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Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

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Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:06 pm

Esa jungla era sorprendentemente grande. No estaba perdida, por supuesto, no podía perderse cuando era capaz de simplemente alzar el vuelo y mirar donde diablos estaba, pero puede que se hubiera animado un poco demasiado con todos esos portales tan chulos. También había otro motivo por el cual simplemente no quería irse de la jungla. Cazar allí era muy fácil, y esa cosa reamente necesitaba comer un montón, puesto que parecía comer su propio peso cada día. Los gruñidos de la pequeña volvieron a interrumpir su caminata. Bueno, puede que aún no hubiera salido aun principalmente porque paraba cada dos por tres a darle de comer a su nueva y adorable mascota. Luzbel se sentó bajo un árbol y la pequeña lagartija alada corrió rápidamente a sentarse en su regazo mientras ella sacaba un trozo de la carne que había cazado esa mañana.

-Siéntate Tenebra.- El wyvern obedeció, a pesar de tener unos pocos días. No era que la entendiera, simplemente la había acostumbrado a hacer eso, si los perros a veces gruñían cuando les dabas de comer, no quería ni pensar lo que haría un wyvern salvaje, así que se estaba asegurando desde bien pequeña de que fuera el draconido mejor entrenado del continente.  Le fue dando trocitos a Tenebra, acariciándole el lomo, hasta que esta pareció satisfecha. Le enseño el ultimo pedacito de carne y esta la miro, antes de cogerlo perezosamente con la boca, como haciéndole un favor. Una vez hinchada a comida, la lagartija se hizo un ovillo en su falda y se puso a dormir plácidamente. La diablesa la dejo dormir un rato, acariciándola mientras el bicho dormía plácidamente, pero llego un punto en el que sus piernas se cansaron y la subió a su capucha, donde había estado la mayor parte de su vida, mirando lo que hacía su dueña por toda la jungla con ojitos curiosos y algún que otro mordisco a sus orejas.

Luzbel se levantó después de haber acomodado a su pequeña y se desperezó como un gato, olisqueando la zona. –Vamos a ver que puedo cenar…- Cazar en la jungla tenía su truco. Las ramas estaban demasiado juntas como para poder volar por debajo de las copas de los arboles con comodidad, y aunque técnicamente habría podido ir por encima, olfateando hasta tener un rastro de algo que fuera comestible, había tantas plantas, tantas flores de fuertes aromas que distinguir los olores de las flores de los de las criaturas, la mayoría de las cuales no conocía, le llevaría un prohibitivo tiempo, anulando la ventaja que suponía el vuelo. Así que había decidido tener un enfoque más clásico, cazar como una humana, lista para desplegar las alas en caso de necesidad.

Giró a su alrededor, recordando que había pasado un lago no hacía mucho, y en ese lago había peces. Aún no había comprobado si a Tenebra le gustaba el pescado, pero ella podía comer perfectamente, así que al menos se ahorraría tener que cazar algo grande, podría cazar unas pocas de esas ardillas cornudas antes de la cena sin ningún problema si realmente hacia falta.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:13 pm

La figura de la diablesa atravesó el bosque con un paso rápido, una vez aceptabas la horrible realidad de que en una jungla tropical sudabas y que entre la humedad, el calor, y las continuas lluvias jamás te sentirías seca, la travesía era mucho mejor. Masacrar todo ser viviente que encontrabas en el camino ayudaba bastante también.

Lo olió antes de verlo, pero ni siquiera así tenía idea de qué diablos era. Debían quedar un par de horas antes de que el sol se pusiera, debido a que había tomado una… ruta alternativa hacia el lago. Y allí estaba, lo que parecía ser una jodida rana con toga, del tamaño de un hombre adulto, considerablemente más corpulento eso sí, agitando una olla en una fogata. La diablesa posó sutilmente la mano en el pomo de la espada y avanzó, curiosa. Que esa olla oliera sorprendentemente bien no tenía nada que ver, por supuesto. Pero cuando más se acercaba, más raro era ese ser. No solo tenía esa rana garras, sino bigotes similares a los de un pez gato, y como podía ver cuando se relamió los labios, unos dientes puntiagudos y afilados como cuchillas. Y un buen olfato a juzgar por cómo se percató de su presencia antes de verla. –Ah, una invitada, ven, siéntate siéntate, la comida no tardara en estar lista.-

-¿Así? ¿Tan fácil? Podría ser un bandido.-


-Nononono, mi señor, en toda su misericordia, jamás me mandaría alguien malicioso tan cerca de la hora de la cena, estropearía la comida. Además, hueles demasiado bien para ser un bandido, seguro que eres una de los míos.-

-¿De los tuyos?- preguntó, divertida, mientras se sentaba en el suelo, cerca del fuego.

-Sí, una persona de gustos refinados, una sibarita, ¡¡alguien que busca más y mejores sabores!!-

-No esta… tan alejado de la realidad la verdad.-


-Perfecto, sabía que mi señor no me fallaría, vamos vamos, ya está listo.- La rana dentuda añadió unas pocas hojas a la olla y espolvoreo algo de fuerte olor antes de llenar un par de boles de madera, meterles una cuchara y pasarle uno. Olía bien, realmente bien, y parecía ser algún tipo de estofado de pescado con olores cítricos. La diablesa miro a la rana, que la miro a su vez. –Oh, venga, no está envenenado, mi señor calcinaría mi alma aquí mismo si hiciera eso, seria herejía del más alto nivel.- Tomo una cucharada de su propio plato, pero cuando vio que la diablesa no estaba del todo convencida, alargó LA LENGUA y le quitó su plato de las manos, tomando otra cucharada del suyo. Pero quitando esa horrible visión, quitando el hecho de que esa lengua le había rozado y babeado la mano, estaba el pequeño problema de que tenía la mano paralizada. Estaba bastante segura de que ese tipo le había arrancado esencia con solo tocarla. –Mmmmm, suave como una súcubo, pero con matices intensos como esos brutos de Rhaggorath, interesante, exótico… oh, venga ya, no te alteres.- Un poco tarde, puesto que la diablesa ya se había levantado, espada en mano, dispuesto a cortarle la cabeza. –A mi señor no le importa tu origen, ni siquiera tu sabor, solo que crees y aprecies sus obras en todo su esplendor.-


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:19 pm

Y se sentó a comer, ante la asombrada diablesa. Era un tipo un poco raro, pero no parecía hostil, y Tenebra ya volvía a gruñir porque tenía hambre, así que decidió dejarlo correr. Además, su mano ya estaba recuperando la sensibilidad. Que la olla oliera deliciosa no tuvo nada que ver, absolutamente nada.

Ambos seres comieron el estofado en silencio, aunque Luzbel le daba de vez en cuando un pedacito de pescado a Tenebra, que parecía devorarlos con gusto. La verdad era que estaba bueno, muy bueno. -¿Sabes? Creo que mi señor hizo que nuestros caminos se cruzaran por un motivo…- ambos ya habían acabado la comida, ahora seguramente exigirá un pago, lo tendría que haber visto venir. –Veras… vine a esta jungla para probar nuevos sabores, pero me he visto un poco superado por la fauna local… y parece una… persona muy capaz, Mademoiselle.- ¿A qué venia de súbito esa oleada de respeto? –Por supuesto, podría probar conmigo los deliciosos platos que prepararía con tan raras y exóticas criaturas.- Ah, intentaba halagarla, pero a pesar de los cuestionables métodos, era tentador, muy tentador.

-¿De qué criaturas estamos hablando?-
pregunto, tentativa.

-Ah, genial, genial, espera, tengo una lista por aquí, pero la primera está en ese mismo lago, y es nocturna, perfecta para empezar.- ¿Espera que? La rana había empezado a rebuscar entre sus pertenencias, arrojándole una bola. –Pulse la runa cuando esté lista y arrójela al algo. Le atrae la luz.- La rana seguía buscando esa lista, pero aún estaba ligeramente enfadada por el lengüetazo, así que pulso la runa y arrojo la bola al lago de inmediato. La bola se encendió como un sol en miniatura, provocando que la rana dentada dejara escapar un grito de horror y pasara de rebuscar en su bolsa a intentar arrastrar todas sus pertenencias lo más lejos del lago posible, incluyendo por algún motivo la pesada olla de la que acababan de comer.

-Déjala, pesa demasiado.- unos tentáculos negros como alquitrán estaban empezando a salir del lago.

-¡Jamás abandonare una reliquia de mi señor!- pero la diablesa no le estaba haciendo caso, se había centrado en la criatura que tenía en frente. Le recordaba a un pulpo o un calamar, pero solo porque tenía tentáculos, al fin y al cabo, un calamar no tenía dientes afilados como cuchillas, y desde luego solo tenían una boca, esa cosa era más bien una bola de carne con tentáculos y bocas, muchas bocas de varios tamaños.

-Huh…- La diablesa se sacó a Tenebra de la capucha y se la puso a la rana dentada antes de prácticamente arrojarlo hacia fuera del lago de una patada. Esa cosa debía cazar a los pobres desgraciados que acampaban por la noche en los bordes del lago, porque por más deliciosas que fueran esas truchas, dudaba de que hubiera suficientes para alimentar a algo tan grande. Aunque la verdad era que no entendía como algo sin ojos se veía atraído por la luz. –Voy a llamarte Mordisquitos.- Mordisquitos discrepaba con el nombre, a juzgar como uno de sus tentáculos bajo cual guillotina para aplastar a Luzbel, pero esta se limitó a rodar al lado, notando como el suelo se tambaleaba por el golpe, pero no tanto como debería según sus cálculos. Lógico, al fin y al cabo esa cosa era algún tipo de calamar, no tendría huesos. La diablesa alzó el vuelo, contemplando que hacer. Era una noche con lunas, y el cielo estaba despejado, así que podía ver esa masa de negrura perfectamente, pero… ¿quería luchar?


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:25 pm

Bueno, en algún lugar tendría que dormir, y se le había prometido un delicioso plato si cazaba esa…cosa, así que realmente no le costaba nada… Ademas, no había tenido un desafió en... semanas. Aleteó un par de veces para evitar un tentáculo y cayó en picado, lanzando un tajo con su espada que lo rebanó limpiamente, desparramando un icor negruzco, acompañado de un horrible chillido.

Todos los tentáculos se dirigieron al unísono hacia ella, demasiados como para intentar evitarlos uno a uno, la lucha aérea tenía demasiados puntos ciegos. Así que hizo exactamente lo contrario a lo que dictaba cualquier lógica, se lanzó hacia ellos, evitando el primero a la vez que replegaba las alas y giraba sobre sí misma en espiral, cortando a diestro y siniestro manteniendo la espada tan fija a su lado como pudo, para luego desplegar las alas justo a tiempo para no estamparse contra el agua, surcando la superficie de manera no muy elegante hasta llegar a la orilla, empapada de arriba abajo. Si antes el chillido había sido horrible, ahora hacia que le vibrara el pecho, reverberando con el aire de sus pulmones, y estaba bastante segura que eso en sus orejas era sangre y no agua. Había hecho una carnicería, los tentáculos que quedaban estaban llenos de cortes, sangrando lo que fuese que era eso… pero así no lo mataría.

Y esa cosa había llegado a la misma conclusión a juzgar por cómo se estaba abalanzando hacia ella. Aleteó fuera de su camino, hacia tierra adentro, solo para que esta saliera del agua, persiguiéndola. La diablesa chasqueo la lengua, molesta, planteándose la manera más segura de matar a ese bicho, preferiblemente sin acercarse a la masa de dientes, porque la única idea que tenía en ese mismo instante era dejar que se la comiera y pincharlo desde el interior, y realmente no tenía muchas ganas de comprobar si tenía dientes también por dentro.

Fue en ese momento que sus ojos se posaron en ese orbe con runas que la rana le había arrojado, que seguía emitiendo luz, flotando sobre el lago, y tuvo una idea que habría hecho a cierta gata tremendamente orgullosa. Con un vuelo a ras del agua agarró el orbe, que en esos momentos estaba caliente al tacto, casi quemándola. ¿Puede que esa cosa estuviera atraída por el calor y no por la luz? Lástima que no fuera a poder comprobarlo si esto salía bien. La diablesa le dio un golpe a la bola con su guantelete acerado, luego otro, creando una pequeña grieta en el orbe, que se fue haciendo más grande poco a poco. Luego silbo. –Mordisquitos, atrapa.- Y le lanzó con toda su fuerza la bola de luz, que partió un diente de la bestia en su camino al interior.

No espero, sino que se puso de inmediato a seguir el plan B, por si acaso no funcionaba. Alteó hacia el cielo, tan alto que el agua que cubría su cuerpo empezó a entumecerla a medida que se iba escarchando. Para cuando llegó tan alto como creía que podía soportar sin volverse un cubito de hielo, la bola de luz había explotado violentamente, aunque en vez de explotar el pulpo en pedazos como ella había deseado, solo pareció dañarlo. Humo salía de su miríada de bocas, y parecía tambalearse, seguramente moriría en unas horas o días, pero no quería arriesgarse, así que plegó las alas y se subió a su espada, con la punta bocabajo y sus pies en el guardamanos, aguantando la punta hacia abajo, hacia el monstruo a medida que el aire silbaba a su alrededor y la gravedad hacia lo suyo.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:31 pm

En retrospectiva, no fue su mejor idea. La espada se clavó en la bestia, y el impulso bastó para que su cuerpo se abriera, haciendo que la diablesa entrara junto a su arma dentro del bicho. Por suerte, no tenía dientes tan adentro, por desgracia, esa sangre negruzca era muy, muy pegajosa.

Unos minutos más tarde, Luzbel salía del lago, empapada de agua que, por suerte y con un poco de esfuerzo, había conseguido sacarle toda esa sangre de encima, aunque aún podía olerla. No olía especialmente mal, pero no había manera de que el olor no la molestara cuando había estado literalmente cubierta de pies a cabeza en él. En la orilla lo estaba esperando la rana, con Tenebra habiendo tomado control de su cabeza, mientras alargaba una patita para tocarle los bigotes. –Prometiste un plato ¿cierto?- pregunto la peliblanca, tambaleando por lo mucho que le dolían las piernas. Hubo unos segundos de silencio mientras la rana miraba el amasijo de sangre negra, tentáculos trinchados y carne carbonizada.

-Puede…seguro que… apañare algo para el almuerzo.- y sin decir nada más, Luzbel se fue a un rincón a dormir, seguida de una entusiasta Tenebra. Puede que tuviera que haberse preparado mejor para cazar a ese estúpido pulpo, pero la verdad era que había sido divertido, y había resultado ilesa, al menos aparentemente, si no contaba ese horrible dolor que tenía en…todas partes.

La diablesa durmió como un lirón, con su nuevo wyvern durmiendo acurrucado contra su pecho, y fue despertada por el olor de comida, ya habiendo amanecido. La rana volvía a estar agitando algo en el fuego, aunque esta vez parecía tener una gran paella en vez de una olla como la noche anterior. –Ah, Mademoiselle, ya casi estoy.- unos minutos más tarde, la diablesa tenía ante ella su plato. Era arroz, mezclado con la sangre de ese bicho, y eso otro debían ser los tentáculos.

-Es una mezcla… curiosa para un almuerzo.-

-Ah, pero ya es pasado mediodía, además, esto contiene todo lo que puedas necesitar, el arroz te da energías, y el pescado ayuda a tus huesos y a tu cerebro a pensar.-


-No estoy segura de que un calamar de lago cuente como pescado…-

-Por supuesto que sí, venga venga, ¿que tal sabe?-

-Esta un poco… demasiado cocido.-
dijo ella con una sonrisa.

-Sí, me pregunto porque…- dijo este con una mirada homicida. Pero la verdad era que estaba bueno, muy bueno, los sabores se mezclaban en armonía y su esencia estaba siendo reforzada…espera que.

-Ah, veo que funciona, contempla la bendición de mi señor, el poder de la bestia recorre tus venas.- esa rana estaba muy, muy orgullosa, demasiado, aunque la verdad era que si hacia lo que creía que hacía, era bastante impresionante.

-Háblame de tu señor…-

-Ah, me alegro de que te intereses por mi fe al fin.-
se acomodó en su asiento, y algo le dijo a Luzbel que había cometido un horrible error.

-Sirvo a Gorumet, el majestuoso dios de la cocina.- Nunca, jamás, había escuchado ese nombre. –Nuestro señor, en toda su gloriosa gracia, bendice a sus adeptos con la capacidad de cocinar platos insuperables, exquisitos, MAJESTUOSOS.- se había levantado de su sitio, extasiado como un predicador. Si, un gran error. –Pero este es un mundo peligroso, y los ingredientes más jugosos suelen ser los más peligrosos, así que nuestro señor, en toda su sabiduría, también nos provee con otras habilidades, como la capacidad de absorber el poder de las bestias que comemos.-


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:36 pm

-Así que si te cazo un dragón…- empezó la diablesa, con un brillo ambicioso en la mirada.

-Oh, no, nunca he oído de ninguno de nuestros clérigos que haya logrado tamaña hazaña, Mademoiselle. Tanto el poder obtenido como los seres de los cuales puede extraerlo dependen del poder y fe del propio clérigo, así que necesitarías a uno muy poderoso para cocinar un dragón para obtener su poder.-

-Lastima…-

-Pero una vez uno de los nuestros hizo una deliciosa tortilla de huevo de fénix, así que un dragón es un sueño alcanzable, puede que cuando acabemos esta deliciosa ruta gastronómica.-


-Cierto, dijiste algo de una guía…- el sapo rebuscó en su mochila y le entrego un libro.

-“Las peores bestias de la jungla: cuando cazar y cuando huir, una guía explicativa, por Encross del Monte”.- la diablesa le dedico una larga y seria mirada. – ¿has cogido una guía de aventureros y la estas usando para catar monstruos?- ojeo el libro, para encontrar aún más argumentos sobre porque esto era una tan mala idea, pero paso un dibujo muy, muy similar a su almuerzo, así que paro para leer la entrada. Un pulpo con un único ojo y muchos, muchos dientes le estaba devolviendo la mirada. Cierto, su comida no tenía ojo, pero los dientes eran iguales, así que leyó su entrada. –“El horror del lago es una extraña criatura que vive tal como su nombre indica, en los lagos de la jungla. Nocturno, parece ser atraído por las fuentes de luz, por lo que acampar o usar ciertas magias en el lago es peligroso debido a la posibilidad de atraer a la bestia. Aunque peligroso, es sorprendentemente blando, por lo que si te sientes lo suficientemente valiente como para acercarte a esos afilados dientes, te será fácil rebanarlo, aunque recomiendo mantenerse a cierta distancia y bombardearlo con magia o flechas.” ¿Sabes? Lo entendería si al menos mencionara su sabor, pero aquí solo hay tres calaveras.-

-¡Eso indica su deliciosidad!-

-No, estoy bastante segura de que indica el peligro.-

-¡Es lo mismo! Estaba bueno ¿no? Pero has comido cosas mejores.-
La diablesa lanzo un largo y hondo suspiro. Técnicamente… cierto, pero no podía darle la razón habiendo probado un único monstruo. La diablesa se acomodó en su sitio mientras Tenebra perseguía a una mariposa, aparentemente aun con un hueco en el estómago, pero estaba fallando horriblemente al atraparla.

-¿Y bien? ¿Cuál es el siguiente plato?- Dijo Luzbel con una sonrisa, devolviéndole el libro. La mariposa ahora estaba en el suelo, habiendo aparentemente estallado espontáneamente en llamas negras, y estaba siendo olisqueada por su wyvern.

-Toca verdura.-
la rana empezó a ojear el libro, parándose en la página que contenía la bestia en cuestión, por lo que tardó un poco en darse cuenta de la mala cara de Luzbel.-¡Los vegetales son imprescindibles! Es imposible subsistir de manera sana con solo carne, necesitas fruta, verdura, legumbres, pescado y carne, y algunos cereales para tener energía. Y ese ser es especialmente útil, combina las propiedades de una planta y una fruta.- la diablesa recogió el libro que se le ofrecía. Esa página tenía el dibujo de una criatura humanoide, con hojas, ramillas y lo que parecía musgo, acompañada de un ciervo con las mismas características, aunque frutas parecían colgar de su cornamenta.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:42 pm

-Uh…..- puede, solo puede, que eso no hubiera sido una muy buena idea.

Eso fue lo que paso por la mente de la diablesa cuando el árbol en el que se encontraban volvió a estremecerse ante los golpes del titán.

-No creo que vaya a irse…-


-Lo sé, pero no puedo estar preocupándome de la pequeña y tu enorme culo mientras me enfrento a algo así.-
Le tendió a Tenebra con una mirada que prometía horrores incontables si se le ocurría hacerle algo al cachorro de wyvern.

Ciertamente, lo que estaba golpeando el árbol, amenazando con tirarlos en cualquier momento, ERA humanoide, pero habría agradecido una escala, porque esa cosa media casi cuatro metros si contabas esa corona rara que salía de su cabeza. Cuatro jodidos metros de pura corteza de árbol, con luces verduscas recorriendo su cuerpo en lo que solo podía ser biomancia, cuatro brazos formados de ramas y un torso que se dividía en dos en una forma similar a una V, como si el tipo llevara una maldita corona. Y frutos, muchísimos frutos, rojos y brillantes como gotas de sirope colgaban de su corteza, entre los pájaros, porque por supuesto que ese árbol andante tenia pájaros viviendo en él, de hecho, le extrañaba que no les hubiera tirado un fénix en la cara viendo la absurdidad de su existencia. Pero tenía que darse prisa, ese titán se había hartado de golpear y estaba empezando a insuflar su esencia al árbol, para manipularlo…otra vez. La diablesa suspiro y miro hacia abajo… tenia espacio, no demasiado, pero el suficiente.

-¿Qué diablos vas a hacer? No hay manera de que puedas…-

-¿Quieres o no quieres comer tu estúpida ensalada?- No esperó la respuesta, sino que se lanzó al vacío directamente, mordisqueando algo. Cerró los ojos un instante, concentrándose. Su suave piel blanquecina dejo paso a un negro azabache, su precioso pelo blanco dio lugar a púas negras como la noche y sus finas y delicadas manos, que parecían no haber trabajado en su vida dieron paso a garras que parecían capaces de rasgar el acero. Dos alas y una cola remataron su transformación en su gloriosa forma, pero ese árbol andante no podía apreciarlas, puesto que la diablesa estaba hecha una bola y ciento cincuenta quilos de demonio sumado a la gravedad se estamparon en su cara, o donde la diablesa suponía que estaba dicha cara al menos.

La corteza se hundió bajo el peso de sus pies, liberando un polvo verde fosforescente. No hacía falta ser una mercenaria veterana para saber que eso era seguramente malo y muy posiblemente venenoso, así que se alejó de un salto, escupiendo finalmente lo que había estado masticando. Una llamarada salió de su boca, friéndole la fea cara al titán. La buena noticia era que ese polen fosforescente era inflamable, muy inflamable a juzgar como el torso del titán estalló en llamas anaranjadas. La mala era que no solo no había muerto, sino que al distraerse contemplando su maravillosa la lengua de fuego la había golpeado de lleno con uno de sus brazos-rama, lanzándola como si nada contra un árbol cual muñeca rota y hundiéndola parcialmente en el. La diablesa se desenganchó de la corteza y aterrizó pesadamente en el suelo. Extendió sus alas, recibiendo una descarga de dolor de su izquierda. Rota, se lo temía.

Estúpida rana y estúpida guía.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:45 pm

La verdad era que había esperado que bastara con chamuscarle la cara, al fin y al cabo era maldita madera, pero a pesar de que las llamas recorrían su cuerpo, estas ya habían empezado a extinguirse debido a la naturaleza mágica del titán. Había sufrido daños, sin duda, a juzgar por cómo se había olvidado del árbol en el que estaba su adorable wyvern y se dirigía hacia ella, posiblemente enfadado, pero no tenía ni idea puesto que esa cosa no tenía boca ni cara.

Y ahora se encontraba contra algo que media el doble que ella, en su elemento, con el doble de brazos y un ala rota…

Bueno, al menos podía solucionar lo de los brazos. Deshizo el ala rota. No haría que dejara de estar rota, pero al menos no se la golpearía. Luego hizo crecer dos brazos y esperó. Decir que había aguantado la embestida del titán de cara no habría sido del todo correcto, pero tampoco era mentira. En su lugar simplemente… se dejó tumbar, evitando el puñetazo arbóreo y aprovechando la inercia del árbol andante para colocar los pies en su torso y mandarlo a volar con su propia fuerza hacia un árbol. No le habría dolido demasiado, puesto que al fin y al cabo no tenía cerebro…posiblemente, así que no había nada que pudiera rebotar en ese cacho de madera, pero lo tumbó de espaldas, y le dio los segundos que necesitaba para colocarse encima de él y empezar a usar sus garras.

La madera era dura, sin duda, pero no lo suficientemente dura como para no ser desgarrada, y con cuatro manos y la actitud de un felino empapado, el titán estaba perdiendo masa a una velocidad alarmante. Los dos pinchos que formaban la V en la parte superior del torso fueron los primeros en irse, no tenía ni idea de si eran útiles o servían para algo, pero eran fáciles de arrancar al estar sobresaliendo, y luego, cuando los brazos se lanzaron hacia ella, se hizo a un lado, su derecho, cogió uno de esos mismos brazos que había intentado atraparla y mantuvo a raya al resto mientras lo desgarraba. Usando dos brazos para sujetarlo mientras con los otros dos lo desgarraba no era ideal, y no funcionaría durante mucho tiempo, especialmente si tenía en cuenta que esas ramas eran más bien tentáculos sin articulaciones y que las hierbas de su alrededor estaban empezando a crecer alarmantemente, subiendo por sus piernas.

-Estúpida phytokinesis.- pero solo necesitaba rajar unas pocas vides, el resto fueron brutalmente arrancadas de cuajo con un esfuerzo de sus cuatro brazos.

Eso sí lo cabreo, un montón. Esa cosa se levantó, la encaró y empezó a brillar a la vez que las copas de los árboles se apartaban de manera dramática, iluminando el suelo con la luz del sol. No solo esa luz verde se estaba intensificando, sino que había otra, una amarilla que iba creciendo por momentos, revitalizando las hojas que no habían sido calcinadas y concentrándose encima del torso, en el centro de donde esos dos palos que acababa de arrancar habían estado. Lucia mal, muy mal, no quería que le diera…lo que fuera que era eso, porque estaba bastante segura de que no le haría cosquillas precisamente, así que lo invertiría todo en los próximos segundos. Todo o nada.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 1:50 pm

Una púa penetró la dura corteza del malherido titán. Usualmente una púa de hueso a duras penas habría hecho una muesca, se habría quedado clavada cual flecha si era arrojada con mucha fuerza, pero esta entró hondo, tan hondo que ya no podía verse en la superficie, así como las dos siguientes. Un ataque de rabieta antes de retirarse, no era inaudito, eso pensó el titán, al fin y al cabo, nadie estaría lo suficientemente loco como para atacarlo mientras conjuraba eso, nadie quería ser aniquilado por una deflagración solar.

Por eso nunca se esperó que ese ser sulfuroso lo embistiera de lleno. Cuatro puños se hundieron en su corteza uno detrás de otro. El primero, con la inercia de la carrera, había sido el peor, habiéndolo atravesado completamente, pero el resto no se quedaron cortos, especialmente cuando eso retiró uno de sus brazos y escupió fuego en el agujero que acababa de hacer. Cernunnos no pudo soportar la agonía que el fuego suponía y fallo la construcción del hechizo, que fallo críticamente. Lo último que vio fue la luz más brillante que nadie jamás había contemplado.



La diablesa se despertó cuando algo le toco la mejilla, levantándose súbitamente y sobresaltando a una pobre Tenebra, que pareció…. Nadar en sombras antes de desaparecer. La rareza de ver una sombra con ojos mirándola fijamente aceleró su despertar, lo que le permitió darse cuenta antes de que no solo estaba en su forma demoníaca, sino que alguien le había puesto una mantita que a duras penas le tapaba el torso.

-Ah, por fin despierta Mademoiselle, empezaba a preocuparme…-

-¿Dónde…?-

-No nos hemos movido del sitio, pesaba demasiado. El guardián del bosque, no usted, por supuesto, está en el peso ideal para un demonio de su tipo…seguro…-


-No hay manera de que estemos en el mismo sitio…-
la zona parecía un campo de batalla, concretamente, parecía que alguien hubiera contratado a cierto gato para hacer la bomba más grande imaginable y la hubiera arrojado allí mismo, donde yacía ese montón de cortez…- Oh…- la magia se había desestabilizado, entrado en estado crítico y explotado. Se miró por primera vez tras despertar. Estaba cubierta de vendas. Si no se equivocaba, se había tumbado sobre su izquierda para escupirle fuego, así que su lado derecho debía ser el que peor había quedado.

Con los dientes, deshizo el nudo que retenía las vendas y dejo su brazo al descubierto. Su piel siempre había sido negra, así que costaba apreciar las quemaduras, pero sin duda le faltaban cachos de carne enteros, claramente apreciable por como el brillante rojo que solo se veía usualmente a cada latido estaba siempre presente en algunas zonas. Incluso se podía ver el hueso. Luego miro a ese montón de madera chamuscada.

-Me ha explotado en la cara, y el titán quedo hecho…. Eso. No hay manera de que solo me haya hecho este daño.-

-Oh, no, luce completamente chamuscado porque ya le he arrancado todas las buenas partes.-
señalo un par de cestas de mimbre.

-¿De dónde diablos has sacado las cestas?-

-Las bendiciones de mi señor son misteriosas e inagotables.-


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

Mensaje por Vanidad el Dom Abr 01, 2018 2:00 pm

-Oh, y le he guardado eso Mademoiselle. Carpaccio de fruta marinado- La rana le entregó un plato, un verdadero plato de cerámica, allí, en medio del bosque. En dicho plato había lo que parecía ser algún tipo de alcachofa sin pelar de color verde musgo, rodeada por finas tiras de algo rojo y brillante, como si hubieran solidificado una gigantesca gota de almíbar de fresa.

Luzbel alargó el brazo para probar el plato y al ver su mano negra y llena de garras revirtió la transformación, volviendo a una forma más humana, agarrando una de esas rodajas carmesíes.

-No esta… nada mal…- mientras saboreaba el toque ácido que remataba la dulzura general del plato, notó un temblor en el brazo, que ahora que había revertido a su forma humana, lucia muchísimo peor y… lo vio curarse. Solo un poco, cierto, pero era lo suficiente como para que resultara perfectamente apreciable a simple vista. -… ¿Cuánto tiempo he estado dormida?-

-Un día entero, le tuve que administrar zumo de estas frutas para que no se deshidratara y curarle un poco las heridas.-

-¿Cómo?-


-Bueno pues le abrí la boca y...- la mirada punzante de Luzbel le hizo entender a que se refería en realidad. -Las bendiciones de mi señor son…-

-Misteriosas e inagotables sisi.-

-Aunque no estoy seguro de que esa ala que escondió se esté curando también, si no le importa…-
un ala membranosa prácticamente le atizo en la cabeza, de hecho, lo único que lo impidió fue el miedo de que siguiera rota y le doliera horrores. Seguía dañada, pero lucia considerablemente mejor. La diablesa siguió comiendo la sorprendentemente deliciosa fruta, preguntándose cuanto de ese sabor era original y cuanto era magia, hasta que solo quedo la alcachofa rarita. La cogió con cuidado y la giró de un lado a otro, tardando una sorprendente cantidad de tiempo en darse cuenta de que estaba mirando el corazón del titán. Así que le dio un mordisco sin dudarlo.

-Dígame Mademoiselle, ¿a qué sabe un alma?- por eso le había guardado el corazón, tenía curiosidad por eso y no podía negarle la respuesta cuando literalmente estaba devorando un alma allí mismo.

-A nada.- La diablesa podía reconocer el momento exacto en el que le había partido el corazón, así que siguió su explicación. –Un alma en si no tiene sabor, lo placentero está en la sensación que produce cuando baja por tu garganta.- la rana estuvo callada unos segundos, meditando sus palabras.

-Así que… las almas aportan… textura… como la espuma de limón en un pastel…-

-Er… ¿supongo?-
la conversación siguió un poco más, pero Luzbel desconecto y empezó a jugar con Tenebra en cuando la rana dentada empezó a hablar de “souffle de alma” y un montón de otras rarezas para conservar “la textura meta-almatica”.

Ese día no cazaron nada más, en su lugar prácticamente se acabaron las provisiones vegetales que el titán les había dado (cosa sorprendente, teniendo en cuenta que esa cosa media casi cuatro metros, pero aparentemente, la mayoría había quedado inservible o directamente calcinado debido a ALGUIEN, fuera quien fuera) Pero la cena fue genuinamente curiosa, al menos para la diablesa.


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Re: Gorumet, el supuesto dios de la cocina [Solitaria]

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