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¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

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¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Lilith Elorin Eilen el Lun Jun 13, 2011 12:20 pm

[center]
¡Ball Mascarade! ¡Hide your identity!¡Are invited!





Última edición por Lilith Elorin Eilen el Sáb Nov 19, 2011 12:37 pm, editado 2 veces

Lilith Elorin Eilen

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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Eressea Kohlheim el Miér Jun 15, 2011 11:47 pm

Aquel día me había despertado tarde y había desayunado aún más tarde. Sin nada que hacer, tal y como había sucedido días atrás, me dirigí al patio a los jardines y paseé por ellos. Fui directa a las flores que un día, ya muy lejano, plantase madre allí. Yo había hecho el intento de cuidarlas desde su muerte, y hasta entonces parecía que lo hacía bien.
Uno de los pocos sirvientes que manteníamos en la casa se acercó a mí mientras yo, de cuclillas, inspeccionaba alguna flor que otra. Llamó mi atención con un carraspeo y yo alcé la mirada hacia él. Sin más palabras me tendió un pequeño sobre.

-No he encontrado al señor...- me explicó mientras yo observaba el sobre. Asentí con la cabeza para que supiese que lo comprendía, después se retiró sin más.

Observé el sobre de nuevo, aún sin abrirlo, de un blanco inmaculado y sin ninguna escritura en él. Me acerqué a un banco de piedra y me senté en el mientras abría el sobre. Dentro, lo que parecía ser una invitación. Curiosa comencé a leer. Efectivamente era una invitación, pero no conocía a la anfitriona, ni siquiera me sonaba. Quizá Khaelos sí la conociese, aunque no especificaba un invitado, si no que la invitación iba dirigida a la familia. . Aquella fiesta...un baile de máscaras. Hacía muchísimos años que no iba a una como esa, las chicas de mi edad solían ir a fiestas sociales durante casi todo el año, pero yo no era como ellas y me desagradaban ese tipo de eventos.

Volví a introducir la invitación en el sobre y decidí que lo mejor sería dejar la invitación en un lugar visible de la habitación de mi hermano junto con una nota de mi puño y letra, donde le especificase que habíamos recibido la invitación, que no conocía a la anfitriona y preguntándole si deberíamos ir.
Esto era lo único que me preocupaba, pues la ropa...no, no tenía problema con eso. Vestidos tenía muchos, demasiados, aún me quedaban muchos que no fueron destruidos aquel día. Y máscara quizá también hubiese alguna por algún sitio.
Tal y como había decidido, me dirigí a la habitación de mi hermano y, sobre la cama, dejé la invitación junto con mi nota. Más tarde o más temprano mi hermano la leería y me daría una contestación, o seguramente me seguiría el juego como si fuésemos niños y me dejaría otra nota...con lo sencillo que era hablar y no estar enviándose notitas.

Según la fecha de la invitación, no parecían quedar muchos días para la fiesta, por lo que, ya que no tenía nada que hacer, fui a buscar algún vestido. Yo no solía tener nada apropiado para esas ocasiones, pero sí recordaba un armario muy especial que perteneció a madre.
Por primera vez desde su muerte iba a abrir aquel armario y vestir algo suyo. No tenía la menor idea de lo que mi hermano podría decir al respecto, pero fuese lo que fuese, tan bien sabía él como yo, que me importaba bien poco. Madre tenía un gusto exquisito para vestir, y estaba deseando vestir algo suyo.

No tardé demasiado en dar con el vestido que deseaba ponerme. Lo descolgué del armario, busqué zapatos a juego y después miré caja por caja buscando una máscara, estaba segura de que había visto a madre una por alguna parte. Por fin dí con ella. Lo llevé todo a mi habitación, estiré el vestido sobre la cama para evitar arrugas, coloque los zapatos en el suelo, bajo el vestido y la máscara a un lado de éste. Aquello me llevó bastante tiempo, el buscar el vestido y los complementos, por lo que bajé al salón mientras esperaba la cena y esperaba que mi hermano volviese y leyese la invitación y la nota.
Yo al menos ya estaba casi preparada por si él decidía que iríamos a la fiesta y si él decidía que no, bueno, quizá yo sí fuese. De todos modos no tenía nada mejor que hacer en los próximos días.

Vestido
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Mácara
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Gorrionxz el Sáb Jun 18, 2011 8:02 pm



Era un hermoso día en la casa de verano que con duros combates y pobres botines logre comprar, aquellas armaduras con gemas y espadas finas de alta alcurnia que los Orcos desertores habían robado, me sirvieron para poder comprar una pequeña mansión, al rescatar a varias personas de la opresión y esclavitud de los orcos que había matado en el pasado, ellos, decidieron seguirme, pasaron toda su vida como sirvientes y no sabían que hacer, 4 de los mejores me siguieron, como promesa les di mi palabra “Algún día comprare mi Hogar y ustedes jamás sufrirán de hambre, serán mis compañeros de vivienda, podrán ser libres en mis tierras, solamente pido que me las cuiden mientras estoy de viaje” esa promesa siguió durante mucho tiempo, hasta el día que les avise que podían construir sus casas cerca de la mía, ya tenían su pareja y mas feliz no podían estar, ellos barrían mi hogar, regaban las cosechas, preparaban la cena para todos, éramos casi una familia, algo que me falto por muchísimo tiempo, en fin, era un día de Caluroso en esas tierras, Mis compañeros habían ido a nadar un poco en el estanque cercano a las cosechas , solamente Amanda se quedo conmigo, una Niña de 17 años que me admiraba por extrañas razones, esta se me acerca y me dice, Joven Bill, esta carta llego para usted, fue traída por sirvientes del castillo cercano al suyo, pude notar que no tiene nombre en la parte superior, así que ábrala y averígüelo, yo con un gesto de amabilidad agarre la carta y le dije, Gracias. La carta decía, Invitación para una Fiesta de Mascaras de la Srta Lilith Elorin Eilen, Querido Vecino, usted ah sido invitado a una fiesta de mascaras, Traje formal con una mascara para ocultar su rostro, cualquier Raza puede asistir. Hora: 7:00Pm

Aunque era nuevo en ese sector, jamás había oído hablar sobre Lilith, que extraño nombre pensé, llame a mis compañeros a las 4 hermosas esposas e hijas les hable sin vacilar, “Hermosas Damiselas, tengo un problema, me han invitado a una fiesta de Mascaras que va dirigido a esta Familia, necesito su ayuda para vestir un ropaje adecuado para la ocasión y una mascara que refleje mi yo interior” las 4 muchachas se sonrojaron un poco y soltaron una pequeña sonrisa al ver que les pedía un favor tan personal simplemente contestaron, “Lucrecia, Amilia traigan las mas finas telas, Amanda tu por la Mascara y yo le coseré el traje, usted nos ah ayudado mucho este pequeño favor se le hará de inmediato”

(…)

Ya había terminado Palma de construir mi traje, Tomo 2 lunas hacerlo, esa mujer además de hermosa sabia coser, era un partido excelente para cualquier hombre, en fin, al terminar de alistar el traje plancharlo, y cortarle los pequeños hilos Lucrecia y Amanda me ayudaron a ponérmelo y arreglarlo, sus manos traviesas jugaban mucho cerca de mis brazos y piernas, al terminar de ponérmelo me sentí elegante frente al espejo, yo envidiaba ese reflejo que podía observar, no iba a durar para siempre, pero aunque sea lo use una vez en vida; Al terminar de verme y acomodarme Lucrecia viene corriendo, Joven Bill, encontré la mascara perfecta para usted, vi que ama a su Guitarra y le conseguí en el pueblo la mejor de todas, póngase su conjunto, se que se vera apuesto, quizás conozca a una bella damisela que nos haga compañía de vez en cuando, Este comentario fuera de lugar pero divertido me hizo sonrojar un poco, Ya basta les dije, ¿Me veo elegante?, ¿este es todo el traje? Les dije a las 4 hermosas damiselas, No Joven Bill, Le falta su capa, póngasela esa capa negra le dará un toque de misterio, la fiesta empezara en media hora, aliste su carruaje y valla seguro.

Traje:



Mascara:



(…)

Había llegado la hora de partir, yo estaba algo nervioso, no sabia que hacer y que no hacer, jamás me había sentido tan nervioso, una batalla era fácil , sangre golpes y victoria, pero jamás había socializado en este tipo de fiesta, ¿Y si insulto sin querer a alguien?, ¿Y si me hago el torpe?, en fin me hice mil y un preguntas, por suerte Amanda, Palma, Lucrecia y Amilia junto con sus esposos me dijeron todo lo que quería y debía saber.

Ya habíamos llegado a la mansión, era gigantesca o al menos eso pensé, jamás había estado en una igual, le di mi invitación al sirviente de la entrada y pase junto con mis amigos, cada quien tomo una ruta diferente, presentándose a sus invitados, había muchas personas en ese lugar, unas hermosas Damiselas con vestido despampanantes, otros caballeros muy elegantes pero nadie con quien formar una larga platica, me mezcle un poco entre los invitados, hable con algunas personas vecinas, que ya había visto al pasar.
La noche era algo aburrida y por obligación el invitado debería conocer al anfitrión de la fiesta según Amanda, por ende fui en busca de la misma, al pasar unos 10 minutos no pude dar con ella. Al cabo de 10 minutos pude observar a la lejanía una hermosa dama que bajaba, con un vestido Carmesí y unos ojos hermosos que podían hipnotizar a cualquier tonto, pero si, yo era un tonto, un moño con cabellos algo sueltos hacia al frente, la belleza en su estado mas puro pensé, como no era muy bueno en eso de socializar, fui tras ella sin esperar que se presentase a todos los invitados, simplemente le empecé a charlar, habían varios hombre con una mirada de celos dirigida hacia mi, y yo les respondía con una de odio e inmediatamente se marchaban, Le pregunte de su vida y espere que ella respondiese.
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Maraine de la Cruz el Miér Jun 22, 2011 2:04 am

“La Señorita Lilith Elorin Eilen tiene el placer de invitar a la familia de la Cruz al Baile de Máscaras que tendrá lugar en su mansión. Ruega que oculten su rostro bajo un antifaz y que vistan de gala para la ocasión.”

Era la invitación que me había llegado hacía dos días para un baile que se celebraba esta noche en la mansión de Lilith Elorin. Ni siquiera la conocía y no sabía cómo tenía conocimiento de mi familia, o no. Obviamente mis padres estaban muertos y la única que seguía allí era yo. No sabía si asistiría al baile o no, pero algo que tenía muy claro era que en aquella fiesta habría mucha gente y si podía encontrar a la asesina de mis padres no perdería la oportunidad.

Había decidido volver al lugar donde mis padres habían sido secuestrados, mi antiguo hogar, el lugar donde me crié hasta el día en que ellos desaparecieron y que yo decidí huir. Iba en busca de respuestas, de alguna pista que me ayudara. Había pasado mucho tiempo desde que todo eso pasó, y volver ahora sería un duro camino que estaba dispuesta a recorrer. Desde entonces muchas cosas habían cambiado. Yo ya no era la misma niña asustadiza que corría y se escondía tras los árboles y las rocas en un bosque buscando cobijo. Ya no. Ahora era la joven divium capaz de valerse por sí misma, un ser asustado pero valiente, idéntica a mi madre y con la inteligencia de mi padre… Nunca volví a saber nada de ellos pero juré que encontraría a su asesina, y hasta hoy día sigo manteniéndolo. No ha sido fácil, pero no he cambiado de opinión al respecto. Seguiré en su busca hasta que la haya encontrado.

Tras un par de horas de viaje llegué a mi antigua casa. La hierba alrededor había crecido tanto que ocultaban la mitad de la morada y la madera con su entristecido color caía a pedazos. El lugar estaba bastante demolido, destrozado por los años y el abandono. Sin saber por qué, me veía reflejada en ella: destrozada desde que todos la abandonaron. Cada vez que lo pienso… Tan sólo era una niña. No hacía mal a nadie, pero ya no me molesto en buscarle sentido. Nunca lo sabré, pero tomaré venganza. Hice ademán de empujar la puerta que crujía a mi paso. El ramaje apenas me dejaba avanzar, así que lo fui apartando de manera que unas pocas ramas se partían débiles y caían sobre el suelo, repleto de ellas y de recuerdos que quedaron en el pasado. Todo estaba como lo había dejado el día en que vinieron a buscar a mis padres: las cacerolas por el suelo, pinturas partidas que colgaban a mitades de la pared, mantas llenas de polvo y malolientes por el paso de los años, mesas y sillas rotas en pedazos, y los mil y un recuerdos que aquella casa albergaba. Todo estaba hecho trizas. El salón apenas se reconocía entre tanta basura inservible.

Decidí continuar hasta el que una vez fue mi cuarto. Esta vez la puerta no crujía, puesto que no tenía. Estaba arrancada y tirada en el piso. Allí estaba mi cama aún sin hacer y los cuentos sobre la mesilla que mis padres me leían todas las noches hasta que conciliaba el sueño. Poco más había allí dentro, salvo un peluche que lloraba arrinconado en una esquina. Recuerdo que mi padre me lo regaló cuando mi madre se fue, y que me dijo que era el ángel que ella había enviado para cuidarme. Lo recogí de ese lúgubre lugar donde no había nada sino polvo, pero para mi sorpresa al levantarlo olía horrible y los gusanos habían hecho de él su casa. Estaba húmedo y mordisqueado y en el mismo instante decidí soltarlo sobre el suelo. Me quedé mirándolo hasta que acepté que ya no había nadie que me cuidara, que estaba sola, sola con mi coraje.

Tras esto me adentré en la habitación de mis padres y vi que nada quedaba; tan solo se mantenía en pie la cama y una de las mesillas que con un golpe suave caería en picado. Abrí el armario: aún estaba allí la ropa de mi madre que papá había conservado. Su olor aún no se había consumido, era su perfume, y más recuerdos volvían a mi mente. Acaricié uno de los abrigos, era como volver a estar con ella en una dulce fantasía.

Tras esto miré la caja que aguardaba en el fondo del ropero. Era bastante grande; decidí sacarla y sacudí el polvo que tenía encima con una de las cortinas que estaban en el suelo, caídas tiempo atrás donde escondían la habitación de mis padres. La caja era preciosa: tenía un borde irregular de color oro viejo con dos flores en cada esquina y dos mariposas azules que se disponían aleatoriamente.

Pensé por un momento qué podría haber dentro de ella o simplemente si estaría vacía con más polvo dentro por descubrir. No me lo pensé dos veces antes de abrirla. En ella se descubría una máscara azul y un tul bastante acolchado debajo. Dentro de la caja apenas había polvo envolviéndolos; decidí sacar la máscara y probármela. Era de mi medida, encajaba a la perfección con las facciones de mi cara. Luego miré ese extraño tul que sobresalía y cuando me fijé mejor estaba lleno de piedras brillantes y entre medio se podía ver una pequeña pulsera color turquesa a juego con él. Me puse la pulsera y decidí sacar el trapo de tela. Para mi sorpresa no podía creer lo que vi ante mis ojos. Era un precioso vestido de gala que se había conservado en esa caja y que parecía ser de mi talla. Pero, ¿había pertenecido a mi madre? Todo era muy raro hasta que sentí unos ruidos provenientes fuera de la casa. Decidí irme de allí antes de que alguien me viera, así que volví a meterlo todo dentro de la caja y me fui lo antes posible.

Por el camino no paraba de pensar qué haría y por qué ese vestido estaba ahí, y cómo era posible que nunca antes lo hubiera visto. Pero también pensaba que quedaba poco para que comenzara el baile y, aunque tenía miedo de no saber encajar, decidí aventurarme a ir. Era una de las posibilidades de encontrar lo que buscaba, así que la única forma era arriesgarme.

Fui en busca de Umbría; la había dejado cerca del que ahora era mi hogar. Una pequeña y modesta casa donde apenas me quedaba a dormir a veces. Prefería salir y vivir aventuras que quedarme encerrada a ver cómo la vida me pateaba una vez más. Entré y me puse el vestido que me quedaba ajustado, como si lo hubieran hecho a mi medida. Aquello cada vez era más extraño. Me costó ponérmelo debido a su amplitud y a que no estaba acostumbrada a ponerme tales ropas de gente elegante y de buen puesto. Aún seguía dudando la procedencia de aquel vestido. Coloqué la daga bajo el vestido, de modo que si tenía problemas podría usarla.

Eché un vistazo a la caja y pude ver cómo también, aparte de la máscara y la pulsera, había unos pendientes de brillantes y un par de zapatos de color plata que no dudé en ponerme. Por último, la máscara hizo prisionero a mi rostro. Sólo podían verse los ojos entristecidos de una niña abandonada y unos labios que buscaban amor, amor verdadero y una razón, tan solo una para tener un soplo de vida.

Guardé la caja y monté a Umbría de manera que no se estropeara el traje. Mis alas cabían a la perfección en el vestido y no molestaba en absoluto a ninguno de mis movimientos. Pronto llegamos a la ceremonia donde pude ver la gran cantidad de criaturas que habían sido convocadas allí. Me bajé de Umbría y fui camino a la puerta principal. Ella se quedó allí; seguramente esperaría a mi salida de la fiesta y a verme salir sana y salva. Siempre se preocupaba por mí.

Un pequeño detalle en que no había caído era que por allí moraban pocos ángeles, tan pocos que no sabía si me miraban por mis alas o por el vestido, pero juraría que mis alas llamaban más la atención de lo que yo esperaba. En cualquiera de los casos, iba cabizbaja intentando entrar lo más rápido posible. Adentro seguía habiendo una gran cantidad de seres que se agolpaban alrededor de otros que se habían dispuesto a bailar en uno de los grandes salones.

Pronto, la que supuse la anfitriona, bajó por las escaleras mientras todos la miraban. Yo, mientras, no bajaba la guardia y echaba un vistazo a los lados, buscando alguna cara que me fuera familiar y a la vez teniendo cuidado de no batir las alas para no molestar a nadie. Para ser una pequeña divium poseía unas grandes alas y una tremenda fuerza en ellas, por lo que intentar tenerlas lo más retraídas posible era lo mejor. Estaba situada en medio del salón bajo la lámpara de araña viendo cómo todos bailaban y se divertían, otros tantos ligaban con las señoras y unos pocos se reunían para hablar de negocios. Y ahora, ¿qué?

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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Lahkesis Shamtul el Jue Jun 23, 2011 8:19 pm

Una fiesta… hacia tiempo que no iba a una, por lo que sonreí un poco al recordar cuando llego la invitación a mis manos.

Era de noche cuando uno de mis sirvientes llevo la invitación a la biblioteca de mi hogar, donde me encontraba leyendo un viejo libro. Dejando el libro de lado, tome la invitación y la abrí sin mucho interés hasta ver que se trataba de Lilith, una mujer de Phonterek y al igual que yo, una hija de la noche. Lo más irónico es que yo la conocía desde hace años, incluso antes de que tuviese que beber sangre para poder seguir viva, por decirlo de alguna manera.

Releí varias veces su carta, intentando saber porque se le habría ocurrido la idea de una fiesta de disfraces. Para ser honesta la idea me gustaba, además tenia que socializar un poco con los demás habitantes de la ciudad, para no ser una paria social… fue por eso que esa misma noche fui al armario donde se guarda toda la ropa de gala y busque en su contenido algo formal, pero sin ser demasiado ostentoso o clásico. No tarde demasiado en encontrar lo que quería, tenía sus años, pero al igual que yo supo conservarse bastante.

Spoiler:

Y aquí estaba, en medio de una fiesta con algunos conocidos y otros a los que no había visto nunca, Lilith se tomo su tiempo en aparecer, y cuando lo hizo llevaba puesto un hermoso vestido de color rojo, el cual provoco que me quedase sorprendida, yo recordaba aquella prenda, y me sorprendía bastante que aun la conservase.

Fue entonces que recordé esa noche… había dejado momentáneamente el lugar donde me refugiaba para volver a Phonterek, que se suponía completamente dominado por vampiros, lo que evidentemente llamo mi atención. Tenia la intención de pedirles que se unan a mí y así poder expandirnos, al menos si cumplían ciertos “requisitos” al llegar al poblado me reconocieron como su hermana y me invitaron a ir a la mansión de los Iskin, quienes estaban dando una fiesta.

En medio de esa fiesta, hicieron entrar a una humana, entre tantos vampiros era increíble el porte que tenia, no se veía demasiado asustada o aterrada, lo que llamo poderosamente mi atención, disculpándome por un minuto, salí de la mansión para dirigirme a la mía propia. Camine sin prestar demasiada atención a las calles, no quería hacerlo… finalmente cuando pasaron solo unos minutos, llegue a mi antiguo hogar, en el cual tuve que infiltrarme como si fuese una ladrona, después de todo si mis ordenes seguía cumpliéndose, alguien la estaría cuidando.

El resto fue fácil, entrar a mi antigua habitación y retirar un viejo vestido que nunca llegue a usar, pero que se conservo perfectamente. Lo coloque con mucho cuidado en una caja y volví a salir de mi hogar para dirigirme al de los Iskit. Ya allí me dirigí a la habitación donde supe que se encontraba la humana y golpee la puerta, dejando la caja allí y retirándome rápidamente.

Hasta el día de hoy no se bien porque lo hice… quizás me sentí identificada al ver como ella no se dejo llevar por el temor, tal vez solo quería volver a mi hogar y esa era una buena excusa… supongo que jamás lo sabría.

Pero ahí estaba, 200 años después, llevando ese mismo vestido. No podía evitar preguntarme si ella aun me recordaba, aunque claro, sabia que era imposible que ella supiese que era yo quien le dejo el vestido.

Con discreción mire a quienes me rodeaban, no sabia que tanto podría reconocerme la gente con aquella mascara y vestido… sin embargo supongo que podría esperar, además ahora me surgió el interés de hablar con la hermosa anfitriona… a la cual le hice un gesto elegante con la mano saludándome, esperando cual seria su respuesta.


Última edición por Lahkesis Shamtul el Jue Ago 11, 2011 11:09 pm, editado 1 vez


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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Vanator el Miér Jul 06, 2011 10:17 pm

Era realmente increíble como a mí me hubiera llegado una invitación. La verdad, se la dirigían a mi familia, pero, aparentemente, la habían derivado al Altamir —mi apellido— más cercano a la susodicha fiesta. Fruncí al ceño cuando el elegante y perfumado cartoncito llegó a mis manos. No pude evitar la costumbre primitiva de llevármelo a mi nariz y olerlo como un perro. Tenía un aroma dulzón.

Definitivamente no voy a ir —me dije, olvidándola rápidamente por ahí. Me hallaba de paso en esa ciudad y estaba hospedado en una pequeña posada, más por comodidad que por real gusto: me había quedado de paso y no podía estar continuamente en el bosque como un salvaje. Yo no era ningún animal, seguía siendo un hombre. Debía recordarlo.

Di una vuelta por la ciudad y me sentí realmente desagradado al notar que todos estaban hablando de la famosa fiesta. Algunos protestaban por no haber sido invitados, otros pavoneaban sus propias invitaciones; algunas chicas compartían secretos sobre sus vestidos y accesorios y un par de caballeros hacían apuestas sobre la anfitriona.

Yo no tenía ni la menor idea de quien sería la tal Lilith ni me interesaba conocerla. Las cosas con lujos no iban conmigo, siempre había sido un tipo de pueblo. Procuré ignorar a la gente que parecía no tener otro tema de conversación y me preocupé de mis asuntos, mis compras, mis merodeos. Hasta que inevitablemente, me topé con el típico intruso que siempre mete las narices donde no le llaman.

Estaba en una tienda, en la que conocía bastante bien al vendedor, cuando me palmeó la espalda y exclamó entusiasmado:

¡Escuché que habías sido invitado, mi amigo! ¡Felicitaciones! —Su alegría parecía sincera, pero yo me quedé congelado en mi lugar, mirándolo con rigidez.

¿Quién te dijo eso?

¡Oh, calma, amigo! Fueron rumores de algunos compradores. ¿Por qué esa mala cara, Van? ¡Es una gran oportunidad

Murmuré por lo bajo que no me interesaba y que yo sólo estaba de paso por allí, que me iría pronto y que, por otro lado, no tenía ropa para ir a la fiesta. Las galas no iban con mi presupuesto. El hombre se rió estruendosamente, de esa manera que sólo el conseguía y volvió a palmearme con fuerza. Si yo no fuera un licántropo con un cuerpo más o menos robusto, me habría triturado los huesos del hombro unas cuantas veces.

¡Eso se soluciona rápidamente! —respondió él—. Conozco a un mercader que podrá ayudarnos. ¡Eh, tú!

En menos de lo que canta un gallo, tenía a un desconfiado mercader frente a mí, ofreciéndome un exquisito traje de fiesta que costaba más que mi antigua casa. Era realmente una ridiculez. ¡Yo no era un tipo de fiestas! ¡Menos de galas! ¡Eso estaba fuera de todo límite! Intenté hacerle comprender a John —ese era el nombre del vendedor, mi amigo— que se lo agradecía, pero que no me lo podía permitir, pero él no parecía estar escuchándome.

Voy a llevarme este traje y esa máscara. La del pico es demasiado... No va contigo, Van, esta en cambio, te da algo de estilo. Imagínate, tú, como todo un caballero.

No puedo pagarle —me adelanté, mirando seriamente al mercader que frunció el ceño y me miró con cierto desprecio—. Así que muchas gracias por su tiempo, pero en otra ocasión será.

Creí que con eso había sido suficiente. Pero no conté con la astucia mañosa de John, que en un ágil movimiento sacó una bolsa de monedas, pesada y gruesa. Todos abrimos los ojos, sorprendidos; rápidamente, miré a nuestro alrededor. Si le robaban...

Creo que con eso será suficiente —dijo él muy teatralmente. El mercader se apresuró a tomar la bolsa y a guardarle consigo, observando, igual que yo, paranoicamente a su alrededor—. No hay excusas, jovencito, irás a esa fiesta.

Y así fue como me vi obligado y coaccionado por el sentimiento de culpa —por el dineral gastado en mí— a asistir a una fiesta que jamás habría pisado por voluntad propia. Traté de convencerme que sería un buen cambio, ya que había estado mucho tiempo alejado de la gente, pero aún así me incomodaba. Quizás podría recolectar información, unirme a un viaje, conocer a alguien... Aunque todo me parecía ridículo.

Pagarás por esto, John —murmuré entre dientes mientras me vestía. La ropa me era incómoda y más aquella, que era tan lujosa y respingada. Lo bueno era que yo era bastante delgado y que el pantalón parecía prometer no romperse cuando me sentara. Pese a todo, debía admitir que la calidad de la tela era excelente y que el traje en sí no me hacía ver tan mal.

Spoiler:

La máscara que había elegido mi "amigo" era algo ridícula, pero era una de las pocas que tenía. Me hacía sentir afeminado, pero me recordé que entre toda la gente, seguramente nadie se fijaría en mi máscara. Siempre podía quitármela y mandar todo a la mierda. Eso me agrada, pensé, divertido, riéndome entre dientes. Con todo, me puse la susodicha máscara y me miré al espejo.

Spoiler:

Me veía como un payaso o eso me decía yo. Mi pelo largo debió ser amarrado, ya que se veía muy desgreñado. Por supuesto había debido ducharme apropiadamente. Todo resultaba incómodo de principio a fin. Salí de la posada, maldiciendo a todos.

No podía llevar un arco colgando a mi espalda, ni mi morral ni mi espada y no tenía carruaje en el cual llegar. De todas maneras, me las arreglé para introducir una daga fina en uno de mis botines, que conseguí en el mercado a cambio de unas hierbas raras que había encontrado en mis viajes. Solucioné el asunto del transporte atrayendo a un caballo salvaje al que, con ayuda del buen John, logré ponerle arreos y riendas para llegar "decentemente", como él dijo. Prometí traerle rumores y chismes a cambio de toda la ayuda. Rodé los ojos.

Entré en el lugar, justo en el momento en que la anfritiona, en un impresionante vestido rojo, hacía acto de presencia. La miré con una expresión impasible. Hacía rato que las chicas tan glamourosas me habían dejado de interesar. No obstante, miré por respeto y curiosidad, esperando el momento para escabullirme entre el gentío y pasar lo más desapercibido posible. Estaba comenzando a ganarme la paranoia. No podía ver quién me miraba de lejos, pero comenzaba a creer que todos me observaban con desprecio, señalándome por alguna desconocida razón.

Maldito seas, John, maldito seas.
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Enghouth Shamtul el Miér Jul 06, 2011 11:32 pm

Malik-Thalish... Llevaba un buen tiempo ahí y las misiones encomendadas por el rey no me llenaban del todo, tenía que aceptarlo, no había sido entrenado para mercenario, no del todo, principalmente gracias a Lahkesis. Ella me había educado para ser un miembro importante de la aristocracia en Abanisia y eso había sido hasta que los habitantes traicionaron a nuestra raza. Seguía estando en deuda con mi madre y esposa, la extrañaba como nunca, desde aquel maldito día nunca habíamos estado separados por tanto tiempo. Me preguntaba donde podría estar todos los días antes de ir a dormir y a la noche al levantarme, así mismo si el destino nos tenía preparado algún reencuentro, realmente deseaba que así fuera. Esa mujer era hermosa y la única en la que podía pensar, si tenía sirvientes y sirvientas, pero no era lo mismo, cambiaban cada cierto tiempo ya que además era la cena que el rey me brindaba para mantener mis necesidades saciadas. ¨Tenemos toda una eternidad para volver a vernos madre...¨ Pensé para mi mismo queriendo olvidar el hecho de que ella me superaba ya por muchas vidas humanas y claro esto tampoco le había impedido hacerme su amante por lo que aquello había pasado a ser un tabú de poca importancia.

Me había puesto mi ropaje habitual aún sin tomar mis armas cuando un golpeteo de puerta sonó por fuera de mi habitación, típico a la primera hora de la noche. Seguramente mi cena por el último trabajo que había realizado. Abrí la puerta e invite a la nueva empleada a pasar, esta me tendió una carta, pude observar que estaba drogada por su forma de moverse. Aquello era normal en las nuevas empleadas, solían ponerse nerviosas sabiendo que tarde o temprano serían devoradas. Guarde la carta en un bolsillo de mi gabardina y cerré la puerta con cerrojo una vez ella estuvo adentro. La mujer era hermosa, mas sabía que no podía permitirme el lujo de dejarla con vida, los del consejo del rey no lo aceptarían y lo verían como una amenaza. Me acerqué a ella para acariciar su cuello mientras esta se sonrojaba y bajaba la mirada. – Señor Enghouth, ¿no va a leer su correspondencia primero? – Preguntó la muchacha con un hilo en la voz. – Tranquila muchacha, la noche es carta para recibir malas noticias, no quiero que debas pagar por ello cuando podemos entretenernos. Te rebelare que no tengo hambre así que si te portas bien puede que tengas suerte, no ínsitas con eso... – Susurré levemente a su oído mientras me dirigía hacía la cama con ella tomada de mi mano, luego la sentaba sobre mi regazo. – No son malas noticias mi señor, el rey dijo que es una invitación proveniente de Phonterek dirigida a la familia Shamtul por alguna razón. Creyó que iba dirigida a usted – Diría nuevamente la joven mientras le acariciaba su vientre suavemente. – Bien pequeña, si estas tan segura de que no son malas noticias entonces mete tu mano en mi bolsillo y lee la carta por mi – Respondí con calma a lo que la mujer asintió y comenzó a leer con algo de dificultad gracias al tipo de caligrafía, uno a lo que la gente como ella no estaba acostumbrada a leer. Sonreí y me dispuse a besar la mejilla de mi sirviente mientras la estrechaba hacía mi.

– Vendrás conmigo al baile, así que quiero que nos consigas una mascara y te daré el dinero para que compres un traje elegante. Si te portas bien te premiare, ¿entendido? Ahora, partiremos mañana al anochecer, quiero que tengas un carromato listo y antes de que comiences con todo, me gustaría saber tu nombre... – Volvería a decir a Sebrian y luego esta asintiendo se marcho feliz a buscar su traje y la mascara mientras yo esperaba con ansias el día siguiente en que ella daría el anuncio de la partida.

Spoiler:
Serbian con el vestido que llevara a la fiesta:



Su mascara:



Enghouth ya encuentra bastante formal su traje actual así que solo muestro la mascara que es:


A la noche siguiente una reluciente, elegante y hermosa Serbian esperaba mi despertar para anunciarme que todos los preparativos habían sido culminados a la perfección. La felicite y antes de partir le ordene buscarme otro sirviente para alimentarme antes del viaje, tal como le había dicho la dejaría con vida si se portaba bien y lo estaba haciendo, eso y que ahora no estaba drogada. Después de alimentarme Serbian nos llevo hasta el carromato que nos esperaba con jinete y dos caballos. [color=crimson] – Hacía Phonterek[color] – Dije al jinete dando la orden de partir. El camino fue tranquilo y tardamos menos de una noche en llegar, decidimos alojarnos en una posada durante el día antes de la fiesta mientras Serbian se preocupaba de velar por mi sueño, haciendo turnos con el jinete para que esta también descansase. Durante el camino le explique a mi acompañante la seriedad con la que se tomaban esos eventos, como debía comportarse y principalmente lo que esperaba encontrar en aquel evento así que nuevamente solo faltaba que llegase la noche para partir a la mansión donde daba lugar a la fiesta. Claramente mate al jinete antes de partir para cumplir a Serbian mi promesa.

Ya había llegado la noche y ahí estábamos. Aparentemente Serbian no era la única humana, pero ella era mi sirvienta y así como humanas también habían vampiros y no les permitiría ponerle la mano encima. Serbian se mantenía algo nerviosa agarrada a mi cintura con una mano por la espalda para que no se notase, lo que no le reprimí ya que comprendía como resultaba el ambiente para ella y más sin estar drogada. Le sonreí un poco para calmarla y luego me dispuse a vigilar las costumbres de los invitados antes de comenzar a relacionarme con estos. – No quiero que te separes de mi hasta que diga lo contrario – Le ordené a la muchacha mientras observaba al rededor curiosa, asombrada y a la vez nerviosa mientras yo además de lo que ya estaba haciendo me preocupaba de buscar a una persona en especial, persona cual tenía el presentimiento de si encontrarla ahí.

___

Off:

Serbian no tiene mas pertenencias que su vestimenta y sus estadisticas son las de un humano comun. Ha sido toda su vida esclava por lo que resistencia + 5. Ninguna otra habilidad además de ser una leal y hermosa sirvienta. ^^


Última edición por Enghouth Shamtul el Miér Ago 10, 2011 8:56 pm, editado 2 veces
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Jue Jul 07, 2011 2:47 am

-¡En nombre de Elhías, deteneros ahora y deponed las armas si queréis tener una mínima posibilidad de sobrevivir!-

Los imperiales empezaron a reír. El ver a un sólo zhakheshiano, vestido con armadura y empuñando una espada y un escudo, plantado en medio del camino, tratando de impedirles el paso, al parecer para ellos era cómico. Mis cabellos, blancos como un hueso lustrado, voleaban ligeramente al aire, y mis ojos, rojos y en aquellos momentos cargados de furia, se fijaron en el pelotón de imperiales que tenía delante. En total eran veinte hombres, confiados y bien armados. Empuñaban alabardas y ballestas, además de armaduras intermedias. No sabían lo que les venía encima.

Empezaron a avanzar hacia mí, pues al parecer me iban a capturar vivo. Los ballesteros estaban descuidados, y los alabarderos reían lúgubremente, mientras el capitán, empuñando un mandoble, me empezó a hablar, menos alegre que los demás:

-En nombre del Imperio, quedas arrestado por amenazar a las fuerzas del orden e interrumpir el paso de la patrulla. Depón ahora mismo las armas.-

No pude evitar reír. Esa risa les desconcertó. ¿Estaba loco? Eso desde luego, pero no era aquello por lo que me reía. Alcé la espada en el aire, mientras situaba el escudo en posición de defensa. Los imperiales rápidamente se colocaron en posición defensiva, mientras a mi lado aparecían varios soldados del reino. Todos ataviados con oscuros vestidos, algunos con armadura de placas y otros sólo llevaban escasas piezas de ropa. Llevaban una variopinta selección de armas. Algunos de los restos del viejo ejército, que hostigaban constantemente a los soldados imperiales. Se hacían llamar Ejército Errante.

Antes de que los imperiales reaccionaran, varias flechas surgieron de entre los árboles, neutralizando a algunos de los soldados. En total, nosotros éramos 13. Nada más ver las flechas surgir de la espesura, un grito nació en nuestra garganta:

-¡Por Zhakhesh! ¡Por Elhías! ¡Muerte al enemigo! ¡Pagaréis con sangre todo el dolor que le habéis causado a esta tierra!-

Rato después, sólo habían cadáveres en el campo de batalla. Gracias a lo repentino del ataque y a lo certero de los arqueros, sólo habíamos tenido algún que otro herido, y ninguna baja. Tras eso, me despedí del sargento de los Errantes, el cual me dijo que seguiríamos en contacto mediante correo secreto, y cada uno siguió su dirección. Tras acercarme a un puesto oculto del ejército regular zhakheshiano y reportar de la victoria, volví a casa.

Llegué por la noche, tras un viaje a caballo bastante agotador, casi tanto como la escaramuza. Arrastrando los pies, llegué al salón. Mi hermana estaba allí, esperando a la cena, y yo la saludé. La veía algo extraña. Cuando llegué a mi habitación supe el porqué. ¿Una invitación a una fiesta de disfraces? Sería interesante. No me gustaban mucho aquellos eventos, al igual que tampoco le gustaban a mi hermana, pero ambos sentíamos curiosidad para ver qué personas asistían allí. Tras quitarme todo el equipo, busqué algo de ropa decente.

Mi conjunto final serían unos pantalones de cuero negro de buena calidad, con algunos adornos en forma de bordados dorados, unas botas cómodas y aptas para el combate pero elegantes, negras con adornos de metal plateado, una cota de mallas de color metálico oscuro con adornos dorados como si fuera una camisa, una capa negra con capucha y también adornada, con el símbolo de la familia a la espalda y atada por un broche hecho con una representación de la cabeza de un dragón, un cinturón con broche de oro, y en el cinto la espada familiar, con una funda incrustada de rubíes y ámbares. Un noble guerrero en todo su esplendor. No me gustaba parecer débil en esas cenas. Debía dar impresión de poder. Como máscara, busqué una especial. Y la encontré. Por último, me recogí el cabello en una cola de aspecto bastante guerrero. Tanto por comodidad como por fiereza.

Nada más llegar al salón, me senté junto a mi hermana y le dije sonriente, agradeciendo internamente que estuviera la cena ya servida:

-Hermanita, mañana por la mañana vamos en camino. Seleccionaré a cinco guardias como escolta e iremos. Leí tu nota.-

Spoiler:

Off: No encontré imagen para el vestido D: Deberéis usar la imaginación xD
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Khaelos Kohlheim
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Invitado el Jue Jul 07, 2011 11:55 am

Vi la duda en los ojos del mensajero cuando al hablar, siseé arrastrándo la ese, como hacía siempre que estaba alterada. Tal vez el muchacho visitara con anterioridad la casa, tal vez tratara de reconocer mi rostro de sus recuerdos del personal del servicio...o quizá algun familiar lejano de la señora Hunthergen. Una vez con la carta que me traía en mi poder cerré la puerta sin darle tiempo a más preguntas, o a una posibilidad de que tratara de espiar a través de la puerta y viera mi cola serpentina.

Me deslicé por el pasillo de nuevo al interior del salón principal. El cadaver de la gritona mujer seguía en la esquina y sus ojos vacios aun miraban fijamente al techo.

Me acomodé en uno de los sillones de terciopelo y abrí la carta con desconfianza, casi como si esperara que alguna criatura saltara sobre mi desde el sobre recien abierto. Un olor dulzón y casi molesto por su intensidad me asaltó la nariz. Dentro solo había una pequeña tarjeta con un breve texto escrito con una cuidada caligrafía.

Una invitación a una fiesta... un baile de disfraces en los que los invitados deben ocultar su identidad tras una máscara... ¿que mejor forma para escabullirme sin dejar rastro? Miré la fecha del baile y apreté la mandibula. Quedaban dos días.... no podía quedarme tanto tiempo en el mismo lugar. La ausencia de la noble llamaría la atención a su casa y mis perseguidores podían encontrar mi rastro.

Aun así....el baile era la mejor vía de escape que tenía, la mejor posibilidad de escabullirme. Buscaría entre las ropas de la noble, debía de tener un vestido lo suficientemente ancho y largo como para que pudiera ocultar mi cola enronscándola bajo la tela.... pero lo primero era lo primero. No debía atraer sospechas por la "desaparición" repentina de la noble. Me acerqué a unas estanterías llenas de libros, pergaminos y carpetas. Tomé una de ellas, una carta personal que aun no había sido enviada y que estaba firmada por la fallecida noble.

Empecé a practicar su escritura, tratando de calcarla para el mensaje que iba a enviar a sus amistades, un mensaje que les avisaría de una breve enfermedad que la obligaba a mantenerse lejos de las reuniones sociales. Tenía dos días. Dos días y abandonaría la ciudad sin que nadie se percatase. Esperaba que durante esos dos días nadie viniera a ver a la noble "convaleciente" ni que muriera ninguno de los sirvientes de la casa que había logrado encerrar....

***********************************

Llegó el día y se acercaba la hora. Había encontrado un vestido apropiado y paseaba yendo y viniendo por el pasillo, practicando para poder desplazarme sin que mi cola serpentina asomara de debajo de la falda. Esa incomoda postura al deslizarme me obligaba a ir despacio y a vigilar constantemente la punta de mi cola que se agitaba por el nerviosismo, produciendo un leve sonido de cascabel. Era un tick que empezaba a detestar....esperaba que la música fuera lo suficientemente fuerte como para que el cascabel no fuera percibido en la fiesta.

Finalmente ya no podía esperar más y abandoné la casa, deslizándome lentamente sin que mi cola asomara de debajo del vestido. Había adornado mi larga cabellera negra con lazos de distintos tonos de azul, a juego con el vestido, y mi mascara cubría todo mi rostro, de forma que nadie pudiera ni entrever una sola de mis facciones.

De esa guisa, y bajo las miradas de admiración que ya estaba acostumbrada a provocar a mi paso, subí a uno de los carros de caballos que esperaban viajeros en la calle.

-A la hacienda de la Sssseñora Lilith Elorin- dije de forma altiva, tal como lo haria una noble.

Cuando llegué a la mansión la fiesta parecía haber empezado ya. Dejé una generosa cantidad en manos del cochero y me dirijí con mi lento "caminar" al interior de la enorme casona. Enetregué mi invitación sin mediar palabra con el servicio y avancé con mi vestido y oculta tras mi máscara, vigilando tanto a los presentes que se acercaran demasiado a mi, como a las distintas puertas y ventanas, posibles vías de escape, de la sala.

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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

Mensaje por Isárato el Lun Jul 11, 2011 11:20 pm

El aire fresco de la mañana generaba en mi grandes espectativas para el resto del día, mientras tanto, andaba por las calles de una ciudad bastante nueva en lo que a mi parecer todavía no sufría el deterioro del tiempo. Mercaderes y variada cantidad de seres entablando negocios de los más austeros. Me detenía frente a todos los puestos en los que las ofertas eran buenas, pero solo me limitaba a escucharlas y entender un poco más de como esgrimir con palabras para defender los intereses.
Debía admitir que era gracioso pasearme oyendo conversaciones ajenas sin que nadie lo notara. Una capa blanca y una capucha del mismo color se ocupaban de ocultar mis facciones al momento de apuntar mis oidos.
Se rumoreaba entre los mercaderes y compradores más importantes que esa noche habría una fiesta de gala en una hermosa mansión de la ciudad. Aquella mañana los vendedores de telas, bijouterie para damas o joyería para caballeros agradecían el acontecimiento por traerles tanta clientela, pues al evento estaban invitadas las familias más importantes y los más celebres personajes.
Pero me preguntaba ¿Con qué motivos alguien haría un baile tan condecoroso y quién sería el anfitrión? De todos modos aunque se tratara de una simple fiesta de máscaras, seguramente encontraría algo interesante para hacer.

Por la tarde, cuando cesó el movimiento de transeuntes por las calles y todos se apresuraban en sus hogares para alistarse, yo aúnno conseguía invitación ni ropa. Caminé hacia una fuente en medio de una plaza, las figuras de cuatro aves soltaban cada una su lazo de agua hacia dentro de una gran flor de loto tallada en piedra que era la base de la fuente. Coloqué un pié sobre la fuente y miré hacia abajo, pensativo, el viento sopló fuerte y un sobre blanco con un delicado broche con forma de antifaz apareció a mis pies. Evidentemente alguien no iba a acudir a aquella mansión, cosas más importantes que hacer, tristezas u obligaciones, cualquiera fuese el motivo, ahora la invitación estaba en mis manos.
Sin pensarlo dos veces, corrí rapidamente a buscar las ropas adecuadas y un antifaz que quedara a tono...

Sencillo, místico y hacía resaltar el color de mi rojo cabello. Únicamente me digné a conservar bajo mis pantalones, sujeto a mi pierna derecha, uno de los katares. El resto de mis ropas, la que no llevaría a la fiesta, pedí por favor al modista que me la conservara para cuando todo terminara.

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Así concurrí al lugar indicado en aquella carta, la hora de comienzo se acercaba y las carrosas de los más importantes acudían muy adornadas y elegantes. Caballos muy bien cuidados, y sirvientes que parecían velocistas, atentos a todo detalle, con prisa actuaban para sus señoras y señores.
Muy pocos eran los que pasaban por aquella puerta sin compañía. Aguardé a que se amontonaran unos cuantos invitados y pareciera que llegaba con todos ellos. Subí las grises escalares de la mansión, entregué el sobre de la invitación e hice de cuenta que entraba hablando con algún desconocido.
Me detuve, esbelto, cerca del centro de la gran sala con una impresionante araña de techo que iluminaba en un tono amarillento todos aquellos vestidos de tonos blanquesinos. Apoyé el bastón entre mis piés y lo incliné hacia adelante al estirar mis brazos. Mientras tanto observaba a algunas parejas dejarse llevar elegantemente al son de la música clásica.


●≈Nace para luchar, lucha hasta el final, cae para resurgir≈●

Isárato Tan-Áramnir
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Re: ¡Baile de máscaras!,¡Oculta tu identidad!,¡estas Invitado!

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