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La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Balka el Miér Nov 22, 2017 4:11 pm


____Balka recostó la cabeza contra la fría pared de piedra, suspirando. A su lado la puerta hacia las catacumbas seguía abierta y la miró con desagrado, apartándose como si ésta fuera a engullirla sin previo viso. Se frotó los ojos conteniendo un gruñido de frustración, con el pulso aún acelerado. Sentirse decepcionada consigo misma era irritante y comenzaba a pensar que haber venido a rescatar el mugroso culo de Falqued quizá no merecía los conflictos internos que estaba desatando.

____-¿Pasa algo, elfa? ¿Le sucedió algo a los demás? - le preguntó el Archimaestre al verla allí sentada, en solitario.

____La mujer torció el gesto de mala manera, no estaba de humor para lidiar con ningún mago y consigo misma en ese preciso instante.

____-Alguien se tiró un enorme pedo y tuve que correr para salvar la vida. -comentó con sarcasmo.- Sospecho de la pija en armadura, pero no descartes al otro elfo. Los snobs son siempre los peores.

____El mago frunció el ceño y se alejó de ella con un resoplido. Balka rebuscó en la bolsa de su cinturón y alzó el colgante de la golondrina a la altura de sus ojos, sosteniéndolo en el aire. Centrarse en otra cosa le iría bien. Como antes, el redondo medallón parecía moverse en leves círculos más allá del propio pulso de la elfa, lo cual la tenía intrigada desde hacía rato. Pensó en el acertijo que acompañaba la nota. "En círculos vuela la golondrina, buscando lo que quiere hallar..." ¿Era así? Hmmm. Pero tiene que saber lo que quiere buscar. Hm hmm... Le dio la vuelta para observar las runas inscritas: eran delicadas pero de trazo firme, inesperadamente bonitas. Y de repente le vino una idea a la cabeza. Sostuvo el colgante desde la cadenilla de cobre y lo hizo girar en amplios círculos como siempre parecía querer hacer la golondrina, a un palmo del suelo. La reacción no tardó en mostrarse: con un movimiento brusco la cadena se tensó como un palo y se alzó a su derecha estirando de los dedos, apuntando firme en aquella dirección. La elfa parpadeó y se puso de pie de inmediato con una leve sonrisa en el rostro, interesada.

____Pronto se dio cuenta de que el medallón era una especie de brújula que apuntaba en una dirección concreta por muchos giros o regiros que ella hiciese, sin perder "su objetivo". Y cuando Balka acabó en la propia entrada de la universidad, justo por donde había venido con toda aquella panda de frikis, se dio cuenta de qué clase de "brújula" era aquella. Contempló los grandes portalones cerrados y los estrechos ventanales que prometían un cielo amplio y un exterior sin estrecheces. La tensión de la cadena cada vez se hacía más suave según la claustrofobia de la mujer se iba calmando. Miró el objeto, fascinada, sin saber muy bien si quería que algo fuese capaz de leer sus emociones más profundas y exteriorizar "soluciones". Es más fácil ignorar las cosas que afrontarlas. Soltó la cadena antes de que ésta perdiese toda su tensión para ver qué es lo que pasaba, pero el colgante cayó al suelo con un golpecillo metálico, quieto. Al parecer sólo funcionaba si tenía un portador.

____Lo recogió y se lo colgó al cuello, bajo la camisa. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo estaba sucediendo: los magos parecían enfrentados entre sí. Dos de ellos habían aparecido con los cinturones repletos de frascos que amenazaban con deslizarse hasta sus tobillos, llenos de líquidos de diferentes colores y masas que no auguraban buenas noticias. La mujer los observó discutir en segundo plano con los brazos cruzados, analizando la situación y dándose cuenta de la algarabía del exterior. Aguzó el oído. Oh, sí. El sonido amalgamado de la turba furiosa que, con razón o sin ella, desea pasar a cuchillo aquello que la importuna. Un leve estremecimiento le recorrió la espalda, ya que una de las especialidades de los humanos estaba por suceder.

____Los magos de los cinturones empezaron a acalorarse mientras discutían con el Archimaestre, querían emprender su propia huida abriéndose paso a base de pociones sin darse cuenta de que no tendrían suficiente para toda la turba afuera congregada. Que sin poder usar la magia, eran igual de útiles que la piedra llorona invocada por el mago que acompañaba a Aulenor.

____-¡Les prohíbo que salgan de aquí! -vociferó el Archimaestre con un deje desesperado, alzando las manos con intención de usar algún hechizo.

____Balka soltó un enorme suspiro y puso los ojos en blanco. Esta gente era imbécil. La discusión subió de intensidad y comenzaron a gritarse un poco. Dio dos sonoras palmadas para atraer la atención de los presentes y distraerlos de empezar a usar la magia en un espacio cerrado con ella presente. No tenía intención de mediar en el asunto por arreglar las cosas, sino porque había tenido suficiente magia defectuosa para un par de siglos de vida y no deseaba ser transvaporizada otra vez.

____-Muy bien, señores, vamos a calmarnos  y...

____Pero no le dio tiempo de decir nada más, porque el suelo comenzó a temblar. No de manera brusca al principio, pero sí lo suficiente como para que permanecer de pie se tornara un poco complicado. Los magos aprovecharon el momento para escurrirse tras el Archimaestre con una sorprendente agilidad. El temblor inició un crescendo gradual. Los disidentes abrieron los portones de la universidad y se lanzaron al exterior armados con sus frascos y matraces y parafernalia de cristal diversa. Los magos, el Archimaestre y la elfa se asomaron al exterior para observar su huida y cómo, por el camino, daban uso a la alquimia lanzando las pociones sobre un pequeño grupo de ciudadanos cabreados que en vano quisieron detenerles, dejando algunos cuerpos tirados sobre la suave hierva de la entrada.

____Al principio fue imperceptible, pero llegó un momento en que la tierra ya no pudo aguantar más y, con un terrible sonido desgarrado, comenzó a agrietarse. Grandes hendiduras, como bocas hambrientas, se abrieron rodeando todo el perímetro de la universidad, separándola del suelo, de la ciudad... alzándola lenta, pero inexorablemente hacia los cielos azules. Balka abrió mucho sus ojos moteados y se aventuró hacia el exterior, guardando el equilibrio como buenamente pudo, cayendo al suelo y arrastrándose por los bruscos movimientos que hacía el edificio al volar. Sí. Estaban volando. La Universidad de Phonterek volaba hacia rumbo desconocido como un pájaro liberado.

____La mujer rió, divertida, sorprendida, preocupada y estupefacta, sentada sobre la hierva y observando cómo se alejaba la ciudad allá abajo a una velocidad cada vez mayor. Estaba cerca del borde, pero no lo suficiente como para que un trozo de tierra se desprendiese y la despeñara. Todo aquello era fascinante y terrible a la vez. A su alrededor trocitos de tierra y rocas flotaban a unos palmos del suelo. Ella misma se sentía un poco más ligera.  El terruño flotante tardó un poco en estabilizarse a la altura adecuada, pero en cuanto lo consiguió emprendió camino en una dirección concreta. Balka se puso en pie, sacudiéndose los pantalones y respirando profundamente el frío aire que golpeaba sin piedad, tambaleándose un poco y caminando con cuidado. Tenía el pulso acelerado, la adrenalina disparada y una enorme e inquietante sonrisa en sus labios eternamente rojos. Para bien o para mal, las cosas empezaban a ponerse interesantes.

____-¡Archimaestre! -gritó para hacerse oír, volviendo hacia la entrada del edificio con algo de dificultad.- ¡¿Qué hay en esa dirección?!

____Señaló con el dedo la dirección hacia la que se dirigían, tomando de referencia por dónde había quedado la ya invisible Phonterek. El viento azotaba con cierta furia por la velocidad adquirida. El aludido se agarró las barbas de una manera bastante cómica. Tras él apenas si se asomaban tres magos, el resto habían desaparecido. Probablemente buscando algún lugar seguro que no encontrarían.

____-¡¿Yo diría que La Aguja?! -exclamó.- ¡¿La Aguja de Rain?!

____-¿¡Tirian-Le-Rain?!

____El hombre asintió vigorosamente, con los ojos muy abiertos y totalmente perplejo, tratando de decidir qué era más importante: agarrar su sombrero o agarrarse al dintel. La mujer fijó su vista en el horizonte que empezaba a combarse, aún quedaba un rato de trayecto; suspiró. En un gesto noble, los magos salieron en rescate de los cuerpos desperdigados sobre la hierva por culpa de sus compañeros de profesión, después de haber anudado debidamente bajo la barbilla sus volátiles sombreros puntiagudos.

____Tirian-Le-Rain. Un bastión militar humano que entrenaba entre sus inexpugnables rocas a guerreros capaces de enfrentarse a tres veteranos a la vez. O al menos eso es lo que había escuchado. ¿Estaba alguien haciendo volar la Universidad o se trataba de otro fenómeno extraño...? Sin embargo el rumbo no presentaba la conducta errática de los errores de la magia... ¿Con qué motivo se dirigían hacia allí...? ¿Quién dirigía aquel peñasco arrancado como un capitán un barco? El rostro lleno de arruguitas de Falqued apareció en la mente de la elfa. ¿En serio? Nah. ¿Era capaz de organizar semejante destrozo pero luego no de graduarse..? Se agarró a una enorme gárgola destrozada que había caído de la fachada, sacudida sin duda por el temblor inicial; algunos mechones de su rubio cabello revoloteando por culpa del fuerte aire. Y siguió riéndose para sus adentros, porque tanta incertidumbre se estaba volviendo inesperadamente entretenida.


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Aulenor el Sáb Nov 25, 2017 6:14 pm

__-Mis leales amigos, gracias por haber venido en mi ayuda.
__Todo el edificio temblaba según tomaba altura, alguna de las piedras que conformaban las paredes de las catacumbas comenzaron a amenazar con no aguantar, tomando una posición que debía de resultarles mucho más cómoda. Al fondo, de la sala, no muy lejos de uno de los Falqued, el suelo no aguanto y se desmoronó, dejando ver a los presentes el gran hoyo que había dejado la universidad en el centro de la ciudad, allí donde antes se alzaban sus muros. Poco a poco, la ciudad quedaba más lejos.
__-¿Ese es tú amigo?-le pregunto Aulenor a Tarot, éste pareció ignorarle.
__-Nos espera un gran peligro en La Aguja de Rain (y creo que acabamos de perder el factor sorpresa) pero no desesperen, tenemos algo mucho mejor.-continuó Falqued mostrando una piedra.
__-¿Has hecho volar una jodida universidad entera con runas?-exclamó sorprendida la peliblanca.
__-Eso son minucias-cortó Tarot, avanzando hasta el frente del grupo-, Falqued ¿Qué es lo que está pasando? Explícanoslo de una vez.
__-No hay tiempo de dar mayores detalles.-respondió el Falqued más cercano a la puerta-Pronto vamos a caer sobre el techo de la fortaleza de Le Rain, deberán dar todo de sí, todo. ¡Joder! Tendremos que enfrentarnos a un mago, y no uno cualquiera… El séptimo hijo de un séptimo hijo...
__-Un mago sombrerero...-intervino entonces la anciana, sus palabras parecian ser una burla, pero su tono y semblante era completamente serio.Oh, bueno...eso es malo también.
__Dos de los Falqued comenzaron a reírse ante esta última afirmación.
__-¡Viejo desgraciado!-una nueva voz se alzó desde el fondo del grupo, al girarse el grupo descubrió que un humano, cubierto con un sombrero y con una barba marrón, demasiado joven para ser uno de los magos, se les había unido en algún momento-….emm… ¿Vengo en paz?-exclamó el recien llegado, alzando las manos al ver cómo le miraba el resto.
__-¿Oye…vas a estrellar el castillo?-dijo la peliblanca, dirigiéndose de nuevo a Falqued.
__-No me vengas con "No hay tiempo" compañero. ¿Quién es ese mago y por qué nos enfrentaremos a él?-la siguió Tarot.
__-Ha contratado a los mercenarios de Le Rain, y usa su fortaleza como bastión. Desde allí usa alguna especie de conjuro que vuelve caótica la magia.
__-¿Cómo lo amplifica por toda la zona? Debe tener una manera de que no lo afecte a él. ¿Seguro que la magia no funcionara allí?-pregunto de nuevo la chica.
__-¿Cómo puede hacer caótica la magia sin volver su propio hechizo caótico?-pregunto la anciana casi al mismo tiempo.
__-Supongo que ha de ser un hechizo más poderoso, o bien, otro tipo de magia…
__-Un hechizo que controla la propia esencia...-murmuro Tarot para sí mismo.
__-No sé si la magia profana se ha vuelto caótica. O la Sagrada.-Siguió Falqued.
__-Frank Morgan. Un gusto conocerlos.-exclamó mientras tanto el recién llegado a la espalda del grupo, los que estaban al frente no le hicieron mucho caso.
__-Ho-hola-respondió Aulenor al ver que era el unico que le seguía mirando.
__-No se por qué hayan venido ustedes aquí, asumo que no será por el paisaje; pero yo solo necesito que el viejo termine de construir un objeto que le había comisionado, y por el cual le pague…
__-Eh... pu-pues más o menos, a todos les llamo Falqued pero...el hombre comenzó a moverse en dirección a al Falqued más cercano, parecía que no había oído el balbuceo del escamado-Supongo que da igual...
__-¿Y qué es esa piedra?-Se oyó decir a Tarot de nuevo en el frente. Nadie le hizó caso tampoco.
__-Oye oye, en serio, escúchame, ¿vas a estrellar el castillo?-insistió de nuevo la peliblanca.
__-No me preguntes a mí, decidle al Falqued que conduce.
__La gente comenzó a aferrarse a las paredes, y sobretodo a alejarse de aquel agujero, que se había agrandado ya dos veces en lo que llevaban de charla.
__-Si, lo va a hacer-afirmó la anciana, poniéndose una escoba entre las piernas-Al menos si las lecciones de escoba que le di son precedente.
__Aulenor se acercó a su compañero.
__-Tarot...
__-Ahora no es el momento Aulenor-le respondió, cortante el mago, señalando con la cabeza el boquete.
__Aulenor se acercó levemente, pegado a la pared hacia el hueco, se podía ver cómo se acercaban de nuevo hacia un suelo rocoso, o mucho más concretamente montañoso.


Fin del comunicado
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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

Mensaje por Margaret Orgaafia el Dom Nov 26, 2017 9:08 pm

El viaje por las catacumbas fue aburrido...no para Margaret, pero para los demás. Ella se entretenía modificando de vez en cuando los cadáveres que veía, moviendo sus tiesos miembros -y me refiero a los brazos, malditos pervertidos- y caras, modificando sus posiciones y toda su escenografía.

De esta manera, dos monjes  esqueletos en pie  y con espadas en sus manos acabaron con uno metiendo la mano bajo la túnica del otro y con el susodicho mirando al otro con la boca -¿o es la mandíbula?- semiabierta, en un shock de sorpresa. Del mismo modo, un esqueleto que estaba sentado, con un farol en sus manos, acabo con un cigarrillo entre sus dientes que le otorgaba una forma de portero descarado.

-¿Que? Son señales en caso de que nos perdamos...-replico, bajandole los pantalones a otro esqueleto, con otros tres apuntandoles, con cara de estar riendose.

De repente, apareció entre las sombras un hombre. Este suceso no extrañaba para nada a la anciana, cuya historia de su vida tendía usar en muchas ocasiones esa misma frase. Pero muchas. Tantas veces que algunas novelas detectivescas estaban por pagar patente a la mujer por ese tipo de escenografía*.

-Oh...El gusto es enteramente mio, querido...-dijo Margaret, moviendo suavemente las cejas y las pestañas, en una acción que años atrás habría sido seductora, pero que ahora podría levantar tormentas eléctricas. Sin embargo, esa expresión desapareció momentáneamente ante la mención sobre el viejo mago- ¿No serás el amante de...

Sin embargo, la expresión desapareció cuando leyo el manuscrito.- Oh...-dijo, entrecerrando los ojos para verlo bien, como hacen todas las ancianas, a pesar de tener una vista y oídos especialmente buenos.- Entonces esta enteramente bien...-replica, con una risa que llena de calidez el lugar, como si fuese un pasillo de una taberna y no una concentración fantasmagórica de muertos y posibles experimentos mutantes. Finalmente, le dio una nalgada al especialmente duro trasero del joven recién llegado y continuó la marcha, terminando su frase- Y muy firme...

Finalmente, llegaron al punto en el que el bastón paro de tirar de la cintura de avispa (gigante) de Margaret, cayendo al suelo ante su...sus dueños. La anciana suspiró, mirando a los tres hombres, simplemente hablando con cansancio.- Falqued...se que siempre quisistes probar el sexo en grupo, pero esto es ridículo...Mas que cuando lo intentaste con esa pobre marinera borracha...

Sin embargo, la anciana no podía estar más errada y pronto la magia que se despertó a causa del viejo loco empezó a elevar la construcción. El tirón suave habría hecho a la anciana caerse de culo si no fuese por que la masa de su cuerpo estaba duramente agarrada por la fuerza gravitatoria que la misma producía hacia abajo. En otras palabras, un pequeño temblor no iba a hacer caer a una anciana que podría corresponder al 20% de la masa muscular de todo el profesorado de la universidad en la que estaba.  Lo que si inauguro la tragedia fue cuando un hueco se abrió en el suelo. Margaret dio un salto para atrás, pero....fue inevitable...

Una corriente de aire traicionera recorrió todo el cuarto, en dirección vertical, alzando las gruesas capas de tela que cubrían a Margaret. Lo que ocurrió es un misterio, envuelto en un enigma, rebozado en el aceite de las incógnitas. Algunos dicen que misteriosamente no paso nada. Otros dicen que un agujero de oscuridad absorbió la luz existente en el cuarto, cegando a los presentes. Margaret solo añade que se le subió un poco la falda. El narrador desea que solamente se vieran unas bragas color carne muy arrugadas...

La versión de Marga:

Cuando todo se estabilizó, comenzaron las preguntas. Todos se lanzaron al cuello del viejo loco hechicero. Muchos respecto a la situación, otros por la locura que estaba haciendo...Finalmente, cuando el idiota barbudo acabó, pudieron escuchar la respuesta.

-No hay tiempo de dar mayores detalles.-respondió uno de los Falqued, con prisas y a lo loco-Pronto vamos a caer sobre el techo de la fortaleza de Le Rain, deberán dar todo de sí, todo. ¡Joder! Tendremos que enfrentarnos a un mago, y no uno cualquiera…

-Un mago sombrerero...-Esos hijos de puta eran los peores. Te dicen que una pamela morada te combina perfectamente bien con ese traje que conseguiste rob...quit...arrebatar a una mujer en las rebajas, y ni mencionar que pareces una berengena rellena. Además, se acuestan con tu marido cuando no te das cuenta.

-El séptimo hijo de un séptimo hijo...-dijo, dedicandome una mirada que parecía decir que no abriese más la boca.

-Oh, bueno...eso es malo también.-Respondo, haciendo caso omiso a lo que el caballero decía. Si hubiera hecho caso cuando los hombres me dijeran que cerrase la boca, Margaret no estaría donde estaba**...

Las preguntas se volvieron a disparar como las avispas en un colmenero atacada por un adolescente***. Finalmente, la mujer se digno a preguntar otra cosa.

-¿Cómo puede hacer caótica la magia sin volver su propio hechizo caótico?-pregunto la señora, intrépita y preguntándose si había alguna manera de defender sus habilidades de los locos que estaban haciendo los hechizos. O replicarlo, por que, joder...para una fiesta esto era perfecto.

-Supongo que ha de ser un hechizo más poderoso, o bien, otro tipo de magia… -replico el viejales a medias, conociendo que la mujer tenia malas intenciones.

Sin embargo, el turno de preguntas paró cuando el edificio empezó a descender en dirección a otro edificio, con nosotros dentros. La peliblanca, la cual podía ser una prostituta habilidosa o una demonio con un gusto muy de burdel respecto a la ropa, gritó a Falqued que si nos iba a estrellar.

-Si, lo va a hacer-afirmó la anciana, poniéndose su escoba entre las piernas, flotando levemente en medio del cuarto para evitar cualquier tipo de temblor. Solamente tenía que seguir estática y el movimiento del lugar no le afecterían- Al menos si las lecciones de escoba que le di son precedente...-Añade, recordando las últimas veces que el mago se coloco sobre su escoba. Para ser un hombre, tenia un manejo pésimo de un palo entre sus piernas.****

Aun asi, mientras el edificio caía, la mujer se deslizo hasta donde el atractivo recién llegado se agarraba por su vida y pregunto.- Oye, chato ¿después de esto quieres tomarte una birra?

*Algo que muchos novelistas eróticos ya estaban haciendo. Sinceramente, no se podía escribir un párrafo en ese género sin tener que pagarle dos centavos a Margaret por palabra.
*En un castillo volador conducido por un mago ligeramente(bastante) incompetente.
***El como es ya asunto del tipo de imaginación de cada uno.
****Probablemente fuese por que era una escoba y no estaba acostumbrado a usar una como mago/hombre/nini.
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Margaret Orgaafia

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Re: La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]

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