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Una auténtica pesadilla...

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Una auténtica pesadilla...

Mensaje por Vendric el Mar Jul 04, 2017 7:07 pm

La vida era efímera… Y mis padres lo habían descubierto de la peor manera por mi culpa… Ahora debía cargar con las consecuencias de mis actos, con miedo a aquello que había hecho… Pero, ¿había sido yo quien lo había hecho? Tenía recuerdos de todo, pero no podía mover mi propio cuerpo… ¿Por qué iba a matar a mis padres? Les adoraba y…

-¿Qué más da lo que pienses, chico?... Lo único que estos seres tendrán en cuenta cuando te condenen a muerte será que tú mataste a tus padres… Ni siquiera se pararán a pensar si realmente lo hiciste tú. Nadie ha entrado ni salido de esta casa… no con esta tormenta… Huye, huye y no vuelvas, si quieres vivir…-

Dijo una voz en mi cabeza… Esas son las últimas cosas que recuerdo ahora mismo con seguridad… No han pasado ni dos días, y seguro que me están buscando. Los divium no suelen dejar nada al azar, a fin de cuentas… Me buscarán, me perseguirán, y me llevarán ante la justicia… O me darán por muerto en cuanto toque el suelo… Total, ¿qué les importa? La mayoría de ellos ni siquiera sale de la Ciudad de las Nubes.

Debí hacer caso a los signos… Debí darme cuenta de que estaba maldito… ¿Cómo sino iba a ser tan especial? ¿Cómo sino mis alas iban a ser oscuras, cuando las de mis padres eran claras? ¿Por qué sino me habían apartado de los demás niños cuando crecía?...
Pero no es momento de pensar en eso… Tengo hambre, mucha… Apenas llevo algo de dinero conmigo, y puedo considerarme agraciado si digo que llevo mi capa de viaje, y el bastón…
¿Y lo más gracioso de todo? Ni siquiera sé cazar… En realidad, puedo entender si los diviums no me persiguieran… El salir de mi tierra, metafóricamente hablando, ya es una condena de muerte para mi.

-Oh, ¿a qué vienen esos pensamientos tan lúgubres, pequeño?... ¿Piensas que he hecho todo eso para dejarte morir?... No, aunque tenga que apoderarme de tu cuerpo, y desterrarte hasta el lugar más profundo de tu existencia, no morirás… No hasta que yo cumpla mi objetivo…-

Aquella voz, aquella fría y terrorífica voz, volvía a sonar en mi cabeza. ¿La maldición me estaba haciendo volverme loco? ¿O aquella era mi propia voz?... No… yo no sonaba así, ¿verdad?
Me acurruqué un poco, sentandome en el suelo sobre el que había aterrizado… Habían pasado dos días desde aquel momento, y no había sido capaz de moverme de allí. No tenía fuerzas, no quería vivir, y ni siquiera había comido durante dos días… ¿Qué posibilidades había de que sobreviviera?

Escuché de fondo unas voces, que se acercaban… Bueno, seguramente no podría decir eso. De hecho… era yo quien se movía hacia ellos, y… no entendía por qué. Intentaba detenerme, pero mi cuerpo no me respondía. Intenté hablar, pero la voz no salía de mi cuerpo. Lo único que pude hacer fue escuchar otra vez aquella voz, fría y cortante, en mi cabeza.

-Si tú no quieres seguir adelante, que así sea… yo tomaré el control de tu cuerpo, y me encargaré de sobrevivir hasta que sea el momento… Pero recuerda una cosa… Ni siquiera la muerte puede librarte de mi.-

[...]

Una vez más, había tomado el control del cuerpo… Era increíble lo fácil que era hacerlo ahora. Desde que conseguí romper la barrera y liberar mis poderes, la brecha entre el alma de Vendric y la mía se había vuelto mucho más débil, así que podía apropiarme del cuerpo sin esfuerzo.

Sin embargo, también sabía que eso a la larga era malo. El haber liberado mis poderes, implicaba que también había dejado libres los de Vendric… Y eso a la larga sería malo para mi. Esperaba que muy a la larga.
El motivo por el que le había elegido a él era por algo muy simple: su conexión espiritual era mucho más fuerte que la del resto… ergo podría desarrollar mejor el espiritismo… Esa rama de la magia que no consideré en su día. Si… esa maldita rama sin la que, tras muchos años de estudio descubrí, no podría resucitar a Asla…

En cualquier caso, todo sería un mal menor con tal de poder verla de nuevo…
El chico trataba de hablar, pero aún estaba confuso, no sabía lo que le sucedía, por qué él había matado a sus propios padres, y porqué ahora no podía controlar su cuerpo.
En realidad no le culpo, él no es más que otro peón más que sacrificar en busca de mi objetivo, como también lo fueron sus padres… Tenía que comprobar que mi magia seguía funcionando, y por desgracia, eso no era así… Maldita sea, hasta me costaba reanimar un simple cadaver… O espera, ¿podía hacerlo? Ni siquiera lo he intentado aún… Pero creo que es hora de intentarlo.

Sonreí un poco cuando vi que, a lo lejos, una pequeña procesión caminaba hacia lo que yo entendía sería un cementerio… Total, había muchas cosas parecidas a tumbas, y una especie de mausoleo, todo ello rodeado de una bonita verja de metal. Por lo visto, no querían que nadie se escapara, o algo así… Pero eso no fue lo que me alegró… Sino la propia procesión.

En ella, un grupo de… ¿Cuantos serían? ¿diez? ¿tal vez veinte? personas transportaban un ataud… y tras ellos caminaba la que yo intuía sería la mujer y familia… ¿Por qué? Mujer de mediana edad, rodeada de niños, siguiendo un ataud. Blanco y en botella…

Era hora de jugar. Gracias, Vendric, por tener este cuerpo de niño bueno, sino todo sería mucho más complicado.
Aún estaba lejos, y aquellas personas parecían humanas, así que seguramente no me habrían visto aún. Así que alcé algo el vuelo, y con todo el sigilo que podía, me coloqué a varios metros por detrás de ellos. Entre los llantos, aquellas extrañas oraciones, y demás… Nadie se dio cuenta de que estaba allí.

Bien, era hora de empezar a jugar… Concentré mi magia, y rezando por que hubiera un cadaver en ese ataud, le ordené mentalmente que se alzara… Y él respondió a mi llamado, golpeando la tapa de la caja que le contenía.
Contuve una sonrisa, mirando aquella escena: aquellos que portaban el ataud, lo habían dejado en el suelo, asustados, y lo miraban con recelo. La mujer y los niños se habían echado al suelo, llorando, pues pensaban que un ente maligno estaba poseyendo a su difunto familiar… Y yo, me regodeaba viendo como todo aquello pasaba.
Mis poderes seguían existiendo… aunque muy débiles.

-Mira bien, Vendric… así es como se obtiene comida.-

El cadáver rompió la tapa del ataúd, y salió de él, profiriendo una especie de grito. Para ellos seguramente significara que estaba poseído, pero yo sabía lo que significaba: quería librarse de mi control, quería descansar en paz… Pero pronto lo harás, tranquilo… Aún debes cumplir mi propósito.

Tan pronto como ellos se descolocaron, aparecí detrás, alzando mi báculo, y gritando.
-¡Detente, ser infernal! Deja de esclavizar a este ser, y permite que sus familiares le den el descanso que se merece…-

Los demás, aunque un tanto absortos por la situación, no se movieron… pensaban que era un exorcismo real. Si ellos supieran que todo cuanto estaba haciendo, por lo que estaba esforzándome, era por seguir manteniendo en pie aquel cuerpo…
Pero la cara de niño bueno de Vendric, su voz, su aspecto… todo me ayudaba a cumplir aquel papel. Era perfecto.

-Soy un servidor del gran Rathma, y te obligo a salir de ese cuerpo... -

Al decir aquello, mentalmente obligué al cadáver a acercarse a mi, como si tratara de atacarme… Pero le detuve en el último momento. Golpeando con mi báculo en su pecho, grité de nuevo.

-Tus artes oscuras no te permitirán seguir en este cuerpo… ¡YO TE EXPULSO!-

Aprovechando ese momento, en que casi me quedaba sin fuerzas para mantenerlo, culminé mi actuación. El cuerpo cayó inerte al suelo, y yo me dejé caer sobre las rodillas, como si sufriera un gran dolor.
La mujer, preocupada, se acercó a mi. Pero yo sabía que no estaba preocupada por mi, sino por su marido.
Aprovechandome de aquella situación, le dediqué una cordial sonrisa, una de esas que tantas veces había observado a Vendric hacer, y asentí con la cabeza.

-No temas, mujer… el alma y cuerpo de tu marido descansarán en paz… ningún espíritu maligno volverá a perturbarle… Pues la gloria del gran Rathma le protege… Solo le pido un favor… Le agradecería algo de comer, cualquier cosa… por favor...-

Los ojos de la mujer se iluminaron al escuchar que Rathma protegía a su marido… Seguro que no estaría tan contenta si supiera que Rathma no existía… o que yo era el responsable de todo aquello… Pero me dio lo que necesitaba, comida, agua… incluso algunas provisiones para mi camino, pues como le dije, “Los servidores de Rathma debemos viajar por todo el mundo para ayudar a quienes lo necesitaban”...
Era increíble lo estúpidos y crédulos que podían resultar los humanos en ocasiones… Pero ¿qué más me daba? Mi objetivo seguía adelante.

Antes de partir, me despedí de aquella procesión como haría Vendric, con una cordial sonrisa, y deseandoles la mejor de las suertes, y fuerzas para poder sobreponerse a aquello. Sin embargo, cuando me di la vuelta, mi sonrisa cambió a una mucho más fría, y verdadera.

Me alejé volando del lugar, no sin antes decir unas palabras en mi mente.

-¿Ahora lo entiendes, Vendric?... Ni siquiera la muerte puede librarte de mi…-



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Re: Una auténtica pesadilla...

Mensaje por Alice Lydell el Mar Jul 04, 2017 7:25 pm

nice.

Aprobado. no me esperaba el giro que has dado para salir de la penosa situación.

saludos.


That´s what I said!


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Re: Una auténtica pesadilla...

Mensaje por Vendric el Mar Jul 04, 2017 7:29 pm

Me alegro que le haya gustado ^^
La verdad es que lo improvisé sobre la marcha al pensar que Kylar tomaría el control, jajaja



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Re: Una auténtica pesadilla...

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