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La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Vanidad el Lun Ago 14, 2017 1:39 pm

Cuando se unió al trio sospechoso, que incluía a un centauro, ya se esperaba que las compañías fueran variopintas, pero esperar que todos estuvieran allí por ese mismo mago y que, por algún motivo, este hubiera incluido a una anciana entrada en carnes, siendo amables, era raro hasta para ella. Es decir, habría esperado un woe lleno de garras y tentáculos, lo suficientemente feo como para ser quemado vivo en una ciudad decente, algo que luciera peligroso o con conocimientos mágicos… y esa mujer no cumplía ninguna de las dos condiciones. Pero daba igual, no era como si fuera a necesitar mucha ayuda para entrar igualmente.

El último en legar fue un hombre de pelo oscuro, Theminis van algo, y parecía ser un local, que les ofreció tres opciones para entrar, así por las buenas, claramente el también ganaba algo de todo ello. Pero las opciones no hicieron más que generar una discusión, una no quería ir por un túnel, al centauro no le hacía demasiada gracia ir por los tejados haciendo de equilibrista, oyó también un “¿por detrás como una ramera?” indignado y a ella le daba completamente igual, y aunque no, estaba entretenida escuchando los comentarios de Theminis en su mente con una sonrisa mordaz. Usualmente se habría molestado, pero no parecía estar leyéndole la mente, simplemente…no se daba cuenta de lo que estaba haciendo, lo que lo hacía mucho más entretenido.

Aparentemente la opción de entrar por la puerta principal era la más atractiva por el grupo, esa llena de una muchedumbre y guardias como bien señalo el telepata. Pero ahora que ya habían decidido, se originó una nueva discusión sobre como entrar exactamente, y esta vez sí que intervino, con mucho gusto. –Esta ciudad luce muy… incendiable, estoy segura de que si se nos cae una antorcha sutilmente en una casa, la muchedumbre y los guardias tendrán que ir a ayudar si no quieren que arda media ciudad, podríamos simplemente colarnos con un ligero aroma ahumado…- dejo que la idea se asentara, podían hacerlo, al fin y al cabo, ¿Qué turba mata-magos no traía al menos unas cuantas antorchas? Solo debía pedirlas amablemente. Pero también sugirió una idea algo menos violenta, a veces esos mortales tenían reparos en incendiar media ciudad para pasar una puerta. Desproporcionado lo llamaban. –O podríamos engatusarlos, un grupo tan variopinto podría hacerse pasar por un comité de expertos.-

O podrían dejar que ese par hablaran con los guardias, como estaba pasando ahora mismo. Estaba casi segura de que meterían la pata y los encerrarían a todos, sobre todo cuando los señalaron y el guardia se acercó hacia ellos, pero simplemente los hicieron pasar. Ni siquiera les pidieron que hicieran una bola de fuego cada uno ni anda así, al parecer les basto con que un tipo les dijera que era un mago y ellos también. Aunque puede que la inquietante roca chillona tuviera algo que ver con esa prisa en deshacerse de ellos, incluso se estaba planteando entrar por literalmente cualquier otro lugar para no ver a esa cosa tan rara ni escucharla llamar padre al geomante.


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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Vie Ago 18, 2017 2:22 am

Ah…Cuando uno vive en el campo lo que más se hecha de menos es el ambiente. Ya sabeís, las bebidas, el juego, el griterío incesante de la gente y, sobretodo, los corrillos conspiradores para infringir la ley.

-Bajo mi veteranía, opino que deberíamos hacernos pasar por atractivas señoritas de la noche, seducir a los guardias, dejarlos inconscientes, robar sus ropajes, hacernos pasar por ellos para investigar y destruirlos desde dentro…-dijo Margaret, alzando uno de sus magníficamente rechonchos dedos. Ante la mirada de los demás, simplemente se encogió de hombros- Es un plan perfecto y que ya he probado una veintena de veces…

El resto del grupo disentía y aportaba otros planes. Algunos optaban por la discreción y ocultarse en las sombras, preparando un ataque, otros por directamente provocar un escalafón de violencia y otros por la astucia, la elegancia y la discreción, como hacia yo. Todos eran planes ridículos; uno por claramente irrespetuoso con los centauros de tiernas y seductores traseros, otro por pasar por alto que toda ciudad solamente pasa por una quema cada diez años -para eliminar ratas, nobles, cucarachas…plagas varias- y otro por no aportar el suficiente números de guardias inconscientes, maniobras alocadas y pechos al descubierto.

Sin embargo, todo el plan desapareció ante la incumbencia de uno de los compañeros, que prefirió arruinar la diversión haciendo la cosa más sensata. Cuando los guardias nos dejan entrar, Margaret simplemente coje la pobre roca que acababa de ganar conocimiento de su existencia y recién acababa de entrar al mundo. Después de todo…hay muchas ocasiones en las que se puede utilizar un bebe roca.

-Aguafiestas…-murmuro, mirando fijamente al hombre de extraña apariencia, pero turgentes piernas y trasero, que acababa de darnos acceso a la universidad- No te lo tomes a mal, un excelente movimiento…En una escala en la que 1 es el Guardia A en toda aventura y 10 es un ladrón que le ha robado los inmencionables al 10, tú estas en un 7,5…Pero en la escala de diversión…Vas descendiendo en picado..-digo, con gesto austero y monolítico, como se esperaba que tuviese en tal austera y aburrida institución.

El lugar era lo que se podía esperar de una universidad. Una entrada impresionante, que claramente demostraba un intento de infringir miedo y respeto por una autoridad jerarquizada y dependiente de unos exámenes, absolutamente indiferentes respecto al poder real, y la sensibilidad de un arquitecto respecto a su sexualidad -¡Por dios, mirad esas cúpulas con pezoneras y esas columnas venosas!¡Y, por favor, no me hagáis hablar de las claramente expandidas ventanas en forma rectangular, acabada en un semicírculo!- Bueno, tampoco se pude pedir mucho a los arquitectos…son una de las profesiones más frustradas sexualmente. Tanto tiempo delante de sus escritorios y solo con herramientas de dibujo que solo hacen círculos y rectas…Es un mundo perfecto para el sutil y paradójico arte de la sensualidad.*

Mientras tanto, varias figuras no miraban con el agotador carácter de superioridad que solo un mago, anciano como las piedras, puede darte. Dios..empezaba mal el…

En ese momento, contengo la risa, aguantando con fuerza. Eran…seis pelotas brillantes. Unas superficies claramente reflectantes, ocultadas de manera mísera con sombreros, que parecían que se iban a deslizar tras sus orejas. Si, sus barbas eran fuertes e incipientes, casi lo suficiente como para ir limpiando el suelo a su paso, pero dios…

-¡Migha, Migha…!¡Son como yo!¡No tienen pe…-Le tapo la boca con rapidez, dándole unas palmaditas cariñosas en su cabecita pétrea, aguantando las ganas de apuntarlos y gritar con fuerza como de calvos eran…**

Al final, esperamos que el comité de bolas de adivinar el futuro hiciera acto de vida…aunque con su edad, claramente, haría falta varios médicos titulados.

*Si alguien mira la Catedral de Erimar con detenimiento se podrá apreciar el cuerpo desnudo de una mujer, con múltiples incisiones de aspecto varonil entrando en ella, conformando el conocido “Paso Floreado”.

**La calvicie mágica es una afección que sufren cientos de magos, que ven como su aspecto de sabios mágicos se va descabellando y se quedan con la imagen de cabrito mal afectado. Es una afección terrible y que dio inicio a que muchos de ellos se taparan con los archiconocidos sombreros mágicos.***

***A su vez, las brujas sufren también de esta afección, pero en sentido contrario. La cantidad de pelo que acaban teniendo en su vejez es suficiente como para conformar varias alfombras, como comprobó Miss Cambreditta Tejesombras, que hizo la friolera de diez cubrecolchones, 4 alfombras y 2 juegos de cama con su cabellera.

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Margaret Orgaafia

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Balka el Sáb Ago 19, 2017 12:51 am

____La elfa observó al grupo, divertida por la disparidad de los integrantes. Tras ella habían llegado una mujer de pelo blanco que le sonaba de algo, una anciana cuyos arrugados y generosos pechos flotaban en el aire y un mago con su ayudante.

____Esperaron un poco más, y cuando parecía que estaban todos apareció un hombre de orondo estómago, moreno, que se presentó como Theminis van Luthar. Se lo quedó mirando mientras hablaba pero sobre todo cuando callaba, porque con los labios cerrados era capaz de escuchar la voz del noble en su cabeza. Entrecerró los ojos sin decir nada hasta que se aseguró que la telepatía era unidireccional, no se sentiría a gusto si alguien fuese capaz de hurgar dentro de su cerebro, e intencionada, ya que Theminis o parecía ser consciente del propio hecho. Se encogió de hombros sin darle mayor importancia, la magia en la ciudad estaba loca y aquello bien podría ser otro efecto; tendría que estar atenta por si acaso.

____Todos en corrillo, como colegiales entusiasmados, comenzaron a debatir sobre la mejor manera de entrar. El hombre sugirió varias opciones, entre las que se encontraban unos túneles a los que ella no iba a acercarse ni muerta. Se barajó la posibilidad de incendiar algo, un árbol o el techo de una casa, a lo que ella torció el gesto de manera aprobatoria. En ciudades tan grandes, que fueron creciendo alrededor de casas y vecindarios antiguos originalmente construidos con madera y paja, se solía tener muchísimo cuidado con el fuego: una chispa y la mitad de la urbe ardería como el sebo fresco en una vela nueva. Por eso todos acudirían a apagarlo, desviando la atención de la gente en la plaza, incluyendo los guardias. Ella sugirió que se hicieran pasar por una especie de comité mandado por la autoridad y presentarse con todo el descaro a pedir que les abriesen la verja. Balka sonrió ante los comentarios de la bruja, pensando que deberían dejarla suelta y simplemente seguir el caos y la confusión que dejase tras de sí después de una jornada de desenfreno y desfase. Le entraron ganas de correrse una juerga con ella.

____Nickel observaba a los presentes desde el suelo, al que había descendido por comodidad ya que allí abajo pocos o nadie se percatarían de su presencia. Escrutar conversaciones intensas era uno de sus pasatiempos, ya que las emociones solían brillar con mayor intensidad cuanto mayor era el entusiasmo. Para él, ahora mismo, la atmósfera estaba llena de todo tipo de colores, algunos de los cuales ni siquiera tenían nombre en el mundo de los mortales... porque ni siquiera existían en su espectro de visión. Tan enfrascado estaba que casi pasó por alto la llamada del muchacho tras el mago. Oh. Conocía aquella tonalidad. El chico tenía el aura de un amarillo suave, muy agradable, propia de las personas buenas. Pocas veces era capaz de ver ese color. Se acercó a él, trepó con gentileza a su cabeza y lo miró fijamente. Pero ¿qué sería aquella sombra que empañaba el amarillo? Un color nuevo que se abría paso, un tono extraño que entorpecía y ensombrecía tan placentera vista. ¿Sobreviviría el color original a esta mancha creciente? Esquivó la mano del chico cuando intentó acariciarle. Pumpernickel no era dado a caricias o mimos, él era únicamente un observador y como tal disfrutaba que no le hiciesen caso. Saltó de la cabeza y regresó junto a la elfa sin haber satisfecho su curiosidad.

____Mientras el grupo discutía la mejor o más extravagante opción (Balka procuraba que fuera cualquiera que se mantuviese alejada de lugares pequeños y estrechos), el mago que había llegado el último se separó del grupo sin que nadie lo notara al principio. Fue un chillido llorón el que hizo que todos desviasen la vista hacia él, que con toda la naturalidad del mundo exhibía su magia defectuosa frente a los guardias. Balka abrió los ojos con sorpresa, sonriendo, hasta que el aullido de la piedra se tornó persistente y molesto. Prestó mayor atención... y entonces le vio. Al chico, el que acompañaba al mago. Trataba de ocultarse, evadiendo cualquier contacto visual, pero ella tenía una excelente memoria y se acordaba de Aulenor, el joven escamado al que conoció tiempo atrás en Valashia. Se alegraba de comprobar que seguía vivo, pero le resultaba extraño volver a cruzárselo en aquella peculiar situación. ¿Que hacía allí? ¿Y por qué parecía tan temeroso y esquivo? La mirada moteada de la elfa voló hacia el hombre con el que iba, tratando de averiguar si lo retenía contra su propia voluntad. Dudaba que hubiese sido esclavizado o algo por el estilo, pero... No es como si fuese algo de su incumbencia, pero el chaval le caía bien. Sonrió algo confusa consigo misma al descubrirse algo preocupada por él. ¿Qué pasaba con ella últimamente? Se estaba volviendo una blanda.

____El mago los señaló y se le escuchó decir que todos ellos eran hechiceros que debían de estar dentro de la universidad, así que se les debía abrir la verja. Genial. Ya tenían la entrada; otra cosa sería salir. La guardia los miró sin demasiado entusiasmo, pero los rodearon y los guiaron hacia el interior de la universidad. El edificio era grande, imponente, profuso en decoraciones entre las cuales yacían escondidas inscripciones y conjuros mágicos de efecto desconocido para cualquier persona ajena. Uno de los guardias se hizo cargo de las monturas. Subieron una escalinata amplia y atravesaron unas enormes puertas dobles de madera oscura, que se cerraron tras ellos nada más pasar el último. Momentáneamente, todo quedó a oscuras dentro del edificio. La mujer parpadeó varias veces.

____Frente al grupo, y usando la altura de unos escalones para mirarlos con la pomposa superioridad inherente a todo mago que ha vivido lo suficiente como para poder limpiarse el culo con su barba, quince hombres ancianos, calvos bajo los sombreros, parecían esperarlos como los cuervos esperan que caiga el invierno. La magia vibraba en el ambiente, fuerte, errática. Desatada. Balka arrugó la nariz y aguzó los sentidos, extremadamente atenta a cualquier cosa que pudiera suceder. ¿Cuál sería el siguiente paso?


Última edición por Balka el Vie Sep 08, 2017 4:58 pm, editado 1 vez


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

Diálogo - #d65151
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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Turion el Lun Ago 21, 2017 12:25 pm

Parecía que el grupo había llegado... ¿Estos serían los que me acompañarían para salvar el clan del hechicero? Había varios elfos, un humano, un lagarto que andaba erguido, una mujer que no sabría calificar del todo y... una señora de grandes pechos que parecía estar extrañamente interesada en mis cuartos traseros...

No es que me molestara, los humanos no solían estar acostumbrados a ver aquellas cosas tan a la vista, pero sinceramente no era algo por lo que los centauros nos preocupáramos. ¿Qué más daba que el enemigo te viera las "partes pudendas", si te podía atravesar con una lanza? Nosotros preferíamos cubrirnos zonas más importantes... Claro que teniendo en cuenta que voy medio desnudo, no sé hasta qué punto soy una buena representación de la cultura de mi clan.
Pero aquella mujer me había dedicado una especie de piropo humano, así que debía responder con uno también. Eso es lo que me habían dicho, era la tradición. Por tanto, volví a mirar de arriba a abajo a esa mujer, quedándome pensativo durante unos instantes. Aquello era difícil.

-Y usted tiene unos pechos que servirían para amamantar efectivamente a tres o cuatro potrillos, buena moza.-

¿Era así como se hacía? Esperaba que si. Tampoco es que me importara demasiado, pero nunca estaba de más el devolver los buenos gestos, ¿no? Los humanos tendían a ser personas extremadamente sociables, y como tal, tenían muchos (tal vez demasiados) protocolos de actuación cuando se comunicaban los unos con los otros...  Para gente que había vivido mucho tiempo entre ellos, no significaba ningún problema, pero para alguien como yo... Bueno, era demasiado choque cultural, si se podía llamar así.

Me había cruzado de brazos mientras esperábamos algún tipo de guía. Todos los que estábamos allí suponíamos que el resto era nuestro compañero... A fin de cuentas, eramos gente demasiado dispar, y que miraba de manera muy fija a la universidad... Sería demasiada casualidad que fuera de otro modo, ¿no? Sin embargo, y aun a pesar de todo, el silencio lo reinaba todo... más o menos... bueno, en realidad sólo fue un poco al principio, hasta que a la anciana mujer comenzaron a flotarle los pechos. En ese momento todo el silencio se arruinó... Tal vez por mi, pues solté una sonora carcajada.

Los centauros no hemos sido nunca muy afines a la magia, tal vez por eso algo tan tonto como aquello me hizo tanta gracia. En mi tierra natal nunca había visto unos pechos flotar de aquel modo... bueno, en general nunca había visto pechos flotar. El mundo de la magia me resultaba extraño y perturbador, a fin de cuentas.

Toda mi reflexión se fue al garete cuando apareció un hombre de aspecto rechoncho. Pensaría que había sido casualidad que se acercara, si no fuera porque conocía quienes eramos, y nuestra misión... o al menos, parte de ella. Sabía que debíamos entrar, y nos llevó a un rincón menos vigilado para hablar de qué planes había para entrar en la Universidad...

"Plan número uno, entrar por un... ¿prostíbulo? o algo similar." Descartado. Ese plan implicaba saltar sobre una tapia para entrar en la parte trasera de la Universidad y, por motivos obvios de ser medio caballo, estaba descartado.
"Plan número dos, entrar por unas celdas bajo la Universidad." Descartado también. Cualquier cosa que implicara pasadizos y espacios cerrados, implicaría también que yo sería menos efectivo en combate.
Y justo cuando iba a proponer entrar cargando por la puerta principal, apareció el plan número tres. "Entrar por la puerta principal." ¿Veis? Ese me gustaba. Y seguramente se notó, porque di un par de golpes de aprobación con el casco delantero izquierdo en el suelo. Viejas costumbres.

Ahora, el grupo se debatía sobre cómo entrar en concreto, pues era evidente que la opción más lógica era la elegida: ir de frente. La mujer extraña propuso incendiar algo como distracción... Un buen plan, sin duda, toda acción requiere un sacrificio... pero aquello podría ser extremadamente lento.
Otra opción que se dio, era la de... seducir a los guardias, ir de "marcha loca" y cuando todo el mundo estuviera borracho e inconsciente, aprovechar para entrar. Creo que no hace falta decir quién dio esa idea, pero como pista, valdría para amamantar potrillos.
Todas aquellas opciones estaban bien, a su manera, pero donde estuviera una buena carga... Con dos centauros más, podría arrasar la puerta, y con cuatro, la Universidad sería nuestra... pero claro, no había más centauros por este lugar...

Mientras pensaba en estas cosas, escuché un extraño ruido, como si un bebé llorara... Un bebé deforme, que rogaba por su muerte y que nunca debería haber nacido... pero un bebé. Cuando me giré hacia el foco del ruido, observé como dos de las que estaban reunidas con nosotros (el humano, y el lagarto bípedo) se encontraban junto a los guardias y nos señalaban. Alcancé a oir algo así como "ellos también lo son", o lo que fuera, y en poco tiempo, los guardias nos rodeaban y nos hacían adentrarnos en la Universidad.
Aquellas personas habían ido de frente, cosa que era de valorar, pero habían hecho cosas sencillas... Como bien había expresado la mujer de los grandes pechos "qué aburridos"...

El emisor de aquellos molestos llantos y palabras, parecía ser una especie de roca parlante. Cuando me disponía a pisotearla, de nuevo aquella anciana se interpuso en mi camino, sujetándolo en brazos, como si la protegiera de algo... o de mi. Pronto, pequeña roca.. pronto...
Me giré hacia el humano que acompañaba al ser-lagarto, y le miré a los ojos... más o menos.

-Has tenido suerte de que a esos guardias no les importe quién entre... todo el mundo sabe que los centauros no somos magos.-
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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Strindgaard el Jue Sep 07, 2017 5:22 am

Cuando Tarot levantó la piedra un murmullo generalizado invadió la plaza en las afueras de la puerta de la universidad. Todo el gentío que vociferaba y exigía erradicar de la ciudad cuanto antes a los magos palideció ante el devenir de la magia. Y cuando el trozo de losa comenzó a llorar, los gritos ahogados y pullas de los ciudadanos no se hicieron esperar.
¿¡Cómo es posible que siga habiendo magos en las calles!?
En mis tiempos los críos se hacían de manera diferente.
¿¡Acaso la gobernación no está haciendo nada al respecto!?
¡Qué alguien llame al servicio pétreo de menores!
¡Voy a poner una queja en… no sé dónde, pero lo haré!
¡Venga, todo el mundo cálmese! —Instó el primero de los cuatro guardias que vigilaban las rejas de la entrada de la universidad golpeando el suelo con el extremo de su lanza para hacerse notar por la multitud. Su gruesa voz y el respeto que aún tenía la población por la milicia hicieron que el bullicio bajara su intensidad. Pero por la forma en que lo miraban, ya todo estaba dicho. Por muy obvia que pareciera la movida de Tarot, los guardias al parecer no tenían más opción que encerrarlo con los demás magos.

Le hizo una seña al segundo guardia, quien conversaba con el mago -y reciente padre- para que lo dejara pasar.
¿Qué decís jeh? Impresionante ¿verdad? ¡No me iréis a decir que no!
Como quieras.
El guardia que estaba conversando con Tarot se encogió de hombros y abrió la puerta.
¡Y no os olvidéis de mis amigos!
El segundo guardia enarcó una ceja y observó el resto del grupo que acompañaba a Tarot. El primer guardia miró el gentío que poco a poco comenzaba con sus reclamos y le asintió al segundo con vehemencia.
Robb, traete a todo ese circo aquí y que se metan dentro. —Ordenó el segundo guardia al tercero, justamente el más nuevo de los cuatro.
Robb, el tercer guardia, posó su asustada mirada en el grupo de Tarot para luego mirar a sus tres compañeros de trabajo.
¿Hablan, hablan en serio? —Cacareó, mientras sus manos sudadas se resbalaban en la lanza.
Venga, estás pintado para el trabajo. —Le instó el segundo de los guardias, le dio un empujón y lo hizo avanzar.
El tercer guardia dio unos trémulos pasos hacia la pandilla, intercambiando miradas con sus compañeros y las figuras espeluznantes que tenía en frente. Hizo de tripas corazón y avanzó. Por suerte para Robb ninguno de los presentes en la variopinta comitiva hizo problemas para avanzar hacia las rejas.

Robb, con el alma de vuelta en el cuerpo escoltó a todos hacia el interior, parecía un enano al lado del enorme centauro y un zarrapastroso al lado de los hermosos elfos. Se le erizaron los vellos de la nuca cuando la oronda mujer le lanzó una sinuosa mirada, y se quedó impresionado cuando notó que no era otro que Theminis van Luthar quien iba con ellos.
Cuando las puertas de la universidad se cerraron tras ellos, el guardia regresó a su puesto al lado de los demás con una cara de duda más que de miedo.
Compañeros, ¿acaso no notaron que el noble van Luthar iba con ellos? ¿Ese tío no sabe hacer magia o sí? —Dijo casi para sí—. ¿Y el centauro? Todos saben que los centauros no saben hacer magia —Argumentó—. De hecho, no sé si estuvo bien que hayamos hecho pasar a todos sin siquiera consultarlo con el jefe de nuestra escuadra.
Bran, el guardia que había conversado con Tarot, le lanzó una sonrisa cansina y le palmeó el hombro con desgana.
Todos los nuevos son iguales —Observó con tono crítico y miró a sus demás compañeros—. Siempre haciendo preguntas de los porqués de nuestro trabajo.
Robb, no me interesa si entró con ellos el mismísimo rey de Zhalmia. Dentro causarán menos problemas que afuera. —Gruñó el primer guardia.
Los otros compañeros de Robb asintieron.
Menos problemas que afuera. —Repitió el cuarto guardia con voz sombría, quien hasta el momento se había encontrado en silencio.

Candelabros repletos de velas a medio consumir iluminaban pobremente el interior de la sala principal de la universidad. Allí entre estatuas y decoraciones, entre penumbra y polvo, sobre una tupida alfombra llena de manchas, quince viejos magos observaron con miedo la llegada del grupo.

¡Vade Retro, demonios! —Chilló uno de ellos cuando las enormes figuras avanzaron hacia ellos. Levantó las manos y lanzó por las puntas de sus dedos chorros de fuego que se transformaron en burbujas de cristal que se elevaron hasta el techo y estallaron en finos cristales.
¡Han venido por nosotros! —Gritó otro mientras retrocedía y chocaba con sus compañeros.
Varios magos le imitaron, pisando sus barbas y túnicas, cayendo en el proceso. Sus viejos cuerpos sonaban como costales de patatas al golpearse en la alfombra.
¡No moriré sin luchar! —Gritó uno de ellos que seguía en pie. Su rostro arrugado se deformó en una mueca de odio cuando alzó sus manos hacia Theminis y sus compañeros. Esta vez con más suerte pues de sus manos salieron disparados dos rayos que centellearon iluminando de rojo y verde toda la sala y dando de lleno en el pecho de dos de los viajeros.

El rayo verde que dio en Balka hizo que saliera vapor de todo su cuerpo y en un parpadeo la hizo desaparecer, dejando sus ropas desperdigadas por el suelo; el rayo rojo chocó en el ancho torso de Turion, haciendo que su cuerpo entero fulgurase como una hoguera, para luego empequeñecerse hasta ser tan alto como la longitud de su hacha. Lo habían transformado en un potrillo.
¡Lo rejuveneciste! —Vociferó un mago sentado al lado del lanzador con auténtica sorpresa—. ¡Ahora a mí, ahora a mí!
¡Tranquilos! ¡Tranquilos todos! —Rugió Theminis levantando las manos para mostrar que no traía ningún arma—. ¡Soy Theminis van Luthar! ¡Vengo en son de paz! ¡Estamos aquí para rescatarlos!
Los magos se miraron entre ellos mirando con ojos entrecerrados, en parte porque les hacía falta lentes, y en parte por desconfianza. El mago que había atacado a los viajeros se sobó las manos mientras chispas aún salían de sus dedos.
¿Eso es verdad?
¿Qué hace esa piedra caminando ahí?
Por los dioses nuevos y viejos, mataron a la elfa —gruñó Theminis levantando lo que parecía ser el carcaj de la longeva de entre sus ropajes—. Y al grandote lo dejaron como un crío. —Miró al centauro a quien su yelmo y ropajes le quedaron de pronto un poco grandes.

Tan sólo quería transportarlos a otra dimensión —dijo encogiéndose de hombros el mago que había lanzado los rayos—. Un momento ¿Acaso no eres aquel noble estrafalario, Theminis van Luthar?
Theminis hinchó el pecho y puso los brazos en jarras.
Así es. He venido a sacarlos de su prisión junto con mi compañía. —Aquellas palabras se le salieron sin querer. Era su convicción, era por eso que había salido de la cama esa mañana, aunque sólo lo supo hasta entonces.
Al notar una cara conocida, los magos que se habían puesto de pie trabajosamente se comenzaron acercar.
Ha pasado una semana de que nos confinaron a nuestra universidad —dijo uno de ellos—. La comida escasea y no hemos podido hacer gran cosa por culpa de esta ruptura mágica.

Un extraño golpeteo, como si alguien aporreara una puerta, sonó en algún sitio arriba en el segundo piso. Theminis se acarició la barbilla y observó al corro de magos, obviando el sonido. Los hechiceros claramente estaban en una situación precaria, con sus túnicas sucias de lo ellos afirmarían es algún producto alquímico o residuo mágico pero que no era más que comida, sus caras demacradas, arrugadas y cansadas. Sus cuerpos encorvados bajo la penumbra de la sala daban una imagen no muy distante de lo que podría ser un asilo de ancianos, si eso existiera por algún lado de Noreth.
¿Y los demás? —Preguntó de pronto Theminis, al notar el poco número de magos frente a él—. Según tengo entendido en la Universidad hay alrededor de cuarenta magos, sin contar los practicantes y los aprendices.
El resto —dijo amargamente el mago que había lanzado los rayos, mientras arriba el sonido volvía a sonar, como una campana lejana—, ha escapado por supuesto. Quienes se encontraban en forma, los más jóvenes, los aprendices y todos los que aún podían cargar su peso huyeron como ratas pasando por sobre los muros, por los túneles, por donde pudieron. Sólo quedamos los más viejos.
Theminis asintió, de pronto notó que alguien bajaba por las escaleras. Era la elfa.
Al parecer no la mandaste a otra dimensión, sólo escaleras arriba. —El noble casi se sonrojó al ver a Balka, pero juntó toda su fuerza de voluntad y miró hacia otro lado mientras ella iba a recoger sus ropas—. Entonces, mago...
El mago carraspeó.
Archimaestre.
—... Entonces, Archimaestre. ¿Usted tiene alguna idea de qué está pasando con la magia?
El archimaestre soltó una tenue risa que fue aumentando para luego se transformarse en una ligera tos.
Si lo supiéramos,  estaríamos haciendo algo al respecto, Theminis.
El noble carraspeó.
Lord Theminis.
El archimaestre lo miró se reojo y agregó el título de mala gana.
Entonces, lord Theminis. ¿De casualidad tiene un plan para sacarnos de aquí?

Theminis van Luthar miró a sus nuevos compañeros y se acarició el mentón.
Sólo hay cuatro guardias protegiendo la puerta del frontis, un número bastante pobre si consideramos la capacidad destructiva que posee la magia estos días. Si esperamos hasta la noche podríamos colarnos todos fuera sin problemas. Mis compañeros no tendrán problema para encargarse de esos cuatro sujetos.
El golpeteo del segundo piso volvió aparecer y Theminis ya no lo pudo omitir.
Perdón, ¿pero qué sonido es ese? —Preguntó intrigado el noble mirando hacia arriba, tratando de ubicar el sonido.
Eso proviene de la habitación de… ese mago. —Dijo el archimaestre con tono despectivo.
¿Cuál mago?
Falqued. —Gruñó el archimaestre frunciendo el ceño. Los demás magos susurraron molestos luego de escuchar aquel nombre—. El sonido comenzó la noche anterior a la cuarentena —suspiró—… Y no ha parado desde entonces. Debe estar sellada con algún hechizo, no la hemos podido abrir con nada.

Theminis miró por las escaleras hacia arriba y se encogió de hombros.





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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Turion el Vie Sep 08, 2017 12:20 pm

Los guardias no parecían haber puesto pegas sobre mi entrada a la universidad, y eso me seguía extrañando. ¿Tan poco les importaba lo que les pasara a las gentes? ¿O tenían el suficiente miedo a que la magia estuviera del todo descontrolada, como para permitir que cualquiera que se hiciera llamar mago entrara al lugar que supuestamente protegían?

En realidad, nada de eso me importaba. Había venido a pagar una deuda de vida, y eso haría… no me iba a preocupar por detalles sin importancia como el hecho de que hubiera guardias negligentes con su trabajo, o rocas que hablaban y lloraban, y que cada segundo que pasaba me daban más ganas de pisotear. Nunca había aguantado a los seres pequeños y llorones.

Una vez dentro, me detuve unos segundos para observar a mi alrededor. Nunca había estado en un edificio tan grande, pues los centauros no solíamos construir… bueno, en realidad, no solíamos construir. Al menos no para vivir dentro. Teníamos pequeños edificios que utilizabamos a modo de taller, o de armerías… Pero no viviendas similares a esta. Es más, ni siquiera solíamos adornar nuestras pertenencias, porque eso nos quitaba tiempo de cosas más importantes… Tal vez por eso, este lugar me llamaba tanto la atención.

Avanzaba perdido en mis pensamientos, cuando escuché unas voces que me hicieron volver a la realidad. Unos seres extraños, altos, desgarbados, y con abundantes barbas y cabellos se encontraban ante nosotros… ¡Y hablaban! Me dispuse a desenvainar mi hacha para iniciar una carga, cuando una de aquellas matas de pelo soltó un grito.

-¡No moriré sin luchar!-

Había dicho, y acto seguido unos rayos extraños salieron de sus manos. Uno fue a parar a la elfa, de la que solo quedaron sus ropas y el otro… fue a parar a mi pecho. Como es evidente, aquello detuvo mi carga y mis movimientos.
Sentí un leve cosquilleo que me recorría el cuerpo, y escuché un ruido metálico chocando contra el suelo. Pronto no podía ver nada, y eso me enfureció.

-¡Malditos sean los magos!-

Grité cuando iba a atacar de nuevo… pero no era mi voz normal. No era tan grave como siempre… No tenía ese toque intimidante… Fui a desenfundar el hacha, pero me di cuenta de que pesaba demasiado. Ya no podía sujetarla con una mano con la facilidad de antes… Es más, al intentar moverla, sonó otro ruido metálico. ¡Era mi hacha lo que tocaba el suelo! ¿Cómo era posible? Mi hacha no medía más que un humano, y yo era bastante más alto…

-¡Lo rejuveneciste! ¡Ahora a mi, ahora a mi!-

Escuché… ¿Podría ser eso? Llevé mi mano izquierda a donde debería estar el yelmo, y al hacerlo y moverlo ligeramente, noté que podía ver de nuevo… El yelmo se había deslizado… ¿Cómo era aquello posible? Apreté ligeramente las ataduras de mis brazales, y me quité el yelmo, atándolo a aquella especie de cinturón en la que llevaba mis pociones. Por suerte, al rodearme la cintura, no había mucho cambio estuviera algo más apretado o menos…

Me moví hacia el mago que me había transformado, dando fuertes golpes con los cascos en el suelo, y le agarré por las solapas (o por las barbas, no sabría decir muy bien) con las manos, levantandole unos centímetros del suelo. A pesar de volver a ser un potrillo, seguía teniendo algo más de fuerza que un humano medio… aunque hubiera cosas que me costaran en comparación con antes.

-Reza porque cuando todo esto termine yo recupere mi cuerpo. Sino te afeitaré esas barbas de un modo nada agradable para ti…-

Escuché el sonido proveniente de las escaleras y soltando al mago, me giré hacia el lugar. ¿Qué sucedería? No me gustaba del todo aquello, el lugar parecía estar más fuera de control de lo que yo me esperaba… Así que caminé primero hacia el grupo, agachándome a recoger las ropas de la elfa. Era una tradición centaura recoger los restos de los compañeros caídos.
Hice una bola con ellas, y las até también al cinturón, cruzándome de brazos.

-¿Ahora qué haremos? Hemos perdido a un compañero y…-

Justo cuando decía aquello, de la parte superior de las escaleras apareció la elfa… desnuda. ¿Habría comprendido que la ropa solo restaba movilidad al cuerpo? No… no tenía pinta de seguir algunos de los antiguos tratados centauros… Seguramente se debería a aquel rayo extraño que nos había golpeado. Y sinceramente, casi que habría preferido que me tocara a mi el rayo que desnudaba y movía de lugar, antes que este… Era incómodo volver a estar en este pequeño cuerpo.

Di unos pasos relajados hacia la base de las escaleras, y le tendí la ropa, con calma. A diferencia de aquel noble, yo no sentía ese pudor al ver a una mujer desnuda… al menos, no a una elfa. No sería la primera, ni la última vez que vería alguna, pero esa historia no pertenece ahora contarla.

Tras entregarle la ropa, volví a prestar atención al noble, que preguntaba ahora sobre el sonido procedente del piso superior. Y al escuchar la respuesta de los magos, sonreí ligeramente. La parte buena era que ya sabíamos donde estaba Falqued… la mala era que no sabíamos cómo acceder a él.

-Qué triste es que gente que se haga llamar “archimagos” no sean capaces de eliminar el hechizo de un… en realidad ni siquiera sé que rango tiene ese humano.-
Comento antes de girarme hacia mis compañeros, cruzándome de brazos. Si ninguna magia que hubieran probado aquellos magos había servido, entonces… seguramente ataques físicos tampoco serían de mucha utilidad. ¿Se necesitaría alguna contraseña o algo?

En cualquier caso, suspiré un poco, y les miré uno por uno, esperando.

-¿Qué querréis que hagamos? Gracias a ese simpático humano mis capacidades de combate se han reducido un poco… ¿Algún plan?-
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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Vanidad el Vie Sep 08, 2017 2:58 pm

La diablesa sonrió para sus adentros cuando el soldado los escolto hacia dentro, no solo por su aspecto completamente aterrorizado, sino por los comentarios de la turba. Antes de que las puertas se cerraran, miró fijamente a uno de los paletos con antorcha y cambio ligeramente sus ojos, de verde esmeralda, perfectamente humano a ambarino rasgado, más propio de un depredador, y luego le giño el ojo.

-¿Habéis visto eso? Me ha...- no escuchó el resto, puesto que las voces fueron amortiguadas por la puerta cerrada. Por como estaba, medio girada, fue la última en ver a los magos, y solo se giró por la risa que estos provocaron, justo a tiempo para ver esas burbujitas cristalinas. La diablesa ignoro los rayos que empezaban a salir de las manos de los magos, puesto que no iban dirigidos hacia ella, y empezó a avanzar hacia el grupo. Llego justo al lado de la elfa cuando se volatilizo, acabando con un pantalón en el hombro que rápidamente hizo deslizar hacia el suelo. Dudo que haya más de uno, sinceramente…- dijo por lo bajo, respondiendo a las primeras palabras del mago. Inicialmente, la idea había sido acercarse a los magos y darles dos ostias para que dejaran de soltar lucecitas, pero aunque transformar al centauro había sido divertido, vaporizar a la propietaria de ese gato rarito no tanto. Pero por suerte (para ellos), antes de que saliera disparada hacia los magos y estos sufrieran un destino…trágico, el noble ese, Theminis, intervino para calmarlos, lo que les daba unos minutos más de vida.

O al menos eso pensó hasta que escucho los golpes del piso de arriba. Aunque luego descubriría que no tenía relación, golpe arriba sumado a teletransporte dimensional rematado con la magia medio borracha bien podía significar teletransporte a unos escasos diez metros, tenía toda la lógica. Así que ya tenía su capa preparada para arrojársela a la muy posiblemente desnuda elfa en cuando los magos empezaron a explicar cómo habían sido trágicamente abandonados por gordos.

-Podemos sacaros sin problemas cuando llegue la noche.- “podemos”, refiriéndose solo a ella misma. Los túneles no eran una opción, y las ventanas tampoco, pero si solo había que subir esas bolas de sebo por un muro, podía simplemente transformarse y alzar esas seniles bolas de… -pero pude, solo puede, que os de un infarto. Es perfectamente seguro eso si.- Luego simplemente les metería en una taberna…no, demasiados chismosos, la turba vendría en nada. En el burdel, dudaba que los clientes de tan prestigioso establecimiento se dedicaran a conocerse entre ellos o a mirar quien ocupaba que habitación. Así sacaría esas bombas mágicas fuera de la ecuación y tendría un problema menos.

Ahora solo quedaba saber qué diablos estaba haciendo ese otro mago restante, Falqued. Juzgando por como había abandonado a esos pringados y se había encerrado en su habitación, en la que estaba ocurriendo….algo, la diablesa tenía confianza en que estaba intentando solucionar todo ese follón. –Decidme… ¿su habitación tiene ventanas?- podía perfectamente entrar por la ventana como un adorable gatito y luego abrir la puerta desde dentro, o sacar a ese tipo por susodicha ventana. –Sino… yo abriría un boquete en la pared, será lo más rápido si no podemos desellar una maldita puerta supongo.-


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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Balka el Sáb Sep 09, 2017 2:16 am


____La elfa recorrió la entrada con un barrido rápido, como solía hacer cada vez que estaba en algún lugar nuevo. Años de caza la habían acostumbrado a reconocer el terreno para obtener la mayor información posible en el menor tiempo, y así estar prevenida ante las eventualidades.

____Todo parecía normal... Tan normal como llegase a ser una escuela de magia, con sus excentricidades y todo. Candelabros por aquí, alfombras raídas por allá, muestras latentes de que a esta gente le interesaba tanto la limpieza como afeitarse... Los techos altos se perdían entre las sombras de la luz pobre, y los adornos y los grabados adquirían cierto aire misterioso. Una amplia escalera a la izquierda se enroscaba suavemente hacia la planta superior. Volvió a centrar la mirada en los magos justo a tiempo para ver cómo uno de ellos trataba de atacarlos con fuego... que se convirtió en pompas de cristal. Vaya.

____-¡Vade Retro, demonios! - exclamó el mago alzando sus larguiruchos dedos, y las pompas se rompieron al chocar contra el techo oscuro sembrando el suelo de pequeños trozos brillantes. ¿En serio? ¿Estaban usando magia?

____-¡Han venido por nosotros! -gritó otro a su lado retrocediendo y chocando con sus compañeros, gesto que provocó una hilarante reacción en cadena que tumbó a la mayoría de aquellos calvos polvosos. Balka sonrió con sorna cuando los escuchó apilarse unos sobre otros peleando contra algún enemigo invisible, que en realidad eran sus innecesariamente amplias túnicas.

____-¡No moriré sin luchar! -vociferó uno, con los ojos muy abiertos y cara de loco. Su rostro arrugado se deformó en una mueca de odio cuando alzó los brazos hacia el grupo y unos rayos salieron despedidos de las manos huesudas, iluminando la habitación de manera intermitente por unos instantes con colores rojos y verdes.

____No le sirvió de nada estar prevenida. A Balka ni siquiera le dio tiempo a dejar de sonreír y empezar a maldecir. El rayo verde impactó de lleno en su pecho. Antes incluso de que el proyectil esmeralda hubiese cruzado dos metros de sala ella ya sabía que no podría esquivarlo. Nadie es capaz de moverse a tal velocidad. Un pensamiento pasajero le cruzó la mente, preguntándose si aquella era la forma en la que moriría. Puto Falqued, como me muera yo te mato. De repente sintió mucho calor, como si hubiese estado corriendo mucho tiempo... y como si tuviese burbujas en vez de sangre. Miles, millones de pequeñas burbujas que la recorrían por completo y la hacían cosquillear. Se le emborronó la visión y la sala dejó de estar donde estaba, convirtiéndose en un vórtice de siluetas y colores apagados. Con un golpe sordo cayó al suelo de bruces, algo mareada, y lo siguiente que sintió fue el frío de la piedra calmando aquel repentino calor en su cuerpo. ¿Qué cojones estaba pasando? Se frotó los ojos, angustiada por la posibilidad de perder la vista... aunque si estaba muerta de poco le serviría conservarla o no. Apoyándose en una mano, se incorporó y se sentó en el suelo.

____El mundo volvió a tomar forma a los pocos segundos, mostrándole un panorama parecido al anterior, pero sustancialmente diferente. El escenario frente a ella era... un pasillo. Largo, alto, bien iluminado a través de largas y estrechas ventanas que más bien parecían troneras ojivales que ocupaban todo un lado. Justo en frente había una hilera de puertas de madera, todas cerradas. ¿Dónde estaba? ¿Seguía en la Universidad o...? La elfa parpadeó sin salir de su estupor. No tardó demasiado en relacionar los hechos y frunció el ceño en una de sus mejores caras de enfado. Putos magos, locos de mierda, se volvieron calvos de estudiar y ahora se quedaron tontos del culo. Oh, sí. Alguien iba a escucharla despotricar de lo lindo. Se puso en pie con un gesto rápido que hizo que la cabeza le diera vueltas. Unas lucecitas negras le bailaron ante los ojos y estuvo a punto de caer de nuevo, pero apoyó la espalda en la pared a tiempo. Respiró hondo, tratando de estabilizarse. Frente a ella se abría una de aquellas ventanas estrechas, por la que se podía apreciar la línea de edificios de Phonterek; al menos seguía en la ciudad. La frescura de la piedra terminó por enfriarla, se sentía rasposa al tacto y le produjo una sensación extraña sobre la piel... Bajó la vista y descubrió que estaba desnuda. Por completo. Abrió mucho los ojos. ¿Dónde estaba su ropa? Más importante aún, ¡¿dónde estaban sus armas!? Ahora sí que me van a escuchar. Pero con mi pie en sus pelotas. Mi arco... mis venenos... la bolsa del dinero... ¿¡Pumpernickel!? Me los voy a cargar. Con el puño cerrado golpeó la pared en un sonido blando.

____Echó a caminar en silencio, rumiando su cabreo. Todas las puertas con las que se topaba parecían cerradas... se preguntó si ese maldito pasillo tendría final. Escuchó entonces unos fuertes golpes que la sobresaltaron, haciendo que se pegase a la pared y se agachase de manera instintiva. No tener sus armas encima la hacía sentir muy vulnerable, algo que detestaba, y no tener nada de ropa sólo acentuaba el frío que se le estaba metiendo en el cuerpo, lo cual no ayudaba en absoluto. Prestó atención al sonido, que cesó pronto. Desanduvo sus pasos, curiosa, hasta que los golpes volvieron y localizó la puerta tras la que se ocultaba.... la persona o lo que quiera que fuera que hiciera tanto estruendo. Trató de abrirla, pero parecía haberse fundido con la piedra de la pared, no había forma de que se moviera un centímetro. El ruido siguió sin pauta aparente, subiendo y bajando de intensidad... Y la elfa de preguntó si sería prudente tratar de averiguar el origen; es bien sabido que las cámaras de los magos muchas veces albergan problemas innecesarios. Una suave corriente de aire le puso la carne de gallina, recordándole que tenía otros asuntos que atender.

____Suspiró, emprendiendo la marcha de nuevo. Pronto encontró unas escaleras que descendían, de modo que decidió aventurarse por ellas a ver qué pasaba ahora, despacio, cuidando de pisar bien cada escalón y muy pegada a la ornamentada barandilla de piedra. Emprendía una suave curva de caracol que le sonaba de algo. Puede que en realidad no hubiese salido de la Universidad. ¿Entonces la... teletransportaron? Pronto empezó a escuchar cierto murmullo, voces que hablaban o discutían. De asomó cautelosa entre los adornos huecos de piedra en la baranda, y descubrió que allí estaba aquel grupo tan dispar. Luthar hablaba con los calvorotas.

____-...escapado por supuesto. Quienes se encontraban en forma, los más jóvenes, los aprendices y todos los que aún podían cargar su peso huyeron como ratas pasando por sobre los muros, por los túneles, por donde pudieron. Sólo quedamos los más viejos.

____Ahí se iban a quedar, a verles las caras de uva pasa que tenían. El enfado de la elfa volvió a su estado de ebullición. Comenzó a bajar las escaleras con fuerza, pero sin unas botas con las que taconear el gesto perdía mucho.

____-¡EH! ¡Vosotros! ¡Los lerdos de ahí! -exclamó con fuerza.- ¡¿A quién se le ocurre usar la magia estando rota?! ¿¡Sois retrasados mentales!? Si no funciona ¡NO! ¡SE! ¡USA! ¡IMBÉCILES! -gritó golpeando sobre la piedra del pasamanos con la mano abierta para enfatizar cada palabra.- Hatajo de inútiles.

____Balka ni siquiera se fijó en los demás, sólo quería saltarles los dientes a patadas a los magos y a sus expresiones estúpidas de asombro. Pero en vez de eso buscó con cierta ansia por el suelo, no fuera que sus pertenencias siguieran allí y sólo su cuerpo fuera el vaporizado. Ya de paso contó a los integrantes y notó que todos seguían allí... ¿El centauro siempre había sido tan bajo? Descendió el último tramo de escalera y se acercó a ellos mientras el hombre moreno seguía con su charla.

____-Al parecer no la mandaste a otra dimensión, sólo escaleras arriba. -dijo el noble, sin mirarla demasiado, pero sonrojándose.- Entonces, mago...

____Fue entonces que el centauro, con pausa, le entregó un burruño de telas y cueros del que sobresalía su arco. La mujer sonrió con amplitud y mucho alivio, y procedió a hacer inventario a la vez que volvía a vestirse. No le daba gran importancia a la desnudez y no se sentía particularmente incomoda ante una situación en la que todos pudieran verla en cueros, pero llevar ropa encima implicaba que la piel estaba protegida hasta cierto grado. No sería la primera vez que su gruesa capa o el cinturón ancho frustraban a medias el camino de una daga. Sacudió la bolsa con discreción, pero no se sentía el peso del kaoras. ¿Dónde estaría? Esperaba que observando auras en algún rincón, lejos de toda aquella locura.

____-Archimaestre. -dijo el viejo entre tosecillas afectadas.

____-¿Arhimaestre? Archiperra es lo que es... -dijo sin molestarse por bajar la voz, dando saltitos mientras se subía los pantalones. Sus pequeñas tetas botaron al ritmo.- Gracias, Turion. ¿Es cosa mía o has encogido?

____El noble y el mago siguieron a lo suyo mientras la mujer se vestía de nuevo, poniendo cada cosa en su sitio y volviéndose a sentir a gusto. Y a entrar en calor. Piel y piedra no eran buena idea. Pero entonces hubo algo que casi hizo girar las orejas de Balka.

____-...esperamos hasta la noche podríamos colarnos todos fuera sin problemas. Mis compañeros no tendrán problema para encargarse de esos cuatro sujetos.

____-¡JÁ! Vas apañado si piensas que voy a sacar a estos trapos de aquí. -exclamó.- No me mires así, Luthar, yo vine de buenas y estos tipos me vaporizaron y me transportaron a donde les dio la maldita gana... más bien a donde la magia quiso y puedo dar gracias a que se ha vuelto loca o sospecho que no estaría aquí. Así que por mi como si se mueren todos panza arriba. El único mago que me importa ahora mismo es Falqued y a por él iré.

____Theminis van Luthar se encogió de hombros y volvió a dirigirse al cónclave de calvos, para preguntar esta vez qué eran aquellos golpeteos molestos. Balka sabía que provenían de la habitación del segundo piso que no pudo abrir, pero se sorprendió cuando dijeron que aquella era la habitación de su amigo. ¿En serio? Ni siquiera escuchó una voz salir de allí, aunque los golpes se escuchaban claramente.

____Bueno, ya lo tenían localizado. Lo siguiente era abrirse paso por la puerta bloqueada... ¿y si ni de podía desbloquear? ¿Tendría ventanas la estancia? ¿Cómo de gruesos eran los muros? quizá se pudiera abrir un boquete...

____-Dejémonos de heroísmos huecos, prioricemos. Todos fuimos convocados por el viejo Falqued, y casi lo hemos encontrado. Pongámonos a ello o estos de aquí van a hacer algo aún más estúpido antes de que podamos arreglar nada. Quién sabe, lo mismo al siguiente al que volatilizan lo convierten en una planta de maceta y a ver quién lo riega por el resto de su vida.


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Aulenor el Jue Sep 14, 2017 4:23 pm

__En cuanto el primero de los magos se dispuso a conjurar su fallido hechizo, Tarot colocó a su escamado protegido tras de sí con un solo movimiento de brazo.
__-¿Qué clase de...-No le dio tiempo a acabar.
__Mientras los ancianos tropezaban y caían unos encima de otros cual piezas de ajedrez, unas huesudas, arrugadas y, sorprendentemente, fuertes zarpas aprisionaron a ambos geomantes por la espalda, sujetándolos del cuello de sus ropajes y alzándolos indefensos ante la monstruosa propietaria de dichas manos.
__-¡Las abuelas y niños detrás!
__Por mucho que forcejearon, el yugo de la anciana no desapareció hasta que Van Luthar intervino y los magos se calmaron. Momento en el cuál ambos cepos se abrieron dejando caer a plomo a Tarot y Aulenor sobre el pétreo suelo de la estancia.
__Antes de que el joven nagar pudiera siquiera recomponerse de la caída, le volvieron a agarrar del cuello. Esta vez fue el mago, quién le apartó rápidamente de la anciana.
__-He aquí una lección importante, Aulenor-le susurró sudando mientras le apartaba-Existen seres mucho más peligrosos que los demonios en este mundo. Ese arenque ahumado con forma de vieja es uno de ellos. Mantén las distancias y si te alcanza, hazte el muerto.

__Una vez se hallaron en el lado opuesto del grupo, mientras Van Luthar dialogaba con los magos, ambos tuvieron tiempo de recomponerse del ataque y ponerse al tanto de la situación: El centauro había encogido, cosa que parecía carecer por completo de importancia; Balka se había volatilizado, lo cual turbo enormemente al escamado, quién se pasó el resto del tiempo buscando su rastro o el de su mascota por la sala sin mucho éxito; por último, Themenis se había adelantado y dialogaba con los magos tratando de tranquilizar a todos, Tarot escuchaba la conversación atentamente.
__Fue entonces cuando, por suerte, la elfa volvió a aparecer, enfadada y desnuda, por la escalera. Cosa que alegró a ambos geomantes, a uno más que a otro y ese otro fue el único que miro, puede que demasiado.
__-Sólo hay cuatro guardias protegiendo la puerta del frontis, un número bastante pobre si consideramos la capacidad destructiva que posee la magia estos días.
__Al oír aquello, Aulenor agitó a Tarot por el hombro.
__-Definitivamente debí de elegir un reino con elfos... Puff... Si uno tiene esas vistas... Puede que debiera debido meterme a hacer tatuajes en vez de a mago... ¡Eh! ¿Qué?
__-Si esperamos hasta la noche podríamos colarnos todos fuera sin problemas. Mis compañeros no tendrán problema para encargarse de esos cuatro sujetos.
__Fue en ese momento que se oyó un sonido en el segundo piso, cómo si alguien llamase a una puerta lejana pero con mucha fuerza.
__-Perdón, ¿pero qué sonido es ese?
__-Eso proviene de la habitación de… ese mago.
__-¿Cuál mago?
__-Falqued. El sonido comenzó la noche anterior a la cuarentena y no ha parado desde entonces. Debe estar sellada con algún hechizo, no la hemos podido abrir con nada.

__La reacción no se hizo de esperar, más de la mitad del grupo mostraron su desacuerdo o desinterés en el tema de proporcionar ayuda a aquellos magos ancianos y se dirigieron escaleras arriba, hacía la habitación de quién les había convocado. Tarot, obviamente, fue uno de ellos, sin mediar palabra, se dirigió escaleras arriba mientras sus compañeros gritaban. Y Aulenor, como es normal, le siguió, aunque turbado por los planes del noble.
__-¿Qué te pasa?-bufo el geomante una vez estuvieron algo apartados, mientras subían las escaleras.
__-Yo... es que...-respondió mascullando el nagar.
__-¡Venga dilo!
__-¿Va-vas a dejar que carguen contra los guardias? ¿Así sin más?
__-Desde luego no pienso ayudar a unos "archimagos" que no saben controlarse. Pero tampoco voy a gastar energías deteniéndolos. Si ocurre bien por ellos, yo no tengo nada que ver, tengo otros asuntos que tratar.
__-Pero...
__-Aulenor-el mago se detuvo, y agarró la cabeza del nagar para dirigir evitar que desviase la mirada y le habló con tono paternal-Si tienes algo que decir o hacer, ¡hazlo! Cuando te conocí acababas de recorrer medio mundo tú solo, sin saber nada de él. ¿De verdad vas a dejar que hablar con alguien te supere? ¿Mirarle a los ojos? ¡Venga! ¡Baja ahí! ¡Haz lo correcto! ¡Se un héroe!
__-Yo...-agarró fuertemente su espada-No...
__-Yo voy  a ver a mi amigo Falqued.
__Tarot siguió avanzando. Aulenor se quedó unos instantes congelado en aquellas escaleras, moviendo los ojos nerviosamente entre la espalda naranja del mago, su propia mano derecha sujetando a Krabato y las escaleras que acababa de subir. Fue en la tercera visión de estas últimas que vio aparecer la cabeza de la elfa tras el centauro y, espantado, echó a correr detrás escaleras arriba del mago.

__Al haberse adelantado, Tarot fue el primero en llegar hasta la puerta de Falqued, que volvió a ser golpeada de forma bastante conveniente según el geomante pasaba a su lado. Tras comprobar que no se habría la examinó con cuidado y antes de que llegarán los demás ya tenía un veredicto.
__-Está bloqueada con un sello mágico. Poco podremos hacer si no podemos usar el contra hechizo y tal y como está la ciudad, eso no parece una opción.-anunció alzando la voz para que le oyera el resto. Luego bajo el tono mientras se alejaba un poco de la puerta por si alguien más quería examinarla, pero siguió pensando en voz alta-No tiene sentido, ¿Por qué habría de sellar la puerta si quiere que entremos? Lo suyo sería dejar una pista o algo... Puede que...-comenzó a rebuscar en su traje hasta encontrar la carta que le convocó-Tarot viejo amigo... reloj mecánico... emborracharme... Eilian me hab... sueños... Thonomer y su... esperanza... días de ventaja... preparate... tabaco, n y m... Rodrik. ¿Podría ser Rodrik?-Volvió a acercarse a la puerta y extendiendo los brazos hacía ella dijo de forma grandilocuente, como si fuera un hechizo-¡¡Rodrik!!-espero unos instantes, pero no pasó. Bueno, en realidad volvió a repetirse el golpeteo-Pues parece que no...


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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Vie Sep 15, 2017 8:25 pm

Los magos son como una caja de bombones, si los bombones fuesen arrugados, con enormes barbas y un sabor más cercano al pollo que al chocolate. Lo que quiero decir es que hay una amplia variedad entre los que elegir.

Están los magos rústicos. Ejemplares extraños, que se rodean de animales, hierbas y pocas prendas, que salen en pocas ocasiones entre las escasas y poco pobladas aldeas de las montañas para ayudar. Sus conjuros se acercan más a los druidas y alquimistas que a los de la alta magia, pero ciertamente son igual de útiles. Margaret ha conocido varios y ha concluido que son individuos agradables, pero que no sabrían hacer un estofado de carne ni aunque les apuntases con un tenedor al ojo.

Están los magos tiranos. Hechiceros enloquecidos por el poder y que, en el momento que se sienten seguros, construyen torres de marfil sobre enormes volcanes y/u rios de pirañas para atormentar a pueblos y ciudades. Para este tipo, Margaret había trabajado en ocasiones, las cuales tendían a ser las mismas que las ocasiones en las que aparecían hordas enfurecidas, misteriosamente, en el salón.

Están los magos ocultistas. Esos que se dedican a cambiar el mundo desde las sombras, viajeros por excelencias y que se dedican a la magia más obscura y desconocida. Eran los tipos de caballero que pasaban las horas conversando con seres que pertenecían a las peores dimensiones o buscando ruinas. Un tipo de vida que la anciana ya conocía y que había tildado como una de esas modas de jovencitos, que se unían para poder decir que han visto más allá de los mundos de los hombres sin parecer tonterias*.

Y, finalmente, estaban los magos de universidad. La peor categoría según Margaret. Eran los hechiceros que, supuestamente, tenían mejor control de su magia, pero ella sabía que eso no implicaba nada. Vivían aislados del mundo y la magia, sin contacto, hacía que la gente se volviera...excentricos...idiotas...niños, en definitiva. Un mago en una universidad es concebido como un niño con un lanzallamas, es un peligro para la mayoría de la gente y por ello se ha de encerrar. Ni se les enseña a usarlo ni se les quita el lanzallamas. Por ello, la mayoría se quedan en esa fase, creyéndose los reyes del mango por saber hacer chispas.

Nada más entrar en la sala se podía ver, claramente, que los últimos magos de la ciudad pertenecían a la categoría de niños magos. Niños magos con lanzallamas. Cuando Margaret observó, con horror, como uno de ellos se volvía un cañon balístico, disparando rayos por los dedos, hizo lo único que se podía hacer en tal situación. Con la fuerza de una anciana de 60 años**, agarró a los dos individuos más cercanos y los alzó ante su prominente y sensual cuerpo junto con el del golem niño, ocultándose del rango del hechicero.

-¡Las abuelas y niños detrás!

Tras lo que pareció una eternidad de fanfarria mágica, la oblonga señora dejo que los pobres y maltratados geomantes cayesen con la suavidad de un pato lanzandose por la comida, lanzándose, a su vez, en dirección a los magos. El resto del grupo les había gritado y uno le había proferido amenazas, pero nadie había actuado aun...

Hay muchas cosas con las que Marga no se acercaría ni por todo el oro del mundo; mansiones tétricas que aparecen en medio de la nada, habitaciones con un enorme cofre y varios charcos de un color sospechoso, el dormitorium de un Divium...y a los magos de universidad. El parecido con los niños era demasiado cercano, pero carente de la inocencia y el respeto a los años que tenían los menores. Eran como los hijos de ricachones, indolentes e insoportables. Por ello, hizo lo que había que hacer con todo niño malcriado.

Sus ojos, como los de una animal de presa, se fijaron en el mago que se habia preparado para disparar su magia a toda potencia. Sus pies se movieron ágiles, hasta estar a pocos centimetros, y a pocos metros del mago, se dio la reacción física más vieja del mundo; el impacto. La arrugada, maltratada por la limpieza y llena de callos mano de Margaret se encontró con la igualmente arrugada, elitista y delicada cara del mago. El impacto fue sonoro y lo suficientemente potente como para hacer que el hombre cayese al suelo...durante unos pocos segundos.

-¡¿Que haces, lo...- El insulto se quedo a medio camino, pues, mientras el cuerpo descendía con rapidez, la otra mano de Marga se alzaba con mayor velocidad. Un nuevo impacto resonó con brutalidad en medio de la estancia y el cuerpo del mago se vio elevado, recolocado en su postura.

- ¡VAMOS A VER, MUCHACHITAS! -Fue el potente grito, como el de los mismos demonios, que se alzó en medio de la habitación. El sonido era rasposo, duro y claramente no era propio de una mujer de sesenta años. No...Era la voz de otra persona, de una persona que los magos conocían bien. Pues, después de todo, habían pasado la vida dentro de una institución educativa y dentro de todo colegio como tal hay una asignatura que aterroriza al arquetipo de hechicero...Es esa asignatura en la que un profesor***grita ordenes sin parar, con una expresión de dolorosa congestión intestinal, y obliga a todo individuo hecho para el interior a recorrer cientos de kilometros sin parar. Mientras les grita. En la lluvia. Y si se tiene mala suerte, en ropa interior.- ¡VAIS A QUEDAROS BIEN QUIETOS Y A ESCUCHAR COMO DIOS MANDA, POR QUE SOMOS LO UNICO QUE OS SEPARA DE LA MUERTE, LA CUAL,VIENDO EL ESTADO DE LA CIUDAD, NO VA A SER AGRADABLE!

Por el rabillo del ojo, la oronda mujer vio como otro de los magos se preparaban para lanzar un conjuro, pero ,a medio levantar los brazos para conjurarlo, tuvo la maravillosa oportunidad de encontrarse con la mano abierta de la anciana- ¡NO ME TOQUEIS LAS NARICES, QUE TENGO MUCHAS HOSTIAS Y SE OS HA QUEDADO CARA DE MONAGUILLOS! -Tras decirlo, Margaret se empezó a doblar las mangas, revelado unos brazos cuya masa había tenido mejores siglos, pero que con el trabajo y la edad se habían hinchado hasta llegar a la forma de rollizas fuerzas destructoras. Al contrario que los magos, Margaret había tenido que trabajar toda la vida, a la vez que aprendía magia, por lo que no solamente habia desarrollado las virtudes ocultas, si no también las visibles, como atestiguaban las caras de dos magos.

Tras un momento tenso de silencio, Margaret dio un paso, obligando a los magos a retroceder un poco.- Muy bien...-dijo, ante la reacción. Al momento, elevo tres dedos, que como tres dagas, se clavaron en tres magos- Vosotros, que parecéis más listos que el resto, traedme varias flores de diente de dragón, amatista, polvo de alquimista, hierba de la noche, un espejo nuevo, lilies azules y agua...Seguro que hay dentro de este maldito sitio-Tras eso, se giró, mirando a los otros magos, como si fueran una peste- Y vosotros me vais a guiar al cuarto de Falqued...Vamos a abrir esa puerta con estilo...-Terminó diciendo, con una diabólica y adorable sonrisa, que invitaba al desenfreno y al caos, pero sin olvidar la braga faja.

*Lo que no sabían es que ya había una amplia cantidad de personas que habían visto más alla de los mundos de los hombes. Se llaman mujeres.
**La fuerza de una mujer de pueblo es equivalente a los años que tienen, variando asi de unos endebles 20 años hasta la fortaleza de un golem a sus ochenta años.
***O profesora con aspecto de profesor.
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Margaret Orgaafia

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

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