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5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Suwan Edhri el Vie Abr 28, 2017 5:22 pm

OFF

X, si necesita cambios avísame.

LEYENDA

Suwan

Kasumi

Eudes



El pomo se abrió grácilmente, sin oponer resistencia. Los goznes de la puerta chirriaron con un sutil gemido, dejando a la vista una entrada sobria, aunque acogedora para la ventisca que había fuera. Suwan se preguntaba si había alguien en la casa, pero le parecía demasiado extraño que no hubieran acudido a la llamada, y mucho más que estando la casa vacía hubiera un hogar encendido. Eso estaba claro, ya que el hall se encontraba iluminado y un agradable aroma a leña quemada se extendía por lo que parecía toda la casa. Bajo el dintel de la puerta, dudó si traspasar el umbral ya que no se fiaba de nada, ni de nadie. Hacia solo unas horas había tenido una mala experiencia al cruzar una puerta aparentemente segura, por lo que las dudas eran comprensibles. El frío de fuera obligó a entrar a la drow junto con los paquetes que portaba. Cerró el portón tras de sí, no quería que se escapara el calor, ya que por lo que parecía, pasaría allí el tiempo que durara la tormenta.

En la estancia en la que se había adentrado no veía nada extraño y de momento, no había saltado ninguna trampa. Se fijó mejor en el olor y notó la humedad en el ambiente. No le gustó nada esa señal, era fuerte y penetrante. La sala en sí estaba construida en madera, totalmente de madera, como una típica casa de montaña. Era espaciosa, aunque para su gusto, los cuadros no eran nada bonitos. Observó las pinturas colgadas y buscó la procedencia del fuego. Creía detectarlo desde detrás de una puerta y se decidió a abrirla. Sigilosamente, avanzó por una estancia en forma de L por lo que pudo observar. Por fin encontró el fuego, frente al cual había un par de sillones, aunque no le inspiró confianza.

- ¿Ho… Hola? – Nadie contestó y avanzó aún más. Dejó los bultos cerca de la chimenea y se preparó para explorar el salón.
Un gran cuadro colgaba encima de la chimenea, y una pequeña taza entre los sillones. La cogió e introdujo la nariz para olisquear, aunque con precaución. Hacía tiempo había tenido una infusión, probablemente café por el olor residual, aunque ahora mismo solo quedaban los posos pegajosos, algo bastante desagradable.

Volvió sobre sus pasos y se fijó en la cabeza de ciervo, un trofeo colgado en la pared. El taxidermista era hábil aunque se podían observar imperfecciones en la cornamenta. Era un ciervo mayor, pues las astas tenían muchas puntas cada una, que desperdicio de vida, matarlo para tener la cabeza… un animal de esa edad tenía una carne apenas aprovechable, ya que con el tiempo la  musculatura se endurecía y hacía de las piezas provisiones difíciles de masticar, sin ningún sabor además del regusto a viejo, fuerte para algunas personas. Para ella, cualquier cosa era comida en época de necesidad, pero jamás mataría a una bestia de esa envergadura para acabar desechando la mayor parte de la carne. El venado tenía un color de piel blanquecino y recordó un encuentro que había tenido hacía ya un tiempo en los bosques del pantano y sonrió. Se acarició la piel del brazo izquierdo y se relajó un poco. Continuó paseándose por allí, curioseando la ingente cantidad de libros que se encontraban en la estantería y vio que había mucho polvo sobre ellos. Parecía que no se habían tocado desde hace décadas, pero claro, esa era su impresión ya que en algunas zonas geográficas el polvo acumulado en un espacio de tiempo es mucho mayor que en otras. Era de esperar que hubiera alguien en la casa, pero no encontraba más señales que el fuego encendido. Escuchó el chisporroteo de la madera y una de las rajas quebrándose al ser consumida. Suspirando se acercó de nuevo a la chimenea y buscó el leñero, que se encontraba al lado, como en todas las chimeneas. Alcanzó un leño seco y lo colocó en el fuego, le pareció poco y echó uno más. No quería que se perdiera el calor que aportaba, ya que estaba entrando en calor después de muchos días a la intemperie. Esta época le resultaba algo dura, ya que se sentía incomoda teniendo que aguantar el frío, el viento y la humedad.

Pensativa, deambuló por la estancia. Un par de veces se sobresaltó, hasta que se sintió estúpida por asustarse, ya que el crujido del suelo lo había provocado ella misma al caminar sobre la madera hinchada por el mal tiempo. La casa entera chasqueaba, sufría el vendaval tanto como los que estuvieran ahí fuera sin refugio, aunque ella había tenido suerte, pensó.
En un momento dado, le dio por cavilar, ensimismada en su propia mente. El hilo de pensamientos le llevó hasta Sardinilla, preguntándose si se encontraría lo suficientemente bien allí fuera. Con paso firme, regresó a la entrada y agarró el pomo. Lo giró y trató de abrir la puerta, sin éxito. ¿Acaso se había caído el porche? ¿La nieve impedía el paso? Quizás el gélido ambiente, cada vez más intenso, había llevado aún más nieve hasta la puerta y la propia humedad había provocado que la madera se hinchara. Fuera como fuese, le resultaba imposible abrirla. Buscó algún vano que pudiera utilizar como salida, pero no hubo manera, estaba encerrada allí dentro. Por el momento estaba tranquila, aunque le hubiera gustado salir a visitar a su caballo. Le daba algo de ansiedad no saber cómo se encontraba, si estaba bien  o si necesitaba algún cuidado extra.
Frustrada, caminó hasta los sillones y decidió descansar. Estuvo tentada de sentarse en uno de ellos, pero prefirió no hacerlo. No le daban buena espina. Se sentó en un rincón esperando al amanecer, aunque todavía debían de quedar horas, y con este tiempo apenas se diferenciaban los días de las noches.

Sin previo aviso, escuchó un ruido fuera, alguien había entrado en la casa. Decidió no moverse y esperar a que entrara en el salón. Primero debía evaluar quién era, que hacía allí y si era peligroso. Los pasos eran tenues, aunque el entablillado chirriaba por igual. La sombra le otorgaba protección con sus habilidades de oscurantismo, y eso le tranquilizaba. El pulso se le aceleró cuando las bisagras de la puerta del salón sonaron por toda la casa. Expectante, Suwan agudizó los sentidos. Vio una silueta extraña, con un gorro de paja ancho entrando consigo el frio de la ventisca. El personaje se apresuró a acercarse al fuego. Parecía que estaba igual que ella, helada por la ventisca. Quizás había necesitado un refugio, tal y como le había sucedido a la oscura. Al ver que iba armada, esperó sus movimientos, pero se dio cuenta de que no era una amenaza real, sólo otro refugiado. Salió con cautela de la sombra mientras regresaba a su estado corpóreo. Expectante, miró al nuevo inquilino temporal. Era una mujer, vestía con ropajes orientales y tenía un olor algo extraño.

- No eres la dueña de la propiedad, ¿A qué no? – la chica arqueó las cejas mientras retiraba su sombrero por un instante.

- No, no lo soy y tú tampoco por lo que veo. – la mujer caminó entre los sillones. – Sólo estoy aquí para refugiarme de la tormenta.

- Entonces estamos igual… - Suwan se dirigió con paso lento hacia la puerta de salida, quería ir a ver a la yegua ya que si esta chica había conseguido entrar, quería decir que podría salir de allí sin dificultad. Ya no estaría atrancada la puerta de las narices. – Voy fuera, tengo que ver al caballo, ahora imagino que se abrirá la maldita puerta, hace un rato se atrancó. – Parándose a medio camino, volvió sobre sus pasos y extendió una mano enguantada. A su vez, con la que quedó libre mostró su cabellera blanca y la tez. No parecía haber problema, pues ni reaccionó. – Soy Suwan por cierto. – ella respondió a su presentación

- Kasumi por mi parte… es raro ver tanta formalidad… al menos fuera de mi ámbito habitual.

- Formal no. – La mujer inclinó la cabeza extrañada. – Es obvio que pasaremos aquí un buen rato, no quiero problemas. Saber que el dialogo es el mejor camino para ello es básico. – Le sonrió ligeramente, tratando de no sonar tan fría como de costumbre.

- Me parece muy correcto. Cuanto más pacífico mejor. – Tocó el pomo de su katana. – Si tú no tienes necesidad de usar tu acero yo tampoco la tendré.

Juntas se dirigieron hasta la puerta. El olor a humedad regresó de nuevo, era apabullante y empezaba a revolverle el estómago. Decidida a salir, agarró el pomo y tiró con fuerza, pero el gran portón no hizo siquiera amago de menearse. Era extraño… otra vez atrancada era algo demasiado inusual.

- Escucha Kasumi… - pensativa, observaba la madera de la puerta buscando imperfecciones o algún impedimento. - ¿Cuándo entraste… la puerta tenía algún problema? ¿Costaba abrirla o había acumulación de nieve en el porche?

- No, se abría suavemente… - entrecerró los ojos mirando el picaporte. – Espera… ¿No se abre?

- Parece que no – Suwan volvió a probar en ambas direcciones, girando el pomo de forma diferente e incluso con algún que otro golpe. – Atrancada no puede ser, el pomo está bien… - inspeccionó los alrededores, pero no encontró indicios de nada. – Curioso, muy curioso… desde fuera se puede abrir, desde dentro no…

- Eso… es raro. – Se giró hacia Kasumi y le contestó pausadamente. Había que mantener la calma.

- Quizás entre alguien como nosotras… buscando refugio. Si eso pasa tendríamos que evitar que la puerta se cerrara tras quien sea. La sujetamos para salir más adelante.

- Deberíamos estar atentas, sí… pero… me produce una rara sensación.

- La casa en sí es extraña. – procedió a explicarle – cuando llegué el fuego estaba encendido, pero no había ningún rastro de que nadie hubiera entrado en mucho tiempo. Me da mala espina, no debemos descuidarnos… - Ambas estaban pensando sobre la situación, era necesario tomar medidas.

- Sé que no nos conoceos, pero  si nos cansamos deberíamos vigilar la puerta por turnos y no alejarnos demasiado. – la idea era buena - ¿Te parece bien?

- Será lo más sensato. – Cogió a Kasumi del brazo cuando sintió una fuerte vibración en el exterior. – Espera… ¿Oyes eso?

- Si… ¿Qué es? – Atentas, se acercaron a la puerta para escuchar mejor, Kasumi quitándose el sombrero y Suwan ajustando sus orejas. – Parecen sonidos sordos…

- Alguien viene – Le arrastró del brazo hasta la estancia de la chimenea. Una vez allí se ocultaron rápidamente y esperaron conteniendo la respiración. Ella se acercó a la rendija que quedaba entre la tabla y el marco, tratando de ver lo que ocurría. Suwan le imitó, parecía mejor observar antes que atacar sin conciencia de cómo era el oponente. – Que tal luchas a oscuras… - le dijo entre susurros mientras preparaba una carga pequeña de ceguera sombría.

- Me manejo bien entre el humo… así que soy capaz de pelear a ciegas. – Mientras acordaban el plan, su nueva compañera extrajo la katana, con intenciones de usarla por el filo romo, no por el cortante.

- Espera a que entre. – Siguieron escuchando, un leve sonido de arrastre se apreciaba ahora. – Es pesado, las tablas crujen mucho… quizás cargue con algo… - El pomo giró lentamente, manteniendo a las dos mujeres agazapadas y en tensión, con todas sus energías preparadas para impulsarse en contra de una amenaza inmediata. – Ahora lo veremos…

- Si las cosas se ponen feas… le rebanamos el pescuezo. – apretando los labios en una fina línea blanquecina, Suwan asintió secamente.

- De momento le dejamos vivo, podría tener alguna información de ayuda… - Recordó el plan de la puerta. – Kasumi, intenta que no se cierre la puerta detrás de quien entre. – Un nuevo asentimiento de cabeza, la compenetración era envidiable, sobre todo teniendo en cuenta la situación tan extraña en la que se encontraban.

Tras el marco de la puerta, un fornido guerrero, cubierto completamente por una armadura, entró en la sala no sin esfuerzo, chorreando agua, murmurando entre dientes y arrastrando a alguien inconsciente. Suwan analizó la pareja que acababa de entrar y no los identificó como amenaza. Sin pensárselo dos veces, echó la capucha sobre su cabeza y salió corriendo. Brevemente, murmuró una pequeña frase “¡La puerta!”. Esquivando como una exhalación a los nuevo, trató de sujetarla, pero no pudo, pues se cerró como si una corriente de fuerte viento hubiera echo succión. El portazo fue tal que escuchó el gritito de decepción de Kasumi, cerca suyo, igual de frustrada mientras ambas ignoraban al cabello y al inconsciente que habían quedado en medio de la entrada.

Se giró y se colocó detrás del hombre de la armadura. Sin mucho pensarlo, se fijó en el inconsciente y no supo que le ocurría. Estaba esperando una reacción repentina del alado, algo que nunca llegó.

- ¿Qué ha ocurrido? – un respingo de sorpresa recorrió la columna vertebral del caballero, quien ante la voz de la elfa se había sobresaltado. Levantó la cabeza y Suwan percibió como trataba de observarle a través del visor. El hombre volvió en sí de entre sus propias cavilaciones y respondió llanamente a la pregunta.

- ¡Hola! Veo que ustedes han quedado atrapadas por la ventisca, soy Eudes y con respecto a eso… no tengo ni idea, lo encontré fuera, tirado e inconsciente… - ante esto las dos mujeres se miraron, pues cuando entró Kasumi no había nadie fuera de la casa. La situación comenzaba a darle muy mala espina, pero la de verdad, con esos escalofríos que recorren la columna y sientes el corazón latir con fuerza y la frustración atenaza tus nervios. Impasible ante todas estas emociones, Suwan se giró hacia Kasumi con una mirada grave y movió la cabeza levemente. Algo raro pasaba y ellos, desafortunadamente, se encontraban en el centro de la acción.




"Es mejor cortar la flor de loto, que pillarse con la puerta el escroto.- Sabiduría popular china"
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Kasumi el Lun Mayo 01, 2017 1:28 am

A la entrada lo que encontré no fue algo inesperado. No del todo al menos. Al entrar, me esperaba una estancia pequeña con varias puertas. Seguramente era una zona de paso, porque apenas estaba decorada con un par de cuadros que no destacaban nada en especial, pero tampoco eran desdeñables.

Cerré la puerta tras de mí suavemente, y en cuestión de segundos se hizo palpable una brisa cálida que provenía de la estancia que estaba al fondo, frente a mí. Tenía la esperanza de que aquella luz cálida fuera de una chimenea o alguna clase de llama, y detalles como éste me daban la razón.

Omitiendo el olor a humedad que se acumulaba en la entrada, marché hacia las puertas del fondo que estaban abiertas, donde podía ver la cabeza de un ciervo colgada de la pared. La decoración sin lugar a dudas era de muy mal gusto. Probablemente o bien fuera el hogar de un cazador, o el de alguien con deseos de grandeza.  Aunque me consolaba saber que al menos había estanterías llenas de libro debajo de la cabeza de ciervo, algo que implicaba algo de cultura al menos. Quizás no fuera tan embrutecido el dueño de aquella casa.

Azuzada por el agarrotamiento que empezaba a dominar mis piernas debido al frío extremo, oteé en busca de aquella fuente de calor, y para mi regocijo, encontré una chimenea crepitante a la que me acerqué sin demora.

El calor empezó a devolverme un color más saludable a la piel, y poco a poco dejaba de parecer una persona envenenada por el frío para simplemente estar menos cubierta de ropa de lo que debería.

A pesar de la tranquilidad, notaba algo extraño en la casa. No sabía bien decir qué era, poero ahí estaba. Persistente como el zumbido de una mosca. No sabía de qué se trataba, y eso me inquietaba.

Poco después, detrás de mí oía un suave crujir de la madera. Antes de que pudiera mirar a quien fuera dueño de aquellos pasos, una voz femenina se dirigió a mí.

- No eres la dueña de la propiedad, ¿A qué no? -

Me di la vuelta para encontrar a una persona que portaba capa negra con capucha y máscara que apenas dejaba ver sus ojos y sus labios.  El ver que tenía una máscara me ponía nerviosa, y más susceptible a no entenderme con ella, porque no me gusta no poder ver el rostro de con quien hablo.

Ahora sabía qué era esa sensación incómoda. Alguien me estaba observando antes. ¿Cómo no me había dado cuenta? Hubiera jurado que no vi a nadie.

Sea como fuere, tendría que responderle. No me iba a quedar callada mirándole ¿no?

- No, no lo soy y tú tampoco por lo que veo. – Pasé entre los sillones acercándome un poco hacia ella para tratar de buscar su mirada y discernir qué clase de persona podría ser - Sólo estoy aquí para refugiarme de la tormenta -.

- Entonces estamos igual… -  Repuso la muchacha. Ésta parecía querer dirigirse hacia el pasillo y a la puerta que daba al exterior, y yo le seguí observándole con atención. Ahora mismo era una persona desconocida, que no sabía bien qué intenciones tenía, y no estaría de más vigilarle.

Voy fuera, tengo que ver al caballo, ahora imagino que se abrirá la maldita puerta, hace un rato se atrancó. – Cuando ella se marchaba, se dio la vuelta y se presentó, tendiendo su mano con el guante puesto. Al menos parecía formal y educada, algo sorprendente para encontrarse fuera de mi aldea. Fuera de ella, la gente era muy irreverente por lo que tenía visto. Le tendí la mano con los dedos desnudos, estrechándole la mano con firmeza. Tenía su mano fuerte, como la mía, por lo que seguro que hacía algo con la mano que se la endurecería.

- Kasumi por mi parte… Me presenté, observándole con atención a la piel violácea desnuda de su rostro y el cabello blancoes raro ver tanta formalidad… al menos fuera de mi ámbito habitual - .
La muchacha parecía dada al diálogo como manera de solucionar los problemas, al parecer. Eso me gustaba. Mi espada es una herramienta para acallar a la gente sin razón, y preferiría no tener que usarla.
- Me parece muy correcto. Cuanto más pacífico mejor. – Acaricié la empuñadura de mi arma, observándole con atención para que advirtiera el gesto
Si tú no tienes necesidad de usar tu acero yo tampoco la tendré. -

Pareció captarlo mientras marchaba hacia la puerta. Me mantuve observando cómo iba a abrir la puerta, pero parecía que o bien se lo estaba pensando mucho, o la puerta no se abría. Hizo un esfuerzo grande para abrir la puerta, cosa que me extrañó

- Escucha Kasumi…
- ¿Cuándo entraste… la puerta tenía algún problema? ¿Costaba abrirla o había acumulación de nieve en el porche?
Me parecía rara la pregunta. Hacía un momento acababa de pasar por ahí sin problema alguno.
- No, se abría suavemente… –  Repuse con tranquilidad. Aunque si lo preguntaba no sería por nada.  – Espera… ¿No se abre?
Al parecer la puerta estaba atrancada, de alguna forma, y no se podía abrir desde dentro. ¿Qué estaba pasando aquí?
- Eso… es raro. -
Había que trazar un plan, y esa mujer no estaba desencaminada con la idea.
- Deberíamos estar atentas, sí… pero… me produce una rara sensación.

A ella también se lo parecía. No era normal encontrarse signos de una casa deshabitada, pero un fuego encendido. ¿Quizás había entrado alguien hace poco? Sea como fuera, había que procurar vigilar.

- Sé que no nos conocemos, pero si nos cansamos, deberíamos vigilar la puerta por turnos y no alejarnos demasiado. ¿Te parece bien?

Ella estaba de acuerdo, pero de repente se oyó algo, y ella me tomó del brazo, con un instinto que casi parecía protector - Espera… ¿Oyes eso?
- Si… ¿Qué es? – Ambas nos acercamos hacia la puerta para apoyar la oreja, mientras me quitaba el sombrero por primera vez, dejando a la vista mi cabello violeta. – Parecen sonidos sordos…
- Alguien viene – Me arrastró del brazo hasta aquel salón, mientras intentaba seguirle los pasos sin tropezar con nada. Allí me escondí tras la puerta, acercándome a la rendija que quedó entre la tabla y el marco, tratando de ver lo que ocurría. Ella creo que hizo lo mismo en la otra puerta. Según parece íbamos a pelear a ciegas, o eso proponía ella.
- Me manejo bien entre el humo… así que soy capaz de pelear a ciegas. – Desenvainé mi katana mientras lo decía, empuñándola para preparar el lado romo como lado atacante.

S empezó a apreciar un leve sonido de arrastre, que se detuvo en un leve chirrido del pomo. Éste giró lentamente, manteniéndonos a ambas observando la puerta para discernir quién estaba entrando.

- Si las cosas se ponen feas… le rebanamos el pescuezo. – Aunque eso era más para tranquilizarle a ella que a mí. No me resultaba cómodo rebanar una garganta en un ataque sorpresa a alguien que no sabemos qué trama. Yo mato gente malévola o por encargo de mi señora, no inocentes.

- De momento le dejamos vivo, podría tener alguna información de ayuda… - Asentí en lo que dijo, aunque no pudiera verme. Era mejor así. – Kasumi, intenta que no se cierre la puerta detrás de quien entre. – Le devolví otro asentimiento. Este era uno de esos extraños momentos en que alianzas imprevistas se formaban ante una amenaza común por lo que veo.

Emergiendo del hueco que formó la puerta al abrirse, apareció una masa de metal, cargando algo o alguien. No parecía entrar con deseos belicosos, pues estaba muy tranquilo. No había tiempo que perder.

Salí de detrás de la puerta justo después de Suwan cuando oí que empezó a correr. Sin embargo, la puerta se cerró sola, como por un efecto que no tenía sentido.  El golpe fue tremendo, y apenas dejé escapar un gruñido agudo cuando vi que a poca distancia de mí estaba la salida a la libertad.

Respiré hondo. Quizás esto tenía que pasar. La vidente me avisó de que me encontraría en un sitio extraño con cosas extrañas. ¿Era necesario tal vez que me encontrase encerrada aquí?
Observé que mi reciente compañera se volvió hacia la mole de hierro, y al pobre desgraciado que llevaba aquel.
- ¡Hola! Veo que ustedes han quedado atrapadas por la ventisca, soy Eudes y con respecto a eso… no tengo ni idea, lo encontré fuera, tirado e inconsciente… -
Observé a Suwan atónita, pues hace un rato escaso, no me sonaba haber visto a nadie en la puerta. Todo se empezaba a tornar de una manera muy oscura.

La puerta volvió a abrirse, y apareció una mujer de cabello rubio, vestido con un delicado vestido azul. Abrí los ojos asustada. ¿Cómo una persona podía llegar hasta aquí sin helarse y morir de hipotermia?
Cuando entró y cerró la puerta una vez más, me puse las manos sobre la cabeza.

Todo el mundo entraba sin posibilidad de salir. Aquello me empezaba a producir un creciente nerviosismo.

Calma, Kasumi. No te dejes llevar
La muchacha que acababa de entrar sin embargo parecía asustada por algo o alguien. No me extraña. Traía una katana desenvainada, que rápidamente envainé en su sitio, estaba una mole de metal al lado, alguien inconsciente y una mujer que portaba al menos dos armas, que se viera.


Una vez más, entró una chica encapuchada asustada, con deseos de echarnos de allí. Pero no, no podríamos igualmente. Pero qué extraño ¿La casa de su tío?¿A santo de qué vendría eso?¿Y si era así, dónde estaba el susodicho tío?

Rápidamente ella desapareció, tras intentar salir de nuevo por la puerta, por la puerta del salón.

Observé que, la chica del vestido azul, también estaba deseosa de abrir la puerta, sin éxito, cayendo al suelo de espaldas. Parecía frustrada y quejosa. Algo normal dadas las circunstancias.

Me acerqué hasta la muchacha, y me agaché a su lado, tendiendo mi mano hacia su hombro. Su actitud me recordaba en parte a Kiyoko, y eso era extraño.

AL tocar su hombro noté que estaba helado como un témpano de hielo, mientras observaba a la muchacha de hito en hito por no estar siquiera sin aire por tan baja temperatura que poseía.

– No te preocupes… Esa puerta no se ha podido abrir desde dentro desde que entramos todos. Es como si algo… la bloquease.


Observando a esta muchacha, alcé una ceja y traté de al menos mandarle hacia la chimenea. Se iba a helar si no lo hacía.

– Estás helada. Deberías ir a calentarte a la chimenea que está al otro lado de la puerta que esa chica acaba de cruzar. Vas a enfermar si no lo haces

Repuse manteniendo mi mirada hacia ella, mientras apartaba el sombrero entre ambas, dejando ver mi cabello violeta de nuevo y mis ojos azules.


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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Pereza el Jue Mayo 04, 2017 5:38 pm

__Tanto el divium como los dos demonios que viajaban en él parecían haber sido salvados de una muerte gélida gracias a un tipo embutido de pies a cabeza en una armadura de acero. Sin embargo, ahora, por culpa de lo que parecían dos o tres chicas preocupadas por una puerta, al divium le habían dejado tirado en el suelo de la sala. Y aunque el interior estaba bastante más caliente que el exterior, no estaba lo suficiente, y el divium parecía aun precipitarse hacía una inminente muerte. Necesitaba que alguien lo acercase al fuego de inmediata, y las personas en la sala no parecían por la labor.*
__Pereza acabó saliendo de su escondite en el abrigo, quedándose bajo el resguardo de las blancas alas para que los demás presentes no se percatasen de él. No le gustaba la idea de que su nuevo escondite andante pudiera morir tan pronto.
__-¡Mico!-susurró-Tenemos que llevarlo hasta la chimenea-desde la poca sombra que proyectaba el divium en el suelo, se alzó lo que parecía ser una cabeza de un color negro como ningún otro, cuyo único rasgo distinguible eran dos ojos luminosos de color amarillo-Cuando te de la señal, ayúdame a arrastrarlo hacía la sala.

__-¡¿Que hacen en ustedes en casa de mi tío?!-dijo una chica que acababa de entrar a la cabaña asustada, captando la atención de los demás presentes-¡Si los ve se molestara mucho! Sera mejor que se marchen.
__-¡Ahora Mico, ahora! ¡Empuja!
__A la orden, lo que parecían dos manos se alzaron desde la sombra de las alas y comenzaron a arrastrar al divium por el suelo. El perezoso por su parte hacía ánimo de ayudar a empujar mientras observaba con recelo a los demás presentes, temeroso de que les descubrieran.
__-Su...Supongo que es mejor que se queden por la tormenta... si...-exclamó la muchacha de nuevo, dirigiendo la mirada hacia el divium, que se había desplazado unos palmos.
__-¡Mierda! ¡Quieto, quieto!
__-Atiendan a su amigo y yo buscare a mi tío, ¡Solo no nos molesten!
__La chica comenzó a andar deprisa, pasando al lado de ambos demonios, que se escondieron a su paso, uno en la sombra, otro bajo las alas, mirándola recelosos. Ahora toda la sala miraba en su dirección, no podían avanzar más.
__Por suerte, no pasó mucho hasta que otra de las chicas, la que iba vestida como si no hubiera una ventisca fuera, captará la atención del grupo de nuevo al dirigirse a tratar de abrir la puerta de entrada de nuevo, sin éxito alguno.
__-Bendita puerta... ¡Corre Mico, corre!
__El cuerpo del divium comenzó a moverse de nuevo, arrastrado por los brazos de oscuridad. Sin embargo, en la mente del perezoso comenzó a formarse una extraña escena caricaturesca dónde él mismo estaba sentado encima de un carro azul con alas mientras azuzaba con un látigo a un caballo completamente negro. Parecía que su compañero no estaba muy de acuerdo con hacer todo el trabajo.
__-No te pongas así Mico, alguien tiene que vigilar y no puedo arrastrar a alguien tan grande con un tamaño tan pequeño-La respuesta no parecía convencer demasiado al otro demonio, que siguió mostrando la misma imagen al perezoso-Venga, te prometo que luego te consigo un... ¡Mierda! ¡Para, para!
__Algo se había revuelto en la habitación de la chimenea. Era la chica de pelo azul, aquella que proclamaba ser sobrina del dueño de la casa, quién con sus potentes orejas de conejo había notado como el divium era arrastrado en su dirección y, asustada, se había escondido. Sin embargo no había forma de que los demonios supieran ésto.
__-No tengo mucha fuerza, pero yo no puedo abrirla-oyeron decir a su espalda.
__No parecía que el sonido de antes continuase, podría haberlo producido el viento, y los de atrás estaban ahora entretenidos con la chica caída, así que Pereza le hizo un gesto a Mimico y éste siguió empujando. Ya casi habían llegado al umbral de la sala de la chimenea y nadie parecía haberlos notado.
__-No te preocupes… Esa puerta no se ha podido abrir desde dentro desde que entramos todos. Es como si algo… la bloquease.-fue la última frase que oyeron antes de conseguir meterse en la sala de la chimenea.
__Allí deberían de haberse encontrado con la chica de pelo azul, pero no parecía encontrarse por ningún parte, y la sala no era tan grande. El perezoso parecía indeciso sobre si avanzar o no desconociendo la localización de una de las personas y su compañero respondió con otra escena en la que un tipo sin rasgos se encontraba en esa misma sala, llegaba la chica, el primero desaparecía y la chica se metía en otra habitación.
__-Si, supongo que ha podido ir a buscar a su tio a otra sala-respondió el de Ghadrakha, hablando por fin en tono normal.
__Mimico respondió entonces con otra imagen mental, ésta bastante concisa: el perezoso cargando con el divium él solo hacía la chimenea mientras una cara alegre se veia en la sombra.
__-Vaaaale... Lo arrastraremos los dos hasta la chimenea...
__El perezoso agarró al divium del brazo y comenzó a arrastrar, a la vez que los brazos de sombras seguían con su trabajo. Lo dejaron a escasos centímetros del fuego y le colocaron un ala apoyada sobre la chimenea, de forma que redirigiera el calor hacia el cuerpo.
__-Bueno, creo que con esto sobrevivirá. Si no, tendremos que pasarnos a alguna otra persona de estas de por aquí.
__El demonio de sombra respondió haciendo visualizar al perezoso un montón de comida, a la vez que parecía escuchar sonidos de barrigas rugiendo.
__-Aguanta un poco Mico, a la noche saldremos a buscar qué comer.-los sonidos metálicos de alguien acercándose comenzaron a oírse en la puerta de la habitación.-Por ahora lo mejor será volverse a esconder.
__El hombre de la armadura que les había recogido a la entrada de la casa hizo su entrada en la habitación, encontrando con sorpresa al divium frente al fuego y comenzando un largo monologo sobre la posibilidad o no de que hubiera sido obra de fantasmas. Luego de ello, acabó echando un vistazo al divium y se sentó en el sillón más cercano a él.


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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Señorita X el Dom Mayo 07, 2017 6:21 pm

El hombre de hojalata, una vez dentro de la casa, se encontró terriblemente cansado, razón que le valió un bostezo digno de un felino, aunque invisible para los demás debido a su yelmo.

Así pues, tras ver marchar a la chica del pelo azul hacia una habitación al frente, éste le siguió con paso pesado y cansado.

Lentamente se sentó en uno de los sillones, adormecido, frente a la chimenea, extrañado de ver en una rara posición al divium que antes recogió. Pero aun con eso, su sopor era creciente.

Por otra parte, el resto de los ocupantes de aquella casa tenían carta blanca para poder pasear por el edificio. ¿Qué ocultaría aquella casa?

Desde ahora, los seres con capacidades mágicas podrían notar la esencia que rodeaba a la casa, algo poco habitual.
OFF


Ya con el mapa puesto en el anterior mastereo, podeis decidir qué quereis hacer y a dónde ir. El mapa lo tengo más completo aquí, y os iré enseñando lo que vayais viendo. De momento no voy a influir en nada por los mastereos. Sólo estaré para contar lo que encontrareis, y si hay algún "evento" que no controleis.

EDIT1:

La puerta del fondo a la derecha contiene uan cocina. Frente a la cocina hay una barra de madera, tratada con barniz, con tablas de madera de cortar. Hay un cajón acoplado a la barra con cuchillos de distintos tamaños y formas, además de otros tantos con cubiertos, vasos y demás, todos hechos a mano.

A la izquierda se encuentra un horno de leña, con parrilla. En el horno se encuentran cocinándose 4 filetes de ternero a fuego muy lento. Junto al horno hay una pileta de piedra con un tubo de metal encima, y al lado una gran manigueta junto a una llave de paso que cierra el tubo.

Junto a la pared Oeste hay varios estantes con botes de frutos secos, especias,romero, hierbabuena y comino, además de galletas.
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Arete el Mar Mayo 09, 2017 3:26 am

Me encontraba sentada en el suelo, con las rodillas lo más cerca de mi pecho posible, asustada. Más que asustada, le pondría la categoría de aterrada. Estaba encerrada en una casa que no conocía, con gente que no había visto nunca, sin posibilidades de salir de allí y al borde de la hipotermia. Aunque lo peor aún estaba por llegar, porque el hombre emplumado que había visto tendido en el suelo inconsciente algún momento tendría que despertar y entonces volaría, y yo lo sabía.

No quería estar allí, me sentía totalmente fuera de lugar y eso me desagradaba un montón. Mientras me encontraba allí, acurrucada en el suelo de madera húmeda y apestosa, la chica vestida con ropa oriental se me acercó. Me dijo – No te preocupes… Esa puerta no se ha podido abrir desde dentro desde que entramos todos. Es como si algo… la bloquease. Supongo que intentaba calmarme, tranquilizarme, pero mucho no lo consiguió. Seguíamos atrapados allí y no me gustaba nada.

Puso su mano desnuda en mi hombro, como señal para ganarse mi confianza. Y se asustó. En otro momento su cara me habría parecido incluso cómica, pero ese momento no era precisamente bueno para reírse. Me dijo que estaba helada, que debería ponerme delante de una chimenea, que sino enfermaría. Pensé que ella solo me había tocado el hombro, pero no los pies. Eso si que me preocupaba.

La miré, clavé mis ojos inocentes en ella y con la mirada le supliqué que me ayudara a levantar. Como ella me aguantaba la mirada pero no reaccionaba, opté por pedírselo. -Por favor, ¿me podrías ayudar a levantarme? No sabía del cierto que era, pero esa chica me transmitía mucha confianza, puede que demasiada. Uno de mis defectos era ese, que me encariñaba con las personas demasiado temprano.

Solo quería ocultarme, encontrar un lugar donde poder restablecer la temperatura de mis pies. Pero no quería encontrarme con la chica de la capucha, así que cuando la muchacha simpática me hubo ayudado a levantarme, me dirigí hacia las puertas que daban a la chimenea con la intención de reponerme allí. Me encontraba totalmente dividida. Por una parte ansiaba que esa chica me siguiera, me prestase tu compañía, sería mucho más fácil superar esto con una amiga o una persona de confianza que sola. Por otra parte quería estar sola, no quería encontrarme con nadie y evitarlos a todos, recuperar fuerzas e irme de allí lo más rápido y sigilosamente que pudiera.

Cuando empecé a andar, me di cuenta que el hombre con alas inconsciente no se encontraba ya en el recibidor. Eso me puso los pelos de punta, no quería encontrármelo por nada del mundo. La sola idea de verlo frente a mi me producía mareos y arcadas inexplicables. Literalmente, me ponía enferma con solo pensar como sus pies dejaban de tocar el suelo. En ese momento, mientras andaba hacia las puertas del salón, tuve la corazonada que cuando cruzase la puerta, el hombre-pájaro estaría allí, así que analicé mis otras opciones.

Pero como dicen siempre, la curiosidad mató al gato. Y en vez de meterme hacia el salón entré por la puerta a la derecha más cercana a la que daba el salón, y por mi sorpresa me encontré en una cocina. Digo por sorpresa porque estaba perfectamente amueblada, con una gran encimera de madera pulida y barnizada, con un dispositivo complejo de tuberías para extraer agua, con estantes de madera repletos de frutos secos y con plantas secas colgadas aquí y allá. Conocía poco de plantas y de especias pero pude diferenciar tres tipos de plantas distintas, juraría que una de ellas era hierbabuena. Y había un bote lleno de galletas que parecían de trigo, muy suculentas.

Lo más especial en aquella estancia era una gran cocina con chimenea en el suelo, con la madera que crepitaba de forma agradable y acogedora. El fuego estaba encendido, con un montón de rescoldo que permitía que la parrilla situada justo encima de este pudiese cocinar cuatro grandes filetes, que desprendían un olor tremendo. Encima de esto se veía una especie de cúpula de ladrillos de arcilla cocida que hacía la función de horno. Justo al lado del fuego había un cubo de madera con todos los utensilios que te permitían tratar la carne que se cocinaba a fuego lento.

Como la puerta se había encontrado cerrada hasta que yo la abrí, todo el calor y el delicioso aroma de la carne hecha en la chimenea había permanecido dentro de la estancia. Pero ahora que yo había profanado ese lugar, estaba convencida que todos los inquilinos que se encontraban en la casa vendrían en busca del lugar de donde provenía tal perfecta fragancia.

Así que me dediqué a esperar. Me senté justo delante de la chimenea con los pies situados hacia delante para intentar que éstos recuperaran su tacto y evitar tener que perder algún dedo debido al frío. Y allí me quedé. Un pedacito de tranquilidad que me había hecho mío, delante de aquél fuego acogedor, secándome la ropa y la piel, poco a poco, recuperando cada grado que mi cuerpo había perdido durante las últimas horas.
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Eudes el Mar Mayo 16, 2017 9:43 pm

Eudes estaba, a pesar de todo, cansado, y ni aún la repentina aparición de esa joven muchachita, que afirmaba con vehemencia ser sobrina del dueño del lugar, alcanzó para espabilarle lo suficiente.

-Oh vaya- Dijo con voz cansada, pero curiosa- Que singular y oportuna aparición- Afirmó por lo bajo, al ver marchar a la muchacha hacia una de las habitaciones cercanas.

Curiosa forma de pensar tenía cuando el cansancio alcanzaba a vencerle. Sus pensamientos, como barcos a la deriva, fluían hacia todas direcciones con suavidad y constancia, provocando desvaríos numerosos con poco o nada que ver, al menos ya avanzados, con la actual situación en la que se encontraba. Saltando de geografía a un poco de zoología, quizá en principio inspirado por los cuadros de motivos naturales que le rodeaban, se veía necesitado de forzar su cabeza a concentrarse para poder seguir actuando, al menos en lo mínimo, y directamente no caer desplomado mientras recitaba datos de algún libro leído en su tierna juventud. Alcanzaban, claro, estos esfuerzos para mantenerle erguido en ese momento para su suerte, así que, viendo a la muchacha dirigirse por una de las puertas, resolvió lo mas cortes que se le ocurriá al instante:

-¿Sería bueno que anunciara también nuestro arribo, no creen?- Dijo, con una sonrisa invisible para el resto- No vaya a ser que por el nerviosismo de esa muchacha vaya a pensar el hombre que venimos con malas intenciones, vamos- Afirmó, para luego reir suavemente- Creo que me llevaré a mi compañero a la- Miro a su alrededor. El divium no estaba-Pero que cosa tan rara..

Posterior a buscar en la no tan amueblada entrada, y notando para su sorpresa que el hombre enfermo que había traído no se encontraba allí, ni si quiera en los mas oscuros rincones, embargó al alma del caballero un presentimiento, un temor sospechoso, siendo que su entender, los hombres inconscientes y moribundos no desaparecen apenas se les pierde de vista por escasos momentos. No se necesito de demasiado esfuerzo para que a la mente del caballero llegasen viejos cuentos de fantasmas, historias de apariciones, y misterios sangrientos que según los entendidos ancianos gustan de pulular en las mansiones viejas, arrastrándose con inmortales cadenas en los oscuros pasillos que son tan abundantes en estas construcciones. Mas que temor, podría decirse, esto lleno al hombre de una excitación curiosa, quizá hasta infantil, que si bien no bastó para aliviar el cansancio embargante, si le dio esperanza de que aquella luz le hubiese traído a un destino de aventura.

Sin más que hacer, y aún con su espada y petate a cuestas, caminó Eudes cruzando la sala a pasos cansados, hasta arrastrados, y consiguió llegar hasta la puerta de madera que previamente había atravesado la encapuchada muchacha. Abriendo la puerta, cabizbajo, aún sintiendo ciertos efectos por el frío terrible, titiritando, atravesó el marco y con un poco de esfuerzo consiguió levantar la cabeza. Allí, en la siguiente habitación, topóse con una estancia maravillosa, cálida, engalanada y amueblada, coronada apropiadamente con nada más y nada menos que una chimenea radiante en llamas rojas y amarillas, que danzaban dentro de su nicho de ladrillo como si la constante fuerza de algo invisible las reanimase constantemente. Para su mayor sorpresa, sin duda, el hombre alado que había dejado en la anterior estancia, yacía allí desplomado, cerca de las brazas, tomando calor aún en un aparente estado de inconsciencia.

Alzó una ceja, para que luego su boca se torciese en una sonrisa pícara. Avanzó hacia el divium, no si antes apoyar su mandoble en la pared y dejar su petate en el suelo. Con los brazos en forma de jarrón, quédose viendo al hombre unos momentos, antes de empezar a pensar en voz alta.

-¡Ah! !Con que esta, amigos míos, era la trampa!- Afirmó en voz alta, descuidado y sorprendido- ¿Quien iba a pensar que este destino tan caprichoso nosllevaría a una cueva de espectros?- Avanzó hacia su petate y lo abrió, buscando entre los tres libros que tenía dentro- A ver...A ver...No, parece que no, no he traído el bestiario, ¿Pero no es como si hiciese mucha falta en esta circunstancia, verdad destino? Bah, con seguridad, fantasmas habrá en este lugar, ocultos y oscuros, arrastrando las cadenas de su condena por donde avanzan- Miró de nuevo al divium- Me es difícil, destino, no ver tus tan obvias señales, al mover a este hacia aquí aún estando inconsciente. Que cosa tan extraña, que parece mas bien de caballero de antaño.
>>Bah, destino, jejejeje, ¿Hacia donde me has traído ahora con esas luces de afuera?- Dijo, sentándose en uno de los sillones, y olvidando por completo el buscar a la muchacha y a su tío- ¿Me pregunto que tarea me tendrás preparada este día- Poco a poco, mas débiles eran sus palabras por el sueño- Ojala sea algo bueno, ¡Sabes bien que gusto de lo heroico!- Termino por afirmar, dejándose llevar por la comodidad del mueble y permitiendo que las brazas le calentasen poco a poco.

Con lentitud, pero constancia, sus ojos empezaron a cerrarse y su mente a divagar más y más en esos sueños y espejismos que le abordaban cuando se preparaba para capitular a las ganas de dormir. Fue llevado al reino de las ilusiones el subconsciente a bordo de la barcaza de la memoria, siempre constante, para luego bajar a la tierra de las deformaciones, y finalmente perderse en los retorcidos y enloquecedores bosques de la fantasía, que le atraparon en su abrazo y no le dejaron ir hasta pasado un buen rato.

Durmió poco, pero profundamente, calentándose al fuego brillante de la chimenea y soñando con cosas que quizá nunca haría en su corta existencia.

...

Entonces le despertó un ruido fuerte, un ruido humano, un estornudo.

Eudes se espabiló rápidamente, arrastrado de vuelta a la realidad por el obvio sonido. Abriendo los ojos cansados y mirando a su alrededor, tópose con la imagen de nada más y nada menos que el divium que había traído a la casa, titiritando, intentando tomar calor de la lumbre y apenas capaz de recuperarse de los obvios efectos de la hipotermia.

-P-pero que- Se levantó rápidamente, acercándose al hombre- ¿Oye, estas bien?- Preguntó, poniéndole la mano en el hombro- Bah, creo que necesitas algo mejor con que abrigarte- Afirmó, mirando a todas direcciones a su alrededor, sin encontrar gran cosa.
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Niris el Jue Mayo 18, 2017 9:23 am

Estaba descansando frente a la chimenea para recuperarme un poco del frio, estaba cansada y el crepitar de las flamas era un sonido agradable que me arrullaba, lentamente mis ojos se fueron cerrando mientras mi cuerpo se acomodaba en aquel sillón. Mis orejas me levantaron un poco alarmada por aquel cabeceo mientras trataba de asimilar un leve sonido de crujir de madera, no podía dejar de pensar en que un poco de paz quizás era demasiado pedir, aquel sonido provenía de la puerta que había cruzado para llegar a este lugar. Esperando que tendría que correr de un lado a otro rápidamente fui tras mi calzado y mi morral para luego estar atenta a los pasos de quien se acercara, quizás si usaba los sillones como cobertura pudiera pasar desapercibida aun en sus narices.

Un escalofrió me recorrió cuando mis orejas se dieron cuenta de que no estaba escuchando pisadas, es más, el sonido era como si algo estuviera siendo arrastrado, lenta pero contantemente en mi dirección. En mi mente surgió la imagen del sujeto en armadura, lleno de sangre arrastrando un bulto irreconocible de lo que antes debieron ser las pobres personas que había visto hacia unos momentos, mientras su espada gotea sangre esperando vorazmente el consumir más. Aquella idea era completamente ridícula, hubiera escuchado algo, su armadura y pasos sonarían más pesados, mínimo hubiera escuchado un grito. Pero no me importaba si solo querían preguntarme algo o deseaban el fuego para calentarse, no quería averiguarlo.

De un par de pasos me puse detrás de las sillas que conformaban el salón cercano a la chimenea, aquel sonido cada vez se acercaba más para luego empezar a moverse en dirección al fuego. Aproveche que quizás estaba distraído con el fuego y me oculte debajo de la mesa, cubriéndome con el viejo mantel que la cubría de posibles miradas perdidas que pudieran atraparme. Estaba asustada, escuchaba lo que parecía ser alguien murmurando para sí mismo, tenía curiosidad de que me había seguido hasta aquí y levante por un momento el mantel para ver... algo. Baje el mantel inmediatamente mientras trataba de armar en mi cabeza lo que había visto.

Sentía que el corazón me latía con violencia mientras trataba de armar aquel momentáneo vistazo en mi cabeza, le pareció ver a una persona alada, pero por un momento ¿Vi que tenía extraños brazos y piernas de más? Historias llegaron a mi memoria de bosques malditos donde los tejemuertes, monstruos araña mutantes malignos, atraen incautos para luego devorarles y comerse sus corazones. Una parte de mi me seguía diciendo que mi comportamiento era ridículo, que quizás solo estaba imaginándome cosas, pero sin duda me sentía un poco más segura debajo de aquella mesa.

Trate de tranquilizarme un poco, respirar profundo, pensando en que aquellos sonidos se habían detenido junto al crepitar del fuego. El calor del fuego me había recordado el frio que sentía, mis pies los sentía especialmente fríos, como queriéndome recordar que deseaban estar frente a aquella chimenea, lástima que no podía quedarme. No paso mucho tiempo antes de que del pasillo se aproximaran unas pesadas pisadas cruzaran a su vez aquella habitación hasta detenerse frente al crepitar del fuego, seguido de un sonido de piel y madera quejándose por un gran peso.

Aquel sujeto pesado empezó a decir cosas que no tenían mucho sentido para mí, me reí un poco para mis adentros al ver que no era la única que imaginaba cosas, aunque seguro que con su armadura estaría bien. Poco a poco sus palabras perdían fuerza e incluso di un pequeño bostezo, pero cuando el silencio retomo el lugar salí lentamente de debajo de la mesa en dirección a la salida. Me encontraba ya casi frente a la cabeza de ciervo con aquella mirada perdida cuando un estornudo seguido por un sobresalto hicieron que me paralizara en el acto. Mire rápidamente a la chimenea para ver que el hombre en la armadura seguía distraído con la cosa rara alada y avance rápido por enfrente de las puertas que daban a la entrada.

No quería que nadie me encontrara, pero probablemente estaba en una mala posición para ocultarme, aunque el lugar estaba no del todo bien iluminado. Me arrime a una de las esquinas, detrás de donde se abre la puerta que esta opuesta al salón. Tome mi capa y me hice bolita en un rincón esperando que si alguien pasara por el lugar, la puerta me ocultara y que no pensaran dos veces en revisar donde estaba oculta al ser distraídos por el ciervo, la sala, el sonido del fuego o los desvaríos del sujeto en la chimenea. No me quedaba más que evitar que me descubrieran y seguir escuchando a mí alrededor.
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Pereza el Lun Mayo 29, 2017 2:46 am

__La calidez del fuego de la chimenea se fue imbuyendo poco a poco en el cuerpo del divium inconsciente que se encontraba ante ella, calentando lo suficiente sus fríos músculos como para que comenzaran temblar.
__Entre el fuego y el tembleque, Vassili consiguió entrar lo suficiente en calor para recuperar la conciencia, o por lo menos una parte de ella. Se encontraba somnoliento y atolondrado, como si hubiera estuviera teniendo la mayor resaca de su vida o no hubiera dormido durante un mes entero.
__Abrió los ojos, pero con su nublada vista tardó en poder reconocer cualquier forma. Durante un poco lo único que supo es que estaba helado y que tiritaba. Poco a poco el brillo, el aire caliente y el chisporroteo indicaron a su cerebro que se encontraba delante de un fuego. Trató de levantarse y acercar las manos a la lumbre, pero su cuerpo se movía de forma muy lenta, tenía los brazos dormidos y la tembladera no ayudaba.
__De pronto se dio cuenta de la respiración que se escuchaba a su espalda, casi tan profunda que se alzaba sobre la suya, que era fría y agitada. Fuera quién fuese quién tuviera detrás, debía de estar durmiendo.
__Al fin consiguió enderezarse. Seguía temblando, su ropa y alas estaban caladas y seguía estando aturdido. Trató de contraer y extender las alas un par de veces, era difícil, no las sentía y apenas le respondían. Se dispuso a quitarse la gabardina, sabía que tan mojada le hacía más mal que bien. Pero antes, se aseguró de extraer de su bolsillo interior la bota y echar un buen trago del licor, realmente lo necesitaba.
__El abrigo cayó pesadamente al lado izquierdo del divium, despertando al individuo de la armadura que descansaba tras de él.
__-P-pero que… ¡Oye! ¿Estás bien?-exclamó el tipo sobresaltado levantándose del sillón dónde se encontraba y acercándose a ayudarle- Bah, creo que necesitas algo mejor con que abrigarte.
__El tipo comenzó a buscar con la mirada, moviendo la cabeza y el cuerpo de forma exagerada decido a la poca visión que ofrecía el llevar un casco. Al poco, su vista se clavó en la alfombra de piel de oso que se encontraba en el suelo y con un gran ademan la agarró y se la echó por encima al divium, que se envolvió en ella como si fuera la mejor sabana del mundo.
__-G-gra-gracias-consiguió decir castañeando los dientes. Extraño su temblorosa mano de debajo de la piel y extendiéndola hacía el caballero añadió-V-Vassili Gr-Gr-Grafov.
__-Eudes Wogethrallg, caballero errante. A su servicio-respondió su salvador devolviéndole un fuerte apretón y ofreciéndose a ayudarle a sentarse en un sillón con un gesto de una mano.


Fin del comunicado
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Kasumi el Sáb Jun 10, 2017 10:42 pm

OFF Disculpad mi tardanza, los exámenes y tal me retrasaron bastante en ponerme a hacer este post.

ON

Encontré la mirada de aquella chica absorbiendo mis ojos como si fuera lo único a lo que se fuera a aferrar. ¿Qué sería lo que estaría pasando por su mente ahora mismo?

Me quedé observando con atención, perdida por unos segundos hasta que me pidió ayuda para levantarme
– Disculpa, me había quedado en blanco – Le tendí ambas manos a la muchacha, agarrándole por sus manos, para ayudarle a ponerse sobre sus pies. Observé que ella se movía insegura hacia las puertas del fondo de la sala, y yo me mantuve detrás de ella, procurando buscar su estabilidad y que no se hiciera daño.

Con las manos alrededor de mi vientre, caminaba junto a ella, observando sus reacciones en caso de tenerlas.

Nos detuvimos frente a la puerta, esperando quizás a que alguna de las dos la cruzase primero, hasta que ella decidió tomar el picaporte con energía, y abrió la puerta de forma decidida.

Seguí sus pasos con curiosidad, pero también con cuidado de no encontrarme nada indeseado. A saber, qué habría al otro lado de la hoja de la puerta. ¿Estaba siendo egoísta por dejar que, entonces, esta muchacha fuese primero o era precavida?

En el interior encontré una cocina amueblada, y con el horno de leña encendido, desprendiendo un suave aroma a carne a la parrilla que hizo a mi estómago encogerse instantáneamente.


La cocina estaba ocupada por muebles, especias e incluso un sistema de canalización de agua que no conocía bien, pero lo más atrayente, era el olor de aquellos alimentos cocinados. ¿Quién los pondría ahí cocinándose y para quién?

Observé cómo mi compañera se dispuso sentada delante del fuego, para abrazar el calor que éste despedía, y yo por mi parte, observaba la carne con atención. Por un lado parecía bastante apetecible, pero ¿Y si no era lo que parecía y era una trampa?

Al igual que la muchacha, me dispuse a su lado, recibiendo agradablemente el calor del hogar, y disfrutando el olor de los alimentos cocinados. El olor era excesivamente agradable como para pensar que era una trampa. Pero debía tratar de mantenerme serena. No podía dejar que la gula me llevase al camino de la locura.


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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

Mensaje por Señorita X el Vie Jul 14, 2017 8:01 am

OFF Saltaremos amablemente el turno de Suwan hasta que pueda postear. Ella puede hacer el post que vendría antes si quiere junto al suyo que venga después.

Para lo que se refiere al resto, adjunto el nuevo mapa que describe la forma de las estancias



ON

El caballero de la brillante armadura cruzó frente a la coneja escondida bajo la mesa, pero eso hacía que, por el momento, hasta que quedó éste dormido, ella no pudiera salir sin ser vista.

Desde la cocina se iba escapando un suave olor a carne recién cocinada, que llegaba hasta el salón donde se encontraban el caballero, la conejita y el divium, además de a la elfa. El olor era tan agradable que se hacía inevitable sentir hambre.

De repente, a pesar de la chimenea, el ambiente del salón se hizo frio repentinamente, dejando una sensación de frío profunda en el humano, la conejita y el divium, a pesar de que la sala se notaba que estaba cálida. Un suave susurro del que no se podía entender nada, se hizo oír por el salón. El susurro se iba alejando, hacia el pasillo que se perdía tras la puerta junto a la entrada de la cocina, como si algo o alguien hubiera ido por él, aunque nadie estaba yendo por aquel lugar.

En cuanto a los cuadros, el dibujo se había desplazado, enseñando  al zorro moverse del sitio.
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Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete]

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