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Solo sueños.

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Solo sueños.

Mensaje por Ry el Lun Ago 08, 2016 4:22 am

El viento entraba ligero por la única ventana de la celda, susurrando con gracia mientras traía el toque gélido del exterior. La nieve se agolpaba entre los barrotes y dificulta ver con claridad la ciudad que se abría paso unos kilómetros más allá. La roca de los muros y el piso estaba muy helada como para sentarse durante mucho tiempo, así que entre los prisioneros se turnaban para usar la banca de madera vieja que había clavada a uno de los lados. Ninguno de ellos hablaba, y solo el castañeo de los dientes se escuchaba entre los muros de la celda. La mayoría miraba al suelo, acurrucados sobre sí mismos para apalear un poco el frío que calaba los huesos. El abrigo que nos daban apenas alcanzaba para no morir de una hipotermia, así que muchos otros prisioneros se mataban por conseguir otro extra, por suerte esta celda era de las tranquilas. Solo tres miraban hacia otro lado, sus miradas se perdían entre los barrotes de la ventanilla, disfrutaban viendo las estrellas brillando en el manto oscuro de una hermosa noche, eran los únicos tres que aún añoraban su libertad, los únicos tres que aún no se rendían.

Yo no era uno de ellos. Mi cabeza ardía como un infierno, acosada por recuerdos fugaces que aun no puedo separar de los cuentos que escuchaba de niño. Las sombras bailaban como llamas oscuras entre los pasillos de mi mente, y de ellas salían demonios blancos con ojos de cristal, todo lo que tocaran se hacía hielo y traían la muerte para todo lo que los rodeaba. Los puedo ver y oír, tan palpables como los gritos de los guardias, y de la misma forma, ocultos por un velo blanquecino que simula un sueño. Me era imposible decir si eran recuerdos o pesadillas, y creanme que lo intente, lo intente muchas veces cuando uno de los guardias me preguntaba por el arma que llevaba cuando me apresaron. Trate de explicarle que no sabía de dónde era ese símbolo, ni de dónde había sacado la espada… Me tomaron por un loco y por un ladrón.

Mi vida hubiese terminado en esa prisión si no hubiese sido porque el destino torció las cosas para sacarme. No sé bien cómo pasó, pero una noche la calma se quebró por una multitud de gritos y el calor del fuego rugiendo por los pasillos. Despertamos de golpe, tratando de saber lo que pasaba, pero poco y nada podíamos ver desde detrás de los barrotes. La confusión y el pánico se adueñaron de nosotros. Los golpes sin sentido al acero y a la roca, intentando abrirse paso, no se hicieron esperar. Empezamos a amontonarnos frente a la única salida, todos intentando de aprovechar el caos para escapar. Y la situación no era mejor en las otras celdas. Un huracán de gritos y golpes se apoderaron de la prisión. Hasta que, finalmente, uno de los barrotes cedió. El frío y el tiempo terminó por vencer al duro acero, y los cuerpos, que para ese momento eran más masa que personas, empezaron a correr por el pasillo hacia la salida. Nuestro grupo quedó casi al principio, por lo que sentí con fuerza el impacto cuando chocamos contra la robusta puerta de madera que guardaba la única entrada al cuerpo principal de la prisión.

Al igual que el acero, la madera no demoró en ceder. Apenas tuvieron opciones, el grupo se separó entre los interminables pasillos del recinto, mientras los gritos se desvanecen en la distancia, las siluetas se pierden lentamente mediante más se adentraba en la oscuridad del pasillo contrario al que yo tome. No sé bien porque tomé el camino que tomé, solo corría sin dirección segura. Había algo dentro de mi que me llamaba a adentrarme más y más en las sombras de la noche. De alguna u otra manera, llegue al pasillo correcto, era el mismo pasillo de roca fría y sin adornar que vi cuando llegué aquí. Había manchas de sangre en los muros, no mucha, pero pequeñas marcas que doblaban en la esquina y se perdían más allá. No las seguí, ¿Para que? Seguí corriendo por el pasillo que sabía que me llevaría a la salida, tuve razón. Nada me impidió llegar a las grandes puertas abiertas que invitan a correr hacia el páramo helado y perderse entre la tormenta, donde nunca nadie te iba encontrar. Solo algo se salía de su lugar en ese paisaje. Una espada clavada en la parte baja de la puerta. De ella corría sangre, que bajaba por la madera y manchaba de roja la nieve. A sus pies, una vaina negra con el símbolo real forjado en acero. Me quedé un rato mirando la espada antes de tomarla. Allí, solo, quieto frente a la puerta, esperando que algo pasase… Pero nada pasó. Guarde la hoja en su funda y camine por la nieve hasta que mi silueta desapareció en el horizonte. Nunca supe que paso, ni porque ningún guardia nos detuvo. Solo sueños con las pequeñas manchas rojas que lo devoran todo, me ayudan a imaginar lo que en realidad paso. Solo sueños.
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Re: Solo sueños.

Mensaje por Señorita X el Lun Ago 08, 2016 1:09 pm

Bien, hijra completado. Sin embargo, esa espada no consta entre sus pertenencias, así que deberá mandarme una descripción para que la agregue a su ficha. Sospecho que se trata de una espada demoníaca o algo así. Le doy color, eso si.
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