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"Las Bestias Internas" // "The Beast Within" // "Bestie uvnitř" // "Innere Bestien"

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"Las Bestias Internas" // "The Beast Within" // "Bestie uvnitř" // "Innere Bestien"

Mensaje por Axglen el Mar Mar 14, 2017 11:22 pm

__Había algo en la cara de ese hombre, en aquella sonrisa perpetua que me intranquilizaba profundamente. No cuadraba con su mirada asesina, esos ojos rojos y verdes que me estudiaban meticulosamente cuál altivo dragón que se divierte con la comida. Me lo había encontrado, o más bien; él me había encontrado cuando me dirigía a cobrar la recompensa por el lobo del día anterior. O eso creía yo, ya que en realidad cacé ese lobo hace un mes, es decir, el cazador que ahora está en mi brazo lo cazó hace un mes. Cada vez es más difícil reconocerse a uno mismo.
__-Me llaman Rauxos. Rauxos el inmortal-me dijo mostrándome su bruno brazo escamado, brillaba con un reflejo rojizo igual a la marca de nuestras manos-Tú debes de ser Axglen. Denax me habló de tí. Esperaba poder acompañarte un rato.
__Es inusual encontrar a otro seguidor de Anhelus, de hecho, Rauxos era el primero que conocía desde que Denax me inició, o el primero que yo recuerde. Deje que me acompañara un rato, aunque tal y cómo siguió la cosa más bien era yo quién le acompañaba a él.
__-Yo cumplí mi trato hace tiempo, más de cien años si queremos concretar, por eso ahora me conocen como el inmortal-me contó sin dejar de sonreír un solo momento-¿Que qué hago ahora? Sigo sirviendo a nuestro magnifico señor del caos, creo nuevos adeptos, conociendo a los viejos, disfrutando de su bestialidad. El mundo es grande y cuanta más gente me conozco, más inmortal será mi nombre.
__El tipo parecía disfrutar demasiado de su propia voz, al rato hablaba más para él que para mí. Y lo peor es que lo que contaba era legítimamente interesante. Me contó cómo Anhelus cumplió el trato una vez reunió las 230 almas que el pidió. Cómo tardó años en recobrarse de la locura pero al final lo consiguió. Cómo había vivido a partir de ese momento, qué rituales conocía, la diferencia entre las personas que se volvían locas, las que se volvían heraldos y las que se volvían monstruos...
__-Si tanto te interesa el tema, puedo darte una lección práctica.-la forma en la que lo dijo, el cómo su sonrisa se estiró aún más y los ojos se le iluminaron... Sabía que había caído en su trampa cuando acepte la oferta, pero tampoco tenía nada que perder.
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Re: "Las Bestias Internas" // "The Beast Within" // "Bestie uvnitř" // "Innere Bestien"

Mensaje por Axglen el Mar Mar 14, 2017 11:25 pm

__-¿¡Qué has dicho!? ¿Acaso sabes quién soy yo? ¡Soy Javier Toraldo, el hombre que venció al gigante de Vanilla! Esa bestia media más de quince varas, era tan alto que ni dos casas una encima de otra le llegaría al hombro. Sus brazos eran más gordos que las escaleras de la taberna y tan fuertes como mil bueyes, podría haber partido una montaña en dos como quién rompe un plato. Y era feo, horrendo como nada que os podais imaginar. Lo espantoso de su apariencia solo era superado por lo terrible que era su olor Sin embargo aquello no era lo peor, no. Lo peor era su capacidad de regeneración. Cuando le hacías una herida, esta se cerraba al instante. Una vez en combate tuve que conseguir escalar hasta su cabeza y se la corte de un solo tajo, por suerte ésta no le creció otra vez.
__Un gigantesco hombre calvo bramaba así a otro vestido en una armadura de cuero, probablemente un mercenario, que oía la historia con un aire de altanería.
__-¡Oh! ¡Es una historia aterradora!-contestó el mercenario con dramatizando exageradamente estar asustado-Si fuera cierta
__-¿¡Cómo dices!?
__-¡Digo que no me trago tus historias! Si tan poderoso eres, ven a la plaza, acepta el desafió y enfréntame.-diciendo esto, el mercenario dejo la taberna.
__-¡¡Será...!! ¡Se va a enterar el renacuajo ese! ¡Apartar! ¡Voy a por mi armadura!-refunfuño el otro empujando a la gente a patadas para abrirse pasó hasta la salida.

__-Ese tipo-comenzó a explicar Rauxos sonriente-Es perfecto para nuestro ejemplo. Un guerrero caído en desgracia pero arrogante, seguramente abra llegado hasta este pueblucho de mala muerto solo porque los paletos se tragan mejor sus historias. Una vez que pierda contra el mercenario que esta gente a contratado para echarlo, aceptará el trato sin dudarlo.
__-No creo que alguien cambie su vida por algo tan nimio como una pelea de bar-le respondí.
__Su sonrisa volvía a estirarse y sus ojos a brillar, un escalofrió recorrió mi espalda.
__-Te sorprenderás de lo que es capaz la gente solo por orgullo.

__La multitud se reunió en la plaza del pueblo, al lado de la fuente. El mercenario de la armadura de cuero jugueteaba con una moneda mientras observaba cómo la mole de metal en la que se había embutido el matón de la taberna se acercaba a duras penas desde el otro lado de la calle. Hubo mofas por ambas partes, pero no llegamos a oírlas desde el tejado dónde nos habíamos colocado, pero lo que vimos bien fue el combate. Fue rápido, el matagigantes trato de asestar un golpe al mercenario, desequilibrándose por el peso de la armadura en el proceso, se notaba que no la vestía desde hacía años. El mercenario esquivo el golpe y mofándose, cortó las corras que sujetaban la coraza del matón en la espalda y antes de que éste pudiera reaccionar le asestó un tajo en ella. No demasiado profundo para que fuera grave, pero lo suficiente para dejar una cicatriz.
__-Ahora el mercenario se mofara, la gente se mofará y el tal Javier Toraldo abandonará el pueblo-exclamó Rauxos, y así fue. Primero se mofó el vencedor y luego la muchedumbre que miraba comenzó a reír con las mofas, apuntando al perdedor con los dedos. El hombre, quejándose de la herida recibida, alcanzó solo a quitarse el casco, observar horrorizado las caras del pueblo y lleno de fuera se alejó de la aldea.-Y tendremos a nuestro monstruo, Axglen. ¡Corre sígueme!

__Alcanzamos al hombre en el bosque cercano, no fue difícil seguir su pista, solo hubo que seguir el rastro de sangre. Lo que fue algo más complicado fue conseguir meter al mercenario que el venció en el saco que yo portaba. El tal Toraldo había conseguido vendas en alguna parte y se encontraba vendándose la espalda cómo podía en un pequeño claro a la orilla del camino que atravesaba el bosque. Aún estaba farfullando sobre cómo el pueblo pagaría por no tomarle en serio y burlarse de él. Nos dirigimos hacia el portando el saco, Rauxos a la cabeza.
__-¿Javier Toraldo, cierto?-comenzó el demonio.
__-¿Quiénes sois? ¿Qué queréis?-bramó el matón.
__-Hemos visto el lamentable espectáculo que ha tenido lugar en el pueblo cercano y...
__-¿¡Y venís a reíros!? ¿¡Es eso!? ¿Cómo osáis? ¡Yo derrote solo a...!
__-No señor Toraldo, nuestra intención no podría estar más alejada de la mofe, y por supuesto que sabemos sus grandes hazañas como matagigantes, es justo esto lo que nos indigna.-las palabras del inmortal parecieron hacer efecto en el hombre, quién se calmó notablemente, incluso pareció ruborizarse un poco cuando le alagaron-Escuche, ¿Qué le parecería la posibilidad de hacer que el pueblo entero se tragará sus palabras? ¿De hacer que todos creyeran su espectacular historia?
__Mi compañero me hizo un gesto para que mostrará el contenido de la bolsa, y tras la impresión inicial, el matagigantes, sonrió.
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Re: "Las Bestias Internas" // "The Beast Within" // "Bestie uvnitř" // "Innere Bestien"

Mensaje por El Cazador el Mar Mar 28, 2017 7:51 am

La alfombra de hojas secas manchada de sangre, la piel desgarrada, el olor de las entrañas. La noche no había sido en vano para la bestia.
__Los huesos de la presa crujieron bajo sus dientes, su hocico estaba rojo, bajo sus garras aún quedaban rastros de carne fresca.
__Un cuchillo se abrió camino entre la piel y el músculo. La bestia dio su último bocado, ladró y movió la cola una vez hubo terminado los huesos.
__Dame un segundo Kilu.
__Frente a una pequeña hoguera, un hombre de mirada taciturna trabajaba con soltura y precisión el cuchillo, moviendo sus manos con la certeza de quien ha adquirido la maestría en la labor de faenar animales.
__Sus manos eran ásperas, y las cicatrices que la surcaban tenían un color plateado. Sus dedos largos de yemas callosas se movían con agilidad entre la carne. Terminó de quitar la piel, y luego de presionar en la articulación de la cadera, liberó una pata y se la lanzó al can.
__Ten. —El perro alcanzó el trozo de carne al vuelo, y continuó devorando.
__Una brisa venida desde el este se coló entre el plumaje de sus alas negras. La gran mancha blanca de su ala jaspeada estaba sucia de polvo del camino y adornado con algunas hojas secas. El suelo bosque no era lugar para un alado, pero se encontraba allí, entre árboles y canes porque no estaba hecho para volar.
__Un hombre demasiado alto para ser llamado divium, un divium demasiado sanguinario para ser considerado humano. Un Agente Libre, un asesino a sueldo, un mercenario. El Hombre sin Nombre. El Cazador.

__Sus brazos estaban manchados de sangre hasta los codos, bajo sus uñas y en su barba (luego de que se hubiera rascado) también habían rastros del denso carmesí. Era la tercera liebre que faenaba.
__Recuerda Kiluyu, parte de vivir bien es comer bien. —Dijo con una ligera sonrisa que subió hasta sus ojos, marcando pequeñas arrugas producto de la edad. Era una frase que había oído hace muchísimos años atrás, en su sórdida juventud.
__Se secó el sudor de la frente y se enrojeció el rostro en el proceso. Suspiró.
__Lanzó una mirada triste al claro en el que se encontraban, no le gustaban los bosques, el ejército de ramas cubriendo como un techo el cielo, los troncos nudosos evitando que la vista llegue lejos. Demasiados sitios donde la oscuridad puede esconderse, demasiado verde, demasiada vida junta.
__Kiluyu ladró otra vez.
__¿De verdad quieres seguir comiendo crudo? —Preguntó el hombre sin quitar la vista de la liebre—. Cuando la carne quede asada, con un poco de sal, tomillo y miel será un verdadero banquete.
__El perro ladró dos veces más para llamar su atención. Kiluyu tenía las orejas alzadas y la cola recta. Ladraba y observaba un punto entre los árboles, al otro lado del claro.
__El hombre sin nombre demudó su sonrisa, se limpió las manos en el trapo desteñido que envolvía sus utensilios de cocina y se puso de pie trabajosamente.
__¿Qué ves Kilu? —El can no gruñía, así que no era nada amenazante. Trataba de señalarle algo. Él enfundó su cuchillo, avanzó un par de metros hacia el claro, entonces sintió el olor.
__Humo. —El hombre alzó la cabeza y volvió aspirar. Estaban demasiado lejos del pueblo para atribuirlo a la chimenea de alguna posada, y el olor era demasiado denso para considerar una hoguera. Algo andaba mal.
__Abanicando las alas, el mestizo se elevó por sobre las copas de los pinos, álamos y abetos. Voló hasta un alto roble y se aferró en sus ramas altas. Desde allí la vista de la gran extensión de bosque era impresionante. La noche se encontraba astillada de estrellas, llenando de plata los densos follajes que se elevaban en el silencio eterno de la noche. ¡Qué belleza! Pensó el hombre al notar de pronto la extraordinaria paciencia de la naturaleza, que con dedicación había esculpido aquel paisaje. La primera vez que había conocido tal belleza había sido en el desierto, en una noche parecida aquella, años atrás.
__El Cazador parpadeó para dejar atrás los recuerdos. Oteó detenidamente el horizonte y descubrió el origen del humo. Una mancha naranja destellante a menos de dos kilómetros del claro.
__Regresó al claro batiendo las alas suavemente. Enfundó un par de pistolas y se echó el cinturón y el poncho sobre el cuerpo. Apagó la pequeña hoguera.
__Kiluyu. Cuida el campamento. Y no vayas a comerte las liebres, o te capo.  —El can pareció entender la amenaza, ya que soltó un pequeño gemido—. Volveré enseguida.
__El destrier se impacientó cuando lo ensillaron con las manos pegajosas de sangre. El hombre cabalgó por el camino que llevaba al pueblo dejando tras de sí una estela de polvo.
__Al acercarse, lo primero que sintió no fue el calor, ni el humo, sino el olor. Un hedor tan penetrante que su montura no pudo continuar. Piafó y alzó las patas delanteras en señal de protesta, inquietándose a más no poder ante el olor que parecía cercano a la podredumbre.
__Vale, vale. Te quedarás aquí, espera, no te vayas a escapar.
El hombre se bajó de su caballo y recorrió el resto del trayecto a pie. Usando un pañuelo en el rostro para evitar el hedor repugnante, se acercó todo lo que pudo al incendio, preocupado de lo que podría hallar.
__A unos cinco kilómetros del pueblo, el camino se torcía y se salía del bosque dando paso a granjas con grandes plantaciones de manzanas, peras, zanahorias y papas. El fuego se hallaba en una de esas granjas, devorando un granero. Vacas y cerdos corrían por entre las plantaciones, huyendo del fuego y del olor. Y justo a un lado, entre los restos de lo que parecía ser una casa, se encontraba el artífice del caos.
__El Cazador, pistola en mano, se acercó por detrás del granero, cerrando todo el espacio que fuera posible entre aquello y él. Se amparó en el refugio que le ofrecieron los manzanos y observó.
__A aquello, el adjetivo de gigante le quedaba pequeño. Era prácticamente un coloso. Sobrepasaba con holgura el tamaño del granero, con brazos y manos tan enormes que el mestizo hubiera podido caber dentro del puño de aquella mole sin problema. Todo adornado con una peste terrible, como un campo de batalla luego de un día soleado.
__La casa estaba hecha añicos, con solo dos de los cuatro muros de piedra todavía en pie, y un cuarto del techo de tejas aún en su sitio. El resto estaba esparcido por todos lados. El Cazador se quedó mirando un rato, aunque a todas luces ya no había mucho qué hacer por los moradores. Entre las tablas y la piedra se encontraba el cuerpo sin vida de un hombre (aplastado y deforme, como si lo hubiera pisado una casa o un gigante), y el coloso, claramente carnívoro, masticaba sin muchos remordimientos el cuerpo de una mujer.
__Con tanto animal suelto, ha decidido ir por los humanos, pensó el mestizo. Este grandote es una amenaza para el pueblo adyacente.
__Cuando se vive de matar, las instancias sobran para hacer dinero. Todos desean ver muerto a alguien. La venganza es sin duda una de las especialidades del hombre. Y cuando se trata de cosas como demonios, bestias y en este caso, aquella mole, es aún más fácil sacar un buen beneficio. Podría hacer reunir una moneda de cobre por cada habitante por matar al coloso y saldría con tanto dinero del pueblo que necesitaría una carreta para llevarlo.
__Cuando el coloso se hubo retirado, el hombre se quedó allí en silencio, esperando a que la mole volviera a su guarida para poder seguirla y así saber dónde encontrarla para la próxima vez. Pero cuando sólo el crepitar de las últimas tablas del granero combatía el silencio, un pequeño grito alertó al hombre. Provenía desde la casa.
__Era un grito de auxilio, débil, pero desesperado. Era el grito de un niño, quien al notar que el gigante se había largado del lugar, aullaba por socorro.
__¡Papaaaaaá! —Se podía escuchar desde los restos de la casa—. ¡Papaaaaaá!
__El Cazador guardó su arma, y escuchó por un largo minuto. El cuerpo del padre no estaba allí, el coloso se había retirado con los restos del granjero en la mano. Aquel pequeño ya no tenía familia. Lo mejor será que los vecinos lo salven, pensó mientras el sollozo del pequeño callaba la noche. Lo mejor será que muera. Sin padres, sin familia pronto los lobos se llevarán toda su granja y lo dejarán durmiendo bajo un puente.
__El Cazador cerró los ojos y se fue. Caminó entre los manzanos, con las frutas rojas por sobre su cabeza. Pronto será tiempo de cosecha. Pensó en su hermana. Se detuvo.
__No supo por qué razón la imagen del rostro de su pequeña hermana vino a su memoria. Hace mucho tiempo que no pensaba en ella.
El pistolero se llevó las manos a la cara. La sangre ya se le había secado en los brazos y manos. Suspiró. Corrió de vuelta a la casa.
__¡¿Dónde estás?! —Gritó mientras recorría los escombros—. ¡Necesito que hables para saber dónde estás!
__¡¿Papá?!
__El hombre levantó varios pedazos de vigas del techo y se dio de lleno con el rostro de un niño de unos catorce años. Tenía el pelo castaño largo y enmarañado. Lloraba.
__¿Dónde está papá? —Sollozó, su rostro estaba negro por el polvo y las lágrimas habían dejado un pequeño camino por sus mejillas.
__Lo siento niño. Pero un gigante se llevó a tus padres. Y no creo que te los vaya a devolver.
__Hubo un largo silencio. El hombre sacó al muchacho y lo llevó fuera de los escombros, por entre la madera rota, la piedra molida y la sangre.
__Soy una niña. —Fue lo único que respondió la pequeña hija del granjero.
__Niño, niña. Da igual. —Respondió El Cazador de mala manera. Ya comenzaba a arrepentirse de haber hecho aquello—. ¿Tienes donde quedarte esta noche?
La noche ocultaba las facciones de la muchacha, la luz de las estrellas revelaba un par de heridas en sus manos y un brazo. Nada grave, pensó el hombre, pero necesitará vendaje. Y yo un cigarrillo.
__La hija del granjero se volteó y miró los restos de su casa y apuntó hacia ellos.
__Sígueme. Tengo mi caballo a unos cien metros. Te sanaré esas heridas. Mañana iré al pueblo para hablar con el alcalde, quizá le venga bien alguien que se encargue de ese gigante. Allá podrás encontrar con quién quedarte.
__No tengo a nadie más que a mis padres. —Dijo ella mientras caminaban bajo los manzanos.
__El Cazador la miró con tristeza. Su voz tenía un ligero parecido a la de su hermana.
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Re: "Las Bestias Internas" // "The Beast Within" // "Bestie uvnitř" // "Innere Bestien"

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