Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Propuesta para una Saga
por Celeste Shaw Miér Nov 07, 2018 6:56 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Vanidad Mar Nov 06, 2018 8:47 pm

» Ayanne Waden
por Alegorn Mar Nov 06, 2018 7:24 pm

» El Cuervo sobre el Muerto
por Katarina Mar Nov 06, 2018 2:08 pm

» Un Zarpazo en la Tormenta.
por Ayanne Mar Nov 06, 2018 12:45 am

» [Campaña] La Ciudad de Oro, Dinas Aur.
por Zeena Samaha Dom Nov 04, 2018 8:18 pm

» Buenas
por Strindgaard Dom Nov 04, 2018 12:23 am

» Voctha
por Alegorn Vie Nov 02, 2018 12:41 pm

» Revolución en Rodelfia
por Strindgaard Vie Oct 26, 2018 6:20 am

» No conteis conmigo esta semana
por Alegorn Lun Oct 22, 2018 11:29 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Sombras en Dualin

Ir abajo

Sombras en Dualin

Mensaje por Elycan Velldrack el Dom Abr 02, 2017 11:36 pm

"Tengo que llegar", repetía en mi mente mientras continuaba caminando, aparentemente perdido en el territorio de Daulin, mientras visualizaba en mi mente los territorios de Zheroker. El viento me azotaba el rostro, enrojeciendo la punta de mi nariz, y siendo ayudado por la bruma marítima, me hizo perder el sentido del olfato. El sonido de las olas golpeando los muros rocosos de las montañas me hacia saber que a la izquierda se encontraba una gran caída, acompañada de una horrible muerte. Mientras que a la izquierda se podía hallar la seguridad de la solida pared montañosa, a la cual me apoyaba con fervor; haciéndome recordar, en cierta manera, a los cálidos abrazos de mi madre. Tenía hambre, pero no podría comer en ese momento, además, sólo me quedaba la mitad de un pan en la mochila, y tenía que aprovecharlo bien. "Tengo que llegar".  

*********************************************************************************

Cuanto el tiempo de la mañana termino terminó, y con ello los fuertes vientos se habían reducido. Había alcanzado más altitud en medio del transcurso, por lo que podía observar la bruma marítima al asomarme, mientras que al alzar la vista, caían sobre mí los rayos solares. Cuando mi estomago volvió a pedirme alimento, no dude en que sería un buen momento para darle una mordida a aquel pedazo de pan, el cual rápidamente saqué de mi mochila. Aquella pequeña merienda, le sobraban 3 centímetros más para que desapareciera, por lo que sólo di un pequeño bocado. Ya satisfecho continué caminando. De vez en cuando, entretenía mi mirada al ver a la aves volar o al notar como el brillo de la gema roja de mi collar se reflejaba en el muro montañoso. Padre decía que aquel brillo de la gema representaba el alma de su portador, decía que era casi mágica, probablemente, sea la única cosa "mágica" de la cual tengo curiosidad. Perdido en mis pensamientos, no pude prestar atención a como, lentamente, el sol se empezaba a ocultar en el horizonte. La noche se acercaba, y yo no había encontrado lugar en donde ocultarme de los peligros.

**********************************************************************************

La noche ya se había hecho presente y yo aun no lograba encontrar una misera cueva para poder pasar la noche. Si no fuera por la luz de el trío agrupado de lunas, me habría caído por el borde del ahora estrecho camino. Aun seguía apoyado al muro cuando de repente, caí al suelo, la apertura de una cueva dentro de la montaña había sido la causante de que mi corazón se acelerase. Miré adentro y todo estaba completamente oscuro, al adentrarme sin embargo, sentí un cómodo calor. Lo había decidido, pasaría la noche ahí, en aquella acogedora cueva.
Unas pequeñas piedras cayeron en mi rostro, lo que me hizo incorporarme rápidamente. Inmediatamente el suelo y las paredes empezaron a temblar, y más piedras pequeñas se empezaron a soltar del techo pedrusco, dirigí mi mirada hacia la entrada de la cueva, de donde el sol de la mañana se empezaba a hacer presente. Corrí hacia aquella luz, hasta que de repente todo se hizo oscuro.
─¡No! ─grité golpeando la roca gigantesca que bloqueó mi única salida.
Pero ese era ahora el menor de mis problemas, puesto que aquellas minúsculas piedras que caían desde el techo no habían cesado, y poco a poco dejaban de ser pequeñas piedras, a ser grandes trozos de piedra que se empezaban a juntar con la intención de aplastarme, por lo que corrí hacia lo más profundo de la cueva esquivando todo objeto pesado que quisiera caer sobre mí. El sonido ensordecedor del terremoto aumentaba mi frustración, levanté mi mirada hacia una piedra, casi del mismo tamaño que la que tapó mi salida, estaba apunto de caer y obstruir mi huida de un sepulcro de piedras; me lancé al mismo tiempo en que aquella piedra empezaba a desprenderse. Cuando aterricé, voltee mi mirada hacia la gigantesca roca que impedía la continuación del desmoronamiento, respire hondo, y empecé a buscar una salida.
Andando perdido en la oscuridad de la cueva, volteaba rápidamente, hacia zonas de las que se producían sonidos que me erizaban los pelos, en esos momentos, escuché pisadas. Varias ideas entraron en mi mente; pero la principal, fue la presencia de algún orco, escuché las historias de aquellas criaturas que vivían del robo en estas zonas.
"Si es que hay un orco aquí, probara el filo de mis espa..."
─¡Ahhh! ─exclamé de dolor cuando choqué con algo.
─Fíjate por donde vas ─me increpó una voz femenina.
─¿Quién? ─interrogué confundido mientras me incorporaba y colocaba mi mano derecha en la empuñadura de una de mis espadadas enfundadas.
─Permíteme ─respondió la joven voz.
Una luz iluminó la zona. Frente a mí se encontraba una joven de un corto pelo castaño, llena de pecas y ojos verdes, casi igual a mi estatura y vestida con ropas de cuero, llevaba en su mano izquierda un pequeño farol.
─¿Tú también te atoraste? ─interrogó frunciendo el ceño.
─Sí ─respondí de inmediato─. El terremoto me despertó, si no hubiera sido rápido las rocas me habrían sepultado.
─Sí... perdón por el terremoto, sígueme, creo que podemos encontrar una salida.─me dijo al voltearse y empezar a caminar.
Aquella petición me pareció extraña, le empecé a seguir para no volver a la aterradora oscuridad. Le interrogué acerca de sus peticiones mientras caminábamos por los túneles, y la muchacha, con la mirada siempre en la dirección en la que iba, me reveló su secreto. "Lo que me faltaba... magia", dije en mi mente cuando dijo ser una geomantica que, al parecer, estuvo usando sus poderes para abrirse paso entre las rocas, causando así aquel terremoto. No le replique aquello, aunque odie la magia no hay otra forma de salir de aquí sin ella, por lo que sólo acepte sus disculpas.
Llevábamos tiempo caminando en el túnel, en mi mente pensaba que este mismo no tendría fin.

─Hey ─dijo de repente la joven─, no me has dicho tu nombre.
─Porque tú no me lo dijiste antes ─respondí.
─Oh, parece que ustedes sólo usan la caballería cuando les conviene ─replicó ella burlonamente.
─Elycan, ¿y tú?
─Dejemos eso de lado por un momento.
─¿Qué? ─me quejé─, vamos, eso no es justo.
La joven se sentó, apoyándose en el muro de la derecha y dejando el farol a un lado. Tal parece que estaba tan cansada como yo. Me senté al otro lado, con la mirada perdida en la oscuridad que teníamos por recorrer delante de nosotros.
─Bonito collar ─me dijo de repente aquella joven.
─Sí...─respondí mientras agarraba el collar fuertemente con la mano derecha─, y es mío.
Ella sólo se río mientras se levantaba y tomaba nuevamente el farol para volver a caminar, le empecé a seguir precavidamente, observando con atención a mi alrededor para no ser sorprendido por los poderes de mi acompañante, no me fío de ella, pero es la única que puede ayudarme a salir de aquí. "¿Por qué no simplemente nos abrimos paso entre la piedra con sus poderes?", me preguntaba mientras seguíamos avanzando.
─Entonces... ─mencionó de repente─, ¿qué hace un mozo como tú por estas cordilleras?
─Son asuntos personales.
─Bien, bien, el señor quiere guardar secretos.
─Tú también guardas secretos ─le increpé─. Aun no me has dicho tu nombre.
─Y por el momento seguirás sin saberlo.
Antes de que pudiera siquiera responder, un rostro gris se pudo ver por la luz del farol. Un rostro con colmillos y ojos centelleantes. La joven lanzó una maldición al momento en que el rostro se ocultó nuevamente en la oscuridad, para salir nuevamente, y rebelarse como un gran orco que portaba una gran hacha oxidada.
─Te encontré ─dijo aquel monstruo mientras sonreía y observaba a la joven.
Rápidamente desenvaine mis armas, que bloquearon el ataque descendente del hacha; la joven paso de mí y del orco, dejándonos en el profunda oscuridad, o al menos a mi, ya que podía ver aquellos ojos brillantez en medio del negro escenario. Un puño me tiró hasta la pared del muro de piedra, esperé a recuperar el aliento y a que mi vista se adaptara al ambiente; cuando pude diferenciar las formas, empecé a correr, siguiendo los gruñidos del orco. Mi corazón iba tan rápido que sentía que se saldría, mis piernas temblaban, hasta ahora no había combatido contra un orco, y hasta ahora no había intentado salvar a alguien que usara la magia.
De repente, la luz del sol me cegó por unos instantes, pero no había salido, la luz venía desde arriba e iluminaba una zona redonda en la que no había escapatoria. Allí, enfrente mío estaba aquel orco, sosteniendo el hacha para dar un golpe a la joven, quién por fortuna logró esquivar dicho ataque. Aguante el miedo que en mí crecía y me lancé al combate con dicho orco, bloqueando los ataques que lanzaba con su hacha, bloqueé su ataque descendente y sentí como mis brazos crujían, el bloqueo del ataque lateral me hizo sentir como mi antebrazo izquierdo se quebraba, y el puñetazo en mi estomago me hizo querer vomitar el pequeño pedazo de pan que había devorado. Ya en el suelo, pude ver como la joven se preparaba para escapar, mientras que el orco me miraba con ojos furiosos y preparaba su hacha para decapitarme.
"Acaba con esto, acábame", repetía en mi mente mientras sentía como la sangre salía desde mis orificios nasales y mis parpados empezaban a pesarme cada vez más y más. Entonces, escuché y vi como las piedras de al rededor, pequeñas y gigantes, se amontonaban al rededor del orco, quitandole el aire y haciendo trizas. De repente todo a mi al rededor empezó a temblar, los muros de piedra caían uno sobre otro. La joven apareció de repente a mi retaguardia.
─Puedo ayudarte a salir ─me dijo mientras me ayudaba a incorporarme.
─¿Y tú? ─le interrogué, mientras veía que unas lagrimas salían de sus ojos.
─Yo tengo que evitar que el lugar se desmorone ─me dijo antes de usar sus poderes y elevarme en un pilar de piedra hacia aquella luz en lo alto.
Varias piedras se iban acumulando y caían, la velocidad en la que el pilar crecía, fue lo suficientemente rápida para sacarme a tiempo de aquel desmoronamiento y salir a la superficie. Me gire, para ver si había alguna forma de volver por ella, pero el pilar, de la misma forma que me salvó, había sellado mi vía de escape, y por ende, su vía de escape. Aun con mis manos apoyadas en el suelo, pude sentir un pequeño temblor que venía desde adentro, no sé si es que murió, no sé si es que acaso sigue viva. Quede inconsciente, y luego desperté en una cama cálida. En frente mío se podían ver los edificios de Bund´Felak, entonces un enano entró en la habitación.
─Vaya, despertaste ─me dijo satisfecho.
─¿No encontraron a alguien más? ─interrogué pensando en la joven.
─No ─me respondió sentándose en una silla cercana─. ¿Venías con alguien?
Me quedé callado por unos momentos ─Sí..., pero, creo que me abandonó ─respondí mientras observaba el lugar externo por medio de la ventana, y planeaba mi siguiente parada.


avatar
Elycan Velldrack

Mensajes : 15
Edad : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Sombras en Dualin

Mensaje por Señorita X el Lun Abr 03, 2017 11:24 am

Un hijra correcto, aunque personalmente, le recomiendo tratar de mejorar su redacción de dos formas.

La primera es ampliar su vocabulario. Esto no es fácil, y es más probable conseguirlo leyendo muchos libros de calidad. También podrían servir los temas aquí escritos por los usuarios más veteranos.


La segunda es seguir refinando el uso de la puntuación. Ya ha mejorado bastante desde la primera versión de su historia. SEguro que poco a poco mejora en ambos apartados.


Un saludo
avatar
Señorita X

Mensajes : 1269
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.