleza y picaban tan fuerte que el sonido se oyó hasta en el poblado. Inmediatamente los soldados abrieron la puerta y comenzaron a salir en busca de aquellos orcos.

Ragnaros había entendido el plan de Nerzul a la perfección por lo que ordenó a Garr que habían de retroceder un poco para luego enfrentarse a aquellos humanos. Garr aceptó a regañadientes retirarse con la palabra de Ragnaros que le dijo que luego se enfrentarían a ellos. De esa forma la mayoría de los soldados comenzó a perseguir a ambos orcos que se alejaban de la fortaleza.

-Ese conjuro me ha agotado más de lo esperado-. Pensó Ragnaros viendo que la torre había quedado completamente calcinada por lo que ahora había un boquete en la fortaleza.-Sin duda, me he sobreexcedido con el hechizo. Espero que esto no acabe en mi muerte-. Pensó el poderoso piromantico mientras seguía corriendo con los humanos a escasos metros por detrás, lanzando insultos y demás maldiciones.

- No corráis orcos. Solamente queremos dialogar-. Dijo uno de los humanos.

Mientras la persecución alejaba al grueso de las tropas de los humanos del poblado, los otros orcos comenzaron a correr en dirección al poblad. Seguidamente observó a un humano que lo miraba sorprendido. Aquel hombre parecía a ver entrado en pánico y antes de que escapara Nerzul lo agarró y le clavó su daga entre las costillas para acto seguido dejarlo caer entre terrible sufrimiento en la tierra.- Tú muerte no cambiará nada-. Dijo el orco sonriendo mientras jugaba con la daga en el interior de aquel humano. Los destrozos interiores dentro del humano serían muy grandes y su vida no tardaría en acabar con esa gran herida. Nerzul sacó la daga y golpeo en la cabeza a aquel humano que acabó gritando en el suelo debido al dolor y consciente de que su vida había llegado a su fin.

Todos los habitantes del poblado ya se habían dado cuenta de que algo raro pasaba, porque habían oído la campana de alerta de la fortaleza y debido a esto muchos corrian a refugiarse en sus casas. Lo que no sabían era que los orcos ya contaban con esto.

Mientras tanto Grosca había entrado en una casa y tras asesinar a los dos hombre que allí había, consiguió poner los grilletes a tres mujeres bajo la amenaza de matar también a sus hijos. Acto seguido cogió a los niños que allí había y los encadenó junto a sus madres.- Permaneced unidos y hacer caso...-. Dijo Grosca dándoles a entender que si hacían aquello no les pasaría nada.

Gedon que ya había capturado a dos niños se dio cuenta de que varios hombres avanzaban rápidamente hacía él. Aquellos aldeanos portaban cuchillos de cocina y no se veían nada agresivos en comparación con el orco. Rápidamente tensó su arco y disparó al hombre del medio para conseguir que se dispersaran. La flecha voló asta impactar en el pecho del hombre, que cayó al suelo debido al dolor que sentía.

-Malditos orcos. Nunca habíais atacado Tigarda. !¿Porque narices tiene que pasar esto ahora?!- . Expreso uno de los humanos que se había puesto a cubierto tras el disparo del orco a su compañero.

-¿Porque no vienen los soldados? Acaso los centinelas del cuartel no se han dado cuenta de que nos están atacando?-. Dijo otro de los humanos con un tono de voz que mostraba su preocupación y su profundo desespero.

-!Silencio Darek! Esta claro que ellos también están siendo atacados. Todavía no sabemos cuantos orcos habrá... Tenemos que hacer sonar la campana de la aldea. Puedo enfrentarme a ciertas alimañas y derrotarlas, pero los orcos ya están fuera de mi alcance. Debemos hacer sonar la campana de la plaza, pero para eso deberemos distraer al arquero. Joy y Gotrik, coged esas tablas demadera para parar sus flechas y molestadle lo suficiente como para que no nos dispare a nosotros-. Dijo aquel humano que parecía más valiente que el resto.

-Están cogiendo a los niños y a las mujeres John. ¿Acaso no lo entiendes? Esto es el fin... toda una vida trabajando en el campo para que ahora vengan estos orcsss....-. John interrumpió las habladurías de Darek con un fuerte golpe en la boca que hizo que su labio se abriera.

-!Callate! Coge un palo y corre junto ami. Si hacemos sonar la campana para que vengan quizás tu mujer se pueda salvar. Con suerte olerás sus muslos esta noche-. Dijo John dándole una palmada en la espalda al cobarde de Darek.

Gedon que ya había capturado a tres niños se dió cuenta de que ya no le quedaban más grilletes por lo que decidió ir a reunirse con sus compañeros, pero en ese preciso instante, dos humanos que anteriormente se habían escondido cargaban ahora contra él con dos tablas de madera con las que planeaban cubrirse de sus flechas. Sin embargo, Gedon era un arquero experimentado y conocía cual era el efecto de sus flechas sobre la madera y a esa distancia y con unas tablas tan finas; la protección no bastará. Gedon disparó una de sus flechas que traspaso una de las tablas de madera y se clavó en el antebrazo del hombre más corpulento que se le acercaba.

-Arrrhhh-.Gritó el hombre. Aquella flecha había traspasado la madera y se le había clavado en el antebrazo causándole un dolor que nunca había sentido-. Malditos orcos.- .Esto es una muerte segura-. Pensó el musculoso hombre para acto seguido detener su carga y salir huyendo.- No merece la pena Joy. Tu y yo no tenemos familia. !Vayámonos!-.Dijo Gotrik, que al parecer no le merecía la pena aquello

La batalla había empezado y aunque aquellos humanos no lo supieran... aquello era más importante que una simple incursión de orcos.
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