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[Evento] El Festival de las Tres Lunas

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[Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Staff de Noreth el Miér Feb 14, 2018 11:43 am


El Festival de las Tres Lunas

»Hola, forastero. ¿Cuál es tu nombre? ¿Invitado? Qué interesante, a mí me llaman Rheesa, bienvenido seas al Festival de las Tres Lunas. ¿Que qué es...? Creía que lo sabrías ya que estás aquí. Verás, celebramos que Sanctra, Meistic y Kring aparezcan sobre el horizonte formando un triángulo perfecto. Es una conjunción extraña que sólo se da una vez al año, y hay un momento exacto en el que se alinean con el sol justo antes de que éste se ponga tras los confines del mundo. Durante un suspiro el cielo se llena de los colores de las diosas, es muy bonito. Las leyendas dicen que toda promesa y juramento dichos en ese instante se mantendrán de por vida porque pasarán a estar bajo la protección de las hijas de Symias. ¿No es fantástico?

Antiguamente era un festival para enamorados, pero hoy en día todos los que se acercan celebran aquí todo tipo de amor, ¿sabes? Como el de la amistad o el que tienen los padres hacia sus hijos.

Todavía quedan unos días hasta que las lunas aparezcan... ¿no me contarías tu historia? ¡Seguro que tienes una! Ven, siéntate conmigo, descansa de tu larga jornada. ¡Comamos y bebamos mientras esperamos!«


━━━━━━ ✧ ✧ ✧ ━━━━━━


Reglas:

  • Puede escribirse sobre cualquier tipo de amor: fraternal, parental, de pareja, de amistad, platónico...
  • Debe estar relacionado con tu personaje. Eres libre de situarlo donde quieras en su propia línea temporal (pasado, presente o futuro).
  • Los relatos deberán tener como tema principal el amor, sea cual sea su tipo.
  • Mínimo de 35 líneas por relato.
  • Los textos serán publicados en este mismo hilo.
  • No hay un límite de relatos por usuario y/o personaje.
  • La administración elegirá a tres ganadores que dará a conocer después de un período de 6 días tras finalizar el evento.
  • Tendrás desde el 14 de febrero hasta el mismo 28 para presentar tus relatos.

* FECHA EXTENDIDA HASTA EL 3 DE MARZO


Premios:

  • Tarro de brillo confitado: pequeño frasquito de cristal tapado con corcho. Contiene un rayo de crepúsculo que se ha reflejado en las lunas del Festival de las Tres Lunas; brilla tenuemente y puede apreciarse en su interior una espiral de colores suaves. Tiene la capacidad de atar las promesas para siempre, y para que resulte efectivo debe destaparse el corcho frente a los contrayentes en el mismo instante en el que se pronuncien. Obligará a las partes a mantener lo jurado de por vida. Romper dicha promesa conllevaría la muerte del infractor.
    Objeto de uso único. Límite de 5 contrayentes. Efecto universal.
    Este objeto debe su peculiar nombre a una mala traducción del idioma enano; la única palabra que acertaron fue "tarro". Para cuando quisieron cambiarlo el nombre ya se había popularizado demasiado.


  • Agua de Selene: un gracioso ramillete de preciosas campánulas doradas. Éstas en concreto fueron recogidas bajo la luz de las lunas en conjunción durante el Festival de las Tres Lunas. Deben usarse en infusión, convirtiéndose en un potente y efectivo filtro de amor, haciendo que cualquiera que lo beba caiga rendido ante la persona que haya dado el primer sorbo del brebaje.
    Objeto de uso único.
    Duración: una partida entera. Es muy difícil de contrarrestar.


  • Siemprejuntos: se trata de un discreto colgante en forma de cuadrado, de metal labrado, que puede separarse hasta en cuatro triángulos. Este collar tiene la propiedad mágica de servir como comunicador entre las otras partes, es decir, aquel que posea una pieza puede comunicarse mentalmente con aquellos que posean las demás. Sin embargo, para usarlo, es necesario que haya un gran vínculo de amistad entre los usuarios. Mientras más fuerte sea el vínculo más nítida será la comunicación, y viceversa.


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Tanets Iskusstvo el Jue Feb 22, 2018 6:01 am

Spoiler:

Contemplad la maravilla que ha jugado la naturaleza.
Dos almas unidas habían sido bañadas por la luz de las Selen.
Y aquella noche, de diamante, rubí y zafiro, ellos agradecían.
Agradecían a las diosas por su luz, y se agradecían a sí mismos por la presencia del otro.
Tentrei, el pequeño Tenebri, tocaba el laúd para Sanctra.
Su pasión se derramaba a través de las alegres melodías que llenaban los oídos de júbilo.
Tanets, el elegante Sephiri, movía su cuerpo con la elegancia y el misterio de Meistic ante las notas de su gemelo.
Una vez al año, sin falta, presentarían una danza única en honor a las lunas, y en honor a ellos mismos, porque ellos eran lo único que tenían en esta vida.
Una danza llena de amor y pasión, de un vínculo inseparable entre hermanos. Una música llena de gozo que no requería nadie más que ellos dos; tan diferentes pero tan iguales.

Ésta danza no era de ángeles ni demonios
Ni de héroes o villanos.
Era por un honor que pocos tenían.
El honor de ser hermanos.
Una vez cada uno dio lo más que pudo de sí, comenzaron a actuar en sintonía;
Tentrei se alzó de su lugar para bailar junto a su hermano, y Tanets tomó en brazos una lira y comenzó a tocar;
ésta no era una sinfonía dramática como acostumbraba, no. Era felicidad.
Era amor, gozo, alegría, festejo.
Danzaron de espaldas el uno con el otro; sus alas alineadas mostraban la perfecta sincronización de sus almas.
A tiempos, bailaban en la misma dirección.
Algunas veces, en direcciones contrarias, jugando con la posición de los instrumentos,
agachándose y levantándose y pisando con fuerza en el suelo.
Era luz, era hermoso, era amor.


Spoiler:

Tortuoso día en el que las lunas decidieron alinearse.
¿Qué maléfico plan tenían en mente las diosas al hacerme esto?
Cuando el sol cayó, no pude sentir más que dolor.
El aire se había llenado de magia de las diosas.
El aire se había vuelto tóxico para mí.
Y no tenía más remedio que envenenar mis pulmones con la acogedora luz de las lunas
Que ahora quemaban mi cuerpo
Destruían mi corazón
Envenenaban mi mente
Y todo aquello porque yo era un ser incompleto.

Este día ya no danzaba sólo por amor, sino por perdón, y la música que sonaba estaba sólo en mi imaginación.
Así que, llenándome de valía, di el primer paso.
Pero cada turno me llevaba al suelo. Cada salto terminaba en caída.
La tierra ahora parecía una amiga, porque nunca la había visto tan de cerca.
Y cada vez que me levantaba, volvía a caer.
Ya mi danza no hablaba de alegría o gozo,
Ahora era desesperanza, tristeza, desolación y llanto
Vuelve a mí, pequeño Tenebri”, lloré.
Te necesito en mis brazos.
Necesito tu música.
Necesito que me sostengas, porque caeré

Y rogué a las lunas, “Devuélvanmelo
Pedí una vez más, “Tráiganlo a mí
Pero el silencio abrasador aturdió mis oídos
Y si creí oír una vez más el laúd, fue solo un engaño.
Porque ahora Sanctra solo atentaba contra mi corazón
Porque Meistic solo jugaba con mi mente
y Kring se divertía en mi sufrimiento.
Y ni aún Müsenïe podía levantarme del frío suelo
Porque no era arte lo que yo quería
Era a mi hermano
Mi gemelo
La única criatura que completaba mi existencia.
Pero el destino era cruel,
y mis plegarias se volvieron ceniza.
Y no había nada más que el suelo para consolarme.
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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Margaret Orgaafia el Vie Feb 23, 2018 11:40 pm

En un pueblo olvidado entre las montañas, en el que las diatribas de princesas locas y las locuras de caballeros enloquecidos no llegarían ni en un millón de años, el festival de las lunas había empezado.

El festival llamaba a toda la comarca a ese pequeño pueblo, en el que las luces apartaban la noche durante un día y los gritos, bailes y música alejaban a las bestias y la melancolía. La oscuridad y las llamas envolvían a los amantes al caer el atardecer, concibiendo momentos mágicos…y nueve meses después varios matrimonios rápidos, en el que el novio tendía a tener un ojo de cierto color.

Los gritos de euforia, las damas recogiendo flores en poca ropa y completamente “inconscientes” de los jóvenes a varios metros de distancia y las risas de las mujeres y hombres llenaban el lugar. Sin embargo, en una pequeña casa, cubierta de llorosos y alejada del pueblo, alguien hacía una tarta.

Margaret Orgaafía había llenado la salita con hermosas velas de cera, mezcladas con hierbas que envolvía con dulces aromas la sala, lo cual daba la apariencia de que el día aun no se había marchado. El aroma de la tarta haciéndose en el horno de piedra se mezclaba con el de las velas, haciendo que varios gruñidos salieran del estomago de los pocos que tenían que pasar por ahí.

La mesa de madera, normalmente desierta y llena de polvo, mostraba en su superficie un enorme festín. Ensaladas de frutas y hierbas, envueltos en aceites que la anciana había rescatado de una casa de gran renombre, en el que las jóvenes tendían a darle otros usos. Filetes y salchichas, envueltos en una niebla de humo y sabor, en el que las salsas se desplazaban con lentitud, dándole incluso más sabor. Todo exhibido junto con enormes jarras de los mejores licores que uno se podía encontrar.

El suave reloj de cuco, que había “obtenido” de un cariñoso capitán, dio las ocho. Las escaleras de la casa produjeron un potente crujido, mientras su dueña bajaba. Su vestido casi negro y maltratado por las épocas, caminos y -¿tengo que decir esto? Vale…- amantes había sido cambiado por una tela de color violeta vibrante, una copia con colores vivos de su atuendo anterior. Sobre sus hombros, una rebeca que mostraba flores contra un fondo dorado cubría lo que en otros tiempos -o eras- habría sido un resultón escote. Sin embargo, lo más curioso es que el rostro de la mujer parecía haber perdido varios años de encima, gracias a la magia del maquillaje. De sus labios salía una suave melodía, mientras sacaba con un guante de tela la ardiente tarta.

-Siempre quise probar esta receta…-dijo, mirando fijamente a la crujiente superficie- Asi que esto es lo que hacen los hombres solitarios en las noches frias…-añadio, con una ceja levantada, para después meter el pulgar en la tarta y encogerse de hombros- Meh…Casi…

Tras eso, dejo la tarta a enfriar, lamiendo la mezcla de arándanos y frutas del bosque. El silencio envolvió el lugar cuando la anciana dejo de canturrear. Sus manos se posaron sobre un destrozado y viejo abrigo, el cual cubría la parte de atrás de uno de los sillones, y lo levantó. Pronto lo posó con suavidad sobre la mesa y salió del cuarto. Para volver a entrar...

-Oh, Mathew…que sorpresa…-dijo, nada más pasar, mirando alrededor con rostro de sorprendida.- Sabes que te dije que no quería nada especial para el festival…Un par de copas en el tejado y una buena noche de pasión habrían bastado…-dijo la mujer, posándose en la silla al lado de la que ocupaba el abrigo, con una sonrisa.

-Además, ¡mira esta cantidad de velas! -replica, mientras niega con la cabeza, con una pequeña y divertida sonrisa- Casi parece que vamos a dar una soire…y eso significa reunión, cariño…-Tras eso, la mirada de Margaret se posó en la comida y después se movió en dirección a las llamas.

-Mirame…Una vieja loca, hablando sola…Bueno, no…-Sus ojos se giraron, observando el aire de la silla. Su mente llenando los huecos de una presencia que nunca podría ser llenada ni olvidada. Al poco, abrió la boca y aspiró, soltando un suspiró. Sus ojos se habían humedecido y su vista se había emborrado un poco, no por culpa de la edad esta vez.- Contigo…

-Te preguntaras por que hago esto…y la verdad…-la sonrisa, torcida y burlesca de la mujer, la cual siempre había estado llena de animo, tembló un poco. Sus dedos se colocaron sobre la siene, controlando un poco sus emociones. - Es que…esto ayuda. Ayuda a no olvidar lo que fueron esos años contigo, Mathew…y a no permitir que te olvide…

Una pequeña risa sale de los labios de la anciana- Sabes, en el solsticio de invierno aun coloco una ofrenda en tu nombre y hago esas galletas que te gustaban…y en el día de tu cumpleaño hago esas tortillas picantes que tanto aborrecía, pero que tu adorabas…Simplemente, por que me hacen sentir un poco menos sola…

Tras eso, se levanta de nuevo. Sus manos temblorosas y sus labios buscando palabras en su pecho.- La cosa es…que hoy quería hablar contigo…-Tras eso, su sonrisa se vuelve amarga, casi como si el mero espacio le hubiera comentado algo que no le gustase.- Ya lo se, ya lo se…Se que no necesito excusas para hablar contigo…-dice, colocando las manos sobre la tela de su abrigo, posicionándose tras la silla- Como sé que ya no estas realmente aquí conmigo…pero aun asi estas…en mi mente…

Un largo suspiro salió del pecho de la mujer de nuevo, pues el peso no se hubiera quitado de sus hombros- Tengo…tengo que irme, Mathew…-dice, temblando de nuevo, con las lágrimas saliendo finalmente de los ojos. Primero una, lenta y delicada, que se deslizo por sus arrugas como un torrente en la faz de una montaña, pero pronto le siguieron mas.

-No…no puedo aguantar más aquí…-El cuerpo de la mujer se encogio, agarrando entre sus dedos la tela y abrazándola con desesperación- Cada vez que me levanto…te veo al lado de mi cama…cuando bajo espero que estes bebiendo en la silla y al terminar la noche…-Los sollozos la hacían temblar- Aun noto tu calor a mi lado…

Tras varios minutos, la mujer no se movió, hecha un ovillo, temblando durante largos minutos y soltando ahogados sollozos. – Solo…un viaje más, Mathew…el último, lo prometo…-¿Cuantas veces había dicho eso? ¿Cuantas veces se había mentido a si misma? Pronto, levanto el rostro, manchado e hinchado por las lagrimas y aspiro el aire que había perdido.- Y nos volveremos a ver…

Finalmente, consiguió levantarse y volvió a colocar el abrigo sobre el sillón, quitando las arrugas con su palma, casi como si la transfiriera a su piel. Con un paño, el maquillaje desapareció, devolviéndole su aspecto normal y calmando el efecto de las lágrimas.

Supongo…que era hora de hacer las maletas. Una última vez…
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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Evelyn Blake el Dom Feb 25, 2018 12:19 pm

Recuerdo, recuerdo el tiempo antes de conocer a Amigo. No me gusta hacerlo, pero puedo. Recuerdo la oscuridad, el frío, recuerdo que mama no se despertaba. Estaba lloviendo. Hombres grandes vinieron y me pusieron en un saco, luego agua, más frío y sonidos de patos enfadados. Entonces el saco se abrió. Estaba temblando, ladrando, chillando. Y asustado, estaba tan asustado. Pero fue Amigo quien abrió el saco, empapado y temblando como yo. No quería que me agarrara como los otros hombres, pero me levanto suavemente, me recordó a mama. Me gustaba, y quería que se quedara, y lo hizo. Se iba muchas veces cuando la bola de luz salía, pero siempre estaba en casa cuando este se ponía, algunos días incluso se quedaba conmigo todo el día.

Tenía miedo de salir a fuera cuando me encontró, pero hizo que me gustara de nuevo. Los paseos, los juegos, los huesos, las chucherías, las caricias. Me dejaba correr libre y siempre estaba allí por si quería volver. Recuerdo esos días, eran mis favoritos.
Pero esos días parecen tan lejanos… Mis piernas están cansadas ahora, el exterior parece tan grande ahora… Puedo correr durante mucho menos, pero Amigo aun me lleva. El exterior empieza a doler ahora, el frío atraviesas mi pelaje fácilmente. Lo siento por Amigo, sé que le encantaría que aun pudiéramos salir a correr y jugar, pero no creo que pueda seguirle el paso. El sigue igual, inmutable, inmortal. Me gustaría poderle dar las gracias por todo, por sacarme de ese saco, por hacerme el perro más afortunado del mundo. Me dio cosas que nunca pensé que tendría. Me sentía perdido cuando mama se fue a dormir, pensé que nadie se aseguraría de que estaba bien, que nadie me protegería. Pero Amigo lo hizo. Nunca fue capaz de darle las gracias lo suficiente, pero espero que lo sepa, espero que mis pequeños también disfruten de la bondad de este inmortal.

________________________________________________________

Por generaciones, él ha protegido a mi familia. Desde los días de mi tatara-tatara-abuelo, nos ha mantenido a salvo. Durante mucho, pensamos que era inmortal, pero ahora lo veo diferente, puesto que al igual que mi pelaje se vuelve gris y mis rodillas duelen, también las suyas. La muerte de uno de los suyos es tan rara, la muerte de una vida tan larga…una tragedia. Ha visto tanto, sabe tanto… sé que le reconforta mi presencia, así que me quedare hasta sus momentos finales, solo deseo poder aliviarlo hasta su final, solo deseo poder cuidar de sus pequeños como el hizo con los nuestros. Viven durante tanto tiempo… pero los buenos se unen a nosotros durante el resto de nuestras vidas, al menos le debía eso.

________________________________________________________

-Aquí está mi señora.-

-No me llames así, no soy tan vieja.-
tenia sentimientos confusos ante la desconocida. Por un lado, olía como esos perros pequeños que el Amo no quería que se acercaran a las cosas con plumas, pero por otro lado, irradiaba una presencia reconfortante, casi... casi como él. Me puse en alerta cuando se acercó al Nuevo Amo, pero este parecía contento con su presencia, jugueteando con una de sus múltiples colas. –Parece un niño normal…- El padre del Nuevo Amo cogió un tarro con las manos y lo dejo ir. Eso haría llorar a Nuevo Amo, así que el pote no llego al suelo, manteniéndose suspendido en el aire y volviendo al padre bruscamente. –Entiendo.-

La cazagallinas miro hacia mí por primera vez. –Veo cual es el problema…- se dirigió hacia mi, provocando que retrocediera unos pocos pasos. –Shhhhh, no pasa nada, shhhh.- Ya estaba justo delante mío. –Boop.- Toco mi nariz con el dedo, lo que provoco gritos de horror de los padres del Nuevo Amo, (puesto que el espectro simplemente había asumido que siempre habían podido verle, ¿porque no iban a poder?) La nada dejo paso a una figura espectral, lobuna, tan grande como un caballo, con ojos amarillos como el sol y fauces que brillaban con la intensidad de un volcán. –¿Cuál es tu historia, pequeño?- la cazagallinas no había parado de acariciarme, y ahora junto ambas frentes, cerrando los ojos durante unos instantes. Cuando volvió a abrirlos, lagrimas corrían por sus ojos. No me gustaba verla triste, así que le sequé las lágrimas con un par de lametones.

-¿Y bien? ¡Deshazte de el! ¡Es un monstruo! ¡Exorcízalo o algo!-

-No.-


-¿No?-

-Es un espíritu protector, uno muy poderoso, un cumulo de generaciones de puro amor. Jamás haría daño al pequeño, ni dejaría que otros se lo hicieran. Pero aun es joven y no entiende muchas cosas…aunque estoy segura de que puede aprender trucos. Siéntate.- No entendí de que hablaba la cazagallinas, pero había entendido eso último perfectamente, así que me senté sobre el suelo de inmediato, sacando la lengua. –Muy bien, ¿Quién es un buen chico? Tuuuuuu.-


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Kaila el Miér Feb 28, 2018 6:57 pm

- ¿Kabus…?
Miré a Kaila alzando una ceja, pero manteniendo la expresión seria. Me sorprendía que me hablara después de todo lo que había pasado aquel día, después de todo lo que había descubierto.

Estábamos sentados en el suelo de una mugrienta posada, en una habitación que simplemente se encontraba iluminada por una vela medio consumida y la escasa luz de la luna que se filtraba por las ventanas de nuestra habitación.

Kaila tenía la cara magullada; la mejilla derecha despellejada, el labio roto; la ceja derecha estaba varios tonos más morados de lo que debería y la sangre seca ya le había formado una costra. Tenía un aspecto horrible.

Esperé varios minutos a que Kaila continuara hablando, pero permaneció en silencio, con la mirada clavada en el suelo, evitando mirarme. Suspiré.

- ¿Qué?
- Podrías…hmmm.- cayó durante lo que me parecieron unos segundos eternos.- ¿Contarme una historia?.- y entonces me miró, con una suplica en la mirada y con los ojos demasiado húmedos.

¿Cómo no había caído?
Quería que le contara todo lo que había pasado hoy para no olvidarlo. Maldita fuera.
La fulminé con la mirada y me levanté. Caminé de un lado a otro de la habitación, bufando, maldiciendo, mientras Kaila me miraba desconcertada sin atreverse a hablar. Maldita niñata egoísta… Pero no, no podía negarle recordar lo que había pasado…, ya le había negado demasiadas cosas durante demasiado tiempo.

- Aquel maldito día comenzó cuando la joven de cabello negro despuntado, peinado como si un tifón hubiera pasado por su cabeza, se metió en el templo abandonado de Ku….- hablaba con brusquedad, casi escupiendo las palabras
- ¡No!.- gritó ella, interrumpiéndome. En su rostro se dibujó una expresión al comprender porqué andaba tan molesto ante su inocente petición.

La miré extrañado. ¿Acaso no era eso lo que quería? ¿Tener los recuerdo que yo le arrebataba? Aprovecharse de las lagunas y las concesiones de nuestro pacto. Gruñí, aún más enfadado.

- No ¿qué?
- Que no quiero que me cuentes lo ocurrido hoy.- esta vez la que respondió de forma cortante fue ella.- Me da igual lo ocurrido hoy, ni siquiera creo que pueda procesarlo. Solo quiero que me cuentes un cuento…- sonrió con tristeza, dejando que un par de lágrimas se escaparan de sus ojos.- Estoy cansada de todo esto, solo quiero que todo vuelva a ser como antes. Quiero olvidarlo todo, todo…

Apenas podía creer lo que estaba diciendo. Desde que llegamos a Thonomer, Kaila se había enfrentado a mi en absolutamente todo; se había escapado, rebelado, me había mentido y ocultado cosas, había entablado amistad con un perro del desierto y se había hecho visible para los Rostros…

Y ahora, AHORA, se rendía. Estaba derrotada, cansada, asustada, cohibida… Y no, me negaba a verla así. Ella no era así.

En dos zancadas, llegué hasta el rincón de la habitación donde estaba sentada, con la espalda apoyada en la pared y luchando contra ella misma para no ocultar su rostro entre las manos y romper a llorar.

Me agaché frente a ella y la obligué a mirarme, agarrándole con cuidado de la barbilla. Las lágrimas habían humedecido la sangre seca de su cara, tiñéndola de un rojo desagradable.


- Si quieres que te cuente una historia, primero tendrás que darme tu música.- le dije mientras con cuidado, llevaba la mano a la funda de su cintura y extraía su flauta, tendiéndosela con una sonrisa.

Antes de coger la flauta, Kaila se limpió las lágrimas y asintió con seriedad. Luego, cogiendo la flauta, cuadró la espalda y entonó las dos primeras notas de su canción. Me senté junto a ella, con la espalda apoyada y la postura relajada, observándola en silencio.

Y entonces, el aire que estaba en mis pulmones escapó de ellos como si me hubiesen golpeado el pecho.

Kaila empezó a tocar aquella canción. La canción que tocó la primera vez que la escuché. La canción que condenó todo mi mundo y me atrajo directo hacia aquella niña asustada que tocaba para alejar a las sombras que amenazaban con acabar con su mundo también.

Imágenes inconexas se arremolinaron en torno a Kaila, moviéndose al son de la música que hacía sonar de su flauta, y trayéndome recuerdos que creía olvidados.

Cuando terminó de tocar, tuve que esperar varios segundos antes de poder reaccionar. Kaila me miró con una sonrisa tímida y una mirada de arrepentimiento. ¿Sabría lo que esa canción significaba para mi?

Me quedé mirándola durante largos minutos, pero bien podrían haber sido horas. Escuchar de nuevo aquella canción hizo que un fino hilo se rompiera. Había demasiadas cosas que habían dejado de encajar.

Me aclaré la voz y me recoloqué saliendo de mi ensimismamiento.


- Ven.- le dije dando un par de toquecitos en el suelo junto a mi.

Kaila tardo escasos segundos en sentarse y apoyar su cabeza sobre mi brazo. Había cerrado los ojos y respiraba de forma entrecortada. De vez en cuando, su cuerpo se agitaba de forma incontrolada.

- ¿Tienes frío?.- le pregunté con la voz ronca. Ella tan solo negó con la cabeza.- ¿Dónde aprendiste esa canción, Kaila?
- No lo sé…- se encogió de hombros para después abrazarse a si misma.- Simplemente salió, estaba ahí, como todas las demás.

Fruncí el ceño y eché la cabeza hacia atrás, golpeándola contra la pared de forma sonora y cerrando los ojos. Kaila se encogió por el golpe.

- Estaba ahí….- suspiré y cerré los ojos. Esto podría acabar muy mal.-  

“Hace años, demasiados años como para que tus abuelos ni siquiera hubieran nacido, había un pequeño niño tan joven como la niña de pelo negro y despeinado de la que tanto te he hablado…

Aquel niño vivía con sus padres en esta misma tierra y, a pesar de tenerlo todo, era bastante infeliz. Su padre le pegaba a él y a su madre, y su madre hacía todo lo posible por protegerlo, incluso aceptó en criar a su hijo en la religión en la que tan fervientemente creía su marido.

Aquella extraña religión era la que servía a Khussu, el Dios de los recuerdos. O eso decían. Will, que así se llamaba el niño, sabía que aquella no era la única religión, ni aquel el único Dios, de hecho, y gracias a lo que su madre le había ido enseñando poco a poco, cada noche que había tenido que pasar en vela a causa de sus pesadillas, sabía que los dioses no eran más que seres mortales, poderosos, sí, pero mortales.

Pero lo que importa de esta historia no es en quien creía o lo que querían que Will creyera, lo importante de esta historia reside en las pesadillas que sufría Will casi todas las noches… Eran sombras, y el niño las veía cada noche. Sombras que lo consumían todo, que destruían todo su mundo, que envolvían a su madre hasta no dejar de ella nada más que los huesos y unos pocos jirones de carne putrefacta sobre ellos.

Daba igual lo que el niño hiciera, que aquellas imágenes lo perseguían cada noche hasta que hacían que se despertara entre gritos, sudando y temblando, llamando a voces a su madre y cuestionándose que quién lo abrazaba no era ella, sino una de esas malditas sombras.

Will cada vez parecía más enfermo. Sus pesadillas lo consumían, se quedaba dormido durante el día, apenas comía, no tenía amigos con los que jugar y las insufribles clases sobre religión a las que su padre le obligaba a ir terminaban de gastar las pocas energías que le quedaban.

Pero por suerte, las cosas cambiaron, al menos un poco, una pizca, suficiente para que el niño empezara a vivir, al menos durante un tiempo. Y la solución llegó del mismo lugar donde nacían sus problemas. Sus sueños.

Una noche, cuando las sombras volvían a invadir los sueños del joven niño, cuando rodeaban a su madre y comenzaban a rodearle a él, arrancándole gritos de dolor y angustia a su garganta, entonces, un sonido dulce y mantenido, una nota alargada y aguda, se imponía a todo el caos de la pesadilla y a los gritos.

Una segunda nota sustituyó a la primera, pero por poco tiempo. Las notas perecían pelearse unas con otras, perseguirse, huir y quemarse entre ellas. Conforme la música se imponía al silencio, las sombras se iban alejando cada vez más del niño, de todo aquello que él quería y estaba oculto bajo ellas.

No tardaron en empezarse a arremolinar sobre una figura humana, que se movía en torno al niño, bailando y haciendo sonar aquella música que dejo de enfrentarse a ella misma para avasallar a las sombras.

De vez en cuando, una extraña luz se reflejaba en la flauta negra de la que la música salía, remarcando su silueta y la de los dedos que la tocaban, pálidos y marcados, destacando sobre las densas sombras que las rodeaban.

La música era la más hermosa canción que Will había escuchado nunca. Llena de vida, guerrillera, agridulce, viva. El niño lo sabía antes incluso de saber lo que implicaba aquello: Se había enamorado de la música de aquella flauta.

A la mañana siguiente, cuando el niño despertó, un tenue color rosado bañaba sus mejillas y un brillo nuevo y desconocido para su madre avivaba el color gris de sus ojos. Le contó a su madre que había soñado con una canción que le había ayudado a espantar sus pesadillas.

El niño parecía feliz, feliz de verdad.
Desde aquella noche, aquella canción siempre volvía para hacerle frente a las sombras y acompañar a Will durante todas sus horas de sueño. Pero nunca supo quién era la persona que hacía sonar aquella canción.

Cada día que pasaba, William estaba más y más enamorado de aquella canción. La tarareaba a todas horas, buscaba poder dormir durante el día para poder escucharla con claridad una vez más, antes de lo que debía, aunque siempre se llevaba una buena bronca cuando lo pillaban. No podía vivir sin ella.

Pero entonces, la música fue visitándolo cada vez menos, aunque las sombras no volvieron, y en cuestión de un par de lunas, Will dejó de soñar y se limitó a dormir.

Andaba triste y alicaído. No es difícil imaginarse a un niño pequeño que acaba de perder a su amor platónico, ¿verdad? Aunque este sea una canción, era la canción que le había salvado.

Y cuando pensaba que ya no podía estar más triste, que tan solo le quedaría superar aquel amorío, la canción volvió a visitarlo.

Pero aquella vez era distinta. Aquella vez no se presentó sola, sino que iba acompañada por su creadora. Y por más sombras.

Lo primero que William vio fue un riachuelo que corría con rapidez, cuyas aguas tan solo dejaban ver un fondo negro. A lo lejos, se oía una cascada, pero no veía más que oscuridad haya donde mirara.

Lo segundo que vio fue un remolino de sombras que se agitaba a la orilla del río. Will se lo quedó mirando, asustado, sin atreverse a moverse, pero poco a poco, las sombras comenzaron a contorsionarse y las dos primeras notas de la canción, su canción, llegaron a los oídos de William.

Poco a poco, las sombras fueron retirándose, alejándose y dejando ver, cada vez de forma más clara, la silueta de la flauta, las manos que la sostenían, los brazos, el cuello y… La chica.
Frente a William, una muchacha morena, con el cabello negro y despeinado, trenzado de mala manera, con los ojos oscuros repletos de vida y piel marcada y manchada en cada centímetro que se dejaba ver bajo la ropa.

La joven dejó de tocar y las sombras se quedaron agazapadas a sus pies. Ella le sonrió y, llevado por un impulso que desconocía, Will se acercó a ella, caminando despacio, pero sin pararse, decidido a hablar con ella.

Pronto llego a donde estaba. Era más alta que él, y mayor, aunque aún era joven. No debía tener más de 18 años. Vestía ropa cómoda, de viaje, con multitud de bolsillos que parecían ir repletos, varios cinturones y unas botas que parecían pesar más que ella misma. Will no pudo evitar mirarla embobado.

La chica le sonrió y le tendió la mano. William permaneció inmóvil durante lo que bien podrían haber sido horas y, cuando por fin se decidió a cogerla, el sueño se desvaneció, y la chica desapareció. Las sombras parecieron engullir a la chica instantes antes de que eso pasara, y una expresión de horror se dibujó en su rostro.

William despertó agitado, pero con una sonrisa en su cara.
Ahora sí podía asegurarlo, estaba enamorado de aquella chica misteriosa.


El tiempo y los años pasaron y William debió someterse al ritual que su religión impuesta le obligaba. Tenía miedo, no quería perder ese recuerdo, no quería olvidar la canción con la que nunca más había vuelto a soñar, y tampoco quería perder a la chica.

Pero no iba a ser tan sencillo como creía, y ojalá hubiera perdido simplemente su recuerdo. Aquel día se dio cuenta de que la chica estaba en peligro. Todos lo estaban. Su mundo tocaba a su fin y aquella chica era la única que podría detener el caos que se iba a desatar si las sombras salían de donde estaban.

Aquel día, aquella noche, cuando William tuvo que ser sacrificado y entregó su vida a Khussu, juró que protegería a la chica. Pasase lo que pasara”


- Y así lo hizo, o así lo intenta al menos…

Los ojos de Kaila estaban abiertos como platos, mirándome fijamente. Sabía a la perfección que se moría por hacer preguntas, pero no podía. Al igual que yo no podía hablar. No después de todo lo que le había contado.

Suspiré y cerré los ojos, echando la cabeza hacia atrás y apoyándola en la pared. Era la primera vez que decía en voz alta lo que sentía por Kaila, la primera y por supuesto, la última. Pero ya daba igual, no había marcha atrás.


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Atlas y Axis el Miér Feb 28, 2018 8:30 pm

Warning +18: Incesto

____El muchacho alzó la vista hacia el cielo. La línea de su cuello era limpia y blanca. Los hombros soportaban su peso de manera lánguida y elegante al recostarse sobre la baranda de piedra del balcón. Apoyó el mentón en la mano y contempló las lunas con sus frías luces de colores, que por alguna razón se le antojaron juguetonas. Ausente, cambió el peso a la pierna izquierda mientras la brisa de la noche erizaba la piel de su cuerpo desnudo, acariciando todas las cicatrices difuminadas.

____Su gemelo lo contemplaba desde la cama, embelesado. Tirado sobre unos mullidos cojines se deleitaba en todas y cada una de sus formas y líneas, hundiéndose en la belleza de su otra mitad, grabándola a fuego en todos los rincones de su mente. La luz de los astros nocturnos jugaba en vano a las sombras sobre el joven, pues no había rincón que él no hubiese explorado y memorizado como una lección bien aprendida. Bajó la vista y miró sus manos, que de repente se sentían solitarias. Flexionó los dedos, pensativo, y se dio cuenta de que su cuerpo no era lo único que había memorizado de él. Se lo sabía entero, de arriba a abajo. Por dentro y por fuera. De la misma manera que él, porque él era él. Se conocían tan bien como a sí mismos porque eran el mismo. Levantó la mirada con una suave sonrisa en los labios finos y hambre al fondo de los ojos oscuros. En silencio, sintiendo el frío de la piedra bajo los pies descalzos, se deslizó hasta el joven hombre que apoyado en el balcón contemplaba la vacuidad del alineamiento celeste. Lo abrazó por la espalda sin pillarle por sorpresa. Porque la intuición que los unía los conectaba de manera tan profunda que eran capaces de intuirse sin mayor esfuerzo que el de existir en conjunto. Besó con lentitud los hombros, la base de su cuello, rodeándole firme con los brazos. El otro soltó un suspiro y se recostó contra él, acariciándole los antebrazos.

____-Mira. -susurra.- Parece que las lunas han decidido formar un triángulo esta noche.

____-Precisamente esta noche no me interesa la geometría. -ríe, besando la oreja del chico.

____El muchacho deja que un delicioso escalofrío le recorra el espinazo, entreabriendo la boca.

____-Pero míralas. Forman un triángulo perfecto. ¿No te dan pena?

____El joven por fin alza los ojos hacia la noche estrellada, contemplando lo mismo que su gemelo. Ambas expresiones idénticas, respiraciones acompasadas.

____-Es triste que tengan que depender de una tercera parte para lograr algo perfecto. -asiente, apoyando la barbilla el hombro de su hermano.- Por eso nosotros no tenemos ese problema.

____-Porque somos uno.

____-Partido en dos.

____-Complementos perfectos.

____-Capaces de crear una unidad sin fisuras.

____El muchacho se da la vuelta entre los brazos de su hermano y le mira a los ojos. Sus ojos. Los de él. Tienen la misma altura. El mismo tono de piel. La misma nariz, los mismos labios, las mismas manos que ahora se sostienen los rostros idénticos. Son un reflejo en un espejo que se mira a sí mismo eternamente, con hambre, con ansia, con ese tipo de necesidad que poseen las criaturas de existencia torcida y que resulta brutal y vehemente, puro en su forma más primitiva. Se miran, y lo único que ven en el otro es adoración plena y entregada, deseo oscuro y sangriento. Es una visión que les complace, y sonríen. Se besan en un gesto lleno de posesión, porque son suyos, de ellos mismos y del otro. Una única entidad, aislada y perfecta en su soledad. No necesitan nada más, porque ellos son todo el mundo que precisan. Desde el instante en que nacieron entre la basura, y a través de toda su historia plagada de escenas violentas y brutales, siempre han permanecido uno al lado del otro. Siempre se han ofrecido apoyo y compañía. Siempre han sido cómplices mutuos, compañeros de juegos en todas las áreas.

____-¿Me amas?

____-Te amo.

____-Si algún día te mueres yo me muero. Porque somos uno. Tú y yo. Para siempre.

____Las respiraciones se aceleran. Se empujan el uno al otro hacia el interior del edificio, en busca de la cama, de la presencia del otro a su lado, de saciarse hasta reventar. Desde el instante en que nacieron, hasta el momento en que murieron, jamás se perdieron de vista. Ni un solo instante.

____Muy arriba, en los cielos despejados cuajados de estrellas, las lunas ajenas a todo menos a su propia conjunción trazan lentas el camino, iluminando con sus colores la tierras de los mortales.


❝ No hay nadie que ame el dolor mismo, que lo busque, lo encuentre y lo quiera,
simplemente porque es dolor ❞


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Pícara Picada

Mensaje por Rorik Endrin el Vie Mar 02, 2018 1:23 am

__Esto ocurrió cuando era un jovenzuelo. Tendría… ¿apenas qué? ¿Diecisiete, dieciséis años? Creo que más bien lo segundo. La barba aun no me pasaba del cuello, y el cabello apenas me llegaba a las orejas, aun no tenía una simple trenza. Si no fuera por la altura, me hubiera parecido más a un humano que a un kazukan.

__Por aquel entonces salía con una chica llamada Fratha. Ella era preciosa: tenía el cabello castaño, corto y despeinado por delante, recogido en una larga trenza por detrás, la cual solía dejar caer por un lateral de su cabeza; sus ojos verdes parecían tallados en piromorfita; su sonrisa… se pasaba el día sonriendo con aquel deje pícaro, y yo no podía sino sonreír de vuelta cada vez que la veía hacerlo; pero sin duda lo que más me gustaba era su nariz, su redonda y rechoncha nariz cubierta esas pecas que cubrían todo su tostado cuerpo. Preciosa sin duda. Fue mi primer amor.

__Ella era del Suelo del Farallón. No os hagáis ideas raras, era kazukan, obviamente, pero era una de las descastadas, de aquellos enanos huérfanos que habían perdido su clan y debían vivir en aquel gueto de mala muerte con las razas inferiores, rodeada de orejas picudas. Yo sabía que por más que de vez en vez echará una mano en aquella posada junto a la muralla, lo que de verdad le mantenía con vida era el dinero que robaba a los transeúntes, pero con aquella edad yo era idiota, y eso solo aumento mi fascinación por ella. “Vienen a contemplar la gran Ciudad Cuna y aun así nos miran por encima. Yo les enseñaré a vigilar y temer a los que son más bajos” decía ella, y yo por algún motivo sonreía.
__Por supuesto, aunque a mí no me importará su origen, estaba claro que mi familia no sería tan comprensiva con el asunto, por lo que siempre iba a verla en secreto; escapándome durante días enteros con excusas realmente pésimas, la verdad. Pero nunca se enteraron, y yo jamás se lo conté a nadie, ni siquiera Kalah, mi hermana, supo nunca nada del asunto y eso que le he contado cosas mucho peores.
__Puede que el haber tenido que vivirlo todo en silencio lo haya hecho toda esta triste historia aun peor, pero si los enanos tenemos fama de tozudos, no podéis imaginar cómo es un adolescente kazukan.

__Yo había conseguido tener libre aquel día entero con alguna de aquellas excusas baratas, no recuerdo exactamente cuál fue la de ese día, pero probablemente fuera algo relativo a algún acto religioso o a algún descubrimiento en el moldeato; aquellas cosas que a mis hermanos les resultaba demasiado aburridas para acompañarme, y a mis padres les parecía correcto dejarme ir, pero que estaban demasiado ocupados para poder pensar siquiera en acompañarme.
__Así pues, Fratha y yo íbamos a poder pasar todo el día juntos, y ya lo tenía todo planeado. La había recogido junto a la primera muralla a primera hora de la mañana y la lleve a Varn’meer, un lago subterráneo de aguas saladas en la zona más sudeste y baja del Suelo del Farallón. O más bien, me llevó ella, yo no me conocía demasiado bien aquel suelo y solo había estado una vez en el lago.

__Hay varias historias sobre el Varn’meer. Se dice que en el fondo conecta de alguna forma con una fosa en el mar de Xerxes y que de allí vienen los peces luminosos que viven en sus aguas. Esta es la versión más aceptada, pero nunca me lo he creído, el mar está demasiado lejos de la Ciudad Cuna. La versión que me gusta más a mi es la que cuenta que mientras se construía la ciudad, un túnel descubrió el cubil de una horrendas criaturas subterráneas de las que ya no se tiene memoria; la batalla contra ellas fue tan cruenta que se tuvo que recurrir a utilizar el martillo de Kharzûn, y el impacto produjo el agujero que ahora es el lago. Sin embargo, al ver la imagen de desolación que aquella brecha provocaba junto a lo que era la mayor fortaleza kazukan, sus habitantes rezaron a Delia, quién insuflo agua y vida en aquel hoyo.

__Sea como sea, es lo más parecido a una playa que tenemos en Bund´Felak, la zona más cuidada del primer suelo y el lugar perfecto para una cita, o eso pensaba.
__La orilla de Varn’meer estaba casi desierta, cosa que no era de extrañar siendo un día normal, de diario; los kazukan de bien se encuentran trabajando en sus talleres no paseando y ganduleando. Éste hecho sin embargo, jugó en mi contra aquél día, ya que Fratha parecía reticente a bañarse en pleno día frente a una calle por dónde transitaba gente de esa tan productiva. Así que bordeamos el lago paseando, hablando tranquilamente de aquellas cosas de las que solíamos hablar.
__Sin embargo, una vez alejados lo suficiente de la ciudad, conseguí chincharla lo suficiente para convencerla finalmente de pegarnos un baño, y así lo hicimos. No contaré demasiado de nuestro baño, más que nada porque los recuerdos se encuentran algo opacados y solo quedan reminiscencias. Lo único que diré es que la imagen de ella en el agua, iluminada solo por aquellos peces que huían de nosotros y las lejanas luces de la ciudad... esa imagen, jamás se me olvidará.

__Estábamos jugueteando entre las rocas, el frio del agua nos había acabado por echar de ella y ahora esperábamos a secarnos explorando los alrededores. Ella chilló. Se había pinchado con algo entre las rocas y se quejaba dramáticamente, decía que no estaba segura de sí podría volver a andar. Yo me reí de ella, diciéndole que era agradable descubrir que al menos en la planta de los pies era blanda.
__Ya había dejado de reír y le estaba ayudando a erguirse y caminar hasta una zona menos pedregosa cuando aquello que hasta el momento ambos habíamos tomado por una roca, se movió. Al principio creíamos que se había desprendido, pero su las rocas no se desprenden cuesta arriba, solo tras mirar con más atención nos dimos cuenta de algunos elementos no muy típicos de las rocas, sobre todo aquellos cuatro pares de patas de articulaciones rugosas que se alzaban sobre una concha sucia, moteada y dividida en bastantes segmentos.
__Nos quedamos aterrados, retrocediendo lentamente había la pared de roca mientras la criatura se movía poco a poco, limpiando las puntas de sus patas, alzándolas de una en una y repasándolas cuidadosamente con unas imponentes y agudas mandíbulas mientras nos observaba meticulosamente con aquellos pequeños ojos dispuestos sobre unos apéndices.
__Entonces mi sangre volvió a mí, soy un Endrin, y no iba a dejar que Fratha pensara que nos acobardamos tan fácilmente. Me coloqué entre ella y la criatura y bramé con todas mis fuerzas, lo cual pareció bastar para que la criatura desapareciera en el agua, tuve suerte de que fuera asustadiza. Así, durante el camino de vuelta hasta dónde habíamos dejado nuestras ropas fui un héroe, ayudando a la dama a caminar (ya que estaba algo coja) mientras me adulaba con aire irónico y yo correspondía gallardamente sus halagos.

__Nos vestimos sin demasiada prisa y emprendimos el camino de vuelta. Fratha aún cojeaba algo, pero no me dejo seguir ayudándola, estoy bastante seguro de que no quería que nadie la viera y ya nos dirigíamos hacia la ciudad. Sin embargo, poco antes de llegar comenzó a marearse y se cayó. Cuando fui en su ayuda noté como sudaba y mientras discutíamos sobre si estaba bien, sobre si debía dejar su orgullo a un lado y dejar que la ayudase comenzó a delirar. Y por si eso no fuera poco, un hilo de sangre surgió de su nariz.
__La levanté en brazos, me la coloqué a la espalda y comencé a correr. Corrí todas mis fuerzas. Estaba claro que aquella criatura le había picado y obviamente que era venenosa. Debía llevarla hasta un curandero, un alquimista, un sacerdote, algún boticario. Hasta quién fuera que pudiera ayudarla.
__Dejé atrás rápidamente el camino que bordeaba el lado, llegando hasta las primeras calles de Farallon, tenía que llegar hasta la Runa, hasta la calle de los boticarios, tenía que atravesar las murallas cuanto antes. Yo iba trotando las calles. Esquivando y espantando a la gente. Casi gritando para que Fratha me oyera. Le decía que aguantará, que no cerrara los ojos, que la salvaría aunque fuera lo único que hiciera en la vida, que me diera algo más de tiempo, que me respondiera si aún me oía, que siguiera hablando, que la necesitaba, que la quería.

__No llegué a tiempo. Fratha murió en mi espalda aquel día. Me di cuenta de que ya no se movía poco después de cruzar la muralla, pero yo seguí corriendo. Cuatro boticarios me tuvieron que detener para que aceptará que estaba muerta.
__Y eso fue todo. La historia de mi primer amor. Me aseguré de reunir a sus pocos conocidos para un funeral, obviamente. Luego me centre en el trabajo durante mucho tiempo, como ya te dije, hasta el día de hoy no se lo había contado a nadie y no creo que lo vuelva a hacer en mucho tiempo.


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Alegorn el Dom Mar 04, 2018 12:49 am

Se ha terminado el plazo para participar, muchas gracias a todos. Pronto anunciaremos a los ganadores.


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

Mensaje por Capitán Pescanova el Dom Mar 11, 2018 10:11 pm

Entrega de premios

____Nos alegra que hayáis abierto vuestros corazones, pero ha llegado la hora de decir adiós a un magnífico festival. Muchísimas gracias por participar en el evento. Nos habéis traído buenas historias, todas ellas conmovedoras y que dejan al descubierto emociones profundas como la amistad o el amor. Puede que el año que viene volvamos a ver a Reesha esperando escuchar más de vosotros.

____Y mientras la gente recoge sus bártulos y regresa a la vida cotidiana, es tiempo de entregar los premios. De todas las historias presentadas han sido tres las más destacadas por su profundidad y sentimiento. ¡Enhorabuena! Esperamos que estos objetos os sean de utilidad.

  • Margaret Orgaafia recibe las flores de Agua de Selene.
  • Kaila recibe el colgante Siemprejuntos.
  • Rorik Endrin recibe un bonito Tarro de brillo confitado.



Después de este anuncio se procederá a añadir los items en las fichas de los usuarios mencionados.
Cualquier problema por favor diríjanse a la cuenta del staff Alegorn. Gracias.


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Re: [Evento] El Festival de las Tres Lunas

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