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El valle de la amargura

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Gorrionxz el Sáb Jun 18, 2011 2:48 am

Era un hermoso día, el viento susurraba preguntas y profecías, un sueva viento el cual traía también sangre y recuerdos perturbadores, el joven Bill admiraba el cielo mucho tiempo, era lo mas hermoso que jamás había visto, solo en las montañas Drakenfang se podría admirar tal cosa, pasaron horas mientras se podía ver llegar uno por uno a mas viajeros que querían pasar las montañas, aunque ciertamente era algo muy difícil, esos Malditos Goblins son una pesadilla para cualquier viajero desarmado, es por eso que deberían ser eliminados pensó Bill.

Al pasar un tiempo en la fortaleza se familiarizo con todos sus edificios de Piedra maciza y gran arquitectura, en cada esquina había una forja de armas y armaduras, los enanos eran buenos trabajando con metal, casi cualquier arma, utensilios del hogar, sillas, ventanas y casas estaban hechos de piedra e Hierro, al pasar cerca de una forja Bill pudo notar una extraña casa al fondo que tenia un símbolo extraño, al entrar pudo observar una ancianaciega, pero que no era enana, esta le dijo.

Te estaba esperando Bill, se quien eres, se lo de tu venganza, se porque estas aquí soy Madam Buchak .

¿Cómo sabes de mi si apenas nos conocemos?

El viento me lo dijo, los arboles me lo susurraron y los animales te oyeron, eres muy descuidado.

Solo eres una anciana loca, me iré de aquí.

Solo recuerda, tu ira te consumirá poco a poco hasta el punto de que no podrás calmarte mas, toma este pequeño paquete que se manifestara cuando es e momento llegue, tus padres me han hablado del mas halla y me dijeron “Hijo mío cuídate, la sed orca es fuerte, pero recuerda que el lado humano es mas fuerte que la sed” Adiós joven Bill.

Bill estaba intrigado por el paquete, no era más grande que una canica, lo guardo en su mochila sin vacilar y siguió su camino. La fortaleza Enana era impresionante cada esquina era aun mas impresionante que la otra, llego a una pequeña plaza donde se amontonaban los viajeros, a lo lejos se podían ver unos viajeros algo inusuales y dispersados del grupo normal, un Chakal, Un guerrero con armadura, Un Hombre con alas, y un Orco desmayado y atado en la plazoleta.

Haa… si estos estúpidos orcos se dejan capturar así de fácil, mi trabajo se hará más rápido entonces.

Bill tomo algo de inspiración y saco su guitarra para entonar hermosas melodías con su pintoresco Halcón de Caza a los viajeros para calmarlos y hacerlos olvidar las desgracias de la Guerra, Llamo la atención de muchos otros al entonar la ultima melodía paro un momento, algo llamo la atención de Bill, de lejos se podía observar una Enorme masa de músculos y un enano con los cabellos color Rojo, al acercarse les dice a todos.

El paso del valle está cerrado por la guerra, no hay forma de pasar sin conocer bien los vados, mi amigo y yo estamos en una misión de rescate y les ofrecemos una posibilidad de cruzar el valle y recompensa en joyas si nos ayudan. Si no nos ayudan y pretenden cruzar el valle solos, no sobrevivirán ni a la primera noche… ¿Hay alguien dispuesto?

Poco a poco los viajeros extraños se agruparon y uno a uno se unió a la causa, el extraño chakal miro fijamente a Bill, este vio en su mirada algo Maligno, una sed de sangre casi o igual que la de Bill, sabia que si se descontrolaba iba a ser difícil volverlo a transformar a su estado calmado, aunque era muy peligroso Bill no podía retractarse de sus palabras y se levanto firmemente, guardo su guitarra, llamo a su Halcon de caza a su hombro y dijo.

Haa… Una simple caza de goblins, si solamente mi espada prueba la sangre de miles y miles de ellos soy feliz, mi objetivo no son las joyas ni tampoco la admiración, simplemente la venganza, jamás seré consumido por la sed de sangre, así como ese tonto orco amarrado con un diente partido, que se dejan llevar por la sed y jamás piensan con coherencia, Me llamo Bill el Grande, Soy un Guerrero de elemento Fuego, experto en tácticas o estrategias militares y estoy a su servicio., simplemente trátenme con respeto y yo reflejare lo mismo.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Dranosh el Sáb Jun 18, 2011 4:21 am

El viento de la montaña cambiaba continuamente, trayendo consigo la peste de muerte y el humo de forjas sin cesar, pronto la campaña empezaría, más Dranosh había sido tomado por sorpresa luego de revelar su identidad, ciertamente no esperaba una reacción violenta por parte de los enanos con los que había conversado un poco, más no pudo contener la reacción de uno que se encontraba a sus espaldas, lo próximo que pudo recordar fue el golpe seco de la maza de guerra en su rostro y luego todo se oscureció para él, sin embargo fuera de su letargo el enano que había salvado su vida había intercedido antes de que el atacante rematara al orco.

-Alto, no estamos en condiciones de asesinar potenciales aliados que claramente vienen en paz!
-No seas estúpido Dargal, es un orco!, que puedes esperar de él?
-Pues este orco me salvó la vida, y ofreció su ayuda con los Goblins!


-o-

Dranosh despertó horas después en algo que parecía ser una carreta, un copo de nieve y el sonido de los cascos de los caballos fueron suficientes para sacarlos de su trance, estaba cubierto por su capa y al despertar un tremendo dolor de cabeza le obligaron a llevar inmediatamente su mano a su frente, la cual fue humedecida inmediatamente por el líquido que indudablemente seria su sangre, bueno, ya estaba acostumbrado a ese tipo de bienvenidas, lo siguiente que hizo fue buscar desesperadamente por su paquete, el cual para su fortuna estaba a su lado aún sin abrir, los enanos no habían sido lo suficientemente curiosos o habían tenido el respeto suficiente para no inspeccionar sus pertenencias y eso era algo que agradecía.

-Ah!, por fin despiertas, estábamos empezando a considerar la opción de lanzarte por la ladera de la montaña-, dijo el enano a la vez que se reía, su socarrona voz sonaba como un martillo pero estaba seguro que el aturdimiento pasaría pronto, -Por cierto mi nombre es Dargal Copperpike, gracias por salvarme-, Dranosh entendió inmediatamente que aquel enano era a quien la había salvado su vida anteriormente y sin lugar a dudas había pagado su deuda.

En un principio Dranosh se limitó a contestar, aunque luego de varios segundos y que el aturdimiento finalmente pasó, ambos empezaron a contarse sus vidas, aparentemente la carreta tenía como destino una de las fortalezas enanas regadas por la montaña, Dargal le puso al corriente de todo cuanto sucedía en la misma y finalmente le contó sobre su pequeño enfrentamiento en el que terminó como responsable del gran orco rojo, algo irónico, aunque Dranosh estaba completamente agradecido, cualquier aliado contaba y gracias a este último continuaba con vida, aunque con un diente menos.

Finalmente los viajeros llegaron a su destino, al menos 4 enanos incluyendo a Dargal armados hasta los dientes bajaron para unirse de inmediato a las filas de sus congéneres, y la sorpresa de los guardias fue grande cuando vieron al gigante bajar de la carreta también, aunque por su aspecto fue fácil para Dargal hacerlo entrar, ya que cualquiera que lo viera pensaba que era su prisionero más no alguien que venía a apoyarles, su hacha aún bien escondida dentro de las telas. Finalmente llegó la hora de despedirse de su nuevo amigo, cuando lo dejó junto a otros forasteros que pasaban por la montaña, la mayoría elfos y humanos aunque había uno que otro que llamaba su atención, sin embargo su herida aún sangraba y estaba algo mareado, por lo que se sentó en un tronco cercano y dejó su paquete a sus pies, lo curioso era que tenía pintada una extraña mirada de satisfacción a pesar de su deplorable aspecto, ignorando las miradas de desprecio que algunos de los forasteros le clavaban de vez en cuando.

Finalmente después de algo de espera un enano acompañado de el único ser que le ganaba en altura, un Minotauro, Dranosh había escuchado historias de esos seres y se encontraba fascinado de poder encontrar uno, -El paso del valle está cerrado por la guerra, no hay forma de pasar sin conocer bien los vados, mi amigo y yo estamos en una misión de rescate y les ofrecemos una posibilidad de cruzar el valle y recompensa en joyas si nos ayudan. Si no nos ayudan y pretenden cruzar el valle solos, no sobrevivirán ni a la primera noche… ¿Hay alguien dispuesto?-, dijo el enano, inmediatamente varios murmullos se empezaron a escuchar de entre los presentes, hasta que uno a uno empezaron a ofrecerse voluntarios, primero un guerrero armado hasta los dientes, seguido por otro humano de aspecto más delicado, claro un mago, seguido una extraña criatura de aspecto humanoide, aunque le recordaba más a los wargos y era claramente tan inteligente como todos los presentes, Dranosh no pudo evitar sentir su mirada una vez terminó de hablar, finalmente un medio orco, sus palabras estaban cargadas de desprecio hacia el gran orco, aunque este prefirió no darle importancia por el momento ya que arremeter no sería otra cosa que darle la razón y no era el momento apropiado para iniciar peleas sin sentido.

-Aka’Magosh, no tengo deseos de ganar nada a cambio, simplemente tengo una deuda de honor con los suyos, por lo que mi ayuda es toda suya en su causa…- Las graves palabras de Dranosh salieron tan pronto como el mestizo terminó de hablar a la vez que se ponía de pié y recargaba su paquete en su hombro izquierdo, ciertamente le debía a Dalgar y que mejor forma de pagar que ayudarlo a él y a los suyos en todo cuanto pudiera, luego podría continuar con su viaje…
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Sáb Jun 18, 2011 7:42 am

Uno a uno los presentes fueron acercándose y presentándose, Bargho los recorría uno a uno con la mirada, dos hombres, dos orcos… y un schakal, uno de esos compañeros de origen en la leyenda que tan mala reputación daban al resto de los antropomorfos, no se inmutó ante su presentación violenta, dejaría que el experto se encargue de el, de manera que únicamente inclinó su enorme cabeza en evidente señal de respeto a agradecimiento y dejó las palabras a Gloin, el capataz, este vestía ya sus atuendos de batalla, con sus seis hachas de guerra sobresaliendo temerariamente de su espalda, tres por cada hombro y dos mas a cada lado de su cinto dando el aspecto de ser un pequeño acorazado, el enano entonces lanzó su voz mas bien grave:

-Saludos y gracias por ofrecernos vuestras armas guerreros, este mi amigo es Bargho hijo de Baraghon , yo soy Gloin Börglet –dijo todas estas palabras sin dirigirse a nadie en particular, sin embargo para las siguientes miró directamente al schakal- capataz de los enanos de Drunk'Thrond.

Acto seguido se pudo percibir un parpadeo de su mano derecha y un remolino pasó rozando y cortando unos pelos de la mano del schakal para luego partir en mil astillas un poste ubicado detrás de el y clavarse profundamente en la viga de un edificio, resultando el remolino ser una senda hacha metálica que dejó una profunda grieta en la madera. Ninguno de los presentes pudo reaccionar nada hasta que oyeron el seco sonido del hacha clavándose detrás de ellos, Gloin prosiguió como si nada hubiera pasado.

-No creo ser demasiado severo cuando digo que estamos a punto de enfrascarnos en una travesía peligrosa en extremo, la coordinación entre nosotros deberá ser la mejor posible y un error sería fatal, nadie conoce mejor ese valle que yo y juro por el nombre de mis padres que trataré de guiarlos a todos a salvo a través de las montañas… pero si alguien pretende ir por su cuenta y hacer un solo movimiento que delate nuestra posición o nos ponga en peligro, yo mismo le romperé el espinazo como partí aquel poste ¿Quedó claro?- Y acentuó estas dos últimas palabras mirando a Snarl fijamente a los ojos, sin esperar a que conteste, el enano prosiguió- El valle está infestado y rebosando de goblins y ogros, tendremos que conducirnos con toda la seguridad posible de manera que estaremos en marcha junto con la partida de guerreros que está por salir en una hora –Dijo señalando el reloj de la torre del comando- Tienen todo ese tiempo para prepararse, comprar lo que necesiten y si desean, conversar un poco.

El enano terminó con sus palabras y luego fue a reunirse con el grupo de humanos que lo habían estado observando y le hicieron señas, mientras, Bargho se aproximó al orco que yacía en el suelo mirando detalladamente su herida. Personalmente no le agradaban los orcos por el antecedente del asesinato de su familia y por distintas bandas de salteadores a las que se enfrentó, sin embargo sabía que había honor entre algunos de ellos y lo vio reflejado en los ojos de este, había sido herido, pero sabía también que no sería por los enanos o al menos no por algo grave dado que su cabeza aún permanecía en su cuerpo y su cuerpo estaba libre de ataduras, se inclinó delante de donde estaba postrado y le habló.

-Orco rojo, tendrás que hacerte costurar esa herida o sangrará cuando trotes, estorbando a tu vista- Decía esto mientras rebuscaba en su mochila, de donde saco un paquetito de hierbas, extrajo unas cuantas y se las dio- Pon esto en tu boca, bajará la hinchazón e impedirá la infección.

Observó a su amigo enano, por el interés reflejado en su rostro sabía que aquellos humanos tenían un asunto serio entre manos, ya se lo preguntaría más tarde, ahora había cosas más importantes que atender.

Dejó las hierbas con el orco y se dirigió a la taberna, donde arrancó el hacha de la viga empleando mucho de su fuerza “Este Gloin se pasó un poco de la raya” pensó antes de entrar al local, en la barra se encontraba un viejo posadero humano que reconoció al instante al minotauro y lo saludó efusivamente.

-¡Bargho! ¡Alma grande! ¡Trae acá, siéntate!- le dijo alegremente con ese acento peninsular que tenían todos los marinos nacidos en su bahía- Cuéntame cabroncete como es que has vuelto a parar acá.

Por primera vez en un buen tiempo el astado sonrió ampliamente, aquel viejo lobo de mar que había ido a perderse a las últimas montañas del mundo, solo para abrir un bar de marineros que atendía unos parroquianos que raras veces salían de la mina, era un viejo amigo de sus primeros años junto a los enanos, el le enseñó a entenderlos; lo había conocido durante su primer viaje como escolta junto a los zelotes de Glenik hace mas de veinte años ya, cuando estaba menos pelado de la cabeza e iba de camino a las montañas, fiel a un juramento que hizo de no volver a ver el mar.

-¡Eh Ulises!- Saludó también alegre Bargho- Cuéntame que cosas pasan por las montañas en estos días.

Charlaron durante toda la hora del plazo, Ulises le expuso la situación del valle en quince minutos y luego lo puso al tanto del mundo de la mar el resto de la hora, como siempre, sin que Bargho entienda nunca como es que a pesar de su exilio le llegaban tantas noticias y tan variadas sobre lo que el viejo llamaba “Aquella puta brava que amaba con locura”, su amor era ahora a distancia y la recordaba con cariño a pesar de que jamás volvería a verla.

Bargho salió finalmente de la taberna en medio de los gritos del viejo que le encargaba a Bargho que mande a Gloin a que le den por culo cuando lo vea por joderle la viga de su casa, habiendo comido y bebido bien y enterado de los pormenores de la invasión: La mas grande en los últimos 100 años y el ejército no abastecía, los enanos se hallaban pidiendo refuerzos a distintas ciudades de distintas razas y el viejo le dijo que si le interesaba al minotauro que no le quemen el bar con el dentro junto con todo aquel fuerte, que pida por algo de ayuda a sus amigos cornudos que vivían del otro lado; también se compadeció por la situación del viejo Glenik “Tremendo hijo de puta mas valiente” y le mandó a traerlo cueste lo que le cueste.

La visita había sido como un gran soplo de ánimos en Bargho a pesar de todas las malas noticias, y tras una última mirada llena de cariño al viejo bar, caminó directamente a la plaza para reunirse con el resto de los guerreros.


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Off topic: Última ronda de introducción, para la próxima hay partida de madre garantizada, si alguno cree que necesita algo para una partida de montaña, le recomiendo que lo consiga xD

PD: Bien Dranosh, con tu velocidad y calidad has compensado con creces tu tardanza anterior, sigue así y el resto también, esto se pondrá interesante.

Bueh, como no encontré en el foro un apartado para fichas de Pnjs aquí les dejo la ficha de Gloin Börglet.
Spoiler:

Tipo de personaje: PNJ

Nombre: Gloin Börglet

Edad: 95

Raza: Enano

Lugar de origen: Ciudad de Drunk Trhond

Sexo: Masculino

Nivel: 5

Pertenencias:

Franciscas de duracero enano: Ocho franciscas hechas enteramente de uno de los más resistentes aceros enanos, tienen grabadas runas que le permiten realizar algunos usos mágicos de las mismas. Al ser las armas típicas de su clan y al usarlas con exclusividad desde su más tierna infancia, Gloin ha llegado a utilizarlas con una precisión y habilidad inmaculadas.

Cota de mallas de Mithril: Engastada con dos gemas superiores que le brindan:

+8 de destreza
+8 de espíritu

Yelmo de duracero enano: Sólido yelmo que protege su cabeza, aunque el mismo bromea con que más bien es para proteger a las armas de la dureza de su cabeza.

Botas del caminante: Botas mágicas de velocidad, aunque como bien dicen los viejos magos: la magia no hace milagros, la velocidad final de Gloin es apenas superior a la de un humano promedio.

Mochila del zelote: Mochila en la cual guarda distintos artículos necesarios para la supervivencia en largas estancias al descampado.



Rasgos especiales:


Fuerza de Gigante: Desarrolla una fuerza muy superior al común de su raza, aunque en apariencia sus músculos no se vean muy desarrollados. Da un bono de +4 a fortaleza.

Reflejos de cobra: Tiene un gran talento con las manos, y es excelente realizando tareas delicadas. Da un bono de +4 a Destreza.

Habilidades:

Endurecido por la guerra: El personaje posee las características de un gran guerrero. Da un bono de +2 a resistencia y +2 fortaleza.

Peleador con francisca experto: Gloin maneja las hachas cortas con maestría, tanto en el combate cuerpo a cuerpo, como arrojándolas con gran puntería.

Ambidextro: El personaje es ambidextro lo cual lo hace un luchador con armas duales muy eficiente

Destreza de los enanos: (Obtenida en el Nvl 2) Tiene un gran talento con las manos, y es excelente realizando tareas delicadas de los enanos como la joyería o la herrería. Da un bono de +5 a Destreza.

Luchador infatigable de las minas: (Obtenida en el Nvl3) Desarrollando ancestrales técnicas de respiración enanas, Gloin ha incrementado proverbialmente su resistencia (+4) y fortaleza (+4)

Imbuir la magia arcana: (Obtenida en el Nvl4) Mediante runas grabadas en la cara izquierda de sus hachas, Gloin invoca magia arcana con un canto khuzdul, dandole una gran bonificación de ataque a objetivos de naturaleza mágica y reduciendo la vulnerabilidad de sus armas a esta, solo funciona con las armas que estén en sus manos al momento de realizar el canto.

Hacha sónica: (Obtenida en el Nvl5) Mediante runas grabadas en la cara derecha de sus hachas, Gloin imbuye instantáneamente magia arcana a sus hachas, permitiendo realizar un disparo recto de una velocidad cercana a la del sonido, la masa del arma a tal velocidad al estrellarse contra cualquier superficie ocasiona verdaderos destrozos.

Habilidades menores:

Políglota: Glöin habla distintos idiomas gracias a sus constantes labores como guarda de las carvanas de mercaderes durante los últimos 75 años de su vida.

Herrero: Como muchos de los enanos, es un gran herrero que puede forjar prácticamente cualquier tipo de arma con una calidad excelente.

Joyero: Es capaz de tallar, pulir y engastar gemas de distintas variedades, así como fundir, purificar y dar forma a los metales preciosos.

Zelote: Como todos los zelotes, está por demás de capacitado para vivir al aire libre.

Estadísticas:

Resistencia: 15+2+4+3= 24
Fortaleza: 10+4+2+4+5= 25
Agilidad: 8+5 = 13
Destreza: 12+4 +5+7 = 28
Esencia: 0
Espíritu: 15+5 = 20

Descripción física:

  • -Cabello: Rojo
    - Ojos: Castaños oscuros
    - Contextura: Bajo y tremendamente macizo tanto en las espaldas como en los brazos, que tienen mas del doble del ancho del de un humano fornido.
    - Altura: 1,52 m
    - Ropa: Cota de mallas siempre cubierta por un tabardo
    - Otros:
    - Imagen:


Descripción Psicológica:

-Fobias: Las mujeres humanas le repelen, el dice que es por su falta de carnes, pero Bargho escuchó que es por que una doncella de cabellos rubios como el oro quebró su corazón hace muchos años. El lo negará hasta la muerte.
-Aspiraciones: Defender el honor de su clan, de su ciudad y de sus amigos.
-Otros rasgos: Tozudo aún entre los enanos, rápido para la furia pero no para el rencor, alegre y generoso cuando está de buen humor, sumamente valiente, honrado y por sobretodo leal.

Historia:

Sobrino de Glenik por parte de padre, su madre y el fueron mantenidos por el al morir este en batalla, posteriormente su tío veló por el en su formación militar, tras muchos años como soldado de línea (los diez que requiere el servicio militar de Drunk Trhond para poder acceder a una carrera militar) sirvió en distintos destacamentos donde tuvo varios problemas por disciplina, no por alguna dificultad de obedecer órdenes, si no por su insolencia y violento carácter al enfrentarse a alguna situación que el consideraba injusta. Fue solicitado por su tío en su batallón de zelotes donde destacó por numerosos actos de valentía incluida la muerte de la famosa asesina antropomorfa Aracdaria, cuyas ocho patas destrozó. Fue compañero de Bargho durante 10 años en la tropa de Glenik hasta que le fue cedido el mando de su propia escuadra de zelotes, a cuyo mando renunció luego de mas de una década de servicio para poder ir al rescate de su tío que fue aprisionado por sus goblins.

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Sáb Jun 18, 2011 9:39 pm

El ajetreo en pos de la batalla repercutía en el campamento con el constante choque de metales, el movimiento de las ruedas de carga de provisiones, enanos herreros martilleando armamento provisional que a pesar de la prisa no le restaba eficiencia, pero paradójicamente frente a este escenario de intranquilidad y peligro una música comienza a ser entonada en el ambiente, cuerdas de guitarra siendo tocadas pero difuminadas en el aire por el constante choque de metales y conversaciones entre los asentados.

Barrí con la vista siguiendo las voces que se iban presentando frente a la encomienda de viaje expuesta por el enano que más adelante se presentaría como Gloin Börglet, y su compañero minotauro como Bargho, éramos un grupo bastante disparejo pero la misma experiencia me había enseñado que las cualidades contrarias si se mezclan resultan ser un arma mortal y poderosa, sin embargo también lo era la confianza y por el momento ninguno de nosotros sabía algo más que no fueran nuestros nombres, y no quería juzgarme por las apariencias, los ojos resultan ser la mayor falacia de los sentidos si no se usan correctamente, pero tampoco estaba mal sacar algunas ideas vagas, como pequeñas conclusiones respecto de lo que se decía, para empezar de las habilidades de cada uno, el primero decía ser mago y eso en parte explicaría su carencia de armas pesadas, sin embargo el primer punto era lo que me traía algo de desconfianza, puesto que según mi compañero Rotghar la magia suele llevar a la locura, como pensamiento de superioridad exacerbado junto con violencia a quien no lo posee, cierto o no tampoco descartaría la idea de que fuera a pasar, por lo demás quien realmente preocupaba era aquel schakal cuyo nombre no estimo conveniente dar a conocer y que cuya actitud me hizo pensar que hacía esto más por diversión que por deber, aparte que la palabra “negocio” me imbuía desconfianza.

De repente un fuerte ruido a mis espaldas me sacó de mis cavilaciones, hice ladear al caballo tirando de las cuerdas para observar lo que había ocurrido, lo primero que pasó por mi mente en alerta fue algún ataque, pero había resultado en realidad una advertencia de parte del enano Gloin sorprendentemente su hacha había sido tan veloz como una flecha y terminó rompiendo un poste a espaldas del schakal.

Ahora, tenía una hora para cargar con menesteres útiles para el viaje, recordé las palabras del enano, aún las sentía latentes en mi memoria, pero confiaba en su palabra, su destreza y conocimientos en la zona. En silencio me alejé del grupo, vagando en mi ambiente solitario buscando alguna tienda para cargar de víveres necesarios, compré queso, lo equivalente a un juego de dagas, es muy grasoso lo cual otorga energía en poca cantidad, lo envolví suavemente en un trapo para que el aceite no ensucie mis otras cosas, luego conseguí carne seca y para beber vino dulce y agua. Fui mirando mi saco con monedas a media que compraba y realmente no le encontraba sentido a cargar dinero en un lugar donde no podría usarlo y además corría peligro mi vida, lo mejor sería gastarlo en todo lo que me fuera útil para el viaje, aunque tampoco cargaba con demasiado. Finalmente descarté llevar mas armas, con las que tenía me bastaba y adquirí una manta de zorro y con lo que me quedaba terminé pasando los últimos minutos en una taberna, no me levanté la máscara del todo, dejando solo mi boca para comer y beber al tiempo que escuchaba conversaciones en relación a lo que estaba ocurriendo en el valle, al ver a grupos de amigos reunidos no pude evitar recordar a mis compañeros y preguntarme como estarían.

Volvía ahora al centro de la plaza para encontrarme con el grupo y marchar hacia el valle, donde varios peligros nos aguardarían.


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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Zephyrae el Dom Jun 19, 2011 6:20 pm

Una hora y no más para prepararnos para lo que prometía ser terrible batalla, traía conmigo alimentos suficientes para lo que venía frente a nosotros pero no tenía armadura ni similar para protegerme tanto del frío de la montaña ni de las armas enemigas. El frío ahora que le recordaba era mucho mayor a lo qeu mi cuerpo de Silfo se encontraba acostumbrado, el vuelo rodeado de poderoso vientos me había hehco pasar esto por alto y tras ello el esfuerzo de cargar el cuerpo de la pequeña enana.

No era difícil encontrar a quien procurara vender algo. Muchas esposas e hijos de Enanos habían venido a resguardarse y ahora con tal de poder comprar provisiones vendían cuanto objeto de valor habían podido rescatar antes de dirigirse a apoyar a la causa y a su vez resguardarse.

Al principio mi búsqeuda parecía estar destinada a fracasar, la mayoría de las armaduras serían usadas en la batalla y aun cuando los viajeros habían cazado mucho en los caminos las pieles no habíanb tenido oportunida de ser propiamente curtidas para resguardar contra arma o clima. Mientras contemplaba como resolver mi dilema no note cuando se acercaron a mí una pareja de enanos, ni mucho menos reconocí que se trataban de aquellos mismos que había visto en el camino.

- Disculpa muchacho, pero eres tu el hechicero que trajo a cuestas a mi pequeña. - Dijo al estar a mi lado el enano. -Debes serlo pues no he visto a nadie más vestido como tu en todo el sitio. El nombre es Cotric y deseo darte las gracias mas por que creo que tu estás tras el fuerte viento que nos permitió escapar. Nunca había visto nada como eso.

Claramente Cotric hacía un esfuerzo por mantener su ánimo ante la situación. Las marcas de las lágrimas aun adornaban su rostro, es inspirador ver de los enanos como son movidos por cuanto consideran su deber. Aun en su duelo considero adecuado buscarme y agradecerme y esto más que sus palabras levantaba mi espíritu al ver la fuerza de tan singulares individuos.

-Mi nombre es Zephyrae y es un gusto el conocerte Cotric. Acepto gustoso tu agradecimiento mas siendo justos fue la mano del destino que me coloco donde me encontraba y la fuerza del viento de la montaña quien dejo a mi alcance el brindarles auxilio. Lamento su pérdida y más aun cuanto de esta procede el no haber llegado antes. - Respondí solemnemente tanto para el como para su mujer.

- Palabras elegantes mago, no tengo utilidad para palabras elegantes pero sí que quiero agradecerte lo que hiciste, oí que preguntabas por una armadura y mi oficio es el de herrero, ven a mi tienda y no trates de evadirlo con más palabrería linda. - Dijo Cotric empeñado en demostrar su agradecimiento.

La tienda en cuestión era el mismo carro en el que habían llegado, sus mercancias extendidas en un pequeño pedazo de la plaza por el hijo que seguía con vida.

- He entregado cuanto podía a mis hermanos para la batalla pero quizás ese mismo destino hizo que esto de aquí no lo tomaran. Dijo sacando del carro una tosca caja. Lo hice hace algunos años por pedido de un humano. Murio antes de regresar por el pero no tiene la forma o talla correcta para ningun enano.- De la caja saco una armadura de escamas forrada en su interior por pieles. -Un buen trabajo aunque este mal que sea yo quien lo diga, y lo menos que puedo darte despues de que mi esposa e hijo viven gracias a ti.



Levanto para entregarme la bella armadura. Su talento con la forja claramente visible en esta pues poco es aquel qu puede compararse en herrería a un enano. La tome sorprendido pues le esperaba más pesada, quizás como es costumbre el enano había subestimado la fuerza humana y había trabajado con eso en mente pero para mí era excelente.

- Cotric es un bello trabajo y no podr.....- Empece antes de que me interrumpiera diciendo. - Basta de palabras lindas mago. Me regalaste mucho más que eso y no dejare mi honor manchado por no agradecerte debidamente, tómala y si logra salvar tu vida de una sola flecha ya habrá servido de algo.

El enano me ayudo a ponérmela tras haber asentido, la espalda y la piel tuvo que ser cortada para hacer lugar a mis alas tras que se las mostrara a Cotric pero con sus herramientas no tomo más de un par de minutos. Le agtradecí el regalo aun tras su insistencia en contra de ello y partí pues mi tiempo se acababa. Logre comprar también seis dagas antes de regresar a la plaza donde me vería con los otros.

Tanto el Minotauro como el humano de extraña armadura se encontraban ya en el sitio así como el enano que coordinaría la misión.

-Gloin Börglet, me encuentro preparado y hay cosas que considero sensato supieras. - Le dije llegando en mis nuevos atavíos y convocando a la existencia mis alas. -Soy un Silfo de los bosques así como te he dicho un hechicero, puedo cambiar mi tamaño y surcar los cielos libremente. Mi magia es la del viento capaz de arrojar a otros, desviar las flechas o incluso levantar aquello que sea necesario, el don de mi gente me permite afectar las emociones de otros y tengo un corazón dispuesto para esta batalla. -Tras esto tome mi verdadero tamaño notando que el leve peso de la armadura no afectaba tanto mi vuelo. Y volando cerca de el proseguí. -Puedo ayudarles desde las alturas para ver los caminos y emboscadas o con mi pequeño tamaño casi desaparecer de la batalla sin dejar de brindar auxilio con mi magia. Tu eres el experto en estas batallas y si ahs de coordinarnos creo que es precavido que conozcas cuales son los alcances de la ayuda que puedo brindarles.

Regrese a mi tamaño humano desvaneciendo mis alas. y esperando respuesta del poderoso enano.

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Lun Jun 20, 2011 4:28 am

Snarl sintió el viento en su mano, el aroma a metal, a sudor, e incluso el tenue movimiento de la mano del tonel de carne, el sonido de la viga tras el partiéndose poca importancia tenia realmente, ¿acaso intentaba demostrarle al Schakal que era superior?, sonrió sínicamente para ladear su rostro mirando a los demás por un instante, el enano dio media vuelta y se marcho, al igual que lentamente los demás, mas el Schakal permaneció unos instantes pensativo, quizás el regordete enano tendría un accidente, o quizás terminaría siendo masticado por algún ogro, pero quien sabe … podrían pasar muchas cosas en el viaje …

Era hora de moverse, tenía una hora para prepararse … aunque lo que le interesaba era partir lo antes posible, la multitud de enanos se movía rápidamente, algunos vendiendo lo que tenían, otros esperando que el herrero terminara sus armas, algunos reían , otros se consagraban a sus deidades, el Schakal cerro sus ojos y olfateo algo de el aire que lo rodeaba, sentía el aroma a sudor, a sangre, a hierro y azufre, el olor de soldados temerosos , de valientes guerreros, mas la mayoría solo terminaría muerto en el campo de batalla, Snarl camino sin rumbo fijo, no necesitaba nada para el viaje, el alimento lo conseguiría de los goblins, y su sangre saciaría su sed, mas se detuvo de su andar, y con un rápido movimiento se lanzo contra un enano que estaba dando su espalda, con fuerza lo agarro del cuello y como si fuera un rayo se interno en un oscuro callejo, aun con su robustez el enano fue arrojado contra una de las paredes de ese lugar, como pudo se incorporo mientras veía a la figura frente a él, rápidamente saco la pequeña hacha que llevaba en su mano, pare defenderse de su atacante, pero el Schakal era más rápido que él y de una fuerte patada lo hizo caer al piso, al parecer esa violencia contra un enano no era recomendable en ese lugar, pero al Schakal no le importaba, el enano se levanto, pero Snarl lo tomo por el cuello y como si fuera un ritual quito el casco que había sobre su cabeza, la piel completamente oscura de su rostro, aquellos ojos pálidos y cabello como ceniza, el Schakal sonrió sádicamente mientras apretaba el cuello de ese enano

-Duergar… ¿Qué haces aquí maldito? … ¿qué haces lejos de tus fosos cucaracha rastrera? –

El enano oscuro se retorció mientras con sus fuertes manos trataba de zafarse del agarre del animal, el Schakal solo lo miraba, y en un segundo lo soltó dejándolo caer al suelo mientras este se llevaba las manos al cuello y tosía tratando de respirar algo, Snarl lo giro con su pata mientras lo pisaba por su pecho, aunque su armadura le protegía de la presión de esta, la bestia lo miro frio unos instantes, aunque como respuestas el duergar lo miro con ojos de furia.

-¿Maldito?.. Mira quién habla perro rastrero, te hemos seguido durante mucho tiempo, nuestros hermanos están muertos por ti, te ayudaron y tu les pagaste quitándoles sus vida, ¡¡¡maldito seas tú y toda tu desgraciada raza!!!-

Snarl sonrió mientras quitaba su pie de encima de el, y retrocedía un paso para verlo reincorporarse, no era diferente a los demás enanos, a excepción de su piel oscura y que si los enanos supieran que un duergar estaba en su bastión lo desollarían vivo y dejarían que los cuervos comieran su carne.

-Simplemente les pague con lo que merecían, pero aun no respondes mi pregunta que hace un duergar… un enano negro en un lugar como este… si te encuentran no volverás a ver la oscuridad de tus minas-

El duergar estaba a punto de lanzarse contra el antropomorfo, pero era una pelea perdida, de un golpe podría haberlo matado y si aun estaba vivo era porque quería respuestas, el duergar se aclaro la garganta mientras tomaba su casco y se lo volvía a colocar ocultando su rostro.

-Los goblins invadieron uno de los pozos que teníamos en el valle, me mandaron a revisar que había pasado con los guardias que enviamos, los malditos ogros los mataron … nuestras batallas contra los ettin, contra los azotamentes … incluso contra los drows no nos dejan ocuparnos de esas alimañas … así que pensábamos …-


El antropomorfo sonrió, mientras se cruzaba de brazos y veía al duergar, una carcajada salió de sus fauces, los duergar no eran honorables, ni leales y era algo que compartía el Schakal, pero tenía negocios con esos goblins y eso no cambiaba nada.

-Y pensaron que los enanos de la superficie los exterminarían y ustedes tendrían su foso limpio nuevamente… patético realmente… pero quien sabe, quizás lo hagan, por otro lado tengo asuntos que tratar con esas alimañas… márchate antes de que te maten ellos o te mate yo… -

El duergar no se hizo de rogar, mientras salía corriendo lo más rápido que podía y se internaba nuevamente entre la multitud de enanos, ahora había más información sobre esto, los goblins se habían metido con los duergar, los ogros apoyaban a los goblins, quizás esa cacería estaría más interesante de lo que imaginaba el antropomorfo, pero el tiempo se agotaba, había perdido valiosos minutos con esa desagradable cucaracha, giro sobre sí mismo y camino en dirección contraria internándose en el oscuro callejón, varios minutos después salió a una calle menos transitada, los herreros trabajaban sin parar, los enanos se entrenaban, aquello pronto seria una carnicería y si el Schakal tenía suerte muchas cosas de las cuales sacar provecho, al fin de cuentas, los cadáveres no podía reclamar si los robaban, y siempre era bienvenido algunas gemas que los enanos poseían …

El Schakal termino visitando una de las tantas herrerías que habían en ese bastión, el enano trabajando frente a la fragua incansablemente golpeaba el metal con un pesado martillo, después tomaba la hoja de metal y la sumergía en el agua, toda la herrería se llenaba de vapor y del grito del metal al enfriarse, cuando el herrero sacaba la hoja tenía la cabeza de un hacha de batalla lista para despedazar carne, y nuevamente comenzaba el proceso de nuevo, mas el Schakal no tenía tiempo para contemplar como el enano hacia su trabajo una y otra vez sin parar, pero para su fortuna quizás el enano se detuvo y miro con desprecio al antropomorfo, era un hecho que no le gustaban lo de su especie, o quizás era simplemente la mirada despreciable que tenía el Schakal.

-Si quieres un collar de perro ven al próxima semana no tengo tiempo para jugar contigo* mientras se volvía a girar hacia la fragua y metía los trozos de acero para calentarlos*-

-No vengo a eso enano, necesito hacer un cambio *quitándose su espada y dejándola sobre la mesa de trabajo* quiero cambiar esta espada por unos guantes de batalla… no me importa si están gastados, pero necesito algo mejor que una espada humana, y como los enanos son los herreros por excelencia… pensé que sería mejor tener una de sus creaciones a una hoja de metal sin valor… ¿no crees? *el Schakal estuvo a punto de morderse la lengua, esas palabras le daban nauseas… pero era necesario si quería hacer un trato con un tonel de carne como ese*-

-Hmm… *el enano dejo la fragua y se acerco a la espada, no dudo en sacarla de la funda y verla, una sonrisa burlona se dibujo en sus resecos labios* una espada de mala calidad, se nota que es humana, le falta la perfección de los enanos… * el herero había quedado convencido con las palabras del antropomorfo pero no aceptaría darle algo decente por la espada* tengo unos guantes de batalla pero… no son de la mejor calidad-

-¿Hacemos el cambio entonces? *El antropomorfo sabía que no lograría nada si se quedaba más tiempo hablando con ese enano, se comenzaba a impacientar realmente*-

-Está bien… me quedare con la espada, al final el acero no es tan malo, servirá para un par de cuchillos… y a cambio te daré los guantes *el enano se giro mientras buscaba en una pila de armaduras unos guantes acordes para las manos del Schakal, no pasaron más de dos minutos para que el herrero sacara dos guantes y los dejara sobre la mesa*-

Spoiler:

-Bien me los llevo… *tomando los guantes y colocándoselos sintiéndolos cómodos ya que se acoplaban a sus garras, y sin mediar mas palabras se dio vuelta y salió por donde había entrado*-

A los pocos minutos estaba en el mismo lugar en la que había estado el mino tauro y el enano, el mocoso disfrazado ahora vestía un abrigo de piel, mientras que la hojalata se mantenía esperando la salida, por su parte solo espero, aun faltaban los orcos y de cualquier forma, no era mucho lo que podrían hacer en una hora*
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Gorrionxz el Mar Jun 21, 2011 3:27 am

Un Suave viento rozo algunos pelos del Schakal, solamente Bill pudo ver la sombra de aquella Hacha asesina, El Halcon de Bill sentía las Vibraciones por el, pero aun así el hacha fue a tal velocidad que ninguno de los presentes siquiera la pudieron observar, Todos los presentes arriesgábamos nuestras vidas por una causa y se nos ordeno buscar equipamiento y cosas de utilidad, aunque Bill, no necesitaba una armadura liviana ni pesada tenia que cambiar la suya actual, no la había cambiado en 2 años y necesitaba algo de mantenimiento, sus botas también estaban ya algo desgastadas y sus espadas gemelas habían perdido su filo asesino solamente les quedaba el filo de una espada cualquiera. Las forjas de los enanos fundían metal, entraba metal y salían armaduras, los enanos eran buenos en su trabajo, cada forja llegaba a hacer mas de 10 armaduras en apenas 3 horas, algo muy impresionante, Bill se tomo la molestia de caminar lentamente observando cada forja y preguntando si podían ayudarle a hacer mantenimiento a su equipo y en cada una la respuesta fue no, todas las forjas estaban ocupadas haciendo muchas armaduras, a lo lejos y escondida entre Pequeñas casas se podía ver una pequeña forja un tanto extraña, era de metal puro, tenia hermosas flores saliendo de las ventanas y enroscándose por toda la casa haciéndola un robusto árbol, una cerca blanca y un pequeño enano jugando, Bill recordó su infancia, jamás tuvo la oportunidad de tener juguetes, no recordaba la ultima vez que sonrió, al ver al pequeño le pregunto.

Hola pequeño, se que no hablo muy bien tu lenguaje, pero pude observar que tu casa es una forja un tanto extraña y quisiera saber si tu padre esta en casa.

¿Uhh?, ¿padre?, ahh si Papa, el esta dentro pero se supone que no debo hablar con forasteros.

¿Qué pasa Multar? ¿Con quien estas hablando?, ¿Un orco? ¡Que demonios quieres?

Mis disculpas señor, pero veo que su casa es una forja y quisiera que me ayudase con mi equipo, es que saldremos pronto para cazar a esos malvados Goblins y necesito lo mejor de lo mejor, no tengo mucho dinero pero…

¡No digas mas!, veo en tu cara el dolor, sufrimiento, el desprecio, justo lo que yo solia ser, eres bienvenido, adelante, te ayudare con todo lo que quieras.

A cambio le tocare una hermosa melodía si lo desea, por cierto ¿Cuál es su nombre?

¿Melodía?, ¡HAHAHAHA! Me encanta la música, aunque soy algo torpe con cualquier instrumento, si darle forma al metal fuera música ¡yo seria un maestro!, Mi nombre es Maltur, mis padres murieron ya hace mucho, tengo 100 años, se podría decir que soy el mas anciano de aquí, el es Multar, mi Nieto, me dice papa, su padre se enlisto al ejercito y jamás volvió, tengo la esperanza de volverlo a ver algún día.


Bill ya había entrado a la forja, era muy hermosa era todo natural, sillas, mesas hasta la misma chimenea venia de un árbol que salía del medio de la casa, quizás un extraño hechizo formo todo eso, quizás el mismo enano fue un mago o tal vez le dio forma con sus herramientas, Bill se sentó en una pequeña silla y sin vacilar le pregunto a Maltur.

Entonces Maltur, ¿Qué podrías hacer con mis botas, armaduras y espadas?

Uhmm veamos, Las botas están maltrechas este cuero es de muy mala calidad, la armadura esta mal construida, jamas había visto este tipo de cuero pero parece de gallina, ¿pero que…? ( con cara de asombro), esas espadas son de mi Hijo… ¿que rayos haces con esas espadas?

Mis espadas gemelas son mi tesoro aun recuerdo el día que las conseguí, tenia yo unos 15 años con mi odio fui explorando gran parte del terreno de los orcos buscando pequeñas hordas para exterminarlos, encontré una en las montañas, era una Horda pequeña de no mas de 10 orcos dirigidos por un líder medio corrupto, se llamaba Barto, el tenia estas espadas en su poder, yo aun era un principiante y tenia una espada filosa hecha por humanos, aunque no necesitaba estas espadas, algo dentro de mi me atraía hacia ellas, una voz en mi interior me decía tómalas, con una velocidad suprema rete al líder orco y lo vencí, como premio tome las espadas, dudo mucho que tu hijo siga vivo, pero te doy mi palabra que lo encontrare.


(Con lagrimas en los ojos) Eres un buen hombre, se que mi hijo le hubiese encantado que las tuvieses, por cierto, dudo mucho que sepas esto, pero estas espadas no son ordinarias, su filo esta algo acabado, será mejor que presiones ese pequeño botón en forma de una gema. Al apretar el pequeño botón las espadas mágicamente se tornaron blancas como el marfil y tan filosas que al pasarle una hoja de papel la corto sin presión alguna.

No tenía la menor idea, que espadas tan poderosas.

No son solamente espadas que recuperan el filo mágicamente, tienen un nombre cada una, Fafnar es la de la mano Izquierda, es la espada de la corrección y su elemento es el fuego, y Morgana es la de la mano derecha, ella es la espada de la justicia, si unes a Fafnar y a Morgana tienden a matar a tu enemigo sin dolor, para que reciba de los dioses un Juicio de corrección, estas espadas fueron creadas por mi hijo, de una roca que callo del cielo ya hace 50 años atrás.

Que historia, me siento algo mejor sabiendo la verdad de las espadas gemelas, yo soy manejador de la magia de Fuego, la primera vez que las impregne con mi magia, pensé que se iban a derretir.

Bueno este viejo ya esta algo cansado, tanta palabrería me hizo dar ganas de trabajar con tu armadura y tus botas, espera un segundo y te daré lo mejor de lo mejor.


Al cabo de 1 hora Maltur, consiguió encontrar y modificar mis botas y mi armadura, ya estaba listo para ir donde el Minotauro y el Enano, con un gesto de amabilidad le di todo el oro que cargaba a Maltur y regrese donde mis compañeros de guerra. Ya había llegado el extraño samurái, El schakal y el hombre con alas, solo faltaba el gran orco rojo.

Botas:


Armadura:
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Dranosh el Mar Jun 21, 2011 3:58 am

Dranosh tuvo poco tiempo para notar la verdadera naturaleza del potente ventarrón que surcó muy cerca de donde él estaba una vez el enano a cargo terminó de dar sus advertencias, un hacha yacía clavada en una viga sorprendiendo a Dranosh por la fiereza del pequeño ser, el orco no pudo evitar esbozar una sonrisa después de darse cuenta de aquella realidad, su líder parecía ser un guerrero fuerte en extremo, pulido por numerosas batallas, experiencia que él necesitaba y que probablemente lograría encontrar en esta batalla.

El orco esbozó una sonrisa al pensar en eso, sin embargo al ver al gran Minotauro, que había sido presentando como Bargho hijo de Baraghorn, acercarse salió de su transe y conectó sus ojos grises con los suyos, una noble criatura ciertamente. Después de escuchar sus palabras y recibir las hierbas quedó aún más impresionado con la facilidad con la que había sido aceptado en la fortaleza, aunque a decir verdad tenía que aceptar que de no ser por la guerra no habría tenido tantas facilidades, simplemente era la necesidad del momento lo que le había permitido conocer a todos esos guerreros, -Throm-Ka Bargho hijo de Baraghorn, veré la forma de recompensarte en la batalla-, dijo el orco una vez hubo aceptado la ayuda del minotauro, solo para verlo ir segundos después, sin embargo él mismo fue distraído por una de las pequeñas figuras armadas que le hacían señas.

Dargal, era difícil distinguirlo entre todo el metal que cubría su cuerpo, sin embargo su pintoresca barba roja adornada con varios listones era inconfundible, el orco se alejó de la plaza inmediatamente, tenía una hora para prepararse y como había dicho Bargho lo mejor sería hacerse suturar la herida de la frente si no quería que estorbe en el camino, sin embargo lo mejor sería ver que quería Dargal por lo que se acercó rápidamente a él mientras sostenía el paquete que le acababa de entregar el minotauro junto al que guardaba a Gorehowl, -Ah veo que ya te hiciste de algunos conocidos Dranosh, eso es bueno-, dijo el enano con su voz socarrona sin embargo el orco simplemente movió la cabeza de un lado a otro en signo de negación, -Pues al parecer mi estadía aquí será larga, por ahora dime donde puedo hacer arreglar esto-, dijo el orco a la vez que señalaba el tajo en su frente.

Dargal asintió y luego de unos cuantos minutos Dranosh estuvo en un pequeño círculo rodeado de enanos, herida suturada y con una especie de pomada hecha a partir de las hierbas en su boca, además de una gran pierna de carnero en una de sus manos, después de todo necesitaría energía y la comida cocinada superaba con creces la carne cruda que normalmente se veía obligado a comer en insolación, -Recuerda, podrás ser tan grande y fuerte como quieras, pero no eres inmune a ser devorado por una horda de esas sabandijas verdes o que dos ogros te arranquen los brazos, ve con cautela-, ante las palabras del enano quien también tenía una gran pierna de carnero el orco soltó una ligera carcajada antes de dar otro mordisco a su propio alimento, -Lo dice quien estuvo a punto de ser la cena de esas “sabandijas”-, Dargal soltó un bufido ante el sarcasmo del orco quien continuó riéndose, sin embargo sabía bien que lo que el enano había dicho era verdad por lo que tendría que estar concentrado en todo momento, aparte de que no deseaba provocar la ira de Gloin Börglet en cualquier caso.

Antes de marcharse Dargal le entregó una especie de cinturón con un par de franciscas de acero de lo más simple, un pequeño obsequio pero como había dicho segundos antes podrían ser bastante útiles “como último recurso”, no sabía con exactitud si vería al enano otra vez pero en todo caso estaba contento de haber hecho un aliado. Finalmente cuando el plazo para reunirse pasó por completo Dranosh llegó al punto pactado, quitando la cubierta a su majestuosa hacha Gorehowl y colgando el regalo de Dargal en su propio cinto de guerra, la imagen del gran orco daría miedo a cualquier enemigo no preparado para lo que se venía, era el último en llegar, sin dudas la verdadera batalla vendría pronto…
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Jue Jun 23, 2011 9:18 am

Luego de intercambiar unas palabras con los humanos Gloin quedó pensativo e intranquilo, sin embargo les hizo un gesto y masculló un juramento y se dirigió rápidamente a la tropa de enanos que se terminaba de reunir para salir para hablar con su capataz, y viejo conocido suyo, Ikjär.

Para cuando Bargho y el resto de los guerreros volvieron el ya estaba en el punto de encuentro y al momento de recibir su arma hizo que el minotauro se incline para decirle rápidamente algo de suma importancia, tras oirle, el astado miró rápidamente hacia la caravana, donde uno de los humanos se encaramaba a una carreta acompañado de otros cuatro que caminaban al lado del transporte, el sexto hombre se hallaba de pie al lado de Ikjär conversando de algo, todos llevaban túnicas pardas y estaban armados con escudos circulares y espadas bastardas, sin embargo ninguno iba montado y Bargho sabía cual era la razón. Se aproximó entonces al pequeño humano Musashi Takenagi y tras echarle un vistazo a su montura le aconsejó.

-Los pasos son duros, estaremos en condiciones de inferioridad numérica y probablemente nos toque ir por pasos difíciles, yo te recomendaría que dejes tu montura en la posta del fuerte para que te lo envíen a tu destino una vez la guerra se haya calmado un poco, de otra manera veo muy difícil que este noble corcel sobreviva-

Sin esperar respuesta, pues el resto era asunto del amo y de su corcel, Bargho observó como aquel extraño humano que ahora llevaba ropajes nuevos se transformaba en una especie de polilla humanoide y al instante sintió como se le escarapelaba el cuerpo y estrujó nerviosamente la empuñadura de su katar, detestaba a toda criatura con alas y la aparición de alguien con estas tan repentinamente no le sentaba demasiado bien. Gloin por su parte se mostró algo impresionado al principio pero luego sencillamente soltó.

-Humanos, elfos, silfos… al fin y al cabo para mi todos los magos son iguales, sin embargo tus habilidades de vuelo son bastante interesantes y creo que podrían ser útiles, maese Zephyrae, solamente te recomendaré algo –Dijo mientras sonreía viendo el ceñudo gesto de Bargho que no había despegado sus labios y que no quitó la mano de la empuñadura de su arma hasta que el silfo volvió a su estado humano- No te conviertas en eso demasiado cerca de Bargho, detesta todo lo que tenga alas,y si llegas, los dioses no lo quieran, a verlo inmerso en el bloodlust propio de los guerreros, ni siquiera te atrevas a asomarlas, un hachazo podría estropearlas de mala manera- Concluyó el enano con una carcajada.

Una vez los aventureros llegaron, Gloin retomó la palabra solo para añadir un par de instrucciones pertinentes viendo que la guarnición estaba a punto de partir.

- Señores, la tropa del capataz Ikjär está a punto de salir, he hablado con el y debido a razones tácticas solamente podremos seguirles en la retaguardia, marcharemos hasta el fuerte provisional valle abajo desde donde proseguiremos nuestro viaje en solitario, probablemente algunos humanos se unan a nosotros mas tarde, sin embargo esto no es seguro...

Lo interrumpió la orden de partida, los enanos empezaban a marchar saliendo de la plaza con dirección a las pesadas puertas, uno tras otro en un rítmico trote con las pesadas armaduras cantando la canción de la marcha, la canción de la guerra. El cuerno de la torre tronó e hizo trizas el aire, las puertas se abrieron de un crujido y diez filas en cinco columnas con Ikjär a la cabeza pasaron, tres carretas cargadas de víveres tiradas por ocho mulas cada una les siguieron resguardadas por enanos con sendas ballestas y cerraban la marcha otras diez filas en cinco columnas de enanos guerreros. Veinte ballesteros, cuarenta alabarderos, sesenta guerreros de tropa armados con escudos, mazos y hachas y diez zelotes que partieron antes para adelantarse como exploradores, todos marchando en el mismo ritmo frenético dotados de esa resistencia notable de los enanos. Gloin tronó entonces con su vozarrón, levantándolo por encima del estruendo de la marcha.

-Señores, marchemos, los dioses de la guerra nos bendigan-

Y entonces tomando la derecha partió con Bargho a su izquierda y cada uno de los aventureros como bien pudo seguirle, la marcha de los enanos era frenética, no tan rápida como unos humanos corriendo pero definitivamente mas constante que cualquier otra, era una manera de moverse que parecía tener que ver mas con el picar piedra que con el trotar. La tropa bajaba por un camino entre riscos durante un corto periodo de tiempo y luego llegaron a una larga y moderada pendiente al final de cuyo serpenteante trayecto se podía ver parte del angosto valle, lleno de árboles que buscaban refugio en la tibieza de aquel lugar resguardado del viento frío de las cumbres. Poco a poco el calor iba subiendo, en parte por el ejercicio constante y en parte por que el clima se hacía un poco mas benigno, a lo lejos se veía el fuerte chato de los enanos rodeado por un claro, pero tras dos horas de trayecto estuvieron al mismo nivel por lo que se hizo imposible distinguir nada aparte de las arboledas y los campos abandonados por la guerra. De repente bruscamente todas las filas de los enanos se detuvieron con un solo golpe marcial, ochenta metros mas delante de donde se encontraban los asociados, un zelote herido por una flecha se desplomaba delante del capataz Ikjär, Bargho lo veía claramente desde donde se encontraba debido en parte al aproximado metro cincuenta de ventaja que tenía sobre las cabezas de todos los enanos y en parte a la excelente vista de los miembros de su raza. Sin embargo no necesitó especular demasiado ya que luego de que Ikjär dejara a un lado el cuerpo aparentemente muerto del Zelote dio un grito atronador:

-¡¡¡Los goblins están atacando el fuerte!!! ¡¡¡Paso veloz!!!-

En el instante y como si las palabras hubieran sido un conjuro, el ruido de la marcha volvió con mas ímpetu que antes, esta vez los enanos redoblaban el paso y avanzaban con gran velocidad levantando una nube de polvo en el camino. Bargho y Gloin temieron que el resto de los guerreros no puedan continuar a este paso ya que eran conscientes de que no todos contaban con la resistencia de sus razas sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que se oyeron nuevamente las potentes voces de mando de Ikjär desde lo alto de la colina que la tropa no acababa de subir.

-¡Cinco filas, alabardas al frente! ¡¡¡Diamante!!!- Se le oía vociferar mientras los enanos se disponían en 5 filas sucesivas dispuestas en forma de ala delta en la cima de la colina, Gloin increpó a los demás.

-¡Apresuraos! ¡Al lado izquierdo que es a donde miran los escudos! ¡Apre…! ¡¡¡Atención descarga!!!

Sus instrucciones fueron interrumpidas por una nutrida lluvia de flechas que aparecieron imprevistamente desde el otro lado de la colina las cuales logró esquivar y desviar hábilmente con sus hachas, Bargho solo se cubrió el rostro con sus antebrazos y dos acertaron en ellos, sin embargo su duro pellejo y sus brazales de cuero tachonado lo mantuvieron indemne, lo mismo había ocurrido con el resto de los integrantes de la expedición, ciertamente la calidad de los arcos y flechas goblin dejaban mucho que desear, eso y la distancia los había beneficiado.

Terminaron de subir la colina y apenas hubo tiempo para reaccionar, cincuenta metros pendiente abajo cerca de setecientos goblins subían a toda carrera, la formación de cuña ordenada por el capataz ya se había completado y tenía a las carretas en el medio, era vital que las provisiones y municiones lleguen al fuerte asediado que se encontraba al final de la suave ladera, Ikjär dio su orden definitiva entonces.

-¡Aplastad a esos perros y lleven las provisiones a cualquier precio! ¡¡¡Raugh!!!

Los enanos entonces dispararon sus ballestas y lanzaron sus hachas derrumbando a varios goblins de las primeras, el resto fue un solo grito de guerra saliendo de todos los pulmones y arrojándose con fuerza por la pendiente hachas en alto, el impacto fue fulminante y pronto el crujir de los escudos empezó a mezclarse con el crujir de los huesos rotos.

Bargho se situó adelante y blandiendo su hacha arrastró a dos goblins con un golpe de barrido, salpicándose todo el cuerpo de sangre en el acto “Sangre de goblin, asquerosa…” apenas fue lo único que pensó Bargho en aquel momento, no era tiempo para reflexiones, era tiempo para matar, para abrirse paso por aquella marea verde a punta de hachazos.
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OFF ROL: Bueh empieza el combate, los jugadores deberán narrar todos los acontecimientos hasta la batalla, en la cual podrán empezar a detallar su propio combate por este turno, recuerden no caer en el powergaming, discreción a la hora de describir y solo pueden matar a 3 goblins en este turno. Después y según el pie argumental que me den, iré guiando las acciones.

Para darle más variabilidad y no hacer tan monótono el orden de la partida, cada que vea conveniente reordenaré los turnos al azar, esta vez el sorteo ha dado el siguiente orden:

-Snarl
-Dranosh
-Gorrionxz
-Musashi Takenagi
-Zephyrae

Avisaré por MP cada que sea turno del primer jugador para que no les tome de improviso, saludos y buen rol.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Vie Jun 24, 2011 4:35 pm

Realmente nadie de los presentes le llamaba mucho la atención al antropomorfo, para ser sincero … los consideraba solamente un bulto, un lastre que debía de cargar para lograr lo que quería, si hubiera estado solo, lo más probable en uno o dos días habría terminado con su misión, infiltrarse en un valle infestado de goblins … escabullirse hasta la tienda del líder y degollarlo de un solo movimiento, uno o dos días de trabajo y después podría retirarse de ese lugar dejando a los toneles de carne como simples señuelos, al final ellos eran la otra mitad de la guerra, no el … lamentablemente esta idea se esfumo cuando el mocoso disfrazado se encogió al tamaño de un simple mosco estercolero, por unos instantes el Schakal pensó que aquel ser podría ser interesante … no siempre había algo así a alcance de su mano, quizás un tenebre pagaría bastante por la magia de ese mocoso, pero tendría que mejorar la idea simplemente.

Pronto comenzó todo a moverse, los enanos como una obesa oruga comenzó a moverse , no tan lenta como hubiera imaginado, pero por su velocidad hacían que el Schakal se tuviera que contener para no pasar sobre sus cabezas y recorrer toda la distancia que los separaba del valle, aun así se mantuvo al final de todos, tras los que serian sus “compañeros” de viaje , sus patas se congelaban, solo había algo que odiara tanto como a los miserables magos, y eso era el frio, con cada paso mascullaba algo que solo él entendía, mientras el rostro de desagrado que se marcaba en su rostro cada vez era peor, mas para su alegría no duro demasiado, pronto entraron a el valle y poco a poco las montañas desaparecieron, cubriéndose todo por el verde de las hojas en los arboles, simplemente por instinto se separo del grupo, viajando por el bosque y entre los árboles, a diferencia de los demás , no le interesaba estar a la vista, de nadie, aunque su silencio era sepulcral por dentro memorizaba el bosque, cada hoja y rama, mientras seguía recorriéndolo, siempre con un ojo sobre el grupo de enanos y variopintos, mas se detuvo tras las sombras de los arboles, sentía el aroma a sangre, a lodo y sudor, en ese instante escucho las palabras del capataz Ikichik o como le dijeran en su idioma, sinceramente no le importaba si se llamaba pata de jamón o piedra dura, al parecer había un muerto y con él las señas de que la carnicería había comenzado, de reojo vio como todos comenzaban a acelerar el paso, los enanos sudaban por las pesadas armaduras pero no se mostraba ningún signo de cansancio, mas el antropomorfo simplemente siguió su propio camino, a través de los arboles la poca luz se filtraba, mientras terminaba de detenerse y miraba el espectáculo.

Un amasijo de goblins subía por la colina, no se podía distinguir más que cabezas y manos portando armas, la mayoría muy toscas y otras claramente robadas, una daga para ellos aprecia una espada, y algo tan grande como una lanza la debían de cargar entre dos, claramente eran alimañas, pero era admirable que seres tan miserables pudieran lograr ser una amenaza para los toneles de carne, el aroma a sangre se convirtió en algo más profundo, los enanos habían acabado con algunas alimañas con sus ballestas y hachas, el brillo de el hacha del mino tauro se opaco por la sangre que la cubría al igual como parte de su cuerpo, los goblins que habían tenido la mala suerte de ponerse frente a el habían terminado partidos en dos como simples hojas de papel, las flechas seguían cayendo sobre el grupo, pero a la lejanía pudo ver que apenas eran ramas verdes de los arboles, era verdad los goblins no eran muy inteligentes pero si muy astutos, pero no era tiempo de simplemente contemplar aquella batalla o mejor dicho la carnicería que pronto se convertiría, como si fuera una bestia salvaje siguió corriendo por las sombras del bosque

No tardo mucho en encontrar lo que buscaba , un pequeño goblin, casi tan miserable como los demás, si no fuera por que gritaba y saltaba como desquiciado, sobre su cabeza un yelmo que le cubría casi todo el rostro yal que se le habían hecho agujeros para las orejas, el goblin gritaba y gritaba mientras la demás masa de alimañas lo seguían, era un capataz, no como de los enanos, pero al final era el que mandaba en ese lugar, pronto vio una pequeña abertura entre el tumulto a su alrededor, Snarl tomo su oportunidad y salió a toda velocidad, los goblins apenas pudieron ver algo más que una sombra que pasaba por su alrededor, pero varios de ellos se dieron vuelta cuando vieron una enorme figura en comparación con ellos tras el capataz, este seguía gritando como si se sintiera excitado por el poder, mas sus gritos cesaron en un instante, mientras su cuerpo era levantado por el aire de un golpe, su casco salió disparado por el aire mientras el caía, quizás fue suerte o fortuna, pero unos pocos goblins se giraron por el cese de los gritos, levantando sus lanzas, el cuerpo del capataz como una roca se ensarto en una de ellas, y con la fuerza de la caída aplasto a los dos que sostenían la lanza, tres por el precio de uno.

Los demás goblins se le acercaron, pero colocándose en 4 patas como lo haria un lobo, gruño mostrando sus colmillos, una imagen aterradora si pudiéramos decir, ya que con esos colmillos podría partir en dos fácilmente sus frágiles cuerpos, varios salieron corriendo, pero otros se le acercaron con sus armas temblorosas, quien sabe lo que sucedería… pero era algo cierto, esas alimañas tenían sus días contados.


Última edición por Snarl el Sáb Jun 25, 2011 4:15 am, editado 1 vez
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Re: El valle de la amargura

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