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¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Sáb Sep 03, 2016 12:37 pm

Ese par de zoquetes cayeron al suelo como sacos de harina, para luego empezar a gimotear de dolor con coherencia creciente a medida que sus guanteletes dejaban de notarse en sus mejillas y la sangre invadía sus bocas con su férreo sabor. Y la diablesa no hizo absolutamente nada, se quedó allí, observando a ese par de gimoteantes energúmenos sin siquiera recuperar su espada, en ese momento olvidada en el suelo.

Puede que aun fuese una niña para los estándares demoniacos, incapaz de obtener poder del mismo modo que su padre, pero aun así lo notaba, notaba el miedo recorriendo sus pequeños cuerpos a medida que esa insignificante herida, un pómulo y algún diente roto como máximo, les recordaba la mortalidad de su frágil existencia. No podía alimentarse de ello, no aun al menos, pero sentaba TAN bien que se ensimismo en el placer que le suponía ser temida, pero el miedo se transformó en vergüenza cuando se percataron de que había testigos y su burbuja de ensueño desapareció.

Su caballero acompañante, a juzgar por la voz a sus espaldas, volvió de… hacer lo que fuese que estaba haciendo con esas señoras lleno de dudas, pero no fue el único, la voz de ese tipo de los goblins invisibles, el conductor del carro, hizo que se girara, encontrándose a una mujer rubia de cabello corto, la mujer del hombre perdido, supuso, acabaría eso rápidamente y se centraría en esa sencilla misión, ya se había divertido lo suficiente.

No se le habían escapado las miradas de desprecio de ese par, y desde luego no las iba a pasar por alto, pero era…rehacía a devorar a un par de personas en medio del pueblo, con tantos testigos que escucharan los gritos de dolor durante la hora que tardaran en ser horriblemente despedazados por el apéndice más cruel que pudiese ocurrírsele, no, en ese momento usaría un método más sutil, una verdad adornada sería más útil. –Había cierto…desacuerdo sobre la posesión de ciertas tierras, así que con cierta ayuda, ese- señalo al tipo que había cogido su espada –decidió seguir cierta tradición ancestral, “eres dueño de lo que matas”- cada vez que echaba de menos el foso, algún imbécil hacia eso y le despertaba grandes recuerdos, su padre ahorcando a sus rivales con sus propias tripas había sido uno de los espectáculos más impresionantes de su vida. –Pero no se han dado cuenta de un pequeño detalle, solo es aplicable si ambos participantes son los más fuertes del lugar…- se agachó con parsimonia, con toda la elegancia que pudo reunir y recogió su espada del suelo, añadiendo con un suave susurro para que solo los dos hombres la oyeran. –Cuando las ovejas se ponen piel de lobo, deben estar listas para las consecuencias.- Y luego le siguió una sonrisa, que no hacía sino adquirir un matiz siniestro al estar acompañada de su mirada homicida. No era una mirada de rabia contenida, un indicativo de alguien que estaba a punto de lanzarse a tu cuello y arrancártelo a mordiscos, era la mirada de alguien que te mataría con la misma facilidad con la que apartaba una piedrecita de su camino y que desde luego, para ella tendría la misma relevancia, no había ni rastro del remordimiento propio de los humanos, era un ansia homicida fría y primaria, propia de alguien que mataba para existir. Guardo su espada en la funda, recogió el escudo que había dejado unos pasos más atrás y se giró para encarar a los recién llegados.

-En fin…- Para cuando se giró, con absoluta naturalidad, como si la hubiesen pillado viendo flores en el campo y no interrumpiendo un duelo a muerte, volvía a ser una mujer perfectamente normal, sin rastro de esa mirada propia del mismísimo foso, nunca mejor dicho. –Nos han dicho que cierta persona ha desaparecido…-
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Erin Rosein el Dom Sep 11, 2016 10:52 am

Vi como los dos campesinos caían al suelo con una leve herida en el labio, al principio al ver la sangre me preocupé pero después comprobé que seguramente se habrían mordido la lengua o perdido algún diente, nada grave. En pocos minutos se curarían.

Miré la mano de la mujer a mi lado y vi que podía moverla correctamente, ningún hueso roto o molestia. Después de comprobar que todo estaba correctamente me dispuse a escuchar el veredicto de Vanidad, ciertamente era un comportamiento muy “campesino” la frase que acababa de salir de la boca de la caballera de pelo niveo, seguro que vendría de una familia noble ya no solo por las ropas si no por la mentalidad.

El que más me extrañaba era nuestro compañero metalizado, que parecía sorprendido, perdido o en sus cosas, pues no parecía tener una conexión con las situaciones que acontecían, estaba entre dos tierras, en las mujeres que la habían gritado anteriormente que estaba loco y que "qué hacía" ayudándolas que para eso se quedara en casa y la escena de Vanidad y las tierras, llegó con ganas de controlar la situación pero al verla ya controlada su atención se redujo. Aunque quizás eran imaginaciones mías, algo extraño olía en él y no llegaba a saber que era.

Aun seguía entretenida en la conversación cuando escuché pasos detrás mio, me giré y oí la voz del cochero, me fijé en la mujer que iba detrás de él, era muy guapa y su vestido era precioso, era de algodón con bordados, habría pagado una cantidad medía por un vestido de esa calidad y debía de tener más si no no se los habría puesto para recibir a una pandilla de mercenarios. Iba limpia, bien cuidada y tenía porte, no parecía irle mal las cosas al caballero desaparecido. Sonreí cuando llegaron y dejé que Vanidad les pusiera al día, los campesinos seguían asustados y recuperándose del hándicap recibido así que podía estar tranquila de que no iba a pasar nada. Miré mas de cerca a la mujer mientras Vanidad contaba lo acontecido hacía algunos minutos, tenia ojeras bajo los ojos, era joven pero empezaban a notarse los estragos de la edad aunque sus manos eran finas y sin callos, vivirían solamente de lo que ganaba el caballero. No sabía si tenia hijos o no, pero suponía que no al no ver ninguna mancha de comida en su ropa y si sus hijos fueran más mayores la habrían acompañado a esta reunión.

El cochero por su banda tampoco era joven, pero mantenía un aspecto jovial, quizás de toda la conversación que daba a sus pasajeros, sus ropas también tenían una calidad “mínima” para el pueblucho en el cual estábamos ahora mismo.

-En fin…Nos han dicho que cierta persona ha desaparecido…

Esa frase de Vanidad me hizo volver a la situación actual, miré y esperé la respuesta de nuestros “contratistas” o mejor dicho, nuestra “contratista”, volví a fijarme en la mujer a la espera de una respuesta al respecto. Me fijé también en mis compañeros, la cara de indiferencia de Vanidad me dio a entender que había visto muchas aventuras y esa era sola una más y por la posición de nuestro hombre metalizado estaba expectante de las buenas nuevas para saber como tendría que actuar.
 
Ciertamente esperaba una respuesta como una especie de historia que no explicara los hechos de la desaparición así como vivían anteriormente, alguna pelea, hijos en común. Una historia completa para no necesitar indagar demasiado o incluso interrogar. Aunque suene de mal gusto interrogar a quien contrata tus servicios no quiero perder mi tiempo en una discusión de pareja que ha salido mal. He venido aquí a aprender y a acostumbrarme a las aventuras no ha salvar una relación.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Mar Sep 13, 2016 8:59 pm

La joven mujer se incorporó. Apretó los puños, sacudió su fino vestido, arreglo la corta y dorada cabellera que portaba. Examinó con velocidad a los mercenarios, demasiado rápido como para que alguno pudiese darse cuenta de lo que razonaba. Llevaba un ritmo de estrés constante en el pie izquierdo que apenas podía disimular.

Se preparo. Tensó los músculos del rostro y...

Sonrisa.

La mujer prácticamente brincó hacia las mujeres y el hombre. Con presteza y sin molestarse en solicitar permiso, sujetó las manos de cada uno, a veces uno por mano, a veces dos para uno, agitándolas con la fuerza e impetu de un lobo rabioso. En su rostro, blanco, con algo de edad, pero aún sin demasiadas arrugas, el sol se glorificaba y danzaba en la mas radiante y aterradoramente fija sonrisa, que no paraba de saludar y mostrar alegría ante la presencia de los nuevos visitantes.

-¡Buena buena buenas!- Decía frenéticamente mientras saludaba a cada uno- ¡Gracias gracias gracias por haber tenido la molestia de hacer caso a las tontas afirmaciones de Pook¡

Súbitamente paró, dejando solos por unos segundos a Erin, Vanidad y Eudes. Dirigose presurosa hacia los dos campesinos, que apenas y estaban logrando obtener fuerzas para levantarse.

-Vamos, señores, si quieren matarse por lo menos esperen a Pook llegue y haga de testigo- Afirmó, con las manos a la cintura.

- Ese hombre no podría hacer de juez entre dos mitades de pan, Lisis- Comentó uno, logrando ponerse de pié y, sorpresivamente, extendiendo la mano hacia el otro.

Ambos lograron retomar pocas fuerzas, para con prontitud, y posteriormente a leves refunfuños, retirarse hacia lados opuestos del pueblo.

La mujer volvió a concentrarse en los contratados.

-Bien señoras y señores, lamento que Pook les haya hecho perder el tiempo, y realmente apreciamos su visita a nuestro pequeño paraíso, pero les aseguro que no hay nada que ver a-

-No empieces Lisis- Interrumpió con severidad el Conductor- Sabes que ya van días. Si te traje aquí no es para que te empieces a negar. Habla o deja que yo les diga lo que todos saben.

-No necesariamente tubo que suceder algo malo, además, las pruebas no son sufi-

La mirada del conductor la fulminó.

-Esta bien...- Dijo con resignación casi infantil- Ilius desapareció hace varios días. Unas ancianas, Elsa y Mara, le vieron regresar de la ronda nocturna y empezar a dirigirse al pozo, probablemente para tomar agua como todos los días. Solo se que no llego a casa esa noche y nadie mas le vio luego de eso.

-Se te olvidó decir que las ancianas afirmaron haberle visto mas encorvado de lo normal...

-Eso perfectamente pudo ser por el cansancio, por favor. No hagas de un detalle menor algo tan grande. Sea como sea, Pook decidió contratar a alguien que vaya a buscarlo porque no confía en la espesura, y los bosques aledaños, son a su juicio, demasiado peligrosos para si mismo.

-Un hombre con poca dignidad diría yo...

-Eso es todo lo que se. ¿Feliz ahora, Taun?- Pregunto, dirigiendo una mirada notablemente enrabiada hacia el conductor.

-La verdad, tememos que se encuentre en los bosques aledaños. Solo se que esta cordillera no es un sitio en el cual quisieran pasar las noches.

Y así concluyó la corta historia, que poco o nada favorecía a la búsqueda mas allá de vagos testimonios y suposiciones lógicas.

Eudes esperaba para preguntar...
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Jue Sep 15, 2016 12:02 am

Era rara… esa mujer inmediatamente levantó las sospechas de la diablesa. Al principio pensó que iba a atizarle un bofetón, algo digno de algún melodrama de teatro que tanto gustaban en las grandes ciudades, pero cuando se preparó para bloquear el golpe para evitar esa humillación, esa mujer prácticamente se lanzó a sus manos, cogiéndolas y agradeciéndoles su presencia, repitiendo las palabras excesivamente. Era muy sospechoso, puede que estuviese al borde de un ataque nervioso, o fuese ya rarita per se, pero igualmente le parecía raro que una mujer de su posición estuviese así. Por lo que dedujo, Pooki era el encargado de manejar todo eso a falta de ese tipo capturado por goblins imaginarios, además de un pringado, puesto que ni siquiera esos dos tipos a los que acababa de zurrar se tomaban en serio al nuevo juez-alcalde, cosa a su parecer extremadamente triste. Eso le pasaba por no ahorcar a nadie en su primer día.

Después de una pequeña discusión con el tipo que les había llevado ¿Seria ese Pook? Ni se había molestado en preguntar o escuchar. Seguramente no, nadie criticaría al juez en toda su cara, quedaba feo, sobretodo si se lo hacías al tipo que podía ahorcarte. Perdida en sus pensamientos, casi no escucho el dialogo, pero básicamente, la mujer, la misma que parecía a punto de tener un ataque, aseguraba que no pasaba nada, que todo era un malentendido. Por supuesto, seguro que ese gran y noblisimo caballero solo estaba pasando un buen rato con alguna moza….durante varios días, sin contárselo a nadie…seguro, solo eran imaginaciones de ese pobre Pook.

-A ver si lo he entendido… ese pobre hombre, encorvado, puede que herido… fue visto yendo al pozo por la noche…y pensáis que se perdió en el bosque...aja- Su tono era perfectamente neutro, para ocultar su profunda preocupación por la inteligencia media de la especie humana, tal como sonaba, a NADIE se le había ocurrido mirar si se había caído al pozo ¿Esperarían a que la gente empezará a enfermar? ¿Le parecía raro? Desde luego. Era su problema, absolutamente no, ya miraría el pozo en otro momento, o mejor, haría que otro lo hiciese por ella, pero cobraba por ir a ese bosque peligroso a luchar goblins imaginarios y a rescatar a ese pobre tipo, si resultaba que se había tropezado borracho y ahogado en el pozo, no iba a cobrar, sería mejor tener la paga de algunos días de búsqueda al menos.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Erin Rosein el Sáb Oct 01, 2016 11:26 pm

El ambiente cambió súbitamente cuando llegó la mujer, si había una tensión cortante ante la llegada de la mujer esa sensación se diluyó para convertirse en una situación peculiar.

Visto desde una perspectiva mas exterior había una mujer bien vestida con cara de cansada pero bastante nerviosa por sus gestos. Más me lo demostró cuando cogió con mis manos para saludarme, era muy común saludar de esa manera almenos en las ciudades y entre círculos burgueses y altos, al final siempre tienes algún pariente que conoce a esa persona, y ya sabes, sois familia.

Miré atentamente las muñecas de la mujer, entre los comerciantes la calidad de las pulseras o de los anillos tanto de los clientes como de otra gente del gremio es importante fijarte en los detalles, manos cuidadas, limpias, con algunos efectos de la edad pero finas, no ha trabajado mucho con ellas, no tenía ningún rasguño o herida.

Mientras se dirigía hacia los hombres en el suelo vi a  Pook, tenia una expresión seria y también estaba nervioso, ya daba esa sensación en el carruaje pero ahora era aun más expresivo, por sus palabras supuse que el caballero era muy importante para él.

Fue una conversación triste, no parecían tener mucho aprecio por el pobre caballero pero almenos su mujer y el chofer si le tenían cariño. Se iban pasando la palabra, haciendo el paripé de si contarnos las cosas o no. Pero al final llegamos a lo realmente importante, la conversación.
Escuché con antención cada palabra y cada tono en su voz para saber si cambiaba, pero no, realmente el hombre “desparació” y lo ultimo visto es en el pozo. No pude contenerme, quería contenerme pero…

Noté el tono neutro pero punzante de las palabras de Vanidad, yo tampoco me creía eso del pozo, si alguien se ve cerca de un pozo tendrían que mirar el pozo tal vez…o quizás ya lo habían mirado y resultaba que lo habían secuestrado. Decidí preguntar.
-¿Y han mirado en el pozo? Si la ultima vez que lo vieron  fue ahí cerca y no por el bosque.- Dije pensando mis palabras.- ¿Tal vez le habrán secuestrado? ¿Creen que puede haberse escapado? ¿ Digan-nos que es lo que creen?.- Vi como se miraban entre ellos y esperé oir la voz de la mujer respondiendo las preguntas.-¿Pueden describirnos al caballero por favor? Talla, peso, altura, costumbres…vicios…-]Arrastré la ultima silaba.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Mar Oct 11, 2016 8:31 pm

La mujer cambio ante la última frase de la muchacha, no demasiado, pero lo hizo. Sus facciones, exageradas, se mezclaron con un vago disimulo de incomodidad, o rabia, era difícil decidirlo, que terminó por conferir a su sonrisa varias torceduras y pliegues que denotaban esfuerzo.

-Por supuesto que mi esposo era un hombre integro- Dijo, observando fijamente a Erin-  Cualquiera acertaría al decir que los vicios no son lo suyo. Con respecto al pozo, seguramente ya no habríamos dado cuenta si un cuerpo humano estuviese flotando allí. Ya unos hombres revisaron con una vara el fondo. Esta demás decir que solo encontramos algunas monedas corroídas y ollas sucias que algún vago lanzó allí por no querer lavarlas. - Afirmó, firme, en pose un tanto mas dominante que su previa actitud, aunque sin quitar la sonrisa de su rostro.

-Sonará loco- Agregó pensativo Taun, el conductor- Pero realmente ya nos habíamos acostumbrado a verle salir en las noches hacia el bosque, era...era algo así como una guardia antes de ir a la cama, y a veces se tomaba su tiempo. Obviamente menos que el que se ha tomado ahora- Agregó algo gracioso, aunque notablemente preocupado, con una risa mas bien patética.

-De cualquier forma, si lo que quieren es una detallada descripción, quizá quieran acompañarme a casa, tengo un retrato viejo. Así lo reconocerán cuando lo encuentren en medio de la espesura descansando y perfectamente bien luego de haber limpiado las areas colindantes de fieras y minotauros- Termino, con tono molesto, pero intentando mantener la compostura, y mirando de reojo a Taun.

Apenas la mujer volteó de nuevo a los contratados, el conductor, con facciones cansadas, dirigió un gesto burlón sobre las palabras de la mujer hacia el grupo, como preocupado por que estos llegasen a creer de alguna forma sus afirmaciones o compartir su poca preocupación.

-Bien, creo que ya me he distraído lo suficiente. Quizá Pook llegue dentro de un rato y les ayude a-

La voz de Eudes interrumpió calmada la despedida de la mujer. Al voltear a ver, esta noto al hombre con armadura de pie, apenas unos centímetros mas atrás de las mujeres, estático, sin imponencia, simplemente quieto, calmado y escuchando lo que se decía.

-Dama, le agradecería información acerca de los posibles enemigos que el hombre pudiese haber tenido- Dijo, pausadamente, como inquiriendo- No he de descartar, como tampoco lo ha hecho esta dama, la posibilidad de que algún rabiado por su obra haya tomado empresa para secuestrarle o tomar su vida. O incluso, uno de los afamados goblins que supongo son invisibles pudo haberle tomado reo. La astucia de las criaturas no debe ser subestimada.

-D-disculpe, ¿goblins invisi-

-Por supuesto, es claro que, como varios textos lo indican, también puede que alguna maldición reptante del monte le haya convertido en lobo oh bestia sin cerebro. En ese caso se haría necesaria expiación de fuego por los pecados de-

-Señor- Interrumpió decididamente Lisis- Le aseguro que aquí mi esposo no tenía enemigos, y aún teniéndolos, era el único con el juicio para evitar que esta gente empezara a matar con piedras por mas espacio para sus cerdos. Al matarle, cosa imposible, solo traerían mal sobre su propia cabeza, arriesgándose a ser víctimas de la ira de otro vecino. De nuevo, reitero mi ofrecimiento sobre el cuadro y me retiro para seguir con mis ocupaciones- Terminó, marchándose decidida y rápidamente hacia su casa de dos plantas y dejando solo al conductor

Eudes inquirió entre dientes. Estaba seguro que las maldiciones rondaban estas areas...y los goblins invisibles, los goblins invisibles también.

Taun miró de nuevo a los contratados. Parecía querer agregar algo más, pero distraído, o obstaculizado por algo, simplemente dio la vuelta y centró su atención en el carruaje a sus espaldas.

El día avanzaba. El sol ya se empezaba a alzar por sobre las copas de los árboles al este.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Jue Oct 13, 2016 12:05 am

La otra mujer que los acompañaba fue más vocal con su preocupación sobre encontrarse un cuerpo hinchado y maloliente en el pozo, pero para sorpresa de la diablesa, si se habían molestado en mirar. No mirar mirar, sino pinchando con palos, pero sinceramente, muy posiblemente es lo máximo que habría hecho ella, así que no se quejaría. Aunque… preguntarle los vicios del hombre a su mujer, en plena calle y ante invitados no se le antojo demasiada buena idea, y a ella tampoco al parecer.

Pero, lo siguiente si que fue interesante, al parecer eso de verle salir por las noches era habitual… aunque para los extranjeros era raro, muy raro, si no supiera mejor, pensaría en uno de esos cuentos para niños en los que un demonio se convertía en humano por el día para cometer maldades y se transformaba con la puesta de sol. Soltó un pequeño bufido ante la simpleza humana, en el débil manto de seguridad que los separaba del caos absoluto. ¿Perder los poderes por la noche? Por favor… Pero esa costumbre le llamaba la atención, no sonaba como un simple paseo bajo la luna y el frescor de la noche, sino más bien algo propio de un contrabandista, uno muy malo, si medio pueblo era capaz de verle cada día.

-Una ojeada al cuadro no haría ningún mal…- seria vergonzoso rescatar a alguien solo para que les soltaran un “este no es mi marido” no iba a dejar que eso pasara. Pero cualquier palabra que fuese añadir a su indirecta fue interrumpida por el caballero andante y sus…goblins invisibles. Se lo estaba tomando muy en broma, pero como de verdad hubiese algún ser naturalmente invisible en ese bosque… se lo comería, no hacía falta engañarse, pero lo saborearía con mucha curiosidad, nunca había conocido nada similar. Pero, irónicamente, lo de maldición tenía más sentido, convirtiéndolo en una posibilidad aceptable en contraste con la anterior. No sabía demasiado de cambiaformas, por más que pudiera considerarlos lo más similar a ella en ese plano, pero… ¿esas cosas infectaban a los humanos no? Y…¿Cuánto duraba eso exactamente? Un par de días sonaba razonable. Aunque, seguía firme en su suposición de que solo se había rompido un tobillo y estaban perdiendo el tiempo, pero daba igual, el dinero era dinero.

-Aunque nadie en ese pueblo le quisiera mal para evitar… “represalias vecinales”, no significa que no tuviese enemigos, aunque fuesen de otros pueblos. ¿Ha habido roces con los pueblos vecinos? Disputas por…¿derechos de explotación?-
¿De qué diablos vivían los pueblos? ¿Cerdos y plantas? Jamás se había molestado en aprenderlo, al fin y al cabo… en un pueblo solo había pueblerinos, las ciudades eran mucho más interesantes, con más gente, más presas entre las que escoger, y sabían más bien… en realidad no estaba segura de esa última parte, pero no podría comprobarlo mientras siguiera teniendo escolta. –Entonces… ¿cuadro y una primera exploración circundante?- se limitó a decir la peliblanca para romper el silencio y que empezarán a moverse, a saber cuándo tardaban en encontrarlo, podía ser una hora, podían ser diez días.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Erin Rosein el Dom Oct 16, 2016 9:24 pm

Vi como el peso de mi pregunta incomodó a la dama, era normal, no era una pregunta que se hiciera de buenas a primeras y menos aún en público, pero me interesaba su reacción. Fue una reacción sobria, de seguro provenía de una familia adinerada donde predominaba el “las formas ante todo”. Dibujé su rostro en mi mente y también observé al conductor que miró hacia otro lado, y realmente esperé que los hombres sentados en el suelo soltaran algún comentario vulgar al respecto, pero por lo que parecía no tenía “bromas” fáciles.
Seguí callada, sobre todo después de la cara que puso la peliblanca ante mi pregunta, tenía que encajar y no podía cagarla, aunque mi pregunta para mi tuviera sentido quizás para el resto no la tenía. Presté atención de nuevo a las explicaciones, era algo totalmente normal hacer una ronda por el bosque, si eres el encargado de proteger este pueblo de donde más peligros te vendrán serán por parte del bosque ¿no?
Miré atentamente la situación en la que estábamos, la mujer estaba nerviosa y cansada, supongo que estaría pensando que solo estábamos allí por la recompensa, y tal vez. Por otro lado estaba el cochero que era el que más se estaba implicando pese a su creencia de los goblins invisibles.

Entonces el hombre armadura abrió la boca dejándonos almenos a Vanidad con cara de que ocurre aquí. Si sacábamos la paja de toda esa conversación quedaba una pregunta muy importante “¿tenía enemigos?”. La respuesta de la mujer fue pobre, muy pobre, cada vez me gustaba menos esa mujer, no sabía si quería ayudar a su marido o ponernos más trabas en la investigación. Pueblerinos.
Al final lo conseguimos, nos iba a enseñar la foto de su marido y procederíamos a buscarlo, pero nos quedamos todos parados, como esperando que alguien por fin diera la orden, por suerte la peliblanca nos sacó de nuestro ensimismamiento.

Enfilamos camino hacia la casa de dos plantas, en silencio y con bastante solemnidad, cada uno teníamos nuestras propias ideas en la cabeza. No sabía como nos distribuiríamos, conocía esos bosques pero como podría decírselo sin que sospecharan…”respira hondo””10…9…8…” seguí calmándome, quedaban más de quince días para la próxima luna llena, y si todo salía bien nadie tendría que saber lo que era. Seguí caminando aunque cuando quise darme cuenta estaba un poco rezagada. Miré a los campesinos, que seguían hablando entre ellos ahora en un tono incluso cordial.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Sáb Oct 29, 2016 9:27 pm

El grupo entró a la notable casa, siguiendo el paso apresurado de Lisis, que parecía querer acabar con el asunto rápidamente. Apenas al poner un pie dentro, se hizo claro que no era un lugar demasiado parecido a lo que se suele encontrar en los típicos pueblos rurales como este.

Les daba la bienvenida un piso baldosado con cerámicas rojizas, no demasiado brillante, pero sí lo suficientemente pulido como para pensar que alguien debía gastar un buen trabajo manteniendolo en condiciones cada día. A ambos lados del pasillo de entrada, 4 estanterías, dos de cada lado, se alzaban imponentes y repletas, nutridas de volúmenes gruesos en cada uno de sus niveles, en algunos casos apenas capaces de encajar en los reducidos espacios. Desde la distancia, sobre los losmos, algunos nombres cortos de conocidas épicas como "La saga de Urhum" o "La crónica Tharguniana" brillaban en dorados trazos, pero otros, mucho mas largos y pequeños, eran inteligibles si la persona no se acercaba lo suficiente.

- Tomo tiempo construirla- Comentó la mujer, mientras pasaba el ojo por las blancas paredes- Muchos materiales no son de por aquí y los arquitectos tampoco son demasiado abundantes. Gastamos parte de la fortuna que traíamos al llegar solo en este sitio, pero esos estirados carpinteros de ciudad cobran un ojo hasta por una miserable tabla de madera. Y por cierto, amiga de blanco cabello- Menciono recordando una previa pregunta- Primero hallaríamos la guarida de un dragón dormido en este sitio, a otro pueblo cercano

Avanzando hacia el final del pasillo, encontróse entonces ellos con la sala principal; un sitio no demasiado grande, o mas bien modesto para el estandar de los ricos, pero reluciente, limpio, amueblado con maderas minuciosamente talladas que mostraban pequeños gravados florales en los espaldares y brazos, a su vez acolchadas y cubiertas por pieles varias vagamente distinguibles a primera vista, pero que fácilmente podían tratar de osos, lobos y otros animales de montaña. Nuevamente, varias estanterías repletas hasta el artazgo de volúmenes se alzaban, pero ahora separadas por pequeños espacios de pared, en los cuales figuraban cuadros de escenas naturales, otros de personas finamente vestidas, y pocos con obras clásicas de naturaleza romántica-urbana (calles abarrotadas, plazas de ciudad y castillos relucientes). En el centro de aquel conjunto, una chimenea apagada, sucia de cenizas y troncos a medio quemar.

-Entonces, he aquí, la imagen de mi esposo- Afirmó, señalando a un cuadro sobre la pared derecha.

Efectivamente, aquel cuadro mostraba a un caballero. Un hombre relativamente joven, de no mas de 35 años, cabello castaño, piel algo bronceada, ojos confiados y amigables, azules, observando fijos al espectador. En aquella pintura, que era un busto, se observaba en la parte interior el vago boceto de una armadura roja como sangre, algo oscurecida, poco detallada en lo que respectaba a la escena, aunque, con un poco mas de prominencia, se veía sobre los lomos una capa de piel, confeccionada, según parecía, por pieles de lobo.

- Obvio es que su esposo era de hábitos lectores- Menciono Eudes, sin perder de vista el solemne cuadro.

-Efectivamente- Respondió Lisis- La mayor parte de esta colección la trajimos a duras penas de la ciudad, aunque, algunos volúmenes los encargaba cuando nuestro querido cochero iba a vender fruta a los mercados urbanos.

Por las ventanas la luz de sol apenas era visible todavía. La mañana, apenas, iniciaba.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Lun Oct 31, 2016 8:02 pm

Ella no era humana, no en el sentido amplio de la palabra, usada para personas crueles, literalmente no era humana, todo lo aprendido de esa frágil y breve especie era lo que había podido observar durante los…¿diez años? Que llevaba en este plano, y solo se había preocupado por aprender cosas tan banales como los sentimientos o las expresiones durante los últimos dos, siendo generosos, por lo que ahora se encontraba en un punto de indecisión. ¿Estaba esa mujer en negación o realmente le importaba poco o nada? La diablesa estaba segura de que si ahora decían “seguro que no es nada, nos vamos por donde vinimos” esa mujer estaría encantada, puede que incluso les diese propina por las molestias.

Pero si les dejaban dormir en esa casa, se quedaría el tiempo que fuese necesario, aunque tuviese que encontrar, capturar e interrogar hasta el último de esos goblins invisibles, y a sus amigos trasgos. Un suelo rojo, pulido de bonita cerámica, unas estanterías llenas de libros a rebosar, de temas menos banales que la jardinería o la vida rural, a juzgar por cómo se había puesto un especial cariño en no caer en la ruraleza de esos pueblerinos a pesar de estar a días, siendo generosos, del primer atisbo de civilización. La diablesa se había acercado hacia las blancas paredes cuando escucho que se referían a ella, pues no debía haber ninguna mujer de cabellos níveos en kilómetros por lo menos.

Siguieron la guía turística, y esta vez era el turno del salón. Luzbel había visto muebles más cutres en las casas de hombres ricos, en plena capital, por lo que no pudo evitar acariciar la madera y seguir las flores y hojas con las yemas de los dedos. Tener buen gusto no te excluía de ser un tipo sospechoso, o de que te diese igual hasta el punto de la sospecha la desaparición de tu marido. Con una sonrisa de diversión que fluyo inevitablemente a su cara en pensar en las posibles maquinaciones que podía llevar a cabo para descubrir lo que estaba pasando, se sentó en una de las sillas, acariciando la piel que lo acolchaba. “Lobo” pensó inmediatamente para sus adentros al reconocer ese familiar pelaje mientras contemplaba los cuadros con paisajes y retratos varios sin interés. Su mirada iba de cuadro en cuadro, buscando el motivo por el cual se encontraban allí, hasta que finalmente lo encontró, con ayuda de la señora.

Treinta y cinco años, pelo castaño, algo bronceado, ojos azules… aunque ahora tuviese algunos años más, le bastaría. Pero la armadura le llamó la atención, con todos esos libros, había dado por supuesto que era un ratón de biblioteca, alguien que se había ganado el respeto de esas gentes con un razonamiento firme, una administración de los recursos prodigiosa y alguna que otra doctrina filosófica que los intelectuales siempre parecían adoptar como propia y defender a capa y espada, pero esa armadura escarlata le daba un toque marcial. Puede que solo fuese decoración, un embellecimiento del lector, pero antes en la plaza la señora había estado muy segura de que se encontraría en perfecto estado, puede que en realidad fuese un gran guerrero y se hubiese encontrado algo más grande aun… -Interesante…-
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