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Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

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Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Vie Oct 27, 2017 9:12 pm

Sarge no estaba demasiado contento. No solo les habían dejado a duras penas una semana para relajarse a él y sus hombres después de la última asignación, sino que no podían enviarlos a un peor lugar. Se suponía que una de las ventajas de trabajar para la Inquisición era que no te veías obligado a estar día y noche en una zona de guerra, vigilando tus murallas para evitar una horrible muerte por flecha o pedrusco, o en un fangoso campo de batalla luchando por tu vida. Cierto, de vez en cuando había demonios, pero de momento no era nada de lo que su escuadrón no pudiera encargarse si disponían de suficiente material. El sargento arrugó la carta que había recibido, la arrojó al fuego de la chimenea que crepitaba en la taberna y fue a buscar a sus chicos, parando solo unos instantes para aclarar la mente, pensar brevemente donde estarían sus hombres y maldecir ampliamente su suerte con un repertorio de insultos digno de un soldado veterano.

Doc fue el primero en ser recogido, se pasaba su tiempo libre tonteando con una enfermera del hospital local, sin que pareciera importarle demasiado el hecho de que fuese una monja. El hombre era un alquimista decente y un doctor competente, que, aunque era cierto que no tenía la más mínima instrucción académica en esa última parte, al parecer, antes de trabajar para la Iglesia, había estado en la frontera con Storgnome, lo que le había dotado de una experiencia para parchear rasguños, mordiscos, amputaciones, venenos y cualquier herida que pudieran provocar las aberraciones que salieran de allí equivalente a diez años en la mejor academia del reino… posiblemente, les había mantenido con vida hasta ahora, así que no iba a quejarse.

El siguiente fue Twitch, lo que le tomó la mayoría de la mañana. No porque no supiera donde estaba, lo sabía perfectamente, sino por lo difícil que era llegar hasta él. Sarge no conocía los detalles exactos, pero aparentemente, antes de unirse a ellos, la escuadra de Twitch había sido emboscada por una partida de orcos, y el pequeño humano, capturado durante meses, hasta que eventualmente fue rescatado, de pura casualidad, por una expedición punitiva. Sarge estaba seguro que durante la instrucción, cuando explicaban como la mente de un soldado podía romperse, ponían de ejemplo a Twitch. Inestable y paranoico, viendo orcos por todas partes, ya fuesen reales o imaginarios, le daban al hombre unas cualidades inusuales. Era, seguramente, el mejor trampero del maldito continente, siendo capaz de sembrar una zona con suficientes cepos, explosivos y cualquier aberración hibrida imaginable a medio camino como para diezmar un ejército en horas, y con una habilidad para hacer explotar prácticamente cualquier material que rayaba lo sobrenatural, por otro lado, su gatillo fácil y constante paranoia, acentuada por los trabajos que habían tenido para la Iglesia hasta el momento, hacían que simplemente no pudieran sorprenderlo. En una emboscada, Twitch sería el primero en disparar, incluso antes que los atacantes. Cierto era, que alguna vez le había volado la cara a quien no tocaba, y habían tenido que noquearlo para evitar que disparara a su anterior jefe porque era “un orco disfrazado de clérigo, seguro”. Pero dos horas y unas cien trampas sorteadas más tarde, Twitch salió, a regañadientes, del almacén que había ocupado, con alguna que otra contusión en la cabeza cortesía de su oficial al mando.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Vie Oct 27, 2017 9:26 pm

El siguiente fue fácil. Para encontrar a Nubby, solo tenías que encontrar a alguien con pinta de querer apuñalarte para robarte todo lo que tenías y preguntarle. Como mucho tenías que repetir el proceso un par de veces antes de encontrarlo. La escuadra consideraba a Nubby un… “logístico”, lo que significaba que el susodicho robaba todo aquello que no estuviera fijado al suelo, lo que hacía que nunca, jamás, estuvieran escasos de provisiones, municiones o dinero. Esta vez Nubby se encontraba en un almacén, regateando con un rátido. Él estaba ofreciendo varias cajas de armas y armaduras de calidad, con una mancha en el lado que tapaba justamente la zona donde habría estado estampado el símbolo de la espada plateada que usaba su rama de la  Iglesia, y a cambio estaba esperando conseguir una caja de materiales misceláneos, seguramente un encargo del siguiente integrante del equipo. El hombre rata no parecía considerar que el intercambio fuese justo, pero Sarge sabía que eso no importaba. No solo el logístico del grupo regateaba como un mercader purasangre, sino que todo el parecía diseñado para negociar. Decir que Nubby era un humano feo era quedarse corto. Aunque su altura encajaba, su cara y olor gritaban mestizo, seguramente de alguna raza que jamás debería haber llegado a la superficie, como un goblin o un gusano. Aparentemente su árbol genealógico había sido una causa de discusiones en su anterior unidad, y el general en persona tuvo que intervenir, decretando que su unidad no era una unidad interracial, y que por lo tanto era humano. Incluso tenía un certificado del puño y letra del general declarándolo humano. En cualquier caso, el olor y aspecto del soldado hacia que su interlocutor no quisiera verlo ni estar cerca de él más de lo necesario, lo que volvía las negociaciones en las que Nubby participaba un delicado equilibrio entre no asfixiarse y conseguir un buen trato.

El quinto y último integrante del grupo era Trink, el enano. No tenían ni idea de que hacia un enano en el ejército en primer lugar, en vez de estar luchando por su gente, solo sabían que procedía de una unidad de artillería, estaba ligeramente sordo y que no tenía intención de volver con los suyos, aparentemente por ciertos desacuerdos por su clan que podían o no haber incluido alguna que otra explosión y un gato. Trink era el manitas. Herrero, artificiero y artillero, prácticamente todo el equipo que llevaban encima había sido obra suya, lo que les dotaba de un equipo muy superior a los que daban a los matones de la Iglesia como ellos, incluyendo la pólvora, los rifles y las pistolas, lo suficientemente bien hechas como para que alguno de los Buscadores le hubiese pedido alguna. Seguramente, el equipo y los parches de Doc eran el único motivo por el cual habían sobrevivido tanto tiempo en lo que aparentemente se llamaban “escuadrones suicida”.

A sus chicos no les hacía mucha gracia dejar lo que estaban haciendo para ir a trabajar, por lo que se quejaron sin parar, pero todos eran soldados, eso era lo que hacían cuando no estaban borrachos o matando cosas, así que les dejo hacer y fueron a ver a Oak. Oak era un hombre mayor, no un anciano, pero lo suficientemente mayor como para que la Iglesia considerara que estaría mejor instruyendo a nuevos Buscadores que matando demonios a diestro y siniestro, y por eso estaban allí. Su escuadrón, como todos los escuadrones suicidas, debía proteger y escoltar a los candidatos a Buscador en sus misiones. Si las completaban con éxito, serian Buscadores de pleno derecho, con autoridad para buscar y destruir los demonios y la herejía que causaban por todo el reino, si fallaban…bueno, seguramente enviarían a otro escuadrón, puesto que estarían todos muertos.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Vie Oct 27, 2017 11:21 pm

Junto a Oak, el jefe del lugar, había una mujer de pelo negro como la noche, vistiendo una armadura de cuero igual de negro. Su expresión era completamente neutra, como si llevase una máscara de porcelana, pero aun así, le pareció la mujer más bonita que había visto en su vida. Y ellos habían visto súcubos. Más bonita que los súcubos que habían visto... Sarge, Doc y Trink se lanzaron sobre Twitch, que ya estaba alzando su rifle al grito de “Mega-súcubo”, inmovilizándolo. Una vez el paranoico trampero estuvo desarmado, Oak tosió para llamar su atención y les dio su misión. La mujer se había mantenido impasible, aunque ahora a Sarge le parecía ver una pequeña curva de diversión en sus labios y un extraño brillo de aprobación en sus ojos.

El ejército les había llamado para tratar un caso de herejía en un territorio recién conquistado, y Oak había decidió mandarlos a ellos. Solo sabían que irían muy cerca del frente, y que parecía tratarse de un problema de sectas, poco más. Seguramente la mujer, que Oak presentó como Lucia (pero que más tarde, en privado, pidió que se refirieran a ella como Luzbel en un extraño gesto de familiaridad), sabría más, pero a ellos solo se les decía lo que tenían que saber, y si la Buscadora consideraba que no necesitaban saber más, no se lo diría. Malditos cazademonios. Después de las presentaciones, Nubby, tan sagaz como siempre, intento conseguir un poco más de información, lo que no resultó nada bien para el a juzgar por la fulminante mirada que recibió.

Pero Sarge estaba secretamente agradecido. Cierto, iban a una zona de guerra, y los locales seguramente los apuñalarían solo por creer en Lunaris, pero en su experiencia, había tres tipos de Buscadores; el primero, eran los eruditos que se encerraban en alguna torre y los enviaban a por muestras con la esperanza de hacer un gran descubrimiento, algún conjuro extermina-demonios o algo así. Esos eran malos, puesto que en general no entendían el peligro al que sometían a su escuadra cuando decían “¿veis ese demonio lanzar-rayos de allí? Traédmelo vivo”. El segundo tipo eran los nobles, que habían llegado allí por una mezcla de influencias, dinero y un poco de cerebro, podía trabajar con esos. Normalmente se pasaban las misiones charlando con los otros nobles, aprovechando sus conexiones para hacer su trabajo, lo que convertía a la escuadra en guardaespaldas glorificados. Usualmente eran las fuerzas locales las que se encargaban del problema, sin que ellos hicieran demasiado. O, en caso de que el cazador estuviera sediento de gloria, cargaban de frente, con la escuadra cubriéndolos. Si moría, sería una desgracia, pero simplemente se retirarían e intentarían completar la misión de una forma menos estúpida. Luego estaba el tercer tipo, el más raro, aquellos rebosantes de poder divino, portadores de la palabra de Lunaris que destrozaban demonios con sus espadas, avanzando hacia el centro del conflicto. El peor tipo, puesto que usualmente implicaba que su escuadra también se encontraba allí, y recibía bajas brutales.

Esa Buscadora parecía ser del segundo tipo. Su porte digno, su capa de caro terciopelo rojo, su lenguaje fino y educado y el hecho que prácticamente los tratara como siervos gritaba noble. Puede que esa misión fuese fácil, por una vez. Por Lunaris si estaba equivocado.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Sáb Oct 28, 2017 2:22 pm

Su lideresa les había conseguido transporte a los minutos de que Oak los despachara. Un pobre mercader seria amablemente escoltado por nada menos que seis respetables miembros de la Iglesia, y encontraría su carga sustanciosamente más ligera en cuando Nubby se bajara, sin duda. Había tres carros, el primero era el del mercader, el central, había sido apropiado por Luzbel y el último, por su escuadra. No la culpaba, nadie quería estar con Nubby más tiempo del necesario, y era una mujer, necesitaba intimidad. A Sarge le preocupaba un poco que estuviera sola, sin protección, es decir, parecía que podía defenderse con esa espada y escudo, pero la instrucción de nobles no te preparaba para un combate de verdad, lo había visto demasiadas veces. Pero daba igual, no iban a ser atacados por bandidos, no podían ser tan estúpidos como para atacar una caravana con prácticamente el triple de protección habitual para la zona, ¿verdad?

Tenía que aprender a callarse.

Un silbido rompió el silencio de la noche, seguido del sonido de metal contra madera cuando una saeta se clavó a dos centímetros de la nariz de Doc, despertándolo de un susto. Eran soldados cínicos y veteranos, así que uno de ellos había estado de guardia, Nubby, y el resto ya se estaban preparando, sacando sus armas. Para cuando la primera sombra, reflejada en la tela que cubría el carro por la luz de luna, se acercó al carro, Twitch ya la había llenado de plomo, dejando un montón de agujeros en la tela de un único disparo. -¿Eso es lo que hiciste con los materiales de Nubby, Trink?- El enano asintió, claramente orgulloso de sí mismo.

-Eh, Sarge… ¿no deberíamos ir a mirar que tal esta la princesa esa?- Casi se había olvidado de la Buscadora, casi, pero ahora que ya se había acordado, toda la escuadra salto del carro, en formación, disparando con ojo experto a los bandidos que se acercaban, gritando sus objetivos para que ni una sola bala se desperdiciara. Tan cerca de una ciudad era teóricamente una zona segura, no entendía como estaban siendo atacados siquiera. Entonces se fijó en uno de los muertos. Los bandidos normales no llevaban calaveras como si fueran un bonito recuerdo. Por si le quedaba alguna duda de que esos tipos eran sectarios, una cabeza roja con dos cuernos de carnero voló por el aire hasta llegar a los pies de Twitch, que le disparó con una pistola, por si acaso.

-Señoritas, ¿debo matar todos los demonios yo sola?- dijo la voz cristalina de Luzbel, con un tono mordaz. Estaba avanzada, parecía haber cargado contra las líneas enemigas a la mínima oportunidad, y tres cadáveres y un par de agonizantes humanos parecían ser testigos de que había sido doloroso, para ellos. En ese instante, se encontraba peleando con su espada y escudo contra dos demonios, rojos, de dos metros, con enormes mandobles a dos manos y un montón de púas. Parecía un poco apurada, solo un poco, seguro, pero igualmente descargaron las armas restantes en una ráfaga de plomo que derribo al demonio más cercano y la escuadra desenfundo aún más armas para encargarse del otro lado de la caravana, junto al par de guardias que el mercader había contratado, más un estorbo que una ayuda, puesto que estaban cagados de miedo.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Sáb Oct 28, 2017 2:41 pm

Doce muertos, la mitad de la fuerza atacante según le había parecido a Sarge, antes de que se retiraran. Solo había habido tres demonios, que eran tres más de lo que uno podía esperar tan cerca de una sede de la Iglesia, no había manera de que esto fuese casualidad, alguien no quería que llegaran a donde fuera que estaban yendo exactamente.

El mercader los expulsó de malas maneras en el siguiente pueblo, considerando que daban más problemas que ayuda (técnicamente correcto, eso sí), lo que les obligo a hacer la siguiente semana de viaje con métodos alternativos, lo que a la práctica significaba que habían vendido lo que Nubby le había robado al tipo y alquilado unos cuantos caballos en la posada, incluso consiguió convencer a la Buscadora de que los había pagado de su propio bolsillo, obteniendo un reembolso con los fondos para la misión que les había dado la Iglesia.

El camino errático rayando el puro caos recomendado por Twitch, juntamente con la apabullante capacidad de la mujer para mentir sobre su objetivo, ruta y propósito evitó que sufrieran más sorpresas desagradables y llegaron al campamento de guerra con solo un par de días de retraso.

-Buscadora, la esperábamos un poco antes.-
en cuando Luzbel hubo enseñado su símbolo, el colgante con la espada plateada aquí y allá, ese hombre, el general, los había recibido. Un hombre grande, que siempre parecía ir con armadura de placas, al que los años de servicio le había aclarado su barba, según decían de un negro como la noche en algún momento. Ahora sus soldados lo llamaban afectuosamente Barbagris.

-Tuvimos un pequeño contratiempo.- se limitó a decir ella -¿Para qué nos has convocado Dalinar?- el general hizo una cara extraña. Seguramente, se alegraba de que la mujer fuese directa, pero por otro lado, había esperado que las formalidades duraran un poco más. Unos segundos más tarde, todos, general incluido, subieron a sus caballos y fueron escoltados durante unos pocos minutos hasta llegar a una casa en medio de la espesura. Era grande, bastante grande, y hecha de piedra, algo bastante raro cuando literalmente estabas rodeado de madera. –Hace unas semanas, un grupo de batidores descubrió esa casa e informó de actividad. Al principio pensábamos que eran soldados enemigos, pero cuando atacamos… bueno, eran sectarios.-

-¿Eran? Los matasteis a todos? ¿Qué hacemos aquí entonces?-

-Bueno… seguidme dentro.- lo hicieron, recorrieron unos pocos pasillos, hasta llegar a la que parecía ser la habitación más grande de la casa, y allí estaba, entre cadáveres que nadie se había molestado en limpiar y que ya empezaban a oler. Un enorme altar, con una figura negra como la misma noche en el centro, flotando. “Figura”, era la manera genérica de describirlo, el simple hecho de mirar esa cosa producía dolor de cabeza, puesto que oscilaba y cambiaba de forma, siguiendo una geometría en dimensiones que simplemente no podían ser comprendidas por los mortales.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Sáb Oct 28, 2017 3:31 pm

–Un altar a… diría que Yiggorath, pero la verdad es que tengo mis dudas, no reconozco las modificaciones.- dijo Luzbel, secamente, sin apartar la vista. Parecía molesta de que su expertia no fuese suficiente, y el resto de presentes lucían sorprendidos de que pudiera identificar algo siquiera en ese mareante mar de sombras y luces. -¿No lo destruisteis?- Dio un par de pasos, tentativamente, y ese cuadra-circulo de cinco dimensiones se congelo en el aire. Unos tentáculos se formaron de la nada, y avanzaron hacia la mujer. –Aja… Veo el problema…- dijo rebanando uno con su espada y saltando hacia atrás una vez comprobó que se regeneraban. Sarge veía los engranajes en la cabeza de la mujer girar, y tenía miedo de lo que podría salir de sus labios, “cargad y rebanadlos más rápido de lo que se generan”, era un suicidio, lo sabía, toda la escuadra lo sabía, pero tenía miedo de que la mujer no. La siguiente frase los sorprendió a todos -General, ¿de cuanta pólvora podéis prescindir?- Twitch pareció reducir un poco el número de teorías en las que aseguraba que la Buscadora era un orco disfrazada, o un demonio, o un Orcmonio, no había nada como un gran BOOM autorizado por la sagrada mano de la Inquisición para hacer contento al trampero.

Era la primera vez que un superior adoptaba su plan A, y seguramente la última en la que lo hacía sin que se lo sujerieran primero. El plan A casi siempre consistía en encontrar la mayor cantidad de pólvora posible, estamparle unos pocos sellos de pureza, algún que otro objeto bendito, y volarlo todo por los aires. Después de reunir tres barriles de pólvora en el punto exacto de la pared exterior detrás del cual, según Twitch, estaba ese altar herético (haciéndolos rodar desde una distancia segura en vez de cargarlos ante la pregunta de Doc sobre si los tentáculos podían atravesar paredes) vino el gran KABOOM, que básicamente dejo la casa a nivel del suelo, chamuscó unos cuantos árboles y asustó a un montón de ardillas, además de ganarle al general una felicitazion sobre la calidad de la pólvora por parte de la Buscadora. No había quedado ni rastro del altar ni de esa bola geométricamente errónea, así que lo marcaron como éxito, pero eso no bastaba para la Buscadora. Nada garantizaba que todos los sectarios estuvieran muertos, y con una capilla tan exótica y alejada, era casi seguro que hubiera más en la ciudad cercana, así que después de una larga discusión con el general en el que le aseguró que no habían encontrado ningún tipo de objeto o artefacto profano más allá de lo que habían volado en pedazos, que todos los que habían estado en la casa estaban muertos y que no habían detectado movimiento cerca de la casa mientras los esperaban, marcharon hacia Yigsal, la ciudad que sus tropas acababan de tomar hacia poco menos de un mes. Sarge sospechaba que el general había esperado una solución un poco más… eclesiástica a su problema tentacular, pero en su experiencia, nada funcionaba mejor contra demonios y demás cachivaches heréticos que una lluvia de artillería o una enorme bomba de pólvora santiguada, preferiblemente las dos cosas a la vez.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Miér Nov 01, 2017 11:56 am

Yigsal era sorprendentemente grande. Oyendo hablar a los predicadores y pregoneros, uno era llevado a pensar que Yigsal era poco más que una pequeña ciudad, un cumulo de herejía purgado por las sacras tropas del Imperio, pero lo cierto era que una vez pasabas las murallas, llenas de boquetes y medio derruidas (aunque con claros signos de reparación ahora que las tropas Ausares ya se habían asentado) la ciudad era preciosa. De apariencia antigua, pero de un estilo elegante, llena de arcos y florituras que otorgaban un aspecto de fragilidad a los edificios, un estilo que Sarge solo había visto en las nuevas catedrales del Imperio, y solo en aquellas más grandes. La escuadra tenia similares caras de asombro a medida que entraban en la ciudad, con sus armaduras y uniformes ocultos, pero la inquisidora mantenía su expresión neutra, aparentemente no impresionada.

Luzbel había sido muy, muy clara sobre la importancia de mantenerse en secreto. Esta era una ciudad potencialmente hostil y llena de herejes, demonios o ambas, así que nunca, bajo ningún concepto, podían dejarse ver como miembros de la Inquisición. Así que el día anterior se había teñido el pelo a un blanco inmaculado mientras nadie miraba y ahora se presentaba y exigía que se dirigieran a ella como la nueva noble de la corte Zerrakiana, que defendía la frontera de los sucios invasores del Imperio. Una coartada que también debía mantenerse relativamente en secreto debido a que ahora los Imperiales controlaban la ciudad, lo que justificaba el secretismo, pero que a su vez otorgaría el favor de los locales, bastante ingenioso. Solo esperaba que nadie supiera que aspecto tenia esa noble Zerrakiana de verdad.

-Bien… la ciudad es muy grande, así que seguramente nos va a costar localizar a todos y cada uno de los demonios…- empezó la Inquisidora, después de agenciarse una casa como base de operaciones. “Pequeña” había dicho, pero esa casa tenía tres pisos, un sótano y un espacioso jardín. Solo necesito entregarle unos pocos krulls de oro a un tipo y asegurarle que no estarían allí más de un mes. -…Por lo que tendremos que avanzar con cuidado, poco a poco, puede que tardemos semanas en encontrar a algún demonio y aún más en poder acercarnos para matarlos y coger los artefactos.-

-Esto…jefa… ¿artefactos?- Doc había preguntado lo que todos pensaban. No tenían ni idea de que estaban haciendo allí exactamente. La Inquisidora chasqueo la lengua molesta y empezó su explicación.

–Esta ciudad es…muy, muy antigua, y hace cinco años bajo la catedral de… cualquier dios herético que adoren aquí, se encontraron unas ruinas. El Imperio no conoce los detalles, pero aparentemente ese hallazgo provoco que la actividad demoníaca se disparara, Oak estima que representantes de los cuatro señores se encuentran aquí, en una guerra secreta para hacerse con el artefacto.-

-Entonces… ¿nadie lo tiene? El que lo obtenga podría simplemente…irse.-

-Lo más probable es que todos lo tengan, una parte al menos. Por eso no pueden irse, necesitan todas las piezas para que funcione y la cercanía entre todos los fragmentos impide que puedan localizarlos con algún tipo de clarividencia demoníaca.-




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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Miér Dic 20, 2017 10:01 pm

Sin duda, su jefa era noble. Es decir, sus chicos estaban acostumbrados a cumplir sus misiones, que podían durar meses, durmiendo en algún granero perdido o un cuchitril a duras penas digno de llamarse casa, ¿pero Luzbel? Aparentemente vivía a lo grande, a juzgar por la enormne mansión que ahora era su base. Nubby soltó un silbido sonoro al verla y no pudo evitar abrir su enorme bocaza.

-¿A quien hay que matar para conseguir esta casa?-

-Al gobernador.-
Contestó la buscadora, lo que levantó una cuantas cejas. –No fue muy…colaborador con las tropas del Imperio, así que la residencia esta vacía a la espera de encontrar un local digno del puesto.- Les enseñó una insignia a los guardias exteriores e intercambio unas pocas palabras con ellos. Se fueron para no volver. Luego cada uno fue a lo suyo. Sus chicos, a pesar de tener habitaciones de sobra, decidieron juntarse en la más grande en una paranoia digna de cualquier soldado que haya trabajado lo suficiente con la Iglesia. Después de eso, cada uno se dedicó a hacer lo suyo; Nubby examinó con demasiado interés las obras de arte expuestas, Twitch armó un perímetro en el jardín digno del mejor fuerte jamás construido en el Imperio, aunque seguramente si alguien lo activaba volarían todos por los aires y Doc decidió hacer la cena, algún tipo de sopa a juzgar por sus reniegos sobre la falta de cucharas. Trink se había encandilado en alguna de las habitaciones, babeando sobre unas cuantas armas colgadas como decoración.

Sarge hizo lo que haría cualquier oficial, se aseguró de que nada fuera robado…en exceso, le dijo al cocinero de turno que buscara más fuerte, ordeno al enano que hiciera algo útil y tuvo una larga charla con Twitch, después de la cual fue a ver a su jefa.

Llamo a la puerta de su habitación, entrando en cuando oyó el ”pasa”. Se la encontró probándose ropa en el espejo, ropa que debía haber comprado en la ciudad mientras estaban haciendo sus cosas. Ahora mismo llevaba una camisa simple, como si fuera alguien de clase baja. Podía lucir pobre, cierto, pero jamás luciría como una campesina. Esa camisa de manga corta no hacía más que destacar sus músculos, músculos que una campesina jamás tendría. Puede que la hubiera juzgado muy rápido…-Esto….jefa… Twitch me ha dado instrucciones sobre cómo sortear las trampas del perímetro.- La Inquisidora se giró hacia él, y miro la hoja de papel doblado que tenía en la mano.

-¿Solo eso? Léemelo-

-Uh….- Sarge desplegó la hoja, que se fue desdoblando hasta caer al suelo, rodando incluso un poco más. Más que un papel de carta, era un pergamino. Luzbel pestañeo un par de veces, impasible.

-Dile que si jamás entran aquí dentro, voy a colgarlo. En fin, da igual, entrare volando a partir de ahora.-

-¿Volando?... ¿Cómo?-
ella simplemente señaló una puerta anexa. Sarge se acercó, la abrió y la cerro de un portazo dos segundos después. –¿Tienes UN DRAGÓN?-

-Es un wyvern.-

-Tu “wyvern” está, literalmente, escupiendo fuego sentado sobre una pila de tesoros.- La mujer levantó una ceja en lo que parecía genuina sorpresa y abrió la puerta, observando largo y tendido a esa bestia escamada del tamaño de un caballo, que le dedicó una bocanada de fuego negro con esos ojos llenos de malicia desde su trono plateado.

-¿De verdad ese tipo lleva media tarde quejándose de que no encuentra cucharas porque has acaparado toda la cubertería de plata?- ahora mismo sonaba como una madre regañando a un hijo


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Sáb Dic 23, 2017 11:41 pm

El dragon-wyvern respondió alzando la cabeza con aire airado cuando la Inquisidora se situó a su lado, de cuclillas. –Damelaaaaaas.- una pequeña bocanada de fuego negro salió de la boca del bicho, mucho más pequeña que la que le había dedicado a Sarge. Cuando la mano de Luzbel le dio en el morro como reproche, entendió el porqué. -¿Qué te crees que haces?- esta vez la bestia soltó un gruñido lastimoso y empujo uno de los utensilios con el morro. –Voy a necesitar algo más que un cuchillo para la sopa Tenebra…- el tono había cambiado, se había vuelto más afectuoso, y cuando finalmente el wyvern bajo del montón de plata, recibió unas pocas caricias de la Inquisidora bajo el morro.

Twitch casi se desmaya cuando durante la cena se enteró de que la Inquisidora no solo tenía un wyvern siniestro y negro como la noche, sino que además estaba allí dentro con ellos, y desde luego el resto no tenían muy buena cara tampoco, pero poco podían hacer después de que Luzbel les mirara uno a uno y les asegurara de que estaba perfectamente enseñado y que no los molestaría si no LA molestaban primero.

El día siguiente fue una reunión tras otra. Su jefa se había teñido el pelo de blanco, metido dentro de un elegante vestido de terciopelo e iniciado las relaciones con la nobleza como “Luzbel, la nueva noble Zerrakiana”. En retrospectiva, conociendo lo zoquetes que eran sus chicos, que los hubiera convencido de que la llamaran así con antelación había sido muy buena idea. ¿Hasta dónde había planeado?

Usualmente, Sarge habría estado convencido de que acabarían ejecutados a los pocos minutos, pero las cosas parecieron…funcionar sorprendentemente bien. La Inquisidora se manejaba perfectamente en los varios eventos sociales, e incluso intercambio palabras con algunos de los oficiales que habían quedado después de…. La anexión de la ciudad. Aparentemente, como esa noble Zerrakiana se había hecho con sus tierras había sido todo un espectáculo, y hombres y mujeres, militares y civiles, llenaban a su jefa de preguntas, que ella estaba más que encantada de responder con todo lujo de detalles. Parecía que realmente se había preparado el papel, y las insinuaciones que iba dejando caer de vez en cuando sobre el motivo de su visita la hicieron ganar aún más popularidad.

El papel de sus chicos era fácil, ir bien armados, ocultar cualquier insignia de la iglesia y lucir todo lo intimidantes que pudieran. La Inquisidora les había explicado, muy exhaustivamente, porque sería muy malo que volaran por los aires. No solo porque serian ejecutados, sino porque seguramente entre todos esos nobles se encontraban agentes de Lluuhgua y Yigoniath. Esa era la segunda parte de su misión, seguramente encargada para que no se aburrieran; Primero, buscar alguien con influencia, pero que no destacara, puede que el consejero de alguien importante, o algún noble destacable que pareciera no tener ninguna intención de luchar por el codiciado puesto de gobernador, que sin duda atraería demasiado la atención. Y segundo, a alguien anormalmente atractivo o influyente, un hombre o mujer capaz de alterar la opinión de otros con unas pocas palabras.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Miér Dic 27, 2017 9:08 pm

-¿Nos dejáis un momento?- la voz de Luzbel sacó a sus guardias de su ensimismamiento, que la miraron confundidos, para luego mirar al otro noble, un pequeño hombre con monóculo que recordaba vagamente a una rata. Eran los únicos en ese balcón, disfrutando de la brisa nocturna y la mirada de la mujer bastó para que se fueran rápidamente, cerrando la puerta tras su salida.

-Mister Larrange…-
saludó la diablesa con una ligera inclinación de cabeza. Los habían presentado durante la cena, era el tesorero, sutil defensor de luchar contra el Imperio, hasta que la derrota fue obvia y se cambió de bando. Era un tipo habilidoso, que traía prosperidad a la ciudad y lo más probable era que conservara el puesto por su… “lealtad”. –Pensaba que no iba a venir hoy…-

-No iba, pero no podía pasar por alto la posibilidad de conocer a alguien como usted…- ambos se miraron durante un largo minuto, analizándose sin decir nada. Finalmente fue el hombre quien rompió el silencio. –Lo noto en ti, ¿sabes?- la peliblanca se limito a sonreír y pestañear, dejando ver brevemente unos ojos rasgados mientras movía los pies, sentada en la barandilla del balcón.

-¿Sabes también porque está aquí un representante de tu señor?-


-Debido a los… contratiempos que han ocurrido.-

-¿Contratiempos? Vaya… menudo eufemismo. No me han contado toda la historia, así que déjame llenar los huecos, ¿vale?. Fuiste elegido para este trabajo porque eras…. “inusualmente perceptivo”, deberías haber encontrado y recolectado los fragmentos en días, semanas como mucho, pan comido, pero la cosa se alargó, el conflicto se estancó, y no solo eso, sino que ahora, encima, has perdido a tus seguidores y el altar. Y sabes perfectamente que no son “tus” seguidores… Así que estoy aquí para asegurarme de que el trabajo se hace- ese hombre se había empequeñecido ante las acusaciones de la diablesa, eran ciertas, lo que complicaba su vida, o la falta de ella concretamente. Defraudar a tu señor salía muy caro para un demonio, podía suponer el destierro eterno de este plano, así que estaba buscando rápidamente cualquier patética excusa.

-No deberían haber podido destruir el altar…el conjuro…-


-No protegía contra un montón de pólvora.- La cara de Larrange se transmuto, de pánico a puro odio al darse cuenta de lo que estaba implicando. Pequeñas chispas azuladas empezaron a salir de sus dedos.

-Ah ah ah, yo no haría eso. No quieres hacerlo aquí, frente a todos, con mis guardias mirándonos… además, ¿de verdad crees que mandarían a alguien al que pudieras ganar?- las chispas cesaron. –Matarte era el plan A, pero técnicamente no fue una orden, así que…si demostraras tu utilidad… - La diablesa ensanchó su sonrisa al ver como esa mirada de puro odio se mantenía. –¿Tienes el fragmento?- asintió –bien, vas a dármelo- alzó la mano, interrumpiendo la protesta del demonio de Yigoniath. –Una vez consiga al menos otro fragmento, automáticamente. Sabes hacerlo, ¿cierto?- otra sacudida de cabeza, y unos pocos susurros y palabras más tarde, un pacto fue sellado y una marca brillo brevemente sobre la mano izquierda de Luzbel antes de desaparecer.


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Re: Luzbel, Inquisidora del Imperio [Solitaria]

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