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5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

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5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Señorita X el Sáb Abr 01, 2017 12:57 pm

OFF Este es el tema del grupo 2. Recordad que si teneis dudas, no dudeis en mandarme MP o postear en el OFF.


ON

El paso de montaña era un lugar muy atravesado por viajeros que marchaban desde las ciudades costeras de Keyback hacia Mirrizback y hacia el sur, pues era el único lugar sencillo por el que cruzar sin tener que sumirse en cuevas que descendieran hacia las minas o llevaran hacia extraños templos de sectas un tanto oscuras.

Por eso el paso de montaña era el lugar más seguro para atravesar las tierras de Keyback. Sin embargo, aquella tarde empezaba a ser una complicada, pues una tormenta de nieve arreciaba, dificultando la visibilidad y el camino, que cada vez era más lento de atravesar y peligroso.Las nieves se acumulaban en los cerros cercanos, y cuando se acumulaba suficiente, caía por las faldas de las montañas hacia el paso de montaña, haciéndolo cada vez más difícil identificar los caminos seguros, mientras que la nieve superaba la altura de las rodillas de los transeúntes.
El viento era un susurro que se convertía en vozarrón, azotando a los perdidos transeúntes que cruzaran el paso de montaña. La temperatura iba en descenso, y el mantenerse en el exterior poco a poco parecía poco más que un acto digno de los locos y los valientes que acaban en los cementerios.

Sin embargo, algo ayudó a que esta locura de nieve y frío pudiera ser pasajero. Había una cueva, apenas visible sobre el manto blanco que cubría las laderas de las montañas. Desde el interior apenas se podía ver más que sombras tan densas que parecían poder cortarse con un cuchillo, pero al acercarse se podría vislumbrar unas pequeñas llamas azules que flotaban en su interior.


Esas llamas azules cuando os acercáseis desaparecían. Y a pesar de lo misterioso que pudiera parecer, era el único sitio donde se podría mantener sin peligro de acabar congelado. No había más opción que entrar en esa misteriosa cueva.


Última edición por Señorita X el Lun Jul 03, 2017 5:32 pm, editado 1 vez
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Sotét el Lun Abr 03, 2017 1:38 am

Más sabe el diablo, por viejo que por sabio.

Mi padre siempre me decía esa frase, era un hombre precavido pues la guerra lo había dejado con los sentidos alertas las 24 horas del día, nunca se llegó a equivocar en algo. “Yo entiendo que amas a Lucia, pero ella solo te traerá desgracias y te alejará de todo lo bueno que te rodea”; nunca se equivocó, ni siquiera en eso…

-¡Maldita sea Pitch, se me está congelando la puta garganta! -Exclamaba el demonio mientras el viento disparaba la nieve con fuerza contra mi rostro y mi cuerpo, era como el sentir de una navaja bien afilada que no te corta pero roza tu cara y afeita tu piel irritada. El suelo estaba vestido con un hermoso vestido de bodas blanco que me cubría por encima de los tobillos, el frío, seco y sin piedad se metía en mis huesos y los taladraba con fuerza haciéndolos temblar de forma descontrolada. “Que dios abre fastidiado o desafiado para recibir este castigo tan vil… ¿Acaso recuperar mis memorias es un pecado penado con la tortura de este infierno helado?” pensaba mientras bebía de mi cantimplora un poco de Cocuy de penca para calentarme la garganta aunque había tanto frío que el licor se sentía fresco y casi congelado. Si este iba rumbo al endurecimiento pues esta tormentosa gorgona de las nieves congelaría mi cuerpo en cuestión de minutos.

De súbito algo golpeó mi frente fuertemente, desbalanceado por la fuerza del viento caí sobre la nieve fría sin fuerzas sintiendo como mi sangre circulaba débilmente por mis venas y el calor escapaba con cada respiración.

-¿Qué es eso? Ahí en tu mano derecha. -Preguntó la demonio en mi mente; moviendo la cabeza lentamente vi lo que parecía ser una semilla, marrón y con una especie de escamas semejantes a la madera. -Eso… No está congelado… Comelo. -También noté que no estaba cubierto de escarcha como lo estaría cualquier objeto o planta en este clima, inmediatamente, conociendo la idea de Bhaks la agarré sin fuerza y la puse en mi boca, ella masticó con mucha debilidad pues, al ser parte de mi cuerpo también estaba débil.

-Come otra, necesito varias.

-No… Me puedo parar, Bhaks…

-Vamos idiota, solo alcánzame 3 más, ya conoces el plan. ¡No quiero morir como una mierda congelada en este sitio!




La oscuridad comenzó a nublar mi pensamiento, las apatía de estar tirado en la nieve sin sentir mi cuerpo, lentamente estaba perdiendo la conciencia y cuando estuve apunto de morir una imagen iluminó mi cabeza. Era el vivo recuerdo de Lucía y yo caminando por un bosque de la mano, conversando como siempre pero, el recuerdo no duró pues todo se volvió un pantano oscuro con una niebla violeta y pesada que dificulta la visibilidad, apreté el puño donde se supone que estaba la mano de Lucía pero en su lugar estaba la rama retorcida un árbol al que miré con atención ya que el rostro de mi amada estaba tallado en el tronco con los ojos cerrado y lágrimas con un color verde amarillento que deshacía la corteza como si fuera ácido.

-¡Lucía! ¿Que está pasando? ¡Mi amor, por favor responde! -Gritaba con desespero mientras rasgaba la madera con mis uñas tratando de liberar a mi amada de aquella horrible prisión cuando de de pronto, sentí como algo me tiró de los pies y me empecé a hundir lentamente, estaba parado sobre el agua pero esta se encontraba turbia y negra absorbiendo mis piernas como arenas movedizas. -¡NOOOOO LUCÍAAAAA! ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO? -De de las ramas superiores empezaron a caer caudales de tinta, chorros pesados y viscosos que me cubrían el rostro dificultando el respirar, ahogándome. La desesperación de estar siendo succionado por un simple charco, que la tinta me estuviera ahogando y la cara de Lucía aún lacrimante en el árbol me empezaron a desesperar de forma incontrolable, sabía que era un sueño pero lentamente mi pecho comenzaba a latir más fuerte mis ojos y mi nariz se llenaban y nublaban desesperándome hasta perder la conciencia.




Después de unos instantes me di cuenta que no había muerto, al contrario caminaba lentamente hacia una especie cueva mi brazos y mi cuerpo no los estaba controlando yo y en ese momento supe que Bhaks había aparecido.

-Vaya, con que al fin despiertas. Te perdiste de la acción. -Decía la voz femenina de la carmesí figura de la demonio con forma de mujer. Curiosamente no sentía frío, su piel había sido cubierta por una especie de madera así que había manifestado su habilidad demoníaca comiendo las semillas y para mi sorpresa, arrastraba el cuerpo con un débil respirar y la patas rotas como una espiga de trigo de una pequeña cierva de la montaña.

-¿Qué ocurrió, dónde está Lucía? -Pregunté.

-Veo que aún sigues soñando... Fue un mal sueño estúpido cobarde, al ver que te dejaste abrazar por la muerte decidí tomar el control y comer las semillas para sobrevivir; estaba en lo correcto pues ese tipo de madera no se escarcha con el frío y la nieve, algo debe tener para que no se congelen.

-¿Y ese ciervo de donde lo sacaste?

-Ah, esta delicia me tomo tiempo poder atraparla. Al tener toda la piel de madera tuve desnudarme y pegarme a un tronco sin moverme para mimetizar. Al ver que no se acercaba busqué en la tierra raíces, esas que comen los humanos y la sostuve con mi mano. Cuando se acercó lo suficiente le caí encima y rompí una de las patas, trató de huir pero inmediatamente le rompí las otras y le dí un buen golpe en la cabeza. -Me contaba mientras arrastraba al animal con ambas manos por el cuello.

-Pero aún sigue viva…

-Pues de eso te encargas tú, ya pasé suficiente frío y tiempo con esta forma inútil.

Al estar cerca de la cueva noté que se detuvo y se quedó mirando fijamente una especie brillo azul dentro de esta. Meditó un momento y se acercó lentamente, con cautela a la misma. Apena llegó al umbral de la misma el brillo resultó ser una llama que desapareció en un instante. Después de observar con cuidado entró con el animal a rastras y se sentó de frente a la entrada de la cueva con el animal enfrente desnuda y con la piel convertida en madera.

-El rastro de sangre de las patas rotas del animal puede atraer problemas. -Dije.

-No lo creo, le rompí solo las rodillas, si debió derramar algo pero con el viento y la nieve abundante que cae debe ser suficiente para cubrir el rastro. Además las heridas expuestas al frío se deben de haber congelado y secado. -Me sorprendieron las palabras Bhaks, aunque obviamente no había pensado en todo eso cuando mató en el animal supo cómo ingeniarselas. -No lo pensé mucho pero por lo menos podré comer tranquila.

El animal respiraba con dificultad en el piso, en sus ojos se notaba el dolor y la preocupación, era el momento en el que se convertiría en la comida del depredador. Movió las patas con desesperación pero como un péndulo estas no tenían firmeza o fuerza para ponerse de pie. Bhaks se reía mientra veía como el animal se desesperaba al sentir el hambre del demonio que tenía ante sus ojos.

Bhaks le arrancó una de las patas de un tirón haciendo al animal estremecerse y reaccionar dando una especie de aullido de dolor, inútil al final pues su hocico fue cerrado por la fuerza de presión de la mano de Bhaks.

-¡Jajajajaaa! ¡Pero mira que aún siente y sigue con vida! -Inmediatamente le comenzó a arrancar una tras otras las patas restantes de formas diferentes disfrutando la retorsión y angustia que emanaba los ojos del ciervo. La tortuosa imagen de ver como le daba vueltas a la pata hasta desgarrarse o como quitaba pedazo a pedazo la carne y tendones que unía sus extremidades fueron demasiado repugnantes para mi. Podía sentir el aullido ahogado del animal tratando de salir de su garganta, pero su hocico seguí cerrado.

Como si no le bastara el desmembramiento, una vez arrancadas las 4 patas las tomó una por una y las fue clavando dentro del vientre del animal que desprendía lágrimas de dolor.

-Ya fue suficiente. ¡Hora de comer!  -Sujetando del hocico y el cuello del animal, hundió sus blancos y afilados dientes en la garganta de la cierva. La sangre empezó a salir con fuerza manchando su rostro, su presión debió ser alta por la tortura y el dolor pero lentamente, a medida que más mordía, arrancaba y tragaba Bhaks, el aliento de vida fue escapando de la cierva temblorosa que de un momento a otro se dejó de mover y sus ojos quedaron abiertos.

-No duró nada. -Dijo Bhaks al ver que la cierva al fin pudo descansar en paz. -Fallé… Debí empezar por las entrañas y no por el cuello… Bueno, ahora solo queda descansar luego de comer.

Un humo oscuro comenzó a rodear el cuerpo y de pronto comencé a sentir que tenía control sobre las extremidades de mi cuerpo. Lentamente comencé a sentir que podía moverme, estaba volviendo a mi forma original. Sentí el frío nuevamente pero la corteza de madera que ahora era mi piel me mantenía apenas con una temperatura estable, el cadáver del animal empezaría a descomponerse pronto, era mejor aprovecharlo antes que se pudriera.

-¿¡Que haces!? ¡Estás dañando mi obra de arte! -Decía en mi cabeza mientras retiraba las patas del vientre del animal.
-Tengo que quitarlas para desollarlo. -Mentía, me daba repugnancia verlas clavadas ya  que me recordaban la grotesca escena.

Al cabo de un rato removí la piel, la grasa y las vísceras, envolví estas últimas en la piel pues su olor podría atraer a alguna otra criatura. Las costillas, lomo y muslos los aparté junto con la cabeza. Coloqué un trozo de carne fuera de la cueva para secarlo y bañarlo en cocuy para comerlo así su sabor no sería crudo y desabrido.Junté nieve y tapé el charco de sangre y me senté en la cueva, en silencio viendo la nieve caer cada vez con más fuerza.

-Lástima que esta no es la cueva del ermitaño que busco. -Aquel que me dijeron podía ayudarme a recuperar mis memorias.

-Busca la carne, tengo hambre ya.


 Humano(color=#ff9900) - Pensamiento en cursiva

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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Kael'Thas Sunstrider el Mar Abr 04, 2017 4:04 am

Era una noche lluviosa, donde las aves del precioso bosque de Silvide estaban refugiadas bajo el cobijo de las ramas y agujeros de los inmensos árboles que conformaban el casi impenetrable follaje del bosque. El Palacio de Quel’Thalas era bañado y limpiado por cada una de las gotas que caían directamente sobre los tejados y paredes de la inmensidades de construcciones. Realmente era un ambiente bastante acogedor, como para pasar el momento descansando entre los brazos de un ser querido… Pero allí estaba yo metido hasta las narices en libros en la codiciada biblioteca del palacio.

Ya es muy tarde, Kael… Debes ir a dormir –Dijo con voz tenue Rommath, acercándose desde su escritorio.

Sólo me falta un solo capítulo, Romm, sólo este y ya –Respondí  lleno de energía.

Ya que te gusta leer tanto debería echarle un vistazo a esto… -Se acercó y me entregó una carta reluciente- Llegó esta mañana, pero pasó por el pesado proceso burocrático que maneja Lor’themar Theron, ya sabes… Lo típico…

¿Qué es?

No lo sé, va dirigida directamente a ti, príncipe.

Mi dedo índice pasó por la carta apreciando la textura del papiro hasta que llegó a una región donde la textura cambiaba y se erigía un relieve. Tomé la carta con las dos manos dejando el libro que estaba leyendo de lado, mi pulgar derecho pasó una vez más por la hoja y acto seguido levanté una mano y una pequeña llama brotó de mi dedo extendido. Acerqué la llama a la carta para observar con lujo de detalles y pude observar un intrincado relieve de lo que parecían ramas entrelazadas.

Guardianes de Physis –Susurré

Sin más abrí la carta luego de extinguir la pequeña llama que había creado. De inmediato reconocí el perfume que estaba impregnado en el lienzo, donde segundos más tarde pude confirmar la procedencia de la carta. Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
Lord Kael’Thas Caminante Del Sol, Príncipe de Quel’Thalas.

Saludos, Kael. Te parecerá extraño que hayas recibido esta carta sin ningún aviso de mi parte, pero en nuestro último encuentro acordamos ir a un lugar el cual no concretamos. Estaría ansiosa de completar nuestra pequeña promesa y visitar los magníficos espacios de vuestra magna biblioteca. Para el momento que recibas esta carta, según mis cálculos, estaré en la ciudad de Mirrizback, en Keyback. No creo necesario firmar la carta, debido a que para este momento ya debes saber quién soy. Gracias, nos vemos pronto, Kael.



Vaya… Al parecer la pequeña libertad que le dejé tomarse para quitar las formalidades entre nosotros está intacta –Dije sonriendo tontamente.

Doblé la carta y la guardé en el bolsillo frontal de mi toga. Tomé el libro que antes estaba leyendo y marqué la página en la que me había quedado y cerré el tomo, guardándolo en su puesto.

¿Me harías un favor, Romm? –Dije poniéndome de pie.

Claro, príncipe ¿Qué pasa? ¿Qué dice la carta? ¿De quién es?

Por favor ordena que preparen un hipogrifo, mañana partiré a Montes Keyback, a Mirrizback.

La cara de Rommath de inmediato se arrugó y sus cejas denotaron incertidumbre, al tiempo que se encogía de hombros – ¿A qué debemos la súbita y repentina decisión?

Tendremos visitas, Rom.

La noche a partir de ese momento pasó lenta, me encontraba acostado en mi habitación mirando fijamente la antorcha que iluminaba aquel recinto, me concentraba en el crepitar de las llamas, y en el magnífico color que despedía la oxidación violenta de aquel material. Concentré mi mente en aquel objeto y de pronto y sin explicación, el fuego se extinguió instantáneamente.

¡FUNCIONÓ! –Grité en medio de la ahora oscura habitación.

¡Duérmete, Kael! –Se escuchó en el pasillo que daba a mi habitación desde la biblioteca.
//-//

El amanecer llegó y trajo consigo un hermoso sol que iluminaba y llenaba de energía todos los rincones del palacio, que pronto dejaría atrás, pues ya estaba montado en aquel gigante animal con alforjas ligeras para suministros y demás. Estaba preparado, tenía mi diario, mi misión y mi espada mejorada por aquel Kazuka en el templo de Nubibus Ferreum.

El hipogrifo despegó y comenzó el arduo trayecto de, gracias a ir volando, unas cuantas horas hasta las gélidas tierras de Keyback, donde esperaba hallar a la autora de aquella carta. El viaje se me hizo bastante ameno debido a que estaba más cerca de los rayos solares que de costumbre, el calor que emitía el astro rey me llenaba de energías debido a mi linaje.

Luego de muchas horas, y de un cambio de clima brusco de uno cálido a uno… digamos no tan cálido, pude visualizar la humilde ciudad de Mirrizback, donde me esperaba mi destino. Al momento en que el hipogrifo tocó tierra, ya el atardecer se estaba escondiendo dando paso al manto lunar de la segunda bóveda más importante del mundo. Mis pies tocaron el gélido suelo y de inmediato noté el cambio de ambiente.

Decidí recorrer rápido la ciudad en busca de una casa de hospedaje, donde poder dormir para comenzar la búsqueda de aquella persona que llevaba años sin ver. El tabernero abrió bruscamente los ojos sorprendido al ver el par de monedas de oro que le dejé caer en la barra, así que me ofreció lo mejor que tenía. Desde hacía tiempo había bajado de nivel mi ego y mi clasismo, sin embargo no podía negar que para ser una ciudad principalmente de  humanos y enanos, las habitaciones estaban muy bien logradas.

Luego de pasar una noche tranquila durmiendo en aquella posada, comencé mi búsqueda que sorprendentemente no duró mucho. No era tan común ver un elfo por aquellos lugares, es por eso que se me hizo fácil encontrar mi objetivo, que estaba sentada en unos elegantes bancos dentro de un templo, haciendo cosas de sacerdotisas.

Lady Tyrande Whisperwind ¿Después de tanto terminaste en esta pequeña ciudad?, que bajo haz caído–Dije de manera irónica y casi graciosa.

Tyrande esbozó una pequeña sonrisa que se hizo cada vez más notable hasta que se volvió una carcajada cortes ante mis declaraciones. Sus perfectos brazos se entrelazaron cruzándose y negó de manera chistosa con la cabeza.

Es mi deber como sacerdotisa repartir el amor de mi diosa, aunque eso signifique tener que hacerlo con humanos y enanos –Respondió finalmente.

Lo de los humanos y enanos lo puedo tolerar –Dije cerciorándome de que no hubiera nadie que se sintiera ofendido alrededor- pero este frío es un recordatorio incesante de lo mucho que amo mi precisado palacio.


Aunque no tenga un palacio, estoy segura de que mi élfico cuerpo prefiere un lugar más acogedor –respondió.

Me disculpo si fui arrogante –Dije un poco arrepentido de mis palabras- ¿Nos vamos? –Le extendí la mano.

Tyrande esbozó una sonrisa y luego de encogerse de hombros asintió tomando mi mano y levantándose dejando lo que estaba haciendo. El viaje de regreso sería igual de “rápido” debido a que el grifo había descansado toda una noche. Sin más montamos la majestuosa criatura y emprendimos vuelo.

El resto del viaje fue bastante movido, el hipogrifo luego de descansar se sentía lleno de energías, pero poco a poco eso fue cambiando debido a que el clima empeoró mucho a medida que nos dirigíamos hacia el paso, en dirección al palacio. Inevitablemente tuvimos que parar el vuelo, la ventisca que comenzaba a arreciar era demasiado turbia como para sobrevolarla y demasiado densa para atravesarla.

El hipogrifo debió sentir demasiado frío, puesto que mientras caminábamos éste decidió llevarnos la contraria y se descontroló, soltándose de sus ataduras y alzando el vuelo en dirección contraria. Nos habíamos quedado sin transporte… Estábamos en problemas, si nos devolvíamos caminando corríamos el riesgo de perdernos en la ventisca y si decidíamos continuar, eventualmente acabaríamos cayendo por un principio o muertos congelados.

Maldito animal cobarde y traidor –Murmuré refiriéndome al hipogrifo- Vamos, sacerdotisa, busquemos refugio.

Busquemos refugio, pero dudo que puedas culpar al animal por abandonarnos. Creo que si ambos tuviéramos la oportunidad de irnos, también lo haríamos ¿O no?

La elfa lunar me señaló una pequeña abertura en la roca de una montaña, lo que parecía una cueva. Después de mucho abanderar mi situación tanto económica como política, acababa refugiándome en una cueva. Al menos podríamos pasar la ventisca y después volver a la ciudad en busca de otro transporte, el dinero no era problema.

Ya cerca de la cueva mi nariz pudo notar cierto olor a sangre coagulada, sangre seca lo que encendió todas las alarmas y alertas de mi cerebro. Además cuando estábamos a escasos metros de la entrada, pude observar una pequeña llama azul que de pronto se extinguió en el interior de la cueva.

La elfa se adentró en la cueva, sin embargo esa no era mi intención, debido a que desde pequeño me ponían muy de malas los lugares confinados, pero cerca de la entrada podía respirar el gélido aire. El frío que sentía calaría mis huesos si no fuera porque llevaba puesto mi toga resistente al frío, sin embargo una estancia prolongada terminaría por congelarme igual que a los demás.

Hey, Tyrande… Creo que estaríamos mejor si no nos adentramos en ella… Es decir –Intenté aclarar denotando un poco de nerviosismo en mi voz- Aquí podemos ver cuando la ventisca cese.

¿Prefieres esperar a que cese la ventisca mientras esperamos afuera? –Respondió- Eres un gran piromante y me tienes a mí para protegerte. Dudo que algo nos pueda pasar.

Apreté los dientes aceptando el cumplido y entrando en la cueva a regañadientes, sin embargo el olor a sangre coagulada inundaba mis fosas nasales. Alguien o algo había pasado por allí antes. Además podía sentir un aura mágica que no me daba mucha confianza. Caminando un poco más hacia adentro pude notar que las paredes y pisos de la cueva estaban llenas de sangre y pequeños pozos helados del líquido carmesí.

Llegué a cierto punto en el que pude notar que algo se movía dentro de la cueva, algo de tamaño considerable. Mi mano derecha se apoyó en la empuñadura de Felo’melorn, cómo mecanismo de precaución. Más adentro había un humano, de cabellos negros y piel blanquecina. Parecía algo distraído. En mis antiguas añoranzas ya lo fuera inmolado, sin embargo mi mentalidad había cambiado y comenzaba a ser un poco más abierto, pero no dejaba de llamar mi atención y atraía mi desconfianza.

Saludos, humano. Os ruego nos disculpe por irrumpir en vuestra morada, buscamos refugio de la tormenta. En lo que acabe nos marcharemos –Dije mientras sujetaba delicadamente a Tyrande por su brazo y mantenía mi otra mano en la empuñadura de Felo'melorn.


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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Abr 10, 2017 3:05 pm

Era una tarde algo oscura, la cantidad de nubes en el cielo no amenazaban con lluvia pero tampoco daban paso al sol, el aburrimiento en mi crecía y se alimentaba con las pocas cosas que tenía que hacer… Nos estaba buscando por el mar, por el último lio en el que me metí así que había decidido alejarme un mes del mar. Estaba en un pueblo pequeño, y no la falta de mujeres interesantes alimentaba mi aburrimiento.

Ya llevaba dos semanas asi, y en esa tarde oscura, lo decidí, me iba a Keyback. Necesitaba un buen herrero, y además quería hacer un poco de contacto con los divium de la zona por motivos personales, el tiempo me sobraba, y los chicos estarían bien sin mí. Ellos ya sabían que tenían el mes libre, que podían hacer lo que quisieran, sin llamar la atención por su puesto.

Esa tarde oscura, salí del poblado cuyo nombre no me digne ni a preguntar. Varios días de vuelo, pausados por la necesidad de comer y de dormir. Y ya estaba en el principio de Keyback.

Intentaba hacer memoria, ¿hace cuánto que no venía por aquí? La montaña seguía igual, no importa las décadas que pasen, la civilización difícilmente puede esculpir una región como esa, y bien sabía que los enanos habían hecho de las suyas, en el monte había más vida dentro que fuera. Aun que justo ese día parecía que Keyback era mucho más negro de lo que lo recordaba, el cielo, no me gustaba nada. Es como si la negrura me siguiera desde el principio del viaje, pero ahora era peor… igual eran cosas mías. Aún no había entrado en Keyback y ya sabía por la visión de las nubes a lo lejos que tendrían tormenta de nieve.
Pero eso no era impedimento para mí. Tenía que llegar a mi destino y ninguna montaña es lo suficientemente grande como para evitar mi cometido. Almorcé en un poblado, llene mis suministros y alce el vuelo, lo alce mucho, subí muy por encima de donde deberían de estar las nubes. Y seguí mi camino.

Pero cuando ya estuve un tiempo en el aire, me di cuenta de que había más nubes a esa altura de las que deberían. Conocía ese tipo de nubes, y su color y densidad no eran nada agradables, no podría seguir avanzando, tenía que bajar. Pero también sabía que si estaba así aquí arriba, abajo estaba peor.

“venga, hagámoslo divertido”
Sabía que tenía que bajar rápido, y en cuanto atravesé la primera capa de nubes lo confirmé, la nube se sentía gélida, pequeños cristales de hielo se me formaban en el cuerpo, mientras yo apuntaba hacia el suelo con la cabeza. Bajaba en picado con las alas plegadas de forma que buscaran la aerodinámica. Mientras bajaba la intensidad del viento aumentaba. Y también la cantidad de nieve.
Mi visión se veía perjudicada por la tormenta, pero ya notaba el cambio de altura en mis tímpanos, asi que era el momento de frenar la bajada. Con las alas intentaba planear resistir el viento, controlar la caída, era difícil. El viento era fuerte, e impredescible, tenia que reajustar mi dirección de vuelo continuamente para poder amoldarme al capricho de la naturaleza, el frio me helaba, calaba mis huesos, ahora que la nieve estaba tocando mi cuerpo. Era mejor el frio seco de arriba, después de todo era frio intenso, pero este, con nieve, húmedo, y además pegado al cuerpo. Horrible.

Después de varias maniobras, que solo puedo considerar como obras maestras del vuelo bajo tormenta, esquive cuatro pinos, una roca y aterrice en la nieve patinando con los zapatos. Todo hubiera sido genial si al finalizar mi viaje no hubiera caído encima de mí un montón de nieve acumulada en el pino que tenía encima. Con una llamarada que salía de mi mano me ayude para salir de esa montaña nevada improvisada que se me formo alrededor. El frio ya era tan intenso que tenía que moverme rápido, si quería seguir moviéndome en el futuro.

En mi descenso pude ver una luz, una hoguera tal vez, desconocía la procedencia, era azul y me extrañaba, pero si había fuego había refugio. Y eso era lo importante, no tarde mucho en conseguirlo, de camino me lleve un par de ramas gruesas de algún pino que corté con mi sable, pero el frio no me permitía quedarme más tiempo en la intemperie. Y entre arrastrando los pies y con las manos abrazando mi propio cuerpo intentando que dejara de templar. Mis dientes buscaban triturarse entre ellos, con un compás demasiado rápido para mi gusto, y por primera vez en mucho tiempo, me hubiera gustado tener plumas como mis congéneres.

En cuanto entre a la cueva y mire detrás, la nieve en el suelo, bastante acumulada para el poco tiempo que llevaba… era muy densa, y la tormenta lo era más aun, era difícil ver más allá de los primeros pinos blancos.
Sigo arrastrando mis pies hacia adentro, necesitaba alejarme de la entrada, sacudo una de las ramas que tenía para quitarle bien la nieve. Acerco la otra mano y enciendo una llama, al principio no pasa nada, la rama está demasiado congelada, tenía hielo y nieve encima, así que debía esperar a que se evaporara el hielo y calentara la madera. Pero al rato el fuego encendió, ligero, suave cálido.

Ahora, con una antorcha improvisada, y sabiendo que debía dejarla en el suelo en cuanto la llama se acerque a mi mano, me adentre rápido a la cueva. No estaba seguro de si era esta la que vi con la el fuego azul, tampoco tenía tiempo para verificarlo, pero para mi sorpresa, había gente dentro.

-Vaya, tenemos reu-reunión sorpresa- exclamo intentando sonar alegre, pero el tartamudeo por el frio no podía evitarlo.

-Traigo un po-poco de fuego- digo sonriendo, mientras lanzo el cacho de madera en el suelo y luego pongo el otro a un lado para que se caliente también y pueda con los dos hacer una mini hoguera y al menos calentar un poco mi cuerpo.

-Pueden llamarme Gerarld- dije finalmente sentándome junto a mis tronquitos en llamas.
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Skoth el Mar Abr 11, 2017 7:23 pm

-P…por todos los dioses  ya..ya no siento los p..pies- maldije temblando, apenas podía moverme sobre la espesa capa de nieve y la ventisca no me dejaba de ver apenas unos pasos ¿Cómo demonios había llegado a esta horrible situación?

Cuando hace un par de días me dijeron que se iba a celebrar Mirrizback otro mercado me pareció una excelente noticia, seguro que allí habría mucha gente y oportunidades de ganar algunos kulls no lo pensé demasiado, debía ir deprisa y no perdérmelo.

El camino más corto era atravesando las montañas de Keyback, nunca había estado por esa zona pero no podría ser muy difícil, cual equivocado estaba, una enorme tormenta de nieve como nunca antes había visto azotaba los caminos haciéndolos casi impracticables, yo no iba en absoluto preparado para estas inclemencias del tiempo, mis brazos temblorosos se aferraban a la capa tratando de no perder el calor, mis dientes se entrechocaban incapaces de maldecir siquiera, por las lunas, si las maldita nieve casi me cubría hasta la cintura.

Había comenzado el viaje muy alegremente, bah, un paso de montaña, no será para tanto, ahora ya ni recordaba cuanto tiempo llevaba en la ventisca, los rastros del camino hacia tiempo que se habían perdido y yo tenía bastante con moverme para no convertirme en un tempano, parecía que iba a morir allí, en esta montaña nevada perdida de la civilización, ¿acabaría aquí mi historia que apenas acababa de empezar?, pues no, apreté los ojos tratando de distinguir una leve luz en el horizonte, si, si allí estaba, una luz azul en lo que parecía una oscura pared ¿sería alguien vivo?¿un refugio tal vez? Desde luego valía la pena echar un vistazo, como si tuviese otra opción.

Avancé con dificultad a través de la nieve hasta que la figura de una cueva se formó ante mí, la luz azul había desaparecido, seguramente dentro hubiese alguien haciendo señales, bueno me daba igual, no tenía más opción que entrar, efectivamente dentro había alguien, vi en la puerta un trozo de carne curándose al viento, lo que me recordaba que hacía mucho tiempo que no me llevaba algo a la boca.

Entre sin pensar demasiado en la cueva, el frio aún era inmenso así que decidí adentrarme hasta el fondo huyendo de él, no veía nada hasta que tras unas curvas distinguí un pequeño resplandor de una hoguera al fondo, avancé apoyándome con dificultad entre las paredes no sentía manos ni pies, ni cara, ni orejas, casi acababa antes diciendo lo que si sentía.

Al doblar la esquina me asombré al ver que había 4 personas sentadas alrededor del fuego, dos elfos, un humano y un divinum, avancé disculpándome para sentarme con ellos.
-P..p..perdonen las las molestias…¿p..puedo..acompañarles?- dije esforzándome de sobremanera para articular palabra pese al frio –U..uf…hace mu..mucho frio fuera.cre…creía que no lo contaba- mascullé sentándome y acercando mis manos al fuego.
-Ah..ahh..mu..mucho mejor…uff.la que está cayendo e..ehh..- tosí fuertemente, seguro estaba completamente constipado, no podía oler nada.

-Ah..p..pero ppero donde están mis modales…me..me llamo Skoth, t..trovador itinerante, e..encantado- sonreí tendiéndoles la mano –Di.disculpen que no les to toque nada, quizás en un rato si logro vo..volver a sentir los dedos- sonreí frotándome las manos, que increíble buena suerte haber encontrado una hoguera y refugio en la tormenta, seguro que esta gente eran también viajeros perdidos congelados hasta la medula, pero ahora ya estaba a salvo, menos mal, un minuto más ahí fuera y..mejor ni pensarlo.



-Hablar- -Narrar-

//¿Te canto algo? o casi mejor que no//
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Tyrande Whisperwind el Mar Abr 11, 2017 9:55 pm

Habían pasado algún tiempo desde la última vez que había tenido algún contacto con el Príncipe Quelthalas, Lord Kaelthas Caminante del Sol o como ahora buenamente la confianza me había llevado a decirle… Kael. Lo cierto era que en los últimos momentos en los que compartimos antes de separarnos, uno de los caprichos que había nacido en mi eran las ganas de visitar la magna biblioteca del palacio, la cual había mencionado en reiteradas ocasiones citando conocimiento durante nuestros viajes, algo que innegablemente había despertado enorme curiosidad en mí.

Con el empeño de querer visitarlo, me tome el tiempo de sentarme para escribirle una carta, comunicándole de mis siguientes viajes, ya que no sabía específicamente donde se encontraba su palacio me parecía lo más indicado dar un punto de encuentro y de allí emprender el camino hacia su hogar.

Luego de comunicarle que estaría por Mirrizback, solo deje un pequeño juego de acertijo, para saber si realmente lograría adivinar que aquel texto iba de mi parte, aunque de por si el sobre ya era emblemático, el punto final fueron algunas gotas de las lociones aromatizantes que solía usar. Realmente confiaba en que todo el tiempo que habíamos convivido hubiera servido para ello, aunque para ser sincera, la loción era bastante  distintiva, debería tener mala memoria para no reconocerla.

-///-

El viaje hasta aquel pueblo de la cadena montañosa había sido bastante calmado, eso o que ya me acostumbraba a  los sobre saltos de mis andanzas, sea cual fuere el caso, todo había ido como la seda o bueno casi todo… El clima había comenzado a tonarse cada vez más gélido tanto de camino como al finalmente llegar al lugar, pero por suerte no estaría mucho tiempo allí o eso esperaba, todo dependería de la persona que debía acudir a mi cita.

Mientras le esperaba debía volver a mis deberes con Selene, el real motivo de que nuestro encuentro fuera en este lugar y no en algún otro. En Mirrizback se encontraba un templo Astroista, donde adoraban tanto a Helios, Dios del Sol, como a Selene, Diosa de las Lunas, aunque esto último había estado siendo dejado un poco de lado, para eso era mi visita, para recordar el amor de Selene y su importancia entre los Astroicos.

Se había preparado una ceremonia en el templo de la ciudad, sin especificar quien sería el encargado de llevarla, esto con la intención de que todos los adeptos asistieran como normalmente deberían hacerlo, organizarlo se me había hecho un poco pesado, puesto que no conocía muy bien la ciudad, ni cómo hacer que la información circulara, aunque fue complicado logre hacer que casi toda la ciudad se enterara, algo que me hizo bastante feliz, ya que aunque a medida que más jerarquía en la orden de las selenitas, también incrementaban mis responsabilidades, saber que servía del modo adecuado a mi Diosa, me hacía sentir llena de regocijo.

Lleve adelante aquella ceremonia dentro del templo, todo salió mejor de lo que esperaba, así que simplemente cuando finalizo, busque mis cosas, me senté en uno de los bancos que llenaban el recinto, sería fácil que Kael me encontrara aquí y más luego del revuelo que cause o bueno que intente causar.

Estaba meditando, “conversando” con Selene, en mis pensamientos, cuando una voz conocida menciono mi nombre entero, haciendo que me girara de a poco para observarlo. Intercambiamos los saludos y formalidades básicas, pero luego eso quedo a  un lado y finalmente terminamos saliendo de aquel lugar tomados de la mano, para muchos algo que quizás se mal interpretaría, pero para mí no era más que un claro gesto de la gran y pura amistad que se había forjado entre nosotros, además del vínculo de confianza.

Un hipogrifo nos esperaba fuera, realmente me sorprendía esto, puesto que aunque había visto que a su cargo tenía un batallón de caballeros de hipogrifos, no esperaba que el supiera volar en uno y mucho menos que dispusiera uno, simplemente para concederme un capricho.

Empezó el viaje, aunque duraría poco, más de lo que quizás ambos esperaríamos…
A mitad del camino, la bestia que nos servía de transporte empezó a verse superada, por el clima, el cual increíblemente había logrado empeorar aún más, haciéndome tiritar de vez en vez, mientras se podía notar mi respiración pesada, que podía verse en cada exhalación del gélido aliento. En cierto punto no pudo más, por lo que simplemente el hipogrifo, mostrando su lado más salvaje a pesar de su entrenamiento, se liberó de nosotros, voló tan alto como pudo y en dirección contraria a dónde íbamos, dejándonos abandonados a mitad de una ventisca.

Kaelthas refunfuño, quejándose de lo que nos había sucedido, le respondí con un tono que intentaba llamar a la calma, realmente lo mejor sería caminar y buscar algún refugio, no quejarnos mientras nos cubría la nieve.  Mientras guiaba nuestro pasos, identifique la entrada de una cueva, aunque la descubrí mas por un extraño brillo azul dentro, que por su propia forma, aunque me pareció sospechoso aquel destello, no tenía ni qué dudar entre que debía decidir, si entrar a una cueva que podía ser peligrosa o aceptar una muerte segura a la intemperie.

Me adentre de a poco en la cueva,  pero en un punto note como Kael se puso nervioso, realmente algo que me causo algo de gracia, aunque para convencerlo más que usar un método comprensivo, le hice un comentario que le recordara lo que habíamos hecho antes, definitivamente no pensaba en que pudiera pasarnos nada.

Finalmente terminamos adentrándonos, para mi sorpresa no estábamos solos en este lugar, que curioso, por lo que había observado de la cueva, no parecía realmente “el hogar” de alguien, quizás también sería un viajero perdido como nosotros, aunque las sensaciones que me causaba el lugar no eran nada agradables, algo con mi conexión divina me perturbaba un poco.

Sentí un agarre firme sobre mi brazo, era Kael, quien además con su otra mano tomo de modo sutil la empuñadura de Felo’melorn, no me resistí, simplemente escuche sus palabras y me quede junto a él sin hacer mucho esperando ver las reacciones de aquel humano, que se encontraba en esta cueva.

El Humano no se inmuto demasiado, simplemente de modo amable volteo a mirarnos respondiendo ante el saludo -Saludos mi señor elfo, pues no se debe disculpar conmigo. Solo estoy por aquí por el mismo motivo que ustedes. Siéntanse cómodos de pasar y disculpen el... La suciedad. Tuve que ir a cazar pues mi estómago rugía. Si gustan pueden tomar un trozo, ya yo me he saciado por los momentos-

Kaelthas tomo la palabra para responder ante el ofrecimiento, aunque de modo negativo, pero ante todo manteniendo su diplomacia -Le agradezco vuestra generosa oferta, pero temo que debo declinar. Estoy lleno por el momento.-

Luego de escuchar su respuesta mirando nuevamente la cueva por dentro, notando que era bastante rudimentaria, demasiado rudimentaria, incluso a tal punto que no pareciera realmente que pudiera vivir alguien aquí, con un tono bastante calmado como de costumbre pregunte -¿Realmente vives aquí? ¿O cómo es que llegaste?-

-Pues la repentina tormenta me estaba congelando, mi señora elfa. Vi estas... Luces, se les podría decir. Seguro mi vista no es tan buena como las de ustedes pero vi unas luces azules cerca de esta cueva, cuando me percaté ya se habían desaparecido. ¿Les apetece algo de beber? Solo tengo un poco de Cocuy de Penca de Efrinder.- Nuevamente dijo manteniendo su hospitalidad, a pesar de todo lo extraño que pudiera parecer un hombre solo en una cueva a mitad de un paso, al menos no podía negar que resultaba bastante amable.

Mi congénere y yo negamos ante el ofrecimiento de la bebida, con un gesto de la mano, algo sincronizado que quizás si hubiéramos intentando hacer, no lo hubiéramos conseguido,  una de esas cosas que resultan graciosas de ver, pero que solo pasan por casualidad.

Su comentario sobre las luces azules llamo mi atención, pues había sido uno de los detalles claves para que llegáramos a la cueva -¿Así que también las viste?, eso explica por qué siento un ambiente tan raro en esta cueva, de cualquier modo creo que es mejor que estemos todos aquí, así sea una casualidad, si llegase a volver lo que causó esa luz o la volvemos a ver, al menos no serás tú solo el que deba enfrentarlo.-

-Pues que agradable casualidad, no creo que una luz azul que nos junta nos pueda hacer daño. Igualmente agradezco vuestra compañía.- Replico el Humano.

Mi cuerpo se estremecio un poco a causa del frio, algo que me impulso a decir casi por acto reflejo - ¿Tienes madera o alguna cosa que pudiera servirnos para calentarnos?-

-No mi estimada señora, carezco de ello y conseguirla en este momento sería complicado pues una vez que salga tendrían que hacerme señales para volver a ubicar la cueva y no perderme en la tormenta...- El hombre finalizo sus propias palabras y un momento de silencio se hizo en el ambiente, pero que fue rápidamente roto nuevamente por el mismo  -Me imagino son viajeros, ¿Tienen como prender aunque sea la punta de papel?-

-Si somos viajeros y si efectivamente tenemos las herramientas y utensilios para prender fuego- Respondí mientras me giraba para mirar a Kael por un momento

-Perfecto. Salgo entonces, por favor enciéndanlo poco tiempo después que salga para poder ubicaros. En caso de que oigan mi voz respondan.- Finalizaron las palabras del hombre quien se disponía a salir, pero antes de que este pudiera hacerlo llego otro ser un divium, un tenebrii.

El pelirrojo alado que acaba de entrar traía una antorcha en mano, además de venir arrastrando mucha más madera, al menos ya no sería necesario que ninguno de los presentes saliera a buscar nada, no de momento. El chico dejo caer la antorcha, mientras ponía a calentar la madera, al tiempo que saludo de modo bastante jocoso a todos los presentes, Gerald dijo que era su nombre, parecía al igual que el resto solo otro viajero víctima de la tormenta, por lo que sinceramente las ideas de que esas extrañas luces tendrían algo que ver comenzaban a incrementarse.

Antes de que siquiera pudiera responder el paso de otra persona se hizo presente otro humano más, igualmente pelirrojo, como el ultimo que había llegado a hacernos compañía, el pobre apenas podía hablar, se le podía ver tiritando, sus pasos fueron directos hacia el fuego, apenas y podía entenderle por el tono constipado que le acompañaba, además de los extremos tartamudeos que tenía a causa del frio. Skoth, un bardo o al menos eso entendí que era por su auto descripción de “trovador itinerante”, en otra situación hubiera ido a ayudarle inmediatamente, pero no tenía como hacerlo, contra el frio no podía hacer nada, además tocarlo quizás solo lograría que yo terminara sufriendo del mismo mal, causado por este clima, el cual ya empezaba a hacer su efecto de a poco.

Ya que casi todos se habían presentado sentí que era una obligación que hiciera lo mismo, así que, soltándome con algo suavemente de Kael quien ya había aflojado un poco su agarre en mi brazo, sonreí mientras me acercaba a uno de los bordes para no darle la espalda a ninguno -Bueno… Mi Nombre es Tyrande, al parecer vamos a tener que convivir en este lugar hasta que pase la tormenta-

Acto seguido coloque una de mis manos sobre uno de los hombros de Kael, en gesto que casi intentaba obligarlo a presentarse, aunque definitivamente dejaría en sus manos aquella decisión.

Mientras esperaba la voz de mi compañero elfico,  mi mente volvía a divagar sobre si la luz azul de esta cueva tendría que ver con la “casualidad” que era que todos termináramos aquí o si realmente éramos 5 seres desgraciados, que contábamos con tan mala suerte de haber elegido un mal camino, en una mala época.


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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Isarika Endier el Miér Abr 12, 2017 5:55 pm

Las misiones de la señora me enviaban a los lugares mas horrendos y a los maravillosos. Había visto hadas y milagros corriendo entre las hojas de los árboles, los horrores más macabros gemir al reptar de sus tumbas y momentos de gloria tan indescriptibles que solo se podrían denominar como divinos. Sin embargo, no todas las misiones son iguales y entre un concepto y otro se alza una línea uniforme en el que el aburrimiento y la espera son monarcas indiscutibles.

El aviso había llegado en medio de una clase, específicamente de la de biología. Mientras yo escribía la lección en la pizarra, escuche varios murmullos asustados y cuando me gire, vi el mensaje de mi señora. Mr. Huesitos, el esqueleto con el que daba las clases de anatomía, se había levantado de su pedestal y arrancado los hilos que lo mantenían estático, escribiendo en una hoja de papel; “Montes KeyBack”. Durante unos instantes, el esqueleto y yo nos quedamos mirando, fijamente, él esgrimiendo el papel como los pordioseros que profetizaban el fin del mundo y yo con la tiza en medio del aire, preparada para escribir. A los pocos segundos, el esqueleto se cayó por su propio peso y yo continué con la clase...teniendo que responder preguntas nuevas sobre la vida y la muerte de los alumnos testigos del suceso. A veces mi ama tenía un sentido del humor muy raro.

Tras la clase, marche a mi alcoba y me preparé para el viaje, tras pedirle varios días libres a mi señores. Me cambie a mi vestuario de misiones, una túnica holgada que se aferraba a mi cintura únicamente, y cogí la guadaña y la espada, preparada para cualquier tipo de alma que me pudiese encontrar. Suspire, metiendo también en una pequeña bolsa, varias hojas de té y provisiones, pues había escuchado que la montaña era un entorno bastante peligroso, si no se iba con cuidado. En la puerta me esperaba Blanki, con una expresión neutra y rumiando, mientras mis alumnos lo miraban desde la ventana con extrañeza. Me subi a su montura y deje que me llevase a donde fuese que mi señora me tenía previsto.

Montarse en Blanki era un espectáculo. Kiara no era tan estrafalaria como el resto de dioses, que seguramente me habrían mandado un pegaso o un ente divino, para que me llevase a mi destino atravesando los cielos, en su lugar. No, Blanki se movía de forma especial. Para empezar, era la montura de mi señora y estaba acostumbrado a moverse no por tierra, si no por los recovecos de los momentos y espacios. Era un fenómeno que solía ocurrir con frecuencia, pero del que pocos estaban al tanto. Era lo que ocurría cuando uno se mueve por un entorno que desconoce, calles o carreteras a las que uno no esta acostumbrado, creando un mapa mental, según uno va circulando por los mismos, y al dar un giro o vuelta, perfectamente calculado para encontrarse en un punto específico, te encontrabas con otra cosa. Cuando esto ocurría, el mapa tan perfecto que habías pensado se desmorona y tu mente entra en shock, volviendo a descaminar lo caminado y buscando una salida. Cuando eso ocurría, significaba que habías hechos las maniobras adecuadas para dar un salto entre momentos y lugares, atravesando durante unos segundos espacios. En resumen, eran atajos entre el tiempo y el espacio.

Blanki conocía esos atajos por instinto y de esa manera se movíam por el mundo. Primero me empezó a llevar por las calles de la ciudad, dando vueltas y giros por lugares desconocidos para mi, pero contrarios a la salida de la urbe, hasta que me encontré saliendo de un pueblo cercano a la ciudad, que reconocí gracias a mis clases de geografía. Tras esto, continuó caminando, saliendose del camino marcado. Su camino era inestable, saltando arroyos y matorrales que no eran necesarios o dando vueltas a enormes abedules. Cuando me quise dar cuenta, pequeños copos de nieve caían del cielo y el suelo empezaba a helarse y a cubrirse por una gruesa capa de nieve. Finalmente, cuando el viento ya aullaba y los copos caían con fervor, Blanki paro. Eso era la señal que esperaba. Me tenía que bajar.

Al desmontar del caballo, coloque mi guadaña y la espada en X sobre mi espalda, mirando al caballo una ultima vez, antes de acariciar su hocico con cariño y marcharme hacia el interior del bosque, observando como mi montura se marchaba en la dirección opuesta, sin dejar rastro alguno. Mi figura resaltaba, sin duda, en ese blanco ambiente. Como una sombra pálida y siniestra, me movi sobre el manto del helado líquido, maldiciendo en mi interior el no haber traído mejores zapatos para poder caminar por la nieve. A veces deseaba que las misiones vinieran con partes meteorológicos, para decir la verdad.

Pronto, en mi camino, observe luces azuladas, como fuegos etéreos que me venían a saludar. Esos fuegos hicieron pequeños arcos a mi alrededor y desaparecieron, brillando luego en la distancia. Fruncí el ceño y marche en esa dirección, sin miedo. ¿Por que no iba a seguir una llamada tan evidente? No era como si no supiera que podría ser una trampa, había caído en muchas durante mis misiones, pero era algo que debía de hacer para poder continuar con la misión. No importaba si caía en la guarida de un demonio sediento de sangre o en la cama de un Divium pervertido y diabólico que ansiaba mis prietas y juveniles carnes... El color urgio a mis mejillas bajo ese pensamiento y negué con la cabeza, avergonzada. Debía de dejar de leer algunas novelas...

Finalmente, llegue a una cueva, bastante amplia y extrañamente muy poblada. No llame la atención, pegada a las sombras como estaba, gracias a la entrada de la última muchacha, quien había iniciado conversación. No sabía cual era mi cometido allí, pero lo mejor de todo era esperar en las sombras, oculta y neutral, viendo como esta historia se desarrollaba para...

De repente, algo vino a mi cuerpo como una fuerza imposible. Un hálito escalofriante que lleno mis pulmones y erizo mi piel,haciendo que mi cuerpo se contornease de extraña manera, como reacción. Cerré los ojos, ante el golpe que me esperaba, y me rendía lo inevitable...

-Achús...-estornudé, haciendo que todo el mundo diera un bote o se alertase de mi presencia. Con todos los ojos en mi persona, simplemente suspire y levante la mano. Si que había empezado bien...- Buenas tardes, tengan ustedes...
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Señorita X el Lun Abr 17, 2017 12:05 am

Los devenires del destino hacen que la acumulación de nieve que haya en la entrada de la cueva sea cada vez mayor, y empieza a compactarse como una placa de hielo dura, difícil de atravesar y romper, a medida que el tiempo se sucedía. Aun así, siempre había al menos una obertura por donde entraba algo de claridad y aire.


La cueva se veía amplia. La cavidad en la que os encontrábais era amplia y de techo alto, aunque si avanzárais al fondo observaríais que hay un camino descendente hacia lo más profundo de la cueva.


Hay un brillo azul suave hacia dicha dirección, aunque sólo los elfos podrían verla bien. Isarika además tendría una sensación extraña. No era un alma normal, pero estaba en dirección hacia el fondo de la cueva.


OFF

A partir de ahora es recomendable que me pregunteis acerca de qué quereis saber o ver. Toda la información que tenga que ver con la cueva que necesiteis saber, o lo que gusteis. DE momento os encontrareis encerrados allí, y habreis de pasar el primer día lo mejor posible.

Lo que pregunteis que deba ser público lo añadiré como edit a este post. Un saludo


EDIT:

La cueva es bastante ancha a medida que se avance por ella, como de 3 o 4 personas de anchura. El fondo no se ve bien, sólo la luz azul que poco a poco se hace visible apra todos los demás.

A medida que se acerque quien quiera, verá que se trata de una llama azul, un fuego fatuo, que está deslizándose suavemente de un lado a otro de la cueva, y cuando estais cerca, se acerca a girar alrededor de vosotros despacito.


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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Kael'Thas Sunstrider el Dom Abr 23, 2017 10:50 pm

Kael’Thas… Mi nombre es Kael’Thas –Dije sin muchos ánimos luego de exhalar mucho aire.

Sin duda la única razón por la cual había decidido presentarme de buenas a primeras era por la casi obligatoria insinuación a hacerlo de mi compañera elfa. Si la decisión hubiera estado en mis manos, probablemente acabaríamos saliendo de aquella fosa común sin siquiera dirigirle la palabra a ninguno, pero por razones obvias debía “interactuar” con los demás. Además, tanto Lor’Themar como Rommath me habían aconsejado hacer amigos… Amigos verdaderos y no, los libros no contaban.

Mis ojos brillaron al observar el divium que había entrado momentos antes y había encendido la rama que había traído con fuego mágico. Siempre que estaba en presencia de alguien que practicaba mi misma escuela mágica era digno de admiración. Estaba consciente de que piromantes abundaban en todo Noreth, sin embargo pocos se atrevían a usar sus poderes tan deliberadamente en un ambiente tan gélido como en el que estábamos…

Para mi sorpresa, el humano había resultado amigable, o almenos eso era lo que había demostrado, quizás era por el maldito clasismo racial que abundaba en los elfos, pero seguía desconfiando de todos los presentes, sin embargo aquello no debía alejarme de mis metas, al contrario me mantenía centrado en asegurarme que la tormenta amainara para poder llegar nuevamente a Mirrizbak y volver a Quel’Thalas.

Sentí como tuve que decir algo para romper la tensión y aquel breve momento de silencio incómodo que se había formado, el ambiente se podía cortar con un cuchillo

Gracias por encender el fuego, Ge… Gerald –Dije finalmente algo inseguro del nombre de aquel ser volador.

De pronto ya no éramos cuatro sino cinco, un chico que casi entraba en estado de congelación había llegado tiritando por las bajas temperaturas –Pobre ser- Pensé. Sin embargo tenía que lidiar un poco con la humildad, el frío ya comenzaba a colarse a través de los ropajes y armaduras resistentes al frío, comenzaba a sentir un atisbo de viento gélido que estaba seguro que terminaría como mal de Parkinson. El curioso humano al parecer no era un muy de andar casando aventuras, llevaba un laúd o instrumento musical a su espalda, quizás más tarde cantaría.

De pronto un estruendo me sacó de mis pensamientos, un estornudo casi que disimulado que había provenido desde una de las paredes de la cueva. Otra humana se encontraba dentro de la cueva, espiando.

-Oh, genial… Sólo nos falta algún que otro goblin y podríamos montar un club social, con reuniones los sábados, vestidos con parodias de razas y hachas de madera y papel fingiendo ser otra raza mientras movemos piezas en una mesa, con dados y demás… – Pensé- Oye… Es buena idea… Lástima que no tenga mi diario, lo podría anotar y patentarlo como un tablero de entretenimiento para las masas… Lo llamaría… Calabozos, Calabozos y más Calabozos. Sería un éxito, soy un genio – Pensaba en silencio mientras los demás interactuaban entre ellos- Espera, ¿En qué estaba?... Ah, cierto, la cueva y el frío… - Se hizo un silencio incómodo en mi mente- ¿Por qué mi mente divagará tanto? ¿Será algo de linaje? ¿Será algo de la raza? Será… No, La cueva Kael, concéntrate.-

Mi vista periférica de pronto captó un reflejo al fondo de la cueva, algo luminoso pero que no terminaba de apreciar exactamente qué era. Me volteé muy lentamente para no llamar la atención de ninguno de los presentes, mientras me acercaba caminando normalmente hacia Tyrande y le decía algunas palabras en élfico.

Khin’ar in, Thir’kal –Le dije en voz baja

Comencé a caminar tratando de hacer el menor ruido posible para que no se dieran cuenta que me estaba adentrando en la cueva y así evitar preguntas incómodas y que francamente no quería responder en aquel momento.

Hacía mucho tiempo que no las utilizaba para lo que realmente habían sido creadas, así que concentré mi mente en encender las esferas glaucas que estaban suspendidas en mis hombreras y sobre mi cabeza que hasta ahora estaban invisibles. Una luz verde iluminó todo a mi alrededor en un radio de dos metros, lo suficiente como para poder ver por donde estaba caminando, sin embargo en algún momento debía encender fuego.

La cueva estaba bien lograda y amplia como para ser natural, las paredes eran de roca lisa bastante cuidada, el suelo estaba lleno de tierra un poco húmeda a causa de la temperatura y existía una cantidad incontable de animales rastreros, una cueva al fin y al cabo. Avanzaba con paso decido hasta el resplandor que cada vez se hacía más y más fuerte. Al cabo de un rato, llegué a la fuente de luz, parecía una antorcha de fuego azul suspendida en medio de la cueva. Era una especie de esfera de energía que emanaba un aura mágica bastante considerable, parecía inquieta.

Había leído en las amplias bibliotecas del palacio a cerca de las manifestaciones de las entidades incorpóreas benignas, las almas de aquellos que no encontraron el descanso eterno de la manera adecuada y por ello vagaban hasta poder dar con él. Se asemejaba bastante a lo que estaba escrito en dichos tomos. Sin embargo, no sentía ninguna empatía o conexión con ese tipo de energías, pero no estaba de más intentar.

Extendí mis brazos hacia adelante y le hice un cortés ademán a las esfera diciendo un cántico antiguo que se supone los ahuyentaba

Shu Shu…


La esfera ni se inmutó, así que probé con otra solución que también detallaban los tomos y es que realmente parecía que aquellos libros los fuera escrito alguien con conocimiento nulo acerca del tema. La técnica milenaria perfeccionada a través de las generaciones no era más que un acercamiento directo sobre sus intenciones y esperar las respuestas. Las recomendaciones al pie de página escritas por distintos editores eran aceptar una muerte repentina o correr despavorido. Me arriesgué.

¿Quién eres? ¿Qué te aqueja o te atormenta? –Pregunté

-Cómo si te pudiera responder, definitivamente eres un genio, Kael- Pensé seguidamente.

El pequeño fuego fatuo de pronto reaccionó de manera inesperada, se acercó fugazmente hacia mí, ya mis ojos habían aceptado todo aquello que iba a dejar atrás, tanto el Castillo como a mi gente, me quedé parado esperando mi final mientras una gota de sudor bajaba por mi frente que poco a poco se congeló.

El destello de luz azul sólo comenzó a dar vueltas y acto seguido volvió a su posición inicial.

Interesante…

Luego de esto caminé lentamente hacia atrás hasta llegar al dobles de donde se veía al grupo, me asomé y rápidamente y asegurándome que me escucharan les dije

Emmh… Deberían venir a ver esto… -Dije mientras me volví al espirítu y luego nuevamente me asomé- Traigan una antorcha… Rápido, por favor.

De nuevo volví con la entidad avanzando hasta ella hasta que se movió rápidamente al interior de la cueva mientras la seguía. No tenía tiempo para detallar mucho mientras caminaba puesto que la luz que emitían las esferas glaucas no era tan luminosa como para ver todo con detalle.

Luego de unos minutos corriendo llegué a una bifurcación del camino donde el espíruto continuó avanzado por un camino más estrecho. Me detuve al ver el espacio de la cueva secundaria, en la entrada tenía un  objeto morado bajo un lecho de rocas. Curiosamente aún corría una corriente de aire en la cueva, podía respirar así que temporalmente mi pequeño problema estaba controlado.

Aquí, el fuego fatuo se metió por aquí… -Dije esperando el primer valiente- Yo… Descansaré un poco… Sí, tan solo un poco.


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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Tyrande Whisperwind el Lun Abr 24, 2017 7:58 am

Nos encontrábamos cinco personas alrededor del fuego que por suerte el divium había traído, al menos para mí era una bendición, puesto que no se podía decir que hubiera venido demasiado bien abrigada, pero había podido resistir bien y gracias a esa ondeante llama, mi cuerpo lograba evitar ser invadido por el gélido clima, al menos de un modo más profundo, puesto que aun temblaba de vez en vez víctima de los vientos que pasaban.

A solo momentos de mi presentación, el sonido de un estornudo lleno la sala, por mi visión pude saber que no era de ninguno de los que estábamos reunidos al fuego, pero más importante que eso, por mi oído pude detectar de donde vino el sonido, cuando me gire en esa dirección era un lugar algo alejado de la cueva totalmente cubierto de sombras, sino le hubiese prestado la atención que robo por el sonido, quizás hubiera tardado muchísimo en descubrirla.

Ante mi visión una mujer delgada, bastante baja de estatura, de tez muy blanca al igual que su pelo, la cual saludo a todo el grupo, pero sin acotar nombre, ni ninguna cosa más, algo que me pareció bastante de mal gusto, sobre todo por el hecho de que podría decirse que lo que estaba haciendo era espiarnos y varios de nosotros ya habíamos dado nuestros nombres, que correspondiese aquel gesto sería lo más justo. Estuve por decirle algo, pero preferí quedarme callada, no quería ser causante de conflictos, pues no sabía cuánto tiempo tendríamos que convivir y tampoco es como que me importase demasiado saber quién era.

Ya que al parecer estuvieron todos los que aparecerían en este lugar, mi mente comenzó a hacer un repaso de los presentes, asociándolos con alguna característica, esto me haría más fácil el aprenderme sus nombres o identificarlos, Kael, el príncipe al que ya conocía bastante bien; Gerald el divium que nos había traido fuego; Skoth el bardo congelado; El hombre misterioso que nos ofreció comida; Y la chica oculta en las sombras de estornudos sorpresas. Este ejercicio además de permitiré ubicar a cada uno, me hizo dudar de inmediato en que tan bien podría darse nuestra convivencia o el trabajo en equipo si llegaba a ser necesario, ya que siendo sincera… Nos veía como un grupo un poco disfuncional

Había pasado ya un buen rato, decidí sentarme del lado del fuego que se encontrara más internado hacia la cueva, así evitaba un poco sentir el exterior, aunque eso no me impidió ver la entrada, la cual poco a poco con el paso del tiempo fue cubierta por una muralla de hielo, que se compactaba con cada momento que pasaba y al ritmo que más y más nieve se amontonaba sobre esta, aunque para nuestra suerte, en la parte más alta de la entrada quedo un hueco, que fungía con la función de ser un tragaluz, el cual extrañamente no llegaba a taparse, quizás por el sentido del viento de la nevada o quien sabe, pero al menos permitía la entrada de aire y luz, evitándonos el encierro total.

Por el pequeño agujero no podía saber si seguía la ventisca o ya se habría detenido, pero tenía curiosidad pues realmente la idea de quedarme a vivir como una habitante de esta cueva no en absoluto algo aceptable en mi mente. Me puse de pie, saque del carcaj una de las flechas, acto seguido mis pasos me guiaron hacia la entrada, cuando estuve frente al montón de hielo que se veía firmemente solidificado, como si fuera una daga intente clavar la flecha, pero sin éxito algo  puesto como lo esperaba, se había vuelto una placa compacta, contra la cual necesitaríamos las herramientas correctas para poder  romperla para salir, si es que pretendíamos salir por aquí claro está.

Suspire mientras me giraba a mirar dentro del interior de  la cueva volviendo a guardar la flecha en su lugar, dando un vistazo rápido observe de nuevo a los presentes, pero solo por unos segundos puesto que algo más se robó mi atención. Nuevamente la luz azul que había podido ver antes se hacía presente dentro de la cueva, antes de que pudiese reaccionar ya Kaelthas se había puesto en camino, además de usar lenguaje elfico para decirme unas palabras que me hicieron gracia, por instinto, pero de modo muy cauto mis pasos se encaminaron en su dirección, pero manteniéndome a una distancia no muy lejana del grupo, para poder retroceder de ser necesario.

En esta ocasión al ser menor la distancia pude identificarlo rápidamente como un fuego fatuo, me resultaba inquietante el hecho de que algún alma estuviera vagando por aquí incapaz de descansar, eso aunado a los pensamientos de que pudiera ser un alma torturada y esta cueva tuviera algún mal o maldición, que le evitara marcharse.

Ya estaba bastante alejada e internada en la cueva, pero la idea de seguir separándome no me agradaba en absoluto, aunque dejar que mi congénere se adentrara solo tampoco era una idea aceptable para mí, sabia por cómo estaba actuando que Kael no deseaba que nos hicieran preguntas o nos siguieran, pero al estar todos juntos sería mejor que todos estuvieran atentos a la situación –Ey, por aquí hay algo. Algo que no es del todo natural- La frase salió en un murmuro, que tenía más bien la intención de que nadie hubiera podido escucharla, puesto que al final había dudado en lo que debía hacer.

Escuchaba el fuego ondeando, además de la inquietud de aquel “Ser” si se le podía decir así a aquella extraña presencia, mi  oído no lograba escuchar nada más proveniente del fondo de la cueva, solo los pasos de Kael, que  iba internándose más y más en la cueva, llegando a un punto donde lo perdí de vista por un momento, algo que me hizo suspirar, mientras apuraba un poco el paso intentando alcanzarlo.

Por suerte, el príncipe decidió regresar para llamar al resto del grupo, lo que me hizo liberar mi aliento en  una sola exhalación, volviendo a sentir el aire caliente que salió de mi boca discordando totalmente del frio del ambiente, del cual casi me había olvidado por la agitación de los nervios que me causaba la situación de la separación del grupo.

Sin poder decidir nada más, nuevamente el elfo se fue, esta vez corriendo, imaginaba que para evitar perder el rastro de aquella presencia que estaría intentando llevarlo a algún lado. Apenas había iluminación, por suerte mi vista elfica me ayudaba a no estar totalmente ciega, aunque entre la poca luz e ir corriendo, apenas podía saber a dónde iba, aunque conseguía mi objetivo que era no perder el contacto visual de Kael.

Con esfuerzo, pero más que eso gracias a que él se detuvo pude alcanzarlo, realmente su actitud tan descuidada me había puesto algo histérica. Cuando estuve frente a él respirando algo agitada lo tome de los brazos mirándolo a la cara -¿Bist du verrückt? ¿Warum laufen Sie es? Wir sollten uns nicht trennen, ich verstehe Sie nicht die Gruppe mögen, aber gefährlich sein kann, wissen wir, dass es in dieser Höhle ist- En mi tono se podía notar tanto la histeria como la preocupación, ante sus acciones,  realmente no quería que le pasara nada  y esto estaba haciendo que mi actitud de madre protectora saliera a flote, el hecho de que fuera en lenguaje elfico, era por que prefería que al menos esta frase solo la entendiera el,aunque el resto estuviese lejos, era mejor prevenir.

Pasaron mis reacciones de primer momento, volteando a mirar frente a nosotros había una separación, que daba en dos caminos, ahora más que nunca me parecía mejor esperar al resto del grupo, aunque no eran de nuestra confianza, sería mejor poder contar con ellos, en lo mucho o en lo poco en lo que estuviesen dispuestos a colaborar, lo que definitivamente no era nada viable era tomar un camino de modo arbitrario.

Me gire para detallar donde estábamos, lo más resaltante de mi primer momento a mi vista, fue un objeto morado sobre un lecho de rocas, no sabría decir bien que era, puesto que la oscuridad no era de mucha ayuda, también aproveche para asomarme apenas en cada uno de los túneles de la bifurcación, logrando conseguir con poco éxito observar lo que había dentro, solo podía notar, camino y más camino.

Dirigiendo mi cuerpo nuevamente hacia el camino que habíamos recorrido, sentí una ligera corriente de aire que me hizo tiritar por un momento, además de obligarme a frotar mis brazos, para intentar generarme algo de calor a mí misma, ¿Cómo era posible que aun tan profundo  hubieran corrientes de aire? Definitivamente esta cueva era rara, o al menos por lo que yo sabía de cuevas, sus características comenzaban a diferir de los datos de las cuevas comunes.

Ahora solo faltaba que llegara el resto, si es que pensaban venir, aunque ahora que lo analizaba bien, yo pondría en duda la cordura de alguien que sale corriendo y luego dice que debo ir a mirar algo, más aun si no le conozco de nada y estamos en una cueva oscura, la cual tiene la entrada tapada con nieve.

Negué con la cabeza, mientras respiraba profundo, no podía hacer otra cosas que pedir a Selene, que por favor, nuestros acompañantes, tuvieran la buena voluntad de venir pronto y no pensar que esto sería una trampa o algo por el estilo, puesto que definitivamente  la violencia no era algo a lo que desease recurrir, mucho menos sabiendo que sería totalmente en vano y además, pensando que en necesitaríamos las energías para sobrevivir en este lugar, si es que eso realmente era posible, lo que esperaba por amor a la Luna, así fuera.


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Tyrande Whisperwind

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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

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