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Cuentos de Noreth
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Mensaje por Gula el Jue Sep 21, 2017 2:17 am

I

Génesis de un engendro.

Mejor, sus aullidos, sus lamentos mientras son testigos de como masticas el cartílago entre sus huesos; luchando para arrancar a dentelladas uno del otro, es lo mágico de la cruda y simple degustación roja y visceral. Lo especial de comerte vivo.








El Foso. Un sitio lleno de maravillosos horrores, la cúspide de la decadencia moral de los mortales y el paradisiaco infierno de los eternos. Los Dioses Antiguos comenzaron la creación de todo con la ignorancia de que ,al igual que ellos, crearon la vida para que fuese eterna, indestructible, reusable y hasta beneficiosa para ellos. La ignorancia es algo de lo cual un dios se debería avergonzar sabiendo que aquello desconoce puede ser nocivo para su tan apreciada divinidad.

Solo una de ellos está exenta de la amenaza oscura que emerge mucho más allá de donde lo conocido como “malvado” termina, donde inicia la aberración, aversión y la nefasta existencia de seres que sobrepasan los sueños de los infantes y hacen sentir a los dioses en constante amenaza. Seres oscuros, infinitos en número y forma que palpitan como un gran corazón negro por la necrosis que se baña en sangre y nunca descansa su palpitar, que sólo acelera su pulso con el fin de alguna dimensión o la corrupta conquista de sus miserables deseos sobre las divinidades que les temen, alentando aún más a este gran órgano profano.

-Órgano, pulso, sangre. -Suenan dos tambores con eco metálico y lejano, ¡Bom Bom!
-Órgano, pulso, sangre. -¡Bom Bom! Suenan las cadenas de una aprisionada marcha.
-Órgano, pulso, sangre. -¡Bom Bom!La marcha sigue el ritmo de los tambores y el credo se eleva por todos los cielos.
-Órgano, pulso, sangre. -¡Bom Bom! Retozan los látigos con la piel de algún amante del dolor y lo tambores suenan con más fuerza
-Órgano, pulso, sangre. -El tambor cesa y en su lugar suena una campana… Suenan tres campanadas, viaja como la enfermedad en el aire y todos los malditos miran hacia un cielo rojo sin nubes. Cesa la campanada y los tambores retoman con fuerza y ritmo mayores.
-Órgano, pulso, sangre. -¡Bom Bom! ¡Bom! ¡Bom Bom! Suenan los tambores y las voces gritan con fuerzas recobradas con un volumen mayor a la última vez, pues un maldito ha regresado a la tierra de los desquiciados. Su misión ha fallado y la regresión inicia.

Un cometa rojo surca el cielo como una bala, sobrevuela páramos, castillos, pirámides y praderas; grises y muertas hasta llegar a una zona de tierra arcillosa, árida, desértica, el calor es mortal, los sonidos repetitivos y contantes; martillan tu cabeza con clavos de acero rojo que van a sujetar tu piel al suelo hasta la siguiente eternidad. Los malditos y nefastos, los aberrantes y malvivientes que no cumplieron con su principal deber llegan a este sitio de una forma u otra. Porque su destino estaba escrito, porque los señores adoran torturar y atormentar a sus propias creaciones… Porque ella ya había estado aquí, este era un lugar conocido, familiar y odiado.

Desde que cruzó la frontera entre los prados grises y los árboles verdes supo que su destino iba ha ser uno lleno de tormento, otra vez trataría de matar a todo aquel que la intentara dominar, saciaría su hambre con cualquier infeliz del momento. Se volvería más fuerte y trataría de recuperar su honor antes su maestro sólo para volver a fracasar. La Gula estaba apática por volver a casa, insatisfecha por no cumplir con su misión y aburrida de tener que vivir el mismo ciclo otra vez. Ya no se inmuta al sentir su piel ardiendo y su cuerpo destruyéndose, viajando por el cielo como una estrella ardiente y preparándose para entrar por esa ventana nuevamente.  


Non caelum et terram.

Era la torre errante, solo el tiempo mismo sabe de qué está hecha esa piedra indestructible y fría que con cada fricción de arrastre por las cadenas de estos muertos y malditos egendros que solo se les permite vivir… Ja, vivir es una palabra de la que gozan los cobardes y mortales, estos lacayos del sufrimiento, si, a estos degenerados se les permite sentir la muerte cerca, se le permite sentir como mueren una vez solo para volver a revivir como una larva y evolucionar a un gusano que se arrastra con cadenas y grilletes juntoa millones más, llevando esta torre acuestas. En este paraje sin cielo, sin tierra, los muertos solo tiran de las cadenas arrastrando la torre, sufren tanto tratando de arrastrar que usan todas sus fuerzas en sus extremidades y no se permiten gritar. Muertos, si. No revividos por un nigromante que se bañaba con la muerte en los estanques de la inexistencia, más bien muertos que una vez fueron mortales ignorantes del poder del caos y la oscuridad, malditos que aceptaron el pacto del poder a cambio de su servidumbre al eterno sufrimiento de la torre.

¡Bom Bom! ¡Bom! Resuenan los tambores desde lo más alto de la torre, el capataz mayor y alcaide de este inmobiliario (si así lo podemos llamar), que se sienta en la cima de una torre alta rodeado de tambores, en una silla de sangre negra solidificada en la que su base informe está constantemente hirviendo con burbujas ácidas que deja salir un aroma de a metal oxidándose. Sus abrazaderas está hecha de huesos, garras, manos, garras que poseen pequeñas púas para succionar constantemente la sangre del que sea digno de sentarse en la silla del dueño de la prisión. Un respaldo y asiento de terciopelo da la sensación de mil lenguas que lamen constantemente al glorioso campeón y lo llenan de las mil y un sensaciones posibles con solo el fin de satisfacer a aquel que no muere desangrado, pues sería devorado inmediatamente, sus huesos pasarían a formar parte de la abrazaderas, sus piernas y órganos alimentarían la base de la silla y su cabeza… Su mente nutriría a las calavera que yacen flotando por encima del archidemonio. 3 cráneos que se mueven en círculos, aconsejando, murmurando y maldiciendo con silenciosas palabras al depredador mayor, el último de la torre, el cercano a uno de los 4 señores así como el padre del padre de su anterior padre lo había sido… Demasiadas eras han pasado como pasaber que número de generación era aquel poderoso ser, pero siempre predominaba  el nombre que todos sus antecesores habían tenido: Amon, el amo de la torre.


¿Subida? ¿Bajada? Da igual.

El tiempo es el único observador que sabe la historia de esta torre, su creación, su objetivo, su fin y lo que ha albergado esta. Esta torre sólo posee una única entrada y  una única salida, una ventana de cristal decorada con una base bastante peculiar.

Y una puerta cuya llave sólo la puede encontrar aquel pueda tallar la piedra de la prisión con sus propias manos. Por la ventan entran los demonios cuyos amos condenaron al tormento eterno o la evolución, se dice que el Señor del caos y la guerra envía a sus lacayos a esta torre para fortalecerlos, para que se vuelvan maquinas de guerras inmunes al dolor, la tortura y toda arte oscura, los acerca a la muerte para mantenerlos más vivos que nunca. Para que comprendan que morir es para lo débiles y solo los fuertes pueden estar en sus filas para recibir sus favores y plagar el universo entero en sangre, masacre, guerra y violencia.

El Señor del caos que corresponde a los saberes prohibidos ayudó en la edificación de esta torre, gracias a él cada piso esta diseñado para que cada ser nefasto sufra y se retuerza de formas increíbles, que sus mentes sean fracturadas en miles de pedazos y regada a en todos los rincones oscuros de esta torre, protegidas por tenebrosas pesadillas que se encargaran de atormentar como sanguijuelas, consumiendo, alimentándose, drenando el miedo y la fuerza vital para que los débiles sucumban ante estos pavores y no puedan recuperar al completo su meten. Para que terminen convertidos en abominaciones mutantes que estarán vacíos de mente y débiles de alma.

La tortura no podía hacer falta, siempre es el condimento perfecto e indispensable en toda obra culinaria, la torre nos ería la excepción. Su papel en esta errante edificación se puede detallar perfectamente en su muros, justo encima de la puerta de salida existen miles y miles de rostros llenos de sufrimiento y lamento que gimen cada segundo como si en el próximo les fueran a arrebatar la vida. Caras de piedra cuyas bocas abiertas sirven de escalera para alcanzar la cima de la torre pero… Solo si posees la suficiente fuerza y poder para demostrarles que también te deben temer. Pues la única forma de escalar es poniendo manos, pies o garras en la bocas gimientes de estos rostros con el riesgo de que se cierren sus bocas en caso de que no seas digno de escalar, algunas fueron seres de dientes filosos que podrían cercenar extremidades en solo un movimiento. Los únicos que habían podido atravesar esta gran y poderosa subida en la cual miles de otros habían sido masticados, cercenados, otros tuvieron suerte y cayeron muriendo aplastados por el arrastre de la torre, infortunados simplemente tienen sus huesos aún siendo mordidos, colgando de alguna fauce de los múltiples rostros puestos alrededor del muro de la torre… Da igual si decides salir vivo o muerto, da igual arriba o abajo. Si no tienes poder no te molestes en intentar salir de la torre.


Autofagia

Seres de todos tipo llegan a estas celdas, jaulas, a morir de forma lenta, a vivir tormentosamente, a sentir las infinitas maneras de tortura imaginadas por el Señor del caos y la lujuria, la pasión y la tortura que son puestas como órdenes en los carceleros; muñecos echos de “madera” similares a marionetas sin colores, rostros o ropajes. Son simples maniquíes que poseen articulaciones hechas de metal, que suenan, rechinan contra la madera mientras saltan de aquí a allá sin sentido o control alguno. Unos tienen manoplas con látigos malditos, otros tienen llave de todas las prisiones, hay quienes poseen cuchillos, espadas, lanzas, tridentes, cadenas e instrumentos de tortura.

A las criaturas con dotes especiales como alas, brazos extras, que los hacen superiores simplemente los matan de hambre… Los obligan a tragar carne o pan podrido, la especialidad del Señor del caos y la putrefacción, dicho alimento además de estar rancio, lleno de moho y enfermedades poseen una toxina especial que despierta un hambre atroz en quien la consuma. Los seres que son alimentados -por la fuerza- una vez con esto no dejarán de sentir un hambre que los incitará a comerse sus propias extremidades, alas, colas, cuernos, garras… Muchos de ellos se han llegado a mutilar gracias la  hambruna, otros idiotas solo se encierran ocultos en jaulas y aprovechan para asaltar de forma furtiva a otros para devorarlos. La autofagia y el canibalismo son mejores opciones que comer ese pan maldito que solo mata a sus consumidores sumiéndolos en una eterna hambre.

Hay quienes han sobrevivido sin recurrir a estos límites, quienes con poder y fuerza se alimentan de los demás, permaneciendo intactos. Intentando huir volando por la puerta sólo para ser incinerados vivos por el amo de la torre y su aliento dracónico; si se apiada de ti serás empalado por un hueso directo en tu cráneo. Todo aquel que piense en huir de la torre solo lo logrará subiendo a la cima y besándole los pies al Alcaide, Amon.

Estanques de sangre, campos de entrenamiento llenos de armas y trampas. Más de un idiota ha querido organizar un motín en la torre pero de forma inútil. Pues los maniquíes simplemente se mueven mil veces mejor y más rápido que el mejor de los demonios. Sus cuerpos danzantes ejecutan movimientos sublimente mortales, sea en solitario o en grupo, con o sin armas en mano son capaces de castigar a todos aquellos que no cumplan las leyes de la torre:



  1. Vivirás eternamente como un ser débil.
  2. Sufrirás el tormento de una eternidad si eres débil.
  3. Morirás por la vergüenza de no cumplirle a tu Señor.
  4. Sentirás la muerte cerca cada segundo de tu vida.
  5. No escaparas de forma fácil ni mucho menos sin dejar algo a cambio para la torre.
  6. Besaras el culo del Alcaide solo para saber su morirás o tendrás otra oportunidad para morir más tarde.
  7. Todo lo que entra en la torre morirá en la torre.
  8. Un maniquí será tu carcelero, es más útil de lo que tu fuiste a tu señor en su momento.
  9. Tu no decides cómo vivirás, ahora la torre será tu nuevo señor. 



En las paredes de la ventana y el marco de la puerta están escritas estas reglas que gotean sangre arrojan vapor siempre que algún maldito entra o algún debilucho intenta salir. Así es la vida en la torre, así era la vida para ella.

Esta sería la segunda vez que ella llega aquí pero esta vez no tendría los lujos que en su momento tuvo. Pues ya había renacido en el mundo mortal, ahora tendría que hacerlo como un prisionero. A Bhakshak se le arrancaría su nombre, veía como su la ventana se aproximaba a ella o viceversa a una velocidad vertiginosa mientras su nombre se borraba en ella y solo una luz atravesó el color mientras que un montón de huesos, carne, sangre y vísceras caían. En una mesa yacía un pequeño y retorcido ser que se convertiría en la nueva general de un señor mayor.


 Humano(color=#ff9900) - Pensamiento en cursiva

I will kill you so hard. You will die to death... ¡Invitado!

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Gula

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