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No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Jue Jun 15, 2017 7:09 pm

Nada más ver a entrar a Rhuna y Doxa, suspiro aliviada.
Aunque el alivio dura poco, pues aunque los horiges tienen la situación bajo control al principio, los guardias intentan hacerse de nuevo con el control y cogen a Doxa.

Nadie se mueve, todos hablan sobre su recién mejorada situación, y todo esto mientras el huargo destroza al Sin Lengua, pero... Hay algo extraño.

No aparto la vista del huargo, pues se la tendencia que tiene a no reconocer aliados y, a estas alturas, el hermano debería estar más que muerto, el lobo de hecho, ya debería estar saltando sobre otra victima.

Frunzo el ceño extrañada, apenas si oigo como se desarrolla la situación a mi alrededor, oigo mi nombre y apenas puedo reaccionar a la llamada.

Miro a Rhuna y su expresión me asusta. Está amenazando a Katherine y su expresión de terror me hiela aun más la sangre. Reacciono y empiezo a caminar hacia Rhuna y Tyson, cuanto antes llegue a ellos, antes podremos salir de este infierno.

Es entonces, cuando paso junto al huargo, que me percato de lo que verdaderamente andaba mal. Tanto su hocico como su pelaje están completamente limpios a pesar de haber un cadáver prácticamente descuartizado bajo sus patas, y el humo... ¿El humo?
Miro a mi alrededor con pánico, buscando al otro hermano hasta que doy con él. Y de nuevo más humo. ¿Pero qué narices esta..?

Una oleada de doloroso calor me recorre la espalda.
Un aullido de dolor me desgarra los tímpanos.

Caigo al suelo de rodillas ahogando un grito de dolor al tiempo que veo como mi huargo está prácticamente en llamas. Mis ojos se anegan de lágrimas ante tal visión. Con rabia, el lobo salta contra el hermano y, donde segundos antes habían estado sus patas, ya no había nada.

El huargo se estampa contra un montón de humo y segundos después, tanto él como yo volvemos a aullar de dolor. Lo están quemando vivo.

Enloquecido y cegado por el dolor, el huargo se lanza contra Rhuna, haciendo que suelte a Katherine. Sus mandíbulas están abiertas de par en par, y su pelaje blanco ahora no es más que pelo quemado y llamas. Haciendo acopio de mis fuerzas, alcanzo el sai que está en mi cintura y destrozo con la punto la marca de invocación del huargo, el cual desaparece al instante.

Al segundo siguiente, todo es un caos. De nuevo.

Lo último que mi vista alcanza a ver antes de que alguien me levante del suelo tirando de mi pelo es a una Rhuna siendo golpeada por Katherine y a un Tyson encogido, con las manos en la cabeza y plantado frente a él el Sin Lengua, sonriendo de forma macabra, mientras el chico parece estar viviendo la peor de las torturas.

Grito de dolor y pateo, intentando golpear a mi agresor, pero este, lejos de soltarme, me pega a su cuerpo inmovilizándome con uno de sus brazos a la par que me coloca una daga en el cuello.

Me quedo completamente inmóvil, casi sin respirar.

- Vaya, vaya, con que además de flautista, eres invocadora, ¿eh?.- me susurra al oído Tristan. Un escalofrío me recorre la espalda mientras con la mirada busco a Rhuna y a Tyson, los cuales están en apuros.

En el suelo, William se arrastra y retuerce de dolor, gimoteando, mientras su padre va hacia Rhuna y le da una patada en el estómago. Me retuerzo intentando liberarme hasta que siento el frío de la daga arañar la piel de mi cuello. Un hilo de sangre cálida cae despacio desde la herida.

- ¡Mátala Tristán!.- ríe Gregor mientras le propina patadas a Rhuna.- ¡Mátala! Nosotros nos encargaremos de estos malditos bastardos.

Siento como Tristán ríe levemente al vibrar su pecho.

- Guarda esta escena en tu mente, Kaila, porque de ella podrás componer la canción más trágica que jamás haya sonado en Noreth.
- Una lástima que tú no la vayas a oír.- le digo, escupiendo veneno en cada palabra.

Tristán vuelve a reír y, de nuevo, un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Mis marcas, todas ellas, empiezan a quemar mi piel, haciendo que me revuelva nerviosa.

- Hermano, trae al chico.
- No...

En pocos segundos, frente a nosotros, se para el Sin Lengua, sosteniendo a un Tyson incapaz de centrar la vista, perdido en la ilusiones que el Sin Lengua le hace vivir.

- ¿Sabes Kaila lo que ocurre cuando las ilusiones de mi hermano se vuelven... "reales"?.- me susurra Tristán al oído, al tiempo que su hermano sonríe de forma macabra y los ojos de Tyson se abren como platos.
- ¡No!

Justo en ese momento, en el que la vida de Tyson pende de un fino hilo, una gota de sangre toca la marca de Kabus. Con un grito de dolor y súplica, invoco a Kabus, aunando las pocas fuerzas que me quedan y pidiéndole una única cosa.

En menos de un segundo, una espada negra se tiñe de rojo, cortando aire, hueso, cartílagos y arterias.

Primero, cae la cabeza, luego, el cuerpo, y tras él, Kabus aun con su espada negra extendida mientras la blanca cae por delante de un Tyson que empieza a despertar de lo que parece haber sido su peor pesadilla.

La espada negra, ahora manchada de sangre, se dirige con tediosa parsimonia hacia Tristán, apuntando directamente a mi pecho y, por detrás de él, al de Tristán.

- Suéltala.- dice en un susurro Kabus, con la voz gélida y los ojos negros fijos en los de Tristán.

A duras penas, logro sonreír y pronunciar casi sin fuerzas el nombre de Kabus.
La marca arde. Tristán retrocede tirando de mi hacia atrás.
Todo se vuelve negro.


Kabus habla  
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Kaila habla
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Sáb Jun 17, 2017 9:13 pm

Doxa corrió acompañado de los dos horiges que habían querido ayudar en la casa. Ni siquiera sabían aún sus nombres, pero tampoco era algo de lo que preocuparse en aquel preciso instante. Corrieron a toda velocidad, cruzando la casa para llegar a las escaleras que llevaban al sótano lo antes posible. Hasta aquel momento, no había visto demasiados guardias, solo el que dejó fuera de juego Darion, el que hacía guardia en el primer piso y el que agarró a Doxa, que bien podría haber sido en realidad el que patrullaba el primer piso de la casa.

Pronto llegaron al pasillo donde minutos antes su compañero Darion había provocado la caída del guardia, que seguía en el suelo mientras su otro compañero trataba de ayudarlo a moverse, con escaso resultado. Quiso ayudar a su compañero antes que ir a por Darion, pues sabía que el sótano carecía de otra entrada o salida a parte de esa, por lo que estaba encerrado. Él era solo un guardia armado frente a tres horiges de los cuales dos no poseían más que su propia fuerza física, por lo que lanzó una de sus espadas gemelas a uno de ellos para ser ya 2 luchadores armados. El plan sería hacerse con el mandoble del guardia que estaba en el suelo, el cual el otro horige no tendría problemas en mover...pero probablemente no sería fácil.

El guardia depositó de nuevo en el suelo a su compañero rápidamente al ver a los tres horiges dispuestos a luchar con tal de llegar al otro lado de la puerta. Estaba armado y tenía armadura, si, pero la superioridad numérica le daba cierto miedo y más aún siendo hombres bestia. Doxa se lanzó en linea recta a por el guardia y detrás de él salieron los otros dos. El cánido corrió lo máximo que pudo y aprovechó la energía cinética para dar un quiebro en el último momento y clavar su espada en el pie del guardia, atravesando su armadura y esquivando el golpe que este le iba a propinar de puro milagro. Tras él, llegaron los dos Horiges que, como un ariete, arrollaron al guardia que se estaba preocupando más por su reciente herida que por la próxima que iba a recibir. El guardia cayó pero no soltó su espada ni escudo, aunque su caída permitió al tercer luchador agarrar el mandoble del guardia herido. Al ver a los tres armados frente a él, el guardia soltó su espada a modo de rendición mientras suplicaba no ser asesinado.

-Ojalá tener la sangre fría de Rhuna o Ty....- Susurró segundos antes de hacer un gesto a sus dos acompañantes mediante el cual les pedía que lo agarrasen.- Serás libre cuando acabemos con esto, desarmadlo y dejadlo aquí, que uno de vosotros lo vigile y el otro me ayude dentro.

Doxa suspiró profundamente antes de empujar la puerta con fuerza, que ya estaba abierta gracias a Darion. Lo primero que vio en cuanto entró fue el bastón de su amigo dirigiéndose a su cráneo y parando milésimas antes del impacto. El mono se quedó mirando con sorpresa a Doxa.

-Joder tío, podrías haber avisado de que venías.

-¿Antes o después de deshacernos de los guardias que has atraído?

-¿"Deshacernos"?

Doxa rió levemente mientras se apartaba de la puerta, dejando ver a los otros dos horiges y al guardia desarmado en el suelo siendo vigilado. Darion ante aquella situación rió a carcajada limpia, pero para liberar tensión, pues tenía miedo de que los guardias lo hubiesen pillado allí, solo.

Mientras tanto, los ojos de el resto de esclavos allí encerrados se llenaban de esperanza al ver a Doxa y a los demás. Todo parecía un sueño...pronto podrían ser libres si todo salía bien.

-Ve a ayudar a Kaila y a los demás. Tenían la situación bajo control pero deberías ir...yo me ocupo de esto con ellos, Kira y Edel aún no llegaron, pero pronto lo harán y guiarán a los demás a la base.

Los ojos del joven se llenaron de asombro al escuchar aquello. Significaba que la parte de Kaila no había salido bien y que los demás habían tenido que intervenir. Sin embargo, al saber quienes estaban con ella se despreocupó temporalmente.

-No, me quedo, confío en Rhuna, Ty y en sus capacidades...además estos sucios Jasper no tienen habilidad ninguna para la lucha o magia que sepamos.


Doxa suspiró con cierta exasperación y se dedicó a sacar a los horiges del sótano para llevarlos a la puerta exterior por la puerta trasera de la casa, donde las chicas estarían esperando para llevarlos a la red. Darion por su parte se dedicó a ayudarlo, simplemente.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Fuego, dolor, caos...fue lo único presente durante un tiempo indefinido en las cabezas de Rhuna y Tyson. El lobo empezó a arder y golpeó a Rhuna, que liberó por error a Katherine por el impacto. Ahora Katherine aprovechaba la situación para devolverle los golpes a Rhuna mientras que Tyson se encontraba en el suelo viviendo una pesadilla horrible de origen desconocido. Solo habían visto humo y fuego. Las risas de los Jasper, que se sentían victoriosos, resonaban en sus cabezas llenas de imágenes extrañas y pesadillescas.

No supo cuánto tiempo estuvo así, pero al despertar la primera imagen que Tyson logró ver fue el cuerpo de su carcelero mental en el suelo y un hombre pelirrojo frente a él. Claramente lo había matado...él lo había salvado. Ahora que no estaba preso de las alucinaciones, podría atacar de nuevo y vengarse.

Rhuna también recobró la compostura y lo primero que hizo fue vengarse de Katherine, propinándole un puñetazo que, gracias a las cuchillas del guantelete, literalmente le arrancó la mandíbula. Todo ello al grito de "Zorra". Tyson también tomó venganza y con la poca fuerza que le quedaba, lanzó su daga con tudas sus fuerzas en dirección al pecho de el padre de familia, atravesando su corazón limpiamente y provocando una pesada caída del mismo.

Tras aquello, todo se volvió negro para Rhuna y Tyson.


Última edición por Darion el Lun Jun 19, 2017 8:36 pm, editado 1 vez
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Dom Jun 18, 2017 6:11 pm

Lo siguiente que ocurre dura unos escasos segundos. Segundos en los que todo acabará terriblemente mal, al menos para Kaila.

Tyson y Rhuna se libran con asombrosa maestría de los Jaspes. Con un orgullo que no pienso admitir jamás, sonrío al ver la rápida recuperación del chico. Quizás Kaila si hizo bien al invocarme para salvarlo. Éramos tres contra uno, no tenía nada que hacer. Kaila no duraría mucho en sus sucias manos. Él estaba perdido.

En cuanto salta hacia atrás, arrastrando consigo a una Kaila inconsciente, imito su movimiento, solo que yo porto dos espadas. Alzo una de ellas de forma lateral por encima de mi cabeza, cruzando el brazo justo por delante de mi cuello; la otra la dejo ligeramente atrasada y apuntando hacia el costado del hombre.

Daba igual el movimiento que hiciera aquel malnacido, le atravesaría sin fallos y acabaría con su mundana vida. Nadie amenazaba a Kaila y la usaba como escudo para salir airoso.
O eso pensaba yo.

En mitad de mi movimiento, como si algún dios caprichoso hubiese detenido el tiempo, mi cuerpo se para. Se queda inmóvil mientras aquel malnacido sonríe. Su mano está manchada de sangre, sobre el pecho de Kaila, sobre mi marca. Durante unos segundos, temo que haya atravesado su pecho y esa sangre sea suya, pero pocos segundos después me percato de que esa no es la sangre de Kaila.

El temor me invade mientras siento como arde toda mi piel, como me empiezo a desintegrar al tiempo que veo unas marcas terriblemente similares a las de los brazos de Kaila bajo la chaqueta un tanto destrozada de aquel tipo.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué estaba desapareciendo?

Un grito de dolor atenaza mi garganta. Aprieto los dientes negándome a dejarlos escapar mientras que con un último esfuerzo muevo las espadas en la trayectoria inicial que iban a seguir. Justo antes de llegar a su objetivo, desaparezco con un último latigazo de dolor mientras Kaila sale de su inconsciencia, con los ojos desorbitados y la espalda arqueada por el dolor.


::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Todo lo que siento es dolor.
Todo lo que puedo ver antes de caer al suelo es a Kabus desapareciendo con una expresión de terror cincelada en el rostro, tras una explosión de luz blanca que, durante unos segundos, llena todo lo que antes había sido un precioso salón.

Apoyo los codos en el suelo y me sostengo al tiempo de ver como Rhuna y Tyson caen desplomados. Junto a ellos están los Jasper, inmóviles y manchados de sangre. No soy capaz de saber si están vivos o muertos, tan solo se que están inmóviles y que hay sangre por todos lados.

Noto como varias lágrimas caen por mis mejillas. Intento incorporarme, sin fuerzas apenas, y me llevo la mano a la marca de Kabus. Está empapada de sangre, pero no es mi sangre. Entonces, me percato de la presencia de Tristán y me giro al tiempo que este lleva una mano a mi brazo y me alza, levantándome sin aparente esfuerzo.

- ¡Suéltame!.- le grito mientras llevo las manos a mi cintura, buscando los sais.

Por desgracia, tan solo encuentro uno. Debo haber perdido el otro cuando rompí la invocación del huargo.
No obstante, no dudo a la hora de atacar. Pego la hoja del sai a mi antebrazo y golpeo con la empuñadura la nariz de Tristán, que empieza a sangrar casi al instante.

Tristán, sin apenas inmutarse, alza su mano sonriendo, lo cual hace que le mire extrañada, con el ceño fruncido. Alzo la mano con intención de clavarle el sai en su brazo extendido, pero antes incluso de que comience a bajar mi brazo, el fuego empieza a concentrarse en la palma de Tristán, de forma rápida y contenida, para segundos después estañar, creando una explosión de fuego que logra lanzarme a un metro de distancia.

Ruedo al caer al suelo, mareada y medio cegada por el fuego repentino. Tengo la ropa chamuscada y la piel irritada en los brazos. Por suerte, no he perdido el sai. Me incorporo, quedándome con una rodilla apoyada en el suelo y la otra flexionada, lista para alejarme. Con la punta del sai, hago un corte en mi mano izquierda, lo suficientemente profundo para que sangre, y lo llevo a la marca de Kabus. Se que invocarlo supondrá dejarme fuera de juego, pero lo necesito, apenas tengo fuerzas para mantenerme de pie. Además, haberlo visto desaparecer así es algo que me inquieta y, sumado al dolor constante que siento en su marca, hace que sienta una punzada de temo en la boca del estómago.

Al llevar la mano a su marca e invocarlo, no siento nada. Vacío. Como si Kabus no estuviera, no existiera. Aterrada, alzo la mirada para ver como Tristán se acerca hasta mi, riendo a carcajada limpia.

Me levanto con rapidez, aunque no sin tambalearme.

- ¿Qué le has hecho?.- le pregunto con la voz temblorosa.
- Solo lo que mi maestro debió hacerle cuando se interpuso entre nosotros y tú.- me responde risueño, mientras se mira las uñas de forma distraída.

Le miro extrañada, sin saber a que se refiere. ¿Es que acaso ya nos habíamos visto antes? Pero...si fuera así... Kabus me lo habría dicho, para protegerme, lo habría hecho ¿no?

- Mi maestro decidió que sería interesante ver como te formabas y que ya volveríamos a por ti llegado el momento.- me mira sonriendo, aunque sus ojos brillan de una forma extraña.- No solo te obtendríamos a ti, sino que también tendríamos a una invocación como lo es Kabus entre nuestras filas.

- ¿A qué te refieres?
- Oh, ¿es que Kabus también te ha ocultado como murieron tus padres? ¿Cómo tienes esas marcas de tus brazos?.- mientras habla, mi expresión cambia, pasando de la comprensión al pánico, lo cual hace sonreír ampliamente a Tristán.- Tendríamos que haberte cogido aquel día, tendríamos que haber matado a Kabus, de haberlo hecho, ¡mi hermano no estaría muerto!.- grita segundos antes de golpearme en la cara con la suficiente fuerza como para dejarme caer.

Apenas puedo reaccionar. Estoy en shock. ¿Cómo sabía Tristán todo eso? ¿Era él aquel hombre...? No.. no podía ser él, era imposible.

- Por desgracia, no puedo terminar lo que aquel día empezamos, pero si puedo hacerte recordar el dolor que sentiste...

En cuanto termina de hablar, Tristán se agacha junto a mi y me coge de los brazos, poniendo sus manos sobre las marcas que me hicieron aquella noche.

Lo último que recuerdo es el dolor.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

No podía ser, no podía ser ellos. ¡No era posible!
Nos habíamos alejado todo cuanto podíamos de donde sucedió todo, había vigilado que Kaila no aprendiera más de lo necesario, que no llamara la atención, pero no había servido de nada.

Ese maldito la tenía y no podía salvarla. La marca me ardía, me costaba respirar. No obstante, no podía aparecer.
Tenía que hacer algo o el pacto se rompería y Kaila estaría completamente indefensa, desprotegida.

Golpeo las falsas paredes del plano en el que me han encerrado, las golpeo con rabia, aparto la niebla que lo recubre todo y busco un atisbo de luz. Se que Kaila está sufriendo, puedo sentir su dolor. Es insoportable y no puedo hacer nada.

Caigo al suelo desesperado y me llevo las manos a la cabeza, intentando acallar los gritos que escucho en ella para poder pensar con claridad. Tiene que haber alguna opción, esto no puede acabar aquí, no puedo fallarle así, no a ella, no después de todo lo que le he hecho pasar.

De repente, algo brilla a mi derecha. Hay alguien más aquí, otra invocación. Me levanto de un salto y corro hacia ella, puedo sentirla, está cerca, pero no logro alcanzarla. Sigo corriendo tan rápido como puedo hasta que me doy de bruces con una ventada al otro plano, al plano de Kaila.

Sonrío desesperado y miro por ella, como hacía cuando ella no estaba unida a mi, pero por desgracia no es a ella a quien veo. Al que puedo ver es a ese maldito mono sacando horiges. Si no fuera por él, Kaila no estaría aquí, no se habría visto envuelta en esta situación. Lo miro con odio, deseando acabar con su vida tal y como van a acabar con la de Kaila si no hago algo.

Aprieto los puños y me resigno. Él es mi única opción.

Me concentro como hice aquella vez. Me concentro en Darion y lucho por arañar su mente. Si tan solo pudiera hacerle ver a Kaila....¡Arrrg, con ella había sido mucho más fácil! Tan solo con rozar su menta ya sabía lo que tenía que hacer, pero este medio mono...

Aúno las fuerzas que me quedan y araño sus recuerdos, buscando a Kaila en ellos. Por fin doy con el indicado. Él diciéndole a ella que toque la canción del horige si está en peligro, asegurándole que  la ayudará. Araño su recuerdo de forma sutil, lo suficiente como para que perciba que va a desaparecer, como para que se pueda percatar de ello y lo reviva. Lo araño todo lo que puedo hasta agotar mis fuerzas.

- Sálvala....- logro susurrar antes de caer en la más absoluta inconsciencia.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Lun Jun 19, 2017 9:12 pm

Darion seguía llevando a los presos de un lado a otro para liberarlos, viéndose obligado a veces a tener que llevar en brazos a más de uno de ellos debido a su lamentable estado físico. Por no hablar del mental...estaban hechos polvo...aquellos niños tendrían traumas de por vida debido a lo que debieron vivir entre aquellas cuatro paredes donde no llegaba la luz del sol. Por suerte, les esperaba un futuro mejor a todos ellos.

El joven mono se había olvidado temporalmente de Tyson, Rhuna y Kaila, pues daba por hecho que todo iba bien al estar la situación en manos de sus compañeros. Nada podía salir mal con Rhuna al mando. De golpe sintió como algo trataba de penetrar su mente, creándole un dolor punzante en la cabeza...era una sensación desagradable pero cuyo origen parecía ser algo familiar. Perdió la consciencia durante milésimas y al volver en si lo único en lo que fue capaz de pensar fue en Kaila.

Ni corto ni perezoso, Darion dejó al mando de la situación a Doxa y corrió por la casa como nunca antes lo había hecho. Algo iba mal...lo presentía. Cuando llegó al salón pudo verlo. La escena era grotesca, caótica...digna de Rhuna, pero no había sido ella la causante, o al menos no en su totalidad. El patriarca Jasper yacía en el suelo, sobre un enorme charco de sangre originado por la puñalada que había recibido en el corazón. Al lado del cadáver, el cuerpo inconsciente de la madre, sin mandíbula y profundamente débil. Varios metros más allá estaba el hijo de los Jasper, también inconsciente y desangrándose por los tobillos. Cerca de la puerta por donde había entrado Darion, se encontraban los cuerpos inmóviles pero no inertes de Tyson y Rhuna...y al otro lado del salón, Kaila y un hombre.

Cuando vio a Kaila inconsciente le dio un vuelco al corazón. ¿Había fallado a su promesa de protegerla? La risa de aquel hombre que gozaba haciéndola sufrir llenó a Darion de ira...y aquello sumado a la sensación de ver a Tyson y Rhuna así, hizo que Darion entrase en un estado de locura. El hombre cesó su actividad y miró a Darion con ansia, entre risas. No dijo una sola palabra, sabía a qué venía...sabía que venía a por ella. Darion se quedó inmovil, esperando el primer movimiento de su enemigo, que por fin se había dignado a soltar a la joven para centrarse en el mono.

Una bola de fuego salió de la palma de la mano de aquel hombre de manera totalmente inesperada. Darion trató de esquivarla dando un quiebro pero lo cierto es que de poco sirvió, pues lo repentino de aquel ataque no le permitió moverse en condiciones y recibió la bola en todo el hombro, haciendo arder su camisa y obligándole a quitársela. Aquel hombre era piromántico, por lo que atacaría a distancia sin problema alguno...y aquello era un gran problema para Darion, pues su estilo de lucha era cuerpo a cuerpo.  Otra bola de fuego salió disparada, coreada por una esquizofrenicas carcajadas, sin embargo esta vez el mono si fue rápido y pudo esquivar la bola, que chocó de lleno con la pared.

La situación era compleja, Darion no podía acercarse si aquel hombre seguía luchando así, por lo que ideó un plan...o al menos lo intentó. Con un par de zancadas recorrió la sala, llegando hasta el cadáver del patriarca Jasper y arrancando de un tirón la daga que aún reposaba en su pecho.

-No vas a conseguir nada, sucio animal.- Escupió con odio y humor el hombre.

Darion no respondió, pues sabía que aquel hombre trataba de provocarlo para que actuase sin pensar, de la misma forma que hizo él mismo con el guardia un rato antes. Darion dio un par de zancadas en dirección al hombre, para hacer un amago de ataque. Ante aquello, una ráfaga de fuego fue la única respuesta recibida, pero falló debido a que el hombre fue engañado. De golpe un puñado de canicas volaron en dirección a su cara, a lo que el respondió protegiéndosela  con las manos y perdiendo visibilidad temporalmente...aquel era el momento oportuno.
Antes de que apartase sus manos, Darion, que se había colocado la daga en la cola, hizo un quiebro con esta y lanzó la daga directamente a la pantorrilla, donde se clavó limpiamente con éxito debido al descuido de su enemigo. Ahora el hombre había apartado las manos de su cara para llevarlas a la pantorrilla y tratar de arrancar la daga, aunque sin dejar de vigilar a Darion. Otra bola de fuego salió disparada de la mano que no tenía ocupada, pero debido al dolor y a su posición, falló estrepitosamente. El joven mono aprovechó de nuevo la situación para terminar de acercarse al hombre y asestarle con todas sus fuerzas un golpe en el cráneo. El golpe fue efectivo, el hombre cayó, pero algo iba mal.

En el momento del impacto algo pareció brillar, y si bien era cierto que su enemigo parecía estar fuera de juego, no estaba muerto. Con muchísima dificultad, aquel hombre se levantó, quedando de rodillas.

-Volveremos a por la niña...lo juro...vengaremos a mi hermano.

Acto seguido dibujó un símbolo similar a los que Kaila portaba en sus brazos, pero bajo sus pies...y desapareció. Darion no supo como reaccionar ante aquello, pero ignoró lo acontecido y se acercó a Kaila, tomándola en brazos y tratando de reanimarla. Mientras se dedicaba a tratar de volver a traer a este mundo a la joven, Rhuna y Tyson comenzaron a despertar.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Lun Jun 19, 2017 11:52 pm

"Una bandada de cuervos se abalanzaba sobre aquella cosa. No duraron mucho, pero si lo suficiente para que  agarrara el libro y me escondiera tras una caravana, buscando entre lágrimas aquella página.

Por desgracia, apenas me dio tiempo de hacer nada cuando la cosa se tiró sobre mí. No me devoró, como pensaba que haría. Por el contrario, rodeó mis brazos con su cuerpo viscoso.

Grité de dolor y caí al suelo. De mis brazos, allí donde la cosa se me había enroscado, comenzó a salir humo y el olor a carne quemada se hizo más que evidente. Me zarandeaba, gritaba y lloraba mientras trataba de zafarme.

Como impulsada por un deseo superior a mi misma, fijé mis ojos en el libro. Tan solo podía ver esa página, ese círculo, esa invocación, tan solo existía eso. No había dolor, no había nada más salvo la invocación.

- Por favor….- dije entre sollozos mientras miraba el circulo de invocación."



Lo primero que veo al abrir los ojos es la cara de preocupación de  Darion, el cual estaba junto a mi intentando.... ¿reanimarme? Oh, ¿es que había perdido la conciencia?. Lo miro extrañada, sin terminar de comprender que es lo que estaba pasando, ni siquiera sabía exactamente donde estábamos.

Una punzada de dolor en la marca de Kabus me hace recordarlo todo de golpe. Mientras un par de lágrimas caen por mis ojos, me incorporo de golpe, casi empujando a Darion al hacerlo, y llevándome ambas manos manchadas de sangre a la marca.

- Kabus...Kabus... do...dónde está Kabus...- miro a mi alrededor y todo lo que veo es caótico. Busco a Tristán, pero no hay ni rastro de él. Ni de él ni del cadáver de su hermano. Al otro lado, Rhuna y Tyson se recuperan de sus heridas.- ¿Lo ha matado?

Llamo a Kabus desesperada, intento aunar fuerzas para invocarlo, pero apenas si me queda energía para moverme. No lo siento, no lo percibo. Me llevo las manos a la cabeza asustada, mientras sigo llamando a Kabus con la voz apenas audible y rota.
Dejo de mirar a Darion y fijo la mirada en el suelo, a sus pies, y visualizo la marca de Kabus, pero sigue sin servir de nada. No está.

De repente, soy plenamente consciente del dolor que atenaza la mayor parte de mi cuerpo. Extrañada, me miro los brazos, con las marcas antiguas calcinadas, dibujadas y grabadas a fuego de nuevo. Eso explica el dolor, pero sigo sin comprender que es lo que ha pasado esta noche.

Imágenes desordenadas y caóticas llenan mi mente. Tristán hablando de aquella noche. Kabus decapitando al Sin lengua. Kabus saltando hacia mi. La expresión aterrada de Kabus. El dolor. La inconsciencia. Y de nuevo, más dolor.
Miro a Darion aterrada.

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Kabus?.- mi voz no es más que un susurro casi inaudible.

Temo la respuesta que pueda darme.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Vie Jun 23, 2017 1:32 pm

Cuando Kaila abrió los ojos, Darion suspiró profundamente de puro alivio. No la daba por muerta, pues aún respiraba, pero tenía miedo de no haber cumplido su parte del trato. Cuando la escucha es plenamente consciente de la angustia de la joven...está buscando a Kabus, no parece encontrarlo. Darion quiso responder, pero no sabía qué había pasado por lo que buscó con la mirada a Rhuna y Tyson, pidiendo ayuda a gritos con la mirada, queriendo explicaciones. Sus dos compañeros se acercaron lentamente, aún trastocados por lo vivido hace un rato.

-Supongo que la parte de que Kabus me salvó la sabes de sobra. Después de eso aquel hombre ¿Tristan?. Creo que tocó tu círculo de invocación...no recuerdo nada después de eso, juraría que el propio hechizo nos dejó fuera de juego debido a la potencia.

Al escuchar esas palabras una teoría horrible vino a la cabeza de Darion. Tristan, que parecía ser el nombre de aquel hombre con el que se había enfrentado, era invocador...¿Podría él desterrar al plano de invocaciones a una invocación ajena? ¿Cuán poderoso se ha de ser para ello? Tardó unos segundos en encontrar las palabras correctas con las que decirle a Kaila lo que en esos momentos pasaba por su cabeza.

-Tristán era invocador, de eso no cabe duda. Cuando lo dejé fuera de juego, dibujó en el suelo un círculo similar a los que tienes en los brazos y desapareció. Sabiendo que es invocador...quizás es tan poderoso que desplazó al plano de invocaciones a Kabus, pese a no haberlo invocado él.

En ese momento se le vino a la cabeza la sensación y la punzada segundos antes de pensar que debía ir a ayudar a Kaila.

- De hecho juraría que es él mismo el que ha hecho que venga a ayudarte...a través del plano creo que trató de contactarme...yo estaba en el sótano con Doxa ayudando, no escuché la canción del horige cuando la tocaste...lo siento, debí venir a tiempo..

Darion tragó saliva intentando aguantarse las lágrimas de culpabilidad que estaba a punto de soltar, se contuvo, aunque no sin dificultad.

- De todas formas no puede haber muerto...si no no me habría contactado ¿No? Solo estará en su plano y por alguna razón no consigues contactarlo tu, pero sigue vivo.

Poco después aparecieron Doxa y los otros dos horiges, anunciando que la casa Jasper estaba oficialmente vacía e incitando a abandonarla rápido, pues quizás los guardias no tardarían en venir y en encontrarse aquel desastre. Toda la familia Jasper estaba muerta salvo el hijo menor, que a diferencia de su madre, aún no había muerto desangrado. Darion quiso dejarlo vivo, pero Rhuna le asestó un último golpe letal alegando que dejarlo vivo era un peligro, pues los acusaría y en un futuro podría atacar de vuelta.

El joven mono ayudó a Kaila a levantarse y rápidamente salieron todos de la casa, que en esos momentos ya se encontraba vacía. El plan había salido bien, si, pero no según lo planeado. El camino a la base secreta fue duro, pues estaban todos cansados y heridos, pero pese a ser duro, no fue largo. Todos los nuevos integrantes de la red estaban en cuartos compartidos hasta la mañana siguiente, donde se les asignarían habitaciones personales o compartidas, pero ahora era demasiado tarde y todos, incluidos ellos mismos, estaban demasiado cansados.

Darion acompañó a Kaila a una habitación cercana a la suya propia, como siempre al fondo de la base.

-Esta será tu habitación. Si necesitas algo, avísame. Mi cuarto es ese con un sol en la puerta.- Dijo sonriéndole y despeinándola a la vez.- No te preocupes, Kabus volverá pronto, descansa Kaila.

Acto seguido dejó a la joven en la puerta y entró en su habitación deseando que Kaila no lo pasase mal aquella noche pensando en Kabus.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Dom Jun 25, 2017 2:10 am

Las palabras de Tyson traen consigo recuerdos un tanto dolorosos de lo ocurrido. No estoy acostumbrada a que los recuerdos me asalten así, de improvisto, no estoy acostumbrada a tener recuerdos propios y tener que enfrentarme a ellos, es más fácil olvidarlos y dejar que Kabus me ponga al día de lo ocurrido, pero Kabus no está.

Con que Tristán había tocado mi marca y... ¿había hecho un hechizo con ella? Inconscientemente, me llevo la mano a la marca y la toco distraída mientras una parte de mi cabeza sigue buscando a Kabus sin éxito. ¿Cómo había podido usar la marca de Kabus para dejar a todos fuera de juego?. Lo último que recordaba, y a duras penas, antes de perder el conocimiento era la cara de Kabus, asustado, y la luz, la misma luz que tantas veces aparece acompañando a las invocaciones.

Cuando Darion interviene, sus palabras me hacen pensar. No tenía ni idea de que otro invocador pudiera desterrar al otro plano a una invocación que no fuera propia, pero... tenía sentido. Tristán había interferido en mi marca con su sangre y... podía suponer que había canalizado su poder, si tenía energía suficiente....

Miro aterrada a Darion, quiero hablar, contarle lo que sé sobre Tristán, pero tendría que contarle la historia...aquella historia y... me daba miedo. Demasiado. ¿Y si todo se volvía a repetir?. Abro la boca para hablar, pero la voz no sale de ella, y casi en el mismo instante la vuelvo a cerrar.

Las últimas palabras de Darion consiguen tranquilizarme. Si Kabus habló con él es que sigue vivo, eso seguro. Le pidió ayuda a Darion para que me salvara. No puedo evitar sonreír al ver lo que Kabus haría por salvarme. Se que no le cae bien Darion y probablemente me lo termine de dejar claro cuando vuelva...sobre todo después de lo ocurrido.

Cuando Darion me pide perdón, le sonrío como buenamente puedo. No lo culpo de lo ocurrido, ni mucho menos, y lo cierto es que me ha salvado él y que sus amigos acudieron al oír la canción. Hizo lo que pudo, al igual que todos. Y yo debería haberme dado cuenta de la condición de Tristán.

Agradezco que me ayude a levantarme, pues dudo mucho que yo hubiera tenido fuerzas para hacerlo por mi propio pie. Estaba demasiado agotada como para hacer algo que supusiera demasiado esfuerzo, ya fuera físico o mental. Así que definitivamente, si Kabus estaba en otro plano, más alejado de lo normal, y requería de mi energía para traerlo, no podría hacerlo. Al menos no por ahora.

Al dejar el salón, me preocupo en recoger mis sais. Tan solo uno de ellos estaba junto a mi, el otro estaba abandonado en medio de la sala. Ni siquiera recordaba cuando lo había perdido. También me preocupo por fijarme en esas marcas que Darion dice que Tristán dibujo en el suelo antes de desaparecer. Intento quedarme con su forma, con sus nudos y cruces lo mejor que puedo. Apenas me suena nada, pero lo que si me suena se asemeja demasiado a las marcas de mis brazos. Al salir de allí, al dejar la casa, no puedo evitar mirar atrás con un nudo en la garganta.


El camino hasta la base de Darion y los suyos se me hace terriblemente largo. No solo el cansancio y la preocupación constante por Kabus, al cual sigo llamando mecánicamente y sin descanso, sino también la oscuridad que, como de costumbre, lo rodea todo durante la noche hacen que vaya con cada uno de mis músculos en tensión, con la mirada huidiza y sobresaltándome a cada pequeño sonido fuera de lo que yo considero normal.

Cuando por fin llegamos a la base y.... se organiza todo, Darion me lleva hasta lo que sería mi habitación. Esta cercana a la suya, por suerte para mi, no me gustaría perderme en la laberíntica base que conforman los tantísimos pasillos que hay aquí abajo. Al despedirse de mi, me despeina de nuevo. No puedo evitar sonreír, aunque lo hago con cierta tristeza.

Con un suspiro, entro en la habitación.
Es sencilla, una cama en uno de los extremos, una mesa y una silla pegadas a la pared opuesta y poco más. Junto a la mesa, a los pies, hay una palangana con agua y, sobre la cama, una toalla. Sobre la mesa hay un par de papeles, tinta y pluma, y algún que otro libro que no conozco. Toda la estancia está iluminada por lámparas que algún piromante habrá creado.

Lo primero que hago es soltar mis cosas. Los sais, la mochila y la flauta. Todo lo coloco sobre la cama, en los pies de la misma. Luego, me lavo la sangre de las manos y el cuello. Tengo los brazos llenos de quemaduras, pero solo en las marcas, el resto de la piel esta intacta....si no cuento las heridas de las manos y el cuello.

Cuando por fin estoy limpia de sangre y polvo, me deshago de la camisa, planteándome tirarla, y me coloco mi camisa de repuesto. Por último, me siento en la silla frente a la mesa y cojo los papeles y la pluma junto a la tinta.

Empiezo a escribir todo lo que me contó Tristán. No puedo permitirme olvidar eso y, al no saber donde está Kabus, tampoco puedo estar segura de que él oyera lo que yo. Intento reproducir con exactitud sus palabras y, una vez termino con ellas, intento imitar cuanto puedo las marcas que le vi a Tristán y el círculo que dibujó en el suelo. Esto último no me salió tan bien como lo primero, pero algo es algo.

Cuando termino, ya es bien avanzada la noche y mi espalda se resiente por pasar tantas horas encorvada sobre la mesa y escribiendo. Voy hacia la cama y me siento en ella, sacando el libro de invocaciones. Estoy cansada, más cansada que nunca, pero me aterra la idea de dormir.

Como hago siempre que Kabus me deja, empiezo a mirar el libro distraída hasta que, sin darme cuenta, me detengo en una de sus páginas. Las esquinas de la misma están casi destruidas por completo, pero el círculo del centro, el cual ocupa las dos páginas, está intacto.

De forma automática, me centro en la marca y paso los dedos de forma distraída. Me resulta extrañamente familiar, y una sensación desagradable empieza a atenazarme el cuello y la línea de la mandíbula. Hago una mueca de dolor, pero sigo centrada en la marca. Si Kabus me viera hacer esto, me mataría. Lo primero que me enseñó fue que el dolor al trabajar con el libro es peligroso, que debo para al sentirlo.

Este libro, según él, esconde demasiados engendros con los que jamás debería entablar relación, seres que por el simple hecho de invocarlos o contactar con ellos, me robarían algo más preciado incluso que mis recuerdos. No obstante, hoy desobedezco todas las normas y me quedo estudiando la marca hasta que el dolor acaba venciendo a mi cansado organismo y caigo presa de un sueño inconsciente.

"Todo está oscuro, pero extrañamente puedo ver con total claridad, como si estuviera a pleno sol, aunque nada parece estar brillando en la estancia.

Estoy sentada en un suelo negro, casi a los pies de una figura extraña. Unas gruesas cadenas cuelgan de cada uno de sus pies, descalzos y magullados, idénticas a las que cuelgan de sus muñecas; los extremos de las cuatro cadenas están rotos, destrozados, y con cada respiración que hace la figura, titilan con suavidad.

La figura es un horige con rasgos caninos y ropa típica de climas cálidos, muy cálidos y... áridos, sí, como si se hubiera escapado de algún desierto. Sus ojos, de un verde tremendamente pálido, me miran con fijeza mientras sus labios se inclinan en una leve sonrisa que deja entrever sus colmillos.

- Por fin nos conocemos, Kaila.- dice haciendo una leve reverencia ante mi.

Le respondo de igual manera, sin dejar de mirarlo en ningún momento.

- ¿Quien eres?.- le pregunto muerta de curiosidad.
- Soy Rhyddid, el liberado.- al decir su nombre, lleva su mano derecha cerrada al punto donde estaría su corazón, y la otra la coloca tras su espalda.
- Y.... ¿qué quieres de mi, Rhyddid?
- Quiero un trato, Kaila. Quiero ayudarte a cambio de que tú me ayudes a mí.

¿Un trato? ¿Es que era una invocación? Lo mira fijamente durante varios minutos, evaluándolo. Los tratos son peligrosos, lo sé bien, y ya me quedan muy pocas cosas que perder.

- ¿Cuáles son las condiciones?.- le pregunto con el ceño fruncido, desconfiada.
- Libera a los míos, ayuda a Soleil en su causa.

¿Soleil? ¿Quién diantres era Soleil? Y.... ¿liberar a los suyos? ¿a las invocaciones?

- No... no se a que te refieres.
- Lo que hiciste esta noche en la mansión Jasper, a eso me refiero... Aunque estaría bien que no pusieras en peligro tu vida, no me gustaría enemistarme con Kabus.- me aclara sonriendo.

Una punzada de dolor me atenaza el pecho al oír su nombre.

- ¿Y que me darás a cambio?
- Protección y... recuerdos. ¿Aceptas?
- Acepto.- ni siquiera lo he pensado ni consultado con Kabus, pero tampoco me veo capaz de negarme, mucho menos cuando se me ofrecen recuerdos. ¿Podría Kabus anular esa parte de nuestro trato? Tendríamos que verlo.

Con una sonrisa, nuestro pacto queda sellado."


Me despierto sobresaltada y sudorosa, con una fuerte punzada de dolor en el cuello. Auntomáticamente me llevo la mano ahí y las yemas de mis dedos notan un extraño relieve que antes no estaba. Intento seguirlo con los dedos temblorosos. Desde la base del cuello, subiendo hasta la mandíbula y acabando en la mejilla, cerca de la oreja. Una marca nueva.

Asustada, bajo de la cama, tirando el libro al suelo.
¿Qué había pasado?  ¿Había hecho un pacto? ¿En sueños?

De repente, un torbellino de imágenes se me acumulan en la cabeza. Es el día de ayer. Todos los recuerdos de ayer.
No era posible. No podía ser. Si tenía recuerdos significaba que.... Kabus...no. No.

Salgo de la habitación, asustada y temblorosa. Recuerdo las palabras que Darion me dijo ayer antes de despedirse. Recuerdo a Darion, recuerdo la noche anterior en la taberna. No, no...no podía ser.

Corro hasta la habitación de Darion y aporreo la puerta sin ningún miramiento. Kabus no podía haber muerto, Darion me dijo que se comunicó con él. No podía ser, no debería recordar nada.

Vuelvo a llamar desesperada y, al hacerlo, veo un nudo grabado en la base del dedo índice. Otra marca.
De nuevo, vuelvo a golpear la puerta con lágrimas en los ojos.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Dom Jun 25, 2017 8:19 pm

La noche pasó sin problemas, el cuerpo de Darion estaba agarrotado y dolía aún la quemadura causada por la bola de fuego de Tristan, pero no era una herida grave y el cansancio era tal que lo único que logró hacer Darion cuando abandonó a Kaila la noche anterior fue caer estrepitosamente sobre su cama y quedar dormido rápida y profundamente.

Todo iba bien hasta que unos golpes y gritos en la puerta despertaron a Darion...era Kaila...¿Que hora era? Intentó mirar el reloj pero no consiguió ver la hora debido a que su vista aún estaba parcialmente borrosa. Se levantó rápidamente y abrió la puerta corriendo para ver que le ocurría a su protegida. En cuanto abrió la puerta notó como ella siguió aporreando su pecho pensando que aún era la puerta, la tomó entre sus brazos y la abrazó hasta que sintió que se calmaba un mínimo.

No sabía que decir, no sabía como reaccionar ante tal preocupación. Agarró a Kaila de la mano y la acompañó hasta su cama, haciendo que se sentase y sentándose él en el suelo frente a ella.

-¿Que ha pasado? ¿Sigues preocupada por Kabus? ¿Te han atacado?

Darion tenía un bloqueo mental...era la primera vez que una chica se sentaba en su cama sin intenciones sexuales y también era la primera vez que él veía a una chica en su cama y sentía cualquier cosa menos impulsos sexuales. Con la vista aun borrosa, se frotó los ojos y lo primero que vio cuando se le aclaró la vista fue una marca en el dedo anular, similar a un nudo que rodeaba su dedo en forma de anillo. Parecía un tatuaje o algo similar, pero ni en sus noches de alcohol más locas había hecho nada similar. Miró al símbolo y luego miró extrañado a Kaila...sus manos. En su mano tenía la misma marca que Darion.

-¿Que has hecho, Kaila? Porque yo he dormido toda la noche, no recuerdo haberme tatuado esto...

Un poco enfadado al no saber que ocurría, acercó su marca a la de Kaila y al entrar en contacto notó cómo una enorme fuerza mágica lo atravesaba de manera un tanto dolorosa y haciendo pasar por su mente imágenes del pacto llevado a cabo entre la invocación y Kaila. En ese momento le asaltaron mil dudas, pero sobre todo una.

-Espera...¿No has dormido? No deberías recordarme...

Supo que había dicho lo que no debía. Kaila había despertado y recordaba, lo cual era imposible si Kabus seguía vivo. Decidió darle la vuelta al asunto para calmarla, ya aclararían cosas con respecto a la marca más tarde.

-Si me recuerdas...¿Tiene algo que ver lo que acabo de ver? ¿Ese horige con cadenas...?

Miles de preguntas se arremolinaban en la cabeza del mono ¿Por qué era tan compleja la invocación? Trataba de ser lógico en sus respuestas, pese a haber sido escaso su contacto con este tipo de magia más allá de dos o tres invocaciones simples llevadas a cabo por sus compañeros en la base...pero lo de Kaila estaba a otro nivel, no al máximo, pero si a uno muy superior al visto anteriormente.

-Kabus no puede haber muerto, me contactó anoche. Si no lo consigues llamar es porque está en otro plano...y quizás por eso mismo no afecta a tus recuerdos, está demasiado lejos para ello...¿Por qué no invocas a ese horige para ver si tiene respuestas?

Darion se levantó y se alejó un poco de Kaila por si acaso iba a hacer aquel hechizo. Si bien ya había visto a Kabus, ese tipo de magia aún le daba algo de miedo y respeto.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Lun Jun 26, 2017 6:08 pm

De repente, golpear la puerta dejó de ser tan doloroso y, pocos segundos después, alguien la abrazaba. ¿Darion? ¿Había golpeado a Darion en lugar de a la puerta?

Cuando me abraza, no puedo evitar derrumbarme. Le recuerdo, y recordarle significa que Kabus ya no está. Los recuerdos deberían haber desaparecido, y mucho menos no debería recordar nada de la taberna. Esos recuerdos ya desaparecieron, ya se los quedó Kabus, no podían ser míos.

Durante un tiempo incierto, me sacudo de forma violenta con cada sollozo. Me cuesta respirar y soy incapaz de controlar las lágrimas, incluso empiezo a dudar de poder seguir sosteniéndome en pie. Poco a poco, empiezo a relajarme hasta acabar llorando en silencio, completamente quieta y con la respiración calmada.

Sin darme cuenta, Darion me arrastra hacia dentro de su habitación  y me sienta en la cama. Soy incapaz de alzar la vista, así que la mantengo fija en el suelo, mientras las lágrimas siguen cayendo de forma incontrolada por mi cara. La nueva marca aún escuece un poco, es...demasiado reciente.

"Protección y... recuerdos. ¿Aceptas?"

Como un susurro inaudible, esas palabras resuenan en mi cabeza, haciendo que me estremezca presa del pánico de nuevo. ¿Y si he sido yo la que ha matado a Kabus al hacer este pacto? ¿Y si Rhyddid lo ha matado mientras estaba débil?

Las palabras de Darion me sacan de golpe del curso que están tomando mis pensamientos. Se ha sentado en el suelo, frente a mi. Su expresión es un tanto extraña, no solo parece estar cansado, sino también... ¿confuso? Bueno, era normal. Lo había asaltado en su habitación llorando.

Sus primeras preguntas se agolpan en mis oídos y apenas soy capaz de separarlas. Me limito a negar, sin levantar la cabeza. Lo único que alcanzo a ver son mechones de pelo negro y algo enredado frente a mis ojos. ¿En qué momento se me ha soltado? Molesta ante la falta de costumbre, me retiro el pelo de la cara con una mano. Noto mis movimientos enlentecidos, como si todo fuera a cámara lenta.

Miro a Darion y parece enfadado ¿Enfadado? ¿Había hecho mal al despertarle? No...era otra cosa, tenía que ser otra cosa. Acerca su mano hacia la mía y, sin poderlo evitar, me encojo un poco y hago el amago de retirarla. No me gusta que toquen mis marcas, y menos después de lo ocurrido con Tristán. Pero... es Darion, no me haría daño, ¿verdad? ¿Aunque estuviera enfadado?.

Finalmente me quedo quieta y, cuando las marcas se tocan, un fuerte dolor me nubla la vista. Me llevo las manos a la cabeza al tiempo que revivo, de forma rápida y por imágenes, el momento del pacto con Rhyddid. La marca del cuello me arde y no puedo evitar hacer una mueca de dolor.

Las siguientes palabras de Darion hacen que mis ojos se aneguen en lágrimas. Claro que no debería recordarlo. Ni a él ni nada de lo ocurrido en los últimos días, pero lo recordaba. Lo recordaba con total claridad, no de la forma en la que recuerdo las historias de Kabus, los notaba como recuerdos propios o... eso creo.

- He matado a Kabus...lo he matado...

Apenas se lo que dice a continuación Darion, apenas puedo oírle, pero se levanta y se aleja. ¿Que espera que haga? ¿que le golpee? No, no puede ser eso, pero ¿por qué se aleja? Oh, claro...me ha pedido que invoque. ¿Y si intento invocar a Kabus? ¿Aparecerá su cadáver o... simplemente no aparecerá nada? ¿Sigo teniendo siquiera su marca?

Abro mis manos y me miro las palmas. Ambas están heridas, magulladas y cortadas. La marca del huargo sigue destrozada a causa de la herida del sai. Quizás me sobrepasé, pero era la forma más rápida de romper la invocación, si el círculo se daña lo suficiente, la invocación desaparece o... queda libre. Suerte que desapareció, aunque probablemente tarde un tiempo en poder invocarlo de nuevo.

Con una mueca de dolor, aprieto  los puños hasta hacer sangrar las palmas de mis manos. Un quejido se escapa de mi garganta al tiempo que la sangre empieza a mancharme las manos. Me da miedo invocar a Kabus y que no aparezca, o que aparezca y esté... No, no puede ser, pero... y si...

Cerrando los ojos con fuerza, llevo la mano hacia la marca de Rhyddid. Una leve luz blanquecina me indica que ha aparecido entre Darion y yo. Huele a arena, arena y sudor.

Abro los ojos y a mi izquierda está Rhyddid, con los brazos cruzados y las cadenas titilando, colgando de sus muñecas y tobillos. No miro a ninguno, ni a Rhyddid ni a Darion.

- ¿Qué te atormenta, Kaila?.- siento como sonríe de forma amable, pero no se mueve de su sitio.- Dudo mucho que necesites protección frente a Soleil.
- Darion, se llama Darion.- le corrijo un tanto molesta.- ¿Dónde está Kabus, Rhyddid? ¿Por qué le recuerdo?.- pregunto señalando a Darion con el brazo extendido, lo cual no puedo evitar acompañar con una mueca de dolor debido a las marcas.
- Te prometí recuerdos, Kaila, es parte del trato.
- Pero... mis recuerdos pertenecen a Kabus, y si los tengo significa que él ha...- la palabra se me atraganta con un sollozo.
- No todos, ya no. Ahora los recuerdos que tengas ligados a Soleil serán de él, y por tanto Kabus no podrá quitártelos.

Miro a Rhyddid sin comprender, y luego a Darion un tanto... ¿molesta? Rhyddid suspira y se sienta en la cama, junto a mi. Mi primer impulso es apartarme, pero una intensa calma se apodera de mi en cuanto lo hace.

- Me he tomado la libertad de... uniros, puesto que nuestro pacto así lo requería. Ambos conocéis las condiciones de ese trato. Me gustaría poder darte más recuerdos, Kaila, pero tan solo puedo darte los recuerdos que os pertenezcan a ambos. Kabus no podrá interferir en ellos, de igual forma en la que yo no interferiré en el resto de los recuerdos que él deba tomar.- sonríe, primero mirándome a mi y luego mirando a Darion.- Kabus no está muerto Kaila. Está...cansado, al igual que tú. Ambos necesitáis descansar si queréis poder veros pronto y... golpear a tu amigo como si fuera una puerta no es la mejor forma de descansar.- puntualiza sonriendo.

Al acabar de hablar, se levanta y camina hacia Darion. Al parar frente a él, coloca sus manos en los hombros del muchacho. Rhyddid es bastante más bajito que Darion.

- Me alegra poder verte, Soleil. Espero que no te haya importado que te... tatuara.- dice sonriendo. Luego, se inclina sobre él y le susurra al oído algo que no logro oír.- Cuídala, y ayúdala a enfrentarse a su pasado, Kabus no la dejará, pero ella tiene cosas que resolver. Por cierto, le da miedo la oscuridad... quizás deberías saberlo.

Luego, se gira hacia mi, sin darle oportunidad a Darion de responder.

- Mantenerme aquí te está constando demasiada energía Kaila, así que si me disculpas....

Y tal como apareció, se fue, llevándose consigo la calma y el olor a arena, sol y sudor.


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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Dom Jul 02, 2017 4:51 pm

El silencio precede a una blanquecina luz que aparece cuando Kaila toca su marca, no sin antes clavarse las uñas en la palma de la mano hasta sangrar. El olor a sangre nunca desagradó al joven, pero el hecho de que fuera de su aliada, le generaba cierta repulsión. Aquella luz hizo que Darion cerrase parcialmente los ojos...cuando los volvió a abrir, allí estaba. Ver físicamente a aquel ente que vio a través de los recuerdos compartidos al tocar la marca de Kaila le generó una momentánea incomodidad, pero saber y ver que era uno de los suyos lo calmaba.

Aquel Horige parecía calmado, estaba sentado junto a Kaila, tranquilo...todo lo contrario a Kabus. Fisicamente era algo parecido a Doxa...bajito, no excesivamente fuerte, con rasgos caninos...pero psicológicamente no, aquel ser parecía ser sabio y calmado y por mucho que le doliera admitirlo, Doxa no era ninguna de esas dos cosas. El tinte de su piel y sus ropas hacían pensar que quizás viniera del desierto, Darion estaba intrigado y su asombro solo se vio superado cuando vio que lo llamaba Soleil...aquel nombre que le puso Rhuna.

Pronto las explicaciones llegaron. Ahora Kaila y Darion estaban unidos debido a la invocación y por mucho que le doliera, Kabus no podría tomar ningún recuerdo relacionado con el joven mono. Darion no sabía muy bien como tomarse la situación, pero pensar que de alguna forma estaba ligado a Kaila no le disgustaba...tampoco le disgustaba el hecho de saber que no sería olvidado al día siguiente por la joven y que ella nunca olvidaría lo que hizo por aquellos horiges.

En cierto momento de la conversación, la invocación se acercó a Darion y le susurró unas palabras. Darion quiso responderle pero ya era tarde, pues el ente se dio media vuelta sin darle oportunidad  ¿Miedo a la oscuridad? ¿Como se supone que la protejo de eso? Si ya Darion estaba confuso hace un rato por todo lo ocurrido con Kaila, ahora lo estaba mucho más con la aparición de Rhyddid y el tatuaje, por no hablar del vinculo creado entre la joven y él. Poco después, el cánido desapareció alegando que su presencia allí no hacía más que cansar a Kaila.

Tras ver como la invocación desaparecía, Darion se quedó clavado en el mismo sitio en el que estaba, sin mover un solo músculo, pensativo. No comprendía del todo por qué él, ni por qué había surgido aquella invocación ni nada. Por no hablar del tal Tristán. que aún seguía vivo. A decir verdad, Darion no pensaba dejar sola a Kaila, él le debía una muy gorda por el favor que hizo tocando...aunque todo hubiese salido de manera caótica.

-¿Y bien...?.

Comenzó Darion, moviéndose lentamente por su propia habitación.

- ¿Más tranquila? Te dije que no había muerto.- Dijo sonriendo.

-Debes descansar. Puedes quedarte conmigo si lo prefieres. Si no, ahí está tu habitación y yo seguiré aquí para lo que necesites.
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