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Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Tyrande Whisperwind el Jue Jun 08, 2017 10:36 am

Los soldados habían terminado de desfilar frente a mis ojos saliendo del cuartel, aunque sinceramente no pude entender nada de lo que sucedió, estuve observando un buen rato esperando conseguir alguna información o ver algo resaltante, pero ese dato o acción nunca llego, por lo que al cabo de  no más de una hora simplemente mis pasos habían ido de regresado al templo, tenía que descansar…

En el templo Shandris me esperaba despierta, con claro interés en saber que había logrado averiguar. La puse apenas al tanto, tampoco es como que justamente en este momento yo fuese capaz de darle muchos más datos, en lo que si había hecho hincapiés fue cuando  la conversación llego a la parte que yo consideraba más importante, nuestro modo de ayudar en este lugar.

La mañana siguiente deberíamos levantarnos temprano, puesto que entre lo poco rescatable que había logrado averiguar se encontraba la información, de una dichosa reunión en la alcaldía, aunque no era experta en asuntos militares suponía que todo esto tenía que ver con el llamado que había hecho llegar a tantos aquí, pues desde mi llegada en los tres días había visto afluencia de personas de todo tipo, algo que para ser una ciudad con la ubicación que esta tenia no debía ser algo para nada normal.

La noche paso, además del frio que logro que me mantuviese totalmente acurrucada, nada extra ordinario paso. El Día siguiente comenzó con el mismo ambiente, no deseaba salir de la cama, pero mis obligaciones de Sacerdotisa no iban a permitirme esa holgazanería, ni tampoco Shandris, quien al parecer si había pasado una noche genial y tan rápido como llego algo de claridad, así de rápido se dispuso a dedicarme toda su atención hasta que logro que a regañadientes saliese de la cama.

Cubrí mi cuerpo con la armadura de cuero, ajustándola lo necesario, para que quedara puesta del modo correcto. Lo siguiente fue tomar el desayuno que las sacerdotisas locales me ofrecieron, Shandris estuvo todo ese rato manteniendo una mirada acusatoria sobre mí,  sabía lo que significaba, pero igualmente mis ojos le devolvían una respuesta no verbal, que por su parte era aceptada, aunque de mala gana.

Carcaj y arco a mi espalda, en sus respectivos lugares, fue la última preparación antes de marcharme del templo, la alcaldía seria el lugar que me tocaría visitar ahora mismo, esperaba que esta reunión si fuese algo más productiva. Mis pasos prestos fueron guiados más por mi agudo oído, que por mi certera vista, puesto que aunque al parecer esta mañana había sido más generosa, guardándose un poco de niebla para luego, seguía manteniendo mi vista algo obstruida, eso sumado a mi desconocimiento de la geografía del lugar no me dejaba ninguna otra opción que no fuera seguir el sonido de pisadas y campaneos, que marchaban casi al unísono en una dirección.

Un edificio más grande que el promedio de las construcciones del lugar, parecía hecho en una mejor piedra por la parte de fuera, por dentro lo mismo, una colección de arte que correspondía con el esmero arquitectónico que se le había aplicado, además de los finos detalles decorativos, el regente de este lugar definitivamente tenía un gusto exquisito y de no ser el responsable, sea quien fuese se merecía un premio a la capacidad decorativa.

Se llenó bastante pronto la alcaldía, con más velocidad de la que pude prever, para mi suerte las molestias del despertar temprano, cortesía de mi compañera selenita, había dado el fruto de un lugar “privilegiado” en el recinto.

Edvin el capitán de la ciudad dirigió la reunión, era un elfo que se veía con una edad bastante alta o eso podía distinguir, además su tono al hablar dejaba sentir toda su experiencia en asuntos militares algo que al menos en mi lograba un efecto de confianza y algo motivacional.

Se tomó la molestia de explicar en más profundidad la situación real de la ciudad, ya no eran simples rumores eran palabras del militar a cargo del orden del lugar. Mis ojos aprovecharon de escudriñar el mapa valiéndose de mi altura, sumando mi vista, aunado a que había podido conseguir acercarme lo suficiente a aquella mesa que ocupaba el centro de la estancia, mi mente intentaba memorizar todo lo posible del mapa, la mayoría de las anotaciones, direcciones y nombres de ciudades, sabía que con solo ese vistazo ya tenía una réplica asegurada en mi diario, pero no quería depender de tener que revisarlo constantemente.

Tres encomiendas fueron expuestas luego de la explicación previa, además de también nombrar que el alcalde el Sr Lockwood, quien estaba enfermo había autorizado dinero local para costear al menos el inicio de la incursión por parte de los “mercenarios”, era cierto que no me consideraba como tal, pero si algo había aprendido de experiencias pasadas es que estar preparada nunca era un extra, por lo que definitivamente tomaría aquel vale por 100 imperiales, aunque debía meditar con cuidado a donde deseaba ir…

El Viejo Fuerte Negro, la incursión seria guiada por un tal “Viejo Oso Godrick”, ya de entrada su apodo no me convencía del todo, me sonaba a un guerrero salvaje, algo que no iba conmigo, además su encomienda era la de revisar y acabar con posibles merodeadores de aquella zona, algo que descartaba esta opción para mí de inmediato.

Lagos, más específicamente una de las regiones adyacentes, El Pantano de los Lamentos. Lo que a vista parecía una especie de experto en exploración, sería el guía de esta expedición… Un tal Robben, encargado de asegurarse de corroborar rumores sobre espíritus y eliminar estos de ser cierto. Al principio considere esta opción, pero finalmente decidí que tampoco sería mi camino esta vez, después de todo aunque se tratara de ayudar al pueblo de Lagos, nuevamente la idea de la lucha directa descartaba la posibilidad para mí, lo que me dejaba con la última opción…

Acompañar al Capitán Edvin al Fuerte Negro, por el simple hecho de que era un elfo ya me brindaba más confianza, eso sumando el asunto de que el pergamino era mágico, un artefacto que parecía mantenerse funcionando como un mecanismo, hacia ganar puntos a esta posibilidad, aunque lo que realmente termino de confirmar mi decisión fue el hecho de que había sido hallado cerca de Maël desGrick, un lugar de antiguos adoradores de deidades solares, aunque no compartiéramos dioses, la curiosidad por su estilo de vida era algo que no podría ocultar, además podría conseguir un increíble dos por uno tomando parte de este grupo, el averiguar más sobre lo que les paso y colaborar con la causa.

Nos despidieron dando las últimas indicaciones de tiempo para regresar a los puntos de reuniones de donde partiría cada expedición, así que sin perder momento, me dirigí a la salida reportándome con el Cabo Serges, para reclamar mi vale por el dinero prometido.

Mientras caminaba miraba aquel papel, realmente era un documento interesante, aunque lo que más interesa al menos para mí era el saber cuánto valdría cada imperial, por los gritos de mercaderes podía hacerme ideas, aunque el hecho de que la ciudad estuviese llena de gente como yo que tenía tanto dinero me hacía desconfiar de los precios y la calidad de los objetos que estos comerciantes ofrecían.

Necesitaba encontrar rápido algún lugar donde comprar una buena armadura, eso y una mejor montura, aunque no dudaba de la capacidad de los caballos en los que había venido, esos eran caballos de paseo, no estaban entrenados para este tipo de esfuerzos, así que algo más adecuado sería lo mejor.

Luego de un buen rato al fin una tienda llamo mi atención, en parte porque no estaba tan repleta como otras  y en parte porque no había nadie dando fuertes gritos en búsqueda de atención, con intenciones de atraer clientela, un par de cosas bastante raras.

Nada más entrar un mostrador con una pequeña campanita fue lo que me recibió, mientras de las paredes colgaban armaduras de todo tipo, pero hechas en cuero, comenzaba a entender el por qué esta tienda no era el centro de atención. Sin más toque la campana, necesitaba llamar a quien fuese el que te atendiera aquí. –Buenas, ¿hay alguien aquí?-

Desde la trastienda unos pasos que hicieron rechinar madera sonaron en mi dirección, en poco tiempo frente a mí se mostró un elfo, el cual esbozo una sonrisa al verme, quizás era su esperanza de no pasar un día sin clientes en medio de todo el movimiento comercial – Buenas Lady, ¿En qué puedo servirle? Como puede ver, hay de todo tipo de cuero en este lugar, no importa la calidad o el tipo que busque aquí lo tendremos, pero… Solo cueros…-

Esta última parte donde mencionaba la exclusividad por el cuero me hacía entender mejor la situación  y la ausencia de compradores, aunque para mi resultaba una ventaja poder elegir entre lo mejor que pudiese ofrecerme sin tener que competirlo con nadie y gastar de más. –Efectivamente mi señor, vengo en búsqueda para su suerte de una armadura de cuero, aunque había escuchado sobre armaduras que eran mezcla de cuero con metal, no sé si en este lugar habrá de ese tipo de armaduras-

Rio con una jocosa sonrisa mientras señalaba una armadura, antes de ir a buscarla, para tenderla sobre el mostrador – Esta armadura no tiene ni un solo gramo de metal en ella, pero puedo asegurarle Lady, que puede brindarle la misma protección, pero sin limitarle los movimientos, algo que supongo que usted y su arco agradecerán-

Reí ante su comentario mientras me cruzaba de brazos, para luego terminar asintiendo, tenía bastante razón, en lo del arco, aunque no me fiaba del todo de sus palabras sobre lo de que ese cuero pudiese proteger lo mismo que una armadura de metal. – ¿Podrías Hacerme una Demostra…?-

Antes de que terminara de hablar él tenía preparado ya un martillo de hierro, con el cual empezó a golpear con firmeza la armadura, podía saberlo por la intensidad de los sonidos que causaba el choque, sobre todo en la madera donde reposaba la armadura, la cual a pesar de los golpes resistió todo, demostrando flexibilidad ante los impactos, pero mostrándose impenetrable ante el embate, algo que me dejo perpleja, puesto que era justo algo así lo que buscaba y necesitaba.

-Bien eso me ha convencido- Dije en un tono de clara sorpresa mientras tomaba la armadura  notando como sobre el mostrador quedaba una oscura capa negra a juego con la armadura

-Oh si, esa capa también es parte de la armadura, en esta tienda somos de la opinión que los yelmos terminan siendo poco funcionales, así que sustituimos eso por capas, no te preocupes es de buena calidad, aunque obviamente no va  resistir golpes como la armadura, puesto que no es Cuero de armadillo de fuego, pero su tela te ayudara a protegerte de la magia, es Lana Storgronniana y ahora que lo recuerdo, si gustas podría encantar la armadura-

Mi cabeza asintió sola mientras mis manos devolvieron al mostrador la armadura.

-¿Alguna cualidad especial te gustaría?- mi cara de confusión debió ayudarle a saber que no entendía bien del todo lo que podía ser así que cambio la pregunta - ¿Estilos de combates en los que te especializas?-

Su segunda pregunta me resulto más clara o mejor dicho, me hizo entender mejor a lo que se refería con las cualidades que podía infundirle –Pues… Suelo usar algo de magia y el resto lo confió a mi arco-

-No se diga más entonces, potencia para hechizos y algo de puntería extra para ti serán los encantamientos- Vi como coloco piedras que parecían tener algo vivo dentro, una sobre la capa y otra sobre la armadura, pronuncio un par de palabras, acto seguido las piedras apagaron esa vivacidad en su interior, luego se volvieron grises y terminaron haciéndose polvo, un polvo que ambas prendas absorbieron o eso pareció, así mismo como también pareció que hubiesen absorbido la vida de las piedras.

-Muchísimas gracias ¿Cuántos imperiales serian por esto?- pregunte mientras sacaba el vale

- Serian 60 imperiales- Me sonrió mientras extendía la mano esperando el vale

Extendí el vale hacia su mano con algo de dudas, pues ahora que lo pensaba había olvidado algo – Y… ¿Si no me sirve la armadura?-

-Pensé en eso, parte de la magia que ahora porta la armadura hará que se ajuste a tu cuerpo, solo disfrútala- Miro el vale, luego volteo, tomo un saco que tenía unas monedas  y lo puso frente a mí – Toma, son los 40 imperiales que te restan del vale, los necesitaras si pretendes ayudar al pueblo.-

-Gracias- Hice una pequeña reverencia, el caballero me devolvió el gesto. Sin más salí del lugar, bastante contenta debía añadir, no esperaba tan buen trato y mucho menos encontrar algo que se ajustara tanto a mis necesidades.

Mis pasos me llevaron de regreso al templo, donde sin dar demasiadas explicaciones fui directo hacia mi habitación, me cambie la armadura que llevaba por la recién obtenida armadura mágica, un conjunto de armadura de cuero compuesto por: Peto, guantes, brazales, pantalones y botas de Cuero de Armadillo de Fuego en color negro, esta armadura sacrificaba un poco de protección en las articulaciones (codos y hombros) para no molestar a la hora de usar el arco, pero se mantenía bastante compacta y ofrecía gran protección en el resto del cuerpo. Con solo ponérmela podía sentir como mi magia se movía dentro de mí, así que suponía que el encantamiento de la potencia era parte de la armadura, además efectivamente y como lo prometió el mercader se había ajustado perfectamente y de modo exacto a mi cuerpo.

Lo siguiente fue su complemento la capa de Lana Storgronniana de color negro bastante mate, la cual tenía una capucha, que al usarse permitía cubrir gran parte de las facciones del rostro de su portador, además de ser bastante larga llegando hasta un poco más abajo de las rodillas, logrando cubrir casi toda la armadura, a pesar de su tamaño no molestaba por lo ligereza de la tela. Supuse que el encantamiento de puntería estaría en esta prenda, pero no podría saberlo hasta disparar, algo que por supuesto no pretendía hacer dentro del templo.

A sabiendas de que mí salida de la ciudad era inminente organice mis cosas dentro de la habitación dejando la armadura que no iba a llevarme bien acomodada, además de preparar mi bolso con algo de provisiones para el camino y el resto de mi equipo de acampada, puesto que al final no sabía bien que debía esperar de todo esto.

Notifique en el templo mis planes, nuevamente mi compañera Shandris no estuvo en absoluto de acuerdo, pero no tenía tiempo para discutir mis decisiones, solo le pedí que cumpliera con la encomienda que la había traído aquí, ella sería la encargada de mantener la fe de este pueblo viva, mientras nosotros los que saldríamos, intentábamos terminar con los problemas que lo asediaban. Finalmente me abrazo y por fin pude salir del templo.

De camino al punto de reunión, aun con los imperiales en aquel saquito que recibiera, recordé que necesitaba una montura, adecuada por lo que en uno de los establos del lugar pase a comprar un caballo de guerra, un hermoso espécimen de  percherón bastante alto, además de bastante robusto, cubierto por una brillante capa de pelo negro, se notaba perfectamente sano. Sobre este una armadura que cubría la mayor parte de su cuerpo, dejando libre obviamente las patas, estaba compuesta de placas de acero recubiertas de cuero para no maltratar al animal en el trote, además de brindar mejor equilibrio en el área del Peso-Protección. 30 Imperiales fue su precio, el cual pague con gusto, pues aparte de necesitarlo no podía negar que el animal en si me había parecido fantástico.

10 Imperiales eran las ultimas monedas que me acompañaban algo que no iba a necesitar definitivamente, sería mejor lograr comprar algo útil con ellas, a lomos del caballo, recorría la ciudad con paso presuroso puesto que aunque no tenía como saber cuánto tiempo había pasado sentía que llegaría tarde y terminaría por quedarme fuera de la expedición, en medio del trajín, mi vista logro captar una tienda de misceláneos para el viaje: Antorchas, herramientas, sogas, velas, tintes, telas, tinta, plumas, eso lo más resaltante entre muchísimas cosas más, ninguna me parecía realmente de primera necesidad, ninguna excepto las antorchas.

Gaste mis 10 imperiales restantes en eso, lo que al final resulto en 5 antorchas, las cuales fueron a reposar en mi bolso, ahora al menos por las noches no debería pelear con la oscuridad, solo con la molesta niebla, que daba nombre a este lugar.

Sin más con que distraerme y totalmente armada, además de preparada para lo que me había anotado horas más temprano en la alcaldía, hice galopar al caballo hasta el punto de reunión que me aguardaba, tanto a mi como a otros.

Ser parte de la escolta del Capitán Edvin para ayudar a descubrir lo necesario sobre el misterioso pergamino, al menos de momento era mi primer objetivo, el resto iría dependiendo de lo que fuese sucediendo… Solo podía rezar y encomendar toda nuestra campaña a Selene, para que nos vigilase y nos cobijase con su manto.


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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Rengar Fangstromg el Jue Jun 08, 2017 1:39 pm

A ya horas de la noche rengar y su compañero llegaron junto a un guardia a la taberna, agradeciendo luego a el hombre por el favor de guía hacia este lugar, estando en frente observo la fachada viendo que era un lugar bastante amplio pero bastante rudimentario, sin esperar más abrió la puerta  echando una mirada por dentro del lugar mientras se acercaba a la barra, donde fue atendido por una señorita que limpiaba una de las jarras:

-Buenas noches Señor, ¿que desea tomar?

Rengar sonrió, quitándose su sombrero sosteniéndolo en su mano para luego responder a la pregunta.

-Buenas noches hermosa Señorita, soy Rengar Fangstromg, me ha llegado una carta del encargado del lugar.

La joven sorprendida dejo a un lado su labor y sin decir una palabra fue rápido hasta la parte de atrás donde se encontraba el Administrador del lugar. Al momento en que el hombre se acercaba se pudo percatar que no era la persona que esperaba pero aun así vea mucha similitud en el rostro del joven con el hombre que era su jefe.

-Buenas noches…

El hombre parecía algo confundido, el muchacho sonrió al ver el gesto en la cara de este para luego responder a su saludo.

-buenas noches Señor Thuriels, Soy Rengar Fangstromg, hijo de Luckas, he venido porque me ha llegado una carta a su nombre haciendo hincapié en que necesita urgentemente de  ayuda.

-así es muchacho, es un placer conocerte, no sabía que Sir Luckas tenía un hijo, te pareces mucho a él, puedo preguntar por qué no contamos con su presencia y en cambio te tenemos aquí?

La cara de rengar cambio drásticamente ya que esa pregunta era incomoda y algo dolorosa para el pero luego de unos segundos de silencio el joven respondió:

-el no pudo venir por el simple hecho de que falleció hace algunos meses atrás, y como su heredero es mi deber hacerme cargo de los problemas y asuntos pendientes en su nombre.

Bills trago un poco de saliva quedándose en silencio por unos segundos, pero sabía que debía informarle del problema que estaba presentando el lugar.

- siento mucho escuchar esa noticia, y mucho más ahora que las cosas se han puesto un poco difíciles para nosotros en Bruma… la situación es la siguiente : en los últimos días se ha escuchado aquí en la taberna sobre desapariciones en los alrededores, algunos aseguran que han escuchado gritos sollozantes y algo aterradores por los alrededores de bruma, se habla de que la mayoría de desaparecidos son comerciantes, como refleje en la carta este es uno de los negocios más próspero y frecuentados del lugar, tenemos temor de ser atacados o raptados, quizás deba investigar qué es lo que pasa para saber a qué nos debemos atener, pero ya es muy tarde y seguro después de tal viaje debe estar muy agotado será mejor que vayan a descansar y a primera hora se ponga en ello… Por favor Hyrona lleva a los caballeros hasta sus habitaciones para que puedan reposar, Si hay algo que podamos hacer para que su estadía sea más cómoda háganos saberlos Señor Fangstromg.

El muchacho asintió subiendo las escaleras con la joven y su compañero de viaje, yendo cada uno hacia las habitaciones respectivamente, al entrar sin mucho más dejo las cosas sobre la mesa que había en ella y se recostó en la cama quedándose fácilmente dormido.

Rengar estaba dormido aun cuando de pronto comenzó a escuchar algunos sonidos como de cascabeles, pero eran muchos, se puso de pie alistando sus cosas para ir pronto a recolectar la información. Cuando tenía todo listo la puerta sonó con varios golpes secos.

-buen día señor soy Aclet.

Camino hacia la puerta para salir de la habitación encontrándose en el pasillo con su ayudante, bajaron las escaleras yendo hacia 1 de las mesas de la sala para pedir algo de desayunar, rápidamente fueron atendidos por la misma mujer que los había recibido la noche anterior, tomando sus órdenes, Bills que caminaba por el salón se percató de que estaba ahí y se acercó para darle una nueva información.

-Buen día Joven Rengar, señor, nos llegó la información que el capitán de las fuerzas está reuniendo gente en la alcaldía, quizás si quiera conseguir información pueda acercarse hasta ese lugar, no le costara mucho trabajo encontrarla, es el edificio más grande del lugar, además el día de hoy está bastante despejado, así que no veo necesario que alguien los lleve.

-Muy bien, entonces luego de comer nos acercaremos hasta  ese lugar para poder hablar con el capitán sobre lo que está pasando.

Terminaron de comer unos minutos después de esto colocándose de pie y saliendo del lugar con dirección hacia la alcaldía. Caminaban ambos por las calles viendo un poco mejor el lugar, ya que al haber llegado de noche más sumado a la espesa niebla era casi imposible observar algo, pero en cambio esta ves estaba el cielo un poco despejado y se podía observar bien la claridad del día.

Gracias a esto pudieron distinguir sin ningún problema la alcaldía, no solo por la estructura que no era nada acorde con el lugar, sino más bien por la cantidad de personas que se aproximaban hacia esta.

-pues parece que el llamado fue muy exitoso, es muy temprano y mira la cantidad de personas que está enterada sobre esto, supongo que esas es una de las ventajas de un lugar pequeño ¿no es así?

Aclet sonrió asintiendo con la cabeza pero sin decir ni una sola palabra.

Rengar se acercó a uno de los guardias apostados en la entrada del salón para preguntarle si este era el lugar de la reunión, el cual asintió diciendo que pronto el general daría explicación de por qué  se había hecho tal convocación, ambos entraron al gran salón donde había una gran cantidad de personas la mayoría con armaduras y armas en sus manos, pero no le dio mucha importancia. Casi de inmediato se formó un silencio que solo duro unos segundos ya que fue roto por un elfo que estaba al frente de todos los presentes, no se presentó pero era más que obvio que se trataba del capitán.

El capitán comenzó a explicar lo que se sabía de los acontecimientos en los alrededores, pero nada era claro, no había ninguna información corroborada o segura, por lo cual expreso  que era necesario hacer grupos de exploración en varios puntos importantes donde según lo que se sabía eran la cuna de los problemas que atormentaban a Bruma, Rengar escucho con claridad lo que decía, y se dio cuenta que su lugar era las Ruinas del viejo fuerte negro, donde se sospechaba que estaban los responsables de los hechos vandálicos de los alrededores. Este escuadrón seria Guiado por un hombre el cual era llamado llamado “Viejo oso” Godrick, el cual parecía bastante fuerte y veterano en batalla.

Lo que más se escuchaba entre las personas del salón era cuanto seria la paga, lo cual no era importante para el joven, pero no sabía si el dinero que el portaba seria aceptado en los locales para obtener las provisiones, así que al anotar su nombre para enlistarse recibió el ticket de crédito.
Pronto Rengar y Aclet salieron de la alcaldía caminando por las calles de la ciudad visitando varias tiendas, la primera a ver fue una forja casi al final de bruma muy cerca del muro trasero del lugar donde un hombre y un enano trabajaban arduamente  los metales, se escuchaba el fuerte sonido del martillo impactar el metal al rojo vivo.

-Buenas tardes señores.

Ambos observaron pero fue el humano el que se acercó a responder el saludo del muchacho:

-Buenas, ¿en qué podemos ayudarlo?

-estoy en busca de una espada corta y un hacha de una mano, me parece que hay más tiendas donde las tienen, pero confió mas en el lugar donde las fabrican.

-pues así es, aquí fabricamos todo tipo de armas con metal, sin mencionar que trabajamos con muchos tipos de metales, por eso quería preguntarle ¿de qué material quiere cada una de las armas?

El joven se quedó pensativo, y recordó una vez cuando un instructor hablo con el sobre los distintos metales existentes.

-Pues me gustaría que la espada y el hacha fueran de Hierro Negro.

-Es una gran elección, el hierro negro, es un material bastante resistente y muy cortante, tengo varias armas de este material, ¿quiere ver algunas?

El muchacho asintió con la cabeza yendo hasta un deposito con aquel hombre donde pudo observar la gran cantidad de armas de todo tipo de materiales, con todo tipo de grabados y formas, pero sin Duda Rengar vio cual serian su armas: una espada de color negra, con el mango dorado, de unos 45 cm en total, al tomarla vio que era más pesada de lo normal, pero era obvio por el material del cual estaba hecho. Pero en cambio de la espada tomo un hacha de color plateada muy brillante, con un filo excelente, un mango de madera perfectamente tallado con algunas talladuras en ella.

-quiero estas armas, creo que con esto poder pagar ¿no es así?

El hombre tomo el ticket para verlo y asintió pero luego dijo al ver como Rengar movía el hacha de un lado al otro como si de un entrenamiento se tratara.

-me temo que esa hacha que tiene en sus manos está hecha otro material, eso es Acero Argenteo, igual, muy resistente, pero me temo que esta arma está más hecha para cortar espíritus y este tipo de cosas.

-pues quizás me sea útil, y además me gustaron estas 2, así que me las llevare, cuantos serán su valor.

-su valor total serán de 60 Imperiales.

-muy bien, me las llevare entonces. Muchas gracias.

Y de esta manera siguieron hasta el siguiente lugar, pero esta vez más que una tienda era como una vieja casa con la puerta siempre abierta, pero se veía que no mucha gente ibas hasta ahí, el joven entro viendo algunos frascos hierbas y otras cosas, donde una Mujer bastante mayor lo recibiría regalándole una sonrisa.

-buenas jovencito, ¿en que lo podemos ayudar?

-Muy buenas amable señora, quisiera preguntarle para que es esta tienda, no me queda muy claro.

La mujer rió suavemente tapando su boca yendo hacia la mesa para sentarse, invitado al joven a que lo hiciera por lo cual él fue y lo hizo.

-te lo diré, pero es un secreto, soy una bruja, y aunque vendo pociones, lo mejor remunerado son los conjuros y hechizos que puedo hacer, te sorprenderías si los vieras.

-mmm, ¿en verdad? Si yo le pidiera que mis armas fueran más fuertes, más rápidas y cortantes ¿pudiera hacerlo?

La señora se acercó tapando la boca de rengar diciendo luego:

-shhh no hables tan fuerte de estas cosas, eso es algo que la gente de por aquí no ve muy normal, pero así es jovencito, puedo hacer y muchas otras cosas, pero en este caso hay riesgos, las armas deben ser de una calidad muy buena o de un metal muy fuerte, porque si no es así se corre el riesgo de que se partan… es una magia muy potente.

-creo que tengo las armas adecuadas, hierro negro y acero argénteo, pero creo que no dispongo de mucho tiempo, así que espero pueda ser rápido.

La bruja se levantó de su silla cerrando la puerta y las ventanas con seguro quedando adentro solo con la luz de algunas velas.

-oh si, tranquilo muchacho, me tomara unos 5 minutos, solo necesito las cosas adecuadas.

Rengar coloco sobre la mesa sus 2 armas viendo como ambas brillaban, era obvio que estaban nuevas, pero más que eso se veían que eran de muy buena calidad, por lo cual la mujer tomo un polvo con el cual recubrió ambas y comenzó su conjuro durando alrededor de 5 minutos, luego en total silencio con las hojas de una extraña planta limpio aquel recubrimiento dejando las armas un poco más opacas.

-supongo que eso es todo muchacho, será un total de 30 imperiales.

-me parece un precio justo, pero quizás necesitare algo más de usted, si trabaja las hierbas y todas estas cosas, quizás puedo ayudarme a conseguir una posión de vida.

-así es jovencito, yo misma he hecho algunas y tengo de reserva, pero me temo que además de ser costosas no siempre son efectivas, pero si son bien usadas podrías salvarte o salvar a alguien más, su valor es de 10 imperiales por frasco.

-Vaya, ¿10 imperiales por 1 botella? Pues solo me llevare 1 entonces, ¿cual es la manera correcta de usarla?

-Veras, como te podrás haber dado cuenta mi magia es toda usada con plantas y estas cosas, asi que al momento de ser usada debe ser bebida la mitad, y la otra mitad usada en la herida, debes tener cuidado de usarla en un buen momento, y rogar que la herida no sea muy grave, si no, perderá su efecto.

-se lo agradezco en verdad honorable anciana… creo que ahora si tengo todo listo para partir, ha sido un placer conocerla, adiós.

-vuelve cuando quieras jovencito, ah otra cosa antes de que te vayas, este hechizo se acabara en unos 30 días, o dependiendo del uso que les des a las armas.

Asintió el muchacho saliendo rápido del lugar para ir hasta la taberna donde se encontraban sus pertenencias, sin pensarlo cambio su ropa por su armadura teniendo ahora su nueva espada en la parte trasera de su cintura y el hacha en la mano, bajo veloz para montarse en su caballo Alarick y salir hacia el punto de encuentro con “El viejo Oso” Godrick.
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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Axelier Dragonos el Sáb Jun 10, 2017 6:49 am

III-A
EXPEDICIÓN

¡Señor! ¡Señor!... ¡Capitán, espere! – Le gritaba un joven mozo de cuadra el cual lucía desaliñado y exhausto de tanto correr, cayendo de bruces sobre un charco de fango fresco a un par de metros del caballo de Edvin. El capitán acudiría a su auxilio inmediatamente, ante la mirada confundida los que ya estaban preparados para partir con rumbo al Fuerte Negro.

Chico, ¿estás bien? – Preguntó mientras le hacía reposar la nuca en su rodilla y le limpiaba la cara - ¿Qué ha pasado? Contes…ta… - Interrumpió su frase al percatarse de la cantidad de sangre que empapaba sus enlodadas togas. Daba la impresión de haber pasado la noche a la intemperie.

Señor… mi padre… todos han muerto… - Los sollozos del pequeño de alrededor de ocho años de edad se entrecortaban por el esfuerzo y la falta de aire debido al cansancio – Nos atacaron… Fue en el Paso de F… - El joven perdió el conocimiento.

El Paso de Froin – Concluyó el capitán mientras se reincorporaba, cargando al niño y entregándolo a uno de los guardias de la ciudad – Que lo atiendan bien y le den comida caliente. Después quiero que lo interroguen. Quiero saber lo que él sabe. Manden un cuervo a Fuerte Negro cuando sepan más – El guardia asintió, y siguiendo las órdenes del elfo, partió con rumbo al cuartel.

Es hora de partir señores – El capitán examinó al grupo antes de continuar

El grupo de expedición estaba conformado por una veintena de hombres y un puñado de mujeres capaces. Por lo menos veinte hombres de armas de los cuales destacaba la presencia de Bornill Trillar, el cual era un reconocido mercenario enano cuyo martillo había sido el fin de feroces bestias y enemigos. Logró recordar el problema con el cocodrilo emperador que había terminado abruptamente con un solo golpe de su martillo. Algo digno de mención teniendo en cuenta que el cocodrilo le triplicaba el tamaño. Con ellos también destacó la presencia de Sora del clan Hachasangre, una respetada orca chamán proveniente de las lejanas estepas muertas muy hacia el sur. Sora había sido de ayuda antes cuando de espíritus malignos se había tratado. Y en estas tierras abundaban, por lo que con simple gesto agradeció su presencia. Por último agradeció la presencia de una sacerdotisa de Selene, la cual sin duda era extranjera pero claramente preparada para la batalla por lo que se podía discernir a simple vista – Espero tu presencia sea presagio de buena fortuna hermana – Le dedicó una reverencia y dio media vuelta a su caballo para comenzar el viaje de dos días hasta Fuerte Negro, haciendo una breve escala en el Paso de Froin.

El grupo del capitán cabalgaba con presteza a través de la ciénaga y sus caminos. Por extraño que pareciera, los caminos eran lo suficientemente firmes y claros como para avanzar sin mayor complicación por parte del terreno. Los viajeros casuales normalmente esperaban tomarse con obstáculos tales como agua metida en las botas y carruajes atascados en innumerables fosas de fango y cieno verde. Sin embargo los caminos, bajo la jurisdicción de los elfos de Dhueneden, eran lo suficientemente amplios como para alinear cuatro caballos a trote sin problema y lo suficientemente elevados como para evitar que las aguas pantanosas y la maleza los cubriera.

Avanzaron durante toda la mañana a trote veloz, deteniéndose tan solo para comer justo al mediodía. Se detuvieron en un claro conocido como Punto Verde, el cual recibía su nombre a partir de la fértil pero salvaje meseta en la que se encontraban.

Muchos hombres han muerto tratando de domar este sendero engañoso – Remarcó Bornill, mientras señalaba con un trozo de cecina la gran cantidad de vestigios que daban fe de un gran número de construcciones arrasadas tanto por las criaturas de estos bosques como por las inclemencias del clima – Sin duda la tierra es fértil como pocas, pero un pedazo de tierra no vale la vida. Cosa que los estúpidos granjeros de esta región normalmente olvidan – El enano no ocultaba su desdén por la gente local, aunque en realidad parecía ser uno de los más contrariados por la situación que ahora asediaba la zona.

Tan solo una hora de descanso y el grupo de expedición partió nuevamente en camino a su destino. Los árboles se alejaban cada vez más conforme la ciénaga iba quedando tras los cascos de los caballos para entrar en zonas más rocosas y con menor vegetación. Aquel sendero era parte de La Ciénaga Fértil, más sin embargo toda la vegetación y el verde habían quedado atrás dejando tan solo un malsano color verdinegro en las plantas el cual denotaba cierta descomposición, además de un extraño pero fino aroma nauseabundo el cual tan solo podía ser detectado por aquellos con los sentidos más agudos.

El paso a través de aquella zona había transcurrido mucho más lento en comparación. No habrían pasado más de tres horas desde que se detuvieran a comer en el Paso Verde, pero él la niebla en el ambiente y la negrura de la vegetación hacía que pareciera mucho más tarde de lo que en realidad era. Aunado a eso, se podía detectar una extraña pesadez en el ambiente la cual era desconocida para los viajeros, causando una respiración más acelerada por la tensión.

Tranquilos hombres – Dijo Sora, la orca ataviada con extraños ropajes con un tono arisco en su voz – Eso que se siente son las miradas de miles de víctimas de la guerra que tiempo ha se efectuara en estas tierras. Sin embargo no tienen los medios ni la fuerza como para hacernos ningún daño – Aquellas palabras, supuestamente tranquilizadoras, no habían más que aumentado la tensión que se sentía en el grupo. Muy pronto varios se vieron cabalgando con apenas algunos centímetros de distancia entre cada jinete.

Silencio – Se detuvo el capitán de golpe, alertando a los demás. El grupo entero se detuvo mientras los miembros de la guardia y los guerreros con entrenamiento militar formaban un círculo estrecho, cubriendo los flancos y rodeando a los miembros menos protegidos.

Más adelante, a apenas unos cientos de metros, se alcanzaba a ver un viejo puente de piedra rodeado por la espesa vegetación del Bosque Negro, el cual daba la bienvenida con sus oscuras ramas a todo quien osara cruzar ese camino.

A partir de aquí se pone interesante señores – Anunció el capitán con una voz suave, como quien tratara de no despertar a un bebé – Estén preparados para cualquier cosa. Al menos seis ataques se han registrado al interior de este sendero y, por lo que veo, estamos ante un séptimo.

Justo al otro lado del puente de piedra, a unos cien metros aproximadamente a un costado del sendero, las evidencias de un ataque más a un grupo considerable de viajeros son visibles desde la distancia. Al menos ocho pequeños carretones yacen volcados, esparciendo sus mercancías por doquier. Una decena de cadáveres de caballos invadidos por las moscas del pantano y algunas aves de rapiña emiten el aroma de la muerte evidente hasta donde el grupo se encuentra. Restos de sangre dispersada en el suelo y la maleza dan testimonio de un cruento combate o masacre y, aun así, no hay evidencia ni restos que indiquen que alguno de los integrantes de ese grupo de viajeros haya muerto. Una vez más, pareciera que no han dejado rastros los atacantes. Pero eso aún estaría por verse.

III-B
PANTANO


Ya se había cumplido el plazo, y Robben y su grupo de expedición conformado por dieciocho integrantes, la mayoría de ellos mercenarios que estaban ahí tan solo por la plata, ya se estaban impacientando por partir. De haber sido por Robben hubiesen salido rumbo a Lagos una hora antes, pero él mismo se repetía que la espera valdría la pena. O por lo menos eso esperaba.

Tranquilos malditos, estoy esperando que me traigan algo de suma importancia para nuestra misión – Dijo esperando poder apaciguar a sus hombres – ¿Salvo que alguno de ustedes sepa algún secreto para exterminar a los espíritus que bien podrían estar aterrando al villorrio de mierda ese? ¿Hmm? ¿Alguien? ¿No? – Entre murmullos y maldiciones por lo bajo, los mercenarios se apaciguaron - Entonces cierren la puta boca y aguarden un poco más.

La mañana estaba anormalmente despejada, y eso eran buenas noticias para los caballos nerviosos y sus estúpidos jinetes supersticiosos.

¡Ahí estas! – Exclamó Robben incorporándose rápidamente del suelo en el que permanecía acuclillado y retirando el dedo del interior de su nariz junto con todo lo que había logrado encontrar en su interior – Has tardado demasiado niño, ya estaba considerando irme de aquí sin darte lo que te había prometido – Discretamente se limpió el dedo en el hombro de uno de los mercenarios distraídos - ¿Lo has conseguido?

Si señor Roonie, aquí lo tengo – Dijo el pequeño de no más de catorce años mientras le extendía torpemente un objeto cubierto con una pequeña manta blanca de lana. Estuvo a punto de dejarlo caer, pero justo antes Robben logró cogerlo en el aire – ¡Eres idiota! Ten más cuidado renacuajo ¿No aprecias tu vida o qué mierda? – Sin mayor demora envolvió bien el objeto y lo guardó con cuidado en el interior de su bolso de viaje – Toma estas monedas crio ¡y que no te vea gastándotelo en tonterías esta vez! Estoy harto de que tu madre me reprima cada vez que voy de visita a su trabajo.

Sin demora, y con una sonrisa en su rostro, el niño corrió a través de la calle principal con rumbo desconocido ante la mirada curiosa de un mercenario de nombre Crullo quien con la mirada trataba de descifrar si Robben sería capaz de ser un padre responsable – Su madre es prostituta idiota. Me sirve quedar bien con el grillo de vez en cuando.

Sin mayores demoras, el montaraz recogió sus cosas, verificó que sus dagas continuaran adornado los costados de su cinto, dio una mirada fugaz a los cretinos que habían elegido ir con él, y sin palabra alguna espoleó al caballo y partió hacia Lagos a todo trote, seguido por su séquito.

Lagos estaba a un día de distancia viajando a caballo, sin embargo ese día podía rápidamente transformarse en una semana gracias a las constantes lluvias que hacían desbordar las vertientes de los ríos y lagos que le dan el nombre a la aldea a la que se dirigían. Y por si no fuera suficiente problema la lluvia, aún quedaba un tramo del camino principal de unos diez kilómetros que había desaparecido tiempo atrás gracias al pantano que había reclamado para sí las únicas tierras firmes que se podían encontrar al sur de ese estero. Además del casual cocodrilo y las demás alimañas ponzoñosas que por lo general atacaban a los caballos cuando las aguas estaban más elevadas, dejando varados a los jinetes y hasta causando la muerte de varios por razones diversas. Y por supuesto, aún estaba pendiente el asunto de los muertos provenientes del pantano de los lamentos, los cuales por lo general decidían abandonar la pútrida ciénaga donde perecieran para traer penas y desgracias a los viajeros lo suficientemente tontos o lo suficientemente extraviados como para adentrarse en sus territorios. Robben en verdad le entraba la curiosidad por saber qué diablos había incitado a estos hombres a acompañarle a través de la ciénaga traicionera, si le hubiesen preguntado, él mismo hubiese preferido ir a cualquier otra parte que arriesgarse en el pantano. Pero le debía un favor a Edvin, al menos así dejaría las cosas en paz.

Habían pasado poco más de cuatro horas desde que abandonaran Bruma y, a pesar de que Robben prefería no detenerse, el grupo de exploración estaba demasiado cargado como para soportar un viaje rápido y directo como a él le gustaba. Miraba especialmente mal al ataviado guerrero de la armadura y a su fiel acompañante. Por alguna razón suponía que representaban a alguna estúpida religión extranjera, y no había algo que odiara más Robben que a los hombres de fe – Más vale que le reces a tus dioses forastero, si comienza a llover y nos comenzamos a hundir en estas tierras fangosas nadie se tomará la molestia de cargar con tu pesado trasero metálico y te hundirás – Probablemente llegó a contestar algo el guerrero, sin embargo para el montaraz poco importaba lo que un fanático tuviese que decir sobre él. Si algo le había enseñado la vida en el estero es que no es apta para los citadinos convencidos de que la mejor armadura es la más brillante y pesada.

No llevaban más de treinta minutos estirando los músculos cuando una llovizna leve comenzó a caer – Maldita sea, apuren el trote señores porque esto puede empeorar rápidamente.

Tal como era de esperarse, el camino desapareció bajo una capa de agua fangosa, aflojando la tierra y haciendo mucho más lento el camino. No había llovido más de diez minutos, y sin embargo ya era prácticamente imposible discernir un camino para alguien sin entrenamiento en exploración, por lo que Robben continuó a la cabeza del grupo a paso lento. Pronto desistió al ver como la lluvia comenzaba a arreciar, por lo que bajó de su caballo y comenzó a recoger las cosas más necesarias para el camino de entre las alforjas de la bestia – ¡Señores! – Tuvo que gritar para que se escuchara su voz por encima del millar de gotas de agua resonando contra el agua y el metal - ¡Abandonen sus caballos y cojan solo lo indispensable! ¡Habrá que seguir desde aquí a pie! – De la nada, una flecha de extraña manufactura impactó letalmente el tórax de Crullo, lanzándolo al suelo desde su caballo. Había muerto - ¡Emboscada! ¡A las armas! ¡A las armas! – Gritó Robben mientras se abalanzaba sobre él una pequeña criatura del tamaño de un niño. Eran trasgos.

III-C
ALAS NEGRAS


El viejo oso preparaba para el combate a sus hombres. Ya llevaba más de una semana insistiéndole a Edvin sobre la necesidad de enviar un escuadrón de limpieza al viejo fuerte pero sus prioridades nunca se alinearon. Godrick estaba convencido de que quienes estuviesen atacando a los viajeros y lugareños de Bruma y sus alrededores estaban encuartelados en esas ruinas. Si bien es cierto que el viejo fuerte negro cayó hace siglos, convirtiéndolo en un lugar expuesto a las bestias, el torreón principal aún se mantenía en pie. Un grupo bien capacitado podría montar una base de operaciones en su interior y resistir por semanas un asedio.

De entre los tres grupos de exploración, el de Godrick era el más extenso con casi un centenar de hombres y mujeres armados. Aunque la gran mayoría eran hombres de la guardia a su servicio que no tenían mayor remedio que seguir a su teniente. Como era ya bien sabido por los lugareños, a Godrick no se le daba bien el uso de las palabras. Sin embargo era un aficionado a los largos y contradictorios discursos motivacionales, por lo que no fue sino hasta una hora después de lo pactado que su grupo abandonara Bruma para partir al viejo Fuerte Negro.

El viaje hasta las ruinas del Fuerte era relativamente corto desde Bruma, principalmente porque el antiguo camino adoquinado permanecía en buenas condiciones gracias en gran medida a los mismos pobladores de Bruma, con un poco de colaboración de las ciudades vecinas de Mildred y Kimanrook, ya que el camino conectaba directamente con las mencionadas.

Entre las filas del grupo de asalto se encontraba Lianna Sunstroke, una exploradora elfa capaz de controlar el fuego y la tierra, así como el renombrado aventurero y trovador Elhor Payne, mejor conocido como “El Bardo Rojo”, un humano bastante atractivo cuyas canciones y publicaciones literarias ya eran parte del acervo cultural de muchas ciudades a lo largo y ancho de Thargund.

Hay belleza incluso en la más oscura ciénaga ¿no te parece primor? – Dijo el bardo mientras trataba de igualar el paso de la hábil jinete elfica, la cual simplemente le devolvió una mirada divertida junto con una sonrisa que dejaba en claro que conocía bien la reputación que le precedía al trovador – Bueno, es cierto ¿sabes? No hay necesidad de ser condescendiente.
Pararon tras cuatro horas de cabalgata constante a través de la Ciénaga Fértil sin mayores dificultades que el resbalón ocasional y una situación rápidamente solucionada sobre una serpiente en el camino que asustara a un par de caballos. Godrick solicitó la presencia de sus acompañantes mientras extendía un pergamino que mostraba el mapa de la zona cercana a las ruinas, con la firme intención de armar un plan.

Bien señores, estamos a unos veinte minutos de distancia del fuerte – Alzó la mirada para señalar hacia el este – De no ser por esta neblina seríamos capaces de ver la cima del torreón principal desde nuestra actual posición – Si bien el día había sido despejado durante la mañana, ya a mediodía había vuelto a hacer acto de presencia aunque no tan abrumadora como se ve en las ciudades más cercanas al pantano. A esta altura, la neblina era lo suficientemente clara como para permitir la visión pero lo suficientemente densa como para ocultarla pasados los doscientos metros de distancia.

Anteriormente existía una muralla impenetrable alrededor del torreón, sin embargo esta muralla fue derrumbada por la guerra y el pantano. Aun así el torreón persiste, y no lo duden por un instante, es una verdadera obra de arte militar. Si mis sospechas son correctas al interior nos encontraremos con una resistencia poderosa… – Continuó el viejo oso más para sí mismo que para los demás. A pesar de eso muchos le continuaban prestando atención mientras que sus más allegados, sabiendo que comenzaba a extenderse de más, decidieron preparar su equipo de combate y montar una guardia en los alrededores. Ya que su teniente había olvidado ese pequeño detalle - … por tal motivo estimo que si atacamos por el norte, mientras que otro grupo ataca por el sur, les tomaremos desprevenidos – Parecía que había terminado de hablar, pero tras aclararse la garganta continuó el parloteo estratégico que ya carecía de sentido.

A final de cuentas, y tras otros diez minutos de análisis, el viejo oso decidió que un único ataque concentrado por la puerta frontal sería la mejor estrategia teniendo en cuenta que desconocían del todo que pudiese estarles esperando. Más de uno se ofreció a explorar la zona colindante, pero para Godrick esas eran tácticas de cobardes.

Había pasado casi una hora desde que hicieran esa parada cuando Elhor Payne y Lianna Sunstroke regresaran al campamento improvisado con algo más que noticias para el muy contrariado teniente. El bardo rojo dejó caer al suelo lo que parecía ser la cabeza cercenada de un bandido familiar – Se trata de Lorne “Sacaojos” Swendell, un asesino y violador buscado en Kimanrook – Los mercenarios no daban crédito a lo que veían, mientras el viejo oso trataba de encontrar las palabras para la furia – No lo hemos matado nosotros. La cabeza estaba adornando las cercanías del fuerte, junto a unas cincuenta cabezas más.

Sin demorar más tiempo, el grupo liderado por Godrick, cabalgó sin asomos por algunos minutos más hasta que la vista del torreón fuera evidente. Un terrible hallazgo fue lo que encontraron, mientras sorteaban las aguas pantanosas que amenazaban con engullir lo que quedaba de las ruinas exteriores en poco menos de diez años más. Las cabezas de casi un centenar de hombres y mujeres estaban empaladas en lanzas y estacas rudimentarias alrededor del torreón. Algunas cabezas aún sangraban, mientras que otras eran más hueso que piel y carne gracias a las aves de rapiña abundantes en la zona. Esto no lo esperaba el teniente.
Por los dioses – Se dijo a sí mismo mientras trataba de encontrar alguna razón para aquello – esto está fuera de mi comprensión – El teniente volteó a ver al bardo y a la elfa, quienes habían permanecido callados durante todo ese rato – ¿Qué más viste mequetrefe? Escúpelo – La amenaza cayó en oídos sordos mientras Elhor Payne permanecía con los ojos en blanco en su sitio, viendo hacia el cielo – Veo a los responsables anciano – Dijo mientras señalaba una gran cantidad de criaturas descendiendo en picada desde la cima del torreón. La hoja de su fino estoque acertó en el blanco, justo antes de que el eco metálico de las espadas de sus aliados resonara al clamor de la batalla.


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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Evelyn Blake el Miér Jun 14, 2017 12:04 am

No le pusieron ningún problema para unirse en el asalto al fuerte. Ya le habían pagado con ese vale, y ninguna queja había sido hecha en cuando pidió su puesto, solo era una gota en el centenar de hombres y mujeres que iban en esa expedición, más o menos, no los había contado. Preguntó un poco aquí y allá, y al parecer el fuerte estaba medio derruido, pero aun había un torreón que aun aguantaba, así que podía usarse de base de operaciones, o de guarida o como se llamara el antro en el que vivían los bandidos. No sabía demasiado de esas cosas, pero los soldados más veteranos a su alrededor parecían preocupados con que se atrincheraran allí sin salir. –Nos las apañaremos, seguro, al fin y al cabo, estoy aquí…- Sylph hablaba con profunda confianza, con una pierna flexionada como si tuviera el pie en una piedra imaginaria y vestida con un sombrero y poncho que ondeaban al viento. Aunque no tardaron en desaparecer en cuando vio una mariposa y se puso a perseguirla.

La mujer zorro tenía un poco de miedo de que el viaje se le fuese eterno al no haber comprado/alquilado una montura como el resto, pero el viaje no fue tan malo, el camino estaba bien cuidado, y aparentemente no había tanta distancia entre el fuerte y Bruma, así que aunque le dolían los pies un poco, no estaba agotada, incluso pudo tomarse un tiempo para apreciar el paisaje, pero sobre todo para conocer mejor a Byakko. El tiempo paso volando mientras hablaban, mientras le contaba historias de reyes en dorados tronos, de pájaros metálicos, de una ciudad hecha sola de nubes. Evelyn estaba bastante segura de que se inventaba por lo menos la mitad, pero debía ser la primera vez en años que hablaba con alguien, así que lo dejo desfogarse a gusto, limitándose a escuchar sus relatos como un niño en un espectáculo de marionetas, simplemente disfrutando la historia sin cuestionarla demasiado. Pero tampoco se aisló completamente, estuvo hablando con un tipo, un guardia llamado Hroar, un tipo de barba y pelo castaños, sorprendentemente espesos y frondosos, el orgullo de un enano si no midiera claramente demasiado para serlo. Era un guardia, que se había presentado “voluntario” para venir, un tipo normal, sin familia, pero que le echaba un ojo a un crio que podía ser o no ser suyo, no le quedo demasiado claro. Le presento a sus amigos, pero realmente no llego a hablar demasiado con ellos porque estaban parando.

Finalmente ordenaron un descanso y Evelyn se sentó en el suelo, como si nada, descansando sus pies. Seguía arrebujada en su capa, y eso de hablar sola no había contribuido demasiado a hacerla popular entre los miembros de la expedición, así que no esperaba ser molestada mientras se relajaba, pero fueron llamados, no oiría nada, porque allí había como cien personas y solo hablaba el oso, pero fue igualmente, y escucho, más o menos, durante toda la charla que se alargó mucho más de lo que le parecía necesario, pero daba igual. Mejor estar excesivamente preparados que sin preparar ¿no? Pero desde luego ella no estaba preparada para lo que estaba a punto de venir.

De alguna manera, ahora iban a atacar frontalmente, sin exploración, cosa muy rara para ella y carente de sentido, pero mientras ella no fuese primero, se las apañaría, probablemente. Luego vio las cabezas de los bandidos, cercenadas y clavadas, algunas aun goteando… eran frescas, de hacia pocas horas si aún sangraban. –Eve…- ella también había empezado a oírlo, ese aleteo, luego vio las figuras negras, descendiendo hacia ella. Desenfundó en un rápido movimiento, abriendo bruscamente su capa, lo que hizo que se le cayera la capucha y sus suaves y peludas orejas quedaran a la vista, en el frío de la mañana. Su espada chisporreó cuando saltó y lanzo un tajo hacia el primer diablillo que se abalanzaba hacia ella, pero este realizó un quiebro evitando su corte. Cuando Evelyn aterrizó, el diablillo estaba detrás suyo, así que se giró con un segundo tajo, más preventivo que una amenaza real. Era un diablillo, solo un diablillo, podía con él, tenía que encargarse de él y luego matar al siguiente, había demasiados como para entretenerse con uno.

Fue entonces cuando un segundo diablillo hizo aparición por su lado, intentando arrancarle los ojos seguramente, a la vez que el otro, el primer diablillo, saltaba para aprovechar la oportunidad que su compañero le ofrecía. La peliblanca agarro su capa con una mano. Distraería a uno e intentaría apuñalar al otro, eso le daría tiempo para pensar…pero no hizo falta. Un sonoro “plong” sonó cuando Hroar interceptó con su escudo al segundo diablillo, mandándolo a volar razonablemente ileso. En ese momento reestructuró su plan, lanzándole la capa al primer diablillo que se abalanzaba sobre ella y lanzó una estocada, que simplemente no podía ser evitada, puesto que su rival no la vio venir. Una vez sacó su capa y comprobó que ese bicho estaba muerto, era su turno de ayudar a Hroar.




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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Darion el Jue Jun 15, 2017 4:53 pm

Al final llegar allí a la hora prevista sirvió de más bien poco, pues el grupo no partió hasta una hora después de lo que se suponía que sería la hora de salida. El grupo era enorme, de probablemente unas cien personas, quizás menos o quizás más, el mono no se había detenido a contarlas ni tenía intención de ello. Además de enorme y mixto, el grupo contaba con una gran variedad de participantes, o al menos eso parecía. Desde guerreros con espada y escudo a arqueros, pasando por algún mago e incluso algo que parecía ser un bardo.

La mula que había comprado sirvió un mínimo. No sabía montarla por lo que la ató al caballo de enfrente para que simplemente siguiera el paso. Aquel caballo pertenecía a una joven arquera humana llamada Linn a la que había intentado tirar los tejos sin éxito alguno, por lo que dejó de hacerlo y simplemente pasó el tiempo hablando con ella para no aburrirse de camino. Con respecto al camino, no fue ni largo ni duro, pues el camino no solo estaba adoquinado sino que estaba también en condiciones y además aquellas ruinas no estaban especialmente lejos.

Tras unas cuatro horas de viaje, se hizo una pausa que Darion agradeció, pues no le era cómodo viajar en aquella mula. Decidió aprovechar aquella parada para practicar con su nuevo bastón, pues era un poco más pesado que el antiguo y le daba miedo verse en un enfrentamiento sin haber comprobado antes cuánto podía desenvolverse con él. A pesar de ser de adamantio, no era tan pesado como Darion creía en lo que a manejo se refiere por lo que pronto empezó a manejarlo casi como su antiguo bastón, incluso con la cola. También quiso ver como se movía con su recién adquirida pechera y pudo comprobar que sus movimientos a penas se veían capados, por no decir nada.

Una hora estuvo el mono entrenando sin llegar a cansarse. Una hora llevaban quietos esperando nuevas órdenes cuando llegaron el bardo acompañado de una elfa a la que Darion no había prestado atención hasta aquel momento. La distancia no le permitió escuchar lo que estaban diciendo, pero cuando vio la cabeza que traían entendió la violenta reacción de Godrick. Sin dar muchas explicaciones obligó al grupo a volver a montar en dirección a las ruinas y en unos minutos llegaron. La imagen era dantesca.
Alrededor de las ruinas y sobre cientos de estacas, cientos de cabezas reposaban. Algunas daban la sensación de llevar allí años, aunque quizá su deterioro se debiese a algún que otro animal carroñero, sin embargo otras aún sangraban por lo que debían llevar allí más bien poco.

Darion se quedó embobado viendo aquella carnicería. Para cuando levantó la vista, lo único que vio fue una nube negra formada por una gran cantidad de lo que parecían ser diablillos que se dirigía al grupo. Bajó rápidamente y se puso en posición defensiva junto a otros guerreros, listo para el ataque.
Pudo ver cómo aquellas criaturas se lanzaban en picado sobre los soldados y cómo estos los rechazaban protegiéndose con sus escudos. Darion no tenía escudos pero si algo que el resto de los soldados no, una agilidad y velocidad admirables, por lo que le bastó un giro rápido sobre si mismo contorsionándose para evitar al diablillo que trató de abalanzarse sobre él. El diablillo, que se había confiado demasiado, chocó estrepitosamente contra el suelo, momento que el mono quiso aprovechar para matarlo, sin embargo la criatura fue más rápida y  se levantó velozmente para volver a lanzarse sobre Darion. Esta vez el mono paró aquella carga golpeando con el bastón al diablillo para alejarlo. El golpe no fue todo lo eficaz que esperaba, pero el crujido generado por el impacto indicó que algún hueso se había roto, por lo que aprovechando el desconcierto de la criatura debido al golpe, se abalanzó sobre ella con el bastón y le reventó el cráneo de un golpe.

Aquellas criaturas no parecían ser poderosas, pero si que eran numerosas y ahí se encontraba su punto fuerte. Quizás mermando su juego en equipo todo sería más fácil. Darion estuvo pensando unos segundos hasta que se le ocurrió algo. Pegando un gran grito de aviso a todos los demás soldados para que cerraron los ojos por si acaso, Darion frotó a Soleil susurrando las palabras que Tulio le dijo que dijera para que el collar de azote solar se desatara. No sabía si funcionaría o no, pero al menos intentaría crear un fogonazo de luz para tratar de cegar a los diablillos y que con suerte quedasen temporalmente atontados.


Spoiler:
off: El éxito del azote solar queda a criterio del máster.
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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Tyrael el Vie Jun 16, 2017 5:25 am

El aliento que salía de mi exhalación se volvía una capa de vapor en el cambio de temperatura, lo que hacía que yo mismo me sorprendiera de aquel hecho. Mi caballo que me había sido fiel desde que habíamos salido del poblado aquel donde por primera vez me había encontrado con Nephalem, se comenzaba a tambalear de un lado al otro y moverse ligeramente hacia adelante y atrás como señal de aburrimiento al estar parado tanto tiempo en el mismo sitio.

Descansa un poco, amigo –Dije dando una palmadas en el cuello del equino y desmontando de él en el firme suelo del poblado de Bruma.

Nephalem permanecía inexpresivo sobre su montura mientras todos esperábamos algo que no sabía qué era. El que nos iba a llevar de nombre Robben, o al menos así le decían, había llegado hacía poco pero aún no marchábamos hacia lagos – Supongo que estará esperando algún suministro o algo- pensé dentro de mí mientras esperaba de pie al lado del corcel. Ciertamente se le veía a aquel hombre algo… Pensativo, mientras esperaba agachado como intentado descifrar alguna huella o montículo extraño dentro de su cavidad nasal.

La impaciencia colectiva no se hizo esperar y los demás mercenarios comenzaron a alzar su voz por encima de un susurro hasta que llegó a los oídos de aquel hombre de mal genio que como un bebé que reacciona a un estímulo estalló en ofensas y burdas palabras que quizás dieran a entender que debíamos esperar lo suficiente como para que aquel retardo valiera la pena. Tal vez era su carácter propio o así se trataba a las masas en aquel poblado, pero tuvo buenos resultados al apaciguar a la veintena de hombres.

De pronto otras palabras brotaron de su boca pero esta vez para anunciar a un pequeño niño que venía corriendo con todo el afán que podía. Se acercó donde el tal Robben y le entrego algo que tenía en aquellas manos, pero antes de que pudiera entregarlo
completamente resbaló de sus manos hasta que llegó a las del propio mercenario unos centímetros más abajo, donde fue recibido con más insultos hacia el niño. Un cambio de expresión en el rostro del iracundo hombre lo hizo relajarse y entregarle algunas monedas al muchacho.

Cuando el niño se fue unas palabras que aquel guía había soltado captó la atención de todos los presentes la nuestra incluida. ¿El interés mostrado por aquella criatura era paternal o de interés netamente? La pregunta se contestó sola cuando reveló que la madre del joven se dedicaba a “la buena vida”  -Cada quien es libre de ganarse la vida como prefiere o puede, incluso si es… -Pensé dentro de mí al tiempo que montaba en mi caballo, algo me decía que pronto partiríamos.

Efectivamente luego de una rápida revisión de todo, partimos con dirección Lagos a defender a los inocentes de aquella aldea, ninguna misión podía ser más noble que defender a aquellos que no merecían lo que pasaban sin esperar recompensa alguna, al menos en nuestro caso.

Dialogando un poco con Nephalem mientras descansábamos y en los momentos que la cabalgata se hacía tediosa, me enteré que el camino a Lagos no estaba tan lejos y con un simple día o dos podríamos llegar sin mayor problema, pero el mayor peligro era que ciertas zonas del camino se perdían con las inundaciones producto de las lluvias torrenciales de la zona.

Espero que no llueva –Dijo Nephalem mientras notaba cierta preocupación en sus palabras.

¿Qué pasa si llueve? No creo que te derritas si lo hace…

El problema no es ese, sino que no creo que nuestras armaduras pesadas y la tierra resbaladiza, húmeda y fangosa sea la mejor combinación.

Aquellas palabras resonaron en mi cabeza durante la mayoría del viaje, sin embargo para el momento en el que nos detuvimos luego de unas horas cabalgando ya eran un recuerdo simplemente, tenía fe en que no lloviera.

Me sentía bastante incómodo en aquel lugar, sentía como si fuera víctima de miles de lanzas que atravesaran mi cuerpo, hasta que me sacudí y alcé la vista. Los ojos del guía de nuestra expedición estaban directamente clavados en Nephalem y en mí, como si fuéramos parte de la amenaza que íbamos a neutralizar. Podía sentir cierto odio en sus pupilas, pero quizás sólo era mi imaginación.

El mercenarios entonces dijo unas palabras que fueron como disparos directo a mi pecho, dijo lo que en realidad yo ya sabía y temía, si llovía el pantano no iba a ser el mejor lugar para estar en mis condiciones. Mi mano se posó sobre el pecho de Nephalem que probablemente iba a responderle, sin embargo dejé pasar la ocasión… Después de todo él seguía siendo nuestra guía debido a que por los años de Nephalem fuera de Bruma, se le había desdibujado mucho en su memoria.

Minutos más tarde lo que temía se había hecho realidad, de a poco comenzó a caer una ligera llovizna que con el paso del tiempo desencadenó un  aguacero bastante fuerte que dificultaba orientarse con los caminos inundados, incluso dificultaba oír algo a escasos metros. El paso se ralentizó lo suficiente como para que Robben considerase que debíamos desmontar –Oh, ¿es enserio? ¿Por qué mejor no nos metes en la boca de un dragón?- pensé dentro de mí, no quería bajar de mi caballo, sin embargo también veía que estaba forzando a mi montura, por lo que accedí a bajar y tomar provisiones y demás que viajaba en el caballo y las envolví y las metí como pude en mi bolsa de viaje, lo que cupiese.

Cuando empecé a caminar me di cuenta de un jinete había caído al agua sin mayor complicaciones pensé que quizás había resbalado. Sin embargo el grito de alerta del guía me convenció de lo contrario así que soltando las riendas de mi caballo rogando que no se alejara demasiado comencé a intentar correr en aquel pantanal. Dos o tres pasos más allá me encontré en una situación delicada.

El agua ya me llegaba a las rodillas y sentía un frío extraño en la parte superior del frente de mis botas, sólo podía ser algo. El barro me había dejado estancado, intenté levantar un pie pero sentí que iba a perder el equilibrio. De la nada, vi como tres criaturas pequeñas se aproximaban a mí, así que sin mucho esfuerzo saqué a El’druin y cuando la primera estuvo lo bastante cerca lancé un estocada que atravesó al pequeño y quedó empalado en mi espada. Luego de quitarlos más se venían pero no estaba en condiciones de hacer un reposicionamiento, sabía que debía aguantar el ataque en la posición donde estaba, haciendo frente a lo que me atacase con movilidad reducida de la cintura para abajo.

Tomé mi espada aún manchada con líquido verde proveniente de los pequeños seres y la coloqué en forma horizontal frente a mí apoyándola en mi guante izquierdo con uno de los lados filosos hacia afuera. Cuando la segunda criatura estuviera lo suficientemente cerca lanzaría un corte en horizontal que esperaba dividiera en dos al verde enemigo para prepararme y encargarme del tercero.
A unos metros de mí, Nephalem también tenía el mismo problema que yo, pero quizás menos agraviado porque su armadura pesaba notablemente menos que la mía. Alcancé a ver como despachaba a uno de los seres de manera muy diestra decapitándolo en forma diagonal. Un segundo trasgo lo acechó, a lo que respondió haciendo una estocada limpia teniendo en mente que si fallaba y el trasgo se movía hacia un lado podía cambiar la dirección de la estocada y convertirlo en un corte horizontal.


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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Tyrande Whisperwind el Lun Jun 19, 2017 10:01 am

Nuestro pequeño grupo de expedición estaba más que listo para partir, cuando de la nadas gritos llenos de lo que a mi parecer era angustia llenaron el ambiente, no me costó mucho encontrar el origen de estos pues era un pequeño que corría directamente en nuestra dirección, aunque a juzgar por su aspecto y por el modo en el que cayó en un charco pantanoso se notaba que pocas energías le quedaban en el cuerpo.

El capitán se bajó pronto de su caballo, yo me acerque delicadamente sobre mi montura, pero apenas logre escuchar el intercambio de palabras, deseaba ayudar al niño, pero este pronto cayo inconsciente y fue consignado a la guardia, esperaba con fe que no tuviese nada grave y fuera solo cansancio, de cualquier modo ahora debía centrarme un poco y concentrarme en lo que nos esperaba.

Antes de partir una clara mirada de repaso para saber que todo estaba en orden fue dada por Edvin, me sentí casi como si pudiera inspeccionarme casi solo con sus ojos, pero al final todo aquel nerviosismo desapareció ante sus palabras, las cuales me hicieron sentir confiada y me alentaron, logrando que me sonrojara un poco, aunque esto difícilmente se hubiera podido notar, por la capucha de la capa negra que ahora cubría mi cabeza, la cual solo asintió con una leve risita, agradeciendo el gesto y las palabras de confianza.

La mañana se fue cabalgando a trote,  los caminos eran más amables de lo que hubiese imaginado nunca, aunque tenían algunos obstáculos, no llegaban a ser ni de cerca tan molestos o a tener tantos escollos como al menos yo lo esperaba, realmente eso facilitaba para mí la experiencia de viaje haciéndola menos complicada, sobre todo en el punto donde a pesar de saber montar no era mi especialidad mantenerme a caballo, aunque también tenía que dar mérito al gran espécimen que había adquirido.

Al medio día se hizo la pausa pertinente, para comer y descansar en un lugar que los que rumoraban del grupo nombraron como “Punto Verde” a este nombre se le agrego un comentario bastante ácido y algo grosero si se podía considerar así, de un enano, el cual a pesar de explicar un poco de la geografía del lugar, termino con insultos hacia los habitantes de estas tierras, que aunque realmente pudiese tener razón en lo que decía el modo no era más educado y por otra parte algo me decía que esos insultos hacia esos habitantes que pasaron por ese destino, era un especie de reproche por no haber podido ayudarlos  o evitarles ese destino.

Terminamos de comer, además de reposar un momento, pero no había tiempo para más descanso se hizo el momento de partir así que todos nuevamente montamos nuestras bestias, para continuar con aquella travesía. El camino se hizo más pesado, todo el entorno había cambiado de modo brusco, casi como se hubiésemos dejado una zona totalmente diferente apenas unos metros atrás, un verde menos vivo era el que ahora nos rodeaba, junto a una oscuridad  y neblina que creaba un ambiente muy tenebroso en nuestro trayecto.

Palabras en un tono algo brusco, salieron de parte de una orca que portaba unas claras vestiduras que la marcaban con lo que para mí parecía una jerarquía espiritual, hizo referencia a que parte del ambiente se debía a almas en pena de muertos en guerra, realmente mi corazón se agito un poco, pero respirando profundo pude mantener la compostura y sabiendo poco más podía hacer solo encomendé a Selene que todas estas almas encontraran la paz que buscaban.

Una palabra del capitán se hizo presente, pero eso basto para que la mayoría del grupo tomara una formación militar por la que fui rodeada, junto a otros tantos por el grueso de los guardias que nos acompañaban, lo que hizo que yo también me pusiese rápidamente en alerta manteniéndome atenta a la mayor cantidad de cosas que pasaran o que pudiesen pasar a nuestro alrededor.

Más adelante pude ver un puente, aunque estaba cubierto en parte por vegetación proveniente del bosque que lo rodeaba, se veía en perfecto estado para pasar, aunque las palabras del Capitán, al menos a mí me habían quitado el ánimo de usar esa camino, solo pude tragar en seco, mientras sacaba mi arco, además de preparar una flecha en él, manteniendo un paso lento sobre la montura mientras nos acercábamos al puente.

Casi al llegar mi afilada vista pudo percatarse de una caravana totalmente regada en uno de los bordes del camino, lo que definitivamente llamo mi atención, por lo que sin dudar y tomando algo de liderato, sobre todo por la preocupación de saber que le habría pasado a los viajeros señale, consiguiendo que unos 5 soldados más fueran conmigo en esa dirección.

Todo tipo de mercancías en el suelo, el mismo suelo marcado de modo que marcaba como si se hubiese dado una intensa batalla en el lugar, cuerpos de caballos en descomposición, pero ninguna señal de cadáveres o restos humanos, algo totalmente extraño, sobre todo ese hecho sumado al que no se hubieran llevado nada de valor en estos carretones, eso me resultaba una muy mala señal, pero tenía que investigar a fondo cada cosa en estos restos para asegurarme de saber si quedaba alguien por aquí o no.

Para examinar tuve que guardar nuevamente la flecha y el arco que había preparado, bajándome de mi caballo comencé a inspeccionar del modo más cuidadoso posible todo en el lugar, el olor de sangre y descomposición, muchas veces me obligo a dar arcadas, en este momento mi agudo olfato más que ser de ayuda era una gran desventaja, puesto que por momentos me mareaba del penetrante olor, pero aguantando la respiración podía centrarme y soportarlo.

Luego de rebuscar por un pequeño rato, encontré un cuchillo de un material que si no me equivocaba era obsidiana, se veia bastante “inofensivo” al menos en el sentido de que no tenía ningún tipo de filo, no al menos que yo conociera, aunque por otro lado estaba cubierto de sangre, sangre que al tocarla aún se mantenía tibia, lo que en mi mente señalaba que este ataque debía haber sido bastante reciente.

Con el hecho de que aun los responsables de estos pudiesen estar cerca, enfoque aún más mis esfuerzos para buscar un rastro y la mayoría de los elementos para analizar que fueran posibles. Las heridas en los caballos y mulas que tiraban de las carretas, se veían muy antinaturales por el estilo de los cortes que habían sufridos, parecían ataques de animales, pero el tamaño era exagerado para cualquier animal común de un bosque, así que debía ser algo más quizás alguna monstruosidad, además las infecciones que presentaban  parecían de cuerpos en estado de descomposición muy avanzado, algo que no terminaba de concordar del todo con el caso real.

Intentaba buscar un rastro pero era complicado, muy confuso había sangre por todos lados, igual que huellas en todas direcciones y ramas de árboles rotas por todos lados, lo que complicaba al menos para mí quien no era experta en el tema, el hecho de seguir un rastro, aunque eso no me desanimo e igualmente lo intente. El único rastro que realmente pude seguir fue uno que me guio a la zona baja del puente, uno de los soldados que me acompañaba logro reconocer al joven como Brandel, un habitante de una de las ciudades de la región llamada Mildred, el pobre estaba mal herido, al acercarme pude notar más de cerca nuevamente una herida anti natural en su cuerpo, mientras me disponía a intentar ayudarlo solo pude escuchar como su último aliento fueron un par de palabras “Alas Rojas”, luego de eso su respiración se calló, lo que me hizo a mi suspirar de modo profundo, una lagrima se escapó de mis ojos, para mi suerte la capucha evitaría que alguien lo notara simplemente la seque para respirar profundamente de nuevo.

Ya sin la desesperación de querer ayudarlo, intentando enfriar algo mi mente, pude analizar un poco mejor el hecho de que portaba una armadura militar, que sin ser una experta podía notar con una alta calidad, pero que a juzgar por la herida parecía haber sido trapazado con una facilidad increíble, lo que comenzaba a asustarme haciéndome sentir que definitivamente estos ataques poco o nada tenían que ver con robos comunes.

Volví a donde estaba mi caballo, montando en él, para acercarme de modo lento al Capitán Edvin asegurándome de dejar un poco distancia, para con un tono bastante bajo además de usando idioma elfico para asegurarnos que aunque nos escucharan no nos entendieran poder comentarle.
– Capitán, encontramos a alguien que estaba a punto de morir, fue identificado como Brandel un habitante de  Mildred, tenía una rara herida que logro penetrar su armadura, lo único que logro decir fue “Alas Rojas” ¿Sabe usted que significa eso? O ¿Qué podría significar?... O y algo más- Le doy el cuchillo de obsidiana que aun esta húmedo de sangre tibia – Esto estaba entre las carretas, la sangre parece estar aún muy fresca y tibia, así que supongo que el este ataque es reciente- Mi tono realmente aunque seguro se podía notar algo triste, no estaba acostumbrada a este tipo de ambientes, no sabía que podía responderme el capitán, pero esperaba que sea lo que fuese que dijera me ayudara a entender un poco toda esta locura.

Detrás de nosotros podía escuchar como los soldados que me había ayudado a hacer las inspecciones comentaban también el tipo de heridas en los animales, además de la que había sufrido el otro soldado, se podía notar un poco de la incertidumbre y algo de temor por el no saber que podía causar ese tipo de daños, yo simplemente me limite a esperar una respuesta del capitán en silencio, mientras mi mente comenzaba a rezar a Selene, pues al final ella nunca me había abandonado y estaba segura que en esta ocasión eso no sería diferente, confiaba plenamente en que me protegería a mi… En que nos protegería a todos.


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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

Mensaje por Rengar Fangstromg el Lun Jun 19, 2017 3:47 pm

Llegaron ambos hombres al punto de encuentro donde se hallaban mucha cantidad de hombres y mujeres, de diversas razas, podía ver mucha gente con colas, orejas garras y muchas otras características que si son nombradas, nunca terminaríamos. Ambos hombres se acercaron hacia donde se encontraba el líder “Viejo Oso” para escuchar la información recaudada sobre el lugar a donde iríamos para investigar, las ruinas del antiguo fuerte, era un nombre más que convincente para darse una imagen del lugar, pero lo interesante fue, que dijo que a pesar de todo lo que había pasado en ese lugar, de múltiples ataques y agresiones, ciertas estructuras seguían en pie.

Se sospechaba que ahí era el lugar donde se podían encontrar los presuntos responsables, así que teníamos que alistarnos para partir. El joven, acomodo su armadura negra viendo a su alrededor y observando como todos se alistaban como si fueran a una guerra.

-al parecer esperan encontrar mucho peligro, porque veo muchas armas-

Dijo Rengar acomodando su espada detrás de su cintura y luego tomando el hacha en su mano.

-pues según las descripciones que dio el líder, parece que será una gran masacre porque si la torre es así de grande y fuerte, no hay duda que puede alojar a muchos bandidos.

Sin más partieron, todos a caballo en un viaje que se anunciaba corto, pero para el joven de corta paciencia las 4 horas parecían una eternidad, en su cara se podía ver un cierto incomodo ya que no sabía en qué momento llegaría, y peor aún, su rango de visión se comenzaba a hacer nulo ya que a horas del mediodía la niebla comenzaba a caer nuevamente.
Cerca de él puedo observar a una hermosa elfa que estaba con un joven bien parecido que hablaba con ella, sonrió al fin cuando vio que el hombre fue rechazado por ella, por lo cual el aprovecho el momento para acercarse a ella y hablarle:

-disculpa, espero no incomodarte como el hombre que se te acaba de acercar, pero creo que no se me dan muy bien las rimas y el coqueteo.

La elfa sonrió haciendo un gesto de negación con su cabeza viendo al joven luego pero sin decir ni una sola palabra.
Rengar la observo de pies a cabeza como era su costumbre al detallar a las mujeres, observo su ropaje y a la altura de su pecho pudo observar un trozo de una gran cicatriz, pero pronto subió la mirada a su cara, no quería que se sintiera observada o acosada.

-Por como vistes puedo ver que no eres de Bruma, también puedo observar que sabes luchar pero no eres una guerrera ¿o sí?

-no, no lo soy, simplemente soy una exploradora que vino por sus intereses propios y que conoce un poco de las leyendas y peligros que aquí habitan.

-mmm que interesante mujer, pues me encantaría saber cuáles son las historias y peligros que quizás podamos encontrar en estos alrededores y quizás luego puedas compartirme tu interés en esta zona tan… tétrica y poco llamativa.

Lianna no hizo caso a lo último dicho por el joven, pero sin embargo luego de terminar comenzó a hablar nuevamente:

-Pues quizás debas saber que se rumora que en este lugar viven criaturas, Esbirros de la Oscuridad que aun divagan por estas tierras desoladas y tétricas así como tu la llamas, hay muchas clases de Esbirros, como los Diablillos del pantano por ejemplo

Rengar rió al escuchar ese último nombre, ya que le parecía por el nombre más que criaturas amenazantes y peligrosas, algunos amigables amigos, que podrían servir hasta de compañeros o mascotas.

-Pues por el nombre no se escuchan muy amenazante en realidad, si dices que son diablillos de pantano entonces no deben ser tan peligrosos.

Ella lo vio seria, viendo que se tomaba el asunto con cierta ligereza la cual no debía tener en una situación como esta.

-Quizás 1 solo no represente ningún peligro, el punto, es que jamás veras a un Diablillo atacar solo, se puede decir que son cobardes, prefieren huir de los enemigos que ellos consideren amenazantes, por eso atacan en enjambres, debes cuidarte de ellos y no dejar que te rodeen. Bueno, si es que tienes la posibilidad de ver alguno

-tienes razón, es una posibilidad bastante improbable, venimos a buscar mercenarios, asesinos y secuestradores ¿no es así? Si te soy sincero no soy de creer mucho en esas cosas.

-Pues deberías, porque son muy reales y puedes lamentar descuidarte con ellos.

Estando en plena conversación con la bonita elfa, el “Viejo Oso” dio la orden de parar, todos desmontaron estirándose un poco, ya que habían sido 4 horas de cabalgata, todos los presentes se reunieron alrededor de él , mientras el abría un pergamino, que desde el lugar de Rengar no se podía apreciar bien, pero el suponía que era un mapa, Aclaro que ya estábamos casi en el lugar, la torre estaba a unos 20 minutos de nuestra posición actual, todos observamos hacia el este cuando Godrick señalo con su dedo, pero de igual manera no se podía ver ni definir nada, ya que la niebla nos había rodeado de nuevo, no era tan densa como en la ciudad pero a pesar de eso era capaz de cortarnos el rango de visión a la gran Torre, Que luego explico el gran hombre la historia sobre el viejo Fuerte Negro, él pensaba que era una gran obra de arte militar, ya que aun después de tantos años y daños recibidos parte de ella aun persistía en pie.

Unos momentos después comenzó a decir que los ataques serian en grupos distintos cubriendo varios flancos, como para hacer un ataque de sorpresa y poder obtener la victoria más segura, pero luego se arrepintió y pensó que lo mejor sería ir todos de frente hacia el gran Torreón.

Todos estaban en el pequeño campamento improvisado esperando la orden para salir al ataque, ya tenían 1 hora en el lugar y no se sabía con exactitud cuándo partirían hacia la batalla, pero unos minutos después llegaron de un corto viaje de reconocimiento El bardo Rojo con Lianna, el hombre dejo caer algo al suelo que rodó solo un poco pero luego pudimos observar que era una cabeza humana, Acoto que era de un Asesino violador de los alrededores.
Rengar estaba un poco confundido llegado a este punto ya que si habían encontrado la cabeza de un asesino, entonces ¿era un asesino que mata asesinos? ¿O quizás se tratase de otra cosa?

Pero eso fue lo que hizo que dieran el paso inicial ya que se dio la orden nuevamente y todos montaron hacia el este con rumbo al Antiguo Fuerte Negro, todo el grupo se iba acercando poco a poco ya que esta zona era un poco más pantanosa y no sabían de los peligro que correrían ahí, al momento en que se fueron acercando la visión de la torre fue perfecta, pero no era lo único que se podía observar, algo que quizás confundiría más al joven, quizás eran un centenar, quizás menos, pero sin duda eran de cabezas empaladas en grandes estacas y lanzan por todo el alrededor del Torreón, Pero todo cambio de un momento a otro ya que mientras todos trabajan de encontrar explicación, se pudo observar como algunas criaturas comenzaban a bajar de la torre con dirección hacia el grupo de personas, eran una gran cantidad de monstruos pequeños.

Sin más el joven desmonto su caballo viendo como Los pequeños Diablillos negros de lanzaban contra todos los presentes, tomo su hacha con ambas manos viendo como 2 de ellos venían hacia su dirección corriendo rápidamente, Hizo un gesto de furia cuando ya estuvo el primero cerca de él, Rengar corrió hacia este acertando un golpe en su cuello, por la velocidad que tenía al dar el golpe, la cabeza de la criatura voló unos metros por los aires cayendo luego al suelo cerca de cuerpo decapitado.

-Al parecer Lianna tenía razón, no es un mito después de todo, pero da igual, quizás no sean tan buenos de mascotas después de todo-

Miro rápido hacia su alrededor pudiendo notar como todos luchaban contras las criaturas, ya cuando el otro Diablillo estaba más cerca del le lanzo una patada hacia su pecho tratando de acertarla para luego de que estuviera en el suelo poder darle un golpe fulminante con el filo del hacha y decapitarlo.
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Re: Maël desGrick: El Templo Elemental [CAMPAÑA]

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