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Deja de comportarte como lo que no eres

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Deja de comportarte como lo que no eres

Mensaje por Balka el Miér Mayo 03, 2017 12:42 pm

  • Época: Balka roza los 100 años
  • Ubicación: Thargund - Valashia
  • Warning: posible contenido erótico.
    posibles cambios de estilo y/o texto en un futuro.



Cuando las cosas se complican de manera innecesaria
━━━━━━━━━━━━━━━━ ✧ ✧ ✧ ━━━━━━━━━━━━━━━━
- primera parte -


___Con los codos sobre las rodillas y sentada en una piedra a varios metros del borde del camino, la mujer observaba la amplitud del cielo a través de un claro entre los árboles. Parpadeó un poco. Brillaba limpio y puro, sin una sola nube después de varios días de intensas lluvias. Parecía que uno pudiera perderse en su inmensidad si lo contemplaba largo rato.

___Mientras tanto el sol trazaba con parsimonia su ruta habitual, astro indiferente frente a los horrores del mundo que iluminaba. Pronto sería mediodía. Y ella seguía esperando.

___Volvió a repasar la serie de hechos que la llevaron a su actual situación, preguntándose si aceptar el pedido de Lord Vëiner fue la mejor decisión. Apenas llevaba tres días en Haltesse, recién llegada de un largo viaje desde el Triunvirato de las Nalini, cuando aquel hombre zambo y de nariz bulbosa se presentó secretamente en la amplia habitación de la taberna en la que se alojaba. Reclamando sus servicios. Dhilvin Vëiner era un noble bastante influyente en la corte haltesiana, y uno de los mayores exponentes de la avaricia que la elfa había conocido jamás: su único proyecto de vida era conseguir más poder, más títulos nobiliarios, más riqueza, más de todo. Por eso no le sorprendió que le ofreciera trabajo, no era la primera vez que la empleaba para "librarse" de alguna molestia que entorpeciera sus planes. Pero esta vez la misión no implicaba derramar sangre, sino recuperarla. Al parecer la hija mayor, Álope, había sido raptada.

___A Balka no le interesaban los detalles, aunque el hombre se los dio igualmente, urdiendo una mentira que quizá a otros hubiera convencido; ella, sin embargo, estaba demasiado curtida en falsedades humanas. Le traía sin cuidado que el lord no le dijera la verdad mientras todo saliera bien y ella recibiera la paga correspondiente. Por experiencia propia sabía que indagar en los asuntos de otros no siempre traía cosas de provecho. Mucho menos si se trataba de nobles o conspiracionistas, cuyas redes de intrigas y traiciones se hundían en las raíces del propio peligro y nunca beneficiaban a nadie. Así pues, Álope, su hija más hermosa, fue raptada un mes atrás por un hombre vagabundo, sin que nadie volviera a saber de ella. Y por supuesto, el asunto no debía trascender; de cara al público la chica se estaba tomando un tiempo de introspección ya que pronto debería elegir marido.

___La elfa aceptó el trato. Conociendo el carácter de Vëiner dudaba que la chiquilla hubiese sido raptada contra su voluntad, el asunto olía a fuga amorosa desde las afueras de la ciudad. Pero a ella le importaba una mierda que se hubiese marchado buscando su libertad o que el vagabundo la estuviese violando en un callejón; lo que la interesaba era cómo de vacía estaba quedando su bolsa, y lo bien que el noble iba a pagarla. Consiguió inflar el precio al mencionar la confidencialidad, y el otro ni siquiera parpadeó. Cuarenta kulls de oro como adelanto, cuarenta al traerla de vuelta, lo más intacta posible.

___Ochenta piezas de oro. Viendo cómo se había torcido la cosa, ya no sabía si era mucho o poco. Balka suspiró sonoramente, estaba cansada. No del ejercicio físico, de las peleas o las magulladuras recibidas. Se sentía cansada de otra forma, como más aburrida. Más hastiada. Se rascó una ceja, sintiendo cómo su estómago se quejaba con timidez. Ayer no comió nada, los preparativos para la misión la mantuvieron ocupada. Y estar rodeada de inútiles y aficionados no ayudó en absoluto.

___Porque resultó que Lord Vëiner lo tenía todo pensado y preparado. El hombre que se llevó a su hija, un shike sin rumbo, pertenecía a un grupo de nómadas que se dedicaban a espectáculos y trabajos ambulantes, ganándose la vida en el camino. Los hizo seguir, espiando sus rutas hasta que supo cuál sería la siguiente ciudad a la que acudirían. Contrató un grupo de mercenarios de toda raza y calaña ante los que se presentó como hombre noble y de honor, orgulloso defensor del linaje y la sangre, incapaz de permitir que semejante escoria cruzara siquiera cerca de su frontera: había que acabar con ellos, con presteza y discreción. Ella no estaba incluida entre aquellos hombres sucios y desordenados, que se encargarían de la troupe mientras Balka se mezclaba con la pelea y recuperaba a la chica. Su presencia así como su identidad no debían ser notadas y por ello había vuelto a encadenar las puntas de sus orejas, ocultándolas con el pelo como cuando era pequeña. La treta no engañaría a nadie ni quince minutos, pero tampoco necesitaba más.

___La mujer sonrió al recordar esas palabras. Discreción mis cojones, pensó, y soltó una despectiva risa corta que se dispersó en el aire limpio de la mañana. Aquella carnicería, porque en eso se convirtió, era de todo menos sutil. Los emboscaron en un recodo del camino que estaba cubierto por una vegetación quizá no espesa, pero sí abundante compuesta por arbustos bajos y algunos árboles tupidos, hecho que les propició el éxito del ataque. Si uno seguía hacia el noreste al cabo de un rato se uniría a la carretera principal que iba camino a Maletta, aunque aquel pequeño clan jamás llegara a su destino, fuere cual fuese. Recordó el pequeño campo de batalla y todo le pareció muy vulgar y miserable. Sucio. Indigno. Los cadáveres yacían desperdigados en las posiciones más inverosímiles, acróbatas macabros que quisieron recibir a la muerte de manera original. Rotos, cortados, decapitados, desmembrados. Los mercenarios se habían cebado con ellos con un odio que la elfa no comprendía ni compartía, y que le pareció una completa pérdida de energía. ¿Cómo se había metido en semejante situación?

___Ella también era una mercenaria, pero no de la clase que se usa para hacer estos trabajos rastreros que se dejan en manos de hombres de cuyas cabezas es fácil prescindir. Su orgullo, si bien flexible y adaptable, se sentía ahora herido.

___Escuchó un relincho suave, y giró la cabeza hacia el caballo que había atado a la rama baja de un árbol un poco más allá. El animal, de un tamaño descomunal como cualquier caballo de tiro que se precie, olisqueaba los arbustos moviendo la cola de vez en cuando. Desgraciadamente su propia montura, una más pequeña y elegante, había muerto en la reyerta y tuvo que conformarse con ese gigante para poder perseguir a Álope, que se escurrió entre sus dedos de manera literal cuando un hombre se interpuso entre ellas, permitiéndola escapar. La había agarrado por la túnica, ya la estaba arrastrando hacia ella presta a reducirla con unas cuerdas, cuando de repente un hombre mucho más alto que la elfa, mucho más musculoso y mucho más desesperado rompió el contacto, liberando a la chica y gritándole que huyera, rápido, sin mirar atrás. Y se enfrentó a la mercenaria sable en mano, fiera la expresión. Apenas tuvo tiempo de ver correr a Álope hacia el noreste antes de tener que mezclarse en una pelea para la que no la contrataron.

___Se alejó de la pequeña batalla en cuanto pudo, camuflada entre los gritos, el resonar del metal y el humo de las carretas al arder. Dio gracias por la tierra blanda y el barro que hacían más fácil su labor de rastreo, pero la joven noble no era tonta. La pista se adentraba en los campos ralos circundantes al camino, metiéndose en un pequeño bosquecillo. La elfa llegó a un punto muerto en cuanto se encontró un arroyo. Sin un animal que la ayudara a seguir un rastro olfativo, Álope bien podría haber bajado hacia el sur o subido hacia el oeste. Gruñó, cada vez más molesta, y permitió que el caballo abrevara mientras pensaba en una solución.

___Descendió para poder beber ella también. Aprovechó el agua limpia para lavarse la sangre que le bañaba la cara por culpa de una ceja partida, y se palpó entera buscando daños graves que no encontró. El agua fría le templó un poco el ánimo.

___Con la mirada perdida en las infinitas hojas de los árboles se puso a pensar, repasando lo que sabía de los shike. Eran nómadas, no tenían tierra a la cual regresar ni lugar fijo al que llamar hogar. Se los perseguía en algunas zonas, se los insultaba y menospreciaba en casi todo el continente. A veces podían permanecer en algún sitio un tiempo determinado más largo de lo normal, pero siempre se marchaban. No poseían sentimiento de pertenencia. Ellos mismos y sus familias eran su propio refugio sobre los caminos hostiles: una vez aceptado dentro del clan, serías tratado y protegido como un miembro más. Porque el clan eran todos los shike, sin importar lazos de sangre, procedencias o regiones sobre el mapa. Su sentimiento de unidad los abarcaba a todos.

___Balka cerró los ojos, visualizando el mapa de Valashia. Y sólo pudo encontrar un punto en la región en el que ella hubiese escuchado que fueran más benignos con estas gentes: Maletta. Dirección noreste. La misma que la chica había tomado al huir.

___Y ahí se encontraba la elfa, amparada tras el grueso tronco de un árbol medio seco, esperándola sentada sobre una roca rodeada de arbustos mientras el sol calentaba un poco su cuerpo magullado. Sabiendo en qué dirección Álope trataría de buscar refugio, le fue más fácil encontrar el rastro y seguirlo hasta conseguir predecir qué camino tomaría. Ahora ella pertenecía al clan, buscaría refugio con otros shike. La joven querría pasar desapercibida, era probable que quisiera tomar una ruta secundaria; pero no una que estuviese muy descuidada porque, si bien se unió a un grupo errante, no hacía ni un mes que curtía sus pies sobre el polvo de las carreteras. Y estar sola ante lo desconocido debía tenerla aterrada. Esperó estar en lo correcto, porque aquella senda secundaria era la única que conocía que llegara lo más cerca de Maletta sin desembocar en las calzadas reales.

___Escuchó trinar a unos pajarillos y comenzó a imitar el canto en un intento por matar el tiempo. Tenía hambre y la bolsa de viaje estaba en la taberna. Maldijo para sus adentros, salivando al recordar las ahora muy apetitosas lonchas de cecina que guardaba en ella. Dos pequeñas aves, curiosas, descendieron hasta una rama baja y la observaron, moviendo sus cabecitas de un lado a otro. Aprovechó para desabrocharse el peto de cuero y examinarlo, en busca de algún agujero o corte grave que necesitara ser reparado.

___Repasando meticulosa lámina por lámina, aburrida, sus puntiagudas orejas captaron un sonido que rompía con la tranquilidad del camino vacío. Unos pasos. Siguió con el peto entre las manos, la vista ocupada con una tarea, el oído con otra, analizando el sonido. Eran unas pisadas lentas, cansadas. De repente, un sollozo. Alguien se sorbió los mocos. Balka sonrió, triunfante. Con todo el sigilo de su raza puesto en los pies, se movió hacia el borde del camino sin romper ni una sola rama ni interrumpir ni un solo trino, observándola en silencio con sus ojos moteados leyendo cada movimiento.

___Por ahí venía. Las ropas holgadas manchadas de barro, el pelo negro suelto y revuelto, los hombros caídos y las manos agarrándose los codos. Parecía tan desamparada y triste, tan sola. Cualquier otra persona hubiera corrido hacia ella para socorrerla, para consolar el llanto que abría surcos limpios en su cara sucia. Pero Balka se limitó a apoyarse sobre la rugosa corteza del árbol, dejándose ver.

___-Buenos días, niña traviesa.


Última edición por Balka el Lun Jun 26, 2017 6:00 pm, editado 2 veces
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Re: Deja de comportarte como lo que no eres

Mensaje por Balka el Sáb Jun 03, 2017 1:15 pm



 

Cuando las cosas se complican de manera innecesaria
━━━━━━━━━━━━━━━━ ✧ ✧ ✧ ━━━━━━━━━━━━━━━━
- segunda parte -


___-Buenos días, niña mala.

___ Era ella, coincidía con la descripción. Sobre el metro sesenta, con el pelo largo y negro, piel de un suave tono gris, pómulos altos. Unos inconfundibles ojos verdes. Podían contarse con la mano los haltesianos de ojos verdes.

___ -¿Q-quién e-eres...? -sollozó.

___ -Tu paladín de orejas puntiagudas. -comentó con sarcasmo la mujer.- He venido a rescatarte y llevarte con papá.

___ La muchacha la miró con terror y retrocedió varios pasos, dando un traspiés y conservando el equilibrio a duras penas. La elfa dejó escapar una risa sin moverse del sitio, observándola con atención.  

___ -P-por favor... por favor... no pue-puedo volv... No, por favor... -se llevó un mano al rostro y otra al vientre. Muy despacio se agachó sobre si misma hasta quedar en cuclillas, convulsionando los hombros en un llanto sin consuelo.- Sin él... yo no...

___ Balka puso los ojos en blanco y suspiró sonoramente, dándole tiempo a la joven para que reaccionara como quisiera; cuanto más llorara más cansada estaría y con un poco de suerte caería dormida en el viaje de vuelta, ahorrándola problemas. El sol avanzó un poco sobre el amplio cielo despejado antes de que Álope se alzara de nuevo con una firmeza que no le pasó desapercibida. Las lágrimas seguían corriendo por su rostro congestionado, que exhibía ahora un gesto decidido. ¿Qué acababa de pasar? Frunció en ceño con atención.

___ -No voy a volver con ese hombre, y tú no me vas a llevar con nadie. Dejarás que siga mi camino y te olvidarás de mi.

___ La voz, rota, tenía un tono duro y altivo que denotaba su cuna, un tono que la elfa estaba segura había disuadido a más de uno. Pero ahora no estaban en la casa de su padre donde esa actitud, respaldada por el poder implícito que acarreaba, conseguía lo que quería cuándo y como lo quería. Ahora se encontraban en un camino secundario por el cual no volvería a pasar nadie en un rato largo, ellas solas, una mercenaria y una niña noble. Y Balka volvió a reír, esta vez con más fuerza, con las tripas.

___ -¿Y crees que voy a renunciar a mi paga porque tú lo digas? Chiquilla tonta. Mira, tienes dos opciones. Puedes portarte bien y ponerme las cosas fáciles, te montas en el caballo, te estás quieta y regresamos con papi; o te portas mal, lo complicas todo, te ato como un fardo y tal cual te cargo sobre la grupa de mi caballo, te doy el viaje de tu vida y regresamos con papi. ¿Vas captando el puto en común?

___ La joven miró a su alrededor con rapidez, quizá buscando algún punto de escape. Le temblaban las manos. La elfa casi pudo escuchar el hilo de sus pensamientos. Podía intentar lo que quisiera, gastaría energías en vano.

___ -No puedo volver. ¿No lo entiendes? Me marché para siempre.

___ -Ya, bueno, no es asunto mío que estés en tu edad rebelde. ¿Nos vamos?

___ -Estoy embarazada.

___ -¿Y?

___ -¡¿Es que no lo comprendes, maldita idiota?! ¡Si regreso... si regreso mi bebé morirá...! -gritó, desesperada, avanzando hacia ella, un dolor profundo reflejado en sus ojos verdes.- El bebé de Roa... mi pobre y dulce Roa... no puedo dejar que pase... no...

___ -Si estás intentando apelar a mis sentimientos lo llevas claro. -resopló la mujer.- Preñada o no, es cosa tuya. ¿Cómo se te ocurre escapar si no puedes huir de él? Deberías conocer mejor el carácter de tu propio padre.

___ -¡Precisamente por eso no puedo regresar...! -comenzó a decir, pero de repente se detuvo. Alzó las cejas, sumida en una marea de frenéticos pensamientos, y después miró a la elfa de arriba a abajo. Se mordió el labio con indecisión.- No puedo regresar ahora mismo. -enfatizó.

___ Balka la observó con atención, creyendo saber a dónde quería llegar la chica. Álope se había acercado lo suficiente como para que ella notara la suave curva de su vientre bajo la holgada túnica, sobre el que la joven mantenía una mano todo el rato con gesto protector. Soltó un suspiro prolongado. Tenía hambre, tenía sueño, toda la situación había degenerado en un asunto sucio en el que no debería haberse visto envuelta, ni siquiera por ochenta piezas de oro. Ella misma podría haberse infiltrado cualquier noche oscura para raptar de vuelta a la joven, con el menor ruido y la mayor eficacia; pero en vez de eso la habían obligado a implicarse de manera innecesaria. Guardó silencio, aún cruzada de brazos. La joven lo tomó como una señal para seguir hablando.

___ -¿Me equivoco si digo que no vas a dejarme ir, sea lo que sea?

___ -No te equivocas.

___ -¿No hay nada que pueda hacerte cambiar de parecer?

___ -¿Guardas en esa túnica cuarenta kulls de oro?

___ -¿Eso es todo lo que vale mi vida? -preguntó con voz queda.

___ -Yo no dicté el precio. -comentó, encogiéndose de hombros y estrechando los ojos; comenzaba a impacientarse.- Mira, esta conversación no nos está llevando a ninguna parte. Dame las manos.

___ Álope observó con una expresión llena de furia, pena y concentración la cuerda que Balka desenganchó del cinturón. Estaba pensando a toda velocidad. No hizo gesto alguno ni se movió de su sitio. Los surcos abiertos por las lágrimas en sus gráciles mejillas no hacían más que enfatizar aquel aspecto miserable y abatido que tenía.

___ -No.

___ -Se me está agotando la paciencia. Y no quieres que eso ocurra. En serio, no quieres. -amenazó la mujer con un tono duro, tensando la cuerda en sus manos y dando unos pasos hacia ella.

___ -Déjame parir.

___ -¿Perdón?

___ -Deja que este bebé nazca. -dijo, hablando muy deprisa, como si temiera que se le acabara el tiempo.- Conozco a mi padre, sé que él suele pagar a la gente por mitades, una al inicio, otra al fin. Obtendrás el resto de tu dinero de igual manera, pero primero tendrás que dejarme parir. Y cuando mi pequeño esté a salvo no me resistiré. Podrás llevarme ante él. Lo prometo. Me rendiré al destino que se me asigne, pero no antes. Pelearé cuanto sea necesario así me cueste nuestras vidas. O todo, o nada.

___ La elfa parpadeó, sorprendida. La decisión en la mirada de Álope era firme y fiera, agresiva. Desesperada. No le gustó, la desesperación convierte a las personas en imprevisibles, y las madres eran las más peligrosas de todas. Consideró la situación durante unos instantes. Su orgullo, aunque flexible y adaptable, había sido herido y ahora se sentía resentida con Vëiner, lo suficiente como para contemplar la posibilidad de cumplir sus órdenes... con algunas variaciones. Sonrió de manera sesgada ante la idea de que la "noble sangre" de aquel hombre corriese por las venas de un nieto bastardo y anónimo. Era un resarcimiento pequeño pero satisfactorio, que podía usarse en el futuro si jugaba bien la carta. La elfa no era una criatura vengativa, pero sí pragmática. Observó el vientre de la joven, que advirtió su mirada y se removió incómoda tratando de evitarla. La mujer no tenía ni idea de estas cosas, no podría calcular el tiempo ni aunque quisiera.

___ -¿De cuánto estás?

___ -Cuatro lunas.

___ -Eso nos deja cinco de espera, ¿no? Con suerte quizá menos...

___ -¿"Nos"?

___ -Nos, niña, nos. Te guste o no, seré tu sombra hasta que eso abandone tus tripas. -volvió a enrollar la cuerda en la trabilla de su cinturón.- ¿O acaso pensaste que te dejaría marchar sola? Aún tengo que cobrar mi otra mitad.

___ -¿Significa que podré...?

___ -Podrás. Pero no se dónde ni cómo, eso corre a tu cuenta. Por mi como si sucede en un lodazal en mitad del camino. Así que no estaría mal que me dijeras qué planes tenías en mente huyendo hacia Maletta.

___ Álope la miraba con los ojos muy abiertos, incrédula, aún sin moverse. Balka soltó un suspiro y se dio la vuelta para ir a buscar al caballo. No le importó perderla de vista unos instantes porque podía volver a rastrearla con facilidad, y porque eso significaría que su pequeño trato acabaría al instante. Y la muchacha no era tonta. Recogió su capa, el arco y el carcaj que había apoyado en un tronco caído así como el peto, que se puso sin abrochar, y regresó al camino. La joven que se había sentado en la tierra húmeda como si ya no tuviese fuerzas alzó la cabeza, las lágrimas abriéndose paso de nuevo por las sucias mejillas.

___ -Melquíades. -susurró de manera ronca, y el llanto se intensificó. El caballo relinchó de manera aguda en señal de reconocimiento, moviendo la cola con entusiasmo.

___ -¿Qué? ¿Otra vez estás llorando? Para de una vez o te deshidratarás.

___ La elfa ayudó a la joven a ponerse en pie. Temblaba violentamente, como la última hoja del otoño. Balka torció el gesto, suponiendo que toda la adrenalina que debía de acompañarla desde el amanecer acababa de abandonarla. Le puso su propia capa, que le llegaba muy por debajo fe las rodillas, subiéndole la capucha hasta que el rostro quedó ensombrecido.

___ -¿D-e verdad me ay-yudarás? -sollozó, mirándola a los ojos. La mujer no pudo evitar pensar que parecía un perrillo apaleado.

___ -Técnicamente no es... argh, estoy demasiado cansada. Mientras te portes bien todo debería salir rodado. Necesito regresar a por mis cosas. ¿Puedes montar?

___ -sí...P-pero no p-puedo cab-balgar. -hipó, sonándose los mocos en la manga.

___ -Ni se te ocurra usar mi capa como pañuelo. -gruñó, ayudándola a subir al enorme percherón.

___ Se sentó tras ella y ambas emprendieron el camino de vuelta a Haltesse.


━━━━━━━━━━━━━━━━ ✧ ✧ ✧ ━━━━━━━━━━━━━━━━


___ El camino de regreso se hizo más largo de lo que a la paciencia de Balka le hubiera gustado. Melquíades, que era así como se llamaba el caballo, era una bestia enorme cuyo simple trote repercutía en sus pasajeras como si las estuviesen zarandeando cuatro orcos.

___ Por suerte la robustez del animal hizo posible que realizaran el viaje sin detenerse ni una sola vez. Durante el trayecto Álope le contó a la elfa en qué consistían sus planes, llorando a ratos, temblando siempre. Le costó bastante convencerla de que aquello no era una trampa cuando a mitad de camino le entró un ataque de pánico y se revolvió como un gato salvaje. La muchacha se encontraba ahora a las afueras de la ciudad, amparada por la oscuridad de la noche creciente y un bosquecillo, esperándola. La mujer movió los hombros con cansancio, el sol acababa de ponerse por el horizonte y aún quedaban muchas cosas por hacer.

___ Dejó que un chiquillo se llevase el caballo al establo de la posada, dando orden de que lo alimentaran, lo limpiaran y le consiguieran una silla y riendas. Empujó las puertas de la taberna y saludó a Tolmen, el dueño, que tras la barra le devolvió el gesto sirviéndole una pinta de cerveza. ¿Sin que ella la pidiera? Eso era raro. La mujer se acercó y se apoyó en la madera gastada, frotándose los ojos. El día había sido duro no por el ir y venir y las peleas y las contusiones, sino por tener que soportar a Álope. A esas alturas el cansancio era mental más que físico.

___ -¿Un día complicado? -preguntó el hombre con sorna.

___ Balka sonrió, cerrando los ojos y dándole un largo trago a la jarra. Dejó escapar un suspiro. Llevaba años hospedándose en La Vaca que Ríe, para ella era la única posada con habitaciones lo suficientemente amplias que no disparaban su claustrofobia. Tenía dos pisos, en el superior se alojaba la gente, en el inferior había una amplia y acogedora taberna donde una gran chimenea caldeaba el ambiente. Varios parroquianos se agrupaban en algunas mesas, haciendo el ruido que se hace en cualquier lugar parecido: sonido de dados y platos, pedos, canciones, eructos, bocas masticado, insultos y risas. Nadie pareció prestarle atención. Tolmen, con un trapo gris en la mano, se dedicó a limpiar la lustrosa madera de la barra frente a la mujer. Era un hombre agradable al que conocía desde hacía tiempo, uno de los pocos que podían igualarla en altura; le caía bien. Rondaba los treinta años, tenía la cara picada de viruela y una gordura incipiente.  

___ -Un día complicado, sí. He mandado a tu chiquillo a que me consiga riendas y silla para el caballo, cárgalas a la cuenta. Y voy a necesitar algunas cosas más. -dijo, bebiendo otro largo trago de la pinta.

___ El hombre asintió sin dejar de limpiar la barra impoluta, atento. La mujer enumeró una lista de alimentos de viaje, como cecina nueva, legumbres, pan de corteza dura, algunas manzanas y frutos secos, un queso pequeño y redondo, tocino, una pequeña cazuela de latón. También necesitaría una capa y una manta, no necesariamente nuevas. Pidió muslos de pollo asado a la pimienta y dos papas asadas, que estarían listos en un rato. Y una cantimplora de al menos dos litros de agua. Lanzó una moneda de plata que aterrizó con puntería en la pinta vacía, sonriendo divertida a un Tolmen que se cagó en su padre y en su maldita manía de pagar así. El hombre se inclinó para pescar la moneda, y en voz baja comentó que quizá tuviera visita esperándola en su habitación. Acto seguido se limpió las manos en el trapo y desapareció en dirección a la cocina, gritando algo sobre tocino y pimienta.

___ Balka dejó escapar otro suspiro y se encaminó hacia las escaleras. No se molestó con Tolmen por haber permitido a alguien entrar en su estancia, ya que si no había podido impedirlo, significaba que la persona en cuestión era alguien de importancia ante quien no se podía negar. Y tenía cierta idea de quién podía ser.

___ Cuando entró en su habitación detectó de inmediato la presencia del intruso, que se creía oculto entre las sombras de un rincón. Corrió las cortinas del gran ventanal y dejó que la luz de las recién despertadas lunas iluminara la escena.

___ -¿Entrando a hurtadillas en las dependencias de una dama? ¿Qué clase de escándalo quieres empezar? -exclamó con un gesto falsamente azorado.

___ Un hombrecillo con actitud apurada salió de inmediato del rincón en el que se encontraba. Su jubón plasmaba los colores de la casa Lord Vëiner así como el escudo del noble: era un emisario. Uno bastante enjuto y delgaducho, ideal para colarse en cualquier sitio.

___ -Nada más lejos de mi intención, señora, créame... ¿es usted Balka... la elfa? -peguntó, tratando sin duda de localizar las características orejas puntiagudas que deberían sobresalir entre su pelo, pero de las cuales no había rastro. Pegadas como estaban al cráneo, la elfa aparentaba a simple vista ser una humana inusitadamente alta y extrañamente bella.

___ -¿Y encima tienes que preguntar? ¿Qué clase de pervertido no se asegura de que la mujer a la que espía es realmente ella?

___ -Le repito, señora, que nada más lejos de...

___ -Sí, sí, lo que sea, me da igual.

___ Balka hizo un gesto con la mano restándole importancia. Se acercó al baúl que había a los pies de la cama y lo abrió. Necesitaba hacer inventario de sus cosas antes de partir, de modo que comenzó a revisarlo todo. Se desabrochó el cinturón y lo extendió sobre la cama.

___ -¿Señora?

___ -¿Hmm?

___ -Me manda mi señor.

___ -Hmm.

___ -Quiere saber qué ha sido del asunto privado que acordaron. Todos los mercenarios regresaron hace horas, pero no supimos nada de usted... ¿señora?

___ La mujer esparció sus pertenencias por toda la cama de manera ordenada, pensando en cómo reponer lo que le faltaba mientras registraba el parloteo del chambelán en segundo plano. Dos de sus tres cuchillos ligeros habían desaparecido en la contienda, así como tres cuartas partes del carcaj. El arco seguía en perfecto estado. Conservaba el pugio, pero los frascos de veneno habían reventado, tenía que hacerse ya con un contenedor más eficiente; pero los de madera recia pesaban tanto... y el cuero rígido que estaba usando ahora mismo resultó la peor idea que jamás tuvo. La bolsa con puntas de flecha adicionales estaba intacta... Recorrió la estancia con la vista hasta que encontró colgado de un candelabro de pared su bolso de viaje. Lo descolgó y lo abrió con el hombre tras ella, siguiendo todos sus movimientos.

___ -Perdone, señora...

___ -Cierra la boca joder, tu voz de pito me taladra el cerebro. -espetó, con la nariz metida en el bolso: sus pequeñas provisiones de viaje seguían ahí, serían un buen complemento para lo que acababa de encargarle a Tolmen.- ¿Eres un eunuco o qué? Y deja de llamarme señora, es irritante.

___ -Pero el asunto que nos atañe ahora mismo...

___ -¡Qué asunto, coño, QUÉ ASUNTO! -gritó, agarrándole por la pechera con agresividad. Que tío más pesado.

___ -Lady Álope, señorita. -contestó con la voz ahogada, más por el hecho de que la elfa lo mantuviese de puntillas que por sentirse impresionado ante la explosión de genio. Aquel hombre vivía bajo el servicio de Lord Vëiner, le habían tratado mucho peor que eso.

___ Balka lo soltó y regresó a la cama, sobre la que puso el bolso abierto y comenzó a meter sus cosas dentro, metódicamente. El peto al fondo, la muda de ropa, los alimentos de viaje. Dejó la bota de agua fuera, tenía que llenarla.

___ -Lady Álope, -repitió ella con retintín.- ha decidido que no quiere regresar a casa y por eso se ha escapado. La tenía justo delante, entre mis dedos... y por culpa de esos paletos zarrapastrosos que tu señor tuvo a bien de contratar se me escapó, se pusieron a pelear justo en medio... -negó con la cabeza en un gesto irritado.- Hoy en día cualquiera se hace llamar mercenario. Como sea, ya has visto que tengo prisa. Tengo que volver y seguir su pista antes de que se disipe y la pierda. Muévete, estás en medio. -volvió a barrer con la vista la amplia habitación, asegurándose de tenerlo todo. Siempre pedía las estancias más grandes, pero nunca ocupaba demasiado espacio en las mismas ya que su único equipaje era lo que ella misma fuera capaz de cargar.

___ El emisario la observó con atención, torciendo el gesto. Sin duda no estaba nada satisfecho con la respuesta, y mucho menos lo estaría su señor.

___ -Mi señor se pregunta entonces cuánto tardará en volver lady Álope. Está muy preocupado por su hija.

___ Balka soltó un soplido de burla mientras se colgaba la bolsa al hombro, afianzando y acomodando el ancho cinturón en sus caderas. Agarró la bota medio vacía y señaló con ella al hombrecillo.

___ -Dile a tu señor de mi parte que no se le ocurra meterme prisa, ni asomar la nariz en mis asuntos. Sí, son mis asuntos porque para eso me ha pagado, y yo hago las cosas como me da la real gana, bajo mis reglas y a mi ritmo. Lo único que debería interesarle es el resultado, joder, así que lárgate y dile que se siente a esperar. Si quería un trabajo más rápido que hubiese acudido sólo a mi en vez de montarse semejante circo. Y como descubra que me ha mandado seguir voy a enfadarme, y no creo nadie necesite recordarle a Vëiner lo qué pasó la última vez que me cabreó. ¿Por qué todos queréis que me enfade? ¿Disfrutáis con ello?

___ El emisario fue a decir algo, pero la mujer cerró la puerta antes de que pudiera hacerlo. Descendió las escaleras con paso fuerte, molesta, tratando de acomodar el carcaj y el arco a su espalda. Al llegar a la sala común se acomodó en una mesa solitaria, esperando que Tolmen se acercara; apoyó la cabeza en los brazos y cerró los ojos, descansándolos un momento.

___ -¿Nos dejas tan pronto? -preguntó el posadero en un tono amable.

___ La elfa alzó la cabeza y apoyó el mentón en la mano. Tolmen se sentó junto a ella, dejando sobre la mesa un plato de barro con una enorme hogaza de pan, un cuchillo, una cuchara y un tarro considerable de compota de cerezas. Balka sonrió y se lanzó a cortar rodajas de pan, que inundó de compota y tragó con delicia.

___ -Volveré, Tolly, no te preocupes.

___ El posadero resopló ante aquel viejo apodo por el que nadie lo llamaba, salvo esa imperecedera trotamundos. Hacía años que se conocían, desde que él era apenas un joven inexperto en la vida... y ella una mujer demasiado curtida. Fue una de las primeras personas en hospedarse en la taberna cuando ésta abrió, y el hombre supo que probablemente sería de las últimas en marcharse cuando los tiempos echaran abajo el local. Quiso preguntarle en qué invertían los siglos los elfos, quiso preguntarle infinidad de cosas por las que se sentía curioso, pero no lo hizo.

___ -Mi chiquillo ha encontrado unas buenas riendas, pero a estas horas no creo que pueda dar con una silla de montar... para un caballo de tiro.

___ -Bueno, era el único animal que tenía a mano. Mi pobre Tostada ha tenido un final inesperado... y ahora mismo no estoy para perder el tiempo eligiendo sustituto. Déjalo, dile que eche una manta recia, ya me las apañaré.

___ -¿Y el nuevo tiene nombre? -preguntó, riendo.

___ -Al parecer se llama Melquíades.

___ -Sigues siendo la peor nombrando cosas, Balka. ¿Te acuerdas de aquel tordo castrado al que nombraste Sinhuevos? ¿Y de ese perro que no paró de seguirte durante todo un mes y que llamaste Acosador?

___ El hombre esquivó un trozo de pan volador que se estrelló con un sonido húmedo en la pared tras él, Balka ignorándole con dignidad mientras seguía riendo a sus anchas. Continuaron charlado durante un rato, hasta que la mujer de Tolmen se acercó para decirle algo.

___ -Parece que nuestro pequeño invitado se ha marchado.

___ -Por mi como si se lo traga una vagina lujuriosa del Foso.

___ -No me importaría que eso me pasara. -comentó, mordiendo una rodaja de pan untada con moderación.

___ -Mierda... a mi tampoco. -respondió, comiéndose la compota a cucharadas.- Dime, Tolly, ¿cuál es la situación de los caminos por la zona? ¿Se puede viajar cómodamente o...?

___ El hombre la miró con un gesto indescifrable, pero respondió a la pregunta de todas formas. Aquel era el mejor rasgo de Tolmen. Sabía cuándo podía inmiscuirse en otros asuntos y cuándo no.

___ -¿Aún no lo sabes? Esta misma mañana han encontrado a todo un clan de shike, al menos quince personas, todos muertos en el camino hacia aquí, el del Este. Nadie se pone de acuerdo sobre quién ha sido... Esa gente no sufría ataques tan brutales desde hacía años... pero parece que se ha abierto algún tipo de veda, a nadie le parece mal lo que ha ocurrido y empiezo a escuchar comentarios que no me gustan. Puede que la vigilancia aumente un par de días mientras investigan lo ocurrido, pero no tiene pinta de que vaya a durar mucho...

___ -¿En serio?

___ -Quizá sea por la influencia de este clérigo que hace unas semanas viene profetizando desastres y exigiendo una fe absoluta, pero mira, esos vagabundos nunca han sido muy bien recibidos por aquí y aún así te digo que las cosas se van a poner peor aún. Ojalá no aparezca ninguno durante una temporada, por su bien.

___ La elfa lo escuchó hablar, pensativa. Chupeteó la cuchara y volvió a llenarla.

___ -¿Entonces no tienen ningún lugar amable al que viajar?

___ -Hmmm... yo no diría eso. En Valashia en general no los quieren, pero tengo entendido que por la zona de Maletta las cosas siempre son más tranquilas con ellos, parecen algo más tolerantes... No se, nunca he estado allí. Yo personalmente no juzgo a nadie mientras me pueda pagar la cuenta. -dijo, encogiéndose de hombros.

___ -Pues menos mal que me mantengo al corriente de pago.

___ -Tú no te libras, aún me debes una barrica de cedro de licor de palisandro y cerezo. -gruñó.- Sólo me di la vuelta un segundo y al siguiente estaba todo encharcado...

___ -Oh, aquel día fue un día feliz para todos los borrachos...

___ -No te excluyas del grupo, bonita.

___ -¡Venga, Tolly! ¡Era un día para celebrar! Y te dejamos el suelo bien limpio.

___ El posadero alzó una ceja, pero acabó por sonreír. Cuando la elfa terminó de rebañar el cristal el hombre se levantó y regresó con todo lo que le había pedido, más las dos botas totalmente llenas de agua. El pollo y las patatas, aún calientes, estaban envueltos en papel encerado. Le entregó las provisiones de viaje en una bolsa de tela circular anudada junto a la manta y la capa, que estaban muy usadas pero eran de material resistente y abrigado, todavía útiles. Balka se lo agradeció y sacó de su bolsa cinco brillantes kulls de oro, que para exasperación de Tolmen lanzó dentro del tarro de compota. La mujer salió del establecimiento con unos insultos como despedida, y se dirigió hacia el establo.

___ El percherón estaba listo, alimentado, abrevado y limpio. Sonriendo hizo volar con el pulgar una moneda por tercera vez aquella noche, como propina al chiquillo. Se subió al animal y emprendió un trote suave. Callejeó lo suficiente hasta asegurarse de que, al menos hoy, nadie la iba a seguir.

___ Se dirigió hacia el bosquecillo en el que había dejado a Álope, a las afueras de la ciudad. La muchacha seguía en el mismo sitio, sentada sobre una roca, arrebujada en la capa de la mujer, esperando paciente bajo el frío que traía la noche del cambio de estación; pronto sería primavera. Para ella, Balka acababa de convertirse en la apuesta más segura respecto al hijo que llevaba en su vientre, y no tenía pensado echar a perder el plan. Porque la alternativa era la muerte de ambos, y eso no podía soportarlo. Recibió con entusiasmo el pollo, devorando las patatas y echando largos tragos de agua. La mujer se dedicó a reacomodar las cosas sobre Melquíades mientras comía distraída un muslo de pollo, recuperando su capa y dándole a la joven la que había conseguido para ella. Trató de ingeniárselas para afianzar las provisiones sobre la grupa, pero sin una silla al que anclar el paquete, no sirvió de nada; de momento tendrían que cargar ellas con los bultos. Cuando la chica terminó de comer envolvió los restos en el papel; las sobras de hoy serían el desayuno de mañana. Balka se dirigió hacia ella.

___ -Mira, llevo casi dos días sin apenas dormir, así que estoy cansada. La suerte de tener a Melquíades es que tú lo conoces, así que te dejaré las riendas a ver si con un poco de suerte puedo dormir algo. Sé que tú también quieres descansar, pero de mi depende que lleguemos al destino de una sola pieza y siendo todavía tres, así que yo voy primero. -hizo una pausa para que la chica diera a entender que comprendía, y continuó.- Entiendo que tú y yo tenemos una tregua hasta que tu crío llegue, ¿cierto?

___ -Sí.

___ -Y que si te sales de lo establecido la tregua se acaba.

___ -¿Y si eres tú la que rompe el trato?

___ -Cielo, vengo de Haltesse, de hablar con el emisario de tu padre. Podría haberte entregado y en vez de eso te compro comida y una capa y voy a dejar que lleves las riendas mientras yo me desmayo un rato. ¿En serio me estás haciendo esa pregunta?

___ -No, lo siento... pero es que... me cuesta tanto confiar...

___ -Pues es lo que hay. No es tanto una cuestión de confianza sino ganas de colaborar por nuestro beneficio común.

___ -Estoy dispuesta a colaborar. -dijo con firmeza.

___ -Así me gusta. Y ahora, en marcha. El camino es largo.

___ Álope subió primero sobre el caballo, sirviéndose de la piedra para tomar impulso. Una vez acomodada la elfa se aupó de un salto tras ella, cargando con las provisiones. Emprendieron la marcha, y el suave balanceo del enorme caballo meció a la mujer hasta que se durmió, inclinada, sobre el hombro de la joven. La chica alzó la vista hacia el firmamento despejado cuajado de estrellas titilantes, conteniendo el llanto de la pérdida, preguntándole a las constelaciones, a las lunas silentes, cómo de oscuro sería su futuro.
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Re: Deja de comportarte como lo que no eres

Mensaje por Balka el Lun Jun 26, 2017 5:59 pm



 

Si la duda sobre tus actos acecha en silencio...
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____La ventaja de que la primavera estuviese irrumpiendo con esplendor era la lluvia, algo que ahora mismo les resultaba más que beneficioso a las dos mujeres: así no debían dar excusas por ocultar sus rostros o darse prisa en el camino.

____Álope, sentada delante de ella y reclinada sobre su pecho, parecía dormir de manera inquieta, moviendo la cabeza de vez en cuando y murmurando cosas. La elfa miraba los alrededores, observando sin temor el entorno difuminado por una suave llovizna. El camino estaba casi vacío. Delante de ellas viajaba un hombrecillo inclinado sobre el paso apresurado de su mula, y detrás tenían a un grupo de cinco jóvenes que se apoyaban en cayados decorados con símbolos religiosos. Parecían peregrinos.

____A Balka le gustaba la lluvia, le transmitía tranquilidad y sosiego. Bajo ella todas las cosas disminuía su ritmo, las bestias y los hombres se tomaban un descanso, los ríos cantaban con esa música que sólo se puede escuchar cuando cierras los ojos y te abandonas frente al pulso de la naturaleza. Callaba el mundo, lo lavaba, lo purificaba. Respiró hondo, saboreando el olor de la tierra mojada, de la humedad en el aire. Dejó salir un suspiro de satisfacción. Melquíades sacudió las crines goteantes con un suave relincho, incómodo por llevar mojado tanto tiempo... y le comprendía, a ella empezaban a arrugársele las yemas de los dedos. Llevaban cuatro días de viaje lo más constante posible, y según la joven, aún les quedaban dos más antes de entrar en las rutas que usualmente transitaba el clan de Sitre.

____Pero, cerca o lejos, ahora mismo lo que necesitaban era un lugar seco y cálido en el cual descansar. Volvió a tocarle la frente a Álope, que parecía más caliente que antes. Lo último que quería la elfa era que terminara de ponerse enferma. Consideró durante unos instantes emprender el galope antes de desechar la idea con un gruñido frustrado. Meneó a la joven con suavidad, pero con un gesto repentino.

____-Álope.

____-Hmmm...

____-Álope. Despierta. -insistió.- Voy a poner a Mel al trote, no podemos seguir a la intemperie.

____Eres tú la que no puede, imbécil, despiértate, pensó. Qué atraso, ahora comprendía por qué las embarazadas nunca salían de viaje. La chica abrió los ojos, frotándoselos adormilada. Alzó la vista para mirarla, y la mujer pudo apreciar el brillo vidrioso y las mejillas rosadas. No era buena señal. Torció el gesto en una mueca de enfado, afianzó las riendas en su mano derecha y con la izquierda se aseguró de tener bien sujeta a la joven. Espoleó al gran percherón y lo puso a un trote acelerado que pronto sobrepasó a la mula y la dejó atrás, salpicando agua sucia y barro. La chica rió sin razón al sentir el movimiento, recostándose contra el torso de Balka.

____-¿A dónde vamos con tanta prisa?

____-A ahorrarnos que te ocurra algo peor de lo que ya tienes. Avísame si crees que algo va mal.

____-¿Balka?

____-Qué.

____-Algo va mal.

____Y acto seguido Álope se inclinó hacia un lado vomitando sobre el costado del animal y la pierna de la elfa lo poco que había desayunado en la mañana. Genial.

____-Bal... pa... -apenas articuló las palabras, abriendo la mandíbula con un acto reflejo, sin expulsar poco más que baba y bilis.- Det-detente...

____-No.

____-Por favor... Esto m-me está m-matando...

____-Tú sigue escupiendo como un dragón indigesto, pronto llegaremos a la aldea.

____-Me... me mareo...

____-Agárrate fuerte pues.

____Al caballo pareció gustarle poder ir a un ritmo diferente que aquel tedioso paso que sus pasajeras le obligaban a mantener. Balka sonrió porque ella se sentía de la misma manera, pero no dejó que Melquíades acelerara más de lo debido. Apretó los labios en una fina línea. Se preguntó entonces por qué estaba haciendo aquello. Tantos problemas, tanto rodeo. Tan innecesarias situaciones. ¿Por cuarenta kulls de oro? Ese dinero podría ganarlo con relativa facilidad en cuanto matara un par de monstruos. Entonces, ¿por qué había accedido? Si tanto la molestaba, ¿por qué seguía adelante? Eso mismo le gustaría saber a ella. Apretó los dientes y maldijo para sí toda una retahíla de palabrotas malsonantes en idioma enano, el más creativo y soez para esas cosas.

____Empezó a dibujarse ente los árboles del camino la silueta de los edificios, apretados y chatos, grises bajo el cielo encapotado e inclemente. Se trataba de una aldea de paso a la misma vera de la carretera a Maletta. Las calles estaban desiertas pero fue relativamente fácil encontrar la posada, porque era el único lugar cuya puerta prácticamente rozaba el camino y porque la algarabía que se escuchaba desde ahí conseguía superar el susurro del agua y los truenos lejanos. La elfa buscó el establo y dejó ahí al caballo, sin molestarse en acomodarlo por el momento. Descendió y cargó a la chica con ambos brazos, apresurada, pero a la vez tratando de mantener un perfil bajo. Hacía un par de días que dejaron atrás la influencia directa de Lord Vëiner, pero nunca estaba de más ser precavida. Entró en la posada y un aire pestilente a cuerpos hacinados y cerveza la golpeó como un bofetón, pero al menos era cálido y seco. Casi todos los presentes callaron unos segundos y la miraron, sobre todo porque tanto ella como la chica iban cubiertas con sus capas empapadas y apenas se les veía el rostro, pero pronto todo volvió a su ritmo y Balka se acercó a la barra, bajando el tono de voz para tratar de hacerlo más grave de lo normal. El tabernero, un hombre gordo como él solo, la observó de arriba a abajo con las manos sobre la barra y las cejas alzadas.

____-¿Tiene alguna habitación?

____-Por tener, pos yo tengo. -dijo, rascándose la barba. Tenía un fuerte acento.- Pa qué.

____La mujer respiró hondo, armándose de paciencia.

____-La chica y yo necesitamos secarnos, descansar, comer.

____-Me quea medio catre libre en la habitación común ayá arriba. Si t'acurrucas tu chica y tú entráis de sobra pero la comida va por separao.

____-¿Medio catre...? Mi compañera está... muy cansada y necesito más que media puta cama. -se impacientó.

____-Pos a ver, con aquesta lluvia q'hay está to petao. El camino tié mucha gente que viene y que va y todos se guarecen de la iuvia a la vez. -se inclinó hacia delante tratando de ver entre las sombras de la capucha, frunciendo el ceño.- Sea como fuere aquí no servimos a gente rara y extraña. A ver que te vea el geto que tiés. ¿Qué le pasa a la moza?

____Lo iba a pasar a cuchillo. Apuñalaría aquella masa fofa y grasienta hasta que se le salieran todas las tripas y se reiría alto mientras la sangre salpicara. Serénate idiota, se supone que has aprendido a controlar tu temperamento. La mujer sentía unas ganas terribles de agarrar el puñal, pero guardó la compostura. Se dio la vuelta dispuesta a abandonar el local, pues de sobra tenía calados aquellos lugares: gentes chismosas de pueblos pequeños, temerosas de sus dioses, que venderían su propio culo por la cantidad adecuada de oro. Puede que resultara mucho mejor buscar otro sitio en el que quedarse antes que pasar la noche en vela allí, esperando al ladrón de turno que viniera a revolver entre sus pocas pertenencias mientras ella se rascaba las pulgas del colchón de paja.

____-Pos en mi casa hay sitio. -dijo alguien.

____Hubo un revuelo, y Balka localizó enseguida a quien había hablado. No se había dado cuenta de que la sala entera la estaba prestando tanta atención.

____-Ahí va el Deldren, tan santo como siempre. -rió alguien, que fue coreado en su gesto.

____-Si, si, seguro que santico, que les va a cobrar lo que no'stá escrito. -exclamó otro, y aquello levantó más risas.- ¡Lleva cuidao Mantecón, que te quitan el negocio!

____-¿Tienes una habitación libre que ofrecer, con cama propia y puerta?

____En la sala se cruzaron más bromas, pero la elfa no prestaba atención más que al hombre que acababa de ofrecerle refugio. No era muy alto, ni muy delgado, ni muy atractivo, resultaba el tipo de humano más anodino posible, pero sus ojos azules brillaban con la intención de los que saben cosas y esperan que su interlocutor se de por aludido adivinando a qué se refiere. Deldren la miraba a ella, miraba a la chica, y vuelta a empezar con un leve gesto entre apremiante y preocupado. Un gesto totalmente fuera de lugar ante el que la mujer no sabía muy bien cómo reaccionar. Pero de todas maneras ella ya iba alerta, y necesitaba de manera perentoria que la joven se secara y durmiera en una cama, no quedaba otra que aceptar la oferta.

____-Si no tuviera no te ofrecía. -comentó encogiéndose de hombros.- Y ya el precio pos lo hablamos más tarde.

____-¡Deldren joputa! ¡Ni te se ocurra hacerme la competencia, mamón! -exclamó en posadero desde la barra, apuntándolo con un dedo acusador y el ceño aún fruncido. Un borracho alzó su jarra y brindó estrepitosamente, derramándolo todo a su alrededor y generando gran algarabía.

____-Pero si tú no tienes espacio ya, Mantecón, yo les doy cobijo, ¿qué mal hay? Vamos, venirse conmigo que la lluvia aún no apreta mucho. Vivo cerca.

____El hombre ya se estaba poniendo su capa, haciendo gestos para que le siguiera. Las conversaciones iban y venían con temas variados, la mitad de los parroquianos de vuelta a sus asuntos, la otra mitad aún comentando y riendo sobre lo ocurrido. Balka acomodó a la chica entre sus brazos; si bien no era lo más pesado que había llevado, después de un rato sosteniéndola empezaba a sentir incomodidad. Álope se quejó un poquito, pero no dijo nada y cabeceó, mareada y medio inconsciente.

____Las guió con rapidez a través de las calles encharcadas, habiendo dejado al enorme caballo a resguardo en el establo de la taberna; más tarde iría por él. Giraron un par de esquinas y acabaron frente a una construcción diminuta, baja y chata, que apenas si podía dar cabida a una persona. Balka dejó escapar un gruñido bien audible y se detuvo en seco, sintiendo cómo el agua le resbalaba por la cara a través de la capucha. Como aquel día siguiese degenerando... Deldren alzó las manos en un gesto conciliador y abrió la puerta. La elfa se quedó unos segundos ahí quieta, atenta, tratando de separar el tintineo en los techos de teja y paja de otros sonidos que la indicaran cualquier cosa, el mínimo peligro. El hombre exclamó algo por lo bajo y movió las manos con apremio, casi enfadado. Suspiró. Que fuera lo que tuviera que ser.

____Dio un par de pasos y cruzó el umbral con los hombros tensos e inclinándose un poco sobre la joven en gesto protector.

____Unas ascuas brillaban aún en el hueco de la chimenea, al fondo. Olía a cerrado, a sudor de hombre, a cebollas y a ceniza. La elfa se pegó a la pared con cautela, pero a esas alturas ya sabía que nadie más estaba dentro de aquella casucha. El hombre corrió hacia las brasas y las avivó, apartando un puchero de barro. Fue de un lado a otro de la pequeña estancia, colocando esto, sacando lo otro, acomodando el único catre con mantas extra. A la luz de un fuego más fuerte Balka confirmó que sus apreciaciones eran correctas: apenas una habitación grande en la que todo estaba integrado. Bueno, al menos no tenía goteras.

____-Ven, túmbala en la cama. Tengo mantas de sobra pero no ropa de repuesto, tendréis que apañaros. Me daré la vuelta y no miraré.

____-Espera. La chica tiene fiebre. Necesito algún remedio sencillo.

____Deldren se quedó mirando el bulto envuelto en la capa que era Álope, de pronto indeciso.

____-¿Qué clase de fiebre?

____-Fiebre de primavera. El cansancio, el frío y la prisa lo han agravado.

____-Prisa, claro... Sí, sí, creo que tengo algo para eso...

____Se dio la vuelta y se puso a rebuscar algo en una caja de madera, murmurando. Por su parte, Balka cedió. No parecía que el hombre tuviese malas intenciones, y en todo caso se creía perfectamente capaz de reducirlo si se diera la ocasión. Sentó a la joven sobre el borde de la cama, comenzó a desvestirla. Lanzó al suelo su propia capa para sentirse más ágil, y con una de las mantas se dispuso a secar a la chica, envolviéndola en otra manta. Álope la miraba, agradecida, temblando como un pajarito. El hombre comentó, de espaldas, que lo único que tenía era corteza de sauce y manzanilla. La mujer se acercó con la ropa mojada en los brazos, diciendo que hiciera con eso una infusión. Sobre medicina herbal no tenía mayor conocimiento que el común, así que confiaba en que aquello fuera suficiente.

____Los dos colgaron las prendas frente al fuego, avivado al máximo. Balka se desvistió sin pudor alguno ante un Deldren atónito que más que fijarse en su anatomía femenina no pudo dejar de observar las cicatrices, los músculos definidos y el largo tatuaje que recorría su costado izquierdo. Aquella mujer no era alguien a quien uno debiera tomarse a la ligera, la piel hablaba por sí sola.

____La elfa se sentó en el suelo cubierta por una sábana raída, observando cómo la joven soplaba con cuidado una taza de madera que el hombre le tendió amablemente. Le sonrió con confianza.

____-Tómatelo todo, te hará bien. La corteza de sauce aligera la cabeza y la manzanilla templa el estómago.

____-Muchas gracias. -dijo, y estornudó

____Balka miró a Deldren, luego miró a Álope y de vuelta una y otra vez, entrecerrando los ojos. ¿A qué venía tan repentina amabilidad entre dos completos extraños? ¿Acaso se conocían...? Pero ninguno daba muestras de ello.

____-Vale, qué está pasando. -exigió con firmeza.- Los dos parecéis demasiado a gusto y eso es raro.

____-¿Qué hace contigo? -le comentó el hombre a la joven con tono sorprendido.

____-Me acompaña. Estoy pasando una situación complicada, y ella me ayudará a llegar hasta mi destino.

____-Dejad de jugar a los amiguitos. -gruñó.

____-Tranquila, podemos confiar en él. Pertenece al clan.

____-¿De qué estás...? Ah. ¿Perteneces a los shike?

____-Durante un largo tiempo... acompañando a mi mujer y su clan. Pasé muchos años en los caminos junto a ella, hasta que una mala enfermedad de la llevó. Luego me establecí aquí, pero no he olvidado el lazo con la que aún siento que es mi gente... lo que incluye prestar ayuda si es necesaria. Y vosotras parecíais en un apuro.

____-¿Cómo demonios has averiguado que pertenecía al clan? -preguntó a la muchacha.- Los dos. Explicádmelo.

____-Es fácil, sólo hay que observar, hay muchas cosas pequeñas que pueden dar la pista. Por ejemplo, él lleva un tatuaje en la mejilla... asoma un poco sobre el a barba pero es reconocible. Es un símbolo de nuestros zonnei, los dioses antiguos. Sólo el clan y muy pocos fuera de él los adoramos ya.

____-Qué observadora. Por mi parte fue por las botas que ella lleva. Hacía años que no veía ese diseño, mi mujer solía usar uno similar. Tantos recuerdos...

____Balka no dijo nada, pero los observó en silencio entre curiosa e indiferente. Como parte de la raza élfica sentía satisfacción y disfrutaba aprender cosas nuevas, ya que le gustaba desentrañar lo desconocido, venía implícito en su carácter. Por otro lado ella solía omitir su propia naturaleza más a menudo que aceptarla, ignoraba a propósito su ascendencia y se negaba en lo posible a relacionarse con otros elfos porque no la gustaba que resaltaran sus carencias y sus rarezas al compararse con ellos. Usualmente no tenía problema con ser diferente, de hecho se valía de ello para sacar ventaja donde pudiese. Pero las experiencias tenidas con los de su raza siempre fueron amargas, ya que la altivez de los elfos, el orgullo que sienten por su legado y su cultura, condenan y desprecian duramente a todo aquel individuo que difiera de su norma. Y no ayudaba haber sido criada como una humana por cinco humanos zarrapastrosos, sin saber más de los elfos que cualquier persona de a pie. En ese aspecto la mujer sentía un poco de envidia hacia los humanos, que fuesen de la raza que fuesen seguían siendo humanos y podían ser aceptados con facilidad en cualquier rincón del orbe, sin esperar que nadie les preguntara sobre su legado para incluirlos en la comunidad. Para los humanos todo era más fácil. Vivían tan poco y tan deprisa...

____La mujer escuchó atentamente la conversación entre Deldren y Álope, sin intervenir. Hablaron de banalidades mientras compartían el potaje del puchero de barro, evitando los asuntos escabrosos hasta que la chica cerró los ojos y cayó suavemente sobre el catre, cansada. Por su parte ella masticaba con lentitud aquella comida, asombrada por el excelente sabor de las legumbres, todavía arropada en la sábana al lado del fuego.

____-¿Así que por pertenecer a los shike tienes que ayudar a cualquiera del clan, lo conozcas o no? Parece una obligación bastante...

____-No es una obligación. Ni una deuda. -dijo, recogiendo las escudillas y dejándolas en un cubo con agua. Se sentó en un taburete frente a la chimenea, contemplando el fuego.- Es... simplemente es como ayudar a tu hermano. A un familiar. A alguien que ha compartido tu estilo de vida, que lo comprende y sabe por lo que estás pasando. Lo haces porque lo sientes, no porque sea una norma. Forma parte de la manera de actuar de la comunidad.

____-Hmmmm.

____-¿Que ha pasado en realidad? Con la chica. Por qué se ha separado de su grupo.

____-Porque su grupo ya no existe.

____La elfa esperaba una expresión de horror, de pena quizá, pero Deldren sólo bajó los hombros y suspiró con resignación.

____-No es una vida fácil... y aún así, los shike son el pueblo más libre que habita esta tierra maldita. -volvió a suspirar.- ¿Sabes cómo se llamaba su clan? ¿El jefe, al menos? Quizá lo conozca. Rezar por sus almas será mas sencillo si puedo encomendárselas a mis dioses dando un nombre.

____-Muy poco sé sobre eso. Lo único que me ha contado es que la hermana de su marido se llama Sitre y ésa es la persona a la que buscamos.

____El hombre abrió los ojos con suma sorpresa, agarrándose al borde del taburete como si tuviese miedo a caer. Balka no mudó la expresión seria de su rostro aunque de sentía sorprendida a su vez por tal reacción.

____-¿El clan de Roa...? No puedes hablar en serio... ¿¡Roa!? Y esta muchacha... No me lo creo... ¿Estás diciendo la verdad?

____[/color]-¿Por qué iba a mentir? ¿Lo conocías? A este tal Roa.

____-Claro que sí... Todos los shike de la zona conocen al clan de los osos... Lo que queda ya de él... no puedo creerlo...

____-Deja de balbucear y habla claro.

____-Tú ni siquiera eres de Valashia, ¿verdad? Habrías escuchado sobre ellos. El Clan del Oso, uno de los más antiguos de la zona... El grupo en el que viajábamos mi mujer y yo se cruzó con el suyo varias veces antes de que cada hermano emprendiera su propio camino. Da igual, no parece que necesites mucha más información. Pero si estáis buscando a Sitre será mejor que os deis prisa, las últimas noticias que tengo de ella en concreto es que se dirige hacia el Este... Es probable que su grupo salga del reino, sus rutas son siempre muy amplias y no reconocen fronteras.

____Hablaron un poco más sobre los detalles del viaje, centrándose en caminos directos y en lugares donde, de necesitarlo, podrían pedir ayuda. Y hombre tenía un mapa raído y manoseado que no abarcaba mucho, pero que resultó sorprendentemente detallado. Le indicó sitios a evitar y algunas posadas baratas, pero buenas.

____En cuanto amainó la lluvia Balka salió a por Melquíades, que seguía bajo el tejadillo de paja del establo de la taberna. Mantecón quiso cobrarla una cantidad exorbitada a la que la elfa respondió con una mirada intimidante y una moneda de cobre. Confiaba lo suficiente en Deldren como para dejarle a cargo de la chica, había demostrado su buena intención. Se llevó al caballo cerca de la linde de un bosquecillo ralo, y de dispuso a secar, peinar y acomodar al animal, que de vez en cuando dejaba escapar breves relinchos de puro gusto. Tendió al sol la manta de montar y dejó que paciera a su gusto la hierva mojada. Revisó los enormes cascos buscando grietas provocadas por la humedad excesiva, pero aquel gigantesco percherón era un buen exponente de su raza, estaba muy sano. Aprovechó para recoger algunas hierbas simples que sabía disminuirían las molestias de un resfriado, y seguida por Melquíades, que ya la había adoptado como nueva dueña y ni siquiera necesitaba ronzal para ir tras ella, regresó a casa del hombre.

____La fiebre de Álope bajó lo suficiente en medio día para que dejara de preocuparla, y con ello la chica recuperó el apetito poco después. Se marcharon a la mañana siguiente, después de que la muchacha y el hombre rezaran a sus zonnei en una ceremonia que auspiciara un buen viaje, tanto a los que ya no estaban como a los que seguían caminando.

____Volvieron a la carretera, con un sol amable sobre ellas arrancando cegadores reflejos a los charcos y el rocío. La oración había dejado en silencio a la joven, mientras la elfa rumiaba sus propios asuntos, cuestionándose varias cosas en su vida.
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