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- Apocalipsis now -

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- Apocalipsis now -

Mensaje por Balka el Mar Oct 31, 2017 10:24 am


__Las primeras luces de la mañana auguran un día frío y despejado. Apenas empieza el otoño, todavía hay muchas horas templadas, pero cada vez son menos y se te quedan las manos heladas con mayor frecuencia de la que te gustaría. Otro recordatorio de que el invierno está cerca... y ya no existe civilización que te ampare.

__Es hora de levantarse, aunque todavía no tengas nada que hacer. Unos días atrás llegaste a este pueblo después de cierto tiempo de vagabundear, buscando "la ciudad al noreste" de la que tanto habías escuchado hablar y sobre la que corrían infinidad de rumores y noticias. La mayor parte de ellas sobre el edificio hermético que seguía inexpugnable después de toda esta catástrofe, y que guardaba en su interior toda una instalación científica capaz de desarrollar una vacuna contra los zombies. Pero, claro, tu fuente de información eran otras personas que lo habían escuchado de otras personas que a su vez lo escucharon de otras, y así hasta perderse en una cadena infinita de bocas que adivina tú si conservaron el rigor de la noticia o la adornaron con sus propias esperanzas.

__Sin embargo un dato debía de ser cierto porque no variaba de versión en versión: existiría un numero limitado de vacunas. Es decir, no habría suficiente para todos. ¿Y quién se beneficiaría primero del remedio? Los que estuviesen allí para conseguirlo. Así que había que llegar a esa ciudad al noreste que ya había perdido su nombre original.

__El caso es que, si bien fue casi una bendición encontrarte con este reducto humano y te recibieron de buena gana, no te van dejar marchar con el mismo entusiasmo. Hay muchas cosas que hacer, mucho terreno que recuperar frente a los muertos, y demasiadas pocas manos para tan enorme tarea. Les gustaría que te quedases, con ellos tendrías un techo, algo de comida, compañía. Pero si al final te vas... no te aprovisionarán. Dejaran que te quedes tus pertenencias menos cualquier cosa crucial que ellos necesiten "para la comunidad", te lanzarán fuera de la barricada y estarás mano a mano con tu suerte.

__Aún así conservas las determinación de llegar a la ciudad, y puede que lo hagas tarde o temprano. No en vano has recorrido "el exterior" y sobrevivido en él hasta el día de hoy. Mientras tanto, te quedas en el pueblucho esperando la oportunidad de poder suplir tus necesidades de viaje y ponerte en marcha.


off:
Bien. Se encuentran ustedes en un pueblo de labranza que hoy por hoy apenas acoge a 70 personas y cuyo radio de habitabilidad se ha reducido a unas pocas calles en el centro. Preservando el perímetro hay un alto muro irregular que se alza unos dos metros y medio: se compone por un amasijo de troncos sobresalientes y afilados, vehículos, muebles, objetos varios, etc. Dicho muro usa las paredes de las casas como punto de apoyo y continuación de si mismo. Hay centinelas dispuestos en cada tramo.

La mayoría de los habitantes del lugar son de la zona o del propio pueblo, aunque pueden encontrar algunos individuos dispares: un par de extranjeros que apenas chapurrean el idioma, un hombre siniestro de talla menuda que no se relaciona con nadie, tres paramilitares (o según algunos, tres desertores), un "cura" que pretende expandir "La Nueva Religión" y ayudar a las almas descarriadas. Etc.

Como recién llegados son todos unos extraños sin tareas asignadas, de modo que podrán hacer lo que quieran con su tiempo durante la mañana porque la gente estará preocupada con otros asuntos. A mediodía se les ofrecerá la posibilidad de participar en una pequeña purga para limpiar de zombies una parte del sector sur del pueblo, donde se encuentran los accesos a los campos de labranza; volverán antes de caer el sol. Los que participen obtendrán un trato más amable por parte de la gente, entre otras cosas.

Al caer el sol los habitantes se reunirán en el comedor comunal para discutir el punto del día: rescatar o no (al día siguiente) a sus compañeros que hace cuatro días quedaron atrapados en la base militar al norte mientras se arriesgaban por traer provisiones. Las opiniones están divididas por el evidente debate moral, hay pocos que quieran adentrarse en tierras infestadas y perecer bajo los zombies o ser apresados por los Merodeadores. Sin embargo dos personas están dispuestas a cargar con la tarea... el único problema es que son pocas. Necesitan más gente para poder partir o no les dejarán usar el camión de transporte.

Son libres de formar grupo, de interactuar entre sí y/o con los NPCs; de explorar el pueblo y abastecerse de algún producto básico de necesitarlo; de unirse a los eventos o ignorarlos. A partir de ahora todo loot trascendental (aka aprovisionamiento armamentístico, alimentos u objetos que mejoren drásticamente la situación del personaje) debe consultárseme (no hace falta si lo que van a hacer es recargar el cargador de su arma, conseguir una lata o unas botas de lluvia... etc; con cabeza, por favor). Pueden preguntarme lo que deseen vía foro, discord o telegram.

Por favor, terminen su turno como máximo al amanecer de la mañana siguiente. Por cierto, existe un mapa de la zona pero van a tener que encontrarlo.


Señoras y caballeros, que comience el apocalipsis zombie... y que la suerte esté siempre de su lado.


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

Diálogo - #d65151
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Minos el Mar Oct 31, 2017 7:00 pm

El comienzo de un nuevo día

Vamos Dalma , debemos irnos ... decia Manuel mientras propinaba un fuerte silbido, para que el animal se diese  por entendido .


Esto no es como hace años ... Billy , Strike , Fernando ... queridos compañeros ¿Donde estáis? -pensaba Manuel en sus antiguo equipo de Geos-

En fin ... es igual tarde o temprano os encontraré a todos y volveros a ser lo que eramos , una familia. Nada ni nadie me lo impedirá ni siquiera esos malnacidos zombies -varias imagenes de zombies destripando a su mujer e hijo le llegaron a la mente , en un movimiento de cabeza se deshizo de aquellos pensamientos-

Manuel se dispuso a recorrer la ciudad de cabo a rabo , bebiendo algo de agua para calmar la sed que tan fuertemente tenía marcada.


Algo a lo lejos llamó su atención 3 hombres vestidos de militares practicando su puntería uno de ellos se parecia a Strike , pero una vez que se fijó un poco más ya se dió cuenta de que no era él.

El sonido de los disparos y el olor a la pólvora se hacía muy latente , mirando a su bolsillo decidió estar el resto de la mañana practicando su puntería con aquellos hombres.

Pasada la primera hora  de entrenamiento a Manuel se le ocurrió la idea de apostar para ver quien tenía mejor puntería por cada litro de agua medio cargador de berettta , la apuesta estaba bien clara.
3 litros de agua por un cargador y medio de berretta .

Uno de aquellos hombres fué poniendo varias latas a lo largo del campo de tiro la última a unos 80 metros bastante lejos para las pistolas con las que estaban disparando ...

la primera lata de cocacola se encontraba a 20 metros de distancia Manuel apunto con su arma y ...

Disparó

La lata se cayó al suelo de inmediato.

Los otros 3 hombres también acertaron en el objetivo , los nervios se hacían palpar pero Manuel ya estaba acostumbrado a disparar bajo presión.

La segunda lata estaba a 40 metros de distancia  Manuel apunto con su arma y disparó

"Clack" se escucho de aquella lata al caer.

De los otros 3 hombres uno de ellos falló el disparo por lo que quedó fuera de la competición.

Quedan dos ... pensaba Manuel para si mismo.

La tercera lata se encontraba a 60 metros de distancia realmente lejos ...

Manuel contuvo la respiración y en cuanto tuvo lista la mira disparó

la lata se cayó al suelo pero se notaba que solo la había rozado.

Uno de los dos hombres que estaban apostando con él disparó y falló , ya solo quedaría esperar el tercero si fallaba Manuel ganaría la competición.

El hombre parecido a Strike apuntó con su arma disparó y le dio de lleno a la lata todo se decidiría en un último gran disparo a 80 metros de distancia ...

Manuel contuvo la respiración tensó los músculos de los brazos y apuntando lo mejor que pudo a la lata la disparó

Acertando de llenó en el blanco

El hombre parecido a Strike apuntó disparó y fallo.

todos los de la sala se quedaron estupefactos , Manuel había ganado con creces su cargador y medio de beretta.

Hombre parecido a Strike: Nos vendría bien alguien con tu puntería para esta tarde nos vamos a la parte sur del pueblo a matar a alguna de esas cosas ...

Manuel: esta bien , me apunto.
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Miér Nov 01, 2017 5:43 pm

- ¿....Ni una maldita hoja de tabaco?...


-N-I  U-N-A  M-A-L-D-I-T-A …. ¡Ni una maldita hoja!,  y si la tuviera, ¿Que te hace pensar que quisiera hacer truque con un vago como tu, eh? , ¡Lárgate de aquí perro!..

Apenas el tendero terminó de escupir esa última palabra, se escuchó el crujido de la madera de varias sillas moviéndose y no solo eso,  si Mickey hubiera tenido ojos en sus espaldas hubiera visto puños apretados,  mandíbulas tensas, ceños fruncidos, … expresiones envalentonadas y prestas para destrozar al recién llegado, pero Mickey no necesitaba ojos a sus espaldas,  era fácil adivinar lo que estaba a punto de ocurrir.Aquel no era el lugar para hacer nuevos amigos.

Así que, simplemente movió el palillo que colgaba sobre entre sus dientes de un lado a otro,  giró sobre sus pasos y salió de aquella pocilga, dejando que el aire le pusiera el tono dramático al final de aquella escena, la puerta azotó con tal fuerza que hizo cimbrar los pocos cristales que le quedaban a la fachada del lugar, una sarta de “linduras” provenientes de dentro del local, le daban la despedida.


Es curioso el fin del mundo, a pesar de que la raza humana entera… o lo que quedaba de ella, estaba ahogada en mierda y carne podrida y que las diferencias entre jodidamente rico y jodidamente pobre se habían reducido a simplemente “jodido”, la gente “normal” aún tenía los cojones de despreciar y mandar a tomar por culo a un extraño, tan pocos y tan miserables, era un fin digno de nuestra calaña, despellejados a mordidas unos a otros, “Perro no come perro dicen”… Pero entre humanos... la cosa era distinta.

La cosa no era tan distinta a como era antes y no iba a dejar que unos palurdos lo jodieran, al final aquel lugar solo era una parada en el camino, aun asi era necesaria para averiguar algo más que un chismorreo de viejas y borrachos..”estan probando una cura”, “el sitio es una fortaleza”, “dicen que son los militares”... ..La mentada ciudad al noreste, cantidad de historias pero al menos era un lugar donde apuntar los pasos en vez de quedarse haciendo el idiota esperando que esas bestias llegaran.

De vuelta al frío y al lodazal en que estaban convertidas las calles, Michael buscó orientarse. Recién hacía unas horas que había llegado a aquel pueblo de mierda y aún no tenía claro donde quedaba cada cosa,  no es que el lugar fuera muy grande, sino que era un completo desorden, pareciera que alguien hubiera levantado al pueblo completo,  lo hubiera volteado de cabeza y  asi tal como caían desparramadas las construcciones  las hubieran dejado, era un asco,  apenas se agarraba camino por una calle, terminaba abruptamente cortando el paso,  obligando a dar la vuelta y regresar a ver como rodear. Eso aunado al condenado “muro” que algún genio trazó sin ton ni son,  simplemente como mejor pudieron hacerlo.

Al cabo de medio día de vagar, dando pequeños sorbos a su petaca, parecía que ya estaba un poco menos perdido y ciertamente con la sangre un poco mas caliente,  pero sus pies le exigian descanso, acomodó sus huesos sobre lo que parecía haber sido, en mejores tiempos, la fuente de una plaza, al menos era un lugar donde podría sentarse y estirarse a gusto, el lugar estaba practicamente vacio, de no ser por un par de rubios con rasgos extranjeros, demasiado pálidos, demasiado estirados para su gusto.  Cuando la pareja lo vio acercarse y ambos sonrieron de una manera … “Rara”,  como si hilos invisibles jalaran sus mejillas estirando su piel en una mueca digna del despacho de un loquero. Pero al final… el lenguaje corporal era genuino, era una invitación a sentarse con ellos.

- TAG! - Dijeron al unisono, ...parecía.. ¿Un saludo?... Bueno sin duda lo era, de lo más informal posible.

-Buenas señores, espero no les moleste la compañia pero cuando has caminado toda la mañana y dejas de sentir los dedos de los pies es mejor parar,  dar un masaje hasta que la sangre vuelva a circular y tomarse un respiro.

- JA!

Reforzaron la expresión asintiendo con la cabeza y estirando, (aún más si era posible), la risa de sus bocas.

Era un tanto curioso encontrarse extranjeros en aquella situación pero,  Mickey era lo más lejano a  una persona tímida o que le importara un cuerno los modales, se quitó los zapatos  y en un gesto más propio de un gitano que de una persona procedió a limpiarse meticulosamente las plantas de mis pies….

- Joder … que no hay nada peor que una condenada piedra en el zapato, espero que no les incomode el aroma, pero una vez que le den“ el golpe” ya tiene poca importancia.


En vez de molestarse,  el par reventó en sonoras carcajadas y expresiones imposibles de traducir, parecía que aquello les había caído en gracia, el color les había subido a la cara,  pasando de un pálido de muerto fresco a un rosado bebe que ya les subía a las orejas,

Los siguientes minutos Mickey se la pasó escuchando una conversación francamente imposible de seguir, el par apenas se esforzaba en mezclar alguna palabra en español, pero parecía que eran alemanes, al menos lo golpeado del acento y alguna palabra suelta se lo hacían pensar.

Al menos Mickey había encontrado un par de caras ciertamente amigables, eran los únicos en el lugar que no le habían escupido en la cara. La tarde caía sobre sus hombros y al final el clima terminó por correr al trío de aquel lugar ante la necesidad de buscar refugio, para esa hora del día el comedor comunal parecía “el lugar a donde todos tenían que ir” y la verdad poco le importaba ser tratado como un apestado,  si podía llenar la tripa con un potaje asqueroso pero caliente , valía la pena.

Al llegar al lugar la fila ya se extendía hacia el exterior del local, pero avanzaba, ahí fue que Mickey  se dió cuenta de algo más,  el no era el único “apestado”,  la gente tampoco veía con buenos ojos a  Ademaro y a Norbert (que esos eran sus nombres, según pudo entender),  pero ellos eran demasiado amables,  ante los insultos y las caras de asco, ellos siempre sonreían,  saludaban elevando la voz con su “mejor cara”, la gente simplemente se alejaba, parecía que la reacción les intimidaba más que si cargaran una lanza con la cabeza de uno de esas bestias empalada y aún chorreante.

Cuando por fin consiguieron un cuenco con algo parecido a una “sopa”,  que estaba más bien a medio camino entre agua fangosa y los restos del menú del día anterior, se acomodaron en un rincón, lo más cerca posible de una chimenea que al menos los mantendría calientes. Al ver a todas aquellas personas …. 60- 70 al menos,  entendía porque comían todos en el mismo lugar,  a pesar de todo,  necesitaban saber que seguían vivos, que ese día no había muerto nadie mas y las noticias se pasaban todas de boca en boca tan rápido que todos se enteraban de todo,  era un pueblo pequeño,  tan pequeño como para que todos tuvieran una conciencia común, cerrados,  ignorantes, palurdos, pero al fin era lo único que tenían.

Un hombre, ya entrado en años,  pegó con el cucharón en el fondo de una cazuela, pidió silencio y nadie se opuso el lugar entero clavó su atención en él.

Bien… buenas noches a todos,  Como saben,  hoy tenemos que decidir qué haremos con Rickard, Corl, Glenda, Karol y Darell, si no hay un grupo que se ofrezca para esto… simplemente se cierra el tema y escribimos su nombre en el muro con el resto de nuestros muertos, Tania, Abe, lo siento pero si no consiguen gente que se ofrezca a acompañarlos no hay manera que les prestemos el camión para ir por sus amigos, y hasta hoy , nadie  ha levantado la mano.así pues…. ¿Alguien?

El salón era una tumba,  apenas el crujido de los troncos al fuego y nada mas que el clásico que se le ocurre toser en medio de aquella situación. Tania era una chica de cabello oscuro y piel apiñonada que revolvía sus manos sin cesar con una expresión de enojo y frustración que se leía como libro abierto, Abe era un tipo alto y fornido, pelirrojo y de ojos pequeños, apenas podía ver sus puños debajo del abrigo, pero la tensión era obvia, si no se lanzaba a repartir golpes en ese momento contra los que se decían “us vecinos” era simplemente porque el tipo era educado, pero era odio lo que se le marcaba en las venas del cuello.

- Vaya situación jodida…. - mascullaba Mickey - arriesgar un camión y la vida de otros por un puñado de idiotas que se dejaron atrapar,  no,  no lo creo….

-OST! - - ¿QUE?  .. No….

Sus “camaradas” se habían levantado y por el gesto de sus manos se estaban ofreciendo en aquel sin sentido, pero aquello no lo dejaba bien parado, ¿Que les pasaba por la cabeza a ese par de subnormales?  ¿Siquiera entendían de qué se trataba todo esto?,  Jodido… completamente jodido,... pero no iba a dejar que ese par de locos fueran a lo idiota a jugar al héroe, no… algo en su educación le mandaba a Mickey a no dejarlos ir solos.

- ¡Maldita sea!, que me revienten si dejo que mis amigos vayan solos en esta locura, cuenten conmigo..




Spoiler:
Ademaro y a Norbert   




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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Lilith, la sombría el Dom Nov 05, 2017 1:45 pm

Hacía tiempo que Alex vagaba por el país. No sabía adónde iba, y ya ni siquiera recordaba de dónde venía. ¿De una ciudad? ¿De un pueblo? Qué más daba eso. Alex venía de la calle, simple y llanamente. De los callejones más sucios de las ciudades, de los lugares donde la gente sin techo se agolpa y se pelea a puño limpio por un pedazo de pan. Pero ya nada de eso estaba en su mundo. No. Su mundo era correr, huir de los zombies. Huir de todos. De sus diecinueve años, llevava diecisiete en la calle. ¿Cómo había sobrevivido? Uno de los muchachos mayores lo tomó bajo su protección. Alex. Qué lejano le quedaba el nombre Lidia. Qué lejano quedaba el tiempo en el que llevaba vestidos y faldas y era una niña presumida. Ya no tenía más que un par de recuerdos confusos de esa época que prefería olvidar a recordar. No era Lidia. Era Alex. Aunque sus pechos fueran notorios, aunque no se le marcara nada entre las piernas. Él era un chico.

Repasó los bolsillos situados en su cinturón. Barritas de cereales, una pequeña petaca con agua que no le duraría más de un día, compartiéndola con Liam, el niño al que había tomado bajo su protección, como hicieron con él cuando tenía esa misma edad. Suspiró. Le acarició suavemente la cabeza al niño, que se quejaba de que tenía hambre. No podía hacer más... Alex apenas tenía comida, y la poca que guardaba se la daba, en su mayor parte, al pequeño.

-Alex... hambre.

-Sshhh... ahora te doy algo de comida, ¿vale? No tenemos mucho, Liam.

-¿Por qué no robas más? -preguntó el niño, mientras tomaba la barrita de cereales que Alex le pasaba y le daba un mordisco.

-Ya no es tan fácil... ya no lo es.

Pateó una de las piedras del camino, furioso. Lo enfadaba no poder darle suficiente comida a Liam, que hasta hacía poco era un niño bastante rollizo. Bajó la mirada, secándose las mejillas de algunas lágrimas de rabia que se deslizaban por ellas, y cogió al pequeño en brazos, que se estaba cansando mucho ya. No aguantó demasiado tiempo hasta que se vio obligado a parar. Miró a un lado, miró al otro. Noche. Sin refugio. No se preocupaba por si mismo, sabía que los mordiscos no le harían nada. Pero sí que lo preocupaba el pequeño. Buscó un refugio donde pudieran gazaparse, aunque fuera un hoyo, y allí se quedaron, Liam acurrucado, durmiendo tranquilamente con la cabeza sobre el pecho de Alex, que lo cubría con su propio cuerpo.

Se oyeron pasos pesados, pero ninguno se acercó a donde estaban ellos. Se hizo el día, y ambos chicos se levantaron de ese pequeño hoyo en el que se habían acurrucado. Hacía frío, pero al menos estaba despejado. Miró al pequeño, que estaba pálido, débil. Suspiró. Se lo cargó a la espalda, donde siguió durmiendo, mientras Alex entraba en la ciudad al noreste. Miraba a un lado y a otro, alerta. Apenas amanecía. Casas, edificios grandes, imponentes, cerrados a cal y canto. Liam se había despertado y estaba acurrucado en la espalda de su hermano de la calle, tiritando suavemente. Sólo llevaba una camiseta de tirantes, con la que no aguantaría el frío, y un pantalón fino. Alex lo bajó y se agachó frente a él, tomándole las manos. Estaban heladas.

-Tengo frío...

-Shh, lo sé, pequeño. Vamos a ver si podemos conseguir algo de abrigo, ¿sí? No aguantaremos el frío, vestidos así. Venga, vamos -le sonrió y le tomó una mano. El niño se apegó a Alex, que le pasó la petaca con agua para que diera un trago.

Caminaron por las calles, hasta ver una casa con una portezuela abierta. Daba a un patio, y en él había algo de ropa colgada. La mayoría era grande, pero daría el pego. Miró a Liam, miró el patio, y luego dejó al niño escondido en un rincón. Entró, cogió un abrigo fino, pero por el momento suficiente, y se escabulló hacia afuera. Atavió a Liam con él, aunque tuvo que hacer bastantes dobleces a las mangas, y la prenda le llegaba casi a los pies. Se alejaron, agarrados de la mano, mientras el sol se alzaba en el cielo. Consiguieron también una manzana, que Alex le dio a Liam, y se dirigieron a la plaza. Allí buscaban voluntarios para ir a rescatar a algunas personas... y solamente había tres. Los miró. Luego al niño a su cargo. Suspiró, indeciso.

-¡Yo también iré! -exclamó resuelto, y luego se giró hacia el niño-. Espérame, ¿sí? Volveré, pequeño.

Subió, decidido, hasta el estrado donde había ya tres hombres. Llevaba su honda, y tragó saliva. Se llevó una mano al hombro, donde estaba la cicatriz de un mordisco reciente que había recibido, y respiró hondo. Sonrió a Liam, buscando reconfortarlo.


Liam:
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por XV - The Devil el Lun Nov 06, 2017 2:32 am

Se desperezó al amanecer, llevando las manos a lo alto de su cuerpo y estirando su afectada espalda ha hacerla crujir. Había dormido en el suelo, para no perder la costumbre. Aquello de recurrir a las camas cuando normalmente tenía que conformarse con un trozo de tierra no le parecía buena idea. Era más sencillo mantener una rutina constante a la que el cuerpo se amoldase y que finalmente ni siquiera una roca en las costillas le incomodase para dormir - Otra mierda de mañana… - bostezó exageradamente, abriendo tanto la boca que por un momento pareció irse a comer una de esas hamburguesas XXL de las que vendían antaño en los Burger King.

Se levantó, arreglándose el pelo como pudo, consciente que  no quedaría bien de todas formas. Ya cuando tenía acceso a peines y toda clase de potingues le resultaba difícil domar aquella masa salvaje que tenía por cabellera; ahora que aquellos lujos descansaban abandonados en algún Mercadona: era imposible. No se le ocurría qué clase de narcisista redomado se habría llegado a jugar la vida por semejante recompensa pero estaba dispuesto a apostar su culo de que alguno lo llegó a hacer. No pudo evitar sonreirse ante la imagen de un zombie engominado.

Divagó entre los pensamientos que normalmente le acometían una vez despierto, manteniendo una posición estática, con la mirada fija en la mochila donde guardaba sus pertenencias. A estas se la había sumado una manta ajada pero cálida, recompensa por recomendar cuatro cosas a una madre del lugar en cuanto a tratar el catarro de su niña - A veces pienso que sería mucho mejor buscar una pipa y pegarme un tiro, tal vez embarcarme en una misión suicida y llevarme cuanto culopodrido pudiese por delante. Tal vez así podría hacer algo realmente productivo para lo que resta de humanidad: Menos cadáveres caníbales y un mierda menos - echó de menos no poder llevarse un cigarro a los labios, imaginándose el placer de aspirar una larga calada que le intoxicase los pulmones y le ahogase. Desafortunadamente aquella forma de suicidio prolongado se escapaba a sus posibilidades; solo le quedaba el whisky.

Desenroscó el tapón de su petaca y dio un trago sencillo con el que despertarle las cuerdas bocales. Era una de las personas menos frioleras que pudieses conocer, pero había empezado a refrescar lo suficiente para tener en cuenta las propiedades de aquel elixir ambarino. Tampoco le hacía falta una razón para beber, siendo sinceros; aun así le agradaba encontrar alguna a parte de ‘’El mundo se ha ido a tomar por culo’’. Se echó la mochila a la espalda, con la manta colocada de tal forma que le recubría los hombros y parte del cuerpo. Era una suerte de capa, algo que le traía recuerdos de cuando de pequeño jugaba a los superhéroes.

Caminó sin destino por el pueblo, esperando en algún momento encontrarse con alguna actividad con la que espantar el tedio. Dio tumbos aquí y allá, apenas consiguiendo un puñado de aquellas charlas cortas y aburridas de ‘’Pues parece que refresca’’ - Ya lo sé, gilipollas; lo noto en los riñones - es todo lo que le venía a la cabeza cuando le soltaban algo por el estilo. Mantenía una sonrisa cordial en todo momento; lo referente al trato social es algo que manejaba con una soltura que ya quisiera más de un camarero. No fue hasta el mediodía que vio una oportunidad para matar el aburrimiento, con el ofrecimiento de los pueblerinos a una purga de zombis. Él estaba muy por la labor, con algo de suerte le morderían y así tendría una razón de peso que le animase a volarse los sesos o a que los volasen, ya puestos. Los siguió para ello y se encontró con algo que más bien podría traducirse como un ritual catártico que una purga. El salvajismo invadió a aquellas pobres gentes transformándolos en animales sedientos de partir cabezas y desparramar carne pútrida la cual patear. Sonreían de forma tan siniestra que incluso a Mikhail lo acojonó más ver aquella clase de expresiones en un ser humano que el tener a un muerto reanimado lanzando mordiscos a dos centímetros de su cara - Me cago en tu puta madre - mascó con desprecio al tiempo que tosía ante el repugnante hedor que salía de la boca del bicho que combatía. Lo empujó haciendo uso de su bate y comenzó a reventarle la cabeza con reiteradas embestidas del mismo. Una y otra y otra vez hundió los espinos con los que había abrazado el bate en el cráneo del cadáver renqueante. Los gemidos proferidos por el no-muerto le hicieron plantearse por unos segundos si aquellas cosas de verdad no sentían dolo, algo a lo que realmente no quería dedicar demasiado tiempo a pensar.

La purga era rutina, nada de lo que preocuparse. Cero bajas en total, cero infectados por lo que se comprobó en las revisiones que todos superaron tras la incursión. Los pueblerinos se jaleaban los unos a los otros, dándose la enhorabuena con efusividad y comentando las jugadas con los otros. Ciertamente, parecía que aquella exhibición de brutalidad era lo único que conseguía alejar a los contendientes de coquetear con la locura. Quien sabía, tal vez ya estaban todos locos; tal vez el loco era él mismo.

Dio el segundo trago del día al whisky, frotándose los ojos con las manos para alejar las imágenes de la lucha que habían quedado grabadas en su cabeza. Hundió el rostro en estas y se apoyó en las rodillas para que todo pasase a oscuras, sin que el albor de la tarde interrumpiese su hábito personal de rezo - Seguro que puedes hacer algo, Mikhail. Aun puedes hacer algo por toda esta gente… no te hundas y sigue hasta encontrar algo que aporte esperanza a esta puta barbarie en la que nos hemos sumido. Recuerda cómo el gilipollas de Dostoievsky era capaz de creer momentáneamente en las personas a pesar de haber conocido con tanto detalle la desgracia que todos tenemos dentro. - en ello se concentró, refugiándose en aquel mantra como quien ora a un dios personal.

- Lo has hecho bien hoy, chiquitín- escuchó, levantando la vista para encontrarse con una mujer de ojos verdes y cabello castaño - cualquiera diría que esa barriga tuya te obligaría a moverte más lentamente, ha sido impresionante cómo te has encargado de ese culopodrido - continuó, sacando una sonora risa de Mikhail que inundó con una sensación de jovialidad a la chica - Encantado de conocerte, soy Mikhail - respondió con simpleza el médico, ofreciéndole la mano para un apretón amistoso. Esta la tomó y agitó con firmeza, riendo también para acompañarle - Yo soy África -  tras un tercer trago a la petaca, el ruso se levantó y se echó las cosas la mochila a la espalda para acompañar el ofrecimiento de la chica a seguirla en un paseo - Me han contado que eres médico ¿No? - le dejó caer como quien no quiere la cosa - Lo era en su momento; tengo los conocimientos pero me expulsaron de la escuela de medicina por negligencia - la chica compuso un gesto de confusión; no lo hizo porque le sorprendiese que le hubiesen expulsado sino porque ¿A quien cojones le importaba en aquel momento? - ¿Negligencia? - preguntó, interrogante - Nada que merezca la pena comentar - zanjó él, quitándole importancia con un gesto de la mano, frotándose luego la nuca con incomodidad - ¿Y tú qué? ¿A qué te dedicas… o dedicabas? - le tocó preguntar - Pues al campo, en realidad. Recogía fruta, la sembraba e incluso a veces la procesaba en los almacenes para las fruterías y los comercios grandes - se encogió de hombros mientras hablaba - sé de el campo y de todo desde antes, sin embargo. Mi padre era un hombre muy apañado y me enseñó a arar, cultivar y cuidar de lo que plantaba. No me emocionaba especialmente, pero tampoco es que me desagradase… ¿quien iba a pensar que a día de hoy me serviría para tanto en este pequeño agujero? - sonrió con sarcasmo, provocando una sonrisa cordial en Mikhail - Bueno, siempre me ha parecido una actividad de lo más reconfortante. Al menos las plantas no se cagan en tu puta madre cuando les diagnosticas mal - le tocó reír a la chica - Como cajera de super que fui en su momento, estoy más experimentada en cagarme en la puta madre de otras personas - señaló, dirigiéndole cierta mirada cómplice - Me imagino… - Mikhail se quedó en silencio mientras caminaban, dejándose llevar por ella, siendo que aquella conversación era la más agradable que había podido tener en el día - Seguramente estés de paso, pero… sería genial que te llegases a plantear el quedarte - dijo finalmente, sabiendo ya Mikhail desde el principio que toda aquello guardaba algo detrás. Él simplemente se dedicó a sonreír con tristeza, dejándola hablar - Nos haría mucha falta alguien que tenga conocimientos reales de medicina y que no sea todo sabiduría popular o remedios de viejas. Ya ha habido casos en los que ha muerto gente por una infección mal cuidada o simple y llanamente por desconocimiento de cómo tratar algo. Aquí nadie tiene un idea verdaderamente clara de curar heridas más allá de los rasguños más sencillos… - se encogió de hombros, contestándole con sequedad - Comprendo la situación, no es la primera vez que me lo ofrecen y lo entiendo. Tengo un objetivo a cumplir más allá de las necesidades de esta u otra comunidad - ella torció el gesto, evidentemente contrariada - ¿Y cual es ese objetivo? ¿La vacuna de la que todos rumorean? Por supuesto que muchos han oído hablar de ella pero solo los locos se creen que sea cierto. Es una causa perdida  ¿Por qué arriesgarte pudiendo ayudar a esta buena gente que trata de salir adelante? - volvió a encogerse de hombros - Si no hay vacuna, no hay esperanza en lo absoluto, querida… ten por seguro que si no existe tal cosa entonces podemos darnos por extintos - acompañó sus palabras con una mirada de franqueza, encontrando esa mezcla de comprensión y rechazo que tantas veces había presenciado en los ojos de ella  - Pues vete entonces… - se alejó de él, haciendo un gesto de indiferencia con la mano y adentrándose en el edificio que hacía de comedor.

Mikhail se detuvo frente a la entrada, suspirando mientras la observaba marchar. Repitió el gesto de frotarse y masajearse la nuca, bajando la mirada y cerrando momentáneamente los ojos antes de seguir los pasos de la chica. Ya había anochecido y tenía que comer algo para asentar el estómago de una vez. No lo había hecho a lo largo del día precisamente porque se había acostumbrado a no hacerlo para que el whisky le hiciese más efecto en pequeñas cantidades. Se sentó en uno de los bancos, alejado de conversaciones y abriendo una de las latas propias con ayuda de un abridor prestado. Comió mientras meditaba, dejándose llevar por ensoñaciones pasadas en las que se podía rascar las pelotas viendo series en netflix mientras se emporraba una buena botella de bourbon a oscuras: Bendita humanidad.

- ¡Si queréis ir, pues id! Total, ninguno es lo suficientemente gilipollas para acompañaros - escuchó exclamar, dirigiendo la mirada al lugar de donde apareció el vocerío y viendo a un hombre de avanzada edad refunfuñando insultos por lo bajo al tiempo que se alejaba de un par que lo miraban con desprecio. No tardaron en pedir la atención de todos, exponiendo el caso de unos compañeros que se habían quedado atrapados en una base militar, al norte de la posición actual. Argumentaron extensamente  que a pesar de los peligros y, más allá del rescate, todo el mundo se beneficiaría de conseguir las armas y las medicinas que aun estaban en aquella base. Los peligros eran evidentes, pero las posibles recompensas sumadas a las vidas de los que quedaron atrás eran una tentación difícil de ignorar. Mikhail los escuchó con atención, dirigiendo la mirada de nuevo a África que a pesar de escuchar había agachado la cabeza sobre su comida con un sombrío gesto de tristeza. Aquello activó una especie de resorte en la conciencia de Mikhail, volviendo a suspirar.

Se terminó la última cucharada de la lata, golpeando la mesa con la suficiente firmeza como para hacerse oír - Yo iré - declaró.
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Gar'Shur el Jue Nov 09, 2017 2:05 am

__Me desperté de nuevo en un lugar desconocido; aquel sótano medio en ruinas que había apuntalado el día anterior. Algo golpeaba repetidamente contra la puerta metálica cómo lo llevaba haciendo la mayor parte de la noche, recordándome que ahí fuera aguardaba. Si aquel bicho conservaba la suficiente capacidad mental para recordar haberme visto colarme en aquel tugurio la noche anterior, o si bien conseguía olerme (cosa que no me sorprendería, la higiene es un lujo que se perdió en el fin del mundo) escapaba a mi conocimiento, y francamente poco me importaba.
__Abrí una lata y, desayunando, ascendí por la parte derruida del techo lamentándome de no poder encender un triste fuego allí abajo, aquellas alubias frías y la mierda tenían el mismo sabor, o uno muy parecido. Aunque puede que aunque pudiera no valiera la pena encender un fuego para tan poco cosa; la ración era tan pequeña que para cuando llegué a la ventana ya había vaciado la lata, y mira que soy más lento que un cojo.
__Por lo menos la calle parecía despejaba si obviábamos al amigo que insistía en llamar a la puerta. Algo era algo, pareciera que iba a tener el camino despejado hacía la zona norte de la ciudad, dónde tenía planeado rebuscar aquella tarde. Con algo de suerte encontraría alguna tienda sin saquear o alguna despensa sin abrir.
__El plan era reabastecerme de provisiones y seguir el viaje hacia el noreste. Había oído que en el centro del pueblo quedaba un reducto sin infectar, pero ya he aprendido a no fiarme de ellos, suelen exigir peajes muy altos por una simple pernocta, y eso cuando no resultan ser simples salteadores o bandidos para nada amistosos. No, seguiré como un lobo solitario hasta que llegue mi hora, dios quiera que sea más pronto que tarde.
__Así pues, regué mi planta, la coloqué de nuevo en la mochila, me ajuste ésta a la espalda, me apoyé en mi pala, lancé la lata por la ventana para llamar a atención del zombie-mormón y emprendí el camino salieron por la puerta trasera.
__Comenzaba otro asqueroso día en este acogedor infierno en el que se ha convertido el mundo.
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Niris el Jue Nov 09, 2017 4:10 am

Extrañaba dormir en un buen departamento, donde pudiera dormir a mis anchas y estar abrigada mientras dormía. Lamentablemente ahora no podía estar en mi departamento desde este desastre. Si había algo que más quería en este momento era una buena manta caliente, me gustaba el frio, pero dormir helada era algo desagradable que hacía que me levantara de mal humor en este estúpido campamento.

Había tratado de contactar a mi equipo con la radio, pero probablemente la antena que tenían no tenía suficiente alcance como para contactarles. Una posibilidad era esa "ciudad del noreste" con el milagroso edificio libre de esta mierda, pero estaba segura de que eso era falso, sin duda algo sospechoso, pero sin pistas de a dónde ir era la mejor opción que tenía, aunque fueran tontos rumores, con suerte existiría un real equipo y podría ayudar a investigar a aquellos zombis.

Había visto que otros al intentar salir del campamento les quitaban sus cosas de importancia por lo que el salir era un perder o perder, no tendría la seguridad de que me quitaran todo mi equipo, la simple idea de que alguien me quitara mi ordenador portátil y revisara mis cosas "porque le podría servir a la comunidad" era desagradable. En cuanto encontrara un refugio de verdad con electricidad podría acceder a mis documentos y tratar de detener esto.

Esta gente estaba algo loca aquí, pensando en matar a los zombis como si eso sirviera de algo, brutos, se veía que varios eran matones que parecía que al fin liberar sus frustraciones rompiendo cráneos sin consecuencia. Se acercaba la hora de cenar y me toco escuchar a dos personas hablando de compañeros desaparecidos y una base militar, estaba algo aburrida y aquello llamo mi atención, quizás incluso podría encontrar una antena con más potencia para intentar hacer contacto con mi equipo. -Si reúnen más gente podría acompañarlos, solo les pido a cambio una manta caliente a cambio de mi ayuda. Se abrir puertas, seguro que les soy útil pero no soy buena con las armas. Quizás alguno de los que sobrevivió en la cacería de la tarde pueda unirse. - No parecían convencidos de mi, pero un par de brazos extras nunca sobraban.

Nos separamos y pronto llego la hora de la cena, me sorprendió ver a esos mismos dos tipos deteniendo la comida y pedir mas gente para la expedición, muchos se veían negados a aceptar aun con la promesa de los beneficios ¿Quien quisiera ponerse en tal riesgo con tan poco que probablemente pudieran ganar? Pero para mi sorpresa algunas personas terminaron por levantar la mano, un trió brutos levanto la mano entusiasmados mientras que otras manos esparcidas también lo hicieron, supongo que era posible ir por las provisiones o al menos conseguir la manta, una vez que la cosa se calmo volví a acercarme les. -Entonces ¿Necesitan que les acompañe? Realmente me serviría una manta y si al menos voy a morir, quiero dormir abrigada esta noche.- Sin duda era una oportunidad de usar mis talentos.
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Re: - Apocalipsis now -

Mensaje por Abdel Azim el Jue Nov 16, 2017 7:42 pm

Ellie camino arrastrando los pies sin saber muy bien que hacer, hace poco más de una semana había llegado a la conclusión de que seguir atascada en el taller era una situación insostenible, la comida escaseaba y el olor del cadáver de la señora Miller se había vuelto insoportable, ni hablar de que cada día le parecían escuchar más golpes en la reja de la entrada del taller, debieron arreglar los rieles hace meses pero al final no estuvo tan mal.

Recordaba haber dado un último vistazo a los zapatos rojos de la señora Miller, casi desprendiéndose de las piernas putrefactas, era una pobre anciana casi ciega que aún tenía licencia porque el agente Morales era su nieto. También fue su última clienta antes de que todo estallara, llego con su auto casi arruinado al taller asegurando que no tenía idea de que le pasada y a Elli solo le bastó un vistazo al tablero para notar que lo había estado corriendo sin aceite, otra vez, -Ciega y sorda- pensó Elli, pero se guardó sus opiniones, le ofreció una sonrisa educada y la promesa de que revisaría el vehículo, después de todo era la anciana que le había traído galletas hace unos días en señal de condolencia por la muerte de su tío y una de las pocas clientas que habían seguido leales al taller tras la muerte del mecánico en jefe, cuando la mayoría se había ido.

En el taller, el auto de Miller era de hecho el único. Era una buena mujer pensó Ellie, en verdad se había sentido como basura cuando en la refriega le dejo caer la cortina de metal en cuello, ahora su cuerpo envuelto en ese vestido de florecitas estaba pudiéndose en el taller, mientras la cabeza debería estar por ahí afuera, casi podía verla de nuevo cada que cerraba los ojos, rodando lejos del cuerpo, tratar de meter un par de mordiscos y luego quedar quieta, los ojos aun abiertos y en blanco, los dientes de fuera y ese gesto feral, nada que ver con la tranquila ancianita que fue en vida.

Espero tres días ahí, quieta y esperanzada a que la policía o el ejercito restableciera el orden, pendiente de la radio casera por si había alguna buena noticia. Pero nada de eso paso, en su lugar la situación parecía ponerse peor y peor, así que llego a la conclusión de que debía salir, después de todo la ciudad era el peor punto para estar con una emergencia de este tipo, quizá ir a las colinas, algún descampado, ella era una chica citadina, habría ido de campamento un par de veces por parte de la escuela pero en general no tenía gran idea de cómo sobrevivir en el monte, sin embargo considerando que tenía aún menos idea de cómo sobrevivir a un maldito apocalipsis zombie, decidió ir a por el menor de los males.

Empaco lo que pudo en la camioneta destartalada aun a sabiendas de que ese trasto tenía las horas contadas y se lanzó a la carretera, los primeros días fueron aterradores, después se puso peor, para cuando vislumbro las luces del pueblo a la distancia le pareció estar viendo un oasis . Para entonces ya había visto más de esas cosas de las que pensó que fuera posible que existieran, todo el maldito mundo estaba muriendo y las personas que quedaban, ¡demonios!, un desafortunado encuentro la dejó sin camioneta y sin la mayor parte de su equipo, escapó por los pelos y cargándose en la madre de cada uno, ojalá le estalle el trasto en medio de una horda, pensó, lo cual era bastante probable, porque de haber servido el armatoste no lo habría abandonado tan campantemente. Sin embargo, abandonar la radio fue lo que en verdad le dolió, justo cuando había escuchado por fin una noticia esperanzadora (aunque la fuente sonara un poco desquiciada) tenía que huir sin poder saber ningún detalle.

Ahora solo tenía lo que alcanzo a guardar en la mochila y ampollas en los pies, estaba perdida tras correr sin rumbo por días y le sorprendía la rapidez con la que el agua y la comida se acababa estando en el exterior.

Sin embargo, el pueblo tampoco fue el paraíso que pensó.

Solo al llamar a la puerta le saltaron encima, estaba tan cansada y asustada que apenas pudo oponer resistencia cuando la tiraron al suelo y le pusieron un arma en la cara, cuando por fin pudo convencerlos de que no estaba infectada se relajaron un poco, pero igual la revisaron más exhaustivamente de lo que ella considera necesario. Le explicaron de modos no muy amables las reglas del lugar, ella era “bien recibida” pero no había mucho lugar para parásitos con la escases de recursos, más le valía hacerse útil, fue entonces que noto la mirada de una vieja con cara de haber comido ciruelas pasadas se acercó a ella a darle el tour, aun estando agradecida de que la hubieran recibido la mirada de la mujer la hizo sentir incómoda, cuando abrió la boca la cosa no mejoro.

¿Vaya pero que tenemos aquí? Parece que el inútil de Greg por fin encontró algo útil, le dio una palmada en la cadera, algo que ella misma hubiera considerado un juego de venir de algún amigo del barrio de manos de esa mujer se sentía terriblemente invasivo.

Definitivamente no hay que dejar que esas caderas de parto se desperdicien, pensamos reconstruir a la humanidad aquí, lo mejor sería que vayas pensando en darles un buen uso cuanto antes.

Fue todo, se alejó un paso de la vieja bruja arqueando una ceja, al llegar le habían dejado bien claro que si se intentaba ir le quietarian todo al salir menos las bragas, al parecer esa mujer pensaba sacarle también eso.

No, ni habar pensó para si tío Stan no se pasó media hora dándome la charla, para gran vergüenza suya y mía para que acabara trayendo mocosos al mundo antes de los 21, apocalipsis zombi o no. Así que se despidió lo más amablemente que pudo considerando que lo que quería en realidad era escupirles un ojo y clavarles un bolígrafo en el otro y se fue a “conocer el lugar” cuando lo que en verdad buscaba era una salida, dedico los próximos días a descansar y sanar pensando en alguna manera de salir del lugar con sus cosas y su dignidad, al menos lo que le restaba de ambas.

Lo que la llevaba de vuelta al momento actual, arrastrando los pies mientras recorría el pueblete de marras con la certeza de que actualmente los vivos eran tan peligrosos como los muertos. Definitivamente la opción de salir a buscar una cura se veía más apetecible cada día. Solo necesitaba una oportunidad de salir.

Y la oportunidad se presentó en la noche, una parejita buscaba un grupo de voluntarios para ir por sus compañeros perdidos, gente que había salido a buscar comida y provisiones para los demás había quedado atrapada y solo dos almas pensaban en ellos, que bonita comunidad, la unidad me llena los ojos de lágrimas, pensó mientras se mordía la lengua. Sin embargo cuando pidieron voluntarios para ir por ellos levantó la mano, no estaba muy interesada en arriesgar su vida por desconocidos, pero bueno, ellos necesitaban gente para que les autorizaran el camión y ella un pretexto para salir, qué más daría si sus caminos se separaban antes de lo pensado igual Era un gana-gana, ¿o , no?
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