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Sierras y Hachas

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Sierras y Hachas

Mensaje por Rorik Endrin el Mar Feb 27, 2018 4:27 am


__Un desgarrador grito de dolor despertó al enano a mitad de la noche. Era otoño, llevaba todo el día nublado y ninguna de las lunas conseguía que su luz llegará hasta le suelo, probablemente ninguna de las tres estuviera cerca de su plenilunio. Esa noche, la oscuridad era plena y ni siquiera los ojos del enano le aseguraban poder adentrarse en aquel bosque de forma segura, o poder salir de él. El grito se repitió, era terriblemente desolador y lejano, era de un hombre muriendo sin duda.
__No podía hacer nada.
__El enano dejó caer pesadamente su pico de nuevo en la tierra mientras soltaba un bufido de impotencia y se sentaba en su lecho. El grito sonó una tercera vez, pero esta vez fue cortado a la mitad, el hombre había muerto. Rorik volvió a envolverse en su saco. Mañana se aseguraría de que lo que fuera que hubiera matado a ese hombre, no volviera a matar.

__Amaneció lloviendo ligeramente, seguía nublado, pero al menos no hacía mucho viento. El enano tomó lo que quedaba de la fría, y ahora aguada, sopa de ayer como desayuno y luego continuó desmontando el improvisado campamento con tranquilidad, no tenía realmente prisa por reanudar la marcha, sabía que su presa estaba allí mismo y no se iba a ir aun.
__Una vez estuvo todo de nuevo en su espalda comenzó a avanzar por el camino. Se encontraba bordeando un pequeño y pintoresco bosque en mitad de lo que parecía ninguna parte. De esas arboledas que raras veces aparecen en los mapas a pesar de lo densas que parecen a sus pies, y dónde la gente no cree que no suela pasar nada, ya que las historias no hablan de ellas. Sin embargo, es justamente en estos sitios dónde más cosas pasan.
__Alzando la vista la cielo, se divisaba un humo negro alzándose no muy lejos, detrás de la copa de aquellos árboles. Justo en la dirección que parecía adoptar el sendero tras la gran curva que sobre la que caminaba en aquél instante el enano. Probablemente allí podría obtener algo de información.

__No tardó mucho en llegar. La fuente del humo acabó resultando ser una pequeña cabaña allí en medio de ninguna parte. Hogar de algún leñador a juzgar por todos los montones de maderos y los viejos tocones a su alrededor. La columna de humo que había divisado el enano provenía más específicamente de un lateral de este, dónde un joven humano de pelo corto y castaño que rondaría los veintipocos años permanecía alzado solemnemente frente a lo que parecía una pira funeraria que lentamente se consumía.
__Rorik se acercó con cautela. Sabía que probablemente el joven no quisiera hablar con él en aquellas circunstancias, pero era la única fuente de información disponible en la zona, y el necesitaba información en aquel momento, debía hacerlo. El enano prefería esperar a que terminara de atender a su muerto antes de abordarle, pero el sonido de su propia mochila lo descubrió antes de que pudiera hacer esto. El humano se giró, tenía lágrimas en los ojos y parecía tremendamente extrañado de ver a un enano en aquellos lares, o puede que directamente lo que le extrañara fuera encontrarse a alguien.

__-¿¡Qué estas mirando!?-espetó.
__-No era mi intención interrumpir. Siento vuestra perdida.-respondió el enano tratando de ser respetuoso. No pareció hacerle mucha gracia al joven.
__-¿Qué sabrás tú?-murmuró, y tras un momento en que ninguno de los dos se movió agregó-¿¡Qué narices quieres?! ¡Lárgate de una vez!
__-Lo siento, pero, muy a mi pesar, me temo que eso no puedo hacer eso. Preciso de haceros unas pocas preguntas.
__-¿Qué clase de preguntas son tan importantes, enano?-la última palabra sonaba claramente como un insulto, Rorik trató de no hacerle caso.
__-Bueno...-respondió el enano, tratando de hacer tiempo para encontrar la forma adecuada de formular la pregunta-La primera supongo que sería si los gritos que se escucharon anoche pertenecían a vuestro...-no terminó la frase. Los ojos del humano descendieron, seguidos al poco por de su cabeza, mientras las lágrimas amenazaban con volver a brotar.-Lo suponía. Nuevamente, siento vuestra perdida. Sin embargo.... ¿Llegasteis a ver qué lo causo?
__-Un monstruo-las palabras salieron con furia de la boca del joven-Un asqueroso mutante con cuatro ojos y la boca partida. Entró en la cabaña rompiendo la ventana y se llevó a rastras a mi padre ¡Juro que lo mataré con mis propias manos!
__-Me gustaría ofrecerle mis servicios para tal cometido.-repuso el enano-Sospecho que el asesino de vuestro padres es la presa a la cuál llevo persiguiendo por tres bosques enteros. Esta es la primera vez que llego con suficiente tiempo, mientras aún está cazando en uno. Le puedo asegurar que me cercioraré de vengar a su padre.
__-¿Sabes qué es?-exclamó el humano, su expresión exigía una respuesta.
__-Un devoracorazones, un woe. Alguna criatura entre lagarto, pantera y algo más. Mágica e inteligente, a su manera.-respondió el enano.
__-¿Sabes cómo matarlo? ¿Cómo rastrearlo?
__-Si. Y le aseguro que voy a detenerlo.
__-Bien.-el humano se apartó del fuego, parecía haber recobrado su temple, se acercó hacía la cabaña y recogió un hacha que estaba apoyada contra la pared.-Voy contigo.
__-Preferiría que no, trabajo mejor solo.
__-¡Ha matado a mi padre! No voy a aceptar un no por respuesta, pienso matarle. A él y a toda su raza.
__El enano suspiró, nunca se lo ponían fácil.
__-Quieres vengar a tu padre.
__-Si.
__-¿Y has cazado o luchado alguna vez?
__-No.
__-¿Te das cuenta de la insensatez que es lanzarse de esa forma al peligro?
__-¡Me da igual! ¡Pienso matarlo!
__Rorik suspiró de nuevo. Siempre era lo mismo, no habría forma de hacerle cambiar de opinión.
__-Si vienes conmigo, seguirás mis órdenes a rajatabla.-exclamó finalmente.
__-De acuerdo.
__-Y no harás ruido-añadió.
__-Por supuesto.
__-Y me dejaras dormir y comer en tu casa.
__-Me parece un buen trato. Pero yo le daré el último golpe a ese bastardo.
__-Hay trato.-dijo Rorik tendiéndole la mano, cuando éste se la fue a dar la apartó un instante-No atacarás hasta que yo lo diga, y si te digo que te detengas por algún motivo, te detendrás, sin replicas.
__El humano le mantuvo la mirada unos instantes, como queriendo replicar, pero se abstuvo de hacerlo, y cuando el enano finalmente le volvió a tender la mano, la apretó con fuerza.
__-Me llamó Rorik Endrin-se presentó el enano.
__-Thomas Odmund



__A pesar de que las amenazadoras y puede que desalentadoras nubes grises siguieran poblando en su totalidad el cielo, la ligera lluvia matutina parecía haber cesado temporalmente, y sin embargo allí en la espesura, las gotas seguían cayendo una tras otra desde las altas copas de los árboles, rebotando sobre el férreo casco del enano, quién avanzaba entre la maleza con la agilidad de un canino y probablemente la misma habilidad para rastrear.
__El joven Odmund le había llevado hasta el lugar dónde su padre fue atacado y desde allí el enano había comenzado a seguir el rastro de su presa con lo que parecía bastante éxito a pesar de que la reciente lluvia dificultase la tarea. El enano había visto el rastro demasiadas veces en las últimas semanas como para no distinguirlo, unos pelos negros y mojados entre la maleza (casi indistinguibles, pero no para los ojos de un enano), ramas partidas por el peso del animal, unas huellas de zarpas largas y afiladas casi borradas por las gotas en el barro, etc. Lo único que podría haber faltado era el olor de la criatura, pero aroma de la tierra y las plantas mojadas acallaban cualquier otra fragancia.

__-No te alejes-susurro el enano-aquí se aglomeran las huellas, su cubil no anda lejos.

__Ante la advertencia del enano, Odmund agarró con más ahínco su hacha y comenzó a estar más atento a los alrededores, observando meticulosamente cada rincón ligeramente oscuro, ya estuviera entre rocas, bajo las hojas de los arbustos o entre el entramado de las ramas de los árboles.
__Por desgracia el bosque era viejo y el tiempo no acompañaba, lo que hacía que hubiera demasiados recovecos lo suficientemente oscuros para llamar la atención del humano. Y estando el enano tan centrado en seguir el rastro entre la lluvia, la distancia entre ambos se fue incrementando poco a poco sin que ninguno de ellos se diera cuenta. Fue entonces cuando apareció.

__Al principio, a Odmund le pareció uno de aquellos bultos raros que tienen algunos robles, hasta el escaso pelaje que tenía parecia musgo. Solo se percató una vez abrió las fauces, mostrando con orgullo las hileras de agudos y blancos dientes como sierras que habian permanecido ocultos bajo aquella quijada inferior, la cual se abría en dos como si fueran las tenazas de un insecto. El humano solo tuvo tiempo de levantar el hacha antes del ataque, y fue gracias a que la criatura se tomó un momento para chasquear las mandíbulas con un crujido que recordaba a un huevo siendo aplastado.
__La criatura saltó apuntando al leñador con sus zarpas y colmillos ensangrentados. Odmund se echó a un lado, pegando la espalda a un tronco, el woe le rozó. No perdió el equilibrio, sin pausa alguna giró y atacó de nuevo, inmediatamente, cerrando sus potentes mandíbulas en el mango del hacha de Thomas, justo delante de su pecho, destrozándo el madero en el acto. El leñador giró, tratando de huir de la bestia, pero ésta saltó de nuevo sobre él nada más sus miembros traseros tocaron el suelo, echándose sobre el joven y tirándolo al barro. Le clavó las zarpas por debajo del cuello, hiriéndole profundamente, la sangre salpicó por todo su semblante. Sin embargo, el leñador acertó a devolverle el golpe, mutilandole el muslo izquierdo con lo que quedaba de su hacha.
__El woe lanzó un bramido terrible que pareció acallar el sonido de la lluvia durante unos instantes, cayó al suelo y Odmund le pateó tratando de alejarlo. Comenzó entonces a gañir, ronca, maligna, rabiosamente. Cuando se lanzó de nuevo al ataque, el escudo del enano se interpuso entre el malherido leñador y su muerte.
__La bestia no se apresuró con el siguiente ataque. Esta vez se acercó despacio, chasqueando los dientes, babeando asquerosamente mientras tanteaba al enano. Rorik le hacía frente solo con su escudo, protegiendo al humano, quién luchaba por quitarse la camisa mientras la sangre manaba de su herida, caía por su torso y brazos, y chorreaba hasta las manos. Consiguió enrollarse la tela al cuello momentos antes de desmayarse.
__En el instante en que el woe hizo el primer signo de tensarse para saltar contra el enano, la defensa de éste se abrió, desvelando un pequeño frasco de vidrio con liquido amarillento en el interior, que fue inmediatamente lanzado con toda la potencia del brazo derecho del kazukan a los pies de éste. Un estallido de luz cegó a la bestia justo cuando esta despegaba y lo siguiente que notó fue cómo el escudo del hijo de la roca reventaba la coraza de la parte derecha de su cabeza tal y como una piedra destroza una nuez.

__El grito roto que lanzó la bestia fue el más sonoro de todos. Se alejó, aun cegado por la bomba y tiritando de rabia. Para cuando recuperó la suficiente visión, el pico del enano estaba a punto de hacerle un nuevo orificio en el cráneo. Se zafó justo a tiempo y sin arriesgarse a otro asalto, emprendido la fuga, corriendo en zigzag para perderse en la espesura.
__Rorik sonrió con malicia, dándose un momento de descanso para comprobar como su plan parecía haber funcionado mientras observaba el camino de huida de la criatura. Tras comprobar rápidamente que la herida del humano estaba suficientemente vendada para contener la hemorragia, comenzó la persecución.



__Debía de ser la mediodía cuando Thomas recuperó la consciencia, ya que lluvia había amainado y, aunque las nubes se mantenían como dueñas del cielo, había cierta claridad, aun estando bajo los árboles. Lo primero que sintió el leñador fue frío, no estaba seguro de qué giro del destino le había dejado durmiendo a pecho descubierto en mitad del bosque; en cuanto hizo el menor atisbo de movimiento, un fuerte dolor en la clavícula derecha le obligó a recordar.
__Se incorporó a duras penas, tratando entre ahogados quejidos de no abrirse la herida y comprobando en todo momento que la improvisada venda hecha con su camisa no se desprendía. Una vez en pie y tratando de dar el primer paso, descubrió unos cuantos dolores más por el resto de su cuerpo. Por un instante, deseó haber permanecido dormido mucho más tiempo. Eso y una buena botella.

__Miró a su alrededor, lo pedazos de su hacha yacían esparcidos por el suelo, justo al lado de las manchas de sangre, ¿cuánta habría perdido? Y más importante. ¿Qué había sido de la bestia y el enano?
__La duda no le inquieto por mucho tiempo, ya que aunque no sabía mucho sobre el rastreo, era dificil no ver profundas huellas que las botas del kazukan dejaban en el barro cuando éste corría. Se adentraban en el bosque, probablemente persiguiendo a la bestia. Odmud hizo un esfuerzo para agacharse para recoger la hoja de su hacha, había quedado en una especie de hacha corta muy pesada, luego comenzó a seguir las huellas.

__-...vir con miedo. Ver tu casa destrozada, tu familia devorada. En aquel entonces, al quedarme sin nada, juré alzarme contra el miedo y vengarme. ¡No puedes culparme!- Oyó decir a voz desconocida, masculina pero aguda, se iba alzando entre los árboles según avanzaba.
__-Tú historia me importa bien poco, humano. Tú sentencia ya esta firmada, aprovecha tus últimos momentos y encomiendate a tus dioses.-Oyó responder a la marcada voz de su compañero enano.
__-No entiendo cómo puedes defenderlo. Cómo...
__La conversación fue cortada cuando finalmente Thomas entró a la vista de los participantes, en especial del dueño de la voz aguda, un cite de mediana, pelirrojo y con barba, cuyo semblante pareció teñirse de espanto nada más verlo.
__-¡Ayuda! ¡Ese enano y su bestia tratan de matarme!
__Thomas dirigió entonces su mirada hacia Rorik, quién espada y escudo en mano pareció aliviado de verlo en pie. Sin embargo, tras el enano, el leñador se encontró a la bestia responsable de la muerte de su padre, herida y escondida tras el kazukan como si este le estuviera protegiendo.
__-¿Endrin, qué esta ocurriendo?
__-Odmund, me alegra verte de pie. Descansa un poco, una vez que me encargue de este bellaco te pondré al día.
__-¡No puede ser! ¿¡Esta contigo!?-exclamó el pelirrojo.
__-No Endring, explícame qué esta pasando ahora mismo.-exigió el leñador.-¿Por qué esta bestia est...?
__-¡No, ahora no!-Rorik se lanzó en la dirección del pelirrojo, dispuesto a destriparlo.
__-¡Por favor! ¡Ayuda!

__Todo ocurrió en un instante. La dolorosa carrera del leñador para interponiéndose; la espada del enano frenándose justo a palmo de cortar; la subsecuente sonrisa del pelirrojo y inmediato gesto que efecto con su mano mano; la bestia saltando al ataque; el escudo del enano tratando de cubrirse con el escudo a tiempo; la sangre salpicando desde la espalda del kazukan; el gruñido del enano; la patada al leñador, y, finalmente, la espada clavándose en el costillar del pelirrojo.
__Aquel hombre, cayó a plomo, inerte, sobre el lecho de hojas. Al reponerse de la patada que le había propiciado el enano, Odmund se encontró a éste de rodillas, tratando de sobreponerse al dolor del zarpado en su espalda y a la bestia un poco más allá, jadeante.
__-Lo has matado.-el leñador estaba perplejo, su mente no parecia capaz de racionalizar lo que acababa de pasar y su voz tomó un tono de ira-¿¡Se puede saber que cojones est...!?
__-¡Te dije que esperases!-le corto el enano con un tono tan autoritario y furioso que consiguió acallar al humano. El kazukan respiro profundamente un par de veces antes de continuar-Le has dado tiempo a lanzar su maldito hechizo. ¡Inbate, seuntkie! Estaba controlando al animal, él era quién le hizo venir hasta aquí, quién le hizo matar a tu padre.
__Odmund tardó unos instantes conseguir reaccionar y comprender las palabras del enano. Para cuando habló, éste ya habia empezado quitarse la armadura para comenzar a vendarse.
__-¿Co-cómo has dicho?
__-Llevaba persiguiendo a este bellaco durante tres lunas. Esclavizó a esta criatura cerca de Sylvine y la estaba obligando a causar el caos allí por donde pasaba. Siempre llegaba tarde.-se detuvo un momento para blasfemar en kazukan mientras acababa de tensar el vendaje, luego señalo al muerto con la cabeza-Así pues, si querías venganza por la muerte de tu padre, ahí la tienes. ¿Cómo anda tú herida? Déjame ver.
__Rorik, tras colocarse de nuevo el ropaje, pero dejando aun su armadura en el suelo, se acercó hasta el leñador y con cuidado, le retiró el vendaje y comenzó a reponerlo con uno nuevo. Thomas seguida desconcertado. No tenía motivos para no creer al enano, al fin y al cabo le habia salvado la vida hacia unas horas, sin embargo, no podía dejar de mirar el cuerpo inerte del pelirrojo ante sí, como tampoco podía dejar de mirar con rabía a ese woe que se lamentaba de sus propias heridas unos árboles más allá.
__-Es una herida fea, pero creo sobrevivirás. Puede que no puedas talar en un tiempo, eso sí.-observó el enano-No voy a detenerte si quieres atacarlo, no te lo recomiendo, pero el ejecutor fue él después de todo, lo entiendo. Solo ten en cuenta que como ya te he dicho estaba siendo controlado. Él no es el monstruo.
__-¿Y qué harás si no lo mato?
__-Trataré de devolverlo a a su bosque.
__Odmund miró a su hacha, miró a sus temblorosas manos y despues a enano que le vendaba el pecho; miro de nuevo al cuerpo frente a él y finalmente lanzó una última mirada a la bestia que acabó con su padre. Estuvo a punto de reprimirse, pero no pudo. No despues de ver visto a su padre morir de esa forma, sus gritos de dolor en la noche aun resonaban en su cabeza, la desesperación... Tuvo que hacerlo.
__Extrajo la espada enana del cadaver de aquel hechicero y se dirigió hacia el woe. Rorik no lo detuvo, solo se limito a respirar profundamente y apartar la mirada. Aquel quejido, aquel sonido de metal cortando el viento, aquel desconsolado grito de dolor, aquel crujido. No los olvidaría en un buen tiempo.

__Incineró al joven Odmund en el mismo lugar que se irguió la pira de su padre. No pudo encomendar su alma a ningún dios, no sabía a quién rezaba el chico y ademas le era difícil no soltar maldiciones al abrir la boca. Por suerte, aquel woe no tuvo reparó alguno en seguir a su salvado de vuelta a casa. Al menos, había salvado a alguien.


Fin del comunicado
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Sobre la Caza de Monstruos

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