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No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Lun Jul 03, 2017 6:29 pm

Oír que Kabus está bien me quita un gran peso de encima y, en seguida, noto como todo mi cuerpo se relaja, toda la tensión y la angustia desaparecen e incluso la opresión que sentía en su marca se ve aliviada. Casi al instante noto como me pesan los párpados y me cuesta mantener los ojos completamente abiertos.

Cuando Rhyddid desaparece  pasan unos segundos hasta que Darion es capaz de reaccionar, aunque por desgracia mi cerebro está tan apagado que apenas soy consciente de lo que hace o dice. Sin apenas darme cuenta, caigo completamente dormida sobre la cama de Darion al tiempo que la oscuridad total me rodea. Durante mi último segundo de consciencia no puedo evitar encogerme asustada.



Abro los ojos despacio, con cierta dificultad. Noto el cuerpo agarrotado por haberlo mantenido en la misma postura durante....hmmm no sabría decir cuanto tiempo, pero si más de lo habitual. No tenía la sensación de haber tenido pesadillas, y eso era más extraño que no saber exactamente donde me encontraba.

Una oleada de recuerdos azota mi mente durante unos segundos, recordándome donde estoy y por qué. Por un momento, me asusto al ver que tengo recuerdos, pero son estos mismos los que logran calmarme. Con que Rhyddid me había unido a Darion para darme recuerdos.... Muy hábil.

Con cuidado y sin hacer ruido, me levanto de la cama y, agazapada, voy hacia la pared, sentándome en el suelo y apoyando la espalda en ella. Suspiro al sentir mi espalda crujir y me froto los ojos. Aún no estaba del todo despierta y me costaba enfocar la vista. Mientras termino de despertarme, tanteo con mis piernas en busca de mis sais, sin encontrarlos. ¿Dónde los había soltado? No lo recordaba.

Me miro las palmas de las manos, completamente llenas de heridas y, suspirando, vuelvo a clavar mis uñas en la palma derecha, reabriendo las heridas. No tardo en sentir la calidez de la sangre al tiempo que una mueca de dolor se dibuja en mi cara. ¿Tendría la suficiente energía como para poder invocar a Kabus? ¿La tendría él para poder venir?

- Ven por favor....- digo en un susurro a la vez que llevo mi mano a la marca de Kabus.

Casi al instante, noto como unos brazos desnudos me abrazan desde el lado y siento un cosquilleo en la piel allí donde unos mechones rojos me tocan.
Me giro con lágrimas en los ojos y prácticamente me lanzo sobre Kabus abrazándole por el cuello.

- No vuelvas a desaparecer, por favor, no vuelvas a irte... .- le susurro una y otra vez, con la voz casi inaudible.

No se cuanto tiempo permanecemos así, pero se me hizo demasiado corto. Demasiado poco tiempo hasta que la ira de Kabus me aparta casi de un empujón y me golpea con contundencia.

Miro a Kabus asustada y en él no veo más que enfado y odio. Se ha puesto de pie y mantiene los brazos pegados al cuerpo, con las manos cerradas en puños.

- ¿Eres consciente del peligro al que te has expuesto?.- me dice en un susurro, con la voz contenida y la mandíbula apretada.
- Yo....- imágenes de la noche anterior se amontonan tras mis parpados, de forma desordenada, mientras que me levanto y reduzco la altura entre los ojos de Kabus y los míos.- No pretendía...
- ¿No pretendías qué?¿Morir?.- una risa sarcástica hace que me encoja.- Pues lamento informarte que lo hiciste de pena. Casi mueres y todo ¿por qué? ¿Por ayudar a ese maldito mono pulgoso?
- ¡Tenía que hacerlo!.- le digo desesperada e intentando no alzar la voz.- Y estoy bien Kabus, sobreviví. Le pediste ayuda a Darion cuando tu no podías y él vino. Habría mu...
- ¡Cállate!.- grita a la par que me empuja contra la pared.- ¿Es que no lo entiendes? Podrías haber muerto o peor aún, podrían haberte atrapado...- en cuanto dice esas últimas palabras se detiene en seco, y respira durante unos segundos. Luego, extiende la mano hacia mi cuello y me obliga a girar la cabeza, dejando completamente visible la última marca.- Y encima esto.

Kabus me suelta con desprecio y retrocede un paso. Sigue enfadado, pero en su mirada hay algo más que no logro descifrar.

- ¿A que te refieres con "atrapar", Kabus? ¿Quién iba a atraparme?.- un par de recuerdos que no logro comprender me asaltan.
- ¿No lo recuerdas?

Niego con la cabeza, pues apenas sé a lo que se refiere y todos los nuevos recuerdos que tengo son una maraña enredada e incomprensible.
Durante un segundo, Kabus parece sonreír.

- Tenemos que irnos de aquí, Kaila. No es seguro.

¿Irnos?
La marca de Rhyddid arde durante unos segundos. Según él no debería irme.

Niego con la cabeza al tiempo que me encojo tras ver como la ira inunda los ojos de Kabus. Creo que por primera vez le tengo miedo.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Sáb Jul 15, 2017 1:06 pm

El cansancio y el desconcierto hicieron que Darion cayese profundamente dormido en una esquina de la habitación segundos después de ver que por fin Kaila se había decidido a dormir. Sus sueños fueron agitados y desagradables, rozando la pesadilla. Despertó entre sudores y de forma sobresaltada debido a sus propios sueños, pero no recordaba con exactitud que es lo que había visto en ellos, aunque lo atribuía sin vacilar a la nueva invocación de Kaila y su estrecha y extraña relación con él mismo. El joven decidió dejar a Kaila durmiendo mientras él daba un paseo para despejarse.

Los pasillos tan familiares para él desfilaban unos detrás de otros, con sus respectivos habitantes que saludaban con energía a un claramente somnoliento aunque agitado Darion, el cual devolvía el saludo con menos efusividad de la habitual. Pasó por delante de la puerta de Velvet, dudando si llamar o no y pensando que quizás ella tendría algún remedio para su extraño estado físico, pero no era más que cansancio acumulado y el resto sería probablemente psicológico debido a lo vivido, por lo que pasó de largo. Rhuna, Tyson, Doxa, Kira, Shin, Edel...las puertas de los habitantes que pese a no tener un nombre marcado eran perfectamente reconocibles para el mono pasaban ante sus ojos, hasta que sin darse cuenta volvió al punto de partida, su habitación.

Entró y vio que Kaila seguía descansando en su cama, por lo que vio como aceptable el hecho de dormir él en la cama de la joven. La habitación de Kaila no distaba mucho de las de los demás, era bastante acogedora y con una decoración escasa pero agradable, iluminada por una de las lámparas que hacían los escasos piromantes de la red. De camino a la cama, los ojos del mono se posaron sobre un papel que descansaba sobre el pequeño escritorio de la habitación. Tenía cosas escritas pero lo que llamó su atención fueron los dibujos que trataban de representar las marcas que aquel hombre llamado Tristán había dejado en el suelo la noche anterior. Fue entonces cuando agarró el papel y comenzó a leerlo todo, dándose cuenta de que era una especie de diario que Kaila había escrito para no olvidarlo a la mañana siguiente...pero ¿Acaso no estaban esos recuerdos ligados a él?  Y en caso de que no...¿Recuerda ella haber escrito siquiera esto?

Con el papel en la mano salió por la puerta, pero segundos antes de entrar en su propia habitación, escuchó la voz de Kaila y...y la de Kabus. Aquello hizo que Darion soltase un enorme suspiro de alivio, pues si bien había estado diciéndole a Kaila que Kabus estaba bien, ni siquiera estaba seguro de ello. Pero algo no iba bien, pues la conversación parecía tomar un tono violento por parte de la invocación, que estaba recriminando a la joven todos los actos de la noche anterior. Se hizo un silencio incómodo en un momento y Darion decidió entrar por miedo a lo que pudiera estar ocurriendo.

Cuando entró vio a Kaila encogida de puro miedo y Kabus amenazante frente a ella. Antes siquiera de que se den cuenta de que la puerta se había abierto, el joven mono se encontraba entre ambos, no en posición defensiva pero claramente dispuesto a ello en caso de necesidad.

-He estado escuchando vuestra conversación...No me lo tengáis en cuenta...no deja de ser mi habitación y por ende,
todo lo que pueda ocurrir dentro, me pertenece.


Relajó minimamente la posición para sacar el papel que se había guardado en el bolsillo y que contenía todo lo que había escrito Kaila. En un rápido movimiento le lanzó el papel a la joven para que lo leyera mientras él actuaba como "barrera" "humana".

-No he podido evitar escuchar que Kaila ha olvidado todo lo acontecido con el malnacido de Tristán...y me parece muy feo que le ocultes el peligro que puede suponer ese...ser. Ella misma escribió esto anoche para no olvidarlo hoy y...teniendo en cuenta que ahora los recuerdos ligados a mi no los olvida, me parecía correcto que lo leyera en mi presencia.

Todo aquello lo iba soltando mirando a Kabus fijamente a los ojos, con cierto tono burlón pero a la vez sin dejar de estar al tanto de cualquier movimiento peligroso.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Vie Jul 21, 2017 12:53 pm

El ver a Darion entrar en la habitación y ponerse entre Kabus y yo me hace suspirar de puro alivio, aunque el alivio dura a penas unos segundos.

Kabus, como de costumbre, está armado con sus dos espadas, que descansas en el cinturón a ambos lados de sus caderas.  Esta tenso, deseando la más mínima provocación para abalanzarse; su mirada es fría y distante; su boca está apretada en una fina línea y su respiración es peligrosamente lenta.

Asustada por la seguridad de Darion, lo agarro del brazo y tiro de él mientras habla, con la intención de posicionarme entre él y Kabus, aunque no con mucho éxito. Kabus puede atacarme, pero no matarme. Con Darion las cosas serían muy distintas. Tengo que protegerle.

Pero entonces, unos papeles llegan hasta mis manos. Sin terminar de comprender muy bien que es lo que estaba pasando, bajo la vista hasta los papeles. La letra es mía y las marcas de una de las notas...esa marca... Empiezo a leer con creciente ansiedad, mientras que mis escasos recuerdos sobre esos momentos empiezan a tomar forma. Casi puedo oír un chasquido en mi cerebro cuando todo encaja y toma sentido.

Alzo la vista con temor a la reacción de Kabus, al tiempo que veo como su rostro se ensombrece, sus músculos se tensan y... nada. Frunzo el ceño extrañada, esperaba que Kabus se abalanzara sobre Darion, pero al contrario de lo que yo pensaba, Kabus se relaja y sonríe mirando a Darion directamente a los ojos.

- Ese ser no habría encontrado a Kaila si tu no la hubieras llevado a tu misión suicida.- le responde Kabus, con la voz completamente calmada, aunque teñida de un matiz demasiado distinto al que ofrecía su sonrisa.

Temiendo a lo que pudiera pasar, me interpongo entre ambos, intentando sonreír para mantener a Kabus tan calmado como aparenta estar.

- Esta claro que todo esto no ha sido más que una serie de desafortunadas coincidencias, ¿verdad?.- digo mirando primero a Kabus, y luego a Darion, suplicándole con la mirada que se vaya antes de que Kabus perdiera el control.- Se que Kabus nunca me mentiría ni me ocultaría algo tan importante, ¿no es así, Kabus?.- lo miro seria mientras fuerzo a mis labios a curvarse en una sonrisa. Sabía de sobra que me había mentido, recordaba perfectamente la discusión del día anterior. Kabus me ocultaba cosas, pero no era el momento más indicado para decirlo.

Kabus ensancha su sonrisa y termina de relajar su postura, alzando una mano hacia mi y acariciándome la mejilla. Todo en el parece indicar que la tormenta ha pasado, pero en sus ojos hay algo que no termino de comprender. Cuando me toca, su marca empieza a quemar de forma insistente, al igual que la de Rhyddid. Sin poderlo evitar, me encojo al tiempo que una mueca cruza fugazmente la expresión de Kabus.

¿Que estaba pasando?

- Bueno, así que ahora tienes una nueva invocación, ¿no, Kaila?.- me pregunta al tiempo que me atrae hacia él con delicadeza. Asiento con la cabeza extrañada y miro a Darion temiendo lo que pueda pasar.-  Y esa invocación  le otorga parte de tus recuerdos al mono, recuerdos que son míos, que me pertenecen por contrato...
- Kabus, yo... no sabía a que se refería... pensaba que estaba soñando, si lo hubiera sabido...
- Me pregunto que pasará con esos recuerdos si el mono muere...

Justo en ese momento, noto como los músculos de Kabus se tensan en una fracción de segundo, a la vez que me empuja con la suficiente fuerza como para dejarme caer y mandarme lo suficientemente lejos de ambos.

Con rapidez, Kabus salva la insignificante distancia que lo separaba de Darion y lo coge por el cuello de su camisa abierta, empujándolo contra la pared más cercana.

- ¡¿Eres consciente del peligro al que la has expuesto?! Maldito saco de pulgas... ¡Debí haberte matado en cuanto te acercaste a ella!
- ¡Kabus!.- le grito mientras intento incorporarme, pero me fallan las piernas y no logro más que caer de nuevo.
- Si la encuentran y la matan será por tu culpa, y créeme que entonces  no te otorgaré una muerte rápida....- una sonrisa macabra cruza los labios de Kabus, demasiado confiado con que el mono no hubiera reaccionado...todavía.- Aunque quizás debería hacerlo ahora...

La marca de Rhyddid arde con fuerza, de forma dolorosa, al tiempo que, de forma imperceptible para todo aquel que no estuviera relacionado con la marca, un hilo de luz brillante, aunque tenue, une las marcas que adornan el dedo de Darion y el mío.
Durante una milésima de segundo, me siento extrañamente tranquila, aunque no dura más que eso, una milésima, antes de que el temor por la vida de Darion se apodere de mi de nuevo.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Darion el Mar Ago 08, 2017 7:02 pm

Todo ocurre demasiado rápido, los músculos de Kabus se tensaron, avisando a Darion de que algo malo acabaría ocurriendo; pero fue demasiado lento. Sintió como la mano de Kabus apretaba sin compasión su cuello y lo levantaba en el aire, mientras sentía un profundo odio en cada una de las palabras que el pelirrojo màs que decir, escupía. La sorpresa y la velocidad de los actos de su, al parecer, nuevo contrincante impidieron que el mono pudiese actuar durante unos segundos. Por si fuera poco al resto de sensaciones se unió un agudo aunque soportable dolor en el dedo, que presagiaba , según intuía Darion, la llegada de Rhyddid.

Sin embargo no espero a que su peludo y etéreo compañero hiciese su aparición, si no que sin dejar de sonreír socarronamente a Kabus, agarro con la cola una de sus espadas, las cuales había dejado descuidadas. En cuanto agarro la espada, la dirigió al cuello del pelirrojo y sintió como el agarre del cuello iba aflojándose conforme la punta de la espada se acercaba al cuello del pelirrojo.

-Lamento decirte que este saco de pulgas tiene mas de un truco bajo la manga y que no será un jodido mentiroso el que lo mate...aspiro a mas. Me resultaría màs honroso morir de un resbalón que en tus manos.

Todo aquello lo decía mientras se acercaba lentamente hacia Kabus, haciendo que la punta de la espada rozase su cuello pero sin llegar a herirlo. Una amplia sonrisa decoraba su rostro.

-Lo quieras o no, estoy ligado a Kaila y yo también quiero protegerla. Ni siquiera eres capaz de matarme, no te vengas arriba y colabora para protegerla...aunque ella ya se defiende bastante bien solita.


Darion suspiró profundamente antes de retomar su discurso.

-Te acaba de poner en jaque un saco de pulgas y pretendes protegerla tu solo de un invocador o de vete tu a saber el que cojones es eso. Me odias? Felicidades...pero lamento decirte que si no llega a ser por mi, Kaila seria un cadáver a estas horas ya que tu fuiste desterrado antes siquiera de poder hacer nada. Se que salvaste a Tyson y lo agradezco, pero pretender hacer lo que quieres hacer tu solo es estupido y de tener un ego sobrehumano...además no es ocultándole la realidad que la protegerás...la realidad es que llegado el momento ni siquiera durarías mas de unos segundos en combate ya que serías desterrado nuevamente.

El olor a sudor y sol impregnó la habitación como hizo unas horas antes y un suave tintineo anunciaba la llegada de Rhyddid. Esperando que Kabus entendiese sus palabras pero sabiendo que probablemente no lo haría, lo miro una ultima vez antes de tirar su espada a sus pies y dirigirse hacia el recién llegado; que se encontraba tras Kabus.

-Bienvenido de nuevo, Rhyddid

Esta vez la sonrisa que dibujaba su rostro era sincera.
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Re: No una taberna cualquiera (Privada Darion y Kaila) [Phonterek]

Mensaje por Kaila el Vie Ago 11, 2017 10:16 pm

Y naturalmente, la tranquilidad tan solo duró una milésima de segundo, el tiempo suficiente para que Darion cogiera una de las espadas de Kabus y la apuntara contra su garganta, sin llegar a tocarle. Aunque el daño no fuera real, casi podía sentir el frío de la espada sobre mi garganta, tal y como lo estaba sintiendo Kabus en ese momento, el cual me daba la espalda.

Podía ver como todos sus músculos seguían completamente tensados, como un sudor frío le caía por la espalda y como el odio le hacía temblar de pies a cabeza. Y yo, mientras tanto, paralizada por el temor de que a cualquiera de los dos se le fuera la situación de las manos y acabara haciendo daño al otro.

Quería levantarme, pero algo me consumía la poca energía que había logrado recuperar tras dormir los dioses saben cuantas horas. ¿No sería Rhyddid capaz de robarme la energía para invocarse él mismo, no?. Kabus puede usar su propia capacidad para aparecer por su cuenta, pero solo cuando mi vida corría peligro, como parte de nuestro pacto. No recordaba haber hecho nada por el estilo con Rhyddid, y si él se atrevía a hacer eso...

Las palabras de Darion empiezan a rebotar en mis oídos, siendo ahogadas por un zumbido sordo que no deja de intensificarse hasta resultar casi doloroso. No obstante, soy consciente de que las palabras que dice son de todo, menos agradables para Kabus. Y yo sin poder ni siquiera arrastrarme.

Entonces, precedido por el suave olor del sol y el sudor, y un leve tintineo de cadenas, tras Kabus, entre él y yo, aparece Rhyddid, con los brazos cruzados y la postura más tensa que nunca antes le haya visto. Aunque no es como si lo hubiera visto infinidad de veces, sus gestos y posturas aun se me escapaban.

La espada de Kabus está en el suelo, pero solo es una de ellas. Darion y Rhyddid están juntos, de espaldas a mi y mirando a Kabus. Ahora es a él al único que tengo de frente, aunque difícilmente puedo verle desde mi posición. Y difícilmente puedo prestar atención al grupo, pues una rabia desconocida hasta entonces empieza a retorcerse en mi estómago.

Esto no podía acabar bien.

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Si Kaila no me importase lo más mínimo, habría avanzado hasta la espada, provocando a Darion para herirme y ver como su cara se desencajaba ante la sorpresa de ver como mis heridas le dolían a Kaila tanto como a mí. Habría sido demasiado delicioso ver algo así, pero Kaila me importaba demasiado como para dejar que ese imbécil le causara daño alguno.

Mientras habla, mantengo la expresión completamente plana, como si mi cara no fuera más que una máscara que ocultara el hervidero de emociones que luchaban por salir a la luz: rabia, ira, odio, deseos de matar y... preocupación. Preocupación por el estado actual en el que se encontraba Kaila, algo le estaba pasando.

Claro, aquella maldita invocación que olía a chucho mojado, como no. Estaría aprovechando el poco control y fuerzas que Kaila tenía para invocarse él mismo, sin que Kaila apenas si pudiera darse cuenta. Maldito perro sarnoso....

Y la ira, una vez más, restalla con fuerza tras mi mascara, dejando que mis ojos brillen de forma siniestra tras el oscuro color del iris. Tan solo puedo pensar en matarlos y sacar a Kaila de allí.

Como se atrevía ese maldito mono a decir todas aquellas estupideces. Él no entendía nada, no tenía ni idea de como terminaría Kaila si no dejaba de indagar sobre aquellos malnacidos. Esto había sido un error, no tendría que haber pasado, ella no debería de haberse topado con Tristán hasta que no descubriera que Sick estaba ligado conmigo. Darion lo había desencadenado todo y encima osaba dárselas de listo.

Cuando tira la espada frente a mi y va hasta Rhyddid, el cual aparece aprovechándose de la falta de energía de Kaila, una nueva oleada de rabia se apodera de mi, pero no hago más que alzar la ceja y sonreír de forma tosca, sin ganas y claramente forzada. Kaila no habría invocado a Rhyddid, no lucharía contra mi de forma tan abierta.

- Voy a acabar contigo y con todos los problemas que has causado....- digo en un susurro mientras que saco la otra espada que aun descansa en el cinto.

El sonido de la espada al ser desenvainada ahoga casi por completo mis palabras y el susurro que se escapa de los labios de Kaila, haciéndolo inaudible para mi.

En un rápido movimiento, me lanzo contra Darion, dispuesto a partirlo por la mitad, lanzando un ataque desde arriba que le entraría por la clavícula izquierda y saldría por su costado derecho, justo bajo el pulmón. O eso tenía intención de hacer.

De la nada, y como siempre acostumbraba a hacer, apareció ese maldito huargo de pelo blanco y etéreo, gruñendo, babeando y abriendo las mandíbulas para atenazar mi brazo. Estaba repleto de cicatrices, y un leve olor a pelo quemado lo acompañaba.

¿Cómo era posible? Debería estar muerto, no debería ser el mismo lobo que la noche anterior invocó Kaila, había sufrido demasiados daños como para estar sobre mí, mordiéndome el brazo que me veía obligado a usar como escudo para que sus dientes no desgarraran mi garganta.

Maldita sea.

Estaba demasiado sorprendido como para reaccionar como era debido. En la caída debía haber perdido la espada, ya que estaba golpeando al lobo con la mano desnuda mientras intentaba apartarlo.

No lo entendía, ¿cómo había podido invocarlo Kaila? Su marca estaba destrozada y era la tercera invocación que estaba en este plano gracias a su energía. Ya debería estar inconsciente, y más aún cuando la invocación de Rhyddid no dejaba de consumir su energía. Aun no podría controlarla lo suficiente como para restringir el flujo, Rhyddid debería saberlo y se estaba aprovechando de ello.

Un energía extraña y oscura surge de lo más profundo de mis entrañas, un odio visceral que me da fuerzas para patear al maldito huargo lejos de mí, junto a Kaila. Ella está de rodillas, con la mano que posee la marca del huargo sostenida y la cabeza gacha; las marcas de sus brazos brillan con una luz blanca y celeste, de forma tenue, pero brillan.

¡Maldición! No podía usar esas marcas, no era buena idea, y menos aun después de lo que acababa de pasar. Si volvían a localizarla…. Arg, odiaba admitirlo, pero el mono tenía razón, yo no podría defenderla, ni Rhyddid ni el lobo, y por mucho que ese muchacho pensara que él podría, tampoco lo haría. No solo, no sin la formación que él tenía.

Antes de que él lobo reaccione de nuevo, y mientras mis pensamientos van más rápido de lo que puedo manejar, me incorporo, quedándome agazapado, con un brazo completamente cubierto de sangre y herido. Miro a Rhyddid y Darion de reojo, sin saber si ellos mismos son conscientes del peligro que corren.

El huargo no discrimina entre amigos y enemigos, aunque Kaila lo hubiera invocado para atarle únicamente a él, el lobo ata…

Cuando ese pensamiento cruza mi cabeza, no puedo evitar que una sonrisa de tristeza cruce mi cara como si de una bofetada se tratase. Kaila había invocado al lobo para reducirme, para evitar que los atacara. A ellos, que se posicionaban contra mí cuando lo único que quería era protegerla.

- No lo entendéis…

Conseguí susurrar antes de que el huargo volviera a lanzarse contra mí, directo al cuello. Estaba desarmado, mis manos no serían suficientes para enfrentarlo, no podía hacer otra cosa más que esquivar.

Salta hacia un lado, hacia donde estaban Darion y Rhyddid, chocando con Rhyddid, el cual posó sus manos con delicadeza sobre mis hombros. ¿Con delicadeza? Ese chucho fumaba demasiada arena.

Con brusquedad me aparto de ambos, sacudiéndome las manos de Rhyddid de encima y topándome de nuevo con el lobo, que consigue morderme en la pierna y tirarme. Un grito ahogado sale de la garganta de Kaila cuando los dientes del lobo se clavan en mi pantorrilla.

Luego, de un salto, lanza sus fauces hacia mi garganta. ¿De verdad iba a acabar así?

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


- No…

Impulsada por una fuerza desconocida, trazo con mi propia sangre la marca del huargo sobre la misma marca destrozada y obteniendo energía de una fuente desconocida para mí, hago una tercera invocación.

El tiempo parece detenerse mientras observo la vertiginosa velocidad a la que la espada de Kabus se precipita sobre Darion, mientras una leve luz con matices azules parece iluminar levemente la estancia como si de montones de velas se tratara.

“Detenlo”

Es el único pensamiento que ronda mi cabeza cuando el huargo aparece envuelto en un humo claro y brillante, cayendo sobre un Kabus completamente desprevenido y ahora, sorprendido.

El ataque es certero y doloroso, puedo sentir el dolor de su brazo, pero algo me impide mirar, algo me impide detenerlo. No puedo dejar de mirar la marca del huargo, destrozada y vuelta a trazar con mi sangre.

Siento, más que veo, como Kabus lanza al huargo hasta donde estoy yo, como este gruñe y se retiene, a la espera de una nueva orden por mi parte. Esta confuso, desorientado, no sabe por qué ataca a otro con el que antes a luchado con una misma misión, acabar con nuestro enemigo, el de los tres.

“Detenlo”

Vuelve a susurrar mi mente antes de que el lobo se lance de nuevo contra Kabus.
Esta vez sí soy capaz de apartar la vista de mis propias marcas, dirigiéndola hacia Rhyddid, la invocación que me estaba usando para permanecer allí de pie mientras me miraba fijamente, sin apartar la vista de las marcas de mis brazos.

Su ceño se arruga de una forma extraña, curiosa, y parecía estar olisqueando el aire. La pelea se desarrollaba junto a él, junto a su otro protegido, pero permanecía impasible, observándome hasta que las tornas cambiaron para Kabus.

Un grito ahogado y lejano escapa de mi garganta al sentir como unos colmillos enormes se clavan en la pierna de Kabus, desgarrando el músculo y dejando que la sangre escapara de sus vasos. ¿Cómo habíamos llegado hasta esto? ¿Por qué no era capaz de pararlo?

Estaba ordenándole a una de mis invocaciones, casi de forma inconsciente, que acabara con Kabus, y no era capaz de detenerlo. No sabía que era lo que estaba haciendo, ni lo que estaba pasando, solo sabía que no era capaz de detenerlo, no mientras aquella extraña luz me controlase…

¿Cómo?

Con una mirada de absoluta desesperanza, miré con súplica a Rhyddid y Darion, mientras las fauces del lobo se cernían sobre la garganta de un Kabus demasiado impresionado como para reaccionar.
No podía acabar así.
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