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El valle de la amargura

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Lun Ago 15, 2011 12:15 pm

Lo último que el ingeniero enano vio con sus ojos abiertos como platos en el instante en que daba el martillazo a la palanca que disparó la catapulta, fue a un silfo pegado al gran pedrusco, antes de que pudiera pensar en desacelerar el golpe este se dio, el mecanismo se activó irreversible y velozmente y la catapulta arrojó con su poderoso brazo de madera a la piedra con su pasajero a bordo.

Nadie más había visto nada, y el enano muchos años más tarde, cuando sus brazos estuvieron cansados y tuviera tiempo para pensar, recordaría para sí la fugaz visión de una personita aferrada como una mala jugada de la mente en las horas de estrés de la batalla.

La piedra atravesó el aire atestado de flechas, olor a sangre y gritos resonando entre las paredes del valle, girando por la acción de la magia de aquel feérico.

El golpe que Kûrgul había dado a Bargho fue doloroso en extremo, y este se vio obligado a retroceder algunos metros antes de ser bloqueado por uno de los ogros de Kurgûl, cuyos golpes de machete mantuvo a raya con su hacha, la cual solo podía manejar dificultosamente con una mano defendiéndose apenas, entre él y el jefe ogro el apestoso subordinado blandía hábilmente su arma tratando de darle en los puntos débiles.

Takenagi se hallaba entonces como único adversario en pié contra los ogros junto a Gloin, este había derribado con sus hachas a dos de los ogros de Kûrgul quedando solamente uno de ellos en pié y el sin mas arma que la francisca que tenía en mano, el oriental por su parte disparó rápida y sucesivamente tres disparos con su flexible yumi, acertándo todos en el pecho del bestial adversario sin daño aparente.

-Joven- le dijo Gloin- la piel de estos ogros y de este en especial es gruesa y llena de un asqueroso sebo espeso por debajo de ella, las flechas y la magia difícilmente la dañan, solo el golpe contundente de un arma pesada o la estocada de una lanza pueden atravesarla.-

El enano avanzaba lentamente hacia el ogro mientras entre ellos el par de orcos se levantaba aturdidos por los anteriores golpes recibidos, Kûrgul avanzó rápidamente y levantando su mazo descargó un golpe con toda su furia sobre Dranosh quien no acababa de levantarse.

Los presentes no olvidarían nunca el desagradable sonido similar a un caparazón de insecto gigante siendo aplastado que Dranosh y aquel monstruoso martillo provocaron en su encuentro, los huesos de la armadura del orco rojo se quebraron y desbarataron como ramas secas y las costillas reventadas por dentro de la misma dieron un crujido húmedo y visceral que fue seguido inmediatamente por el sonido de un vómito sanguinolento, los últimos acordes de la ejecución brutal lo dieron los jugos gástricos enrojecidos al estrellarse contra el suelo.

Bill llegó a levantarse torpemente del suelo, después de descargar su martillazo Kûrgul lo alcanzó de dos zancadas, Gloin arremetió con su única hacha para defenderlo pero el ogro, a pesar de su peso y su constitución era endemoniadamente rápido, bloqueo el hachazo de Gloin con una rapidez insospechada manejando el mazo con una sola mano y agarrando a Bill del craneo con la otra lo tironeó hacia su espalda con tal fuerza que casi lo deja inconsciente por la rudeza de su movimiento, retrocediendo inmediatamente algunos pasos.

-Ka ka ka ka ka- Rio Kurgûl- Tan débiles son hoy los enanos que usan a esta basura mestiza para que les hagan el trabajo sucio- mientras hablaba sujetaba fuertemente del cráneo a Bill apretándolo cada vez mas y mas mientras este gritaba pugnando por liberarse- Inútiles.

Tres de los gruesos dedos del ogro se introducieron en la boca de Bill y tras un último quejido la fuerza descomunal del ogro jaló hacia atrás la mandíbula y separándolas arrancó de cuajo la mitad de la cabeza en medio de un reguero de sangre.

Durante años Bargho había sido testigo de la brutalidad de los ogros, de aquellas asquerosas acciones de saqueo y destrucción con las que asolaban los caminos y los poblados a través de todas las montañas Drakenfag, y sinceramente estaba harto, harto de tener que soportar ver todas esas injusticias repetirse y eternizarse desde hacia siglos. La cólera ciega de la impotencia empezó a recorrer sus venas que cada momento se hinchaban más y mas, sus músculos se tensaron y el negro pelo que recubría todo su cuerpo se erizó mientras de sus dilatadas fosas nasales un fuerte resoplido surgía como si fueran las chimeneas de una ira incontenible, mientras sus ojos brillaban como brasas sanguinolentas.

El grito del minotauro resonó por todo el valle, un alarido atroz y grave que no podía emitirse por garganta humana.

La pesada hacha que antes le costaba manejar con su mano derecha se convirtió en juguete, y con ella descargó un poderoso golpe sobre brazo que sostenía el machete de su sorprendido rival, cortándoselo limpiamente y provocando la caída de este al suelo.

Uno tras otro, los hachazos cayeron rítmicamente sobre el cuerpo del antropófago mientras sus gritos de dolor fueron sustituidos paulatinamente por el viscoso sonido de la carne siendo troceada, la sangre salpicaba cada vez mas y los intestinos brotaban del vientre grasiento y reventado de la bestia, que poco a poco iba quedando mas irreconocible. Bargho entonces tiró su hacha, se acomodó la clavícula descendida de un golpe y empuñó su katar encorvándose y avanzando lentamente hacia el jefe.

Kurgûl dio entonces un paso hacia el minotauro cuando una gigantesca roca se estrelló a pocos metros de el y tras un rebote impactó de lleno en su último subordinado en pie destrozándolo mientras Zephyrae descendía suavemente del aire, entonces se vio acorralado y solo frente a cuatro enemigos, los enanos detrás de el comenzaban la persecución de los goblins que se retiraban en desbandada.

-¡Aléjense de Bargho! –Dijo Gloin- ¡Está en su modo Berserker, puede que no los reconozca, es muy peligroso!
---o---

A medida que el campo lleno de flores fue transformándose en un osario la mujer de cabellos rubios fue inclinando su cabeza, sus hombros temblaban y empezó a reir, conteniéndose al principio y luego a carcajadas.

Miro luego fijamente al Schakal con una mirada fría y escrutadora, le dijo con una gruesa y espeluznante voz masculina:

Eres un sujeto interesante Snarl, mi nombre es Arahones señor de los tormentos, soy un demonio que vive atrapado en una caverna cercana a estas montañas, hay algo que necesito y que los tuyos guardan en esa caravana, es un tesoro mucho mas preciado que el mithril de los enanos o todo el oro que puedan encerrar los grandes templos de los humanos. Su portador es la mujer cuyo rostro ahora mismo estás viendo, tráeme lo que ella guarda y obtendrás el poder suficiente para hacer correr ríos de sangre.

-Y no te preocupes por el infierno –dijo con una sonrisa- el infierno está en la tierra.

Sus últimas palabras se desvanecieron en el mismo instante en que un olor a pelo quemado y un dolor agudo atroz obligó a Snarl a despertar, acababan de cauterizar su herida del brazo derecho con un hierro candente que había sido calentado en un carbón especial medicinal y a continuación hicieron lo mismo con la del brazo izquierdo a la cual ya le habían retirado la flecha. La medicina enana era ruda pero eficaz, en breve sus heridas fueron cosidas y le dieron a beber un menjurje pestilente que rápidamente entumeció su cuerpo y le dio una sensación de calor extraña, los enanos aflojaron entonces las correas de cuero reforzado con las que lo tenían sujeto previsoriamente y le pusieron su brazo izquierdo en cabestrillo.

-Yo que tú- le dijo el enano de barba negra entrecana que lo había atendido, mientras se ocupaba de limpiar sus herramientas de espaldas a el-No usaría ese brazo en un tiempo, el ligamento fue dañado y puede reventarse si pones demasiada fuerza en el, el brazo del corte está bien, el músculo no se ha comprometido demasiado. No tienes que darme las gracias, a nadie se le antoja hacerlo cuando le acaban de quemar la carne y se que los de tu raza no tienen modales.

Luego se refirió a uno de los ayudantes.

-Acompáñalo a una de las habitaciones libres para que descanse y se recupere, si no quiere ir déjalo a su aire, total nosotros ya hemos hecho mas de lo que le debíamos-

Y luego de guardar el instrumental en una bolsa, la cogió y salió por la puerta sin mirar ni una vez a Snarl.

....................................................................................................................................................

OFF ROL: Disculpen, debí haber posteado esto ayer pero sufrí una emergencia médica que me envió al hospital y estuve durmiendo todo el domingo por los analgésicos, así que lo subo ahora.

Bill y Dranosh lamentablemente quedan fuera, Dranosh se ausentó mucho mas de lo que avisó y Bill tardó mas de una semana en avisar, y a pesar de que me dijo que estaba de vuelta, lo hizo solo para decir que “ya postearía”, lo siento, tu excusa de que estabas de vacaciones y en la playa no es suficiente.

El rival a enfrentar será Kurgûl y eventualmente a Bargho pues está en un estado de irracionalidad, pueden arriesgarse a atacar solo a Kurgûl y exponerse o intentar encargarse de ambos al mismo tiempo, ambas decisiones tendrán sus propias implicaciones.

Snarl lo siento, pero este turno tampoco tendrás mucha acción xD

Orden de posteo:

-Takenagi
-Zephyrae
-Snarl
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Miér Ago 17, 2011 5:56 am

Lejano mis ojos observaron aquel enfrentamiento de parte de mis compañeros contra los brutales ogros, pero cercano se sintió aquel derramamiento de sangre de estos mismos, la brutalidad de los ogros a la hora de acabar con sus rivales, aquel vacío respeto hacia sus oponentes principalmente cuando estos denotaban ser dignos de respeto no fue ignorado en esta ocasión, bajé el arco asintiendo en silencio a las palabras del enano, al menos mis compañeros habían muertos en batalla, quizás si estuvieran en sus tierras canciones sobre ellos serían expuestas por los bardos, en honor a su valentía y esfuerzo, mas ahora bañaban la superficie acompañados únicamente por el dolor agónico de una muerte y el silencio solamente tapado por sus quejidos.

Me levanté, ahora con la naginata en manos mirando al frente, fija en nuestro enemigo como asimismo en nuestro compañero que ahora se hallaba fuera de control, no me pregunté que estaría pensando o que expresión tendría la mujer a espaldas de mí, todos somos dueños de nuestras acciones y decisiones, pero ella también era mi responsabilidad, como la de todos nosotros, y la lealtad debe ser perpetua con aquello que juramos proteger, pero mientras Kurgul estuviese en pie, aquello no podría concretarse, pero él no sería un impedimento para cumplir mi objetivo, iría contra él y le vencería, y no, no era una acción de egocentría, era simplemente mi deber, y nada impedirá que lo cumpla.

-Voy a por él –Exclamé hacia el enano –Si Bargho está en modo berserker lo normal sería que su visión fuese lineal, si ha marcado un objetivo difícilmente se concentrará en algo más –

Y dicho aquello partí rauda con el arma en mano, aprovechando que mi agilidad era mayor que la de ellos –aunque bien había demostrado el jefe ogro su capacidad y velocidad para avanzar, yo no tendría que envidiarle nada, estaba conducida por el deber, y nada ni nadie impediría que cumpliese con mi objetivo, ahora bien, el problema que vendría posteriormente sería Bargho, mas tenía la fácil solución: sencillamente debía de atravesar su corazón, solo de esa forma se frenaría el berserker… empero, asimismo su vida.

-"Pero una vida no es comparada con la vida de muchos más, había que contemplar el bien mayor"Me dije, asintiendo interiormente.

El ogro estaba armado y con armadura, pero tendría este que lidiar contra dos y mi movimiento sería lo más rápido y preciso posible, y viendo que lo que tenía desnudo era la parte del estómago, cuello y cabeza, alcé mi arma con el objeto de perforarle de un tajo en la parte del estómago, especificamente en el hígado si es que había acertado ahí, el ácido o la bilis se extenderán por el cuerpo y además con el desangramiento tendrá la sensación de que se quema desde dentro.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Zephyrae el Jue Ago 18, 2011 4:42 am

Por años cuando mi padre me contaba los relatos de sus aventuras, cuando estos se tornaban a la batalla y llegaba a mencionar aliados y amigos que habían caído en la lucha dejaba en sus relatos un profundo silencio al recordarlos. Por instantes dejaba de ser mi padre y regresaba en su propio espíritu para revivir sus momentos con los que habían sido arrebatados de la vida.

Momentos antes de mi llegada en la gran piedra catapultada no había tenido manera alguna de comprender sus sentimientos al recordar a los que habían partido. Al elevar a la gran madre en su silencio una oración que mezclaba a la vez la dicha de cuantos había conocido como la tristeza que su partida causaba. El vació que dejaban detrás de ellos.

No tuve ocasión de conocer mejor a ambos Orcos, pero mientras los ogros acababan con ellos, al tiempo que rompían sus huesos dejando en el crujir de estos claro al mundo que no había ya salvación para ellos podía sentir la pérdida que mi vida sufría con su partida.

Dranosh, el poderoso orco de la gran hacha y Bill guerrero de magia y espada habían sido mis aliados en la lucha, me había impresionado al ver a Dranosh lanzarse a la misma marea de goblins para rescatar a su compañero caído. Había visto a un guerrero enfrentarse a las huestes enemigas sin titubear, sus acciones en su propia simpleza volviéndose poesía y belleza pura entre la matanza. Cuantos años dedicados a conseguir esa precisión y templanza para la lucha perdidos en un momento.

Cuando el gran ogro acabo con Bill destrozando su cabeza, partiéndola a través de su propia boca que no hace mucho me sorprendiera entonando canciones en nuestra marcha, había hallado el arte en un mundo de guerra y su propia lucha se había vuelto parte de esta.

Mientras marchábamos me había imaginado compartiendo historias de la batalla con todos ellos, la música de mi magia entrelazándose con la de las melodías de Bill, quizás obtener algo de aprobación de un veterano como Dranosh. Todos esos sueños desvanecidos en un instante y si sobrevivía yo a esta batalla no habría festejo alguno y mientras recordara estas montañas guardaría un momento de silencio para recordarles.

Quizás si hubiera logrado llegar antes hubiera hecho alguna diferencia, pensar un poco más rápido o ser más poderoso. No tenía manera de saber que mi debilidad ante los golpes que yo mismo me había ocasionado podrían terminar costándole la vida a mis aliados.

Mas en ese momento no tenía tiempo para dudas o para tristeza, habría que detener al asesino antes de que pudiera seguir empobreciendo al mundo con su barbarie, y para ello se presentaba la oportunidad. El guerrero de la armadura extraña se lanzaba contra la criatura mientras el minotauro enfurecido demostraba el gran poder que poseía en el esplendor de la matanza de sus enemigos.

Solo quedaba un rival cercano a nosotros o eso creía hasta que Gloin nos dio advertencia del estado berseker de nuestro compañero. Para mí doblemente peligroso por el poco aprecio que Bargho tenía hacia mis alas. La fuerza de mis vientos no era la misma desde que la batalla iniciara y no sería propicio el usarles de forma directa contra el ogro ni creo fueran capaces de detener la carga del minotauro si la enfocaba hacia mí mas por suerte no tendría necesidad de hacerlo pues así como el enorme ogro era gigantesco en su amenaza también podría servirme de protección contra mi propio aliado. Mi vuelo solo tenía que asegurarse de que el Ogro se encontrara entre el minotauro y yo. Si el ogro caía bajo los ataques de Bargho debería de enfrentar ese peligro en su momento, ahora el asesino de mis compañeros debería de caer.

Para este fin pude ver como el ataque con su lanza de mi compañero era hecho con todo puesto en ello, sin mas precaución que la necesaria para poder asegurar el ataque aunque se expusiera al alcance de nuestro enemigo. La fuerza que aun preservaba de mi conjuro para protegerme me permitía aun hacer uso del conjuro que usara para mover la piedra, mi seguridad procurada a través de este conjuro mas era mi compañero en su temeraria y valiente acción quien lo necesitaría aun más.

Sabiendo que eso me volvía vulnerable ante los embates de mis enemigos concentre la fuerza de mi magia en auxiliar los movimientos de mi compañero, brindándole fuerzas a su ataque y sobretodo preparándome para sacarle del alcance de nuestro oponente antes de que este tuviera oportunidad de hacerle una víctima de su propio valor.

Solo la distancia al ogro y la altura que había podido conseguir en mi vuelo me mantenían ahora a salvo junto a mi reducido tamaño que me hacía un blanco más difícil de alcanzar, esperaba eso fuera lo suficiente.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Vie Ago 19, 2011 11:22 pm

El polvo que se levantaba del suelo creaba nubes amarillentas, mientras que el sol enrojecido terminaba de dar sus últimos rayos de sol moribundos en ese yermo lugar, el antropomorfo veía con ojos apasionados lo que el mismo había creado, quizás estaba ya muerto y ese ahora era su infierno personal, si era así aquella mujer no era más que uno de los tantos demonios que torturarían su espíritu hasta que el tiempo dejara de existir y todo fuera tragado por el vacio, mas el destino podría darle una segunda oportunidad… la disimulada risa de la mujer paso a ser una carcajada que resonaba por todo ese lugar, parecía que su voz resonara contra paredes invisibles y que rebotaran contra el Schakal tras cada fracción de segundo, pronto la voz cambio, la mirada se desfiguro y la sonrisa paso a ser de burla, su voz se opaco, la mujer ya no habitaba ese cuerpo o jamás lo había hecho, al final el cuerpo tan solo era una simple carcasa para ese ser, una presentación y otra búsqueda, un demonio como los que se había encontrado en el pasado, otro ser que manipulaba los hilos desde las sombras.

El antropomorfo se sentó sobre el árido suelo escuchando las palabras del demonio, con cada una de ellas, una chispa en su mente despertaba, ahora no solo debía de entregar la fortaleza a las alimañas verdes si no también entregar lo que buscaba aquel ser, quizás podría obtener más beneficios de todo esto, las últimas palabras del demonio ya las sabia, el infierno no se encontraba en las entrañas de la tierra ni tampoco en las gélidas montañas, cada uno vivía su propio infierno cada día, ampliándolo con cada acto y siendo uno mismo el que se torturaba, iba a contestarle al demonio, no deseaba ser un simple lacayo a sus peticiones, mas no pudo, aquel lugar donde estaba pronto se convirtió en un remolino de colores oscuros, el antropomorfo sintió nuevamente dolor, el dolor de sus heridas, el olor a pelo quemado y un ardor … el ardor de carne quemada.

Sus ojos se abrieron pro el dolor y olor, su visión estaba un borrosa y trato de moverse para liberarse de ese dolor, más su cuerpo estaba fuertemente asegurado con correas, el enano retiro el hierro candente de su carne, mientras la mirada de desprecio mesclada con dolor era la respuesta que recibía de ese antropomorfo, las heridas fueron suturadas y con cada punto la aguja entraba en su piel y carne, aun estaba vivo…. Y aun podía seguir en este mundo, la tortura no duro demasiado, pero lo que no soporto fue lo que le dieron a beber, estaba acostumbrado a comer carne en descomposición pero ese sabor amargo quedo en su boca, para cuando soltaron las correas dio unos pasos, su brazo fue puesto en un cabestrillo, su cuerpo se sentía bien, aunque las heridas punzaban como si recién hubieran sido hechas.

El enano hablo dándole la espalda, el brazo con la herida lo podía mover, aunque los músculos estaban resentidos, uno de los enanos se le acerco para llevarlo a descansar, pero fue rechazado por un gruñido amenazador, el enano con barba negra canosa arreglo todas sus cosas y se dispuso a marchar, mas el Schakal en contra de sus propios actos simplemente susurro una palabra mascullando, como para que nadie lo escuchara... literalmente al estaba vomitando.

-Gracias-

El enano se marcho y durante unos instantes el Schakal medito que hacer, ahora una pieza más se había agregado a todo ese juego, por lo menos aun tenía conocimiento de las demás fichas, el líder goblin por un lado, la polilla que le había salvado la vida de las manos de los enanos, la vaca sub desarrollada, el tonel de carne y los orcos, bueno aun podía usarlos, salió de ese pequeño lugar en donde habían cocido su carne, el sol aun estaba en lo alto y durante unos instantes parpadeo para acostumbrarse a la luz, ya con la vista más acostumbrada comenzó a tomar notas mentales de esa fortaleza, de cómo poder vulnerarla y hacerla débil, miro una escalera a uno de los costados del muro y subiendo por ella pudo ver de reojo algo de la situación o por lo menos lo que dejaban ver los arboles, los goblins se veían por aquí y por allá, mas no podía ver al grupo ni tampoco la situación completa, mas si pudo ver algo de reojo y eran las grandes ballestas y catapultas que habían.


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Dom Ago 21, 2011 4:17 am

Takenashi cargó directamente hacia Kurgûl con la punta de su Yari hiriendo el aire, temerario, valiente… y algo estúpidamente, pero de todas maneras el valor y la estupidez son si no hermanos, primos muy cercanos.

El ogro levantó su terrible mazo por sobre su cabeza sonriendo complacido, listo para aplastar al samurai como a un mísero insecto, cuando súbitamente los pasos del guerrero se vieron acelerados por un viento misterioso y mágico; una nube pasó por la mente del orco, esa aceleración variable haría peligrosa la carga del humano y probablemente no saldría ileso del golpe. Pesado y contundente como la sentencia de la parca el martillo comenzó su rápido descenso en un arco semihorizontal destinado a no dejar ni un triste recuerdo del samurai cuando una vibración imperceptible estremeció el mango de su arma.

En vez de dar muerte segura al distraído ogro con su disparo de hacha sónica, Gloin salvó la vida de Takenashi dirigiiendo el prodigioso golpe a la dura madera de roble que sostenía la cabeza del martillo que salió volando, la yari del oriental penetró profundamente en el abdomen del monstruo casi al mismo tiempo que el garrotazo que este había dado impactaba de lleno en el flanco izquierdo del humno, rompiéndole el brazo izquierdo y arrojándolo varios metros mas allá, aturdido y ligeramente inconsciente. Kurgûl dio un grito horroroso al tiempo que se arrancaba la lanza de las entrañas cuando tras oír el estruendo de unas pisadas volcó su mirada…. Era demasiado tarde, Bargho, el colérico y bestializado Bargho con sus ojos rojos y su rostro contraído en un rictus feroz embistió contra el con su katar en mano derribándolo.

El ogro, herido de una herida que en otras condiciones lo mataría en algunas horas, fue sometido por el feroz minotauro que inmediatamente después de derribarlo empezó a clavar su katar una y otra vez en un frenesí sangriento, golpe tras golpe, grito tras grito, el ogro forcejeaba en medio de terribles maldiciones hasta que sus cuerdas vocales fueron desgarradas por el acero entibiado con su propia sangre y entrañas. Las puñaladas no terminaron cuando las últimas patadas y estertores del ogro terminaron y un verdadero río de sangre empezó a manar de su grasiento cuerpo, los golpes seguían sucediéndose, desfigurando más y más una forma que si bien era espantosa por si misma, cubierta de rojo y con sus órganos expuestos era aún más macabra. Gloin, pocos pasos mas atrás, veía entristecido a su amigo, contadas veces lo había visto en el estado berserker pero sabía lo mucho que lo odiaba y lo mucho que se lamentaba una vez regresaba a su cordura.

-Bargho, pobre y bruto amigo mío, cuanto más sufrirás por t…

Un hilo de sangre se deslizó por la comisura de los labios del enano, y se desplomó sin poder concluir su meditación, una flecha perdida hacia mucho que se había clavado en su espalda debajo de su axila y solo la resistencia de piedra lo había mantenido en pie, la soldado camuflada se apuró a socorrerlo.

El silfo Zephyrae, cuya magia había permitido la rápida carga del humano, descendió lentamente a espaldas de Bargho y ocultó sus alas gracias a su hechizo de crecimiento, susurrando suaves palabras de la magia de su lengua materna, un tibio viento manó de el y batía las crines del minotauro, los golpes y el rítmico chapoteo de sangre que daba aquel fueron haciéndose mas pausados a medida que el silfo se acercaba recitando su hechizo sedante, y poco a poco se detuvieron, la enorme y musculosa espalda del minotauro se balanceaba como un junco al viento. Zephyrae se acercó a el de frente, acercando su mano a su frente para concluir el hechizo, cuando finalmente el uso intensivo que le dio a su magia se manifestó y la magia dejó de brotar de golpe, el hechizo se desvaneció y las frágiles y tenues alas del feerico que ya no podían ser ocultadas aparecieron a su espalda.

El golpe fue rápido, limpio y elegante; el tenso y musculoso brazo del minotauro, recto como los designios de los dioses, había clavado toda la hoja del katar en el frágil pecho del silfo, atravesando su corazón de poeta. Los ojos de ambos se encontraron un instante, y la tristeza infinita de los de Zephyrae hicieron lo que su hechizo no pudo, la ira de Bargho se disolvió y cuando su razón volvió su mano aún tenía firmemente clavado el katar en el pecho del feerico, cuyas alas se fueron quebrando y desvaneciendo lentamente al igual que todo su cuerpo, una ráfaga de viento sopló y después de su paso Zephyrae ed Selenyad y su cuerpo dejó dejaron existir en el mundo. Bargho permaneció largos instantes agachado como estaba al lado del cuerpo inmundo de Kurgûl y rodeado por el viento que se había llevado los restos de su compañero de armas, mientras una profunda tristeza se iba esparciendo dentro de el, al menos, pensó, los restos del silfo no compartirían el suelo con los de aquellas bestias si no que se unirían al viento del a montaña.

Su honor había sido herido para siempre, todos los estigmas de bestia en la cual no se podía confiar acababan de confirmarse delante de sus ojos, y ante el dolor de su garganta solo pudo permanecer callado. Se levantó, guardó su katar y se aproximó dando lentos pasos hacia su amigo Gloin, quien aún respiraba dificultosamente, sobre su herida ya sin la flecha se encontraban las manos desnudas del soldado, manos tiernas de niña que brillaban como el sol, cuando estas se apartaron la herida había desaparecido, el soldado lo miró sin miedo y le dijo:

-Trae tu brazo, te lo curaré, es lo menos que puedo hacer.-

Bargho la miró desde arriba, ella agachada con su cuerpo menudo ofreciendo su ayuda a una bestia de tres metros cubierta completamente de sangre, que acababa de asesinar a un compañero; el hecho de que sea mujer y además dueña de poderes misteriosos no le parecían mas que detalles sin importancia frente a esa ironía.

-No lo merezco-

Fue lo único que contestó Bargho antes de tomar a su amigo aún inconsciente con su brazo sano y aproximarse a Takenashi, el cual se hallaba consciente desde antes de que Zephyrae intentara tocar la frente de Bargho y que ahora se hallaba sentado atendiendo su brazo roto.

-¿Estás bien? ¿Puedes caminar?-

La voz cansada y rota de Bargho se perdió en medio del campo de muerte, donde los enemigos eran rematados y los heridos cargados hacia el castillo; un grupo fuertemente armado de enanos se acercaba corriendo hacia ellos.

-¿Gracias?- Dijo una voz burlona y maliciosa detrás de Snarl, oculta en las sombras de uno de los torreones.- ja, ja, ja, ja al parecer me equivocaba, si que los schakal tienen modales y algo de ternura en pequeño y roñoso corazón-

El antropomorfo se dio la vuelta, cuando una sensación de ardor se apoderó de todo su cuerpo, las heridas le picaban intensamente, era casi insoportable.

-Por tu expresión de angustia parece que la poción de la “última voluntad” que te dí empieza a causar efecto- dijo la voz- Me alegra, no estaba tan seguro sobre si funcionaría en tu “raza”.

Entre las sombras y una vez los ojos del Schakal se pudieron acostumbrar mejor al contraste, estaba el enano médico que hace instantes lo había atendido; solo que en vez del tono frío e impersonal de los médicos y curanderos que antes tenía, ahora de su boca las palabras sonaban frías y crueles, sin tener respuesta aún y seguro de estar siendo solo oído por su interlocutor el enano prosiguió.

-Esa es una poción muy interesante, es capaz de sanar cualquier herida en pocas horas y en restaurar todas las fuerzas perdidas, por muy grande que haya sido el esfuerzo a aquel que la toma
–Por su tono de forzada erudición parecía disfrutar impartiendo una lección a alguien que consideraba ignorante y vil- Sin embargo tiene el inconveniente de que si antes de las veinticuatro horas, el consumidor no toma un antídoto especial, muere irremediablemente. –Una sonrisa atravesó su rostro durante una breve pausa antes de continuar- Mi amo está dispuesto a dispensarte el gran favor de tu salvación a cambio de ciertos favores que ya te ha encomendado ¿Qué dices?


----------------------------------------------------------------------------------

OFF ROL: Bueh, la batalla ha terminado y la siguiente ronda es de encadenamiento de las acciones para entrar al siguiente escenario y entrar en el desenlace de la aventura. Lamentablemente nos hemos visto muy menguados y más de la mitad de los participantes han muerto, Bill y Dranosh por su negligencia y Zephyrae debido a su abandono del foro.

Solo quedamos Takenagi, Snarl y servidor, sin embargo no se preocupen que tengo completamente lista la línea argumental y espero que disfruten del resto de la historia.

Nuevos turnos:

-Takenagi
-Snarl
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Dom Ago 21, 2011 9:00 am

No estaba permitido fallar, debía cumplir con mi objetivo o morir en el trayecto pero jamás con temor ni pensamientos aciagos hacia la condena de mis acciones, el destino del guerrero está marcado por el óbito final de sus acciones, la manera en como las ejecuta y la toma de sus decisiones son las marcan la diferencia en lo que es la vida, estamos aquí para morir pero no para evitar la muerte, que sea entonces en vida donde destinemos mejor nuestros deseos, el mío; el deber.

Quizás demasiado imprudente, quizás demasiado temerario, pero no había dejado como opción el cruzarme de brazos, habiéndome adelantado el andar el empuje de una ventisca inopinada haciendo tal vez un poco más complicada mi inestabilidad.
El desenlace fue definido por tan solo segundos de diferencia en que todo pudo haber cambiado, por poco y mi lanza no penetraba el estómago del ogro, más mi osadía fue pagada por un empuje brutal y un golpe que hizo crujir mi brazo izquierdo sacando de mis labios un quejido de dolor para luego caer distanciada de los demás, entrecerré los ojos perdiendo un poco la noción del tiempo, ¿habría sido en vano acaso mi ataque?, me formulé sintiendo la calidez de una hoguera, mas solo eran recuerdos que en mi mente se avecinaban en este instante, el sonido de los gritos y chocar de metales se distanció de mis oídos quedando como zumbidos suspensorios de un escenario alterno al que me encontraba, más el dolor punzante y constante de mi brazo herido me obligaban a no sumergirme en la inconsciencia, me encontraba en ambos puntos donde me costaba asimilar lo real de lo onírico.
El fuego implacable de aquella hoguera se amplio frente a mis ojos hasta convertirse en un enorme templo siendo consumido por las llamas, el recuerdo de una situación aunque fatídica se convirtió en el mejor de mi vida, fue allí donde se inició el nacimiento de aquel grupo de guerreros que compartirían mis ideales y mis motivos de vida, pequeños detalles que deseaba olvidar no les habían sido revelados y esperaba que así fuera hasta que todo acabase, recordé a mi primo caer mientras el fuego de mis recuerdos se disipaban y volvía a concentrarme en lo que era a mi alrededor, habiéndome despabilado suspiré para luego aspirar el helado aire de montaña, refrescante y puro para luego de golpe cerrar un ojo y dibujar una mueca en mis labios frente al dolor en brazo, pero manteniendo muda mi voz frente a cualquier queja, no podía quejarme cuando pudo ser algo mucho peor que aquello, además por el momento habíamos acabado con los ogros, observé el desfigurado cuerpo de Kargul dejando en claro que Bargho lo machacó después, lo que si no había rastro de nuestro pequeño compañero, el cual sin saberlo al aproximarse al minotauro terminaría envuelto en brisa en manos de quién ayudó.

En el aire ha de continuar viviendo su presencia e inundará nuestros pulmones de valentía y dicha en los corazones.

Asentí ligeramente con la cabeza en respuesta Bargho quién ahora se mostraba calmo para luego complementar con un ligero -Sí, puedo...-no enérgico pero si con la tranquilidad de quién siente al menos movilidad en otras zonas de su cuerpo y que el daño había sido, en comparación a sus enemigos e incluso compañeros, menor, miré a Bargho, se había disipado el berserker pero ahora vendrían los recuerdos de sus acciones, duro era siempre aceptar la perdida de un compañero, ¿lo sería aún más a sabiendas que fue en tus propias manos?, evidentemente habría de serlo, aunque culpa alguna no tuviese. Mi brazo incomodaba y dolía, pero podría levantarme, no había tenido otro daño aparte de ese.
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Lun Ago 22, 2011 11:33 pm

El viento solo traía aroma a hierro y sangre, muy diferentes a la arena de su pasado, extrañamente el viento pronto soplo con más fuerza golpeando el rostro del Schakal como si intentara echarlo de espalda y que cayera de ese lugar, mas pronto volvió a todo ser normal, lentamente el ruido de la batalla fue más bajo hasta que solo el viento era lo único que sonaba entre las hojas, recordaba aquel sueño onírico, aquel yermo vacio y desprovisto de vida, aquellos huesos y campo de batalla, las armas oxidadas por el tiempo y el sol rojizo, que le había hecho convertir las flores y el cielo azul de un principio en aquel lugar … aunque aquel ser, aquel demonio con apariencia de mujer había hecho una buena proposición … y no era para menos, no era un mercenario, no aceptaba ordenes de otros, no buscaba las riquezas ni el oro, el mithril de los enanos, las gemas de los merrow, carecían de valor … incluso la propia gema que había sido el origen de esa misión ahora carecía de importancia, mas aun debía de buscarla, era contradictorio … mas no si el había hecho un negocio y aquello no lo dejaría sin finiquitar, mas habían otros asuntos que tratar, mientras trataba de ver algunas cosas no perdía atención de aquellas maquinas, las cuerdas tensadas, los grandes pesos que eran arrojados como también los arpones que fácilmente podrían empalar a un gigante, el sonido de pasos le llamo la atención, mas no había nadie hacia donde estos resonaban, nuevamente volvió a ver los arboles, estos parecían que cobraban vida con el viento … un viento extraño y diferente, como si estuviera vivo y lentamente esa vida desapareciera para volver a ser uno tranquilo y calmo.

Un ligero dolor comenzó en sus heridas, más que nada era una picazos, como si la propia carne molestara, al voz de un enano se escucho y rápidamente el Schakal se giro para verlo, era el mismo enano que había quemado sus heridas, aunque esta vez su semblante era más frio y sombrío de lo que recordaba, el enano comenzó a hablar, la sangre del Schakal comenzaba a hervir mas no por la poción si no por la idiotez de ese maldito enano, ahora el semblante del antropomorfo era el siniestro, era el amenazante, aunque el enano en esos momentos era mucho más fuerte que él y su cuerpo estaba completamente resentido no simplemente por las heridas si no por la propia medicina, camino hacia ese ser despreciable, mientras sus garras atravesaban la camisa que llevaba y lo levantaba del suelo, es verdad un enano no era muy liviano que uno pudiera decir y su cuerpo no tenía todas sus fuerzas, pero aun así, con mano temblorosa y jadeando lo pudo levantar un par de centímetros para acercarlo a sus fauces.

-Imbécil… me convenía el pedido de tu maldito amo, me importa un ápice lo que ocurra con este lugar o con los desgraciados enanos, no siento ningún aprecio ni por tu raza ni por sus vidas, pero créeme una cosa malnacido… aunque sea lo último que haga te desollare vivo y le lanzare tu piel a tu amo… así siempre estarás con el-

Trataba de hablar en voz baja, aunque las ansias de derramar la sangre de ese maldito hacia que sus garras terminaran de desgarrar esa ropa para que el enano cayera al suelo, el brazo del Schakal temblaba, entre dolor y fatiga, pronto sintió su cuerpo pesado y a regañadientes debió de apoyarse contra la fría roca, un jadeo suave salía de sus pulmones, no estaba completamente recuperado aunque lentamente sus fuerzas volvían a si, miro al elfo que como si no hubiera pasado nada sonreía sínicamente, quizás no pudiera cumplir su promesa … pero de una u otra forma haría sufrir al maldito por usarlo como conejillo de indias y más aun por tratarlo como un simple sirviente de un demonio bastardo.

-Dime enano rastrero… cual es el interés de ese demonio en la caravana… que es lo de tanto valor que está dispuesto a usarme a mí y tener la necesidad de envenenarme para lograrlo-

Snarl simplemente cerró los ojos, mas estaba atento a cualquier sonido, los pies sobre la madera denotarían cualquier cambio en sus pasos, mientras que sus garras aun estaban prestas a degollarlo de un golpe… o por lo menos esperaba tener las fuerzas como para lograrlo y no terminar siendo lanzado sobre el muro por el maldito enano.


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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Bargho el Sáb Ago 27, 2011 7:25 pm

El sonido viscoso de la carne muerta de los ogros tratando de retener las hachas de Gloin causaba una desagradable sensación en Bargho, similar a la que siente quien después de haber comido demasiado ve una mesa llena de comida grasienta. Había recostado a su amigo un momento en el suelo, aún inconsciente, mientras recuperaba sus hachas rúnicas, sabía que nunca lo perdonaría si las dejaba tiradas por allí.

Los enanos de la fortaleza acababan de llegar a la cabeza del líder con quien el extinto Zephyrae había conversado antes, no se anduvo con demasiados preámbulos y preguntó directamente a Bargho quien acababa de recoger la última francisca y se alistaba para recoger nuevamente a su amigo.

-¿Dónde está la promesa de los Ildar?

El enano había hablado en kazalid por lo cual únicamente el minotauro podía comprender lo que había dicho, Bargho se dio la vuelta y le indicó con la mirada a la joven que acababa de ponerse nuevamente los guantes apresuradamente y que instintivamente se había apegado al lado del samurai; tomando la apariencia de un esmirriado guerrero adolescente, el jefe de la plaza arqueó una ceja y dijo, siempre en el mismo idioma.

-Bueno… yo esperaba algo más…

-¿Esbelto y fuerte?- Le dijo Bargho en su lengua correctamente hablada- Bueno, creo que la magia más poderosa no siempre viene acompañada de una apariencia acorde, pero créame Uzbad-Gathol*, este es un hijo de los Ildar, aunque el resto de los que lo acompañaban ha muerto.

El enano miró sorprendido a Bargho notando lo bien que aquel antropomorfo había aprendido la lengua de los enanos, que tan celosos son con su secreto.

-El que hables tan bien el kazalid me dice o que eres un individuo de entera confianza de nuestro pueblo, o que quien te lo enseñó es un traidor ¿Cuál es tu nombre?-

Bargho no se inmutó, si no que sencillamente respondió.

-Cuénteme entre los primeros Uzbad-Gathol, Glennik Borglët, hoy prisionero, fue quien me enseñó la noble lengua, mi nombre es Bargho hijo de Baragorn-

-¿Glennik?- Preguntó admirado el enano- Y tu serás entonces aquel famoso minotauro con quien ese viejo loco patrullaba, bueno, entonces si que pertenecen a los primeros, mi nombre es Grungni de Kûz, jefe de esta plaza- Algunos cuernos goblins resonaron en la lejanía, llamándolos a reagruparse en la cara oeste de la fortaleza- Estar aquí demasiado tiempo es arriesgado, vamos dentro de la fortaleza, los hombres ya están trasladando a los heridos, no hay tiempo de recoger a los caídos.

Bargho asintió y sintiendo una aguda punzada de dolor por su hueso roto, levantó a Gloin y lo puso sobre su brazo sano, siguiendo su camino junto al jefe al tiempo que la docena de enanos que lo habían acompañado en su descenso los escoltaban, Mughi, el hurón de Bargho, asomó su nariz de la alforja del minotauro y trepó por su espalda hasta ponerse sobre su cabeza, seguro ya de que no existía peligro.

La dama disfrazada de guerrero caminaba al lado de la guerrera disfrazada de hombre, la tomó del brazo sano y le dijo en susurros.

-Necesito mantener oculto mi género para poder viajar encubierta, sin embargo aunque aquí ya se sabe que yo soy la portadora de la promesa, preferiría que esto aún se mantenga en secreto ¿Tú puedes entenderme verdad? - El tono de aquella interrogante se volvió extraño, causando un estremecimiento en Takenagi-

Poco a poco la doncella se despojó del guante y sin que los enanos de la escolta se den cuenta introdujo, su mano desnuda dentro de la armadura del samurai, un tenue calor inundó el cuerpo de este y el dolor de su brazo desapareció súbita y completamente.

-Te agradezco tu ayuda y espero poder hacer algo por ti guerrero- Seguía hablando en susurros- Por favor ven a verme esta noche.

Dicho esto se separó discretamente y continuaron caminando en silencio, las puertas de la casa de los enanos se entornaron y entraron todos por fin a la fortaleza.


El schakal había sido muy osado levantando al enano, sin embargo su herida del brazo que aunque sanaba a un ritmo vertiginoso aún no estaba completamente curada, se descosió de los puntos abriéndose y provocando mucho dolor, por lo cual tuvo que bajar al enano.

Este una vez en el suelo y tras escuchar la última interrogante de Snarl pronunció una risa contenida para no llamar la atención, ante de de dar un poderoso golpe con su brazo derecho de hierro en la boca del estómago del antropomorfo, doblándolo de dolor hasta que sus orejas estuvieron a la altura de los labios del traidor enano.

-Lo que tiene el portador de la promesa es su existencia misma, mañana por la mañana el emisario del Señor Demonio Arahones vendrá, tu secuestra al portador y llévalo a Nargûn, o montaña negra como le dicen los no enanos- Se acercó aún mas al oído del schakal que bufaba de dolor y rabia y le dijo- La única razón por la cual te estamos utilizando es por que eres rápido y por que venías con el grupo que trajo la promesa y te será fácil acercarte, nada más, no te hagas ilusiones-

Después de decir esto el enano le dio la espalda al schakal que se derrumbó en el suelo de cansancio, y le lanzó unas últimas palabras antes de bajar por las escaleras y desaparecer.

-Estarás hecho polvo hasta cerca de la media noche, es una pena que seas tan idiota para deshacer tus puntos, ahora tendrás unas cicatrices que te harán aún más feo de lo que eres-


*Señor de la fortaleza en idioma khuzdul

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Off-rol: Bueh, nos acercamos a la recta final de la partida, por el momento las cosas irán lento y no es necesario que escriban demasiado, solo lo necesario para ir siguiendo el hilo de la trama, sin embargo muy pronto las cosas se pondrán interesantes.

Buen rol!
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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Musashi Takenagi el Lun Ago 29, 2011 4:18 am

Admirando el vasto camino arrasado por la sangre, sembrado por el sudor del combate, el recuerdo de los caídos, me vi prontamente de pie y avanzando sin evitar el dolor contra mi brazo, de reojo paseé la vista en los caídos, el temible ogro hecho puré por los ataques del en ese momento irascible Bargho, viendo también a quienes fueron mis compañeros en letal término de sus vidas. En ese momento una voz me hace dar un respingo, miro de reojo a quién se me acerca, era la promesa que tomaba de mi brazo mientras me pedía que mantuviese en secreto lo de su género, cosa que ni siquiera tenía pensado en revelar, respetaba su decisión aunque desconociese sus motivos, más su interrogante me dejó un tanto desconcertada, tal vez había comprendido mal, tenía la sensación de encontrarle un doble sentido a estas palabras, no sabía si era por su tono de voz que daba a entender otra cosa o sencillamente me invadía una paranoia repentina más no desconocida, porque al llevar mi género escondido por tanto tiempo no evitaba que constantemente me evadiera el temor de algún día sucediese un pronto descubrimiento de este, mas no tenía sentido aquello porque ni siquiera me había visto el rostro, pero a pesar de mis propias palabras para convencerme de lo contrario no podía evitar dudar, quizás…

Nuevamente aquella intuición femenina de quién cree entender algo más entre expuesto se presenció.

Me mantuve en silencio, tal vez porque no atiné a responder de inmediato o porque al notar como su magia recorría mi brazo emanado una energía tórrida que se disipó de inmediato junto con el dolor, acto seguido moví el brazo impresionada por la efectividad de su magia.

-No tienes de qué preocuparte, no está en mi derecho revelar lo que esconde –Aseveré omitiendo respuesta alguna frente a su pregunta – Y no me debe nada, no está dentro de mis razones actuar por recomienza, además ya hizo bastante con curar mi brazo, y se lo agradezco profundamente, pero... asistiré de todos modos si es ese vuestro deseo –Murmuré viendo después como se alejaba para dar la apariencia de que nada ocurría, más adelante las puertas se nos presentaron, habíamos llegado, teníamos con nosotros a la promesa, ¿qué más quedaba?...

Su pregunta retomó sobre mi mente como un rayo, martilleándome una curiosidad que siempre traté de esconder en lo más profundo de mi persona, la curiosidad una pasión o un incesante castigo que acomete tanto a los gatos como para las mujeres, quería realmente saber si ella sabía algo de mí... o solo eran ideas mías, y tratando de mantener mi postura en lo último pensé en qué hacer el resto del tiempo, comería algo, vería a mi caballo y luego marcharía bajo la penumbra de la noche.

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Re: El valle de la amargura

Mensaje por Snarl el Mar Ago 30, 2011 10:20 pm

Un golpe, y otro más de parte del enano, los putos se habían abierto y el dolor nuevamente era agudo, las palabras del maldito enano resonaron en su mente y con cada letra de estas las ansias de degollarlo y empalarlo aumentaban, de cualquier forma tenía que hacer el trabajo o moriría, cosa que no le agradaba en lo absoluto y menos ya que estaba en desventaja con el desgraciado, de cualquier forma ahí estaba el, un Schakal que simplemente gustaba de mantenerse con vida, ya fue a matando o saqueando, cuando el enano se marcho trato de incorporarse algo, y pudo lograrlo aunque su cuerpo ahora tenía algo más de dolor que hasta hace unos momentos, su herida se había abierto dejando la carne a la vista y volvía a sangrar, con desagrado bufo y tomando uno de los puntos con sus dientes y el otro con su mano tiro de estos, cerrando en algo mas la herida, aunque no logrando que volviera a estar como antes, esto hizo que su corazón se acelerara, mas únicamente de dolor al sentir como los puntos apretaban su carne y la sangre se detenía poco a poco, cuando pudo atar los puntos entre ellos estaba completamente fatigado y el jadeo era la única expresión de ese cansancio que podía mostrar, con lentitud, presa del dolor y la fatiga camino por el muro, estaba hecho polvo como había dicho el enano maldito, pero aun así tenía demasiado orgullo como para dejarse estar ahí simplemente.

Mientras se apoyaba del muro al bajar las escaleras vio algo familiar, el minotauro , que llevaba en sus hombros a el enano que le había desagradado desde el principio, tras estos venia el tipo de la armadura y a su lado … algo que hizo que una sonrisa se dibujara en su adolorido rostro, alguien que no había visto hasta ese momento y que prometa bastante, no solo algo para el bolsillo si no también la vida misma del Schakal, el aroma de ese humano como aprecia no era a sangre y sudor, si no algo diferente, más el Schakal termino de bajar las escaleras para cuando las grandes puertas se cerraban tras de los dos guerreros, algo extraño ya que esperaba ver a unos orcos cubiertos de sangre y a la polilla que le había salvado la vida, sin mucho tacto se dirigió hacia el minotauro, mirando de reojo a aquel que suponía debía de ser la “promesa” de la que se refería el demonio y ese enano.

-Vaya… supongo que fue duro el camino para llegar hasta aquí ¿no Bargho? … deberían de llevar a Gloin a que lo atiendan… hay un excelente curandero enano*con un poco de cinismo en sus palabras, mas el tono se volvió serio cuando miro a el hombre de la armadura y al otro humano* ¿Que sucedió con los dos orcos? … -

Esperaba que le dijeran que aun estaban matando en el campo de guerra, mas el destino de esos dos orcos fue un tanto de sorpresa, ya que no esperaba que murieran tan fácilmente, eso cambiaba todos sus planes, ya que no debía de preocuparse por aquellas dos moles de músculos … mas el final del silfo fue algo que casi saca una carcajada de su cuerpo, más sabia que si lo hacía recibiría más de una mirada o golpe y por ahora prefería mantener su cuerpo intacto lo mejor para trabajar cuando la noche cayera.

-Vaya… entonces el silfo… bueno, supongo que tendré que darle las gracias al viento en su nombre… sabes, el me salvo de que me decapitaran cuando llegue a la fortaleza*trataba de tener un tono amigable y dolido por las muertes, mas era el campo de batalla y esa era el fin de cualquiera que participara en el*-

De reojo miro al humano que se mantenía oculto tras una capucha al lado del otro humano, esta vez no disimulo y lo hizo abiertamente, su brazo palpitaba y con cada latido el dolor lo sentía en cada uno de sus huesos, mas debía de permanecer con calma, al final el no había sido de mucha ayuda en el combate y de seguro tampoco lo hubiera hecho sin ser capturado por las alimañas verdes, de todas formas, ahora tenia negocios con ambos bandos y podría sacar mucho provecho de todo esto, sin decir mucho no sería nada difícil traicionar a todas las partes después de obtener lo que quería.

-¿Quien es el extraño que los acompaña?*mirando a Bargho* deberías tu también ver ese brazo… no se ve en buen estado y si los goblin atacan nuevamente tendremos que usar de tus músculos para defender el bastión-


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