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Cazando reliquias [Campaña]

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Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Vanidad el Mar Ago 09, 2016 12:12 pm

-Entonces… ¿llevas haciendo esto durante mucho tiempo?- Que se dirigieran a ella provocó que Luzbel quitara la mirada de la tundra y girara la cabeza hacia su interlocutor, su patrón, un joven que apenas llegaría a los treinta años.

-¿Matando cosas para vivir? Muchísimos más años de los que nadie pensaría.- fue todo lo que dijo, enigmática, no iba a revelarle su naturaleza demoniaca a cualquiera solo porque se aburriera, ella estaba entretenida contemplando la tundra, jamás había visto una, y aunque parecía un poco sosa sin ningún árbol o animal a la vista, tenía cierto encanto.

-Oh, venga ya, si eres mucho más joven que yo…- La diablesa suspiro y le clavo una fría mirada que aconsejaba cambiar de tema.

-Me olvide de preguntarte una cosa, ¿tienes permiso para hacer esto?- Luzbel había conocido a ese tipejo imberbe de pelo castaño en una taberna, al parecer, había noqueado al tipo al que le había ofrecido trabajo, un pobre idiota que se tomó demasiadas confianzas y nunca vio venir lo que lo estampo contra el suelo, pero Jim si, así que le ofreció el trabajo en lugar del hombre indispuesto, sonaba fácil, escoltar a ese erudito hasta las ruinas del norte, asegurarse de que no moría por bandidos o lobos, y luego llevarlo de vuelta con lo que fuese que encontrara. Había oído que las bestias de la zona eran especialmente peligrosas, pero esos pueblerinos no podían ni con un lobo, con que fuera un palmo más grande de lo normal ya evitarían el bosque como si transmitiera la peste, estaría bien.

-Por supuesto Lucy, tengo el permiso del mismísimo rey actual y del rector de mi universidad para desentrañar los secretos de esas ruinas y traer mis fascinantes descubrimientos, que sin duda revolucionaran el mundo.- Se levantó –Nos encontramos en una misión SAGRADA, VITAL PARA EL MUNDO- la peliblanca soltó un bufido.

-No te tomes tantas confianzas Jim… Además, pensaba que el rey de Zhalmia había abdicado, que no había "rey actual"…- una mirada suspicaz, dejando caer la mano sutilmente sobre el pomo de su espada bastaron para sacar respuestas, ese pobre hombre estaba claramente nervioso por el hecho de que una mercenaria cualquiera hubiese desentrañado su mentira.

-Bueno… del anterior, me refería al rey anterior, por supuesto, no quería entrar en detalles, como dijiste que no eras de aquí… no quería aburrirte con las complejidades del reino…-
Había salvado la situación bastante bien, puede que si fuese un erudito, al menos.

-Por supuesto, muy amable por tu parte… pero ahora que lo dices, creo que sería justo pedir un diez por ciento más en mi paga, para ayudarme a lidiar con las… “complejidades del reino”.-

-Suena justo…- había una chispa de admiración en los ojos de ese erudito, pero Luzbel se limitó a esbozar una sonrisa burlona, acomodarse en su asiento de copiloto y seguir mirando el paisaje que, sinceramente, pasada la novedad empezaba a ser un poco soso, le faltaban dragones, o algo que desafiara las leyes físicas, como en casa.

-Y… ¿todos esos cacharros?- Señalo la parte de atrás del carro que llevaban, llena de aparatos de apariencia delicada, junto a provisiones un poco más atrás y finalmente un montón de mantas y ropa de abrigo al final, apilada como un colchón por si algo de lo anterior se caía por los baches, incluso había para las monturas, sería muy feo que se les congelaran los caballos, sobre todo para Jim, puesto que ella no pensaba cargar con todo eso.

-Son im-pres-cin-dibles, los necesito para desentrañar los secretos de la zona, medir las fluctuaciones de energía mágica, triangularizar la…- Luzbel ya había dejado de escuchar, le traía sin cuidado, ese tipo sabría lo que hacía y donde se metía, no era su problema si la misión fallaba por cualquier cosa no relacionada con un ataque directo.


Última edición por Vanidad el Vie Ene 13, 2017 8:46 pm, editado 1 vez
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La pernocta es legal, pero al amanecer tienes que tener desmontada la tienda ya

Mensaje por Almena el Mar Ago 09, 2016 7:08 pm



__La noche anterior había llegado al Reino de Zhalmia, en Geanostrum. En principio iba a ser solo una parada para aprovisionar el barco, pero por algún motivo el capitán decidió deshacerse de un par de "polizones" y dejarlos en tierra.
__No sé exactamente cómo. Yo solo baje a estirar las piernas en suelo firme un rato mientras se aprovisionaban (Estar tanto tiempo en alta mar acaba por no sentarme bien). Pero acabé de entre esos "polizones" y solo me tuve que quedar viendo cómo el barco partía sin mi antes siquiera de que me enterase de qué estaba pasando.
__De verdad me alegré de ser tan desconfiada como para haberme bajado la mochila conmigo, al menos no he perdido ninguna pertenencia. Pero mi ropa no está hecha para estas latitudes, y no creo que ni yo ni Anku aguantemos mucho tiempo este frio.

__Así pues, busqué una posada en los alrededores. Como era de noche no fue difícil localizarla, eran los únicos locales abiertos a esas horas. El problema era que había gastado la mayor parte de mi dinero en el pasaje en el barco, y ahora no me llegaba para siquiera una noche en la venta más barata del puerto.
__Resignada, y viendo que Anku estaba al borde de la congelación, acabé acurrucándome debajo de unos colchones, en un carromato aparcado al lado de la última taberna. Esperaba haberme largado para cuando el dueño de dicho coche apareciera, y que con suerte no le importase mucho.
__Use mi bolsa y mi ropa para cubrir bien a Anku, que parecía adaptase muy mal a tan frio clima, cosa que no me extraña siendo de sangre fría. Luego me transforme, por lo de tener pelo, y me enteré entre los colchones. Resulto ser bastante cómodo y divertido. No tardé en dormirme.


Z Z Z Z Z Z  ______  Z Z Z Z Z Z ______  Z Z Z Z Z Z


__Me desperté con el traqueteo del viaje. Tarde bastante en reaccionar a él. Como es usual, el sueño había agregado el movimiento a él, y yo me imaginaba transportando las mercancías de mi padre hasta Gorwell. Hasta que me di cuenta de que hacia demasiado frio para Keybak y abrí los ojos.
__Si no estuviera transformada seguramente se hubiera oído mi <<¡Mierda!>>, pero debió de oírse algún quejido. Me transforme rápidamente, aun debajo de los colchones, agarré mi camiseta y mis pantalones, poniéndomelos lo más rápido que podía sin hacer demasiados movimientos para no alertar al dueño de la carreta.

__-¿Se ha movido algo atrás?
__-Mierda
__Salté cómo un rayó fuera de los colchones, con las manos en alto, intentando poner una expresión que diera algo de pena, pero a esas horas lo único que conseguía era estar dormida de verdad.
__-¡¡Pero qué narices es...!!-un señor de unos treinta años vestido con un abrigo gordo gritaba incrédulo desde el asiento del conductor, mientras una chica de pelo blanco y piel clara vestida con una armadura de cuero negro me observaba aburrida a su lado.
__-Eeh... ¡Perdón! No quería... yo solo... eh...-solo conseguí balbucear.
__-¿¡¡QUÉ!! ¡¡ESTAS HACIENDO!! ¡¡EN MI CARRO!!?-me expetó el señor poniéndose rojo y soltando cada palabra con furia y fuerza. Me iban a matar, estaba claro...
__-Yo... ¡¡Perdón!! No tenía donde dormir, no ropa ni dinero, me encontré con el carro, pensaba haber desaparecido antes de que usted llegase, pero me quede dormida. ¡Lo siento mucho!-le dije lo más rápido que puedo agachando la cabeza pidiendo clemencia antes el dueño del carromato. Sabía que en algunos sitios podían colgarme por algo así, esperaba que ese hombre tuviera compasión. ¿Tampoco es como si hubiera matado a alguien no?
__-¡Tú!-se dirigió hacia la chica aburrida- ¿Para qué te pago? ¡Haz algo!
__-Pensaba que estaba contigo-respondió la chica y aparto la vista.
__-¡No lo está! ¡Sácala de mi carro!
__-Tardaríamos mucho en volver, déjala quedarse, ya le encontrare algún uso.-respondía sin variar su tono de desinterés y poniéndose cómoda en su asiento.
__-Pe, pero...
__-¡Si! Por favor. Le compensaré. Cazaré para usted o algo, lo que quiera... -conteste rápida. Puede que al fin hubiera una salida pacífica. Gracias chica albina.
__-¡Esta bien!-respondió el señor al fin, bastante enfurruñado-¡Pero aparta de ahí! ¡Ten cuidado con instrumentos! ¡Son indispensables!-observe con cuidado el contenido del carro. Cacharros de vidrio en su mayoría. No tenía ni idea de qué eran esas cosas-Venga, ¡Aparta de ahí! Ven aquí delante. No quiero que estés con mis cosas. Y quiero tenerte controlada.
__-¡Voy!-agarre mi bolsa y brinca hasta sentarme al lado de la chica. Esta me miró algo molesta por pegarle un pequeño empujón sin querer-Perdón. Y gracias de nuevo.


Última edición por Almena el Vie Ago 26, 2016 4:16 am, editado 2 veces


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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Casandra Von Schuyler el Jue Ago 11, 2016 7:24 pm

https://www.youtube.com/watch?v=Q3xQga-2LX4&ab_channel=Shirrako

La tundra siguió desierta durante varios kilómetros más, solitaria y completamente desolada, como si en cualquier momento del cielo pudiese salir un dios malévolo de entre las nubes que tapaban el cielo y cortaban la mayoría de la acción del sol para arrasar con el mundo. La hierba era escasa, apareciendo a los laterales de algunas enormes rocas que había en el camino, y no había rastro de ningún tipo de árbol o vegetal más allá del musgo. Parecía que el camino al bosque iba a ser eterno, hasta que el viento llegó.

Fue  una pequeña brisa al principio, pero mientras los caballos avanzaban, empezó a encrudecerse. Al avanzar, la brisa que rozaba levemente los rostros de los viajantes,se convirtió en una ráfaga que golpeaba sin compasión el carro y a sus ocupantes. La nieve y la tormenta se enzarzaron en un combate sobre estos, presionando sus cuerpos contra la madera vieja que conformaba el carro. Los caballos continuaban andando, pesados y luchando contra la presión, logrando llevar el peso del carro hacia adelante, sin parar, pero con los ojos cerrados por el esfuerzo y para que no entrase en ellos el aire y la nieve. Fueron unos minutos de intensa resistencia, hasta que todo paró. Como si fuese un dictamen divino o hubieses atravesado una cortina o puerta de la que no estabais conscientes, el viento y la nieve pararon de detener el camino del carro. Al alzar la mirada os encontrasteis, al fin, con vuestro destino.

El bosque de Zhalmia se elevaba ante vuestros ojos en un amalgama de rojo y dorado. Los arboles habían crecido de manera absurda, ascendiendo al mismo tamaño que las mayores superficies humanas, creando arcos de color de la arcilla con sus raíces por los que se deslizaba el camino principal, casi devorado por la vegetación. Estos árboles eran coronado por enormes conjuntos de hojas doradas, que como oro líquido, caían sobre elegancia sobre vosotros. Sin embargo, no era la única vegetación que había. Pequeñas flores se acumulaban a los lados de la carretera, blancas, como margaritas, pero más grande. Eran pequeñas e inundaban el lugar con un dulce olor, sin embargo, en el centro de esos pétalos, como si fuese un manantial, brillaba un liquido rojizo, que se deslizaba en ocasiones por los impolutos pétalos, convirtiéndolos en rojizas flores.

La sensación de estar caminando por un lugar transitado caía sobre los hombros de todos los viajantes, como quien atraviesa una ciudad a plena hora punta, pero no había nadie a la vista y un silencio sepulcral inundaba el lugar. Los caballos continuaron moviéndose por el camino, sin relinchar ni moverse más de lo que les permitía el espacio descubierto, rozando con sus enormes patas la tierra. Su camino continuó con constancia, sin parar hasta llegar al objetivo.

Las ruinas no tenían el aspecto que las mayorías de las expediciones arqueológicas tenían. Era un edificio en piedra negra, pequeño, como si fuese una pequeña torre de no más de varios metros de altura, el cual se había quedado en una posición ladeada, dando el aspecto de haberse caído a medias. Sus muros se elevaban, conformando en sus lados pequeños rosetones, rotos y vacíos, por los que se deslizaba la luz, para acabar en un largo y delgado techo. Por la superficie de estos, restos de esculturas se veían desperdigados. Su antigua forma y aspecto se habían perdido, pero aun se mantenían las manos rogantes de esas esculturas, que a causa de la acción de la naturaleza se habían llenado de flores blancas, alzadas al cielo como una especie de ofrenda. La base de la construcción tenia aberturas por la que se podía entrar en el interior, observando un cuarto cuadrado y alto, sin nada interesante en su interior, exceptuando los extraños símbolos que se deslizaban por la piedra. Los símbolos parecían meros garabatos, grabados en la oscura piedra de manera precisa, pero llenaba el ambiente de un calor y una sensación de asfixia extraños, como si latieses y produjesen calor a la estructura.
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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Vanidad el Vie Ago 12, 2016 12:28 pm

Su pequeño soborno fue interrumpido por alguna especie de gruñido en la parte de atrás, lo que asusto a su patrón, pero a ella le trajo sin cuidado, puesto que ya se hacía una idea de donde procedía, pero se vio obligada a girarse y mirar un poco mejor cuando su “bulto” hablo, y lo que era peor, al parecer era culpa suya.

-Pensaba que estaba contigo-
cierto, pero no completamente cierto, allí atrás, arrebujado entre mantas y abrigos no había visto a una humana, sino a un perro rarito, y un animal salvaje nunca se metería en el carro de un desconocido, por eso simplemente supuso que era su perro… pero gracias a su suposición esto se había vuelto mucho más interesante. - Tardaríamos mucho en volver, déjala quedarse, ya le encontrare algún uso.- no era que sintiera ningún tipo de cariño familiar o patriotismo hacia alguien capaz de transformarse como ella, ni siquiera lo sentía hacia otros demonios, mucho menos hacia un mortal, pero eso la hacía potencialmente más útil que una polizona cualquiera, y, a las malas, si eran atacados por una manada de lobos, cuantos menos se centraran en la diablesa más rápido podría matarlos y proteger a su patrón, un poco de carne de cañón siempre iba bien, aunque la verdad, no podía negar que había un poco de pereza en sus motivos, volver implicaba dormir en el camino, dejarla y volver a emprender la marcha otra vez, y ya se había aburrido del paisaje, no había manera de que aguantara otra vez el trayecto sin matar algo, así que aguantaría la súbita falta de espacio, aunque no le hiciera demasiada gracia, con tal de no tener que dormir.

Su yo pasado se habría alegrado de que hubiese algún cambio en el paisaje que la sacara de su aburrido ensimismamiento, pero en ese mismo momento, en cuando esa fresca brisa empezó a hacerse más y más fuerte y quedo claro que no era un soplo ocasional sino una ventisca en toda regla que la obligo, a ella, una diablesa purasangre cuyo linaje era más antiguo que los ríos y montañas de la zona, a acurrucarse como una niña asustada para no morir congelada. Estaba a punto de sugerir una parada para abrigarse y tapar a los caballos cuando la ventisca se fue, tan rápido como había llegado, Luzbel no tenía la más mínima duda de que eso no era natural, pero ya estaban ante el bosque, y no parecía que estuviesen a punto de ser atacados por alguna criatura crea-ventiscas, así que no se quejó, sino que en su lugar bajo del carro grácilmente, para estirar las piernas y contemplar el bosque más de cerca.

Lo primero que llamaba la atención era que los arboles eran grandes, enormes y con hojas doradas, pero Luzbel estaba buscando el origen de ese olor dulzón, que finalmente identifico como procedente de unas florecillas blancas que parecían estar manchadas de sangre, todas y cada una de ellas. –Menudo bosque más raro…- pero ninguna de esas cosas parecía peligrosa de por sí, salvo que se comiese una de esas flores de aspecto rarito, así que acelero el paso y volvió a meterse en el carro, hasta que llegaron a las ruinas, LA ruina, técnicamente, puesto que al parecer era solo una pequeña torre negra, una que ni siquiera podía mantenerse recta. La diablesa se limitó a saltar otra vez del carro y esperar pacientemente en la entrada, puesto que una vez hubo comprobado que el interior era seguro, su patrón iba a necesitar varios viajes para llevar todos esos cachivaches. Podía ayudar, por supuesto, pero eso no le gustaba lo más mínimo, esas runas que había visto en las paredes, creando una sensación sobrenatural además de calor… no era una maga, pero le resultaba familiar, y eso era mala señal.
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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Lynn Kravitz el Lun Ago 15, 2016 10:13 am

De Geanostrum, la única zona que no he visitado es Zhalmia. Es un reino frío, bastante al norte, y hasta ahora me ha dado algo de miedo entrar en él. Sin embargo, haciendo acopio de valor, me pongo en camino. Salgo de casa una mañana apacible y tranquila, después de un achuchón de Annie puedo ponerme en camino. Le prometo que le traeré algo de Zhalmia, no sé qué va a ser, pero ya me las apañaré. Hay un buen trecho desde el Sílvide, que es donde vivo, hasta mi destino, ese paraje helado. Será un camino largo, probablemente de varias semanas. Bueno... eso si voy caminando. Puedo cogerle el caballo a mi padre, si me lo deja.

Voy al salón a pedírselo. Está allí sentado, con la pipa entre los dedos. Le explico que voy a salir otra vez de viaje, pero que iré bastante lejos, a Zhalmia, y que necesito el caballo para llegar lo antes posible. Tras pensarlo durante un buen rato, accede. Yo preparo ropa, me llevo la capa, seguro que hace frío. Además, me pongo lo más abrigado que tengo en la bolsa. Cojo, como siempre, la carpeta con las partituras y el estuche con plumas y tinta. No sé ir sin eso, además, pesa poco. Cojo la carpeta con la mano, pero el estuche lo pongo también en la bolsa.

Me pongo la capa y me cubro la cabeza con la capucha, quiero llegar rápido. Durante el viaje seguramente no me pararé a hacer ninguna actuación, quiero llegar lo antes posible a ese lugar desconocido y ver como es. Realmente, me da todavía un poco de miedo. Voy a un trote rápido, realmente el caballo de mi padre se está portando muy bien. Suele ser algo nervioso, pero por ahora la cosa marcha bien.

Al final debo hacer alguna actuación por el camino. Pensaba que me llegaría el dinero para el alojamiento y la comida, cuando se acabe la que llevo, pero no. O he ido a los lugares más caros o me han estafado. Pero tras un par de actuaciones puedo reunir suficiente como para alojarme varias noches más en algún sitio barato. Esta vez sí, elijo bien donde voy, espero que no cueste tanto como las otras posadas que he encontrado.

Pasan bastantes días y al fin llego a Zhalmia. Tomo uno de los caminos principales, montado en Furia Negra. A lo lejos, veo un carro y, cuando me acerco, algunas voces se alzan al cielo. Me paro un rato, ya que el caballo tiene hambre. Me bajo, le doy una manzana y heno, y cuando acaba vuelvo a montar en él.

Voy al paso, fijándome en cada detalle y cantando alguna de las canciones que he compuesto. Me acerco cada vez más al carro y pienso que, si me dejan, no estaría mal acompañar a esas personas. Me pongo a su lado, algo alejado.

-Buenos días -les digo-. ¿Puedo saber adónde se dirigen? Y, si me permiten, puedo acompañarles un trecho. No conozco este reino, es la primera vez que vengo.

Un olor dulzón impregna el aire, parece emanar de unas florecillas blancas como manchadas de sangre. Seguro que son peligrosas, pero mientras no las coma no creo que pase nada. Aunque quiere probarlas, no dejo que Furia Negra coja ninguna. Se encabrita y se alza a dos patas, seguramente es porque no le dejo probar las flores. Sin embargo, no quiero que se envenene. Mantengo el equilibrio a duras penas y, cuando se vuelve a poner a cuatro patas, le acaricio el cuello para que se calme.

Lynn Kravitz

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Puedes cortar todas las flores, pero no puedes impedir la primavera

Mensaje por Almena el Lun Ago 15, 2016 8:07 pm

__Seguimos avanzando por la tundra un buen rato más. Y yo estaba con el mismo problema de la noche anterior: mi ropa. El viento helado que soplaba continuamente, agraviado por la velocidad del carro, me había dejado encogida detrás de la chica de la armadura negra, con la piel de gallina, luchando por no tiritar. Y debatiendo si estaba o no en posición de pedirles algo de abrigo. Me decantaba por no estarlo, después de todo ya era un lujo que no me hubieran denunciado la guardia. Supongo...
__Por suerte, al final se apiadaron de mi, y Luzbel, que así se llamaba la chica, convenció a Jim, al señor (supongo que James más bien, parecía molestarle un poco el cómo Luzbel le llamaba), de que me dejará uno de los abrigos de pieles que llevaba en su equipaje. Abrigo que recibí como oro en paño, y que estoy bastante segura de que me salvó de una muerte por hipotermia.

__En algún punto del viaje, en plena tundra, apareció de la nada un chico montada a caballo, que pregunto si nos podía acompañar un trecho porque no conocí el reino. James se negó en rotundo tanto a que nos acompañara, como a decirle cual era nuestro destino. Cosa que yo tampoco sabía, por cierto.
__Cómo sea, el tipo finalmente se aparto de nuestro lado, pero nos fue siguiendo en la lejanía durante el resto de la travesía. Parecía realmente perdido, seguramente nos seguiría para intentar llegar a alguna zona poblada.


__Tras una anormalmente fuerte y localizada ventisca, que nos heló hasta los huesos, nos encontramos con un majestuoso bosque dorado. A James se le ilumino la cara al verlo, estaba claro que ese era nuestro destino. Nos internamos en el extraño bosque hasta llegar a las ruinas de lo que parecía una torre de piedra negra maciza.
__Aparcó el carromato con rapidez junto a la torre y se interno en ésta brincando. Luzbel la acompaño hasta al entrada.
__Yo bajé del carro y me fui directa hacia las plantas, me habían llamado mucho más atención, y quedaban más cerca del carro. Por desgracia, los arboles eran demasiado grandes, y con ramas demasiado altas para escalarlos. Después reparé en las extrañas flores de las que emana un liquido rojo que casi parecía sangre. Cogí un palo y las toqué. Era espeso y pegajoso. Puede que fueran plantas carnívoras de esas que había oido hablar, que atrapaban a los insectos y luego los digerían. Estoy segura de que tendrían su valor alquímico. Si se me diera medianamente bien comerciar hubiera recogido unas cuantas para cuando saliera del país.
__-¡Eh! ¡Polizona! Ayúdame a descargar. Hay que montar el campamento dentro.
__Me hubiera gustado quedarme jugando con las flores estas un rato más. Lanzarles un bicho o algo a ver. Supongo que después, aquí que ganarse el pan. O el no ir a la cárcel. De cualquier forma, el tipo parecía emocionado, daba hasta gusto ayudarle.
__Fui a coger algunos de los cachivaches de vidrio que llevaba en el carro, pero Jim me detuvo según me vio acercar las manos.
__-¿No te dije que te apartarás de mis instrumentos? Tú lleva las provisiones, los colchones y las mantas. Los artilugios delicados los llevaré yo. ¡No pienso permitir que se rompan por culpa de unas brutas!
__Que chillón es este hombre. Estoy segura de que si le soltará a Anku en el carró pegaría un buen brinco. Pero dejé la broma para otro momento, había que intentar ganárselo. Al fin y al cabo era suya hasta que acabase lo que quiera que fuera hacer.
__Cogí todas las cajas de provisiones de golpe y le seguí hasta dentro de las ruinas. El interior me dejó fascinada. Había unos extraños símbolos mágicos y luminosos en las paredes que se movían por las paredes negras.
__-¡Guau...!
__-Deja las cosas en esa esquina, formando un semicírculo si puede ser. Luego traé los colchones y monta el campamento. ¡No puedo esperar a comenzar con la investigación!
__-¡Voy!
__Ya podía mandarme lo que fuera en ese momento, lo habría echo. Imagínate dormir aquí. ¡Yo me apunto!


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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Lynn Kravitz el Mar Dic 13, 2016 8:21 pm

No entiendo por qué el hombre que parece ir a cargo de ese carro es tan maleducado. Con decir que no ya bastaba, pero no. Él ha tenido que decirlo de ese modo tan brusco y poco cortés. Lo miro y sacudo la cabeza, no le voy a decir nada. Freno a Furia Negra para quedar lejos de ese carromato. Si no quieren mi compañía, no les voy a dar problemas.

Cabalgo durante un rato más, esta vez a un paso más calmado. Alejo al caballo de las florecillas blancas con ese líquido rojo y viscoso. No sé si pueden resultarle perjudiciales, a pesar del olor que emanan. Es muy dulzón.

Suspiro. De nuevo he tenido que dejar a Annie en casa, y de nuevo he visto sus ojitos apenados cuando me he ido. Tiene ya quince años, no es una niña, pero es demasiado inocente. Voy a seguir por un rato a los del carromato, a ver si llego a algún sitio poblado. Suerte que cogí bastante comida en la última posada, me dará para unos días. Bastantes, creo.

Me paro cuando empieza a anochecer. No sé donde instalarme, realmente no llevo nada para acampar. Supongo que me tocará pasar bastante frío... Al menos esta noche. Bueno, la capa es bastante abrigada, pero el problema será la nieve. No hay un solo sitio sin nieve, por lo que si me tumbo se me quedará la ropa empapada.

Bajo del caballo y voy hasta debajo de un árbol. Aquí no hay tanta nieve, puedo retirarla y el suelo más o menos es aceptable para una noche. Aunque acabe con dolor de espalda, por una sola noche no creo que pase nada. Porque supongo que pronto encontraré algún lugar habitado. Me tapo bien con la capa y, después de apartar la nieve, me siento en el suelo y apoyo la espalda en el tronco del árbol. No es la primera noche que paso a la intemperie.

Lynn Kravitz

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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Casandra Von Schuyler el Vie Dic 23, 2016 2:08 am

El lugar estaba extrañamente silencioso y lo único que se escuchaba era el movimiento constante del equipaje y el cantar de algún ser entre las ramas de los árboles. Con el pasar de las horas, todo estaba descargado, las bestias se alimentaban con lentitud de la comida y el pasto preparados y las tiendas estaban preparadas. El estudioso miraba con admiración las paredes, escribiendo sin parar en su cuaderno. Las herramientas habían acabado desperdigadas por el suelo de la ruina, algunas clavadas y otras delicadamente sostenidas por palos especializados, sin embargo, lo más interesante era una esfera de cristal que el hombre había colgado de una especie de agarre que había en el techo. Era absolutamente transparente, pero con el tiempo y la caída de la oscuridad en el horizonte, se podía ver como en el interior en realidad había otro cristal, puro y claro, brillando suavemente de azul.

El atardecer se dibujaba con claridad en el horizonte, marcando el paso del tiempo, lento e inexorable. El jefe de la expedición os mando a las dos restantes que os marcharais a un lago cercano a recoger agua, para poder pasar la noche con agua de reserva en el campamento. La joven polizona y la demonio tuvieron que marchar, acompañándose en medio de los caminos en desuso, en el sombrío ambiente que reinaba con la caída de la noche. El frio empezaba a caer con lentitud sobre ambas, junto con la oscuridad. Afortunadamente, antes de que la noche cayese, llegasteis al lago. Era una superficie inmensa, lo suficiente como para guardar toda una flota en su interior, además de reflejar de manera pura y completa el cielo, creando en su interior un mapa de constelaciones  que empezaban a descubrirse en el cielo de la tarde.  Las mueres empezaron su aburrida y tediosa tarea de llevar consigo agua. Mientras tanto, el caballero que las había seguido, se encontraba creando su propio campamento, improvisado y pobre, pero cerca del suyo.

Nada más terminar su tarea, los tres escucharon algo. Era inevitable, pues fue un sonido extremo y potente, que recorrió cada centímetro del bosque y alerto a los pocos humanos, semihumanos y seres de diferente ascendencia que había en todo el lugar. A pesar de su potencia, tenía una extraña sinfonía y musicalidad en ese golpe. Se hizo un momento el silencio y el ruido volvió a resonar. Finalmente, con ese segundo golpe, los tres individuos entendieron que era el sonido. "Una campana". Pensaron los tres, pues era imposible no distinguir la potente onda de sonido como la que producía una iglesia para convocar a sus fieles o una ciudad para convocar a sus ciudadanos por el inexorable acercamiento de un ejercito enemigo. Con ese sonido, la vida llenó el bosque y cientos de criaturas salieron de entre los matorrales y árboles.

https://www.youtube.com/watch?v=HzJbrOT5RiM&ab_channel=luminantAegis

El más numeroso era un ser de extraño aspecto. Su rostro era similar al de un pájaro, con un largo y estrecho pico y con la estructura craneal de una urraca, sin embargo estaba todo cubierto de una fina piel blanca. Donde debía de estar su espalda, alas y piernas solamente existía una alargada columna,  recubierta de la misma piel, y de la cual salían cientos de pequeños y alargados tentáculos. Estas extremidades se entrelazaban entre si, formando de esta forma la silueta de unas alas extendidas y de una cola larga y sinuosa. Era una criatura cuyo aspecto parecía que el autor lo había sacado de una especie de boceto, en el que se había dibujado algún tipo de cisne o similar, pero solo con trazos largos y sin definir. Lo más extraño era, que a pesar de su forma aviar, no volaban. Flotaban con elegancia en medio del aire, pero no se elevaban más allá de unos centímetros del suelo, como esas babosas de mar, que solamente flotan a centímetros de la superficie marina. Cientos de estos se movían con rapidez, deslizándose por los arboles, arbustos y el propio suelo, escapando de la fuente del ruido con toda su fuerza.

En su escape, pasaron por delante de las dos mujeres que recogían agua, escapando a toda velocidad. Muchos, antes de llegar al agua, seguían el camino de la costa, evitando rozarla, pero muchos continuaron su camino, rectos, flotando sobre las cristalinas aguas. Pronto, toda una corriente de eso seres, flotaba en el lago como una columna blanca, unos sobre otros. El suelo empezó a temblar y en el agua se formaron pequeñas ondas y corrientes. Sin darle tiempo a pronunciar una sola palabra a las jóvenes, del centro del lago se alzo un ser. Junto con él, se alzaron las aguas, revelando un aspecto macabro. El cuerpo era el de una tortuga e, indudablemente, tenía una concha, sin embargo, esta estaba formada como si fuese una copa, con el agua del lago aun en su interior. El rostro, sin embargo,era otra cosa. Su cara era similar a la de un pulpo, con tentáculos en su boca y dos enormes e inexpresivos ojos, sin embargo, al mover los tentáculos, no revelaba un pico de loro, si no un agujero abismal en el que se apreciaban cientos de filas dentadas. Con esa revelación, la columna voladora se desestabilizo y disperso, con tan mala suerte que chocaron con la criatura, acabando la momento en su boca. Pronto, el ser miro a las dos jóvenes en la costa...

Cuando los tres volvieron o fueron por primera vez al campamento, uno preocupado por los acontecimientos y las otras tras escapar de lo que era claramente una amenaza clara y nada velada del amo del lago, se encontraron con que el estudioso, en todo su malhumor y prepotencia, había desaparecido. En su lugar, las herramientas habían sido destrozadas y el cristal que había colgado con elegancia del techo se había roto, con los cristales desperdigados en el suelo de la ruina, como si algo hubiera estallado dentro. Sin embargo, junto los fragmentos, había algo nuevo. Un pasaje.
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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Vanidad el Sáb Dic 31, 2016 9:12 pm

Ese silencio en medio de una zona tan rural resultaba ligeramente inquietante, como si fuera un funesto presagio de algún mal que estuviera a punto de desatarse en la zona, como si ese tipejo tan raro fuera a romper el sello de algún señor demoniaco que se los comería a todos. La diablesa soltó un pequeño bufido, divertida ante la idea de que eso pasara, valdría la pena verlo, aunque seguramente no fuese a cobrar después de eso.  Todo el carro había sido descargado, las tiendas habían sido montadas y los caballos comían tranquilamente, incluso había hecho una bonita fogata, la diablesa no tenía absolutamente nada más que hacer aparte de proteger a ese pardillo que no paraba de escribir en su libretita mientras miraba las paredes. Eso, y mirar ese artilugio tan curioso, ese doble orbe de cristal débilmente iluminado. No parecía tener ninguna utilidad práctica para realizar mediciones, lo que lo hacía aún más curioso, pero aun así resistiría las ganas de tocarlo, a saber qué diablos hacia esa cosa, así que sería una buena diablesa y se quedaría sentada sin hacer nada, vigilando que su patrón no fuese comido por un oso o algo así.

Pero su aburrimiento tuvo una pausa al atardecer, cuando la mandaron a buscar agua. Le dedicó una mirada llena de significado al tipo, pero no dijo nada y acabo obedeciendo. Si quería enviar a su única escolta, lo único que se interponía entre él y una muerte horrible, a buscar un poco de agua para hacerse un maldito té porque no había traído suficiente, como ella le había dicho, allá el, algunos humanos simplemente morían jóvenes.

Se trataba de un largo anómalamente grande y cristalino, que parecía ser un pequeño pedazo de cielo, algo que un mortal podría haber llegado a considerar romántico. Para ella, tenía el mismo efecto que contemplar un jarrón, bonito a la vista, durante unos segundos, luego simplemente se preguntaba cuanto tiempo tenía que quedarse mirándolo, fingiendo admirar el “arte”. Hundió la anfora que les había dado e tipo y la lleno por completo, siguiendo el proceso para el resto, rellenando sus provisiones ya que estaba en ello, pero hacia el final se quedó quita, escuchando algo que no debía haber en un bosque. Un tañido, un maldito tañido de campana allí, en medio de la nada, que despertaría a medio bosque y a absolutamente todos los peligros que hubieran en él.

Y el primero de ellos no tardó en aparecer, esos…seres, tenían pico, así que técnicamente serian pájaros, pero estaba bastante segura de que los pájaros no tenían tentáculos y desde luego, no flotaban mágicamente. Los ojos de la diablesa ya habían cambiado a un tono anaranjado, con la pupila rasgada como los de un depredador, y sus uñas estaban empezando a alargarse como preparación a la pelea, pero esas cosas pasaron de largo, por lo que cancelo su transformación, dándose cuenta solo entonces que seguramente habría tenido que comerse a sus acompañantes si quería volver tranquilamente al campamento. Estando ya en alerta, esa enorme tortuga dentada Y tentacular no le causo demasiado efecto, manteniéndole la mirada al que se debía creer el dios del lago antes de retirarse hacia el campamento. No era algo que esperara ver en este plano, pero no tan inusual en su hogar. No era como si hubiese visto esas criaturas antes, pero podía decirse que encajaban en el patrón local de casa.

-Oh, venga ya, lo sabía…-
Ese tipo no estaba por ningún lado, secuestrado por algún murciélago gigante o un trol o…lo que fuera. O había ido por el pasaje que no estaba antes, ahora que se fijaba, si, seguramente era eso.


Spoiler:


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Re: Cazando reliquias [Campaña]

Mensaje por Almena el Jue Ene 05, 2017 4:10 am

__Seguí las ordenes de James y acabé teniendo que montar el campamento yo sola mientras él comenzaba a repartir sus cristales por las ruinas y comenzaba a apuntar cosas en su libreta entre exhalaciones y murmullos.
__Por un lado el que yo tuviera que hacerlo todo me fastidiaba, pero por otro era la "polizona" comprendía que me tocará ese papel, además me hacía gracia lo emocionado que estaba el tipo. Así que al final lo hice más o menos de buena gana.
__La otra chica, la mercenaria, se había quedado fijando en la entrada, mirando aburrida hacía el bosque mientras dirigía alguna mirada de vez en cuando al cristal que James había colgado en el techo para iluminar. Ella era bastante extraña, cuanto más la miraba más mala espina me daba, por varias razones. Sin embargo, por ahora era la que más amablemente se estaba portando conmigo, así que trataba de autoconvencerme de no caer en las apariencias y darle oportunidad antes de tratar de mantenerme alejada de ella.

__Cuando al fin todo lo del carro estuvo descargado, las tiendas estuvieron montadas y la hoguera encendida, parecía que por fin podría tiempo para curiosidad alrededor como me pedía el cuerpo, pero antes tenía que preguntar.
__-Ehm... ¡Señor James! Ya acabé de montar todo. ¿Necesita algo más?-pregunté, pero pareció no escucharme-¿Señor James?
__-¡Si! Eh...-exclamó levantando la vista de su libreta, como saliendo de un trance-¿Ya has acabado? Pues ve a ver si encuentras algo de agua antes de que anochezca. ¡Luzbel, acompáñala!
__La mercenaria respondió el mandado con mirada intensa y bastante aterradora al tipo, pero este pareció no verla. Al final se levantó de donde estaba apoyada y recogió un cubo para emprender la marcha hacía el bosque, me apresuré en coger otro y seguirla.

__Nos adentramos en el bosque, cubo en mano, tratando de encontrar algún río o estanque. Con suerte no estaría congelado. El manto de hojas amarillas siguió cubriendo nuestras cabezas durante todo el recorrido, brillando con un tono aún más dorado ante la luz del atardecer. Sin embargo, lo único que se oía en todo el bosque eran nuestros pasos. No me había dado cuenta hasta ese momento, pero ahora resultaba bastante inquietante. Traté de detectar el porqué de aquello, pero no hubo éxito.
__Al final, al sonido de los pasos, me decante por tratar de entablar conversación con mi compañera, para relajar el ambiente y bueno, si iba a tener que estar con ellos hasta que saliéramos del bosque mejor conocerse.
__-Esto... ¿Te llamas Luzbel verdad? Soy Almena... que no nos habíamos presentado.-me presente tendiéndole la mano.
__Ella me miró extrañada, casi indiferente, y luego respondió al saludo, para seguir andando.
__-¿Y... esto... Entonces eres mercenaria?-seguí preguntando.
__-Es un hobby, estoy en una... ruta culinaria... ¡exacto!-respondió ella tras reflexionar su respuesta un poco.
__-¿Ruta Culinaria?
__-Probando manjares alrededor de este pl...-se calló rápidamente para corregir la última palabra-mundo.
__-Um... ya veo... Nunca había oído de nadie qué hiciera eso. Entonces... ¿esperas encontrar algún ingrediente en este bosque o algo así?
__-Había oído que las bestias del bosque eran peligrosas y...bueno, me aburría.
__Después de eso no se me ocurrió que más preguntar. Parece que había vuelto a fallar con lo tratar de trabar amistad.

__Ya había anochecido cuando por fin dimos con un lago. Un inmenso lago de aguas cristalinas que con su reflejo, parecía el cielo mismo. El agua no parecía correr, la superficie era lisa cuál espejo. Era una vista preciosa sin duda. Sin embargo, lo que más me llamo la atención es que, al tocar el agua, no estaba fría en absoluto, estaba a la temperatura perfecta para no sentir ni frio ni calor. No pude evitar quitarme las botas y aprovechar para meter los pies un rato en el agua mientras llenábamos los cubos. Algo tan "liso" lo estaba pidiendo a gritos.
__De pronto, un estruendo comenzó a oírse por todo el bosque: una campanadas que retumbaban entre los árboles, y que con cada nuevo tañido hacían que las doradas hojas cayeran en tropel. Al acabar, una horda de... la verdad no sé cómo llamarlas. Era animales eso seguro, tenían aspecto de esqueleto de pájaro, pero con tentáculos en vez de plumas y flotando en lugar de volando. Eran fascinantes.
__-¡Guau...!
__Venían todas de la dirección por la que estaba el campamento y al llegar hasta nosotras se dividieron en grupos, unas bordeando el lago y otras atravesándolas. Traté de atrapar alguna según pasaban a mi lado, pero se movían como si estuvieran echas de aire alejándose gracilmente de mis manos con cada movimiento que yo hacía.
__De pronto el suelo comenzó a temblar y caí de culo al agua. Un terremoto. Las extrañas criaturas comenzaron a huir y yo, tratando de levantarme extendí mi brazo hacia Luzbel en busca de ayuda, pero él suelo sobre el que estaba ella comenzó a hundirse, y ella con él. O eso me pareció a mi, ya que yo no era así, era yo la que me elevaba. No me di cuenta de ello hasta que vi que todos y cada uno de los arboles se hundían.
__Me levanté cómo pude, calándome por completo el abrigo de piel al caer de lleno en el agua de nuevo, y llegué hasta la orilla, desde dónde salte de nuevo a tierra firme antes de que alcanzar demasiada altura. Al darme la vuelta tras aterrizar, descubrí cómo el lago estaba recogido en lo que parecía el caparazón de una criatura inmensa, era como una tortuga con un pulpo por cabeza, impresionante.
__Esta nueva criatura levanto sus tentáculos y comenzó a tragar a los otros animales que trataban de seguir su camino. Pareció percatarse más tarde de nosotras dos, y ante su inexpresiva mirada de pulso no supé como reaccionar a ello, por un lado estaba fascinada por la extrañeza de la criatura, la cuál nunca hubiera podido imaginar por mi sola. Pero por otro, su tamaño, sus tentáculos y las innumerables filas de dientes que había revelado en con su comida me sugerian alejarme de allí lo más rapido posible.
__La decisión final fue tomada por Luzbel, quién impasible ante la revelación de la bestia, comenzó el camino de regreso al campamento sin preocuparse de la escena. Recogí mi cubo de agua y la seguí rápidamente, atenta a los lentos movimientos del coloso.

__-¡Oh, venga ya! Lo sabía…
__Al regresar al campamento nos encontramos con un extraño y oscuro pasaje en mitad de las ruinas, los instrumentos de James hechos pedazos por el suelo, las tiendas destrozadas y al humano desaparecido. No había forma de saber lo que había pasado en nuestra ausencia, pero desde luego había sido malo.
__-¿Qué hacemos?-le pregunté a mi compañera.
__-Vamos a ir por el pasillo siniestro que antes no estaba, obviamente.-contestó ella dirigiéndose hacía el umbral.
__Yo aun estaba explorando los resto del campamento, en busca de alguna pista. No encontré ninguna pero me cercioré de que la comida y los caballos aun estuvieran allí, intactos y sanos, algo era algo. De pronto se oyó un relinchó algo más lejano, que venía del camino. Trata de divisar su origen con la mirada, pero entre las hojas cayendo y que a 5 troncos de distancia ya solo veía borrones...
__-¡Luzbel, espera! ¡Voy a comprobar algo!-avise antes de echar a correr.
__No tardé en descubrir que el borrón marrón que se movía levemente tras uno de los gigantescos troncos era el culo de un caballo moviendo su cola, y cómo una capa aparecía y desaparecía junto a él. Era el chico que nos había estado siguiendo por la tundra. Aflojé la marcha un momento, dudando, pero finalmente me acerqué a hablar con él, podría saber algo sobre lo que le había pasado a James.
__-¡Hey! Esto... Disculpa... Eh... Siento molestarte pero nuestro compañero ha desaparecido, ¿Tú no habrás visto o oido algo? ¿no? No sabemos qué le ha podido pasar...-le pregunté mientras señalaba nuestro campamento.


Última edición por Almena el Dom Ene 15, 2017 9:25 pm, editado 2 veces


Fin del comunicado
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