Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» A Hope's Tail
Ayer a las 8:32 pm por Gar'Shur

» El deber de un jefe
Ayer a las 3:44 pm por Varok

» Strindgaard
Ayer a las 2:29 pm por Strindgaard

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Ayer a las 1:19 pm por Bizcocho

» Pero sin presiones eeh!
Ayer a las 12:37 pm por Lujuria

» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Vie Nov 17, 2017 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Jue Nov 16, 2017 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Jue Nov 16, 2017 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Jue Nov 16, 2017 7:07 pm por Arete

» El cordero
Jue Nov 16, 2017 9:46 am por Bizcocho

» Apocalipsis now
Miér Nov 15, 2017 10:39 am por Abdel Azim

» Varok viene a saludaros
Miér Nov 15, 2017 9:14 am por Bizcocho

» Maleficarum [Solitaria +18]
Miér Nov 15, 2017 6:36 am por Lujuria

» Cassandra vs Aulenor
Mar Nov 14, 2017 3:09 am por Aulenor

» Demonología: Adulterium [+18]
Lun Nov 13, 2017 5:46 pm por Lujuria




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]

Mensaje por Niris el Sáb Ago 19, 2017 10:44 am

Aun que el lugar no ofrecía demasiadas opciones para ocultarse por donde no corriera el riesgo de ser vista mientras me movía por la casa, sabía que un poco de sombra, el no saber que estas cercas y que la gente esté pensando en otras cosas hace que la gente pase por algo muchas cosas, en especial si esas cosas no desean ser notadas. Me encontraba frente a la los libreros con la cabeza de ciervo, en el espacio que se forma entre detrás de las puertas del salón al estar abiertas y la esquina formada por un par de paredes, como si yo fuera otro bulto de cosas poco útiles puestas convenientemente detrás de la puerta donde no pudieran estorbar a nadie.

Me encontraba sentada de frente a la pared, con mis pertenencias entre las piernas mientras estas las mantenía cercas entre si abrazándolas con mis brazos como muchas veces había acostumbrado antes. No me gustaba este lugar, no me agradaban los extraños y mucho menos estar atrapada con ellos, esperaba con mis orejas que algo pasara pero parecía que nadie se disponía a hacer alguna acción, como si todos esperaran que alguien más actuara o tal vez estén tan adentro de sus propios pensamientos que se les ha olvidado por completo que están en este lugar, desvariando como el hombre de la armadura o demasiado ocupado en ser notado como la cosa que se ocultaba en el chico alado.

Había algo tranquilizador de los rincones y espacios estrechos que me agradaba, un sentimiento de estar protegida, aun que con mis orejas ocultad y dobladas por la capa para evitar delatarme. La principal ventaja de estar tan cercas de un muro era que no necesitaba concentrarme en todo lo que pasaba a mi alrededor. Si quería saber si un peligro se encontraba cercas, solo debía de escuchar en la dirección a la que daba mi espalda, quedarme quieta si notaba que solo entraban o salían de la habitación o pegar un brinco y salir corriendo si sentía que se acercaban demasiado con sus pisadas de forma acechante.

Me encontraba algo nerviosa, por alguna extraña razón esto me parecía algo nostálgico, no pude evitar recordar lo mucho que me escondía siempre aun que no sirviera para nada. Recuerdo que cuando estaban educándome para ser una mascota pasaba mucho tiempo debajo de la cama, era algo tonto e infantil porque ellos sabían exactamente dónde encontrarme, aun que no era raro que terminara por intentar morderlos si estaba especialmente molesta y acorralada. Incluso cuando me habían vendido, había pasado mucho de mi tiempo durmiendo oculta entre un bulto de mantas que me había dado con las cuales me cubría para sentirme segura y en tiempos de tormenta no era raro que al día siguiente me encontraran durmiendo en algún guardarropa.

Al parecer alguien había encontrado una cocina por qué no tardo mucho tiempo en que el aroma a carne cocida apestara un poco el lugar. Sabía que a los humanos les gustaba el sabor a muerte y sangre mientras que yo perdía algo de apetito, tal vez simplemente el hecho de nunca comer carne hacia que eso extraño me causara malestar, pero me gustaba pensar en que simplemente yo no estaba hecha para comerme a otros animales.

Aun estando lejos de la misma, podía escuchar el crepitar de las flamas en la chimenea, pero una sensación helada me recorrió desde la punta de las orejas hasta la planta de los pies. Aquella helada sensación parecía estar acompañada de algo, no entendía exactamente qué y que no había escuchado antes, dirigiéndose del salón hasta fugarse por completo con la sensación de calor. Sentía mis pies helados a pesar de estar cubierta con una capa de lana, empecé a frotar mis manos contra mis pies en un esfuerzo silencioso de calentarles. No entendía que estaba pasando y no me movería de mi escondite hasta entender lo que sucedía o que todo pareciera seguro.

El frio me daba sueño, me tape la boca mientras bostezaba, pensaba en como mi sueño de la mañana había sido interrumpido y que no sería la primera vez que dormía en una posición tan poco humana como esta. Apoye mi cabeza contra las rodillas mientras abrazaba un poco mas fuerte mis piernas, una parte de mi estaba dispuesta a quedarse dormida en ese mismo sitio mientras otra parte me decía que dormir cercas de tanta gente potencialmente peligrosa era el verdadero peligro. Trataría de mantenerme despierta y estar atenta ante cualquier otra cosa extraña, solo esperaba que si el sueño ganaba las cosas no terminaran en arrepentimiento.

Mi cuerpo se empezó a relajar mientras el sueño cada vez ganaba mas terreno y termine apoyándome contra la pared, entonces sentí como si empujara algo y un compartimento en la pared se giro llevándome al otro lado del extraño muro mientras que el lugar donde me encontraba estaba ahora solo, como si nunca hubiera estado. Sentí que caía por una especie de rampa para luego aterrizar en una especie de caverna, estaba asustada y mi visión en la obscuridad era pésima, pero mis orejas detectaban una ligera corriente de aire. Camine un largo tramo y mi avanzar fue recompensado por una salida, podía ver la nieve frente a mi y ningún símbolo de la repentina tormenta... Era hora de volver a mi camino.


Última edición por Niris el Lun Nov 06, 2017 12:29 am, editado 1 vez
avatar
Niris

Mensajes : 202
Edad : 28
Link a Ficha y Cronología : Niris
Saltos de Coneja

Nivel : 3
Experiencia : 500 / 1500

Volver arriba Ir abajo

Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]

Mensaje por Eudes el Mar Ago 22, 2017 11:48 pm

Eudes ayudo al divium frente a sí. Con una sonrisa que hubiese deseado poder mostrarle, le tendió aquella gran alfombra de oso que posaba sobre el piso, la cual, el divium, con obvios signos de hipotermia, tomó como el mejor de todos los abrigos. Posterior a aquello, le ayudó  a tomar el sillón que previamente él mismo había ocupado, esperando que todavía estuviese tibio por la corta siesta que había permitio tomarse sobre este. Claro, luego río para sus adentros, recordando que el metal no es el mejor de entre los materiales para transmitir alguna suerte de calor.

Le vio allí, acurrucado en aquel mueble tan acogedor, claramente afectado por el baño de fría nieve que se había dado.  ¿Cómo habría llegado allí, a ese lugar perdido? ¿Con que propósito había dado con aquella casa misteriosa, fuente de luces fantasmales y ecos de lamentaciones perdidas? Ah, quizá bien sería otro como él, guiado por las luces del destino a aquel lugar, o quizá...O quizá...A ver, tal vez en su bolsa...Sí...

Palmeó el hombro del divium antes de caminar un poco y acercarse al petate que había dejado en el piso. Agarrándolo con una mano y rápidamente desamarrando la boca, hurgo con una mano en su interior en busca de algo por varios segundos, apresurado, hay quien diría desesperado incluso, presuroso por encontrar ese algo que tanto necesitaba en aquel instante.

Sí...A ver...No...No ese, ese era el de geografía...A ver...El bestiario y...Sí...Ese, ese era.

Del interior de aquella bolsa gastada extrajo un volumen grueso. Sobre su cubierta, lineas doradas bellamente curvadas como motivos vegetales enmarcaban el título brillante de "Cronicas de Abéd IV, Viajes hacia el este y las tierras de fuegos eternos". El caballero suspiro, nostálgico y ligeramente añorante a la visión del volúmen, uno de los más antiguos en su colección y sin duda su segundo preferido. El libro en cuestión le recordaba demasiado a aquellos antiguos años ya borrosos en su memoria, cuando, en el calor de aquel que ahora no es su hogar, leía las antiguas hazañas de los hombres que ahora eran su modelo, maravillándose con un mundo de letras que ahora veía encarnado físicamente frente a sus ojos. Las imagenes de los viajes, ya maravillosas, ahora habían sido opacadas por la experiencia propia al haber visitado una porción de esas tierras de leyenda descritas por el tomo, pero, aún así, sus imaginaciones infantiles seguían ocupando un lugar demasiado cercano en su corazón, y es que así debía ser; Aquel que aspirara a caballero no debía dejar olvidados sus viejos sueños, puestos que estos serían los que, según Eme la Cronista, le impulsarían en pro de su valerosa carrera.

En fin, debía ir a lo importante. Ojeando aquel volumen, busco y busco la página necesaria, pasando rápidamente las paginas conforme a sus ojos iban leyendo rápidamente algunas letras. Ajá, allí, párrafo 4 página 3 capítulo 30, donde el gran viajero se topa con una aparentemente desvalida anciana, la cual, luego de ser ayudada por Abéd, se revela como una poderosa hechicera debilitada, perdida en el mundo de los mortales, añorosa por regresar a su mundo y recuperar su trono. No era un relato aislado sin duda, pero, ese en particular era su favorito.

Miró a su compañero titiritante. ¿Podría ser este hombre un mago, o quizá un príncipe, o un viejo semi dios desamparado llave de secretos, misterios y aventuras desconocidas? Ah, la excitación ante aquella expectativa le embargaba, como si de repente un río de emoción le llenase de pies a cabeza. Claro, por supuesto, aquel hombre no tenía pintas de desvalido hechicero, pero, precisamente, en aquellas verídicas cronicas, el asunto era que los poderosos individuos no tenían aspecto alguno de poder. ¿Quién quitaba que quizá fuese este uno de esos casos? Ja, el destino parecía poner pequeñas perlas llameantes en su camino, dispuestas a ser seguidas para alcanzar al fin el propósito por el cual había sido invocado a este lugar. Ahora, sí, ahora debería buscar confirmar su suposición, hacer preguntas, tratar de atraparle con alguna palabra...Sí...Eso...Debía hablar con él sin duda.

Camino de nuevo hacia el alado, dispuesto a inundarle con un torrente de insinuaciones y preguntas extrañas que pensaba revelarían la naturaleza mágica del personaje. Fue entonces cuando algo le detuvo, algo extraño, algo que inmediatamente reconoció como sobrenatural…

Un frío, como el aliento de una tormenta violenta, que hizo nada todo rastro de calor en la habitación y avanzó como una oleada hasta el otro lado de la sala. La chimenea se apagó a su paso, y no era para menos, aquella helada sensación era como un fantasma turbulento, que penetraba el metal, abría con sus garras la carne y se agarraba con toda la fuerza de su espíritu a los huesos. Dio un respingo apenas lo sintió llegar a su objetivo, helándole por completo casi como si hubiese estado desnudo en aquel lugar, otrora acogedor y ahora tenebroso.

Un susurro, un suspiro lleno de palabras inteligibles siguió como una segunda ola al frío. Al igual que su par, este pareció atravesarle, aferrarse al fondo de su mente y permanecer por varios segundos como un eco constante, aunque ambiguo, sin distinguir palabras con sentido alguna. Fue como el aliento de un espectro lanzado desde las mas profundas catacumbas de Kiara, el eco de una tragedia pasada ya olvidada por el tiempo. La habitación, de ser hogareña y dulce, digno lugar de reposo, se había transformado en una horrible cueva de fantasmas.

Eudes sufrió el embate indolente del frío y el tenebroso susurro, pero Eudes sonrió.

-¡Lo sabía!- Grito, mas jubiloso que aterrado- ¡Sabía que por algo estaba aquí! ¡Fantasmas! ¡Hay fantasmas aquí buen amigo!- Rápidamente empezó a correr hacia la puerta, siguiendo el susurro- Disculpa, debo retirarme- Afirmó, mientras desaparecía tras la puerta.

Aquí estaba, al fin, una señal, una aventura, todo lo que quería. Al fin tomaba sentido a todo aquello, a aquel penoso viaje y a las luces fantasmas que le habían traído a esta morada pedazo de condenación. Tenía al fin algo que hacer, algo heroico y grande, algo que le gustaba e iba perfecto a su estilo personal.

Iba a cazar espectros.
avatar
Eudes

Mensajes : 111
Edad : 18
Link a Ficha y Cronología : Eudes
Cronología

Nivel : 2
Experiencia : 775 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]

Mensaje por Arete el Jue Nov 16, 2017 7:07 pm

Decidí que tenía hambre. La carne tenía un aspecto fantástico pero nunca había comido, y la verdad era que si provenía de algún animal, no quería ni hacerlo. Vi, en un estante, un bote lleno de lo que identifiqué como avellanas. Me volvían loca. Todos los frutos secos en general me encantaban, pero las avellanas eran superiores a mi.

Me levanté del suelo y me apropié del bote de avellanas, lo abrí, y antes de hacer nada, se las ofrecí a mi compañera. Ella cogió unas cuantas y me dedicó una sonrisa de complicidad. Entonces yo cogí un puñado de ellas y me puse una en la boca. Su sabor dulce me hizo recuperar fuerzas, y mientras seguía comiendo, me quedé mirando el fuego, embobada, viendo como las llamas daban a la estancia un color anaranjado precioso. Su calor calentaba mi piel, y poco a poco, mis pies, mis piernas y mis brazos recuperaron la temperatura normal.

Era cierto que al ser una ondina, no tenía problema alguno para suportar un poco de frío, pero tampoco era bueno pasarse. Podía ir en pleno invierno con un vestido fino de nada, pero andar por la nieve, con temperaturas extremadamente bajas, era otra historia. Ahora ya me encontraba mucho mejor. Me quedé mirando a mi acompañante y me di cuenta que la chica asiática era muy bonita. Sabía que hablaba mi idioma pero era todo lo que conocía de su persona.

Eso tenía que cambiar. Parecía que nos quedaríamos un tiempo largo allí encerrados, por lo que me iría bien tener a alguien a mi lado con quien confiar. Me iría bien alguien con quien poder compartir la exploración de la casa, alguien con quien charlar si las cosas se alargaban más de lo que deberían. Y la chica sentada a mi lado parecía la candidata perfecta.

Decidí presentarme, pero ¿cómo podía hacerlo sin que se notara que estaba aterrada? Reuní todo el valor que pude y le dije, un poco nerviosa: - Me llamo Arete, soy una ondina. Perdona por no haberme presentado antes, pero estaba helada, y la verdad, tenía un poco de miedo. - Me di cuenta que estaba hablando más de lo que debería e intenté callarme. Pero todas mis ansiedades afloraron. - La verdad es que no se qué hago aquí, solo quería encontrar el mar, pero creo que me perdí con la tormenta de nieve. No lo sé. Me siento muy confundida.

Debía parecer idiota porque la muchacha se me quedó mirando con los ojos como platos. No contestó y ese silencio me puso un poco de los nervios. Estaba asustada. No sabía quien era ella, ni qué estaba haciendo yo allí. Tampoco sabía si era peligrosa, ni si iba armada. Puede que fuese una asesina en serie, o una secuestradora, pero en ese caso no tendría a quien pedir rescate. Eso me recordó a mi charca, a mi lago, el cual en ese momento echaba tanto de menos.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero las oculté como pude mirando otra vez al fuego. Era reconfortante. El olor a carne seguía embriagándolo todo. Me puse otra avellana en la boca, como para disimular que me había puesto muy nostálgica.
avatar
Arete

Mensajes : 24
Edad : 19
Link a Ficha y Cronología : Arete

Nivel : 1
Experiencia : 200 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.