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El valle de la amargura

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Dranosh el Sáb Jun 25, 2011 12:13 am

Dranosh examinó sus nuevas hachas durante unos siguientes, no tan trabajadas ni gustosas a la vista como su enorme Gorehowl, sin embargo tenían un cierto aire de fuerza y resistencia, como toda buen arma hecha por los enanos debía de ser. Finalmente el grupo se completó con su llegada, algunos de los integrantes lucían armaduras nuevas, él no era la excepción, y así solo tenían que esperar la orden final del líder para comenzar con la expedición, luego de unos segundos finalmente la orden vino y el grupo entero comenzó a seguir la tropa de los enanos, la caminata hacia el siguiente fuerte protegiendo una caravana de provisiones había comenzado.

La caminata era lenta, pero segura, la marcialidad e impasibilidad de los enanos era sorprendente y el escuchar el estruendo sincronizado de la marcha no pudo evitar traer recuerdos molestos a la cabeza del orco rojo, Gorehowl al hombro y las franciscas en su cinto produciendo de tanto en tanto un sonido metálico al chocar entre sí mientras se mantenía unido al grupo siguiendo el paso con facilidad, sin embargo su mente estaba divagando, aislada en el limbo de los recuerdos, lo único que lo mantenía atado a la realidad era la canción que entonaba en voz alta, sus palabras inentendibles debido a que se mantenía cantando en su lenguaje natal y a pesar de su voz grave y uno que otro simple sonido gutural, la nostalgia y sentimiento que le ponía a las palabras acompasadas por la marcha de los enanos le daban una belleza singular.

El Lok’tra, la canción tradicional de los orcos que se canta acerca de una gran batalla, usualmente usada para levantar el espíritu de los combatientes o celebrar una victoria durante el Kosh’harg, Dranosh podía recordar con exactitud la última ocasión que tuvo de entonar dicha canción, el sonido de la marcha y las armas chocando entre sí le sumergían lentamente en el recuerdo como si se tratara de un sueño.

Una gran cantidad de guerreros verdes emprendió el camino hacia la colina que algunos sabía que sería su lugar de descanso final, lo que muchos ignoraban era que en realidad sería el de casi todos, todos excepto el orco rojo que marchaba al lado de un orco incluso más alto y fornido que él, una gran piel de wargo le servía de traje, las enormes hachas de mano que portaba en el cinto y la pintura tribal en su rostro le daban un aire feroz, justo lo que esperaba, sin embargo la gran hacha y armadura de su joven heredero habían sido la fuente de inspiración para el clan durante generaciones, y esta ocasión no sería la excepción, el singular sonido que producía Gorehowl cada vez que era descargada sobre un enemigo parecía un cántico de victoria y motivación para cualquier orco que la escuche. Los tambores de guerra sonaban rítmicamente, perfecto para entonar el Lok’tra, lo que muchos de los miembros del clan hacían mientras esperaban con anticipación en el pequeño valle a que sus enemigos llegaran.

Finalmente los orcos se organizaron bajo el comando de Varok Gorefang, el líder del clan, formando un pequeño tumulto de guerreros a la orilla de una colina, los de la primera fila incluyendo a Dranosh y su padre dispusieron a sus pies un gran número de largos troncos afilados, similares a lanzas pero del tamaño de dos orcos adultos juntos. Finalmente en la otra orilla del valle apareció el enemigo, un enorme ejército de humanos, todos armados hasta la coronilla, con el número suficiente para tragarse al pequeño grupo de orcos como si se tratara de una ola metálica. Los humanos estaban bien organizados, dispuestos en filas y columnas, constaban de caballería pesada e infantería, la caballería sola sería capaz de derrotar a los orcos sin sufrir demasiadas bajas, los humanos parecían pensar lo mismo y por lo tanto una trompeta sonó, la caballería se situó adelante y se preparó para arrasar con los orcos tan pronto se diera la orden, los tambores de guerra no paraban de sonar y los orcos empezaron a cambiar la canción por gritos enfurecidos, pisotones y provocaciones. Finalmente la trompeta sonó y los caballeros humanos empezaron la carga sobre el pequeño cúmulo de orcos, los cuales continuaban con los gritos frenéticos aunque no se movían de su lugar, pronto se quedaron callados mientras Varok se mantenía a la cabeza con un brazo levantado hacia atrás y la palma extendida.

-Mabaj!-, Los orcos se mantenían quietos ante la orden del líder, aunque muchos empezaban a sudar y temblar con excitación al ver la ola de guerreros humanos acercándose a toda velocidad a ellos, uno de ellos era Dranosh quien apretaba con fuerza a Gorehowl mientras veía todo, sin embargo su padre lo sacó de su trance colocando su mano en su hombro, -Recuerda Dranosh, hay veces en la que es bueno dejarse llevar por la ser de sangre para sacar la ventaja sobre el enemigo, sin embargo un buen líder necesita una cabeza fría para llevar a sus guerreros a la victoria, sino, todo estará perdido-, el orco rojo atesoraría dichas palabras para toda su vida, ya que serían las últimas que escucharía de su progenitor, el mismo volvió a elevar su mano al ver que algunos de sus guerreros comenzaban a impacientarse, los humanos estaban peligrosamente cerca, -Mabaj!-, su potente voz hizo que cualquier intento por atacar fuese anulado de inmediato, Varok empezó a llevar su mano lentamente hacia el frente, pronto los guerreros metálicos estarían cerca de ellos, el polvo que levantaban sus caballos ya empezaba a azotar el rostro de algunos de los orcos, sin embargo tendrían que saltar una pequeña elevación antes de lanzarse sobre los guerreros verdes, finalmente los caballos dieron el salto letal, lanzas al frente listas para empalar algunos orcos, el tiempo se hizo lento y todo quedó suspendido en el aire durante una fracción de segundo, finalmente el gran Varok dio la orden final, -LOK’TAR OGAR!!-, enseguida y con un estremecedor grito al unísono la primera y segunda fila de orcos levantó las enormes “lanzas” formando una gran barricada improvisada al instante, los humanos no tuvieron tiempo de reaccionar y la gran mayoría de sus caballos fueron empalados por los enormes troncos mientras sus confundidos dueños caían o eran arrancados de sus monturas para ser abatidos al instante por una lluvia de hachazos y golpes de mazos.


Finalmente el grito del capataz de las tropas enanas le hizo salir de su trance, cuando Dranosh levantó su mirada silenciado su cántico al instante pudo divisar la gran agitación de la tropa enana, la cual avanzaba a toda velocidad, era hora de pelear y el corazón del orco comenzó a latir a toda velocidad mientras colocaba a Gorehowl en sus manos y emprendía la carrera manteniendo el paso de Bargho y Gloin, justo cuando el último pretendía dar más instrucciones al grupo de guerreros sus gritos fueron ahogados por una lluvia de flechas que apareció de improvisto, Dranosh preparó su hacha y dando una fuerte barrida con la misma fue capaz de despedazar literalmente la mayoría mientras que las pocas que habían logrado escapar causaban uno que otro golpe sin importancia mayor en el cuerpo del guerrero, al parecer la manufactura de armas de los Goblins no eran tan buenas como la de los enanos y eso era algo de agradecer.

Finalmente al terminar de subir la colina pudo ver como la horda de pequeños guerreros verdes subía a toda velocidad, la cabeza de Dranosh ardía con ansiedad, la voz que tantos años había molestado la cabeza volvía a aparecer, “Déjate llevar, libera toda tu furia y despedaza a cuanto ser vivo se te cruce”, sin embargo el orco se mantenía respirando calmado mientras observaba a los goblins ascender a toda velocidad hasta que finalmente el capataz dio su orden final y las armas y gritos de guerra comenzaron a retumbar mientras la encarnizada batalla se desataba.

-Lok’tar!!!-, el estremecedor grito de guerra del orco retumbó a la vez que se abalanzaba sobre sus enemigos con Gorehowl en alto, situándose a pocos metros del Minotauro que ya había eliminado a dos de esas alimañas, Dranosh levantó su propia hacha y la descargó con una enorme fuerza en un movimiento horizontal sobre los enemigos que tenía más cerca, Gorehowl pasó aullando, haciendo honor a su nombre, y partió a la mitad en un instante a los 3 miserables Goblins que tuvieron la desdicha de cruzarse en su camino, su brillante filo se tiñió al instante con el rojo de la sangre de las criaturas, el olor a sangre pronto inundó el ambiente y Dranosh se sintió en casa una vez más, listo para luchar con todas sus fuerzas y llevar a su grupo a la victoria.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Gorrionxz el Dom Jun 26, 2011 2:29 am

Ya estábamos todos completos, El Silfo con sus grandes y hermosas Alas, El joven de la gran armadura cuya voz se empezaba a achicar cada vez que hablaba, el Schakal no muy confiable y El gran orco rojo, todos esperábamos las ordenes para partir al siguiente fuerte enano, se escucho una voz gruesa desde las filas principales, ¡Avansad!, los enanos uno por una con sus inmensas armaduras iban caminando con un paso igual, izquierdo, derecho, izquierdo, parecían pequeños peones bien protegidos; entramos en un bosque y desde las sombras el Schakal caminada atento, luego Bill observo al gran orco rojo cantando la canción de Lok'tra, sorprendido saco su guitarra y empezo a seguir las notas con acordes tristes pero con fuertes emociones, su voz era igual a mis acordes muy Gruterales, al ver a Bill el gran orco cerro su boca y dejo de cantar.

Hey tu orco, veo que sabes la canción de guerra Lok'tra , es una de las pocas canciones que me calma mientras estoy en el frenesí de sangre.

Calla mestizo, déjame perderme en mis pensamientos.

Al parecer somos del mismo pueblo u horda, jamás te había visto por Eódhain ciertamente un desolado lugar, habitado por bárbaros.

Sin una respuesta concreta Bill decidió callarse y seguir tocando hermosas pero tristes melodías, mientras tocaba recordó aquella vez que fue desterrado y abandonado, aquel enano cuyo nombre era Baltazar ¿Qué habrá sido de el?, un vago recuerdo empezó a llegar mientras tras tocar la ultima nota llego completamente, ese hombre que le dio su guitarra, que le enseño a tocar y que jamás lo discrimino por ser orco y humano a la vez.

El triste lamento de los halcones esparcía odio en la mente de Bill mientras caminaba desolado por aquel valle cuyo nombre era Eódhain , uno por uno los sonidos de la naturaleza se unían, formando extraños sonidos pero aun así hermosos, un Halcón, un Aguila, cierto Coyote, todo combinaba, Bill sin fuerzas cayo al suelo, mientras cerraba sus ojos escucho el sonido del mundo, el cual pocos podían escuchar, cada sonido tenia su color, Bill sentía y veía en su sueño esos colores, Azul, Verde, Amarillo, Negro, Blanco, Gris, todo formaban las melodías mas hermosas y armónicas de todas, pero un extraño sonido hizo que se perturbara la armonía, el color Morado que era mas un lamento que una melodía y despertó rápidamente, ya no estaba en esa planicie fangosa y fría, estaba en una tienda con una lámpara y envuelto en sabanas de piel de oso, nadie estaba cerca, Bill salió lentamente aun precavido y escucho esa melodía del mundo que había escuchado en sus sueños, era un enano que yacía al lado de la fogata tocándola, sin vacilar Bill le dijo.

Esa melodía… La eh escuchado antes, cada nota tiene su color y…

Cada color al mezclarse forma otra nota… Si, lo se joven orco, al parecer tu también puedes escuchar el verdadero lenguaje del mundo.

¿Orco? ¡NO ME LLAMES ASI!, eh jurado matar a cada uno de ellos, todos son una escoria.

Entonces te tendrás que suicidar, veraz, si hubieses sido un orco verdadero ya me hubieses matado o quizás al revés, pero vi algo en ti y decidí recogerte, Ahh casi lo olvido me llamo Baltasar el Trovador.

¿Trovador?, ¿Qué es eso?

Uhmm Trovador es alguien que tiene una guitarra así como esta y va de pueblo en pueblo tocando melodías, pero ya estoy muy viejo para este trabajo…

¿Guitarra haz dicho?, que cosa mas interesante.

¿Te interesa?, adelante toma, trata de tocar algo.

Al tomar ese instrumento extraño Bill sintió que ya nada importaba, solo las melodías que tocaba eran verdaderas, no era nada mas que un simple objeto, pero reflejaba el alma del que la tocaba, cuerda por cuerda Bill presionaba un traste al azar, de el salía la misma nota que escucho en su sueño, mientras mas tocaba mas se parecían, hasta que saco todas las notas y en una sucesión muy rápida logro aprender la melodía del mundo, al terminar todas las melodías toco aquella nota Morada, el viento callo en ese momento, los pájaros dejaron de cantar, los coyotes desaparecieron sus llantos, solo quedo el sonido de esa nota durante 2 largos minutos.

¿Pero que?, ¿Qué rayos haz hecho?, ¿esa nota?, yo soy el único que puede tocarla, es la nota de la tristeza del mundo, me sentí impresionado que tocases la del mundo pero ¿has logrado tocar la de la tristeza?, eso es imposible, ¡CREO QUE EH ENCONTRADO MI REENCARNACION!, tu joven Bill, eres el elegido por el mundo para hacer un algo en algún futuro lejano o cercano, escuchas la tristeza de las personas y las reflejas en melodías, haciendo desaparecerlas, pero tu actitud no es muy apacible que digamos, me recordaras como tu maestro y te daré un consejo que te ayudara, tu odio solo te hará morir, un orco esta lleno de odio, pero el que tiene honor, ese es el elegido para ser parte de un futuro mejor.

Al terminar ese discurso, Baltazar se levanto con una felicidad enorme y se fue a su tienda, el joven Bill se quedo quieto unos momentos y durmió sentado cerca del fuego; Al día siguiente ya no había rastros de tienda, ni de los corceles, el fuego había sido extinto y solamente quedaba él en aquella planicie, al levantarse se pudo dar cuenta que a su lado estaba aquella hermosa guitarra, con una pequeña nota que decía. “Lamento irme así, pero era necesario, tu no me necesitas a mi, ni yo a ti, solamente necesitamos nuestras melodías, te dejo mi amada para que te acompañe por mucho tiempo, se que la cuidaras , recuerda, cada objeto, animal, insecto hasta la misma luna y sol, tienen su melodía, cada una con un efecto especial para ti, solamente hay que buscarla, Por cierto en tu bolso eh dejado un pequeño huevo de Halcon que te será muy útil en algún futuro, cuídalo bien que pronto saldrá del cascaron”

Desde ese día Bill se convirtió en un Guerrero trovador, con cada muerte tocaba una canción distinta, escuchando así, los sentimiento en el mas frio corazón de sus enemigos.

Bill agito su cabeza tratando de despertarse de tal extraño sueño, pronto sintió una leve vibración en el ambiente, sentía que algo no estaba bien, tomo su guitarra, y toco las notas mas tristes que contenían una valentía oculta y afectaban a todo el grupo, guardo la guitarra y al cabo de 1 minuto el capitán dice:

-¡¡¡Los goblins están atacando el fuerte!!! ¡¡¡Paso veloz!!!-

Era el momento de Bill de brillar, ya todo no importaba, saco a Morgana y Fafnar para empezar su Batalla, con un grito de guerra algo burlón pero valiente, exclama.

“¡WOOOOOJUUU! Es hora de tomar mi venganza ¿Padre, madre, están observándome?, ¡Cuchilla de fuego!, Gorrionxz guíame con tu sonido, ¿cuales son los 4 lideres de los Goblins?”.

Pronto todos se agruparon en una colina y una lluvia de flechas empezaron a caer sobre los presentes, no eran lo suficientemente robustas para herirlos, al tocar o apenas pasar por pocos centímetros sobre las espadas gemelas de Bill las flechas desaparecían por el calor tan intenso, pronto Gorrionxz le hace varias señas a Bill desde el aire, y este sonríe.

¿Conque ya uno fue exterminado por el Schakal no?, pues yo matare a los 3 lideres de escuadras de los goblins.

Esquivando flechas, y esquivando a a todos los goblins que se interpusieran en el camino, Bill, logro llegar hacia uno de los lideres solo pronuncio Morgana, Fafnar, júzguenlo y siguió hacia el otro blanco, pero le obstaculizaban mas de 100 goblins, por buena suerte el Minotauro era la fuente de atención de todos, al parecer era el que mas destacaba con su tamaño, poco a poco fueron dispersándose hasta formar un pequeño sendero por la retaguardia y apareció detrás de otro de los liderez, “Morgana, Fafnar, llévenselo y júzguenlo por sus pecados” Ya eran dos solo faltaba el ultimo líder, que estaba muy cerca de Bill, en tal conmoción el ultimo Líder se dio cuenta de sus intenciones y actuó antes de que fueran tras el, corrió hacia Bill con una lanza muy grande con una rabia gigantesca exclamando.

¡NO MORIRE, HASTA AQUÍ LLEGAS ORCO!

¡HAHAHA no me hagas reír!, ¡CUCHILLA DE FUEGO!.

Sus armas se tornaron rojas y el calor era aun mas grande que el infierno mismo, con un solo movimiento partió la lanza y al ultimo líder en 2, pero ya era algo tarde, los Goblins empezaron a avanzar, hacia la retaguardia, dándose cuenta de la Presencia de Bill y el Schakal que estaban cerca, Bill llamo a su Halcón y dijo.

Entonces Gorrionxz, sigue haciendo tu buen trabajo, eres mi mejor amigo, ¡CUCHILA DE FUEGO!,

Bill se quedo quieto en modo defensivo, esperando el siguiente movimiento del enemigo.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Lun Jun 27, 2011 1:20 am

Una decisión difícil más no imposible de aceptar, y es que uno debe tener como preferencia el criterio de la prudencia ante el gusto o la comodidad, ignorar un consejo de guerra de un compañero experimentado es hacer oídos sordos a la salvación de guerra, jamás se dejaba de aprender y trabajar en equipo consistía en eso, en intercambiar ideas, opiniones, dar una mano en la batalla, por ahora todos marchábamos con un fin, un objetivo por lo cual no podíamos perder el tiempo presunciones propias.

No había tiempo para intercambiar conversaciones, avancé junto con Arashi hacia el lugar indicado, lo amarré en el asta mientras conversaba con el encargado el cual manejaba unos cuantos caballos más, acto seguido me armé de mis pertenencias en la cintura y espalda quitándome del cuello aquel incómodo collar que hacia mi voz más grave, no vaya a ser que mi muerte no fuera por batalla si no por falta de oxígeno, suspiré luego de haberme despedido de mi corcel, ahora definitivamente estaba completamente sola, mis compañeros por un lado enfrentando quien sabe que peligros mientras que el caballo que me había acompañado con obediencia en las batallas más peligrosas e importantes de mi vida debía quedarse quieto sabiendo yo que estaría mucho más cómodo en batalla.

A medida que avanzaba portando la naginata en la diestra los consejos del minotauro volvieron a resonar en mi mente, efectivamente el terreno no era el más adecuado para cabalgar mas para hacer un uso adecuado de la naginata necesitaba aprovechar la velocidad y la estampida que me proporcionaba el caballo, pero era cierto, llevarlo a ese lugar solo sería su pérdida. No obstante, ¿quién decía que debía hacer uso de mi corcel?, y esta pregunta se formuló en mi mente de manera veloz, como el sonido de un trueno que deja atrás la luz en el cielo, al tiempo que mis ojos visualizaron un caballo marrón que seguramente había sido mal amarrado, lo detuve y no habiendo tiempo para regresar porque un buen trecho ya se había trazado hice uso de él, monté al animal, lo calmé y luego de sentirme cómoda sobre él comencé a marchar pero manteniendome al margen de los demás.

Primero fue la lluvia de flechas que barrio el cielo hasta caer sobre nosotros, me encogí sobre mi misma como cubriendo el lomo del animal más sin desviar la mirada al frente, escuché el ruido seco de las flechas chocar contra mi armadura, no hubo daños y deduje que el material del armamento de los goblin era de una calidad muy mala, lo cual por supuesto iba a nuestro beneficio. Entonces se inició el choque de frentes, escuchaba los gritos de los goblin, armados con armas distintas seguramente robadas, sentía mi respiración chocar contra mi cara producto de la máscara pero ya estaba acostumbrada, entonces avancé con naginata, descubrí un camino despejado donde un grupo de goblin marchaban en fila oportunidad que no dude en desaprovechar y estando sobre el caballo lo espoleé para que marchara raudo, blandí la naginata como una espada, la hoja en horizontal, el arma en barrido impactó sobre la carganta de uno, arrasando con el segundo por la velocidad y la fuerza empleada y siendo el tercero golpeado por el cuerpo del dúo para perder un ojo con la punta afiliada del arma.

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Zephyrae el Lun Jun 27, 2011 6:45 am

El momento de partir llegaba finalmente. Esperaba tener ocasión de saber más de las habilidades de mis compañeros o quizás compartieran ideas de cómo ayudarnos en batalla pero al parecer cada uno opto por mantener su distancia al respecto, claramente tenían experiencia en la batalla y si decidían luchar de esa manera en vez de cooperar tendría que adaptarme a ello. Solamente Gloin pareció darle algo de pensamiento a mis habilidades.

La marcha de los enanos será algo que no he de olvidar. Es impresionante que una raza que se mantiene tan alejada del arte de la danza pueda demostrar tal coordinación de movimiento. Sus pasos a un solo ritmo, su avance constante sin perder en momento alguno el ritmo de la marcha. Su formación no solo funcional sino hermosa, de no haber sido por la advertencia con respecto al gran minotauro la tentación me habría llevado a elevar el vuelo para poder contemplar la marcha desde los cielos.

Por indicaciones de nuestro comandante esperamos terminara el salir de las tropas pues partiríamos tras estas. No fue mucha la espera para el impresionante número de enanos que salieron preparados para la batalla. Claramente cada uno conocía su posición en la marcha y su deber ene el combate, no era de sorprenderse que no fuera sencillo para alguien ajeno a ellos unirse a sus fuerzas. Simplemente no tenían un lugar para tal clase de ayuda.

Marchamos pues tras el ejército. Su paso constante se ve veloz para ellos pero el largo de sus piernas me hace posible mantener la marcha sin problema alguno en un principio.

Mientras avanzamos empieza a sonar música a mis espaldas. Un compañero de rasgos de orco, aunque no tan acentuados como los del gigantesco orco que denota una gran fuerza, ha sacado instrumento y empezado una canción, el lenguaje me es desconocido pero las notas parecieran evocar más un triste lamento que la belleza de la música.

Llego a considerar el preguntarle por su arte, siquiera para encontrar algo de plática en mis compañeros antes de la batalla pero el mantener el paso toma de mi cuanto tengo y ponerme a hablar me dejaría rápidamente sin aliento. No acostumbro viajar tales distancias tan rápido, no a pie. Tomo finalmente la decisión de reducir mi tamaño e invocar mis alas. El grupo es grande y el Minotauro cuida uno de los flancos por lo que no es mucho problema mantenerme a distancia de él y cerca del enano.

Es difícil saber que pensar de mis compañeros. Fuera del que ha tocado la música en su mayoría se mantienen en silencio. Uno de ellos, el de extraña armadura consiguió otro caballo para montar, aun cuando no he logrado ver siquiera su rostro no es por mucho el que más me preocupa, ese título le pertenece a un hombre bestia, su cuerpo una temible mezcla entre humano y perro salvaje carga con él un aura que inspira temor.

El valle donde nos encontramos tiene árboles alrededor que mantienen el pasar del viento de las montañas lejos de nosotros. Es tentador regresar al viento a volar pero no estoy seguro de lograr ver a mis compañeros a través de los árboles.

Ya he logrado recuperar mis fuerzas y mi aliento cuando el constante sonido de la marcha se detiene. Como si cientos de tambores, todos coordinados dejaran de tocar en el mismo instante. Flotando a algunos metros logro ver como el ejército ya ha logrado salir del resguardo de los árboles. El camino continua en elevada pendiente al parecer alguien al frente se encuentra herido. Antes de lograr bajar el grito de avance se escucha, resonando por todo el ejército enano. La marcha forzada inicia, gritos de los diferentes batallones coordinándose al tiempo que avanzan velozmente, nosotros les seguimos, la batalla a punto de comenzar.

Los enanos se extienden al borde de la colina, consiguiendo rápidamente la ventaja de un territorio más alto. Su gran coordinación ayudándoles desde el principio de la batalla. En cuanto hemos salido del bosque y llegado a la colina puede verse claramente la formación enana. Preparada a abrir paso a través del enemigo en dirección a la fortaleza. Las fuerzas que han de atravesar para lograrlo son grandes en número. No hemos logrado tomar posición alguna cuando una lluvia de flechas pasa volando. Algunas cerca de mí pero en este tamaño soy un blanco demasiado pequeño.

Los demás cargan rápidamente a la batalla, el Chakal parece haber evitado la colina y quedado entre los árboles tras de nosotros, quizás incluso descendiendo al área enemiga. Gloin coordina como puede y continua demostrando lo mortal que son sus hachas mientras que el Orco de gran hacha y Bargho el Minotauro dan cuenta de los pocos goblins que han logrado subir la escarpada cuesta de la colina. Asimismo el guerrero montado se lanza contra otros en letal carga.

El último, aquel que entono la canción en el camino me sorprende mucho más, no solo logra conjurar un hechizo de fuego en sus espadas sino que lo hace en lo que parece ser un parpadeo, logrando internarse corriendo entre los enemigos, su poder ha de ser grande si es capaz de conjurar magia y cambiar al ataque físico sin que pase momento alguno para el, no solo eso sino que al contrario de lo que su apariencia orca indicaría se mueve con gracia y gran destreza esquivando oleadas de goblins una y otra vez, en el tiempo en que los demás han conseguido solamente unos cuantos cortes de sus hachas o una poderosa carga ha podido recorrer el campo enemigo de un lado a otro, esquivado oponentes y acabado con los que entre ellos se veían más resguardados.

Interesante que hubiera entre nosotros alguien más con dotes mágicas, mas no habría de permitir que fuera solo el fuego el que se llevara la gloria de la batalla. Concentrando mi poder deje bajar con fuerza los vientos de las alturas, en esta colina los árboles no les estorbaban y conjurando con estos mis brazos de aire volé al borde de la colina, la cuña de enanos al frente mantenían la oleada contenida pero buena parte de esta buscaba manera de rodearlos, eran de estos de los que habían llegado a nosotros tras el ejército.

Como sea su ascenso era problemático, mal coordinadas las criaturas se estorbaban mientras ascendían nuestro escarpado borde de la colina. Sujete pues con viento a los primeros, las ligeras criaturas no presentaban mucho peso al poder de mi viento ni parecían ser muy resistentes a la magia. Fueron tres los que ya lograban terminar su ascenso y estos mismos tres fueron lanzados con fuerza contra sus compañeros que ascendían, el golpe de la caída terminando con sus chillidos mientras que varios de los que fueron golpeados con estos empezaron a rodar cuesta abajo, quizás solo unos momentos pero su avance había sido frenado.

Mantengo a mi alrededor algo de la fuerza de mis vientos tras esto, no es tanta después del esfuerzo de lanzar con fuerza a la vez a tres de las criaturas pero debe poder brindarme algo de protección de flechas y demás ataques mientras mantengo el vuelo.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Lun Jun 27, 2011 8:38 pm

Conforme la marcha se iba acentuando, los guerreros no intercambiaron palabra alguna entre sí, como si la disparidad de aspectos y orígenes fuera tan grande como la distancia entre sus corazones, el schakal Snarl se separo pronto del caminó y empezó a deambular por los bosques, el samurai Takenagi cambió de corcel e hizo su camino en medio del mutismo mas hermético, irónicamente fueron los dos orcos los que tuvieron lo mas cercano a un contacto interpersonal con la música de su voz uno y de su guitarra el otro, resultando impresionante su capacidad para trotar y tocar al tiempo. El silfo trotó apenas un tiempo pero luego su débil constitución física le forzó a adoptar el vuelo.

Finalmente, y luego de dos horas de agotadora marcha llegaron a las proximidades del fuerte valleabajo solo para encontrarse con que el fuerte se hallaba bajo asalto de una marejada de Goblins.

El fuerte era una vieja edificación enana que durante su construcción había sido pensada mas para ser una atalaya o un punto de observación que una fortaleza en el estricto sentido de la palabra, constaba básicamente de una sólida torre de piedra situada sobre una colina, alrededor de la cual los enanos habían levantado a toda prisa por las urgencias de la invasión una empalizada de madera y tierra, que si bien no era tan resistente como la piedra, la prodigiosa ingienería enana había logrado hacerla un punto fuerte temible para cualquier fuerza ofensiva, constaba de 5 torres-terraplenes cuadrados en la sima de cada cual se hallaban instaladas temibles ballestas gigantes que descargaban furiosamentesus proyectiles empalando ogros y goblins como brochetas, entre las torres se hallaban muros de madera y tierra sobre los cuales los enanos descarban sus ballestas de mano sobre todo enemigo que respirase abajo, todo el complejo estaba protegido por 3 líneas de estacas afiladas, un foso y dos catapultas enanas que ubicadas en el patio interior del fuerte, disparaban guiada solamente por cálculo de los ingenieros de asedio en base a las indicaciones de los de la muralla.

El grueso del ataque goblin se centraba ahora en las caras este y norte del complejo, donde el terreno era algo mas llano, sin embargo de poco les servía su aplastante masa numérica cuando los defensores del fuerte los ensartaban desde lo alto como a conejos, los pocos goblins que llegaban hasta las murallas y que iniciaban su escalado, caían abatidos por el certero impacto de los proyectiles enanos, que habían construído las murallas con 15º de inclinación específicamente por dicha eventualidad.

Por la cara oeste de la muralla, que miraba hacia el camino por donde los refuerzos venían, se formaba una especie hondonada entre la colina del fuerte y otra mas baja donde los guerreros de Ikjär se entregaban ahora mismo a una feroz batalla contra un batallón de goblins, pugando por avanzar.

Mapa del Fuerte:

La cuña de los enanos empezó a cerrar sus alas cada vez mas dando mayor agudeza a la formación y avanzando cada vez mas, aún su avance era mínimo pero constante, y los goblins si bien eran mas, sus armas y fuerzas eran inferiores por mucho a la de los enanos, que avanzaban constantemente.

Sin embargo fuera de la formación, el pequeño grupo de anexados que les acompañaban empezó a verse en aprietos. Snarl, fue el primero en atacar, luego de separarse tempranamente del grupo en internarse por los bosques que rodeaban al camino se precipitó por la arboleda ubicada al noroeste del claro acercándose peligrosamente al área donde el ataque goblin era mas denso, la tropa que emboscó a los refuerzos solo era una pequeña fracción que rodeo la defensa buscando algún punto débil , por las caras norte y este de la fortaleza el número de asaltantes era cercano a los ocho mil quinientos verdes. El schakal avanzó pues por la arboleda y al encontrarse con un pequeño grupo de goblins se arrojó sobre el que parecía ser su lider, asesinándole en el acto luego de una veloz carrera, levantándolo en el aire y arrojándolo contra otros dos pequeños, sin duda una manera original de matar, sin embargo había un problema, y es que despues de una marcha de dos horas a través de senderos montañosos y bosque espeso, un sprint tan veloz y el esfuerzo físico de levantar a un goblin por los aires y arrojarlo por los aires, eran demasiado para una criatura con una resistencia idéntica a la de un humano común y corriente, el gruñido y la enseña de sus dientes amarillentos espantó a algunos goblins, sin embargo poco más podía hacer en ese momento Entonces una piedra salió de entre las hojas y el cansado schakal pudo esquivarla difícilmente por el cansancio, pero inmediatamente otra pasó zumbando rozándole su oreja, y luego otra y otra más le golpearon primero en su sien y luego en su hombro atontándolo, poco más pudo hacer a partir de entonces cuando una lluvia de piedras y palos cayeron sobre el que, solo como estaba, quedó incosciente al impactar una dura piedra contra su nuca. Minutos después despertaría con sus patas amarradas al asta de una lanza, su hocico cerrado por unas vendas, desarmado y la melena de su nuca rapada, siendo trasladado por el bosque por dos goblins a cada extremo del madero, columpiándose por su trotecito, iba acompañado por otros cinco goblins que amáblemente le propinaban patadas y golpes con la base de sus lanzas cada que podían.

El segundo fue el orco Bill y fue tan imprudente como el primero, lanzándose en medio de la marea de goblins matando selectivamente a los que creía eran los líderes, alternando ataques físicos con mágicos, gritando y corriendo entre el montón de seres verdes. Sin embargo al final de sus ataques, se encontró exhausto y rodeado justo en el medio de las tropas enemigas, su altura era desventaja y entonces sin que se de cuenta una aguda lanza le hirió por la espalda a la altura de la cadera derrumbándole y dejándole de rodillas, no se podría levantar tan fácilmente ya y a menos de que alguien se aproximase para liberarlo del cerco de siete goblins que se iba cerrando lentamente en rededor suyo, aquel sitio sería su lugar definitivo.

El samurai Takenagi, el orco Dranosh y el silfo Zephyrae permanecieron algo mas cerca del grupo, pero el corcel marrón del jinete oriental era un caballo de postas no entrenado para el combate, luego de obedecer pacientemente a su jinete la noble bestia empezó a ponerse nerviosa entre la marejada de goblins, encabritándose y tirando a su jinete, entonces tres lanzas se clavaron a un tiempo en el vientre caballo derrumbándolo y luego rematándo al pobre animal en el suelo, el samurai se levantó intacto, años de práctica le habían enseñado a a saber caer bien de una montura, sin embargo tendría que hacer algo rápido para librarse de los que se le acercaban, escoger entre retroceder hasta el resto del grupo o permanecer allí.
El gigantesco orco rojo por su parte no uso alarde de grandes despliegues, si no que se remitió a lo básico y esencial del arte de la guerra orca y manteniendose próximo al resto del grupo destrozó a tres goblins en poco tiempo, manteniendose aún fresco y tranquilo en base a su gran fuerza y resistencia.

El silfo Zephirae por su parte hizo uso exclusivo de sus dotes mágicas, levantando por el aire a tres pequeños goblins y arrojándolos contra el resto, los tres desdichados efectivamente murieron, el esfuerzo había sido grande, sien embargo los altos niveles mágicos del silfo y el hecho de que había hecho buena parte del trayecto planeando suavemente, hicieron que tampoco de grandes señales de cansancio.

Gloin por su parte se mostraba exasperado por la imprudencia de los miembros de su grupo y estaba que tronaba mientras arrojaba sus franciscas partiendo esternones, cabezas y hombros, recogíendolas y volviendo a avanzar, miró a Bargho que se encontraba no lejos del orco rojo y les gritó.

-¡Eh ustedes dos mastodontes, con un demonio no se separen y vean si pueden hacer algo por ese infeliz orco trovador que fue a metere al medio del infierno!- Luego miró hacia arriba viendo al silfo y le gritó- ¡Y tu mariposa! ¡Usa tus alas y llega lo más pronto posible hasta el fuerte y pide que manden siquiera un puñado de guerreros para sacarnos de este atrolladero, diles que la promesa de los Ildar está en la caravana! ¡Vuela y cuidado con las flechas!

Bargho rió sonoramente por las burlas de aquel severo enano que en las batallas siempre se ponía rabioso e insolente y le respondió también a los gritos mientras mantenía a raya a aquellos enanos.

-¡Y tu cacho de carne cubierto de pelos! ¡Cuida nuestros flancos con tus hachas!

El enano rió mientras partía el craneo de un goblin que se acercaba a Bargho con una lanza

-¿Qué no ves que ya lo estoy haciendo? ¿Y que es eso de carne cubierta de pelos? ¡Muévete ya filete!
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OFF-ROL: Gente, tienen que ser mas cooperativos o saldrán muy maltrechos de esta, el rol es básicamente trabajo en equipo y todos han disparado por su cuenta, pueden enviarse PM para ponerse de acuerdo entre ustedes o hacer referencias y hablar con otros on rol durante sus posts, pero ir por su cuenta contra un enemigo numeroso nunca será una buena opción.

Snarl, ir de llanero solitario fuera de la vista del resto te ha costado caer prisionero, tu siguiente turno no tendrá combate y tendrás que hacer rol como prisionero, puedes intentar escapar pero deberas planearlo bien o atenerte a las consecuencias.

Bill no podrá levantarse del suelo, está cansado y tendrá que pelear en su sitio, mide tus fuerzas y tus acciones.

Los demás están mas o menos libres en sus acciones este turno, Dranosh y Zephyrae pueden escoger entre obedecer o no obedecer a Gloin pero, reitero, tendrán siempre que atenerse a las consecuencias.

Pueden matar hasta cuatro goblins en esta ronda, pero el hecho de que puedan matarlos no significa necesariamente que tengan que hacerlo, suerte y buen rol.

PD: El orden de posteo se mantiene igual.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Miér Jun 29, 2011 3:07 am

Los planes no siempre resultan como uno espera… mas las vueltas del destino pueden ser divertidas al igual que interesantes, hasta el punto en que el antropomorfo estuvo rodeado de goblins, no fue gran cosa, pudo escuchar como los orcos luchaban y despedazaban como estaban acostumbrados a hacer desde su nacimiento, aunque el aroma a sangre de goblin era casi todo lo que se podía sentir, el aroma a sangre orca también lo era, el relincho del caballo y el frenesí de los goblins era una melodía sádica y cruel, mas el Schakal no tenía tiempo para pensar filosóficamente, y no es que lo hiciera muy a menudo con su forma de ser, el antropomorfo escucho el sonido de algo que salía disparado entre las hojas, lo pudo esquivar no con mucha facilidad, sus cálculos habían sido errados, y no había tomado en cuenta la caminada ni tampoco el esfuerzo para lanzar esos kilos de carne verde por los cielos, el primer guijarro de piedra apenas lo roso, pero los siguientes tuvieron mejor suerte, aunque no eran muy dolorosos los palos que cayeron sobre la cabeza del Schakal terminaron dejándolo fuera del juego, mientras sus ojos se nublaban y terminaba por perder el conocimiento.

El continuo movimiento de su cuerpo, junto con las débiles patadas y los intentos por hacerle daño con las lanzas termino despertándolo, aunque los ojos se mantenían cerrados, y se dejaba atacar de esa forma, movió suavemente sus pies y manos, pero estas estaban atadas a lo que pensó que sería una lanza, trato de abrir su boca pero esta estaba firmemente cerrada por un cordel, debía de parecer la presa de caza de alguien, pero simplemente era un prisionero de guerra, y como en toda guerra, seria torturado hasta decir todo lo que supiera en beneficio de los goblin, para cualquiera aquella situación debería de parecerle desesperada, pero el Schakal simplemente pensaba en que movimiento hacer, los goblin hablaban sobre que llevarían al “hombre-perro” hasta donde el jefe, aquellas palabras le fueron de claro disgusto, pero guardo silencio y no es que pudiera decir mucho, tan solo esperar … y pensar, quizás era un buen momento de hacer un par de cambios a toda la situación en la que estaba, los puntapiés y golpes ya le comenzaban a cansar, se habían convertido en un malestar general y continuo, pero el propio balanceo de su cuerpo había aflojado ligeramente las amarras de sus manos, aunque no trataba de liberarse de sus captores, no hasta lograr lo que planeaba.

Dos largas horas pasaron, en las que el antropomorfo debió el de sujetarse a la lanza para no caer, los goblins no eran precisamente unos genios haciendo nudos, y aun menos tratando de llevar prisioneros desde el campo de guerra hasta el campamento, ya los goblins estaban cansado, hacía rato que no pateaban el cuerpo del Schakal, se habían cansado tanto en la caminata como con las patadas, Snarl abrió los ojos, pareciendo somnoliento, mientras los goblins volvían a tener fuerzas como para reír maliciosamente, el aroma a humo no era difícil de distinguir, pocos minutos después pudo ver de reojo una empalizada pobremente armada, ya que esta había quedado levantada tan solo hasta la mitad, claro trabajo de los “mocos verdes” que lo transportaban tan “amablemente”, a los pocos minutos lo ataron la lanza a un poste, no se atrevían a desatar al Schakal, aunque este estaba desatado hace horas, no falto el goblin que pasaba por su lado y le escupía, por dentro el Schakal mantenía la calma, aunque esto no se podía demostrar hacia los goblins, pasado unos minutos apareció un goblin diferente a los que alguna vez había visto.

Spoiler:

Los dos cráneos de enanos, sobre sus hombros, denotaban que era el jefe , además de que literalmente era más armadura y piel que goblin, este se acerco con su bastón y golpeo en las costillas al antropomorfo, varios goblins se le acercaron y comenzaron a burlarse y a reír burlonamente, ya era suficiente, de un salto se termino de liberar de los cordeles que lo ataban y se lanzo contra el “moco verde”, los demás goblins al ver el espectáculo salieron huyendo, rápidamente arranco la cuerda que sujetaba firmemente sus fauces, como si fuera una liberación mastico aire para relajarlas, mientras veía al goblin a los ojos, mas en vez de arrancarle al cara de un mordisco lo soltó sonriéndole de la misma forma en que ellos lo habían hecho.

-Tenemos negocios que hacer “gran jefe goblin”… si es que quieres ganar esta batalla contra los enanos-

El “Moco verde” se levanto rápidamente, y miro frio al antropomorfo, los demás guerreros alrededor se juntaron con sus lanzas apuntando al Schakal, listos para matarlo, pero con una señal de su mano, el jefe los detuvo, mirando unos instantes a los ojos de Snarl.

-Tu hablar muy bien y a mi gustarme eso, decid lo que quieres y quizás hagamos negocios “hombre-perro” * dándole la espalda y caminando hacia la gran tienda central, mientras los guerreros llevaban al antropomorfo tras el*-

Los guerreros, entre empujones y golpes llevaron a Snarl hasta el interior de la tienda, ahí vio de reojo lo poco que había, aunque casi se comienza a reír viendo lo que sería el trono de ese “moco verde”, parecía hecho con puras armas, y uno que otro cráneo de dudosa procedencia, a golpes lo hicieron sentarse en el piso mientras al jefe le traían un conejo asado, con el descaro que corría por las venas de ese ser, comenzó a devorar la carne mientras le hablaba entre mordiscos al Schakal, sin importarle que muchos trozos de comida salieran disparados de sus dientes.

-Dime perro… que quieres decirnos…. Si nos interés… brrrrup*eructo*… haremos negocios, si no… tendré una nueva piel para el invierno *chupándose sus dedos verdes de la grasa del conejo*-

-Supongo que ya sabe que la fortaleza de los enanos está bien protegida, hasta ahora no han podido siquiera hacer un simple rasguño y ahora será aun peor … hay llegado tropas nuevas, además de un pequeño grupo del cual yo era participe, llego un mino tauro, un par de orcos, un miserable mago y un guerrero con armaduras, en estos momentos deben de estar luchando contra los goblins que ahora mueren bajo sus armas*Snarl sonrió mientras relataba, realmente no le importaba de qué lado estar, siempre y cuando terminara sus asuntos*-

Las ultimas noticias del grupo tomaron por sorpresa y desagrado al “moco verde”, aunque no era de gran importancia, mientras este gritaba y golpeaba a uno de los goblins que le traía mas comida miro fríamente al Schakal, en su pequeña mente ideo un plan, usaría al Schakal como moneda de cambio, lo daría a cambio de la fortaleza, en su diminuto cerebro era un plan brillante y perfecto, mas el Schakal interrumpió esos pensamientos de magnificencia en que estaba,

-No creo que demore mucho tiempo en que los ogros se cansen de que maten a sus hermanos, cuánto tiempo faltara para que vean a los goblins como alimento y no como aliados… cuanto tiempo faltara para que al “Gran jefe goblin” le arrebaten su trono y lo devoren *dándole énfasis al hecho de quitar el trono a esa alimaña* aunque… podría haber otro camino…-


Al parecer había dado en el clavo, porque de súbito esa alimaña se giro con cara de pavor, no solo por el temor de ser devorado por los ogros, cosa que era muy factible incluso si conquistaban la fortaleza enana, si no por el hecho de perder su trono y el poder que significaba este.

-¿Que otro camino?.... *impaciente* ¡¡DIMELO!!-

-Pues es muy simple… “YO” *sonriéndole de forma sádica* ¿que mejor que tener un espía? … podría simplemente volver con ellos, y con eso tendrías a alguien con tus enemigos, quien sabe… al anochecer podrían abrirse las puertas de la fortaleza sin que nadie lo impida… o quizás las ballestas sufran un desperfecto… muchas cosas pueden ocurrir cuando alguien juega para el enemigo *hablando sínicamente y también con un tono frio e inhumano, aunque él no era estrictamente humano*-

El “Moco verde” lo miro, al igual que el Schakal lo hacía, y todo quedo en silencio, fuera de la carpa varios goblin hablaban en voz baja, otros trataban de apoyar sus puntiagudas orejas contra la piel de cara, cuando se escucho un largo chillido muy agudo de su interior y después el silencio.
------------------------------------------------------&--------------------------------------------------------------------

Una hora después, corriendo por el bosque la figura del Schakal era visible, al igual que la de varios goblins persiguiéndolo con sus lanzas y espadas, el antropomorfo corría con todas sus fuerzas, mientras de a poco dejaba a las alimañas atrás, pero estas no se rendían y aunque perdían terreno no dejaban de correr, pronto llego a un claro, el Schakal estaba cubierto de sangre y en su brazo derecho había un profundo corte que sangraba, pero siguió corriendo, a lo lejos se podía ver el bastión enano, con todas sus fuerzas corrió hacia él, cuando salió del límite del bosque las ballestas apuntaron hacia él, pero de un rápido movimiento pudo esquivar los virotes, aunque realmente estaba haciendo un gran esfuerzo ya que no le quedaban muchas fuerzas, los virotes terminaron atravesando los cuerpos de los goblin cayendo como si fueran marionetas a los cuales les hubieran cortado los hilos, rápidamente los enanos volvieron a cargar y a apuntar hacia el antropomorfo, mas este jadeando logro decir algunas cosas antes de desplomarse en el mismo lugar.

-Voy con el grupo de Gloin y Bargho …*desplomándose ahí mismo*-


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Dranosh el Vie Jul 01, 2011 1:31 am

El sonido de metales chocando en el fragor de la batalla era impresionante, pero muy aparte de eso los pequeños Goblins conocían poca armadura, razón por la cual el sonido de metal rebanando y cortando carne era aún más común, eso y el potente olor a sangre de todo tipo daban el ambiente perfecto de una carnicería, sin embargo, a pesar de las grandes habilidades bélicas de los enanos, las alimañas verdes continuaban emergiendo como ratas, como una gran ola verde que cubría el valle, por cada Goblin que un enano cortaba, 2 tomaban su lugar, quebrando de a poco las formaciones de los defensores del valle, colándose y fusionando ambos frentes lentamente.

Finalmente surgieron los temidos aliados, de entre el mar verde empezaron a surgir enormes figuras, armados con mazas de guerra y con las cabezas cubiertas por burdos intentos de cascos, inclusive sus armas en una inspección más cercana revelaban ser nada más que simples troncos de árboles arrancados y empleados para el combate, pero eran efectivos, para cuando los primeros Ogros alcanzaron al ejército enano con un simple barrido de sus mazas limpiaron con facilidad la primera fila de los enanos antes de ser derribados por los tiros de ballestas, sin embargo seguían apareciendo más y empezaba a tener mala pinta para los bravos enanos.

Dranosh tenía una mirada completamente distinta a la que había demostrado anteriormente, contrario al tranquilo temple anterior, ahora sus movimientos eran rápidos, fuertes y salvajes a la vez que esquivaba y atacaba a la vez a uno que otro Goblin con el valor suficiente para acercarse a él, aunque contrario a muchos otros orcos sus ojos no eran los de un animal rabioso en busca de una presa más por aniquilar, sus ojos grises estaban llenos de ferocidad y un brillo de inteligencia, no dejaría nunca que sus sentidos sean dominados por sus instintos, solo así podría mantenerse en pie. Aún así, se quedó sorprendido al ver como el mestizo que había conocido un tiempo atrás y que era miembro de su equipo se adentraba en el mar verde, un movimiento valiente, pero tonto, lo inevitable no tardó en suceder, efectivamente sus movimientos eran ágiles y poderosos, además de que sus armas estaban imbuidas con magia, algo a lo que Dranosh no le tenía mucha confianza pero debía admitir era impresionante, sin embargo, los números lo traicionaron y en nada de tiempo las criaturas lo derribaron, logrando sacar una mueca de desagrado del rostro del orco rojo, no por la debilidad, sino por el hecho de ver a un miembro de su sangre caer en combate, detestaba ver eso y no tenía pensado quedarse impávido ante el hecho.

-Mok’nathal, aguanta demonios!-, Mok’nathal, no sabía con exactitud cómo había venido a su mente el recuerdo de aquella palabra, significaba “Hijos de Sangre”, un término que se usaba con frecuencia para referirse a los mestizos, aunque no para los mestizajes con humanos, jamás, ellos tenían su propio termino, “Dabaj”, o “Débil” un término despectivo, los Mok’nathal era muchos más respetados, en parte por su enorme ascendencia, los mismos monstruos que ahora arremetían contra las tropas enanas, los Mok’nathal eran particularmente inteligentes, lo que los convertía en enemigos terribles, o aliados muy poderosos…, pero no era el momento, si el mestizo tenía sangre de orco, sobreviviría, al menos lo suficiente como para ser, -¡Eh ustedes dos mastodontes, con un demonio no se separen y vean si pueden hacer algo por ese infeliz orco trovador que fue a meterse al medio del infierno!-, las palabras de Gloin hicieron parecer que le habían leído la mente, Dranosh no podía estar más de acuerdo e inmediatamente se puso a pensar como penetrar la creciente horda verde a tiempo.

Dranosh lanzó un potente hachazo sobre la cabeza de uno de las alimañas mientras escuchaba como Bargho y el enano comenzaban una pequeña discusión, -Si ya terminaron creo que es hora de moverse!-, gritó el enorme orco, lo suficientemente alto como para que sus palabras fueran audibles en medio de los gritos y el resonar de las armas, en ese preciso instante el relinchar de un caballo lo hizo girar su cabeza hacia el punto exacto de dónde provino el quejido del animal que se acababa de desplomar, tal y como lo había sospechado se trataba del humano tremendamente armado, siempre le había parecido interesante como a otras razas le encantaba cubrir sus cuerpos con capa tras capa de metal, pero ahora lo que le llamó la atención fue su enorme lanza, perfecta para eliminar a esas pequeñas sabandijas rápidamente, al menos durante algunos instantes. Una vez el caballero se hubo levantado Dranosh le hizo señas rápidamente levantando a Gorehowl en alto y moviéndola de un lado a otro, -Eh tú!, cúbrenos las espaldas-, sin esperar respuesta, y rogando en su corazón que el humano haga lo que le habían dicho, Dranosh le señaló el punto en donde su compañero había caído instantes antes, mientras ahora dirigía su mirada al enorme Minotauro una vez más.

El orco descargó el lado sin filo de su hacha sobre un Goblin que trataba de acercarse, aplastando su pequeño cráneo al instante y produciendo el característico ruido de una cáscara de huevo rompiéndose, -Vamos a avanzar hasta donde calló, confiando que Gloin y el humano nos cubran las espaldas deberíamos llegar en poco tiempo-, Dranosh empezaba a sudar, la batalla se tornaba intensa y a pesar de ser un guerrero poderoso, a cualquier ser vivo le pondría tenso una situación así. Bargho estaba a pocos metros del orco, mientras que el mestizo había caído varios metros adelante, aunque con un movimiento de pirámide invertido podrían llegar arrasando con cuanto Goblin se interponga en su camino, y con toda suerte el mestizo sabría mantenerse con vida mientras llegaban. Dranosh cruzó por última vez miradas con el minotauro antes de cargar contra el enemigo, llevó uno de sus puños al pecho y lo golpeó con fuerza para luego estirar su brazo en señal de saludo a su compañero de guerra, finalmente dirigió su mirada al cúmulo de goblins con una ferocidad apreciable a leguas y con una ensordecedor alarido de batalla empezó a abrirse paso entre los pequeños enanos que tantos problemas les estaban dando, no sin antes llevar una de sus enormes manos al cinto en donde llevaba las franciscas hechas por los enanos, arrancando una y lanzándola con gran destreza directo a la cabeza de uno de los goblins que se acercaban al mestizo, con el objetivo de distraer su atención.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Sáb Jul 02, 2011 6:30 am

En pleno frenesí de batalla, a través de la marea verde de goblin, el acero cercenando sus cabezas, la sangre fresca palpitando el dolor y un sonido más grave, proveniente de los ogros que ayudaban en fuerza al ejercito goblin, sentí disconformidad al momento de galopar, nada que me impidiera continuar, pero si la falta de aquel lazo que une jinete con su corcel, uno de empatía y confianza, aquel animal me era desconocido mas al menos no salvaje por lo cual me permitió ir a galope sobre él, pero al no estar hecho para el campo de batalla y menos cuando el camino es tan disconforme no evitó, cuando mi arma ya bañada en sangre estaba, trastabillar hasta lograr que perdiera el control sobre él, lo primero que hice de manera autónoma, pues el tiempo había dejado marcas de caídas mayores que esas, fue que ser empujada agarrar mis rodillas con las manos y esconder la cabeza en ese hueco, procurando que rodar, para que el impacto de la caída no fuera un golpe concentrado en un solo punto, y al levantarme escuchando el sonido lastimero de un caballo moribundo que atravesado por lanzas estaba fue agarrar mi naginata y observar a derredor mi situación, sentía algunas magulladuras en el cuerpo, pero nada que me impidiese continuar. Estaba un tanto alejada del grupo y mis enemigos se aproximaban a paso frenético, pronto estaría rodeada y con pocas posibilidades de salir airosa, enarbolé la naginata destazando el cuello de un goblin y poder abrirme paso hacia atrás, fue entonces que visualicé a mis compañeros, mas bien a al orco rojo que me hacía señas más que claras.

Asentí mentalmente marchando hacia el grupo, en medio de los gritos de los goblin mientras aún se escuchaba el grito desgarrador de un caballo agonizante que pronto se acabo el recibir un golpe en parte de los enemigos, lo mejor sería trabajar en equipo considerando que ya no podía valerme de la rapidez de un caballo. Mi respiración chocaba contra la máscara acompañada del sudor mientras mis ojos miraban con fijeza hacia el frente, volví a mover la naginata para empujar con ella a otro enemigo hasta que mis pasos ya estuvieron próximos al orco.

Algo no marchaba bien, giré el rostro en varias direcciones tratando de localizar a los demás que faltaban, el orco me indicó donde estaba Bill El Grande, se encontraba rodeado de goblin y con una lanza tras su espalda, comprendí su plan y sin perder más tiempo me puse en la posición indicada, no evité preguntarme donde estaría el shakal, tal vez estaba en una situación similar a Bill o sencillamente se hallaba todavía de pie y luchando.

-Nada conveniente perder compañeros en plena salida considerando que el objeto principal es un rescate, concuerdo con tu plan, hay que sacarlo lo antes posible de ahí, ¡A la carga!- Exclamé sin importarme si mi voz sonaba menos grave, mas la máscara le daba un toque metálico a mi voz y en con tanto ruido en el aire sería inusual que se fijasen en detalles.

La idea era tratar de abrirse paso hasta llegar a Bill, a la retaguardia mientras ellos se abrian paso tratando de llegar hasta donde Bill, lo conveniente después de alcanzarlo sería traerlo enseguida y no perder tiempo luchando en derredor, mis pies pisaron con fuerza el suelo, dando un paso adelante,aproveché la longitud de la naginata para ir empujando a los goblin que se acercaban, haciendo cortes en donde lograba alcanzar el filo, mientras marchábamos lo más rápido que se podía hacia nuestro compañero.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Zephyrae el Dom Jul 03, 2011 1:12 am

El caos de la batalla empezaba a crecer. Aun las poderosas y firmes formaciones enanas empezaban a verse alteradas y cambiar ante el embate de la violenta horda. El semiorco de las dos espadas había recibido herida en una pierna, su fuerte constitución posiblemente se recuperaría pero no a tiempo de sobrevivir por su cuenta. El embate del guerrero a caballo había logrado acabar con varios de nuestro enemigos mas el costo de ello había sido la pérdida del corcel y la caída de su jinete, ileso pero desprovisto tan prontamente de una de sus principales fuerzas de combate.

El orco de la gran hacha y el minotauro claramente mantuvieron a sus oponentes a raya y mis leves esfuerzos al principio de la contienda parecían habernos cubierto un poco por uno de los flancos, no nos daría eso mucho tiempo y el mantenernos fuera de la protección otorgada por los escudos enanos.

Finalmente la reacción de Gloin pareció cambiarlo todo, sus hachas como siempre mostrándose veloces y mortíferas parecían moverse por si mismas mientras su atención se concentraba en evaluar nuestra situación. Su claro enojo al iniciar sus gritos dejaban ver que no estaba conforme con la manera en que habíamos iniciado la batalla y empezaba a exigir de nosotros mayor coordinación y trabajo en equipo.

Me alegre mucho al escuchar esto, pues era mi primera gran batalla fuera de mi hogar, desde antes me había sorprendido el silencio de mis compañeros al declarar y hacer de su conocimiento mis habilidades, tal práctica es común al partir a la batalla entre los míos pues no solo somos hijos de diversos elementos sino que nuestra magia tiende a manifestarse de muy variadas maneras.

Al escuchar las palabras de nuestro comandante me alegre de saber que se esperaba cooperáramos entre nosotros, la idea de luchar por mi propia cuenta en medio de ese terrible mar de enemigos. Sus primeras indicaciones para procurar que mis compañeros que contaban de enorme tamaño le brindaran auxilio a el que había caído, las siguientes dándome la encomienda de llegar al fuerte pronto y solicitar refuerzos, diciéndoles que con nosotros la promesa de los Ildar.

Bargho, el minotauro y el enorme orco empezaron a coordinar sus esfuerzos, abriendo poco a poco el camino entre los goblins. Cortando paso con sus enormes hachas, aquellos goblins que no caían abatidos prontamente salían de su presencia, algunos heridos otros llenos de temor. Cada vez se acercaban más entre ellos, logrando de esta manera ayudarse más pero haciendo más corto el camino por la presión de los verdes seres contra ellos como sea su tarea me parecía exitosa, carente de grandes gestos de poder ambos guerreros se mostraban veteranos de las batallas, sencillos y morteros cortes que no les dejaban sin resguardo de las armas enemigas.

No fue mucho el tiempo en el que lograron abrirse camino hasta nuestro aliado semiorco, menos aun cuando el guerrero de extraña armadura se apresto con su lanza a ayudarles, el paso abierto hasta el caído incluso pasando levemente de el.

Los esfuerzos de los valerosos guerreros carecían por desgracia de algo, los medios para sacar al herido semiorco de tan peligroso lugar y regresar todos a la poca seguridad que nos brindaba la cercanía a la fuerza enana. Dejar sus armas o darles la espalda al enemigo para levantar a nuestro compañero aunque fuera por solo breves momentos podría resultar mortal no solo para uno sino para todos al caer todo un flanco cubierto por uno de ellos.

Mis instrucciones eran claras, el partir de ahí tan rápido como fuera posible pero no podía permitirme que tanto y tan valiente esfuerzo se perdiera ante la sola fuerza de los números, mi magia podría sacarle de ahí o podría ser usada para acelerar mi vuelo a la fortaleza, la fuerza de los vientos necesarias para levantar al semiorco sería mucho mayor a la necesaria para impulsarme pero quizás existiera una manera.

Solo gracias al camino que mis compañeros habían abierto hasta nuestro aliado tenía oportunidad de hacer esto, convoque con fuerza mi poder, más de la habitual y deje la oleada de viento descender al cuerpo de el caído compañero para sujetarlo en mis brazos de aire y arrojarle a la seguridad, cerca de Gloin y de las fuerzas enanas. Lo que seguía por el contrario sería algo que sé no me agradaría.

Colocándome en el camino de la ráfaga de aire me deje atrapar por esta. La fuerza que solamente levantaba y arrojaba al semiorco era mucho más que suficiente para sacarme volando con ella, esperaba que mis esfuerzos lograran ponerle a salvo pero el golpe del viento contra mí sería fuerte, más al mantenerse y arrastrarme velozmente hacia el fuerte.

Mi naturaleza y mi afinidad con el viento me protegían de la mayor cantidad del impacto pero la parte que lograba darme era como recibir constantes golpes en mi pequeño cuerpo. Mis alas extendiéndose cuanto podían eran también resistentes por su mágica naturaleza a la fuerza de los vientos y aun así el dolor de sentirles girando en mi viento era terrible.

Esperaba haber calculado bien todo y haber lanzado la ráfaga de viento a impactar contra el suelo de la fortaleza, cuando esta se hallara cerca del suelo sé que me dejaría caer contra este como hoja llevada por el viento que flota demasiado cerca de la superficie.

El impacto contra el suelo era inconfundible, mi resistencia considerable para mi pequeño tamaño como suele serlo la de todas las hadas debería de librarme de una herida mayor pero nada lo haría del dolor.

Aun sin estar seguro de donde me hallaba, hice cuanto pude para pronunciar en voz alta mi mensaje. Quizás el viento mi amigo llevándole a los oídos correctos quizás perdido en pleno campo de batalla.

-Me envía Gloin Borglët, la promesa de los Ildar viene en la caravana. Manden refuerzos para no verle perdida.- Después de esto caí, tanto el dolor como el esfuerzo obligándome a recuperar mis fuerzas.

[Off: He procurado dejar mis acciones tan abiertas como me ha sido posible y pagar el precio de haber ayudado a Bill y llevado el mensaje. No es poco mi poder y he iniciado este post bajo el aviso de no hallarme tan agotado, espero mi esfuerzo en nombre de un compañero sea exitoso sin arriegar la misión por ello, Zephyrae ha hecho cuanto ha podido]
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Gorrionxz el Dom Jul 03, 2011 5:47 am

El destino parecía marcar el destino de los guerreros, el tonto Schakal fue capturado por confiarse demasiado de sus enemigos, Bill, había ya, matado a los 3 Generales Goblins, era muy obvio que lo eran, tenían armaduras extrañas y protegían su cuerpo mas de lo debido, sus lanzas estaban grabadas con símbolos irreconocibles y los cascos muy bien hechos, quizás robados de los enanos protegían su calvo y feo rostro, se podían observar a lo lejos las ordenes, al parecer no eran tan estúpidos, los cambios en las formaciones eran debido a señas entre Generales y soldados, eso quizás mantenía en peligro a toda nuestra facción de guerreros, una estrategia aun así débil y poco planeada puede ganarle a una táctica defensiva y ofensiva, donde el cansancio era un factor definitivo, todo eso lo pensó Bill tras ir como loco hacia ellos, era un riesgo que debía tomar, no era fácil, pero alguien debía hacerlo.

Con los 4 Generales muertos Bill quedo exhausto, solo uso su cuchilla de fuego una vez por mas de 10 minutos, era algo que hasta él mismo no podía soportar y si usaba su Frenesí de furia quedaría expuesto demasiado, al haber matado el ultimo Goblin de lanza gigante, su cuerpo quedo paralizado por 1 minuto, ese minuto basto para que los goblins se dieran cuenta de su presencia y un dolor agudo tomo por sorpresa a Bill una lanza afilada venia desde atrás, se podía esquivar fácilmente pero no en su condición, logro moverse unos cuantos centímetros suficiente para que la lanza solo rozara parte de cintura, ningún órgano fue herido pero la herida tenia riesgo de infección ya que era algo profunda, tal golpe hizo que el imponente orco cayera de rodillas para ser asesinado por todas esas pesadillas verdes una voz en su interior le susurraba, - Adelante… se que quieres… el frenesí de furia siempre gana al final ¿o no?- Los ojos de Bill se tornaron poco a poco rojizos, ya era muy tarde para echarse para atrás, su Furia salía poco a poco, Gorrionxz aun volaba encima de el, dejándose llevar por las corrientes de Aire, el hermoso Halcon imponente como un fénix cantaba la melodía de la calma una vez mas, pero esta al parecer no hacia efecto a la mente ya casi corrompida del semiorco, alzo la vista y vio como un goblin con una daga saltaba sobre el muy alocado, justo antes de hacerlo el tiempo se detuvo, dos voces reconocibles decían su nombre –Bill… Bill… ¿Estas allí?, sígueme… - ya sus fuerzas estaban recuperadas y se podía mover, miro su cuerpo y no tenia ningún rasguño, se levanto y siguió la voz, todo se volvió blanco y dos extrañas figura apareció desde la nada.

Bill hijo mio… como has crecido, esos ojos tan hermosos como los de tu madre, mírate eres todo un guerrero, tienes algo que pocos tienen, “Honor”

¿Hijo, eres tu? ¡Como has crecido!, tu cuerpo musculoso y abundante cabellera que cubre hasta tus mejillas, imponentes.

¿Quiénes son ustedes?, sus voces, me hacen sentir algo.

Soy tu padre Goram StormBlade y ella es tu Madre Elicea Silverlake, estas aquí, eso significa solo una cosa, estas a punto de morir.

¿StormBlade?, entonces yo... espera ¿Morir? No eh muerto… ¿madre, padre?, ellos murieron.

Morimos por ti, era la única forma de que vivieras, sino hubieses muerto como todos los semiorcos humanos que han nacido en mi tribu, es por eso que escape, me junte con tu madre cerca de Eódhain nos tomaron por sorpresa una caravana de orcos cuyo clan era Hellfang, les dije mi nombre y mi honorable apellido, lastimosamente tu madre fue descubierta contigo en sus brazos, al ver un orco mitad humano quedaron asqueados y por poco matan a ambos, me deje llevar por mi furia y mate a el que trato de tomar tu vida, esto llevo a una reacción negativa y fuimos capturados, logre hacer un pacto con el jefe de la horda, mi vida por la de mi hijo, al parecer no era suficiente, querían mi vida y la de tu madre, yo proteste pero ella con una sonrisa en su rostro acepto el tratado, se te escondió tu verdadero nombre Bill StormBlade y fuiste abandonado para que te valieras por ti mismo, eso es todo lo que pudimos saber antes de ser asesinados.

¿Soy un StormBlade?, jamás pensé que tendría tal legado… pero… eh matado a mis similares a sangre fría, aquellos orcos sin honor…

No te preocupes corazón… sin Honor no hay ser vivo, aquel malvado que traiciona y solo vive para el dolor, es una escoria, es muy tarde ahora, ve hacia donde tus amigos, ellos están tratando de salvarte, siempre te estaremos observando de ahora en adelante… Adios.. Te amamos…

Todos e aclaro de nuevo, las heridas de Bill se hicieron notables nuevamente y volvió a su posición normal, el pequeño goblin que había saltado sobre Bill frenéticamente poco a poco se movía, Bill estaba preparado para morir, cerro los ojos y los abrió nuevamente, pero una palabra lo animo a seguir con vida, Mok'nathal resiste demonios y un grito de guerra de alguien que no le sonaba familiar, su voz era mas aguda pero pudo observar que se trataba del Samurai que fue a la carga para rescatarlo, Bill pinto una pequeña sonrisa en su rostro, antes de que el Goblin se acercara a su cara para asesinarlo, pudo alzar una de sus espadas y logro usar la fuerza del Goblin en su contra atravesándolo como una flecha a una manzana, otro Goblin decidido salto, para acabar con el de una vez por todas pero en ese preciso momento una hacha Gigante muy parecida a la del orco rojo paso y destripo al desgraciaso, el Minotauro había liquidado unos cuantos enemigos para librar el paso y rescatarle, Musashi habían logrado despejar el camino con su gran arma iba destrozando enemigos con una carga impresionante, pero aun eran muchos enemigos, ¿morirían ellos junto con el? Se pregunto, quizás sacrificaron sus vidas para nada.

Ya no había furia en los ojos de Bill, él solo miro a Gorrionxz revoloteando aun persistente con la melodía de la Calma, junto a el estaba Zephyrae, aquel Silfo manejador del Aire, hizo unos cuantos movimientos y una ráfaga de aire visible lo rodeo, con sus manos manejo el aire hasta el herido semiorco para empujarlo unos 15 metros hacia la zona donde estaban todos los Enanos junto con Gloin, nuevamente uso esa misma ráfaga de aire para salir expulsado y así buscar refuerzos.

¿Ellos habían expuesto su vida en peligro por mi?, al parecer es verdad lo que dijo mi padre y mi madre acerca de honor

Bill se paro lentamente ya algo descansado por el cansancio que había provocado las Cuchillas de fuego, Gloin estaba algo cerca y le grito.

¡Ehhh Gloin, Al parecer los Goblins están hechos un Caos, atacan desde cualquier Angulo, ya los jefes no los dirigen al menos hice algo bueno. Dranosh, Bargho, Musashi y Zephyrae Gracias por rescatarme se que les cause problemas, eh aprendido mi lección acérquense y prolonguemos mas nuestras muertes o al menos hasta que lleguen los refuerzos!

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Re: El valle de la amargura

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