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Y solo los más pequeños quedaron atrás...

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Re: Y solo los más pequeños quedaron atrás...

Mensaje por Vanidad el Vie Jul 21, 2017 5:22 pm

No tenía buena pinta. Con los de la mansión aun humanos y los del pueblo aun trasgos, se encontraba ante un desastre, ante un polvorín a punto de explotar. Necesitaba pensar en un plan, algún buen plan, porque si tenía que fiarse de esos pueblerinos paletos, lo llevaba claro.

La diablesa no tuvo problemas para volver al pueblo, donde se encontró a un grupo de trasgos discutiendo. Uno de ellos era un trasgo que lucía anciano, y aunque todos los trasgos le parecían iguales, estaba segura al 70% que era el que había empezado a organizar a los pueblerinos cuando se había ido. No conocía al resto, lo que sinceramente no era decir mucho.

-Llevamos transformados mucho más tiempo, no es seguro, debéis venir con nosotros, tenemos un refugio en el bosque.-


-¿Y cómo sabemos que vosotros no sois precisamente los culpables de todo esto?-

-Los de la mansión siguen siendo humanos, tenemos que irnos, ahora, o nos atacaran.- ella se habría quedado todo el día allí, escuchando la discusión mientras se regodeaba, pero no tenía aperitivos, y no quería que nadie muriera, al menos no sin antes borrar cualquier sospecha de que él era el culpable de todo ese embrollo, así que se vio forzada a intervenir. Fue entonces, solo entonces, cuando vio el rotulo de la posada, que se dio cuenta de que a pesar de no hablar común, y no poder escribirlo tampoco, podía leerlo. Lo primero es llevar a todo el pueblo al refugio, necesito guerreros capaces para hacer un bloqueo… y cuando todos estemos a salvo, tengo un plan.- Ahora mismo, iba a robarse unos cuantos libros. -¿Dónde está tu casa anciano?-

-¿Eh? Al final de la calle, ¿Por qué?-

-Por nada…- no le importaría, seguro, pero no tenía tiempo para explicarlo.

Cinco minutos más tarde una Luzbel algo decepcionada volvía a la plaza, donde al parecer ya se habían decidido a favor de darse el piro y organizaban una resistencia en el puente. Era el lugar más defendible, muy buena idea la verdad. Ella se puso en medio, con el aura de comando que desprendía cualquier noble, independientemente de su raza o credo, con la actitud que aseguraba que tenia el derecho a hacer eso. –Bien, lo primero que tenemos que hacer es…-

-Perdona, ¿Quién te crees que eres? Yo estoy al mando.-
Un trasgo la interrumpió, un trasgo con un ridículo sombrero que parecía más de pirata que de líder. En retrospectiva, interrumpir a una diablesa cabreada no fue su mejor idea, puesto que fue tumbado de un puñetazo y Luzbel ahora tenía un nuevo sombrero.

-¿Por dónde iba? … cierto, defender un puente, necesitamos una línea frontal con tanta protección como seamos capaces de conseguir, luego necesitamos un montón de piedras y un poco de ropa, las hondas son muy fáciles de usar, solo necesitáis como… cinco tiros para practicar, a esa distancia no fallaran, os distribuiréis en doble abanico para cubrir los flancos del puente, hay que tenerlos muy bien puestos para cruzar una lluvia de piedras de honda, sobre todo si solo puedes cubrirte un lado. Por ultimo… buscadme a Cazador, necesito que haga una bomba así de gorda.-

Los hombres/trasgos ahora la estaban mirando patidifusos, intercambiando sus miradas entre su antiguo jefe, noqueado en el suelo y la nueva con su sombrero que los estaba organizando con brutal eficiencia. –Yo soy la jefa ahora, hush hush, vamos, no queréis morir ¿cierto?- asintieron, brevemente. -Y tampoco matar o morir, porque soys campesinos, no soldados.- se repitió el asentimiento, aunque esta vez fue más generalizado. -Entonces tenéis que generar una situación donde a la otra parte no le interese combatir, y ya que no habláis común, sois feos y os odian, debéis generar una ventaja estratégica tan grande que un enfrentamiento sea impensable debido a la gigantesca cantidad de bajas. Ahora... ¿alguien tiene un plan que aporte una ventaja aun mayor?-


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Re: Y solo los más pequeños quedaron atrás...

Mensaje por El Cazador el Vie Jul 28, 2017 11:43 pm

Kiluyu se sacudió el rocío de la mañana, mojando a los trasgos a su alrededor. Cazador se quitó el agua de la cara y sacudió su sombrero, molesto con su can. Miró con gesto de disculpa a los demás y fue a decir algo, pero los trasgos hicieron un gesto despreocupado.
__Da igual, hijo —dijo uno que estaba a su lado—, ya no podríamos estar más mojados.
__Era cierto. Al atravesar el bosque, los ocho trasgos que habían decidido ir en auxilio de la gente del pueblo se habían empapado producto del agua que habían guardado celosamente de la lluvia veraniega las hojas de árboles y arbustos.
__La misma lluvia que ahora parecía bañar con diamantes el linde del bosque con las primeras luces del alba. Y que había coloreado de un tono oscuro la compacta tierra del camino, dejando ver claramente las huellas de las patrullas que habían transitado el lugar por la noche.
__Miren. Hacia el puente también hay un par de huellas. —Observó uno de los trasgos que avanzó hasta allí, dejando sus propias huellas. Sus pequeñas pisadas eran quizá un tercio comparadas con las humanas.
Cazador avanzó hasta las marcas. Se había bajado del lomo de Kiluyu para poder recuperar el equilibro, y lo estaba logrando poco a poco.

Si observan —dijo luego de caminar torpemente y posar una rodilla en el suelo—, vienen desde Jemyca. Y al parecer iba con prisa.
__Los trasgos se acercaron al ex-divium y miraron el suelo.
__¿A qué te refieres?
__Las huellas dan una zancada larga. Si las comparamos con aquella dupla de pisadas que van desde el Aserradero de Karth hacia el pueblo notarán la diferencia. Esa pareja de vigilantes iba caminando —El trasgo se levantó el poncho para no rozar el suelo y se buscó en el bolsillo interior un cigarrillo—. El hombre que tenemos aquí iba corriendo solo hacia la Residencia de los Birquad. Un vigilante posiblemente, que dejó a su compañero atrás para poder traer la noticia del pueblo rápidamente.
__¿Quieres decir que en la residencia de los Birquad ya saben sobre lo que pasó en el pueblo?
__El Cazador encontró el cigarrillo que buscaba, pero la yerba estaba húmeda. Maldijo algo por lo bajo y lo hubiera molido entre sus pequeños dedos si no hubiera sido el último que le quedaba.

Lo más seguro es que sí. —Le respondió.
__Miró hacia el final del camino, allá donde se encontraba el resto de los residentes de Jemyca escondidos tras los altos muros del hogar de los Birquad.
__Si saben lo que sucedió será cuestión de tiempo para que salga una cuadrilla a investigar el pueblo, o aún peor. A atacar.
__Debemos impedirlo.
__Los ocho trasgos se miraron entre ellos. Y sin decir más se encaminaron hacia la casona de los Birquad.

Con el estómago vacío, Cazador miró a los humanos acercarse como nunca vio nada antes. Su nueva estatura le jugaba en contra a él y a sus acompañantes, quienes apenas y lograban cerrar una formación a mitad del puente que cruzaba las frías aguas que discurrían por la cordillera de Daulin.
__En su posesión no tenía más que la ballesta que le había entregado su viejo amigo, así como un cuchillo que entre sus manos parecía una espada. La pólvora que guardaba celosamente Kiluyu en las alforjas que le había colgado del lomo estaba seca y bien resguardada dentro de una bolsa de cuero. Pero no debía utilizarla todavía.
__Si tan sólo existiera una manera de hacerlos entender.

Cuando los hombres de Jemyca los vieron a la distancia, avanzaron hombro con hombro de manera metódica, alertados por la visión de los trasgos, pero considerando quizá el hecho de que podría tratarse de una trampa. Y como no, si ellos tan solo eran ocho, y los humanos eran por lo menos doce o quince. Cazador se aferró a la ballesta. Sólo tendría tiempo para lanzar una saeta, pues luego se tardaría demasiado en recargar.
__«Estoy a punto de jugarme la vida por esta gente. Pensó. Miró a su derecha, allí donde la baranda del puente lo separaba de un par de metros de caída y luego la corriente del río—. Cuando esto se ponga feo, al menos tengo una salida alternativa

Los pueblerinos estaban más cerca. Kiluyu pareció oler el odio en la brisa matutina, pues se le crispó el lomo y dejó salir un leve gruñido al ver a los humanos con las armas prestas.
__Kilu, mantente lejos de esto. —Ordenó su amo al verlo mostrar los dientes—. Señores, propongo resistir todo lo que podamos, pero tened prudencia. Ellos esperan a que nos mostremos violentos y salvajes. Pero si les demostramos de alguna manera que nosotros somos realmente sus vecinos y compañeros, quizá. Quizá tengamos una chance.

El Cazador al ver acercarse a la gente de Birquad aún no sabía de lo que podría ser capaz de hacer, pero cuando notó que Lenno estaba entre ellos, una punzada de esperanza lo abatió.
__Avanzó hacia el frente, apoyándose en Kiluyu para no tropezar, e hizo una seña a los humanos.
__¡Hijo! ¡¿Pero acaso estás loco?! —Oyó gritar a su espalda.
__¡Hey! ¡Tranquilos! —Les gritó a los hombres que se acercaban al puente, ya a unos diez metros de distancia—. ¡No nos ataquen!
__Parecía una total locura, y en parte, de hecho lo era.
__¡Soy Cazador! —Gritó el cazarecompensas agitando su sombrero—. ¡Lenno!
__Apuntó al tipo que había conocido en la taberna, le mostró el sombrero y agarró su poncho para que se diera cuenta.
__Mierda. ¡Soy yo! ¡Me han transformado! —Gritaba mientras hacía gestos con sus manos, apuntando su pecho y mostrando sus prendas—. Kilu. Kiluyu ven aquí.
__El can se acercó moviendo la cola, Cazador le acarició la cabeza y volvió a gritarle a Lenno, sin saber si aquello daba resultado.
__ ¡Joder! ¿lo ves? Espero que lo entiendas.
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Re: Y solo los más pequeños quedaron atrás...

Mensaje por Aulenor el Vie Ago 10, 2018 6:27 am

__El combate en el puente tardó en iniciar; los transformados no atacarían primero bajo ninguna circunstancia, y Lenno no se decidía a atacar a pesar de la urgencia de llegar al pueblo, estaba claro que si los goblin presentaban un contingente tan pequeño era debido a que aquel encuentro en el puente era una trampa, probablemente mágica. El que uno de ellos pareciera desafiarlo mostrando como trofeos las pertenencias del recien contratado divium mercenario, no ayudaba.

__-Mi señor...-acabó llamando la atención uno de los guardias, ya impacientado.

__-Si, lo sé.-le cortó Lenno, luego se aclaró la gargante y volviéndose hacia sus hombres grito-¡Ocho sucios trasgos! ¡Eso es con lo que esperan frenarnos! ¡Cook, Bermingt, Lewres, Chaolan, Fluffes! ¡Avanzar! ¡Demostradles que no deben enfrentar a aquellos que les triplican en tamaño!

__Aquel discurso, obviamente inspirado en los del verdadero señor de aquellas tierras, hubiera tenido bastante mejor impacto si no hubiera tardado tanto en ser emitido*. Aun así, los cinco mentados avanzaron, lanzas y espadas en mano, y tras intercambiar miradas un instante con el suficiente significado como para infundirse coraje mutuamente, se lanzaron al unisono contra los transformados.
*A algunos les pareció que tardó todo un año en decidirse a hablar
Sorry
__Viendo que aunque se hubiera retrasado, el momento habia llegado, los transformados comenzaron a tomar posición defensiva. Desde un árbol los dos arqueros tensaban sus arcos, mientras el grande y verde se colocaba frente al resto en el puente, las dos chicas restantes y aquel que llevaba una rama afilada como lanza, estaba claro que eran los que se encontraban más asustados, no se movieron apenas un ápice mientras miraban nerviosos a los cinco soldados.
__-Bueno, por desgracia no sirvió de nada, parece que llego la hora...-exclamó con el nerviosismo de quién habia visto las suficientes batallas como para saber como iba a acabar aquella escaramuza el último transformado, aquel llamado Matt, mientras desenfundaba su cuchillo.

__Fue entonces cuando Cazador avanzó, colocándose por delante incluso del que antes fuera un orco, y comenzó a dibujar en la arena que había sobre el puente. Le gustaría haber podido dibujar a un divium y un trasgo, con una flecha representando su transformación, pero no le dio tiempo a demasiado,  los cinco soldados, al verle ponerse a la tarea, se pensaron que estaba comenzando alguna especie de ritual mágico y se lanzaron contra él a toda prisa, con intención de poner fin a su vida antes de que tuviera tiempo de embrujarlos y hacerlos desaparecer.
__Dharg, que asi se llamaba el grandete y verde, apartó el divium justo a tiempo para salvarle el cuello, frenando con su espada la estocada fatal. Al instante un segundo soldado cayó de bruces en el puente, dos pequeñas flechas le acababan de atravesar la pierna.
__-Aceptalo, poco más se puede hacer-le dijo Matt a Cazador mientras le ayudaba a levantarse. Y antes de lanzarse contra un soldado, añadió-Tratemos de ganar algo más de tiempo y larguémonos.

__Dharg retenía él solo a dos de los soldados con su espada-mandoble, mientras Matt parecía bailar alrededor de otro; uno de ellos cubría al que había caído de las flechas que seguían viniendo eso dejaba solo a otro, un lancero que se dirigiría hacia los cuatro goblins restantes mientras trataba de esquivar las flechas del arquero. Cazador se encontraba en medio de la pelea, incapaz de decidir qué hacer, pensando cómo frenar el conflicto. A su espalda los tres trasformados parecían haberse decidido a enfrentar a aquel último soldado.
__Mientras tanto, al otro lado del puente, Lenno, tras observar lo mal que habían comenzado la batalla sus hombres, y viendo que no parecía haber atisbo alguno de magia, se debatía internamente sobre si debería o no lanzar a los demás soldados a la batalla.

__-¡Retirada suena bien!-exclamo de pronto Cazador, casi en un grito mientras trataba de retomar su dibujo.

__Al oirlo, los tres trasgos tras de él frenaron su avance. Matt desvió un instante la mirada de su oponente para dirigirla, casi atónito, hacía el divium. En el semblante del arquero y del orco se dibujo una mueca de ira.
__-¿Cómo que retirada?-respondió Matt, desviando por los pelos la hoja enemiga.
__-Deberíamos aguantar, aunque sea un poco más-exclamó una voz femenina a la espalda de Cazador.
__-¡Ni se os ocurra largaros, maldita sea!-grito una tercera voz, esta masculina y bastante enfadada desde los árboles.

__-¿De qué sirve resistir? ¡Lo único que generamos luchando es que nos odien más! Hay que demostrarles que no queremos pelear, debemos advertirles que pronto ellos también serán transformados!

__Se oyó un grito y el sonido del metal cayendo al suelo. El lancero junto a Cazador había recibido un flechazo en el costado y había dejado caer su lanza. Justo al instante, una transformada que portaba a un hacha pasó corriendo junto a Cazador.
__-No podemos. Si llegan al pueblo, la gente morirá.-bramó en su carga y un segundo goblin, ese armado con una lanza se unió a su carga.

__-Pero Cazador tiene razón. Debemos huir. Ya los hemos frenado un poco.-se oyó decir a la ex-enana detrás del antes-divium.

__Un grito y un golpe seco. El cuerpo malherido de Matt yacía en el frente junto al soldado. Catori, la mujer del hacha, detuvo una tercera estocada. El soldado que ayudaba a su compañero herido, detuvo a Chema, el goblin lancero, justo en ese momento y una pronto una flecha revotó en su coraza, haciendo que se cubriera y salvando la vida al campesino.

__-¡Mierda! ¡Zharg, nos vamos! ¡Así no se puede luchar!-grito otra voz femenina desde los árboles.

__El grito de un soldado resonó por todo el puente, una flecha le había atravesado la cuenca ocular. Era el primer tiro en todo el combate que iba dirigido a un punto vital. Y sin parar de disparar, Blank, el autor de aquel disparo salto del árbol y comenzó a avanzar mientras gritaba:
__-¡Hijos de puta! ¡Estoy hasta el culo de todos vosotros! ¡Huid si queréis cobardes! ¡No sois más que una panda de mulas!

__Y en ese momento, la línea que más o menos se había mantenido se rompió. Dharg se zafó de sus dos contrincantes y echo a correr, los demás transformados no tardaron en imitarle pero por desgracia, los soldados no estaban dispuestos a permitir que huyeran.
__El primer grito que se oyó fue el de Catori, quién ahora robada por la arena sintiendo un dolor terrible en hombro derecho, si Blank no la hubiera sobrepasado en aquel momento disparando en la cara al soldado y Asha no la hubiera socorrido, probablemente hubiera muerto antes de descubrir que había perdido el brazo.
__El segundo fue de Chema, que no tuvo tanta suerte y fue decapitado casi un instante despues de perder la pierna.
__El tercero no fue tanto un grito como un golpe muy fuerte. Cazador estaba montando en su perro con intención de huir, cuando recibió un ataque en la espalda. Perdió su ballesta, pero al menos salvo la vida con solo una pequeña, aunque considerablemente profunda, herida en el omóplato izquierdo.
__El cuarto y último grito vino desde el otro lado del puente, fue de Lenno mandando cargar al resto de su tropa al ver que el enemigo huia.



__De los dos grupos en los que se habian dividido los habitantes de Jemyca, el comandado por Luzbel se trataba de no mucho más de una decena de hombres que, tras rasgar unas cuantas prendas y practicar un poco, marchaban hacia el puente con intención de ayudar a contener a los guardias de los Biquard.
__Grande fue su sorpresa cuando poco antes de llegar al linde con el bosque, se encontraron a los cinco transformando heridos y huyendo, con toda la guarnición de los Biquard tras ellos.

__La demonesa no demoró en la reacción, a su orden, los recien investidos honderos tomaron posición y descargaron una andanada mineral tras otra, que sobrevolaban las cabezas del grupo del divium (con las excepción de una pedrada al antiguo orco) y golpearon a las fuerzas de Lenno, que no tuvieron mas remedio que reducir la marcha y pasar a priorizar el cubrirse con los escudos si no querían acabar contusionados.
__Las andanadas pétreas permitieron al grupo de cazador alcanzar a los honderos. Éste, a lomos de su fiel Kiluyu y con la espalda de su traje completamente roja, no tardó en localizar y dirigirse a la comandante.
__-Debes hacer que entiendan que somos ellos.
__-¡Esta loco!-exclamó la arquera del grupo tras de él, bastante malhumorada-Así solo conseguirá que nos maten a todos. Ya los hemos frenado bastante, ahora solo podemos huir.
__Si la demonesa hizo caso a alguno de los dos, poco se notó, seguía escrutando el panorama, observando como por aparte de avanzar, los hombres de Lenno se desplegaban poco a poco cubriendo cada vez más terreno.
__-¡Al bosque!-la voz de Luzbel se alzó por encima de todos los sonidos de la batalla, y al instante, la última andanada de piedras fue lanzada y todos los honderos echarón a correr.



__Una vez bajo los árboles, cualquier posible unidad entre los transformados se rompió. Todos conocían el destino (menos Luzbel, pero solo era seguir a los demás) y todos tenían prisa por no ser los últimos en llegar. Pero cuando ya estaban a medio camino se oyeron unos gritos provenientes del interior, y el más adelantado del grupo no tardó en encontrar a uno de los guardias de Biquard persiguiendo, espada en mano, a una aldeana transformada.
__Alguna patrulla debía de haberseles pasado por alto, los soldados se habían encontrado al pelotón principal que huía del pueblo y este les había llevado hasta la guarida, ahora desprotegida por el bajo numero de personal. Ya no había sitio seguro en el bosque, y todos los transformados huian despavoridos en todas direcciones mientras los hombres que se supone velaban por su protección les perseguían tanto desde el exterior como desde el interior.


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Re: Y solo los más pequeños quedaron atrás...

Mensaje por Vanidad el Jue Oct 18, 2018 9:23 pm

Algo tenía que hacer la diablesa mientras esos pardillos practicaban con las piedras, y había conseguido lo que había estado buscando, de manera que se puso a ello, recortando con cuidado palabras y letras hasta formar un mensaje claro y conciso, que cualquiera de esos imbéciles entendería. ¿Se lo creerían? A saber, pero era el último intento de solucionar eso de buenas maneras. Si el pobre idiota al que le entregaba el mensaje lo perdía o lo llenaba con grasa de salchicha con sus sucios dedos, se acababa. Ninguna magia aguantaría un maldito ritual con más de cien sacrificios humanos, le traía sin cuidado si tenía que atraer a un maldito Desangrador para resolver ese maldito desastre, aunque tuviera que matarlos uno a uno.

Al menos su mediocre grupo de honderos había servido de algo y sus andanadas cayeron, mayoritariamente, sobre los enemigos. No estaban donde debían estar, pero obviamente a juzgar por como huían como ratas en un naufragio, la cosa no había salido muy bien. Tocaba retirarse, al bosque, donde con un poco de suerte, podrían aprovechar la ventaja que suponía su falta de armaduras.

Y por supuesto que nada nunca salía bien. Llevaban un tiempo corriendo desesperadamente cuando se encontraron…sorpresa, más soldados, luchando con otros trasgos. La diablesa se paró, calculando a toda velocidad. Dieciséis detrás suyo, solo unos pocos delante, una patrulla según los sonidos seguramente. ¿Podía matarlos o noquearlos a todos antes de que los dieciséis llegaran? Dudoso. ¿Y girarse y encargarse de dieciséis soldados armados, acorazados y que sabían que estaban allí? Aún más dudoso.

O no…

-Eh, tu, la del arco, dámelo.-

-Pero teng…- como si le importara, ya le había arrancado el arco de las manos y le estaba quitando unas cuantas flechas. Se plantó en medio del camino, arco en mano, cargo una flecha, inspiro y la soltó. El proyectil surco raudo y veloz hacia los soldados, fallando por poco. Pero se habían parado, escudos alzados, mirando al trasgo que claramente era el líder. Lideresa...lo que fuera, no iba a culparlos por no distinguir el sexo. Pero el rango era obvio.

Joder, tenía sombrero y todo.

-A ver, grandísimos idiotas e infelices.- Dijo, desplegando su carta. –Vais a parar de matar a vuestros civiles y encontrar una solución, ¿vale?- Y la clavo al árbol que tenía al lado, con las letras por fuera. Luego se apartó unos cuantos pasos. Los soldados la miraron patidifusos. -¿A que estáis esperando pardillos?- dijo haciendo señales con las manos para que vinieran. Uno de los soldados se acercó, cogió el papel mientras la miraba de reojo, se extrañó y… se fue a buscar a otro soldado, al jefe seguramente. ¿No sabía leer? Para qué diablos cogía el papel entonces… La idea del sacrificio masivo ganaba puntos, pero con suerte todo se solucionaría de inmediato.

“Nos hemos transformado mágicamente en trasgos y no podemos ni hablar ni escribir, pero os entendemos, estáis matando a los vuestros, idiotas.

Si hubiéramos saqueado a los muertos, habríais encontrado cadáveres y tendríamos ropa y equipo variado, no cada trasgo el equipo de una única persona, novatos.

Atentamente,

Una mercenaria que espera ser generosamente pagada.
Idiotas.”

Al menos uno de esos dieciséis idiotas sabría leer y escribir. En cualquier momento arreglarían el marrón, replegaría a sus tropas y le daría un muy necesario tiempo para sacar la verdad de todos y cada uno de los trasgos. Violentamente.
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Re: Y solo los más pequeños quedaron atrás...

Mensaje por El Cazador Hoy a las 4:31 am

Dibujar en la tierra del puente había sido una muy mala idea. Gracias a uno de sus nuevos compañeros salvó ileso del atacante que se había adelantado hasta él mientras se encontraba concentrado en su manualidad. Cayó al suelo al ser apartado, pero una rápida mano amiga le ayudó a levantarse.
___Aceptalo, poco más se puede hacer. —Le dijo Matt mientras lo tiraba del brazo—. Tratemos de ganar algo más de tiempo y larguémonos.
___«¿Ganar tiempo? »  Al tener a unos pocos metros a los hombres de Lenno, de pronto Cazador fue bastante consciente de que el tamaño sí importa. «¿Cómo ganaremos tiempo? ¡Lo único que podemos hacer es pincharles las pantorrillas a estos gigantes!»

Algo en la transformación había hecho mella en su cordura, o quizá estaba desesperado. Todo se veía demasiado torcido, irreal. Lenno estaba a metros de él, pero pudo notar nítidamente su rostro a través de los soldados que luchaban contra Matt y el Dharg. «Y pensar que cobré 10 monedas de plata. Lenno, cabrón de mierda. Cuando todo esto termine voy a metértelas por el culo. Lo juro.»
___La situación no daba para más, Cazador tuvo un destello de lucidez, miró el burdo dibujo que ya estaba medio borrado por las pisadas de los combatientes. «No podremos detenerlos luchando cuerpo a cuerpo. Sólo queda una forma de detenerlos. O al menos la única forma que conozco.»
___ ¡Retirada suena bien!

La escaramuza continuó, mientras Cazador intentaba hacer entrar en razón a los demás trasgos de huir, los soldados mandados por Lenno continuaban ganando terreno. «La evidente falta de sentido de supervivencia viene de regalo junto con el porte y las orejas.»
___¿De qué sirve resistir? ¡Lo único que generamos luchando es que nos odien más! ¡Hay que demostrarles que no queremos pelear, debemos advertirles que pronto ellos también serán transformados! —Chilló Cazador, intentando impregnar algo razón a los suicidas.
___A pesar de los pretextos, los trasgos emprendieron una forzosa retirada. Cazador se lanzó a los lomos de su nuevo corcel, cayendo pesadamente sobre la pólvora. Con la adrenalina del momento, lo único que notó del ataque que recibió a sus espaldas, fue cuando la correa de la ballesta se cortó y pasó la hebilla silbando por entre su cabeza y su hombro.
La huida resultó un éxito, al parecer el grito de Lenno les dio vitalidad a las piernas de los trasgos, quienes apuraron mucho más el paso al escuchar el grito que enviaba todo el séquito que lo acompañaba tras ellos.

Gracias a Kilu, el cazarrecompensas fue el primero en alcanzar el linde del bosque y el grupo de Luzbel, que para entonces ya se encontraba lanzando una andanada de piedras para mantener intacta la retaguardia del grupo suicida.
___Debes hacer que entiendan que somos ellos. —Dijo, y continuó diciendo en voz baja aunque ya no había nadie que lo escuchara. Para entonces el grupo se había roto y todos huían en desbanda.
___Ya solo quedaba huir. Huir. Prófugo. En eso se había transformado. Notó su espalda empapada. Se llevó la mano a la herida, su palma apareció frente a su cara: roja. ¿Cómo saber qué tan grave era? Recordó aquel hombre que había sufrido un corte en la barriga —recordó el olor y el color de las vísceras—, comentó que no le dolía en absoluto, a pesar de que el vientre se le habría varios centímetros, dejando entrever lo que había dentro. Sólo siento frío, había dicho. ¿Él sentía frío en la espalda? El poncho y la camisa se le pegaron. No había manera de detener la hemorragia, no mientras estuviera huyendo, no mientras cabalgara a Kiluyu, el constante golpeteo mientras se sostenía del animal ayudaba precisamente a que la herida sangrara.
___Tenía calor, sudaba bajo sus ropas. Tenía miedo. Una gota le cayó por el borde de la ceja y se le metió en el ojo, se pasó la mano para quitarla, su rostro quedó rojo. Al menos estaba por llegar a la guarida.

Debería sentirse mareado en cualquier momento, ese era el signo de que estaba perdiendo demasiada sangre, cosa que estaba sucediendo. Rápido. Ha de ser profunda. Se llevó la mano y se palpó el pecho y el hombro por debajo de la ropa. No al menos no le había atravesado. Kiluyu se detuvo. Algo sucedía delante. Comenzó a tener frío. Se le hizo un nudo el estómago. Miró alrededor, era el bosque, la humedad, la reciente lluvia, el sudor que se enfriaba. «No es nada más que eso, nada más que eso
___Vio a los guardias, estaban delante, estaban en la guarida. Apretó los dientes, ya no tenía la ballesta. Kiluyu gruñó, el prófugo le pasó su diminuta mano sobre el morro a su can, tratando de tranquilizarlo.
___No puedes hacer nada, Kilu. No podemos hacer nada.
___La cabeza de Kiluyu estaba manchada de sangre. Cazador se bajó de su montura, se encontraba a pocos metros, pero habían suficientes árboles para que no lo notaran .Se apeó a un tronco y se quitó el poncho. Rasgó su camisa y se la comenzó a cruzar por el pecho para detener la hemorragia.
___¿Estaré siendo exagerado? —Había demasiada sangre a su parecer, pero cuando de pronto tu perspectiva cambiaba de manera tan abrupta, todo lo poco parece demasiado—. Dime Kilu, ¿Estoy sobreexcitado? —Su can parecía no prestarle atención, tenía su mirada fija en los guardias, metros más allá—. Todo esto me está volviendo loco..
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