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5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Isarika Endier el Lun Abr 24, 2017 11:51 pm

El entorno era oscuro, húmedo y bastante frío, aunque mi cuerpo no lo notaba en demasía, mas que nada por haberme colocado en un hueco de la cueva relativamente bien oculto a las inclemencias meteorológicas y por la suave calidez que provenía de los cuerpos ajenos. Suspire levemente, procurando que de mis labio no salieran sonido que molestase a los caballeros allí presentes, mientras continuaba explorando los alrededores con la mirada.

Aquí había un alma...

Un alma perdida, especificamente. Un ente que, por diatribas y giros en el destino, no debía de haber muerto o cuya muerte había resultado demasiado traumatica como para permitir un traslado pacífico hacia los brazos de mi señora. Normalmente esas almas eran la de niños, muertos prematuramente, o soldados, quienes en sus luchas habían otorgado a los dioses de la guerra y el caos fragmentos de su esencia en cada combate. Criaturas demasiado ajenas a lo material que no deseaban marcharse.

Bueno, una profesora siempre tiene trucos para tratar con niños tozudos.

Lo problemático era...la situación actual. Yo, una respetada y solemne educadora, atrapada en una cueva, en medio de una tormenta de hielo, con cuatro atractivos hombres y una elfa que supuraba sensualidad... ¿Que dirían los padres de mis alumnos si me viesen? Sin embargo, lo más terrorífico de ese pensamiento son los posibles caminos que la situación podía tomar...a lo mejor el frío obligaba a los caballeros a desquitar sus atuendos, revelando sus fornidas anatomias, frotándose los unos a los otros para buscar calor...o, a lo mejor, caían rendidos por su lujuria animal y se lanzaban ante mi sensual y virginal cuerpo en un exfuerzo de satisfacer sus impulsos primitivos....

“Isarika...no deberías de leer esas novelas antes de irte a dormir...” pensé, mientras respiraba por la nariz el gélido aire del ambiente, calmando mis excitados humores, colocando mi mano sobre mi mejilla, notando el leve calor que esta desprendía. Esa situación no se iba a dar, estaba un 100%...no, un 90% segura. Además, esos encuentros tórridos no le suceden a institutrices de niños, si no a floristas, mujeres casadas y aventureras aladas metidas en cuero y que luchan con látigos. O, al menos, eso afirmaba Margaret Orgaafía en su colección de libros “1000 caballeros para la señorita indispuesta”.

Volviendo al tema, observé como los elfos se alzaban y empezaban a moverse por la cueva, tambien extrañados por la repentina acción sobrenatural. Era normal. Los elfos eran seres especialmente sensibles a la magia y a la presencia de seres ajenos al plano terrenal. Era una raza bendecida por muchos dioses, después de todo. Los movimientos de los caballeros no pasaron desapercibidos por los demás, pero mis ojos no se alejaron de ellos hasta que se adentraron en la cueva. Cerré los ojos, tranquila, mientras notaba como la energía y las bendiciones de mi señora recorrían mi cuerpo, concentrándose en mis córneas, y los volví a abrir, viendo el mundo como realmente era.

Muchos dicen que el hecho de que Kiara sea la diosa de la muerte solamente le daba derechos sobre los difuntos y sus restos. Los mismos que dicen esto afirman que la vida debe de ser reverenciada. Esas personas habían caido en un engaño obvio.

La vida no es otra cosa que una estafadora tremendamente hábil.

Imaginad el tiempo como realmente es; no una historia hilada u organizada en el presente, el pasado y el futuro, si no como un bloque monolítico, en el que todo se encuentra fusionado. Tristeza, Alegría, Supor, Amor, Odio...cada concepto reducido a su máxima y mínima expresión. Una ciudad de experiencias en el que, caminando por sus calles, puedes observar cada acto humano y no humano, en un culmen de acciones que revela cada sentimiento, deseo y conjuro. Un solo instante hecho de miles de instantes. Esa magnifica vista es la mayor obra divina y la Vida limita cuanto podemos ver de esa obra los mortales. Exprime su esencia, deshaciendola en minutos, horas y días y deja que los mortales tomen esos pedazos y los juntes en su interior, conformando lo que, al final, hace un alma lo que es.

Mi señora me arrebato del monopolio que tiene la Vida sobre los mortales y me dejo observar la obra todo lo que deseó.

Cuando abrí los ojos, observé el nuevo ambiente en el que me encontraba. Los hombres y la nieve seguían ahí, sin embargo, junto a ellos había más cosas. Como quien superpone dos cuadros sobre si, podía ver como era la cueva en los húmedos días de primavera, en la que los osos reclaman el territorio, y podía ver cada detalle, iluminados por la luz del sol veraniego. Cada momento que había transcurrido, hasta el presente, se alzaban ante mis ojos. Casi podía notar el olor de la lluvia en la punta de mi nariz o el suave roce de la luz contra mis manos desnudas. De este modo y, sin hacer ningún ruido, marché hacia donde estaban los elfos.

Junto a mi paso, observé como las llamas azules, ajenas a la visión de los mortales, dibujaban su verdadera y única apariencia. Las llamas habían estado trazando la silueta durante mucho tiempo. Semanas y meses de pequeños chasquidos de fuego, dibujando una parte insignificante de una forma mucho más grande, pero que, ahora que podía observar el pasado del lugar, se hacían evidentes. Las llamas mostraban a una niña pequeña. Doce años, a lo sumo, que caminaba al interior de la cueva. La niña vestía una mera falda, llena de arreglos superficiales, mostrando que probablemente ni la prenda era nueva ni la niña era la primera propietaria, y una blusa rosada, en el mismo estado. Lo único curioso eran sus dos trenzas, rematadas en dos lazos de un blanco puro, probablemente hechos por una madre a partir de una tela más grande y cara. La figura iba moviéndose con alegría infantil, llevando bajo sus manos una cesta. ¿Iba a recoger algo?

Finalmente, me encuentro con los dos elfos, ambos mirando el abismo que se alzaba ante nosotros, sin darse cuenta de mi presencia. Al poner mis ojos sobre ellos pude ver sus formas pasadas, cada momento de su existencia en el plano de los mortales...Nombres, deseos y las almas que se aferraban y los protegian. Ahora entendía por que habían sido atraidos aquí...Un rey y una sacerdotisa de Celene...Extraña pareja. Sin embargo, sus idiosincrasias eran lo que los habían convocado en este lugar. El espíritu de un rey es algo que nota los cambios en el mundo y se mueve a cuerdo a ellos...por lo que los cambios producidos por un único espíritu, por insignificantes que fuesen, llamarían su atención...Y en el caso de la heraldo...Je...no soy la única empujada por las pulsaciones de una señora.

-¿Vais a quedaros mirando las sombras o vais a hacer algo? -susurro, solamente a unos pasos detrás de ellos. Cuando se giran, sus rostros palidecen un momento...¿Que? ¿Acaso tenia algo en la...Ah...si. La mirada que mi señora me había entregado tenía sus consecuencias. Me arrancaba la humanidad de mis ojos, volviéndolos dos cuencas ellas de humanidad y sombras, en las que solamente dos pequeñas llamas de color azul brillaban, marcando mis pupilas. La piel alrededor de las cuencas se había vuelto cenicienta y mostraba con claridad los límites de los huesos, fragmentado como la superficie de una muñeca rota. Suspiro con tranquilidad, mientras me coloco entre ellos, mirando a ambos con una media sonrisa. A los niños había que empujarlos en ocasiones...- Por que si es asi...ciertamente sois una decepcion...uno como rey y la otra como una heraldo...-digo, golpeando sus orgullos, mientras doy un salto al abismo.

El salto hace que mi falda se eleve, ya se por las brisas que suben de la oscuridad o por la caida, mostrando mis blancas y fantasmagóricas piernas. Al momento de empezar a caer, notó como mi magia me rodea y se extiende por la oscuridad bajo mis pies. Pronto, mis tacones golpean la superficie de dos cadenas, en el punto que forman una X. Aprovechando el momentum, doy un nuevo salto, repitiendo el gesto. De este modo, empiezo a deslizarme en la oscuridad, saltando entre cadenas y cadenas, hasta que mis pies se alzan en el aire y las cadenas me envuelven como si fuesen una especie de columpio, balanceándome hasta que la punta de mis pies rozan la dura y áspera roca.

-Hola...-digo, llanamente, mientras elevo el rostro, observando una acumulación de llamas en la mitad del lugar.

El fuego fauto giraba en torno a una figura, cuya silueta era lo único que se podía distinguir; una niña abrazada a si misma. Doy un paso en su dirección y la niña retrocede, haciendo que las llamas, en un intento de detener mi paso, se replegasen como un velo fantasmagórico. Suspiro y hagó lo único que puedo hacer...Mi mirada se clava en las llamas, mirando como las siluetas se retuercen y me demuestran, por primera vez, la historia de este alma en pena.

https://www.youtube.com/watch?v=zHZrhR1ZxQ8

No me acuerdo ni de mi edad ni de mi nombre...solo me acuerdo de una cosa. Mi familia no tenia mucho que comer.

En casa solamente eramos mi hermano mayor, mi madre y yo...Mi padre, según contaba mi madre, se marchó cuando era joven, alistado en algún ejercito y desaparecido en batalla. Por ello, el deber de mantenernos recayó en mi madre.

Yo no sabía su trabajo...solamente sabia que nunca dormía en casa y siempre salía al atardecer, con monedas en sus bolsillos al regresar de trabajar. Cuando regresaba, mi hermano le gritaba y se enfadaba, cosa que enfadaba a mi madre y, también, gritaba en contestación.

No era una vida feliz, pero tampoco era una vida triste.

Con los años, mi hermano creció y se volvió un hombre grande y fuerte, pero, como mi padre, también se marchó a correr aventuras. El día que se marcho fue la primera vez, en muchas noches, que mi madre no salía a trabajar, llorando sin parar en la cama. Al día siguiente estuvo mejor, sin embargo...no fue por mucho tiempo. Pronto empezó a volverse más y más triste...prefiriendo quedarse en la cama que moverse o trabajar, llorando o abrazándome con fuerza, llamándome por el nombre de mi hermano.

Un día, los niños del barrio me contaron un cuento de una bruja que vivía en el fondo de una caverna en el bosque y que usaba setas y hongos para hacer pocimas que traían la felicidad. En ese momento, pense...*Si una bruja puede, yo también* y me embarque a la labor de hacerle una poción para devolverle la sonrisa a mamá y que...por una vez en dias... me llamase por mi nombre.

Cogí mi capa y mi cesta y me adentré en el bosque. Pasé toda la tarde buscando, pero solamente fue cuando llegó el atardecer que encontré la cueva. Yo...creí que tendría mas tiempo para encontrar las setas y que la luz se mantendría, pero me equivoque. Me adentré en las profundidades de la cueva con la luz del atardecer, pero...pronto deje de ver el camino.

No se si fue con una piedra o con mis propios pies, pero en algun momento, caí. Lo recuerdo porque note la brisa antes de que mi pierna y mis pecho se deslizasen por la roca y cayesen.

No me pude levantar.

Llore.

Grite.

Pero nadie vino.

Finalmente, las imágenes y la voz de la joven se desvanecieron de mi mente, devolviéndome al momento presente. Murio de hambre y en pos del amor y felicidad de su madre. Pobre criatura...Si me dejase, todo dolor y tristeza se desvanecería, sin embargo aun se aferraba a sus deseos...

Sonreí, algo extraño en mi, con amabilidad y alcé las manos, en un gesto de petición. Cerré mis ojos y elevé las manos, como una súplica a mi señora. Pronto, entre los huecos de mis dedos, se podía ver como una luz blanca y pura se expandía, saliendo con lentitud de entre ellos. Pequeños hilos de puta plata se elevaban en el aire, primero dibujando una figura y luego rellenandola. A los pocos minutos,el espectro de una señora oronda, de unos 30 años, apareció. Su rostro mostraba una sonrisa que solo se podía definir como bondadosa y en sus ojos brillaba la honestidad y el deseo de ayudar. En sus brazos, cargaba una cesta. Cuando los ojos del nuevo espíritu se centraron en la chica rodeada de llamas, soltó una maldición disfrazada de gritito femenino.

Ahhh...Me cago en el Dimonio...¿Que hase una muchacha como tú en un lugar tan oscuro como este?” Su frase se impusó en el aire contra todo ambiente siniestro y de terror, alarmando a la muchacha, quien retrocedió asustada y nerviosa. “Bah, no te preocupes. Las mozas tiehnen todas secretos y no voy a seh yo quien meta la napia en el tuyo...” dijo, con una pronunciación que no dejaba dudas de que estaba mal escrita, mientras le guiñaba de manera exagerada, sacandole unas risas. “Sobretodo yo, que como moza lozhana que soy se bien lo importante que es guardar un misterio” Dice soltando una risotada, que inundó la estancia.

Pronto, un leve gruñido de hambre salió del estómago del fantasma, como si aun estuviera viva. La chica agacho la cabeza, apenada, pero la mujer rió. “¿Que pasa? Que una chavala de tu edad tenga hambre no es nada raro...” Dice, acercándose, sin que la otra retrocediera. “Y pa' chiquillas como tú...tengo esto” Al momento, de su cesta salió una tarta artesanal. El olor a manzana y harina se extendió como las llamas en un local asegurado y el estómago de la fantasma volvió a rugir. “Pero antes de comer...Mejor nos vamos...¿No lo crees?” Preguntó la mujer, mientras le acariciaba la cabeza y después le cogía de la mano.

Ambos fantasmas se acercaron a mi, la jovén aun con miedo y preocupación. No saque la guadaña. No saque la espada. Simplemente, la abracé...

El cuerpo del espectro se quedó inerte, notando mi calidez, pero no mi toque. Temblando ante mi cercanía y yo sonreí.

-Elisa...-dije, en bajo y de manera íntima, acariciando sus cabellos, notando como las llamas que los conformaban bailaban entre mis dedos. Su nombre. Lo que su madre no dijo y lo que yo le devolvía.

La niña, al reconocer su propio nombre, empezó a llorar con fuerza, convulsionando como la niña pequeña que era, y, como su nueva acompañante, a desvanecerse.

Sin un momento que perder, elevé mi espada y como si no pesará nada, lo esgrimi contra las llamas. Su superficie de plata parecía brillar incluso en ese entorno sin iluminación, convocando las llamas, que como serpientes, se deslizaron por su superficie, dando vida a los formas que decoraban su filo. Bajo sus llamas, pude observar un tramo en la superficie de la roca, el cual seguí unos metros hacia delante.

Una calavera me devolvió la mirada, sobre un montón de huesos, que habían perdido su forma y compostura con el tiempo. Sin embargo, como si el tiempo hubiera decidido que no debía tocarlo, a su lado se encontraba una cesta vacía. Suspire y clavé la mistica antorcha en el suelo, iluminandome, mientras mis manso recogían los huesos de la joven y los colocaban en un cesto.... Al poco, su cuerpo pequeño y liviano entró dentro de la cesta y lo cogí con suavidad. No podía dejarla ahí.

Poco después, recogí mi arma, ya con pocos residuos de las llamas y observé el desnivel por el que había descendido, en el que varias antorchas ardían. ¿Iban a bajar o no?
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Isarika Endier

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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Gula el Jue Mayo 04, 2017 12:43 am

Hablaba de los efectos del «mal de ojo», 
contra el que ponderaba las maravillas de algún remedio de infalible eficacia;
agitaba sus grises mechones con tan brujeril ansiedad, 
que jamás dejaba de transmitir a su aterrado y medio crédulo auditorio 
cierta cantidad de ese entusiasmo que, 
en medio de su conciencia de la impostura, sentía probablemente ella misma en gran medida…

Charles Robert Maturin.

LA MIRADA DE AMOR DE LA INSACIABLE:

“Si de algo me ha servido hasta ahora esta insufrible situación, es de aprender a comportarme en el mundo humano. Me es increíble la forma de vivir, comer y relacionarse tanto a la hora de la comida como en diferente situaciones casuales. Pitch ciertamente aún vivía angustiado por saber qué había ocurrido con Lucía pero, sorprendentemente no se desesperaba en lo más mínimo al no tener la respuesta… O no todo el tiempo. Su forma de vivir era simple y siempre la demostraba con su credo “De nada me sirve ponerme triste si mis lágrimas no me darán lo que busco”, al contrario de muchos humanos cualquiera pensaría que se trata de una persona pobre en emociones pero… Pitch es pasional, dedicado e incluso busca ganarse el afecto o cariño de las personas, pero su vacío o el vacío que yo le creé a este pobre ser es lo único que destruye su motivación y razón ocultas -por mi obviamente- de suicidarse. 

No he vuelto a saber nada de mi señor desde hace mucho tiempo ya… Sé que él espera que yo vuelva poderosa y triunfal, que mi entrenamiento en el mundo humano de frutos suficientes para volverme una gran y poderosa ficha en su plan maestro. Pero por los momentos tengo que acoplarme a este inútil saco de carne, aunque no me desagrada por completo la actitud de Pitch, es fastidiosa su llamada “moral” pues siempre evita que se deje llevar por sus instintos más carnales, sangrientos y primitivos... Pero no siento que deba obligarlo que tenga que hacer eso y mi señor no quiere un animal carnívoro, quiere la cúspide de sus filas.
¿Qué debo hacer?”


SIMPLE, MUY SIMPLE Y SENCILLO DEBES TU,
MATA A TODOS, NO DEJES SOBREVIVIENTES, 
NO PERMITAS QUE LA ESPERANZA SE ADUEÑE DE SUS OJOS,
NO DEJES QUE LA BONDAD LO ABRACE UNA VEZ MÁS,
NO PERMITAS QUE EL HUMANO SEPA QUIEN ERES EN REALIDAD,
NO DEJES QUE EL HUMANO TE CONTROLE…

Gritaba una voz en la mente de Bhakshak

"Con que eso era… No recordaba que mi señor enviará mensajes de esa forma… Espera… ¿Quien en realidad soy?”

Estando sentado en la cueva viendo la nieve caer observe en la lejanía como dos sombras se acercaban a paso apresurado “algún idiota atrapado como yo en medio de la tormenta”, y para mi sorpresa no era uno sino dos elfos -idiotas- que se detuvieron en la entrada al verme, hombre y mujer.

-Saludos, humano. Os ruego nos disculpe por irrumpir en vuestra morada, buscamos refugio de la tormenta. En lo que acabe nos marcharemos. -Dijo el elfo. ¿Acaso este idiota ve que la cueva es mía o tiene nombre? ¿Tengo aspecto de vivir en una cueva idiota? Claro, entran a una cueva en un paso de montañas, ven a una cierva desollada y un sujeto con un poco de barba y lo tratan a uno de “ermitaño” o peor, soy de esa personas que usa lentes de cristal negro, camisas de cuadros y odian todo.... Que ofensa a mi verdadera profesión… Pero bueno que más toca colocarse la máscara de amabilidad y negar de forma sutil. Por sus ropas seguro sería de alguna alta casta o incluso nobles. El elfo sostenía su espada aún envainada mientras me hablaba sosteniendo a la elfa con su otro brazo. “Ermitaño y salvaje”, bueno seguro pensarían mal por uno que otro charco de sangre pero de todas formas no es necesario que sean agresivos, o no conmigo. 

Respondí de forma educada al elfo que esta no era mi cueva y que eran libre pero no pasaron ni 2 minutos cuando la elfa hablo. -¿Realmente vives aquí? ¿O cómo es que llegaste?

-¿¡Realmente parece que vivo aquí!? -Dije en mi mente.

-¡Realmente eres un idiota déjame decirte! -Respondió Bhaks, después la conversación se volvió algo sarcástica pero divertida.

-¿¡Quién está hablando contigo en primer lugar!?

-¡Compartimos la misma mente cabrón!

-¿¡Pero quién coño eres tu!?


-¡TU MALDITA Y NUEVA CONCIENCIA DEMONÍACA MALDITO ESTÚPIDO! 

-¿¡PERO CUANDO YO PEDÍ UNA NUEVA!?


-¿¡QUIEN TE CONOCE IDIOTA!?


-Oh… Ahora que lo pienso... Si me muero en esta montaña olvidada por los dioses... ¿Alguien me recordará?

Luego de la divertida riña con Bhaks en mi mente -algo ya bastante habitual- use la máscara de amabilidad de nuevo pero esta fue confundida con la de un sirviente, estos elfos no entienden nada o es que creen que están en su palacio dentro de un árbol gigante y mágico follando ciervos y fumando flores.  Esto último fue porque la elfa que estaba con el sujeto me preguntó varias cosas referentes a la cosa azul que había visto Bhaks antes de entrar a la cueva pero comencé a dudar de la inteligencia de ellos cuando dijo -¿Tienes madera o alguna cosa que pudiera servirnos para calentarnos?-

Extrañamente la elfa poseía una piel morada con unas cejas abundantes que me generó la duda de si era hombre -y yo parezco ermitaño- pero al ver su figura bien marcada por un vestido blanco que detonaba muy bien su esbelta y mira qué figura tenía la alta realeza élfica. “Pero de verdad insisto… No, ya no. ¿Sabes qué elfa piel flor violeta? Tengo un horno con frijoles y un costillar de jabalí tierno justo ahora. ¿Tienes frío? Acércate a la chimenea al final de la cueva para que calientes, pero no te acerques mucho. No quiero que se quemen las cejas o los ojos. Estúpida folla ciervos. Si tuviera madera créeme que hubiera encontrado la forma de hacer una fogata, no eres la única que debe tener el culo congelado.“

La demonio moría de risa en mi mente, primera vez que la había entretenido en mucho tiempo y por alguna razón su tono de voz femenino me era bastante agradable, me recordaba a Lucía… Inesperadamente me ofrecí para ir a buscar la madera pues si estaban tan bien vestidos y me hablaban de esa forma, ofrecerles un poco de amabilidad verdadera pudiera ser bien recompensada.

Justo cuando me disponía a salir apareció el circo de Noreth, un sujeto con alas membranosas que traía madera y una antorcha, -si claro como pudiera cargar una antorcha en esa tormenta del fin del mundo, seguro era un puto demonio- un pelirrojo que se estaba muriendo frío. -El será mi deliciosa cena- decía Bhaks en mi mente mientras deseaba su rostro lleno de sangre. Y cuando la cosa no podía ser más extraña un estornudo provino del fondo de la cueva -Achús… Buenas tardes, tengan ustedes… -Quedé impresionado cuando de la profundidad de las sombras surgió una mujer con aspecto de sirvienta, la cara con cicatrices extrañas y un pelo blanco -la perra de algún lord seguro-. 

Todos hablan de la luz azul que “veían” pues cuando llegamos no estaba, de la tormenta que rugía cada vez con más fuerza además de que comenzaba a cubrir la entrada con capa gruesa de nieve. Mientras unos se calentaban yo me acerqué a donde tenía a la cierva pues, viendo la cosa pasaremos rato aquí y no soy monje para dar mi comida a diestra y siniestra. 

-“Cometela toda” -Repetía Bhaks a cada rato, la demonio en mi cabeza, pero el simple comentario tenía la intensidad de cientos de gusanos comieran mi cerebro una y otra vez… 

De un momento a otro me quedé observando y admirando al sujeto que entró luego de los elfos. -Él hizo fuego... -Dijo Bhaks. -Y parece un demonio con esas alas… ¿Crees que lo sea? -Respondí en mi mente. Y Bhaks quedó en total silencio luego de ello.

El circo comenzó a platicar, me senté cómodamente junto a mi presa, el elfo de repente empezó a murmurar cosas con su violácea amante -que hijo más feo tendrán, espero no reciban tal maldición- y se dieron media vuelta viendo el fondo oscuro de la cueva. La mujer emergida de las sombras también volteo a ver quién sabe qué demonio -respétanos idiota- había en esa cueva oscura porque, si vas a una cueva en medio de unas montañas nevadas en una tormenta que hace a un demonio de fuego entrar a refugiarse. No creo que sea buena idea bajar -luego si oímos gritos veremos si queda algo de ellos para disfrutar- y gastar leña en una antorcha, la poca leña que tenemos y la poca que podremos conseguir pues la nieve se seguía apilando en la entrada y no podría salir, -vamos, seguro hay más de cinco siglos de inteligencia y cejas peludas reunidos en esta cueva ¿Y nadie piensa en sobrevivir?- no ahora. 

El elfo se dirigió al fondo de la cueva ignorando a todos los presentes, sólo reaccioné al llamado de los elfos que se adentraron en la profundidad.

-Emmh… Deberían venir a ver esto… -hubo una pausa- Traigan una antorcha… Rápido, por favor.

-¿¡ES QUE ES NORMAL ESTE TIPO DE COSAS O QUE DIABLOS!? Pitch estas en una cueva… YA NI SE PARA QUE DIABLOS LO REPITO SI NADIE ME VA A ESCUCHAR. -Explotaba Bhaks de estrés mientras yo esperaba el grito de auxilio de los elfos cejudos. 

Me senté en la comodidad de la cueva, saqué un costillar de venado y le ofrecí uno a cada presente. 

-Pitch Bredo. -Dije con voz imponente pero sin hacer mucho esfuerzo pues los comentarios ocasionales de Bhaks me daban risa infinita desde que entró el demonio alado. -Coman... Y racionen la leña, posiblemente la necesitaremos luego...
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Señorita X el Lun Mayo 08, 2017 1:27 pm



He aquí una imagen sobre la cueva. La X marca el punto donde el fuego fatuo señalaba a la manita morada y el derrumbe rocoso.

Frente a dicho derrumbe hay una pared hecha con adobe, algo diferente al resto de la cueva.

El fuego fatuo que danzaba sobre la mano morada, marchó a través de la pared de adobe y desapareció.

El divium al no moverse del sitio, cae de rodillas tembloroso, abrazándose a sí mismo sin saber qué hacer ni poder decir nada.

El humano se encontraba también tiritando, y se quedó junto al Divium arropado, intentando retomar su calor para no caer helado.

OFF

Disculpad la tardanza. Por otra parte, el turno de Gerarld y Skoth nos lo saltamos, dado que no han venido. Un saludo
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Skoth el Jue Mayo 11, 2017 8:07 pm

Sonreí a la presentación de la elfa, Tyrande, y su compañero dijo ser Kaeltas o algo así, no esperaba para nada encontrarme a un par de elfos por aquí, y mucho menos a un Divinum ¿acaso no le habría bastado con seguir volando por encima de la tormenta?, pero sin duda me alegraba de tener compañeros de refugio, no me hubiese gustado estar solo en esta cueva, y de seguro que tendrían todos interesantes historias que contar

–M..mucho gusto…- sonreí a los elfos -Yo…Ahhh- exclamé de un susto cuando oí un ruido tras de mi a la entrada de la cueva, me giré, era otra humana, también con ropajes nada apropiados para el frio, que de seguro había terminado también aquí con el mismo infortunio que yo -Bu..buenas- sonreí señalándola un hueco libre junto al fuego.

Ya empezaba a encontrarme mejor, no soportaba anda el frio y hasta me había mordido la lengua con el castañeteo de los dientes, me acomodé lo que pude en el frio suelo de roca, la cueva no estaba nada mal, bastante grande para pasar la noche, bueno, como si acaso tuviésemos otra opción, y se la veía incluso mayor por un túnel que se perdía en la oscuridad y por el que ni se me ocurriría ir.
El humano, que dijo llamarse Pitch, nos ofreció un costillar que me apresuré a coger, una vez que dejaba de sentir el frio, comenzaba a notar el hambre –Mu..muchas gracias…- dije poniendo el costillar sobre el fuego para que se hiciese.

-P..por cierto gracias popor encender el fu fuego de la entrada…de..de no ser por el no..no habría encontrado la c..cueva nunca jeje- sonreí agradecido al grupo, supongo que los elfos o el divinum sabían manejar con soltura la magia, y menos mal.

Contemplé a los presentes que no parecían muy locuaces, el humano, un tipo normal, cabello negro, delgado, con pinta de haber visto días mejores, los elfos, altos e imponentes como no podía ser de otra manera, no pude evitar fijarme en la grande y trabajada armadura de Kael, de una fractura exquisita,  seguro que debía pesar una barbarie, aunque para él no debía se ser más que una toga, la elfa por su parte vestía algo más ligero, y era de una belleza incluso superior a la media elfica, vi también unas curiosas marcas en su rostro, que no parecían artificiales.

Luego estaba también el divinum, que no era demasiado alto, pero se me antojó curioso ver que también él era pelirrojo, aunque el suyo era más largo y cuidado, aunque sin duda su rasgo más destacable eran sus grandes alas rojo oscuro, ay lo que yo haría si pudiese volar, debía ser fantástico, y por último la mujer de pelo blanco, que por alguna razón transmitía seriedad y respeto, ninguno parecía el típico viajero de estos caminos, aunque supongo que yo tampoco.

Yo seguía helado de frio pese a la hoguera, aunque mi vida no corría peligro distaba mucho de estar cómodo y terminé agazapándome tratando de mantenerme caliente, no recuerdo cuento tiempo pasó, pero un crepitar de la hoguera me hizo levantarme de nuevo.
-Ehh.ohh.eh..yo..- mascullé levantándome, he había quedado temblando acurrucado junto al divinum. –Oh.dis..Discúlpeme- dije acercándome a la hoguera, contemple con horror que los elfos y la humana no estaban con nosotros.

-¿Eh? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está todo el mundo?- pregunté a Pitch que seguía con nosotros, vi que por el túnel por el que continuaba la cueva se vislumbraba muy al fondo una tenue luz, ¿habrían ido acaso a explorar?
-Voy voy a ver si están bien, ahora vuelvo- dije a los que quedaban en la hoguera cogiendo una madera ardiendo a modo de antorcha y andando deprisa por el pasadizo, algo aquí no me daba buena espina, tal vez hubiese sido mejor idea quedarse en la seguridad de la hoguera, por suerte al cabo de varios recovecos di con los elfos.

-Aquí llega la luz, ¿Estáis bien? ¿Qué ha pasado?- pregunté tratando de averiguar dónde diablos estábamos, había algo aquí que me daba mala espina.

OFF: Por cierto perdon por la ausencia, me despisté, espero no volver a fallarles : )
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Kael'Thas Sunstrider el Lun Mayo 22, 2017 4:30 am

Al poco tiempo de observar el interior en penumbras de la cámara en la que había ingresado el fuego fatuo, arribó otra persona a mi lado. La sacerdotisa como siempre llevaba un aura solemne que hacía dejar boquiabierto a más de uno, sin embargo ahora me producía una comodidad indescriptible al tener una persona conmigo, esperaba que los demás también acudieran al llamado.

Curioso –Dije a la sacerdotisa- Parece que no podemos tener un viaje normal, los problemas siempre llaman –Hice una pausa- Esta vez no tenemos dos sacerdotisas, sino un grupo totalmente heterogéneo. ¿Has visto a la última que apareció? Parece a la protagonista de las historias que me contaba mi padre cuando me amenazaba de pequeño cuando no quería comer –Dije riendo levemente.

Bueno, al menos somos más, eso significa que hay más probabilidad de que no quedemos inválidos –Dije mientras lancé una mirada directa y certera a los ojos de la elfa.

El otro camino que bifurcaba la cueva parecía un abismo, no se distinguía nada en aquella penumbra en al que se había introducido el fuego fatuo. Un alma torturada quizás, las cuevas las utilizaban muchas veces como sala de torturas por criaturas tan aberrantes psicológicamente que me repugnaban.

De pronto sentí la presencia mágica de alguien, que me hizo voltear de inmediato. La humana que le había comentado a la elfa segundos atrás ahora se aproximaba a nosotros, pero sus ojos ya no existían… En su lugar había unos pequeños orbes de fuego que denotaban en demasía los huesos de las cuencas oculares. Fruncí el ceño al observar su horripilante cara, incluso antes pensaba que no se podía ser peor.

¿Vais a quedaros mirando las sombras o vais a hacer algo? –Dijo al llegar - Por que si es asi...ciertamente sois una decepcion...uno como rey y la otra como una heraldo...- vociferó antes de saltar al trecho.

Arqueé una ceja, el hecho de que me hubiera llamado Rey no me molestaba ni me irritaba, de hecho era perfectamente entendible que la mayoría me conociese pues todo aquel que se llamase habitante de Noreth debía conocer la alta transcendencia de la familia Caminante del Sol, podía tomar aquello como un alago… Pero ¿y Tyrande? ¿También la conocía a ella?

Sea como fuese no dejaba a mal impresión a su raza… Precipitados, impacientes, efímeros, con el deseo incesante de morir. Es como si de alguna manera el milagro de la vida que se les confería no llenara sus vacías cabezas y siempre buscaran algo por lo que perecer. La humana saltó y después de varios sonidos de deslizamiento se escuchó un silencio incómodo.

¿Habrá muerto? –Susurré risorio.

Me acerqué a la penumbra a ver si observaba algo pero no veía nada, la silueta de la humana había desaparecido junto con su irritante voz, pero había algo que de verdad me impulsaba a seguirla… El fuego fatuo y su interesante manera de llamar nuestra atención, de verdad quería algo de nosotros.  

Volteé a ver el rostro de Tyrande que desde ya denotaba interés en bajar. No podía creer que de verdad estaba considerando el bajar hacia la oscuridad desconocida, teniendo en cuenta mi condición en los espacios cerrados… Al menos había una corriente de viento constante lo que me hacía pensar que la cueva tenía otra salida o al menos un tragaluz que apaciguaría mi mente.

¿Tendremos que bajar? – Hice una pausa reconsiderando salir de aquella cueva y morir congelado, parecía una mejor y mucho más cómoda idea… Quizás en un tiempo no muy lejano descubrirían mi cuerpo congelado y lo embalsamarían en ámbar, preservándome a las futuras generaciones. Genial, comenzaba a divagar de nuevo- Por favor, dime que no tendremos que bajar.

En medio de todo aquello llegó el bardo que habíamos dejado atrás en la fogata, ya comenzaban a llegar… Esperaba que los demás no tardaran.

-Aquí llega la luz, ¿Estáis bien? ¿Qué ha pasado?- –Dijo caminando hacia nosotros

Al menos uno tenía oídos y había traído la antorcha, ya no debía iluminar a medias el ambiente con las esferas glaucas. De todos los que se encontraban en aquella cueva, el que más me agradaba aparte de la sacerdotisa era el bardo, quizás por su inocencia.

Qué bueno que llegues, amigo. Parece ser que la hum… - Me aclaré la garganta para seguir- La mujer decidió bajar por donde el fuego fatuo bajó. Hacia allá –dije señalando la cueva- ¿Me permites la antorcha? Me aseguraré que el camino es seguro para que puedan bajar.


Tanta amabilidad era perfectamente cuestionable en mi persona y quizás era producto de las lecciones de humildad que en aventuras recientes había tenido. Esperando la respuesta asertiva de el del laúd. Me preparé psicológicamente para entrar, en cierto modo estar con más personas allí me transmitía cierta tranquilidad, pero el miedo era latente.

Comencé a descender entonces deslizándome con cuidado y saltando sobre cada piedra para apoyo hasta que llegué hasta donde estaba la humana, ahora parada en el medio de la habitación.

Pueden bajar –Grité a través de la cueva que había atravesado segundos antes.

La antorcha iluminaba el ambiente y el crepitar parecía gritos en un salón acústico del silencio que había en la habitación. De pronto apareció el fuego fatuo que flotando atravesó una pared desigual al resto, parecía artificial y más endeble. Aproveché y le ofrecí de nuevo la antorcha al bardo si éste había bajado.

Me acerqué a la pared y pasé mi mano sintiendo las texturas de las dos y notando que donde había atravesado el espíritu era notablemente diferente.

Tendremos que atravesarla para seguir al espíritu –Dije lanzando la idea al aire.
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Tyrande Whisperwind el Lun Mayo 22, 2017 7:24 pm

Me mantenía junto a Kael esperando en la bifurcación, parecía que ninguno de nuestros compañeros tenía intenciones siquiera de hacer el favor de acercarse, quizás lo estaba mal interpretando de más y olvidando que no todos podían pensar como yo, que gracias a mi religión la mayoría del tiempo esperaba bondad por parte del resto, cuando ellos no tenían por qué obligatoriamente ser así.

El príncipe comenzó a hablarme así que dirigí mi vista a él, mientras le prestaba atención, realmente por sus comentarios me fue imposible no soltar unas pequeñas carcajadas mientras le asentía con la cabeza – Pues no sé si normalmente logra ser tan terrorífica, pero al menos ese estornudo si me ha tomado muy por sorpresa, de cualquier modo supongo que hay que darle más tiempo, tanto a ella, como al resto de los que están aquí en la cueva-

Sus últimas palabras me hicieron suspirar recordándome los desafortunados eventos que llevaron a un cámara en batalla a la situación de perder las piernas, aunque luego las repusiera por unas mejoras o bueno eso era lo que a mí me había parecido.

Note que Kael volteaba de un modo bastante apresurado, podría decir que casi nervioso, así que mi mirada se dirigió al mismo lugar que la suya, delante de nosotros apareció la chica peliblanca antes mencionada en nuestra conversación, pero era diferente, sus ojos parecían no estar, de hecho por los efectos que se apreciaban por mi mente solo pasa la idea de que estaba “Endemoniada” aunque por alguna extraña razón la magia que podía sentir manar de ella aunque propiamente no era “Benigna” , proyectaba una aura de divinidad, algo que me resultaba sumamente contradictorio.

Estaba un pequeño estado de shock por la contradicción que me causaba el solo verla, cuando estuvo más cerca aun dejo salir una frase donde llamaba “Rey” a Kael y a mí me decía “Heraldo”, ¿Cómo sabía que yo era una heraldo? ¿Por qué Rey a Kaelthas? Si este siempre se había presentado como príncipe, será que lo conocía y sabía algo que yo no, aunque fuese así ¿cómo sabia eso de mí?… ¿Su magia tendría algo que ver?

Antes de que pudiese siquiera terminar de pasar el momento de no entender nada, ella ya había saltado por una de las bifurcaciones del camino… ¿Pero que tenía en la mente esa chica? ¿Realmente se podía ser así de raro? Me costaba bastante creerlo. Escuche otro murmuro con una pregunta cruel de Kael, lo que me hizo por reflejo estirar mi mano para golpearle en el pecho, aunque de modo bastante blando, solo para darle una reprimenda haciéndole entender que desear esas cosas estaba mal.

Nuevamente comentarios de mi cogenere se hicieron presentes, esta vez para quejarse de lo mismo que se quejara cuando estábamos en la nieve, que no deseaba entrar a la cueva, no sabía por qué estos lugares le gustaban tan poco, es cierto que en la mayoría de los casos solían ser deprimentes, pero de todos modos sospechaba que había algo más allá de eso… Quizás miedo… o Simplemente quizás ya estaba especulando demasiado.

Llego el pelirrojo humano, el que anteriormente dijo que era un bardo, traía una antorcha improvisada, pero que brindaba la luz que necesitábamos al fin y al cabo. Ahora que Skoth estaba aquí, era más que seguro que nos habían escuchado todos los que estaban junto a la fogata, aunque decidieron ignorarnos, así que no tenía caso esperar más por que viniesen.

Sonreí mirando A Skoth -Gracias por traer la luz, realmente nos hacía falta- sin más Kael le pidió la antorcha luego de explicarle lo que había hecho la peliblanca, además advirtió que iría primero, para asegurarse de que todo estuviese bien, por mi parte no vi ningún problema con ello, así en cualquier caso con mi arco podría apoyarlo si fuese necesario.

Paso no demasiado tiempo realmente, cuando el eco de la voz del Príncipe resonó por el túnel, por el que había bajado, así que sonriendo mientras volteaba a mirar de nuevo al bardo, hice un gesto con la cabeza de que bajaría y sin dudarlo demasiado aprovechando la luz de la antorcha que aunque a esta distancia era tenue, para lograr identificar salientes en los muros para bajar , cuando lo hice, comencé a bajar de modo bastante grácil, usando las salientes como apoyos para ir alternando en el movimiento de bajada entre uno y otro, el hecho me recordó a mi vida entre los árboles, era casi como cuando me tocaba bajar usando las ramas, lo tenía más que practicado, así que no tardaba mucho y sabia como hacerlo más que de sobra.

Al estar ya en la parte de abajo, me encontré de nuevo con la humana y con mi congénere, la actitud investigativa de Kael, despertó la mía, más aun cuando dijo que deberíamos pasar atreves de la pared, sabía que el tenia magia, yo también y deducía que la humana también, por el capítulo anterior, pero no sé si el volverse intangible estuviera en el repertorio de alguno de ellos dos, porque desde luego en el mío no lo estaba.

Me acerque a tocar la pared, aprovechando de darle leves golpes con el puño, aunque la pared se notaba bastante sólida, no parecía del todo maciza, lo que medio una idea, realmente no era del todo mi estilo, ni tampoco era la actividad más glamurosa, pero alguien tenía que tomar la iniciativa, que al parecer no era algo que le sobrase del todo a nuestros compañeros.

Mi vista se centró en el suelo por un momento, buscando entre todo lo que pudiese haber hasta que encontré lo que deseaba, una piedra de buen tamaño que me serviría de martillo improvisado. Agachándome la recogí, jadeando un poco al momento de levantarla puesto que los elfos no éramos reconocidos por ser fornidos, ni mucho menos buenos en actividades físicas, pero no era momento de pensar en esas cosas… Sin más comencé a golpear con la mayor fuerza posible, no sé cuántas veces tuve que hacer que la piedra golpeara aquella pared, la cual al final cedió, dejando un boquete lo suficientemente grande como para que pasáramos.

Libere la piedra dejándola caer asegurándome de que esta no le hiciera daño a ninguno de los presentes, sentía los músculos de mis brazos palpitar un poco, pero estaba segura que en poco se detendrían, solo necesitaba reposarlos un poco.

Mis pies me guiaron para cruzar ese boquete antes que nadie, aprovechando la posición que había obtenido al ser yo quien rompiese aquella pared, nada más entrar hubo un par de cosas que llamaron mi atención, lo primero era un olor bastante desagradable  que llenaba el lugar, si podía reconocerlo bien diría que olor a podredumbre, a carne en descomposición y lo segundo era que justo en el centro de esa habitación que había aparecido detrás de la pared, se encontraba una mesa de piedra a la cual inevitablemente por curiosidad me acerque, aunque con cuidado sin titubear en ninguno de los pasos.

Con menos distancia de aquella mesa, pude observar como tenia tallada una estrella de nueve puntas, además de que estaba toda manchada de sangre, sangre que se alargaba hacia el suelo dejando un rastro. Lo que más me inquietaba es que el rastro parecía fresco, es decir la sangre no estaba seca, parecía haber sido derramada hace poco, quizás había “algo” más aquí, aparte de los fuegos fatuos, que nos llamaban, quizás ellos eran parte de una trampa.

Siguiendo el rastro de sangre mis ojos llegaron a una pequeña escalera que se encontraba al fondo de la sala, mientras me acercaba a el lugar podía percibir como el olor del lugar empeoraba, ¿Qué se suponía que habría luego de esas escaleras?... Al llegar y verlo nada de lo que hubiese podido imaginar era comparable, era un foso de cadáveres, cadáveres llenos de sangre, sangre fresca como toda la que llenaba la sala, los cadáveres estaban a medio podrirse, en pleno proceso de descomposición, todos eran cuerpos de animales, por el conjunto de elementos del lugar, lo único que venía a mi mente es que estará era una sala de sacrificios de alguna secta o dedicada a algún demonio,  un lugar recóndito en medio de las montañas, protegido por una pared falsa, era demasiado trabajado para que fuera poco importante o al menos así lo veía yo.

Recuperando un poco de mi compostura perdida, además de serenar mi mente luego de la impresión de aquella seguidilla de imágenes, pude volver a lograr concebir ideas, puesto que todo lo anterior había sido hecho por mero impulso de saber, si habría alguien que salvar por aquí.

Sin siquiera voltearme a mirar, a un contemplando aquel foso, pero desde una distancia bastante considerable de las escaleras para evitar caerme, pude decir en un tono que a pesar de intentar ser cubierto por serenidad, se notó bastante nervioso y con algo de miedo en sus matices - ¿Han visto todo esto? ¿Qué les parece? ¿Creen que los espíritus estén anclados a este lugar? O por el contrario ¿Opinan que quizás puedan ser parte de una trampa que nos haya traído hasta aquí?- Mi descarga de preguntas fue bastante extensa, pero necesitaba escuchar a alguien más dar su opinión, porque la situación comenzaba a angustiarme.
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Gerarld, Tyrande, Gula, Kaelthas, Skoth]

Mensaje por Kaila el Sáb Mayo 27, 2017 4:55 pm

- A ver si me ha quedado claro… ¿vas a ir con este mono saltimbanqui a los dioses saben dónde solo porque te lo ha pedido?.- me pregunta Kabus claramente molesto.
- Pues claro que no.- me cruzo de brazos molesta, pero mi voz no suena para nada firme.
- Ah, claro, se me olvidaba. Que despistado soy

Casi puedo ver como Kabus se llevaba la mano a la cabeza y ponía los ojos en blanco, dramatizando sus palabras solo para burlarse de mí. Será imbécil

- Vas porque un chucho sarnoso al cual invocaste mientras dormía te exige lealtad al mono y a su estúpido juego de muñecas.
- No es un juego de muñecas. Kabus, ¿quieres callarte ya? No vas a conseguir que cambie mi decisión.
- ¡Y para colmo te ha enlazado a ese saco de pulgas!
- Al menos no me roba los recuerdos.


Al instante Kabus se calla. Puedo sentir como su presencia se atenúa, quiere desaparecer.

Vale, quizás me haya pasado. Quizás.
Aunque pensándolo bien… no me viene mal un poco de silencio. Llevaba tres días dándome la vara sobre este viaje. Vale, sí, Darion no me había dado detalles, tan solo me dijo que teníamos que localizar a alguien, pero ¿qué importaba eso?


Tenía que acompañarle y punto. Además, hacía tres días que habíamos dejado Phonterek, y hacía día y medio que vagábamos por unas cuevas laberínticas y oscuras.


Esto sí había sido una mala idea.
Sí había sido mala idea fiarme del sentido de la orientación de Darion para no perderse en una cueva que o bien era enorme o bien éramos tan inútiles que no dejábamos de dar vueltas en círculos.


Por si eso no fuera poco, no soportaba la constante oscuridad en la que teníamos que movernos. No estaba sola, pero eso no me ayudaba a estar más tranquila. Me dolían ya todos los músculos de estar en tensión, a la espera de que las sombras cobrasen vida.


Darion va un par de pasos por delante de mí. A estas alturas, creo que ya está hasta las narices de mis conversaciones con Kabus, pero bueno…él fue el que me pidió que fuera. Aunque, para que mentir, Phonterek se me empezaba a quedar pequeña, no soportaba estar mucho tiempo en el mismo sitio. La sangre Shike me empujaba a los caminos.

A los caminos, no a las cuevas.

Hacía ya tiempo, aunque no sé decir cuanto, que la temperatura había bajado y, si no me estaba volviendo loca, seguía haciéndolo.

Me froto los brazos y me sorprendo de lo fría que tengo la piel. Me agarro los codos y agradezco haber traído mi manta. Esta noche la iba a necesitar.

- Oye, ¿no hace demasiado frío?.- le pregunto a Darion apretando el paso para ponerme a su altura.

En cuestión de poco tiempo, empiezo a tiritar sin poder contenerme. Me noto la piel helada e incluso respirar hace que mis pulmones se hielen. Esto no era normal.

- Kaila, ¿dónde cojones os habéis metido?
- No lo sé, Kabus.
- Vas a morir congelada.
- No voy a morir congelada
- Oh, claro…se me olvidaba que vas con el mono….podríais hacer ciertas…cosas para entrar en calor
- ¿Quieres que hagamos un fuego?.- miro a Darion tras responder a Kabus.- ¿Hacemos un fuego?

La risa de Kabus hace que mi expresión de absoluta felicidad ante la idea de tener fuego desaparezca y tome su lugar un ceño fruncido y un suspiro de enfado.
¿De qué se reía ahora?
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Darion el Sáb Mayo 27, 2017 5:40 pm

Tres días llevaba ya fuera de Phonterek...y casi dos dentro de aquella cueva laberíntica, digna de ocultar un minotauro. Tres días aguantando a Kaila hablar sola...y casi dos para acostumbrarse a que aquello no acabaría, por lo que mejor era ignorar. Y sobre todo, tres días que lamentaba no haber cogido un mapa y casi dos para asumir que estaba perdido.

Habían ido en dirección a los montes Keybak en busca de un contacto para la red, pero hacía día y medio que entraron en una cueva para resguardarse de las inclemencias del tiempo y, en un alarde de inteligencia tan propio y común en Darion, decidió seguir el camino a través de la cueva, pues parecía segura y el mono confiaba plenamente en que llegase a algún lugar.  

Sin embargo, aquella cueva parecía no tener fin...y ya no eran capaces de volver atrás, por lo que el joven empezaba a asustarse tanto por las provisiones como por la temperatura que empezaba a bajar. Kaila llevaba un rato hablando sola, pero esta vez parecía que se dirigía al mono y no a Kabus.

-Si, hace demasiado frío...aunque ahora que lo pienso...es bueno, supongo. Quiero decir...realmente solo hemos avanzado casi en una dirección...por lo que si ahora ha bajado la temperatura, significa que...QUE YA ESTAMOS EN KEYBAK.

Ignorando la proposición de fuego de Kaila, la cogió y la zarandeó levemente para que se diera cuenta de lo que pasaba. Pero pronto la dejó, pues su alegría se vio borrada rápidamente.

-Vale, estamos en Keybak...eso significa que la cueva llega desde cerca de Phonterek hasta aquí, lo cual es cuanto menos, impresionante. Pero por mucho que ya estemos en Keybak...no sabemos como cojones salir de esta cueva...

Darion suspiró profundamente y, al hacerlo, sintió algo. Sintió a través de su oído desarrollado que más adelante la cueva dejaba de ser tan pasillesca para ser algo más amplia, todo aquello gracias al eco.

Agarró levemente a Kaila y se dirigió directamente a donde creía que había una sala para, efectivamente, encontrarse con una zona más amplia de la cueva.

-Vale, aquí podemos hacer fuego...aunque ¿Con qué?

Lo único que tenía  a mano el joven mono era la bolsa de tela que guardaba la comida, no quedaba mucha por lo que podrían hacer arder la tela de la bolsa mientras comían lo que les quedaba para coger fuerzas y buscar una salida...o algo. Darion sugirió mediante gestos y miradas que podrían hacer arder la bolsa...o al menos intentarlo.

-Vale Kaila...parece que estamos cerca. No se si noto corrientes de aire o son locuras mías, pero parece que estamos más cerca de una salida que hace unas horas. Voto por comer, evitar morir de frío, descansar y luego volver a ponernos en marcha para evitar morir aquí congelados...creo que merezco algo un poco más digno para morir.

Las temperaturas habían bajado mucho y Darion, pese a tener una resistencia al frío aceptable por su raza, no estaba bien, pues ahora se arrepentía enormemente de pasearse siempre con el pecho al aire y deseaba profundamente tener ropa más abrigada y apta para el lugar.
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

Mensaje por Señorita X el Lun Jul 03, 2017 6:15 pm

OFF Gerarld se queda fuera de la partida, tras dos turnos sin postear. Ya buscaremos alguna consecuencia más tarde. Disculpad la tardanza. En su momento que pude haber posteado, me dispuse a esperar a los que tenían que postear, y se ha retrasado más de la cuenta.
Gula se retiró de la partida voluntariamente por motivos personales, y Aran está también fuera. Saltaremos el turno a Isarika porque no ha podido postear esta semana.

ON

Pitch poco después de insistir con el hecho de que habría que racionar lo que poseían, se levantó de una forma extraña del suelo, y comenzó a caminar hacia el interior de la cueva, sin atender siquiera a los gritos y suplicas de sus compañeros, perdiéndose en la oscuridad de la cueva.

El divium le siguió, no sin antes provocarse a sí mismo un esguince por apoyar con el pie helado y torcido, esguince que le valdría varias semanas de recuperación.

Por otra parte, la elfa lunar consiguió romper el muro que tenía el elfo solar enfrente, dejando a la vista una sala llena de un olor a putrefacción tan intenso que recordaría a una morgue tras una plaga que matase a muchos.

En el centro de la sala recién abierta se encuentra una mesa de piedra con una estrella de 9 puntas tallada encima, con restos de sangre fresca que se dirigen hacia el suelo y a una pequeña escalera que estaba al fondo de la sala.

Por otra parte, la humana que se internaba junto al hombre-mono se acercaban hacia los pasillos de la cueva que llegaban hacia donde se encontraban los elfos.


En la sala donde se encontraban los elfos, la sangre burbujeaba de una forma extraña del depósito de cadáveres.


Por otra parte, la humana buscadora de almas se encontraba en una fantasía mental, supeditada por alguna clase de magia malévola que le hacía imaginarse cosas extrañas. Todo lo que cree haber hecho ha estado únicamente en su cabeza, mientras el fuego fatuo pasaba a través de ella.

OFF

Podéis investigar y tratar de ver lo que sucede en la sala mientras Kaila y Darion se acercan allí
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Re: 5 dias bajo la nieve[Grupo 2][Campaña][Isarika, Tyrande, Kaelthas, Skoth, Kaila, Daraion]

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