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Piedra, papel y martillo

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Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Vie Sep 30, 2016 5:15 am

Piedra, papel y martillo

__El salto que pegó el escamado cuando la primera ola le mojó los pies fue tal, que llegó a darse un cabezazo contra el techo de la cueva. Y eso que, cuando se asentó en ella la noche anterior, cabía de pie en ella y su cabeza seguía sin chocar contra el techo.
__Incluso con el dolor de cráneo, y el que aún estuviera algo adormilado, Aulenor no necesitó más que una mirada hacia el exterior para comprender que más le valía recoger sus cosas y salir de esa cavidad tan rápido como pudiera, porque la inmensa playa a la que había llegado el ocaso anterior, que tanto le había fascinado debido a su extension de más de un codo tierra adentro antes de llegar al mar, ahora se encontraba casi por entera sumergida bajo éste; y por lo que parecía, el agua aún seguiría subiendo un trecho, y lo hacía bastante deprisa.

__Desayunó al llegar a las colinas, donde la hierba crecía, indicando que el mar no llegaría hasta allí. Protegiendose de la brisa matutina acurrucado bajo unas pieles, observó como el mar ganaba terreno, ola tras ola. El frio dejaba claro que el invierno se acercaba, y con lo al Norte que había viajado durante el último año...  -¿Cómo se les estará apañando Daargo allí solo en el valle?- ...puede que debiera tomarse un alto en el viaje y probar a pasar un tiempo en alguna aldea, al fin y al cabo eso aún no lo había experimentado...
__En su cabeza se reprodujo fugazmente una imagen de las muchedumbres que se había encontrado en todas las ciudades que había visitado. Apartó el pensamiento rápidamente combatiéndolo con la visión de los tranquilos pueblos donde había descansado, pero el primer pensamiento fue suficiente para ponerle nervioso, y esto trajo consigo que los tranquilos pueblos se tornaran en las miradas y palabras de despreció con las que se había encontrado más de una vez al llegar a alguno de estos sitios.

__-No-, definitivamente asentarse en un poblado no parecía una opción tan agradable después de todo... ¿Qué más podría hacer? Desde luego que el último año había sido extraordinario:
__Salir de Daulin, descubrir Baruk'Grund, atravesar la niebla de Ujesh-Varsha, pasear por la Ciudad Esmeralda, cruzar las sabanas, ser expulsado de la frontera de Erinimar, ayudar a los minotauros de la frontera del Foso, observar el bosque de Physis, participar en el laberinto de un folklerien, conseguir salir del bosque, explorar Keyback, ayudar a la gente de Canto del Ruiseñor...
__La vida en Rukyn no era comparable a todas estas aventuras, pero cada vez se encontraba más cansado de ver cosas nuevas y comenzaba a sentir nostalgia por su valle, -por mi hermano-, por su vida en general... -Además, ¡estoy harto de andar!-
Una piedra fue lanzada con furia hacia el mar.

__En verdad, no era que se hubiera cansado de descubrir las maravillas del mundo exterior, o que de pronto sintiera más nostalgia que antes, simplemente, su interés por observar maravillas se había saciado por el momento. Y sin él para impulsarle, todo lo molesto del viaje se agravaba.

Otra piedra desapareció violentamente bajo las olas.

__Los amarillentos ojos se quedaron clavados en el lugar del impacto y tras unos instantes de reflexión se posaron sobre otra piedra cercana. En su cabeza apareció una reminiscencia de su reciente posesión, las rocas machacadas junto a Huli. Dirigió su mirada hacia la palma de su mano, y después de fantasear con un intento, ésta se cerró en un puño qué se apretó con furia. Luego se levantó. Ya había perdido demasiado tiempo por esa mañana.


Última edición por Aulenor el Dom Oct 09, 2016 5:26 am, editado 2 veces
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Vie Sep 30, 2016 4:37 pm

__Aulenor siguió su camino. Prefería no tener que pasar el invierno en las montañas que había hacia el Noroeste, y hacia el Sur se encontraba con Physis, de donde había estado bastante contento de conseguir salir y no quería tentar de nuevo a la suerte; así pues, caminaba hacia el Este, siguiendo la línea de costa que iba cambiando entre playas kilométricas y abruptos acantilados.
__Prefería evitar las playas. Eran bonitas, sí. Pero le retrasaban. Así pues iba siempre con el litoral a la vista, pero caminando por tierra firme. O así fue hasta que, al contemplar otra nueva playa desde el acantilado que le había hecho de horizonte hasta el momento, vio algo brillar entre las olas y la arena.
 
__El resplandor le causó tal curiosidad, que decidió hacer un alto en su marcha para investigarlo. Encontró un camino de bajada poco escarpado, y sin demora descendió sin ningún percance.
__El brillo en la orilla aparecía y desaparecía continuamente a medida que las incidentes olas lo enterraban con la marea, así cómo según se movía el escamado de posición intentando acercarse. Debía de ser algún objeto que reflejaba la luz del sol.
__Al acercarse a la orilla, descubrió que el origen del brillo era una simple botella. Una de estas botellas de vidrio verde utilizado tan a menudo para el vino, ron, u otras bebidas alcohólicas. Estaba cerrada, pero por lo que se veía, no había dentro líquido alguno, sin embargo parecía tener algún papel enrollado dentro de ella. Cosa peculiar cuanto menos.
__Trató de abrirla para descubrir porqué alguien metería un pergamino dentro. Pero el corcho que mantenía hermético el interior estaba demasiado metido por el cuello, y era imposible conseguir quitarlo. Trató con sus óseas uñas, hasta con su espada, pero lo único que consiguió fue romper el corcho y que quedase aún más atascado todo.
__Un rayo de sol que se coló por un pequeño claro momentáneo en el cielo, recordó al escamado el tiempo que llevaba perdido a cuenta de la botella. Y viendo que no lo resolvería pronto, decidió guardarse la botella en el macuto para tratar de abrirla más adelante. Salió de la playa, volvió a escalar hasta las colinas y retomó su camino.


Última edición por Aulenor el Dom Oct 09, 2016 5:27 am, editado 1 vez
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Sáb Oct 01, 2016 3:04 am

__El viaje hacia el Este del escamado continúo durante varias jornadas. Todos los días la rutina era la misma: despertarse, cazar, desayunar, caminar, almorzar, caminar, encontrar refugio, dormir y repetir Exactamente la misma rutina que había seguido durante la mayor parte de su viaje por Noreth. Lo único que se distinguía del resto del año eran los paisajes costeros, que aunque preciosos con esos enormes acantilados y esas inmensas playas, llevaba viendo ya más tiempo del esperado. ¿Cómo era posible que no hubiera encontrado ningún asentamiento portuario en lo que desde que llegó al mar?
__Definitivamente, parecía que la suerte no le acompañaba en el viaje. Así como tampoco parecía que lo hiciera el clima que, revindicando que el otoño estaba ya en sus últimas semanas, hacía que soplara constantemente un viento helado que debía de haberse estado guardando durante el resto de la estación. Una corriente gélida que no dejaba calentarse las carnes y que obligaba al escamado a viajar siempre abrigado con las pieles de los pocos animales grandes que había conseguido cazar por encima de las ropas que llevaba.
__Y fue al cuarto día de encontrar la botella, cuando a los dioses no les debió de parecer que el viento no fuera bastante y porque decidieron que un aguacero dejaría más claro aún el mensaje de la estación del año que era.
__Pero cuando los dioses cierran una puerta, abren siempre una ventana, y durante ese día de lluvia, Aulenor se topó finalmente con un camino pavimentado, el primer rastro de civilización que veía en semanas. No dudó en seguirlo, al fin y al cabo tomaba una dirección realmente pareció al que venía él siguiendo hasta, algo más alejado de la costa, pero si había un camino, llevaría a algún lugar, a alguna aldea.
__Tras varias horas más de caminata bajo el incesante tintineo de la fría lluvia, un nuevo sonido, el de cascos de caballo junto a un traqueteo de madera sobre piedra, iba creciendo y aproximándose al escamado desde su espalda. Cuando el sonido estaba ya por alcanzarse, se hizo notar el descenso de velocidad de este, y luego, una voz se alzó.
__-Está lloviendo mucho.-la voz era masculina, agraviada por la edad, y sobre todo amable-¿Quieres subir?
__Aulenor se dio la vuelta, encontrándose de frente con los cuatro caballos bayos que tiraban del carruaje y dirigió su mirada al anciano que los conducía, el dueño de la cordial voz. Un señor de pelo canoso, con una barba corta pero espesa y unos ojos marrones penetrantes. Vestía los hábitos blancos con bordes azules característicos de los sacerdotes de Matre, con el amuleto dorado colgando del cuello.
__-No gracias-respondió el escamado.
__-Vamos, hay espacio para uno más. Te vas a empapar ahí fuera
__-No quisiera molestar, y además ya estoy empapado.
__-Vamos, es mejor que pillar un resfriado.
__-Si insiste tanto...-aceptó finalmente Aulenor esbozando una sonrisa tras encogerse de hombres y pegar un resoplido. Nunca hubiera imaginado cuanto le estaría agradecido a ese anciano por recogerle.


Última edición por Aulenor el Vie Jul 07, 2017 4:13 am, editado 1 vez
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Dom Oct 09, 2016 5:42 am

__Al subir a la parte trasera del carromato, se encontró con dos personas más allí dentro. Junto al anciano, sentada detrás del asiento del copiloto, al lado de unos fardos, se encontraba una joven chica rubia, no pasaría de la quincena. Llevaba un vestido de campesina largo y blanco con un chalequillo marrón con detalles azules. Ésta se sorprendió bastante al ver al nagar. Más cerca de la parte trasera por la entraba Aulenor, apoyado junto a un gran barril, se encontraba un risueño hombre de pelo castaño y barba bien poblada, de unos treinta y pocos años. Éste vestía de forma bastante peculiar, unos pantalones con unas grandes grebas de cuero acolchadas y una muslera también de cuero todo oscuro pero con tono beige, su torso lo cubría una oscura prenda indeterminada de cuello largo que el tiempo había deshilachado, abrigado por una chaqueta de cáñamo de color marrón anaranjado con una sala manga muy ancha y adornada con algunos símbolos extraños también naranjas en la espalda que parecían desprender cierto brillo.
__Aulenor se quitó el macuto y se sentó frente a éste hombre, quién no dejo de mirarle de arriba a abajo desde el primer momento.  Y en cuanto el escamado tomó asiento, comenzó a hablar:
__-Curiosa vestimenta. Ropa marhe y pieles de animales sin curtir.
__-Hacía frío...-respondió el joven.
__-Me preguntaba de dónde podrías venir
__-Po's mi última parada fue un pueblecillo en las montañas. Canto del Ruiseñor, se llamaba. Allí me dieron el kimono y la... ¿hajama? ¿hakama era? no recuerdo b'en...
__-Interesante.
__La conversación pareció haber acabado. Aulenor se quitó las pieles mojadas, dejándolas del lado contrario a su mochila, y formando un pequeño charco en la esquina del carro. Luego comenzó a sacudirse el pelo para intentar secarselo en lo posible.
__-Este...-intervino de pronto la chica acercándose al nagar-Si lo necesitas, puedes usarlo.-le ofreció un trapo de tela.
__-¡Oh! Mucha' gracias-respondió Aulenor recibiendo el paño-. Te lo agrade'co realmente.
__La chica volvió junto a los fardos mientras el joven se secaba con el trapo. Al poco, volvió a acercase, esta vez con un odre en las manos.
__-Pensé que tal vez tendría sed...-dijo ofreciendo el pellejo-Este vino es casero, le hará entrar en calor
__Aulenor le miró extrañado, sorprendido y titubeante por igual.
__-Eh... agrade'co mucho el gesto, pero no me gusta el vino. ¿Abua o leche no tendríais?
__La respuesta de Aulenor hizo que la chica se turbará ligeramente, al contrario que el hombre, quién comenzó a reírse a carcajada viva.
__-¡Jejejeje! Si la lagartija no lo acepta, yo tomaré encantado tu vino, querida.
__-Creo que tenemos otro con agua por aquí...-dijo la joven pasando la bota al hombre y poniéndose a buscar luego entre los fardos hasta encontrar otra bota-Aquí tiene.
__-Muchísima' gracias.
__-Por cierto, nagar-intervino de nuevo el hombre de naranja tras beber un largo trago de vino-¿Te has encontrado algún demonio en tu camino desde Canto del Ruiseñor?
__-¿¡Demonios!?-se estremeció la chica.
__-Más que demonios, ese pueblo estaba lleno de fantasmas.-los ojos del hombre dejarón ver su sorpresa ante la respuesta del escamado-Pero el asunto está ya arreglado.
__-¿Fantasmas dice? Interesante...-una expresión meditabunda se dibujó en la cara del hombre de naranja-Muy interesante...
__-¿!Fantasmas¡? ¿¡Es en serio!?
__-Tratad de no asustar a mi nieta, ¿queréis?-intervino el anciano airado.
__-¡Claro jefe! Lo siento.-respondió el hombre.
__-Por cierto joven, ¿cuál es tu destino?-preguntó el anciano dirigiendo al nagar, cambiando su tono a uno más amable.
__-¡Eso! ¿A dónde vas?
__-En realida' no tenía ningun rumbo fijo. Con que me dejaseis en cualquier aldea os estaría agradecido.-explicó Aulenor.
__-En verdad la juventud es el tiempo de viajar y vivir aventuras. A mi edad uno no se puede permitir el lujo de viajar sin rumbo ni destino. La aldea más cercana se llama Ryssan, supongo que podemos dejarte allí.-indicó el anciano.
__-Muy cierto, jefe. Muy cierto
__-Gracias
__La conversación se apagó de nuevo. Durante un rato, el sonido de la lluvia cayendo sobre la lona, los cascos de los caballos y las ruedas sobre el camino fue el único que se escuchó.
__-'Tonces, ¿quiénes sois?-preguntó el escamado rompiendo el silencio.
__-¡Je! ¿Yo? Nadie en especial. Solo un simple caminante que cómo tú tuvó la suerte de ser recogido por el bueno Otto y su bellisima nieta.-respondió el hombre de naranja tomando un tono serio y  con una sonrisa en la cara. Su frase hizo ruborizarse a la joven y mascullar algo al anciano entre dientes.
__-¿No dijo usted antes que era un geomante?-preguntó la chica.
__-¿Gueo-qué?-se sorprendió Aulenor.
__-Geomante. Los elementales de tierra.-explicó la joven.
__-¡Exacto ricura! Ya sabes, levantar pedruscos, crear tormentas de arena, terremotos... esas cosa...-añadió el hombre dando otro trago a la bota.
__Los ojos de Aulenor se abrieron como platos al comprender la explicación, abalanzándose exaltadamente sobre el hombre.
__-¿¡Estás diciendo que sabes controlar piedras!?
__-Esto... ¿Sí?-le respondió el hombre asustando ante la reacción.
__- ¿¡Po... po, po... podrías enseñarme!?
__-Bu... bueno... verás. La magia no se aprende así cómo así. Necesitas cierta sintonía con la escuela de magia para aprender sus hechizos, y cada persona tiene afinidad con cada elemento. No se puede enseñar así cómo asi....-explicó el hombre, alargando las palabras para desmotivar al joven.
__-Per...
__-Ademas, los antropomorfos no soléis tener control sobre la esencia.-añadió cortando al escamado.
__-¡Pero yo sé hacerlo! Quiero decir... Lo he hecho. Levanté y lancé piedras. Sin tocarlas. Sé que puedo hacerlo, pero no sé cómo.-replicó Aulenor, con un tono más alicaído.
__El geomante intentó desviar su mirada de la triste expresión que había quedado en la cara del joven escamado. Se rascaba la cabeza; desviaba su vista hacia la chica, el odre de vino o el exterior del carro... pero siempre algo la hacía retornar al mustio semblante de Aulenor.
__-¡Esta bien!-suspiro después de un rato, lanzando con molestia la bota al suelo.
__Agarró su morral y comenzó a rebuscar en él. Después de escudriñar varias veces su contenido, y mascullar alguna maldición hacia el bolso y hacia si mismo, acabó sacando un pequeño pergamino embarrado.
__-¡Esta bien!-dijo entregándole el pergamino al joven.-En este pergamino esta explicado con pelos y señales todo lo que tienes que saber para poder usar el hechizo más básico de la geomancia. Si lo que dices es cierto, si de verdad puedes usar esta magia, entonces con eso te debería bastar.
__Aulenor acepto el pergamino, recibiendo cómo si fuera oro en paño. Su cara era la viva imagen de la ilusión.
__-Estoy dando por hecho que sabes leer...-añadió el hombre, receloso.
__-¡Si señor! ¡¡Gracias señor!!
__-Ya... no hace falta que me lo agradezcas.


Última edición por Aulenor el Jue Oct 20, 2016 3:45 am, editado 1 vez
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Lun Oct 17, 2016 6:28 pm

__La lluvia fue arreciando progresivamente durante todo el día hasta que, cercana ya la noche, se había convertido en toda una tormenta, tronando incluso.
__A pesar de esto, los pasajeros del carromato de Otto habían ido cayendo presa del sueño uno a uno según había pasado la tarde. Ahora, los únicos que permanecían despiertos eran el propio Otto y sus cuatro caballos, quién proseguían su camino asegurándose de llegar de forma segura hasta su destino.
__Así, en algún momento pasada ya la medianoche, llegaron hasta el primer cruce de caminos en varias millas y lo tomaron en dirección al mar, atravesando un pequeño bosque y llegando hasta una aldea costera, fortificada con un barricada de madera, sobre el que, cada vez que relampagueaba destacaba la figura de una casa construida sobre un árbol.
__-¿¡Quién va!?-grito una figura que levantó la cabeza por encima de la valla al oír los caballos.
__-Buenas, buen señor. Mi nombre es Otto Dietrich, sacerdote de Matre. Voy de camino hacia Geanostrum. Busco refugio en la posada.-respondió el anciano desde la carreta.
__-Dadme un momento-exclamó el guarda desapareciendo de nuevo tras el muro para reaparecer al poco al abrir la entrada-Mala noche para estar en el camino.
__-Mala noche para estar de guardia-contesto el anciano.
__-El deber da de comer-respondió riendo el guardavalla-La posada es el edificio grande junto a la pescadería. Lo mejor es seguir el olor, no tiene perdida.
__-Se lo agradezco. Buen servicio-se despidió el anciano haciendo avanzar a los caballos dentro de la aldea mientras el guarda cerraba la puerta.
__-Nicolette-dijo sacudiendo el hombro de su nieta para despertarla-Nicolette, hemos llegado, ve despertando a esos dos, que pronto estaremos en la posada.
__El carromato siguió avanzando por entre las pequeñas cabañas construidas en piedra, madera y paja que conformaban el pueblo buscando localizar la venta o en su defecto, la pescadería. No tardó mucho, pues tal y cómo había dicho el guarda, ésta última desprendía un fuerte olor que, aun bajo la lluvia y el intenso viento, era notorio.
__Los pasajeros se fueron despertando mientras el anciano aparcaba el carro junto al pequeño establo que había en el lado derecho del albergue.
__-Jefe, deje que yo me encargue de los caballos, que estará usted cansado del viaje y la lluvia no es buena a ciertas edades-sugirió el geomante haciendo un gesto a Nicolette y a Aulenor para que ayudarán al anciano.
__-Te lo agradezco, hijo, te lo agradezco, tienes mucha razón.-respondió el anciano entregándole las riendas al mago y dándole unas palmaditas en la espalda para después dirigirse hacia su nieta.
__El albergue era en efecto una choza más grande que el promedio en el resto del pueblo, la única con dos pisos. El dueño debía de tomarse con humor el olor que provenía de negocio vecino, ya que había nombraba a su establecimiento "Posada de la Brisa Tonificante" como bien se veía el letrero de madera el viento zarandeaba en la entrada.
__La joven chica cargaba dos de los fardos que llevaban en la carreta mientras ayudaba a su abuelo a ponerse a salvo de la lluvia dentro del edificio. Aulenor les siguió de cerca llevando su macuto y cubriéndose de nuevo con las pieles.
__El interior de la posada era bastante austero y humilde. Paredes de piedra sin decoración, algunas vigas de madera que creaban un pasillo  hacia la escalera, unos barriles a modo de mostrador y un par de mesas para comer. Al llegar, el lugar estaba vació, aunque seguía iluminado por una pequeña vela de aceite sobre los barriles.
__-¿Puedo ayudarles?-dijo el posadero, un tipo de pelo canoso y regordete, apareciendo por las escaleras al oír clientes.
__-Buenas noches, disculpe si le hemos despertado, pero acabamos de llegar y queríamos tres habitaciones a ser posible.-explicó la chica.
__-Claro-contesto el dueño bostezando y acercándose a los barriles mostrador-Tres habitaciones, una noche ¿no? Serian treinta kulls de bronce por habitación, más los diez por utilizar el establo deja uno de plata.
__Tanto el anciano como Aulenor comenzaron a buscar el dinero en sus respectivas bolsas, cuando el geomante entro por la puerta.
__-¡Brrr! Dianthe la ha tomado con Keyback, y ¡de qué forma!-exclamo temblando del frío y cubriéndose el brazo descubierto-¿Estáis pagando ya? ¿Cuánto es? Jefe, deje que le invite por el transporte.
__-Eres demasiado amable-respondió el anciano
__-No tanto como usted. Si fuera yo el dueño de la carreta nunca habría cogido a unos desconocidos tan campantemente, ni aunque estuviera diluviando.
__-¿Entonces cómo dicen que van a pagar?-preguntó el posadero
__-Yo pagaré mi habitación y la del abuelo y la chica. El chico paga la suya.
__-Supongo que usted también paga el establo. Entonces serán setenta de bronce usted y treinta el mutante.-explico el posadero dejando tres pequeñas llaves de bronce sobre el barril.
__-Comprendo, entonces el chico paga quince por la falta de respeto y yo sesenta por mantenerme callado, ¿no? Aquí tiene.-dijo el mago dejando sesenta kulls sobre el barril
__-¿Cómo dice?-preguntó indignado el posadero, apretando los ojos.
__-Ya sabe, no da buena imagen que el posadero del pueblo vaya insultando a los clientes
__-Ahora serán 2 de plata usted y uno el deforme, o de patitas a la calle-respondió el posadero enfadado, haciendo énfasis en el insulto hacia el nagar y cruzándose de brazos.
__El posadero y el geomante mantuvieron un duelo de miradas asesinas durante unos instantes hasta que Nicolette intervino.
__-Señor Yogan, por favor
__-Está bien-dijo finalmente el mago dejando tres kulls de plata sobre el barril con un tono de asco-Aquí tiene, buen posadero, ¡Qué se le atragante! Vamos arriba
__-La próxima vez, más vale que comprenda su lugar, señor. ¡O yo no seré tan comprensivo!


Última edición por Aulenor el Sáb Mayo 06, 2017 4:53 pm, editado 1 vez
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Mar Oct 18, 2016 10:37 pm

__Según avanzaba la noche, la tormenta fue amainando, convirtiéndose en una ligera llovizna y finalmente dejando de llover. Y después de varias horas, en el nublado cielo comenzaron a abrirse los primeros claros por los que  se colaron los primeros rayos del sol, anunciando un nuevo día.
__Pronto, el gallo del pueblo acudió a su turno de trabajo, y poco después de que empezará a cantar, los primeros aldeanos comenzaron a salir de entre las chozas de piedra y madera, intercambiando saludos entre si de camino a sus quehaceres diarios.
__En la posada, Aulenor aun dormía plácidamente tirado en la cama, aplastando el pergamino que el mago le había dado el día anterior. Al haber dormido durante el viaje en carro, al llegar a la posada le costó conciliar el sueño, y había acabado leyendo el pergamino a la tenue luz de una pequeña lámpara de aceite hasta que finalmente cayó dormido a altas horas de la madrugada. Y ahora, recuperaba esas horas de la noche.
<<¡¡ME CAGO EN TODOS LOS DEMONIOS QUE PARIÓ EL FOSO!!>>
__Y así hubiera seguido unas cuantas horas más si no fuera porque los gritos le despertaron.
__-¿¡Dónde está ese desgraciado!? ¡Yo lo mato! ¡¡YO LO MATO!!-se oía gritar con furia al posadero en el piso de abajo.
__Los insultos fueron avanzando hasta cruzar la pared hacia la calle. Aulenor se levantó de la cama y se asomó a la ventana, desde donde vio al anciano, su nieta y el mago preparando el carromato para el camino. El ventero se acercó gritando hacia el mago, quién se acercó a éste diciéndole algo que el escamado no llego a oír, pero lo decía sonriendo y saludando.
__-¡¡Más te vale quitar esa cosa de mi salón, o te juro que...!!-espetaba el posadero.
__-Señor, no tengo ni idea de lo que me está hablando-respondió el geomante con una genuina cara de asombro. Se acercó hasta el posadero, colocando su mano sobre el hombro de éste-Venga hombre, ¡tranquilícese! Pasemos dentro, bebamos un poco de hidromiel y me lo cuenta todo.
__-¡Quítame las manos de encima!-volvió a espetar en respuesta el ventero, apartando la mano del geomante de un guantazo y empujándole-¡No tengo ni idea de cómo lo has hecho, pero no pienses que te vas a salir de rositas de esta! ¿¡Quién demonios te crees que eres!?
__-¡Blah, blah, blah, blah! ¡Haces demasiado ruido!-exclamó de pronto el geomante cambiando su tono y su expresión a una más seria-¿Acaso estas en época de celo?
__-¿Cómo dices?-preguntó indignado el posadero.
__-¡Te estoy diciendo que te calles de una vez! ¿¡A mí que me cuentas sobre qué piedra gigante en tu casa!? Eres molesto...-le respondió el geomante con tono bravucón.
__-¡Eh! ¡Acabas de admitirlo! ¿¡Lo has hecho tú verdad!? ¡Tú has puesto ese peñasco en mi salón! ¿Cómo sabes de él si no?
__-¡¡TE ESTOY DICIENDO QUE DEJES DE GRITAR!!-gritando el triple de alto de lo que lo podía haberlo hecho el posadero, el geomante le propició tal puñetazo en la cara que el hombre salió volando hasta el fondo de su propio establecimiento.-Gente desconsiderada... ¡hay personas aun durmiendo!
__Ante el alboroto provocado por el mago y el posadero, la gente había comenzaba a reunirse en torno a la escena, y el arrebato final del geomante no había dejado indiferente a nadie. El hombre, trató de ignorarlos, actuando como si no estuvieran allí, frotándose con molestia la mano con la que golpeó al posadero, se dirigió de nuevo hacia el carromato del sacerdote.
__-Jefe, mejor vayámonos de aquí antes de meternos en algún lio.
__-Será lo mejor. ¡Nicolette, vamos!-indicó el anciano.
__-¡Voy!-respondió la chica dando un respingo y subiéndose al carromato.
__Mientras el mago recogía un último fardo para subirlo al carro, la joven advirtió de la presencia de Aulenor en la ventana, levantando la mano para despedirse, lo que hizo que los otros dos se percatasen también. El escamado devolvió el gesto en respuesta.
__-¡Gracias por todo!-gritó.
__El anciano alzó también el brazo, con una cara sonriente, después espoleó a los caballos, dirigiendo el carro hacia la salida del pueblo y saliendo de la vista del escamado.
__-¡Chico, yo que tú me iría de la posada antes de que despierte el tipejo ese!-gritó finalmente el mago volviendo a su semblante risueño-¡Suerte en todo!
__Y así, el carro de Otto partió del pueblo, separando de nuevo su camino de el del nagar. Aulenor se quedó en la ventana, despidiéndose con la mano hasta que los perdió de vista, una vez cruzaron la valla.  No fue hasta ese momento que el escamado reparó en cómo le miraba la gente del pueblo, que seguía reunida cerca con motivo del cisco.
__Comenzando a entender solo entonces su situación, Aulenor se apartó de la ventana y se dispuso a guardar sus cosas, con la intención de dejar la casa cuanto antes. No tardó mucho, en realidad lo único que no tenía guardado era el pergamino y sus ropajes, que había dejado secando junto a las pieles.
__Al bajar al salón principal, pudo ver posadero, aun inconsciente por el golpe, siendo atendido por algunos de sus vecinos. También descubrió el gran bolo de granito, de más de una braza de diámetro y por lo menos dos quintales de peso, que se encontraba aplastando lo que el día anterior eran las únicas dos mesas de las sala. Intentó atravesar la estancia, en dirección a la salida, lo  más sigilosamente que podía, pero aun con todo, no pudo evitar las miradas de desdén que los aldeanos le dirigíerón. Desde luego había empezado con buen pie.


Última edición por Aulenor el Dom Mayo 21, 2017 5:44 am, editado 3 veces
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Dom Oct 23, 2016 6:28 am

__Quizá hubiera sido mejor haberse ido con los demás en el carro, hasta la siguiente aldea, hasta algún sitio donde la gente no cuchicheará a su paso por algo qué no había hecho. Decidió salir del pueblo. No tenía intención de emprender la marcha de nuevo, seguramente el siguiente asentamiento estaría de nuevo a semanas de aquel lugar, y según se acercaba el invierno el tiempo iba a peor. No, el plan de Aulenor era pasar unas cuantas horas fuera del pueblo, las suficientes para que los aldeanos se calmaran, y luego volver a ver si con suerte podía encontrar algún lugar dónde pasar la noche.
__Así pues, se dirigió hacia la playa cercana, recogió algunas piedrillas por el camino y se dispuso a practicar lo que había leído la noche anterior en el manuscrito.
__Por lo que había leído, la magia se basaba en controlar la esencia, la energía que fluye por el mundo, dándole forma a ésta y utilizándola para formar una fuerza sobre el objetivo, en este caso la piedra. Para ello, había que hacer acopio de la esencia interior de la propia del mago así como la de su entorno cercano, para canalizarla por el cuerpo, significará lo que significará "canalizar".
__Hasta ahí, la teoría parecía sencilla. La dificultad llegaba al darse cuenta de que se debía controlar algo que el escamado no sabía ni sentir. ¿Cómo es la esencia? ¿Cómo se maneja? Al parecer no todas las personas podían controlar, o siquiera sentirla; y los que podían, solo podían controlar una o dos de las muchas clases se esencia que fluyen por el mundo. Estos tipos, son los que conforman y dan nombre a las distintas escuelas mágicas.
__La esencia que quería conseguir sentir y controlar el escamado era la de la tierra. La esencia de la sustancia: diversa, fuerte, perseverante y duradera. Si Aulenor tenía realmente madera de geomante, debía de poder sentirla tanto en su estómago, dónde se acumulaba principalmente la esencia en el cuerpo, como en el suelo que pisaba.
__El joven se preparó, dejó sus pertenencias en el suelo; relajo un poco los músculos; inspiró y exhaló profundamente; cerró los ojos, y se concentró. Trató de sentir la energía del suelo, pero lo único que percibía era el frío del viento y el sonido de las olas. Se concentró más. Si el nagar hubiera tenido los ojos abiertos, puede que se hubiera dado cuenta de cómo varios granos de arena comenzaron a levitar a su alrededor, elevándose varios centímetros y ejecutando una danza sobrenatural, pero no fue así. Esta vez, trató de distinguir la energía en su vientre, pero lo único que sintió fue el flujo de su sangre.
__Finalmente, tras más de dos horas intentándolo, comenzó a sentirlo. Al principio creyó que era una ilusión, que de tanto intentarlo su mente comenzaba a imaginarse cosas, pues era difícil detectarlo, ya que cada vez que lo sentía, al intentar concentrarse en ella, esta parecía desvanecerse. Pero no, ahí estaba, una sensación inefable en el brazo, siempre igual a cómo la había percibido la vez anterior. En ella, se podía distinguir una cierta corriente, una dirección, un flujo hacia su hombro. Y cada vez que luchaba por sentirla de nuevo, tratando de no concentrarse en ella (como cuando tratas de seguir con el ojo una mosca flotante a sabiendas de que se moverá al mismo ritmo que tu mirada) iba notando la misma sensación en diferentes partes de su cuerpo: en el pie izquierdo, en el cuello, en el muslo derecho, por encima del pecho... ¡Tenía que ser eso! ¡Eso era la esencia! ¡Seguro! Cada vez que detectaba un nuevo rastro, al otear la dirección, todas y cada una de ellas se tornaban hacia el estómago, tal y como decía el libro. Definitivamente, lo había conseguido: ¡había sentido su propia esencia!
__Emocionado por su progreso, el joven corrió a buscar el pergamino en su macuto para descubrir cuál era el siguiente paso, la noche anterior no había llegado a leer mucho más. Había encontrado ya el párrafo dónde se quedó, y comenzaba a leer sobre cómo invertir el flujo para usar la magia, cuando alguien proveniente de la costa se le acercó.
__-¿Quién eres tú?
__La inesperada voz del desconocido sobresaltó al escamado, quién estremecido no supo qué responder.
__-Yo...
__-Más bien, la pregunta sería, ¿Qué eres? Nunca había visto a alguien como tú.
El hombre que interrogaba a Aulenor era otro de los aldeanos del pueblo. El pescador y pescadero, más concretamente, como dejaba constancia sus pantalones pesqueros y la red llena de peces que cargaba a la espalda.
__-Me... Me llamo Aulenor, soy un nagar, yo tampoco sé 'xactamente qué especie... Llegué anoche a la aldea.
__-¿Anoche? Te tuviste que calar... ¿Y qué andas haciendo aquí a estas horas?
__-¡Oh! Eh... ¡nada! No, no estaba 'ciendo nada en particular... pasar el rato, nada más...-respondió el nagar nervioso recogiendo sus cosas en el macuto.
__-Entiendo...-respondió algo receloso el pescador-¿Te alojas en la posada de Shelby entonces?
__-Pasé la noche pasada allí, sí, pero no creo que pueda volver a dormir allí.
__-¿Sin dinero eh? Je, je. No pasa nada chico, todos tenemos temporadas bajas. Ven, seguro que encontramos a alguien en la aldea que te de trabajo.


Última edición por Aulenor el Jue Dic 29, 2016 4:05 am, editado 1 vez
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Sáb Oct 29, 2016 10:02 pm

__-¡Ahí esta!
__Según cruzaron la empalizada que envolvía al pueblo, el posadero avisto al escamado y se encamino directo hacia él con una cara tan roja como Sanctra de lo enfadado que estaba.
__-¡Hey! ¡Shelby! Buenos días. ¿Pasó algo?-le interceptó el pescador.
__-¡Por culpa de esa maldita lagartija tengo un puto peñasco en medio de mi casa! ¿Tú cómo coño crees que estoy, Calder?
__Una vez el posadero acabó su acusación, por el rostro del pescador se sucedió un increíble cumulo de expresiones en la sucesión más rápida jamás vista. Comenzando con la preocupación inicial por su amigo; pasando por la incomprensión, según esté explicaba las circunstancias; para después pasar por el entendimiento, al empatizar con la situación de su vecino; que se convirtió rápidamente en incredulidad, al intentar racionalizarla; qué dio paso a la benevolencia, al querer defender al nagar creyendo en su inocencia; pero ésta última cambió bruscamente a sorpresa al ver el gesto de hostilidad en la cara de éste, que acabaron por convertirla finalmente en enfado al decidir posicionarse con su vecino. Todo esto sucedió en el corto plazo de los escasos dos segundos que tardó en girar su cabeza hacia el joven que lo acompañaba.
__Aulenor, por su parte, y aunque le había hecho bastante gracia el truco del bolo gigante, no tenía nada en contra del posadero hasta ese momento. Si, le había insultado y mirado mal, pero esa actitud la había visto repetirse infinidad de veces en el año que llevaba de viaje. Él por lo menos no había puesto ninguna pega a que se alojara, no estaría molesto ni les hubiera cobrado de más si no hubiera sido por el geomante. No, hasta ese momento no tenía nada contra el ventero.
__Pero eso había cambiado hacía apenas un instante, con una sola palabra: "lagartija". Que hubiera usado esa palabra para insultarle había enojado al escamado como pocas cosas habían hecho esta ese momento. Porque él no tenía ningún problema a que se refieran a él de ese momento, es más, le gustaba. Era el apodo por el cual su padre le llamaba de pequeño. Por eso no podía tolerar que lo dijera con ese noto, que lo usará como insulto.
__-¿Es cierto eso?-preguntó indignado el pescador.
__Aulenor no respondió. Quedó parado, devolviendo la mirada al posadero.
__-Apártate Calder, o juro qué...
__El mesonero no tuvo que terminar, el pescador levantó el brazo con el que detenía a su amigo y luego siguió a este según se acercaba con furia hacia el escamado. Éste dejó sus pertenencias en el suelo y luego encaró a los dos aldeanos.
__-Más vale que me pagues por todo lo que tú y tus punteros amigos me habéis hecho-bramó el posadero agarrando a Aulenor del kimono y levantándolo-y saques esa piedra de mi casa.
__-Yo no hice nada, y lo sabes-respondió iracundo Aulenor, queriendo dar una oportunidad al humano antes de golpearle.
__-No te hagas el inocente, maldito mutante, si no fuera por ti, nada de esto hubiera pasado.
__-Más vale que hagas lo que te dice.-añadió el pescadero, blandiendo un madero y alentando al otro.
__No esperó más. Justo cuando el pescador acabo su frase, Aulenor lanzó una patada directa a la cara del posadero, quién cayendo al suelo del golpe, soltó al escamado. El pescador le rompió la tabla en la cara al nagar como respuesta, lo que lanzó al nagar tambien al suelo. Pero éste, levantándose inmediatamente, le propició un zarpazo al pescadero que seguro le dejó marca. Ambos aldeanos se levantaron de nuevo y se propusieron a contraatacar cuando un martillo apareció volando entre los contendientes, frenando la trifulca.
__-¿¡Se puede saber qué pasa aquí!?-exclamó la voz grave e imponente de quién había lanzado el inusual proyectil.
__Un hombre entrado ya en años entro en escena. No era muy alto pero tan musculoso que estaría a la par con un orco. Su cara ovalada y rolliza cara estaba rodeada de un pelo ya canoso, con grandes entradas en la parte superior pero formando una corta, espesa y cuidada barba en la inferior, que se única con un potente bigote. El hombre se acercaba a la escena con una mirada penetrante y autoritaria, mientras sacaba un segundo martillo, aún más grande que el anterior, del cinturón bajo su delantal de cuero.
__-Reginn, te lo advierto, ¡no te metas!-exclamó amenazante el pescadero, resintiéndose del arañazo.
__-Ya lo he hecho.-respondió el hombre posicionándose en medio de la pelea y mirando a todos los contendientes-Hablad.
__-¡Ese maldito amorfo me ha colocado un peñasco dentro de la choza!-acusó de nuevo el posadero.
__-¡No es cierto!-se defendió Aulenor.
__-No, no lo es.-afirmó el hombre para sorpresa del escamado.-Vi la escena de esta mañana, Shelby, el tipo de naranja fue el responsable. Este chico estaba aún en la habitación, mirando medio dormido desde la ventana.
__-Pero viajaba junto al a ese tipo y además...
__-¡Eso da ya igual!  ¡A golpeado a Shelby y mira lo que acaba de hacerme!-le cortó el pescador para enseñar su herida-¡Apártate Reginn!
__-Se estaba defendiendo.-sentenció el hombre-El chico no ha hecho nada. Yo que vosotros volvería a vuestros asuntos. Seguro que esa roca no sale de tu casa sola, Shelby. Y yo que tú, vendería ese pescado antes de que se pudra como toda la demás mercancía que tienes, Calder.
__El pescadero se dispuso a golpear al recién llegado, pero el ventero le detuvo.
__-¡Calder! No merece la pena. Recuerda la última vez.
__-Esto no acaba aquí, Reginn.-amenazó el pescador una última vez antes de retirarse-Esto no acaba aquí.
__-Lo mismo va por ti, mutante.-añadió el posadero.
__-Ignóralos, no harán nada más por hoy.-dijo el hombre mientras recogía su martillo del suelo.
__-Mucha' gracias-respondió Aulenor.
__-¿Qué hacías con ese idiota de Calder?
__-Nos encontramos en la playa, dijo que me ayudaría a buscar un sitio pa' pasar la noche.
__-¿Vas a pasar otra noche en la aldea? ¿No estás de paso?-preguntó extrañado.
__-Supongo que si lo 'toy pero...
__-¿Cuál es tu destino?-le cortó tajante al ver la titubeante reacción del joven.
__Aulenor se encogió de hombros.
__-¿No tienes destino? ¿Y cómo has llegado hasta aquí?
__-Llevó viajando para ver mundo casi un año. Ahora, buscó un sitio donde pasar el invierno.
__-Ya veo...-suspiró el hombre mirando al escamado de arriba a abajo- Supongo que me puedo permitir hospedarte en mi choza unos días hasta que decidas dónde vas. Asi no tendrías que preocuparte por esos dos. Anda ven.
__Aulenor recogió a toda prisa sus cosas mientras el hombre se dirigió hacia una vistosa casa de madera. El edificio se encontraba casi en la misma entrada del pueblo, justo enfrente de la pescadería de Calder. Resaltaba por el único edificio que no tenía techo de paja, y uno de los pocos sin paredes de piedra. Era el único edificio constituido íntegramente en madero. Bueno, casi íntegramente, ya que por el tejado, sobresalía una chimenea de roca que escupía continuamente un humo más negro que ningún otro. Frente a la entrada, había una especie de cartel donde una gigantesca espada de hierro colgaba envainada de un tablero rojo. Justo debajo se podía ver un tocón, sobre el que descansaba un gran yunque.
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Dom Oct 30, 2016 2:49 am

__Según entraron en la casa, y aún siendo un establecimiento bastante humilde, Aulenor quedó fascinado por el taller de herrería. Lo cierto era, que desde que había iniciado su viaje, nunca se había llegado a cruzar con un herrero por raro que esto sonase. Jamás había visto los espectaculares equipos de herrería enana que a Leif tanto le gustaba recordar. Y este sitio era lo más cercano a ello que podía imaginarse. El inmenso horno al lado de la casa; la brillante forja de la que nacía la chimenea de piedra, los fuelles de cuero; el gran yunque negro del exterior; la inmensa colección de martillos y pinzas de distintas formas y medidas; aparte de varios aparatos de los que no conseguía entender la utilizar a primera vista.
__-¡Chico! Por aquí.
__El hombre le llamaba mientras abría la puerta que conecta el taller y la casa. Aulenor corrió hasta alcanzarle.
__-Eres herrero-observó el chico.
__-Si. El mejor de la región-contesto el hombre.
Abrió la puerta e invitó a Aulenor a pasar. Si es cierto que en casa del herrero cuchillo de palo, esta choza cumplía el refrán a rajatabla y lo llevaba al extremo. Cuando el escamado atravesó el umbral se encontró una casa completamente de madera. No había un solo mueble, una sola pared, un solo utensilio a la vista que no estuviera hecho de este material.
__-Acogedor, ¿verdad?-dijo el hombre adelantando al escamado-Ven, vamos a buscarte un sitio.
__El hombre atravesó la estancia, hasta llegar a otra habitación, esta debía de ser un almacén, una despensa o un garaje. En el medio de la sala, justo delante de una gran puerta de madera, hacia un carreta. A un lado de esta se encontraban un buen montón de espadas apoyadas unas sobre otras. A su lado, varias toneladas de lingotes de hierro y otros metales apiladas unas encima de otras prolijamente. En el rincón opuesto se encontraba lo que debía de ser la despensa; varios sacos de alimentos y de carbón separados entre si por un montón de leños y otro de paja; y ordenados en varias baldas de maderas.
__-Bueno, creo que te alojaras aquí. Puedes echar algo de paja dentro del carro y dormir ahí. Para unos pocos días, no creo que sea tan mala cama, ¿no? Tienes el horno justo al otro lado de la pared, así que frió no pasaras.-explicó el hombre.
__-¿Entonces, en el carro?
__-Si. Siento no poder ofrecerte mucho más. Siéntete cómo en tu casa. Si necesitas algo estaré en la parte delantera. Trabajando.
__-Esta bien. Mucha' gracias.
__-¡Por cierto! No nos hemos presentado formalmente. Me llamo Reginn Solberg.-dijo tendiéndole una de sus gruesas manos.
__-Yo soy Aulenor.-contestó el nagar devolviéndole  el saludo.
__-¿Aulenooor...?
__-Sin más, supongo.
__-¿Acaso no tienes padres?
__-Eh... ¡Si! Claro que tenía.
__-¿Y cómo se llamaba tu padre?
__-Ingus. Ingus Abe. Era cazador.
__-Entonces eso te convierte en Aulenor Abe. ¿O no?
__-Si... supongo... nunca lo había pensado...
__-Me caes bien-contestó riendo el hombre-Bueno, tengo que acabar unos cuantos encargos más antes del almuerzo. Si me necesitas ya sabes: estoy ahí al lado.
__El herrero salió de la sala directo hacia su taller, dejando al joven allí solo. Miró a su alrededor. El sitio era algo oscuro y estaba lleno de polvo. Dejó sus cosas junto a los lingotes y se dirigió hacia la paja dispuesto ponerse manos a la obra cuanto antes.
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Re: Piedra, papel y martillo

Mensaje por Aulenor el Mar Nov 08, 2016 6:26 pm

__Más o menos una hora fue lo que le llevó al escamado el montar un lecho más o menos decente. Tal y cómo le había dicho el Reginn,  había amontonado casi la mitad del montón de paja dentro del carro, de tal modo que le sirviera de colchón. Encima había colocado su propio saco de dormir encima, y había rematado la cama usando un saco de harina como almohada. Dormiría bien cómodo.
__Cómo seguía oyendo al herrero martillear, decidió sacar sus cosas del macuto y aprovechar para colocar todo. Su ropa antigua, sus pieles, algo de carne del día anterior (más le valía comerla hoy), los viejos pantalones de enano, sus espadas, la botella que había recogido por el camino, el pergamino del geomante, la flauta que le regalo su padre, su mapa, su odre de agua, y el martillo y el pequeño yunque que le dio Leif. Esas eran todas sus pertenencias. Apenas ocupaban un rincón del carro.
__Según las sacaba, el sentimiento de nostalgia volvían a su cabeza. Pensó en su viaje, en su valle, en sus tiempos con el enano, en su hermano, en si éste estaría bien... Y decidió seguir con la lectura del pergamino para apartar esos pensamientos. Aun le quedaba mucho por ver y aprender antes de volver.

__Estuvo leyendo un rato hasta que finalmente dejó de sonar el martillo, y al poco apareció Reginn por la puerta.
__-Muy bien, señor Abe. Creo que ya va siendo hora de comer. ¿Has acabado de instalarte ya?-dijo.
__El joven asintió en respuesta mientras dejaba el pergamino junto al resto de sus cosas.
__-Pues formidable. Vamos a ver entonces qué podemos comer.
__-Tengo un conejo- indicó Aulenor señalando la carne junto a sus cosas.
__-¡Formidable! Hacia un buen tiempo desde la última vez que comí carne.
__El nagar cogió el conejo y de un salto se dirigió hacia la puerta. Mientras, el herrero se había percatado del pequeño yunque que poseía el escamado e, intrigado, se acercó para inspeccionarlo.
__-¿Esto es tuyo?-preguntó.
__-Si.
__-Curioso.
__Se dirigieron a la cocina, dónde Reginn preparó el fuego mientras Aulenor despellejaba al conejo. Al poco tiempo, ya lo estaban degustando.
__-Entonces, ¿tú también te dedicas a la herrería?-preguntó el hombre.
__-No. Bueno si. Bueno, más bien so' aprendiz-le respondió el joven.
__-¿Aprendiz? ¿Y quién es tu maestro?
__-Un enano llamado Leif.
__-¿Leiiif...?
__-Leif Endrin.
__-Endrin... No me suena la casa.
__-No es de por aquí. Nos conocimos en mi hogar, en Daulin.
__-¿Eres de Daulin? Has debido de haber hecho un buen viaje en barco.
__-No. Viajo a pie.
__El herrero le miró sorprendido, pero no pudo hablar por tener la boca demasiado llena.
__-Atravesé Thargund y llegué a Ciudad Esmeralda antes de primavera. Luego llegué a la frontera de Erinimar, pero no me dejaron cruzar, así que bordee por las montañas, cerca del foso. Llegue a Physis a medidos de verano y desde que conseguí salir he estado viajando por Keyback.
__-¡Formidable!-exclamó sorprendido tras tragar otro trozo-¿Y qué fue de tu maestro?
__-Murió. Antes de que empezará yo a viajar. Ya era muy anciano.
__-Ya veo. Una pena.
__-Si, él si que era formidable...
__La nostalgia trajo el silencio, y durante varios minutos, lo único que se oyó fue el masticar, que fue finalmente roto por el herrero al aventurarse a seguir preguntando.
__-Y entonces, ¿qué sabes hacer?
__-Bueno, lo básico supongo. Me enseñó a crear una forja, a obtener el metal, cómo darle forma...
__-Yo preguntaba más bien por ¿qué forma le diste?
__-Bueno, en realidad lo único que me quedo bien fue Lanula, mi espada.
__-¿Puedo verla?
__-Si, claro.
__Aulenor se levantó de la mesa para ir a buscar la espada a la otra habitación. Apareció al poco con ella entregándosela al herrero, que la inspeccionó con interés.
__-No realidad no está forjada, lo que se dice forjada. Está hecha sobre la escama de un wyvern, pero la reforcé con acero. Realmente estoy orgulloso de cómo me quedó.
__Reginn analizaba minuciosamente el arma, comprobando cada detalle, cada mella, cada sección. Comprobando sus puntos débiles y sacudiendo cada segmento por separado.
__-¡Esto es una porquería!-concluso el herrero.
__-¿Qué?-se sorprendió el nagar.
__-Esta demasiado segmentado, puede que sea afilada, pero no es nada resistente. Bueno, puede que cada parte sí, pero no el conjunto. Si recibiera un buen golpe de otra espada, se rompería a cachitos. ¿Ves? En esta zona...-según agitaba la zona donde el recubrimiento de acero se juntaba con la escama y el mango de hueso, algo hizo crack y de pronto la espada se desarmo en las manos del herrero-¡Oh! Vaya... ¿Ves lo que te decía?
__-¡¡Lanula!!-gritó angustiado Aulenor  lanzándose a recoger los restos de su espada.
__-No esperaba que se rompiera tal cual-trato de excusarse el herrero con tono pesaroso, pero sin intención de disculparse abiertamente-Piensa en el lado bueno: mejor que se rompa aquí y ahora que en plena batalla, ¿verdad?
__Las palabras de Reginn, no parecieron consolar al joven, quién seguía tratando de unir las piezas de su arma, mientras trataba de pensar algún medio para arreglarla, con un gesto de congoja en el rostro.
__-Vale, escucha-dijo el herrero, quitandole los trozos a Aulenor de las manos y dándole un tono de autoridad a su voz-Esta "espada", como te he dicho, era una porquería. No pienso dejar que alguien que se hace llamar Herrero o aprendiz de ello, vaya enseñando algo así. Sé que le tenias aprecio, pero no era un buen arma. Así que deja de gimotear y deja que te enseñe a hacer una espada en condiciones.


Fin del comunicado
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Re: Piedra, papel y martillo

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