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Un error a la vez [Libre]

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Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Jan Egiz el Sáb Jul 22, 2017 7:45 am



El silencio reinaba en el bosque. Poco después de que Mak callara, incluso el cantar de las aves había cesado. El viento no silbaba ni movía una sola hoja. El aire, impregnado de lavanda y humedad mohosa parecía estar más denso que nunca. El tiempo parecía haber dejado de fluir por un momento mientras las lágrimas bajaban por las mejillas del elfo y regaban el musgoso suelo. Las orejas puntiagudas de Jan comenzaron a moverse como si estuviese captando un sonido. El zumbido de una abeja. Se secó los ojos contra la tela de su pantalón y alzó la vista; no había nada. El zumbido se multiplicaba. Podía contarlas; dos, tres, cuatro abejas sonaban en su oído. Comenzaban a atormentarlo, pero no había nada. El mundo, de repente, se tornó más grande. Sacudía su cabeza repetidamente, tenía la frente húmeda con sudor frío, había palidecido notablemente y sus pupilas estaban dilatadas. Comenzó a respirar más rápido y a perder el aire de sus pulmones. Aquella había sido una mala combinación, un bajón de adrenalina y un ataque de ansiedad juntos. En ese momento Jan habría colapsado de no ser porque Mak estaba en su mente para despejar la ansiedad.

¿Jan? —Sonó la voz grave y lejana de Mak.

El elfo respiró profundo. Su propia mente había comenzado a consumirlo de tal modo que había olvidado que no se conseguía realmente solo. El ataque de ansiedad desapareció pronto, y la adrenalina se estabilizó. Ahora caería en cuenta de todo. La depresión se derramaría sobre él como una lluvia ácida, corroyéndolo por dentro poco a poco y hacerlo sufrir un dolor que iba más allá del pacto; no era algo físico ni fácilmente soportable, era algo que se asentaba en el alma e infectaba su corazón.

Profanar el templo y salirse con la suya era una cosa; recibiría un regaño colosalmente elaborado y terminaría pasando los siguientes trescientos años de su vida como sirviente personal de los sacerdotes. Al menos en teoría. Esto era otro tema. ¿Destruir la biblioteca prohibida? Suena a algo que haría con premeditación, pero no de buenas a primeras. Ahora Erinimar lo creía un traidor, y él se sentía así.  

Aún cuando fuera inocente, era un traidor. Traidor a la patria que lo acogió y le dio techo y educación. Traidor a sus padres, que en su amor lo habían entregado a Lashrael para cuidarlo, y aunque Jan no sentía más que remordimiento hacia ellos, la culpabilidad lo atacaba. Traidor era también a Lashrael, quien lo había tratado como a un hijo propio. Incluso sentía que había traicionado al herrero y al panadero, que poco conocía, pero eran sus vecinos.

¿Y todo por qué? ¿Por algo de poder? ¿Por descubrir la verdad que tanto ansiaba? ¿Por responder las preguntas que le quitaban el sueño?

Él ni siquiera había buscado aquello. ¿Un incendio? ¿Por qué provocaría un incendio? ¿Por qué quemaría la fuente de los conocimientos más codiciados de los Elfos dorados? Estaba consciente de que no todo estaba perdido allí; Erurävion había llegado a tiempo para disipar el fuego, y gran parte de los libros los había escrito él mismo. Aún así, aquello sería un golpe casi estratégico, pensarían los demás. Una distracción o un intento de acto terrorista orquestado por alguna organización mayor. Si tan solo el recuerdo de la biblioteca no estuviera cubierto con las mantas de la incertidumbre y la magia de Mak, sería probable que encontrase allí algo que probara su inocencia. Algo que sirviera para probarse a sí mismo que la pena que lo aquejaba no tenía razón de ser; algo que le demostrara a Lashrael que no se había apartado del camino correcto. O al menos no como ellos pensarían.

Sacudió la cabeza y respiró profundamente una vez más; el olor penetrante y amargo de la madera siendo consumida por las llamas lograba llegar hasta el bosque, aunque mucho más débil, y se mezclaba con la lavanda, el clavel, la tierra húmeda y el moho. El aire de pronto dejó de ser insoportablemente pesado y pasó a ser el típico aire fresco y suave que caracterizaba a la zona. Se alzó del suelo y limpió la parte posterior de su pantalón. Se estiró casi felinamente, como si hubiese estado echado allí durante horas, y habló en voz alta. De nada serviría ya estar preocupado si no habría una solución inmediata.

Entonces. Cn.. Caw.. —tartamudeó al intentar pronunciar su nombre.

Canwn Mak —afirmó Mak en uso de la boca de su invocador.

Canwn Mak —repitió el elfo, haciendo su mejor imitación—. ¿Cómo te invoco?

¿Ves los lunares en tu piel?

Jan volteó de manera casi instintiva hacia las nuevas marcas que había adquirido. Aquello era un adorno bastante extraño, pero nada a lo que no se acostumbraría.

Debes... provocar que sangren. O al menos a uno de ellos.

No suena bonito —musitó con desconfianza.

No dolerá.

Si tú dices...

Desenfundó un cuchillo de su cinturón, el cual siempre cargaba "sólo por si acaso", y presionó la punta contra uno de los puntos blancos en su hombro, justo lo suficiente para derramar una gota de sangre. Mak tenía razón; no hubo ni siquiera un motivo instintivo para que Jan arrugara la nariz. No dolió, y aunque la sangre permanecía allí, la herida causada desapareció tan pronto como retiró el cuchillo. El resto de los lunares brillaron en una suave y cálida luz azul, y pronto el proceso de invocación había comenzado; su piel parecía estarse separando de sí misma, como si algo la hubiese tomado y comenzado a jalar hasta separarla por completo. Solo que aquella no era su piel, era la de Mak siendo traído a esta dimensión. Aquella primera vez, la criatura parecía estar empujándose a sí mismo; sus cuatro manos luchaban por sentir el aire arbóreo que los cubría, y no tan pronto, el resto de su cuerpo estaba allí. Era una criatura de color verde pátina, de poco más de dos metros de altura y contextura tan delgada que, a ojos de un elfo, casi sería un signo de desnutrición. No poseía ojos visibles, ni boca, nariz u oídos. Su cabeza era de una forma bastante peculiar; no tenía cabello, sino que se alargaba a forma de corona. Era por completo diferente a la criatura que había visto en la biblioteca, y parecía mucho más débil. Mak parecía estar acostumbrándose a su nueva forma; flexionaba las articulaciones de sus cuatro manos como si fuera la primera vez que lo hacía, observaba su atuendo y tocaba su rostro y corona. No tenía expresión, pero Jan podía sentir su curiosidad por el nuevo cuerpo. La criatura volteó a ver al elfo, allí Jan se dio cuenta de que sus ojos estaban cubiertos por una capa de piel.

Te ves diferente —dijo Jan para romper el silencio. Se sentía mareado y la vista se le hacía borrosa.

Soy diferente —Estiró los brazos hacia su invocador para mostrárselos, al tiempo que él mismo se los inspeccionaba—. No era lo que esperaba, pero no está nada mal.

A ver. ¿De qué eres capaz? —retó el elfo

Mak no se hizo esperar. Se aproximó con pasos fuertes hacia él y lo levantó con un brazo como si estuviese alzando a una baraja. Jan quedó con los ojos como platos mientras era elevado a la altura de la criatura. Si bien no era el tipo de ser-interdimensional-extraño que estaba esperando, de cierto era un sueño hecho realidad. Aún tenía un montón de preguntas, pero quería despejarse primero.

Vale, eres muy fuerte. —afirmó con una sonrisa, Mak le respondió bajándolo a tierra. Era curioso cómo, aún cuando el ser no tenía expresión alguna en su rostro inhumano, Jan sabía que él también estaba sonriendo, como si pudiera ver a través de su rostro y su forma física y observar directamente su alma.

¿Tú de qué eres capaz? —preguntó Mak con total inocencia.

¿Disculpa?

Te he demostrado que soy fuerte. ¿Tú qué sabes hacer? —insistió.

Jan dudó por un momento, pues jamás se había planteado aquella pregunta. Repasó lo que Lashrael le había enseñado y sintió una punzada en el corazón. Intentó ignorarla mientras desenfundaba su cuchillo, mellado y definitivamente no diseñado para luchar, y lo apuntaba hacia un árbol. Balanceó la hoja en sus dedos y en un abrir y cerrar de ojos, estaba clavado hasta la mitad en la corteza. Utilizar su ágil vista y la destreza de sus manos para el uso de armas a distancia era una de las cosas que había aprendido, aunque se cuestionaba si en algún momento sería de utilidad.

Off:
Siéntete libre de acompañar a un joven invocador en su primera aventura; Jan recorrerá el bosque de Physis evitando a la guardia élfica mientras aprende a usar sus nuevas habilidades. La aventura comienza en la frontera entre Physis y Erínimar y termina llegando (o al llegar) a Tirian le Rain. No debe suponer cambios drásticos para ningún personaje. Por lo demás, hay libertad para todo. Quizá un poco de cacería, supervivencia y ser cazados sin llegar a estar en peligros reales.




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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Aurelia Tuli el Lun Ago 07, 2017 4:04 pm

Está lejos de casa y de las montañas, no es difícil pensar en pisar tierra firme, pero si es en saber que no conoce del todo este territorio, se siente algo perdida, pero ya lo ha hecho, casi toda su vida. Aurelia camina entre los arboles del bosque, que ciertamente pertenece no es Physis o StorGronne, parece un territorio fuera de estos. Fue un largo camino desde las montañas de Keyback y espera pronto salir de aquí hacia territorio enano, al llegar a la costa, solo necesitara de algún barco de pasajeros para llegar a aquellas costas.

Desde hace un momento hace un tiempo vio humo negro a lo lejos, seguramente del bosque de Physis, algún suceso con los elfos.

-No conozco a muchos de ellos-dice para sí misma, caminando entre las ramas que se rompen a la pisada de sus botas.
Lleva su cabello suelto, como es de costumbre y su cantimplora llena, gracias a un rio que paso hace unas horas. Mientras camina, acaricia la corteza de los árboles, su piel dura apenas recuerda la sensación de la vida verde, ya esta tan acostumbrada a las rocas y la tierra, que ver lodo y hojas la hace sentir como una gran extraña.

Entre los arboles escucha la voz clara de un hombre, al parecer de dos. Entre los troncos, dos figuras parecen conversar, aun ignorando la presencia de la muchacha. No conoce que clase de magia usa el elfo frente a él, pero la extraña criatura no tiene una forma definida para ella, acostumbrada a ver repugnantes criaturas gracias a los enfrentamientos con orcos, nunca había visto algo similar “Un demonio ¿tal vez?” piensa mirando entre los árboles, sin importarle mucho ser notada por los dos, un enfrentamiento con un par de sujetos le calentaría la sangre y la haría sentir cómoda, para variar, en este lugar tan lejos de casa.

En vuelta en sus propios recuerdo se queda mirándolos, escuchando la conversación ajena a todos sus conocimientos, no hay elfos en las montañas, más que orcos y enanos a los que a conocido a lo largo de los años, la raza de orejas puntiagudas es un misterio para ella, hasta ahora. El muchacho, si es que se podría decir algo así, debería de tener fácil unos cientos de años, según su teoría de que los elfos viven muchos, se ve tímido y retraído, al contrario de la criatura de pocos rasgos faciales.

Sale de sus recuerdos al mirar como el elfo lanza un cuchillo hacia un árbol cercano, da una media sonrisa, suponiendo que se equivoca al juzgar al hombre por su tartamudeo que escucho antes de encontrarlos con la vista, no es lo que parece. Sin mucho más que hacer decide acercarse a los dos seres, al menos deberían de ayudarle a encontrar una costa y salir de este bosque, los arboles siguen sin gustarle. Camina para tomar el cuchillo encajado en el árbol y mientras lo examina se dirige hacia los dos seres.

-Nunca había visto algo como ustedes-dice con suma confianza y algo de arrogancia-¿Qué diablos son?

El cuchillo no es como el suyo, parece más un adorno que un arma combativa y, aunque no tiene una puntería tan buena como el elfo, bien podría utilizarlo como arma a su gusto, suspirando estira la mano hacia los dos, ofreciendo el arma de regreso.

-Soy Aurelia Tuli, una simple mujer que busca llegar a la Cordillera Daulin, no creo que este de más preguntar por direcciones a alguien nativo de esta región, al menos uno de ustedes lo parece.

Mira al ser azul, escéptica sobre que es, si es un demonio, su madre le conto hace muchos años sobre el lugar llamado el foso negro, infestado de seres como él y deberían de ser temidos por su poca piedad hacia cualquier ser vivo “¿Esa cosa es un demonio?”


Última edición por Aurelia Tuli el Jue Ago 10, 2017 4:55 pm, editado 1 vez
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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Jan Egiz el Miér Ago 09, 2017 1:20 am

Mak había dado un paso para recoger el cuchillo, pero pronto estaba una humana interrumpiendo su paso y tomándolo ella. Jan, por acto de instinto, se apresuró a subirse la bufanda y enrollarla en su rostro de tal modo que solo los ojos quedaran al descubierto. Respiró con nerviosismo por un momento, y dio un paso atrás mientras Mak se paraba recto y con sus cuatro brazos cruzados, viendo a la chica desde arriba como si estuviera listo para aplastarla si así lo requería la situación.

Nunca había visto algo como ustedes —dijo con altanería. Jan arqueó una ceja—.¿Qué diablos son? —el elfo comprendía que no reconociera a Mak como raza, porque vamos, él tampoco lo hacía, pero ¿a un elfo? ¡aquello era ridículo!

Tomó el cuchillo. Ya no estaba sorprendido, se sentía más bien indignado. Giró el arma en su mano con destreza y la enfundó nuevamente. No bajaría la guardia, pero tampoco buscaría amenazar.

Soy Jan Egiz, Elfo nativo de Erinimar —lo último le dio una punzada de dolor en el corazón. Ya no más. Ahora no era nativo de ninguna parte. No era de nadie. Era un fugitivo—. Y él es Canwn Mak, es... —volteó a ver a su amigo, perdiendo un poco la postura. La duda no le había azotado realmente hasta ese momento—. ¿Qué se supone que eres, Mak?

La criatura alzó los hombros en signo de ignorancia. Ya tendría que averiguar luego qué diantres era.

Es una invocación. —Afirmó. De eso estaba seguro, hace momentos atrás lo había invocado.

Soy Aurelia Tuli, una simple mujer que busca llegar a la Cordillera Daulin, no creo que este de más preguntar por direcciones a alguien nativo de esta región, al menos uno de ustedes lo parece.

La mirada de la humana se mantenía fija en Mak, como si nunca hubiese visto algo similar. Jan debía admitir que haría lo mismo en su situación. Hizo una pausa y carraspeó para responder.

Nunca he ido a Daulin personalmente —comenzó, sin demasiada seguridad en su voz—. Pero has de ir al oeste. Puedes tomar un barco en Erinimar, son un par de días de viaje.

Tan pronto como terminó de hablar, movió las orejas como si estuviera captando un sonido, y volteó con nervios. No había nadie, pero la paranoia comenzaba a apoderarse de él. Tenía temor de que le estuviera persiguiendo la guardia, y estaba seguro de que en cierto punto así sería. Dio un par de pasos atrás y volvió a erguirse con la seguridad propia de su raza.

O podrías tomar un barco en Keyback, al norte de aquí, aunque es bastante más lejos.

No le hubiese molestado que la chica decidiera lo segundo. Tenía intención de alejarse de Erinimar y no tenía más elección que cruzar Physis, y hacerlo con compañía no estaría de más. Bueno, con compañía de un humano, aunque dudaba en demasía que alguien que acababa de conocer se daría el lujo de acompañar a un elfo que cubría su rostro con una bufanda.


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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Aurelia Tuli el Jue Ago 10, 2017 5:29 pm

-Nunca he ido a Daulin personalmente. Pero has de ir al oeste. Puedes tomar un barco en Erinimar, son un par de días de viaje.

Escuchar sus palabras la animaron un poco, bien podría irse de aquí y regresar a las montañas, un terreno con el que, sin duda, está mucho más familiarizada que los bosques húmedos e incomodos para su piel y sus poderes, nadie quiere ver como se incendia medio bosque elfico por culpa de una humana. Suspira al pensar que viajar el marco, pero es el camino más rápido hacia Daulin y los enanos.

Mientras habla, no pudo evitar notar los movimientos temeroso del elfo, está nervioso por algo “¿Acaso está huyendo y por eso está a las fueras del territorio del bosque conocido?” pensó al mirarlo. Analizando su rostro y las marcas del mismo, no le hace pensar que es un elfo, al menos no como los que conoce. Aquellos viajeros, pocos, de su raza que había encontrado en las montañas tenían apariencia más dura, y recuerda los de piel oscura, lunares se llaman, cree recordar.

-O podrías tomar un barco en Keyback, al norte de aquí, aunque es bastante más lejos.

Ella lo mira sospechosa, no tendría que por sugerir el otro extremo del país, casualmente, donde también hay carencia de elfos. “Tal vez es un criminal” pensó mientras arqueaba una de sus cejas, aun con el cuchillo en mano, hasta que decide inclinarse y enterrarlos en uno de los troncos caídos del bosque.

-No es normal toparse con un elfo aventurero y…su invocación-dice levantándose cerrando los puños-¿Cómo sé que no eres un criminal o algo así?

Dibuja una media sonrisa en su rostro, podría enfrentarse a esa cosa azul amorfa y probar si el fuego afecta a las invocaciones, perder el control y aumentar su fuerza para arrasar con ambos y parte del bosque. Si es un criminal, le haría un bien a la nación alfa que esta por estas tierras.

-No suelo enfrentarme a elfos y extrañas criaturas como tu amigo, por lo que no me interesa buscar pleito con ustedes-dice soltando sus puños, sin explicar sus propios pensamientos.

El elfo está huyendo entonces, lo supone por su miedo constante, pero la criatura parece no sentir nada.

-¿Por qué deseas ir a Keyback?-pregunta por fin recargándose en el árbol donde antes el cuchillo había quedado enterrado-¿Huyes de tu pueblo? ¿O quiere saber más de civilizaciones perdidas y montañas abandonadas? Dicen que Keyback tiene aún vías y carros de mina que se mueven misteriosamente, como si los espíritus de los mineros estuvieran rodeando por ahí…es eso o hay insectos muy grandes picando las paredes


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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Balka el Dom Ago 13, 2017 12:40 am


____Sólo bastó un instante. Un mínimo, ínfimo, mísero segundo, apenas un latido, un parpadeo. Media respiración. Y el thanator se volvía hacia ella exhibiendo su poderosa mandíbula llena de babas y dientes, como una trituradora animal. Aquella bestia de seis patas la había detectado, localizado y fijado como objetivo.

____Y por eso ahora la elfa corría por el bosque en una carrera frenética impulsada por el más puro instinto de supervivencia, con trescientos kilos de furia tras ella.

____Con la agilidad que la caracterizaba esquivaba raíces y sorteaba obstáculos a toda la velocidad que sus largas piernas podían alcanzar, soltando las peores palabrotas en cinco idiomas diferentes y maldiciendo el incendio con toda su alma. Porque fue eso lo que alertó al animal, lo que fastidió un prometedor día de caza, y lo que la obligaría a salir cagando leches de Physis. En aquel bosque rebosante de magia primigenia, lleno de guardianes que procuraban que no fuese conquistado, de elfos naturistas y de infinidad de criaturas que, en general, temían, evitaban y prevenían tan destructivo elemento, un incendio pocas veces se originaba de manera natural. Ni siquiera bajo una tormenta eléctrica, pues la alta humedad de la floresta mantenía todo bien mojado y a salvo. Sin embargo, hubo fuego. Y las llamas provocaron un incendio, y el incendio puso en alerta toda la zona, y la zona se volvió loca llenándose de sonidos histéricos, y el thanator que ella tenía justo a tiro de flecha, con el mejor ángulo que podría conseguir jamás, levantó la cabeza de su presa alertado por el barullo, y la vio a ella. Sí. Fin de la caza, hora de partir. Lo gracioso era que el incendio ni siquiera estaba cerca de donde ella se encontraba; pero todo se magnifica en un bosque cerrado.

____Había que salir de allí cuanto antes. Ya no por el hecho de que la estuviese persiguiendo uno de los depredadores más eficaces del continente, sino porque dríades, hadas, ninfas y elfos estarían buscando al retrasado mental que iniciara el fuego para hacérselo pagar. Y Physis tenía una regla: si no eres nativo, eres el enemigo. Así que a la mujer no le apetecía nada ser atrapada, interrogada, marcada como cazador furtivo y encerrada durante quién sabe cuanto tiempo en alguna mazmorra. Se estremeció sólo con el hecho de imaginarse semejante lugar, por poco tropezándose. Eso en el mejor de los casos. En el peor, la entregarían a las dríades para que ellas hiciesen crecer un árbol a su alrededor, atrapándola y absorbiéndola, pasando a formar parte del bosque que había pretendido dañar.

____Dio un traspié en el barro cuando llegó a la vera de un riachuelo, cayendo de rodillas y haciéndose una herida en la izquierda con una roca partida. Tras ella, un gruñido retumbante le puso los pelos de punta. Soltó una horrenda palabrota que hubiese ruborizado al peor de los truhanes, y con un esfuerzo se puso en pie después de haber arrancado un trozo de musgo oloroso. Jadeante, se metió de lleno en la pequeña corriente de agua que apenas le cubría un palmo por debajo de la rodilla, y enfiló en dirección contraria a la corriente. Arrancó un junquillo que vio y usó sus fibras como cuerda improvisada para mantener el musgo sobre la rodilla, que sangraba. Siguió chapoteando cual pato zambo, parpadeando por el sudor que le resbalaba hasta los ojos. En algún momento dado salió del agua y siguió trotando, sin molestarse por confirmar dónde podría estar el thanator. Sólo deseaba poner tierra de por medio. En qué maldita hora se le ocurrió aquel plan.

____Al alejarse del riachuelo los arboles comenzaron a espesarse de nuevo. Decidió lanzarse en una última y corta carrera, que terminó al recostar la espalda contra el grueso tronco de un árbol, respirando con fuerza, profundamente. Otro atronador rugido volvió a sonar, furibundo, algo lejano, como si quisiese partir la tierra en dos buscando algo. Joder. De todos los bichos que podrían haberla perseguido...  En ese preciso momento se dio cuenta de que no estaba sola entre la espesura: ante ella, a unos metros, había una humana de pelo rojo fuego, un elfo que tapaba su rostro con un pañuelo y... algo gris, alto y de aspecto desnutrido. Su cerebro trabajaba a toda velocidad. Podía obviar de momento a la chica y al junco pinchudo, pero no al elfo. Bien podría tratarse de algún guardia o protector, y eso traería problemas... Un tercer rugido volvió a escucharse, resonando en la madera de los árboles. No tan lejos como a ella le gustara, pero no tan cerca como para caerles encima y matarlos a todos de manera inmediata. Con un poco de suerte el thanator daría vueltas sin localizarla y volvería a su territorio, dejándola en paz.

____La chica humana hizo ademán de hablar, pero la elfa se llevó el dedo índice a los labios en un gesto raudo, conminándolos a todos a guardar silencio, abriendo mucho los ojos moteados para enfatizar el gesto y lo peligroso de no hacer caso. La verdad es que tenía pinta de lunática, toda sudada y con el pelo revuelto fuera de su coleta habitual. Sólo necesitaban un minuto de quietud y el animal se alejaría en busca de algo más interesante que hacer. Quizá.


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Aurelia Tuli el Lun Sep 04, 2017 10:20 pm

Mientras esperaba su respuesta, la plática entre elfo, ella y la extraña criatura fue interrumpida de golpe por varios rugidos a la distancia. Su casi nulo conocimiento por las criaturas de esta zona del a región no le permitieron poner atención a la amenaza, además ¿Qué tan horrible puede ser una estúpida criatura de un bosque?

-parece que tu respuesta tendrá que esperar-dijo la humana la escuchar pisadas rápidas entre las hojas, troncos y árboles del bosque, cerro sus puños otra vez, en espera de lo que este persiguiendo esa criatura.

Una elfa armada de arco y con ropa de combate, algo diferente a del su compañero, se topó  con ella a un poco más de un metro y su siguiente acción la lleno de una furia interior descontrolarle, la elfa le indico guardar silencio, como si fuera su maldita jefa.

Si la chica conociera a Aurelia, sabría que no mide los peligros, al contrario de cualquier otro ser vivo, prefiere atacar y luego medir las fuerza de sus enemigos, lo quela a llevado a decenas de peleas con orcos, monstruos y cantidad casi infinita de criaturas provenientes de las pesadillas más vagas de un simple mortal. Su cuerpo bajo la armadura está lleno de moretones y cicatrices que le adornan la piel y, para ella, son el símbolo perfecto que no puede ser callada y menos por una elfa.

-¿Qué acaso los de su raza se creen dueños de todo el bosque?-dijo furiosa, mirando a la elfa a un metro de ella, sus ojos parpadeando en color amarillo y naranja, tentada en amenazar a la mujer con sus puños en llamas.

El gusto de la amenaza en su cabeza no duro demasiado, el rugido de la criatura renace con fuerza, los arboles lejanos se pueden mirar moviéndose, mientras la luz del sol parece aumentar a la lejanía, pues la criatura tumba arboles mientras avanza con fuerza. Aurelia caminó hacia la dirección del monstruo y suspiro.

-Siempre me meto en problemas-dice para sí, a una distancia en la que los otros tres podrían escucharla perfectamente.

Sus ojos se cierran mientras escucha el temblor de las patas del monstruo, su peso, su tamaño debe de ser el doble de un orco, algo que ella nunca ha visto y posiblemente la matara ¿No es eso lo divertido de vivir como ella lo hace?

Lo último que recuerda es ver al monstruo de frente, escuchar, cree ella, la voz de los elfos, su modo berseker se activa cuando sus ojos se iluminan, su cabello se asemeja al fuego y siente su fuerza aumentar. No estaba segura porque atacaría a una bestia o si sobreviviría.

El thanator la embiste como un tren, los colmillos se encajan en sus hombreras y la armadura metálica dejar soltar algunas chispas al imparto, ni siquiera siente dolor. Su puño golpea la quijada de la bestia, permitiendo escapar de su mordida y volviendo a la tierra. Con la embestida a quedado a varios metros de los dos elfos y esa cosa extraña y flacucha, un acto conveniente, ya que en su estado actual podría atacarlos también a ellos.

La bestia salta hacia Aurelia, tocando el suelo ante el movimiento rápido de la humana, sus ojos se fijan solo en el monstruo, cuando entro en este estado, solo espero que los elfos no entren en su campo visual, ahora ni siquiera recuerda como se llama


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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Jan Egiz el Jue Ene 18, 2018 3:28 am

Las preguntas de la humana intimidaron a Jan. Demasiado directa. ¿Y qué a ella si era un criminal? No es como si le estuviese pidiendo complicidad. Dio un paso atrás con temor, pero se alertó pronto. Sus oídos esta vez sí captaron un sonido real, fuerte y claro. Pisadas. Pisadas pequeñas corriendo desenfrenadas y algo mucho más grande persiguiéndolas. En poco tiempo una elfa de piel notablemente más morena y mucho más alta, a la cual reconoció como Silvana, se plantó frente a ellos haciendo gestos de silencio. La chica humana parecía indignada con aquél acontecimiento. Jan había comprendido la situación; aquella bestia estaba persiguiendo a la elfa y ésta estaba rezando porque la perdiera de vista, pero vaya que estaba equivocada. Mak estaba alerta y nervioso; sus manos superiores se alinearon y tras un destello azul, se convirtieron en garras, aunque el elfo no se había percatado de ello. La colosal criatura de seis patas se asomaba con fiereza desde el bosque, y la humana no tuvo mejor idea que plantársele de frente, lo cual terminó, como era de esperarse, no muy bien. Recibió una embestida que la mandó a volar no sin antes dejar ver su cabello hecho llamas.

Su cabello hecho llamas. Eso descolocó a Jan aún más que el thanator -ahora sí lo había reconocido- que había llegado en busca de su desayuno.  Se giró en busca de su invocación y se sorprendió al ver las garras. Eso era nuevo.  Sus piernas larguiruchas dieron pasos tan grandes que en poco tiempo estuvo frente a Jan en posición de batalla. No le apetecía batalla y estaba desarmado, por lo que definitivamente su mejor opción era huir.

Hizo un ademán a la Silvana.

No creo que enfrentar un Thanator de cara sea buena idea —masculló mientras daba un par de pasos hacia atrás—, y la chica pelo de fuego tiene pinta de saber cuidarse sola.

Aquello de hablar con la elfa fue más cortesía que interés real, no porque se creyera superior, sino porque tampoco tenía intenciones de esperarla a ella. Se dejó caer con su propio peso y comenzó a correr desenfrenado mientras un dolor le escocía en el pecho. La voz de Mak se hizo presente en su cabeza

«Estás huyendo de batalla»

¡Estoy huyendo de una muerte segura! —gritó, sin estar demasiado consciente de que aquella voz estaba en su cabeza y que él estaba contestando en voz alta. Tampoco era como que le interesara. La adrenalina de la carrera había menguado ligeramente el dolor, pero sabía que tan pronto se detuviera, pasaría un rato no muy agradable al descubrir una herida en su pecho. Giró por un segundo solo para ver si Mak y la Silvana le seguían, y no se enteró de nada más que de su camino.


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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Balka el Sáb Feb 03, 2018 8:48 pm

____Había gente que no entendía las cosas. Había gente que era espesa de mente o corta de miras o simplemente imbécil y no podían analizar la situación. Y la chica humana parecía una de esas personas. Por alguna razón prefirió indignarse antes que analizar el por qué Balka pedía silencio, y con una frase airada en voz demasiado alta reveló la posición de aquel inesperado grupo.

____Para el thanator fue como si le hubiesen llevado de la mano hacia allí. No tardó en aparecer entre los arbustos y árboles, todavía furioso y babeante, enorme bestia descontrolada. Durante un breve instante la elfa siguió maravillándose ante la belleza salvaje de la criatura, enumerando todas las partes útiles de su cuerpo y sumando los kull de oro que habría ganado de haberle puesto la mano encima... sí, conocía a un par de alquimistas que serían capaces de endeudarse por comprarle el animal, o siquiera parte de él... tan valioso llegaba a resultar. La raza era rara de ver por su ubicación, muy difícil de rastrear por su escasez y casi imposible de cobrar por su gran fiereza. A eso había que añadir que Physis no permite el expolio de sus riquezas y siempre se mantiene vigilante. Los feéricos son una verdadera fuerza a tener en cuenta cuando se cabrean. Maldijo para sus adentros y se impulsó hacia delante, lista para emprender de nuevo la carrera sin perder de vista aquel junco gris, al que tras un destello que no escapó a su vista periférica de repente le crecieron unas garras de aspecto no demasiado encantador. Lo perdido perdido estaba, y lamentarse no servía de nada. Al menos el elfo parecía comprender lo que sucedía porque se preparaba para poner pies en polvorosa igual que ella.

____El thanator y la chica se enzarzaron en una pelea y, de repente, el pelo de la humana se prendió fuego de la nada. Balka tuvo entonces sentimientos encontrados. Por un lado quería correr hasta quedarse sin pies, pero por el otro deseaba dar la vuelta y darle una paliza a esa estúpida niñata; si es que el thanator dejaba algo. La elfa no era dada a juicios rápidos porque sabía muy bien que todas las apariencias engañan, en mayor o menor medida. Pero le pareció demasiado evidente esta vez que había sido la chica la la culpable del incendio. ¿Fuego y humanos y un bosque? ¿Qué podía salir mal? La tendencia destructiva de aquella raza casi siempre estaba en el fondo de todos los asuntos. Apretó los dientes y miró al elfo.

____-No creo que enfrentar un Thanator de cara sea buena idea -dijo, retrocediendo en la dirección opuesta a la batalla. La mujer alzó una ceja y sonrió con ironía.-, y la chica pelo de fuego tiene pinta de saber cuidarse sola.

____Por ella como si el thanator se hacía un mondadientes con los huesos de la tipa. Inspiró hondo una vez y comenzó a correr de nuevo en su misma dirección, notando el cansancio en su cuerpo. Llevaba activa un día y medio persiguiendo su presa y poniendo en ello todo su empeño, de modo que sí, estaba cansada. Todavía podía aguantar un buen trecho, pero más pronto que tarde tendría que hacer una pausa.

____Esperaba que para entonces hubiese podido averiguar si aquellos dos eran de fiar o no. Ahora dudaba que el elfo perteneciese a una patrulla o similar (no sólo no había emprendido acciones contra la chica, sino que aparentemente mantenía una charlita con ella), pero tampoco sabía de dónde venía ni cuáles podían ser sus intenciones. Y lo mismo iba para la criatura gris que le seguía, y que daba la sensación de ser una especie de guardaespaldas. Balka quería extremar precauciones porque los cazadores furtivos en Physis se llevaban los peores castigos. Y ella era... un poco reincidente; por suerte aquella vez salió airosa antes de que los feericos se le echasen encima. La parte buena de todo aquel maldito desastre del que más tarde se lamentaría con el mejor despliegue de insultos enanos era que no había gastado ni una sola flecha ni ninguna de sus toxinas.

____Haciendo un esfuerzo e ignorando activamente el hecho de que el elfo estuviese hablando solo, echó la cabeza hacia delante y se concentró en mover las piernas, una delante de la otra, sin pensar en nada más que en perder de vista al thanator y a la pirómana.


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¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Jan Egiz el Miér Feb 07, 2018 3:44 am

Vaya día le estaba esperando al elfo si lo primero que se consiguió al salir de su ex patria era un Thanator furioso, una elfa silvana de dudosa procedencia y una humana pirómana con más agallas que tamaño. Sintió un extraño alivio al percatarse de que la cazadora —asumiendo que eso era, a juzgar por el arco, la raza y la bestia gigante que la acompañaba no voluntariamente— le estaba siguiendo el paso de algún modo en igualdad de condiciones. Él sin duda con cada paso se veía afectado por la herida en su pecho, y por concentrarse en mantener la bufanda cubriendo su rostro, a lo cual aún no se acostumbraba, ni lo haría en mucho tiempo. Se tropezó unas cuantas veces sin perder completamente el equilibrio, algunas de ellas con la ayuda de Mak, cuya sincronización a sus movimientos parecía ser tan precisa que le sostenía justo antes de irse de bruces contra el suelo. No estaba seguro si la elfa estaba herida o algo por el estilo, pero en su paso se notaba que no estaba a todo dar. Tampoco era como si le preocupara demasiado; se concentró en continuar su frenética carrera.

Las garras del Thanator aún hacían mella en sus agudos oídos y no estaba seguro de si era su imaginación o aún estaban siendo perseguidos. Se preparó para recitar una retahíla de maldiciones en élfico, pero todas y cada una de aquellas hermosas y elaboradas palabras obscenas se quedaron atoradas en su garganta, y de allí no salieron. ¿Acaso era demasiado impuro para quién-sabe-qué-dios-raro-crea-criaturas-tétricas maldecir? Parecía de chiste. Tendría que hacerse una lista de todas las cosas que tendría que dejar de hacer si no quería morir partido por un rayo antes del anochecer. O quemado por el sol. Sí, algo tenía que ver con el sol. El corazón ya le estaba latiendo en el cerebro, de algún modo, y si no paraba de correr pronto moriría desangrado. Su vista se agudizó; entre la espesura del bosque había un árbol cuyas raíces crecían por encima de la tierra, creando una especie de cúpula con entradas muy estrechas. Bajar una rama para cubrir esas entradas haría un escondite perfecto, así que no dudó. Volteó hacia atrás una última vez para asegurarse que le siguieran, y aceleró ligeramente el paso. Dedicó los segundos de camino que quedaban para amarrar correctamente la bufanda a su cuello y a través de su frente, solo dejando sus ojos libres (y gracias al dios raro por que la tela de la bufanda era lo suficientemente delgada como para respirar). Tan pronto llegó al árbol, giró bruscamente para ocultarse detrás de él, y al ver a la elfa corriendo desenfrenada, atravesó su mano y la arrastró hacia él, ocultándola en el mismo lugar. Mak no se hizo esperar; no necesitaba que Jan le diera indicaciones, pues compartía lo que él veía. El elfo hizo un ademán a ambos para que mantuvieran silencio y se agacharan. Contuvo la respiración para aplanar el pecho y se coló entre las raíces del árbol. Con suerte estarían suficientemente lejos de la bestia como para que éste dejara de buscarlos. O siguiera de largo.

Sin el sonido del viento azotando sus oídos, ni de las ramas bajo sus pies, su cabeza estaba mucho más fría y era capaz de escuchar con más calma. En algún punto el Thanator se había perdido, porque sus garras ya no se escuchaban. El estado de la humana no se le pasó ni por un segundo en la mente, con el susto que se había llevado. Ignoró si la silvana o su invocación habían entrado con él, pero se tiró en el suelo tan pronto estuvo seguro de que las pisadas habían desaparecido y que el suelo no tenía nada tóxico. desamarró su chaleco para ver la herida. Era menos grave de lo que esperaba (o se había ido cerrando, no lo sabía). Cubría aproximadamente la mitad del pectoral, partiendo de la clavícula. Miró alrededor en busca de algo que utilizar como, cuando menos, una cataplasma. Tendría que salir antes de encontrar algo útil, eso era casi seguro. Se limitó a recostarse de una raíz y esperar a que todo su cuerpo se tranquilizara un poco.

¿Tu dios no sana las heridas que hace? ¿O hay algún rito especial? —preguntó en voz baja y con los ojos cerrados, advirtiendo la llegada de Mak.

Solo Änthäk-La conoce su voluntad. —respondió en su mente.

Genial. Estoy a merced del dios belicoso del sol.


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Re: Un error a la vez [Libre]

Mensaje por Balka el Vie Feb 09, 2018 2:30 am

____Corrieron. Corrieron mucho, y luego corrieron un poco más. La elfa estaba muy cansada, la rodilla izquierda empezaba a acusar el golpe de la caída más que la herida sangrante, y gotas de sudor le caían por la barbilla. Pero ella seguía echando la cabeza hacia delante, empeñada en alejarse de la bestia. El elfo, junto a la cosa gris, lideró la carrera todo el rato, al parecer más descansado. O con mayor prisa.

____Quedaba claro que por ahora todos tenían un objetivo en común, de modo que la mujer decidió que podía confiar en aquellos inesperados compañeros para dejar de pensar y fijarse únicamente en las raíces escondidas entre la hojarasca, que amenazaban con hacerla tropezar y tragarse el suelo a cada paso. Si ellos paraban ella lo haría, y si ellos cambiaban de rumbo, les seguiría. Estaba demasiado cansada como para querer razonar por sí misma teniendo a alguien delante que podía hacer el trabajo de guía por ella. En algún momento dado sus orejas dejaron de captar el sonido del thanator, aunque sus pies no se detuvieron. Ella no era de rezar, pero deseaba fervientemente no toparse en el camino de ningún otro depredador. Al menos, hoy no.

____El pulso implacable le latía desbocado en las encías, los ojos, el cuello y las sienes, provocándole cierto mareo. Ya no podía aguantar más. Ya deberían estar lo suficientemente lejos. Es más, se negaba a seguir corriendo. Que le dieran a la bestia, sus pulmones clamaban por una respiración normal que le aportase el oxígeno necesario para seguir funcionando. Alzó la cabeza en el mismo instante en el que sintió un brusco tirón que la privó del poco aire que le quedaba. Fue arrastrada hacia el interior de algo y lanzada al suelo en un espacio que parecía cerrado. Se quedó tendida en el mismo sitio en el que cayó, boca arriba, su pecho subiendo y bajando de manera salvaje, los ojos cerrados y la boca abierta. Durante unos segundos disfrutó de estar quieta antes de empezar a notar las quejas de sus músculos temblones. Oh, sí. Todavía estaban calientes, pero mañana tendría agujetas. Balka era una mujer atlética pero la carrera aquella había sido un esfuerzo fuerza de lo común.

____Abrió sus ojos moteados tratando de enfocar la nueva situación y se encontró al elfo haciendo gestos de silencio. Sonrió con amplitud porque de algo le sonaba la escena, pero no dijo nada, se limitó a permanecer muda tratando de que su ansia por recobrar el aliento no pareciese un intento de robar todo el aire del planeta. Sólo se escuchaba el ruido del bosque siendo bosque. El viento al pasar entre las hojas y ramas, los trinos de las aves, las llamadas de algunos animales. Examinó con minuciosidad el lugar en el que estaban, sin mover más que su cabeza: al parecer se encontraban bajo las raíces levantadas de un árbol anciano. Sólo en Physis había visto Balka que los árboles más viejos hicieran eso. Parecía como si quisieran que las criaturas se resguardasen bajo ellos, que quedasen a su amparo. Por alguna extraña razón, pese a que el espacio disponible no era todo lo amplio que le gustaría, la mujer no sintió claustrofobia. Quizá ayudaba que las raíces que hacían de "techo" fueran gruesas pero espaciadas, cubiertas en algunos lados con ramas, líquenes y musgos colgantes que dejaban pasar la luz que se filtraba entre la floresta. Se combaban y curvaban dando la sensación de crear cuevas de madera nudosa en las que uno podía vivir sin mayor problema; puede las dríades lo hicieran. A Balka le gustaba la sensación de los árboles ancianos de Physis. Eran buenos.

____Con un hondo suspiro se recostó contra la madera, dejando a un lado su arco y la bolsa, y se dedicó a observar a los otros dos que tenía delante. El que primero llamó su atención fue el junco gris de cuatro brazos. Tan alto y pinchudo, tan estirado, tan sin cara. Eso es, no tenía cara, tan sólo conservaba la morfología de una, pero la nariz y la boca brillaban por su ausencia. Debía de medir bastante porque tenía que doblarse mucho ahí entre las raíces, lo cual la hizo sonreír un poco. A estas alturas de su vida había pocas cosas que a Balka le sorprendieran, y aquella cosa no era una de ellas. Como trotamundos podía atestiguar que los recodos de los caminos están preñados de asuntos más preocupantes sólo en lo que al aspecto se refiere. Puede que la naturaleza del junco le resultase desconocida, pero eso le generaba más cautela que otra cosa. Hasta donde ella sabía, bien podía una invocación familiar o una vinculación profana, y le traía sin cuidado siempre y cuando no la implicaran en asuntos innecesarios.

____El elfo, por otro lado... Era como cualquier otro elfo. Atractivo. Solar. Delgaducho. Tenía un bonito tono de piel, unas curiosas marcas blancas que le adornaban pecho y rostro, y unos incisivos ojos azules que se parecían a los suyos en cuestión de cautela. Y el rostro cubierto por una bufanda. Lo observó hablar solo de nuevo, y entonces cayó en la cuenta de que quizá no estuviese loco. Que quizá estaba hablando con el junco gris. Le sangraba el pecho y se quejaba de ello.

____Balka se puso la bolsa sobre las piernas con un gesto pesado, suspirando. Miró entre los resquicios de las raíces y por el color de la luz debía de ser ya bastante entrada la tarde. Rebuscó y sacó la cantimplora, bebiendo un largo trago con lentitud; después derramó un poco sobre la rodilla a través del pantalón roto y limpió la herida: tenía un corte desgarrado, pero no era profundo ni grave. Acto seguido metió la mano tras su espalda y con gesto acostumbrado por la práctica sacó la pomada roja. Al descorcharla un agradable olor a remedio curativo se desplazó por el ambiente. Hundió el dedo en la masa roja y sacó una cantidad generosa, que se dispuso a aplicar sobre la rodilla como quien unta una tostada. La hija de puta escocía como mil demonios, pero curaba de lo lindo heridas como aquella. Cuando terminó extendió las piernas sin importarle un pepino la invasión del espacio de otros. Miró al elfo directamente a los ojos con una media sonrisa en el rostro. Todavía estaba acalorada por la maldita carrera.

____-Si tu dios te ignora quizá sea momento de confiar en los métodos de los mortales. -comentó, meneando el tarrito frente a él y hablando en común.- Calculo nos quedan apenas tres horas de luz. No sé qué váis a hacer vosotros dos, pero yo tengo toda la intención de quedarme a pasar la noche aquí, dejar que las cosas se normalicen un poco y ponerme en marcha mañana al amanecer... Sinceramente, no me apetece huir por Physis en plena noche. Y creo que la pirómana humana dará entretenimiento suficiente a los guardianes del bosque, así que deberíamos tener un respiro... Por cierto, me llamo Balka.


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