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La niña que se fue (Azim)

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La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Lirio el Vie Jul 21, 2017 7:00 am

- ¡Estos! ¡Cómprame estos! – se había puesto sobre las puntillas, gritando con todas sus fuerzas, señalando un delicioso dulce hecho con el panal de alguna colmena de abejas que habían puesto todo su empeño en crear semejante manjar tan solo para que Lirio se deleitara con su sabor. Por su parte el dueño del puesto en el mercado miraba a la pequeña hada aterrado, pues con su emoción, Lirio estaba despidiendo ascuas de sus alas agitadas que caían en una lluvia sin fin sobre la desafortunada mesa de madera seca.

– Flores, definitivamente necesitamos flores – Nuvoria llevaba una linda canasta bajo el brazo llena de frutas, listones, hilos de todos los colores y algunas telas perfectamente dobladas. El día parecía ser perfecto, con el sol brillando con fuerza sobre sus cabezas y con un viento fresco que soplaba con vehemencia. Eso, y el hecho de que no hubiera mucha gente a esa hora hacían de Nuvoria y de Lirio usuarias habituales del comercio en la zona. Su padre siempre pretendía enviarlas con un pelotón de guardias, pero la pareja se las arreglaba para escabullirse y desaparecer entre los callejones, y si bien terminaban con un fuerte regaño, a la semana siguiente lo volvían a hacer como parte de su rutina.

– Princesa, estoy segura de que estos jacintos serán de su agrado -  comentaba Judith, una florista de mediana edad, con los cabellos siempre hechos un desastre y unas cuantas canas rebelándose en un descompuesto fleco lleno de perlas de sudor.
Lirio comenzó a revolotear alrededor de Nuvoria, haciendo mil señas para ganar su atención
– Los – dulces- COMPRAMELOS chillaba, ya con el rostro sonrojado por el esfuerzo. Nuvoria le dedicó una sonrisa de lo más serena.
– Ya, ya, por supuesto que si – dijo en un tono amigable, dándole el dedo a su amiga para que esta lo presionara como siempre gustaba hacer – También quiero unos claveles, a Ersia le fascina dormir sobre ellos y ya ve como se pone si no los compramos – Lirio jalaba con todas sus fuerzas el dedo de Nuvoria, intentando llevarla a donde estaban los caramelos – ¡No quiero flores! ¡Dame dulces! ¡D-U-L-C-E-S!
– Mira Ersia, aquí están los claveles, ¡Y están más hermosos que los de la semana pasada! - con suma facilidad llevó a Lirio hacia la canasta, donde la acomodó en las flores, y este, con un enorme puchero en el rostro se quedó de brazos cruzados, por una semana más.

A pesar de los inconvenientes, los paseos por el mercado siempre eran divertidos, y en general, maravillosos. Ambas se llevaban extrañamente bien, y se habían convertido en un apoyo la una de la otra para olvidar los malos sabores de la vida.
– Algo no me gusta -  dijo Lirio, tocando la mano de Nuvoria. Podía sentir el aire pesado, una tensión en el ambiente que auguraba cosas terribles.
– Mejor volvemos a casa – como si de una alianza en silencio se tratase, por primera vez ambas permanecieron quietas, caminando haciendo lo posible por pasar desapercibidas entre la multitud que comenzaba a congregarse al fin.

- ¡Lo ha matado! – el grito de Judith puso los pelos de punta a Nuvoria, Lirio por su parte dejó ver su minúscula cabeza buscando donde había pasado aquello. Era un grupo enorme de bandidos que estaban saqueando todo lo que encontraban en el mercado. Nuvoria jamás había presenciado algo así, y por primera vez comprendió porque no debía ir a lugares tan alejados de la ciudad. Comenzó a correr en dirección al palacio

– ¡Mira Asgurd! ¡Tenemos un rehén! – un hombretón del tamaño de un oso, y con la cara de uno tomó del brazo con fuerza a la muchacha, sacudiéndola como si pesara menos que un alfiler.
– Maldita sea Atherok, tenemos que largarnos ya, deja a la cría – el hombretón golpeó con fuerza el rostro de la muchacha, dejándola inconsciente.
- ¡Listo! ¿Nos vamos? -   Lirio voló como una flecha, dejando una estela de fuego detrás de ella, con la espada en mano dispuesta a defender a su amiga, y pinchándola nariz del oso. - ¡Mierda! - – rugió el oso, y como un rayo tomó a Lirio con la mano, estrujando su cuerpo. Lirio soltó un chillido de dolor, y el hombretón la azotó contra el suelo. – Estúpida cosa ¿Se lo pueden creer?

– Larguémonos ya – dijo uno más del grupo de matones, y todo el grupo desapareció entre las calles, con Nuvoria en hombros.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Abdel Azim el Vie Jul 21, 2017 9:42 am

Azim rebusco en su bolsa y volvio a contar pero era inuti, no importaba cuantas veces contara el dineron en su bolsa, este no parecia aumentar, no estaba acostumbrado a tener que preocuparse por cuantas monedas llevaba encima, el podia cazar su comida y dormir en descampado, eso no era ningun problema, pero sus botas empezaban dejar pasar el agua por un fisura en la suela y su armadura necesitaba reparaciones despues del ultimo enfrentamiento, por fuerza tendria que pasar a un pueblo a consultar al herrero y eso significaba que iba a necesitar dinero.

Supongo que habra que conseguir un empleo, se dijo con resignación, habia un poblado un poco mas adelante, seguro que si buscaba bien encontraria algo, algun mercader que necesite protección en un viaje o quiza que le ayuden a descargar a mercancia, tal vez incluso  el herrero del pueblo pueda encontrar uso para un ayudante con experiencia, centrado en ese pensamiento apuro el paso hacia el poblado.

Llego unas horas despues cuando el sol aun estaba alto, era temprano pero la caminata le habia dado sed, su cantimplora, seca desde la noche anterior y no habia fuente o arrollo a la vista, entro al pueblo con despacio una costumbre adquirida tras varias malas experiencias, el arma bien sujeta a su espalda, las manos a la vista y un poco separadas del cuerpo. Un guardia se tenso al mirarlo, pero no dijo nada ni echo mano a las armas asi que Azim lo tomo como un velado "puedes pasar", quiza la ubicación y el comercio de la zona hacia a la gente mas tolerante a la diversidad de razas penso casi con alegria mientras se adentraba en el poblado.

La sed le espoleaba mientras caminaba, tratando de ubicar el establecimiento que necesitaba  afortunadamente no estaba muy lejos, un edificio modesto pero de apariencia pulcra, con una imagen de un tarro pintada en un letrero en la entrada. Sintio como su boca reseca por a sed empezaba a salivar y se introdujo sin pensar en nada mas, ubico la primera silla vacia en a barra y pidio un trago sin saber muy bien que esperar.

La cerveza estaba clara, fria y con un ligero dejo dulce, Azim sintio como sus problemas se hacian mas ligeros a cada trago, se limpio la boca con el dorso de la mano mientras pedia otro igual, la mesera, una chica de cabellos de un rubio sucio y enormes pechos que su blusa apenas alcanzaba a cubrir, le dedico una sonrisa, algo que lo dejo completamente descolocado, cuando ella se agacho para rellenar su tarro en un movimiento gracil, casi estudiado, Azim no pudo evitar que su mirada se desviara al interior de esa blusa.

En la esquina un poco oculta entre las sombras se encontraba una mesa, en ella una docena de tipos compartian una par de grandes botellas negras. Mientras saboreaba su bebida pudo percibir que un par de esos tipos lo miraban mientras cuchicheaban entre ellos, el no queria problemas pero estaba aun sediento, cansado y no se pensaba ir por que un par de tipejos lo mirara mal, siguio bebiendo mientras miraba de reojo a la amigable mesera moverse gracil entre mesas contoneando las generosas caderas.

Una mano en el hombro lo hizo casi saltar, por instinto llevo la mano al arma, mientras que el hombre que se habia acercado a el levantaba las manos en señal de rendición, era un tipo alto casi tanto como el mismo, pero mas delgado, con una nariz aguileña, los pomulos altos y una sorrisa que le hacia pensar en un zorro.

Hey tranquilo grandote, no quiero pelear contigo, volteo hacia la mesera, es un bombón, verdad? anda por que no vienes a tomarte un trago conmigo y mis amigos.

Si la sonrisa de la mesera lo descoloco el ofrecimiento lo dejo estupefacto, solo alcanzo a asentir con la cabeza antes de verse caminando hacia la mesa oscura, la gente en este lugar definitivamente era diferente increiblemete sociales y abiertos, uno de los tipos lo saludo amigablemente, un tipo de un gran que parecia temblar cada que hablaba, le ofecio un vaso de aquella sustancia oscura y espesa que estaban compartiendo. El apuro el vaso hasta el fondo antes de empezar a toser, lo que fuera esa cosa, habia quemado su garganta, la sensacion de calor subia por su estomago hasta sus orejas, al ver su reaccion un par de ellos empezo a reir a lo que Abdel contesto cun una sonrisa timida mientras alguen volvia a llenar su vaso.

El no estaba muy seguro de querer mas, a decir verdad el primer trago lo habia echo sentir mareado y sus dedos se sentian entumecidos, pero  el tipo del abdomen prominente juro que se sentiria ofendido y sus padres y los padres de sus padres; si rechazaba el trago, el no queria ofender a las primeras personas que eran amigables con el en varios meses y mucho menos a sus ancestros, asi que volvio a vaciar el vaso y el siguiente y el siguiente.

Sus nuevos compañeros parecian gente muy agradable, no se entero de la mitad de lo que decian, ya que hablaban rapido, a gritos, interrumpiendose unos a otros y el se sentia mas disperso de lo normal. Pero se rio un monton, ademas en algun momento le ofrecieron unirse a ellos en un trabajo, ¡Que suerte!, penso mientras salia con ellos, en las afueras del pueblo se encontraron con un segundo grupo de gente, a la cabeza parecia estar un tipo del tamaño de un oso e igual de peludo.

Maldita sea, has estado bebiendo otra vez, ya podrias llegar una vez sobrio para variar.

Ho, vamos Valgar, me pediste que reclurata gente extra para distraer a los guardias, de donde esperabas que los sacara, del templo?
Ir, tomar lo que puedas, correr al desierto, eran las palabras que Azzim habia logrado retener en su mente y lo que pensaba hacer, siguio al grupo hasta lo que parecia un mercado increiblemente surtido, pero el no lo logro apeciar ya que apenas llegaron sus compañeros empezaron a volcar puestos y tomar la mercancia, un guardia se interpuso en su camino, pero el tipo de a nariz aguileña solo se rio antes de soltarle un golpe con una daga bien oculta en sus ropajes.

Lo ha matado escucho una voz que aparentemente era de mujer, quiza, todo lo oia un poco amortiguado. Pero o tuvo tiempo para ponerse a meditar esos detalles ya que alguen dio la señal de retirada, el no la vio, pero todo mundo empezo a correr asi que el hizo lo mismo, justo atras de un tipo que llevaba a una cria al hombro, vaya penso, de haber sabido que nos podiamos llevar gente, hubiera pasado por la mesera.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Lirio el Sáb Jul 22, 2017 3:31 am

Le dolía todo. Su pequeño cuerpo había pasado por un tormento indescriptible en solo un par de segundos, y pensaba que se había roto hasta los huesos que estaban en los huesos. Su cabeza parecía querer explotar en cualquier momento y al mirar alrededor solo veía nubarrones de colores por doquier. A lo lejos, como si su cabeza estuviera debajo del agua, escuchaba gritos que no lograba discernir.

– Se la están llevando maldición. ¡Haz algo! - quería gritarlo, pero su boca no estaba dispuesta a abrirse, y cuando lo intentó sintió el amargo sabor de su propia sangre ¿Cuántos huesos estarían rotos? Jamás había sentido uno romperse, y su sangre no la había visto jamás, no estaba hecha para algo así. – Vamosvamosvamosvamos – – arrastró una pierna, luego la otra, y una vez más. Poco a poco las cosas fueron tomando forma a su alrededor. La gente amotinada viendo como esos malditos ladrones se iban sin hacer nada para evitarlo. Con su amiga ahí seguramente y nadie que tuviera la inteligencia apra llamar a la guardia, y Lirio estaba segura de que si alguien gritaba “SE ROBAN A LA PRINCESA” en dos segundos habrían un equipo de búsqueda formado por todo el ejercito del rey. Pero ella no sería quien gritara… ¿Quién le entendería? Siguió caminando con dificultad, ignorante de que le llevaban quince pasos de diferencia al correr.

Cuando abrió los ojos sintió que el mundo le caía de bruces sobre los hombros. Todo el rostro le dolía, y cada vez que intentaba mover algún músculo se arrepentía inmediatamente después de soltar un quejido minúsculo, que de igual manera dolía como el infierno. Las manos estaban sujetas a algo que no alcanzaba a distinguir debido a la profunda oscuridad en que se encontraba.
Estaba en el suelo con las piernas adormecidas , la punta de sus dedos congeladas por el frío del desierto nocturno, y a lo lejos sonaba el crepitar del fuego y muchas risas de placer después de lo que pareció ser un gran día.

- ¿Vieron cómo se desparramaron sus tripas cuando lo rebanaron? – si no fuera por lo cruel de la conversación seguro hubiera pasado como una excelente velada entre amigos – Fue como “Slash! GRUAAAAAAA! ¡Lo ha matado! – siguieron muchas risas después de ello, algunos choques de latón y eructos estruendosos. Nuvoria comenzó a jalar de las ataduras con fuerza, haciéndose daño por el esfuerzo sin conseguir nada
– Y que trofeo te has llevado Atherok. No me gustan tan flacas, pero si la compartes…

Se quedó helada. ¿Compartir? ¿Qué le iban a hacer? La muchacha comenzó a sollozar desesperada, jalando una y otra vez la atadura. Empezó a jadear y los sollozos se hicieron notar mientras se jaloneaba con todas sus fuerzas, no notó a la persona que se había acercado.

- ¿Escabando? – Le tomó de los cabellos, jalándola con tal fuerza que todo su cuerpo se echó para atrás – Do hagas bobedias, de lasdimas das banidas, y do quedemos ge esdes dasdibada beda? – Tenía la nariz rota, la enorme nariz rota, y cuando sonrió mostro una espantosa dentadura llena de hoyos por todos lados, y saliva escurriendo entre las rendijas. [color=gray] – Dice ed jefe ge de vamo a beder de escdaba, pedo nosodos quedemos gedanos código… ¿du que quiedes? – Nuvoria no pudo decir nada, lo miró y en sus ojos encontró la perdición. ¿Esclava? Lo había dicho, estaba segura… ¿Qué pasaría entonces? Lo demás no lo entendió afortunadamente, y no necesitó hacerlo para entender en lo que estaba metida. El hombre la soltó de los cabellos, y le escupió en el rostro antes de irse por un tarro más de lo que fuese que estaban bebiendo. La muchacha dejó de luchar, y comenzó a llorar.


En medio del desierto una pequeña lucecilla volaba de un lado hacía el otro, desesperada por encontrar su camino.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Abdel Azim el Miér Jul 26, 2017 9:56 pm

Corrio junto con el grueso del grupo sintiendo una mezcla de alegria y asco, habia algo reconfortante en moverse en conjunto, riendo y tomando lo que quisieran sin importarales nada mas. Escucho un par de quejas de la gente pero estas se oian atenuadas y nubosas, lo que habia tomado parecia haber afectado sus sentidos se sentia como embotado, y al mismo tiempo ganas de reir y reir, todo le resultaba graciocisimo en ese momento. Pero por otro lado se sentia descompuesto, habia algo similar a la bilis en la boca y temia vomitar en cualquier momento.

Al llegar al campamento el panorama ya no se sentia tan divertido, los simpaticos tipos que tan amigables se habian portado durante "las compras" se empezaron a pelear unos con otros intentado arrebatarse el botin, uno intento tirar del macuto de Abdel, ahora a reventar de todo lo que le llamo la atención en el mercado. Abdel por respuesta le tiro un manotazo casi instintivo, un poco mas fuerte de lo que pretendia, por que el tipo cayo al suelo y se quedo ahi. El altercado duro unos minutos hasta que un hombre, probablemente el lider salto al frente a meter orden, con un par de gritos bien dados y unos cuantos golpes bien puestos, logro calmar el asunto algunos cuerpos fueron retirados del lugar y arrojados fuera del campamento, para que las fieras se deshicieran de la evidencia, Abdel miro al tipo a sus pies y comenzo a alejarse lentamente, no demasiado seguro de si aun respiraba.

La cabeza empezaba a dolerle y las ganas de vomitar se hicieron desesperadas, llego a una roca y vacio el estomago tras ella, el liquido le habia quemado al entrar y quemo al salir, pero se sintio mejor al expulsarlo, se alejo apenas un par de pasos de la mancha antes de sentarse, abrazar sus rodillas y esperar que sus sentidos volvieran a la normalidad.

Dormito quiza un par de horas y en su sueño puedo ver ojos acusadores, los de una vendedora y su hija; acurrucadas y aterradas, mas alla habia un viejo fragil sujetando su nariz ensangrentada y un hombrecillo regordete que miraba con horror como su carro habia quedado hecho añicos, de repente su oido ya no se sentia embotado y podia escuchar claramente "¡Auxilio!", "Monstruos", "¿Ahora como alimentare a mi familia?" Abrio los ojos de golpe y su mano se dirigio a su macuto atascado que hace unas horas le daba tanta risa, miro un pañuelo de encaje, para que rayos queria el esa cosa? O el sombrero de paja? O la mitad de lo que habia tomado?

Se levanto esta vez con la cabeza despejada pero muchisima sed, buscando cn la mirada alguna fuente de agua, pequeños grupos se habian ya acentado junto a fuegos y estaban compartiendo historias de sus "hazañas" de esta tarde,  Y que trofeo te has llevado Atherok. No me gustan tan flacas, pero si la compartes

La noche habia caido y el fuego de las hogueras brillaba intensamente en la oscura noche, uno de los tipos se acerco a el con un odre de vino en la mano y le invito un trago, con una amigable sonrisa a la que le faltaban un par de dientes, la imagen de el mismo tipo volando por un manotazo hace unas horas flasheo en su mente antes de negar con la cabeza y dirigirse a un pequeño pozo que aprecio como invocado por sus mas intensos deseos ante sus ojos.

Era apenas un hoyo en el suelo aunque bastane profundo, disimulado con piedras mas que delimitado; el tarro con el que sacaban agua estaba lamoso, pero en cuanto probo el agua sintio que no habia liquido mas dulce y refrescante en todo Noreth, se humedecio las sienes y la nuca mientras pensaba en los acontecimientos del dia. El sonido de un sollozo lo saco de sus pensamientos, un tipo con un olor que podia llegar hasta donde el estaba parado cuando el viento soplaba a favor, golpaba a una chiquilla amarrada, un sentimiento muy incomodo inundo su cuerpo, ira, verguenza, no sabria decirlo, recordo a la mesera que habia considerado tomar y de repente una  palabra brinco en su mente causando un escalofrio "compartir" nunca una palabra que habia pasado la mitad de su vida asociando con algo positivo le sento tan mal.

Se dirigio a la cria sollozante sin saber exactamente que hacer, metio la mano en su macuto y tomo lo primero que encontro, el ridiculo pañuelito de encaje que no recordaba a quien habia robado, alargo la mano ofreciendoselo a la muchacha sin saber que reacciòn esperar.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Lirio el Jue Jul 27, 2017 6:44 am

– Si, el cabello es de paja, ¡Como la de los campos! O bueno… ¡Como la de la arena, Pero más amarilla y con forma de cabello! – movía las manos intentando darse a entender con una frustración digna de un profesional. La serpiente con la que hablaba le miraba con cierta diligencia, aunque más parecía estar atenta a cada movimiento para engullirla de un bocado… ¿Pero cómo era eso posible? Ella era un hada, y todos aman a las hadas.
- ¡Por las raíces del árbol! ¿No viste nada? ¿Ni un grupo de gritones corriendo en estampida? – un siseo fue su respuesta. Lirio se molestó tanto que, prendiendo con fuerza sus alas se levantó en vuelo, dejando una estela de fuego  mientras la serpiente huía aterrada, quedándose con hambre. - ¡Los animales no entienden nada! ¡Son tontos!
El desierto era inmenso y Lirio no podía encontrar absolutamente nada alrededor, ni la ínfima luz de una hoguera crepitando, y su corazón se encogía cada vez más, augurando lo peor.

– No más, por favor, por favor – repetía una y otra vez con gran dificultad, tapándose el rostro para que no la golpeasen más. El hombretón ya se había ido entre carcajadas y por lo que se escuchaba había sido bien recibido después de contar su anécdota sobre la chiquilla llorona. Nuvoria jamás había sido maltratada en ninguna forma, y teniendo una vida tan acomodada, jamás imaginó que algo así podría pasarle.
Tiritaba de frío y su rostro estaba ardiendo, dolorido por el golpe. Las lágrimas no dejaban de caer y trató una vez más de soltarse sin mucho ahínco. Incluso logró articular un par de palabras, quebradas por la dolorosa boca llena de sangre, cuando vio que alguien se acercaba lejos del campamento.

– Por…favor, ayúdeme – el susurro era casi imperceptible, y lo poco que lograba escucharse se iba junto con el vaho de su aliento. Se arrastró aun con las piernas adormecidas, delirando que alguien podría ir a rescatarla ahí en medio de la nada. Lo miró suplicante, hasta que vio su rostro. El tipo era más grande que la mayoría de hombres que había en el campamento, y aunque su mirada se veía perdida y sin malicia, todo lo demás era horrendo a los ojos de Nuvoria. Ella jamás había visto a un orco, pero todo lo que escuchó de ellos hacía que pensara en muerte y una violencia que hasta el día de hoy lograba imaginar. Intentó arrastrarse lo más lejos posible de él, pero no alcanzó a moverse ni un palmo cuando el monstruo alargó su mano para entregarle un pañuelo, arrugado y lleno de polvo. Nuvoria le miró estupefacta, con el labio inferior temblando y un par de ojos vidriosos que no comprendían que pasaba. ¿Por qué los humanos, que eran su especie la trataban como a una basura que se convertiría en mercancía? ¿Y por qué una de las criaturas que más terror causaban entre las tribus y pequeñas aldeas era el único que se comportaba amable? Nuvoria podría estar aterrada, pero no había perdido la cordura… ¿O sí?
Quizás esa sería la oportunidad que tenía para salir de ahí, si lograba convencerlo de traicionar a los suyos… Quizás estaba soñando y él era el peor de todos… un orco. Acercó sus manos temblorosas y los grilletes sonaron con cierta parsimonia hasta que alcanzó el pañuelo, tomándolo con dificultad y llevándolo a su rostro, donde intentó limpiarse el hilillo de sangre que escurría por su boca, chillando de dolor.

- ¿Qué me van a hacer? – preguntó, esperando que la amabilidad del orco fuera sincera.


– Nuvoria! – la pequeña hada continuaba volando sin cesar, cansada de tanto buscar. La flama en ella se iba apagando con el frío de la noche, y realmente necesitaba descansar en la cálida lumbre de la hoguera que inconscientemente estaba siguiendo.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Abdel Azim el Sáb Jul 29, 2017 8:33 am

La chiquilla lo miro un segundo y su mirada lo dijo todo, estaba aterrada, aterrada por causa de el; como la mujer de puesto, como su hija, como el anciano y por desgracia a todos ellos les habia dado motivos. Una vez, solo una vez habia entrado a un pueblo sin que los guardias salieran a su encuentro o alguien amenazara con matarlo si hacia un destrozo y lo primero que se le ocurrio fue darles razones para nunca volver a confiar en un orco.

La niña por su parte en un arranque de valor tomo el pañuelo de sus manos , era apenas una cosita, no una criatura, como penso en un principio pero ciertamente muy joven y bastante menuda, tenia un cabello rubio bastante cuidado, cuando sus manos pequeñas y claras rozaron las suyas oscuras y llenas de callos se dio cuenta de algo importante.  Aunque cubierta de arena del desierto, con la cara magullada y temblando de frio, ella no era una simple lavandera del pueblo, sus manos eran suaves y sin rastro de callos, ademas esa piel tan clara nunca habria estado trabajando en los campos de sol a sol, quiza fuera la hija de un posadero acomodado o incluso de un noble.

El gesto de dolor de la chica lo saco de su epifania, esa cara fina ostentaba un enorme magullon y ella trataba de limpiarse sangre de la boca, de repente le parecio casi blasfemo que el hediondo se hubiera atrevido a golpear a una cosita tan menuda y asustadiza. El estuvo una vez en esa posición, amarrado en manos de desconocidos poco amigables y sin saber cual seria su destino, recordaba lo vulnerable y aterrradora que era la experiencia. Sin embargo cuando vio a la cria, noto un breve brillo de algo mas, esperanza? dificil de decirlo entre las muecas de dolor.

Que me van a hacer? pregunto a chica

Abdel por toda respuesta se encogio de hombros, pero eso no parecio tranquilizarla, asi que agrego

Hablaban de compatirte, supongo que se referian a violarte por turnos.

Las palabras abandonaron sus labios sin que el las reflexionara y por un instante deseo con toda su fuerza poder regresarlas a su garganta y hacer que se quedaran ahi.

Probablemente el lider no los deje agrego a toda prisa en un intento de tranquilizarla, despues de todo puede ganar mas si te vende como esclava

Eso tampoco sono muy bien, penso y al parecer la chica coincidia ya que no se veia mucho mas calmada con esa respuesta.

Bueno, eso evitaria que te violaran, ya sabes hay gente que paga una pequeña fortuna por una muchacha pura para....

Probablemente deberia callarme AHORA, se dijo asi mismo mientras suspiraba, de las presentaciones que habia tenido en su corta vida esta podria ser la quinta o sexta peor.

Sin embargo, luego agrego por lo bajo, supogo que a ti no te agradan ninguna de esas opciones, verdad?  Volvio a mirar a la cria que lo veia con una mezcla de terror y expectación y luego miro a la gente junto al fuego, ellos habian sido amables, le habian compartido su bebida y le habian dado el trabajo que el buscaba, pero la bebida le habia hecho ponerse enfermo y el trabajo era mas desagradable que destripar pescados, no, no creia que su lugar estuviera con ellos. Luego recordo el pueblo, su tranquila posada  y a  la guapa mesera; si regresaba lo que tomo y se disculpaba? lo volverian a dejar entrar? Probablemente no.

Yo...podria...no es seguro...quiza nos maten...pero... si en verdad te quieres ir.

En su mente empezo a formular un plan, era simple y basicamente dependia de que tan rapido pudieran correr y que tan bien lograban mentir, algo en lo que al menos el era malisimo, pero, mejor que nada, miro a la chica esperando alguna respuesta.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Lirio el Mar Ago 01, 2017 4:21 am

Cualquiera hubiera esperado todo tipo de arrebato frente a las crudas palabras del orco, que si bien no parecía obrar con maldad, carecía de todo tacto al hablar.
Nuvoria sintió que desde su pecho algo calentaba tanto que le quemaba el interior. De su garganta una fuerte arcada se mantuvo contenida, esperando el momento idóneo para manchar el suelo con bilis, mientras la joven princesa miraba con los ojos envueltos en lágrimas que renunciaban a caer miraba a Abdel. Fue un largo momento en que Nuvoria permaneció en silencio cual espectro deambulando entre el páramo.
No sabía exactamente como era una violación, pero entendía a la perfección que renunciar a su pureza la hacía algo menos que basura, por noble y acaudalada que fuese, y sabía a oídos de sus sirvientas que era algo atroz, doloroso, invasivo y por demás humillante. La simple idea de mostrar su cuerpo desnudo era inconcebible, y hacerlo en contra de su voluntad era un golpe funesto a todo su orgullo.
Sin embargo entendía a la esclavitud mucho mejor. Ella misma tenía algunas esclavas a su disposición, todas compradas por su padre, claro, y diferenciadas de sus criadas en muchos aspectos, sobre todo en cuanto a los deberes que las ocupaban con respecto del cuidado de Nuvoria, y aunque ella jamás había maltratado a una de las esclavas si comprendía que eran poco valiosas con respecto del resto de los seres vivientes. Simplemente las trataba como un mueble más en el palacio, uno que no podía romper ni golpear a capricho, porque de alguna manera entendía que eso dolía, y si llegaban a realizar algún acto imprudente, entonces mandaba a alguna de las criadas a castigarle.
Simples objetos que habían sido comprados en el mercado, justo como los hilos y agujas que ahora yacían perdidos en algún lugar lejos de ella, ¿Así sería su vida de ahora en adelante? ¿Cuántas princesas secuestradas habían sido abofeteadas bajo la orden de Nuvoria por algún acto imprudente? Ahora comprendía que era un rato de mala fortuna lo que podía convertir a alguien en una simple cosa, perder la pureza, dejar de ser ella misma… toda ella era sumamente frágil y por primera vez deseó estar en palacio, en su habitación, segura de que nada podía alcanzarla y que la vida no podía ser tan delicada como para destruir dieciséis años por estar en el lugar equivocado.

Y entonces escuchó al orco hablar sin comprender bien porque era el único que se preocupaba, e incluso pensaba en arriesgar su vida por ella… Quizás él sabía quién era Nuvoria y pensaba en pedir una recompensa por llevarla sana y salvo de regreso a su hogar. Quizás solamente era un buen hombre que intentaba ayudar a una joven en desgracia, cuya vida pendía de un hilo…

Pero era un orco, y no había nada en Nuvoria que le hiciese pensar que le ayudaría, salvo la buena fe y la desesperación.

Al fin las lágrimas comenzaron a rodar, silenciosas.

– Si… – habló con un nudo en la garganta – Me quiero ir

Estaba poniendo en peligro la vida del único ser que pensaba en salvarla y ¿Con que derecho? Nuvoria no era una mala persona pero estaba desesperada, era una niña pequeña que no comprendía las consecuencias de lo que estaba pasando, al menos no en ese momento. Miró a los ojos del orco sin saber por qué, y temió que él muriera a causa suya, se horrorizó con la mera idea de que pasara en vano, de que ella tuviera que cargar con la culpa de una muerte por querer salvar su vida, que siempre había creído más importante que la de todos los demás ¿Un orco? ¿Cómo podía ser un vil orco más importante que la princesa Nuvoria? Y aun así le dolía la mera idea de sacrificarlo pero ¿Qué podía hacer? Rompió a llorar desconsolada sin poder arrepentirse de su decisión, sin poder pedirle a Abdel que no tenía por qué arriesgarse, y eso la llenó de amargura.


- ¿Dónde te has metido? - Su vuelo se veía descompuesto y ella estaba sumamente agotada, la fría noche calaba en sus huesos y la soledad era apabullante. Lirio jamás había estado sola en su vida, ni siquiera cuando salía de aventuras en su hogar natal intentando escapar de los regaños de sus cuidadores. Ahora la sensación de estar desamparada en medio del desierto sin un solo lugar al que acudir la estaba desmoronando, y es que Lirio jamás se destacó por su paciencia, si el hada no encontraba algo en cinco minutos arrojaba todo al cielo y, enfurruñándose, se tumbaba en el suelo con piernas y brazos cruzados a que alguien más corrigiera el asunto, y justamente la persona que lo resolvía todo estaba desaparecida en quien sabe qué circunstancias.

– Te juro que si apareces no te voy a volver a pedir dulces – imploró, y como si de un hechizo mágico se tratase, la tenue luz de una hoguera llamó su atención, y sin pensárselo dos veces voló a toda velocidad echando estelas de puro humo en la noche, aun si bien no sabía si era por la esperanza de encontrar a su amiga o porque el calor del fuego la llenaría de vida una vez más.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Abdel Azim el Jue Ago 03, 2017 8:07 pm

La chiquilla estaba aterrorizada y Abdel sabía que en parte era por su culpa, maldita fuera su poca habilidad de comunicarse, pero aun así tuvo la voluntad de aceptar su propuesta, débil e insegura, pero era obvio que cualesquiera que fueran los peligros que les aguardaban, quedarse resultaba mucho menos tentador. El recordaba vagamente haber estado en una situación similar, una vez, pero al menos no había tenido la amenaza de una violación masiva sobre su cabeza.

Asintió con la cabeza y miro de reojo hacia la hoguera, desde que había hecho su ofrecimiento sentía como si varios de ellos lo miraran de reojo y sospechando, pero en verdad nadie volteaba hacia allí, solo son nervios, nunca habia hecho algo así, se dijo a si mismo.

La miro de nuevo y le dijo, vendré por ti más tarde, ellos están bebiendo probablemente algunos también vendrán, su líder los controla, pero no por mucho, si salimos de aquí cuando estén lo bastante borrachos para aturdirse, pero no tanto para descontrolarse, podríamos hacer algo de distancia antes de que se den cuenta…quizá.

No espero respuesta, la verdad el mismo estaba consciente que no era un gran plan, era un tiro de suerte y la suya no se distinguía por ser buena en lo absoluto, le hubiera gustado pensar que ella podría tener buena suerte por ambos, pero estaba atada a una estaca a la mitad del desierto. Se dirigio de vuelta a la fogata, una brisa helada le erizo el vello de la nuca, no sabría decir si era por el frio o los nervios, pero trato de fingir una confianza que estaba lejos de tener, el calor de la fogata contrastaba con el frio que los rodeaba.

Alrededor de la fogata la gente reía y seguía bebiendo, el tipo desdentado del hedor particular miraba a la cría y hacia un gesto con la lengua y los dedos muy gráfico y los dos tipos a sus lados reían a carcajadas, por un momento deseo estrangularlos a los tres. El olor de la carne asada lo hizo animarse a sentarse cerca de las llamas, un grupo se jugaba sus ganancias a los dados, sentado sobre una roca, estaba el líder del grupo, una espesa barba negra le cubría las mejillas, y usaba un abrigo largo, uno de sus ojos estaba cruzado por una cicatriz pero el otro era de un negro intenso que Abdel nunca había visto y a la luz de las llamas parecía lanzar destellos azules, de rasgos regios y personalidad imponente hacia ver esa simple piedra como el más regio trono, parecía mirarlos a todos y a la vez a ninguno y cuando sus ojos pasaron por Abdel sintió que le decían “lo sé todo” por un momento quiso encogerse como un chiquillo al que han descubierto en una fechoría, a pesar de que el tipo debía pesar unos 10 kilos menos que él y medir casi lo mismo.

En parte para evitar mirarlo y en parte por hambre se inclinó para tomar una de las varillas que sostenían un pedazo de carne sobre el fuego, parecía ser alguna especie de reptil, sin la piel no podía estar seguro y tampoco era un detalle que le importara gran cosa, volvió a mirar al hediondo, si olor, sus gestos, la forma en que miro a la cría y sobre todo su risa, las ganas de estrangularlo volvieron de golpe, mas intensas, quería tirar los escasos y podridos dientes que le quedaban a golpes y seguir golpeando hasta que sus manos se humedecieran con su sangre, hasta que su cráneo crujiera, el deseo asombro un poco a Azi, pero aferrándose a el eliminaba los nervios.

Las botas de vino volvieron a circular, y todo tipo de licores, un a veces algún valiente sin demasiado sentido del asco y ya algo borracho le pasaba una botella o bota, el nunca las rechazo abiertamente, pero también evito tomarlo, algunos de ellos solo con olerlos le hacían instintivamente arrugar la nariz y otros le queman con apenas humedecer los labios. Sentía como los ánimos se caldeaban en el lugar y las pelas volvieron a tener lugar.

Te digo que ese imbécil hizo trampa.

Yo no tengo la culpa de que tu suerte en los dados sea tan mala como la de tu madre cuando no logro abortarte.

¿Que dijiste maldito folla ovejas?

Vaya a parte de salado sordo, tu madre en verdad tomo demasiadas hierbas

Un par de cuchillos salieron a relucir pero salieron volando poco despues y los ladronzueos cayelon al suelo en una maraa de puños y puntapies.

Un par de metros más allá el tipo del abdomen prominente le preguntaba al peludo.

Oye hablando de follar, Atherok. HIC. Ya decidiste ya decidiste que vas a hacer con “tu parte del botín”

Apuesto a que sabe dulce, agrego uno mas.

Parece una gatita bastante asustadiza, digo el hombretón meciéndose la barba algo pensativo, en sus ojos había un brillo particular, parte alcohol y parte algo más, no creo que haga falta gran cosa para domarla.

A su espalda, silencioso como una pantera, el líder se había movido hacia esa conversación en particular.

Abdel trataba con fuerza de no mirar y simplemente escuchar sin levantar sospechas, pero fallaba estrepitosamente y lo sabía, el hecho de que los movimientos de esa escena en particular fueran captados por algunos otros miembros del grupo era un flaco consuelo.

Tu no vas a hacer nada con “tu botín”, a esa la vamos a vender en el nido mañana a primera hora, si no estuvieran los hombres tan borrachos los mandaría ya mismo. Pero como están ahora dudo que lleguen o siquiera que en verdad vayan.

El hombretón frunció el ceño y se puso de pie encarando al líder.

El botín es mío, yo la he cargado no, “tomen todo lo que quieran, lo que puedan sostener es suyo”, eso dijiste, por eso estamos aquí y no con Shebba, porque prometiste no quedarte con todo, no como ese aborto de goblin, dijiste que contigo sería diferente, ¿O acaso ha cambiado el poderoso Abraxas de parecer?

De repente el líder pareció crecer dos palmos, la luz flasheo en sus ojos y rápida como una serpiente su mano se aferró al cuello del hombretón frente a él, con los músculos tensos y el rostro repentinamente convertido en una máscara de odio, lo levanto en el aire y comenzó a apretar la garganta de su presa.

Escucha bien Athenok porque solo voy a decírtelo una vez, nunca vuelvas a mencionar ese nombre en mi presencia. ¡NUNCA!

El rostro de su víctima comenzaba a ponerse morado, la lengua se asomaba por su boca junto con un hilillo de saliva espumosa, sus ojos comenzaron a entornarse mientras sus pies daban pequeños puntapiés como convulsionándose.

Te sentiste muy listo tomando a la cría verdad, ¿verdad?, ¿pero no te detuviste un segundo a pensar que alguien puede intentar buscarla maldito idiota, es lo que quieres?  que tengamos a un contingente de la guardia aquí, mírala bien imbécil ¿Te parece una lechera?

Luego para fortuna del tipo que parecía estar a punto de caer inconsciente el agarre se aflojo y su voz se hizo más calmada.

No espero que lo entiendas, pero entiende esto, aquí yo soy el líder, si no te gusta podemos hacer un círculo y pelear por el título, será amable y te dejare escoger el arma, pero hasta entonces haces lo que yo diga y yo digo que nadie toca por hoy y mañana en cuanto alguien este lo bastante sobrio para hacer negocios, va y la vende.

Miro a su alrededor desafiante mientras soltaba el cuerpo del hombre que cayó al suelo como un costal, jadeando por aire.

¿Entendido?

La gente a su alrededor solo alcanzo a asentir mientras el líder giraba sobre sus talones y egresaba a su lugar en la fogata la cual empezaba a menguar, cuando paso junto a Abdel le lanzo una mirada de desconfianza.

Y tú que miras orco, joder, a ti no recuerdo haberte reclutado, y mira que recordaría un rostro como el tuyo, ¿¡como llego aquí este aquí!?

Afortunadamente el tipo gordo interrumpió, tenía la nariz y las mejillas rojas, se veía como si hubiera ganado un par de libras y apenas pudiera tenerse en pie, Yo lo traje Abraxas – HIC- pensé que su presencia ayudaría y vaya que lo hizo -HIC- debiste verlo en el mercado, levantaba los puestos sobre su cabeza -HIC- y los sacudía como si fueran ramitas. Era como WOOOARR y luego CRACK.

Para alivio de Abdel el líder se encogió de hombros, no había hostilidad en él, aunque agrego- ¿ y no encontraste uno que tuviera ens cara de idiota?-

Nuuu-Hic- era el único que había.

El líder solo entorno los ojos y agrego por lo bajo.

Vete a dormir Simeón, ya estas ebrio. Y siguió caminando en un silencio que parecía sobrehumano.

En algunas partes se recuperó la algarabía, la gente siguió conversando como si no hubiera pasado nada, pero otros más decidieron irse dormir, Abdel mismo, sentía una gran envidia de ellos el mismo entrecerraba los ojos a ratos pretendiendo dormir, pero se pellizcaba de tanto en tanto para evitarlo, lo último que quería era quedarse dormido y que su oportunidad para salir de ahí se fuera con las primeras luces de la mañana. Y sin embargo la oportunidad llego un par de horas después, justo antes de que Abdel se hartara y decidiera dormirse de verdad. Mientras yacía hecho un ovillo con su macuto aferrado al pecho y algunos moretones en el antebrazo del esfuerzo por no dormir,  escucho un sonido suave, como de alguien que se intentaba mover con discreción, aunque sin lograrlo del todo, el hombretón ese tal Atherok, se había levantado e iba hacia la cría.

La mayor parte del grupo dormía o estaba demasiado ebria para enterarse de gran cosa aunque el líder, previsor, antes de retirarse a su tienda, había asignado a un par de tipos el cuidado de la cría sin embargo, uno de ellos comenzaba a cabecear y el otro jugueteaba a lanzar una daga al aire y atraparla sin poner mucha atención en su trabajo.

Abdel se quedó tan quieto como pudo mientras mentalmente contaba hasta veinte, dando tiempo a que Athenok pasara a su lado sin dedicarle ni una mirada. En cuanto lo hubo pasado conto esta vez en reversa antes de levantarse el mismo e ir tras él, la hoguera era apenas unas ascuas extinguiéndose, bailando ante cada murmullo del aire que levantaba pequeñas nubecillas de arena en el suelo del desierto, borrando las huellas de ambos lentamente.
El guardia que jugaba con su daga la arrojo especialmente alto de manera distraída luego abrió la mano para atraparla, pero la daga no cayó por lo que volteo inmediatamente. Athenok sostenia su daga que había atrapado cuando pasaba por sobre la cabeza su cabeza y ahora la sostenía apretada sobre sus labios como si de su dedo índice se tratara en una clara señal de silencio.

Shhhh no queremos despertar a Rashim, ¿Verdad?

Athenok que crees que haces aquí? Abraxas no quiere que nadie se acerque a la cría hasta mañana y tu menos que ninguno.

O vamos Klim, ¿Ahora vamos a dejar también que Abraxas nos quite nuestras ganancias? ¿no fue esa la razón por la que traicionamos a Shebba?

Cállate Athehnok, añadio el guardia con tomo alarmado y mirando alrededor,  El podría oírte y ya sabes cómo se pone cuando hablamos de su hermana.

Si, dijo al tiempo que con la mano libre exponía su cuello mostrando el enorme moretón producto del encuentro de hacia unas horas, lo que le hizo a su hermana fue brutal ¿y todo para que?, para que ahora el haga lo mismo.

No me preocupa lo que le hizo a su hermana cabeza hueca, me preocupa lo que nos pueda hacer a nosotros si lo contrariamos.

¿En serio Klim? ¿Tanto miedo le tienes a Abraxas que dejaras pasar una oportunidad como esta? ¿cuantas veces has visto una que se vea tan “limpia”? te apuesto que aún es virgen.

Klim pareció pensárselo un momento, y luego agrego, francamente Athenok, si, le tengo pavor, ahora devuélveme mi daga y lárgate o yo mismo le diré al jefe que estuviste hablando de más por aquí.

Ho bueno, le dijo Athenok con tono de decepción, mientras bajaba la daga, es una lastima

Luego la subió con fuerza, la punta hacia arriba entro limpiamente en su garganta y se alojó en su cerebro donde finalmente encontró resistencia y se quedó encajada. Klim apenas hizo ruido un sonidito como de alguien de se ahoga con un vaso con agua, pero es incapaz de toser, antes de que sus ojos se perdieran foco y cayera a la arena.

Te hubiera dado un turno.

Luego se volteo hasta donde estaba el otro guardia quien había despertado repentinamente con el suave sonido de su compañero cayendo al suelo Y tu Rashim, ¿también vas a ir de chivato?

Que va hombre a mi dame un turno, dijo mientras alzaba las manos a la altura del pecho para mostrar que no tenia armas  y le dedicaba una sonrisa cómplice.

Athenok no espero mas, se dirigio a la niña con un brillo demencial en los ojos, parte alcohol, parte rabia y parte lujuria. Rashim lo seguia unos pasos atras

Me importa una mierda de troll lo que Abraxas haya dicho, tu eres mi botín y voy a disfrutarte dijo entre dietes mientras se tiraba sobre la niña a grandes zancadas, en un instante estubo encima de ella con un gesto a medio camino entre sonrisa y gruñido que dejaba entrever unos hilillos de saliva, sus manos empezaron a buscar a tientas los pechos de la chica por encima de la ropa con una voracidad animal

Rashim se acerco a la estaca que  la sostenia y desenvaino su espada, el acero brillo  a a luz de la luna y  bajo rapidamente , la cuerda cedio al impacto.

Aqui no tortolo, vamos a alejarnos un poco del campamento o nos van a descubrir, vamos  tras las rocas

Athenok respondio con un gruñido de molestia pero asintio con la cabeza, puso una mano sobre la boca de su presa y con otra la tomo de la muñeca con fuerza suciciente para dejar moretones, su deseo era ya evitende en sus pantalones pero aun tenia un hilo de cordura.

Ven florecita, veamos si le hubiera ganado la apuesta a Klim, dijo mientras le metia un tiron para hacerla caminar en direccion a un pequeño conjunto de rocas, una de las pocas estructuras entre las dunas.

Si, claro, adelantate, dijo Rashim con tono sarcastico, pero luego se puso serio, voy a dejar un señuelo en caso de que alguien venga a mirar, añadio mientras emepezaba a amontonar arena y se hacia de una manta para asemejar un cuerpo tendido donde deberia estar la chica.

Abdel tirado sobre la arena no podia creer su suerte, esos humanos estaban haciendo la mitad de su trabajo, bueno quiza no tanta suerte para la chica, que estaba a nada de ser el juguete del peludo, pero si para el escape.

Athenok llego a las rocas y empujo a su presa de espaldas sobre las una piedra plana, su mano fue al cuchillo de caza y lo apoyo contra su cuello, lo paso de arriba a abajo ejerciendo presiòn suficiente para sacar unas gotas de sangre, shh, calladita, le dijo casi con complicidad mientras lo usaba para acariciar su menton, su  garganta y lo bajaba por su escote, mientras tanto alejaba la otra mano lentamente de su boca.

Afuera Rashim habia acabado su figura de arena y se disponia a unirse a su compañero para la diversiòn cuando sintio una presencia. Se llevo las manos al arma pero no alcanzo a desenfundar antes de que un mazaso seco le diera en la nuca, cayo de bruces tragando un poco de arena en el proceso, pero no lo noto.

Dentro de la cueva Athenok  empezaba a rasgar la fina camisa con el cuchillo al tiempo que usaba sus rodillas para separar las piernas de la cria, su aliento alcoholizado y maloliente hacia pequeñas nubes con cada jadeo exitado, inclino la cabeza sobre las marcas que habia dejado el cuchillo pasando su lengua por ellas, dejando un camino de saliva caliente y espesa sobre la piel de Novoria.

Levanto la cabeza con una expresion de extasis y triunfo, al diablo Abraxas y sus jueguitos de poder!, para esto es que habia elegido esta vida! pero cuando trato de bajarla encontro que una manaza le tapaba la boca y otra la mano que tenia el cuchillo retorciedole la muñeca dolorosamente, en un reflejo solto el cuchillo pero el agarre no cejaba, entonces trato de gritar, pero la mano en su boca se aferro mas.

Abdel  miro a la cria, su camisa estaba rota pero por lo demas parecia bien, aun asi sintio que su sangre hervia y apenas fue capaz de contenerse para decir.

Toma el cuchillo, vez esa bolita en su garganta? clavalo ahi.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Lirio el Dom Ago 06, 2017 5:08 pm

- Toma el cuchillo, ¿Ves esa bolita en su garganta? clávalo ahí.

Tomó el cuchillo obedeciendo a Abdel como si de una marioneta se tratase. Le ardía la cabeza de una forma que jamás olvidaría, de una forma tal que sentía como sus pensamientos se obnubilaban dentro del calor, del dolor punzante que se enterraba en su cráneo con cada latido de su corazón. Tuvo que tomar el cuchillo con ambas manos pues estás temblaban de una forma tan caótica que temía cobrarían vida propia en cualquier segundo. Incluso sus piernas se sentían débiles y cuando intentó ponerse en pie las rodillas se opusieron a trabajar, dejándola flexionada en una posición que incluso era dolorosa.
Temía hablar, moverse, y sabía perfectamente que en el momento en que dejara escapar su voz rompería en llanto.
Enfrente de ella estaba aquel maldito que provocó todo lo que había vivido en ese día, y el orco había cumplido su promesa, arriesgando su vida por salvarla pero… ¿Para qué? ¿Qué conseguiría él? No podía pensar en ello simplemente, solo miraba al hombre que rompió su hermoso vestido, que la tocó sin cesar y ultrajó todo su cuerpo con las manos. Podía sentir aun la saliva recorrer su pecho desnudo, el aliento invadiendo su nariz mientras abría sus piernas para dejar que ella sintiera su miembro entre ellas, y como la lastimó en cada momento desde que la tuvo entre sus manos

”Shh, calladita” – Había dicho, y ella obedecía. Las piernas temblaban y las lágrimas cedían a la impotencia, como también lo hacían las ganas de gritar mientras hundía el cuchillo en la bolita, de escupirle en el rostro y patearlo hasta matarlo.
El tipo intentaba decir algo, pero la manaza de Abde le prohibía todo sonido, y Nuvoria podía ver claramente que los ojos de Athenok la miraban a ella, con miedo… y eso la hizo sentir poderosa por una vez.
“¿Ahora quien tiene el poder?” Pensaba para sí misma con la urgencia de gritarlo. Aferró al cuchillo con más fuerza.

La bolita.

Athenok tragó saliva, y la bolita se movió con el mismo miedo que las manos de Nuvoria cuando comenzaron a temblar. Sería tan fácil meter el cuchillo ahí, pero la princesa no se atrevía a mover un solo palmo, ella no era una asesina, no podía concebir matar ni siquiera a ese monstruo pues en su mundo debía haber alguien que hiciera eso por ella, alguien que impartiera justicia en su nombre y se convirtiera en actor de su voluntad como siempre había sido en palacio. Pero comprendía en el fondo que estaba sola y nadie iba a impartir justicia en su nombre, que su voluntad no tenía más intérprete que Nuvoria y eso era insoportable.

Entonces despertó de su ensoñación. Athenok comenzó a luchar contra el orco, había dejado la desesperación por rabia y gracias a la tardanza de Nuvoria encontró fuerzas para pelear, y logró descubrir su boca de la mano de Abdel.

– ¡Voy a romperte el puto cráneo! - – rugió – ¡Y cuando lo haga voy a follar a tu puta tan fuerte que la voy a matar! ¡Y muerta la volveré a follar! – volteó a ver a Nuvoria - ¡Me vas a suplicar zorra! ¡Te voy a romper!

Nuvoria chilló desesperada, aferrando con fuerza el cuchillo.


– Bendito sea el frío de los humanos – había posado sus manos cerca de una hoguera, que si bien estaba prácticamente extinta le daba el calor suficiente a Lirio para que se recuperase. Podía sentir el brío de sus alas una vez más, le llama en su interior se agolpaba con fuerza recobrando la voluntad. La muchacha volteó a ver a su alrededor, donde el grupo de gente descansaba plácidamente después de lo que pareció ser una noche inmensamente larga. Cada uno de ellos tenía armaduras de cuero desgastadas, armas desvencijadas de todo tipo y cosas valiosas entre sus pertenencias. Lirio sintió que el tiempo pasaba demasiado despacio mientras miraba a su alrededor, había caído en el campamento de los bandidos que habían creado todo el caos en el mercado, podía estar segura de ello pero ¿Dónde estaba Nuvoria?

Cerró los ojos intentando sentir la presencia de su amiga, pues ella era un ser mágico y debía ser capaz de sentir la presencia de aquellos a quienes amaba ¿No? Pero lo único que alcanzaba a percibir era el hedor del alcohol, y de la orina atrapada en los pantalones de algunas personas
¿Cómo diablos se orina la gente en sus pantalones? Lirio volvió a mirar a su alrededor y se encontró con la misma penumbra y los mismos matones que se orinaban encima cual niños pequeños. Lirio tuvo que contener la urgencia de echar a reír, principalmente debido a que todos ellos medían más del quíntuple que ella, y estaban armados. Desafortunadamente las mil maneras de jugarles una broma tenían que ser reprimidas en favor de la seguridad de su amiga

- ¿Pero dónde estás? – se quejó dando un buen golpe al suelo con el pie, y como por acto de magia un chillido resonó a lo lejos con el eco. Las alas de Lirio no dudaron en encenderse, y voló tan rápido como pudo para llegar al lugar.

– ¡Por lo más sagrado! – la escena que vio en ese momento jamás la olvidaría. Su amiga estaba con la ropa rasgada, llena de fango y algo rojo que se le pegaba al cuerpo semidesnudo como las bayas que comía cuando era más pequeña, había un gigante tremendamente feo de pie, y otro en el suelo lleno de la cosa roja. Nuvoria le estaba enterrando una y otra vez un cuchillo mientras maldecía de mil formas distintas y gritaba en otras mil más. Jamás había sentido Lirio en su vida tanto terror, tanto odio y desprecio en un solo momento. La desesperación consumió su pequeño corazón y no se le ocurrió más cosa que volar y abrazar el rostro ensangrentado de su amiga.
Nuvoria al sentir el tacto cálido del hada se detuvo por un momento, y por vez primera desde que todo comenzó el cuchillo cayó encima del cadáver de Athenok. Las manos temblaban de forma descontrolada, los labios no estaban de brincar. Nuvoria al fin rompió el llanto, y fue tal su desgracia que el más duro de los corazones se ablandaría con sus sollozos
– Todo está bien – intentaba decir Lirio, sabiendo que nadie le entendería y sabiendo que tenían que largarse de ahí cuanto antes, pues todo ese ruido debía de ser percibido por alguien pero ¿Cómo decírselo a su amiga? Nuvoria no paraba de llorar.
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Re: La niña que se fue (Azim)

Mensaje por Abdel Azim el Mar Ago 08, 2017 12:12 am

El tipo, era grande, fuerte y apestaba, Abdel se había ayudado del elemento sorpresa, que estaba borracho como un navío y de que estuviera distraído con la cría para caerle encima, pero aun así requirió las dos manos para sacárselo a la niña sin que tuviera tiempo de apuñalarla o de gritar por refuerzos aun así requería de toda su fuerza para contenerlo. La niña sin embargo tenia las dos manos libres así que decirle que lo apuñalara ella, le pareció la opción más natural en ese momento, dos segundos después tenía serias dudas al respecto, medio minuto más tarde llego a la conclusión de que había cometido un terrible error y un minuto después quería golpearse a si mismo por ser tan imbécil en tantos sentidos.

La cría titubeo un segundo, como si no supiera que hacer con el cuchillo, temblaba como una hoja y cayó al suelo, Abdel sostenía la muñeca con la que el tipo empuñado el cuchillo en un ángulo doloroso mientras que con la otra mano evitaba que gritara y por la manera en que se retorcía era lo mejor, un grito podría poner sobre aviso a medio campamento que estaban alejados y borrachos pero no tanto, bajo su mano podía sentir los músculos del otro sujeto tensándose, el sudor de ambos se unió en una mezcla asquerosa y resbalosa que dificulto su agarre hasta que de un violento movimiento del cuello logro liberar su boca y empezó a hablar, no grito por ayuda ni pidió misericordia, eso tenía que reconocerlo, en su lugar se puso a hacer amenazas lo cual pareció reactivar los músculos de la cría que en  un arranque de miedo o de rabia soltó un chillido.

Demonios

Fue todo lo que alcanzo a murmurar Abdel antes de quedarse petrificado, si por un instante pensó que la cría no lo mataría, se equivocó, la niña con una expresión que lucía como la de una persona completamente diferente, clavo el cuchillo y lo clavo y lo volvió a clavar una y otra vez mientras Abdel sujetaba la muñeca con una mano impidiendo que se levantara y lo tomaba del pelo, el único asidero más o menos firme, con la otra. La chica siguió con su frenesí hasta que era claro que Athenok estaba muerto y lo siguiente, Abdel llego a pensar que si tiraba con un poco de fuerza le arrancaría la cabeza ahora prácticamente sin cuello como si de un muñeco se tratara. Mientras la niña seguía apuñalando y maldiciendo de una manera que le hizo pensar a Abdel si no se abría equivocado y en vez de una chiquilla acomodada la cría no sería una pescadera del puerto.

Tan impresionado estaba con la extraña reacción de la cría que no noto algo como una luciérnaga, pero más grande y brillante que volaba a toda velocidad a la cara de la muchachita hasta que la impacto, al momento la cría rompió en llanto de una manera descontrolada, al principio pensó que esa cosa pudo haberle quemado la cara pero al segundo abandono la idea ya no parecía que tuviera alguna quemadura o que llorara de dolor…físico; fue ahí donde Abdel considero haber cometido algún error al decirle que apuñalara a Athenok, la cría no parecía aliviada por estar a punto de liberarse, ni contenta de haberse vengado, más bien se veía… desolada.

Abdel se sintió, culpable, aunque o sabía exactamente porque, lo cual lo hizo sentirse bastante estúpido, ambos sentimientos familiares que al final lo hacía sentir inapropiado y fuera de lugar. Fuera de lugar penso…

Hay que salir de aquí.

Si, los gritos de Athenok no habían despertado a nadie, entonces las de la niña lo hicieron y si por un milagro no fue así, no tardarían con tanto ruido.
La niña no pareció reaccionar, estaba en el suelo aun llorando y él no sabía que hacer, hasta que escucho los primeros sonidos venir del campamento, fue entonces que decidió que no había tiempo que  perder, no sabía que hacer para consolarla, así que hizo lo único que se le ocurrió, con una de sus manazas le tapo la boca mientras se llevaba un dedo a los labios para acto seguido tomarla en brazos y comenzar a correr, si tan solo hubiera caballos en el campamento todo sería más fácil pensó, pero no los había y no tenía caso pensar en imposibles, solo había visto un puñado de carretas arrastradas por bueyes y incluso más lentos y pesados que el mismo.

Se movía tan rápido como podía aún era de noche, oscura y sin apenas luna y la brisa nocturna movía la suave arena borrando lentamente incluso las pesadas pisadas de un orco con una cría encima. Ellos estaban un poco apartados del campamento, gracias al desastroso intento de violaciòn pero no lo suficiente para sentirse seguris. Mientras corría sin atreverse a voltear para verificar si los estaban siguiendo o no solo alcanzaba a pensar,
Si tan solo pudiera hacer suficiente distancia penso, mientras se maldecia asi mismo por ser tan imbecil y no haber visto venir la lucha que daria Athenok o la histeria de a cria, o la posibilidad de que alguien se despertara y los viera, pero ante todo por haberse metido en este problema en primer lugar.

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Abraxas se retiro temprano a su tienda, ver a sus hombres beber hasta la inconsiencia no era su actividad favorita, sobre todo esa hiel ardiente que acostumbraban llamar alcohol, la mayoria de esos vagos asquersos se dormiria sobre la area, quiza uno que otro se molestaria en tenderse sobre alguna manta, pero la mayoria caeria donde le llegara el sueño, solo el y un puñado de sus leales tenian acceso a tiendas y las minimas comodidades que un campamento cmo este podia ofrecer, despues de todo debian estar preparados para poder huir rapidamente si la ocasion lo ameritaba y probablemente pronto lo ameritaria.

Apreto el puño con rabia mientras pensaba en el idiota de Athenok, como le hubera gistado que lo desfiara ahi mismo para  poder rebanarlo ahi mismo, no, no lo degollaria, eso seria una muerte muy limpia, el queria que el imbecil sufriera, su daga envenenada, si eso seria, se retorceria por dias  presa de horribles dolores, pidiendo el mismo la muerte y el se la negaria, ese inutil, no solo se atrevio a desafiar sus ordenes al tomar una prisionera, si no que ecima decidio contradecirlo en publico, como se atrevia? la niña penso, solo la vio un segundo pero el era un gran observador y se pudo dar cuenta que esa cria no era una niña cualquiera, de todas las lavanderas, lecheras y vendedoras ese perro habia tomado a una niña de noble cuna, afortunadamene ellos aun no sabina la clase de fortuna que una persona asi podria aportar, por lo que decidio decir que se venderia al dia siguiente, pero no especifico a quien, despues de todo no queria mas imbeciles disputandose un botin, asi que mando a un par de centinelas con la amenaza de que si no se matenian sobrios y despiertos los haria deshollar en la proxima tormenta de arena a vigilar a la cria para que nadie tuviera ideas graciosas, mientras  discretamente mando a un hombre al pueblo a averiguar si alguna familia estaba llorado la perdida de su pequeña princesa.

Pero con todo no era nada de eso lo que habia hecho enfadar a Abraxas o firmado la sentencia de muerte de Ahenok, si no la mencion de su hermana, ese bastardo, se habia atrevido a mencionar a su hermana y pagaria por ello; lenta y dolorosamente.

La ira y la vengaza eran sus mejores canciones de cuna, se dijo asi mismo mientras se tendia sobre el camastro, sencillo pero confortable y un lujo en ese lgar olvidado de todos los dioses, pronto empezo a cabecear y un rato despues se habia quedado dormido,su sueño fue ligero y lleno de recuerdos del pasado, recuerdos de sangre y fuego, el grito de una mujer lo desperto repentinamente, su madre? su hermana?  o ese alguien era eal,  sentia que solo habian pasado unos minutos, pero sabia en su fuero interno que debio dormir al menos una horas, maldijo por lo bajo mientras se levantaba del catre y se calzaba las botas antes de salir de su tienda, miro al monticulo donde debia estar su cautiva, habia un bulto ahi, pero que le garantizaba que fuera ella, miro hacia donde deberian estar los centinelas y solo vio a uno, sentado y con el sombrero tirado sobre los ojos como si durmiera, estupido Rashim murmuro antes de patear al primer  incauto que vio.

Donde esta Klim?, pregunto de un grito.  En su interior sonaron las alarmas, Rashim era un idiota, no le sorprendia que se quedara dormido, practicamente le habia encomendado esa mision como un pretexto para poder tener con quien divrtirse, pero Klim?
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Abdel Azim

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Re: La niña que se fue (Azim)

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