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Se busca: Sangre de tu Sangre

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Se busca: Sangre de tu Sangre

Mensaje por Skurk Äsping el Jue Abr 13, 2017 1:12 am

Era una mañana bastante bonita aquella, he de decir. Las infernales criaturitas aladas estaban chicharreando en alguna parte del pueblo, pero estaban lo suficientemente lejos como para que su cantar incluso se oyese como una melodía. El sol me había dado en toda la cara, indicándome que debía levantarme de mi rama a comenzar el día. Abrí los ojos con dificultad para acostumbrarme a la luz, viendo los rayos a través de las hojas de la copa de mi árbol. Dejé caer mi cuerpo hacia la derecha comenzando por mis piernas, y al estar a la altura adecuada, me sostuve con ambas manos de la rama. Me balanceé por ella hacia la siguiente, en la que también me dejé caer hasta bajar a la penúltima. Repetí lo mismo suficientes veces como para llegar a tierra sin ninguna magulladura, aunque con las manos enrojecidas. Pisé tierra firmemente y me dirigí hacia la taberna local, donde algún chismorreo me daría algo que hacer en el día. Me ajusté mi macuto al pecho y palpé las dagas en mi cinto cuidando de que estuvieran las tres en su sitio antes de comenzar a caminar. Al llegar a la taberna, el mesero sonrió al verme y me invitó a pasar a la barra. Ya me conocían de seguro, porque justo después de los buenos días, el cantinero me alargó un tarro de sidra.
 
He oído que en Physis hay una bestia aterradora que se come vivas a sus presas. Darán buena pasta por su cabeza —Afirmó por lo bajo, con su voz gruesa y carrasposa.
 
¿Alguna idea de qué tipo de bestia es? —Indagué, pero lo único que obtuve por respuesta fue una encogida de hombros desdeñosa mientras se daba la vuelta para atender a otro aventurero.
 
Di un trago fulminante a mi sidra antes de partir; ajusté mi cinturón y caminé fuera de la taberna. No era un viaje precisamente largo, el bosque estaba a unos cuantos minutos a pie y sabría fácilmente en qué zona merodearía la bestia, pues era seguro que allí no habría nadie circulando. De lejos, el lugar pintaba bien; vegetación por todas partes haciendo un paisaje completamente verde. Al acercarme, los aires de grandeza disminuyeron un poco. Siseé mi lengua para sentir un poco el ambiente, y lo único que podía percibir era muerte y moho. El lugar era sumamente oscuro, algo a lo que le resté importancia dada mi pobre vista, pero aun así, era inquietante. La tierra bajo mis pisadas pronto se volvió blanda, y antes de que mi cuerpo notara la rareza del lugar, me vi colgado de cabeza a varios metros del suelo. Una trampa me había amarrado el pie izquierdo y hacía daño en el tobillo. Maldije en voz alta en la lengua común mientras forcejeaba contra la cuerda. Sin demasiado éxito, mi movimiento fue detenido por una sombra cubriendo mi rostro. Lo único que podía ver a ciencia cierta eran fauces mostrando colmillos afilados. Mis ojos se adaptaron nuevamente a la luz y pude detallarla.
 
La temible bestia había resultado en una dama de rasgos ofidios; rayas pardas y negras cruzaban su rostro de lado a lado, y sus ojos anaranjados sólo reflejaban su raza de origen. Era claramente una serpiente, y no tenía pinta de ser precisamente una serpiente amable. Sentí su hambre en la mirada y sentía que iba a terminar en el estómago de uno de los míos, pero cuando se acercó lo suficiente, la mirada de hambre cambió drásticamente. Se deslizó un poco más abajo y clavó su mirada en mí, estudiándome; paseaba la vista de mi rostro a mis manos y de regreso, pasando por las partes de mi piel que no eran cubiertas por la ropa. Allí me di cuenta de que no sólo su rostro estaba cubierto de manchas y escamas, sino que poseía una cola inusualmente larga que enrollaba al árbol y se deslizaba por él como lino sobre porcelana. Mi mejor reacción ante su cambio de actitud fue sonreír de lado, comprendiendo su situación, e intenté hablarle.
 
Hola, un placer —Aún de cabeza, extendí mi mano hacia ella, mareándome por un segundo gracias a la incómoda posición. La criatura se alejó un poco y me miró amenazante—. Me llamo Skurk —Cambió nuevamente su actitud al oír mi tono y mis palabras arrastradas en siseo, aunque hizo caso omiso de mi mano extendida, por lo que la dejé colgar nuevamente.
 
Tú~ No~ Humano~ —siseó con dificultad, como si las palabras se estuviesen empujando a través de su garganta sin saber exactamente a dónde ir. Entendí pronto su barrera lingüística. 
 
¿Por qué aterrorizas en estos bosques, hermana? —indagué, esta vez en la lengua de nuestra raza. El término pareció enfurecerle, pues cambió de semblante y se desenrolló un poco más del árbol, enrollando ahora parte de su cola en mi torso.
 
—Me llamas hermana, pero andas por la tierra como una bestia sin escamas —recriminó, lo que me dejó un poco descolocado. También sentía en ese momento que mis huesos se estaban descolocando. Por más flexibles que fuesen, aún eran humanos, y si ejercía un poco más de presión, haría colapsar mis pulmones. Tomé un poco más de aire con dificultad para responder.
 
¿Cómo hablaría tu lengua si lo fuera? —tosí, sintiendo que el aire terminaba de huir de mis pulmones, pero la presión pareció ceder un poco.
 
¿Para qué has venido? —Bajó un poco la guardia, pero su tono seguía siendo amenazante— Estas son mis tierras.
 
Están dando precio por tu cabeza.
 
Un centenar de los soldados caminantes no podrán conmigo.
 
Esta vez no enviaron a un soldado caminante, pero yo no seré quien tome tu vida —repliqué, intentando no sonar amenazante. Estaba consciente de que ella sería una amenaza real.
 
Tampoco podrías —No bajó su tono. De hecho, su agarre comenzó a apretarme los pulmones-. El cuerpo humano es tan frágil.
 
Sentí mis costillas comenzando a ceder ante la fuerza de la serpiente. El regusto a sangre se hizo presente en mi boca. Si no me transformaba, sería tragado entero. Mi cuerpo convulsionó un par de veces, luego las escamas negras de mis brazos se extendieron por el resto de la piel. Las piernas se volvieron una cola, y mi cuerpo tomó la forma casi exacta de una serpiente. Mis rasgos humanos quedaron resumidos a un par de brazos y pectorales. Mis pertenencias terminaron en el suelo y estaba rezando porque no se rompiera nada. El agarre de su cola quedó solo en parte de la mía, por lo que me pude enroscar hacia arriba. Me enrollé en su cintura y la miré directamente a los ojos.
 
Estas tierras no son de tu pertenencia.
 
Intenté embelesarla, pero no surtió efecto. Ella me mostró los colmillos abriendo la boca de par en par. Ya sabía cómo era esto; ella iría directo a envenenarme. Había una ventaja respecto al tamaño: Si obstruía su mandíbula, le iba a ser imposible morderme. Le mostré también mis colmillos mientras estiraba una mano hacia una rama. Ella se impulsó hacia mí, momento perfecto para poner mi mano libre en su cuello y la otra, ya con la rama arrancada, en su boca, justo en la mandíbula. La masticó un par de veces con sus encías, pero no cedía ante la presión. Estaba concentrada en masticar la rama, por lo que aflojó un poco el agarre de mi cola, momento que aproveché para zafarla y enroscarla a ella. Ahora, todo mi cuerpo se veía enrollado al de ella, dejando el espacio suficiente para erguirme como una cobra. Ella intentó tomarme con ambas manos, pero mi agarre en su cuello la mantenía suficientemente alejada. Solté el resto de mi cola y la dejé caer para hacerle peso, lo cual sí hizo efecto; el agarre que tenía en el árbol se debilitó y caímos. Alcé un poco mi cola, y toda la presión de mi cuerpo calló sobre ella. Luego de recuperarme de la caída, hablé una vez más.
 
Necesito que te vayas, o vendrán por ti.
 

Esta vez no hubo una respuesta amenazante más que una mirada de odio y su cuerpo relajándose.  Quité la rama de su boca, y la cerró. Se dio media vuelta, haciéndome caer sobre la tierra, y se fue siseando y arrastrándose con fuerza con ayuda de sus brazos. Al acomodarme, vi un último rastro de cola parda desaparecer entre la oscuridad del bosque. Me cargué mis pertenencias al hombro, y comencé a arrastrarme fuera de allí. Fue luego de un par de minutos cuando caí en cuenta de que si alguien me vería en esta forma, probablemente lanzaría a matarme, por lo que tras un par de convulsiones más, mi cuerpo comenzó a cambiar; prácticamente estaba arrancándome la piel, y sentía un escozor correrme desde la cola, que se transformó en un par de piernas, hasta la cabeza, que se tornó en un rostro humano poco agraciado. Cojeé un par de pasos hasta donde mis pertenencias habían caído por la transformación, alcé sólo las ropas y me las puse. Me encaramé mi macuto, del cual estaba colgado incluso mi cinto, y comencé a caminar. Sentí a Hissa, mi serpiente, salir del macuto y enroscarse ásperamente por mi brazo. Sabía que estaba malhumorada, pero poco podría hacer al respecto. Ahora debía inventarme una estupenda excusa de por qué no traía la cabeza de una Naga histérica en mi mano.
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Re: Se busca: Sangre de tu Sangre

Mensaje por Señorita X el Vie Abr 14, 2017 12:30 pm

Me gusta su hijra, aunque admito que una vez que me enganché a la lectura esperaba más longitud. Pero está correcto. Un saludo
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