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Reunión en sueños [Partida Publica]

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Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Lamb el Sáb Ene 13, 2018 8:59 am

Llevaba aquel hombre mucho tiempo de enclaustro en el monasterio, un pequeño lugar oculto en una nube sobre el mar, apenas recibiendo en su habitación a uno de los residentes que le llevaba los alimentos y observaba las obras creadas con el pincel del archimago. No sabía cuántos pigmentos había usado, pero aquel espacio había sido pintado con gran detalle asemejando un inmenso comedor visto desde el cielo, solo interrumpido por algunos círculos mágicos y de protección en el centro de la sala. El hombre era extraño, pero había convencido a los divium residentes de que no tenía malas intenciones y realmente apreciaban su habilidad con el lienzo, pero llevaba semanas pintando sobre piedra de nube aquella habitación como si fuera una escenografía, llevando alrededor de tres días sin dormir.

Apenas probo bocado, aún tenía mucho que hacer, el escenario aún se veía vacío, pero eso cambiaria una vez que la noche terminara. Empezó una larga recitación mágica que había preparado para llamar a quienes pintaría esta noche sobre su lienzo, todo lo demás estaba listo y se había asegurado de estar en lugar ideal, seguro, oculto, difícil acceso, desconocido y con una razonable cantidad de esencia ambiental. Al anochecer podría parecer que al fin había sucumbido al sueño, pero una vista más de cercas notaria que sus labios aún se movían débilmente y el silencio era interrumpido por recitaciones apenas audibles.

Lo que era solo una pintura sobre suelo y pared, en el mundo de los sueños era un escenario real que observaba a la distancia. Decenas de puertas se abrieron camino de entre las paredes del gran comedor, cada puerta era la salida de un sueño interrumpido, de una curiosidad extraña que llamaba a atravesarle y ver del otro lado y encontrarse en un gigantesco salón que poco a poco se fue llenando de gente que principalmente por curiosidad, un extraño sentimiento de seguridad y la mayoría con la convicción de que el sueño es propio mientras que otros se dieron cuenta de la oportunidad de ver con seguridad ideas ajenas.

Poco a poco la gente empezó a ingresar por las puertas, otras aparecieron por las memorias de los invitados sin darse cuenta de que eran solo sueños dando oportunidad a encuentros imposibles, las mesas se llenaron por si mismas de comidas y bebidas al gusto de todos. Una mujer de piel obscura y un vestido rojo busca a aquellos que tengan riquezas, una extraña planta caminante rodeada de hermosas flores voladores caminaba confusa, inquisidores se mantenían al margen buscando reconocer a alguien, merrows nadando en el aire como si fuera agua, viejos rivales discutían sobre recuerdos peleas del pasado mientras que algunos jóvenes se ponían a bailar al son de música que parecía tocar solo para ellos.

No había señales del aciago espejo, pero aún faltaban muchos sueños de ser interrumpidos y de estos que los durmientes atravesarán las puertas a aquella reunión en sueños.

Off rol:
Supongo que el inicio recomendado es empezar en sus sueños, ser interrumpido pro la puerta y entrar, luego lo que se les ocurra.
-Reglas del tema-
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Lamb

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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Celeste Shaw el Dom Ene 14, 2018 11:01 am

¿Dónde estaba? A su alrededor todo era oscuridad. Por más que miraba a su alrededor, Celeste no veía nada, absolutamente nada. Tragó saliva, asustada. Aquello no siempre significaba que fuera a ocurrir nada malo… pero sí que a menudo veía cosas terribles, cuando aparecía aquel ambiente donde no era consciente de nada más que de ella misma. Caminaba completamente a ciegas, con las manos extendidas hacia delante pero sin encontrar nada. ¿Acaso no podría volver a ver nada hasta que despertara? Pronto descartó aquel pensamiento, puesto que si situaba sus manos frente al rostro sí que era capaz de verlas.

Durante un buen rato estuvo caminando, en la oscuridad, cuando ésta empezó a disiparse, en forma de humo, como si un fuerte viento la barriera. Y, delante de ella, apareció esa figura pequeña, pero temida. Lilith, con su lanza, y sus cabellos y alas níveos, con las puntas de color rojo sangre, era quizá a quién Celeste temía más. Y la tenía frente a si, a pocos pasos, empuñando esa arma larga, más alta que ella misma. Retrocedió, negando con la cabeza, tragando saliva. ¿Por qué tenía que aparecer siempre ella ahí? ¿Por qué no podía ser otra? O, aún mejor, ¿por qué no podía tener sueños tranquilos y felices? No, siempre debía estar esa figura temida y odiada que le había hecho la vida imposible y que seguía asaltándola cada vez que pegaba ojo.

—¿Por qué estás siempre aquí? —preguntó la pelirroja.

—Soy parte de tu mente, ¿recuerdas? —respondió Lilith en un tono frío—. No vas a poder sacarme de aquí si no me das un cuerpo.

Negó con la cabeza, retrocediendo aún más. No sabía qué le tenía preparado entonces, pero si era lo que creía… No. No era lo que ella había pensado… Era algo peor. Una tira de humo, la última que quedaba, desapareció, revelando a alguien a quién ella no quería ver allí. No más, y no de aquel modo. Adrien. El chico, que contaba con doce años ya, estaba amarrado a una silla, con los ojos tapados y una mordaza en la boca. Notaba los ojos llenársele de lágrimas.

—¡No! ¡Adrien! —chilló.

—No te va a oír —le señaló, burlona, Lilith—. Es inútil que grites.

Cerró los puños, furiosa, pero sin osar ir contra la peliblanca. Era un sueño, pero seguía temiéndola incluso ahí. Corrió hacia él, intentando llegar a la silla, pero la larga lanza de la Sephiri se interpuso en su camino. Dio varios pasos atrás.

—Déjame llegar hasta él, Lilith… —musitó—. ¿Por qué me haces todo esto? —empezaba a derrumbarse.

La miró directamente a los ojos, cerrando los puños con fuerza, y se palpó el cinturón, buscando las armas. No estaban. ¿Estaba desarmada? Dio una patada al suelo, furiosa, y luego devolvió la vista a la peliblanca. Ésta negó con la cabeza y chistó.

—Ah, no te conviene hacer eso, ¿sabes? Un paso hacia mí… —apuntó a Adrien con su lanza—. Y te quedas su cabeza como recuerdo.

Acto seguido, fue Lilith quién se acercó al niño, que parecía estar en una especie de trance extraño. Le quitó la venda de los ojos, y él reaccionó, intentando liberarse inútilmente de las ataduras que lo retenían a la silla. La mujer le pasó una mano por el rostro, el cuello y un hombro, y al bajar ésta por el brazo y agarrarle la muñeca aparecieron unas negras cadenas que envolvieron todo el torso del muchacho. Él no tardó en empezar a chillar de dolor, y con él Celeste, aunque el dolor que ella sentía no fuera físico. Nadie de los que estaban allí se dio cuenta, pero una puerta se abrió.
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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Niris Ayer a las 9:27 pm

Poco a poco sentía que el pueblo se acostumbraba a mí, yo vivía en una casa en ruinas que había adecuado para vivir de la mejor forma que había podido, al menos mi recamara tenía todas sus paredes por lo que incluso en tiempo de viento o frio estaba algo protegida. Aunque siempre trataba de no llamar la atención y pasar desapercibida ya muchos me identificaban como la coneja, supongo que no era del todo sutil cuando recibía la visita de Janna y paseaba a su lado sin ninguna discreción, a la vista de todos yo era su mascota y mientras no me molestaran no me importaba que lo pensaran.

Tome la decisión de irme, tenía que regresar a mi lugar de origen para descubrir que fue de mi antiguo amo. Aun siendo libre me sentía en deuda con aquella persona que me cuido tantos años de mí y que llenaba mi memoria de recuerdos tranquilos y años pacíficos. Aquel pueblo se encontraba en physis, cercas de la frontera entre Tirian Le Rain y Stor Gromme y cuya actividad principal era el obtener recursos de Stor como lana especial o cacería de antropomorfos, en especial Horiges.

Podía tratar de ir caminando por el bosque de Physis pero temía que me atacaran de nuevo alguna bestia salvaje, por lo que tomaría un barco de Erinimar a Montes Keyback y luego tomar los caminos que llevaban a Phonterek y Tirian le Rain para luego ir a mi destino final. Ya había viajado en barco, no me gustaban los barcos pero creo era el camino más seguro. Lo único que podía hacer sin interactuar con otros pasajeros y meterme en riesgos era dormir.

Desperté en una habitación, era una habitación muy conocida por mí ya que había pasado años en ella, todo se veía tal y como lo recordaba. Me levanté de la cama emocionada buscando a mi dueño ya que sabía que me encontraba en casa, pero por más que le buscaba no lo encontraba, siempre me había dicho que procurara no salir sola pero tenía que encontrarlo, abrí la puerta de la casa y salí en su búsqueda.

Entonces todo se puso extraño, me encontraba en un gran salón llena de seres de todos tipos, todo se sentía completamente irreal y al mismo tiempo placido. Me preguntaba donde me encontraba, por un momento pensé esconderme bajo las mesas pero había otras personas como yo que hablaban y se mostraban sin ningún miedo. No podía dejar de ver a mi alrededor asombrada por el extraño lugar y la gente hasta que tropecé con alguien en el suelo. Al intentar levantarme me di cuenta de que mis manos eran pequeñas e incluso llevaba la misma vestimenta que el día que me había escapado ¿Era una niña de nuevo? Agite mi cabeza y acomode mi vestido para luego ver si la otra persona se encontraba bien.

Resumen:
1) Llego al salón
2) Me tropiezo con alguien en el suelo. [Quien desee ser esa persona, bienvenida]
3) Mi apariencia es la de Niris menor
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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Jan Egiz Ayer a las 10:06 pm

El agotamiento de aquél día habría provocado que Jan cayera inconsciente tan pronto como estuvo cerca de una cama. No era de asombrarse; Mak se apoderó de su cuerpo durante más tiempo del que estaba planeando y parecía una bestia desenfrenada. Corrió, saltó, golpeó cosas, desentó la voz en más niveles de los que Jan creía posibles. Parecía como si algo en su mundo extraño dentro de Jan y su forma condenada lo estuviese apretujando de tal manera que su único alivio sería disfrutar tanto del cuerpo humano como le fuese posible. Y claro, al desaparecer, su cuerpo estaba prácticamente deshecho en cansancio. Tan pronto como su mente se iluminó se preguntó si en algún momento se acostumbraría a las pesadillas; aquella noche estaba reviviendo con lucidez el fuego de la biblioteca, las lenguaradas ardientes que crujían la madera y consumían los libros, y que no lo consumió a él por obra de Mak, pero había algo mal con su recuerdo. La biblioteca no estaba sola. Escuchó un quejido de dolor a la distancia y la tos seca y envejecida de Lashrael. A partir de ese momento, no fue del todo consciente de que estaba en un sueño y que nada era real. Corrió entre las llamaradas intentando seguir la voz del elfo, quien parecía estarse alejando con cada paso que daba Jan. Corrió a través de una pared de llamas, pero lo que vio al otro lado lo dejó sin aliento.

No era la biblioteca. Ni la torre. Todo estaba bañado de una luz blanca y tan brillante que sus ojos tuvieron que adaptarse. Las llamas habían desaparecido, y al voltear, lo único que había detrás de él era una puerta cerrada, y Mak a su lado, y aunque en sueños Mak siempre mantuvo su forma condenada, aquí parecía estar liberando todo su esplendor. Sus seis manos de roca estaban acomodándose frente a su rostro mientras las apreciaba anonadado. Intercambiaron una mirada.

Yo no recuerdo haberte invocado —ignoró el hecho de que la forma original de Mak estaba allí.

Y yo no recuerdo tener tanto poder. —Retumbó la voz de Mak saliendo de su propia boca y en voz alta. Ya no estaba condenado dentro de su raquítico cuerpo de cuatro brazos.

Él mismo también era diferente. No cargaba la máscara y no parecía molestarle a Canwn ni a Änthäk-La. Las cicatrices en su pecho y cuello no estaban, y sus marcas de invocación estaban resplandeciendo en una tonalidad púrpura, algo que jamás había visto. Se veía a sí mismo también un poco más alto y fornido, y llevaba consigo dagas élficas cuidadosamente labradas y el uniforme ligero de la guardia de Erínimar. No cargaba su arco, y es que hubiese sido impropio cargar tal arma en un banquete así. Se había percatado de eso; el lugar estaba lleno de personas y puertas, algunos estaban entrando, y pudo ver a una chica con orejas tropezándose con una criatura bastante curiosa. No reconocía a nadie, y no estaba seguro de por qué estaba allí.


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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Lujuria Hoy a las 2:46 am

Por lo general la demonesa no necesitaba dormir, su cuerpo se alimentaba de la energía caótica que ella misma provocaba, pero de vez en vez, y solo muy pocas veces, dejaba descansar el cuerpo de su invocadora, aquella que la había traido a este plano, si bien la mujer no estaba muerta se mantenía en un estado intermedio dependiendo de la esencia de Asmodea para mantener el cuerpo fresco y con vida.

Asmodea que no tenia ningun lugar al cual llamar hogar se había instalado en un viejo cementerio humano dentro de lo que parecía ser un mausoleo grande y abandonado, la demonesa se acerco a la cripta, el sarcofago era grande y grueso al igual que la tapa de este último, la hija del caos no podría abrirlo ni soñando, se sento sobre el sarcofago y se recosto como si fuese un animal rodeandose de su cola y tapándose con sus propias alas, Asmodea cerro los ojos y al instante abandonó el cuerpo, entrando ella en un estado de reposo…

...El ruido de espadas golpeándose entre sí, gritos de dolor y furia, y fuertes golpes en tambores era lo único que se escuchaba, el campo de batalla estaba infestado de demonios, todos distintos pero claramente tenían similitudes unos con otros, el paisaje era muerto, árido, sin color, el sol parecía estar muriendo pues una tenue luz era lo único que iluminaba el cielo gris, a lo lejos un demonio mas grande que muchos otros parecía estar ganando el combate por el solo.

Asmodea miró sus manos, tenía dos espadas bañadas en un líquido negro, después miró su cuerpo, una especie de armadura le cubría algunas partes vitales, sin darse cuenta la demonesa estaba en el fulgor de una batalla. A unos pasos de ella un demonio se aproximaba a su posición, se tambaleaba al correr pero no por heridas, en su mano derecha agitaba un enorme garrote mientras que la izquierda le servía como soporte para mantener el paso, asmodea apenas pudo reaccionar cuando el garrote de aquel demonio bajo de golpe justo encima de ella, la demonesa había brincado hacia un lado, para ser recibida con un golpe por otro demonio mas grande que ella…

… Cuando la demonesa alzó la mirada para ver quien le había propinado aquel golpe se encontró de cara con Amón, un ser de gran tamaño y fuerza, con el carácter más explosivo de todos los demonios. Asmodea intentó salir de su vista pero era inútil, el demonio le tenía en la mira, la demonesa corrió entre cientos de demonios que le seguían en la batalla a ella y a Amón pero su escape era infructuoso, Amon corria detras de ella golpeando cuanto demonio se le pusiera enfrente sin importar si era súbdito suyo o de Asmodea, sin darse cuenta la demonesa había quedado atrapada entre grandes rocas que formaban pasillos, era un callejón sin salida, asmodea temblaba de miedo, sujetaba sus espadas en posición defensiva, esperando a que Amon entrara en su vista para poder hacerle frente, unos segundo mas tarde la bestia apareció saliendo de entre las rocas, soltó un fuerte bramido y pego carrera contra asmodea, la demonesa cerró los ojos esperando el golpe de su muerte, pasó un segundo y nada, pasaron dos segundos y nada, pasaron cinco segundos y todavía no llegaba el golpe. Cuando Asmodea abrió los ojos otros demonios estaba encima de Amón, y varios más seguían llegando por encima de las rocas, al principio le parecieron seres diferentes pero no tardó en darse cuenta de lo que pasaba. Asmodea volteo lo cabeza a lo alto de las rocas, ahí estaba, el señor de la Avaricia había llegado por la retaguardia, el demonio bajo de un salto y aterrizó a un lado de Asmodea.

El señor de la avaricia le miro con placer dedicandole una mirada amistosa y de confianza, tenía arma en mano, se dio media vuelta y al igual que sus congéneres cargo contra el señor de la Ira.

Asmodea apreto ambas espadas en mano y al igual que su compañero comenzó a correr en dirección de la batalla, solo había dado un par de zancadas cuando una puerta se abrió obstruyendo su andar, los demas demonios parecían no poder ver aquella misteriosa puerta. La señora de la Lujuria entro por el portal sin tener un motivo aparente.

«¿Donde estoy?»

Asmodea miro en todas direcciones, el mundo gris de antes ya no era el escenario, ahora era un salon con lo que reconocia perfectamente, un banquete, se acercó para echarle un vistazo a la mesa pero paró en seco, ahí estaba él al otro lado de la mesa, el demonio que había estado buscando. La demonesa ignoro a todos los presentes que eran tan variados en raza que hacia aun mas extraño toda la situación, camino rodeando la mesa sin prestar atención y mirando fijamente al demonio.

Off:

Aspecto del demonio
Resumen:
-Solo llego al salón y trato de llegar a donde esta parado mi "compañero"
-Mi sueño se lleva acabo en el plano demoniaco







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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

Mensaje por Eudes Hoy a las 11:03 am

Cuando la tarde llegó Eudes estaba con la espalda apoyada en las raíces de un viejo samán. La amplia sombra del árbol ofrecía un preciado refugio al sol de Esmeralda, perenne en su refulgir. Con la armadura húmeda al haber tratado enfriarla con su cantimplora -sin mucho éxito, debía confesar- Encontrar aquello era todo un alivio.

La hierva danzaba a su alrededor, casi como un pequeño ejercito. Las avecillas que revoloteaban eran algo así como dragones que sobrevolaban un campo de batalla, y las hormiguítas cercanas debían ser una especie de ejército preparándose para la batalla, guardando ese nido que estaba tan cerca del árbol. Seguro adentro habría una sala real, y calabozos, y prisiones, y grandes cuarteles donde los soldados afilarían sus mandíbulas. He, si se ponía imaginativo quizá incluso hasta magos, ¿Que dios podría decírselo?.

A veces no tenía idea de como la gente podía afirmar estar aburrida...Claramente estaba bendito, elegido, cortado a la manera de caballero. Si no era así, ¿Entonces porque era él capaz de apreciar estas pequeñas y secretas realidades tan bien? Debía ser algo que venía con lo de ser caballero.

Claro esta, al final no fue por aburrimiento, si no por cansancio, que terminó por cabecear. Para su suerte, aquella bella realidad se mezcló con sus sueños formando un pastiche extraño que ya le era bastante familiar, esa zona onírica donde su entorno era infectado por el sagrado virus de la heroicidad y las sagradas visiones venidas de arriba. Se dejó llevar con una sonrisa, seguro que dormiría tan bien como a un mortal le era posible.

Claro, quizá haya sido su propia locura la que le impidió recordar que los sueños son tan fugaces, que la mayoría empiezan sin que te des cuenta que el anterior ha empezado...

-o-

¿Donde estaba exactamente? La incomodidad que le produjo no recordar el dulce sabor de aquella miel que le había ofrecido la reina solo fue comparable a su aparente desconcierto. Esperaba que la biblioteca real fuese algo, diferente, la verdad, aunque debía admitir que aquello no era tan malo después de todo.

Caminaba por pasillos de proporciones curvilíneas y conformaciones igualmente curvas, que se desenrollaba en el interior del gran archivo real. Los libros tranquilos roncaban en sus estantes mientras el caballero avanzaba, lanzando algún quejido si los ruidos de su armadura al caminar eran demasiado para el frágil sueño de los viejos manuscritos. Caras plantadas sobre los lomos iban desde jóvenes picaros a ancianos de barbas largas formadas por hilos y musgo.

¿Que era lo que estaba buscando? Sí...Cierto...El Archivo de Los Descendientes, para el buen general, que anhelaba añadir el nombre de un recién nacido a la lista de la colonia. Debía estar esa cosa por algún lado...Aunque claro, no iba a ser tarea fácil encontrar aquel libro tan milenario, y menos considerando como aquellas estanterías se curvaban al ascender y formaban espirales conformadas por caras y barbas kilométricas.  ¿Cuan viejo sería el libro que buscaba? No estaba seguro, aunque sabía que mientras más viejo se hacía un libro más probabilidades había que acabse convertido en dragón. La Bruja Coral afirmaba que muchos de ellos se asentaban en las cimas (si es que la había) de tales espirales de libros, guardando con celo a sus hermanos más jóvenes tal cual fuesen tesoro.

Avanzó entre dos espirales que se entrelazaban una con la otra, formando una única y maravillosa punta que ascendía hasta el alto techo. Justo en su punta, brillando fuerte, danzaba una pequeña flama de fuego azul tan refulgente que daba para brindar luz en lo que de otra forma hubiese sido simplemente un recinto completamente oscuro; tinieblas solo perturbadas por los ronquidos de aquellos antiquisimos tomos. De no ser porque el miedo ya había sido expurgado de su alma, habría sin duda temblado ante aquella perspectiva. Por suerte, las puntas de todas aquellas espirales parecían también tener su fiel flama ardiendo.

Un sonido llamó su atención. Viró a su derecha, donde el visaje de algo verde le hizo dar un respingo. Andando cuidadoso, avanzó lentamente entre otro par de espirales que se entrelazaban, dando pronto con un estrecho pasillo que parecía curvarse bruscamente en una dirección distinta.

-Hola- Llamó, dando algunos pasos delante- En calidad de caballero, os insto a hablar alma extraña.

¿Sería las fieles trabajadoras de la colonia? ¿Quizá las soldados? ¿Se habría tardado tanto que había mandando a alguien a buscarle? O peor...¿Sería alguno de aquellos dragones de papel, cuya merced celaba con fuerza aquella milenaria colección de sabiduría viviente?

Dio otro par de pasos, no sin antes escuchar el quejido suave de un "Silencio" dormilon por parte de un libro de cara madura y gesto fastidiado. Asintió, mascullando un "Disculpe usté" mientras seguía avanzando por aquel pasillo tan curvo, buscando cauteloso la causa de aquel curioso visaje.

Para su sorpresa, susto, mal, bien o complacencia (al instante fue difícil determinarlo) no hizo falta realmente buscar demasiado. Al final de aquella vuelta aguda, primero un par de pies largos cubiertos por botas de cuero aparecieron, que dieron lugar a un par de piernas flacas, las cuales a su vez ascendieron hacia un torso relleno y terminaron en una cabeza que no parecía conectarse a la clavícula por cuello alguno. Verde, de boca inmensa y sonriente, con unos ojos saltones tan curiosos y llenos de vida como los de un niño. Un antropo (suponía que lo era...Aunque no recordaba que su majestad le hubiese mencionado alguno) esperaba pacientemente su llegada, con las manos recogidas en la espalda y una espada colgado de su cinturón. Vestía las ropas de un soldado cualquiera, con una cota de maya brillando bajo un sobrevestes verdoso.

-H...Hola- Saludo algo pasmado- No...No así...¡Buenas, hijo de la ciénaga y portador de acero!- Corrigió, agruesándo su tono e inflando el pecho lo más que podía- ¿Puedo saber que hacéis en estos profundos dominios, o caballero?

Aquella criatura dio algunos pasos adelante, los cuales Eudes, sumido en la curiosidad, no receló. Había algo extraño en ella, en la forma en la que le observaba...Casi podía definirlo como familiar, cercano...Cási reconocible, como una palabra que se negaba a salir de su lengua.

-¿Einfel?- Preguntó aquel ser, ladeando la cabeza- ¿Que haces aquí?

El caballero se detuvo en seco. Lo había pronunciado...¿Lo había pronunciado? No...No...No había forma, ¿O sí? Según recordaba él...No, vida pasada, pero si quizá...¡Pero aquello era terrible! ¡Tan familiar como mil agujas clavadas en la sien!...Que rayos...Mejor era olvidar, ¿No? ¿Verdad? ¡Pero lo había dicho! Lo había dicho...Lo había dicho...¡Lo había dicho, por Symias!

-¡En el nombre de todo lo sagrado!- Grito- ¿Quien es uste-

La rana se dio a la carrera, sin nada más que dejar que una nube de polvo.

Lo había dicho...Era verdad...Lo había dicho....

Eudes corrió torpemente en pos de él.

No iba a dejarlo escapar, ¿Verdad? No...No podía, de verdad que no podía...¿O sí? Las probabilidades de que solo desapareciera eran muchas en todo caso, aquí tan profundo, donde hay dragones y las hormigas locas de vez en cuando vienen a gritar entre las encrucijadas ¿Pero podía el permitirlo realmente? No, para nada, no podía, pero era un pequeño asunto entre deber y deseo que le partía y destrozaba y descorazaba su alma que sin duda hacía deseable estar en cualquier otra situación...Bueno...Siempre podría ser caballero, siempre...Siempre...Siempre...

Para cuando su mente se volvió a coordinar con sus ojos, aquella rana seguía corriendo y tenía una luz delante. ¿Una flama? No...No lo era...Era...¿Una puerta? ¿Aquí, tan profundo?

Aquel ser atravesó un portal de luz a velocidad anfibia, dejando aquel espeso rastro de polvo trás de sí mientras avanzaba entre los libros vivientes. Eudes no iba a permitir que eso le detuviera, obviamente.

Con rapidez y notable valor, el caballero tortuga se lanzó directo hacia aquella puerta luminosa. Grande fue su sorpresa cuando se tropezó con el gran salón...

Off:
Sin mucho que contar: Eudes desvaría bastante en sus sueños y al fin consigue llegar al salón. La rana no estará con él al entrar, habiendo desaparecido completamente. Tiene el aspecto de siempre, salvo un pequeño detalle: Su armadura, usualmente caricaturesca, luce una pizca más imponente. No demasiado, claro, pero si lo suficiente como para marcar una diferencia casi subconsciente.
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Re: Reunión en sueños [Partida Publica]

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