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No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Miér Mayo 24, 2017 8:26 pm

No pude evitar encogerme al oír el grito de dolor.
Montones de historias se arremolinaron en mi cabeza y todas y cada una de ellas estaban teñidas de negro y rojo.
Las marcas de los brazos, las que aquel ser me hizo cuando era una niña, ardieron como si fueran marcadas de nuevo. No puede evitar morderme el labio para contener el dolor.

Observo al horige desde mi sitio, al lado de Darion, mientras intento ordenar las ideas en mi cabeza. Cosa que no me sale del todo bien.

Los escucho hablar con atención mientras dejo que mis ojos vayan de Kadum a Darion, alternativamente.
Cuando Kadum le responde a Darion, no puedo evitar que se me empañen los ojos por las lágrimas. Aquel horige lo había pasado verdaderamente mal y por mi culpa uno de los suyos le había hecho revivir todos los malos recuerdos.

Y la respuesta de Darion no ayuda a que me sienta mejor. Ambos habían sufrido por el simple hecho de ser distintos.

Darion me mira, suplicando ayuda.

Parpadeo un par de veces y me aclaro la garganta. Sin pensar muy bien lo que hago, avanzo un poco, posicionándome más cerca de Kadum.

- Lo siento...- digo en un susurro casi inaudible.- Yo.. no quería que... Lo siento.- repito alzando la voz hasta alcanzar un tono normal.- Entiendo tu reacción. De hecho, creo que yo he tenido varias así a lo largo de mi vida y...no es agradable ver como un completo desconocido invade tu hogar, menos aún si es humano y...bueno... te hemos causado tanto daño.- Miro al suelo avergonzada y nerviosa.- Darion solo intentaba protegernos, a los dos. El...otro tipo, iba a matarte y... también siento eso. Kabus temió por mi vida y está obligado a defenderme. Darion te salvó al intervenir. No le culpes por golpearte.- miro a Darion nerviosa.- Él solo intentaba ayudar. No es fácil actuar cuando ves que los tuyos están en peligro y...bueno... yo... de verdad que lo siento, esto no habría pasado si yo no hubiera entrado o hubiera sido capaz de contener a Kabus...

Agacho la cabeza dejando que el pelo oculte un poco mi expresión. No se hasta que punto he dicho algo con sentido, ni siquiera se si se me ha entendido. Las palabras no son lo mio.

Las palabras no son lo mio, pero la música sí.

Con el movimiento más decidido que he hecho en todo el día, saco la flauta de mi cinturón y empiezo a tocar.
No toco ninguna canción, simplemente dejo que las emociones salgan y llenen el silencio de la habitación, que le den sentido a mis palabras vacías.

La música es triste, pero enérgica, fuerte. No solo dejo que salgan mis emociones, sino que también trato de hacer sonar la historia de aquel hombre. El maltrato y el sufrimiento hacen que la música suene desgarrada y rota al principio, como el lamento de un niño, para luego tomar fuerza y hablar de liberación, de vida y de dolor.

Cuando termino de tocar, las lágrimas mojan mis mejillas.
Me gustaría decir que solo hay un par de lágrimas sueltas, pero por desgracia no es así. Creo que llorar como una niña es la expresión que mejor me describe ahora mismo.

En fin, espero que no intente golpearme otra vez.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Sáb Mayo 27, 2017 5:02 pm

El joven mono escuchó con sorpresa las palabras de Kaila...sorprendentemente, parecía que de verdad lo sentía y aquello descolocaba enormemente a Darion por el simple hecho de que hace poco más de una hora, Kadum había tratado de matarla. Sus palabras eran sinceras...pero su música mucho más.

Kadum no se había dado la vuelta cuando Kaila le habló, pues trató de ignorarla lo máximo posible pese a que sus palabras si que estaban logrando calar en la dura coraza del hombre. Sin embargo, el sonido de la flauta lo dejó perplejo y ,al son de la tragicómica melodía de Kaila, sus ojos se fueron llenando de lágrimas...pues sentía que aquella canción era él...sentía que aquella canción describía lo que había sufrido.

Sin girarse, entre lágrimas y con la voz rota por el llanto que no trataba de ocultar, trató de soltar un "lo siento" , pero fue inaudible y se dio cuenta de ello. Se levantó y con la cara llena de lágrimas, se acercó a Kaila y la abrazó...o al menos lo intentó de mala manera. Todo aquello mientras decía varias veces más que lo sentía.

A los pocos segundos se separó, medio temblando aún. Velvet, en segundo plano, llorando también aunque de forma más sutil y por su parte Darion tratando de ocultar sus escasas lágrimas...al final iba a ser verdad aquello que decían sobre que los horiges son más emocionales que las demás razas.

-Gracias...y lo siento...y también quiero pedirte perdón a ti, Darion...

El mono se secó las lágrimas generadas por la música de Kaila y le tendió la mano a Kadum.

-Lo siento Kadum...quise protegerte tanto a ti como a Kaila y no reaccioné bien...

El horige adulto apretó la mano de Darion con confianza...todo aquello apuntaba a unas paces más que aseguradas. Acto seguido se dirigió a Kaila ,la agarró con suavidad por los hombros y se agachó levemente para dejar su cara a la altura de la chica.

-Ojalá todos los humanos fueran como tu...

Tras aquello se volvió a dirigir a la camilla donde estaba Velvet secándose las lágrimas. Darion tomó aquello como que ya era suficiente por hoy y que todo estaba arreglado, por lo que se despidió con la mano de Velvet y Kadum e hizo un gesto a Kaila para que lo siguiera. Una vez fuera, Darion cerró la puerta y se acercó a Kaila.

-Ojalá todos los humanos fueran como tu.

Sin darle mucho tiempo a responder, volvió a caminar por la laberíntica base, buscando esta vez la sala principal, donde solían reunirse todos los horiges de la base. Al principio se equivocó un par de veces de cruce, debido a que aun estaba un poco conmocionado, pero pronto llegaron al sitio indicado: Una gran sala abierta con una tarima y con horiges por todos lados...algunos sentados hablando, otros de paso, otros entrenando...

-Bueno...aquí vas a dar tu pequeño concierto ¿Estas lista?

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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Sáb Mayo 27, 2017 6:21 pm

El abrazo me pilla por sorpresa. No esperaba esta reacción.
Sin poderlo evitar, sonrío entre lágrimas y le devuelvo el abrazo.

Era un abrazo torpe, pero lleno de calidez y de perdón. Ni siquiera soy capaz de responder a las palabras de Kadum.
No entiendo como se les puede querer esclavizar, son puras emociones. Emociones a flor de piel, son como la música, y a la música no se la puede encadenar.

Ahora tengo más ganas que nunca de dar mi pequeño concierto esta noche. La casa de esos malnacidos arderá al son de mi música o... gracias a alguna que otra antorcha que se me caiga por despiste. Quién sabe.


Kadum se me acerca tras reconciliarse con Darion y coloca sus manos sobre mis hombros. Luego, se agacha lo suficiente como para dejar sus ojos a la altura de los míos.

Sus palabras me hacen sonreír crean en mis ojos nuevas lágrimas y, sin apenas darme tiempo a decir nada, vuelve a la camilla donde la horige lo estaba curando. Cuando la miro la veo... ¿llorar?

Me giro hacia Darion, algo confusa, al tiempo que lo veo hacerme una señal para que lo siga.

Cierra la puerta tras de mi, se me acerca y...
Las mismas palabras.

Las mismas palabras, solo que esta vez me dejan aún más descolocada que la primera vez.
Nuevamente, hago un intento de responder, pero Darion empieza andar antes de que la más mínima palabra salga de mi boca. Por unos segundos, me quedo ahí parada, viendo como se aleja. Por suerte son solo unos segundos los que mi cerebro tarda en recordarme que me perderé si me quedo ahí sola.

Voy tras él, a paso ligero, y lo sigo en silencio. Por alguna extraña razón, me siento un poco avergonzada. No me atrevo a hablar, ni siquiera me atrevo a hacer ruido.

Al poco tiempo llegamos a una sala amplia donde hay montones de horiges. Darion se gira hacia mí y me habla. Sonrío cuando me pregunta si estoy lista.

Cojo mi flauta y me paro a pensar unos segundos antes de empezar a tocar.
Conozco montones de canciones que hablan sobre guerras y batallas, pero todas ellas son batallas humanas. Y esto no iba a ser para nada una batalla humana.

Podía improvisar algo, pero si tocaba algo improvisado sin conocer primero en que estado de ánimo se encontraban, probablemente no conseguiría el efecto que quería.

Ya está.

Me giro hacia Darion y hago sonar la primera nota de la canción mientras le sonrío.
Todo el mundo conocía esa canción. Fue la primera que aprendí a cantar y luego a tocar.
No era más que un cuento para niños, pero que tocada de la forma adecuada podría sonar como la más increíble de las leyendas.

Dejé que la música avanzara y contara la historia del Rey Mono. Sus aventuras, pero sobre todo sus desventuras. Era una canción alegre que empujaba a bailar, a bailar y a cantar.

Hice lo primero.
Bailo haciendo sonar la canción, primero alrededor de Darion, y luego entre el resto de horiges.

Cuando la canción termina, empiezo a tocar otra sin pausa, completamente distinta.
El ritmo es frenético, y más que a bailar, empuja a saltar.  A saltar y a romper cosas, como toda buena canción de piratas.

Sonrío cuando el sonido de la flauta casi se ve ahogado por las voces de los que cantan la canción, como verdaderos piratas.

Rey Mono
Piratas
No dejes correr a las ratas
En los callejones
La tabernera de las ubres

Toqué todas esas canciones, seguidas, sin hacer ni una sola pausa.
Para cuando terminé  de tocar la última estaba empapada en sudor y cansada, pero todavía quedaba la más importante.

Empiezo la canción con notas graves, generando tensión en el ambiente a cada subida y provocando algún que otro suspiro de alivio cuando la música se vuelve a calmar. Dejo que mis propias ganas por enfrentarme surjan e impregnen la música, trasmitiéndose al resto. El fuego arde en la canción, el chocar de las espadas marca las notas más agudas y los caídos se entierran con las graves.

El sonido lo inunda todo.
El silencio bajo la música es sepulcral.

Al terminar, vuelvo a estar frente a Darion, respirando con cierta dificultad y sonriendo.

- ¿Listos?

Ojalá no olvidara aquella canción.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Lun Mayo 29, 2017 9:38 pm

Cuando la musica comenzó, los rostros de todos los Horiges se iluminaron. Parecía que llevaban esperando un evento similar desde que llegaron a la base. La verdad es que la vida allí abajo era monótona...aburrida, por lo que el concierto de Kaila renovaría las fuerzas de todos ellos y ayudaría a que aquella noche todos sonrieran, ya no solo por lo que disfrutaron si no por el éxito que sería la misión.

La música duró mucho, el tiempo transcurrió rápido...todo el mundo disfrutaba, todos habían dejado de preocuparse por unos instantes y aquello era precioso. Hombres, mujeres, niños y ancianos bailaban, cantaban y gritaban...primera vez que los veía felices desde el día que fueron admitidos en la red.

Darion se quedó en una esquina, cantando a pleno pulmón y bailando a ratos con las muchachas que se lo proponían, pero no gastó demasiadas fuerzas, pues sabía que las necesitaría. Cuando quiso darse cuenta, Kaila estaba de nuevo frente a el, sudada y con una gran sonrisa en el rostro. Parecía dispuesta a marchar ya a casa de los Jasper, pese a estar medio muerta por el esfuerzo físico.

El mono revolvió el pelo de la joven, orgulloso de su actuación e hizo un gesto a los implicados en el plan, dándoles a entender que ya era la hora, que todo comenzaría en breve. Todos parecían haberlo comprendido y se fueron, mientras que todos los demás horiges pedían mas canciones y felicitaban a Kaila entre sonrisas y halagos por su habilidad a la vez que la animaban para su trabajo aquella noche. A duras penas Darion consiguió sacar a la joven de la sala, pues estaba llena. La llevó por un pasadizo que llevaba directamente a la superficie.

El aire fresco de la noche golpeó a Darion como el aliento de Rhuna cuando bebía más cerveza de la normal, es decir, brutalmente. Estaba sudado y el cambio de temperatura fue demasiado notable.

-Bien...ha estado genial, espero que les des el mismo espectáculo a esos cerdos esta noche.

Darion comenzó a caminar por la ciudad cuando lo paró Rhuna de golpe apareciendo por sorpresa en una esquina.

-Inútil, te has dejado las llaves y el bastón...Doxa y Tyson están en camino, te esperaran en los tejados de las casas contiguas. Nosotras estaremos en el jardín de los Jasper, es frondoso y hay poca luz, no nos verán.- De golpe se acercó y besó al mono en la frente.- Buena suerte Soleil...y ten cuidado.- Se detuvo frente a Kaila y también le dio un beso maternal en la frente.- Y buena suerte, pequeña libertadora. Te protegeremos si es necesario.

Tan rápido como llegó, se fue.

-Esto...si, es mi madre..bueno, una de ellas.- Dijo algo incómodo por aquella muestra de afecto en público.- Bueno, vamos.

Rápida, aunque delicadamente, agarró a Kaila y la llevó lo más rápido posible por los callejones de la ciudad. Algunos albergaban olores dignos de un cementerio y otros albergaban cosas que, por su estado, poco le quedaba para estar en un cementerio...problemas de los barrios bajos, digamos.
Tras unos minutos, lograron llegar frente a la casa de los Jasper, pero se quedaron en una esquina cercana para evitar que Kaila fuera vista con el mono. Darion la agarró por los hombros delicadamente.

-Es tu gran momento, te toca brillar y ayudar a que la la justicia se haga. Recuerda, si necesitas ayuda, toca la canción del Horige. Estaremos en la casa en todo momento, incluso las chicas te oirán, no estarán lejos. Se que puedes defenderte, pero son muchos, se que no estas sola.- Dijo señalando las marcas.- Pero no puedes con ellos ni con ayuda de Kabus. No quiero que pienses que no confió en tus capacidades combativas, pero son demasiados y demasiado fuertes. Creen que eres una grandisima artista, por lo que te honraran mucho y te halagaran...te esperan con ansias. - Darion suspiró profundamente.- Venga, ve...yo voy a reunirme con los demás. Buena suerte Kaila.- Dijo moviendole el pelo cariñosamente antes de desaparecer entre las sombras
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Mar Mayo 30, 2017 2:01 pm

Estoy agotada, pero eufórica, deseosa de ayudar en el plan que comenzaría en menos de una hora.
Los horiges son un público excelente, lo dan todo, viven la música casi como ningún otro ser. Ojalá no olvidara esta clase de cosas, ojalá Kabus me las contara como historias. Suspiro con cierta tristeza.

Darion me revuelve el pelo, a lo cual no puedo evitar sonreír y, como buenamente puede, me saca de la sala. Al poco, nos volvemos a encontrar en la calle. El aire es frío y me hace estremecer y castañear los dientes. Me abrazo, no solo por el frío, sino también por la oscuridad que nos rodea. Ya es de noche y la iluminación brilla por su ausencia... nunca mejor dicho.

Andábamos inmersos en nuestros pensamientos cuando de la nada surgió una horige. Lástima que tardara en darme cuenta de que era una horige, porque el bote que pegué debido al susto y a la sorpresa fue digno de la mejor de las comedias.

Si Kabus estuviera aquí habría ahogado todos mis pensamientos con sus risas.

La horige le entrega un bastón y las llaves a Darion, además de una bonita reprimenda, para seguidamente besar su frente y desearle suerte de forma cariñosa.

Sonrío al ver el gesto, pero la sonrisa me dura poco y es sustituida por la mayor de las expresiones de perplejidad cuando la mujer tiene el mismo gesto conmigo. Esto si que no me lo esperaba.

-Esto...si, es mi madre..bueno, una de ellas.- Dice algo incómodo por aquella muestra de afecto en público.- Bueno, vamos.

Sonrío y le sigo en silencio.

Así que esto es lo que hacen las madres....aunque creo que normalmente se tiene una madre.

Darion me agarra y me guía hasta la casa de los Jasper, una vez cerca, nos paramos en una esquina y me dedica unas bonitas palabras de ánimo seguidas de un gesto cariñoso que acaba con mi pelo revuelto, bueno, aún más.

Cuando Darion desaparece y me quedo sola, no puedo evitar ponerme nerviosa. No se si es el hecho de que es de noche y estoy sola o el hecho de que voy a meterme en una casa llena de psicópatas a dar un concierto.

Suspiro y me dirijo a la puerta de los Jasper. La casa me habría parecido de lo más lujosa de no haber sido porque esta misma mañana estuve en una bastante más ostentosa. No obstante, apestaba a dinero sucio por todos lados.

Una vez frente a la puerta me detengo antes de llamar y me tomo unos minutos para mentalizarme. Recuerdo las historias aburridas donde mis padres me enseñaban a tratar con gente rica, gente que se ofendía con facilidad y creían ser el centro del mundo.

Vale, al menos ya se que sabré comportarme, pero...

- ¿Kabus...?.- lo llamo en un susurro y con cierta esperanza, a pesar de saber de sobra que no aparecerá.- Kabus, te necesito, por favor.- nada

Suspiro de nuevo  y llamo mientras preparo la mejor de mis sonrisas.
A los pocos minutos un señor entrado en años, pero robusto y alto me abre la puerta. Levanto la cabeza para poder mirarlo a los ojos. Si quisiera, podría mandarme de vuelta a la taberna de una sola hostia.

- Buenas noches, buen señor.- le digo sonriendo para acabar con una reverencia.- Mi nombre es Kaila, la flautista, creo que ha oído hablar de mí.

En ningún momento dejo de sonreír ni de mirarle a los ojos. Permanezco firme y orgullosa, convenciéndome a mi misma que soy la mejor de las artistas y que mi sola presencia ya les honra.

Al principio, la expresión arrugada y canosa del hombre muestra desconfianza, pero nada más saber quien soy, cambia. Sonríe y su poblado y recortado bigote se mueve con aparente vida propia. Sus ojos se vuelve amables y se aparta a un lado, invitándome a pasar.

- Adelante, ¡adelante!.- su voz es potente, autoritaria.- La estábamos esperando joven... ¿Kaila?

Ensancho mi sonrisa y le agradezco el gesto con una leve inclinación de mi cabeza.

- Eso es, Kaila.- entro en la casa, agradeciendo la luz y el ambiente cálido.
- ¿No posee usted un nombre artístico? Normalmente los grandes artistas no acostumbran a usar los nombres mundanos. Mi familia y yo hemos asistido a multitud de eventos donde los más grandes artistas han dado sus maravillosos espectáculos y, ninguno de ellos, usaba su vulgar nombre.- alza un dedo y mira hacia arriba, alzando la barbilla.

Sí que me iba a poner difícil este cretino el poder mirarle a los ojos.

Sonrío y miro hacia abajo, haciendo un gesto de desaprobación con la cabeza a la vez que chasqueo la lengua.

- Solo los mediocres necesitan un gran nombre para suplir las carencias de su arte.- le respondo dándole cierto matiz a la última palabra.

El hombre me mira serio por unos segundos, frunciendo el ceño, para luego romper en carcajadas.
Suspiro internamente, aliviada.

- Muy hábil, jovencita.- Acto seguido me tiende la mano, la cual me quedo mirando ¿Se supone que se la tenía que estrechar?.- Mi nombre es Gregor Jasper, padre de la familia Jasper. Por favor, sígame, voy a presentarle al resto de la familia.

Veo como retira la mano algo molesto, a la vez que me mira evaluándome. Casi puedo sentir como su mirada me recorre.

Kaila, no te pongas roja., pienso para mi a la vez que contengo las ganas de golpearle.

Gregor no se mueve de su sitio, sigue mirándome, a la espera de que diga o haga algo.
Me aclaro la garganta y aparto la mirada, tomando aire antes de hablar.

- Tengo tantas ganas de conocer a su familia como de catar alguna de sus bebidas, toda una jornada de camino me ha dejado sedienta.- le sonrío con suficiencia, dándole a entender mis deseos.
- Por aquí.- me dice sonriendo mientras me dirige al encuentro de su familia.

Suerte que ya había visto la casa de Dorm, o esta me habría dejado sorprendida. Por suerte, no había nada que llamase mi atención más de lo que lo hizo en la casa de Dorm, podía fingir con total naturalidad que estaba más que acostumbrada a ver hogares así.

Me dirige hasta lo que parece ser un gran salón. En uno de los extremos, cerca de un gran ventanal, hay una amplia mesa llena de bebidas y aperitivos y, en torno a ella, se encuentran cuatro personas más, vestidas de forma elegante, aunque sencilla.

Gregor va junto a una mujer  que porta un vestido largo y rojo, el cual deja sus hombros al descubierto, su pelo canoso está recogido en un moño. Por desgracia, toda la belleza de su atuendo es inexistente en su rostro y postura.

- Kaila, te presento a mi señora, Katherine Jasper.- a modo de saludo, la mujer alza la cabeza con orgullo y mirando ligeramente hacia un lado.

Hago una pequeña reverencia a modo de saludo y le sonrío.

"Alaba siempre la belleza de las viejas".- decía mi padre en una de las historias.
¿Y como se supone que alabo a una vieja fea?

- Está usted espectacular para la edad que tiene, señora.- le digo sonriendo.

Al instante, se que no he elegido bien mis palabras, pues su rostro se enrojece de rabia y me mira con todo el odio del mundo. Menos mal que las miradas no matan. Por ahora.

Gregor se aclara la garganta, algo molesto.

- Este de aquí es mi hijo, William.- dice señalando a un joven de unos 25 años que podría medir perfectamente los dos metros y cuya expresión se encuentra agriada por un ceño permanentemente fruncido y uno de sus ojos un tanto...distraído.

Hago una leve inclinación de cabeza a modo de saludo, pero sin sonreír esta vez. Empiezan a dolerme los mofletes de tanto forzar la sonrisa.

- Y estos dos apuestos caballeros son los hermanos Gilmore.- concluye presentando a las otras dos personas que hay en la sala.- Los hermanos Gilmore son los que nos ayudarán en nuestro próximo negocio. Son unos buenos amigos de la familia.

Los miro unos segundos, los suficientes para saber que son dos hermanos gemelos de ojos azules y pelo largo y negro, recogido en una repeinada coleta. Hago una última reverencia y les sonrío con amabilidad.

- Espero que no le moleste que nos apuntemos a su espectáculo.- me dice uno de los hermanos, el de la derecha.
- Para mi es todo un honor tocar para los Jasper y sus amigos.- le respondo con amabilidad.

Como única respuesta, me sonríe de una forma que hace que los pelos se me pongan de punta.

- Y bien, niña, ¿de dónde sales?.- me pregunta William, el hijo de los Jasper. Su tono, aunque aparentemente amable, está cargado de desprecio.

Me acerco a él y, como buenamente puedo, le miro sonriendo.

- ¿Me sirve una copa? Estoy sedienta.

En sus ojos aparece una chispa de furia, pero por suerte su padre lo contiene.

- William.- su voz suena autoritaria.
- Pero padre, tenemos horiges para hacer trabajos sucios.- responde con desprecio
- Es una reconocida artista y te ha pedido una copa, sírvesela.

A regañadientes, hace lo que su padre dice y me sirve una copa de lo que creo que es vino. Bebo un poco y contengo mi cara de asco. No debería haber pedido una copa.

- No sé de donde salgo. Soy Shike y dejé a mi familia hace años por un entorno más...adecuado para mi talento.

Me giro levemente y miro a la pequeña tarima que han montado. Tras ella, una enorme escalera sube al segundo piso.

- ¿Y bien? ¿Cuando desean que empiece?.- les pregunto sonriendo


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Jue Jun 01, 2017 7:42 pm

Minutos después de abandonar a Kaila, Darion se encontraba con sus dos compañeros en el techo de una de las casas contiguas para ultimar detalles antes del ataque. Los amigos del mono parecían enfadados aún.

-No pienso subir si vas a ir solo abajo.- Rechinó Tyson con rabia.
-No vas a poder evitarlo...además sabes de sobra que si vas a subir, tu berrinche no va a evitar que salves a esos horiges...lo sabes de sobra.

El zorro ante aquellas palabras apartó la mirada con orgullo, como si le doliera que Darion tuviese razón. Por su parte Doxa no decía nada, se limitaba a mirar la escena entre sus amigos sin intervenir, pues sabía que no serviría de nada. Varios minutos de discusión después, la cosa seguía exactamente igual.

-Chicos me parece genial que os peleéis por la seguridad de Darion o no...pero el tiempo corre y no es eterno.

Al escuchar aquellas palabras, dejaron de lado el tema y se dirigieron a la casa. El plan seguiría siendo el mismo, viendo lo cerrado que estaba siendo Darion ante un cambio de última hora. Sus dos compañeros seguían enfadados, pero sabían que el mono no cambiaría de parecer, por muy peligrosa que fuera la situación.

Con cuidado, los tres entraron en el jardín de los Jasper, donde pudieron ver a lo lejos y gracias a sus agudizados sentidos, las sombras de las chicas. Con más cuidado aún, se movieron a la parte de atrás, asegurándose de que no hubiese ningún guardia que trabajase para la familia. Por suerte para ellos, de momento no había guardias, por lo que subieron al tejado por la parte de atrás. Acabaron en una ventana que daba a una habitación en el segundo piso. El piso por encima de aquel, era la buhardilla, donde parte de los horiges estaban encerrados.

-Vale, perfecto...la habitación parece vacía de momento. Pillad la llave y subid el piso que os queda...ya sabéis el resto. Cuando acabéis podéis venir a ayudarme, pero no sin antes aseguraros de que los de arriba son libres y pueden escapar tranquilamente.

Darion tendió la llave a Tyson, quien quiso volver a replicarle pero se calló al instante. Para ellos, lo más fácil sería salir de la habitación y buscar las escaleras al segundo piso, punto. Sin embargo el mono tendría que bajar hasta el sótano, pasando probablemente por la planta donde estaba Kaila tocando en esos momentos...y ese camino no estaba libre de algún guardia, seguro.

Lentamente, abrieron la puerta de la habitación, sin hacer ruido por miedo a encontrar un guardia en la casa, porque si, así de excéntricos eran los Jasper, contrataban guardias para su propia casa por miedo a ser robados. Aquel piso parecía estar limpio. Los tres amigos se separaron.

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Doxa y Tyson se dirigieron a la derecha, guiándose por su olfato...algo les hacía sentir que las escaleras hacia arriba estaban por ese lado, por lo que allí se dirigieron. No conocían del todo como era la casa, pues no les había dado tiempo a estudiar los planos y aquello quedó claro cuando llegaron a unas escaleras pero que bajaban en lugar de subir...y por las que estaba subiendo un guardia en aquellos instantes.

El pánico se apoderó del cánido y el zorro, pero supieron controlarse y huyeron con cuidado hacia el lado contrario, pues no habían sido descubiertos. Ahora había un guardia en el segundo piso y Darion no lo sabía. De hecho lo más probable era que el camino que había tomado él fuera el que llevara a las escaleras de arriba, pues si ellos al ir a la derecha llegaron a las de abajo, lo más lógico era pensar aquello.

Lo bueno de la casa Jasper era que cada piso era como un cuadrado en cuyo centro se encontraban las habitaciones y, alrededor y entre ellas, una serie de pasillos que, según se cuenta, están hechos para que los ladrones que se adentren, se desesperen buscando una salida y acaben siendo descubiertos antes de llevar a cabo su plan. Los dos colegas usaron estos pasillos para llegar al otro lado de aquel piso.

Una vez al otro lado, habiendo dejado de escuchar el pesado sonido de las botas metálicas contra el suelo, decidieron tomar un pequeño descanso antes de seguir. Desde su posición, se veía una puerta entreabierta y por la rendija se distinguía el reflejo de la luna sobre una armadura...era un guardia noqueado y escondido en aquella habitación. Tyson se acercó a la habitación y la cerró del todo. Con un guardia fuera de juego, la cosa empezaba a ponerse seria...sería un contrarreloj.

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El joven mono giró hacia el lado contrario que sus compañeros: Izquierda. Al contrario que sus dos amigos, él si se había estudiado mejor el plano...o eso creía hasta que llegó a las escaleras a las que debían llegar sus compañeros, no él. Maldijo en voz baja y se dispuso a volver hacia atrás, pero poco antes de hacerlo escuchó el sonido de una bota metálica. Era un guardia.

Darion se ocultó entre las esquinas que ofrecían aquellos pasillos y, cuando el guardia pasó por delante de él, lo agarró del cuello y presionó diversos puntos que lo dejaron totalmente expuesto e indefenso, momento en el que Darion aprovechó para matarlo rompiéndole el cuello. Por suerte para él, aquellos guardias no llevaban protección en sus cabezas y cuellos.
Arrastró el cadáver a una habitación cercana asegurándose antes de que estaba vacía y dejó allí el cadáver, pero se olvidó de cerrar bien la puerta.

Llegando a la misma conclusión que sus amigos, Darion decidió ir hacia el lado contrario, pero rodeando el cuadrado que era el piso por el exterior, es decir, sin callejear por los pasillos que había entre las habitaciones. Esta vez si le salio bien la jugada, pues llegó a las escaleras que daban a la parte de abajo, por las cuales acababa de subir un guardia. Esperaba sinceramente que Doxa y Tyson fueran conscientes de su presencia allí, pues el otro ya no era un peligro. Cuando el guardia subió y dobló la esquina, Darion aprovechó para bajar hacia el primer piso.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Jue Jun 01, 2017 10:32 pm

- ¡Por favor, comience! Estamos deseosos de comprobar si es tan buena como dicen.- una carcajada por parte de Gregor puntualizó su frase.- Debe saber usted, joven niña, que no es la primera gran música que decide deleitarnos con su arte. Nosotros, aquí en Phonterek, somos una familia pudiente, de grandes negocios, gozamos de un prestigio que nos hace ser conocidos más allá de las murallas de Phonterek y, por tanto, nuestro apellido llega a los oídos de aquellos que buscan fama y quieren ser apadrinados...

Me esfuerzo por no poner los ojos en blanco y parecer que estoy plenamente atenta a sus palabras. Esto es ridículo, ¿qué artista con dos dedos de frente se querría vender a gente de su calaña?

-....pero no, no joven Kaila, no es tan fácil ganarse nuestro favor. Un par de notas bien tocadas no son suficiente. Nuestro oído es tan exquisito como nuestro gran gusto. ¡Somos los Jasper!.- concluyó elevando su voz una cuarta.

Compongo la sonrisa más dulce que puedo, o eso creo, y trato de mirar a Gregor Jasper con admiración.

- Sin duda, todo lo que he oído sobre su familia no les hace justicia.- hago una pausa para sacar mi flauta de su lugar en el cinturón y miro a Gregor mientras hago girar la flauta distraída.- Sin embargo, no busco ganarme su favor, simplemente quiero crear espectáculo....- llevándome la flauta a la boca, me giro y, mientras me encamino a la tarima, empiezo a hacer sonar las notas de la que será mi primera canción.

"El castillo de Kasters".
Era una canción, cuanto menos, especial. Era la que mejor conocía, era la que le daba comienzo a mi historia, era la canción que me salvó la vida.

Bueno, ella y Kabus.

Las notas que se arremolinaban a mi alrededor hablaban de un antiguo y misterioso castillo, perteneciente al mismísimo Kasters. Kasters el cazadragones.

Su historia empezaba con una corta, aunque intensa, historia de amor. Kasters se enamoró locamente de Dalila, hija de un gran rey. El rey no confiaba en Kasters, pues al principio de su historia este no era más que un joven aventurero cuyas hazañas tan solo eran conocidas por uno o dos borrachos de tabernas.

La música es triste, desesperada, está rota y crea agonía. Duele.
El baile que la acompaña encarcela mis movimientos al suelo. Casi puedo ver las cadenas imaginarias que atan mis muñecas y me impiden moverme con soltura.

Un crujido. Unas cadenas rotas. Y la música remonta con fuerza.
La risa cruel del Rey tiñe las notas graves que fluyen a través de la flauta.

Una prueba. Una única y... "sencilla" prueba.
Matar al dragón de Ópalo.

Con brusquedad, detengo la música y paro el baile.
Un silencio, un silencio más largo de lo que parece que carga de tensión el ambiente.

Sonrío segundos antes de que la música vuelva a sonar enérgica y mi baile simule  la preparación de un aventurero que marcha a matar al único ser que se impone entre su amada y él.

La música se llena de vida, de fuerza y de energía mientras cuenta las aventuras que vive el joven Kasters antes de alcanzar la cueva que esconde al dragón de Ópalo.

Brujos, demonios, ninfas y kelpies. Un sinfín de obstáculos se interponen entre el héroe y su destino. Obstáculos que, según va venciendo, se unen a la leyenda que la música crea, a las canciones que casi parecen sonar bajo la melodía principal, esas canciones que comienzan a cantarse en las grandes tabernas y en los castillos.

El nombre de Kasters crece a la par que lo hace la música. El baile es casi frenético, alegre y lleno de decisión.
Y de nuevo...silencio.

El silencio y la quietud hace que mis espectadores contengan el aliento.
La cueva de Ópalo.

El rugido del dragón hace que la música comience de nuevo. Grave y potente.
Mi cuerpo se va al suelo a la par que la música vuelve a dejar de sonar.

La flauta suena. Invoca el fuego que sale sediento de caos de las fauces de Ópalo, los rugidos, el breve chocar de la espada contra las duras escamas del dragón, los gritos de rabia y decisión que salen de la garganta del héroe.

Es una lucha encarnizada, tanto como lo es mi baile. Es un ritmo frenético, tanto como la música que sale de la flauta y lo envuelve todo. Es una historia evocada al fracaso, un fracaso que tan solo unas solitarias notas dejan entrever.

Un último rugido.
Un último ataque.
Y Kasters se alza victorioso sobre el cadáver del dragón de Ópalo.

La música se vuelve alegre, más alegre que cualquier melodía que podáis imaginar. El propio Kasters entona una canción que se deja ver bajo el sonido de la flauta. Todo ello mientras la cabeza del dragón se desprende de su cuello, los dientes abandonan sus fauces y las escamas dejan de cubrir el cuerpo del caído.

El camino de vuelta es alegre y rápido. No hay tiempo que perder. La joven Dalila lo espera en su castillo.

El Rey, sorprendido por tal proeza, permite el matrimonio de los dos jóvenes. El encuentro es apasionado, casi tan ardiente como el fuego del dragón que segundos antes parecía bañar la sala.

Sin poderlo evitar, mis mejillas se tiñen de rojo y, entre paso y paso, puedo ver como las de la señora Katherine también están enrojecidas.

Por debajo de toda esta alegría, la tragedia sigue escondiéndose tras unas solitarias notas.
La catástrofe esta cerca.

El Rey regala a Kasters y a su hija un castillo de piedra negra y brillante, tan brillante que parece guardar todas las constelaciones del cielo en su interior. El castillo guarda misterios, misterios que no asustan a Kasters, pero que, por desgracia traen con ellos el sabor de la venganza.

La música se vuelve tensa tras una última noche de fogoso amor. La tragedia casi se puede palpar en el ambiente.

Espíritus. Los espíritus de todos esos seres que cayeron bajo la espada del joven Kasters se ven atraídos por el áura que rodea el castillo, que emana de sus piedras.

Las notas agudas marcan en momento en el que el corazón de Dalila es atravesado por una garra de Ópalo.
Cuando Kasters despierta, sus manos están ensangrentadas y, en una de ellas, sostiene uno de aquellos dientes que fueron arrebatados de las mandíbulas del dragón. Junto a él, su amada yace sin vida, pálida y fría.

La música se vuelve esquizofrénica. Kasters enloquece. Ataca a fantasmas que no existen, araña las paredes del castillo con su espada hasta dejarla destrozada, acaba con todo. Con la vida del castillo y con todo aquello que no rezumaba tanta vida.

Sus gritos de lamento empañan la música y hace que desgarre el alma de aquellos que la están escuchando.

Por último, Kasters quema todo aquello que reunió en sus aventuras, quema los restos del dragón y, por último, se quema así mismo tirándose a la pira que él mismo había prendido.

Los gritos de dolor rompen la música, el castillo derrumbándose entre llamas escupe las notas graves y, el brillo de los ópalos brilla con fuerza sobre las agudas.


Respiro con dificultad.
La canción es larga, más que ninguna otra que alguien vaya a tocar en un concierto donde se esperan varias.
Puedo ver el asombro en los ojos de los hermanos Gilmore y en la familia Jasper, pero algo anda mal. Bajo ese brillo de sorpresa y admiración hay algo que hace que se me pongan los pelos de punta.

No puedo parar.
Vuelvo a llevar la flauta a mi boca, a pesar de estar agotada, pero justo cuando la primera nota suena, la voz de Gregor me detiene. Me atraganto con mi propia música y toso. Mi cara es un gran poema dedicado a la incredulidad. ¿Me había interrumpido?

- Alto.- dice para acto seguido aclararse la garganta, llevando su mano cerrada en un puño hacia su boca.- A mi hijo le gustaría haceros una petición.
- ¿Qué?.- perpleja, dirijo mi mirada de Japer padre a Jasper hijo.
- ¿Es que estás sorda, niña?.- dice el hijo mirándome con claro desprecio.

Aprieto los puños enfadada, estoy harta de que me llamen niña.

- Kaila.- respondo mirando a William, claramente enfadada.- Mi nombre es Kaila, y si deseáis hacerme una petición, hacedlo dirigiéndoos a mí por mi nombre.

Katherine ahoga un suspiro de sorpresa y la mira justo para ver como abre de manera brusca un abanico y se lo lleva a la cara, tapándose la boca y abanicando con energía.

-¡Insolente!.- me grita la madre, destapándose la boca y dirigiendo el abanico hacia mi, de nuevo cerrado.-¿Como osas hablarle así a mi hijo?
Abro la boca para responderle, pero por suerte, uno de los hermanos Gilmore  interviene. Creo que es el mismo que habló antes.

- ¡Guau!.- dice justo antes de reírse.- No solo es una gran artista, sino que también tiene un carácter proporcional a su talento. ¡Bravo!.- concluye mientras aplaude. Luego, se dirige hacia su hermano, dándole un par de codazos.- ¿No crees que es maravillosa, hermanito? Me encantaría poder desposarla, sería tan divertido.

Su hermano, como única respuesta, asiente.
¿Por qué no hablaba? Algo en la forma de su cuello era...extraño.

- ¿Eso te parece increíble, Tristán?.- interviene Gregor, haciendo un sonido de desprecio con la boca antes de continuar hablando.- ¡Vulgaridad es lo único que yo veo! Esta cría...

No, no, no... Todo se estaba descontrolando. Empiezo a ponerme nerviosa, intento hablar, pero me es imposible. ¿Qué hago? Si Kabus estuviera aquí me ayudaría, me diría como actuar... No debí haberlo echado, no podía invocarlo ahora... Un momento...

Toca. Kabus siempre me dice que toque.

Con decisión y enfado, me llevo la flauta a la boca y empiezo a hacer sonar una canción estúpida de taberna de mala muerte. Una canción que se mofa sobre las desventuras y estupideces que comete un feo y rico príncipe llamado William.

No soy estúpida, se que es una canción tonta, que no tiene más de cinco notas que se repiten, pero tocada de la forma exacta..., cualquier canción podría parecer maravillosa. Incluso esta.

Los Kasters se callan y permanecen atentos, como hipnotizados ante mi música y mi baile.
La canción dura poco, pero ninguno se percata de que no era más que un insulto hacia todos ellos, ninguno salvo los Gilmore. Los miro desafiante durante unos segundos, los suficientes para no echarme a temblar y empezar a tartamudear.

- ¿Y bien? ¿Cuál es la petición, mi señor William?.- en mi voz hay un tono de burla, leve, pero existente. Por suerte, ni siquiera lo nota. Estúpido.
- El caballero colibrí.- dice aclarándose la garganta.

Claramente no es más que un reto, no creen que sea capaz de tocarla. Sonrío abiertamente. Pobres necios.
Justo cuando voy a empezar a tocar, continua hablando.

- Cántala. Sin la flauta.
- ¿Cómo?.- pregunto descolocada de nuevo.
- Que la cantes. - me exige Katherine, con una sonrisa de víbora dibujada en sus viejos y arrugados labios.
- Sir Ronald nos ha dicho que tu voz no tiene nada que envidiarle al sonido de tu flauta
- ¿Sir...qué?.- pregunto de forma inconsciente.

Una sonrisa de tiburón brilla bajo el bigote de Gregor.
Mierda. Sir Ronald sería Dorm...o eso creo.

- ¡Lo sabía! No eres más que una impostora. No eres la artista que nos prometió Ronald. Solo quieres nuestro dinero,
¡ladrona!
.- empieza a gritar Katherine. La vena de su cuello se hincha cada vez más conforme alza la voz.
- ¿Qué? Yo no...no...yo....- mierda, mierda, mierda.- Soy la artista que les prometió Dorm, no les he mentido.

Acto seguido, alzo las manos para cubrirme la boca, sorprendida por mi propia estupidez.
Sir Ronald, no Dorm.
Las miradas de todos están puestas sobre mí, estaba perdida.


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Kaila habla
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Jue Jun 08, 2017 12:20 am

El sonido de la flauta indicó  a Darion que, efectivamente, estaba en el primer piso. Todo parecía ir correctamente para Kaila, la canción era enérgica y alegre, aunque por momentos cambiaba el tono de forma radical. Por desgracia, el mono no debía pararse a disfrutar del sonido, pues tenía el tiempo contado para liberar a su gente en el piso de abajo. Huyendo de la música se movió por el primer piso, de esquina a esquina, con máxima precaución.

Los minutos pasaban y Darion se acercaba cada vez más a la escalera que lo llevaría hasta el piso de abajo. Le dolía admitirlo, pero debió estudiarse los planos mejor...debió estudiarlos a secas. Avanzaba sin pausa pero sin arriesgarse y, como esperaba, al final llegó a las escaleras, las cuales estaban custodiadas por otro guardia. Aquel hombre podía fácilmente doblar a Darion en peso y altura y, por si fuera poco, portaba un enorme mandoble el cual por el tamaño de su portador, podría cortar al mono como mantequilla.

El joven se quedó en una esquina, vigilando al guardia que, por suerte, aún no se había percatado de su presencia. Era imposible atacarlo por la espalda, pues se encontraba al final de un pasillo. El ataque frontal era una jodida locura, por lo que tardó unos minutos en idear un plan.

Sin vergüenza ni miedo alguno, salió a encararse al guardia. Por la distancia con el salón principal, aquel hombre tendría que hacer mucho ruido para que los Jasper se dieran cuenta de que había problemas. Era arriesgado pero también era la única solución si quería llegar al sótano...también podía esperar a sus amigos, pero no tenia tanta paciencia. En cuanto el guardia lo vio, se puso en posición de ataque, pero no se movió.

-¿No me atacas? Vaya...menuda decepción de guardia..os creía más audaces, fíjate tu...una pena

No obtuvo respuesta pero si una mirada de profundo odio

-Encima es mudito nuestro guardia...menudo chiste con armadura.

Sabía que era arriesgado, en el fondo tenía miedo, pero debía conseguir que el guardia se lo tomase de forma personal, que no diese la voz de alarma, sino que quisiera partirle el cuello con sus propias manos...y lo consiguió. Con un grito de rabia que Darion deseó que no hubiese largado por aquella repugnante boca, el guardia se lanzó espada en mano, corriendo por todo el pasillo y haciendo que retumbara con cada uno de sus enormes pasos.

Darion se angustió momentáneamente, pues fue repentino, pero pronto volvió en si y rápidamente lanzó por el suelo un enorme puñado de cnaicas de acero, sus queridas y mejores amigas para enfrentamientos así. ¿Juego sucio? Si...aunque más sucio era enfrentarse a alguien desarmado que mide una cuarta de lo que mides tu. El guardia pisó las canicas y perdió el equilibrio. Por unos momentos se mantuvo, pero acabó cayendo y haciendo un ruido horrible al golpear su armadura contra el suelo, ruido acompañado de un también horrible crujido que indicó a Darion que probablemente se había partido la nuca.

El mono pasó por encima del supuesto cadáver del guardia y, segundos antes de pasarlo de largo, sintió como una mano lo agarraba brutalmente de la cola y tiraba hacia atrás al tiempo que escuchaba un grito de alarma...el guardia no estaba muerto y ahora los demás estaban bajo aviso.

Con un rápido movimiento, Darion logró deshacerse del guardia y lo golpeó repetidas veces en el cráneo hasta dejarlo muerto, aprovechando la escasa movilidad al estar en el suelo medio inválido debido a la caída. Ahora estaba cansado debido al esfuerzo que le había supuesto aquel "combate", pero era libre. Lo último que escuchó antes de pasar al otro lado de la puerta fue el grito de otro de los guardias.



---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Por su parte, Tyson y Doxa acabaron llegando sin demasiados problemas a las escaleras que los llevaban a la buhardilla. Desde la puerta, si se acercaban lo suficiente, podían oír los quejidos de los horiges que se encontraban dentro...era desgarrador, podían escucharse pequeñas vocecitas que indicaban la presencia de niños.

Sin pensarlo demasiado usaron la llave que tenían y lo que vieron al otro lado los dejó hechos polvo. Varias decenas de Horiges, la mayoría medio muertos y atados. Había rastros de sangre en el suelo y de las paredes colgaban varios instrumentos que parecían servir para torturar. ¿No se supone que eran para venta? Aquello descolocó de sobremanera a los dos amigos, quienes reprimieron las ganas de vomitar por el olor que desprendía aquel lugar.

Los horiges moribundos miraron a Tyson y Doxa con miedo, aunque muy en el fondo podía verse una tenue esperanza. Alguno de ellos trató de hablar, pero parecían incapaces la gran mayoría. Ahora había otro problema...sus grilletes. Se acercaron a uno de los atados y lo calmaron y avisaron antes de proceder a golpear sus cadenas con fuerza, pero sin éxito.

-Tienen ganzúas en ese cajón...- Logró susurrar uno de ellos desde una esquina.- Las usan para las torturas...juegan a que van a liberarnos y luego nos las clavan...

-Pronto seréis libres, tranquilos...os sacaremos de aquí.

Mientras Tyson buscaba las ganzúas, Doxa se dedicó a quitar las planchas de madera que habían puesto los Jasper en la ventana para evitar cualquier tipo de salida así como para que no entrase el sol. Pronto todo estaba listo para la huida, solo hacía falta liberarlos y podrían salir por la ventana.

-¿Alguno de vosotros se ve capaz de luchar? Un amigo nuestro está en el sótano liberando a vuestros demás compañeros.

Dos corpulentos horiges alzaron la mano con un poco de dificultad. Estaban mal, pero eran capaces y además se ofrecieron voluntarios. Tyson acabó de liberar a los horiges restantes y Doxa los guiaba por el tejado de la casa Jasper hasta un punto donde pudieran bajar de forma segura y huir hacia la guarida con la ayuda de las chicas. Ya no quedaba nadie en el piso de arriba, salvo Tyson y los dos horiges, pues Doxa fue a acompañar a los más jovenes hacia la guarida por miedo a que ocurriese lo que fuera.

-Mi amigo está en el sótano...y conociéndolo, probablemente ya está en problemas.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Jue Jun 08, 2017 5:22 pm

La tranquilidad que precede a la tormenta dura poco, mucho menos de lo que me gustaría.
Al principio, todos los allí presente me miran extrañados, con una mezcla de odio, sorpresa y ganas de rebanarme el cuello, pero en seguida reaccionan.

El primero en acercarse a mi, a grandes zancadas, es el hijo de los Jasper. Probablemente sea contra el que menos posibilidades tenga. Me triplica tanto en altura como en anchura, es joven y, desde que me vio entrar parece querer separar mi cabeza del resto del cuerpo.

- ¡Guardias!.- empieza a gritar Katherine.- ¡GUARDIAAAS!

Gregor, por su parte, golpea la mesa con un puño cerrado dejando caer varias copas cercanas y provocando que el vino contenido en ellas manchara todo el magnifico mantel blanco.

Retrocedo algo asustada hasta que mi espalda choca contra la pared de la escalera.

- ¡Maldita impostora! ¡Lo pagarás caro!

Lo último que alcanzo a ver antes de que William me alcance son los rostros imperturbables de los Gilmore. Permanecen serios, expectantes, sin mover ni un solo músculos, pero completamente atentos a mis movimientos.

- Voy a enseñarte a respetar a tus superiores, niñata insolente.- brama frente a mi William, atrayendo mi, hasta hace segundos, distraída atención.

Lo miro justo a tiempo para ver como dirige su puño cerrado hacia mi cara. Con rapidez, y tal y como me había enseñado Kabus, me dejo caer y me escabullo bajo el hueco que deja su brazo extendido, el cual acaba de golpear con fuerza la pared donde segundos antes se encontraba mi cabeza.

Me levanto con agilidad y, aprovechando mi clara superioridad en cuanto a rapidez, golpeo con fuerza a zona posterior de su rodilla, obligándolo a caer.

Si tuviera mis sais más a mano y no escondido en mis botas, podría haber atravesado su cuello desde arriba. Pero no tenía tiempo y, la idea de matar no era la que más me agradara de todas, a pesar de saber lo que estos hacían.

Sin demorarme ni un segundo más, salto y me agarro a la barandilla de la escalera y, haciendo acopio de todas las fuerzas de mis brazos, alzo mi cuerpo por encima de ella y me paso al otro lado. Ahora que estoy más alta puedo observar el salón con las perspectiva. Los hermanos Gilmore ya no están donde estaban, Katherine está justo debajo de mi, junto a su hijo, y Gregor  corre hacia la escalera.

No saber donde están los hermanos es algo que me asusta, pero no tengo tiempo para pararme a buscarlos. Puesto que mi única salida se encuentra subiendo las escaleras, me giro dándole la espalada a la familia y empiezo a subirlas para darme de bruces contra uno de los hermanos, tropezar y casi caer rodando por las escaleras. Y digo casi porque es uno de los hermanos el que ha impedido que me caiga rodando.

- Excelente actuación frente al joven Jasper.- me dice sonriendo. Su hermano, el del cuello raro permanece tras él, con expresión seria.- Como decía antes, un carácter proporcional a su talento.

Lo miro extrañada, frunciendo el ceño y posando mis ojos en su mano, la cual aun continua agarrando mi brazo con fuerza.
La estridente risa del señor Jasper hace ambos hermanos lo miren mientras sube por las escaleras.

- ¡Eso es, Tristán! No la dejes escapar, ya es nuestra.- vuelve a reír antes de fruncir el ceño molesto.- ¿Dónde están esos malditos guardias? ¡Guardias, guardias!

El hecho de que todavía no hubiera aparecido ni un solo guardia era bueno, al menos para mi, pero para el resto quizás...
Le sonrío al hermano Gilmore segundos antes de aprovecharme de su agarre para echar todo mi peso hacia atrás y poder agacharme para coger uno de mis sais.

El movimiento y el miedo a caer junto a mi hacen que el hermano se preocupe más por mantener el equilibrio que por el hecho de que estuviera armándome.

Con el sai en la mano me siento más segura, pero la seguridad dura poco, pues veo al otro hermano abalanzarse sobre nosotros. Sin pensarlo demasiado, clavo el sai en el antebrazo de Tristán y salto por la barandilla de la escalera mientras escucho como me maldice mientras trata de alcanzarme.

A mitad del salto me percato de que, irremediablemente, voy  a caer y chocarme contra el suelo. En el último momento, trato de adoptar una postura que evite que me rompa las piernas o, en su defecto, la cabeza.

El golpe es seco y me deja sin respiración. Por la propia inercia de la caída, ruedo alejándome de la escalera y, por suerte, del sitio donde minutos antes estaban Katherine y William.

Mareada y tosiendo, consigo levantarme. Tengo la vista nublada, pero puedo mover todas mis extremidades sin excesivo dolor y parece ser que conservo todo en su sitio. Con toda la rapidez que me queda, saco el otro sai y empiezo a correr hacia la ventana. Saltar por ella no me parece tan mala idea.

O me parecía, más bien, porque justo antes de que salga corriendo, alguien me agarra desde atrás y tira con fuerza de mi, haciendo que pierda el equilibrio y caiga al suelo. Una vez en el suelo, veo que mi atacante es Tristán..no, el otro.

Con un brillo macabro en los ojos, me sonríe antes de alzar su brazo por encima de la cabeza para golpearme. Por suerte, no se ha percatado de que sigo con ambos sais en la mano, así que utilizo uno de ellos para clavárselo en la pantorrilla y, usándolo de soporte, me apoyo en el sai clavado todavía para levantarme.

Haciendo acopio de las pocas fuerzas que me quedan, retiro el sai al tiempo de ver como grita. Es entonces cuando puedo ver que su boca, de la cual sale el sonido inarticulado del grito, carece de lengua.

Asqueada y sorprendida, retrocedo prácticamente de un salto y, apretando con fuerza las manos, consigo herirme ambas palmas lo suficiente como para que sangren.

Debería invocar a Kabus. Debería dejar todo mi orgullo a un lado e invocarle, pedirle ayuda y que me saque de este sitio antes de que me maten o me mate yo sola saltando por donde no debo, pero...

Una de mis marcas brilla y un fogonazo de luz blanca lo inunda todo por unos largos segundos.
Frente a mi, un enorme huargo de pelaje blanco y evanescente aparece gruñendo.

- Destrozalos....- le susurro, pues empiezo a estar más que agotada.

Un gañido es toda la respuesta que recibo segundos antes de que el lobo salte sobre El Sin-Lengua.
Como buenamente puedo, avanzo hacia atrás hasta apoyar mi espalda en la pared, cuelgo los sais en mi cinturón y vuelvo a sacar la flauta. No se cuanto durará la invocación del lobo antes de que se descontrole o lo maten, pero espero que dure lo suficiente como para mantenerme con vida.

Sin fuerzas, entono la canción del horige mientras el huargo arranca y lanza a mis pies lo que parece ser una mano destrozada y los guardias empiezan a entrar en el salón.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Jue Jun 15, 2017 5:51 pm

Lo primero que vio Darion al otro lado de la puerta es una gran cantidad de niños, niños Horige, por supuesto. Estaban acurrucados en esquinas, sin grilletes pero también sin fuerzas para huir, traumatizados o simplemente demasiado jóvenes y débiles para tratar de plantar cara al guardia que custodiaba su cárcel. Los ojos de los niños se llenaron de esperanza momentáneamente, pero aquella esperanza se desvaneció al escuchar los gritos de los guardias al otro lado de la puerta.

Entre todos aquellos niños, había algún adulto que probablemente se encargaba de mantener un orden mínimo. Tampoco estaban atados, pero la presencia de Darion pareció llenarlos de energía.

-¿Te acaban de meter aquí o vienes a ayudar?.- Preguntó una señora ya mayor con orejas de gato.

-Vengo a salvaros...y no estoy solo.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El silencio reinaba fuera, donde las chicas montaban guardia a la espera de alguna señal. Edelweiss y Kira se dedicaron a llevar a los horiges que Doxa se había dedicado a guiar, vaciando toda la buhardilla de la casa Jasper. Ahora mismo realmente solo estaban Doxa y Rhuna, en silencio. Pero aquel silencio duró poco, pues en algún momento, sonó la canción horige de una forma desgarradora, dando a todo el mundo la señal de que Kaila estaba en peligro. Doxa y Rhuna corrieron en dirección a la casa y entraron por la puerta directamente, sin molestarse en ser discretos.

Ambos horiges siguieron el sonido de la música y llegaron a un salón donde se arremolinaba la familia Jasper junto a otro par de hombres desconocidos, de los cuales uno de ellos estaba siendo devorado vivo por un enorme lobo blanco. y, al fondo de la estancia, Kaila.
La situación era caótica, pero si por algo destacaba Rhuna era por ser la más caótica de toda la red, por lo que se sintió como en casa. En un rápido movimiento, agarró a la mujer de los Jasper por la espalda y pegó un enorme grito para que el resto de la familia se diese cuenta de lo que ocurría. Todos se giraron.

-Hola viejos amigos ¿Todo bien? Espero que si...- Rhuna sonreía de forma macabra mientras pasaba los dedos de su guantelete con cuchillas por el delicado y arrugado cuello de la señora Jasper.- La que no está ni estará tan bien será ella si no soltáis a la niña...y a los que tenéis en el sótano...ya nos hemos ocupado de vaciar la buhardilla.- Dijo a la vez que guiñaba un ojo.

En aquel momento llegó un guardia que pilló por sorpresa a Doxa y colocó su espada sobre su cuello, generando una situación similar a la de Rhuna con Katherine.

-Maldito bastardo..- Susurró el joven.- Lo siento Rhuna.

El padre de familia comenzó a reír estrepitosamente ante la situación.

-¿De verdad creíais, sucios animales, que podríais con nosotros así?

Todo parecía quedar en un empate. Rhuna tenía a Katherine y el guardia a Doxa. Sin embargo, el guardia cayó de un solo golpe que le fue propinado por la espalda. Cuando el guardia cayó lo que dejó a la vista fue a Tyson acompañado de dos enormes Horiges.

-Doxa, ve con ellos al sótano, yo me quedo con Rhuna...ve a ayudar a Darion.

Los dos horiges se fueron con Doxa para ayudar a su compañero, que evidentemente estaba en problemas. Tyson se quedó como había dicho con su jefa y empezó a pinchar a los Jasper. Fue dando vueltas por la estancia tranquilamente, aprovechando que los Jasper no podían moverse lo más mínimo, pues aquello supondría la muerte de Katherine. En su calmado caminar, iba tirando al suelo jarrones y metiéndose en los bolsillos todo lo que consideraba valioso, todo aquello ante la risa de Rhuna que lo incitaba a hacerlo pero que guardase algo para ella.

-Sucios animales...ladrones, asesinos...no valéis para nada.

-Para lo que no valemos es para ser vuestros esclavos. Pero se nos dan bien ciertas cosas.

Tal cual acabó la frase sacó su daga y atravesó la mejilla de la inmóvil Katherine, provocando un grito de dolor que resonó en toda la casa. Tyson se acercó al menor de los Jasper y limpió la sangre sobre la ropa del mismo.

-Pretendéis que os respeten y no respetáis.- Dijo lleno de rabia, inmóvil.

-Irónico...exiges respeto de una raza a la que no solo no respetas si no que maltratas...¿Como carajo has llegado TAN lejos siendo TAN subnormal?

Hizo un gesto a Kaila para que se moviera al otro lado de la estancia, con ellos. El menor de los Jasper, al ver que probablemente la joven se movería, decidió lanzarse sobre ella, pero antes siquiera de que pudiera dar un par de pasos recibió un par de cortes profundos en los tobillos, generando de nuevo unos gritos atroces de dolor.

-Como no dejéis venir a la niña no solo la mataré si no que haré que veáis el más atroz de los espectáculos jamás vistos...con vuestra querida madre y esposa.- Aquella amenaza fue acompañada de la lengua de Rhuna recorriendo el cuello de la anciana con una sonrisa cada vez más macabra.- Kaila, ven.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

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