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¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Dom Ago 13, 2017 11:51 pm

El caballero asintió a las palabras de la diablesa. Había excitación en sus pasos, emoción, antes que miedo o nerviosismo por los terribles gritos que distancias recorrían. La particularidad de su locura le volvía mas propenso a obviar el simple y funcional sentido común ante el peligro, al parecer, actuando más como un niño ilusionado que como el joven adulto que era. Dirigió algunas palabras al verdoso hombrecillo antes de irse.

-Quédese aquí, pequeño colaborador- Ordenó solemne- Escondase de ser necesario, que iremos a investigar.

-Ustedes...Imbéciles...No me de- Su frase fue interrumpida por por una súbita tos sangrante y una contorsión de dolor. Los movimientos precipitados y las reacciones violentas no parecían hacerle bien a su herido y pequeño cuerpo.

De cualquier forma, aún alcanzando a terminar, habría sido demasiado tarde. Ya la diablesa y el caballero habían marchado hacia la oscuridad, dejandole solo en derredor a las crepitantes llamas rojizas. Una terrible sensación de terror absoluto sobrecogió al goblin al descubrir que estaba allí, abandonado, solo, vulnerable, con la cosa masacrando a sus hermanos a no muy lejos de su posición...

El bosque, aún a pesar de que caida estaba la noche, hallábase relativamente claro para lo que cabría esperarse por su naturaleza. Las estrellas hacían un excelente trabajo en lo que a atravesar las ramas respecta y, aunque la visibilidad para un hombre común hubiese seguido resultando reducida, al menos las siluetas oscuras con formas de árboles, peñones y plantas se distinguían bastante bien del resto de elementos. Caminar, entonces, no era un asunto tan complicado.

Precisamente por la claridad es que se hizo patente a ambos la presencia de extrañas figuras en la zona. Veloces, agazapadas, atravesaban presurosas la espesura con furtividad en cada uno de sus pasos, notables únicamente por el destacar de sus sombras sobre el suelo y los susurros bajos que producían al pisar el suelo cubierto de hojas. Parecían evitarles a ambos, y, por lo que se podía observar, todas corrían en una única dirección, lejos de las zonas más al interior del que había aparentado ser el dominio goblin. Los gritos se volvían cada vez mas fuertes, ya más clara su naturaleza de horror, dolor y lamento, mientras mas se acercaban más y más al gran epicentro de aquello.

Entonces algo extraño.  Una figura que solitaria avanzaba en entre el montón de duendes en huida. Tambaleante, aparentemente desorientada, no parecía percatarse de la presencia de los extraños mientras avanzaba dando tumbos entre sus iguales, cayéndose, levantándose, mirando a su alrededor, casi arrastrándose solo por alejarse de fuera lo que aguardase mas allá. Sus hermanos le ignoraban,  y de hecho, le tropezaban cuando apresurados corrían entre los hierbajos. Le criatura a pesar de todo seguía intentándolo, esforzándose por dar otro paso.

Lamentablemente, su carrera terminó de forma demasiado repentina. Algo, algo negro voló por los aires y se hincó en la espalda del pequeño ser, haciéndole caer a tierra de forma definitiva sin posibilidad a luna de retorno a la lucha. El reflejo de la luna, plateado y hermosos, revelaba sobre saliendo de su espalda unos 10 centímetros de acero, que sujetaban el puñal a su pobre víctima.

Mas allá, entre las sombras, una silueta bien camuflada permanecía estática. Con el brazo estirado, reveló su autoría en el terrible asesinato. Enorme, con algunos reflejos de luz lunar sobre su cuerpo, rápidamente blandió una larga espada que se hallaba en su diestra y la blandió para abatir con facilidad a dos criaturas que corrían en las malezas, como si desde el principio hubiese conocido que allí estaban intentando ocultarse.

El extraño caballero les había visto, aunque, ahora parecía limpiar el camino antes de salirles al encuentro.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Mar Ago 15, 2017 1:17 pm

La diablesa avanzaba por la oscuridad, solo vagamente iluminada por la luna o las estrellas, no se distrajo para contemplar el paisaje. Avanzó con cuidado al principio, especialmente cuando empezó a notar y oler las figuras a su alrededor, raudas, intentando pasar desapercibidas, puede que incluso invisibles por todo el cuidado que le traía, pero su paso se aceleró cuando se percató de que parecían estar más preocupadas en huir que en atacarla. Con un poco de suerte su acompañante verducho se encontraría con alguno al que le importaría lo suficiente su patética existencia como para ayudarlo. Posiblemente no en realidad, pero a ella le daba igual. El autor de la masacre finalmente pareció quedar claro cuando un solitario goblin apareció entre ella, medio muerta, solo para ser rematada con un puñal arrojada por el que debía ser el autor de todo ese alboroto. La diablesa chasqueó la lengua con desaprobación. Esa cosa ya estaba muerta, lo habría estado en unas horas al menos, así que el gesto había sido innecesario, una pérdida de energía, y tampoco parecía ser ese fervor casi religioso de los cazadores para reducir el sufrimiento de su presa, solo parecía ser… sed de sangre.

El caballero (estaba casi segura de que era el que buscaban, ese idiota perdido durante días en su propio bosque) lucia humano, con el numero correcto de brazos, piernas y cabezas para uno, sin rastro de alas, colas o tentáculos, cosa que habría sido decepcionante si su armadura no estuviese retorcida de una manera antinatural. Luzbel olfateo un poco el aire, en busca de más pistas, puesto que la manera como segaba goblins hacia ellos no era necesariamente amistosa. Olía a sangre, nada nuevo, y a algo más que no era capaz de identificar, una mezcla de olores demasiado compuesta o un compuesto que jamás había olido, ninguno de los dos era de mucho consuelo.

Por si acaso, antes de que esa misteriosa figura estuviera a rango de ataque, incluso para sus estándares demoníacos, le habló, para confirmar sus sospechas. –Nos mandaron a buscarte.- el caballero simplemente ladeo la cabeza, aun con la espada en mano y siguió avanzando, cortando goblins a diestro y siniestro sin emitir una sola palabra. Mala señal. La diablesa se armó con su escudo y su espada, atravesando la marea de goblins hacia su potencial rival, lista para recibir un ataque en cualquier momento. Ni siquiera estaba segura de que estuviera consciente, parecía muy mecánico, puro instinto, si se ponía en frente, puede que ella también recibiera un tajo, entonces las cosas se pondrían interesantes.

Finalmente pareció notar su presencia con algo más que un gesto de cabeza, deteniendo su masacre de pieles-verdes temporalmente, para alzar la espada hacia ella, finalmente dirigiéndole la palabra. –Fuera, bestias viles.- tres palabras, había esperado un poco más, la verdad, pero al menos era un progreso, aunque estaba bastante segura de que esa voz no era la que debería tener un ser humano normal, sonaba demasiado…espectral.

-Tu mujer me envía a buscarte, así que me vas a dar una buena explicación o vas a obligarme.-


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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Vie Ago 18, 2017 10:21 pm

El caballero sacudió la cabeza como un perro herido, como una bestia disuadida que se mueve con confusión. Sus movimientos erráticos solo lograron acentuar las extrañas torsiones en su armadura, la deformación peculiar que aquellas placas, aquellos brazos y piernas, coleccionaban en toda su entera extensión. Había algo extrañamente animal en estas, algo primitivo, como si poco a poco el cuerpo del hombre cambiase desde dentro y su armadura intentase, sin completar su tarea, adaptarse aquellos cambios. Más cerca, se hicieron evidentes grietas y aberturas en el acero, que revelaban estropajos de telas sucias y algunos fugaces visajes de carne.

-¿E-esposa?- Dijo con dificultad, aquel tono espectral, ahora mas lamento que rugido, acentuado- E-esposa...-Repitió, para luego, seguido aquello, dejar escapar un rugido feroz de su garganta, uno que dejaba atrás a la lamentación para dar lugar a un coro de voces gruesas que elevaban su canto demencial a las alturas, como un aullido gutural, o la llamada de un demonio amenazador.

El rugido precedió a más contorsiones y temblores, mientras, poco a poco, aquella bestia forzaba sus pasos. El caballero tortuga mirada estupefacto, sujetando su mandoble con fuerza, como preparado para hacer frente si el hombro atacaba. Claro, el caballero rojo no parecía notar la amenaza ni de este ni de la diablesa, enfocado en el temblor y en el rugido, amenazante, colocando la gran espada que portaba y alzándola en el aire, como anhelando tocar los cielos con la punta.

Un goblin se movió entre los matorrales entonces. El caballero viró la cabeza en su dirección.

Ignoró a ambos y saltó hacia su nueva presa, agitando el espadón en movimiento horizontales con el objeto de cegar a aquella criatura. No tardo esta en perecer con un quejido ahogado y sangre que saltó por el aire, junto a otros, hermanos, que sin haber pecado al revelar su posición, se encontraban en el camino de la hoja. Pronto más seres de movieron en pánico, renunciando a su furtividad al notarla inútil y directamente corriendo hacia cualquier lugar que estuviese lejos del caballero rojo.

-Deténganse caballero- Gritó Eudes avanzando con total imprudencia hacia el hombre- ¡Detenga esta vileza!

El hombre le ignoró completamente, y en cambio, corrió como una bestia veloz hacia uno de los grupos de criaturas que se habían separado, introduciéndose más en el bosque y empezando a perderse entre los troncos. Dando caza a las bestias, rugió con ferocidad revelando una lujuria desbocada por la sangre de los pequeños seres.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Mar Ago 29, 2017 7:52 pm

Cuando más se acercaba a ella y más lo miraba, más raro le parecía ese tipo. Había algo simplemente… antinatural en la forma en la que su cuerpo, (armadura incluida cosa que lo hacía alarmante) se contorsionaba, como si hubiera intentado transformarse pero se hubiera quedado a medias. Si no hacía algo, no quedaría mucho de ese hombre que devolver a la mujer, y eso implicaba no se pagada, eso era malo.

Pero al parecer aún tenía un poco de cordura en esa dura mollera, porque reconoció sus palabras y empezó a pensar en la compañera que le esperaba en caza. Y luego grito como un loco, porque por supuesto, nada en su vida era fácil, y no bastaría con mencionar a su mujer para traer al engendro maniaco-homicida a casa. La diablesa estaba pensando, mecánicamente, en que hacer mientras el caballero alzaba la espada al aire, como rezando para que le cayera un meteorito. Simplemente noquearlo y llevárselo a casa no arreglaría nada si era una aberración, como tenía toda la pinta de que era, esa mujer estirada soltaría unos pocos gritos y los mandaría a paseo. Suponiendo que el tipo no enloqueciera e intentara matarla. También podía intentar matarla a ella, pero se las apañaría contra ese caballero venido a menos sin problemas, la preocupación de morir por su espada ni se le cruzo por la mente.

Y un goblin se movió mientras Luzbel llegaba a una decisión, desatando otra oleada de violencia contra los enanitos verdes. La diablesa maldijo por lo bajo la incapacidad de esos zoquetes para huir en silencio y vio con hastió como el caballero los mataba uno tras otro en un festival escarlata. El OTRO caballero, su acompañante, intentó frenarlo, sin mucho éxito, a juzgar por como seguía teniendo la cabeza sobre los hombros y aun oía los gritos de los goblins, cada vez más lejanos.

La diablesa no se movió del sitio, limitándose a ajustar ligerísimamente el plan. Uno no perseguía un maníaco homicida, por el bosque, en plena noche, y al fin y al cabo, su plan de noquearlo y arrastrarlo hacia la bruja había acarreado la desventaja de que no tenía como atarlo, lo que habría implicado un extraordinario número de golpes en la cabeza para mantenerlo tumbado, lo que había despertado ciertas…preocupaciones sobre el estado en el que lo devolvería a su mujer. Ahora sería mucho más fácil, simplemente iría a la bruja sin el caballero, puede que incluso llevara a la bruja al caballero, según su humor y lo útil que fuese esa mujer. Pero eso sería por la mañana, no se iba a poner a buscar una bruja en medio de la noche, cansada luego de explorar ese estúpido bosque y con hambre. –Déjalo matar a gusto, no puedes hacer nada por el salvo que quieras noquearlo y vigilarlo toda la noche. Ya conseguiremos que la bruja nos ayude mañana por la mañana.- No podían hacer demasiado por el ahora mismo, así que regresarían con su pequeño goblin-mascota, comerían, dormirían e irían a tener unas palabritas con esa bruja que tan amablemente los había vuelto invisibles. Tenía sus dudas sobre si debía o no atar a ese goblin, por si decidía apuñalarla en plena noche, pero ya decidiría si apuñalarlo o no para ahorrarse el problema si había sobrevivido. Puede que incluso lo hubieran rescatado.


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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Vie Sep 08, 2017 9:26 pm

El caballero rojo desapareció en la espesura, oculto por los anchos troncos, las pobladas ramas bajas y el velo impenetrable de la oscuridad. Lo que si no desapareció, claro, fueron los rugidos guturales que de su garganta nacían y los lamentos agónicos de los pobres goblins, que uno a uno eran masacrados conforme el hombre monstruo les iba alcanzando. Los sonidos tortuosos permanecieron como un eco, de fondo y siempre constantes, haciendo imposible que la calma de la noche volviese a asentarse.

Eudes avanzó, como bien le permitían sus ojos ver, hacia donde el caballero había corrido en su vorágine de asesinatos. Haciendo caso omiso a las palabras de la diablesa, presa del horror, la indignación y el simple desentendimiento, apoyó la mandoble en su hombro dispuesto a seguir al hombre en su camino de muerte.

-N-No- Dijo mientras avanzaba, respondiendo tardíamente a Vanidad- ¿Habéis visto lo que hace? No…No puedo permitir semejante cosa, no podemos permitir esas muertes.

Y trotó, trotó hacia la espesura, tratando, claramente en vano, de alcanzar al hombre para poner fin a la horrible masacre. No tardó también en perderse entre las sombras.

Si la diablesa regresaba al campamento, ahora con el camino poblado por cadáveres de goblins camuflados en las sombras como bultos retorcidos, se encontraría con las todavía crepitantes llamas de la fogata iluminando la innatural calma en el lugar, con la criaturilla, el goblin capturado, arrimado a la lumbre con sus ojos capturados por el absoluto terror. Le miraría, y se sobresaltaría con un gritillo escasos instantes, antes de, aún agitado, dirigirle rápidamente la palabra.

-¡H-Habéis regresado!- Diría, respirando con notable agitación- ¡N-No os ha matado!

Luego de varios minutos de calma, durante los cuales solo la quebrada luz lunar y el canto de lis bichos acompañarían la escena, aparecería el caballero tortuga, jadeando, con la respiración ahogada aunque todavía notable a través del metal de su yelmo. Perezosamente avanzaría, y pronto se dejaría caer a un lado de la llameante lumbre, dejando tirada con frustración su espada a un lado.

-Inútil- Afirmaría, cabizbajo- Inútil fue. Ese diablo se perdió demasiado rápido…No pude alcanzarlo…

El goblin herido y capturado seguiría oscilando la mirada entre ambos, aparentemente incrédulo. Solo los ruidos naturales del bosque, y quizá algún aullido lejano, romperían su concentración y le sobresaltarían como si mil espectros viera, aterrado con la perspectiva de que alguno pertenezca al asesino de su gente.


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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Sáb Sep 16, 2017 2:02 pm

La diablesa ya había renunciado a perseguir a ese caballero maniaco homicida, pero no su acompañante acorazado discrepaba un poco con su pasotismo, puesto que avanzó hacia él, siguiendo los inconfundibles sonidos de masacre y dolor que despertaban sensaciones en la diablesa que había jurado controlar. Ella sabía el resultado de antemano, aunque se movía más fluidamente de lo que podría hacer ella con esa armadura, no había manera de que atrapara al caballero en su carrera homicida, así que lo dejo ir, esperándolo apoyada en un árbol, cerrando los ojos y respirando lentamente, controlando sus emociones. No tardo en olerlo de vuelta, volviendo, pero no exactamente de vuelta, sino hacia el campamento, así que se desperezo y volvió también, llegando solo unos minutos antes según sus cálculos, eso si, oliendo la sangre de goblin durante todo el maldito camino. Tardaría días en sacarse el olor del pelo, pero daba igual, al menos en ese momento.

Las llamas seguían encendidas, pero algo disminuidas, así que la diablesa les añadió unos pocos palos y las pincho con otro para avivarlas, mientras la anaranjada luz iluminaba a su verdoso prisionero, que nada más verla, leña en mano, soltó un gritito nada masculino. –Por supuesto que no me ha matado… puede que no te lo parezca, pero soy más que competente en mi trabajo, desde luego mucho más que cualquiera de tus amigos parece ser.- finalmente llego el caballero, agotado a juzgar de su respiración y supurando frustración a cada movimiento. Nada que no hubiera esperado, la verdad, pero tener razón siempre le arrancaba una sonrisa. –Una armadura pesada en un bosque es más un problema que una ventaja…- luego suavizo un poco el tono. –Mañana encontraremos a la bruja y nos ayudara, aunque sea con un simple somnífero.- “no le dejare otra opción” iba a añadir, pero se contuvo, el comportamiento de su compañero era un poco…errático, sería mejor pedir perdón que permiso. –Ve a dormir, haremos la primera guardia.- más bien haría, porque Tenebra llevaba horas dormida en su sombra, usándola de montura para moverse y dormir al mismo tiempo. Era como un maldito gato.

No ocurrió nada durante su guardia, todo estaba silencioso si ignoraba los gritos de dolor de su acompañante verdoso, algún aullido y los suaves movimientos de lo que debían ser ardillas volviendo a casa después de todo ese escándalo. Después de su aburrida guardia, despertó el caballero y se puso a dormir, envuelta en su capa con su pequeño wyvern durmiendo encima suyo, con la cabeza reposando en su pecho como si de una almohada se tratara.

Se despertó entumecida por la mañana, desperezándose como un gato nada más el sol toco su cara, prácticamente tirando al suelo su pequeña, que gruño molesta. Pestañeo un poco, recordando que se suponía que hacia allí, hasta que finalmente le vino a la cabeza que tocaba ir a visitar esa bruja tan sospechosa que, casi con total seguridad, había sido la causa de no menos de la mitad de los problemas de esa maldita montaña, posiblemente de todos.


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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Jue Sep 21, 2017 12:14 am

Los rayos de la mañana, atravesando el entramado tejido de las ramas y las altas hojas, sorprendió a aquel caballero extraño despierto. Habiendo hecho la segunda guardia, las horas pasaron rápido ante su percepción, aceleradas por el ritmo de sus propias cavilaciones. No era para menos ante las cosas que había visto el día anterior, las nuevas realidades que si bien ya daba por existentes había pensado que serían distintas vistas más de cerca. Las criaturas, los seres antiguos y aquella masacrada colección de pequeños hermanos goblins que se debatían contra aquel extraño caballero...Ese...Enemigo que ahora debía derrotar, aún cuando, en principio, el era la presumida víctima.

Su compañera aún dormía, bastante tranquila para lo que el caballero realmente hubiese llegado a prever luego de ver todo aquello. Claro estaba el asunto de que ella era...Era...Era...Bueno, aquello era terriblemente vergonzoso; luego de haber leído y documentado de tantas fuentes, desde los grandes libros de historia hasta aquella coloridas páginas ilustradas de gran saber en criaturas que por alguna razón solo le confiaban a los niños, no tenía la más mínima idea de que era esa mujer. En principio claro, había imaginado que sería alguna suerte de encantadora, o quizá también una bruja, una raza completamente nueva o tal vez incluso una heralda del dios de los cambia cuerpos con tentáculos...Nunca un demonio claro, un demonio no se embarcaría en una misión tan noble...Aunque...Realmente carecía de cualquier tipo de respuesta acerca de su naturaleza.

En fin, ¿Realmente debía preocuparse? Es decir, el gran Randem Espada de Valashia una vez tuvo por compañeros a un misterioso hombre tiburón (noble individuo, adepto al té y alérgico al agua salada) y a una mujer gato cuyas palabras siempre iban acompañados de un húmedo pelaje procedente del fondo de su garganta. Aquello, sin duda, sería solo un glorioso detalle, una extravagante singularidad, si conseguía, algún día, que un bardo cantara su historia...Y...Claro...Las oportunidades de aprendizaje que esta mujer le presentaba eran simplemente invaluables...Sí conseguía verla más de cerca para catalogarla...O quizá...O quizá hacerla usar de nuevo sus habilidades...

Mientras examinaba con ojo crítico a la mujer, esta se despertó y estiró con gestos que solo pudo describir como felinos; como los de un lindo minino que hacía su estancia frente a una chimenea. Mientras la mujer se levantaba, le dedicó una sonrisa invisible y se levantó de su lugar, dirigiéndose hacia esta.

-¡Buenos días, señorita cambiante!- Saludó, mientras recogía su mandoble en el camino- Imagino que iremos con la mencionada encantadora, ¿No?- Dijo, antes de mirar de soslayo al goblin dormido que descansaba apoyado en un tronco- Estuve hablando con nuestro compañero montañoso durante la noche, interesante su cultura sin duda, aunque es difícil diferenciar su lengua cuando cada palabra parece un gruñido...Doloroso de hecho...Bueno, en fin, creo que podríamos hacerle guiarnos hacia la mujer, suponiendo que sepa, cosa que no me sorprendería la verdad.
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Dom Sep 24, 2017 9:08 pm

La diablesa se despertó tras la llegada de los primeros rayos de sol. No había abierto los ojos, pero estaba despierta, captando su entorno con sus otros sentidos, una habilidad que solía ser muy útil, salvo cuando tenías una losa escamada en el pecho, impidiéndote reaccionar ante cualquier posible amenaza que sus sentidos pudieran haber captado. Así que lo primero que hizo luego de despertar fue sacarse a Tenebra de encima, que remoloneo y se quejó entre gruñidos, lo que sin duda alguna atrajo la atención del caballero. De manera notable a juzgar por el vote que pego dentro de esa armadura, cosa que no debía ser nada fácil. Y luego señalo a su pequeña con el dedo.

-No...No me digas que vos tenéis un...No puede ser- Se acerca más, sin aparente cuidado del espacio personal a examinar a la criatura- Es...Es un Wyvern...Un auténtico wyvern...Por lo visto señorita, sois una caja de sorpresas.- Tenebra le gruño un poco al vérsele acercarse tanto, y casi se lleva un yelmo abollado de una aún dormida Luzbel,  pero por suerte la situación se desenvolvió sin sangre y llego la hora del almuerzo.

Le pareció algo raro que el caballero comiera de espaldas a ella, sin mirarla, pero la verdad era que le traía un poco sin cuidado, puede que por fin quisiera un poco de privacidad, puede que fuera una costumbre rarita, le daba igual, saco su comida y empezó a picotear. Tenebra gimoteaba entre sus rodillas de vez en cuando, consiguiendo que le cayera un trozo de cecina de vez en cuando, aunque la diablesa sabía perfectamente que por más que pareciera un gato escamado, ya era perfectamente capaz de cazar cualquier cosa igual o más pequeña que un conejo ella solita. Pero la cecina estaba más buena, la entendía. Ya llevaba media hogaza de pan cuando le dedico una mirada al goblin, medio muerto, que no comía, seguramente porque no tenía que comer. Les había dado bastante información… y aunque la respuesta lógica habría sido sanarle las heridas, había una posibilidad muy muy real de que si lo intentaba, lo convirtiera en un renqueante engendro del caos, de los que explotaban, y cuando decía “muy muy real”, los números rondaban por el 80%, y si eso pasaba no solo no los guiaría hacia la bruja, sino que provocaría ciertas preguntas del caballero que prefería no tener que contestar.

Así que hizo la segunda mejor cosa y le dio de comer. Bueno, más bien se acercó y le puso la hogaza en la mano, luego de eso, ya estuvieron listos para buscar a la bruja.

Su verdoso acompañante había dicho “al otro lado del río” y efectivamente allí fueron, al río que habían visitado el día antes, ese tan embarrado. Cuando les dijo que debían cruzar, Luzbel presto un poco más de atención a su alrededor, la zona estaba… anormalmente silenciosa, cosa que no le hacía mucha gracia. Tenebra se acercó dando cortos saltitos acabados en planeo hacia el agua, sumergió una pata y corrió de vuelta hacia Luzbel, sumergiéndose en su sombra para no volver a salir, así que tuvo que cruzar sin su wyvern, sino cargando a ese maloliente goblin. Incluso cargando esa afrenta a sus sentidos, pareció tener menos problemas para cruzar que el caballero y su gigantesca armadura.


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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Eudes el Miér Oct 25, 2017 11:22 pm

La llegada a la otra orilla se dio sin mayores complicaciones para ambos, aunque la falta de peligros o dificultades dignas de mención no significo que la inmensa incomodidad provocada por el agua no provocase alguna queja, en especial de parte del caballero, que fue el más afectado por la corriente y el peso extra que esta supuso al plantar los pies en la orilla.

Eudes respiró, mientras hilos de agua por montón chorreaban de sus aceros, desde cada mínimo encaje en estos. Apoyando la espada que había llevado levantada en el suelo, acompañada de un semihumedecido saco blanco que contenía sus pertenencias, miró al pequeño y verde goblin que colgaba del cuello de la diablesa y sonrió.

-Bien- Dijo, mientras se estiraba y ponía los brazos en forma de jarra- Pequeño amigo, le insto a que cumpla su compromiso y por favor nos informe acerca del hogar de esa bruja que menciono, y que, según sus palabras, algo coció en todo este asunto.

La pequeña criatura se desperezó rápidamente; aparentemente había estado difusa entre la consciencia y la inconsciencia, como si poco hubiese descansado durante la noche. Sus ojos, llenos de ojeras, miraron su entorno mientras lentamente iba recobrando consciencia del espacio en donde se encontraba, y, posteriori a emitir un bostezo no falto de algún quejido, observó con cierto desgano a la diablesa y al caballero.

-Olor...Olor es la clave- Dijo, haciendo gala de su peculiar acento, duro, con palabras que se montaban entre sí- Su casa siempre deja un rastro...

El caballero alzo una ceja. ¿Una casa que dejaba rastro? La única vez en su vida que había leído o oído acerca de tal cosa había sido durante sus ya cási olvidadas sesiones de estudio, en donde se afirmaba que...Que...Por Helios...

-No me diga...-Dijo estupefacto- No me diga que esto es...

El goblin alzó como una mano, interrumpiendo las palabras del caballero. Alzando levemente la cabeza, olfateo el aire de un modo casi canino, mirando de aquí a allá únicamente guiado por aquel sentido. Luego de pocos segundos de olfateo, detuvo su cabeza en seco mirando hacia el suroeste y, estirando un escualido brazo, señaló con un dedo agudo en dirección al denso bosque que a aquella zona cubría.

-Zorros y ganzos...El olor...-Dijo, quedo- Les gustan...

Bajando nuevamente la cabeza, la criatura volvió a observar a la diablesa y al caballero.

-Seguid...Por ahí...
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Re: ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)

Mensaje por Vanidad el Mar Oct 31, 2017 7:58 pm

Incluso cargando un goblin, cruzar un rio no era ningún problema para alguien de su calibre, no porque fuera todopoderosa, que también, sino porque era un maldito rio, no una hidra. Ante las palabras del caballero, el bulto verdoso a su espalda empezó a hablar, a hablar de olor.  Ella olisqueo el aire. “Zorros y gansos”. Ciertamente, aunque no reconociera el olor que los atraía, si los gansos olían siquiera, podía oler a ese par de bichos, no debería ser un problema, sería un pequeño seguro en caso de que el goblin les estuviera tomando el pelo o tendiendo una emboscada.

El camino era confuso cuando menos, parecía cambiar, virar, incluso una vez habría jurado que había subido hasta la copa de un árbol para luego bajar en un giro mortal, pero sin duda iban avanzando en la dirección que tocaba. Cuando más avanzaban, menos espeso iba volviéndose el bosque, con más y más claros, con un murmullo de cascada de fondo.

No le pasaron por alto las marcas en el suelo, de arrastre sin duda, lo que provocaban ciertos pensamientos sobre la naturaleza de esa bruja, concretamente sobre la posibilidad de que intentara sacrificarla en un altar siniestro cual conejo. El goblin pareció darse cuenta también a juzgar por las palabras en lo que debía ser… ¿gobliness? ¿Orco? ¿Lengua negra? En realidad le daba un poco igual, pero siguieron avanzando, hasta ver unos monolitos grises, con marcas rojas. Lucían como runas, pero que iba a saber ella, pero por si acaso les echo un ojo mientras seguía… no demasiado, puesto que el goblin le pidió que parara. -¿Para qué par…?- pero fue interrumpida por el goblin, que procedió a bajar al suelo como mejor pudo y silbar con los dedos, en medio de las runas.

La diablesa estaba segura de que las runas iban a iluminarse, soltar un rayo aniquilador y freír al bichejo, pero por desgracia eso no paso, sino que después de repetir la cancioncilla que estaba haciendo varias veces, el viento empezó a agitarse, a formar remolinos alrededor de las piedras… eso no le gustaba lo más mínimo, especialmente cuando empezaron a arrastrar hojas, tierra y flores y ella empezó a notar el viento tirando de ella. Seguramente el goblin no volaba porque lo tiraban de todos lados.

En cualquier caso, el viento paro, y algo empezó a acercarse, un sonido que realmente no sabía identificar. -Ojala no esté trabajando...- y allí había aparecido una casa, encima de un maldito árbol, con pieles de animales colgando de las paredes, como decoración o advertencia. Pero lo más importante, lo que inmediatamente capto toda su atención, fue lo que había entre los troncos, algo grande, inmenso, que parecía hacer de apoyo a la casa. En cualquier caso, aunque fuera redundante debido al vistoso ritual que acabaran de hacer, habían venido allí por una razón, y no tenía sentido retrasar más la reunión, así que silbo, fuerte, para atraer la atención de la dueña de la casa y, con un poco de suerte, que le tirara una escalera de cuerda al caballero o algo así para que pudiera subir. Desventajas de no tener alas.


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