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Cuentos de Noreth
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Solo hay un modo de conocer el desierto...

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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Gula el Vie Ago 18, 2017 4:20 am

Cobijo en la sombras



Pitch se encontraba confundido… ¿Perder al demonio que lo había hecho sentir vivo cuando quedó a la deriva? ¿Quienes eran estas personas? Si alguna vez Pitch tuvo dudas acerca de su futuro fue en ese momento. Perder al demonio podría otorgarle más oportunidades en esta nueva vida, en este nuevo inicio con Zarifa a su lado. El hombre la vio por un momento y pensó si sería egoísta de su parte hacerla sufrir por llevar también la carga que implicaba la demonio… Había visto su amor y devoción cuidandolo pero ¿Pero cuánto duraría eso? ¿3 o 5 veces nada más?

-No es algo que esté en tus manos, Pitch Bredo. -Dijo una voz femenina que salía de las escaleras y le generaba a Pitch un escalofrío que nunca había sentido, la sala ahora se sentía como un gran altar y ella la sacerdotisa mayor. Su presencia sembraba terror e invocaba un aura de superioridad, Pitch solo había sentido esta presencia en una de sus aventuras en el desierto pero nunca de una forma tan real. Su instinto le decía que bajara la cabeza y se arrodillara pero sus dudas y pensamientos al verla crecían, la curiosidad hacia aquella mujer imponente lo mantenía atento, observando.

Pelo negro largo que se camuflaba con una capa sombría que parecía levitar por sí sola, no se podía precisar si la capa era de tela o un humo negro que surgía de ella pues ondeaba como lamentos eternos hacia al aire. Su expresión era fría y su mirada aunque pareciera perdida en realidad era la de un inmortal que no había sido sorprendido en siglos y pudo presenciar el fin inevitable del mundo. De la extraña capa salían delgadas líneas de tela que apena cubrían su pecho y bajaban por todo su vientre como una cascada negra con adornos perlados, plateados y dorados.

Las desnudes de sus piernas, abdomen y pecho mostraba diferentes marcas que si bien no tenían un patrón pero parecieran moverse sobre su piel como garras sombrías. En frente había una especie de adorno, una corona que se acompañaba de lujosos detalles que caían en forma de cadena bajo su barbilla. En sus manos garras metálicas y finas cubrían sus manos con una ornamenta brillante que hacía un perfecto contraste con sus ropas oscuras y sombrías. Lo más resaltante de esta dama, de esta reina de la sombras eran las espadas que cargaba en su espalda, su curiosa apariencia espectral, tribal en incluso de clériga tenía cierta discordancia con su pelo descuidado, su pollina recta, sus espadas con un mango diferente cada una pero de plata brillante como sus adornos y el tatuaje en su pecho algo deforme y que daba la sensación que ondulaba.


Alquiora:



Curiosamente, cuando la dama dio unos pasos hacia los presentes el tatuaje tomó la forma de un ojo llorando, con una especie de signos que parecían guadañas. Pitch se sintió atraído por el tatuaje, como si de él pudiera obtener algo más, como si lo llamara en invitara a tocarlo y perderse en un mar de sombras.




La demonio estaba callada, la dama de negro estaba quieta y Tulio y Zarifa observaban el extraño efecto que ocurría en Pitch. La elfa estaba dudosa de aquella situación pero la expresión de seguridad y una pequeña sonrisa dibujaba en el rostro de Tulio la aliviaba un poco, pero no por mucho. De un momento a otro Pitch se levantó, se quedó mirando el tatuaje de la mujer que era casi de su tamaño pues sus zapatos con tacón la hacían ver alta y glamorosa. Los ojos del poseído se tornaron negros en tu totalidad, su boca se abrió de súbito y como si hubiera sido hipnotizado extendió su mano para alcanzar a la marca que lo reclamaba, él había sido elegido para algo más importante que ser el recipiente de un vil demonio con hambre pues se convertiría en el Rey de las Sombras.

El hombre apenas colocó un dedo sobre el tatuaje de éste salieron innumerables sombras que cubrieron todo de oscuridad, dejando al hombre en un cuarto vacío. Oscuro. La mirada de la mujer era la misma, pero sabía que ocurría en la mente del poseído pues las sombras lo reclamaban y ahora él tenía que aprender a dominarlas si quería seguir existiendo, y no terminar consumido por estas.




-Tulio, está todo listo. Ya es hora. -Dijo la mujer con voz de profunda, gruesa en un tono suave bajo que miraba al tabernero.

-Bien, Alquiora. Tiempo sin verte… Entonces, ¿Él va a ser el portador de las sombras? Si, pero para ello hay que deshacerse primero del demonio, no podemos dejar que tal poder caiga en manos del Caos y sus seguidores.

-Bien… Zarifa, hija mia… Es hora de liberar a Pitch de su carga, ¿Quieres ayudarnos?
-Preguntaba Tulio a la elfa pero, sospechosamente ambos la miraban de forma directa, creando presión e incomodidad en la pequeña elfa que no tenía otra respuesta más que asentir afirmativamente con la cabeza. -Bien, por favor lleva a Pitch abajo con Alquiora. Yo cerraré la taberna. -Zarifa tomó del brazo a Pitch que se encontraba en un estado de trance, parecía un zombie recién levantado, sin inteligencia o conciencia de lo que pasaba a su alrededor, simplemente acataba órdenes. Se notaba claramente que el demonio también estaba en el mismo trance pues la boca estaba abierta con la lengua afuera cual perro sediento, bajaron las escaleras y cuando desaparecieron del marco de la trampilla.

El pequeño hombre se puso de pie sobre la barra, dio un paso al borde y cayó con total lentitud al suelo… Con un movimiento de mano apagó toda luz y detrás de la puerta cayó un enorme y rectangular pedazo de madera que tranca el movimiento de la misma.

Las mesas se movieron y apilaron en pares unas sobre otras con las sillas encima, dejando espacio libre. Comenzó a dibujar entre el polvo, con su pie, un círculo con líneas que se interconectaban y símbolos en cada punta mientras que detrás de la barras comenzaban a salir diferentes huesos, cabezas, partes de lo que parece ser alguna creatura y vela que se colocan suavemente cerca de los símbolos e iluminaban el ritual que se iba a llevar a cabo, curiosamente dicho preparación estaba perfectamente ubicada sobre otras figuras en el sótano aunque estas habían sido hechas por el corte de la piedra, pues Alquiora tomó sus espadas y marcó la forma del círculo con estas.

Un pequeño ratón bajaba cautelosamente la escaleras, pegado a la pared descendía con pequeños saltos olfateando quizá alguna sobra. Llegó al piso de la taberna rápidamente corrió hacia la pila de mesas para desaparecer del ojo de Tulio que lo observaba con bastante detenimiento.

-Alquiora, ya terminé aquí. -Dijo Tulio en la mente de la Reina de las Sombras.

-Perfecto Tulio, yo estoy por terminar aquí también. -El sótano oscuro, húmedo y extrañamente frío era iluminado por el brillo de las prendas de la dama sombría al estar cerca de la velas que rodeaban el círculo del ritual, aunque tenía símbolos diferentes si se superpone sobre el círculo del otro piso daba a un completo y perfecto donde no quedaría espacio vacío. Pitch yacía en el suelo desnudo aún estado catatónico sus ojos eran una bolas negras y brillantes, Zarifa al igual que él estaba dentro del círculo.

-No te vayas, te necesitamos. Una seguidora de Dianthe nos ayudará a expulsar el demonio, además de sanar la dolencia de este hombre durante el ritual.-Le dijo la oscura mujer a la elfa.

-Pero no tengo nada que ofrecer, así no le puedo pedir a mi diosa.

-Comprendo… Ve y prepárate, pero date prisa. -La elfa ni siquiera dijo algo pues salió corriendo a su habitación, tomó varias macetas que habían, se quitó sus ropa y se echó un balde de agua encima, busco una bata y volvió a dirigirse velozmente al sótano.

La oscura dama sonrió levemente por la desnudez de la elfa que se resaltaba por su ropa mojada y pegada al cuerpo. La elfa colocó la plantas alrededor de Pitch y comenzó a rezar en su idioma a la Diosa de la vida, una luz clara y cálida comenzó a emerger de las plantas y se podía ver como la energía fluía hacia la elfa que también comenzaba a obtener un brillo divino. Alquiora cerró sus ojos y extendió las manos sobre el círculo del ritual para comenzar el exorcismo.

Los símbolos comenzaron a brillar notablemente y la oscuridad de los ojos del poseído se había marchado dejándolos de color rojo sangre, reflejo de su alma torturada. Su mente, su ser, su alma poco a poco se fue separando de la demonio. Al mismo tiempo como si estuviera viviendo en sus recuerdos Pitch pudo sentir nuevamente cosas que habían quedado ocultas por el demonio: Sus memorias perdidas.

Un grito desgarrador salió con voz de hombre del humano, Zarifa rezaba fervientemente a su diosa, pedía poder, pedía vida, pedía curar las heridas y todo mal que su amado sufriría. Alquiora sabía que la sangre de Pitch no sería la única derramada ese día, Zarifa era el principal sacrificio para poder enviar al demonio de vuelta a su plano.

Tulio se encontraba en el centro del círculo mágico en el piso de arriba, como señor de la mente se encontraba liberando la mente de Pitch del yugo de Bhaks, aunque los recuerdos del humano fueran dolorosos el pequeño hombre pudo entender la  respuesta de Pitch con respecto a sus memorias. El dolor de Pitch por no recordar lo que él consideraba la mejor etapa de su vida, llena de dolor, alegría, sufrimiento, etapa en la cual él podía sentirse pleno, humano y tenía la oportunidad de decir que pudo tener una buena vida. El dolor de recordar era lo que mataba a Pitch y alimentaba al demonio en su interior.

Pitch se encontraba gritando de dolor, llorando sangre pues los recuerdos llegaban de golpe recordando un sentir nostálgico pero doloroso que le abrumaba el pecho y ardía en la garganta, sus memorias estaban regresando…


Última edición por Gula el Vie Ago 18, 2017 4:45 am, editado 1 vez
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Gula el Vie Ago 18, 2017 4:35 am

From the Pinnacle to the Pitch…




Dentro de la mente del hombre el ambiente era diferente, batalles mentales, físicas y espirituales estaban librandose en ese momento. Pitch se encontraba en una tierra seca, muerta y gris que empezaba a reverdecer bajo una lluvia fuerte, su mente volvía a tener vida. A lo lejos se veía un caballo de fuego y sangre hirviendo galopando hacia el, su bajo sus pisadas la tierra quedaba calcinada y negra, su pelo era de llamas que ardían con gritos agónicos, sus ojos lloraban sangre hirviendo que creaban un notable vapor. Su cuerpo, aunque completo y de pelaje oscuro como el carbón, estaba lleno de heridas con bastantes huecos que mostraban sus huesos y órganos pero no sangraba.

-Aquí viene el caballo de la discordia, el caballo sin jinete, aquel que anuncia muerte y representa el sufrimiento.


Corcel proveniente de la oscuridad. Corcel auguras mi tempestad y miseria… No más. La gula no consumirá mi cuerpo ni mucho menos mi mente ahora que por fin vuelvo a vivir. Esta obra es mía, yo soy el actor principal de esta obra, el director, productor, guionista y hasta el mismo dios que decide el destino. Ven a mi tempestad cuadrúpeda, que no temo a la sequía pues el cielo está a mi favor y de él brotará la vida que, la emoción, la convicción y mi actitud ante la vida.


Pues con puños, capa y espada serás derrotado y tu cadáver petrificado como muestra de mi victoria sobre el demonio, pues los dioses conmigo estan y tu solo sirves a un lacayo que se autoproclama poderoso. El sol, como una campana que anuncia la llegada de mi nueva era, de mi nueva vida. La lluvia, llena de vida, llena de bondad pues acaricia y sana mis heridas. La vida, mi vida, creciendo sobre la tierra que son las bases que he cuidado por mucho tiempo, tierra fértil que cuidé de no manchar con la sangre inocente o la sangre enemiga. Tu que has osado manchar mi vida, caballo de la tempestad, caballo de la muerte.


Haz de saber que ya no te temo, que ahora más que nunca tengo a mi favor todo mi ser para que no puedes controlarme nunca más. Pues esta es tu última aparición en esta obra, el fin de tu personaje marcará la evolución del mio, siente mi espada caer sobre ti, siente cómo la vida en este momento y para siempre será la única presente en mi vida. Pues tú demonio no tienes más poder aquí. Lárgate, corré a otro sitio tonto corcel. Tu ya no tienes ningún dominio que profanar en esta tierra, en mi tierra.


Siente mi espada caer una vez más caer sobre la piel asquerosa y negra abismal con la cual te ocultas, porque sé que tu verdadera identidad no es más que un corazón negro, insaciable y que nunca encontrará satisfacción. Lucharé, lucharé incansablemente para que vuelvas a tu reino de profano. No me importa cuantas veces te levantes del suelo y cabalgues de nuevo hacia mi, pues la Luz y La Vida estarán siempre de mi lado. No me importa que tan noble o malintencionada sea esta mi humanidad, al final soy eso. Soy un humano y no un demonio que sucumbe ante los pecados de la carne. Pues la diosa de la vida habla por mi y ayudará en esta travesía. Sal de esta tierra llena de vida pues nunca podrás volver a caminar sobre ella. Que se quiebren tus pasos si llegas a tocar este suelo santo, que tus pisadas flaquean ante el verde vital, palpitante que da abrigo al bien y desprecia las fuentes destructivos de la vida. Cae, cae una y otra vez de tu pedestal al suelo reina de la insatisfacción, monarca del hambre y creadora de la d miseria, mendiga de la satisfacción y enemiga de la plenitud tu, tu gula decadente y profana que no tienes mayor aspiración en esta vida que devorar todo pues no te puedes devorar a ti misma.


Simple y bestial demonio, regresa a tu hogar de mercurio y conocimiento oculto, regresa ante tu retorcido amo… Él decidirá sobre el cambio y tu destino, pero no lo hará sobre la vida de este ser lleno de vida un ser nuevo, evolucionado, iluminado.

En el sótano, el ambiente había cambiado. La oscuridad y la luz usaban sus fuerza en conjunto para expulsar a un ser extraplanar, pues todo aquello que no sea profano es usado para evitar el mal. Sobre Pitch se alzaba la forma, la imagen del demonio que lo atormentaba: una enorme transparencia con forma de mujer en llamas y una armadura de obsidiana. Su rostro reflejaba una notable expresión de frustración, sobre el cuerpo de Pitch se elevaba ahora Bhakshak, el demonio de la Gula. Idiota pensando en consumirlo todo pudo evitar decir su nombre a los presentes. El demonio siempre podrá ser expulsado de esta plano cuando su nombre sea conocido, algo que Alquiora sabía muy bien.

Al mismo tiempo las sombras cubrían a Pitch, lo envolvían y se adherían as su piel. Las sombras lo protegían de que el demonio volviera a posicionarse de aquel cuerpo y Pitch comenzaba, con su crisálida obscura, su transformación, su iniciación como Heraldo de las sombras.


-Pues las sombras escogen a sus portadores, las sombras son las que seleccionan pues en ellas hay vida y no son solo figuras negras proyectadas por la luz del sol.


Las sombras representan la neutralidad, las sombras representan la paciencia y la quietud, la sombras son silenciosas. En sombras te encontrarás y por ellas serás liberado, que las sombras te cobijen y en ellas encuentres las paz que buscas Pitch Bredo. Pues una sombra es más que solo una forma… La sombras son todo lo que quieras y nada a la vez. Las sombras son oscuras, pero no malvadas. En ellas guardas los secretos del mundo, silenciosas sin bocas dicen más que un libro, sin ojos pero pueden ver tu alma, sin oídos pero escuchan lo que pasa al otro lado del muro.


Las sombras son más que oscuridad Pitch, en ellas pueden encontrar increíble cantidad de usos, pueden ser máscaras de distintos tipos, ropas de diferentes formas, armas predilectas que ningún herrero podrá crear pues serán creadas a tu propia imagen… Tus enemigos tendrán terribles pesadillas junto con visiones que les arrancarán la luz de los ojos y conocerán el terrible poder de las sombras.

Mientras los ritos y rezos seguían en la mente de Pitch, la voz profunda de ultratumba se manifestaba en nuevo escenario. El humano ya no estaba luchando con la ayuda de la luz y oscuridad contra lo profano, ahora su mente y su ser se encontraban proyectados a un lugar donde el tiempo y el espacio ya no regían… ¿El reino de las sombras? ¿El mundo de la oscuridad? ¿La mente de algún ser extraplanar? No había certeza de donde se encontraba, pero frente a él estaba lo que parecía ser una persona envuelta en correas con inscripciones rúnicas, cadenas y sellos de papel que cubrían totalmente aquel cuerpo. De los grabados surgía un brillo rojo y las correas se veían lo suficientemente tensas como para pensar que estaba inmovilizado aquel ser de oscuro aspecto.

De él emanaba un humo negro que caía al suelo y creaba una capa que no dejaba ver tus pies ni saber si pisabas el suelo. Del techo cadenas con oz, esposas y grilletes ensangrentados caían y le daban un aspecto macabro al lugar: Solo una pequeña y tenue luz blanca entraba por el techo, mostrando el sitio donde un ser encarcelado y atado, con alas oscuras y sombrías estaba ahí.




-Bienvenido, Pitch Bredo. En las sombras hallarás cobijo, pues junto a ellas vivirás eternamente. -Dijo una voz proveniente de entre las correas y cadenas, Pitch yacía inmóvil, dudoso ante aquella situación pero no sentía miedo, temor o ganas de irse, estaba en el momento indicado y el sitio adecuado. Ya no tenía miedo a nada pues se sentía humano y pleno nuevamente hasta que la voz volvió a hablar. -Lord Kedeler es mi nombre, las sombras son mi hogar y con ellas he vivido desde que fuí metido en este… Lugar.

-¿Que quieres de mi, Lord Kedeler? Debo advertirte que no hago pactos ni trabajo con demonios. -De forma firme y sin flaqueza respondió Pitch.

-Y eso espero Pitch Bredo, pues bien soy un ser divino solo que sellado aquí por fuerzas oscuras.

-Disculpe el atrevimiento mi Lord, pero un buen hombre no termina amarrado y sellado como un demonio. -Burlescamente. Pitch apretó sus puños y abrió un poco la piernas, postura de huida o defensa, el estaba preparado para enfrentar lo que fuera pues su voluntad ahora era fuerte, al igual que su decisiones lo serían.

-Perfectamente comprensible, pero a veces al pájaro no lo enjaulan para evitar que haga daño, sino para protegerlo de los depredadores. Soy el amo de las sombras y el mejor oscuromante de todos los tiempos, estas en presencia del Rey Sombra. El que podría oscurecer el sol, quien con su muralla negra defendió ciudades del desierto de sus criatura. El que acabó con el emperador de la plaga de escorpiones… El único mortal que pudo alcanzar la inmortalidad, el cuarto oscuro, el creador de la dimensión de las sombras. Pues mi dominio es la oscuridad y en ella soy capaz de moverse sin ser notado. El amo predilecto de la oscura arte antigua.

-¿Y quién te encerró aquí, Mi Lord sombra? Dime qué quieres de mi de una buena vez. No tengo tiempo que desperdiciar oyendo a magos antiguos que están encarcelados.

-La diosa de las almas… La segadora, Kiara. Pero eso es otra historia. -Dijo la voz para luego hacer una pausa momentánea -Yo no quiero nada de ti, tú has llegado a mi pidiendo libertad…

-¿Pidiendo? Pero si solo me ofrecieron… -"Entonces esto no salió gratis", pensó por un momento. -Entonces… Qué tengo que dar a cambio de poder ser libre, Lord sombrío.

-¿Que puede darme un mortal a mi? ¿Acaso crees que soy un sucio y asqueroso ente profano que pacta con seres mortales? -Las cadenas bajaron de forma súbita del techo y sujetaron en el aire al humano. -Que falta de respeto, que ocurrente grosería ohsas decir hacia mi. Asqueroso mortal, solo eres una cucaracha bajo mi zapato. Deberías sufrir eternamente…


Pitch se ahogaba con un cadena en su cuello, lentamente y de forma casi imperceptible logró decir una palabra. -P… P… perdo...ne...me... -La cadena liberó su cuello y su cuerpo cayó al suelo, se encontraba arrodillado, tosiendo y recobrando un poco la compostura. Su primera acción de valentía le costó caro y sabía que ante tal ser tenía que actuar de forma más sublime y pasiva… Al final de cuenta pudo haberlo poseído o matado, el señor de las sombras quería algo de Pitch y él no era tonto para no notarlo.

-Perdone mi insolencia Mi señor, debo estar agradecido con el favor que me ha brindado. Bendita sea su bondad.

-Oh por favor, me aborrecen las adulaciones. La élite de las sombras es una comunidad antigua, casi tan vieja como yo mismo… Todos se especializan en algo pero, pero tu eres diferente Pitch. Tienes la capacidad de aprender todo, con paciencia y dedicación estoy seguro que algún día tendras mi lugar… Dominarás las sombras, serás el soberano de la oscuridad y tendrás todo tipo de poderes. La sabiduría reinará en tu juicio y vivirás eternamente en el aprendizaje silencioso del paso sombrío. Acepta mi marca, tu destino y las sombras, pues las cadenas oscuras del destino serán para ti. Las quieras o no.

El hombre se quedó sorprendido, pensó por un momento si este era el giro que esperaba, ¿Acaso mi obra tenía esta escena? ¿Que actor entró sin mi autorización? ¿Quien alteró mi guión? Pero era mejor este acto, que una obra completa y maldita junto aquel demonio.

-Acepto, Lord Kedeler.

-Juraméntate ante mi, humano, y sellaré tu destino. Debes saber que las sombras no tienen sombra definida, profundidad o alguna especificación. Así que te recomiendo prepararte, pues no significa que la oscuridad esté contigo siempre. ¡JURAMENTATE, YO TE OTORGARE EL PODER QUE TE HARÁ LIBRE!

El humano se inclinó sobre su rodilla izquierda mientras que la derecha flexionada soportaba su brazo derecho. Con el puño izquierdo en el suelo pudo sentir como poco a poco, mientras se juramentaba ante el Rey de las Sombras, que la extraña sensación recorría su piel, sentía como hojas negras lo cubrían lentamente en su totalidad, como si hubiera sido bañado por tatuajes vivientes.

-Las sombras serán mis alas durante la oscura noche, pues en ella mi poderío será total. Tendré total oposición al Sol durante el día, pues aunque la luz elimine las sombras, gracias a mi, mi oscura compañera estará siempre conmigo pues soy el punto medio y el proyector de mi fuerza. Gracias al sol por mostrarme el increíble poder que yacía en mi. No haré el bien, tampoco el mal, solo mi juicio será mi guía en el oscuro camino hasta alcanzar el control perpetuo de mi sombra.

La gracia oscura la araña, la velocidad del murciélago, toda criatura de la noche será mi compañero. Ahora empieza mi historia en el mundo, pues soy dueño de ella. Soy la gota de tinta que cayó fuera de la línea de escritura, soy la prueba viviente del verdadero poder y sucumbiré ante las mezquina profanidad. Lo divino no me será ajeno, pero tampoco lo alcanzaré hasta tener mi control perpetuo.

Intuyo que seré una voz entre miles, un actor pasajero en la obra de muchos, mal o bien, caótico o legal, todo podré ser y ninguno me dará igual. Pues la sombra no tiene forma, al igual que mi destino. Haré lo que quiera con este poder, y me dará igual el pensar de los demás. Honrar a mi poder y mi poder de voluntad y convicción, esa será mi único y absoluto deber.


-Bienvenido a la élite de las sombras Pitch Bredo, en la orden serás conocido como Erald Sotét. Por la gente como Pitch Black.


El poseído se levantó envuelto en sombras y apenas abrió los ojos infinitas y extensiones oscuras surgieron de él, el poder había sido despertado. La marca de se encontraba en su espalda. La orden aguardaba al neófito, pues en mucho sitios de la tierra conocida como noreth, distintos personajes presentía la llegada de una nueva era.
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Gula el Vie Ago 18, 2017 6:49 pm

Requiem de un amor...




Todo había acabado, Pitch abrió los ojos lentamente y pudo ver la luz del sótano encendida, iluminaba poco más de aquella habitación. Sentía el suelo frío y húmedo en su espalda mientras que algo oprimía su abdomen. Subió su cabeza un poco y ahí estaba su amada… El cuerpo frío de Zarifa yacía sobre el… Pitch se inclinó apoyándose en sus manos, tenía pocos fuerzas y aún estaba sensible pero sabía que la palidez de la elfa no era normal. Sus ojos estaban cerrados, su pelo manchado por algunas heridas superficiales que tenía. Pitch la agarró entre sus brazos como pudo esperando lo peor.

-Zarifa… Amor… No… -Se levantaba y tocaba el cuerpo gélido de la elfa, puso sus manos sobre sus hombros, débiles y sin fuerza los movía pero ella no reaccionaba. -No no no no no no… Zarifa… ¡NO... NO NOOO NOOOOOO ZARIFA POR FAVOR DESPIERTA! -Exclamaba inútilmente, apenas un atisbo de vida concedido quien sabe porque dio misericordioso otorgó momentos extras a la elfa que abrió sus ojos.


-Mein Liebe… -Musitó la elfa levemente.

-¡Liebe! -Abrazó con fuerza Pitch a la elfa, su llanto se había apaciguado un poco y hundía la cabeza de la elfa junto a su pecho. -¿Estas bien?

-No le queda mucho. -Dijo Alquiora, sentada en una silla a la lejanía tomando de una copa de madera. -Los mortales muchas veces son interesantes… El demonio puso resistencia y estuvo a punto de matarte en más de una ocasión. Zarifa sanó tu heridas, físicas y espirituales y evitó que el profano ser devolviera a tu cuerpo. Su magia… Tan fuerte que no permitió que el demonio huyera o te dañara… Pero tampoco me pude acercar a ella.

-¿Cómo... te sientes?... ¿Mejor… ahora? -Decía la elfa, su voz era apenas un soplo leve, aquella voz era tan débil que no podría ni siquiera apagar una vela. Sus ojos apenas contenían un tenue brillo, un pequeño atisbo de vida. Le costaba hablar y no era la única, Pitch estaba ahogando su llanto, su esperanza aún no moría. El barco de su amor aún flotaba en altamar hasta que Zarifa, le nereida, la compañera de su larga travesía se hundiera en aguas profundas y obscuras, haciendo que barco encallara nuevamente.

-Si… Gracias a ti, mi niña llorona.

-Me… alegra… -La elfa dio un último respiro de vida, Pitch sentía como la vida se escapaba de sus manos y la fría muerte se apoderaba de otro amor… La garganta se le llenaba de gritos mudos, los ojos se volvían un mar de tristeza, cual monzón terrible, cual huracán salvaje. -Se… Vive… Feliz, Liebe. -La luz de la vida, como la fugaz estrella, como el soplo de la noche fría que apaga las linternas, la mujer de la vida, aquella con quien vivió tales maravillas. Su compañera de aventuras, peligros, rabietas. Cuidadora en sus peores momentos, amante con todos sus defectos… Falleció.

-Zarifa… -Pitch no encontraba más palabras que decir, el sonido de su llanto, su lagrimas cayendo sobre la mejilla moribunda del cuerpo de la que fue su salvadora. Dicen que la muerte es una cruel y fría dama que te quita lo que más quieres. Para Pitch, que tenía una nueva vida sintió que le faltaría la sonrisa alegre de la joven elfa… 45 años y lucía como una joven de 20. -No… ¿Por qué? Ella no hizo nada malo… Devuélvemela… ¡DEVUÉLVEMELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, DEVUÉLVEMELA AHORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Las sombras surgieron del cuerpo del hombre que rodearon la sala y apagaron toda luz en ella. El sonido de la mesa siendo sacudida, las lámparas quebrándose y el grito agónico del hombre que había perdido a su amada. El sacrificio es algo que caracteriza a los mortales, capaces de dar la vida, su propia vida, en pro de la felicidad de otro ser. La elfa, la seguidora de la madre naturaleza, la diosa de la vida dio toda su ser y esencia, pseuda inmortalidad para poder hacer feliz a un hombre… Los mortales son fascinantes, extraños, curiosos, comunes, son como una mina llena de carbón en la cual, si pones atención, encuentras pequeños diamantes con un brillo único y especial.

La habitación recobró su luz pero en ella solo estaban las velas del ritual que iluminaban a un hombre que hundía su cara en el mar rubio de una pequeña elfa. Su alma, su ser, su amor… Había sido roto, había muerto nuevamente y su pecho apretaba, dolía como si mil demonios hubiera rasgado su interior y ahora estuviera revolviendo su interior, aunque es algo familiar para él no sería calmado con al apaciguar de un demonio. Su amada había bajado a la densa profundidad marina, su barco estaba a la deriva.

El hombre lloraba con gritos de terror absoluto, solo en las peores prisiones de torturas escuchas semejante lamento, las sombras se agitaban con cada grito de dolor y las velas estaban a punto de extinguirse. Alquiora miraba la escena, conmovida, por primera vez en años sentía afecto hacia los mortales, valoró increíblemente el sacrificio de aquella joven pues un elfo, noble, orgulloso, que vivirá muchos más años que muchos mortales había dado su vida para hacer feliz al hombre que amaba.

Hay velas transmiten su fuego a otras para que sigan brillando, así su mecha no vuelva a encenderse nunca.

Algunos días después…

La elfa había sido puesta en una pila, durante su cremación se pudo ver cómo las llamas se tornaban de colores rosas y verdes, ardiendo vivazmente, pues aquella no era cualquier devota a la diosa de la vida. Era una ferviente vasalla, heralda… Es una palabra demasiado absurda y baja para describir aquel acto puro, resultado de haber encontrado la felicidad en compañía de un hombre poseído.

En aquella escena no estuvieron más que 3 personas: Tulio, Alquiora y Pitch. La dama oscura, aún miraba con intriga al hombre pues esa demostración de poder era la digna de aquel que fuera elegido por el Rey Sombra.


Como un acto de agradecimiento, la dama oscuro dio un paso al frente y comenzó a cantar. Su canto no era triste, no estaba lleno de melancolía pues era una dama fría y sin emociones, su canto fue alto, glorioso e incluso una honradez para aquel acto cometido por la elfa. Con sus ojos pudo ver como el alma de aquella pequeña elfa aún rondaba, observó cómo se acerco a Pitch que estaba parado de frente al fuego con la cabeza baja y como si el mismo hombre la viera, como si la sintiera, subió su cabeza y fue besado por el espíritu de la misma elfa.

Pitch enseguida soltó unas lágrimas de dolor y pero pudo sonreír mirando al frente, como si en verdad pudiera verla. -Está aquí... ¿Verdad? -Mirando a la dama de negro que por primera vez en muchas décadas logró sonreír, siendo esa la única respuesta obtenida a la pregunta del humano. La mujer siguió su canto al aire, mirando el cielo mientras sus ojos se volvían blancos por un segundo. Tulio estaba en silencio, se dió media vuelta y se fue caminando de vuelta a la ciudad sin decir nada. La mujer al terminar su canto, también dejó a aquel hombre solo con la pila ya apagada, en brasas. Pitch toco su cuello, abrió su boca y se dio cuenta de que ya el demonio no estaba con él. Soltó una breve mueca y también se regresó a la taberna.





Pitch subió a su habitación ignorando el mundo a su alrededor. Al entrar a su cuarto encontró cosas que no tenía y Alquiora estaba sentada en la silla.

-Entonces fuiste seleccionado por el maestro.

-Lord Kedeler…

-Presentes de él, tómalo como beneficios por unirte a nosotros. -Señalaba la oscura dama la cama llena de diversos objetos, espada, capa, armadura, cuchillo y otras cosas.


-¿Nosotros? Al final, ¿Que son?

-Sombras, Sotét. Mi nombre Narishma. Ahí tienes todo lo que necesitas para emprender tu nueva misión.

-Vivir… Tal como ella lo hubiera querido. ¿No son algo oscuras estas ropas?

Ropas:


-Divertida ironía, ¿No crees? Vístete, aún hay cosas que debes saber y… Zarifa te dejo esto. -La mujer se levantó de la silla, agarró un sobre que estaba en la mesa y se lo entregó al hombre. -Leelo cuando estés listo. -El sobre tenía escrito “Para Pitch Black”. El hombre colocó el sobre en la cama y procedió a vestirse, desechando las ropas que había usado durante tanto tiempo pero sabiendo que era mejor deshacerse del pasado y comenzar a usar algo del futuro.

La nueva ropa era totalmente ajena para él, incluso dudó siquiera en ponérsela pero dentro de sí algo le decía que tenía que hacerlo, que el cambio es bueno “Supongo que el negro no me quedará mal, aunque no sean las ropas de un artista…” Pitch meditó la última palabra, “Artista… ” el sueño de toda su vida, dar a conocer las obras de Lucia por todo el mundo… Había cambiado, Lucia era su pasado y Pitch no seguiría viviendo en este. El presente y el futuro, vivirlos a plenitud.

Tomó las ropas nuevas, cuero negro, un era un traje completo hecho a la medida. Las piezas se unían entre si formando una especie de armadura completa. No era muy pesada pues el cuero no era tan grueso, tenía una especie de tela estirable en las partes del antebrazo y las piernas que le daba flexibilidad con libertad de movimiento, no era algo tan rígido como una armadura pero tampoco era su ropa habitual. Luego de 3 horas tratando de ponerse el traje (con bastante torpeza pues desconocía cómo hacerlo), se dio cuenta que no era malo, incluso se sentía a gusto, bromeo aparentando ser un peleador “Es hora de que mueras, cabrón” hacía poses de asesino sin saber que la dama oscura lo miraba desde el marco de la puerta.


-Morirás tú si no sabes pelear. -Dijo la dama viendo al payaso. -Veo que te tomo trabajo ponerte la armadura, más de lo que esperaba.

-¿Cómo me veo?

-Como un vagabundo que robó ese traje. Deberías afeitarte. -Pitch tomó un puñal que estaba en la cama y se miró en el reflejo del filo.

-Pues sí… Tienes razón, luzco como el propio vago. -Acto seguido el hombre empezó a cortarse la barba con su nuevo puñal. Pensó en cortarse el cabello también, pero le quitaría la presencia varonil. Así que optó por dejárselo largo.

-Me gusta, mucho mejor. No te olvides de tu capa y tu espada. -El hombre tomó la espada, nunca había tenido una y esta era de una hoja totalmente negra. El traje traía funda para 3 cuchillo, una espada en la pierna izquierda, dos en la parte de atrás. Además de broches que encajaban perfectamente con la capa que era de color rojo y el reverso negro. -Rojo de día…

Espada:


-Negro por la noches. Me parece bien. Ahora… -Pitch se sentó en la cama, tomó el sobre y lo abrió: Dentro había un colgante de plata con una pequeña burbuja de cristal, en su interior tenía una pequeña rama verde. También una carta.

Pendiente:




“Mein liebe. Espero te encuentres mejor ahora, espero no me odies o me guardes rencor por la decisión que tomé. No quiero que te conviertas en oscuro y frío ser. Solo recuerda que no puedes ni debes volver a tomar la senda oscura del mal… Vive, haz lo que quieras siempre y cuando tu acciones tengan un motivo y razón suficiente. En la vida todo se devuelve, no sé qué habré hecho yo en mi corta vida pero… Agradezco que la misma me haya dado la oportunidad de tenerte a mi lado, así fuera por poco tiempo. Seguramente los dioses envidiarán tal sacrificio, pero tu eres lo más amado y sagrado que he tenido.


Te amo Pitch Bredo, Sotét, Pitch Black y cualquiera que sea tu nombre, pues no me importará como te llames, siempre te voy a amar.


Con Amor, Zarifa.”




El llanto invadió momentáneamente a Pitch… Esta vez las lágrimas no era de dolor sino de alegría, pues el sentimiento, la vida que ella había dado estaba demostrada en la voluntad y fortaleza de aquel humano. Ya no se hablaría de él como el cobarde, el suicida, el desmemoriado, el poseído, el maldito… Ahora era un hombre con una vida nueva.

-Zarifa me pidió que la escribiera luego del ritual momentos antes de morir.

-Gracias Alquiora.

-Bajemos, es hora de terminar con esto. -Pitch echó una última mirada a su habitación, sabía que no volvería en mucho tiempo. Llevó consigo todas las cosas necesarias en su nueva alforja que colgaba de su pierna derecha junto con su cantimplora que aún seguía con él.

-¿Te sirvo un vaso de leche miel? -Preguntó Tulio cuando vió bajar ambos, la taberna seguía cerrada pero las sillas y mesas estaban en su sitio.

-Claro que sí, viejo. -El pequeño hombre sentado sobre la taberna hizo levitar una cubeta frente a Pitch. -Esto… ¿Podrías darme un vaso? -Tulio sonrió y le acercó un vaso. Pitch lo sumergió en la cubeta, llenándolo. Antes de beberlo -Salud, Tulio. -Levantando su copa hacia Tulio que también tenía uno.

-Salud, Pitch. -El sabor y la escena nostálgica provocó un ataque de risa entre ambos, Alquiora miraba inexpresiva, sentada en una mesa observandolos. -¿Piensas partir?

-Si. Aunque no sé muy bien a donde…

-Afuera hay un caballo con provisiones, será tu nuevo acompañante. De tí depende el nombre.

-¿Hembra o macho?

-Hembra. -Terminando de beber su vaso.

-Mera se llamará entonces.

Colgante:


-En tu alforja hay un colgante. Úsalo siempre, nos identifica como miembros de las sombras. -Pitch se colocó el colgante que estaba en su alforja y pudo notar como el símbolo en el pecho de Alquiora, la marca de la élite de las sombras, brillaba al igual que sus tatuajes aunque estuvieran bajo sus ropas. Los ojos de Pitch se tornaron de un nuevo color naranja, como el fuego ardiente.

Pues su vida y su alma ardían de emoción.


Última edición por Gula el Dom Ago 20, 2017 10:08 pm, editado 1 vez
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Gula el Dom Ago 20, 2017 9:58 pm

Meditación de la situación



Pitch cerró los ojos por un momento, sentía como algo nuevo recorría su cuerpo, la esencia, el poder y la oportunidad de vivir, de iniciar de nuevo. Se sentó en una silla al final de la taberna y en silencio meditó, pensó y se concentró solo en su mente, lo externo había pasado a ser un segundo plano de atención. Pasó horas dándose cuenta de todos los hechos sucedidos y los recuerdos que había recuperado: La muerte de Lucia, quemada viva pues había sido acusada de ser una bruja. Pitch ahora recuerda claramente esa época oscura en la cual comprendió que hay cosas sobrenaturales, cosas más allá de su comprensión para el momento y entendió que en ese entonces era un simple actor de relleno, un personaje plano, un personaje secundario.

Al instante pudo entender ese desmayo al ver un bebé llorando en la calle, dicha criatura le remontó a oscuras épocas en las que soñaba con tener una descendencia, un hijo era su anhelo más grande y terminó convirtiéndose en la maldición  que carga hasta ahora. Pues aunque muchas veces intentaron crear el milagro de la vida, la matriz dañada de Lucia por tantos golpes, accidentes y maltratos que le había dado la vida encarnada en su antigua pareja, la había dejado seca… Sin oportunidad lejana de poder albergar aquella luz que llenaría de brillo para siempre los ojos de la feliz pareja. Pero Pitch no se rendía y su ferviente esperanza alentaba a Lucia que, aunque estaba cansada y desganada de tantas pruebas, pociones y tratamientos, seguía intentando con tal de complacer a su amado.

Día negro, oscuro y maldito fue cuando Pitch conoció y entendió que las cosas suceden por una razón de ser, que no se debe jugar con fuerzas que no conoces y mucho menos forzarlas a cooperar pues, en la inesperada vida de aquel pequeño pueblo había aparecido la misteriosa figura de un personaje plano… Esos papeles que solo aportan con ciertos detalles, piezas del engranaje que ayudan a girar a otras más importantes. Se trataba de una anciana, con su singular blancura en cabello y piel arrugada, andando con un bastón retorcido similar a la raíz de un árbol muerto. Sus ropas eran andrajosas y cargaba incontables abalorios, cadenas y un bolso con correa que caía de su hombro. La llamaban bruja, chamán, hechicera pero los desesperados la conocían como la solución a sus problemas, la cura a sus enfermedades y para Pitch era la oportunidad de un milagro que cumpliría su sueño.

Sueño que no tardó en ser una pesadilla, pues la bruja, habiendo advertido que no podía hacer milagros, le dio una lección al hombre que jamás olvidaría. Le otorgó a Lucía el don de la maternidad a cambio de secretamente maldecir a su recién nacido… Y no solo al primer neonato. La gracia de convertirse en padre se volvió la maldición tortuosa y perpetua de Pitch al ver que todos los hijos que concebían morían en el vientre de la madre o nacían muertos. Cuenta la partera del pueblo que incluso un día vio nacer a un niño con escamas, partes de piel quemada, huesos en forma de pequeñas púas y una asquerosa, repugnante, mórbida expresión que tenían los recién nacidos: Nacían o salían, con una sonrisa llena de colmillos, sangre negra en su boca y ojos amarillos como el pus de una herida que nunca sana. 4 veces intentaron concebir, 4 asquerosidades surgieron del vientre maldito por aquella bruja. Cosa que el pueblo y la gente sabía pues todos aquellos que se consultaron, sanaron y pidieron ayuda a esta mujer pagana terminaron convirtiéndose en cadáveres, mutaciones o incluso cuerpos deformes y malditos que solo podían matarse bajo el fuego santo que otorgaba una extraña religión que había arribado al pueblo de Efrinder no hace mucho tiempo. Hasta el sol de hoy, la secta sigue ahí.

El cuento de la partera se volvió un rumor, el rumor la noticia del mes y en 2 meses se había convertido en una turba enfurecida con antorchas y espadas que arremetió en el hogar de la feliz pareja acusándolos de practicar magias profanas, oscuras y malditas que “desencadenaron” todo la desgracia dejada por la misteriosa mujer. No era un secreto que la mujer había tenido 4 intentos de vida y que todos habían muerto al nacer o antes… De por sí la tenían etiquetada de puta, el cambio a llamarla bruja no era muy difícil y menos con la ayuda de aquella secta.

Sacaron a Lucía de la casa arrastrando de los cabellos mientras que a Pitch lo golpearon salvajemente, la hicieron leña para una enorme fogata en la que quemaron a docenas de personas bajo acusaciones similares. -Es mejor quemarlos a todos y no quede ninguno. A quemar algunos y que la maldición repercuta en otros. -Repetía el líder de aquella turba de fanáticos liderados por inteligentes ratas vestidas con alas de salvación. Pitch solo pudo ver desde el mástil en el que fue amarrado, siendo azotado una y otra vez, como su amada ardía en las llamas del fanatismo. Lucia… Su carne se volvió carbón, sus ojos se derritieron en sus cuencas y los labios hermosos que tanto besaba se evaporaron con el calor de la supuesta “fé” de aquel grupo de fanáticos. Su amor se vio opacado por la imagen de un montón de tontos bufones y aduladores que celebraban la muerte de una mujer inocente pues él sabía que era su culpa… Si Pitch no hubiera insistido de forma tan ferviente nada malo hubiera pasado… Y Lucia seguiría con vida, a su lado. La culpa era algo con lo que no podía lidiar, siempre supo que de no ser por su impaciencia y necedad Lucia seguiría viva.

El último recuerdo, la última vez que vió aquellos cabellos rubios y ondulados ardiendo en las llamas fue lo último que pudo recordar. Su mente aún era un poco ruidosa pero las piezas que faltaban, ahora halladas, encajaban en su rompecabezas mental. No era la muerte de Lucia, oculta por el demonio, lo que atormentaba a Pitch, era el no poder recordar qué ocurrió con esta, pues si pudo recordar su repugnancia y fobia a los recién nacidos y no la añoranza hacia su amada podría haber significado que ella ya no estuviera con él. Explicación complementaria: Cuando despertó en aquella cabaña no había rastro de Lucía en ninguna parte…

Los recuerdos del tiempo pasado entre la pila en llamas y su despertar como poseído aún eran vagos, difusos y poco menos que imágenes sin mucho sentido o razón de ser. Aunque se alegró de poder recordar igualmente la nostalgia le trancó la garganta, pues todo eso lo había obtenido gracias al amor de una pequeña Elfa. Sacó el pendiente dejado por su amada. Lo observó atentamente y más recuerdos llegaban a su mente en esa noche de añoranzas y reconciliación consigo mismo.


/-/


Extrañaba las cacerías que ambos solían llevar a cabo. La mejor de todas fue el trabajo de eliminar a un elemental de aire y arena que perseguía a un pequeño grupo nómada. Era una gran familia que provenía de Mashamba Milele con destino a Prados de Fuego, apróximadamente 5 hombres con 1 o 2 esposas cada uno, además de casi 6 a 9 niños. Viajaban juntos con bestias de cargas pero un día cuentan que el viento sopló fuerte y lleno de furia, como si el aire mismo fuera ráfagas de espadas que rechazaban e impedían el avance de aquellos inocentes.

El jefe de la caravana había entrado a la taberna pidiendo ayuda, pues una bestia de viento y arena llevaba días atacando de forma esporádica a los viajeros. Para la sorpresa de todos el problema no era más que un niño, un infante tonto e ignorante que había encontrado una joya en el desierto y jugaba con ella levantándose al sol y observando cómo a través de esta el mundo era prismático. Sin saber que de esa forma llamaba a un ente sobrenatural que dormía plácidamente hasta que el niño lo invocaba al jugar con la joya.

Zarifa pudo reconocerlo un día cuando escoltaban a la caravana hacia las afueras Akhdar. Por su personalidad juguetona y risueña solía jugar con los niños pequeños mientras el poseído se tenía que aguantar las aburridas anécdotas sexuales de aquellos hombres machistas. Era curioso, pues la elfa jugaba, se divertía y hasta ensuciaba como si fuera un niño. Rasgo característico de no haber tenido una infancia completa o plena. Su madurez y forma de actuar “adulta” solo era una fachada para esconder a una pequeña niña que no tuvo la oportunidad de jugar con otros niños lo suficiente.

Mientras todos los infantes se tomaban un receso para beber agua y ayudar a sus padres a desempacar, un niño pequeño llamado Naresh le mostró aquella peculiar joya y cómo jugaba con ella, elevándola al sol y gritando “-Soy el rey del tesoros.” Acto que invocaba a aquel espíritu furioso de viento y arena. Zarifa notó como la gema extrañamente brillaba y el elemental actuaba como si la buscara, pues esta lo llamaba. Luego de huir por momentos y de que Pitch se cansara de lanzar golpes metálicos al aire con sus brazos de acero, la criatura desapareció. La joya había dejado de brillar.

Luego hablar con el cabeza de la familia Pitch y Zarifa le querían quitar la joya al niño para llevarla Akhdar y así averiguar que era, cuanto costaba y como se podía usar. Para desgracia de ellos, mientras los adultos discutían con la elfa y el poseído, el pobre Naresh se puso jugar de nuevo con aquel objeto mágico por última vez. Pues esta vez el elemental emergió en frente del invocador, ocasionando la muerte del niño. Su cadáver seco y lleno de arena fue encontrado por los otros niños mientras lo buscaban. No había sangre en el sitio, sólo la joya maldita en su mano ya sin vida.

Trágico suceso en el desierto que ocurre a menudo. Los nómadas, ortodoxos y tribales les pidieron a los cazadores llevarse la gema y disponer de ella. No confiaban en ninguna magia y la muerte de un niño no valía el peso en kulls de oro o plata de aquella gema maldita. Al descubrir el misterio del elemental Zarifa tomó la piedra y la guardó en su bolso, envuelta en un pañuelo.Se despidieron de la familia luego del funeral y regresaron a Loc Lac luego de 6 meses de viaje.

Pitch recordó que la piedra aún seguía en su habitación en el cofre donde guardaba todas sus cosas. Se acercó a Tulio preguntándole si podría volver a su habitación a buscar algunas cosas que había olvidado, este accedió y Pitch subió deprisa en busca de todo lo que había obtenido en sus aventuras en el desierto, la isla de los cerezos y la ciudad de lava. Su pasado… También estaban las extrañas piedras entregadas por ese extraño ser en el callejón. “Camina hacia el futuro Pitch, camina hacia el futuro. Ya Bhaks no está y es hora enterrar tu pasado para empezar a construir tu futuro.” Se repetía mientras tomaba las cosas y las ponía sobre la cama. Entre todo solo se quedó con un juego de espadas que consiguió en su viaje persiguiendo a una diosa peliroja. Ya tenía su espada de filo negro, pero se preguntaba “Si tengo espacio para 2 o 4 armas, ¿Por qué no ocupar sitio?” Ya tenía el cuchillo pequeño así que tomó dos especies de dagas más y la katana que se trajo de aquella a isla de mar frío. Cargó con el resto de las cosas en su nueva alforja de su pierna derecha y llevó el resto como pudo, sujetándolos con la boca y sus brazos.

Al bajar las escaleras Tulio notó como Pitch venía cargado de cosas y suspiró. -No necesitas todo eso para ir de viaje, Pitch. -El hombre respondió sonidos no articulados pues sostenía con su boca una daga envainada, Tulio no pudo comprender ni una palabra hasta que Pitch soltó todo en la barra, llamando la atención de alguno presentes.

-Aaaah… -Suspiró luego soltar las cosas y despejar su boca -Te decía que no pienso llevarme todo. Más bien no me llevaré nada y quería ver si tu los querias o me dabas algo a cambio por ellos. -Respondió Pitch mientras verificaba y clasificaba las cosas según lo que les costó, a él y a Zarifa, obtenerlos en sus misiones sin saber que algunos objetos tenían un valor incalculable...

-¿Acaso crees que esto es una tienda? Ve a afuera e intenta que no te roben todo eso al salir de la taberna. No quiero que me manchen la puerta con tu sangre.

-Gracias viejo, en serio eres el mejor. Ahora… -Se dio media vuelta hacia las 5 personas que estaban ahí. Algunos eran compañeros de copas, otros simples viajeros que se hospedaban pero por sus ropas tenían bastante dinero con ellos. Los detalló rápidamente y continuó. -Señores, su atención un momento por favor. Subastaré todo lo que tengo aquí por oro, plata o cualquier objeto que se le parezca y me llame la atención pero si toman algo sin permiso, les cortaré la mano y se las meteré en el culo. -Mentía, Pitch en su vida había usado una espada para agredir a otro hombre, solo mentía poco más que de costumbre. -Muy bien empezaremos por estos 3 collares…


-Te doy estos guantes…  -Eran unos guantes de cuero, se veían poco usados y además tenían nudillos con cuchillas que llamaron la atención inmediata de Pitch -...por los collares.

-Trato hecho. Ahora… Estas piedras y una capa de grandiélago roja. -Mientras le pasaba los collares al sujeto con aspecto de guerrero norteño.

-Te la cambio por una negra y 6 kulls de oro. -Dijo un joven viajero. -Espera aquí. -El joven subió rápidamente a su habitación y sacó una capa larga con capucha de color negro que enrollo como pudo, se regresó agitado por la premura. -Aquí tiene, y está en perfecto estado. -Efectivamente estaba en mejor estado que la de Pitch y poseía un tono negro del mismo color de la armadura, solo que esta capa no traía una tapadera para el rostro.

Al final de la subasta/intercambio/venta se quedó con los guantes, la capa, un collar, una cadena que se usa como brazalete en el bicep y otras cosas menos relevantes como una silla de montar con alforjas y un bolso con provisiones y dinero. La gente se reía y murmuraba lo estúpido que era al cambiar o vender esos objetos únicos por cosas tan banales y comunes. Tulio miraba decepcionado a Pitch mientras éste salía de la taberna para ver a su nueva compañera, Mera.

-Hay que ser muy estúpido o un ignorante de la vida para no saber el valor de las cosas que te da… -Pitch era ambas cosas pensó Tulio, pero en el fondo le alegraba que no estuviera consumido por ninguna emoción negativa. Aunque pudo recuperar sus memorias y deshacerse del demonio la mente de Pitch aún podría tener indicios o rasgos de aquella personalidad caótica. En la lejanía, en lo profundo de su mente… Pues ahora lo que estaba perdido nos puede mostrar quién era en realidad esta persona.


/-/


Un día había pasa ya desde que Pitch había dejado la taberna, ahora se encontraba en una posada no muy lejos de la taberna. Estaba sentado frente a una mesa con una pequeña vela que apena iluminaba. “¿A dónde podré ir?” Pensaba cada tanto mientras pasaba sus dedos por encima de la pequeña llamaba, con su cabeza girada apoyaba su mejilla sobre su mano izquierda. De vez en cuando miraba a la ventana, esperando alguna distracción. De pronto sintió volvió a sentir la misma sensación de antes, de energía recorriendo su cuerpo. Se concentró en mirar su palma derecha esperando que algo pasara, pero no ocurría nada…

En su búsqueda de sueño empezó a jugar con la sombra que su mano proyecta encima de la mesa gracias a la vela. Las ponías de diferentes formas, incluso creando formas de animales, algo aprendido en el teatro de pequeño. “No Pitch… Ya no eres un artista, déjate de esas cosas.” Se dijo en su mente con una leve frustración y con un movimiento rápido cerró su puño sobre la vela y vio cómo de repente esta se volvió oscura, como si sombra hubiera subido por sella. Repitió el mismo movimiento pero no ocurrió nada, intentó varias veces hasta que concentrándose pudo volver a hacerlo y mantenerla por un momento. Sintió nuevamente como la energía fluía a través de sus manos y un escalofrío recorrió cada célula de su cuerpo con tan solo pensar, que podía mover esa pequeña sombra de su mano, el poder moverla, el hacer algo sobrenatural y nuevo. Estuvo un rato así, probando descubriendo su nuevo poder.

Tomó la pequeña asadera del porta vela se paró en medio de la habitación, se concentró y logró mover la sombra que su cuerpo proyectaba, al principio estaba sorprendido pero luego se puso a jugar con ella, subiendo por las paredes, el techo e incluso rodeando su mano. Estuvo así unos minutos hasta que por fin su reserva de magia se había agotado, se sintió cansado de una forma extraña, pues no había realizado ningún esfuerzo físico. Así que sopló la vela, se quitó la parte de arriba de su armadura y sin mucha precaución se tiró a la cama, donde encontró un profundo y relajante sueño…
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Kaila el Mar Ago 22, 2017 1:40 am

Odiaba el desierto, odiaba el desierto con todas mis fuerzas y, aun así, aquí estaba. Acababa de llegar a la ciudad de Loc-Lac después de varios días de travesía a través del desierto, respirando arena caliente en cada bocanada de aire que tomaba, empapando la ropa en sudor y huyendo del molesto sol que amenazaba desde su posición en lo más alto del cielo.

El viaje había sido, cuanto menos, desastroso, y Kabus se había preocupado en hacérmelo recordar. La tripulación y el resto de viajeros que iban en aquel extraño barco que cruzaba las arenas del desierto me miraban peor de lo que estaba acostumbrada a soportar y, por primera vez desde que tengo a Kabus (creo) he tenido que tener excesivo cuidado a la hora de hablar con él.

No era extraño pillarlos mirándome mal, con recelo y… ¿odio? También los había oído susurrar sobre mi condición poco humana. En más de una ocasión los escuché llamarme bruja y endemoniada y, por supuesto, no podían ocultar el miedo que mis múltiples marcas les causaban.

Vale, sí, quizás lo de las marcas fuera culpa mía. Normalmente suelo llevarlas más ocultas, más disimuladas, pero al haber cambiado de ropa para este viaje, haciéndola más cómoda para el clima, mis marcas estaban casi al completo a la vista.

La camiseta que llevaba ahora era corta, quedando justo por debajo del pecho y dejando ver tanto la parte superior como la inferior del círculo de invocación de Kabus. Al carecer de mangas, las marcas de los brazos lucían libre por la piel, siendo estas las únicas que ocultaban mi palidez. Los pantalones habían sido sustituidos por unos muchísimo más anchos y sueltos, los cuales daban la impresión de ser una falda, con una tela más fina y llamativa, de un naranja poco saturado con adornos dorados y morados en los bordes de la tela.

Debido al sol, había tenido que hacerme con una tela para cubrirme la cabeza y los hombros, la cual solía aprovechar para intentar mantener ocultas mis marcas, aunque sin demasiado éxito, pues estas se podían intuir bajo la fina tela que las cubría con timidez.

Kabus empezaba a estar más que cabreado, negándose a dejarme dormir sola y apareciendo cada noche para montar guardia mientras yo dormía. Esto lo obligaba a pasar la mayor parte del día en silencio, descansando tras una larga noche de tensión. Cuando lo invocaba, podía notar como de debilitado estaba y como bajo sus ojos empezaban a formarse las marcas de unas ojeras.

- Si se atreven a ponerte una mano encima, convertiré este montón de chatarra en un navío fantasma.

Repetía una y otra vez en mi cabeza, con un tono tan amenazador que empezaba a darme miedo invocarlo y que las cosas se le fueran de las manos.

Por suerte, llegamos al puerto antes de que eso pasara. Cuando atracamos, pensé que todo mejoraría, pero la voz de la realidad, que en este caso es Kabus, me advirtió que las cosas tan solo podían empeorar.

Nada más bajar del barco, me asaltaron varías personas, hombres y mujeres, que se ofrecían a enseñarme la ciudad a cambio de unas monedas o de ciertos favores que no terminaba de comprender, pero que Kabus me aseguró que eran incluso peores que pagarles los ahorros que llevaba.

- No…no entiendo a que se refieren con “pagarles en carne” ¿quieren que los invite a comer?.- le pregunté a Kabus mientras me movían entre las calles.
- No, Kaila, no se refieren a comerse un filete, no.- Kabus suspiraba, exasperado, pero podía notar un tono de mofa en su voz.
- Pues podrías explicármelo en lugar de reírte de mí
- Eres demasiado pequeña como para explicarte esas cosas.
- ¡No soy pequeña!.- le grito enfadada, al tiempo que veo como varias personas se giran a mirarme.

Con la risa de Kabus de fondo, agacho la cabeza y empiezo a caminar rápido, sin darme cuenta de que acabo metida en un mercado. Aquel sitio era, sin duda alguna, el mercado más bullicioso y variado que mis ojos nunca ante habían visto. Y podía asegurarlo a pesar de no tener recuerdos.

Todo lo que había en aquel mercado era tan variado como los lugares de los que venían: había armas de todo tipo, tantos tipos que la mayoría de ellos escapaban a mi comprensión, hierbas que bien podrían ser tanto como para sanar que como para envenenar, libros antiguos y pergaminos, animales, resto de lo que parecían ser bestias, ladrones y gentes de la ley, artistas, comerciantes que presentaban a voz en grito sus mercancías, niños extraviados y padres que buscaban a sus hijos, comida de todo tipo, bebidas aún más diversas, corredores de apuestas, estafadores, estafados, reclutas y gente que reclutaba, asesinos, gente que se escondía, gente que te seguía con la mirada hasta que te perdían de vista y cualquier otra cosa que se os pueda ocurrir.

Todo ello aportaba hasta lo que ahora había sido una melodía plana y carente de vida, las notas de la vitalidad humana, del bullicio, de la propia vida que danzaba y se escapaba de entre los dedos de todos los que andaban por aquellas polvorientas calles.

Sin poderlo evitar, sonrío mientras me dejo llevar por la gente, casi inconsciente de hacia dónde me dirigen mis pasos y escuchando la melodía interna que genera todo este lugar. Quizás debería pararme y empezar a tocar…

- De eso nada, sal de aquí y métete en la primera posada o taberna que veas.
- ¿Qué?.- le pregunto a Kabus volviendo de repente a la realidad.
- Te están siguiendo varias personas, no sé cuáles son sus intenciones, pero mejor que te busques un sitio seguro y evites el conflicto.

Asintiendo y mirando disimuladamente hacia atrás, o lo que yo creo que es disimuladamente, veo a las tres personas que me están siguiendo. Por desgracia, se dan cuenta de que los he mirado y aprietan el paso, animándose unos a otros y empezando a correr.

Hago lo propio y empiezo a correr entre la gente, mirando a ambos lados intentando localizar algún sitio en el que poder meterme, pero sin suerte alguna.

- Gira. A la derecha.

De forma precipitada, sigo la orden de Kabus y, al girar, pierdo el equilibrio y caigo al suelo, llenándome de tierra y magullándome las palmas de las manos y los codos. Como buenamente puedo, me levanto y sigo corriendo, desesperada por encontrar alguna posada.

Por suerte, en esa misma calle hay una y, de forma precipitada, empujo la puerta, metiéndome por ella como si fuera un huracán, provocando que todos los que estaban allí se girasen para verme parada en la entrada, jadeando, sucia y magullada.

Intentando aparentar normalidad, suelto la puerta, dejando que esta se cierre a mis espaldas, y me sacudo las manos y la ropa, quitando el exceso de tierra acumulada en ella. Camino hacia la barra, nerviosa y temblando, tanto por la carrera como por el estrés que me provoca la situación.

- A la barra no, ve a una mesa apartada.

Tragando saliva, sonrío al tabernero que me mira extrañado y cambio de dirección, dirigiéndome a una de las mesas más apartadas y peor iluminadas. El tabernero me mira extrañado, con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.

Con cierta dificultad, llegó hasta la mesa y me dejo caer en una de las sillas, encogiéndome en el asiento e intentando con todas mis fuerzas pasar desapercibida, respirando con cierta dificultad debido a la carrera.
Por desgracia, nuestra estrategia no sale del todo bien y, pocos minutos después, los hombres que me perseguían irrumpen en la taberna, aunque con mucha más delicadeza y normalidad de lo que yo lo hice minutos antes.

Desde mi asiento podía verlos mirar hacia los lados, buscándome hasta que, uno de los tres pares de ojos castaños y perfilados con khol que me buscaban me localizaron. El primero en verme, el único con perrilla adornada con cuencas azules, llama la atención de los otros señalándome. Sin poderlo evitar, me encojo aún más, tapándome con el pañuelo que descansa sobre mis hombros.

Con paso decidido y con amplias sonrisas dibujadas en sus rostros, los tres hombres se acercan hasta donde estoy y uno de ellos se sienta de forma ruidosa en una silla frente a mí. Puedo sentir el peso de las miradas de todos los que están en la posada.

- Eres más rápida de lo que pensábamos.- dice el que se ha sentado. Lo miro directamente a los ojos, parece ser el que más exceso de pintura lleva y, al sonreír, muestra varios dientes rotos.- ¿Serías tan amable de acompañarnos?
- ¿Que haya estado huyendo de vosotros no os ha hecho pensar que quizás no quiera acompañaros?
- Vendrás con nosotros, a las buenas o a las malas.- dice el tercero, dando un manotazo en la mesa.

Desvío la vista hasta este último, completamente seria. Aunque la seriedad me dura poco al ver como mete uno de sus ojos hacia dentro, sufre de estrabismo, es bizco. Sin poderlo evitar, me empiezo a reír, aunque quizás sea más por nervios que por la expresión del agresor.

El maquillado, el de la perrilla y el de los ojos que bailaban. Estaba segura de que esto daría lugar a una buena canción.

- ¿Cómo pretendes intimidar cuando tus ojos van por libre?.- dice Kabus con total seriedad dentro de mi cabeza
- ¿Cómo pretendes intimidar cuando tus ojos van por libre?.- repito, pero adornando la frase con una sonrisa.
- Maldita niñata.

Justo cuando acaba la frase, Perilla se lanza sobre mí, agarrándome del brazo y tirando de él hacia mí, mientras que Bailarín tira la mesa hacia un lado y Ojitos se levanta, dejando caer la silla en la que estaba sentado.

La marca de Kabus arde, pero no con la suficiente fuerza. Esta situación aún no es lo suficientemente mortal como para que él pueda aparecer por su propia cuenta.

- ¡Invócame!.- me exige claramente enfadado
- ¡No puedo!.- le respondo mientras forcejeo con Perilla.- ¡Suéltame!.- le grito mientras que con la mano que me queda libre le golpeo, intentando conseguir que me suelte, aunque sin éxito.
- Invoca al lobo.- sisea Kabus enfadado
- Si lo hago puede que ataque al resto de personas, es demasiado arriesgado.
- ¡Kaila!

Todos en la posada empiezan a moverse incómodos tanto con la escena como con mis palabras. Mierda, volvía a hablar “sola”

Sin parar, sigo resistiéndome al agarre de Perilla, pero de poco me sirve cuando con brusquedad me lanza hacia su amigo Bailarín, el cual me agarra con aún más fuerza y me golpea en la cara, dejándome aturdida y con dificultades para mantenerme de pie.

Lo siguiente que escucho es un golpe sordo contra la barra. El posadero la ha golpeado con el puño, con la suficiente fuerza como para conseguir que todos guardaran silencio y que mis asaltantes se quedaran completamente inmóviles.

- No quiero espectáculos en mi posada, esto es un lugar decente. Largaos de aquí.
- Perdónenos buen señor, ya nos vamos.- dijo sonriendo Ojitos.

Empiezo a oponer resistencia, aunque sin éxito ninguno. El golpe me ha dejado más mareada de la cuenta, quizás por su proximidad al canal auditivo, quizás por la propia fuerza con la que fue dado.

Pateleo mientras intento enfocar la vista y veo cada vez más cercana la puerta de salida. Si mi vida corre peligro, Kabus saldrá y los matará, no puedo dejar que mate a nadie por mí, no estaría bien.

- ¿¡Qué no estaría bien?! Kaila joder, te van a hacer daño y no podré salir hasta que tu vida penda de un hilo. ¡Invoca y mátalos!
- ¡No!.- logro gritar, tanto para Kabus, como para mis captores

Definitivamente, odiaba el desierto.
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Gula el Dom Ago 27, 2017 10:25 pm

Salvajismo


Pitch llevaba 3 días viviendo en una pequeña posada desde que se fue de la del gremio. El dinero era suficiente como vivir 3 meses con uno que otro lujo pero al hombre todavía no tenía un rumbo o un lugar a donde ir. No quería quedarse para siempre en aquella ciudad del desierto, su destino era viajar, conocer, vivir cosas nuevas. Un cambio de aires fuera del calor y la arena, “Necesito irme ahora…” Pensó y sin tardar mucho tomó sus cosas, pagó y salió de la pasada. Equipo su caballo, Mera, negra como la noche, bella y reluciente negra que resaltaba en el día como las estrellas en la noche. De patas musculosas y cabello liso “Una semental, no hay duda que no hay cosa más hermosa que tu.” Decía mientra acariciaba su cabeza. La tomó por la correa y emprendió caminata por la ciudad para averiguar cómo llegar Thaimoshi Ki Nao. Su amor por aquella ciudad luego de perseguir a una pelirroja y la aventura que esto implicó habían dejado a la isla en uno de sus sitios favoritos, recordó esto al ver una espada curveada similar a las que había en aquella isla.

El calor era abrasador ese día y usar ropa negra de cuero era sin dudas la mejor manera morir deshidratado. El hombre se dirigió al mercado, compró fruta rica en frutos y poco de agua para su caballo pues el cansancio también era notable en Mera. Caminando por el Bulevar lleno de puestos, tiendas, casas de esclavos y burdeles improvisados encontró lo que buscaba: una tienda llena de mapas, personas con aspecto de marineros y uno que otro monaguillo. Amarré a Mera a la reja de la ventana de la tienda y cuando entré el cambio de ambiente era increíble, había mapas de mares completos, colgaban de las paredes, enrollados en estantes, apilados de un lado a otro mientras que la gente le gritaba a dos hombres mayores en diferente idiomas y estos de forma ferviente respondían explicando a su cliente del momento como usar el mapa y que el cartógrafo paso meses haciéndolo así que sería caro.

-¡Te estoy diciendo, 2 kulls de oro es todo lo que negociaré así que no me pidas menos de eso si lo quieres! -Exclamaba un hombre mientras agitaba el mapa, señalándolo y sacudiéndolo en frente de un marino.

-¡No me vengas tu con estafas viejo, te cortaré la lengua y la pegaré en la entrada! ¡No pagaré dos kulls de oro por un pedazo de papel con tinta! -Respondía un marinero, camisa de mangas abombadas, chaleco de cuero, pantalón negro con pequeñas rayas verticales de color rojo que se pegaban a sus piernas. Sus botas eran de un cuero brillante e impermeable, pero nada brillaba más que su garfio plateado en su mano izquierda, su pistola y un sable bastante largo con una calavera en el mango. -¡Me harté! -Gritó apuntando el garfio al cuello del anciano. -¡Te doy 1 kull de oro y 5 de plata! ¡Sino te apuñalo garganta y te mostraré que no necesitas mapas para ir al infierno!

La tienda entró en un silencio mientras todos los presentes miraban al marinero de forma directa y este volteaba. -¡¿Qué?! ¡¿Acaso es su problema?!

-En realidad… -Dijo el anciano. -Si me matas no volverás a navegar nunca más. -Pitch estaba en la puerta sorprendido por aquel cambio brusco en el ambiente, se veía que varias personas empezaban empuñar sus espadas y dagas mirando al marinero hasta que el viejo volvió a hablar. -Vamos amigo, esto no tiene que terminar con sangre, dame 1 de oro y 7 de plata y es todo tuyo. Si me das 2 de oro te anexo un mapa de la isla cercana, Thaimoshi Ki Nao.

El silencio siguió en la sala, la expresión de los presente era quieta, serena pero por dentro estaban expectantes. El marinero miraba a todos lados viendo como varias personas estaban preparándose para hacer un coctel de tinta y sangre.

-De acuerdo… -Respondió el marinero de mala manera entre dientes. -Y quédate como el mapa Thaimoshi, no tengo nada que hacer en esa isla…

-Yo si lo quiero. -Dijo Pitch de forma impulsiva captando la atención de todos. -Si el caballero no lo quiere, por su puesto… -El marino colocó dos kulls de oro sobre la mesa y tomó el mapa de la mano del anciano que se sonreía de oreja a oreja.

-Gracias por comprar y vuelva pronto. -De forma sarcástica, el tono de su voz era el de un bufón, el de un estafador. Pues el mapa apenas valía un kull de plata, pero el vendedor sabía aprovecharse de la necesidad de sus clientes.

El marino salió de la tienda y todo el ambiente volvió a ser bulla y gente pidiendo mapas. Pitch se acercó lo que más pudo hacia donde había estado el marino. -¿Cuanto por el mapa de Thaimoshi?

-Te vendo uno original y antiguo traído de la isla o uno hecho en casa. -El viejo sonreía pero Pitch podía notar que el solo quería ver con cual de los dos sacar mayor precio.

Pitch sonreía al igual de la misma forma que el anciano, sabía lo que intentaba. Tanto tiempo vendiendo trigo le había enseñado trucos tan rastreros como esos. -Pues no sé ¿Cual es la diferencia?

-El original tiene detalles, dibujos y ubicaciones antiguas hechas de forma artística, propia de la región. Además dicen que podría tener la ubicación de un tesoro pues tiene unos grabados en la parte posterior que brillan bajo la luz de la luna. -El anciano tomó el otro mapa. -Este es más sencillo, simple. -Ambos mapas lucían igual pero al oler la tinta fresca en el segundo Pitch supo cómo hacer su contraoferta.

-¿Cuanto por el antiguo y… -Se acercó un poco al viejo.- ...de qué tipo de tesoro habla? -Al vendedor se le abrieron los ojos como la garganta de un venado en una carnicería.

-Pues es un tesoro oculto entre leones y dragones, debajo de la ciudad… -Murmuraba. -Porque te veo interesado te lo ofrezco en 1 kull de oro.

-¿Y el otro?


-2 de plata y debo decirle que el muchacho que dibujó este no es muy bueno, aquí entre nos tiene varios detalles así que le aconsejo el otro.

-Perfecto, deme el segundo. -El vendedor frunció el ceño.


-Señor, soy un vendedor y como todo buen hombre del comercio no puedo dejar que usted compre algo de mala calidad y vaya por ahí difamando mi prestigiosa tienda. Por favor, considere comprar el primero.

-2 kulls de plata. -Pitch puso los dos kulls de plata sobre la mesa y miraba sonriente al anciano. Este lo miró con el ceño fruncido pero supo inmediatamente que su treta había fallado y había caído su propia trampa, hizo una mueca y enrollo juntos ambos mapas y los puso sobre la mesa.


-5 de plata y te llevas los dos. -Lo miraba el viejo de forma desafiante, sus ojos se intercambiaban pensamientos, insultos y hasta felicitaciones, la tensión entre ellos era más notable que el sudor que bajaba por sus frentes. Sabía muy bien que no rechazaría esa oferta y Pitch no era tan estúpido como para no aprovecharla, así que sacó tres kulls de plata y los puso sobre la mesa.

-Trato hecho. -Ambos sonreían pero no se desviaban la mirada hasta que el vendedor le extendió la mano.


-Muchas gracias señor. Espero le sean de utilidad en su viaje y le traigan buena fortuna. Si vuelve no olvide pasar a saludar o comprar cualquier otra cosa. -Sonreía de forma pícara y rozando el sarcasmo. Cada uno tomó lo que quería del otro y se dieron la mano.

-Gracias a usted y si me permite decirle: cuando vaya realizar este truco asegúrese de averiguar bien la necesidad de sus cliente. -Se dió media vuelta y salió por la puerta con aires de hombre victorioso, como un perro que competía con otro para ver quien orinaba más una esquina. El vendedor anciano no prestó mucha atención y se dedicó a estafar a su próximo cliente. Pitch guardó el mapa en las alforjas de Mera., la sujetó nuevamente y siguió caminando por el mercado. Llegó a la fuente en el centro de la ciudad y se lavó el sudor de la cara, puso a Mera a tomar agua y observaba a una hermosa mujer cantando con un grupo de músicos. Había quedado hipnotizado con el cantar, el tambor y su cara perfectamente perfilada de tez morena y tostada, sus ojos eran delicadamente abrazados por un maquillaje negro dándoles profundidad, volviéndolos llamativos, misteriosos, hermosos. Estuvo ahí durante horas admirando el cantar y disfrutando de aquella belleza única que le ofrecía la ciudad.




-//-

Dejé a Mera en un establo cerca de la taberna de Tulio, iba a salir al anochecer en un deslizador al muelle para salir a Thaimoshi Ki Nao en barco. No era un viaje para una yegua como ella y no me arriesgaría a perderla tratando de cruzar el desierto, además viajaría en el deslizador de noche, evitando el horrible calor del día y zarparía con el amanecer, que escena tan romántica.

Me acerqué a una taberna no muy lejos de la salida de la ciudad hacia los deslizadores para beber un poco de cerveza y comer antes de irme de viaje. Estaba sentado en la barra disfrutando de un plato de una extraña carne, dura y amarga pero no desagradable… Seguramente era camello y alguna otra bestia, esta gente comía lo que podía y encontraba, además no creo que el tabernero hubiera invertido en carne de res u ovejo. Terminé de comer y tomé mi segundo tarro de cerveza. Empecé a contar el dinero para pagar cuando de súbito una mujer entró de manera apresurada a la taberna, rápidamente se sentó al final, en una esquina donde apenas podía verla.

Luego 3 hombres de aspecto para nada normal entraron pero de forma tranquila, aunque se notaba que miraban a todos lados buscando a alguien. Nadie entra a una taberna y menos acompañado con esas expresiones tan fingidas. Mis sospechas fueron confirmadas cuando se acercaron a la mujer que había entrado y empezaron a discutir de una forma bastante agresiva.

-No quiero espectáculos en mi posada, esto es un lugar decente. Largaos de aquí. -Dijo un hombre detrás de la taberna, seguramente era el dueño y… ¿Posada? ¿Acaso en Loc Lac todos los bares pueden ser posada? Bastante curioso… En fin. La mujer era de un pelo negro peculiarmente atractiva, sus ropas no tenían un buen aspecto al igual que todo su… Toda ella. Los sujetos no sugerían tener buenas intenciones tampoco así que terminé de pagar, tomé mi cerveza y caminé justo detrás de ellos esperando a que salieran.

Una vez fuera de la taberna de forma rápida mientras la mujer forcejeaba con los dos hombre saqué mis cuchillos, uno en cada mano y llevándolos al aire los bajé con fuerza sobre la cabeza de la mujer y el sujeto justo detrás de ella. Ambos cayeron noqueados y los dos hombres que la sujetaban la soltaron inmediatamente al sentir el fuerte tirón de la mujer haciendo peso muerto y su compañero a sus espaldas. Voltearon a verme e inmediatamente abrieron los ojos sorprendidos, la mujer cayó al suelo y el hombre también. Los otros dos me miraban, si eso se podía decir de uno que era bizco, extrañados con el ceño fruncido y viendo como mi cuchillos estaban manchados en el mango. Se alejaron dos paso, solté mis cuchillos y agarré desenfundé mi espada, la hoja negra cortesía de Alquiora. No sabía usarla, me pesaba y temblaban mis manos, necesitaba intimidarlos de alguna forma, así que lo único que pude hacer fue clavarla en la espalda del sujeto noqueado… “Lo siento amigo, pero necesito ser el príncipe”

Sentí como la espada atravesó su omóplato pero no lo suficiente pues el hombre abrió los ojos y agonizaba, de un empujón  más terminé de clavarla hasta sentir que chocara contra el suelo. Los dos idiotas me miraban con miedo, podía darme cuenta pues habían sacado un puñal cada uno pero sus manos temblaban de miedo. Aproveche mi nuevo aspecto de negro oscuro y la ortodoxa ejecución para ahuyentarlo, solo necesitaba una frase como las de Bhaks…

-Acepta señor de los infiernos este sacrificio que hago ante ti. Permite por favor que me convierta en tu espada y mate a todos aquellos que me amenacen. -Saqué la espada del cuerpo con dificultad y traté de sostenerla con ambas manos elevándola y colocando su pomo de medio lado junto a mi pecho. -Ahora, ¿Quien de ustedes ofrecerá su sangre para nutrir mi filo y otorgará su alma al tormento perpetuo?  -Efectivo, los maleantes salieron corriendo y apenas pude perderlos de vista baje la espada y la guarde en su vaina… Mi músculos temblaban, increíblemente en esos movimientos se me habían acabado las fuerzas. La gente miraba aquella escena con horror y seguramente los guardias llagarían pronto. Tomé a la mujer y la lleve adentro de la posada.


-Dije que no quería espectáculos caballero, lárguese si valora su vida.

-Por favor señor, ella es mi hermana y la acaban de asaltar esos 3 vándalos de hace un momento, se pelearon por quien se la cogería primero, mataron a uno de los suyos quien sabe porque razón, la noquearon a ella y huyeron. Por favor, le pagaré el doble por una noche en un cuarto si es necesario. Pero por favor déjeme llevarla. -El hombre comenzó a pensar y miraba mis puños levemente ensangrentados. Me estaba estudiando y yo no podía dejar que se diera cuenta así que para llamar su atención volví a insistir. -¡Señor! ¡Por favor! Su cabeza está sangrando y necesito atenderla, es mi hermana. ¿Acasos usted no estaría igual que yo si a un hermano le hicieran eso? -El hombre volvió a subir la mirada mientras que todos en la taberna esperaban la respuesta del dueño.

-Sube, busca un cuarto. Enviaré a alguien para que te lleve agua y un paño. Cuando bajes arreglaremos cuentas. -Picó el pez.


-¡Muchas gracias señor, la llevaré inmediatamente a la que era mi habitación! Mi caballo está afuera y ahí tengo medicina así que la llevaré y volveré a bajar.

Subí como pude a la mujer bastante ligera de peso con una considerable baja estatura. Además cuando detallé su rostro no era tan hermosa… Así que la tiré en la cama boca abajo, revisé su bolsa y sorpresa, no tenía ni medio… La pobre iba a ser ultrajada quien sabe porque razón, andar sin dinero y desprotegida en esta ciudad. Tomé su cantimplora, le moje un poco la cabeza y lavé mis manos antes de que llegara alguien con el tobo de agua. Al verla tendida, desprotegida, inconsciente, cualquier ladrón sátiro la violaría y ella solo lo sabría cuando despertara… Así que a modo de broma rompí su pantalón justo en su trasero, vertí lo que quedaba de agua en su trasero y entrepiernas y me alejé dos pasos de la cama.


-¡Soy un genio! -Mientras miraba al desaliñada mujer roncando e imaginándome como sería la escena cuando despertara, “Lástima no me podría quedar para desnudarme y despertar con ella… Serían tan divertido”. Bajé del cuarto, pagué dos kulls de plata “Me salió cara la broma” Y salí de la posada camino a los deslizadores, rumbo a mi nueva destino: Thaimoshi Ki Nao.
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Re: Solo hay un modo de conocer el desierto...

Mensaje por Pereza el Miér Ago 30, 2017 11:50 am

En alguna parte de Woeslym Olum
__Había pasado ciclo y medio desde que la caravana dejó atrás la ciudad de los cazadores del desierto y los dioses no habían sido clementes con ellos. Si ya era duro atravesar la tierra muerta con todos los peligros naturales que en ésta moran, ahora una extraña y aparentemente contagiosa enfermedad les atenazaba. A ellos y a sus animales.
__Los confiables camellos que tantas veces les habían cargado a ellos y a sus mercancías a través de las dunas, ahora apenas rendían durante las marchas, caminando de forma cansada y lenta. Pero lo peor no era el retraso, no. Lo peor era que esto había comenzado a afectar también a los mercaderes. Tres de ellos apenas conseguían mantenerse despiertos dos horas al día. Y a otro le habían tenido que abandonar días atrás, ya no parecía despertar y apenas respiraba tras cuatro días cargándolo.
__Así pues, lo único que podían hacer era parar a menudo, racionar las provisiones, tratar de descansar y orar a Dianthe para salir vivos de aquella travesía.

__Aquella noche, como todas las anteriores, habían acampado temprano y ya estaban cenados y dentro de sus tiendas antes de que el sol se ocultase bajo las dunas, dejando al frió y la oscuridad reinar en aquel mar de arena.
__Aquella noche, Kring estaba alta, y la velada y clara luz de las lunas que conseguían atravesar el velo de las carpas, dejando una tenue que permitía ver aun en la noche.
__Aquella noche, las sombras se agitaron cruentamente, tanto que llegarón a hacer el ruido suficiente para despertar a Jahad, uno de los mercaderes; quién al abrir los ojos se encontró como su propia silueta se alzaba en la tienda y le devolvía la mirada con unos profundos y brillantes ojos amarillos que contrastaban con su negro cuerpo.
__El susto le hubiera matado si el demonio que acompañaba a aquella sombra le hubiera dado tiempo, pero no lo hizo. El hombre no tuvo tiempo ni de pegar el pertinente grito antes de caer, dormido y extenuado, al suelo gracias al golpe del perezoso.

__-Mico-susurró-¿Qué te sucede?
__El ser de sombras miró al de Ghadrakha, extendiendo su aura hacia él, haciéndole sentir una extraña y lejana sensación, como si algo tirase de él allá en el Oeste, por donde habían venido. Luego, una imagen se formó en su cabeza, la silueta de un humano al que las sombras acudían como ratas a un cadáver. Por último un concepto: Autoridad.
__-¿Qué... qué significa eso?
__De nuevo, la respuesta fue una sensación: ¿inseguridad, miedo, desconocimiento, preocupación?
__-Sea lo que sea, no nos atañe. No te preocupes por ello. Lo mejor es despreocuparse y dejar que los asuntos se resuelvan ellos solos.
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