Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ingeniería Rúnica
Ayer a las 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Ayer a las 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Miér Oct 18, 2017 10:12 am por Celeste Shaw

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría

» ¿Quién rolea?
Dom Oct 08, 2017 2:51 am por Runesha

» Un Zarpazo en la Tormenta.
Lun Oct 02, 2017 1:19 am por Ayanne

» Índice de ciudades
Lun Oct 02, 2017 12:41 am por Minos




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Vanidad el Jue Dic 22, 2016 7:36 pm

Incluso después del reguero de cadáveres que estaban dejando ella y la desconocida a su paso, seguía habiendo demasiada gente en la sala para su gusto, por suerte, los hombres de la otra mujer empiezan a caer como moscas, lo que aumenta el oxígeno que le corresponde a ella por simple eliminación de la competencia.

Arrojó el cadáver del cual aún sobresalía su mano a los compañeros del fiambre, que ya se estaban recuperando de la sorpresa y parecían más que dispuestos a dejarla como un colador, pero tener que agarrar en el aire o al menos apartarse de un hombre adulto volador le dio el tiempo suficiente como para salir corriendo hacia el centro de la sala, hacia la espada, y hacia esos irritantes hombres de E. Corp que no la iban a dejar cogerla con absoluta seguridad. Fue vista a medio camino, las armas fueron alzadas hacia ella, los hombres cayeron con una rodilla al suelo para reducir el retroceso, debía tratarse de rifles de pulso, la herida no sería bonita. Los hombres pulsaron el gatillo, un brillo azulado recorrió el arma y salió disparada, atravesando la sala hasta… la nada. Había veces donde el estilo y la seguridad eran más importantes que pasar desapercibida, por lo que había desechado su anonimato y se había transformado. Unos metros más arriba de donde la Luzbel humana estaba corriendo, se alzaba la de verdad. Una figura negruzca, vagamente iluminada con resplandores rojizos a medida que el equivalente al corazón bombeaba poder demoniaco por sus venas, con garras en ese momento no visibles cortesía de sus armas, pero poco importaba, los dientes, las púas, y más importante, las enormes alas que remataban su imponente figura junto a su cola acabada en una peligrosa maza de pinchos. –Sorpresaaaa- y se abalanzo con un aleteo hacia el grupo de aterrorizados soldados. Había escuchado, hacia milenios, que en el espacio nadie te oía gritar, pero ciertamente ese supuesto erudito no había considerado la posibilidad de meter a un demonio en una sala llena de gente.

Los gritos se escuchaban, se escuchaban TAN bien. La diablesa cayó con todo su peso sobre un pobre desgraciado, plegando sus alas mara maximizar el momentum, hundiendo las garras de su diestra sobre ese pobre infeliz en el proceso.  La herida no era letal, sus garras habían evitado el corazón expresamente, hiriendo los pulmones y el diafragma. Seguirá vivo, sangrando y gritando, aunque gritar eran palabras muy fuertes para los gorgojeos de un soldado moribundo, pero harían su función, sembrar el pánico entre las filas enemigas, desorganizarlas. Su cola serpenteo y golpeo como un látigo a otro soldado, pero lo que pareció un movimiento casual no lo fue en absoluto, puesto que ese pobre desgraciado se estampó contra la vitrina que contenía la espada, rompiendo el metacrilato y dejándolo a la mitad de su tamaño original. La espada seguía allí, agitándose mientras el dañado sistema de antigravedad hacia todo lo posible para mantenerla a flote. No acababa de entender el esfuerzo de tener algo tan caro, no parecía estar liberando hordas de demonios por si sola. Entonces el sistema fallo y la espada se hundió hasta la empuñadura en el pedestal. –Oh, era por eso…- Aprovechando el pánico y la sorpresa de su transformación, ese era el momento perfecto para agarrar la espada, y eso intentó.


Spoiler:


Por más que corras, por más que te escondas, Invitado, tu alma acabara siendo mía
avatar
Vanidad

Mensajes : 270
Link a Ficha y Cronología :
Vanidad


Nivel : 4
Experiencia : 830 /2000

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Lia Redbart el Vie Ene 20, 2017 8:35 am

Me quedo a cubierto, agazapada, pensando el próximo movimiento. Estar sola no me hará ningún bien. Oigo el comunicador, la voz de Drew en él. Suena preocupado. Sin embargo, lo apago. Ahora no quiero ninguna distracción. La cosa pinta mal, muy mal. Estoy en medio de los soldados de dos corporaciones distintas, y además está esa mujer, que también causa bastantes estragos.

Hablando de la mujer... ¿Qué es eso? Abro mucho los ojos, con miedo. Sin embargo, respiro hondo. No debo dejar que el miedo me embargue. No. Frunzo los labios, tengo que ver el modo de conseguir esa espada. Disparo a otro de los hombres, que cae y muere sin poder decir nada, y veo cómo... eso clava sus garras en el pecho de otro hombre. ¿Para qué quiere la espada? ¿Sabe su poder? Yo realmente no sé qué puede hacer esta espada. Ni siquiera la quiero, es Larry el que la quere. Me pregunto la razón de que una espada como esta puede mover a tantas personas para matar y morir, para defenderla o conseguirla.

-Maldita sea... Si al menos hubiera alguien de mi grupo... -susurro-. Podría decirle que me cubriera.

Pero no hay nadie. Estoy yo sola, nadie a mi lado. Voy a tener que arreglármelas. El caos provocado por esa mujer (que no es humana, estoy segura de ello. Quizá sea... ¿un demonio?) me va a beneficiar, si lo sé aprovechar. Me suena su rostro humano, estoy segura de que lo he visto en algún lugar... ¡Ah! ¡En los carteles de recompensa! Pero por supuesto que yo no entregaría a nadie, también estoy en esos carteles y al llevar a esa persona me cogerían a mí también.

Frunzo el ceño y me quedo agazapada, a la espera del mejor momento para echar a correr hacia la espada y cogerla. No estoy segura de que sea demasiado bueno hacer un movimiento tan imprudente, pero peor sería si alguno de los numerosos enemigos del grupo en el que estoy la consigue. Se dice que tiene un poder tan grande que enloquecería a cualquier mortal sólo con tocarla. ¿Será verdad? No lo sé, espero que no.

Creo que ésta es la clase de misiones que mi padre solía evitar, las que tuvieran que ver con objetos malditos o legendarios. Aún así, yo no soy él. En cierto modo, soy un poco más cabeza hueca, aunque nunca he salido realmente mal de una batalla. Llevo poco tiempo, ¿quizá haya sido la suerte del principiante? O quizá haya sido una pericia y una rapidez no muy comunes las que me han evitado males mayores.

Me asomo de nuevo, y veo que el metacrilato que protege la espada se rompe. ¡Ahora es mi momento! Disparo al pecho de uno o dos hombres, que mueren casi al instante y, tomando impulso con el contenedor detrás del que me he estado ocultando, me dirijo con rapidez hacia la espada. Doy una voltereta para esquivar un disparo, un giro para esquivar otro, y me acerco al arma para intentar cogerla. Por lo que veo, esa mujer (¿esa demonio?) también la quiere. Pues bien, me temo que le llevaré la espada a Larry.
avatar
Lia Redbart

Mensajes : 19
Link a Ficha y Cronología : Lia Redbart

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Vanidad el Sáb Feb 04, 2017 7:52 pm

Un par de hombres a su alrededor cayeron, y ella no había hecho nada, palabra. Sus ojos ambarinos escanearon la sala hasta localizar a la responsable, que saltaba, giraba y hacia volteretas hacia ella. No, no hacia ella.

Luzbel rodeo el pilar y se interpuso en el camino de la humana, con las alas semi-plegadas y una sonrisa en el rostro. –Alguien ha sido una chica mala…- Fue todo lo que dijo respecto al nada despreciable reguero de cadáveres. Ella serviría, después de los dos primeros, matar soldados vulgares corrientes aburría, quería un desafío. -¿Quieres la espada?- señaló a la anteriormente conocida como vitrina, ahora una ruina, a su espalda. –Ven a por ella.- Y recortó súbitamente la distancia con un arañazo, nada espectacular, solo estaba tanteando el terreno, pero un valiente grito de guerra interrumpió lo que habría sido una serie de arañazos a velocidad escalante. –No. Interrumpas. Mi. Duelo.-Luzbel ni siquiera miro al infeliz que se estaba lanzando hacia ella con el rifle en alto, con la bayoneta-sierra ronroneando como un gatito. Técnicamente no era un mal intento, eso efectivamente la cortaría por la mitad, el problema era el usuario del arma, el penoso usuario del arma. Un giro súbito y había recortado distancias con el hombre, con una de sus garras en el pecho, rodeando su corazón. –¿Cuando lo entenderéis?- susurro a la oreja del soldado, aún vivo. –Solo sois morralla, ni siquiera es divertido mataros.- El corazón latía en sus manos, podía notar cada pulsación, acelerada por el terror perfectamente comprensible de tener una mano acariciando tu corazón, sin saber si tocado ninguna de las arterias principales y por tanto tendría una muerte segura. La respuesta era múltiple. No, no había tocado ninguna arteria, si, tendría una muerte segura. La diablesa apretó, fuerte, y el corazón se resistió, intentando expandirse, seguir bombeando sangre, y luego tiró, arrancando el corazón de cuajo, que lanzó su último latido mientras Luzbel le hincaba el diente.

Cada año eran más sosos. Juraría que entre la gama de mejoras genéticas básicas estaba incluido la “desaborización para no ser devorado por demonios”. –En fin… ¿seguimos?- fue lo único que dijo la diablesa después del pequeño espectáculo. Mientras tanto, su contrincante había rodeado el pilar, ¿para coger la espada? El par de tiros en su dirección le hizo reconsiderar la idea, solo estaba usándolo como cobertura. La diablesa se desplazó a un lado, usando las alas como impulso para evitar la línea de balas que se dirigían en su dirección, bloqueando un tiro que paso peligrosamente cerca con su mano, metalizada por su puño de energía y soltando un gruñido cuando su pierna derecha recibió un arañazo sorprendentemente serio por una bala perdida. Su plan de simplemente volar en círculos a la mujer era buena idea, pero solo hasta que esta se diera cuenta y reaccionara apuntando más hacia adelante, por lo que se adelantó a ello y aleteó con fuerza, impulsándose al techo, prácticamente estampándose contra la superficie metálica y luego impulsándose hacia el suelo con todas sus fuerzas. El momento de su caída era el punto crítico, donde pasaría justo por delante de donde estaba apuntando la mujer, que estaría moviendo las pistolas hacia el techo, pero si no sufría una muerte horrible, podría saltar cual tigre de bengala sobre ella y derribarla por puro peso e inercia.


Spoiler:


Por más que corras, por más que te escondas, Invitado, tu alma acabara siendo mía
avatar
Vanidad

Mensajes : 270
Link a Ficha y Cronología :
Vanidad


Nivel : 4
Experiencia : 830 /2000

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Lia Redbart el Jue Mar 23, 2017 10:59 am

Algunos soldados más caen, abatidos por mis disparos, y es entonces cuando decido salir y correr hacia la espada. Se la voy a llevar, me cueste lo que me cueste. Como si tengo que enfrentarme a la demonio, voy a hacerlo y a coger esa espada. No entiendo por qué todo el mundo está loco por ella, pero si Larry la quiere, la tendrá. Nunca le he fallado, y ahora no va a haber una excepción.

Me paro en seco cuando la veo delante de mí, y frunzo el ceño. ¿Una chica mala? ¿Qué se cree, que soy una novata? Seré joven, pero llevo años metida en esto, y nunca he fallado. Flexiono las piernas y tenso el cuerpo, y mantengo las pistolas apuntándola, en guardia por si hace un movimiento inesperado. Salto hacia atrás al ver que lanza un zarpazo en mi dirección, y no creo que sea el único... Pero lo es. Debo agradecerlo a la interrupción de un soldado, que lleva una sierra-bayoneta, y la obliga a apartarse.

Pero... ¿el corazón? ¿Le ha arrancado el corazón y se lo come? ¿Qué clase de ser es ese? ¿Tengo yo poder para enfrentarme a ella? ¡Pero qué tonterías estoy diciendo! ¡Claro que puedo! No es en vano que he llegado hasta aquí, ahora no voy a huir. A pesar de eso que ha pasado, que es bastante horrible, no voy a desistir. ¿Que me intentará hacer algo así? ¿Matarme? Me da igual, se lo pondré muy difícil.

Aprovecho ese espectáculo dantesco, en el que los pocos soldados que quedan vivos se han quedado paralizados, para rodear la columna y tratar de ir a por la espada, y también disparo varias veces hacia ella, aunque ninguna bala le da. Bueno, espera... Una le ha rozado una pierna. ¡Bien! Puedo, claro que sí. Puedo conseguir esa espada.

Le disparo repetidamente, hasta que me doy cuenta de que está volando en círculos por encima de mí. Frunzo el ceño y disparo un poco más adelante de ella, pero es entonces cuando se impulsa hacia el techo y luego hacia abajo, y paro en seco para evitar que me aplaste. Respiro hondo, aliviada, y disparo de nuevo.

Sin embargo, no me espero que coja ella la espada. ¿Qué...? ¡No! ¡Tengo que conseguirla! Frunzo el ceño y empiezo a acercarme, pero me alejo un poco antes de ponerme a su alcance. ¿Qué hace esa espada? No sé por qué, parece que se haya quedado como parada. Flexiono las piernas y doy un par de pasos atrás, y trago saliva.

-¿Contra mí? No... -frunzo el ceño.

Sé que no es una espada normal. Lo sé seguro, no es una espada cualquiera. Si lo fuera, no estarían todos peleando por ella. Ni siquiera la quería para mí, sino para otra persona.
avatar
Lia Redbart

Mensajes : 19
Link a Ficha y Cronología : Lia Redbart

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Vanidad el Jue Mar 23, 2017 9:01 pm

Su contrincante (puesto que no podía considerar a los cada vez más exiguos soldados nada más que meros estorbos), parecía dispuesta a defender esa espada, y más que dispuesta a tirotear a la morralla de una manera que llenaba a la diablesa de orgullo demoniaco, o la habría llenado si el placer de la batalla no la estuviera envolviendo y extasiando como una droga.

Cuando Luzbel realizo el quiebro, yendo de el lado a arriba y luego abajo, los disparos pararon, momentáneamente, lo que le dio tiempo de abalanzarse contra la mujer, que se encontraba… detrás del pilar, a salvo de su salto digno del ya extinto tigre de bengala. Pero había algo mejor, algo lo suficientemente interesante como para conseguir arrancar la mente de la diablesa del combate. Su guante con garras se desconectaron de su mano, cayendo pesadamente en el suelo y su mano, ahora libre, agarro la empuñadura de la espada mientras saltaba por encima del pilar.

Inmediatamente, incluso antes de tocar el suelo, lo sintió. La energía profana quemándole la piel a medida que forzaba su entrada en sus arterias, llenándola de euforia, de sed de sangre. Luego vinieron las voces, miles de voces susurrándole al unísono, hasta el punto de que parecía el rumor del mar. Incluso aunque ella como demonio estaba acostumbrada a escuchar las almas que devoraba, necesito unos momentos de absoluta concentración. Entendía perfectamente que un mortal enloqueciera al tocarla. No importaba quien fueras, tocar esa espada con una sola alma mundana era como tirar una gota de agua en un río, inevitablemente seria integrada en esa locura colectiva, muy posiblemente a la merced de la propia espada y su sed de sangre. –Un artefacto genial, Rhaggorath, sería una pena si… alguien… lo usara contra ti.-¿tenía idea de cómo funcionaba esa espada? Absolutamente no, pero sabía que invocaba demonios, y era una maldita espada, no podía ser muy complicado. Al dar un tajo abriría un portal, eso lo tenía bastante claro, y para invocar a los demonios, debía bastar con imaginarlos durante el tajo.

Puede que no fuese una diablesa muy popular, que se llevase como perro y gato con la inmensa mayoría de los señores demoniacos, pero había hacho unos cuantos… tampoco los llamaría amigos, pero si conocidos, conocidos que estarían encantados de servirla si podía traerlos libremente a ese plano. Realmente, cualquier demonio que no sirviera a un dios seguramente le juraría lealtad, se volvería poderosa, temible, imperios arderían bajo sus botas. Con esos pensamientos lanzó un tajo al aire, que se extendió con un brillo magenta hasta quedarse suspendido unos metros más allá, donde se abrió en la forma de un portal.

Pero lo que salió de el no era ese demonio tan raro que había conocido hacia un par de milenios, sino demonios de Rhaggorath. –Uh… puede que fuese de esperar alguna contramed…- no acabo la frase, puesto que uno de ellos cargo contra ella, estampándola contra la pared de una carrera acabada en un golpe del hombro. La diablesa soltó un gruñido al chocar contra el duro metal y miró al demonio, esa horrenda bestia de piel rojiza y cuernos de cabrito, con algunas placas de armadura desperdigadas, vestigios del mortal que alguna vez fue. -¿Cómo te atreves?- No había soltado esa espada, agarrada por su mano como si fuese el tesoro más valioso de la galaxia, cosa que seguramente era, sinceramente, pero tenía que cerrar ese portal si o si, puesto que cada vez salían más y más demonios de el, y teniendo en cuenta que aparentemente no podía controlar quien salía de portal, eso era muy, muy malo.

Ese demonio, al que llamaría Cabrito, volvió a intentar probar su suerte con otra carga, parecía el más espabilado de sus congéneres, que miraban a su alrededor atontados, un efecto secundario del cambio dimensional, les pasaba a los mejores, al menos durante las primeras veces que pisabas este delicioso plano, pero no duraba demasiado, por desgracia.


Spoiler:


Por más que corras, por más que te escondas, Invitado, tu alma acabara siendo mía
avatar
Vanidad

Mensajes : 270
Link a Ficha y Cronología :
Vanidad


Nivel : 4
Experiencia : 830 /2000

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Lia Redbart el Dom Jun 25, 2017 11:21 am

Es... Ahora no sé si realmente debo dejar que nadie consiga esa espada. No sé qué pasa, pero ella se ha quedado como parada unos segundos. Doy unos pasos atrás y la apunto con ambas pistolas, por miedo de que intente algo contra mí, pero me doy cuenta de que ahora mismo no es ella la amenaza, sino un portal que se ha abierto y del que salen demonios. Salto hacia atrás, intentando apartarse del foco principal, y empiezo a disparar.

Algunos de los demonios caen, pero sólo los más débiles de ellos. Los hay a quiénes mis disparos no los afectan, y frunzo el ceño. ¿Qué clase de criaturas son esas? ¿Por qué los disparos no los afectan? Ahora entiendo por qué todos luchaban tan aguerridamente por esa espada. Si puede invocar a demonios, y son tan poderosos, tenerla asegura el control absoluto del espacio. Sin embargo, semejante objeto no debería estar en manos de nadie incapaz de manejarlo. Y Larry no lo es, en absoluto. Me pregunto qué haría con eso. Probablemente nada, enloquecer simplemente. Y no estoy dispuesta a pasar por eso.

Siento que el comunicador suena, pero ahora mismo no puedo hacerle caso. Disparo varias veces a uno de los demonios, ¿pero qué criaturas son esas? ¿De dónde salen? Me pongo a cubierto y vuelvo a comunicar yo, es la nave. Seguro que los chicos están preocupados.

-¡Capitana! -oigo la voz de Drew-. ¿Estáis bien? ¿Qué ocurre?

-Estoy bien, al menos por ahora -digo, mientras me pongo a cubierto y vuelvo a disparar-. No sé cuánto tardaré en venir, pero no os preocupéis. ¿De acuerdo? Estaré bien -les aseguro, aunque realmente no sé si lo estaré o no.

-Está bien. ¿Nos mantenemos donde estamos?

-Sí, pero si ves que se van o caen todos y os quedáis solos marchaos vosotros también, ¿vale?

-S-sí, capitana. Salga de ahí, la esperamos.

-Lo haré -en ese momento vuelvo a disparar- ¡Tengo que dejaros! Esto se pone algo feo. ¡Volveré!

Corto la comunicación y vuelvo a disparar, desde mi escondite. Sin embargo, no puedo estar mucho tiempo ahí, sino que pronto debo salir y disparar, alejándome de ellos. ¿Se puede parar esto? ¿Cómo se puede destruir la espada? ¿Es esa la única forma de cerrar el portal? Miro hacia la demonio, pero comprendo que el estruendo de los demonios va a hacer que mi voz no se oiga desde aquí, así que debo acercarme. Lo hago, esquivando ataques y disparando, hasta que estoy segura de que puede oírme.

-¿No hay forma de parar esto? -digo, casi chillando.

De nuevo debo apartarme de los demonios y disparar. Esto se pone feo, muy feo. Pero si les digo que se alejen van a volver a la base y ya no podré tener comunicación con la nave, así que será como haber muerto (si no es que me terminan matando). Me escondo tras un contenedor, pero enseguida lo apartan y me estremezco ante la facilidad con la que me han detectado. Tengo que esquivarlos uno tras otro, porque no me dejan tiempo para atacar, y me siento bastante cansada, cada vez más, a decir verdad.
avatar
Lia Redbart

Mensajes : 19
Link a Ficha y Cronología : Lia Redbart

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Vanidad el Vie Jul 07, 2017 11:50 pm

Le clavó la espada en la espalda, eso no bastaba para matarlo, era un orgulloso demonio de Rhaggorath, un espadazo no bastaría para acabar con él. Pero esa arma cortaba la carne como si fuera aire… no, el aire ofrecía una mínima resistencia, la diablesa estaba segura de que si le quitaba la empuñadura al arma y dejaba caer la hoja, seguiría cortando hasta llegar al espacio y quedar levitando. Así que el demonio fue casi partido en dos, y el casi fue únicamente porque el corte se produjo a la medida de los omoplatos en trayectoria descendente, por lo que no afecto a la cabeza y hombros. –En fin… por donde iba…- cerrar el portal, salvar este plano de una horrible invasión de demonios sedientos de sangre, bla bla bla, parecía el siglo dos mil otra vez.

Unos repiqueteos la distrajeron, fijándose en esa mujer a la que se había enfrentado. Sus pistolitas no le hacían ni cosquillas a los demonios más grandes. – Rhaggorath protege a sus mejores súbditos de heridas deshonrosas, necesitaras una pistola muuuucho más grande para superar los encantamientos.- Avanzó hacia las hordas de demonios, estaban entre ella y el portal, sobre todo aquel que estaba recibiendo los tiros, un Sanguinario, un maldito demonio mayor… Escucho la pregunta de la mujer, y se limitó a sonreír. –Claro que hay una manera, pero no es tan fácil…- Un látigo de llamas apareció en la mano del ser y fue lanzado hacia ella, pareciendo más una serpiente que el  restallido típico de esas armas. Luzbel alzó el brazo y el látigo se enrolló a su antebrazo, tirando de ella como si fuese una muñeca. Podía ver el demonio sonreír a medida que se acercaba, preparando su espada para ensartarla en el aire como una brocheta de ave. –Lo corta todo, ¿recuerdas?- la sonrisa del demonio se congelo cuando Luzbel partió el látigo llameante y aleteo para salir de la trayectoria de la espada, lanzando un tajo que a duras penas rozo la armadura, raspando varias de las runas de color rojo intenso que contenían. –Prueba ahora…- Se limitó a decir mientras hacia otro corte al siguiente demonio en su camino. Un corte feo, pero no letal, no intentaba matarlos, lo que quería era llegar al portal, y lo había conseguido. Podía probar un exorcismo, alguna bendición sagrada que seguramente le provocaría un horrible dolor de cabeza, o seguir su lógica demoniaca. Escogió lo segundo. Un segundo tajo que creo un segundo portal se creó justo donde estaba el primero. Salieron chispas, el espacio se ondulo y curvo de una manera nada natural, para finalmente acabar cerrando la brecha escupe-demonios. Un brazo quedo en el suelo, de algún pobre pringado que no había cruzado a tiempo, sin duda.
grandullon:
Solo entonces se giró para encarar a los otros demonios. Quedaba el grandullón, muy enfadado con ella y otros cuatro, más pequeños, la mitad que el grande, pero que le sacaban al menos una cabeza a cualquier mortal que ella hubiese visto en su vida. Una chispa de poder profano recorrió su cuerpo, siendo transmitida por la espada, se sentía poderosa, invencible, pero sabía que la magia estaba causando estragos en su cuerpo, consumiéndola, básicamente, porque su brazo izquierdo, el que había sido impulsado por el látigo, estaba destrozado, pero no le dolía ni un ápice. Pero no importaba, duraría poco. –Hey hey chicos, no sé qué estáis haciendo, pero parad rápido, nos vamos.- luego grito por encima de la batalla a la otra mujer. –Cielo, no puedo usar la espada, y tu menos, así que... necesito un taxi, ¿me llevas?- unas pocas palabras de confirmación sonaron por su comunicador, sus hombres vendrían a salvar el día.

Si es que les dejaba algún demonio vivo…


Spoiler:


Por más que corras, por más que te escondas, Invitado, tu alma acabara siendo mía
avatar
Vanidad

Mensajes : 270
Link a Ficha y Cronología :
Vanidad


Nivel : 4
Experiencia : 830 /2000

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shining of a Thousand Suns (Privada)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.