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Depredador.

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Depredador.

Mensaje por räuberisch el Dom Nov 13, 2016 2:36 am

Räuberisch contaba en su mente 400 marcas desde que había salido de la tierra que lo había visto, muy para el pesar del resto de criaturas, nacer… En su territorio había exterminado gran parte de la población animal, y muy pocas tribus humanas se mantenían en pie sin haber perdido, al menos, un tercio de su población. En la mente de cualquiera, el nefasto se podía ver en la parte media de la cadena alimenticia, pero mejor representado estaba en la mente de la criatura, pues se miraba a sí mismo en la parte media de la montaña de cadáveres del foso de la muerte de Mashamba Milele, en donde “creció”,  esta montaña mantenía los cadáveres más antiguos en la base los cuales no eran más que huesos, posteriormente se encontraban los que tenían un tiempo medio de haber sido arrojados, esos cadáveres aún tenían carne y sangre, aunque podrida… En ese lugar se miraba a si mismo Räuberisch, pues podía cazar pero también ser cazado.
 
La criatura había caminado por cientos de noches guiada solamente por su sed y su hambre. Fue un año completo en el que solo dejo masacres tras de sí, y no pasaba más de una noche en un mismo lugar, rápidamente aprendió que los humanos eran peligrosos en grupos y que en ocasiones tenían pieles metálicas que no podía rasgar o morder, varias fueron las heridas que recibió de espadas y alabardas antes de comprender que habían distintos tipos de humanos.
 
En su mente, el demonio, diferenciaba a los humanos en tres tipos; los blandos, quienes no peleaban o lo hacían muy mal, estos eran lo que en Noreth se conoce como campesinos o ciudadanos, presas fáciles para Räuberisch quien incluso se divertía al perseguirlos. Luego seguían los humanos de piel metálica, estos eran más peligrosos pues siempre viajaban en manadas y portaban armas, Räuberisch solo se enfrentaba a ellos en situaciones de extrema emergencia, pues normalmente prefería evitarlos a toda costa. Por ultimo estaban los humanos raros, estos podían hacer cosas que los otros humanos no y eso los convertía en los más peligrosos pero, al mismo tiempo, los más interesantes. 
 
Räuberisch se había topado con pocos humanos raros en su travesía, uno de ellos lo había golpeado usando agua, algo que asusto mucho al depredador y lo hizo escapar rápidamente. Esa fue la primera vez que él había visto magia y nada lo había preparado para enfrentarse a ello. En ese momento, si Räuberisch fuese sido un animal cualquiera, simplemente fuese desistido de cazarlo y fuera cambiado su rumbo. Pero… Räuberisch no era un animal cualquiera, así pensaba el de sí mismo, él era un “räuberisch” y como tal, tenía que aprender como matar al humano raro.
 
El Demonio pasó varios días asechándolo, aprendiendo como se movía y que hacía con el agua, Räuberisch se dio cuenta que el humano necesitaba estar despierto y concentrado para poder ser raro, así que espero a la noche más oscura, cuando el Humano había trabajado más que en días anteriores y aprovechándose de la oscuridad y el cansancio de su presa, logro atraparlo mientras dormía y comerlo. Esa noche un nuevo cambio ocurrió en la mente de Räuberisch, la experiencia le había enseñado que no siempre se podía matar al inicio a la presa, no… En ocasiones se tenía que esperar para poder matar.
 
Regresando al tiempo actual, Räuberisch se encontraba nuevamente caminando durante la noche… Hacia pocas horas había entrado en un bosque diferente todos los que habia visitado antes, este tenía olores únicos y arboles altos con exuberante color. Y sin hablar de la cantidad de flores coloridas y animales curiosos, estaba pues en la Selva de Uzuri, aunque él no tuviera la mas mínima noción de eso.
 
Räuberisch camino durante las primeras tres horas de la noche, sus cuatro patas se enterraban en la tierra húmeda, lo que le hacía pensar que había llovido hace poco, pero no veía agua en las hojas y eso lo confundía (Räuberisch se percataba de la humedad común en la Selva, pero al ser la primera vez que la visitaba esto le era completamente extraño.) El demonio miraba hacia el cielo tratando de observar en qué punto se encontraba la luna, o si habían nubes de lluvia sobre su cabeza, pero la espesura de los arboles le hacían muy difícil esta tarea.
 
Mientras caminaba, escuchaba el sonido de los insectos y los chirridos de algunos murciélagos que volaban entre los árboles, Räuberisch recordó lo bien que sabían estas criaturas pero lo difícil que era atraparlas en pleno vuelo. El Demonio siguió con su camino, internándose cada vez más en la selva hasta que se encontró completamente perdido. La noche era oscura en ese lugar, la luz de la luna apenas pasaba entre la maraña de ramas y hojas de los grandes árboles, pero no era un problema para el Demonio, Räuberisch poseía visión nocturna así que fácilmente se supo adaptar al lugar en donde estaba.
 
Fueron varios los pequeños animales que cayeron en las fauces del nuevo depredador, desde insecto hasta pequeñas ranas y lagartijas, todo esto fue un festín exótico para Räuberisch quien termino satisfecho y cansado de tanto correr de un lado a otro sin parar. Habiendo exterminado todo ser vivo que se encontraba a su alcance, la criatura comenzó a buscar un lugar seguro y tranquilo en el cual descansar, encontrando así una cueva que parecía ideal para pernoctar a gusto.
 
Mientras se adentraba en la cavidad, rápidamente noto lo extensa que era, camino poco a poco mientras respiraba lento para captar cualquier aroma que le previera de alguna amenaza en el interior y mientras lo hacía, su visión se fue adaptando a la oscuridad absoluta. Räuberisch se sentía en ese lugar pleno totalmente, recordaba sus primeros años de vida y como los había pasado en completa oscuridad en un lugar similar a ese, en ese momento la criatura noto algo extraño en la pared de la roca, ¿Son estacas? Pensó al principio, pero al acercarse a comprobar se dio cuenta que se trataban de antorchas apagadas, el aroma a aceite era muy leve pero al buscarlo en la cueva se hacía fácil de detectar. El Demonio sintió como si una estaca atravesara todo su cerebro, instintivamente comprendió que estaba bajo amenaza así que no tardo ni un segundo en girarse en seco y regresar por donde había entrado, pero al hacerlo, vio como la luz de la luna, que apenas penetraba por la entrada, se perdía completamente  ¡Algo ha bloqueado la entrada! Pensó, y justo después cada una de las antorchas de la cueva se encendieron por si solas.
 
-¡Calmado!- Dijo una voz, desde la entrada de la cueva. -No temas pues no planeo hacerte daño.- Comento la voz, que parecía ser de un hombre.
 
En la mente del Demonio estallaron mil pensamientos e ideas de que hacer, Räuberisch miro en todas las direcciones buscando una forma de salir y revisando sus posibilidades, mientras escuchaba como unos pasos se acercaban a él, el demonio comenzó a analizar las palabras de lo que se había dicho. Räuberisch, aunque no sabía hablar, podía entender plenamente el idioma común así que comprendió que lo que lo había encerrado no quería pelear. -Solo… No te asustes.- Dijo nuevamente la voz, quien finalmente se mostraba frente al Demonio.
 
Räuberisch pudo ver frente a él, a pocos metros, a un hombre de mediana estatura, con la cara cubierta por una máscara que recreaba el rostro de un ave, y con algunas plumas que rodeaban la misma, el hombre además portaba el pecho cubierto por una capa de metal, al igual que los humanos de piel metálica que se había encontrado antes, esto lo alarmo un poco pues inmediatamente pensó que no debía estar solo, y peor aún… Que podía ser muy peligroso.
 
-Sabía que te encontraría Rauberisch, sabía que entrarías aquí hoy.- Se escuchó, procedente del hombre de la máscara.  La voz era profunda y al mismo tiempo suave, como la brisa durante la lluvia… El Demonio estaba intrigado, sentía el peligro pero no sabía cómo definir a ese Humano, en su mente se debatía entre clasificarlo como un Humano de piel de acero o un Humano raro… En ambos casos estaba en grave peligro, pues tras el hombre se encontraba la entrada bloqueada por un muro de piedra. ¿Es eso? Se preguntó en su mente ¿El mueve rocas? Increpo nuevamente a su mente, como creyendo que algo o alguien le respondería. -Rauberisch tranquilo.- Dijo el Hombre y comenzó a caminar lentamente hacia el Demonio. En su mano se podía ver un palo largo con una cadena dorada en un extremo, algunas plumas y un cristal verde en la punta. El hombre movía el bastón de forma curiosa, como si intentase encantar a una serpiente…
 
Rauberisch se mantenía expectante y en su interior sus pensamientos se devoraban entre sí. Por el hecho de no saber hablar en idioma común, sus pensamientos eran meramente ideas extractas y difícilmente se podría retratar como pensaba… Pero si se tiene que describir en que pensaba o que pasaba por su mente lo más cercano seria lo siguiente. 
 
-¿Debo matarlo?-
 
-¿Es humano?-
 
-¡Devóralo!-
 
-¡¡Nos matara!!-
 
-¿Qué es eso de su mano?-
 
-¡MATALO!-
 
-¿Es un humano… raro?-
 
-¡Nos encerró, es un enemigo!-
 
-Pero… Si lo mato no sabré si es un humano raro.-
 
-¡Si no lo mato me matara!-
 
-¡MATAR O MORIR, COMER O SER COMIDO!-
 
-Cálmate… Piensa.-
 
-¿Cómo salir si el bloqueo la salida?-
 
-Si es un Humano raro tenemos que esperar…-
 
-Si… Esperar.-
 
Rauberisch se mantuvo en silencio, mirando fijamente el báculo del hombre mientras este se acercaba lentamente. -Vi tu llegada aquí hace muchos soles… Tu llegada ya estaba escrita, desde antes que nacieras en Mashamba Milele.- 
 
-¿Comprendes que digo?-
 
Rauberisch se sentó en el suelo y asintió lentamente mientras clavaba sus fríos ojos en el hombre.
 
-¿No me vas a atacar verdad?-
 
Rauberisch levanto lentamente una de sus garras y extendiendo uno de sus dedos dijo que no.
 
El hombre respiro profundo y se detuvo a solo dos pasos del Demonio, este, se mantenía inmóvil por completo, sus fosas nasales se abrían y cerraban dando la impresión de estar detallando los aromas. La mano del hombre bajo lentamente dejando el báculo en el suelo, y seguidamente se sentó frente a Rauberisch.
 
Ambos, Hombre y Demonio, se miraban directamente a los ojos mientras esperaban que el otro hiciera el primer movimiento. En este caso fue el humano, quien comenzó a relatar como había llegado hasta ese lugar, y más importante aún, que quería de Rauberisch.
 
-Mi nombre es… No…-El hombre negó con la cabeza mientras sonreía. -Tú no eres de los que le importan los nombres… Fui enviado aquí para terminar contigo… - El hombre noto inmediatamente como algunos músculos del Demonio se tensaron por un segundo. -…Mejor dicho, terminar con lo que eres en este momento. ¿Rauberisch, actualmente eres un depredador verdad?-
 
El Demonio ladeo la cabeza un poco y tras un minuto entero de silencio, asintió. -¿Y tú has visto como otros depredadores cazan para alimentarse ellos y a los suyos?- nuevamente el demonio asintió con la cabeza, mientras pasaba su lengua por encima de sus dientes. -Rauberisch actualmente está en vías de convertirse en un peligro para el orden natural de las cosas… Rauberisch, estas matando mucho y no das tiempo a que la vida se expanda.- La tensión en la cueva podía cortarse mientras el único sonido que se escuchaba era el crispar de las fogatas y la voz de aquel hombre.
 
-¿Rauberisch, entiendes lo que trato de decir?- El Demonio reflexiono largo y tendido sobre la situación en la que estaba, para él lo que tenía frente si, definitivamente no era solo un Humano raro… Este era un Humano raro de piel de acero, algo que en su imagen del mundo debía estar muy alto en la montaña de cadáveres. Sus instintos animales le advertían del peligro, su alma de Demonio le pedía que lo matara y su mente sucumbía ante la curiosidad. Rauberisch bajo su garra al suelo y escribió la palabra “Si” en el suelo de la cueva.
 
El hombre se sobresaltó al ver esto, claramente no sabía que tan lejos iba la inteligencia de la criatura. Rauberisch noto como el ambiente, por un segundo cambio, esto debido al lenguaje corporal del hombre, que pasaba de estar calmado a un poco más ansioso.
 
El hombre comenzó a explicarle a Rauberisch por qué no podía seguir viviendo como lo venía haciendo hasta ahora. El respeto a la vida de todos los seres vivos, tanto grandes como pequeños, fue el principal argumento de aquel hombre para cambiar a Rauberisch.
 
Rauberisch se había mantenido en silencio, escuchando detenidamente cada una de las palabras del hombre, en su mente lo había bautizado como “Hombre Pájaro” por su máscara tan peculiar.  El Hombre Pájaro debía poseer la capacidad de mover la piedra que bloqueaba la entrada, concluyo el demonio, y además había podido ver que Rauberisch entraría en ese lugar, de ser así entonces le había tendido una trampa.
 
El Demonio recordó entonces a las arañas con las que jugaba en la cueva, ellas tendían trampa también así que el hombre pájaro no era de confiar. Mientras pasaba la noche el Demonio se limitó a asentir a cada uno de los preceptos que el Hombre Pájaro decía, la mente de la criatura estaba clara y serena, como la primera hora de la mañana.


Mientras seguía hablando, el Hombre Pájaro no parecía notar las intenciones de Rauberisch. Nada en su forma de comportarse le indicaba que este estuviera planeando algo, de hecho, el Demonio se había mostrado muy pacifico.  -¿Cómo es que sabes escribir?- Pregunto el sujeto, mientras miraba las palabras que Rauberisch había escrito en la roca.  
 
Rauberisch recordó como por un año entero había estado observando a los Humanos, aprendiendo  de ellos e imitándolos. También pensó en aquellas voces que de vez en cuando sentía en su mente, era extraño… El no sentía que esas voces fueran de él, y de hecho, ni siquiera le hablaban en un idioma que el conociera, aunque lo entendía, no podía siquiera pensar en una respuesta. Estas voces se debían a la magia profana que imperaba en él, y la influencia del propio Yigoniath en su mente. Este señor del caos se había mostrado extremadamente permisivo con su experimento, Rauberisch, y no le exigía mayor ofrenda que el aprender, esa era la orden que se repetía en la mente del Demonio “Aprende, crece y ven” y así lo estaba haciendo, aunque en su propia forma.
 
Todo esto paso rápidamente por la mente del Demonio mientras que el hombre esperaba una respuesta… Rauberisch se sintió impotente al no poder explicarle con claridad, pues no poseía forma alguna de hablar, esto era muy molesto para él, pero al final solo opto por dibujar unos garabatos en la pared. En ellos, se podía entender que una figura, que representaba a Rauberisch, observaba a otras que tenían la forma de unos Humanos. -Comprendo… Tu aprendes viendo a los otros.- Dijo el hombre mientras pasaba su mano por debajo de su máscara.  
 
Rauberisch asintió mientras mostraba los dientes en un intento de sonreír, esto sembró terror en el corazón del hombre, pero lo supo esconder bajo la máscara. Fueron varias horas las que pasaron juntos ambos seres, conociéndose pero sin llegar a revelar las intenciones para con el otro. En un momento dado el sujeto de mascara de ave decido ponerse de pie y caminar lentamente hacia la entrada. -Quiero que veas algo, es momento que comprendas para que nos hemos encontrado.- Dijo y mientras levantaba, y movía de izquierda a derecha su báculo, la gran roca que bloqueaba la entrada comenzó a moverse.
 
Rauberisch pasó su lengua por encima de sus labios, sus músculos se tensaron y apretó fuertemente una garra mientras se levantaba del suelo. -Ven, acércate. Es hora de que salgamos.- Dijo el hombre mientras invitaba a Rauberisch a seguirle.
 
El Demonio comenzó a caminar tras el hombre pájaro lentamente, su respiración era pautada y trataba de mantener su mente en calma absoluta. ¡Al fin, podre salir! Fuese dicho si supiera pronunciar estas palabras. Rápidamente ambos seres salieron de la cueva, el hombre caminaba varios pasos delante de la criatura, dándole la espalda en señal de buena fe. Rauberisch acelero el paso y mientras estaba a solo un paso de alcanzar al hombre pájaro, este, se voltio. -Fue un placer hablar contigo, me alegra que entendieras mi filosofía.-
 
Rauberisch sonrió nuevamente, o al menos, trato de hacer el intento y mientras daba el último paso para alcanzar al sujeto extendió sus garras y lanzo un zarpazo directamente al cuello del Humano. Las garras de la criatura pasaron lisamente por debajo de la barbilla, en un espacio que no cubría el peto ni la máscara y lograron abrir tres heridas profundas en la garganta.
 
El hombre levanto el báculo instintivamente, mientras con la otra mano trataba de contener la herida de su garganta pero en ese momento Rauberisch salto sobre el clavando las garras de sus patas traseras en la armadura  y derribándolo sobre su espalda, seguidamente la criatura abrió lo más que pudo su mandíbula y mordió el rostro, cubierto por la máscara, de quien se había convertido en su presa.
 
-Qe, Buf, pot shsss….- Fue lo último que se escuchó antes de que Rauberisch triturara la máscara con su fuerte mordida, y a su vez clavara sus dientes en el rostro de la presa.
 
El cuerpo del hombre pájaro se sacudió por un minuto, primeramente tratando de escapar de las fauces del depredador y a lo último, por meros espasmos nerviosos, como si fuesen ecos o remanentes de la vida que ya se había extinguido. Si, era una muerte atroz el ser devorado vivo… Es posible que sintiera como la carne se desprendía de sus huesos y como la sangre caliente se desparramaba sobre su cuerpo.
 
Rauberisch apretó fuertemente el cráneo del hombre, deformándolo y destrozando los huesos de su rostro, la máscara crujió y se rompió. Seguidamente el Demonio clavo sus garras como anclas en los hombros de su presa y jalo fuertemente hasta desprender y desgarrar la carne, los ojos se salieron de sus cuencas y la nariz fue arrancada de un solo bocado para ser tragadas de inmediato, el sonido chicloso y un tanto crujiente del masticar cartílago siempre ponían de buen humor a la criatura. El nefasto clavo nuevamente la mordida en la garganta del cadáver y arranco un trozo de carne junto a parte de la vena yugular, la principal vía de sangre al cerebro, esto desemboco un gran chorro de sangre que salpico el cuerpo de la criatura y genero una descarga de emoción en su cuerpo, el sentir la sangre aun tibia era lo ideal para acompañar una buena comida.  
 
La noche avanzaba lento, ya solo faltaban, quizás, dos horas antes que el sol saliera y Rauberisch ya había devorado gran parte de su presa. La criatura había dejado de tener sueño en cuanto probó bocado y ahora su accionar era repetitivo mientras reflexionaba sobre la experiencia, en su mente, nuevamente se desarrollaban diálogos consigo mismo.
 
-Rauberisch come a quien intento atraparlo. Rauberisch está por encima del Humano raro de piel de acero.-
 
-El Hombre pájaro quería que Rauberisch dejara de cazar. Pero Rauberisch es un rauberisch, y eso hacen los que cazan. Rauberisch no pasta, Rauberisch come a quienes pastan.-
 
El Demonio sujeto el brazo del humano y clavando fuertemente sus garras comenzó a jalar para desprender el brazo, la tarea no fue fácil y necesito usar toda su fuerza y girar varias veces la extremidad para que esta se desprendiera del hombro. Pasados treinta minutos el cadáver no era reconocible, se había convertido en un montón de huesos sobre un charco fangoso de sangre. Los insectos comenzaron a rodear a la criatura mientras continuaba con su festín y fue entonces cuando Rauberisch decidió abrir el estómago y comerse la mejor parte, el Demonio se comió todos los órganos como si de dulces se tratase, dejando para el final el cerebro y el corazón, sus platillos favoritos.

Al terminar el banquete Rauberisch se paró sobre sus cuatro patas y observo fijamente el resultado de su casería. Esto no generaba el más mínimo sentimiento dentro del Demonio, ni evocaba algún pensamiento profundo sobre la vida y la muerte o la moral y la ética… Para Rauberisch él era un depredador, un carnívoro y todos los demás eran solo comida. El Leon no piensa en nada mientras depreda, los lobos tampoco reflexionan mucho sobre sus acciones, y de igual manera para Rauberisch lo que había hecho era natural, una vez superada su curiosidad por el Hombre pájaro ya solo quedaba una cosa por hacer, y así, es como Rauberisch hace las cosas.
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Re: Depredador.

Mensaje por Señorita X el Dom Nov 13, 2016 1:53 pm

Vaya, es una pena que no haya dejado al hombre pájaro vivo. Aun así, es un hijra muy correcto. Le felicito. UN saludo
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