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Cuentos de Noreth
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Nuevo inicio, nueva tormenta.

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Nuevo inicio, nueva tormenta.

Mensaje por Gula el Mar Sep 26, 2017 9:16 pm

Aquella noche mientras caminaba bajo las luces de faroles de papel, sentía un extraño cosquilleo como si la sangre bajo su piel picara, una pequeña pero gustosa comezón similar a cuando se extasiaba de bebidas extrañas en el desierto. El poder, ahora lo sentía claramente con cada paso que daba, meditando mientras veía ancianos fumando grandes pipas en las aceras, niños jugando con pelotas de diferentes costuras y pequeños puestos de comida llenos de vapor con olores que picaban la nariz de cualquiera pues lo invitaban a sentarse y degustar… Se paró justo al frente de aquel extraño puesto, parecía una carroza por los tubos de madera para tirar y las ruedas pero tenía taburetes, cortes de tela que hacían de cortinas de 30 centímetros aproximadamente con formas de cuadro y una pequeña mesa lo suficientemente grande como para llevar la comida a la boca.

-Y huele muy bien… -Revisó su alforja y sacó una moneda de plata. Empujó un poco la cortina con la mano y sentó, el sitio estaba solo solo había un sujeto de espalda salteando vegetales además otras cosas, carnes, pescado en lo que parecía ser una enorme olla, era enorme y lucía pesada pero el viejo la movía con soltura de forma oscilante. Cocinaba sobra una especie de recuadro de madera, no se alcanzaba a ver si había fuego pero seguro estaba lo suficientemente caliente pues se veían pequeñas chispas saltar, ¿Aceite? ¿Grasa?

-Viejo, dame lo de lo que estés cocinando. -Dijo Pitch mientras colocaba una moneda sobre la pequeña mesa para hacerle entender al viejo que pagaría bien.

-Jejeje… -Se escucho una risa del hombre frente a la enorme cacerola. -Claroh, claroh… La especialidad de la casa. -Tenía un acento característico de falta de educación en las letras. Se tomó un momento mientras buscaba un cuenco y servía un poco de sopa, lo que salteaba y otra cosa que sacó de una olla con una especie de malla. Colocó el cuenco y dos palillos frente al hombre. -Güen provecho… Jejeje…

Justo antes que el viejo se diera media vuelta Pitch se levantó lentamente, estiró el brazo hacia el pecho del viejo y lo atrajo de un tirón de su camisa a una daga que al mismo tiempo había desenfundado. El viejo seguía sonriente con los ojos apenas abiertos, llenos de cejas y una sonrisa sin dientes mientras la mirada Pitch era serena pero amenazadora.

-¿Qué da tanta risa? ¿Te imaginabas que moriría envenenado? ¿Tanta risa te daba mi rostro morado con espuma saliendo de mi boca? -Al puñal no le faltaba nada para hacer que la piel del anciano sangrara. Pitch se cuestionaba el porque el viejo seguía sonriendo.

-Jejeje… Yo no soy quien quere matateh hoy… -El viejo hizo una pausa y abrió los ojos, levantó las cejas y moduló claramente: -Sotét… Jejeje…

No esperaba esa respuesta. Pitch soltó suavemente la camisa del viejo pero no el puñal. -¿Qué quiere la orden de mi ahora? -Preguntó sin quitarle los ojos al viejo.

-Lo mihmo que tu quereh… Poder. -Pitch alejó el puñal del viejo, éste sonrió levemente otra vez y retiro el cuenco con sopa con una. Pitch siguiendo el movimiento de las manos del viejo notó que en la sopa habían unas pequeñas manchas de lo que parecía ser sangre. Justo cuando la adrenalina bajaba sus niveles Pitch sentía que algo húmedo bajaba por su garganta, pasó su mano y efectivamente sintió algo mojado entre sus dedos. Se sorprendió al ver que era sangre, se tanteó por el cuello y el mentón hasta que sintió un pequeño ardor, una cortada entre su barba. Subió la mirada atónito y lo primero que vio fue al viejo de espalda que alineaba su mentón con su hombro sonriendo y subiendo un cuchillo curvo similar a una cimitarra de la cual surgía una pequeña marca roja.

-Jejeje… Antes de que pudierah haber hecho algo te hubierah podido abrir la garganta sin que lo notaras… Jejeje… Pero como te dije… -Guardó su puñal en su delantal. -Yo no soy quien quere matateh hoy… Jejeje…

-¿Entonces quién?

-Esa no es la pregunta correcta… Jejeje… -El viejo movía el gran sartén. Pitch meditó un momento… ¿Cuál podía ser la pregunta correcta? Si alguien te va a matar debes saber quien es para… Oh.

-¿A quien debo matar? -Dijo con tono firme.

-Jejeje… Esa es la pregunta correcta… En la casa del dragón amarillo, un pez gordo busca acabah con la orden… Sabe que están aquí y no los quere… Jejeje… Hoy va a reclutar un pequeño grupo de asesinos para ello… Jejeje…

-¿Y qué? ¿Lo mato?

-Jejeje… Sería lo ideal… Tu verah Sotét…

La casa del dragón amarillo, Pitch sabía donde quedaba, era un burdel lleno de mujeres drogadas y matones sadistas a un lado del callejón donde mató a las jóvenes.

-Pagaré por la sopa y algo que pueda comer de aquí hasta allá.

-Jejeje… Claro… -El viejo sacó 2 bolas de lo que parecía ser arroz y lo envolvió en unas hojas. -Proveho. -Las dejó en frente de Pitch y tomó la moneda. Abrió el envoltorio, tomó una y se fue sin decir nada. El Dragón Amarillo no quedaba cerca, así que mejor comer tranquilo.

La sangre en sus manos de dos desconocidas, era lo que estaba buscando con la orden, el asesinato de la joven y la divium no eran más que una absurda prueba de su poder. Meses de entrenamiento cobran su fruto con la sangre… Esta vez la sangre es el precio para obtener poder.

Justo a las afueras del Dragón, estaban reunidos un gran grupo de matones, caras rajadas y malas conductas de todas las calañas.

Apenas pudo verlos y ellos a él sintió la sed de sangre proveniente de todos ellos. En cualquier momento la paz se rompería con el sonido de la violencia. Sacó a Samaranda de su espalda y la mantuvo hacia abajo mientras se acercaba con paso lento y seguro.

-Eh niño bonito. -Dijo un tipo que había salido detrás de él. Portaba un enorme martillo, era gordo y a pesar del frío de esa noche, sudaba y respiraba como un cerdo. -Dame esa espada a menos que quieras que te rompa todo. -La voz era ahogada y con tono lleno de retardo mental, solo era una gran bola de grasa que aplastaba por dinero que gastaba en comida. Pitch sonrió, volteó y se puso de rodillas ofreciendo la espada con ambas manos aunque no había soltado el mango.

-Lo siento señor… Por favor perdone mi vida… Solo estaba perdido y no se donde estoy… -El idiota dejó caer su martillo que para tomar la espada, su mirada y sus mano grasientas estaban llenas de avaricia, lo que Pitch aprovechó sin dudarlo un segundo. Haciendo uso de la posición, mientras sujetaba el mango con su mano derecha bajó el otro extremo de la espada y la subió con un pequeño impulso al levantarse, dando un corte diagonal directamente a la cara del infeliz grasiento que arrojó un grito de dolor y retrocedió tocándose la cara mientra se llenaba las manos de sangre.

-¡MALDITOOOO! -Gritó el grasiento mientras retrocedía, Pitch tomó su espada con ambas manos y lo atravesó de una estocada en el pecho. Le tomó más fuerza de la que había pensado. El gordo idiota soltó un ahogado grito en el que su alma se escapaba… Pitch sacó la espada de forma inmediata y el cuerpo cayó al suelo haciendo el sonido de un costal de harina cayendo en un charco de sudor y sangre. Pitch limpió su espada con la espalda del gordo, curiosamente llevaba un peto de cuero y unas ropas harapientas sin más que unos kulls de bronce que no tomó.

Apuntó con su espada hacia el grupo de matones que se encontraban viendo la breve batalla. -¿Dónde está el amo de este cerdo?

-Vienes a mi barrio, matas al que era uno de mis mejores guardaespaldas con una treta tan sucia como el culo de un pirata y te atreves a llamarme… Berck, Cedro. Matenlo. -Dijo una voz que Pitch no alcanzó a ver pero claramente la orden de mátenlo era para él. Inmediatamente un sujeto de piel tostada con una clara vestimenta de ser un asesino del desierto atendió al nombre de Berck; chaleco, pantalones abombados en los tobillos, turbante y una cimitarra con una curva muy parecida a la sonrisa del dueño. Sonrisa que se borraría con la muerte del oscuromante.

Junto con él salió un hombre de ropaje negro, telas lo cubría y solo dejaban sus ojos al descubierto. Portaba unos guantes filosos triángulos en los nudillos, combatiente cuerpo a cuerpo que sin duda plantó en la mente el usar sus sombras para terminar su trabajo. El no quería, quería dejar la estaca para el pez gordo, pero de ser necesario la usaría sin dudarlo.

El asesino de las arenas se abalanzó con un grito en veloz carrera pero lo primero que hizo fue patear el pecho de su enemigo provocando un empujón que lo derribó y dejó en el suelo mientras el hombre de la cimitarra lanzaba un extendido sablazo con su brazo, movimiento que Pitch pudo detener y desviar. Haciendo uso del mismo  movimiento que hizo en el puesto de comida sacó y lo clavó fuertemente justo detrás del mentón.

En el tiempo que le tomó clavar, retorcer y sacar el puñal del cuello del hombre, su sangre manchaba sus puños y le dio oportunidad a Cedro de golpear fuertemente al hombre con sus puños con filos que provocaron una pequeña descarga en la espalda de Pitch que cayó sobre el cuerpo de Berck por la inercia del golpe en su espalda.

-Tu futuro será cegado por mi oscuridad. -Inmediatamente los ojos del hombre de los guantes quedaron negros, oscuros, cubiertos de una venda terrible que este trataba de quitar pero no conseguía pues no era física.

Pitch se levantó, guardó su cuchillo y Samaranda para tener manos libres y poder empuñar a Umbrona, una katana negra con el filo de estrella que imitaban al cristal. Mientras Cedro luchaba contra la ceguera y maldecía con puñetazos al aire, Pitch tomó la oportunidad de la confusión y con dos movimientos veloces cortó ambas manos con precisión quirúrgica. Luego la cabeza rodó por el suelo. Tomó los guantes y la cimitarra y se acercó con paso veloz al grupo de bandidos. 2 más se abalanzaron sobre él y terminaron atravesados o la garganta abierta.

Al llegar a la puerta del lugar había un gordo acompañado de 3 mujeres con obvia apariencia de prostitutas. Tiró la cimitarra y las manos de los primeros desgraciados a los pies de aquel hombre de baja estatura y ropas lujosas. Solo quedaban unas 6 o 7 personas con aspecto de maleantes, el gordo sonreía de oreja a oreja.

-Muy bien mi asesino perfecto. ¿Cuanto quieres para formar parte de mi guardia personal?

-Mujeres y alcohol. -Respondió Pitch. Las miradas de los maleantes estaban llenas de avaricia y la sangre esparcida  en sus manos, espada y brazos asustaba a 2 de las prostitutas. La tercera lo miraba con deseo y este lo notó.

-Pues bienvenido seas tu, y el resto también. -Se dio media vuelta e ingreso a una casa de muros altos. Avanzó durante toda la casa y notó como estaba llena de lujos, más prostitutas y múltiples mercenarios. -Esta es la casa del Dragón Amarillo, el nombre proviene de cuando mi abuelo orinaba, así que no esperen gloria ni nada por el estilo.

Pitch entró y notó como el sitio era un laberinto de puertas corredizas, cuartos sin ventanas y pasillos largos y angostos… Matar a este desgraciado no será fácil… Pero no dudó de su objetivo ni un segundo, se acercó lo más que pudo a la mujer de mirada deseosa y desafiante y la detuvo tomándola por el brazo con un brusco tirón. Se miraron e inmediatamente comenzaron a besarse… El gordo reía pero en un momento notaba como los ojos de su nuevo guardaespaldas lo miraban con intenso color naranja que lo intimidaba. Al mismo tiempo la sombra del oscuromante subía por dentro de las ropas del hombre hasta llegar a su alcance máximo.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH! -Chilló una de las perras al ver a su señor atravesado por una estaca que surgía de su pecho. Pitch tiró de la mujer que besaba, desenfundó a Samaranda y de un tajo abrió el cuello de la mujer que se ahogó inmediatamente con burbujas de sangre.

La mujer que besaba a Pitch salió corriendo gritando. -¡EL AMO HA MUERTO, EL AMO HA MUERTO! ¡CORRAN! ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA! ¡EL AMO HA MUERTO. -Hasta perderse en los laberínticos pasillos. Pitch dio media vuelta para encarar a los vándalos que los seguían pero estos se entretenían robando toda clase de cosas. El asesino caminó por donde vió pasar a la mujer y se dio cuenta de que su labio sangraba Maldita perra lujuriosa.

Terminó encontrando la salida y salió de la casona mientras seguía a un gran número de mujeres corriendo, se lavó las manchas de sangre con un poco de agua de un estanque. Volvió a las calles, enfundó sus armas y caminó hasta la taberna más cercana. Se sentó, pidió una cerveza y recordó que no tenía prueba de haber completado su misión. En eso una mano soltó una sortija de oro frente a él.

-Por salvarnos a todas. -Dijo una voz femenina pero gruesa. Al girar la cabeza una dama de pelo negro con un moño, yukata verde y rasgos característicos de la isla se sentaba junto a él. -Me da una botella de Sake. El paga.

-¿Que quieres? -Preguntó Pitch mientras alguien traía un vaso pequeño y una botella de cerámica.

-Hombres y alcohol. -Pitch hice una mueca de medio lado cuando notó la marca de la Élite de las sombras brillando en sus ojos, se acomodo para degustar la cerveza. 
-Sotét.

-Mirna.
-Poder.

-Placer.


 Humano(color=#ff9900) - Pensamiento en cursiva

I will kill you so hard. You will die to death... ¡Invitado!

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Gula

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